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Facundo

El documento analiza la obra 'Facundo' de Sarmiento, destacando su importancia literaria y su papel en la interpretación de la historia argentina. Sarmiento utiliza su narrativa para abordar el caudillismo y la barbarie en contraste con la civilización, reflejando su compromiso político y social. A través de su estilo apasionado y su enfoque crítico, Sarmiento busca desentrañar el enigma de la organización política en Argentina, representado por figuras como Facundo Quiroga.

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Facundo

El documento analiza la obra 'Facundo' de Sarmiento, destacando su importancia literaria y su papel en la interpretación de la historia argentina. Sarmiento utiliza su narrativa para abordar el caudillismo y la barbarie en contraste con la civilización, reflejando su compromiso político y social. A través de su estilo apasionado y su enfoque crítico, Sarmiento busca desentrañar el enigma de la organización política en Argentina, representado por figuras como Facundo Quiroga.

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EL RELEVO DE LOS TIGRES SEGUN SARMIENTO Ciento cincuenta y cinco afos han pasado desde el segundo y definitivo nacimiento de Facundo Quiroga, «baqueano, gaucho malo, caudillo barbaro» de provincia, precursor de Rosas, la Esfinge que planteara al nuevo Edipo 0 al viajero que visite Buenos Aires —Tebas rio- platense-, el «enigma de la organizacién politica» argen- tina. Mas de un siglo y medio de vida suma este perso- naje, uno de los mis fuertes de la literatura en lengua castellana. «El mds memorable de nuestras letras», ha escrito Jorge L. Borges en el prélogo a la edicion de 1974. Miguel de Unamuno fue atin mas encomiiastico, lo consider6 el autor «espafiol» mas importante del siglo XIX, incluso por hablar «mal» de Espafta con la mayor exactitud y elocuencia. «Si algun escritor en lengua cas- tellana del pasado siglo tuvo algo de hondamente genial, fue Sarmiento», postulé el humanista hispano. Facundo/O civilizacién y barbarie en las pampas argenti- nas, es en primer lugar una tentativa personal del joven militante politico para explicarse las circunstancias histo- ricas que lo condujeran dos veces derrotado al exilio en Chile. La primera, en 1931, cuando los triunfos militares 9 rrorifico control de la Pro. 4 urgente amenaza i ando en forma de grap Quiroga y su te Juan fucron une gunda cu de Facundo San vincia de og; la se odos los opositoress noe » seria el ens Lede 1 2 sobre una roca Ia linea que seria el Pigtate fiti inscribio SO! a , ee , e fi sbra maestra ainsayo y revelac ion para mi Misme de su obra jesa el autor en la carta a Valentin Aki. s», cont de mis idea ‘ mal a Ja segunda edicion. ¥ ademig de prologo ida ec nspiracion momentinea, na que sirve : producto de Ia i se disculpa de la necesidad militante. ; No obstante las primeras palabras del libro, la senten_ cia que escribiera en francés y con carb6n sobre una pie. dra en 1940, a célebre ~por Sarmiento y no por H. For. toul- frase que postula la imposibilidad de matar Jas ideas, lleg6 cinco anos después del asesinato de Facundo Quiroga en Barranca Yaco, y el texto que sigue a esa pin- tada politica y profesion de fe,atin exigiria a su autor otro lustro de reflexiones y lecturas omnivoras, para que el riojano regresara de la muerte convertido en mito poé- tico. Ala inspiraci6n literaria personal del autor, cuyo pen- samiento comulga en valores estéticos y morales con el romanticismo europeo, se debe la genialidad narrativa del libro, pero cuanto el Facundo tiene de ensayo de interpretacion de la realidad histérica y social, también resulta admirable, aunque en la actualidad las levitas, des- defiadas por los disefiadores de moda y la industria del pret @ porter ya no cuenten como indicador del grado de civilizacion, y la frase «mitad mu — B , Yer por lo cobarde mitad Ugre por lo sanguinario», aplicada a R normativa de la political correctne: sas, transgreda 2 ‘SS, Por sexista y poco felinos en vias de extincién. El de el de «barbarie», cambi por en aron mucho e Fi - dalle : en relacié: con los postulados de la ¢ tnologia europea decimong n “Ee 5 . | “ noni- cay la concepeion encic lopedista del mundo. 