TEMA 6
ÍNDICE
Delitos contra el patrimonio y el orden socio económico.
6.1 Introducción.
6.2 Hurto.
6.2.1 Concepto.
6.2.2 Elementos.
[Link] Acción.
[Link] Consumación.
[Link] Objeto.
6.2.3 Subtipo agravado.
6.3 Sustracción de cosa propia.
6.4 Delito de robo.
6.4.1 Delito de robo con fuerza en las cosas.
6.4.2 Delito de robo con fuerza en casa habitada.
6.4.3 Delito de robo con violencia o intimidación en las personas.
6.5 Delito de extorsión.
6.6 Delito de robo o hurto de vehículo a motor.
6.7 Delito de usurpación.
6.8 Delito de estafa.
6.9 Delito de apropiación indebida.
Enrique Pedrós Fuentes 1
DELITOS CONTRA EL PATRIMONIO Y EL ORDEN SOCIOECONÓMICO
6.1.- INTRODUCCIÓN
Tras la entrada en vigor del Código Penal de 1995 el Título XIII regula los delitos contra
el patrimonio y el orden socioeconómico, los que en la legislación anterior se conocían como
delitos contra la propiedad. Se produce así una doble modificación: por una parte, la
referencia a la propiedad ha sido sustituida por la más amplia y adecuada del patrimonio; y,
por otra parte, se ha añadido la referencia a los delitos contra el orden socioeconómico.
CONCEPTO DE PATRIMONIO.-
Es habitual en la doctrina agrupar las distintas teorías sobre el patrimonio en varias
concepciones fundamentales: la concepción jurídica, la concepción económica o la
concepción mixta o jurídica-económica.
La concepción jurídica del patrimonio.
Para esta concepción el patrimonio está integrado por el conjunto de
derechos patrimoniales de una persona. No se trata, por consiguiente de analizar si la cosa
tiene algún valor económico sino, por el contrario, si la persona tiene derecho sobre dicha
cosa.
Concepción económica del patrimonio.
Esta concepción considera que el patrimonio es el conjunto de bienes con
valor económico de los que es titular una persona, atendiendo al poder fáctico del sujeto y al
valor económico de los bienes o situaciones. El patrimonio se integra para esta concepción,
por bienes económicamente valorables, no por derechos.
Concepción mixta (económica-jurídica) del patrimonio.
En la actualidad la doctrina dominante mantiene una postura intermedia
entre las dos concepciones antes indicadas, dando lugar a la elaboración de una construcción
mixta, en la que se va a mantener la necesidad de que el patrimonio se encuentre integrado
por bienes valorables económicamente, pero, al tiempo, van a establecerse restricciones de
carácter jurídico exigiendo que la posesión de dichos bienes revista apariencia jurídica.
CONCEPTO DE ORDEN SOCIOECONÓMICO.-
Cuando se habla de orden socioeconómico se entiende por éste la regulación del
mercado de bienes y servicios o, con más amplitud, la regulación de la economía del país, y de
ahí que bajo esta rúbrica encontremos los delitos relativos a la propiedad industrial, al
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mercado y a los consumidores y los delitos societarios, sin perjuicio de que sea muy discutible
que algunos de estos delitos afecten al orden socioeconómico.
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Ahora bien conviene indicar que no todos los delitos que afectan al orden
socioeconómico se encuentran en el Título XIII, y así por ejemplo, se encuentra ubicado fuera
de él, el delito contra la Hacienda pública (Título XIV) que por una parte de la doctrina es
considerado como delito socioeconómico.
6.2.- HURTO
6.2.1.- CONCEPTO
Artículo 234.
1. El que, con ánimo de lucro, tomare las cosas muebles ajenas sin la voluntad de su dueño
será castigado, como reo de hurto, con la pena de prisión de seis a dieciocho meses si la
cuantía de lo sustraído excediese de 400 euros.
2. Se impondrá una pena de multa de uno a tres meses si la cuantía de lo sustraído no
excediese de 400 euros, salvo si concurriese alguna de las circunstancias del artículo 235.
(Delito leve de hurto). No obstante, en el caso de que el culpable hubiera sido condenado
ejecutoriamente al menos por tres delitos comprendidos en este Título, aunque sean de
carácter leve, siempre que sean de la misma naturaleza y que el montante acumulado de las
infracciones sea superior a 400 €, se impondrá la pena del apartado 1 de este artículo.
No se tendrán en cuenta antecedentes cancelados o que debieran serlo.
3. Las penas establecidas en los apartados anteriores se impondrán en su mitad superior
cuando en la comisión del hecho se hubieran neutralizado, eliminado o inutilizado, por
cualquier medio, los dispositivos de alarma o seguridad instalados en las cosas sustraídas.
6.2.2.- ELEMENTOS:
En relación con el bien jurídico protegido, las dos posiciones fundamentales en la doctrina
consisten en entender que el bien jurídico protegido es la propiedad, o por el contrario, que es
la posesión. Junto a estas, existe una tercera posición que defiende que el bien jurídico
protegido es el patrimonio.
Sujeto activo y pasivo: Sujeto activo puede ser cualquier persona, menos el propietario. El
propietario que sustrae una cosa de su legítimo poseedor, ni lo hace sin la voluntad del dueño
(que es él mismo) de la cosa, ni ésta es ajena. En cuanto al sujeto pasivo, es el dueño, el
propietario de la cosa objeto de hurto.
Sin embargo, las afirmaciones antes recogidas no serán exactas si estimamos que el
bien jurídico protegido no es exclusivamente la propiedad. No identificando el término de
dueño con el de propietario y admitiendo la posesión como bien jurídico protegido, es posible
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afirmar que tanto el propietario de la cosa mueble como el poseedor no propietario pueden
ser sujetos pasivos de hurto.
[Link].- Acción: Es el comportamiento activo del sujeto destinado a incorporar la
cosa a su patrimonio. acción típica consiste en «tomar» las cosas muebles ajenas, lo que
supone un desplazamiento físico de la cosa realizado mediante un comportamiento activo del
sujeto para incorporarla a su patrimonio.
El delito de hurto exige que el desplazamiento físico de la cosa sea realizado por el
autor, requisito que separa este delito del de estafa, en el que el desplazamiento es realizado
por el propio engañado; y, de la apropiación indebida en la que no hay desplazamiento, pues
la cosa ya se encuentra en poder del autor de dicho delito.
Ahora bien, no es necesario que el autor coja por sí mismo la cosa, sino que el
desplazamiento puede realizarse mediante la utilización de un instrumento, bien sea una
persona (supuesto de autoría mediata), un aparato mecánico, etc.
El verbo rector del tipo, «tomar», implica un comportamiento activo, por lo que
deben quedar excluidas aquellas conductas puramente omisivas. Es, desde este punto de
vista, un delito de acción que no puede ser cometido mediante comisión por omisión.
[Link].- Consumación:
El verbo rector del tipo de delito de hurto es tomar, que supone una conducta activa
del sujeto consistente en el desplazamiento físico de la cosa con la finalidad de apropiársela
incorporándola a su patrimonio.
