1
INSTITUTO SUPERIOR DE
FORMACIÓN DOCENTE Nº 82
3er. AÑO GEOGRAFÍA
UNIDAD CURRICULAR:
GEOGRAFÍA URBANA
TEXTO DE LA CÁTEDRA Nº 1
“LOS ESPACIOS URBANOS”
PROFESOR: HUGO MARTÍNEZ
2
LA ESTRUCTURA TERRITORIAL
Es muy importante mencionar que, los Espacios Urbanos y los
Espacios Rurales; en la actualidad, no pueden entenderse como
unas realidades aisladas y matemáticamente definidas; ya que,
deben ser consideradas, históricamente, en el contexto de una
polarización territorial entre los aglomerados urbanos y el resto
del territorio.
Entonces estos deben concebirse, en un primer momento, como
el resultado de una organización muy dinámica del espacio; la
cual, configura la existencia de una red, jerarquizada, urbana o
metropolitana que los vertebra.
Posteriormente, la red urbana o metropolitana va incorporando
como otros elementos más de ese sistema, a algunos espacios
considerados anteriormente como zonas rurales, intercalándose
los distintos tipos de actividades que soportaban.
Ese territorio resultante nos demuestra así una alta integración
de los Espacios Rurales dentro de ese conjunto de la estructura
territorial.
CARACTERÍSTICAS DEL ESPACIO
RURAL Y GRADUALIZACIÓN
DEL TERRITORIO
La polarización dentro del territorio adopta una forma continua y
la gradualización del mismo, hasta un cierto punto, representa la
variación de las productividades.
El aumento de la productividad (se considera la obtención de un
mismo producto, pero con menos unidades de los factores de la
producción), en el campo representa entonces una disminución
de la población activa agropecuaria, más suelo disponible para
algunas actividades no agrícolas y el abandono de los terrenos
poco rentables o marginales.
Convencionalmente, podemos distinguir las siguientes zonas en
esa estructura territorial o continuo territorial.
3
EL ESPACIO URBANO
En primer lugar, podemos considerar al espacio urbano, como el
continuo edificado; que se apoya y asienta sobre una estructura
articulada por unos sistemas de transportes y comunicaciones;
los usos del suelo y las normas de planificación urbana.
Es importante recordar que, los espacios urbanos se consideran
como ciudades siempre que no se superen los 500 metros en la
discontinuidad edilicia,
EL ESPACIO PERIURBANO
En segundo lugar, encontramos las áreas urbanas con espacios
discontinuos en cuanto a las edificaciones; las que, presentan,
por una parte, ciertas situaciones degradadas en lo urbano y
también, otras que son residuales en lo agrario, promoviéndose
la especulación por el valor inmobiliario del suelo o también por
la marginalidad del uso del suelo ante futuras expectativas ante
una posible venta.
Por lo tanto, se trata del desarrollo de un hábitat disperso que,
en la mayoría de los casos no va acompañado de los servicios
básicos o los esenciales, ni tampoco de aquellos equipamientos
más necesarios, quedando por estos motivos extremadamente
dependiente de los centros urbanos.
Este espacio continuo, con predominio urbano, es una zona que
la mayoría de los autores la identifican actualmente como “El
Periurbano”; la cual, ofrece junto a las funciones anteriormente
descriptas un amplio espectro de usos dispares del suelo, como
los grandes equipamientos y parques metropolitanos, polígonos
industriales, las “ciudades dormitorios” y las urbanizaciones de
baja densidad en cuanto a edificación con espacios dedicados a
una cierta agricultura residual.
Sin embargo, aunque a veces estas agriculturas del periurbano
son simplemente el uso de espacios no legales como los baldíos
o ciertos huertos marginales en zonas municipales de reservas
del suelo, también puede abarcar zonas con uso muy intensivo,
en capital y trabajo, que sean muy competitivas.
4
EL ESPACIO SEMIURBANO
En un tercer círculo, que en algunas ocasiones es concéntrico,
pero que en otras tantas no, podemos encontrar al denominado
el “Espacio Semiurbano”.
Este espacio es el resultado de transformaciones; las cuales, en
función de una estructura anterior de un hábitat rural, han ido
desarrollando unas amplias áreas de residencias urbanas o de
industrias y servicios descentralizados.
En el mismo se pueden observar unas alternancias, hasta cierto
punto armónicas, entre la antigua estructura rural y la nueva de
carácter más urbano.
En muchos de los países de Europa y en algunos de América y
también de otros continentes, densamente poblados, podemos
encontrar un predominio de este tipo de uso del espacio; el cual
se vincula en el sentido territorial por medio de los sistemas de
comunicaciones y centros urbanos bien desarrollados.
EL ESPACIO SEMIRRURAL URBANIZADO
En esta franja o área espacial, es aquella, donde encontramos a
los “pueblos-mercado”, que han desarrollado considerablemente
su área urbana y residencial; y también un área industrial, pero;
en la cual, todavía mantienen en la actualidad una muy especial
importancia las actividades agropecuarias.
EL ESPACIO DE PREDOMINIO AGRARIO
Esta zona se caracteriza por poseer unas condiciones naturales,
propicias para la agricultura a grandes escalas; principalmente
aquellas correspondientes a los cultivos de los cereales y de las
oleaginosas; y también para la ganadería especializada, ambas
con márgenes de rentabilidad o ganancia muy grande.
EL ESPACIO RURAL MARGINAL
Son áreas rurales marginales, con condiciones poco aptas para
actividades agropecuarias y pueden coincidir parajes naturales;
los que, deberían ser protegidos.
5
LA CIUDAD
El concepto de ciudad suele generar algunas controversias, pero
podemos entender que para definir que es una ciudad, se tienen
en cuenta distintos aspectos.
Unos cuantos especialistas sostienen que se trata de una unidad
de asentamiento poblacional; la cual, se distingue en el territorio
porque en ella vive población en forma concentrada.
Esto significa que existen muchos habitantes por cada unidad de
superficie, y también, porque las condiciones naturales del lugar
se encuentran ya muy modificadas por la sociedad, precisamente
para adecuarlas a las necesidades de esa población.
Uno de los aspectos que permite identificar a una ciudad, es que,
en ella, prácticamente no se realizan actividades agropecuarias,
las cuales son más comunes en los Espacios Rurales.
También podemos distinguirlas por un cierto tipo de actividades:
políticos, administrativas, comerciales, culturales, industriales,
turísticas, militares, religiosas, universitarias, etcétera.
Cuando se tratan los temas urbanos y de las urbanizaciones, se
analizan las características del conjunto de ciudades del país.
Este análisis, para ser certero y bien profundo, debe considerar a
las ciudades como unidades de asentamiento específicas; ya que
cada ciudad es particular y distinta de las demás, aunque todas
compartan muchos rasgos.
Para el análisis urbano, debemos tener en cuenta las condiciones
que presenta el sitio en el que se asientan las ciudades, esto es,
las características naturales del lugar donde ha sido construida.
El lugar y sus condiciones físicas, influyen en el diseño urbano y
también provocan problemas específicos cuya solución requiere
la acción humana.
Por lo tanto, es muy importante tener en cuenta la posición de la
ciudad; es decir, el lugar que ocupa en relación con el resto del
territorio y en función de las necesidades sociales.
La cercanía con otros asentamientos urbanos, la presencia de las
vías para la circulación y su incidencia en los flujos de personas,
bienes o información, son dimensiones que refieren a la posición
de una ciudad; también, debemos tener en cuenta los sitios, la
posición y las diversas actividades que se realizan en ella, para
saber cuáles son las funciones urbanas que brinda.
6
En la República Argentina, lo urbano es definido usando el criterio
de unidades de asentamiento poblacional y que son reconocidas
por sus edificios y calles que forman una trama continua.
Estas unidades que se denominan “aglomeraciones” o en ciertos
casos también se las llama localidades.
Una aglomeración es reconocida por su paisaje propio, o por la
diferencia que muestran respecto del resto del territorio.
Cuando la población supera los 2.000 habitantes es considerada
como una “aglomeración urbana” y cuando no llegan a 2.000, son
consideradas “aglomeraciones o concentraciones rurales”.
Los criterios cuantitativos para distinguir entre una ciudad y un
pueblo son variados según los países.
En algunos casos se acepta como ciudad a una concentración de
2.000 habitantes, pero mucho se relaciona con el agrupamiento
espacial de las viviendas y la importancia relativa de la misma.
Así, en nuestro país se toma como pauta, una cantidad de 10.000
habitantes para entender que se trata de una ciudad.
Pero no siempre ese número configura la idea de ciudad; ya que,
existen casos en los cuales una jurisdicción municipal, con una
concentración poblacional poco densa, con escasa influencia y
una baja participación en la dinámica de las actividades zonales,
cumple una función complementaria de otros centros urbanos.
Además de este criterio cuantitativo, existen otros que intentan
definir la condición y los límites de las concentraciones urbanas.
El criterio funcional, aunque teniendo en cuenta la cantidad de
habitantes, pero considera como centros urbanos, a localidades
que desarrollan ciertas funciones; que pueden ser comerciales,
administrativas, educacionales y/o de ciertos servicios brindados
para una población dispersa e incluso mayormente rural.
En cuanto a las delimitaciones, son utilizados según cada caso,
criterios jurídicos, criterios físicos y criterios sociológicos.
Con el criterio jurídico, son considerados como urbanos aquellos
lugares que poseen un gobierno propio.
En el físico, se considera la extensión de las construcciones y su
fin, para delimitar esa ciudad o localidad urbanizada.
Con el sociológico, se tienen en cuenta aquellas interacciones y
diversas relaciones, que se suceden entre sus pobladores.
Definitivamente, para designar como ciudad a un agrupamiento
poblacional, se tiene en cuenta su densidad edilicia y también la
existencia de un núcleo cívico decisional, que demuestre cierta
autonomía, más allá de su posible dependencia económica.
7
Existen ciertas aglomeraciones; las cuales por su ubicación y por
sus características no pueden ser sencillamente encuadradas,
debido a que se las puede considerar ciudades, como suburbios,
como pueblos, o directamente como concentraciones rurales.
Pero también hay casos, en los que una aglomeración cumple el
papel de una ciudad sin importar la cantidad de moradores ya que
desarrolla funciones administrativas, comerciales y políticas.
Casi siempre estos ejemplos se presentan dentro de un contexto
espacial con una muy baja densidad poblacional, constituyendo
un enclave de gran importancia.
También la localización geográfica (por ejemplo, una población
ubicada cerca de una frontera, un lugar de abastecimiento en una
zona con escasa población, etc.), puede ser el determinante, para
que esa concentración sea considerada como ciudad; con lo cual,
es necesario tener en cuenta todo el contexto zonal.
LAS AGLOMERACIONES Y LOS AGLOMERADOS
Cuando los urbanistas hablan de las aglomeraciones, se refieren
a concentraciones que pueden tener distinto tamaño.
En algunos casos son pequeñas, con una superficie muy limitada
y pocos habitantes; en cambio, en otras ocasiones pueden ser
muy grandes y con mucha población.
Existen aglomeraciones muy grandes que se extienden sobre el
territorio de más de una unidad política, en cuyo caso se conocen
como “aglomerados” y su nombre es precedido casi siempre por
la palabra “gran”, para identificarlos mejor.
El ejemplo más conocido es el aglomerado Gran Buenos Aires,
una enorme “mancha urbana” que, con su núcleo en la Ciudad
Autónoma de Buenos Aires (CABA) o Capital Federal, se extiende
de manera continua sobre los territorios de algunos municipios
adyacentes que pertenecen a la Provincia de Buenos Aires.
Esta zona es denominada como el “Conurbano Bonaerense”.
Eso mismo lo podemos ver reflejado con el aglomerado del “Gran
Rosario”, nombre con el cual es denominada esa aglomeración
urbana que hoy se extiende sobre el municipio de Rosario y varios
otros municipios limítrofes a él.
También se observa el mismo fenómeno en otras ciudades como
Córdoba, Mendoza, Tucumán, La Plata y Mar del Plata.
8
LA ESTRUCTURA URBANA
Se denomina como la Estructura Urbana, a la manera en que se
encuentran dispuestos espacialmente los distintos sectores de
la ciudad y los componentes fundamentales, principalmente los
centros de servicios, que permiten el normal desenvolvimiento
de todas las actividades.
Esta forma en la disposición interna puede responder a planes
gubernamentales, a un crecimiento espontáneo, a las iniciativas
privadas, o a la suma de varias o todas estas posibilidades.
Al mismo tiempo los diferentes componentes y sectores internos
de la ciudad pueden corresponder a épocas distintas y haber sido
transformados en numerosas ocasiones.
Por ejemplo, cierta terminal de ómnibus puede ser modificada y
también trasladada; un sector de concentración fabril puede ser
adaptado posteriormente para implementar las instalaciones de
centros recreativos; y también, una actividad turística de mucho
éxito puede orientar en un nuevo sentido o hacer surgir una nueva
zona comercial, etc.
Más sencillo es poder distinguir en la mayoría de las ciudades,
por ejemplo, el casco primitivo o antiguo o histórico, respecto de
diversos sectores modernos en cuanto a su edificación.
Por lo general, estos sectores modernos están destinados para
los barrios residenciales, a los “polos industriales”, a las áreas
tecnológicas y a las zonas comerciales.
Todos los Espacios Urbanos, se caracterizan por la agrupación
de una cantidad considerable de habitantes en una superficie
territorial reducida.
Existen diversas causas que originaron y originan el inicio y el
crecimiento de las ciudades.
Estos pueden ser: la presencia de un gran puerto marítimo, su
designación como centro el administrativo y gubernamental, la
radicación de algunas industrias importantes, o también, por la
explotación de un recurso natural muy específico, etc.
Cuando nos encontramos en presencia de una ciudad ya formada,
o ante el intenso crecimiento de una nueva aglomeración urbana,
podemos entender que toda esa población necesita una serie de
insumos materiales y de servicios para su normal subsistencia y
desarrollo de las actividades productivas, sociales y culturales.
9
Es así como se reconoce la existencia de una “Infraestructura
Social”; la cual, sirve como soporte indispensable para todos los
sectores y habitantes.
Entonces, la Infraestructura está compuesta por las redes para
los principales servicios públicos; es decir, para los transportes,
para las comunicaciones, los abastecimientos del agua potable,
para las cloacas, gas natural, electricidad, la administración, los
saneamientos, la salud, la educación, etc.
Otro aspecto de esencial importancia que hace a las estructuras
urbanas, es la serie de relaciones y, de las interacciones que se
establecen entre los componentes básicos, los distintos sectores
y los elementos de la Infraestructura.
En muchas ocasiones la disposición de componentes y sectores
de una ciudad responde a una determinación logística, en otros
casos existen ciertos encadenamientos producidos por intereses
económicos; y también, existen causas funcionales que provocan
adyacencias o proximidades entre los mismos.
Por ejemplo, pueden ubicarse en una línea espacial los juzgados
con las penitenciarías.
También la “Infraestructura Productiva” puede generar ciertos
condicionamientos que resultan beneficiosos.
De pronto, puede ocurrir que en cierta ciudad con una producción
orientada mayoritariamente al mercado externo, se concentren
sus terminales de transporte (los ferrocarriles, autopistas, etc.) y
depósitos de mercaderías los más cercano posible a su puerto.
También existen casos en los que un gran centro comercial se
localiza estratégicamente de manera equidistante con respecto
a diferentes barrios residenciales, etc.
De todos modos, para comprender en profundidad la estructura
urbana debemos estudiar la evolución histórica de la ciudad.
Eso nos brindará una visión amplia de sus cambios, las causas y
consecuencias de los fenómenos urbanos, de la cultura de sus
habitantes; y la cronología de algunos acontecimientos, que sólo
pueden ser interpretados con la ayuda de un vasto conocimiento
de su contexto espacial y temporal.
Toda ciudad es parte de una y varias áreas de diferentes escalas
simultáneamente, por lo tanto, reciben permanentes influencias
del entorno y al mismo tiempo incide sobre los distintos espacios
con los que se relaciona.
10
LAS FUNCIONES URBANAS
Por funciones urbanas entendemos las diferentes ocupaciones o
actividades de los habitantes de una ciudad, con las cuales se
desarrolla la vida urbana.
Estas actividades, se realizan dentro de los límites de la ciudad
o en una zona mucho más amplia, sobre la cual esa ciudad ejerce
su influencia.
Es decir, que exceden o que traspasan los límites de la ciudad en
formas de bienes y servicios en beneficio de la región, de otros
núcleos urbanos de la red provincial o nacional.
Entre las diversas funciones urbanas, existen algunas, las que,
aunque no sean las más destacadas, son imprescindibles; como,
por ejemplo, la función residencial y también la función político
administrativa.
En Argentina, ambas funciones se advierten con claridad en las
ciudades; ya que, nuestro país es predominantemente urbano.
Los ejemplos más claros son las capitales y las grandes ciudades
como; por ejemplo: Buenos Aires, Córdoba, Santa Fe, La Plata,
Paraná, Rosario, etc.
Casi todas las ciudades desempeñan varias funciones, las más
comunes son las comerciales, las político-administrativas y las
de servicios.
En cambio, otras solo se especializan solo en algunas funciones,
como sucede con las vinculadas con el turismo, la minería o las
actividades portuarias.
En muchos casos, estas funciones tienen relación directa con las
áreas adyacentes a la ciudad, que se conocen como “áreas de
influencia” (también pueden denominarse como “Hinterland”).
Esto significa que, resulta necesario analizar a una ciudad en su
contexto territorial y no solamente en sí misma.
Por lo general, las ciudades más grandes y también complejas,
desarrollan múltiples funciones; por tales motivos, sus áreas de
influencia son mucho más extensas.
11
En cambio, las ciudades pequeñas, suelen estar especializadas
en pocas funciones y servir a áreas de influencia más reducidas.
Muchas veces, estas ciudades pequeñas suelen formar parte del
“área de influencia” de otras ciudades más grandes, de las cuales
dependen para las funciones más importantes.
Todas estas cuestiones, nos permiten reconocer la existencia de
una jerarquía dentro del sistema urbano.
