0% encontró este documento útil (0 votos)
18 vistas3 páginas

Documento 5

El dolo es un vicio del consentimiento que implica un engaño fraudulento para inducir a alguien a celebrar un acto o contrato. Se clasifica en diferentes tipos, como dolo bueno y malo, y puede provenir de una o más partes en un acto jurídico. El dolo puede dar lugar a la nulidad del acto o a la indemnización por perjuicios, y debe ser probado por quien alega haber sido víctima de él.
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
0% encontró este documento útil (0 votos)
18 vistas3 páginas

Documento 5

El dolo es un vicio del consentimiento que implica un engaño fraudulento para inducir a alguien a celebrar un acto o contrato. Se clasifica en diferentes tipos, como dolo bueno y malo, y puede provenir de una o más partes en un acto jurídico. El dolo puede dar lugar a la nulidad del acto o a la indemnización por perjuicios, y debe ser probado por quien alega haber sido víctima de él.
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd

66.3. El dolo.

El dolo es un vicio del consentimiento constituido por la maquinación


fraudulenta destinada a que una persona preste su consentimiento para la
celebración de un acto o contrato. No es más que un engaño provocado.
Es necesario recalcar que el dolo constituye un vicio del consentimiento
distinto del error y, por lo mismo, una causa por sí relevante para anular un acto.
Nuestro Código Civil establece el dolo con tres acepciones o significados
diferentes:

1- Como uno de los vicios de que puede adolecer la voluntad (arts. 1458 y 1459).
2- Como una circunstancia agravante de la responsabilidad del deudor que no
cumple la obligación asumida emanada de un contrato (art. 1558).
3- Como uno de los elementos que integran el supuesto de hecho del delito civil, y
que consiste en la intención de causar daño (art. 2284).

El dolo lo define el Código Civil en el art. 44, inc. final.

Art. 44, inc. final. El dolo consiste en la intención positiva de inferir injuria a la persona o
propiedad de otro.

Clasificación del dolo: El dolo puede clasificarse en tres aspectos:

a. Dolo bueno y dolo malo: El dolo bueno consiste en el comportamiento lícito,


realizado con astucia, malicia, halagos, jactancias, propaganda, incitaciones e
insistencias que se consideran permitidas en la vida de los negocios o, en general,
en las relaciones sociales o jurídicas; para el mismo, cualquier sujeto del mundo
del derecho está preparado y habituado. No es otra cosa que la jactancia o
exageración de las cualidades o del valor de la cosa ofrecida.
El dolo malo, en cambio, supone un comportamiento ilícito constituido por el
engaño que una persona hace a otra para inducir a esta última una manifestación
de voluntad que sin el dolo no habría efectuado, o habría efectuado en condiciones
menos onerosas.

b. Dolo positivo y dolo negativo: El dolo positivo es aquel en que el engaño se


realiza a través de razonamientos o actos tendientes a representar como
verdaderas circunstancias falsas o suprimir o alterar las verdaderas.
El dolo negativo es aquel en que el engaño consiste en ocultar sagazmente
hechos verdaderos. Por ejemplo, una de las partes guarda silencio y no llama la
atención del comprador sobre los vicios de la cosa que, de ser conocidos por éste,
lo habrían abstenido de contratar.

c. Dolo determinante y dolo incidental: El dolo determinante, principal o


inductivo, es aquel que induce en forma directa a una persona a realizar una

121
declaración o manifestación de voluntad que, de no mediar el dolo, se habría
abstenido de realizar.
En cambio, el dolo incidental no es determinante para la manifestación de
voluntad, que la víctima hubiera formulado de todas maneras, aunque, de no
existir el dolo, la hubiera formulado en condiciones menos onerosas.

De quién puede provenir el dolo: Hay que distinguir según el número de partes
que intervienen en el acto:

1) Actos jurídicos unilaterales: Debe provenir necesariamente de una persona que


no es parte en el acto. Por ejemplo, el dolo que proviene de un tercero para
que la víctima otorgue testamento en su favor.

2) Actos jurídicos bilaterales: Puede provenir de una de las partes o de un tercero.


