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Dios en Medio Del Valle

El texto de Ezequiel 37:1-14 describe una visión en la que Dios muestra a Ezequiel un valle lleno de huesos secos, simbolizando la desesperanza del pueblo de Israel en el exilio. A través de la profecía, Dios promete restaurar a su pueblo, infundirles su Espíritu y darles vida nuevamente, demostrando que no hay situación tan desesperada que Él no pueda transformar. La enseñanza central es que, aunque enfrentemos momentos de desánimo y muerte espiritual, la Palabra de Dios tiene el poder de traer vida y esperanza.

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Dios en Medio Del Valle

El texto de Ezequiel 37:1-14 describe una visión en la que Dios muestra a Ezequiel un valle lleno de huesos secos, simbolizando la desesperanza del pueblo de Israel en el exilio. A través de la profecía, Dios promete restaurar a su pueblo, infundirles su Espíritu y darles vida nuevamente, demostrando que no hay situación tan desesperada que Él no pueda transformar. La enseñanza central es que, aunque enfrentemos momentos de desánimo y muerte espiritual, la Palabra de Dios tiene el poder de traer vida y esperanza.

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“Dios en medio del valle”

Texto base: Ezequiel 37:1-14


37 La mano del Señor vino sobre mí; su Espíritu me llevó y me colocó en medio de un valle
que estaba lleno de huesos. 2 Me hizo pasearme entre ellos, de un lado para otro. Pude
ver que los huesos que cubrían el valle estaban muy secos y eran muchos. 3 Entonces me
dijo: «Hijo de hombre, ¿podrán revivir estos huesos?».

Y yo contesté: «Señor y Dios, tú lo sabes».

4 Entonces me dijo: «Profetiza sobre estos huesos y diles: “¡Huesos secos, escuchen la
palabra del Señor! 5 Así dice el Señor y Dios a estos huesos: ‘Yo haré entrar en ustedes
espíritu y vivirán. 6 Les pondré tendones, haré que les salga carne, los cubriré de piel y les
daré aliento de vida. Así vivirán y sabrán que yo soy el Señor’ ”».

7 Tal y como me lo ordenó, profeticé. Y mientras profetizaba, se escuchó un ruido que


sacudió la tierra, y los huesos comenzaron a unirse entre sí. 8 Yo me fijé y vi que en ellos
aparecían tendones, les salía carne y se recubrían de piel. ¡Pero no había espíritu en ellos!

9 Entonces el Señor me dijo: «Profetiza, hijo de hombre; profetiza al espíritu y dile: “Esto
ordena el Señor y Dios: ‘Espíritu, ven de los cuatro vientos y sopla sobre estos muertos y
vivirán’ ”». 10 Yo profeticé, tal como él me lo había ordenado y el espíritu entró en ellos;
entonces vivieron y se pusieron de pie. ¡Era un ejército numeroso!

11 Luego me dijo: «Hijo de hombre, estos huesos son el pueblo de Israel. Ellos andan
diciendo: “Nuestros huesos se han secado. Ya no tenemos esperanza. ¡Estamos
perdidos!”. 12 Por eso, profetiza y adviérteles que así dice el Señor y Dios: “Pueblo mío,
abriré tus tumbas, te sacaré de ellas y te haré regresar a la tierra de Israel. 13 Y, cuando
haya abierto tus tumbas y te haya sacado de allí, entonces, pueblo mío, sabrás que yo soy
el Señor. 14 Pondré mi Espíritu en ustedes y vivirán. Y te estableceré en tu propia tierra.
Entonces sabrás que yo, el Señor, lo he dicho y lo cumpliré, afirma el Señor”».

Contexto histórico:
Ezequiel fue un sacerdote y profeta que fue llevado al exilio en Babilonia en el año 597 a.C.,
junto con el rey Joaquín y parte del pueblo de Judá, durante la segunda deportación.

Esta visión ocurre alrededor del año 585 a.C., después de la destrucción total de Jerusalén y
el Templo en el 586 a.C. por Nabucodonosor.