Otras funciones con gran importancia son, la función comercial
que es fundamental en todas las ciudades y está muy relacionada
al desarrollo de cada ciudad.
El comercio siempre es un factor dinámico en el funcionamiento
de todo núcleo urbano; y la función cultural, ya que esta cubre
las necesidades de diversión, de esparcimientos, espectáculos y
otras actividades recreativas.
Además de las mencionadas, existen otras funciones sumamente
extendidas como la función industrial, que ha tenido marcados
orígenes y características urbanos; y la función portuaria; en la
cual, son imprescindibles los muelles, los diques, las defensas
costeras, las dársenas, todas las instalaciones de aduanas, los
depósitos de almacenamiento de mercaderías y otros.
Cuando alguna de las funciones es muy predominante, esa ciudad
adquiere una connotación muy especial, por medio de la cual se
reconoce.
De tal manera que las ciudades pueden clasificarse según sus
funciones dominantes, con excepción de las metrópolis, que
cumplen funciones diversas.
Actualmente, existe una nueva ponderación con respecto a las
funciones urbanas, mencionándose; por ejemplo: las “ciudades
universitarias”, las “ciudades religiosas”, “ciudades balnearias”,
“ciudades termales”, “ciudades nodales o nudos de transportes”,
“ciudades invernales” y otras.
Por citar alguna, la función turística sirve como un claro ejemplo.
En nuestro país, algunas ciudades atraen a muchos turistas tanto
nacionales como extranjeros.
Otros atractivos pueden estar dados por la arquitectura edilicia,
los espacios verdes y la gran variedad de actividades culturales.
12
LAS JERARQUÍAS URBANAS
Si entendemos como válido el enfoque de los sistemas urbanos
para analizar y poder interpretar las relaciones entre las distintas
aglomeraciones, podremos considerar también que han existido
y existen relaciones de influencias y subordinaciones entre las
ciudades ubicadas en una zona, en un país o en un continente.
Por estos motivos, es imprescindible estudiar a las principales
ciudades en sus contextos regionales.
Históricamente las ciudades han ido cumpliendo distintos roles
de acuerdo con la variación del modelo productivo.
El rápido proceso de la urbanización en los países desarrollados,
estuvo asociado con ciertas transformaciones progresivas de las
prácticas agrícolas y también con la aparición de las industrias
que se localizan en las ciudades.
La mayoría de estos países presentan hoy muy altos índices de
urbanización.
En nuestro país, las jerarquías urbanas, han estado siempre muy
relacionadas con dos factores preponderantes: el tamaño de una
ciudad o la cantidad de habitantes y la importancia política de la
ciudad (Capital Federal, las Capitales Provinciales y Cabeceras
Municipales).
En los países subdesarrollados el retraso del sector agropecuario
y otros factores, han causado migraciones desde el campo hacia
las ciudades.
Sin embargo, en ocasiones no han estado acompañados de los
requerimientos de mano de obra para la industria, pues en estos
países la industrialización es incompleta y en algunos recién se
ha iniciado.
No obstante, la ciudad ofrece mejores perspectivas de empleo y
mejores condiciones de vida (principalmente en cuanto a salud y
educación).
El proceso de urbanización ha estado acompañado también del
desarrollo de grandes ciudades con millones de habitantes; las
cuales, son denominadas “metrópolis”, con un importante centro
y una extensa área urbana a su alrededor.
En ciertos casos de tiempos recientes, se verifica una expansión
continua metropolitana, que engloba a varias de estas áreas en
una urbanización prácticamente sin ininterrupciones, para estas
situaciones se ha acuñado el uso del término “megalópolis”.
13
Los casos más impactantes se encuentran en la costa este de
Estados Unidos (entre las ciudades de Boston y Washington) y en
el Japón (entre las ciudades de Tokio y Osaka).
En nuestro país ya se considera que, aproximadamente desde
Zárate hasta La Plata, existe una megalópolis.
En los últimos tiempos, algunos especialistas han considerado
nuevos fenómenos, siendo los más conocidos son los siguientes:
Las denominadas como “mega-ciudades”, siendo el ejemplo más
emblemático, el caso de un conjunto de ciudades muy cercanas
e interrelacionadas en el sur de China, donde sobre el delta del
Río de las Perlas, se ubican ahí Hong Kong, Cantón, Shenzhen,
Macao, Zhuhai y algunas otras ciudades, que constituyen una red
urbana y poblacional; la cual, ya ha superado los 40 millones de
habitantes.
También se ha extendido en concepto de “Tecnópolis”, cuando
en una o varias ciudades, se concentran empresas dedicadas a
la investigación para la innovación y para el desarrollo, en rubros
considerados actualmente como de vanguardia o tecnologías de
punta en la microelectrónica, informática, telecomunicaciones,
robótica y nanotecnología.
El principal ejemplo es el de la ciudad científica de Tsukuba y el
“Programa Tecnópolis”, impulsado por el gobierno en Japón.
Hay dos consecuencias muy importantes que tienen los procesos
de urbanización y del crecimiento urbano.
La primera es una gran influencia con respecto a las condiciones
de vida, las relaciones personales y en el acceso a la información
que tiene el vivir en este mundo urbanizado.
La segunda es el hecho de que los mayores ritmos, respecto del
crecimiento urbano se producen en los países subdesarrollados,
lo que plantea un serio problema adicional.
Teniendo en cuenta las posibilidades y escalas de dimensiones
de los diferentes centros urbanos, pasamos desde unas menores
concentraciones, a las ciudades pequeñas y medianas; hasta las
“metrópolis” y “megalópolis”.
Todas ellas brindan servicios para la residencia y el consumo de
sus pobladores, las empresas y los visitantes.
Los comercios y servicios suelen agruparse en distintos niveles
de complejidad o por los rubros relacionados y afines.
En el caso de los comercios, puede tomarse como base el tipo de
bienes que ofrecen y la frecuencia de consumo de esos bienes.
14
Es posible reconocer áreas de mercado para cada centro urbano,
que son pequeñas en los casos de los bienes de consumo diario
y bastante mayores cuanto más costoso o menos frecuente es el
consumo de algunos bienes.
La jerarquía de una ciudad también depende de los servicios que
ella brinda o de aquellos servicios más destacados.
La escala va desde escuelas primarias hasta las universidades;
y desde las más sencillas salas de primeros auxilios hasta los
hospitales capaces de realizar los tratamientos más complejos.
Se deducen de esto dos elementos:
1- Cada ciudad tiene un área de mercado donde concurren los
compradores, dependiendo del tipo de bienes y de servicios que
ofrece a los compradores.
2- Las distintas ciudades están jerarquizadas en función de esta
oferta de bienes y servicios.
Las funciones políticas y administrativas tampoco se encuentran
distribuidas entre todos los centros urbanos.
Como el territorio está dividido en distintas unidades políticas y
administrativas, existen algunos lugares en donde se concentran
estas actividades; las cabeceras municipales, las capitales de
provincias o la capital nacional.
También en este caso se observa una complejidad en constante
incremento más allá de las diferencias entre países.
Finalmente, no todas las ciudades desarrollan las actividades
industriales; las cuales, son una función muy importante para el
crecimiento de la ciudad, pero no imprescindible.
En todas las aglomeraciones las diferentes actividades tienen
necesidades de localización y demandas de espacio distintas.
El suelo urbano, producido por la acción de los agentes sociales,
tiene un costo diferente en cada localización.
Como cada actividad requiere una estructura que se fije al suelo
(las viviendas, las oficinas y plantas fabriles) podemos ver cómo
se distribuyen en el espacio estos distintos usos del suelo.
En las ciudades más grandes se conforma en el centro el llamado
“distrito central de negocios”; en el que, se concentra el grueso
de la actividad bancaria, financiera, oficinas administrativas de
las empresas y dependencias gubernamentales.
Los costos del suelo en estas localizaciones son muy elevados,
pero las actividades empresarias necesitan ocupar el centro de
la ciudad para poder interactuar entre sí y así, aprovechar la
infraestructura de los servicios, comunicaciones y transportes.
15
Como consecuencia de esto el uso del suelo es muy intenso; por
lo tanto, los edificios más altos de las ciudades se concentran en
estas áreas en general.
El centro de la ciudad constituye un área de concentración de
empleos y medios de transportes, lo que la hace accesible, pero
con un tránsito muy congestionado.
La actividad comercial tiene una pauta para su localización muy
variada: los comercios de productos de consumo diario se ubican
cerca de los consumidores, y los de compras menos frecuentes
se agrupan en centros comerciales.
Éstos ocupan algunas calles de la ciudad, que en el área central
pueden peatonales; incluso, en ocasiones hasta barrios enteros.
En los últimos años, se ha generalizado en casi todo el mundo la
instalación de centros de compras; los cuales, en un principio se
ubicaban sobre importantes vías de comunicación en las afueras
de dichas ciudades, para facilitar de esa manera el acceso en los
automóviles.
En un segundo momento aparecieron los centros de compras, ya
ubicados en el interior del área urbana o metropolitana.
Finalmente surgieron locales comerciales, los cuales priorizan la
agilidad, el ahorro de tiempo y la cercanía para sus clientes y por
lo general son denominados como “exprés”.
Las industrias necesitan grandes espacios y fácil acceso para la
llegada de las materias primas e insumos básicos y la salida de
manufacturas o productos elaborados, pero no una localización
central.
Además, los gobiernos al planificar los usos del suelo, tienden a
ubicarlas agrupadas y alejadas de las zonas residenciales debido
a los efectos ambientales negativos que ocasiona.
Sin embargo, como la ciudad de hoy es el reflejo de un proceso
histórico, muchas fábricas han quedado “atrapadas” dentro del
núcleo urbano por el constante crecimiento.
La logística industrial genera estudios previos de la localización
de las plantas productivas y también, pero de otra forma de sus
sectores administrativos.
El uso más extendido en las ciudades es el residencial que tiene
demandas de espacios muy variables; pero que, al mismo tiempo,
no puede competir con los demás usos cuando los valores del
suelo resultan muy elevados.
16
En la ciudad se van conformando zonas con diferentes atractivos,
mejores servicios, mejores transportes, las redes de gas natural,
de agua corriente, cloacas, teléfonos, escuelas y otros, que son
además valorizadas por el prestigio que adquieren en la imagen
de los habitantes.
Como el costo del suelo varía según cada una de las diferentes
zonas, se desarrollan procesos simultáneos: una intensificación
con respecto del uso del suelo; el cual, se traduce en distintas
densidades; por ejemplo, se construyen edificios muy elevados;
y entonces, se desplazan aquellos grupos sociales que no pueden
afrontar esos costos.
Esta, es una de las diferentes formas de “segregación espacial”;
la cual, consiste en la separación de ciertos grupos con niveles
socio-económicos de menores ingresos, hacia diversas áreas con
inferiores condiciones de vida, con respecto a la provisión de los
servicios en las aglomeraciones urbanas.
Estas pueden estar localizadas en barrios antiguos deteriorados
del centro de la ciudad y también en las zonas más alejadas.
Los casos extremos son aquellos barrios de viviendas precarias,
las “villas de emergencia”; las cuales, carecen de la mayor parte
de los servicios y que son indicadores de condiciones de vida muy
difíciles para sus habitantes.
También existen ciertos barrios considerados exclusivos para los
sectores con mayores ingresos y alto poder adquisitivo, barrios
con niveles socio-económicos medianos y barrios tradicionales,
donde no siempre la relación entre los ingresos de sus moradores
y el costo del suelo es tan lineal.
Por otra parte, también acontecen otras formas de “Segregación
Socio-Espacial”; las cuales, son producto de intencionalidades y
de intereses económicos, que se concretan a través de prácticas
perversas.
Esto se denomina como el “proceso de gentrificación”, el cual,
de manera directa e indirecta se completa con el desplazamiento
y sustitución de la población original del lugar, por otros grupos
de niveles socio-económicos con mayor poder adquisitivo; y que,
por sus métodos ilegítimos que generan fuerte desigualdades y,
por ese motivo, también fragmentan al tejido social urbano, en
definitiva, debemos considerarlos como uno más de los llamados
problemas urbanos, junto a los de tipo ambiental y aquellos por
la ausencia o insuficiencia de Infraestructura.
17
“METROPOLIZACIÓN”
Durante las últimas décadas, muchos autores han comenzado a
utilizar el concepto de “metropolización”
Este concepto geográfico que aparece con frecuencia en algunos
textos y en los trabajos de investigación; se refieren entonces a
un proceso, mediante el cual, las ciudades más grandes; las que,
son denominadas como “metrópolis” (se las considera cuando ya
superaron la cantidad de 1.000.000 de habitantes), experimentan
un gran crecimiento demográfico, espacial y también operativo;
el cual, se caracteriza actualmente por su elevada complejidad.
Además, estas ciudades tan grandes y reconocidas lógicamente
como “Metrópolis” suelen abarcar territorios muy amplios.
En la mayoría de los casos, su crecimiento se ha desarrollado en
forma de franjas sobre las periferias de ciudades existentes o a
lo largo de las rutas o vías férreas que comunican con el centro
de esas “Metrópolis”.
Esto ha sucedido, por ejemplo, en las aglomeraciones urbanas
conformadas por las ciudades de San Pablo, México DF, Nueva
York, Los Ángeles, Buenos Aires, Chicago, Miami y otras cuantas
ciudades muy grandes, ubicadas tanto en el continente asiático
como en el europeo.
Con respecto a América Latina, el proceso de “metropolización”
puede advierte de manera bastante notoria, principalmente en
varias capitales nacionales, como Bogotá, Santiago, Caracas,
Lima, y Brasilia; pero también en otras grandes aglomeraciones,
como Rio de Janeiro, Medellín, Córdoba Capital, Rosario y varias
más que se encaminan en ese sentido.
Al mismo tiempo, como consecuencia del crecimiento sostenido,
en ocasiones, algunas ciudades vecinas terminan adosándose de
hecho formando “Megalópolis”.
Junto con el crecimiento en estos tan grandes centros urbanos
con una cuantiosa concentración poblacional, también se puede
observar una intensa transformación de los mismas y de su base
económica; la cual, por lo general incluye diversos elementos que
indican ciertos cambios sostenidos, desde lo que habían sido sus
anteriores sociedades “industriales”, hacia nuevos modelos de
sociedades denominadas “postindustriales”.
18
LA “CIUDAD DUAL”
El uso del término “Ciudad Dual” como sinónimo de “metrópolis”
del “capitalismo tardío”, es muy habitual entre los teóricos de la
ciudad ideológicamente son encuadrables dentro de la órbita de
los “neomarxistas”.
Estos pensadores ejercen una fuerte crítica social, que pretende
desenmascarar la superestructura capitalista y denunciar así, las
injusticias urbanas.
Esta postura ha adquirido un creciente protagonismo, ya después
de transcurridas algunas décadas de la globalización neoliberal;
durante las cuales, se generaron unos grados considerables de
“polarización social”, desconocidos para los países occidentales,
después de haber finalizado la Segunda Guerra Mundial.
Algunos autores opinan que se trata de un fenómeno intrínseco
al nuevo orden del “capitalismo tardío”; en el cual, los trabajos
de bajo nivel salarial, resultan ser necesarios y claves para lograr
el crecimiento económico.
Ello convierte al declive social en algo que es complementario
del desarrollo, y no ya, como ocurría anteriormente, considerado
como un indicativo de la decadencia.
Esto ha sido la confluencia de dos fenómenos contrarios, pero al
mismo tiempo complementarios, la que ha instalado en la ciudad
contemporánea la lógica de la desigualdad social.
Por un lado, la tan considerable y notoria transformación que ha
sufrido el mercado laboral, lo que ha supuesto la desaparición de
la estabilidad en el empleo y el consiguiente aumento de nuevos
esquemas, como; por ejemplo, el de las “subcontrataciones”, el
trabajo informal y el trabajo de “jornada reducida” o de “tiempo
parcial”; y además el tan lamentable incremento la pobreza en el
mundo.
Esta degradación laboral confluyó con la aparición de numerosos
"nuevos ricos", quienes son personas, que han aprovechado las
oportunidades ofrecidas por la globalización.
Por lo tanto, la conjunción de ambos fenómenos, “disparó” esa
polarización social; por ejemplo, si entre los años 1945 y 1975,
en Estados Unidos nueve de cada diez salarios eran de un nivel
medio; hoy en día lo son cinco de cada diez.
19
La Ciudad Dual ha puesto en crisis la tradicional división social
heredada de las etapas del Estado del Bienestar y caracterizada
por el imperio de una amplia “clase media” con leves variaciones
hacia arriba y hacia abajo.
Actualmente, la clase alta ha aumentado mucho por la aparición
de los "nuevos ricos", personas de toda condición social que han
llegado a la cumbre desde actividades económicas muy diversas.
Entre la clase alta y la clase media se han situado los “yuppies”
que en ciudades como Nueva York o Los Ángeles pueden suponer
hasta el 30% de la población.
Sigue la “clase media” o franja de “nivel socio-económico medio”
que sufre un drástico proceso de achicamiento, y la clase baja,
que experimenta el proceso inverso.
El último lugar de la achatada pirámide social de la Ciudad Dual,
lo conforma la "nueva pobreza", constituida por antiguos obreros,
quien fueron expulsados del mercado laboral por el proceso de
desindustrialización y recluidos en guetos urbanos de los que no
pueden salir por las dificultades que encuentran para acceder a
la educación y las nuevas tecnologías.
Esta esencia bipolar de la Ciudad Dual, se refleja en el Espacio
Urbano, al que los teóricos neomarxistas han identificado como
parte activa de la segregación social.
La convivencia de ciertas zonas urbanas altamente cualificadas
con otras donde impera una decadencia física sin precedentes,
son la expresión visual del fenómeno de la Ciudad Dual.
Ciudad Dual es un concepto desarrollado y abordado por varios
autores; el cual, hace referencia en especial a la manifestación
contemporánea, que se advierte en una estructura urbana social
y económicamente polarizada.
En el Sur postcolonial este fenómeno se acentúa bastante por la
reproducción de algunos “modelos para el desarrollo”, ajenos a
la realidad económica, tecnológica y social de muchos países.
