Universidad Federico Henríquez Y Carvajal
Nombres: Joan Manuel
Apellidos: Rodríguez Núñez
Matrícula: MO-17-20002
Profesor: Carlos Augusto Nova Males
Asignatura: Derecho Tributario General
Tema A Tratar: Segunda Tarea Asignada
Desarrollo:
-Concepto de Legislación Tributaria.
La legislación tributaria es la manifestación normativa del vínculo entre el Estado y los
contribuyentes, en torno a la obligación de contribuir al sostenimiento de los gastos
públicos. Más que un simple conjunto de leyes, representa un entramado jurídico
dinámico que regula las relaciones fiscales, define los hechos generadores de tributos,
establece derechos y deberes de los sujetos involucrados, y traza los principios que rigen
la justicia fiscal en una sociedad determinada.
En su esencia, la legislación tributaria articula la potestad impositiva del Estado con los
principios de equidad, legalidad y capacidad contributiva, siendo reflejo tanto de una
estructura económica como de un modelo político y ético de redistribución. No se limita
a imponer tributos, sino que también configura mecanismos para garantizar la
transparencia, la eficiencia en la recaudación y la protección del contribuyente frente al
poder fiscal. Así, actúa como puente entre el orden jurídico y el orden económico,
asegurando que la carga fiscal responda a los fines del bien común.
La legislación tributaria constituye el conjunto sistemático y coherente de normas
jurídicas de carácter sustantivo y adjetivo que regulan el ejercicio de la potestad
tributaria del Estado, así como las relaciones jurídico-tributarias entre la administración
fiscal y los sujetos pasivos de la obligación tributaria. Su función primordial es
normativizar los elementos esenciales del tributo —sujeto, objeto, base imponible,
hecho generador, alícuota y período impositivo— dentro del marco del principio de
legalidad tributaria, conforme al cual ningún tributo puede exigirse sin una ley previa
que lo establezca.
Desde una perspectiva técnico-jurídica, la legislación tributaria se erige como
instrumento de positivación del ius tributarium, estableciendo los criterios de
cuantificación, nacimiento, extinción y control de la obligación fiscal. Además, delimita
las facultades de fiscalización, determinación, recaudación, sanción y revisión de los
actos administrativos emitidos por la administración tributaria, al tiempo que configura
las garantías procesales y sustantivas que protegen los derechos de los contribuyentes.
En términos funcionales, esta legislación no sólo actúa como vehículo normativo de
recaudación, sino también como mecanismo redistributivo y estabilizador
macroeconómico, insertándose dentro del sistema jurídico-financiero del Estado y
articulándose con los principios de progresividad, generalidad, igualdad y no
confiscatoriedad. Por ende, su análisis y aplicación requiere una integración entre el
derecho constitucional, el derecho financiero y el derecho administrativo, en aras de
asegurar la justicia tributaria material y formal dentro del ordenamiento jurídico
nacional.
-Definición de Legislación Tributaria
La legislación tributaria es el conjunto normativo de disposiciones de carácter legal y
reglamentario que regulan el ejercicio de la potestad tributaria del Estado, determinan
los elementos esenciales de los tributos y estructuran las relaciones jurídico-tributarias
entre la administración fiscal y los sujetos pasivos. Esta comprende tanto normas
sustantivas, que definen y configuran los tributos, como normas procedimentales, que
establecen los mecanismos para su determinación, fiscalización, recaudación,
impugnación y eventual devolución.
Se fundamenta en el principio de legalidad, conforme al cual sólo la ley puede crear,
modificar o suprimir tributos, y se articula con principios constitucionales como la
equidad, la capacidad contributiva, la generalidad, la progresividad y la no
confiscatoriedad, garantizando así la legitimidad del sistema impositivo dentro del
Estado de Derecho.
En consecuencia, la legislación tributaria no solo tiene una función recaudatoria, sino
que también cumple un rol estructurante dentro del ordenamiento jurídico-financiero del
Estado, al regular con precisión la manera en que se materializa la contribución de los
particulares al sostenimiento de los gastos públicos. Esta normativa delimita los poderes
de la administración tributaria, establece los derechos y deberes de los contribuyentes, y
define los procedimientos que rigen las actuaciones administrativas y jurisdiccionales
en materia fiscal.
