Iglesia: ¿Organización u Organismo?
¿Es la iglesia una organización? ¿O un organismo vivo? Para comprender
mejor a que nos estamos refiriendo haremos bien en entender y diferenciar
estas dos palabras.
Organización:
(RAE), Asociación de personas regulada por un conjunto de normas en
función de determinados fines.
(Wikipedia), Grupo social compuesto por personas, tareas y
administración, que forman una estructura sistemática de relaciones de
interacción, tendientes a producir bienes y/o servicios para satisfacer las
necesidades de una comunidad dentro de un entorno y así poder
satisfacer su propósito distintivo que es su misión.
Organismo:
(Según la RAE), Ser viviente.
Organización
A lo largo de los siglos, la iglesia católica, la ortodoxa, las iglesias
protestantes y otras denominaciones evangélicas, han descansado y se han
sujetado a su estructura organizacional. Fieles a ellas logran mantener un
“orden institucional”. Algunos alcanzan un grado máximo desarrollando
distintos departamentos de servicio para alcanzar a la sociedad en la que se
encuentran.
Estas en su mayoría están muy sujetas y dependientes de sus propias
tradiciones y estructuras. Alimentando liturgias y formas de gobierno que
muy poco tienen que ver los propósitos originales de Dios establecidos con
tanta claridad en las Escrituras. No pocas veces basan sus formas y
costumbres en algún pasaje bíblico sacado de contexto. Y otras veces
basados simplemente en sus fuertes tradiciones sin poder presentar base
escritural alguna.
Entre las iglesias evangélicas, en la actualidad, hay un fuerte mover de
mega-iglesias que cuentan con un carismático predicador y muchas
actividades con invitados famosos del mismo ambiente, manteniendo a sus
feligreses medianamente contentos de estar allí, pero que nunca alcanzan la
madurez espiritual. Se constituyen en oidores y receptores de sermones,
como así también de recitales musicales, en lugar de ser hacedores y fuente
de salvación. Teniendo como resultado una iglesia mas estática y pasiva.
Aunque esto en menor medida, también ocurre en las congregaciones mas
pequeñas.
Algunas de ellas mantienen una estructura religiosa muy estática y rígida,
manteniendo distintas clases sociales dentro de su membresía.
Especialmente alimentan una clase clerical y otra de laicos. Una clase del
liderazgo y otra de participantes receptores. Estas, mayormente, practican
una forma de gobierno controlador.
Otras, haciendo halagos de cierta modernidad, adoptan formas de gobierno
empresariales. Aunque también mantienen una diferencia de clases,
intentan ser participativas y democráticas. Estas suelen ser mas permisivas
y liberales.
Tanto unas como otras, mantienen una estructura piramidal y/o
verticalista. Y sustentan un liderazgo jerarquizado, que muchas veces son
poco accesibles para el resto de los miembros. Con procedimientos
politizados, dejan poco espacio al liderazgo vivo y real del Espíritu Santo,
aunque algunos mas espirituales, piden la bendición de Dios sobre sus
propios planes y proyectos.
Un Ser Viviente
Por el contrario, la iglesia de Jesucristo, según el propósito de Dios
establecido desde antes de la fundación del mundo, es una verdadera
hermandad, la familia de Dios y pueblo de Dios. La Eklessía, es la asamblea
de los discípulos, pero no asamblea como como un órgano político, sino
como congregación, es la re-unión, la unidad de los hijos de Dios.
Lamentablemente todas estas palabras se han desvirtuado de su significado
original por la mala práctica en la cultura tradicional religiosa, incluida la
misma evangélica.
La iglesia de Jesucristo es la comunión (Koinonía: comunión, comunidad,
sociedad) de los santos.
Entonces la iglesia es la comunidad de discípulos, consagrados y
comprometidos por el pacto de la cruz, que “viven” el reino de Dios. Es el
cuerpo de Cristo, un cuerpo vivo, dinámico y activo. Está en
continuo movimiento y continuo crecimiento. Todos sus
miembros funcionan. De ninguna manera es un cuerpo inmóvil y
pasivo.
Este cuerpo tiene una sola cabeza y es Cristo. No tiene muchas cabezas sino
solo una. La forma de gobierno establecido para la iglesia de Jesucristo no
es ni controlador, ni democrático. El modelo de gobierno es absolutamente
teocrático. Y la estructura es relacional horizontal. Miembros unidos en
relaciones definidas y concretas, unos enlazados a otros, como los
miembros del cuerpo humano unidos por sus coyunturas y ligamentos.
No hay muchas clases sociales, ni siquiera dos. Todos los discípulos somos
iguales delante de Dios, pues, Él no hace acepción de personas. Sí, hay
distintas funciones, pero las funciones no son cargos. El Señor nos enseñó
que entre nosotros el que quiera ser mayor deberá ser siervo de todos.
Pues, entonces, la iglesia poco tiene que ver con liturgias, tradiciones y
formalismos. Nunca el Señor y los apóstoles enseñaron sobre formas de
liturgia, por el contrario enseñaron sobre cómo vivir en el reino de
Dios, cómo relacionarnos unos con otros. Cómo debemos
comportarnos y cómo debemos ser luz sirviendo a nuestra
generación.
El Señor practicaba su ministerio en constante movimiento: “yendo“, y
nunca estableció reuniones de evangelismo ni de discipulado (Mt 10.7-8).
A diferencia del Templo actual, en la iglesia primitiva su vida no se
realizaba adentro, pues la iglesia no tenía un templo físico, la vida de la
iglesia se manifestaba afuera. Y más aun… se movía, como un real
organismo vivo.
El Espíritu Santo está activo en medio de la iglesia, y es quien le da
la vida real, quien guía y dirige los pasos de ella.