Son en sí verdaderas “sociedades duales”, puesto que en ellas
conviven la cultura del consumo y el hedonismo y la cultura de la
supervivencia o la necesidad básica; el primer y el tercer mundo
dentro de un mismo Estado.
En términos urbanísticos, los resultados son las “mega-ciudades”
con un crecimiento bastante disperso y fragmentado; el cual, ha
creado archipiélagos mono-funcionales y guetos residenciales.
En definitiva, una ciudad que causa una notable división espacial,
temporal y social entre sus habitantes.
20
En Latinoamérica el gran crecimiento de las ciudades durante las
últimas décadas se ha debatido entre un Urbanismo Espontáneo
de hábitats auto-construidos en los márgenes, en los intersticios
y en áreas abandonadas de las ciudades pensadas; y por otro lado
un Arquitectura de Mercado que se ha dedicado a la búsqueda de
nichos de mercado.
El resultado de este proceso son ciudades duales, dentro de las
cuales, se expresan de manera simultánea, una gran exclusión y
el desamparo de unos cuantos, frente a los privilegios de otros,
pero también el lugar donde se coaccionan las libertades urbanas
de todos.
Esa “Arquitectura de Mercado” es el resultado de lo que Michael
Foucault entiende como, determinadas “técnicas de control de
los impulsos y también, de la canalización de los deseos hacia el
ciclo producción-consumo”.
La tabulación y organización de ese deseo es llevada a cabo por
agentes inmobiliarios que se sirven de aparatos mediáticos para
moldear las imágenes y deseos relativos a la arquitectura de la
cultura de masas.
La vivienda resulta ser entonces en este sentido el producto por
antonomasia; sin embargo, estos fenómenos, al mismo tiempo
terminan afectando al Espacio Urbano, sujeto a nuevos rituales
comerciales y lúdicos.
El “Urbanismo Espontáneo” es así el proceso de apropiación del
territorio por parte de mayorías urbanas marginadas del estado
de derecho, de la cultura cívica; y también ajenos a la ciudad
legal o formal.
La magnitud del fenómeno lo ha convertido en una norma más
que en una excepción en el actual crecimiento en las ciudades
del denominado “Tercer Mundo”.
Ante estos fenómenos, la Ciudad Dual, traza límites laberínticos
evolucionando hacia sociedades del apartheid.
La segregación de espacios dentro de la ciudad establece unos
“Circuitos de Desplazamiento” que son relativos a cada individuo
según su actividad o clase social de procedencia.
Se construye así un “mapa cognitivo” o un “mapa mental”, el cual
nos acompaña durante toda nuestra existencia; y que, a través
del cual, vamos entonces orientando nuestras vidas dentro de
estas ciudades.
21
La infraestructura se convierte así en una herramienta de control;
la cual, se extiende dejando al margen a aquellos sectores de la
población; los cuales, son así considerados como innecesarios o
socialmente perturbadores.
No obstante, los destinos de los privilegiados y de los excluidos,
están íntimamente relacionados, puesto que, de alguna manera,
son mutuamente dependientes.
La explosión demográfica que ha evidenciado Latinoamérica está
propiciada por ciertos factores económicos, culturales y también
de poder subjetivos que son la base del problema.
El futuro del denominado “Tercer Mundo”, dependerá entonces,
de las habilidades que tengan para poder formular sus propios
procesos de subjetivación, en un contexto, el cual presenta una
progresiva descomposición del tejido social.
La alternativa, necesariamente pasa por la sostenibilidad en una
era en la que el crecimiento económico ha generado unos costos
ambientales y también sociales, mucho más altos que aquellos
beneficios obtenidos por el incremento de la producción.
En el Sur, hay que interpretar la sostenibilidad como una síntesis
entre la tradición perdida y la modernidad inconclusa.
El “Desarrollo en el Sur”, no puede entonces concebirse como un
progreso material posible para todos, sino como un proceso de
transformación social.
Esto implica un cambio de valores éticos, y varios especialistas
creen que esto sólo será posible cuando se llegue a un punto de
saturación material generalizado.
Sin embargo, en Latinoamérica el grado de ansiedad provocado
por la violencia social; el cual, se incrementa en las ciudades ha
desembocado en ciertas formas de extorsión (por ejemplo, los
“secuestros express”) que posiblemente alentarán y propiciarán
ese cambio de valores.
La espiral de violencia solo puede detenerse dentro de un entorno
social y medioambiental más justo.
La consciencia de la vulnerabilidad que demuestran las rejas, los
alambres navaja y guardas que defienden las casas de los ricos
y también de aquellos que no lo son tanto, son síntomas de la
insostenibilidad de la situación actual.
Las diferencias que coexisten en la Ciudad Dual, sólo podrían ser
mitigadas mediante el contacto y la relación entre los diferentes
grupos sociales que la habitan.
22
LA CIUDAD EN LA ORGANIZACIÓN
REGIONAL
Los criterios con los cuales se realizan las regionalizaciones son
muy variables según los distintos investigadores y autores.
El Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) produce
regionalizaciones para sus estadísticas, teniendo en cuenta las
24 jurisdicciones autónomas del país, es decir, las 23 provincias
más la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.
Las “Regiones Estadísticas” del INDEC son las siguientes:
Región de Gran Buenos Aires: Ciudad Autónoma de Buenos Aires
y partidos cercanos del Conurbano Bonaerense.
Región Pampeana: Resto de los partidos de la Provincia de
Buenos Aires, Córdoba, Entre Ríos, Santa Fe y La Pampa.
Región Nordeste: Corrientes, Formosa, Chaco y Misiones.
Región Noroeste: Catamarca, Tucumán, Jujuy, La Rioja. Salta y
Santiago del Estero.
Región de Cuyo: Mendoza, San Juan y San Luis.
Región Patagonia: Chubut, Neuquén, Rio Negro, Santa Cruz y
Tierra del Fuego.
Cuando se analizan a las ciudades en su relación con la región en
la que se encuentra ubicada, entonces nos referimos al concepto
de “Región” que sólo se considera como unidad de análisis.
Las poblaciones que ocuparon y la que ocupan hoy los Espacios
Geográficos, deben entenderse como comunidades organizadas
en lo político, lo jurídico, lo socioeconómico y productivo.
Las condiciones físicas naturales, sumadas a las orientaciones
gubernamentales y a los emprendimientos privados, reflejan así,
un esquema social, cultural, productivo, económico y político.
Así, los principales componentes que, por lo general tenemos en
cuenta para definir la organización en las distintas regiones, son
sus actividades económicas más destacadas.
Esto es así, porque, aunque estas no hayan sido originariamente
las bases del crecimiento y de la estructuración regional, son las
que influyen en mayor proporción en la articulación, orientación
y disposición de los elementos políticos, sociales y culturales.
También debemos categorizar las actividades productivas, según
su importancia ya que en torno a la principal se posicionan las
secundarias, las complementarias, las accesorias y otras.
23
Se dan casos en los cuales, la actividad política-administrativa
por su importancia relativa, desplaza del centro organizativo a la
actividad económica.
Esto sucede a menudo con los centros políticos y decisionales,
muy importantes como, por ejemplo, las capitales nacionales, las
capitales provinciales, las cabeceras municipales y ciudades en
las que el sector político y administrativo es considerable.
Como ejemplos, podemos mencionar a ciudades fronterizas de
una provincia, que se encuentran alejadas de su capital.
Las ciudades grandes son fundamentales para las articulaciones
de los territorios; ya que, en los núcleos urbanos se toman las
principales decisiones económicas y políticas de las regiones.
Por ese motivo, toda esa gran actividad política y administrativa
conlleva una proporción económica en concepto de los pagos de
impuestos, salarios de funcionarios, delegaciones de su gobierno
y un flujo de dinero que proviene de actividades comerciales por
el asiento de la actividad política y administrativa concentrada
en algún centro urbano de esa región.
Este fenómeno se conoce como “Efecto Multiplicador del Gasto”.
Todo esto dificulta las definiciones; ya que, puede considerarse
la actividad administrativa desde su incidencia y proporción en
la economía regional.
De esta manera, una región, puede presentar distintos niveles de
organización de acuerdo con sus elementos, las actividades y sus
interacciones, pero casi siempre es una ciudad la que desempeña
el papel de eje de la dinámica de la región.
Al mismo tiempo, la organización regional demuestra además una
clara disposición, que se produce permanentemente por el lógico
acomodamiento de acciones de respuesta a las necesidades y a
las transformaciones ocurridas en la región.
Por ejemplo, la instalación de parques industriales, grandes silos
o ciertos depósitos portuarios para la exportación, demandarán
una serie de elementos para su administración, de comunicación
y actividades complementarias que, por resultar muy necesarias,
pasarán a formar parte del esquema zonal.
La organización de las regiones involucra los Espacios Urbanos,
los Espacios Rurales y los Espacios de Transición; que pueden de
diversa importancia según su participación en los aspectos de la
vida regional, de su crecimiento, sus relaciones con otras áreas,
zonas, regiones y/o países; y su aporte al desarrollo en general.
24
ÁREAS DE INFLUENCIA
En el mismo sentido que analizamos e incluso interpretamos los
diferentes aspectos de una región, también debemos entender la
capacidad de influencia que poseen los Espacios Urbanos y las
grandes metrópolis, sobre toda la región de la que forman parte,
sobre otras regiones y sobre sus áreas circundantes
Sobre las grandes metrópolis, en una primera escala espacial de
alcance o incidencia, justamente vemos su influencia en el Área
Metropolitana.
En Argentina, el ejemplo más claro y cercano es el de la Ciudad
Autónoma de Buenos Aires (CABA) o la Capital Federal; la cual,
se proyecta sobre toda el “Área Metropolitana de Buenos Aires”
(AMBA).
Esta última, que está conformada por ciudad capital del país (la
más poblada, el centro que cuenta con la mayor proporción en el
Producto Bruto Interno, y también con enorme participación en
la generación de la cultura), junto con el Conurbano Bonaerense
y a los otros partidos o municipios, hasta dónde se extiende la
continuidad de viviendas urbanas, en una línea no es fija, sino se
mueve con el tiempo y; además, no respeta las delimitaciones
administrativas de los partidos, pudiendo así, incluir solamente
una parte de los mismos.
Otros ejemplos muy relevantes son varias Capitales Provinciales
(Como, por ejemplo: Córdoba, Mendoza, La Plata, San Miguel de
Tucumán, Santa Fe, Corrientes, Resistencia, Paraná, Posadas y
Neuquén) y otras Ciudades Grandes o Ciudades Medianas que no
son capitales (Por ejemplo: Rosario, Mar del Plata, Bahía Blanca,
Rio Cuarto, etc.)
Es importante recordar que, los centros urbanos se transforman
en ejes o “nudos” de la dinámica regional, fundamentalmente por
la importancia que presentan sus comunicaciones, sus funciones
comerciales, administrativas, políticas y financieras.
Por todos estos factores, las ciudades tienen incidencias sobre
esa región, porque de ellas, por lo general, suelen surgir aquellas
decisiones que resultan primordiales o muy importantes.
Nos referimos a las medidas políticas, las jurídicas y los flujos de
inversión hacia determinadas actividades productivas.
25
Entonces, todas estas cuestiones tienen un impacto notable en
el crecimiento económico y también, en las transformaciones del
Espacio Geográfico (“esquema decisional” y “poder económico”).
Al mismo tiempo, estas influencias, son en algunos casos, como
directrices, perfectamente diseñadas y pensadas para producir
cambios necesarios y/o deseados.
El área de influencia de cada ciudad o de una metrópoli, estará
directamente relacionado con la importancia de las funciones
que la misma cumple; lo cual, le dará a esa ciudad un rango en la
jerarquía, dentro del sistema urbano argentino y un papel en la
organización regional.
Una metrópolis, siempre tiene a sus alrededores un conurbano o
conurbación que depende de ella.
Una ciudad de regular dimensión también presenta ciertas áreas
próximas dedicadas a su abastecimiento.
Igualmente, en todos los casos esas relaciones de las ciudades
con esos respectivos contextos espaciales, en la mayoría de los
casos, resultan significativas.
Entonces, en ciertas ocasiones o circunstancias, esas áreas de
influencia, pueden asociarse al concepto de “Hinterland”.
Por todo esto, es sencillo deducir que del mismo modo en que las
regiones o las grandes zonas se estructuran y orientan según sus
intereses propios y las relaciones externas, las ciudades ejercen
casi de manera general, permanentemente influencias (sociales,
culturales, laborales, comerciales, científicas y otras) respecto
de sus sectores aledaños.
La importancia de estas relaciones e intercambios, suele ser tan
decisiva, de modo tal que, en muchas ocasiones, los suburbios y
las zonas cercanas tienen su razón de existir, exclusivamente por
el intercambio que realizan cubriendo necesidades y /o demandas
que surgen únicamente del centro urbano de la población que lo
habita.
De esta forma, numerosos espacios periurbanos, semiurbanos o
más alejados de la ciudad, se consideran correctamente como
áreas de influencia de la ciudad.
26
EL SISTEMA URBANO
Se denomina como Sistema Urbano a un conjunto formado por un
grupo de ciudades o asentamientos o concentraciones urbanas;
los cuales, se ubican en determinados territorios, que han sido
creados y organizados por las sociedades que los habitan y las
distintas relaciones que mantienen entre sí.
Esas relaciones, pueden ser tanto simétricas como asimétricas.
Cuando son asimétricas, los grados de dependencia entre ellas,
establecen diferentes jerarquías urbanas.
Durante el Siglo 20, varios especialistas han intentado resolver
la dinámica del sistema urbano.
Así, fueron formuladas algunas ideas; por ejemplo, el geógrafo
estadounidense Mark Jefferson que se basaba en el “Concepto
de Primacía”, justificándolo porque, en una cantidad de países, la
mayor ciudad del territorio era más grande que el resto; por lo
cual, se la denominaba como la “Ciudad Primada”.
Este fenómeno existió y existe en nuestro país y varios más de
América Latina; y al mismo tiempo, en distintos países de otros
continentes.
Por otra parte, existen países en lo que no existe una ciudad que
supere mucho a las otras, por lo tanto, no se produce “primacía”.
De forma diferente, el geógrafo alemán Walter Christaller (1893–
1969), elaboró “La Teoría de los Lugares Centrales”.
Esta teoría, pretendía explicar, a partir de ciertos principios, la
distribución y la jerarquización de todos los Espacios Urbanos,
que prestan determinados servicios a la población de un área
circundante en un espacio isótropo.
Para ello establece o aplica el concepto de "lugares centrales" a
ciertos puntos donde se prestan determinados servicios para la
población de un área circundante.
Se sustenta en la premisa de que la centralización es un principio
natural de orden y que los asentamientos humanos lo siguen.
Además, crea una red de áreas de influencia circulares en torno
a los centros de servicios o lugares centrales.
En definitiva, es bueno entender que, los estudios de las ciudades
deben provenir de las Ciencias Sociales, sin aplicar fórmulas de
la matemática al interpretar los aspectos demográficos.
27
EL SISTEMA URBANO ARGENTINO
Nuestro país es preponderantemente urbano, porque la mayoría
de la población vive actualmente en aglomeraciones con más de
2.000 habitantes y en muchas concentraciones poblacionales
que superan los 10.000 moradores, por lo tanto, son consideradas
como ciudades.
Las estimaciones disponibles ya en el año 2022 indican que en la
Argentina 95 de cada 100 habitantes del país son urbanos y solo
5 de cada 100 habitantes constituyen la población rural.
Estos datos nos indican un nivel de urbanización sumamente alto
y por eso, es uno de los países más urbanizados, no solamente
dentro de América Latina; sino también, considerando a todo el
mundo.
Al verificarse que el nivel de urbanización ha ido cambiando con
el transcurso del tiempo, se denomina al mismo como proceso de
urbanización.
Este fue acelerado a lo largo del periodo temporal entre los años
1950 y 2010; y que, además, ya había alcanzado un alto nivel de
urbanización en el año 1950; momento en el cual, ya duplicaba el
promedio mundial.
También corresponde destacar, que la Argentina es un país de
urbanización temprana.
Cuando la población mundial pasó a ser mayoritariamente urbana
en la primera década del siglo 21, la Argentina había alcanzado
este nivel cien años antes.
La mayoría de los especialistas internacionales en esta materia,
entienden que la urbanización como proceso, es una resultante
del desarrollo económico y de las mejores condiciones de vida de
una determinada población.
La interpretación se basa en la historia de aquellos países más
avanzados y desarrollados, que siempre han tenido niveles de
urbanización mucho más altos que los países subdesarrollados y
más pobres.
Por ejemplo, se ha podido verificar en muchas situaciones que;
el crecimiento de la urbanización estuvo muy relacionado con la
industrialización y también con mejores condiciones de vida de
la población urbana respecto de la población rural.
28
De todas maneras, estas interpretaciones no se pueden aplicar a
otros países en el mundo; en los cuales, han resultado bastante
diferentes, aquellas características observadas en sus procesos
de industrialización y urbanización.
Justamente nuestro país, es uno de esos casos que no confirma
ese resultado mencionado, porque, aunque registra urbanización
muy elevada, no posee niveles tan altos de desarrollo económico,
ni tampoco un desarrollo industrial y tecnológico, que se pueda
comparar con el de los países más avanzados.
Como la urbanización siempre forma parte del proceso general
de crecimiento poblacional de todos los países, con el paso del
tiempo, refleja los cambios, con respecto a la distribución de la
población en el territorio; y en el caso específico de Argentina es
bastante verificable.
Por esto, los niveles de urbanización son diferentes en distintas
zonas del país, ya sean provincias o las “regiones estadísticas”
(en este caso se refiere a las agrupaciones de provincias o áreas
del INDEC).
Tomando en cuenta lo acontecido durante el siglo 20 y también
en lo transcurrido del actual, podemos reconocer grandes etapas
con comportamientos diferentes:
La primera se extiende aproximadamente entre inicios del siglo
20 y la década de 1940, durante el cual la urbanización creció en
forma lenta.