Asimismo, integra un sistema técnico altamente especializado que requiere una
constante adaptación a las transformaciones económicas, sociales y tecnológicas, lo que
implica la necesidad de armonización con principios supranacionales, convenios
internacionales y criterios jurisprudenciales que orientan la interpretación y aplicación
del derecho tributario contemporáneo.
De esta forma, la legislación tributaria se consolida como un instrumento jurídico
esencial para garantizar el equilibrio fiscal, promover la justicia distributiva y asegurar
la sostenibilidad del sistema económico bajo los parámetros del Estado social y
democrático de derecho.
-Diferentes Especiales de las Normas Tributarias.
Las normas tributarias, en su estructura dogmática, presentan características especiales
que las distinguen del resto de las normas del ordenamiento jurídico. Estas
particularidades, conocidas como “diferentes especiales”, obedecen a la naturaleza
técnico-funcional del Derecho Tributario y a su íntima conexión con los principios
constitucionales y financieros del Estado. A continuación, se exponen sus principales
particularidades:
1. Relación directa con el principio de legalidad estricta:
Las normas tributarias están sometidas a un rigor normativo más estricto que
otras ramas del Derecho, en virtud del principio nullum tributum sine lege. Esto
implica que los elementos esenciales del tributo (hecho generador, base
imponible, sujeto pasivo, alícuota, exenciones, etc.) solo pueden ser creados o
modificados por ley formal en sentido estricto, excluyendo la posibilidad de
delegación en reglamentos o actos administrativos.
2. Carácter imperativo y no dispositivo:
Las normas tributarias poseen un marcado carácter de orden público, lo cual
significa que son de aplicación obligatoria y no pueden ser objeto de
modificación por voluntad de las partes. Este rasgo se justifica en razón del
interés general que persiguen, es decir, el sostenimiento de las cargas públicas.
3. Unilateralidad en la configuración de la relación jurídica:
A diferencia de las relaciones contractuales, donde las partes acuerdan sus
obligaciones, en el ámbito tributario el Estado impone de manera unilateral la
obligación fiscal al contribuyente, quien queda vinculado jurídicamente por el
solo acaecimiento del hecho generador previsto en la norma.
4. Presunción de veracidad y legitimidad en los actos de la administración
tributaria:
Las actuaciones administrativas en materia tributaria gozan de presunción de
legalidad y ejecutoriedad, lo que obliga al contribuyente a cumplirlas mientras
no hayan sido anuladas por los órganos jurisdiccionales competentes, aunque
estas puedan ser impugnadas conforme al debido proceso.
5. Finalidad eminentemente fiscal-financiera:
A diferencia de otras ramas del Derecho cuya finalidad puede ser reparadora,
sancionadora o preventiva, las normas tributarias tienen una finalidad
recaudatoria primaria: dotar al Estado de los recursos necesarios para la
ejecución del gasto público. No obstante, pueden también tener fines
extrafiscales (ambientales, sociales, económicos).
6. Contenido técnico y necesidad de interpretación sistemática:
Dado su grado de complejidad y su articulación con múltiples normas de distinta
jerarquía (leyes, reglamentos, tratados internacionales), las normas tributarias
requieren una interpretación especializada que combine el método literal con el
sistemático, el funcional y el teleológico, en armonía con los principios
constitucionales y de justicia tributaria.
7. Aplicación de normas supletorias de otras ramas del Derecho:
Cuando el Derecho Tributario presenta vacíos normativos, es posible acudir, de
manera supletoria, a normas del Derecho Administrativo, Civil o Financiero,
siempre que ello sea compatible con la naturaleza tributaria del supuesto de
hecho.
Estas particularidades, en su conjunto, hacen que el Derecho Tributario exija una
técnica legislativa y una interpretación doctrinal y jurisprudencial especializada, a fin de
garantizar la certeza jurídica, la seguridad tributaria y la protección tanto de la potestad
tributaria del Estado como de los derechos fundamentales de los contribuyentes.
En este contexto, las “diferentes especiales” de las normas tributarias no deben
entenderse como meras excepciones al Derecho general, sino como expresiones propias
de una rama autónoma y funcionalmente estructurada en torno a los fines del sistema
fiscal. Estas singularidades responden a la necesidad de preservar la eficacia
recaudatoria del Estado, la estabilidad macroeconómica y la distribución equitativa de
las cargas públicas, dentro de un marco jurídico que asegure la racionalidad y
legitimidad del poder tributario.