El pueblo estaba devastado, humillado y espiritualmente muerto. Habían perdido su tierra,


su templo, su rey… y su esperanza.
Queridos hermanos, hay momentos en los que la vida se convierte en un lugar donde se
pierde la esperanza, donde sentimos que ya no hay nada por lo cual luchar. Israel vivía ese
momento. Exiliados, humillados, rotos por dentro. Y justo ahí, Dios lleva a Ezequiel

I. EL DIAGNÓSTICO HUMANO – v.1-3


“La mano de Jehová vino sobre mí, y me llevó en el Espíritu de Jehová, y
me puso en medio de un valle que estaba lleno de huesos... y he aquí que
eran muchísimos... y por cierto secos en gran manera.”
 Dios lleva al profeta al valle, no a la cima. Porque es en lo más
bajo donde Dios revela su poder. En el valle, el orgullo humano se
quiebra y la gloria de Dios se manifiesta
o La cima representa logros, visión amplia, control.
o Pero el valle te limita, te encierra, te obliga a mirar de cerca lo
que está muerto.
 Tal vez tú querías una temporada de montaña, pero Dios te
tiene en un valle. No para matarte, sino para mostrarte lo
que Él puede hacer donde tú no puedes.
 Dios no te evitó el valle… porque planea mostrar su
gloria en medio de él.

Dile a la congregación:
“Tu valle puede ser tu escenario de gloria. La derrota no es tu
final. Dios te llevó ahí no para abandonarte, sino para hablarte y
usar tu voz para despertar lo que está muerto.”

 El texto dice que los huesos estaban muy secos: no hay carne, ni
tendones, ni esperanza. Están esparcidos y desarticulados.
 Pregunta de Dios a Ezequiel: “¿Vivirán estos huesos?” No busca
información, busca provocar fe.
 Respuesta del profeta: “Señor Jehová, tú lo sabes.” — Ezequiel
reconoce su limitación humana.
 Huesos: sin vida.
 Muy secos: no hay posibilidad humana.
 Un silencio de muerte.
📌 Aplicación: Tal vez tu situación familiar, tu ministerio, tu ánimo o tu
país parecen sin vida. Pero no es tu diagnóstico el que importa: es lo que
Dios puede hacer con lo que tú ves como perdido.

II. LA PALABRA PROFÉTICA TRAE VIDA – v.4-10


“Profetiza sobre estos huesos, y diles: Huesos secos, oíd palabra de Jehová…”
 Dios ordena profetizar a lo que está muerto. Dios no le dice: “Ora por ellos”, sino:
“Profetízales.”
 ¡Háblales mi Palabra! Porque aunque no tienen oídos, la Palabra de Dios perfora
hasta la muerte.
 A medida que Ezequiel habla, se produce un proceso:
1. Un ruido – algo empieza a cambiar.
2. Huesos se juntan con su hueso – Dios empieza a reordenar lo desordenado.
3. Tendones, carne y piel – restauración física.
4. Pero no había espíritu aún – no basta con apariencia; falta el aliento divino.
Dios ordena hablarle a lo muerto:
En términos humanos, ¡es absurdo! ¿Cómo le hablas a huesos? Pero lo que
no tiene sentido para la lógica, es fe en acción para Dios.

La Palabra de Dios no necesita condiciones favorables para actuar; solo


necesita ser obedecida y proclamada.

🧠 “Huesos secos, oíd palabra de Jehová” – implica que aunque no haya oído
funcional, hay autoridad divina.
Cuando Dios habla, lo muerto escucha.
Cuando Dios ordena, lo imposible se inclina.

📌 Aplicación:
No dejes de hablar vida aunque veas muerte a tu alrededor.

Habla a tu familia quebrada.

Habla a tu llamado dormido.

Habla a tu generación endurecida.

¡No porque tú tengas poder, sino porque Dios ha dado Su Palabra!

 Dios le dice: “Profetiza al espíritu…” – el mismo aliento que dio vida en Génesis
vuelve a soplar.
📌 Aplicación: Hay iglesias, familias y vidas con forma, pero sin vida. No basta con estructura:
se necesita el Espíritu Santo para dar verdadera resurrección.

III. LA PROMESA DEL ESPÍRITU – v.11-14


“He aquí, yo abro vuestros sepulcros, pueblo mío, y os haré subir de vuestras sepulturas...”
 Dios revela que los huesos representan a todo el pueblo de Israel: “nuestros huesos
se secaron, y pereció nuestra esperanza.”
 Pero el mensaje es claro: ¡Yo abriré los sepulcros!
o Promesa de resurrección espiritual
o Promesa de restauración nacional
o Promesa de habitación con Su Espíritu
 “Y sabréis que yo soy Jehová.” Cuando Dios restaura, la gloria no es del profeta, sino
del Señor.
📌 Aplicación: Tal vez sientes que tu alma está en una tumba emocional o espiritual. Dios
puede abrir ese sepulcro. Él es especialista en lo imposible. ¡No hay valle tan profundo ni
hueso tan seco que Él no pueda levantar!
APLICACIÓN AMPLIADA