Precisamente, en esas primeras décadas del siglo 20, se destaca
una notoria diferencia, entre el alto nivel de urbanización que
muestran las provincias pampeanas y el nivel mucho menor de
las restantes zonas y provincias del país.
Ocurre que, en esas décadas, el crecimiento de la población rural
fue también considerable, en especial en el Noroeste del país
(NOA) y también en las provincias que recibieron nueva población
inmigrante en ciertos procesos de colonización, como sucedió en
todas las provincias del Nordeste (NOA), los mismo que en las de
la Patagonia.
La segunda etapa se extiende entre las décadas de 1940 y 1970
y se caracterizó por el acelerado proceso de urbanización en todo
el país, que alcanzó hacia el año 1970 un nivel de urbanización,
cercano al 80%.
En este transcurso, todas las zonas del país, excepto el Nordeste
(NEA) superaron el umbral del 50% de población urbana.
29
Esto también coincidió con el denominado “éxodo rural", durante
el cual, una gran parte de la población que vivía en zonas agrarias
abandonó el campo y se dirigió para radicarse hacia las ciudades,
con lo cual provocó un marcado crecimiento de la urbanización y
una considerable expansión en las mayores ciudades ubicadas
dentro del territorio nacional.
La tercera etapa, que se extiende desde la década de 1970 hasta
la actualidad, se caracterizó por el hecho de que el incremento
de la urbanización del país se hace más lento, al tiempo que las
diferencias de la población urbana, entre las distintas zonas o las
provincias disminuyen.
Además, el aumento del nivel de urbanización de las provincias
pampeanas resulta ahora más lento, mientras que, en todas las
otras provincias de la República Argentina, el crecimiento es más
rápido.
De todos modos, puede decirse que a lo largo del siglo 20 toda la
Argentina se fue urbanizando.
Incluso, no solamente aumenta el nivel de urbanización del país
en su conjunto, sino que las diferencias entre la urbanización de
las provincias disminuyen.
Es decir que, ese alto nivel de urbanización que el país mostraba
a inicios del siglo 20, y que, se producía dentro de las provincias
pampeanas; en la actualidad ocurre en las provincias de las otras
zonas o áreas.
Muchos geógrafos y también otros científicos, tratan de entender
cuáles han sido las causas que motivaron en la Argentina estos
niveles y tendencias de la urbanización; y las consecuencias que
tiene este proceso.
La mayoría de los investigadores, considera que el alto nivel de
urbanización es una manifestación de progreso y del bienestar;
pero otros académicos y científicos sociales, entienden que es
reflejo de un país muy desigual, cuyo extenso territorio sigue en
gran medida despoblado al tiempo que la mayoría de su población
se concentra en las ciudades; principalmente en aquellas que ya
son consideradas como “Metrópolis”, por ejemplo, Buenos Aires,
Córdoba Capital, Rosario y Mendoza Capital; y también en otras
grandes ciudades con el último censo ya son consideradas, como
La Plata y San Miguel de Tucumán.
30
ACTUALIDAD URBANA EN ARGENTINA
Hoy en día, el conjunto de ciudades en la República Argentina es
muy variado y también válido como para entender las relaciones
entre los distintos centros urbanos; los cuales, representan una
importante muestra de diferentes escalas existentes respecto de
las agrupaciones poblacionales.
Nuestro país, demográficamente hablando, es considerado como
un ejemplo claro de “macrco-cefalismo”, por poseer una “ciudad-
capital” (cabecera nacional) con una gran cantidad de población,
totalmente desproporcionada, en comparación con el resto de las
ciudades ubicadas en el territorio argentino.
El Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA), conformada por
la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA) o Capital Federal,
junto con el Conurbano Bonaerense y otros partidos o municipios,
tiene una cantidad de moradores tan grande, aproximadamente
15.500.000, que representan un tercio de la población total del
país, calculada en 46.000.000 de habitantes.
Esta situación no es novedosa ya que la Capital Federal comenzó
a distanciarse respecto de otras ciudades, en cuanto a número
de pobladores, desde siglos anteriores; pero con el crecimiento
urbano experimentado por nuestro país la diferencia se acentuó.
El proceso de “urbanización”, es el fenómeno, el cual se produce
cuando el crecimiento de las ciudades y otras concentraciones
urbanas, es mucho mayor que el crecimiento de la población en
los Espacios Rurales, es decir, un aumento en la desproporción
ya existente entre estas dos formas distintas de concentraciones
poblacionales.
Es importante mencionar que, para establecer esa relación de las
proporciones, se deben tener en cuenta las cantidades totales y
los porcentajes correspondientes al país o a una jurisdicción en
cuestión.
Es decir, que, si una ciudad fronteriza presenta un aumento de
habitantes por una inmigración intensa desde un país limítrofe,
significará un aumento del número absoluto de pobladores en esa
ciudad, pero no será considerado este fenómeno como parte del
proceso de urbanización; ya que éste significa que el aumento de
población urbana es mayor al aumento de la población rural.
Ya durante la primera década de este Siglo 21, en la Argentina la
urbanización había superado el 90% del total de la población.
31
El Área Metropolitana de Buenos Aires, supera los 15.500.000 de
moradores, mientras que las tres que le siguen en cantidad de
habitantes son: el Área Metropolitana de la Córdoba Capital con
casi 2.000.000 habitantes, el Área Metropolitana de Rosario, que
alberga cerca de 1.900.000 habitantes y del mismo modo, el Área
Metropolitana de Mendoza Capital, en la cual, se concentran en
la actualidad aproximadamente 1.500.000 pobladores,
Si a éstas cuatro grandes áreas metropolitanas, les sumamos las
cantidades de las concentraciones urbanas de La Plata (Capital
Provincial), San Miguel de Tucumán (Capital Provincial), Mar del
Plata, Santa Fe (Capital Provincial) y Salta (Capital Provincial),
nos encontraremos con un número que constituye prácticamente
el 50% de la población del país.
De todas maneras, el crecimiento urbano ha ido variando durante
estas últimas décadas, presentando una etapa con un ritmo de
crecimiento algo mayor en las ciudades, tanto en las intermedias
como en las pequeñas; y posteriormente un aumento marcado en
las capitales provinciales.
Igualmente, por el número absoluto de las Áreas Metropolitanas
de Buenos Aires, de Córdoba Capital y de Rosario; esta tendencia
modifica muy poco la relación de proporciones entre todos los
centros urbanos de la Argentina.
En cuanto a las principales características que presenta el actual
sistema urbano argentino, podemos mencionar a la disminución
del número absoluto de población dispersa, cierta intermitencia
en la aceleración del crecimiento de las ciudades más grandes,
y el aumento y multiplicación de las ciudades medianas.
Además, la disminución de población dispersa y la ubicada en
ciudades pequeñas se debe a que, por una parte, éstas crecieron
y pasaron a la categoría de ciudades medianas.
Al mismo tiempo, en otros casos, los cambios acontecidos en la
economía agropecuaria del país (nuevas tecnologías que ahorran
mano de obra, estancamiento de producciones zonales), fueron
provocando el éxodo de pobladores rurales hacia las ciudades.
Los pueblos que concentran entre unos 2.000 y 10.000 habitantes
siguen funcionando como centros de servicios rurales (comercio,
bancos, financieras) y de otras actividades relacionadas con la
producción agropecuaria que se desarrolla en la zona.
Las ciudades medianas tienen un verdadero papel protagónico;
ya que, aumentaron su población a un ritmo mucho más fuerte y
sostenido; y se multiplicaron dentro del territorio nacional.
32
Así, la redistribución de la población dentro del sistema urbano
argentino, se debe fundamentalmente a la pérdida de capacidad
de absorción de mano de obra en el sector industrial desarrollado
en el Área Metropolitana de Buenos Aires; y también, en las otras
áreas metropolitanas que le siguen en importancia, como, las de
Córdoba Capital, Rosario y Mendoza Capital.
Entonces, la emigración ya no es hacia el Área Metropolitana de
Buenos Aires (AMBA), sino hacia aquellas ciudades provinciales
que, a pesar de varias crisis económicas, pueden ofrecer mejores
oportunidades de trabajo.
De ese modo, las Capitales Provinciales han recibido número muy
importante de migrantes en las recientes décadas.
Por lo tanto, la disminución de las corrientes migratorias internas
hacia los mayores aglomerados urbanos de nuestro país, produjo
la retención de población en las regiones de origen.
Simultáneamente, se viene registrando una notable pérdida de la
importancia de las aglomeraciones más pequeñas y también de
la población rural.
Algunas de estas modificaciones, estuvieron muy relacionadas
con medidas políticas como la de promoción industrial y también
el traslado de fábricas hacia la periferia de las ciudades o a otras
provincias, para poder separar a los sectores residenciales de los
industriales.
De esta forma, la Capital Federal o Ciudad Autónoma de Buenos
Aires (CABA), teniendo en cuenta solo su jurisdicción, aumentó
muy poco su población en las últimas décadas.
El agente mayoritario en la producción del espacio urbano es el
Estado, quien, conducido por el gobierno, impulsa políticas, como
por ejemplo obras de infraestructura, planes de construcción de
barrios residenciales, provisión de servicios públicos como los
transportes, la educación y la asistencia sanitaria.
También al ser la ciudad una sede de procesos productivos, las
decisiones de los agentes de la producción tienen incidencia en
las ciudades.
La instalación de fábricas, depósitos y comercios provocan un
aumento en la demanda de mano de obra atrayendo migrantes de
otras zonas, generando circulación de productos desde y hacia
la planta urbana.
De manera similar, todos los habitantes, por ser los residentes,
participan de la producción de la ciudad, construyendo viviendas.
33
También realizando el mantenimiento de los diferentes sectores
y otorgándole características particulares de ornamentación.
Es importante tener en cuenta que las decisiones de los distintos
agentes sociales, se superponen y se condicionan unas a otras;
y que, esta secuencia de decisiones se acumula históricamente.
El conjunto de las decisiones que conforma la ciudad puede estar
planificado o no; puede haber acuerdos de los distintos “sujetos
sociales” o actores interesados, puede haber oposición o pueden
resultar de reivindicaciones de distintos grupos de la comunidad
(por ejemplo, la construcción de un parque como espacio verde y
recreativo).
En todos los casos las confluencias de estas acciones múltiples
son las que organizan el Espacio Urbano.
En los casos de las radicaciones de industrias, el impacto ha sido
siempre muy fuerte por su capacidad de crear empleos y para
demandar insumos provenientes de otras industrias y del sector
agropecuario.
Las industrias dentro de los ámbitos urbanos han aprovechado la
cercanía de los mercados de los consumidores, para instalarse,
utilizando las llamadas “economías de urbanización”, es decir, la
disponibilidad de mano de obra calificada, de servicios para las
empresas, de servicios educativos y también sanitarios para los
trabajadores y sus familias, de viviendas, de infraestructura de
gas, electricidad, agua, cloacas y telefonía fija.
Junto con los procesos productivos y de la circulación; la ciudad,
es el centro de desarrollo de la vida social, el sitio de residencia
de una población y el motivo principal de la existencia de esos
centros urbanos.
La función residencial de las ciudades es la más extendida y al
mismo tiempo la más heterogénea, ya que, los diversos sectores
sociales ocupan distintos lugares en la ciudad, lo que significa
un acceso diferencial a los bienes y servicios que ella ofrece.
Esta distinción de ciertos sectores sociales con condiciones de
vida diferentes que se localizan en distintos lugares de la ciudad
es lo que llamamos “Segregación Espacial”.
En muchos casos, esta segregación se produce paulatinamente
ante la aparición de algún elemento de atracción en la zona.
También puede darse por la realización de una obra importante
de infraestructura, que hace aumentar el valor inmobiliario de las
propiedades; por lo cual, muchos propietarios van vendiendo sus
inmuebles y se trasladan a otros barrios de menor costo.
34
Finalmente, el sector inicial pasa a constituirse en un barrio de
residencias con mayor costo inmobiliario o con la concentración
de lugares especializados para la recreación.
Un ejemplo muy claro de “Segregación Espacial”, es el que se
produjo en el del barrio de Puerto Madero.
A inicios del siglo 21, Puerto Madero es considerado un barrio de
Buenos Aires, una parte de la ciudad.
Puerto Madero comprende un área de servicios muy avanzados,
de recreación, turismo y de residencia de alto nivel, reflejando
claramente, los profundos cambios sociales y territoriales que la
ciudad y el país han vivido en las últimas décadas del siglo 20.
Este barrio, fue objeto de un proceso bastante complejo de re
funcionalización, iniciado formalmente a fines de la década de
1980 y en desarrollo hasta la actualidad.
También encontramos ejemplos de “Segregación Espacial” en el
otro extremo del nivel socioeconómico de la población.
Son los barrios obreros y populares, que expresan el crecimiento
de la pobreza, de la precarización laboral o el desempleo, suelen
mostrar signos de deterioro edilicio y social.
Generalmente, la densificación de estos barrios se produce en
gran medida por la subdivisión de lotes o el hacinamiento en las
viviendas, estrategias que implementan las familias que habían
podido acceder a sus viviendas, pero hoy no pueden resolver las
necesidades de las nuevas generaciones.
En muchos de estos barrios se da un deterioro del equipamiento
público (calles, plazas, servicios) y a dificultades para acceder a
los servicios básicos (agua, energía o comunicaciones), porque
no están disponibles, o por las dificultades para poder pagarlos.
También se los denomina como “barrios marginales”; debido a
que, presentan condiciones bastante deficientes para la función
residencial.
Existen barrios planificados, que son construidos por organismos
del Estado a través de planes y programas públicos orientados a
proveer de vivienda a la población que no puede acceder a ella.
La mayoría de ellos han dado solución al problema habitacional
y hoy están bien integrados a la ciudad.
En otros casos, demuestran condiciones de marginalidad social
y deterioro edilicio, llegando a constituir problemas urbanos, que
resultan más graves que aquellos que se propusieron resolver.
35
SURGIMIENTO DE LOS NUEVOS
ASENTAMIENTOS URBANOS
La grave crisis acontecida durante el año 2001 en todo el país,
contribuyó a generar una mayor desigualdad tanto en el ámbito
de lo social como en lo territorial.
El intenso deterioro de las condiciones de trabajo, la falta o la
indefinición de políticas urbanas orientadas hacia los sectores
sociales con menores ingresos monetarios; y la especulación de
los agentes inmobiliarios privados, agravaron las situaciones de
desigualdad, limitando entre otras cosas, el acceso a la tierra,
precisamente a esos grupos de bajos ingresos.
Dentro de ese contexto doloroso, fueron surgiendo los Nuevos
Asentamientos Urbanos (NAU); los cuales, pueden definirse como
ciertos procesos informales de ocupación de predios públicos y/o
privados por familias de escasos recursos económicos y que se
concentran, en particular, en el Gran Buenos Aires.
La denominación de los NAU fue elaborada por la Defensoría del
Pueblo de la Ciudad en el año 2006.
En ocasiones, surgen por la ocupación espontánea o de toma de
tierras, organizadas por los propios habitantes con cierto apoyo
de diferentes organizaciones sociales.
Justamente, a través del término “nuevos”, se procura resaltar la
dimensión temporal para referirse a esos nuevos asentamientos
que surgieron en los últimos tiempos.
En general, se consideraron los asentamientos que no excedían
los cinco años de antigüedad y/o que carecían de reconocimiento
estatal alguno.
Así, estos Nuevos Asentamientos Urbanos (NAU), que surgieron
durante las últimas tres décadas, se diferencian de las “villas de
emergencia”, que surgen en la década del 30 del Siglo 20, por el
reconocimiento estatal.
Estos NAU no son reconocidos formalmente por el Estado; por lo
tanto, no están considerados para las implementaciones de las
políticas de urbanización y, al contrario, las medidas del Estado
tienden a la expulsión de las personas, mediante el desalojo.
Mientras que las “villas de emergencia”, sí son reconocidas por
el Estado y predominan para ellas ciertas políticas de radicación,
que incluyen la urbanización de las mismas.
36
Los NAU comenzaron a emplazarse, en su mayoría, se concentran
en la zona sur de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA) o
Capital Federal.
En muchos casos, lo hicieron sobre terrenos inadecuados para su
urbanización, como los terraplenes del ferrocarril, los basurales,
las fábricas antiguas o incluso los bordes de las autopistas que
surcan el Espacio Urbano.
Durante los primeros años, la ocupación de las tierras surgía de
manera poco organizada y sin ningún tipo de planificación por
parte de aquellas personas que realizaban la toma.
Actualmente, algunas tomas, denominadas como “golondrinas”
son planificadas por alguien que, por lo general, no proviene de
los grupos sociales empobrecidos.
Muchas veces se convierte en un gran negocio especulativo, que
involucra de manera desfavorable a estos sectores sociales con
escasos ingresos monetarios; los cuales, son obligados a “pagar”
un determinado precio para poder asentarse.
El Estado justifica los pedidos de los desalojos, que muchas son
solicitados por agentes privados, considerando dos cuestiones:
la inaccesibilidad al dominio de ese suelo por ocupar ilegalmente
ciertos terrenos privados y/o nacionales; y ubicarse en espacios
topográficamente inadecuados para su urbanización; ya que esos
mismos están bastante desnivelados o resultan ser anegadizos o
directamente inundables.
Por lo tanto, dentro de este marco, las personas que viven en los
NAU son considerados como ocupantes ilegales o directamente
usurpadores; y entonces, de esta manera, se los posiciona en un
lugar en el que carecen de todo reconocimiento como sujetos de
derecho.
El surgimiento y consolidación de estos Nuevos Asentamientos
Urbanos (NAU), se da un contexto de renovación y recualificación
de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA) o Capital Federal,
en manos de agentes inmobiliarios privados y favorecido por el
Estado Nacional.
Por eso, la existencia de los NAU es considerado un impedimento
para los nuevos emprendimientos.
Un caso muy paradigmático fue el surgimiento del asentamiento
llamado “Rodrigo Bueno” en la zona de la Costanera sur que, por
su ubicación bastante cercana al barrio de Puerto Madero, se fue
convirtiendo en un lugar valorizado para el desarrollo de nuevos
emprendimientos urbanos.