1 a ay . Las poten- cias industriales ya no quieren Olonias, sino un buc mo de crecintiento econdmico y una moneda fcr Oe in mercado global. La nueva antropologia, por su rage ya no emplea la palabra salvajes para dit {e las civilizaciones indigen SU parte, ee aludir a los miem- bros aS NO Curopeas, a ; gus culturas tengan fundamentos mAagicos amimnigs Pres incluso en este nuevo marco, la barbarie que fustigé Sar- miento resulta igual de incivil, porque la Declaracién de Jos Derechos del Hombre y del Ciudadano, los limites que impuso el Siglo de las Luces a la fuerza, la gran obra de la Revolucion Francesa también triunfé de las ame- nazas vandalas, tartaras u ostrogodas del siglo xx, es la Ley fandamental indiscutible de Occidente. En cambio, los sistemas de pensamiento vertebrados en el optimismo hist6rico que engendrara la Revolucién Industrial envejecieron tanto o mis que las levitas y los sombreros de copa. En La decadencia de Occidente, y con la intencion de poner fecha al inicio de la «declinacién occidental», observa Spengler que las mayores obras del pensamiento ecuropeo posteriores a la Iustracién france- sa fueron negaciones 0 criticas (critica de la razon pura, critica de la economia politica clasica, critica del con- cepto de conciencia, etc.), y que la ultima creacién posi- tiva o afirmativa de la cultura occidental es el Huminis- mo, credo y pan de los romanticos, como el autor de Facundo. Jorge L. Borges recuerda en el citado prologo a la edi- cién de 1974 que la historia, ademas de imprevisible, es una pesadilla, segtin dijera Joyce. En el poema Gerontion (1920), T. S. Eliot intuy6 a su vez —de la Gran Guerra Sobre todo, fuente de los grandes y fecundos pesimismos 11 poranea~ que la historia ade ra contem susurrantes / NOS guia me lite ch wmbiciones ja con tan sutiles confusiones dian / q : Ne pa Pero los 1 hambre ie n hacer novelas con sus ) . 1 pedigiiefio...»! tas Propias Vidas vs SEN un argy “ peices todos ellos, Sarmiento al igual que Byron, ineio Pjateaubriand 0 Hugo, fueron ya candidates» ampeones del espiritu, enciclopedistas Mesianicos, y 4 ” de pasion, incluso, en ciertos casos —el de Victop Hugo y el de Domingo armiento son por demis evic dentes— educadores a palos. Uno y_otro son hijos de} enciclopedismo, el francés, nueve afios mayor, escribig Cromwell (1827),y sobre todo su introducci6n que cons- tituye el manifiesto estético de la nueva libertad compo- sitiva, también para calar muy hondo en la vocacién lite. raria de Sarmiento. Las propuestas tedricas comportan profesion de fe moral, un compromiso sagrado con la historia: en primer lugar, para comprenderla; luego para actuar en consecuencia. Las circunstancias de las recién independizadas provincias del virreinato del Rio de la Plata resultaban entonces tan propicias para la prolifera- cién del ganado cimarrén como para el advenimiento del caudillismo rural y una literatura romantica de inten- cién redentora. A Domingo Faustino Sarmiento cupo en suerte, ademés, enfrentarse con la Esfinge de la Tebas del Plata, Rosas. Facundo es la respuesta al enigma plantea- do por el monstruo mitoldgico. El simil, de gusto helénico, parece afin a la preceptiva a leat, mas tarde amigo, el eee quien ese ee ce y poeta barroco ae a elec, i ginas de El Semanario Tlustra lo es S dicion Picts nyuanino su escasa devocion poria A 5 na, y su desapego populista a las tradial ticos querta | mundo como la de los agonista ene er 12 nes grecolatin Daren % - Para cl autor de Facundo la Propuesta de Bello cra pura frivolidad conservadora y sus ideas e cambio, las propuestas en revolucionarias que necesitaban Jas flamantes naciones americanas. Como Victor Huge gin dda tmo de sus maestros y modelos literarios fundhe mentales, lo unico importante era hacer de vida obra un solo compromiso con la historia de | . ; ae a nacion; pero ademas creia en una lengua americana naciente, que al igual que la libertad, debia : : ser obra de todos y ajena a la academia, ae Juzgaba tan conservadora y nefasta como |a aristocracia. La digresién didactica, sesuda, iluminado- ra, pero animada por la pasion militante, es un rasgo ostensible del estilo narrativo de Hugo, desarrollado con gran maestria en Notre Dame de Paris (1830). El narrador detiene el curso de la accién dramiatica para explicarse a si mismo los mecanismos sociales que condujeron al pre- sente, novelesco en el caso de Hugo, histérico en el de Sarmiento. Ambos