Capítulo 1
El Diseño de Dios para la
Mujer
En Génesis capítulo uno encontramos el relato de la
creación del mundo, y es que todo lo que hay en él, las
montañas, los ríos, los cielos, la tierra, el agua de los
mares, la vegetación, los animales incluyendo a los seres
humanos, todo fue creado por el poder creativo de su voz.
Génesis 1: 26 – 27 Entonces Dios dijo hagamos a los
seres humanos a nuestra imagen, para que sean como
nosotros. Ellos reinarán sobre los peces del mar, las
aves del cielo, los animales domésticos, a todos los
animales salvajes de la tierra y a los animales
pequeños que corren por el suelo. Así que Dios creó a
los seres humanos a su propia imagen. A imagen de
Dios los creó hombre y mujer los creó.
Dios hizo a su imagen tanto al hombre como a la mujer, ninguno fue hecho a la imagen de Dios más que
el otro, ninguno de los dos sexos es exaltado ni despreciado, tenemos una naturaleza trina, somos espíritu
alma y cuerpo. La palabra imagen tiene que ver con la moralidad de Dios y la palabra semejanza encierra
esas habilidades, poder creativo, inteligencia, comunicación, sentimientos, raciocinio, voluntad.
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Saber que fuimos creados a la imagen de Dios nos da una base sólida de nuestra identidad, nuestro valor
no se basa en logros, atractivo físico, reconocimiento público o posesiones. Somos el reflejo de la gloria
de Dios
2 Corintios 3: 18 Así que, todos nosotros, a quienes nos ha sido quitado el velo, podemos ver y
reflejar la gloria del Señor. El Señor, quien es el Espíritu, nos hace más y más parecidos a él a
medida que somos transformados a su gloriosa imagen.
Fuimos creadas para reflejar la gloria de Dios, para reflejar los atributos del Padre, así como Jesús (Juan
14:9). Somos llamadas a reflejar a Cristo, por que Cristo es la imagen visible del Dios invisible (Colosenses
1:15). No estamos llamadas a reflejar a nadie más, tu reflejas la imagen de lo que adoras (Éxodo 20:4).
Así fuimos pensados en el corazón de Dios, pero ahora veamos exactamente cómo fue creada la primera
mujer de la humanidad.
Génesis 2: 20 – 23
Puso nombre a todos los animales domésticos, a todas las aves del cielo y a todos los animales
salvajes; pero aún no había una ayuda ideal para él. Entonces el Señor Dios hizo que el hombre
cayera en un profundo sueño. Mientras el hombre dormía, el Señor Dios le sacó una de sus costillas y
cerró la abertura. Entonces el Señor Dios hizo de la costilla a una mujer, y la presentó al hombre.
«¡Al fin! —exclamó el hombre—. ¡Esta es hueso de mis huesos y carne de mi carne! Ella será
llamada “mujer” porque fue tomada del hombre».
Fue iniciativa de Dios otorgar al hombre un regalo tan precioso como la mujer (Proverbios 18:22), no hay
evidencia que Adán hubiera pedido a Dios una compañera. Adán sólo contribuyó quedándose dormido y
aportando una costilla. ¿Quién dice que mientras el hombre duerme, Dios no sigue obrando? (Salmo 121:
3).
El diseño fue totalmente de Dios, cómo un médico perfecto realizó una operación quirúrgica nunca antes
vista, sin usar anestesia más que un sueño profundo, le extrajo sin dolor una costilla, sin molestias post
operatorias. Eva no fue hecha del polvo como Adán, fue diseñada a partir de carne y huesos vivos.
La Biblia no nos da una descripción física de Eva, el enfoque del relato bíblico está sobre el deber de Eva
para con su Creador y su función al lado de su marido y un recordatorio de las verdaderas prioridades.
Eva «madre de todos los vivientes», es obviamente un personaje muy importante en la historia de la caída
y redención de la humanidad. Su nombre se cita solo cuatro veces (Génesis 3.20; 4.1, 2 Corintios 11.3; 1
Timoteo 2.13). No hay detalles como cuántos hijos tuvo, cuántos años vivió y dónde y cómo murió
(Génesis 5.3- 5).
2
Adán perdió una costilla, pero ganó una ayuda amorosa e idónea, creada especialmente para él por el
Dador de «Todo lo que es bueno y perfecto es un regalo que desciende a nosotros de parte de Dios
nuestro Padre» (Santiago 1.17). Dios creó y construyó a Eva sin ningún tipo de sugerencia o consejo de
Adán, y es que Dios conocía tan bien a Adán que sabía exactamente lo que él necesitaba. Eva llenaba
cualquier necesidad que Adán pudiera tener, satisfacía y deleitaba cualquiera de sus sentidos, respondía
a esa necesidad de compañía, alegría y placer. La mujer fue hecha para el hombre.
1 Corintios 11: 7-9
El hombre no debería ponerse nada sobre la cabeza cuando adora a Dios, porque el hombre fue hecho a
la imagen de Dios y refleja la gloria de Dios. Y la mujer refleja la gloria del hombre.
Pues el primer hombre no provino de ninguna mujer, sino que la primera mujer provino de un
hombre. Y el hombre no fue hecho para la mujer, sino que la mujer fue hecha para el hombre.
En el hebreo, la palabra usada para ayudante usada en Génesis 2:18 y 20 es ezer, y esta es siempre y
solamente usada en el Antiguo Testamento en el contexto de asistencia de vital importancia y de gran
alcance, fuerza o fortaleza. La palabra ezer es una combinación de dos raíces que significan “rescatar,
salvar” y “fuerza o resistencia.”
La palabra ezer es usada solamente 21 veces en el Antiguo Testamento. Dos veces esta es usada en
referencia a Eva, 3 veces es usada en referencia a las naciones que proveen asistencia militar al pueblo de
Israel, y las otras 16 veces es usada en referencia a Dios como ayudante, alguien que ayuda, asiste o
rescata.
La palabra ezer describe aspectos de la personalidad de Dios, él es nuestra fuerza, nuestro salvador,
nuestro protector y nuestra ayuda. Y ezer fue la palabra escogida por el Espíritu Santo para describir a la
primera mujer.
En el hebreo el término kenegdo, usualmente traducido como idónea en Génesis 2, da el significado de
que Eva fue designada a hacer una compañera como Adán, igual y no subordinada.
Dios diseñó a la mujer para ser una ayuda que ofrece algo valioso, capaz e inteligente. La mujer no fue
creada para servir a Adán sino para ayudarlo. Adán y Eva parecidos pero diferentes, juntos o
individualmente reflejan la imagen y la gloria de Dios.
Mujer debes estar convencida de tu identidad y de las maneras que puedes ser una ezer-una fuerza
valiosa- en tu familia, tu Iglesia, tu trabajo, tu comunidad.
3
Describe las formas específicas que eres una EZER KENEGDO (Ayuda idónea) con tu conyugue, hijos
laboralmente y en el ministerio.
4
Tómate un tiempo con tu esposo y pregúntale las formas específicas en que a él le gustaría sentirse
ayudado por ti ministerialmente