37
SURGIMIENTO DE NUEVAS
URBANIZACIONES
Ya durante la última década del Siglo 20, se produjo la expansión,
de manera bastante acelerada, de las que, podemos denominar
como “Nuevas Urbanizaciones”; las cuales, nos manifiestan una
muy lamentable particularidad, que consiste en presentar rejas o
muros en todo su perímetro.
Principalmente, por este motivo, se las fue denominando como
urbanizaciones cerradas o privadas.
En la Argentina, en realidad, este tipo de urbanizaciones existen
desde hace unas cuantas décadas; sin embargo, en el principio,
estas eran solo consideradas como viviendas para los fines de la
semana o como una segunda residencia.
Más adelante, después de su aparición y hasta la actualidad, se
las denomina por lo general, como countries, barrios cerrados o
clubes de campo; por ejemplo, el primer country fue el “Tortugas
Country Club”, fundado en 1930, ubicado en la zona norte de la
Región Metropolitana de Buenos Aires (RMBA).
En esta etapa temprana, las urbanizaciones cerradas buscaban
principalmente la homogeneidad social separando los grupos de
niveles socio-económicos más altos, de los grupos con niveles
socio-económicos bajos, y, al mismo tiempo, se los consideraba
espacios exclusivos para la élite.
Pero, precisamente en la década de 1990, una gran cantidad de
familias jóvenes, no solo de los grupos de nivel socio-económico
alto, sino también de aquellos grupos de nivel socio-económico
medio, decidieron salir de las grandes ciudades para comenzar
entonces a residir en estas “Nuevas Urbanizaciones”, todas ellas
localizadas en las afueras de las ciudades.
En estos casos, la idea o expectativa de una “vida al aire libre” y
también la búsqueda de mayor seguridad; han sido los principales
motivos para que estas familias decidir mudarse a algún tipo de
urbanización privada.
Simultáneamente, este proceso sostenido, fue así marcando una
verdadera transformación; la que, en términos socio-territoriales,
resulta muy significativa.
Además, aproximadamente entre las décadas 1940 y de 1960, la
periferia de las ciudades fue el lugar donde se fueron instalando
los grupos de niveles socio-económicos bajos.
38
Esto fue posible a partir de loteos económicos y también, como
lugares que permitieron la expansión de barrios de tipo precarios,
autoconstruidos; los que, en casi todos los casos, contaban con
muy poca o nula presencia, tanto de los servicios básicos como
de infraestructura.
Pero más adelante, ya durante los años 90, esas mismas áreas
periféricas, comenzaron a ser valoradas para el desarrollo de las
llamadas “Nuevas Urbanizaciones”; las cuales, empezaron a ser
acompañadas por importantes obras de “infraestructura social”,
principalmente, aquellas necesarias como para poder mejorar los
servicios de transporte, las comunicaciones y para la llegada de
los servicios básicos.
La Región Metropolitana de Buenos Aires (RMBA), ha sido y aún
es, el área del país, dentro de la cual, se dio el mayor surgimiento
de estas “Nuevas Urbanizaciones”; las que, fueron tomando una
fisonomía de barrios cerrados.
En los últimos años, se fueron sumando a los countries y barrios
cerrados, otros nuevos tipos de urbanizaciones, los cuales son,
en realidad, verdaderos “mega-emprendimientos” inmobiliarios,
como; por ejemplo, las chacras privadas, los condominios y las
nuevas ciudades cerradas o “ciudades-pueblos”.
Estos, se diferencian claramente de los countries y de los barrios
cerrados, debido a las proporciones tan grandes escalas de los
emprendimientos y, al mismo tiempo, por la autosuficiencia que
poseen respecto al afuera.
Esta última característica, se puede observar fácilmente, en todo
aquello vinculado al autoabastecimiento que proponen al ofrecer,
por ejemplo, educación privada desde las aulas de cuidado para
aquellos niños más pequeños y las salitas para nivel preescolar;
pasando por los niveles tanto de primario como secundario, hasta
llegar a los estudios universitarios.
De manera bastante correlacionada, siempre se encuentran muy
presentes, las actividades de tipo recreativas, otras tantas con
respecto a los consumos culturales, grandes locales donde se
realizan distintos eventos vinculados con la moda y con los viajes
turísticos; tanto en el país como hacia el exterior, los shoppings,
los hipermercados, los centros de salud de cercanía y diversas,
clínicas especializadas, los gimnasios, los salones de belleza y
otros varios servicios personales y de profesionales, los cuales
son sumamente variados.
39
GRAN BUENOS AIRES (GBA)
ÁREA METROPOLITANA DE BUENOS AIRES (AMBA)
REGIÓN METROPOLITANA DE BUENOS AIRES (RMBA)
Muchas veces los términos de “Gran Buenos Aires” (GBA), “Área
Metropolitana de Buenos Aires” (AMBA) y “Región Metropolitana
de Buenos Aires” (RMBA) se confunden, por eso es importante
conocer cuáles son las diferencias entre ellos.
El Gran Buenos Aires (GBA) es la aglomeración urbana de Buenos
Aires en su conjunto: la Ciudad Autónoma de Buenos Aires
(CABA) o Capital Federal más los 24 partidos bonaerenses de su
conurbación, es decir, aquellos partidos que se han fusionado a
la ciudad, el denominado “Conurbano Bonaerense”: Avellaneda,
Berazategui, Almirante Brown, Esteban Echeverría, Ezeiza,
Hurlingham, Ituzaingó, La Matanza, Lanús, Lomas de Zamora,
Vicente López, Malvinas Argentinas, Merlo, Moreno, Morón, José
C. Paz, Quilmes, San Fernando, San Isidro, Gral. San Martín, San
Miguel, Tigre, Tres de Febrero y Florencio Varela. Por esto, no es
correcto decir “la CABA y el GBA”, ya que el segundo incluye al
primero.
El Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA), en cambio, es la
“mancha urbana”, la cual se define con una línea que indica hasta
dónde se extiende la continuidad de viviendas urbanas desde la
Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA) o Capital Federal.
Esta línea no es fija sino se mueve con el tiempo y, además, no
respeta las delimitaciones administrativas de los partidos.
Por eso, puede incluir solo una parte de los mismos.
La Región Metropolitana de Buenos Aires (RMBA), por último,
incluye la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA) o la Capital
Federal y 43 partidos bonaerenses; y para delimitarla se toman
en cuenta los asentamientos urbanos, y sus respectivas áreas de
influencia, que también incluyen la cobertura de las actividades
económicas y además; la movilidad cotidiana para las personas
para satisfacer sus necesidades; la cuales, pueden ser laborales,
educativas, de salud y de consumo.
Estos movimientos diarios, también denominados “movimientos
pendulares”, tienen cierta correspondencia con la estructura de
transportes de toda la zona, al igual que el AMBA, la RMBA no es
estática.
40
Existen diversas maneras de mencionar a la ciudad; la cual, ha
crecido más allá de sus límites político-administrativos.
La más amplia agrupa las unidades administrativas mediante el
criterio funcional a partir del área de “commutadores”; es decir,
basado en los movimientos diarios que realizan las personas para
satisfacer sus necesidades, laborales, educativas, de salud y de
consumo.
En los últimos años, en general, se considera que el límite de la
Región Metropolitana de Buenos Aires (RMBA), compuesta por 44
unidades jurídico-administrativas, estaría determinado por esos
movimientos diarios de la población por medio de las redes del
transporte urbano y suburbano de pasajeros.
Dentro de esta región, encontramos:
1. La Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA) o Capital Federal
y 24 municipios total y parcialmente aglomerados que forman el
Gran Buenos Aires (Almirante Brown, Avellaneda, Berazategui,
Esteban Echeverría, Ezeiza, Florencio Varela, General San Martín,
Hurlingham, Ituzaingó, José C. Paz, La Matanza, Lanús, Lomas de
Zamora, Malvinas Argentinas, Merlo, Moreno, Morón, Quilmes,
San Fernando, San Isidro, San Miguel, Tigre, 3 de Febrero y
Vicente López).
2. Los ocho municipios que, apenas aglomerados, conforman con
los anteriores, el denominado Gran Buenos Aires “extenso” o el
Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA), Cañuelas, Escobar,
General Rodríguez, La Plata, Marcos Paz, Pilar, Presidente Perón
y San Vicente.
3. Los dos municipios aglomerados al de La Plata (Gran La Plata)
constituyendo con los anteriores el Conurbano del Gran Buenos
Aires (Ensenada y Berisso, desglosados en 1957 de La Plata, aquí
no llegan los servicios de transporte urbano de pasajeros, pero
se justifica su inclusión debido a su conexión a la red ferroviaria
local).
4. Nueve municipios exteriores a la mancha urbana, es decir, no
aglomerados, pero hasta los cuales llega la prestación de los
servicios de transporte urbano-suburbano de pasajeros de la
jurisdicción nacional (Campana, Coronel Brandsen, Exaltación de
la Cruz, General Las Heras, Lobos, Luján, Mercedes, Zárate y
Navarro).
41
CIUDADES DE ARGENTINA
CUIDADES PAMPEANAS
Podemos reconocer en la zona o región pampeana la existencia
de una densa malla o una trama urbana; en la cual, se presentan
un gran número de ciudades de distintos tamaños y funciones.
Casi todas han surgido durante los procesos de expansión de la
frontera de poblamiento y de la actividad agropecuaria, cuando
el territorio se fue poblando y poniendo en producción.
Una cantidad importante de ciudades muy pequeñas se ubica de
manera relativamente regular en el territorio pampeano.
Son aquellas que tienen actualmente menos de 10 mil habitantes.
La mayoría surgieron de las estaciones ferroviarias, en torno a
las cuales, se organizaban los acopios de las materias primas
agropecuarias, la prestación de los servicios más indispensables
y las actividades comerciales para toda la población de sus áreas
rurales circundantes.
Varias de estas pequeñas ciudades han mostrado en las últimas
décadas una disminución en su población y en sus actividades, a
punto tal que varias de ellas dejaron de ser consideradas urbanas
para pasar entonces a ser clasificada como rurales (por lo que ya
no corresponde la denominación de ciudad).
Existe un segundo grupo de varias ciudades pequeñas, con hasta
aproximadamente 50.000 habitantes, que son reconocibles en el
territorio pampeano.
La prestación de servicios para las actividades rurales, continúa
siendo una actividad muy importante, al tiempo que han crecido
en ellas la producción y la distribución de insumos y maquinarias;
de los servicios técnicos y también financieros para el agro; por
lo tanto, ha diversificado sus estructuras productivas, generando
mayor cantidad de puestos de trabajo.
Casi todas estas ciudades, además, han atraído población que,
aunque se dedica a las actividades agrarias o rurales, ha dejado
de vivir en el campo en busca de mejores condiciones de vida y
mayor disponibilidad de servicios.
42
Como ejemplos de “ciudades pequeñas”, podemos mencionar a
las de Trenque Lauquen y Lobos en la Provincia de Buenos Aires;
y Esperanza y Rufino en la Provincia de Santa Fe.
También se observa un tercer grupo de “ciudades medianas”, que
es el integrado por aquellas que, contando con volúmenes de
población de entre 50.000 y 100.000 habitantes, se caracterizan
por una marcada diversidad de funciones.
Si bien se mantiene muy presente el vínculo con las actividades
agropecuarias de sus áreas de influencia, pero se suman también
funciones industriales, actividades comerciales y de servicios de
gran diversidad y jerarquía.
Muchas de ellas funcionan como verdaderos nudos o “nodos” de
las comunicaciones para las zonas circundantes.
Por lo general, son ciudades que ofrecen buenas condiciones de
vida para sus habitantes, con bajos niveles de pobreza y mayores
posibilidades de empleo.
Como ejemplo, Villa María y San Francisco dentro de la Provincia
de Córdoba; Pergamino y Olavarría ubicadas en la Provincia de
Buenos Aires; Reconquista y Rafaela en la Provincia de Santa Fe;
Gualeguaychú en la Provincia de Entre Ríos; y General Pico en la
Provincia de La Pampa.
Con respecto a las “ciudades grandes” de la zona pampeana, sin
considerar al “Gran Buenos Aires” (GBA); es decir, a la Ciudad
Autónoma de Buenos Aires (CABA) o la Capital Federal más el
“Conurbano Bonaerense”, podemos decir que las aglomeraciones
urbanas; las cuales, ya concentran una cantidad superior a los
100.000 habitantes son proporcionalmente importantes ciudades
en el contexto de nuestro país.
Según los datos del censo 2022, no alcanzaba a 14, el número de
esas aglomeraciones que tenían cerca de 200 mil habitantes.
Como ejemplos tenemos a Santa Rosa, Capital Provincial de La
Pampa, Rio Cuarto en la Provincia de Córdoba, Concordia en la
Provincia de Entre Ríos; y San Nicolás de los Arroyos y Tandil en
la Provincia de Buenos Aires.
Se trata, por lo general, de aglomeraciones urbanas, cuyas áreas
de influencia alcanzan carácter regional.
43
ÁREA METROPOLITANA DE CÓRDOBA
Como Metrópolis, en cuanto al número total de sus habitantes, es
en la actualidad, la segunda o tercera en importancia (similar a
la de Rosario) dentro del territorio nacional.
Teniendo en cuenta solo la Ciudad, es la más extensa del país,
refiriéndonos a su jurisdicción municipal.
En cuanto a su Área Metropolitana, en la actualidad cuenta con
una población de aproximada de 2.000.000 habitantes.
Cerca de unos 1.700.000, viven dentro de los límites de la ciudad,
mientras que otros 300.000 lo hacen en su conurbación; según
las recientes proyecciones demográficas confeccionadas por del
INDEC (Instituto Nacional de Estadística y Censos) y también de
la ONU (Organización de las Naciones Unidas).
Esta cantidad representa cerca del 50% del total de la población
provincial, justamente también calculada por esas instituciones,
en una cifra cercana a los 4.000.000 de pobladores.
La misma fue fundada en el año 1573 como un pueblo para refugio
ante los indígenas y está ubicada precisamente a ambas orillas
del Río Suquía o Primero, al pie de las Sierras Chicas y junto a la
desembocadura del arroyo La Cañada.
La disposición de los barrios y avenidas principales es radial, es
decir, del centro de la ciudad nacen las avenidas que llevan a los
barrios más periféricos.
La extensión y la población de Córdoba, requieren de un complejo
sistema de accesos y de transporte público.
Dispone de colectivos, trolebuses, taxis, el “ferro-urbano”, tres
líneas de ferrocarriles y dos terminales de ómnibus.
Además, su aeropuerto es el tercero más transitado de Argentina.
Córdoba tiene 1.200 hectáreas de espacios verdes entre parques,
plazas, ciclovías, etc., lo que representa un promedio de 8,4 m²
de espacios verdes por habitante.
Al mismo tiempo, es una importante factoría cultural, gracias a
la Universidad Nacional de Córdoba; la cual, es una importante
receptora de estudiantes universitarios que llegan de todo el país
y del mundo.
Esta Universidad, que fuera fundada en el año 1613, en tiempos
coloniales sobre el territorio actual; es la primera de la Argentina;
y al mismo tiempo, la cuarta más antigua de toda América.
44
El sector industrial ocupa un lugar fundamental en la actividad
económica de la ciudad,
La Fábrica Militar de Aviones, que luego se dedicaría también a
la producción de vehículos y maquinarias diversas, se instaló en
la década de 1920.
Además, durante el Siglo 20, entre las décadas de 1940 y de 1960,
mostro un acelerado crecimiento, vinculado con la radicación de
numerosas empresas fabricantes, que la convirtieron así, en una
ciudad industrial.
La industria Káiser Argentina, que fue la primera gran productora
de automóviles del país y con precios muy aceptables.
Otras fábricas de importancia son Renault, Fiat Córdoba, Iveco y
Volkswagen, que producen aproximadamente el 25% del total del
país, generando además la localización de más de 180 empresas
autopartistas a su alrededor, por lo que se la considera como un
importante centro automotriz nacional.
Esto generó un contexto propicio para la radicación de diversas
industrias, como las de maquinarias y de industrias alimentarias
relacionadas con el procesamiento de carnes y elaboración de
fiambres y embutidos,
Por otra parte y como dato que puede sorprender, por tratarse de
una Metrópolis, también son importantes los cultivos hortícolas,
principalmente de frutales y de papa, destinando para este uso,
casi un 25% de la superficie total del ejido (zona rural), área que
se denomina cinturón verde.
Otro tanto lo constituyen las variadas actividades comerciales y
de servicios, especialmente los tecnológicos de avanzada; las
que, requieren un alto nivel de calificación de mano de obra y que
se encuentran en gran expansión por la instalación de nuevas
empresas de capital nacional y de filiales extranjeras.
El crecimiento sostenido de la construcción, durante el trascurso
de las recientes décadas, con numerosos edificios comerciales,
y también varios residenciales de “gran categoría”, ha causado
una notable expansión del ejido urbano (es decir, con una mayor
precisión, dentro de los límites jurisdiccionales de la Ciudad de
Córdoba Capital).
45
ÁREA METROPOLITANA DE ROSARIO
Esta aglomeración urbana surgió como población espontanea en
un punto para la comunicación importante sobre el Camino Real,
a mediados del siglo 18.
Actualmente, por la cantidad de habitantes, sería la tercera (o la
segunda) Metrópolis del país, con casi 1.900.000.
La urbanización fue creciendo de tal forma que fuera designado
como la “Villa del Rosario” en el 1823, con sus correspondientes
autoridades municipales, y en forma definitiva como ciudad, ya
en el año 1852.
Durante el período o modelo “agroexportador” de fines del siglo
19 y también de las primeras décadas del siglo 20, la Cuidad de
Rosario vivió un crecimiento explosivo.
El mismo se produjo gracias a sus funciones de acopios de varias
materias primas y embarque de la producción agropecuaria de su
área de influencia; y además, por la cantidad de servicios.
En este proceso desempeñaron un papel muy importante las vías
férreas que convergen en la ciudad y en su puerto, ubicado sobre
el Rio Paraná; el cual, es uno de mayor actividad del país.