compartian, ademas, el odio a la aris- tocracia. Hugo interrumpe la acci6n en El hombre que rie (1869), para dedicar mis de cien paginas a la exposicion de la maldad fundamental de la nobleza de Inglaterra representada en la camara de los lores. Sarmiento dedica la primera parte de Facundo, cuatro capitulos, al andlisis étnico, sociolégico e histérico de la Argentina, y los dos iltimos —que en la primera edicién fueron cuatro— a explicar el cardcter retrogado del caudillismo rural, y la necesidad de acabar con Rosas y su sangriento gobierno despético, como condicion imprescindible para la orga- nizacién nacional democratica. Esa condicién funcional de toque de rebato, de alerta civil, que es sin duda lo mas circunstancial de Facundo, es el tributo estilistico de la pasion y la voluntad politica del autor, que siete afios des- pués tendré su oportunidad para la gloria épica ante «a Esfinge» en la batalla de Caseros. 13) ) »s de Facundo se ¢, En los primeros Caf itulos ¢ 0 se Combing te Jas ciencias SOC! ales y la historiograg log todos de a Co) © en e agy vsches de luna para caer, cual enjambres de ar mas puro. Se entra en el libro com ymeérico donde acechan «los salvajes, qu los pioneros de la civilizaci6n We recor, i t emas de Saucho, Pampa y Volunta. : . ena ias en caravanas de carretas, Ad . . indios, hay «tigres», viboras, y sobre todo a también una similitud evidente entre Ia ts desiertos orientales, que explica las férreas des de sus hombres, el coraje que gastan, y en Particular el predominio de la fuerza bruta en una y otros, | «com. pasivo desdén que les inspira la vista de hombre seden- tario de las ciudades, que puede haber leido muchos libros, pero que no sabe aterrar un toro bravio y darle muerte». Aunque Sarmiento presente en este libro los Proyec- tos mas adecuados para el desarrollo de la civilizacién industrial, y en consecuencia, para que se sustituya a los gauchos por colonos europeos y se civilicen sus descen- dientes, los barbaros que viven en estas paginas ~con la sola excepcién de Juan Manuel de Rosas, un ser aparte a quien Sarmiento quiso desterrado en el olvido y que encuentra semejante al principe paradigmitico de Maquiavelo: pura maldad calculadora— resultan persona- Jes entraiiables. En la galeria de prototipos, paradigmas y oficios gauchescos, la expresiOn poética y la elocuencia de Sarmiento atrapan sin remedio a los lectores con los arquetipos platénicos del hombre duro rural: «El gaucho ~escribié en el final del capitulo I~ llega a la hierra al pas E lento y mesurado de su mejor parejero, que detiene 4 dis- 4 a adie Y, para gozar mejor del especticulo, fe An gd el pescuezo del caballo. Si el a oa » desciende lentamente, desarrolla su 14207 — 14 Jo arroja sobre un tore que pasa con la velocidad del rayo a cuarenta pasos de distancia; lo ha cogido de una ufia que era lo que se proponia, y vuelve tranquilo a enrollar su cuerday. Son vinetas que instalan al lector en un mundo rico en promesas épicas, mais 6 menos homérico, y a la vez prefiguraciones de la literatura del futuro: los gauchos Martin Fierro y Don Segundo Sombra ya se ocuparian de la tragedia personal y de la iniciaci6n en la mistica de la pampa, respectivamente. Esos gestos parsimoniosos del héroe rural con el lazo ya no se parecen tanto a los del beduino como a los desplantes de un bravo del western, el gaucho protestante que hizo la fortuna de Hollywood, y emprendié la conquista del Lejano Oeste convencido, no solo de pertenecer a la civilizacién, sino, ademas, a la asamblea de los Elegidos, sefialada por Dios para impo- ner la Ley a los réprobos, ya no por los cuchillos, sino mediante el progreso que comportan la industria y la polvora. Homérico es también el encanto perfecto del «rastre- ador, personaje grave, circunspecto», quien de haber ejercido su arte en las Hanuras de Esparta, en los tiempos troyanos, habria provocado la envidia de Hermes y hoy acaso diera nombre a una constelacién: Calibar. La pala- bra recuerda justamente a Calibs, un héroe hijo de Ares, y el de una tribu escita de Asia Menor que desciende de ély fue objeto de la atencién literaria de Jenofonte, pero también evoca el nombre de un famoso espiritu del mal, Caliban, personaje de Shakespeare (La Tempestad) que siempre se rebela contra su amo. De hecho, en 1831 Cali- bar ird contra los intereses de su amo, la mayor autoridad de entonces, Facundo Quiroga, fingiéndose enfermo durante cuatro dias cuando un grupo de presos politicos se fuga de una carcel inidentificada. 