En definitiva, la consumación exigirá que el sujeto haya tomado la cosa mueble ajena, lo que
plantea el problema de determinar a partir de que momento puede decirse que se ha
realizaado. Las diversas teorías que se han propuesto son las siguientes:
a) Teoría del contacto: la consumación se producirá con tocar la cosa.
b) Teoría del traslado: exige el traslado de la cosa del lugar en el que se encontraba a
otro distinto, esto es, tocar y desplazar la cosa.
c) Teoría de la disponibilidad: la consumación existe a partir del momento en que la
cosa salga de la esfera posesoria del sujeto pasivo. Exige, por tanto, una cierta disponibilidad
sobre la cosa por parte del autor; basta una disponibilidad mínima, potencial, es decir, que
exista algún poder del sujeto sobre la cosa.
d) Teoría de la incorporación: exige para la consumación la plena disponibilidad de
la cosa por parte del autor, es decir, que la cosa se encuentre a salvo, en lugar seguro. Por
consiguiente, el autor aquí ya ha obtenido la total y efectiva incorporación de la cosa a su
patrimonio.
La jurisprudencia viene manteniendo de manera uniforme que la consumación se
produce cuando el sujeto tiene la disponibilidad de la cosa, aunque sea una disponibilidad
mínima y meramente potencial, y así tocar la cosa o trasladarla no producen, todavía, la
consumación del hurto, esta precisará que el autor consiga disponer de la cosa aunque sea
por poco tiempo.
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El mantenimiento de esta teoría permitir que puedan existir formas
imperfectas, esto es, la tentativa, que será acabada si hubo contacto; inacabada si no hubo
contacto.
Así lo ha establecido el Tribunal Supremo en Sentencia de 24 de abril de 2002 “….la
consumación se produce por la disponibilidad de la cosa por el sujeto activo, siquiera sea
potencialmente, sin que se precise la efectiva disposición del objeto material”.
[Link].- Objeto: ha de ser mueble, ajena y tomada sin la voluntad de su dueño.
El objeto material del delito de hurto está constituido por las cosas muebles ajenas.
MUEBLE: En cuanto a qué se entiende por cosa mueble, lo primero que al respecto
ha de señalarse es que el concepto civil de cosa mueble no es directamente trasladable al
ámbito penal. En efecto, en el ámbito del delito de hurto, la doctrina mayoritaria estima que la
cosa mueble se caracteriza por ser todo objeto susceptible de apoderamiento y transporte,
esto es, aprehensible y susceptible de ser trasladable.
Así, quedan excluidos del delito de hurto los objetos incorporales como las
energías o los inmuebles.
Pero, además, en el concepto penal de cosa mueble se incluyen también los
semovientes, es decir, los animales.
El concepto penal de cosa mueble, además de exigir los requisitos de ser
susceptible de apoderamiento y traslado, requiere que la cosa sea evaluable
económicamente, esto es, la cosa ha de tener un valor económico determinable por los
precios de mercado. Esta característica es importante, dado que excluye del objeto material
del delito de hurto, todos aquellos objetos que carezcan de valor económico, aunque
pudieran tener un valor afectivo.
AJENA: El art. 234 CP expresamente señala que las cosas muebles han de ser «ajenas», lo
que significa que no puede ser propia del sujeto activo.
Muy problemático resulta el requisito de la ajenidad de la cosa en los supuestos de
copropiedad o condominio. El supuesto de que la cosa pertenezca a varias personas y una de
ellas se apodere de la misma excluyendo a los demás de su uso y disfrute, resulta
problemático en relación con el requisito de la ajenidad exigido por el art. 234. En la
actualidad, la jurisprudencia considera que si se trata de un condominio no dividida, con
cuotas ideales, faltará el requisito de la ajenidad y tal sustracción quedará al margen del
derecho penal; pero si la propiedad está dividida en partes o cuotas entre los condueños, el
hurto del exceso constituirá hurto de cosa ajena.
- Ánimo de lucro, obtener una ventaja evaluable económicamente. Para la interpretación
amplia sostenida por la jurisprudencia el ánimo de lucro constituye cualquier utilidad, goce,
ventaja o provecho.
Para la valoración de la cosa sustraída, si se trata de bienes que se venden en establecimiento
abierto al público, su valor será el precio de venta (art. 365 Ley Enjuiciamiento Criminal). En
otro caso habrá que valorarla por perito.
- Tras la modificación operada por la Ley Orgánica 9/2022 de 28 de julio, en el caso de
comisión reiterada de delitos leves de hurto, una vez que haya recaído sentencia condenatoria
en, al menos, tres ocasiones anteriores a la comisión del último hecho y siempre que la
cuantía total de lo sustraído en esas condenas anteriores sumadas, excedan de 400 euros, se
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considerará el hecho como delito menos grave de hurto previsto en el artículo 234.1. Se
tendrán en cuenta tanto si son sentencias anteriores por delitos leves como por delitos menos
graves, y con independencia de que sean consumados o en tentativa.
JURISPRUDENCIA
-STS 27/2020 de 20 de febrero sobre la ajenidad de la cosa: “...la acusada, aprovechando que
tenía unas llaves, se apoderó del vehículo cuando estaba debidamente aparcado". Esa
actuación, el apoderamiento de un bien ajeno sin fuerza en las cosas, en tanto que se
utilizaron llaves no sustraídas, sino legítimamente recibidas del propietario cuando
mantenían una relación sentimental, constituye un delito de hurto, tipificado en el artículo
234 del Código Penal”.
6.2.3.- SUBTIPO AGRAVADO:
Artículo 235.
1. El hurto será castigado con mayor pena:
1.º Cuando se sustraigan cosas de valor artístico, histórico, cultural o científico.
2.º Cuando se trate de cosas de primera necesidad y se cause una situación de
desabastecimiento.
3.º Cuando se trate de conducciones, cableado, equipos o componentes de infraestructuras de
suministro eléctrico, de hidrocarburos o de los servicios de telecomunicaciones, o de otras
cosas destinadas a la prestación de servicios de interés general, y se cause un quebranto grave
a los mismos.
4.º Cuando se trate de productos agrarios o ganaderos, o de los instrumentos o medios que se
utilizan para su obtención, siempre que el delito se cometa en explotaciones agrícolas o
ganaderas y se cause un perjuicio grave a las mismas.
5.º Cuando revista especial gravedad, atendiendo al valor de los efectos sustraídos, o se
produjeren perjuicios de especial consideración.
6.º Cuando ponga a la víctima o a su familia en grave situación económica o se haya realizado
abusando de sus circunstancias personales o de su situación de desamparo, o aprovechando
la producción de un accidente o la existencia de un riesgo o peligro general para la comunidad
que haya debilitado la defensa del ofendido o facilitado la comisión impune del delito.
7.º Cuando al delinquir el culpable hubiera sido condenado ejecutoriamente al menos por tres
delitos comprendidos en este Título, siempre que sean de la misma naturaleza. No se tendrán
en cuenta antecedentes cancelados o que debieran serlo.
8.º Cuando se utilice a menores de dieciséis años para la comisión del delito.