Así, el estudio técnico-jurídico de estas particularidades permite comprender que el
Derecho Tributario, aunque profundamente influido por principios comunes del
ordenamiento general, se desarrolla bajo condiciones normativas específicas, cuya
observancia es imprescindible para el respeto del principio de seguridad jurídica, la
confianza legítima y la justicia fiscal.
En definitiva, las normas tributarias no solo configuran deberes patrimoniales exigibles,
sino que forman parte de una arquitectura normativa fundamental para el sostenimiento
del Estado de Derecho y el cumplimiento efectivo del pacto fiscal entre ciudadanos y
administración. Por ello, el conocimiento preciso de sus características especiales
resulta indispensable para la interpretación, aplicación y reforma del sistema tributario
contemporáneo.
-La Relación Jurídica Tributaria. Concepto y Formas.
La relación jurídica tributaria es el vínculo de carácter obligacional que se establece
entre el Estado, en ejercicio de su potestad tributaria, y el sujeto pasivo (contribuyente o
responsable), como consecuencia del acaecimiento de un hecho generador previsto en la
ley. Esta relación, regulada por el Derecho Tributario, tiene naturaleza jurídica bilateral
y vinculante, en la que el acreedor (Estado o entidad pública facultada) exige una
prestación tributaria (principal o accesoria), y el deudor (sujeto pasivo) está obligado a
su cumplimiento.
Se trata, por tanto, de una obligación ex lege, que nace directamente de la ley por la
configuración de un hecho imponible, sin requerir acuerdo de voluntades, y cuya
finalidad principal es el cumplimiento de los fines públicos mediante la obtención de
recursos financieros.
Formas de la Relación Jurídica Tributaria:
La relación jurídica tributaria se manifiesta en distintas formas, conforme a la naturaleza
de las obligaciones que de ella emanan. Entre las principales se destacan:
1. Relación Jurídica Tributaria Principal:
Es la obligación sustancial que surge del hecho generador y tiene por objeto el
pago del tributo. Esta relación tiene como sujetos al ente acreedor (generalmente
el fisco) y al contribuyente o sujeto pasivo directo, y se perfecciona desde que se
produce el hecho imponible. Su extinción se verifica mediante el pago, la
compensación, la prescripción o cualquier otro modo admitido por la ley.
2. Relaciones Jurídicas Accesorias o Derivadas:
Son aquellas obligaciones que nacen en función de la relación tributaria
principal y que tienen por objeto el cumplimiento de deberes formales o el pago
de conceptos adicionales al tributo (intereses, recargos, multas). Estas incluyen:
o Obligaciones formales: tales como deberes de información, registro,
facturación, contabilidad, declaración jurada, etc.
o Obligaciones sancionatorias: derivadas de la comisión de infracciones
tributarias, que generan una relación represiva entre el Estado y el
infractor.
o Obligaciones accesorias indemnizatorias: como los intereses moratorios
por el incumplimiento en el pago del tributo.
3. Relación Jurídica con Sujetos Responsables:
En determinados casos, la ley prevé que personas distintas al contribuyente
original (como agentes de retención o percepción, representantes legales,
sucesores o terceros responsables) asuman obligaciones tributarias de forma
solidaria o subsidiaria. Estas relaciones se configuran como excepcionales, pero
igualmente válidas y exigibles conforme al principio de legalidad.
4. Relaciones Jurídicas Impugnativas o Contenciosas:
Se originan cuando el contribuyente impugna actos administrativos de la
administración tributaria (determinación de deuda, sanción, resolución fiscal),
generando una relación jurídico-procesal que se tramita por las vías establecidas
en la legislación tributaria o contencioso-administrativa. Aquí se reconocen
garantías esenciales como el derecho de defensa, el debido proceso y el acceso a
la tutela judicial efectiva.
Conclusión:
La relación jurídica tributaria es, en definitiva, el eje estructural del Derecho Tributario,
pues articula la potestad pública de exigir tributos con la obligación individual de
contribuir. Su análisis técnico permite comprender la complejidad de las distintas
formas en que esta relación se manifiesta, desde el deber sustantivo de pagar tributos
hasta los mecanismos formales y procesales que la rodean. Solo a través del equilibrio
entre potestad fiscal y garantía jurídica puede consolidarse un sistema tributario justo,
eficiente y conforme al orden constitucional.