15 or de Sarmiento, a la hora de a it devoto lect ta Alberto pra es de también rec uerda que en todg obra vainaciOn bien lograda, los propésitos del Hor de escribirla cuentan bien poco. E] €scritor jutor a la he conte esulte paraddjico en alguien que elj onalista a ultranza, construye el mundo Narratj_ je irrumpir su héroe barbaro en accién cua. apitulos mis tarde, por medio de un procedimienty “o. Gauchos, rastreadores, baqueanos, capataces, gay. antes de campafia, jueces, caudillos ¢ indios componen una galeria mitologica LY asi como Cal bar se acerca por la raiz a un hijo de Ares, ylos Teseros resul- tan émulos de los beduinos, Facundo Quiroga es una ver~ sion pampeana del sacerdote de Diana en Nemi o rey del bosque, que debia dar muerte a su antecesor en el cargo, para aguardar espada en mano la legada del candidato a sucederle, que habria de matarlo o morir en el intento?2 Por eso, la escena liminar que tiene como protagonista al caudillo riojano es el duelo de éste con un «tigre cebado», un jaguar afincado fuera de la selva y dedicado a la caza de seres humanos. Quiroga tiene a la fiera tras sus pasos, debe refugiarse sobre un algarrobo. El animal espera a los pies del arbol que el hombre caiga, tiene hambre... Pero sera Facundo, la presa, quien dé muerte al tigre cazador de hombres cuando lleguen refuerzos que lo inmovilicen con lazos. «También a él Je amaron Tigre de los Llanos», observa Sarmiento. Al dar muerte a la fiera el caudillo ocu- Pa el lugar de ésta. Ambas, se nos explicara més adelante, tienen mas 0 menos el mismo carcter. El resto del relato i Pettade Quiroga puede considerarse seme- Bie de io, : i existencia del rey del bosque de Nem: nos vivird hasta que lo ultime otra fie~ Palcos observa en st prélogs 1 ensayis : ingenio, es decir, una piey. | que esta oF ¢ tine runde Y parrativa ficcion im literaria de sanjuanino, 4 ge ser racl vo donde ha 4 tro ca ma . chos malos, coman ra, la Esfinge, tigre a medias —porque es la cob; mitad de su ser que hered sacrificial de Barranea Yaco. Si con las proezas y la admirable ciencia de los rastre- adores ya estaba crigiendo un mundo de fibula con detalles espectaculares F ardia la otra su Corona tras la ceremonia » a veces humoristicos, y también necesarios para convencer a los lectores acerca de la bar- barie atavica del mundo donde florece Facundo, como es 4 el poder de anécdota del «cantor» —que no tie- ne otra morada que el lugar donde lo sorprende la noche- el trovador modélico de la pampa, que salta por la barranca del Parana después de echar el poncho sobre los ojos del caballo, tan pronto como el caudillo riojano aparece en accion, el arte narrativo de Sarmiento inicia una suerte de crescendo imaginario. Para que no vaya a creerse que el asunto del tigre sea s6lo una metdfora, Sar- miento invoca la frenologia y la anatomia comparada: los caracteres humanos se asemejan a los animales. Hoy nos inclinamos mas a recordar a Esopo, La Fontaine o Sama- niego, pero la etologia contemporanea —ademas de la magia y de la poesia— da la raz6n a Sarmiento. La mano ejecutora del asesinato de Facundo, Santos Pérez, el gaucho malo de la historia con funcién de ver- dugo, no vacila en degollar a una criatura que muere gimiendo. «Este ltimo gemido del nifio es, sin embar- go, el Gnico suplicio que martiriza a Santos Pérez —escri- bid Sarmiento- (...) huyendo de las partidas que lo per- siguen, oculto entre las brefias de las rocas o en los bosques enmarafiados, el viento le trae al oido el gemi- do lastimero del nifio». Ni Miguel Angel Asturias, nostalgico y vindicador de las civilizaciones precolombinas, pudo sustraerse al encanto novelesco de Facundo cuyos temas vuelven en la obra del guatemalteco. 