La Apostasía
La Apostasía
IBFICpastor
Romans 8:26
Romans 8:38–39
Luke 15:11–32
Galatians 6:1–2
John 15:5
Acts 3:19
2 Timothy 3:16–17
1 John 1:9
Galatians 5:22–23
Hebrews 3:12–14
James 5:19–20
1 John 2:15–16
John 16:13
2 Thessalonians 2:3–4
John 10:27–29
Revelation 2:4–5
Matthew 6:13
James 2:17
2 Peter 3:9
2 Corinthians 11:2–3
2 Timothy 2:12
Matthew 24:24
Galatians 1:6–9
Deuteronomy 28:15–68
2 John 8
Luke 9:59–62
2 Peter 2:1–3
1 Timothy 1:19–20
Hebrews 6:4–6
Colossians 2:6–7
Luke 8:13
Colossians 1:21–23
Ephesians 6:18
1 Corinthians 10:12–13
Proverbs 15:22
Jeremiah 7:1–15
Matthew 26:47–50
1 Kings 11:1–8
Hebrews 2:1
Galatians 3:1–3
Matthew 10:33
Mark 3:28–29
Isaiah 59:2
Matthew 18:6
Matthew 13:20–21
1 Timothy 6:20–21
1 Timothy 4:1–2
Exodus 32:1–6
John 6:67
Galatians 5:7–10
Titus 1:9
Matthew 12:31
1 Corinthians 15:1–2
2 Peter 2:20–22
2 Peter 3:17–18
Ezekiel 8:1–18
Jeremiah 2:5
3 John 9–10
Psalm 85:8
Matthew 26:14–16
1 Samuel 8:1–3
Proverbs 28:10
2 Kings 21:1–9
Ezekiel 18:24
2 Timothy 4:2–4
Hosea 1–3
1 John 2:18–21
2 Timothy 2:1–6
Galatians 4:8–10
Hebrews 10:25–31
2 Peter 1:5–10
Mark 13:22–23
Matthew 24:9–13
Amos 4:6–13
Jude 7–11
Revelation 13:5–10
Psalm 125:4–5
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Notes
Transcript
En el libro de Deuteronomio, Dios advierte a los israelitas sobre los peligros de la apostasía
y les dice que si abandonan su fe y adoran a otros dioses, serán castigados con la
desgracia, la pobreza y la destrucción (Deuteronomio 28:15-68).
En el libro de Jeremías, el profeta lamenta la apostasía del pueblo de Judá y les dice que su
infidelidad ha llevado a la ruina de la nación y la destrucción del templo (Jeremías 7:1-15).
En el libro de Oseas, Dios compara la apostasía del pueblo de Israel con la infidelidad de
una esposa y los acusa de abandonarlo a él, su verdadero esposo, para buscar a otros
dioses (Oseas 1-3).
En el libro de Amós, el profeta condena la apostasía del pueblo de Israel y les dice que Dios
los castigará por sus pecados, a menos que se arrepientan y vuelvan a él (Amós 4:6-13).
La apostasía en el Antiguo Testamento era vista como una traición a Dios y tenía graves
consecuencias, incluyendo la ruina de la nación, la destrucción del templo, la pobreza, la
desgracia y la muerte.
Salmo 85:8, Salmo 125:4–5, Proverbios 28:10, Jeremías 2:5, Mateo 12:31, Mateo 18:6,
Mateo 24:9–13, Mateo 24:10–13, Marcos 3:28–29, Marcos 13:22–23, Lucas 8:13, Lucas
9:59–62, 1 Corintios 10:12–13, 1 Corintios 15:1–2, 2 Corintios 11:2–3, Gálatas 1:6–9,
Gálatas 3:1–3, Gálatas 4:8–10, Gálatas 5:7–10, Colosenses 1:21–23, 2 Tesalonicenses 2:3–
4, 1 Timoteo 4:1–2, 1 Timoteo 6:20–21, 2 Timoteo 2:1–6, 2 Timoteo 4:3–4, Hebreos 3:12–
14, Hebreos 6:4–6, Hebreos 10:26–28, Hebreos , 10:35–39, Santiago 5:19–20, 2 Pedro
2:1–3, 2 Pedro 2:21–22, 2 Pedro 3:17–18,1 Juan 2:18–21, Judas 7–11, Apocalipsis 13:5–10
Etimología
Antiguo Testamento:
Los hijos de Samuel, Joel y Abías, quienes usaron su posición como líderes religiosos para
obtener beneficios personales. (1 Samuel 8:1-3)
El rey Salomón, que después de haber construido el templo de Dios, permitió que sus
esposas extranjeras lo alejaran de la adoración exclusiva a Dios y adorara a dioses falsos. (1
Reyes 11:1-8)
El rey Manasés, quien adoró a dioses falsos y realizó sacrificios humanos, llevando a Judá a
la idolatría y la maldad. (2 Reyes 21:1-9)
Judas Iscariote, quien traicionó a Jesús por dinero. (Mateo 26:14-16, 47-50)
La Biblia es clara en cuanto a lo que sucede con aquellos que renuncian a su fe. En el
Nuevo Testamento, en la carta a los Hebreos, se menciona que si alguien se aparta de la fe
en Cristo y rechaza su salvación, no hay otra forma de restauración, sino que queda
expuesto a la condenación eterna (Hebreos 6:4-6). En otras palabras, la apostasía es vista
como un acto final de rechazo a Dios, que puede llevar a la pérdida eterna.