9.º Cuando el culpable o culpables participen en los hechos como miembros de una
organización o grupo criminal que se dedicare a la comisión de delitos comprendidos en este
Título, siempre que sean de la misma naturaleza.
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JURISPRUDENCIA
- Sentencia del Tribunal Supremo de 18 mayo de 2020.
Delito continuado de hurto. Valor de lo sustraído. El TS confirma la condena de instancia.
Recuerda la Sala que el precio de venta al público a efectos del delito es el precio que aparece
en el ticket de venta y que incluye el IVA. Establece la LECrim que la valoración de las
mercancías sustraídas en establecimientos comerciales se fijará atendiendo a su precio de
venta al público
- Sentencia del Pleno de Sala Segunda del Tribunal Supremo 481/2017, de 28 de
junio,"Para interpretar los arts. 234 y 235 del Código Penal en un sentido que resulte
congruente el concepto de multirreincidencia con el concepto básico de reincidencia y que se
respete al mismo tiempo el principio de proporcionalidad de la pena, ha de entenderse que
cuando el texto legal se refiere a tres condenas anteriores éstas han de ser por delitos menos
graves o graves, y no por delitos leves. Y ello porque ése es el criterio coherente y acorde con
el concepto básico de reincidencia que recoge el Código Penal en su parte general, y porque,
además, en ningún momento se afirma de forma específica en los arts. 234 y 235 que las
condenas anteriores comprendan las correspondientes a los delitos leves."
- Sentencia del Pleno de Sala Segunda del Tribunal Supremo de 22 julio de 2020
Delito de hurto. Agravante de obrar con abuso de confianza. El TS entiende que la agravante
de obrar con abuso de confianza debe ser apreciada en el delito de hurto porque el acusado
se aprovechó de la relación de confianza que mantenía con la víctima para la comisión del
delito, al tener fácil acceso a los objetos sustraídos, custodiados en un domicilio de entrada
restringida y cerrada
6.3.- SUSTRACCIÓN DE COSA PROPIA
Artículo 236.
1. Será castigado el que, siendo dueño de una cosa mueble o actuando con el consentimiento
de éste, la sustrajere de quien la tenga legítimamente en su poder, con perjuicio del mismo o
de un tercero.
2. Si el valor de la cosa sustraída no excediera de 400 euros, DELITO LEVE.
6.4.- DELITO DE ROBO
Artículo 237.
Son reos del delito de robo los que, con ánimo de lucro, se apoderaren de las cosas muebles
ajenas empleando fuerza en las cosas para acceder o abandonar el lugar donde éstas se
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encuentran o violencia o intimidación en las personas, sea al cometer el delito, para proteger
la huida, o sobre los que acudiesen en auxilio de la víctima o que le persiguieren.
-Robo con fuerza en las cosas: Emplear la fuerza descrita en el artículo 238 del Código Penal
para acceder o abandonar el lugar en el que se encuentra la cosas sustraída.
- Robo con violencia o intimidación en las personas: emplear la fuerza física (violencia) o
psíquica (amenaza) para lograr apoderarse de la cosa (al inicio, en la huida, para impedir
auxilio a la víctima o para impedir la persecución).
Ambas modalidades de robo, con violencia e intimidación en las personas o fuerza en las
cosas tienen unos elementos básicos comunes, a saber: el objeto material, la ajenidad de la
cosa y el ánimo de lucro, respecto de los que vale lo expuesto en el delito de hurto.
6.4.2.- DELITO DE ROBO CON FUERZA EN LAS COSAS:
Modalidad básica. En el art. 237 del Código Penal al tiempo que se denomina robo al
realizado con violencia o intimidación en las personas, también llama robo al apoderamiento
de cosas muebles ajenas mediante fuerza en las cosas para acceder al lugar donde se
encuentran las cosas sustraídas o que se pretenden sustraer, de tal suerte que la fuerza ha de
preceder al apoderamiento de la cosa y ser el medio para lograrlo.
Sin embargo no todo tipo de fuerza en las cosas da lugar al robo, ya que el Código
Penal establece una regulación típica de dicha fuerza, de manera que sólo cuando la fuerza
empleada es una fuerza típica podrá hablarse de robo, y en los demás casos aunque medie
fuerza en sentido natural no habrá sin embargo robo con fuerza.
Artículo 238.
Son reos del delito de robo con fuerza en las cosas los que ejecuten el hecho cuando concurra
alguna de las circunstancias siguientes:
1.º Escalamiento.
2.º Rompimiento de pared, techo o suelo, o fractura de puerta o ventana.
3.º Fractura de armarios, arcas u otra clase de muebles u objetos cerrados o sellados, o
forzamiento de sus cerraduras o descubrimiento de sus claves para sustraer su contenido, sea
en el lugar del robo o fuera del mismo.
4.º Uso de llaves falsas.
5.º Inutilización de sistemas específicos de alarma o guarda.
El escalamiento. El Código Penal no define que debe entenderse por escalamiento.
Tradicionalmente se ha declarado en nuestros Códigos penales y por la jurisprudencia que
hay escalamiento cuando se entra por una vía que no sea la destinada al efecto.
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Fractura. Presenta dos primeras modalidades, la llamada fractura exterior,
contemplada en el apartado 2º del art. 238 CP –“rompimiento de pared, techo o suelo, o
fractura de puerta o ventana”- y la llamada fractura interior contemplada en el apartado 3º del
art. 238 CP –“fractura de armarios, arcas u otra clase de muebles u objetos cerrados o
sellados, o forzamiento de sus cerraduras o descubrimiento de sus claves, para sustraer su
contenido, sea en el lugar del robo o fuera del mismo”.
Se añade como modalidad de fuerza el descubrimiento de las claves de una
cerradura, debiendo entenderse que se refiere al hallazgo de la clave al manipular sobre la
cerradura y no al que se obtiene de otra forma.
Por último, el Código incluye como supuestos de fuerza típica la sustracción de
objetos muebles «sea en el lugar del robo o fuera del mismo» que, en cierto modo, supone un
supuesto de fractura potencial.
Mediante esta modalidad de fuerza típica se abarcan aquellos supuestos en los que la cosa ha
sido protegida de forma específica con ciertos sistemas de alarma o guarda.
En cuanto a la inutilización de sistemas específicos de alarma y guarda el Código
Penal exige la inutilización de estos sistemas que protegen el lugar en el que se encuentras las
cosas, no la alarma sobre la cosa misma que integra una agravación del delito de hurto. Ha de
entenderse que no es precisa su destrucción bastando su desactivación. Los sistemas
empleados pueden ser mecánicos, eléctricos, electrónicos, informatizados, etc. Sin embargo,
la llamada inutilización de animales aunque específicamente estuvieran utilizados como
medio de protección frente a cualquier intrusión, difícilmente puede ser subsumible en este
supuesto.
Artículo 239.
Se considerarán llaves falsas:
1. Las ganzúas u otros instrumentos análogos.
2. Las llaves legítimas perdidas por el propietario u obtenidas por un medio que constituya
infracción penal.