17 y cruci, a mitad de En ese mundo prodigiose entre la pula ¥ la pistoriografia, al maestro —— ing, profeta jencia, la democracta, la industria hing Jizacion cupo e" suerte el oficio de narrador, yh a gajica glo" de haber conseguido un relato gen ‘ Parg. cando con minucta de enciclopedista romir ial a miento de Ta magia animista, un ritual bay Abate srocedit en jerga literat ia se designa con un eufem; yoluntad de estilo y expresion. Miso; ‘Ademas de senalar el camino desde el pasado h Facundo es también un testamento y u ‘asta e] prospectiva y el sueiio whe n je futuro donde la 6n que ha resistido con alegria un sigl Siglo y que presente, nostico d una aleaci medio de historia. Daniel Alcoba ITS. Blic :S. Eliot, Gerontion: «Gi confasio ides us by acre pea famishes a what she gives, gives with such supe ve de The Golden Bou ie Punto de partida ala ref igh. The Macmillan Company, Ni Ye # 5 a oe jueva’ for, 90 ito sir magia que practican las cleus am 2 3 Boris Cyrulil ik Les nouritues fects. Cail} Odile Jacob, Paris, 1993. 18 ‘ CRITERIO DE LA EDICION El texto de esta edicién reproduce el de la cuarta (1874). Hemos salvado las erratas 0 posibles erratas, los galicis- mos —la edicién es de Paris—, y cuando existen variantes, sino hay razones presumibles de que Sarmiento pudo ha- cerlas, hemos dado la lectura de la primera edicién. He- mos modernizado la acentuacién en voces de la clase me- nos 0 ingenua, que aparecen en la forma ménos e injénua, como en cultismos del tipo metamorfosis que aparece me- tamirfosis. También puntuamos segtin normas modernas, asi como quitamos el guién en Las-Heras, Buenos-Aires y semi-barbaro. La ortografia, originalfsima en la primera edicion (Santiago de Chile, 1845), todavia en la cuarta apa- rece con formas que quieren responder a un criterio de pronunciacion real; a veces es insegura. Las graffas 7 por y puramente vocal: i en hoi, y j delante de e y de i, donde la Academia escribe g: jeneral, orijinal, son constantes. Casi siempre en los cultismos latinos escribe s por x: espresar, esplicar; mantiene la x en exijencia, excepto y en exprofeso por razones explicables: pero vacila en ausilio y auxilio. Siempre hallamos Cordova y cordovés. Hemos moderni- zado todas estas graffas de acuerdo con las normas acadé- micas. También hemos ajustado la escritura de los nom- ___ bres propios a la manera corriente actual: Pawnero por 19 Cagnazn Y Chagnazh por Caaguary, idrid por Lamadrid, pues era la f % Peto my ectura correcta algunas pa a ha sido evidente un error AS ey} en hemos puesto lectura propia: Déwvilen todas i hetlemita en lugar de belemita, en | en lugar ae adicion, y belermita en la ets Primera « Algwia on la segunda y cuarta y ie atquia, qu y Soria, en lugar de Sola. qa en la pa Pauncro, mos Me 20 esl CIVILIZACION T BARBARYE 0 QOH VIDA DE IVAN PACUNDO QRROGA- 1 ASPECTO FISICO, COSTUMBRES, I ABITOS DE LA RE PUBLICA ARJENTINA, On ne tue point les idees, Fortout. A los ombres se deguella: a las ideas no. POR Domingo A Lecmeento. Miembro de la Universidad de Chile, i Director de la Escuek. Normal. ener 009 QQerrrrrr rem SAWEIAGO. IMPRENTA DEL PROGRESO. —1845.— ADVERTENCIA DEL AUTOR Después de terminada la publicacion de esta obra, he reci- bido de varios amigos rectificaciones de varios hechos re- feridos en ella. Algunas inexactitudes han debido necesa- riamente escaparse en un trabajo hecho de prisa, lejos del teatro de los acontecimientos y sobre un asunto de que no se habfa escrito nada hasta el presente. Al coordinar entre si sucesos que han tenido lugar en distintas y remotas pro- vincias, y en épocas diversas, consultando a un testigo ocu- lar sobre un punto, registrando manuscritos formados a la ligera, o apelando a las propias reminiscencias, no es extra- fio que de vez en cuando el lector argentino eche de menos algo que él conoce, o disienta en cuanto a algiin nombre propio, una fecha, cambiados 0 puestos fuera de lugar. Pero debo declarar que en los acontecimientos notables a que me refiero, y que sirven de base a las explicaciones que doy, hay una exactitud intachable de que responderan los documentos ptiblicos que sobre ellos existen. Quizds haya un momento en que, desembarazado de las preocupaciones que han precipitado la redaccion de es- ta obrita, vuelva a refundirla en un plan nuevo, desnudan- dola de toda digresién accidental y apoyandola en nume- rosos documentos oficiales, a que s6lo hago ahora una li- gera referencia. 