La correcta configuración de la relación jurídica tributaria exige no solo una legislación
clara, precisa y coherente, sino también una actuación administrativa ajustada a derecho
y una conducta del contribuyente orientada al cumplimiento voluntario y oportuno de
sus obligaciones. En este sentido, el fortalecimiento del vínculo jurídico-tributario no
depende exclusivamente de su configuración legal, sino también de su aplicación
práctica conforme a los principios de buena administración, transparencia y justicia
fiscal.
Por otro lado, la evolución del Derecho Tributario moderno ha conducido a una
ampliación de las formas de la relación jurídica tributaria, reconociendo nuevas
modalidades de responsabilidad fiscal (como la responsabilidad penal tributaria, la
responsabilidad solidaria por actos ilícitos, o la responsabilidad internacional en
regímenes de doble imposición y cooperación fiscal transfronteriza), lo cual exige una
comprensión integral y multidimensional del vínculo que se establece entre el fisco y
los administrados.
En conclusión, la relación jurídica tributaria no es un simple lazo obligacional de pago,
sino una expresión institucional del pacto fiscal entre el ciudadano y el Estado, mediada
por la ley, guiada por los principios constitucionales, y materializada a través de un
conjunto de deberes, derechos, cargas y garantías. Su comprensión técnica y jurídica
constituye un pilar fundamental para el fortalecimiento del sistema tributario, la
legitimidad del poder público y la consolidación del Estado democrático de derecho.
Conclusión:
El estudio técnico-jurídico de la legislación tributaria, sus diferentes especiales y la
relación jurídica tributaria permite comprender el fundamento estructural del Derecho
Tributario como una disciplina autónoma, compleja y esencial para la organización
financiera del Estado. La legislación tributaria no se reduce a un simple conjunto de
normas impositivas, sino que constituye un cuerpo normativo sistemático, sustentado en
principios constitucionales como la legalidad, la equidad, la progresividad y la
capacidad contributiva, que garantizan su legitimidad dentro del Estado de Derecho.
Las particularidades propias de las normas tributarias —su rigidez legal, su carácter
imperativo, su finalidad fiscal-financiera y su interpretación especializada— revelan su
naturaleza diferenciada y justifican un tratamiento normativo singular, destinado a
equilibrar la eficiencia recaudatoria del Estado con la tutela efectiva de los derechos del
contribuyente. Este equilibrio se expresa de forma operativa en la relación jurídica
tributaria, la cual, en sus múltiples formas, configura un entramado de deberes, derechos
y potestades que trasciende la mera obligación de pago, abarcando aspectos formales,
sancionatorios, procesales y de responsabilidad.
En su conjunto, todo el sistema tributario se erige como una manifestación institucional
del pacto fiscal entre los ciudadanos y el Estado, y solo mediante una comprensión
integral —jurídica, económica y constitucional— es posible asegurar su eficacia,
justicia y sostenibilidad. La correcta aplicación e interpretación de la legislación
tributaria y de la relación jurídica que de ella emana no solo garantizan una recaudación
legítima y eficiente, sino que consolidan la confianza ciudadana en las instituciones,
refuerzan la cultura tributaria y promueven el desarrollo de un orden económico justo y
equitativo.
Así, la robustez del sistema tributario depende tanto de la precisión técnica en la
elaboración de las normas como de la capacidad institucional para hacerlas cumplir con
respeto a los derechos fundamentales. La evolución constante del contexto económico y
social impone un desafío permanente para adaptar la legislación tributaria a nuevas
realidades, sin perder de vista los principios que garantizan la seguridad jurídica y la
equidad distributiva.
Finalmente, la relación jurídica tributaria se revela como un mecanismo dinámico y
multifacético, donde convergen la potestad fiscal del Estado, las obligaciones del
contribuyente y las garantías jurídicas. Este complejo entramado normativo debe ser
objeto de un análisis riguroso y equilibrado, que permita no solo la exigibilidad efectiva
de los tributos, sino también la protección de los derechos y libertades públicas,
contribuyendo así a la legitimidad y estabilidad del orden fiscal y social.
Por lo tanto, el Derecho Tributario, en su dimensión normativa y práctica, es un
instrumento esencial para la construcción de un Estado de Derecho sólido, donde la
justicia fiscal se traduzca en un desarrollo sostenible y en la cohesión social. Su estudio
y aplicación cuidadosa constituyen una responsabilidad compartida entre legisladores,
administradores y contribuyentes, que debe orientarse siempre hacia la consolidación de
un sistema tributario justo, transparente y eficiente.