En esos años, Rosario recibió un gran número de inmigrantes de
ultramar, que contribuyeron al crecimiento de la ciudad y a la
diversificación de sus actividades.
Al mismo tiempo, de manera similar, tuvo un rol muy destacado
durante el periodo denominado como de ISI (industrialización por
Sustitución de Importaciones), cuando se instalaron en la ciudad
gran número de empresas industriales.
Entre varias, podemos señalar a las fábricas metalmecánicas, los
grandes talleres de equipos para el transporte y de maquinarias;
y, además, los numerosos establecimientos para manufacturas,
directamente vinculadas con el procesamiento de las materias
primas agropecuarias de las zonas aledañas.
De todos modos, a partir de la década de 1970, la declinación de
estas actividades manufactureras dio lugar a una profunda crisis
social y también económica en toda la ciudad, que tuvo nefastas
consecuencias para las condiciones de pobreza y empleo de su
población.
46
Posteriormente, desde la década de 2000, la Ciudad de Rosario y
también su conurbano, atravesaron una notable revitalización de
sus actividades tradicionales.
Entonces, el área metropolitana en su conjunto, fue retomando la
vinculación con las actividades agropecuarias, y nuevamente se
convirtió en aquel centro neurálgico para la exportación de estas
materias primas y de commodities.
Por el “Sistema de Puertos” del Gran Rosario, pasan actualmente
los mayores porcentajes correspondientes a los granos, tanto de
los cereales (el trigo, el maíz, el sorgo y otros) y las oleaginosas
(soja, girasol, maní y otras).
También muchos subproductos agrícolas exportados, gracias a
la modernización de las instalaciones (muelles, bodegas, grandes
depósitos), a la construcción de nuevas plantas procesadoras y
al dragado del canal del Rio Paraná; el cual, permite la llegada de
barcos de gran calado.
Para todo esto ha sido de vital importancia la construcción de la
Hidrovía Paraguay-Paraná, la cual, vincula en la actualidad a toda
el Área Metropolitana de Rosario con muchos puertos de Bolivia,
Brasil y Paraguay.
Con relación a todas estas actividades, la Metrópolis de Rosario
desempeña un papel de líder en las actividades comerciales y las
financieras, asociadas con el sector del agro, como lo demuestra
la importancia que la Bolsa de Cereales de la Ciudad de Rosario
tiene en todo el país.
También, toda el Área Metropolitana de Rosario, ha retomado sus
principales actividades industriales, entre ellas, se destacan las
de las manufacturas vinculadas con los sectores de transporte,
maquinarias, electrodomésticos y alimentos.
Paralelamente, Rosario es también un centro de comunicaciones
de máxima importancia en el país hacia las distintas zonas.
Es sucede porque convergen hacia esta Metrópolis, muchas de
las grandes rutas nacionales y también las líneas férreas que se
mantienen activas para cargas.
Hace unas décadas, se construyó el puente que atraviesa el Río
Paraná y la vincula con la ciudad entrerriana de Victoria; el cual,
Representa una conexión de considerable importancia como eje
de circulación del Mercosur.
.
47
ÁREA METROPOLITANA DE LA PLATA
Es la Cuidad Capital de la Provincia de Buenos Aires y además, el
quinto aglomerado urbano del país con más habitantes, después
de las Áreas Metropolitanas de Buenos Aires, de Córdoba Capital,
de Rosario y de Mendoza Capital.
Por la actual gran cantidad de habitantes, cercana a 1.000.000,
para varios autores ya es considerara como una nueva Metrópolis
del territorio nacional.
La ciudad fue planificada y construida específicamente, para ser
la Capital Provincial, después de que la Ciudad de Buenos Aires
fuera declarada como Distrito Federal en el año 1880.
Esta aglomeración urbana, está compuesta por los partidos de La
Plata, Ensenada y Berisso.
Es reconocida por su trazado, que es un cuadrado perfecto con
diagonales que lo cruzan formando pirámides y rombos dentro.
Sus bosques y plazas colocadas cada seis cuadras, la convierten
en una de las ciudades más forestadas del país.
La forma aproximada del plano original es la de un cuadrado de
38 x 38 cuadras, en su mayoría también cuadradas.
En abril de 1886 se instaló el alumbrado eléctrico, con lo cual fue
la primera ciudad de América del Sur con este servicio.
Su principal función, como Capital Provincial, es precisamente la
político- administrativa, pero también se destacan el comercio y
la actividad portuaria.
Según el Censo Nacional Económico 2004-2005, es muy fuerte la
producción de bienes y servicios.
La Encuesta Permanente de Hogares (EPH) del INDEC (Instituto
Nacional de Estadística y Censos) en 2022, reveló que La Plata
es una de las ciudades mayor proporción de indigentes del país,
con un 6% del total de sus habitantes.
Fuera de la planta original de La Plata, en el partido de Ensenada
a pocos kilómetros al noreste se encuentra el Puerto de La Plata,
extendido hasta el Río de la Plata por el Río Santiago rectificado
y canalizado.
También presenta una muy buena cantidad de centros culturales,
teatros, museos, cines y bibliotecas; y además, de la Universidad
Nacional de La Plata y el observatorio astronómico.
48
AGLOMERACIÓN URBANA DE MAR DEL PLATA
La aglomeración urbana de Mar del Plata se encuentra entre las
más habitadas del nuestro país; y que, según los relevamientos
del Censo Nacional de Población y Vivienda, confeccionado por
el INDEC en el año 2022 tiene una concentración de habitantes,
la cual, es alrededor de 720.000.
Su crecimiento siempre está fuertemente marcado por la función
turística, pero es una ciudad en la que se destacan también otras
funciones.
Además, posee un muy importante puerto de ultramar; el cual,
concentra el mayor porcentaje sobre el total de las actividades
pesqueras dentro del Territorio Argentino, incluyendo las aguas
del “Mar Territorial”; el cual, se extiende hasta una distancia de
doce millas náuticas o de 22,2 kilómetros; y también en lo que se
refiere a la denominada “Zona Económica Exclusiva” (ZEE) o “Mar
Patrimonial”, que de manera muy similar, se considera hasta una
distancia de 200 millas náuticas o 370,4 kilómetros.
Por eso mismo, en este puerto, se radican actividades pesqueras
tradicionales, tanto de la denominada “pesca costera”, como la
de la “pesca de altura” de nuestro país.
Muy cerca del puerto, se desarrollan las manufacturas vinculadas
con el procesamiento de diversos frutos del mar (conservación,
enlatado, procesado, fileteado de pescado).
Lamentablemente, durante las últimas décadas esta actividad ha
estado afectada por sucesivos periodos de la crisis, algunos de
ellos originados por la intensa sobreexplotación de los recursos
pesqueros (principalmente la merluza).
También existe una importante cantidad de los establecimientos
textiles y de confección, los cuales son muy reconocidos por sus
habitantes y también por la gran cantidad de turistas que visitan
la cuidad.
La gran afluencia de turistas, llega atraída principalmente por las
playas marplatenses y su variada oferta cultural.
Mar del Plata cuenta también con industrias metalmecánicas y
alimentarias, estas últimas muy vinculadas con la considerable
producción agrícola de su área de influencia.
49
ÁREA METROPOLITANA DE BUENOS AIRES
El Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA), conformada por
la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA) o Capital Federal,
junto con el Conurbano Bonaerense y otros partidos o municipios.
Es la mayor Metrópolis dentro del territorio nacional y tiene una
cantidad de moradores tan grande, la cual, es aproximadamente
de 15.500.000, que representan un tercio de la población total del
país, calculada en 46.000.000 de habitantes.
Esta enorme aglomeración urbana, es una compleja entidad en la
que se presentan situaciones contrastantes.
Se trata de una extensa concentración que, en su crecimiento,
ha involucrado unidades territoriales muy diferentes, como lo son
la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA) o Capital Federal y
un conjunto de partidos o de municipios, algunos del denominado
Conurbano Bonaerense y otros muy cercanos, correspondientes
a la jurisdicción de la Provincia de Buenos Aires; todos rodeando
a la Capital Federal.
Por tales motivos, es un conjunto de unidades políticas afectadas
por la aglomeración urbana.
Justamente, esta heterogeneidad territorial hace que el gobierno
y la gestión de esta extensa y tan densa concentración urbana
sean muy complejos; ya que, los intereses en juego son a veces
contradictorios y, además, dificultan el logro de tareas comunes,
como sucede con cuestiones tales como la gestión ambiental o
el transporte metropolitano.
La gran metrópoli es el mayor núcleo de actividad económica del
país, tanto por el valor de su producción como por el mercado de
trabajo que genera.
Están presentes en ella toda la gama de actividades comerciales
y de servicios, al tiempo que sus actividades industriales son las
más complejas y diversificadas.
Al mismo tiempo, concentra las mayores desigualdades sociales
y las problemáticas más serias y complejas; las cuales afectan a
un volumen de población muy grande.
La pobreza y la riqueza conviven en esta gran urbe, así como las
mejores y las peores condiciones con respecto al empleo y a la
habitación.
50
El Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA), actualmente es
el resultado de un largo proceso de crecimiento, que ha estado
en relación con contextos sociopolíticos y modelos de desarrollo
económico específicos de cada momento.
Fue creciendo a partir de un impulso urbanizador que partió del
núcleo histórico del centro de la ciudad y que fue incorporando
nuevos espacios periféricos a medida que se hizo necesario.
La situación ya planteada en los orígenes de su localización, se
acentuó, porque aquellos sectores sociales más acomodados se
ubican en el centro y los más pobres, en la periferia.
La expansión de la ciudad se basó, en gran medida, en los ejes
de circulación tradicionales y también, tuvo apoyo en los medios
de transporte existentes en cada momento.
Por ejemplo, en los primeros momentos la ciudad se desarrolló a
lo largo del Camino Real hacia el oeste; en el camino hacia San
Femando y hacia Tigre al norte, o hacia Barracas al sur en torno
a la desembocadura del Riachuelo.
Tiempo después, los ejes tranviarios y ferroviarios consolidarían
este crecimiento que tomo la forma de tentáculos, en la medida
en que la ciudad creció a lo largo del ferrocarril, incorporando en
este aumento algunos pueblos que, hasta entonces, habían sido
independientes.
Pero este crecimiento no fue homogéneo; ya que la disponibilidad
de medios de transporte más o menos eficientes, o de tierras con
mejores condiciones para la ocupación urbana que otras, fue
definiendo las áreas más ricas y las más pobres en términos del
equipamiento urbano y de las condiciones socioeconómicas de
sus habitantes.
Casi siempre, el eje norte de la gran metrópoli, concentro a la
población de mayor nivel socioeconómico, en relación directa
con la disponibilidad de tierras altas y de los mejores servicios
de transporte.
Años más adelante, la difusión del transporte automotor permitió
acceder a las tierras alejadas del ferrocarril, y la ciudad creció
entonces rellenando los intersticios vacantes.
Muchas veces, estas tierras eran poco aptas para la ocupación,
debido a que estas eran inundables o anegadizas, o que estaban
en contextos industriales contaminados.
Entonces fueron ocupadas mayormente por población de nivel
socioeconómico más bajo.
51
La expansión urbana en general tuvo sus etapas de crecimiento
poblacional y contextos económicos diferentes.
Las primeras coincidieron con la gran inmigración ultramarina y
con la ciudad vinculada al período agroexportador, las siguientes
(y en particular aquella relacionada con el transporte automotor)
corresponden al intenso crecimiento poblacional asociado con la
inmigración interna y la expansión industrial.
Las actividades económicas predominantes durante cada etapa,
también se localizaron de modo diferencial, lo cual condiciono el
asentamiento de la población y definió así la movilidad cotidiana
dentro de la ciudad, como los desplazamientos desde el lugar de
residencia hasta el de trabajo.
Las unidades políticas que integran este Área Metropolitana de
Buenos Aires, suelen ser agrupadas de la siguiente forma:
A. El núcleo metropolitano, que integra la Ciudad Autónoma de
Buenos Aires, está totalmente urbanizado y reúne a la población
que, en promedio, tiene el mayor nivel socioeconómico y disfruta
del mejor equipamiento e infraestructura urbana.
B. La primera corona o cordón metropolitano; el cual, incluye al
conjunto de los partidos bonaerenses adyacentes al núcleo, por
ejemplo, Avellaneda, La Matanza, San Martín o Vicente López.
Están urbanizados prácticamente en su totalidad, y cuentan con
infraestructura urbana relativamente satisfactorios.
Están ocupados por población de nivel socioeconómico medio en
general, aunque existen bien marcadas diferencias entre los del
sector norte, con ciertas condiciones similares a las de la Capital
Federal, y el resto.
C. La segunda corona o cordón metropolitano; el que incluye al
conjunto de partidos bonaerenses adyacentes al primer cordón,
como por ejemplo Florencio Varela, Tigre y San Miguel; no están
totalmente urbanizados; y que, su equipamiento e infraestructura
urbana muestran importantes deficiencias. Predomina en ellos la
población de menores recursos económicos.
D. La tercera corona o cordón metropolitano es la más externa y
está integrada por partidos en los que la urbanización es menor
y donde se desarrollan actividades rurales. Allí se encuentran las
ciudades de San Vicente, Marcos Paz o General Rodríguez.
52
CIUDADES DEL NOROESTE
En la zona del Noroeste Argentino (NOA), las principales ciudades
surgieron en el periodo colonial y fueron precisamente fundadas
por los invasores españoles.
Entonces, de acuerdo con las políticas aplicadas por el imperio
español para las colonias, fueron creciendo, en gran medida, por
su rol en el comercio entre el litoral y el Alto Perú.
Después de la independencia de la Argentina y la consolidación
del Estado Nacional; por ejemplo, las Ciudades de San Salvador
de Jujuy, de Salta, San Miguel de Tucumán y Santiago del Estero,
asumieron el papel de capitales provinciales; lo cual, les otorgo
una mayor importancia debido a la expansión de sus funciones
políticas y administrativas.
Con el paso de los tiempos, todas ellas han estado muy marcadas
también por el desarrollo de las actividades productivas de sus
áreas de influencia; las cuales, han estado siempre vinculadas al
aprovechamiento de los minerales metalíferos, los hidrocarburos
y la agricultura.
Precisamente, como núcleos urbanos, con el paso de las décadas
también se han especializado en brindar diferentes servicios a
los productores de esas actividades predominantes en la zona.
Desde la segunda mitad del siglo 20, las ciudades del Noroeste,
lo mismo que sus provincias, se han visto muy afectadas por la
emigración de sus habitantes hacia el AMBA (Área Metropolitana
de Buenos Aires).
Pero en las últimas décadas, en cambio, han crecido en forma
acelerada, en parte porque han logrado retener a su población; y
además, porque han recibido a muchos inmigrantes provenientes
del interior de sus mismas provincias.
Actualmente, las cinco mayores ciudades capitales del Noroeste
(NOA), ya funcionan como Aglomerados Urbanos, concentrando
entre todas, una cantidad de habitantes, la cual, está calculada
en un poco más de 3.000.000.
Esta cifra considerable, se obtiene sumando al “Gran San Miguel
de Tucumán”, (ya es considerada como una metrópoli); al “Gran
Salta”; al Gran San Salvador de Jujuy”; al “Gran Santiago del
Estero; y al “Gran San Fernando del Valle de Catamarca”.
53
Por ejemplo, la Aglomeración urbana de Salta fue creciendo muy
vinculada a la prestación de servicios para el área agropecuaria
(principalmente de la agricultura de hortalizas y frutas) del propio
valle, y también a la extracción y el aprovechamiento del petróleo
en los valles de las Sierras Subandinas.
Esta concentración urbana ha registrado el mayor crecimiento
demográfico de la última década y cuenta actualmente con cerca
de 710.000 habitantes.
Además, ha adquirido bastante relevancia también la actividad
turística que valoriza el centro colonial de la ciudad.
Por su parte, la aglomeración urbana de Jujuy, está ubicada en el
valle jujeño, donde la agricultura y la ganadería han sido siempre
muy destacadas.
Es muy importante la posición de la ciudad, en las puertas de la
Quebrada de Humahuaca, que en la actualidad concentra cerca
de 400.000 habitantes.
Esto facilita mucho la vinculación del Noroeste del país con el
altiplano boliviano, la cual ha sido siempre fue muy destacada en
relación con las actividades comerciales con la región.
También por su proximidad a las grandes áreas agropecuarias de
Perico, El Carmen y El Ramal; en donde predomina la producción
azucarera; así, el núcleo urbano de San Salvador de Jujuy se fue
transformado en un variado centro de servicios y comercio, muy
importante para la población de la Puna.
Al mismo tiempo, la Aglomeración de Santiago del Estero, uno de
los primeros poblados fundados en la etapa colonial, creció en
gran medida como centro de apoyo a las actividades agrarias de
la llamada diagonal fluvial o “Mesopotamia Santiagueña”, entre
el Río Salado y el Río Dulce, donde aún se asienta gran parte de
la población de la provincia.
Con una población estimada en cerca de 470.000 habitantes sus
actividades comerciales y servicios tienen una gran importancia.
Por otra parte, también están marcadas por grandes contrastes
sociales, donde conviven familias tradicionales con adecuadas
condiciones de vida con grandes volúmenes de población pobre,
entre la cual se cuenta gran parte de los inmigrantes recientes,
que tratan de insertarse socialmente a través del empleo público,
el comercio informal y la asistencia social.
54
ÁREA METROPOLITANA DE
SAN MIGUEL DE TUCUMÁN
La Aglomeración de San Miguel de Tucumán es el mayor centro
urbano del Noroeste, con algo más de 1.000.000 de habitantes.
Está ubicada en un punto estratégico para la circulación, entre
las llanuras del sur y las tierras altas al norte.
Adquirió gran importancia a partir de la segunda mitad del siglo
19, cuando en la fértil planicie donde está ubicada se consolido
el cultivo e industrialización de la caña de azúcar.
Además, cuenta hoy con un desarrollo industrial relativamente
importante, vinculado con las actividades agropecuarias, como
sucede con la tradicional industria azucarera y una más reciente
industrialización de la producción de limones.