1845 23 SS ON NE TUE POINT LES IDEs Fortour A los hombres se degiiella; a las ideas, no, fio 1840 salia yo de mi patria, desterrado por pal stale lleno de cardenales, puntazos y golpes recibidos el dia anterior en una de esas bacanales pile tas de soldadesca y mazorqueros. Al pasar Por los ia de Zonda, bajo las armas de la patria que en dias més ale- gres habia pintado en una sala escribi con carbon estas palabras: ON NE TUE POINT LES IDEES El Gobierno, a quien se comunico el hecho, mandé una co- mision encargada de descifrar el Jeroglifico, que se deca : ? ‘dale contener desahogos innobles, insultos y amenazas. Oida traduccion: “;Y bien! —Adijeron— squé significa esto? a Significa simplemente que venia a Chile, donde a bertad brillaba ain, y que me proponia Dacer Proveceiay rayos de las luces de sy Prensa hasta el otro lado de los An-_ s. Los que conocen mi conducta en Chile, saben si be cy! plido aquella protesta, 24 APENDICE DOCUMENTOS DE poN JUAN FACUNDO QuiroGa Las proclamas que levan la firma de Juan Facundo Quiroga tienen tales caracteres de autenticidad, que hemos creido itil jnsertarlas aqui, como los Gnicos documentos escritos que quedan de aquel caudillo. Campea en ellas la exageracién y ostentacion del propio valor, a la par del no disimulado de- signio de inspirar miedo a los demas. La incorreccién del lenguaje, la incoherencia de las ideas y el empleo de voces que significan otra cosa que lo que se propone expresar con ellas, o muestran la confusi6n o el estado embrionario de las ideas, revelan en estas proclamas el alma ruda atin, los instin- tos jactanciosos del hombre del pueblo y el candor del que no familiarizado con las letras, ni sospecha siquiera que ha- yaincapacidad de su parte para emitir sus ideas por escrito. {Qué significa, en efecto, “opresores y conquistadores dela libertad”; “ninguna resolucién es mas poderosa que la invocaci6n de la patria”; “vengo a haceros participes de los auspicios que os extienden las provincias litorales”; “elevad fervorosos sacrificios, dictad leyes andlogas al pueblo”? To- do esto es barbarie, confusién de ideas, incapacidad de de- Senvolver el pensamiento por no conocer el sentido de las Palabras. Es, sin duda, ingenuo aquel “libre por pe YI : Ee Propensi6n, mi estado natural es la see ee aes om os una manifestacién de la voluntariedad de su esp Meese sentido. 311 En las Gacetas de Buenos Aires se registra un comunj- ado virulento, obra suya, escrito contra el gobierno por Inuber dictado tina providencia sobre fondos piiblicos que menoseaba cl interés de los tenedores, siéndolo él de algu. nos millones. Mas tarde, mejor aconscjado, dio una satis fac , do. Algunas cartas de Quiroga han visto la luz publica; Pero creo que, como sus proclamas, no merecen conservarse sino como curiosi- dades y monumentos de la época de barbarie. La ‘primera de estas proclamas, sin fecha, pertenece, sin duda, al afio 1829, cuando después de haberse rehecho de la derrota de la Tablada vino a San Juan y a Mendoza. La segunda esta datada de San Luis, de letra manuscrita, yla traia impresa desde Buenos Aires para irla esparciendo por los lugares de su transito. La tercera precedié ala salida del ejército destinado a combatir al general Madrid en Tucu- man, y alude a la reciente muerte de Villafaiie. Al pie de un decreto de la Junta de Representantes de Mendoza, en que se permitfa circular en la provincia papel moneda de Buenos Aires, Facundo Quiroga hizo publicar la siguiente postdata, que tiene todos los caracteres de sus anteriores proclamas: la jactancia, el enredo de la frase y su prurito de aterrar. “El infrascrito —dice— en vista del proyecto de la ley que antecede, protesta por lo mas sagrado de los cielos y de la tierra que el papel moneda no circular en las provin- cias del interior mientras él permanezca en ellas 0 partida- rios de tan detestable plaga pasen por su cadaver; pues que, viendo la justicia de su parte, no conoce peligro que lo arredre ni lo haga desistir de buscarla, como lo hizo por si solo y a su cuenta en los aiios 26 y 27, contra todo el po- der del presidente de la Republica, don Bernardino Riva- davia, cuando quiso ligar las provincias al carro del despo- tismo por medio de los Bancos subalternos de papel mo- neda, y con el santo fin de abrir un vasto campo a los ex- tranjeros para que extrajesen de ellas el dinero metélico. San Juan, septiembre 20 de 1833. —Juan Facundo Quiroga.” 