3. Cualesquiera otras que no sean las destinadas por el propietario para abrir la cerradura
violentada por el reo.
A los efectos del presente artículo, se consideran llaves las tarjetas, magnéticas o perforadas,
los mandos o instrumentos de apertura a distancia y cualquier otro instrumento tecnológico
de eficacia similar.
6.4.2.- DELITO DE ROBO CON FUERZA EN CASA HABITADA
Artículo 241.
“1. El robo cometido en casa habitada, edificio o local abiertos al público, o en cualquiera de
sus dependencias, se castigará con una pena de prisión de dos a cinco años.
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Si los hechos se hubieran cometido en un establecimiento abierto al público, o en cualquiera
de sus dependencias, fuera de las horas de apertura, se impondrá una pena de prisión de uno
a cinco años.
2. Se considera casa habitada todo albergue que constituya morada de una o más personas,
aunque accidentalmente se encuentren ausentes de ella cuando el robo tenga lugar.
3. Se consideran dependencias de casa habitada o de edificio o local abiertos al público, sus
patios, garajes y demás departamentos o sitios cercados y contiguos al edificio y en
comunicación interior con él, y con el cual formen una unidad física.
4. Se impondrá una pena de dos a seis años de prisión cuando los hechos a que se refieren los
apartados anteriores revistan especial gravedad, atendiendo a la forma de comisión del delito
o a los perjuicios ocasionados y, en todo caso, cuando concurra alguna de las circunstancias
expresadas en el artículo 235”.
En relación con este delito, la jurisprudencia ha declarado que el fundamento de la
agravación no radica únicamente en el riesgo que el hecho entraña para la vida e integridad
de las personas sino también en el mayor desvalor derivado del ataque a la inviolabilidad del
domicilio. En este sentido, la misma jurisprudencia ha admitido la apreciación de la agravante
cuando se trate de segundas viviendas habitadas en determinadas épocas del año.
Tradicionalmente, el término morada se ha venido definiendo como aquel espacio
en el que el individuo vive sin hallarse necesariamente sujeto a los usos y convenciones
sociales, ejerciendo su libertad más íntima. De este modo, las ideas de vida privada e
intimidad se erigen en los conceptos rectores que guían dicha definición. De ahí,
precisamente, que la aptitud para que en un espacio se desarrolle la vida privada -unido a su
efectivo desarrollo- sea lo que determine que ese espacio pueda ser considerado morada.
Esta lesión antijurídica se aprecia igualmente en el caso de las segundas residencias
-incluso durante el período en que las mismas no se encuentren habitadas, siempre y cuando
conserven aquella condición-, tal y como refiere la Sentencia del Tribunal Supremo n.º
852/2014, de 11 de diciembre: «En atención a los hechos probados, puede afirmarse, pues,
que se trataba de una vivienda, y de la fundamentación jurídica no resulta que careciese de
las características propias de la misma, constando que el denunciante acudía allí a pasar
algunos ratos. En esas circunstancias no es relevante que el lugar constituyera su primera o
segunda vivienda, sino si, cuando se encontraba en el lugar, aunque fuera ocasionalmente,
utilizaba la vivienda con arreglo a su naturaleza, es decir, como un espacio en el que
desarrollaba aspectos de su privacidad».
A este respecto hay que destacar el Acuerdo de Pleno del Tribunal Supremo que ha
ampliado el concepto de dependencia de casa habitada a los efectos de aplicación de este
artículo.
ACUERDO PLENO TRIBUNAL SUPREMO 15 DE DICIEMBRE DE 2016
DEPENDENCIA DE CASA HABITADA
Los trasteros y garajes comunes sitos en edificio de propiedad horizontal, donde también se
integran viviendas, tendrán la consideración de dependencia de casa habitada, siempre que
tengan las características siguientes:
a) Contigüidad, es decir, proximidad inmediata o directa con la casa habitada; que
obviamente puede ser tanto horizontal como vertical; b) Cerramiento, lo que equivale a que la
dependencia esté cerrada, aunque no sea necesario que se halle techada ni siquiera
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murada;c) Comunicabilidad interior o interna entre la casa habitada y la dependencia; es
decir, que medie puerta, pasillo, escalera, ascensor o pasadizo internos que unan la
dependencia donde se comete el robo con el resto del edificio como vía de utilizable
acceso entre ambos .d) Unidad física, aludiendo al cuerpo de la edificación.
En cuando al robo con fuerza en establecimiento abierto al público, la
jurisprudencia del Tribunal Supremo acogiendo la doctrina sentada en Circulares de la
Fiscalía General del Estado, ha considerado que el fundamento de la agravación se limita en
este caso al riesgo que el hecho entraña para la vida e integridad de las personas que puedan
hallarse en el local al tiempo de la ejecución del hecho.
- Sentencia del Tribunal Supremo de 14 de enero de 2021: Delito de robo con fuerza en las
cosas en dependencia habitada. Diferencia del hurto.
El TS confirma la sentencia dictada en apelación por la AP que confirmando la condena del
recurrente por delito de robo con fuerza en las cosas en dependencia habitada, rebajó su
condena. El debate gira en torno al concepto de fuerza en las cosas, referido a las llaves falsas,
y, más en particular, en qué caso las legítimas utilizadas sin autorización del propietario -o con
una autorización distinta respecto al uso que se hace de ellas-, para acceder al lugar donde se
encuentra la cosa sustraída derivan el hecho al delito de robo y cuándo ha de entenderse que
es un delito de hurto. El caso analizado se trata de una sustracción que se realiza dentro de la
habitación de un hotel, en que el agente, valiéndose de un engaño, se hace pasar por el
usuario de dicha habitación ante el recepcionista, de quien consigue que le entregue una
copia de la tarjeta de acceso a la habitación, con la que entra en ella y se apodera de efectos
valorados en 51 euros, entre ellos el correspondiente a la reposición tarjeta llave. La Sala
considera que la utilización del ardid engañoso empleado por el acusado, característico del
delito de estafa, le permitió hacerse de manera subrepticia, con una copia de la llave, con la
que accedió a la habitación, no ya sin autorización, sino en contra de la voluntad de sus
titulares, venciendo así el obstáculo que estos habían puesto para acceder a sus bienes, en
definitiva, empleando una de las variables que, dentro de ese concepto normativo de fuerza
típica, se contemplan en el delito de robo con fuerza, por lo que no cabría hablar de hurto.
6.4.3.- DELITO DE ROBO CON VIOLENCIA O INTIMIDACIÓN EN LAS PERSONAS
Examinado el delito de robo con fuerza en las cosas, procederemos al examen de la
segunda modalidad del delito de robo, el de robo con violencia o intimidación. El art. 237 y el
art. 242.1 del Código Penal exigen para que se trate de un delito de robo con violencia o
intimidación que el apoderamiento de las cosas muebles ajenas se realice mediante violencia
o intimidación en las personas sea al cometer el delito, para proteger la huida, o sobre los que
acudiesen en auxilio de la víctima o que le persiguieren.
Se trata, por consiguiente, de un delito pluriofensivo, por cuanto ataca a varios
bienes jurídicos protegidos, ya que junto a la ofensa a la vida se afecta a la integridad física y
moral.