I. El diagnóstico humano – “Muy secos… ¿vivirán?”


📌 Aplicación ampliada:
Muchos creyentes hoy están como esos huesos:
 Sirven, pero sin gozo.
 Asisten, pero están emocionalmente agotados.
 Conocen la doctrina, pero se sienten muertos por dentro.
¿Te has sentido así últimamente?
¿Has llegado a un punto donde tus oraciones son automáticas y tu fe
parece una rutina sin fuego?
🔥 “Dios te pregunta hoy como a Ezequiel: ¿Pueden estos huesos vivir?
¿Puede tu matrimonio vivir? ¿Puede tu propósito resucitar? ¿Puede tu
iglesia arder otra vez?”
Decídete a no diagnosticarte por tus emociones, sino por lo que
Dios puede hacer. El diagnóstico humano puede ser realista, pero no es
el veredicto final. ¡Dios no ha terminado contigo!

II. La palabra profética trae vida – “Profetiza… y hubo un ruido”


📌 Aplicación ampliada:
¿Estás permitiendo que la Palabra de Dios llegue a las áreas más secas de tu vida?
¿O solo estás escuchando la Palabra como un hábito religioso?
➡️La predicación no es solo para oírla, es para obedecerla.
➡️La Palabra trae movimiento (ruido), pero también transformación (reconstrucción).
🧠 Tal vez hay áreas que tienen forma, pero no tienen vida:
 Un matrimonio que parece funcional, pero no hay amor ni oración.
 Un liderazgo que tiene estructura, pero no dependencia del Espíritu.
 Una vida devocional que se mantiene por costumbre, no por fuego.
Pregúntate:
 ¿Estoy dejando que Dios ponga orden en mi caos?
 ¿Qué parte de mi vida necesita que “se junte con su hueso”? ¿Qué área necesita el
aliento del Espíritu?
💥 “No tengas miedo de hablar vida sobre lo que parece muerto. La Palabra de Dios no
depende de lo que ves, sino de lo que Él ha dicho.”

III. La promesa del Espíritu – “Y sabréis que yo soy Jehová”


📌 Aplicación ampliada:
Dios no quiere solo restaurarte, quiere habitar en ti.
No basta con sentirnos mejor: el propósito de la restauración es la comunión con Dios.
🔍 ¿Qué estás llamando definitivo, cuando para Dios es solo el comienzo?
⚠️Tal vez piensas:
 “Soy cristiano, pero ya no tengo fuerzas para empezar otra vez.”
 “Fallé, y creo que Dios ya me dejó atrás.”
 “Estoy cansado de luchar con lo mismo.”
💨 Pero Dios dice: “Pondré mi Espíritu en vosotros, y viviréis.”
Esto es más que una solución externa: es una renovación desde adentro.
✝️Jesús abrió la tumba más definitiva —la muerte— y salió con poder. Si Él vive, tú
también puedes levantarte.

LLAMADO PERSONAL AL FINAL – PRESENTANDO A JESÚS

Hoy puedes decirle al Señor:

“Sopla sobre mí, Señor. No quiero quedarme con forma, quiero tu fuego.
No quiero volver a la rutina; quiero ser parte de tu ejército.”

Porque Dios no solo quiere levantarte, quiere enviarte.


El valle no es tu sepultura; es tu campo de entrenamiento.
El quebranto fue el terreno donde Él va a sembrar un nuevo llamado.

📣 Escucha bien:
El valle no es el final.
Lo que el mundo llama cementerio, Dios lo llama vivero de milagros.
Él no ve huesos secos, ve un ejército en formación.
Y tú puedes ser parte de ese ejército si hoy te rindes a Su Palabra y a
Su Espíritu.

✝️Y todo esto es posible solo por Jesús.

Jesús es el Verbo hecho carne, la Palabra viva que tiene poder para
resucitar lo muerto.
Jesús es el que sopla Espíritu y vida, el que dijo en Juan 11:25:

“Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en mí, aunque esté muerto,
vivirá.”

Él fue al valle más profundo: descendió hasta la cruz y hasta la


tumba.
Pero al tercer día, el Espíritu del Padre lo levantó con poder, y hoy
vive para dar vida abundante y eterna.
📌 Si estás lejos, si tu alma está seca, hoy Jesús te llama.
Él no vino a condenarte, sino a salvarte, restaurarte y llenarte de su
Espíritu.

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