En el Evangelio de Mateo, Jesús habla de aquellos que lo niegan delante de los hombres y
les dice que él también los negará delante de su Padre en el cielo (Mateo 10:33). En 2
Timoteo 2:12, el apóstol Pablo explica que si perseveramos en nuestra fe en Cristo,
también reinaremos con Él, pero si lo negamos, también Él nos negará.
Aunque la Biblia habla claramente sobre las consecuencias de la apostasía, también es
importante destacar que Dios es misericordioso y está dispuesto a perdonar a aquellos
que se arrepienten y vuelven a Él. En 1 Juan 1:9 se nos dice que si confesamos nuestros
pecados, Dios es fiel y justo para perdonarnos y limpiarnos de toda maldad. Por lo tanto, si
alguien ha renunciado a su fe, todavía hay esperanza de salvación si se arrepiente y
regresa a Dios.
Separación de Dios: En Isaías 59:2 se menciona que nuestros pecados nos separan de
Dios, y la apostasía es considerada un pecado grave que puede alejarnos de Él: "Vuestras
iniquidades han hecho división entre vosotros y vuestro Dios, y vuestros pecados han
hecho ocultar de vosotros su rostro para no oír".
Juicio divino: En 2 Pedro 2:20-21 se habla de aquellos que han conocido el camino de la
justicia pero se apartan de él, y se dice que les ha sucedido lo que dice un proverbio
verdadero: "El perro vuelve a su vómito, y la puerca lavada a revolcarse en el cieno". Es
decir, aquellos que han conocido la verdad y la abandonan, enfrentarán el juicio divino.
Evitar las influencias negativas: El mundo está lleno de influencias negativas que pueden
alejarnos de Dios. Es importante evitar las influencias negativas, como el pecado, la
inmoralidad, las drogas y el alcohol, y rodearnos de personas que nos apoyen en nuestra
fe y nos ayuden a crecer en ella.
Mantener una relación personal con Dios: Finalmente, es importante mantener una
relación personal con Dios. Esto significa dedicar tiempo para hablar con Él, escuchar su
voz, buscar su voluntad y obedecer sus mandamientos. Mantener una relación personal
con Dios nos ayuda a evitar la apostasía y a crecer en nuestra fe en Él.
Sí, es posible volver a la fe después de haber apostatado. La Biblia nos enseña que Dios es
misericordioso y está dispuesto a perdonar a aquellos que se arrepienten y regresan a Él.
Por ejemplo, en Lucas 15:11-32, la parábola del hijo pródigo, Jesús cuenta la historia de un
hijo que se aleja de su padre y gasta toda su herencia en una vida de pecado y disolución.
Después de haber tocado fondo y darse cuenta de su error, el hijo decide regresar a su
padre, quien lo recibe con los brazos abiertos y celebra su regreso.
También podemos encontrar en 2 Pedro 3:9 que dice: "El Señor no retarda su promesa,
según algunos la tienen por tardanza, sino que es paciente para con nosotros, no
queriendo que ninguno perezca, sino que todos procedan al arrepentimiento."
Por lo tanto, si alguien ha apostatado de su fe, todavía hay esperanza de que pueda volver
a Dios arrepintiéndose sinceramente y pidiendo su perdón. Dios está siempre dispuesto a
recibir a aquellos que se arrepienten y buscan su voluntad.
8. ¿CÓMO PUEDE UNO DISTINGUIR ENTRE UNA VERDADERA FE Y UNA FE FALSA QUE
PUEDE LLEVAR A LA APOSTASÍA?
Una verdadera fe es una fe activa: Una verdadera fe se manifiesta en obras y acciones. Es
importante no solo creer en Dios, sino también obedecer sus mandamientos y servir a los
demás. Como dice Santiago [Link] "Así también la fe, si no tiene obras, está muerta en sí
misma."