6n al gobierno por otro comun 312 _—e PROCLAMA blos de la Republica: De fee ys RR. N Stinado per | > por el general dieron le acionales a servir de jefe de ha tt os diet an del Kjército de la Nacién ninggin ( ss sin sa da ido por desempefar tan alta confianza. To. 7 ; a. Los enemigos 4 ves, los a s del encargado del P. migos oar oder nacic F ército y sus ve ‘tonal, los inst y y sus vendidos se cuaces nin ginmedio omiten para emponzofiar los corazones y pre yenit 4 10S incautos que no me conocen. La perfidia y la gerracciOn es la bandera de ellos, mientras la franqueza el valor es nuestra divisa. : 7a * Argentinos: Os juro por mi espada que ninguna otra gspiracion me anima que la de la libertad. A nadie se le oculta que mi fortuna es el patrimonio y el sostén de los pravos que mando, y el dia que los pueblos hayan recupe- rado sus derechos sera el mismo de mi silencio y mi reti- ro, Nada més aspira un hombre que no necesita ni corte- jar el Poder ni al que manda. Libre por principios y por propension, mi estado natural es la libertad; por ella verte- ré mi sangre y mil vidas, y no existir4 esclavo donde las lanzas de La Rioja se presenten. *Soldados de mi mando: El que quiera dejar mis filas puede retirarse y hacer uso de mi oferta, que os hago por tercera vez; mas el que quiera enristrar la lanza contra los opresores y oprimidos (sic), quedad al lado mio. Los ene- migos ya saben lo que valéis y os tiemblan. ”Opresores y conquistadores de la libertad: Triunfaréis acaso de los bravos riojanos, porque Ja fortuna es incons- tante; pero se legard hasta el fin de los siglos la memoria de mil héroes que no saben recibir heridas por la espalda. ”Oprimidos: Los que deseéis la libertad o una muerte honrosa, venid a mezclaros con vuestros compatriotas, con Yuestros amigos y con vuestro camarada. —Juan Facundo Quiroga.” 313 EL GENERAL QUIROGA «A los habitantes de las provincias interiores de la Ry wiblica Argentina ° pul “Mis compatriotas: Ninguna resoluci6n es még von aque la invoeacion de la patria, anunciando a sus hijos rosa que Jomar cl orgullo de los opresores de los pue la ocasion de eo Lee Vai formado la decision de no volver a apareecs pee hombre publica; mas mis principios han soforada tale ya en campafia para contribuip a que desaparezcan esos seres funestos que osadamente han despedazado los vinculos entre ‘el pueblo y las leyes’, Las provincias litorales, después de un largo suf;i. miento de humillaciones muy marcadas en obsequio de |a paz, y de haber perdido todas esperanzas de una reconci- liacién fraternal y benéfica que consultase la libre existen- cia de todas, han puesto en acci6n sus recursos para guar- dar sus libertades y salvar las vuestras. Fieles y consecuen- tes a la amistad, han jurado que las armas que han empu- fiado no las depondran hasta no dejar salva la patria, libres y en tranquilidad los pueblos oprimidos de la Republica Argentina. ”Los instantes de crisis que apuntan el término de la existencia de los pérfidos anarquistas del 1° de diciembre que os han sumido en los males que os agobian, se dejan sentir ya mani estamente. ”Ejércitos respetables marchan en diferentes direccio- nes para combatir y destruir en todos puntos a los anar- quizadores. El excelentisimo sefior gobernador de Santa Fe, brigadier don Estanislao Lopez, es el jefe que manda las fuerzas combinadas de los Gobiernos litorales aliados en perpetua federacién, y que ya estan en campaiia. Una division de este ejército, a las érdenes del general don Feli- pe Ibarra, se interna a Santiago a engrosar las fuerzas que ce Yt annie or sa de Rosse, vs a we Aires, general don Juan Manu’ ‘uado a los confines de su territorio propositos. Me tenéis 314 -| Norte con un fuerte ejército de r Pcie que ya podéis contaros ¢: uw ela libertad. nEstoys Pues en campatia, mis ami -4n del ejército combinad eserva, F. et ‘Serva. En fin: todo numero de los Hijos 805, al frente de div inado y a las Gees Jentisimo senor general en jefe, para redimiros del cautive 40. Marcho a protegeros y no a oprimiros. Vengo a hace « participes de los auspicios que os extienden las provin- cias Jitorales para aliviar vuestras desgracias, y aserviros de apoyo contra la crueldad y perfidia de vuestros opresores, No trato de sorprenderos ni de Ilamaros en mi auxi- Jjo; lo primero seria engafiaros; lo segundo, un insulto a la decisin con que constantemente se han manifestado las provincias por la causa de la libertad. Esta verdad se en- cuentra plenamente comprobada en el hecho mismo de que habéis formado tres ejércitos de hombres puramente yoluntarios para sostener los derechos de los pueblos, sin haber