La Violencia.- Se entiende por violencia la vis física, esto es, todo acometimiento
agresivo sobre una persona, el maltratar o golpear de obra a una persona con independencia
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de que efectivamente se le produzca una lesión, bastando incluso sujetar a la persona,
encerrarla o atarla; en definitiva, ejercer cualquier medio físico eficaz para doblegar la
voluntad de dicha persona.
La violencia no tiene que ser necesariamente ejercida sobre la misma persona que
es objeto de la sustracción, sino que lo decisivo es que esa violencia personal constituya un
medio de realización del acto de apoderamiento de la cosa: si la violencia no va dirigida a
posibilitar o facilitar el apoderamiento no concurrirá la conexión típica entre ambos.
Fundamentalmente son dos los problemas más discutidos con relación a la
violencia: los supuestos del tirón y los de administración de un tóxico.
El tirón, conforme a constante jurisprudencia del Tribunal Supremo constituye robo
con violencia en las personas, ya que para este Tribunal la violencia que supone el tirón es
suficiente para configurar ese elemento del robo, quedando excluida su consideración como
hurto.
En cuanto a los casos de administración de un narcótico que duerme a la víctima
para a continuación apoderarse de sus cosas, pudiendo tomarse como referencia si la droga
causa lesiones –supuesto en que no hay problema para estimar la existencia de robo con
violencia- o si es inocuo, caso este en que es difícil admitir que concurra violencia.
La Intimidación.- Se entiende por intimidación la vis compulsiva, esto es, la
amenaza de un mal de entidad suficiente para doblegar la voluntad del sujeto pasivo, no
siendo necesario que la intimidación recaiga sobre la misma persona que posee la cosa objeto
del delito.
La intimidación puede conseguirse bien mediante palabras bien mediante hechos
reveladores de la amenaza, es decir, por hechos o actos concluyentes. Es discutido si los
medios utilizados para la intimidación han de ser por sí mismos aptos para ello, o por el
contrario, cabe admitir la intimidación aunque los medios utilizados sean falsos, simulados -
por ejemplo una pistola de juguete. Doctrina mayoritaria y Jurisprudencia del Tribunal
Supremo vienen manteniendo que es suficiente con que el medio sea apto para producir el
efecto intimidante con independencia de que objetivamente sea o no idóneo para lesionar.
Por otra parte, es preciso distinguir entre el robo con intimidación y las amenazas
condicionales. En general se mantiene que la intimidación es más actual y directa que la
amenaza. En el robo con intimidación se exige la entrega inmediata del objeto y se conmina
con un mal también inmediato.
Con la reforma operada por la LO 1/2015 se recupera una modalidad de robo con
violencia o intimidación anterior, posteriormente derogada, extendiéndola no solo a la
comisión del delito, sino para proteger la huída o sobre terceros que acudiesen en socorro de
la víctima o le persiguieren.
En cuanto a la penalidad, el culpable de robo con violencia o intimidación en las
personas será castigado con la pena de prisión de dos a cinco años, sin perjuicio de la que
pudiera corresponder a los actos de violencia física que realizase. –art. 242.1 CP
Artículo 242.
1. El culpable de robo con violencia o intimidación en las personas será castigado con la pena
de prisión de dos a cinco años, sin perjuicio de la que pudiera corresponder a los actos de
violencia física que realizase.
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2. Cuando el robo se cometa en casa habitada, edificio o local abiertos al público o en
cualquiera de sus dependencias, se impondrá la pena de prisión de tres años y seis meses a
cinco años.
3. Las penas señaladas en los apartados anteriores se impondrán en su mitad superior cuando
el delincuente hiciere uso de armas u otros medios igualmente peligrosos, sea al cometer el
delito o para proteger la huida, y cuando atacare a los que acudiesen en auxilio de la víctima o
a los que le persiguieren.
4. En atención a la menor entidad de la violencia o intimidación ejercidas y valorando además
las restantes circunstancias del hecho, podrá imponerse la pena inferior en grado a la prevista
en los apartados anteriores.
- En el delito de robo con violencia el resultado lesivo que se produzca se castigará
separadamente del delito de robo.
- Para distinguir cuando es un delito de hurto o delito de robo con violencia, por ejemplo, tirón
de escasa fuerza, se atenderá siempre al elemento dominante, considerando el Tribunal
Supremo que si predomina la habilidad sobre la fuerza estaríamos ante un delito de hurto y
en caso contrario, ante un delito de robo con violencia. Se determinará en cada caso concreto.
SENTENCIA DEL TRIBUNAL SUPREMO 9-ABRIL-2012
Distinción entre violencia para el apoderamiento o hurto con violencia sobrevenida:
La doctrina de esta Sala tiene reiteradamente establecido que para apreciar el delito de robo
la violencia o intimidación sobrevenidas no deben ser posteriores ni desconectadas de la
sustracción sino que han de formar parte del apoderamiento. De modo que la transmutación
del hurto en una modalidad violenta de apoderamiento de lo ajeno se produce también
cuando los autores utilizan o emplean medios intimidatorios o agresivos no sólo para
consumar el despojo sino también para proteger su huida con el bien sustraído. El efecto
intimidatorio puede actuar de manera eficaz y determinante sobre los sujetos pasivos del
despojo o los que acuden a proteger los bienes y a prestar ayuda a la víctima. Resulta factible
la transmutación del hurto en robo siempre que los actos contra la vida, seguridad e
integridad física de la persona hayan incidido en el "iter criminis" del delito proyectado e
iniciado y este no hubiera alcanzado la consumación
6.5.- EXTORSIÓN
Artículo 243.
El que, con ánimo de lucro, obligare a otro, con violencia o intimidación, a realizar u omitir
un acto o negocio jurídico en perjuicio de su patrimonio o del de un tercero, será castigado
con la pena de prisión de uno a cinco años, sin perjuicio de las que pudieran imponerse por
los actos de violencia física realizados.
6.6.- DELITO DE ROBO O HURTO DE USO DE VEHÍCULO A MOTOR.
Enrique Pedrós Fuentes 13
En relación con el bien jurídico protegido en este tipo de delitos se considera que es
la facultad de uso del vehículo de motor inherente al dominio. Así como en el hurto o en el
robo se lesiona por entero el derecho de propiedad sobre la cosa, en el delito de robo y hurto
de uso de vehículos se ataca solo a alguna de las facultades inherentes al dominio, como es, la
facultad de usar la cosa que corresponde al propietario o al poseedor del vehículo de motor.
Artículo 244.
1. El que sustrajere o utilizare sin la debida autorización un vehículo a motor o ciclomotor
ajenos, sin ánimo de apropiárselo, si lo restituyera, directa o indirectamente, en un plazo no
superior a cuarenta y ocho horas, sin que, en ningún caso, la pena impuesta pueda ser igual o
superior a la que correspondería si se apropiare definitivamente del vehículo.
2. Si el hecho se ejecutare empleando fuerza en las cosas, la pena se aplicará en su mitad
superior.