El intenso avance demográfico de la ciudad capital fue abarcando
a otros departamentos limítrofes como los de Cruz Alta y Yerba
Buena, creando entonces nuevos centros urbanos o absorbiendo
los ya existentes.
Además, el emplazamiento cercano del Aeropuerto Internacional
Benjamín Matienzo, también continúa ampliando bastante a esa
expansión urbana dentro de la provincia.
Por ese motivo, los barrios adyacentes al mismo, junto con las
comunas de Delfín Gallo, Colombres y La Florida también suelen
ser incluidas dentro de la aglomeración urbana de Tucumán.
Las localidades de Yerba Buena, Banda del Río Salí, Alderetes y
El Manantial, fueron conurbadas con la ciudad capital; mientras
que otros barrios y asentamientos, surgieron como extensión de
estas localidades anteriores en jurisdicción de sus respectivas
comunas.
Villa Mariano Moreno y El Colmenar es el más importante de los
núcleos emergentes de la intensa extensión del Gran San Miguel,
formando incluso el municipio independiente de Las Talitas, que
es uno de los más poblados de la provincia.
Incluso, se encuentra el núcleo de Diagonal Norte, Luz y Fuerza,
Los Pocitos y Villa Nueva Italia en la comuna de Tafí Viejo; el
barrio de San Felipe, continuación de los barrios del sur sobre la
comuna de San Felipe y Santa Bárbara; y por último el barrio San
José III, continuación de los barrios ubicados al noroeste, en la
comuna de Cevil Redondo.
55
CIUDADES DEL NORDESTE
Los aglomerados urbanos más extensos del Nordeste (NEA), son
al mismo tiempo, las capitales de sus respectivas provincias: el
“Gran Resistencia”, el “Gran Corrientes”, el “Gran Posadas” y el
“Gran Formosa”.
Al día de hoy, la aglomeración urbana de Resistencia cuenta con
aproximadamente con 420.000 habitantes.
Por su parte, la concentración urbana de la Ciudad de Posadas,
también tiene cerca de 400.000 pobladores.
Para el caso de la Ciudad de Formosa, junto con sus alrededores,
las estimaciones son de 280.000 habitantes.
A diferencia de la Ciudad de Corrientes, la cual fue fundada ya en
el siglo 16, las restantes ciudades son relativamente jóvenes, ya
que, las mismas fueron fundadas mucho tiempo después, incluso,
con bastante diferencia, con respecto a las cantidades de años,
entre algunas.
Precisamente estos centros urbanos, comenzaron a consolidarse
a partir de la apropiación y delimitación del de los territorios de
Chaco y de Misiones, por el Estado Nacional Argentino hacia el
final del Siglo 19, y que, en épocas posteriores, fueron declarados
entonces, como nuevas provincias del país.
La explotación del tanino y de los postes labrados para alambrar
los campos y las estancias, ambos productos obtenidos a partir
del aprovechamiento del quebracho colorado, en un principio; y
más tarde, por el gran cultivo del algodón, los aserraderos y otros
establecimientos que fabricaban muebles y otros artículos; los
cuales, son derivados de las diferentes maderas, en general, han
constituido las principales actividades económicas.
Estas le fueron otorgando un gran impulso al crecimiento urbano
y económico a las ciudades de Resistencia, Formosa y Posadas
en las primeras décadas del siglo 20; ya que, la mayoría de sus
pobladores podían conseguir algún trabajo dentro de esos rubros
de producción.
Siempre estuvieron muy vinculadas al acopio de esas materias
primas y a su embarque a través de los puertos fluviales, tanto
en la Ciudad de Resistencia (Puerto Vilelas), como la Ciudad de
Formosa.
56
En ambos casos, crecieron y lograron consolidarse, sumando las
actividades comerciales y también las de otros tantos servicios
a las correspondientes funciones políticas y administrativas, que
ya tenían como capitales de sus provincias.
Posteriormente, con el paso de las décadas, las sucesivas crisis
de la economía regional incidieron fuertemente en el crecimiento
de estas ciudades.
Esto sucedió porque estas ciudades, se fueron transformando en
el destino elegido por gran parte de la población que habitaba en
las áreas interiores de esas mismas provincias, ante la ausencia
de perspectivas laborales y la pobreza.
Finalmente, durante las últimas décadas, tanto Resistencia como
Formosa, han registrado un acelerado crecimiento poblacional,
con la expansión del área urbana.
Esta tendencia ha sido bastante mayor para el caso de la Ciudad
de Resistencia, principalmente porque a esta se le incorporación
los núcleos poblacionales adyacentes; los cuales, corresponden
a los municipios lindantes de Barranqueras y de Puerto Vilelas a
su importante aglomeración original.
También debemos destacar que, la construcción y también la
implementación de la Hidrovía Paraguay-Paraná, hizo realmente
“revivir” a los puertos de estas ciudades, permitiéndoles, de esa
manera, fortalecer toda la gama de sus actividades productivas
en las áreas cercanas.
Lamentablemente, corresponde mencionar que, para los casos
de estas dos ciudades, ofrecen limitadas oportunidades laborales
a sus propios habitantes, con lo cual la pobreza, las carencias,
las deficientes condiciones de vida y los problemas de empleo
constituyen rasgos distintivos.
Precisamente, la Ciudad de Formosa registra uno de los mayores
índices de en el nivel de desempleo entre los núcleos urbanos de
la Argentina.
También se formaron barrios periféricos, los cuales cuentan con
una escasa provisión de servicios básicos, y en muchos casos se
asientan sobre terrenos anegadizos, muy afectados por el riesgo
de las inundaciones, por lo tanto, se tornan aún más bastante
más deficientes, las condiciones de vida de amplios sectores de
la población.
57
AGLOMERACIÓN URBANA DE CORRIENTES
La Ciudad de Corrientes se diferencia de las otras ubicadas en el
nordeste por su gran antigüedad; pero, por otra parte, presenta
ciertos rasgos similares, vinculados con el elevado porcentaje de
la población provincial que habita también en esta ciudad capital;
y, al mismo tiempo, por la alta incidencia de la pobreza y las NBI
(Necesidades Básicas Insatisfechas) en una importante cantidad
de sus habitantes.
Los últimos registros censales y proyecciones actuales, revelan
que esta aglomeración, concentra en la actualidad, una cantidad
aproximada a los 420.000 habitantes.
Entre las décadas de 1960 a 1990 se caracterizó por la creciente
expansión de la jurisdicción de la capital, que concentro el 30%
de la población total de la provincia.
La emigración interna provincial, propició un fuerte impacto; el
cual, se hizo sentir con más fuerza debido a que la Provincia de
Corrientes se comportó prácticamente como una unidad cerrada
al aporte externo, ya sea del país como del extranjero.
Por este motivo, la población procedente de otras jurisdicciones
nunca sobrepaso el 12% del total de los habitantes.
Esto se produjo precisamente, por la ausencia de estímulos a la
inmigración, que por el contrario ofrecían las provincias vecinas
como Chaco y Misiones y en menor medida Formosa.
De todos modos, fueron más fuertes los incentivos que movieron
a la población del interior hacia la capital provincial, que ofrecía
mejores perspectivas con respecto a las condiciones de vida, o
bien hacia otros centros más favorecidos del país.
Actualmente, la situación de la ciudad se caracteriza por un área
central muy congestionada y deteriorada en general.
Luego, un sector intermedio el cual presenta graves déficits de
infraestructura social y equipamiento urbano.
Paralelamente, existe una considerable periferia; en la cual, se
asientan unos cuantos conjuntos habitacionales nuevos, con muy
poco acceso a los servicios esenciales; y que, al mismo tiempo,
se encuentran rodeados por algunos NAU (nuevos asentamientos
urbanos), que presentan notables carencias; y, por último, otro
nuevo cordón más reciente, donde se va localizando la población
con una mayor marginalidad.
58
CIUDADES DEL OESTE
Resulta muy necesario recordar que, durante en el transcurso del
periodo colonial, fueron fundadas las ciudades más grandes del
oeste del territorio nacional.
También es importante destacar que todas ellas, más adelante
fueron designadas específicamente, como las ciudades capitales
de las respectivas provincias; es decir, de Mendoza, de San Juan
(con casi 600.000 habitantes) y de La Rioja (220.000 habitantes)
Al mismo tiempo, debido a su ubicación, dentro de un ambiente
con condiciones de extrema aridez, dependen de la construcción
de unos complejos sistemas de provisión de agua, a partir de los
cursos hídricos; los cuales, nacen y descienden de la cordillera y
también de las sierras adyacentes.
Por este motivo, son comúnmente denominadas “ciudades de los
oasis” o enclaves urbanos dentro de una zana muy árida.
Todos estos importantes centros urbanos, siempre han tenido
una fuerte vinculación con las actividades agrarias de sus áreas
de influencia; y actualmente, con las de minería.
Por supuesto que, en todos los casos, por ser estas las capitales
de sus provincias, la función política y administrativa, ha sido su
principal función urbana.
Pero también, las actividades terciarias como el comercio y los
diferentes servicios, han sido parte de la base tradicional de sus
economías, favoreciendo a las actividades de áreas adyacentes.
Por otra parte, estas “ciudades de los oasis” fueron beneficiadas,
además, por algunas políticas implementadas por el gobierno de
nación, como, por ejemplo, la de promoción industrial, durante la
década de 1980, en el siglo pasado.
Esa política estatal, tenía como mayor finalidad, desconcentrar
las industrias de las zonas pampeanas y del litoral, buscando un
desarrollo más equilibrado del territorio nacional; para lo cual,
era fundamental que, una buena cantidad de fábricas, radiquen e
instalen sus plantas de producción en alguna de las provincias
designadas para esa cuestión.
Por suerte, estas decisiones permitieron en parte disminuir los
intensos procesos de la emigración, que venían sufriendo estas
ciudades y sus provincias durante varias décadas, sino también
revertir la tendencia y recibir inmigrantes de otras provincias.
59
ÁREA METROPOLITANA DE MENDOZA
La Metrópoli conformada por el conjunto de la Ciudad de Mendoza
y su conurbación, es la cuarta en importancia de la Argentina y
cuenta actualmente con una cantidad aproximada de 1.150.000
habitantes.
Por su cantidad de población, por la diversidad de funciones que
desempeña y por la importancia de su economía es claramente
la principal del conjunto de ciudades localizadas en el oeste del
territorio nacional.
La ciudad tuvo un periodo de significativo crecimiento a partir de
la segunda mitad del siglo 19 y hasta los principios del Siglo 20,
cuando incorporó a una considerable cantidad de inmigrantes de
ultramar que se dedicaban a la mayor actividad de la región, es
decir, la vitivinicultura.
Al mismo tiempo, fue creciendo como un centro comercial y de
servicios, tanto para la producción agraria, como también por sus
funciones administrativas como capital provincial.
Actualmente, en la Ciudad de Mendoza y sus conurbaciones, se
presenta una interesante variedad de industrias, vinculadas al
procesamiento de alimentos y bebidas, a la industria metalúrgica
y al refinado de combustibles.
Al igual que en las otras ciudades, la complejidad del fenómeno
urbano de Mendoza, se inicia con su base político-administrativa
repartida en seis departamentos de la provincia.
Este proceso que comienza en la década de los 50, cuando “la
ciudad”, es decir, el espacio de edificación continua, se expandió
desde el departamento Capital hacia los departamentos vecinos,
orientada por los ejes de comunicación al Norte, al Sur y al Este,
formando un área aglomerada cada vez más compacta; la cual,
abarca todo Godoy Cruz, una gran parte de Guaymallén y algunas
partes de Maipú, Lujan y Las Heras.
La difusión espacial desdibujo los limites administrativos y las
ciudades cabeceras de los distritos; las cuales, se comportaron
como satélites de la Ciudad de Mendoza,
Los distritos cercanos, ya se integraron al conjunto edilicio de la
aglomeración; y los más lejanos, como Maipú y Lujan, mantienen
ciertos rasgos como centros urbanos con independencia espacial
y funciones de diversa jerarquía.
60
CIUDADES PATAGÓNICAS
En comparación con las ciudades de otras regiones, las ciudades
de la Patagonia son menos antiguas; y, además, casi todas han
experimentado un acelerado crecimiento en el transcurso de las
recientes décadas.
Los factores más importantes que explican estos crecimientos
son la definitiva organización política de todas estas provincias
patagónicas y la puesta en valor de los recursos de la región.
Por otra parte, pueden reconocerse tres importantes conjuntos
de ciudades o ejes de urbanización regional.
El primero se localiza en el Alto Valle del Río Negro y Neuquén,
un área que se fue poblando desde las primeras décadas del siglo
20, gracias a la indispensable sistematización de los riegos y a la
puesta en producción de muchas tierras fértiles en los valles de
inundación de los grandes ríos de la zona.
La Ciudad de General Roca es otro de los importantes núcleos
urbanos del Alto Valle, ubicada en la Provincia de Rio Negro.
Junto al área cordillerana se registra otro grupo de ciudades, muy
vinculadas al turismo en los parques nacionales de la región.
La ciudad más importante de todas es San Carlos de Bariloche;
además, otras ciudades turísticas destacables son las de Villa la
Angostura y San Martin de los Andes en Neuquén; las de El Bolsón
en Rio Negro, Esquel en Chubut y El Calafate en Santa Cruz.
También, sobre la costa patagónica se localizan otras ciudades,
muy asociadas a la explotación de los recursos naturales y a las
funciones portuarias y administrativas.
Comodoro Rivadavia es la mayor ciudad del área costera con casi
235.000 habitantes y su crecimiento estuvo relacionado con la
explotación petrolera. Luego, Río Gallegos con cerca de 125.000.
Por su parte, Puerto Madryn, Trelew y Rawson, también cuentan
con actividades industriales, turísticas y administrativas.
En la Provincia de Tierra del Fuego, las ciudades de Rio Grande y
Ushuaia se destacan por el acelerado crecimiento en las últimas
décadas, vinculado con las políticas de promoción industrial del
Estado; la que, propició la radicación de numerosas industrias de
electrodomésticos y productos electrónicos.
La Ciudad de Ushuaia es también un importante centro turístico
que se relaciona con el turismo de cruceros hacia la Antártida.
61
AGLOMERACION URBANA DE NEUQUÉN
La concentración urbana de Neuquén Capital es la mayor de toda
la Patagonia, con una población, la cual se estima actualmente
en unos 520.000 habitantes contando su conurbación.
En el transcurso de su expansión, ha ido formando un aglomerado
que fue incorporando a las ciudades de Plottier y de Cipolletti (en
la Provincia de Rio Negro).
Este acelerado crecimiento, estuvo muy relacionado además con
la explotación del petróleo existente en la “Cuenca Neuquina” y
con las grandes obras hidroeléctricas; las que, se llevaron a cabo
desde la década de 1970.
Debemos señalar que, los cambios se profundizaron a partir del
momento en el que se efectivizo la provincialización del territorio
en el año 1957.
Por este motivo se le sumaron la importancia de sus funciones
políticas y administrativas como capital provincial.
Entonces, la Ciudad de Neuquén Capital se fue convirtiendo en
un foco de atracción no solamente para los habitantes del interior
de la provincia, sino también para los de otras jurisdicciones del
territorio nacional.
La procedencia de los migrantes resulta ser muy diversa y en la
composición de la población neuquina hoy, se pueden encontrar,
paradójicamente, representantes de casi todas las provincias de
nuestro país.
Las que más incidieron en este proceso fueron las provincias de
Rio Negro, de La Pampa y de Mendoza; lo cual, es comprensible
por su mayor proximidad.
Con respecto a los inmigrantes extranjeros, los de origen chileno
fueron y siguen siendo en la actualidad el grupo más numeroso,
aunque en las décadas recientes, su proporción en la población
total de toda esta aglomeración urbana, continúa descendiendo
de manera paulatina.
Por otra parte, en los últimos 20 años, la afluencia de pobladores
desde otras jurisdicciones se incrementó por el aprovechamiento
del gas y petróleo “no convencional”, también denominado como
“shale gas” y “shale oil” en el gran yacimiento de “Vaca Muerta”;
el cual, forma parte de la “Cuenca Neuquina”.
62
LA INFRAESTRUCTURA
Retomando el concepto de “Sistema Urbano”, como el conjunto
formado por un grupo de ciudades o de asentamientos urbanos,
ubicados en determinados territorios, creados y organizados por
la sociedad que los habita, y también las distintas interacciones
que mantienen entre sí; por lo tanto, es importante remarcar que,
la vida social y también las actividades productivas, dependen de
la Infraestructura.
Al mismo tiempo, todas las relaciones que se producen entre los
distintos núcleos urbanos de un área, una zona y/o del total del
territorio, también son factibles únicamente por ese conjunto de
los distintos elementos de esa Infraestructura.
Anteriormente desarrollamos los conceptos de “Infraestructura
Social” y de “Infraestructura Productiva”, relacionándolos con la
“Estructura Urbana”; es decir, enfocándonos en las necesidades
y en la utilidad de ambas, para las diversas actividades dentro de
una “Aglomeración Urbana”.
Entonces, corresponde repasar, cuáles son las principales redes
que conectan al conjunto de ciudades y al resto de los espacios
dentro del territorio argentino.
Existen las redes viales, ferroviarias, de rutas aéreas, fluviales y
marítimas, que además pueden estar conectadas entre sí.
Ese conjunto de “Redes de Infraestructuras”, están conformadas
por las construcciones que sirven de enlaces (rutas, autopistas,
vías de ferrocarril, puertos, aeropuertos); y los establecimientos
que funcionan como estaciones de llegada y de partida.
Generalmente, esas redes se conforman con las construcciones
que, en diferentes tiempos, la sociedad fue incorporando como
parte de la organización del espacio.
Casi siempre, el desarrollo económico de una ciudad se expresa
en la densidad y nivel tecnológico de las redes que la conectan
con otros asentamientos; porque estas, permiten precisamente
el acceso a los diferentes equipamientos y servicios.