Una verdadera fe está basada en la verdad de la Palabra de Dios: Una verdadera fe está
basada en la verdad de la Palabra de Dios y no en la opinión o interpretación personal. Es
importante estudiar la Palabra de Dios y tener una comprensión clara de su voluntad.
Falta de madurez espiritual: La falta de madurez espiritual puede hacer que los cristianos
sean más propensos a la apostasía. Si no están fortalecidos en su fe y no tienen una
comprensión clara de las enseñanzas de la Biblia, pueden ser más susceptibles a la
influencia de doctrinas falsas o a las tentaciones del mundo.
Dificultades y pruebas: Las dificultades y las pruebas pueden hacer que algunos cristianos
se sientan desanimados y pierdan la fe en Dios. Si no se sienten apoyados y fortalecidos
por su comunidad de fe, pueden sentirse solos y tentados a abandonar su fe.
Tentaciones del mundo: Las tentaciones del mundo pueden ser demasiado fuertes para
algunos cristianos y hacer que caigan en la apostasía. Si no son lo suficientemente fuertes
para resistir la tentación del pecado y la inmoralidad, pueden perder su fe.
Falta de compromiso: Si algunos cristianos no están comprometidos con su fe, pueden ser
más propensos a abandonarla. Si su fe es simplemente superficial o basada en motivos
equivocados, pueden ser más propensos a alejarse de ella cuando enfrentan desafíos.
Influencia de doctrinas falsas: La influencia de doctrinas falsas y engañosas puede hacer
que algunos cristianos abandonen su fe. Si no tienen un conocimiento sólido de la Biblia y
son engañados por enseñanzas erróneas, pueden alejarse de la verdad y caer en la
apostasía.
10. ¿QUÉ SE PUEDE HACER PARA AYUDAR A ALGUIEN QUE ESTÁ LUCHANDO CONTRA LA
APOSTASÍA?
Orar: Primero y ante todo, debes orar por esa persona. Pídele a Dios que le dé fortaleza,
sabiduría y discernimiento para que pueda superar sus dudas y tentaciones.
Escuchar: A veces, lo que las personas que luchan contra la apostasía necesitan más que
nada es alguien que las escuche. Asegúrate de estar allí para esa persona y escucha
atentamente sus preocupaciones y dudas.
Enseñar la verdad: Ayuda a esa persona a comprender la verdad bíblica y las enseñanzas
cristianas sólidas. Puedes compartir tus propias experiencias y conocimientos bíblicos para
fortalecer su fe.
Apoyar: Brinda apoyo emocional y práctico. Si esa persona está luchando con una
situación difícil en su vida, ofrécele ayuda y ánimo.
Ayudar en la búsqueda: Si esa persona está buscando respuestas a sus preguntas, ayúdala
a encontrar recursos útiles como libros, estudios bíblicos, y otros recursos que puedan
ayudarla a fortalecer su fe.
Ser paciente y compasivo: La persona que lucha contra la apostasía puede estar pasando
por un momento muy difícil en su vida. Sé paciente y compasivo, escucha sus
preocupaciones y respeta sus sentimientos.
Enseñar la verdad: Los líderes de la iglesia deben enseñar la verdad bíblica y las
enseñanzas cristianas sólidas. Deben predicar la Palabra de Dios y explicar sus significados,
ayudando a su congregación a comprender y aplicar los principios de la fe cristiana en sus
vidas.
Proteger la congregación: Los líderes de la iglesia deben proteger a su congregación de
enseñanzas falsas y engañosas que puedan llevar a la apostasía. Deben ser vigilantes y
estar atentos a las influencias externas que puedan amenazar la fe de su congregación.
Orar y buscar la guía de Dios: Los líderes de la iglesia deben orar y buscar la guía de Dios
en todo lo que hacen. Deben buscar la sabiduría divina para guiar a su congregación a
través de los desafíos y tentaciones que enfrentan.
Por otro lado, permitir la apostasía en la iglesia puede tener graves consecuencias. Si los
líderes de la iglesia no cumplen con sus responsabilidades y no protegen a su congregación
de las enseñanzas falsas o no guían y aconsejan a aquellos que luchan con la duda o la
tentación de la apostasía, pueden estar contribuyendo a la pérdida de la fe de algunos
miembros de su congregación. Por lo tanto, los líderes de la iglesia tienen una gran
responsabilidad en la prevención de la apostasía, y deben trabajar diligentemente para
mantener a su congregación en el camino de la verdad y la fe cristiana sólida.