3. De no efectuarse la restitución en el plazo señalado, se castigará el hecho como hurto o
robo en sus respectivos casos.
4. Si el hecho se cometiere con violencia o intimidación en las personas, se impondrán, en
todo caso, las penas del artículo 242.
TIPO BÁSICO
El art. 244 contiene un tipo básico (n.º 1.º) y unos tipos cualificados (n.º 2.º, 3.º y 4.º).
Examinaremos en este apartado el tipo básico y en el apartado siguiente los tipos
cualificados.
El tipo básico utiliza dos verbos rectores: «sustraer» y «utilizar». Es decir, la
realización del tipo objetivo se cumple tanto con sustraer el vehículo como cuando
meramente se utiliza.
La acción típica es amplia, sustraer o meramente usarlo, por lo que realiza el tipo tanto
quien se apodera del vehículo como quien más tarde viaja en el mismo -la cuestión relativa a
que el autor debe tener conocimiento de que se trata de un vehículo sustraído, corresponde al
tipo subjetivo.
El objeto material del delito de robo y hurto de uso de vehículos es un «vehículo de motor» o
un «ciclomotor». La reforma de la LO 1/2015 desvincula el tratamiento del valor del vehículo.
Tipo subjetivo.- El art. 244 CP exige expresamente que el autor sustraiga o utilice el vehículo
de motor sin ánimo de apropiárselo, esto es, con ánimo de utilización temporal, sólo para
usarlo y devolverlo o abandonarlo.
La acción consiste en sustraer o simplemente usar un vehículo a motor o ciclomotor
a sabiendas de que es sustraído, por tanto es aplicable a todos los ocupantes del vehículo, no
sólo al conductor, que conozcan dicha circunstancia.
Restitución indirecta, contrariamente a la devolución o entrega directa, incluye la
propia recuperación por la Policía y, en todo caso, la entrega del vehículo en un lugar de fácil
acceso o descubrimiento.
Enrique Pedrós Fuentes 14
6.7.- USURPACIÓN.
Como señala la Instrucción de la Fiscalía General de Estado 1/2020 de 25 de septiembre, hay
que distinguir en primer lugar, el delito de allanamiento de morada del delito de usurpación.
“La tipificación de estas acciones sanciona dos modalidades de ocupación no consentida de
un inmueble, dotando así a los bienes jurídicos tutelados en cada caso de una protección
reforzada: la intimidad de la persona referida al ámbito de la morada, en el allanamiento; y el
patrimonio inmobiliario, entendido como el disfrute pacífico de los bienes inmuebles, la
ausencia de perturbación en el ejercicio de la posesión, el dominio o cualquier otro derecho
real o personal sobre los mismos, en la usurpación; de modo que el titular dispone de un
instrumento de defensa penal que refuerza la protección administrativa y la tutela civil
posesoria”.
Según dispone la Sentencia del Tribunal Supremo 800/2014, de 12 de noviembre, «La
modalidad delictiva específica de ocupación pacífica de inmuebles, introducida en el Código
Penal de 1995 en el número 2.º del artículo 245, requiere para su comisión los siguientes
elementos:
a) La ocupación, sin violencia o intimidación, de un inmueble, vivienda o edificio
que en ese momento no constituya morada de alguna persona, realizada con cierta vocación
de permanencia.
b) Que esta perturbación posesoria puede ser calificada penalmente como
ocupación, ya que la interpretación de la acción típica debe realizarse desde la perspectiva del
bien jurídico protegido y del principio de proporcionalidad que informa el sistema penal.
c) Que el realizador de la ocupación carezca de título jurídico que legitime esa posesión,
pues en el caso de que hubiera sido autorizado para ocupar el inmueble, aunque fuese
temporalmente o en calidad de precarista, la acción no debe reputarse como delictiva, y el
titular deberá acudir al ejercicio de las acciones civiles procedentes para recuperar su
posesión.
d) Que conste la voluntad contraria a tolerar la ocupación por parte del titular del inmueble,
bien antes de producirse, bien después, lo que especifica este artículo al contemplar el
mantenimiento en el edificio "contra la voluntad de su titular", voluntad que deberá ser
expresa.
e) Que concurra dolo en el autor, que abarca el conocimiento de la «ajenidad» del inmueble
y de la ausencia de autorización, unido a la voluntad de afectar al bien jurídico tutelado por el
delito, es decir la efectiva perturbación de la posesión del titular de la finca ocupada».
Doctrina y jurisprudencia coinciden en afirmar que, además de los bienes jurídicos
protegidos, la principal diferencia entre el delito de usurpación pacífica de bienes inmuebles
del art. 245.2 CP y el de allanamiento de morada del art. 202.1 CP radica en el distinto objeto
material sobre el que recae la acción típica. Mientras en el tipo descrito por el art. 245.2 CP el
supuesto de hecho contemplado por la norma tiene por objeto los inmuebles, viviendas o
edificios ajenos que no constituyan morada, en el delito de allanamiento de morada el objeto
del delito se identifica con la noción de morada.
Como ya hemos expuesto anteriormente en relación con el delito de robo en casa habitada,
el término morada se ha venido definiendo como aquel espacio en el que el individuo vive sin
Enrique Pedrós Fuentes 15
hallarse necesariamente sujeto a los usos y convenciones sociales, ejerciendo su libertad más
íntima. De este modo, las ideas de vida privada e intimidad se erigen en los conceptos rectores
que guían dicha definición. De ahí, precisamente, que la aptitud para que en un espacio se
desarrolle la vida privada -unido a su efectivo desarrollo- sea lo que determine que ese
espacio pueda ser considerado morada
Artículo 245.
1. Al que con violencia o intimidación en las personas ocupare una cosa inmueble o usurpare
un derecho real inmobiliario de pertenencia ajena, se le impondrá, además de las penas en
que incurriere por las violencias ejercidas, la pena de prisión de uno a dos años, que se fijará
teniendo en cuenta la utilidad obtenida y el daño causado.
2. El que ocupare, sin autorización debida, un inmueble, vivienda o edificio ajenos que no
constituyan morada, o se mantuviere en ellos contra la voluntad de su titular, será castigado
con la pena de multa de tres a seis meses. (Delito leve).
La Instrucción 1/2020 de la Fiscalía General del Estado antes mencionada trata de la
adopción de medidas cautelares, fundamentalmente el desalojo, en este tipo de delitos. A
modo de resumen podemos hacer constar lo siguiente:
“Cuando la denuncia inicial se formule en sede policial, se procurará que el atestado incluya
los documentos, declaraciones y cualesquiera otras fuentes de prueba que sirvan al efecto de
determinar no solo el título acreditativo de la lesión del derecho invocado por el denunciante,
sino también las circunstancias espacio-temporales en las que se haya producido la
ocupación del inmueble, la identidad y número de los posibles autores, su eventual estructura
organizativa, la finalidad perseguida con la ocupación y cualesquiera otras variables
relevantes a los fines de determinar la índole delictiva de los hechos, sus posibles
responsables y la calificación jurídica inicial.