Por lo tanto, aportan competitividad a las economías zonales en
la medida en que posibilitan su inclusión y la participación en los
mercados nacionales e internacionales, y desempeñan un papel
clave a la hora de la localización de la producción.
63
En el territorio argentino, existen situaciones muy asimétricas;
algunas ciudades, como Rosario, Buenos Aires y Córdoba están
muy conectadas con otras localidades del país, por las diferentes
vías: tienen aeropuertos con una alta frecuencia de vuelos, redes
telefónicas y postales, rutas bien conservadas que permiten gran
movilidad de pasajeros y de las mercaderías hacia el interior y el
exterior; pero al mismo tiempo hay lugares muy aislados.
En los casos de las ciudades de Buenos Aires y Rosario también
poseen puertos muy modernos.
Cada una de las redes que conectan a las ciudades y a estas con
las áreas rurales, tiene su particularidad y ha ido cambiando por
las transformaciones tecnológicas y otras; y, por las necesidades
de comercio y movilidad de las personas.
En términos generales, tuvieron un papel muy importante en las
inversiones que privilegiaron más unas zonas que otras.
Desde la década del 30 hasta la del 70, se desarrolló una etapa
relevante en inversión en infraestructura para el transporte.
En ese momento el Estado adquiere un rol protagónico en materia
de inversiones en infraestructura.
En la década del 40 el gobierno nacionalizo los servicios públicos
y emprendió entonces, un importante proceso de inversión para
las obras de infraestructura estratégicas.
También, en las décadas de 60 y el 70, se construyeron obras de
gran importancia, como el túnel subfluvial Hernandarias, en 1961
y el complejo ferrovial Zarate-Brazo Largo en 1972.
Luego, en la década del 1990 se produjeron las privatizaciones y
aparecieron nuevos actores o sujetos sociales, como los grandes
capitales internacionales; los cuales, se hicieron cargo de varios
servicios públicos, como el transporte y su infraestructura.
Esas privatizaciones tuvieron resultados positivos para algunos
sectores por la modernización, pero generaron consecuencias
negativas, como la profundización de la brecha entre zona ricas
y zonas pobres en el país.
La inversión en diferentes redes o en tramos de infraestructura y
servicios, fue realizada en aquellos lugares donde las empresas
podían obtener un determinado nivel de ganancias.
Por tales motivos, hubo muchas ciudades pequeñas, pueblos y
zonas rurales que, al no responder a esa expectativa, no fueron
alcanzados por las inversiones en infraestructura, con lo cual se
inició una etapa de estancamiento como consecuencia de la falta
de conexión con las redes principales.
64
Actualmente la red ferroviaria tiene en la una extensión de casi
30.000 km, contra los casi 44.000 km que alcanzaba en 1960.
En la etapa agroexportadora, creció con capitales extranjeros la
red ferroviaria que las metrópolis dominantes necesitaban para
exportar las materias primas por los puertos de ultramar.
Los ferrocarriles se la localizaron principalmente en el sistema
de asentamientos urbanos de la región pampeana.
Se configuró entonces una red radial, en la que todos los ramales
conducían a la Ciudad de Buenos Aires, la cual funciono hasta los
finales del siglo 20, como el principal sistema de transporte de
cargas y pasajeros del país.
Desde la década de 1960, se produjo un proceso de desinversión
continuado; el que, desemboco en el cierre de ramales durante la
década de 1990; y que se asocia con la privatización del sector y
la disminución del servicio de cargas y de pasajeros.
Lamentablemente, las empresas que obtuvieron las concesiones
de varios ramales, no cumplieron ciertas partes de los contratos,
agravada por la falta de control del Estado, que se vinculan a la
falta de inversiones en las vías férreas y en el material rodante.
El proceso de las privatizaciones resultó así, en ventajas para las
empresas privadas y en un deterioro de los servicios ferroviarios.
Por lo tanto, el gobierno nacional trato de revertir esta situación,
cuestionando a las empresas por sus incumplimientos; lo cual no
resultó nada sencillo; buscando rehabilitar el sistema ferroviario,
el Estado Nacional recupero la responsabilidad por el transporte
de pasajeros que había sido delegada a las provincias.
El sistema vial para automotores, está compuesto por una red de
650.000 km, de los cuales, cerca de 100.000 km de estos caminos
(fundamentalmente rutas nacionales) están pavimentados.
Por tal motivo, desde la década de 1960, el transporte automotor
comenzó a ganarle terreno al ferrocarril.
Entonces, mientras se invertía bastante en la construcción de las
rutas y caminos, el ferrocarril iniciaba una lenta declinación.
En la actualidad, un elevado porcentaje de esa red vial, presenta
condiciones de intransitabilidad permanente o temporaria, por el
mal estado de su infraestructura o por las condiciones naturales.
El sistema vial para automotores, predomina como soporte físico
del movimiento de cargas y pasajeros que conecta el territorio.
La mayor conectividad, se da ahora sobre el corredor que une las
ciudades de Buenos Aires, de Córdoba y Rosario.
65
Al mismo tiempo, el resto presenta ciertos volúmenes de tránsito
significativamente menores.
Esto se relaciona con las concentraciones en esas zonas de gran
parte de la población y las principales actividades económicas.
Igual que ocurrió con los ferrocarriles, a partir de 1990, el Estado
privatizó tramos de la red mediante concesiones de uso.
Esto ha sido considerablemente criticado por las irregularidades
en los contratos, además de haber significado un aumento en los
costos para los usuarios a través de peajes.
De todas maneras, se destaca una modernización en el servicio
y una leve pero desigual expansión de obras de infraestructura.
Las mejoras se observan en la red pavimentada, que presenta la
mayor cobertura en la “Zona Núcleo” o Región Pampeana y en el
Nordeste (NEA), perdiendo densidad en sentido norte y sur.
El sistema de navegación fluvial y marítimo de nuestro país está
constituido por las siguientes vías navegables: el Rio de la Plata,
el Rio Paraná, el Rio Uruguay y el Rio Paraguay.
Hoy, la principal vía de navegación de la Argentina es la Hidrovía
Paraguay-Paraná; la que, comienza en Puerto Cáceres en el Mato
Grosso, Brasil, y desemboca en el Rio de la Plata, con un total de
3.302 km de longitud, constituye una vía navegable natural.
Es de destacar el rol fundamental que tiene el transporte fluvial
y marítimo en la configuración actual del sistema de transportes
de carga; ya que, por el mismo se transporta el 19% de las cargas
destinadas a los mercados externos.
El sistema nacional portuario está ya conformado por más de 130
puertos, de los cuales 25 son marítimos y el resto fluviales.
Con respecto a la infraestructura para los transportes aéreos, la
Argentina cuenta con más de 65 aeropuertos; de los cuales, 29
están habilitados como para operar vuelos internacionales y los
restantes operan con vuelos de cabotaje.
La situación del sistema es algo complicada, debido a un largo
proceso de desinversión que produjo un deterioro importante de
las instalaciones, por ejemplo, del estado de las pistas.
Los servicios aerocomerciales de cabotaje e internacionales, se
organizan según el tráfico, en torno a la Ciudad de Buenos Aires.
Los principales destinos la conectan con ciudades importantes,
como Córdoba, Mendoza, Ushuaia, Neuquén, Tucumán y Salta; y
con los centros turísticos internacionales, como Puerto Iguazú,
Bariloche y El Calafate; pero, la conexión entre esas ciudades es
baja, dificultando la integración territorial.
66
LA DISPERSIÓN URBANA
Podemos definir a la “dispersión urbana” o “difusión urbana”, al
fenómeno de propagación de una ciudad hacia la periferia.
Los residentes tienden a vivir en diversas casas unifamiliares y a
desplazarse en automóvil al trabajo.
Los planificadores urbanos destacan aspectos cualitativos como
la falta de opciones de transporte y la tranquilidad; sin embargo,
sus detractores, critican la cantidad real de la tierra que ha sido
urbanizada por la expansión; y provoca connotaciones negativas
para la salud y los ambientes.
Estados Unidos fue el primer país donde apareció la dispersión
urbana y actualmente posee el mayor índice de sub-urbanización.
En América Latina, luego de que la tendencia se afirmara en otros
países surgió con bastante fuerza.
Existen distintos tipos de desarrollo, pero son en general grandes
extensiones compuestas enteramente por viviendas individuales,
lo que las convierte en auténticas ciudades dormitorio.
Generalmente poseen un trazado urbano diferente al de la ciudad
tradicional, presentando calles curvas en “cul-de-sac” (que en
francés significa es "culo de saco" o fondo de bolsa).
Este diseño busca limita el tránsito en el barrio, permitiendo que
solo usen las calles para circular quienes viven en las casas de
cada calle y lograr solo unas pocas vías o accesos para entrar y
salir del desarrollo urbano en cuestión.
Las áreas de dispersión urbana también se caracterizan por ser
altamente dependientes del uso de los automóviles, camionetas
y vehículos utilitarios como medio de transporte.
La mayoría de las actividades, tales como compras y traslado a
los lugares de trabajo, requieren el uso de un automóvil por el
aislamiento y la distancia al centro de la ciudad; y el aislamiento
de la zona residencial con zonas industriales y comerciales.
Caminar y otros métodos para movilizarse no son prácticos, por
eso, la mayoría de estas zonas tienen pocas o ninguna vereda.
Sin embargo, varias de estas críticas son mitigadas por quienes
argumentan que la dispersión genera nuevos polos de desarrollo
en las ciudades y crea fuentes de trabajo.
67
DISPERSIÓN URBANA EN LA ARGENTINA
Desde mediados de la década del 70, con los gobiernos militares,
se dieron en el país una serie cambios económicos y sociales en
consonancia con las políticas neoliberales.
Se sancionaron leyes y normativas que fomentaban la dispersión
urbana; las cuales, establecieron y reglamentaron la zonificación
por funciones, exigencias de superficies mínimas en los loteos y
las regulaciones para urbanizaciones cerradas, que tendían a una
ocupación del territorio del tipo suburbano.
Esta tendencia se profundizó durante la década del 90, haciendo,
por lo tanto, que este proceso de la “sub-urbanización”, se vuelva
particularmente muy notorio.
En la mayoría de los casos, esto ha relacionado con inseguridad
urbana y la preferencia por modelos de vida en mayor contacto
con la naturaleza, propiciando la aparición de barrios cerrados en
sus diferentes modalidades; y los grandes centros comerciales y
complejos de oficinas a lo largo de las autopistas.
Estas urbanizaciones, conocidas como “countries”, crecieron en
tamaño hasta llegar a ejemplos como el de Nordelta, cercana a
la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.
Es una “mega urbanización” para casi 160.000 personas, ha sido
muy especializada y alberga funciones como escuelas, centros
de salud, colegios privados, áreas comerciales, campos de golf,
spas y zonas hípicas, pero siempre mediante la zonificación por
funciones.
Justamente, este tipo de urbanizaciones con acceso restringido,
desarrolladas por inversores privados, se ha convertido en una
alternativa a los modelos de urbanización tradicional, y en uno de
los factores determinantes para el crecimiento de la superficie
de la “mancha urbana” de las áreas metropolitanas en Argentina.
El fenómeno se dio primero alrededor de ciudades como Buenos
Aires, Córdoba, Rosario y Mendoza, pero en años más recientes
se ha extendido a ciudades medianas y chicas, resultando en una
incrementada fragmentación urbana y también social, producto
de las reformas neoliberales.
68
CULTURA Y PERCEPCIÓN URBANA
Tanto las ciudades grandes con varios siglos de existencia como
las nuevas ciudades, van cambiando con el paso del tiempo.
Los nuevos barrios, los edificios y comercios, junto a los distintos
aspectos económicos, las pautas sociales y culturales, modifican
al Espacio Urbano y también están condicionados por la ciudad.
Los pobladores de las concentraciones urbanas, nacidos en ellas,
o llegados por migración poseen características culturales muy
específicas, diferentes a las de los habitantes de otros espacios.
Así, los moradores de esas ciudades reconocen y comprenden a
las mismas a partir de su uso, sintiéndose parte de ellas.
La percepción ayuda a describir y también analizar la esencia de
cada ciudad, sobre la base de datos sensibles e intuitivos.
No es solamente el producto de la observación visual, el entorno
construido se aprende con la interacción total del ser humano.
Las condiciones de percepción obedecen a la capacidad física y
a las experiencias y el entrenamiento de los habitantes urbanos.
Recorrer ciudades y sectores dentro de ellas, puede otorgar una
ejercitación en la comprensión de los problemas de las mismas.
A medida que se acumulan experiencias con relación al entorno;
esa visualización se vuelve más rica, profunda y precisa; y así la
orientación y la ubicación del ser humano, presupone una imagen
del ambiente que lo rodea desde los inicios de su existencia.
Todos desarrollamos un cuadro mental del mundo físico exterior.
Los psicólogos llaman a esa producción como el “mapa mental”,
que elaboramos a partir de hitos que fijamos en nuestra mente.
Esos hitos que tomamos en cuenta, responden a los impactos que
producen sobre nosotros, y tienen que ver con condiciones muy
variadas como las dimensiones, las asociaciones emotivas, los
caracteres particulares, etc.
Entonces, esas imágenes del “mapa mental”, son el producto de
sensaciones inmediatas y recuerdos de experiencias anteriores,
que se emplean para interpretar la información y guiar la acción.
Una buena imagen ambiental, suele posibilitar un gran sentido de
ubicación y un importante grado de seguridad emocional.
El paisaje urbano es el resultado de un proceso histórico, que de
alguna manera experimenta el habitante urbano; por lo tanto, la
acción de reconocer obedece a estas dos historias concurrentes.
69
Por eso se entienden mejor los paisajes con los cuales el usuario
se identifica, asegurando la familiaridad con la estética de cada
ciudad y seguridad dentro de los distintos circuitos urbanos.
La concentración edilicia y los casos de hacinamiento, le otorgan
al conjunto social de cierta ciudad una percepción de un espacio
inmediato y uno no inmediato, que se relaciona con las distancias
y dimensiones en las cuales desarrolla sus actividades vitales.
Los terrenos más reducidos, los departamentos, las propiedades
horizontales y los barrios de emergencia, muestran lo escaso del
hábitat familiar o personal para los habitantes urbanos.
La inexistencia o la escasez de patios y lugares externos, es una
característica de las ciudades que empuja a sus habitantes hacia
las plazas y parques dentro de esa misma ciudad o fuera de ella.
La proximidad hasta los puntos para el abastecimiento, define
generalmente la poca distancia en sus traslados cotidianos.
Al mismo tiempo, las ciudades siempre cuentan con una oferta
cultural amplia (cines, teatros, exposiciones, eventos musicales,
deportivos y otros) que permite diferentes opciones a la gente de
diferentes estratos socioculturales y económicos.
En las últimas décadas también han influido otros factores, como
el proceso de globalización de la economía.
El mundo contemporáneo se caracteriza por la conjunción de los
acontecimientos, transformaciones y actores a distintas escalas;
por los tanto, lo local y lo global se relacionan en las ciudades.
La historia particular de cada ciudad condiciona, facilita o impide
la acción de las fuerzas globales.
A la vez, los actores locales tienen un mayor o menor poder para
interactuar y lograr vincularse con diferentes procesos globales.
Empresas internacionales deciden instalarse en una ciudad o en
otra y las ciudades compiten para atraer esas inversiones.
La gran difusión de la cultura global, manifestada en las cadenas
del “Fast-Food”, es un símbolo del consumo global por presentar
productos similares, la arquitectura de los locales, las formas de
preparación de las comidas, con los mismos colores y también la
regulación estandarizada del tiempo de servicio.
Otro proceso contemporáneo; el cual, influye bastante sobre las
ciudades argentinas es la integración regional en el Mercosur.
La producción industrial, se encuentra afectada por la apertura
de la economía; la cual, facilita la circulación de los productos y
capitales el mundo y por la conformación del mercado regional.
70
La aparición de “Shopping” y los hipermercados, han modificado
también las costumbres y los paisajes urbanos; y se difundieron
por los países con una estructura similar combinando los locales
comerciales, patios de comidas y áreas de entretenimientos; que
también tienen cines con playas de estacionamiento, ya que, sus
visitantes se movilizan en automóviles particulares.
Los hipermercados ofrecen una extensa variedad de productos
que van desde alimentos frescos, artículos electrónicos, ropas,
elementos para el hogar, libros y productos de computación.
Las calles comerciales de las ciudades, se ven afectadas por la
competencia de estos nuevos emprendimientos comerciales.
Los pequeños comerciantes sufren frente a esta competencia y
de esto resulta una concentración del sector comercial en manos
de actores con intereses en muchos países.
Igual, persiste un fenómeno de atracción hacia la vida urbana.
El traslado a las ciudades o la permanencia en ellas, conforman
los procesos de crecimiento urbano y urbanización en términos
proporcionales.
Los síntomas de agotamiento o ahogo de las personas que viven
en ellas, más allá de aquellas cuyas condiciones de vida son muy
malas de por sí, se manifiestan en la necesidad de pasar algún
tiempo fuera de las aglomeraciones de “hierro y cemento” para
buscar los paisajes bucólicos y verdes durante las vacaciones,
fines de semana y otros tiempos libres.
Igualmente es característico de la cultura urbana, la necesidad
que muestran las personas de retornar a sus espacios cotidianos,
aunque contengan limitaciones, con lo cual podemos comprender
que con o sin posibilidades de emprender una nueva vida, existe
una adaptación sostenida, a ese formato cotidiano de entender
la vida y organizar sus actividades.
Ese “mundo urbano”, es el lugar conocido, en el cual perciben su
ubicuidad y su protagonismo, ya definido y elegido a pesar de los
problemas que conlleva la existencia en los mismos.
Muchas veces las relaciones familiares y las sociales otorgan un
arraigo y seguridad que no se encuentran en lugares distintos.
Los pobladores de esas grandes ciudades padecen en ocasiones
enfermedades psicológicas y físicas, que son casi exclusivas de
las aquellas aglomeraciones, que, por su número de habitantes,
por su crecimiento edilicio, y su extensión exagerada, provocan
inconvenientes diarios en lo laboral y lo social ya que las mismas
han perdido lo que se denomina “escala humana”.