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Factores Del Desempeño Académico

El desempeño académico se ve influenciado por factores emocionales, motivacionales, sociales y cognitivos que interactúan entre sí. La autoestima, la motivación intrínseca y un entorno familiar de apoyo son cruciales para el aprendizaje efectivo. Además, el desarrollo del pensamiento crítico y metacognitivo, así como un enfoque educativo que fomente la participación activa del estudiante, son esenciales para mejorar el rendimiento académico.

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Factores Del Desempeño Académico

El desempeño académico se ve influenciado por factores emocionales, motivacionales, sociales y cognitivos que interactúan entre sí. La autoestima, la motivación intrínseca y un entorno familiar de apoyo son cruciales para el aprendizaje efectivo. Además, el desarrollo del pensamiento crítico y metacognitivo, así como un enfoque educativo que fomente la participación activa del estudiante, son esenciales para mejorar el rendimiento académico.

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FACTORES DEL DESEMPEÑO

ACADÉMICO

Prof: Alumno:
•Maria lunar •Gabriel Alfonzo
C.I:31.257.278
_El desempeño académico personal no depende únicamente
del conocimiento o la inteligencia. Se trata de una
construcción compleja donde influyen numerosos factores
que actúan de manera simultánea y están profundamente
conectados con los procesos del pensamiento. La forma en
la que una persona piensa, razona, analiza y toma decisiones
determina cómo aprende, cómo retiene la información y
cómo la aplica. Es por esto que analizar estos factores y su
relación con el pensamiento es clave para entender por qué
algunos estudiantes tienen mejores resultados que otros,
incluso en condiciones similares.

_Uno de los principales factores que incide en el desempeño


académico es el emocional. La autoestima, la motivación, el
control del estrés y el estado de ánimo general son
determinantes. Un estudiante que no cree en sí mismo o que
constantemente experimenta ansiedad, tiende a bloquearse,
a perder la concentración y a evitar los retos. Por el contrario,
aquel que se siente capaz y tiene una actitud positiva frente a
los desafíos escolares, desarrolla una disposición mucho
más favorable hacia el aprendizaje. Bisquerra (2009) destaca
que la educación emocional es fundamental para fortalecer
estas competencias y promover un rendimiento escolar más
equilibrado y sano.

_La motivación, en particular, cumple un papel central. Ryan


y Deci (2000) plantean que cuando el estudiante encuentra
razones personales, internas y significativas para aprender, su
rendimiento mejora notablemente. La motivación intrínseca
despierta el interés genuino por descubrir, cuestionar y
profundizar en los contenidos. Este tipo de motivación activa
los procesos cognitivos de orden superior, como el
pensamiento crítico, la reflexión y la creatividad. En cambio,
cuando la motivación es únicamente externa, como la
presión por las calificaciones o el temor al castigo, el
aprendizaje tiende a ser mecánico, superficial y poco
duradero.

-El entorno familiar y social también influye directamente. Un


estudiante que crece en un ambiente de apoyo, estabilidad y
estímulo, tiene mayores posibilidades de desarrollar una
actitud positiva hacia el estudio. La familia, cuando se
involucra en el proceso educativo, puede convertirse en un
motor clave del aprendizaje. En cambio, la falta de
acompañamiento o la presencia de conflictos y carencias en
el hogar afectan negativamente la capacidad de
concentración, el rendimiento y el interés por aprender. El
nivel socioeconómico, el acceso a materiales, la
disponibilidad de tiempo y el ambiente escolar en general son
variables que no pueden ignorarse.

_El pensamiento no se desarrolla de forma aislada, sino en


interacción con los otros. Vygotsky (1978) explicaba que el
aprendizaje ocurre dentro de un entorno social y que los
procesos mentales superiores se forman a través de la
relación con personas más expertas o con mayor dominio del
conocimiento. El lenguaje, el diálogo y la colaboración son
esenciales para que los estudiantes avancen en su zona de
desarrollo próximo y logren aprendizajes significativos. Esto
demuestra que los factores sociales, lejos de ser
secundarios, están profundamente relacionados con el
crecimiento intelectual del individuo.

_Los procesos del pensamiento incluyen una serie de


habilidades mentales como la atención, la memoria, el
análisis, la síntesis, la metacognición y el razonamiento
lógico. Estas habilidades no solo se aplican en la escuela,
sino en todos los aspectos de la vida cotidiana. Un estudiante
que desarrolla pensamiento crítico es capaz de interpretar
textos, argumentar con claridad, detectar errores y tomar
decisiones razonadas. Ennis (1996) argumenta que el
pensamiento crítico debe ser enseñado explícitamente, ya
que no surge de manera espontánea. Para ello, es necesario
un enfoque pedagógico que no se limite a repetir contenidos,
sino que promueva la discusión, el cuestionamiento y la
solución de problemas.

_El pensamiento metacognitivo, es decir, la capacidad de


pensar sobre el propio pensamiento, también es clave.
Cuando un estudiante sabe cómo aprende, qué técnicas le
resultan útiles y cómo autorregular su progreso, mejora
significativamente su rendimiento. Esta conciencia permite
adaptarse mejor a los desafíos, planificar el estudio y
enfrentar las evaluaciones con mayor seguridad. Pero para
que este tipo de pensamiento se fortalezca, es indispensable
contar con un entorno que lo fomente y que brinde
estrategias concretas para su desarrollo.

_Freire (1997) planteaba que la educación no debe ser un


acto de transferencia de conocimientos, sino un proceso de
transformación, donde el estudiante sea sujeto activo y no
receptor pasivo. Cuando se le permite construir su
aprendizaje, opinar, equivocarse y reflexionar, se estimula su
pensamiento crítico y su autonomía intelectual. Gardner
(2005), por su parte, afirma que la educación del siglo XXI
debe formar mentes capaces de enfrentar la complejidad del
mundo moderno, no solo desde lo académico, sino desde lo
ético, lo creativo y lo social.

Finalmente, todos estos factores se relacionan y se potencian


entre sí. No se puede mejorar el pensamiento si no se cuida la
salud mental, ni se puede desarrollar la motivación si no hay
un entorno que la impulse. El rendimiento académico
personal, en consecuencia, no puede analizarse desde un
único ángulo, sino como el resultado de una serie de
elementos que se entrelazan y se retroalimentan. Solo
cuando se aborda el aprendizaje desde una perspectiva
integral, se logran avances verdaderos y sostenibles.
Referencias bibliográficas

•Bisquerra, R. (2009). Educación emocional y competencias


básicas para la vida. Barcelona: Wolters Kluwer.

•Ennis, R. H. (1996). Critical Thinking. Upper Saddle River, NJ:


Prentice Hall.

•Freire, P. (1997). Pedagogía del oprimido. México: Siglo XXI


Editores.

•Gardner, H. (2005). Las cinco mentes del futuro. Barcelona:


Paidós.

•Ryan, R. M., & Deci, E. L. (2000). Intrinsic and extrinsic


motivations: Classic definitions and new directions.
Contemporary Educational Psychology, 25(1), 54–67.

•Vygotsky, L. S. (1978). Mind in society: The development of


higher psychological processes. Harvard University Press.

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