Asimismo, deberá dejarse constancia expresa de la voluntad del denunciante víctima o
perjudicado, favorable a solicitar la medida cautelar de desalojo de los/as ocupantes del
inmueble, en su caso.
En el delito leve de usurpación pacífica de bienes inmuebles del art. 245.2 CP se solicitará la
medida cautelar de desalojo cuando el sujeto pasivo de la infracción sea una persona física,
una persona jurídica de naturaleza pública o una entidad sin ánimo de lucro de utilidad
pública, siempre que se constate que la concreta usurpación, además de lesionar el derecho a
poseer que se ostenta sobre un bien, pudiera producir una grave quiebra de la tenencia
material y concreta sobre el bien. En aquellos supuestos en los que el inmueble no parezca
gozar de un uso o una expectativa de uso actuales, singularmente en el caso de viviendas
deshabitadas y que, a modo de ejemplo, no se encuentren en proceso de comercialización o
reforma a fin de permitir su futuro uso, deberá atenderse a la concurrencia de otras
circunstancias que aconsejen la adopción de la medida cautelar.
Asimismo, instarán la adopción de la referenciada medida cautelar cuando la víctima resulte
ser una persona jurídica de naturaleza privada, siempre que, atendidas las concretas
circunstancias concurrentes, se constate la existencia de un efectivo riesgo de quebranto
relevante para los bienes jurídicos de la misma, extremo que habrá de valorarse en los
anteriores términos en aquellos casos en los que el inmueble no parezca gozar de un uso o de
una expectativa de uso actuales.
Enrique Pedrós Fuentes 16
En todos los supuestos aludidos, al tiempo de valorar la solicitud de la medida cautelar, se
tendrá en consideración no solo a las víctimas o perjudicados por el delito, sino también a los
vecinos y/o colindantes a los que el delito pueda suponer un perjuicio directo en el pleno
disfrute de sus derechos”.
6.8.- ESTAFA
Normalmente es utilizado el término defraudaciones para referirnos a aquél grupo de
delitos contra el patrimonio en el que la acción típica no se lleva a cabo mediante medios o
conductas materiales, como puede ser tomar la cosa u ocupar un bien inmueble, sino que se
utilizan maquinaciones intelectuales; los medios utilizados en estas maquinaciones son el
engaño, el abuso de confianza, etc, ya que en estos casos, la entrega de la cosa no se realiza
«sin» ni «contra» la voluntad del sujeto pasivo.
En la estafa hay una entrega voluntaria, aunque con voluntad viciada por el error, de la cosa
por parte de quien la posee; mientras que por el contrario, en el hurto, en el robo o en la
extorsión no existe dicha entrega voluntaria. En la apropiación indebida la entrega es
voluntaria y sin vicio alguno y, será posteriormente cuando el sujeto activo del delito
abusando de la confianza decida apropiarse la cosa y no devolverla.
El bien jurídico protegido en el delito de estafa es para la mayor parte de la doctrina el
patrimonio.
En cuanto a los elementos del tipo son: el engaño, el error debido al engaño; el acto de
disposición motivado por el error; el perjuicio propio o de tercero derivado del acto de
disposición; el ánimo de lucro; y la relación de imputación que debe mediar entre estos
elementos.
1º.- El engaño.- Se descompone en los elementos siguientes:
a) La mentira.- Engañar consiste en faltar a la verdad en lo que se dice o hace, pero
para el delito de estafa, la mera alteración de la verdad no es suficiente.
b) Engaño bastante.- Puede admitirse que existen una serie de engaños que deben
ser excluidos radicalmente del concepto jurídico penal de engaño. Así, cuando se acepta el
pago de un objeto mediante la entrega de una burda fotocopia de un billete difícilmente
puede hablarse de estafa.
No obstante, la delimitación de los engaños burdos de los que no lo son no
siempre es fácil y básicamente la distinción variará en función de la mayor o menor idoneidad
objetiva que se exija.
Enrique Pedrós Fuentes 17
En términos generales cabe afirmar que tanto la doctrina como la
jurisprudencia consideran que la calidad del engaño debe ser examinada conforme a un doble
baremo, uno objetivo y otro subjetivo.
En cuanto al baremo objetivo, es exigible un mínimo de idoneidad
abstracta que quedará excluida en los casos de las falacias más burdas o de aquellas
exageraciones, inexactitudes o, incluso, mentiras que constituyen una práctica social común.
En cuanto al baremo subjetivo del engaño hay que señalar que ha
de examinarse su idoneidad concreta para inducir a error. En este extremo, habrán de
considerarse las circunstancias de todo tipo que concurren en el sujeto pasivo: edad, nivel
educativo y cultural, nivel intelectual, etc…
Sentencia del Tribunal Supremo de 10 de mayo de 2018: Sólo el engaño burdo, tosco y
grosero, esto es, el que puede ser fácilmente detectado por una persona de mediana
formación puede considerarse idóneo, constituyen la regla general la de que el engaño es
adecuado y suficiente cuando se produce el resultado pretendido por el autor, y la excepción
es lo contrario porque en las clases sociales, rige el principio de buena fe y recíproca
confianza.
2º El error.- El segundo elemento de la estafa es el error provocado por el engaño. El error
consiste en una representación mental que no responde a la realidad; se configura como
segundo elemento típico del delito de estafa, dado que se requiere que el engaño sea bastante
para producir el error en otra persona y motive con ello el acto de disposición.
3º.- El acto de disposición.- El delito de estafa requiere la “colaboración” de la víctima y esta
aparece en el momento del acto de disposición que ha de ser realizado por el inducido a error.
4º.- La causación de un perjuicio patrimonial a la víctima del delito consecuencia de ese acto
de disposición patrimonial.
5º.- El ánimo de lucro en el sujeto activo.
Artículo 248.
Cometen estafa los que, con ánimo de lucro, utilizaren engaño bastante para producir error en
otro, induciéndolo a realizar un acto de disposición en perjuicio propio o ajeno.
Los reos de estafa serán castigados con la pena de prisión de seis meses a tres años. Para la
fijación de la pena se tendrá en cuenta el importe de lo defraudado, el quebranto económico
causado al perjudicado, las relaciones entre este y el defraudador, los medios empleados por
este y cuantas otras circunstancias sirvan para valorar la gravedad de la infracción.
Si la cuantía de lo defraudado no excediere de 400 euros, se impondrá la pena de multa de
uno a tres meses.
Se modifica por el art. 1.2 de la Ley Orgánica 14/2022, de 22 de diciembre.
También se considera delito de estafa según el artículo 249:
a) Los que, con ánimo de lucro, obstaculizando o interfiriendo indebidamente en el
funcionamiento de un sistema de información o introduciendo, alterando, borrando,
transmitiendo o suprimiendo indebidamente datos informáticos o valiéndose de cualquier
Enrique Pedrós Fuentes 18
otra manipulación informática o artificio semejante, consigan una transferencia no
consentida de cualquier activo patrimonial en perjuicio de otro.
b) Los que, utilizando de forma fraudulenta tarjetas de crédito o débito, cheques de viaje o
cualquier otro instrumento de pago material o inmaterial distinto del efectivo o los datos
obrantes en cualquiera de ellos, realicen operaciones de cualquier clase en perjuicio de su
titular o de un tercero.
