QUE ES LA FILOSOFIA?
KARL JASPERS
La filosofía, desde siempre, ha despertado opiniones encontradas. Algunos la consideran una
actividad esencial para el ser humano, una forma de pensamiento profundo que toca lo más
hondo de nuestra existencia. Otros la ven como algo inútil, lejano a la vida práctica, un
ejercicio intelectual. Pero, ¿qué es realmente la filosofía? ¿Y cuál es su valor?
Jaspers señala que, a diferencia de las ciencias, que progresan, producen resultados
comprobables y acumulativos, la filosofía no tiene verdades definitivas ni un progreso lineal.
No se trata de una verdad única que todos puedan aprender como una fórmula, sino de una
búsqueda personal e intransferible. Es una actividad que compromete a la persona entera, no
solo su razón: involucra sus dudas, experiencias, sufrimientos, límites y deseos.
A lo largo de la historia, la filosofía ha estado presente en muchas formas. No sólo en los
sistemas filosóficos elaborados, sino también en expresiones simples, como las preguntas de
los niños, los refranes populares, o incluso en ciertas reflexiones de personas con
enfermedades mentales. Jaspers rescata esa “filosofía sin ciencia”, donde todos pueden
participar. Porque la filosofía no es solo para profesionales: cada uno puede filosofar desde su
propia vida y experiencias.
Las preguntas filosóficas pueden surgir en cualquier momento: un niño que se pregunta por
qué él sigue siendo él, aunque intente imaginarse siendo otro; o que duda de lo que le cuentan
sobre el movimiento de la Tierra; o que, ante la muerte o el paso del tiempo, se asombra y se
estremece. En esos momentos se abre el pensamiento filosófico, cuando nos cuestionamos el
sentido del mundo y de nuestra existencia.
Como explica Jaspers: ´´En la filosofía no hay unanimidad alguna acerca de lo conocido
definitivamente´´, lo que refuerza la idea de que la filosofía no se basa en verdades fijas, sino
en una búsqueda personal constante.
EL ORIGEN DE LA FILOSOFIA
Karl Jaspers plantea que la filosofía tiene un doble origen: uno histórico y uno existencial.
origen histórico remite al momento en que la filosofía apareció por primera vez en la historia,
en la Antigua Grecia, como una nueva forma de pensar que buscaba explicaciones racionales,
dejando atrás las explicaciones míticas. En ese contexto, la filosofía surgió como una actitud
crítica y reflexiva frente al mundo.
Es importante aclarar que, para Jaspers, el origen no es lo mismo que el comienzo. El comienzo
hace referencia a un hecho histórico: el surgimiento de la filosofía como disciplina en Grecia en
el siglo VI a.C. El origen, en cambio, remite a una disposición más profunda y universal del ser
humano, que se manifiesta en el asombro, la duda y las situaciones límite. Por eso, mientras el
comienzo tiene una fecha, el origen puede darse en cualquier persona, en cualquier época.
Por otro lado, el origen existencial no remite a un momento en el tiempo, sino a una
experiencia interior que todos los seres humanos podemos vivir. Es cuando nos sentimos
interpelados por el misterio de la existencia, cuando algo nos sacude y nos hace preguntarnos
por el sentido de la vida.
Desde esta doble perspectiva, Jaspers identifica tres grandes motivos que dan origen a la
filosofía:
1) La admiración y el asombro
Como decían Platón y Aristóteles, la filosofía nace cuando el ser humano se maravilla ante el
mundo. Admirarse implica detenerse, cuestionar, ver más allá de lo cotidiano. Es una mirada
desinteresada hacia lo que existe, no para usarlo, sino para comprenderlo. Surge entonces la
pregunta: ¿Qué es todo esto? ¿De dónde viene? El asombro despierta la necesidad de conocer.
2) La duda y la búsqueda de certeza
Descartes es un claro ejemplo de este motivo. La duda nos lleva a no dar nada por sentado.
Dudamos de lo que vemos, de lo que sentimos, incluso de lo que creemos saber Pero dentro
de esa duda también nace la necesidad de certeza. Descartes afirmaba: “Pienso, luego existo”,
como única verdad indudable. Dudar nos permite pensar críticamente y buscar fundamentos
sólidos para nuestro conocimiento.
3) El sentirse perdido y la experiencia de las situaciones límites
Este es quizás el origen más profundo. El ser humano se encuentra ante situaciones que no
puede evitar: la muerte, el sufrimiento, el azar, la culpa. No hay manera de escapar a estas
realidades, ni ciencia ni técnica que las anule. A esto Jaspers las llama “situaciones límites”.
Enfrentarlas no con evasión ni resignación, sino con conciencia y transformación, puede
llevarnos a encontrarnos verdaderamente con nosotros mismos.
En estos tres orígenes se funda la actitud filosófica: una conmoción del ser humano, que lo
impulsa a ir más allá, a no conformarse, a buscar sentido.
LA FILOSOFÍA COMO BUSQUEDA Y CAMINO
La filosofía no es una respuesta definitiva, sino una actividad constante. Es ir de camino. Como
dice Jaspers, sus preguntas son más esenciales que sus respuestas. La filosofía es pensar con
profundidad, cuestionar, mantener despierta la razón incluso frente a lo que no se entiende.
No se trata de repetir ideas ajenas, sino de filosofar uno mismo, de manera original. Por eso
puede aparecer en los niños, en los locos, en los sabios, en los pueblos. Incluso quien rechaza
la filosofía, dice Jaspers, está sosteniendo una filosofía sin saberlo.
Etimológicamente, la palabra filosofía viene del griego philosophos, que significa “amante del
saber”. No se trata de tener la verdad, sino de buscarla, de mantenerse en ese deseo
constante de comprender.
LA FILOSOFÍA Y LA COMUNICACIÓN
Jaspers añade algo clave para nuestro tiempo: hoy más que nunca, el origen de la filosofía
debe incluir una cuarta condición esencial: la necesidad de comunicación auténtica entre los
seres humanos.
Vivimos una época de crisis, donde se disuelven los vínculos, se pierden las certezas, y reina la
desconfianza. La filosofía aparece entonces como una forma de reconstruir el lazo entre los
hombres, de encontrarnos en profundidad, de buscar juntos la verdad.
No se trata sólo de hablar o intercambiar ideas: la filosofía, para Jaspers, debe ser una
comunicación existencial, donde una persona se entrega plenamente a otra, en una lucha
amorosa por la verdad. Solo en esa comunicación podemos realizarnos plenamente. Como
dice Jaspers: “Solo existo en compañía del prójimo; solo, no soy nada”.
En este sentido, la filosofía no termina en uno mismo. Necesita ser compartida, escuchada,
vivida. Así, comunica no solo ideas, sino también sentido, amor, verdad.
CONCLUCION
La filosofía, entonces, no es un saber técnico ni un conjunto de datos. Es un modo de ser, de
mirar el mundo, de interrogarse por el sentido de la vida y de las cosas. Su origen está en la
admiración, la duda, el sentirse perdido, las situaciones límites y la necesidad de comunicarse
auténticamente.
Filosofar es asumir nuestra condición humana, enfrentar el misterio de la existencia y
atrevernos a pensar. No para escapar de la realidad, sino para habitarla con más profundidad,
más lucidez y más amor.