Si proviene de una de las partes y es determinante, vicia el consentimiento. Si
proviene de un tercero, no vicia el consentimiento, salvo que la parte que haya
conocido el dolo del tercero no lo haya puesto en conocimiento de su
contraparte.

3) Actos jurídicos plurilaterales: El dolo puede provenir de una de las partes o de


un tercero. En este caso, la nulidad por dolo sólo la puede solicitar la parte
directamente engañada, y el contrato no se invalida para todas las partes que
intervinieron en su celebración, sino sólo para aquella que fue víctima del dolo,
salvo el caso que la participación de ésta en el contrato deba considerarse
esencial para las otras.

Requisitos del dolo para que vicie el consentimiento: Se refiere a ello el art.
1458, inc. 1º del CC.

Art. 1458, inc. 1º. El dolo no vicia el consentimiento sino cuando es obra de una de las partes, y
cuando además aparece claramente que sin él no hubieran contratado.

De lo dicho en esta disposición, se requiere que el dolo sea:

1- Determinante.
2- Obra de una de las partes.

También pareciera que la norma solo se refiere al dolo en los actos jurídicos
bilaterales. Sin embargo ello tampoco impide que la voluntad pueda encontrarse
viciada en los actos jurídicos unilaterales, pues también existen otras disposiciones
del Código que se refiere a éstos, tales como:

1- La aceptación o repudiación de una herencia (arts. 1234 y 1237).

122
2- La renuncia de los gananciales hecha por la mujer o por sus herederos (art.
1782).
3- El testamento (art. 968 Nº 4).

En estos casos basta que el dolo sea determinante para que la voluntad del
autor se encuentre viciada, ya que necesariamente en esta hipótesis el dolo debe
ser fraguado por un tercero.

Efectos del dolo: El dolo se sanciona siempre, aunque éste sea irrelevante para
la ley, invalidándose el acto en que aquel incidió si se dan los supuestos legales.
Sin embargo, la ley lo excluye en el matrimonio, el cual sólo podrá invalidarse por
vicio de error o fuerza.
Si se cumplen los requisitos establecidos por la ley, el dolo como vicio de la
voluntad se sanciona con la nulidad relativa o rescisión. Pero si no reúne dichas
condiciones da derecho a la víctima para exigir indemnización por los perjuicios
sufridos como consecuencia del dolo (art. 1458, inc. 2º).

Art. 1458, inc. 2º. En los demás casos el dolo da lugar solamente a la acción de perjuicios contra
la persona o personas que lo han fraguado o que se han aprovechado de él; contra las primeras
por el total valor de los perjuicios, y contra las segundas hasta concurrencia del provecho que han
reportado del dolo.

Prueba del dolo: Se refiere a ello el art. 1459 del CC.

Art. 1459. El dolo no se presume sino en los casos especialmente previstos por la ley. En los
demás debe probarse.

Entonces la regla general es que el dolo debe probarse por quien alega
haber sido víctima de él. Por excepción la ley presume el dolo en ciertos casos,
como el art. 968 Nº 5 del CC, que considera indignos para suceder al causante a
los que dolosamente han detenido u ocultado un testamento, presumiéndose dolo
por el mero hecho de la detención u ocultación.

Condonación del dolo: En virtud de lo dispuesto en el art. 1465 del CC, el dolo
no puede perdonarse o condonarse anticipadamente, es decir, antes de que se
cometa. Por lo tanto, la persona no puede renunciar a perseguir la responsabilidad
de otra por los engaños de que ésta pudiera hacerla víctima para obtener su
consentimiento en contratos futuros. La condonación del dolo futuro adolece de
objeto ilícito y se sanciona con la nulidad absoluta.

66.4. La lesión.
En un sentido amplio, la lesión constituye un perjuicio, un daño patrimonial
que sufre una persona como consecuencia de la celebración de un acto jurídico.
La lesión es el perjuicio que experimenta una persona cuando ejecuta
ciertos actos jurídicos, y que resulta de la desigualdad existente entre la ventaja
obtenida y el sacrificio hecho para obtenerla.
123

También podría gustarte