2. Con la misma pena prevista en el apartado anterior serán castigados:
a) Los que fabricaren, importaren, obtuvieren, poseyeren, transportaren, comerciaren o de
otro modo facilitaren a terceros dispositivos, instrumentos o datos o programas informáticos,
o cualquier otro medio diseñado o adaptado específicamente para la comisión de las estafas
previstas en este artículo.
b) Los que, para su utilización fraudulenta, sustraigan, se apropiaren o adquieran de forma
ilícita tarjetas de crédito o débito, cheques de viaje o cualquier otro instrumento de pago
material o inmaterial distinto del efectivo.
3. Se impondrá la pena en su mitad inferior a los que, para su utilización fraudulenta y
sabiendo que fueron obtenidos ilícitamente, posean, adquieran, transfieran, distribuyan o
pongan a disposición de terceros tarjetas de crédito o débito, cheques de viaje o cualesquiera
otros instrumentos de pago materiales o inmateriales distintos del efectivo.
Se modifica por el art. 1.3 de la Ley Orgánica 14/2022, de 22 de diciembre.
Artículo 251.
1.º Quien, atribuyéndose falsamente sobre una cosa mueble o inmueble facultad de
disposición de la que carece, bien por no haberla tenido nunca, bien por haberla ya ejercitado,
la enajenare, gravare o arrendare a otro, en perjuicio de éste o de tercero.
2.º El que dispusiere de una cosa mueble o inmueble ocultando la existencia de cualquier
carga sobre la misma, o el que, habiéndola enajenado como libre, la gravare o enajenare
nuevamente antes de la definitiva transmisión al adquirente, en perjuicio de éste, o de un
tercero.
3.º El que otorgare en perjuicio de otro un contrato simulado
SUBTIPOS AGRAVADOS
El art. 250 del Código Penal regula los supuestos agravados del delito de estafa:
1. El delito de estafa será castigado con las penas de prisión de uno a seis años y multa de seis
a doce meses, cuando:
1.º Recaiga sobre cosas de primera necesidad, viviendas u otros bienes de reconocida utilidad
social.
2.º Se perpetre abusando de firma de otro, o sustrayendo, ocultando o inutilizando, en todo o
en parte, algún proceso, expediente, protocolo o documento público u oficial de cualquier
clase.
3.º Recaiga sobre bienes que integren el patrimonio artístico, histórico, cultural o científico.
Enrique Pedrós Fuentes 19
4.º Revista especial gravedad, atendiendo a la entidad del perjuicio y a la situación económica
en que deje a la víctima o a su familia.
5.º El valor de la defraudación supere los 50.000 euros, o afecte a un elevado número de
personas.
6.º Se cometa con abuso de las relaciones personales existentes entre víctima y defraudador, o
aproveche éste su credibilidad empresarial o profesional.
7.º Se cometa estafa procesal. Incurren en la misma los que, en un procedimiento judicial de
cualquier clase, manipularen las pruebas en que pretendieran fundar sus alegaciones o
emplearen otro fraude procesal análogo, provocando error en el juez o tribunal y llevándole a
dictar una resolución que perjudique los intereses económicos de la otra parte o de un
tercero.
8.º Al delinquir el culpable hubiera sido condenado ejecutoriamente al menos por tres delitos
comprendidos en este Capítulo. No se tendrán en cuenta antecedentes cancelados o que
debieran serlo.
6.9.- ADMINISTRACIÓN DESLEAL Y APROPIACIÓN INDEBIDA
Artículo 252, regula la Administración desleal:
1. Serán castigados con las penas del artículo 248 o, en su caso, con las del artículo 250, los
que teniendo facultades para administrar un patrimonio ajeno, emanadas de la ley,
encomendadas por la autoridad o asumidas mediante un negocio jurídico, las infrinjan
excediéndose en el ejercicio de las mismas y, de esa manera, causen un perjuicio al
patrimonio administrado.
2. Si la cuantía del perjuicio patrimonial no excediere de 400 euros, se impondrá una pena de
multa de uno a tres meses.
Se modifica el apartado 1 por el art. 1.4 de la Ley Orgánica 14/2022, de 22 de diciembre.
Artículo 253 que regula la apropiación indebida:
1. Serán castigados con las penas del artículo 248 o, en su caso, del artículo 250, salvo que
ya estuvieran castigados con una pena más grave en otro precepto de este Código, los que, en
perjuicio de otro, se apropiaren para sí o para un tercero, de dinero, efectos, valores o
cualquier otra cosa mueble, que hubieran recibido en depósito, comisión, o custodia, o que
les hubieran sido confiados en virtud de cualquier otro título que produzca la obligación de
entregarlos o devolverlos, o negaren haberlos recibido.
2. Si la cuantía de lo apropiado no excediere de 400 euros, se impondrá una pena de multa de
uno a tres meses.
Se modifica el apartado 1 por el art. 1.5 de la Ley Orgánica 14/2022, de 22 de diciembre.
- En este delito la cosa se recibió voluntaria y conscientemente del propietario, pero llegado el
momento de proceder a su devolución, el autor no lo hace, incorporándola a su patrimonio.
La acción típica admite dos modalidades: por una parte, que el sujeto se apropie o
distraiga bienes (o efectos, etc.) que hubiere recibido por un título adecuado; y, por otra parte,
que niegue haberlos recibido.
Enrique Pedrós Fuentes 20
1º.- Apropiación o distracción.- En el delito de apropiación indebida, el sujeto activo ha
recibido la cosa por algún título idóneo y, por tanto, posee la cosa de forma legítima, si bien,
posteriormente, se apropiará o distraerá la cosa o negará haberla recibido. Es decir, la
posesión del bien se adquiere legítimamente y será más tarde cuando surja el delito.
2º.- Recibir por título adecuado. Para que pueda hablarse de delito de apropiación indebida
es necesario que el que recibe la cosa lo sea por razón a un título que lleve consigo la
obligación de devolverla. Así, por ejemplo, la compraventa provoca la entrega de la cosa, pero
no lleva consigo la obligación de devolverla. La compraventa no es, por consiguiente, título
adecuado.
Apropiación o distracción. Es necesario que el sujeto activo se apropie o distraiga la
cosa.
La apropiación aparece cuando el sujeto activo incorpora la cosa a
su patrimonio; por el contrario, no darán lugar a la comisión del delito el simple retraso en la
devolución de la cosa o ejercicio indebido del derecho de retención, siempre que el sujeto
conserve la cosa sin voluntad de hacerla propia.
Por el contrario, se entiende que hay distracción cuando la destina
a una finalidad distinta a aquella para la que le fue entregada.
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BIBLIOGRAFÍA
Código Penal comentado, editorial Sepín.
Temas Derecho Penal. Editorial jurídica Carperi.
Circulares e Instrucciones Fiscalía General del Estado.
Bases datos jurisprudencia Consejo General del Poder Judicial, CENDOJ
Bases de datos de jurisprudencia El Derecho.
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