tenido enganche que os halagase, ni la mds remota esperanza del miserable cebo del saqueo; la moral fue vuestra guia, y la seguisteis hasta la conclusién de los dos iltimos ejércitos, que fueron tan desgraciados como feliz el primero. Si bien que vive vuestro amigo. San Luis, mar- 20 22 de 1831. —Juan Facundo Quiroga.” PROCLAMA “El general de la division de Los Andes a todos los ha- bitantes de las provincias de Cuyo. »Ministros del Santuario: Elevad al Ser Supremo fervo- rosos sacrificios y pedidle con la efusién de vuestros pia- dosos corazones que suspenda el azote de la guerra fratri- cida en que yace la Republica Argentina. ae A *Honorables RR. de las legislaturas provinciales: Vosotros toca el deber sagrado de dictar leyes aualoes y enéficas al pueblo que os honré con tal alto cargo. ‘ fi Rerosidad de los Gobiernos litorales, de 50 padres de la 315 r en sacrific 98.08 han puesto en er vuestras funciones, no entre ¢| sino en el silencio y reposo de Ja ica, que sin rep tad para ejere Repsibl sna liber plena he de las armas, anquilidad. Wefes Milita Respetad y obedeced la autoridad ci- ad siempre en vigilia para sostenerla contra todo -| que intente derrocarla; este es vuestro deber. TT : id la religién d *Ciudadanos todos: Respeta' gion de puestros padres y sus ministros, las i que nos EER las auto- ridades constituidas. Si asf lo hiciereis, seréis felices y no tendréis motivos de arrepentimiento. : »La division auxiliar de los Andes se retira de vuestro territorio, no al descanso de una vida privada, sino a conti- nuar sus tareas contra los enemigos implacables de la liber- tad y de las leyes. Ella marcharé de frente, pues no conoce peligro que le arredre; se ha propuesto dar libertad alas tres provincias oprimidas en el Norte, o dejar de existir. Ella os deja libres del poder militar de los asesinos del 1° de di- ciembre, y en esto mismo ha recibido la mas grata recom- pensa a sus débiles esfuerzos, que las tres provincias de Cu- yo se mantengan en unién indisoluble y se sostengan mutua- mente contra toda tentativa de los enemigos de su libertad, es la aspiracién y el més ardiente deseo del que os habla. ”Enemigos de la libertad nacional: Sabed que desde el 23 de mayo del presente afio, en que tuve pleno conoci- miento de que vuestros partidarios cometieron el mas ho- rrendo, alevoso y negro crimen de asesinar al benemérito general don José Benito Villafaiie, desenvainé mi espada contra vosotros, protesté que la justicia ocuparia el lugar de la misericordia, convencido que los delitos tolerados mil veces han sacrificado més victimas que los suplicios gjecutados a su tiempo. : "Temblad, de cometer el més leve atentado. Temblad, ae ee las autoridades y las leyes. YY temblad, sino itis de ese loco empeiio de cautivar la libertad de los pueblos, mientras exista. —J; I 1 - —Juan Facundo Quiroga. —San Juan, septiembre 7 de 1831.” ero: estrue! mas perfecta tr i vi 316 CARTAS DEL AUTOR CARTA-PROLOGO A LA SEGUNDA EDICION sefior don Valentin Alsina: Conségrole, mi caro amigo, estas paginas, que vuelven aver la luz ptiblica menos por lo que ellas valen que por el conato de Vd. de amenguar con sus notas los muchos luna- res que afeaban la primera edicién. Ensayo y revelacion ara mi mismo de mis ideas, el Facundo adolecié de los defectos de todo fruto de la inspiracién del momento, sin elauxilio de documentos a la mano, y ejecutada no bien era concebida, lejos del teatro de los sucesos y con propésitos de accién inmediata y militante. Tal como él era, mi pobre librejo ha tenido la fortuna de halar en aquella tierra, cerra- daa la verdad y a la discusion, lectores apasionados, y de mano en mano deslizéndose furtivamente, guardado en algin secreto escondite para hacer alto en sus peregrina- ciones, emprender largos viajes, y ejemplares por centenas llegar ajados y despachurrados, de puro leidos, hasta Buenos Aires a las oficinas del pobre tirano, a los campa- mentos del soldado y a la cabafia del gaucho hasta hacerse 4 mismo en las hablillas populares un mito como su héroe. He usado con parsimonia de sus preciosas notas guar- dando las mas sustanciales para tiempos mejores y mas meditados trabajos, temeroso de que por retocar obra tan informe, desapareciese su fisonomia primitiva y la lozana yvoluntaria audacia de la mal disciplinada concepcion. 317 pro, como tantos otros qe Ta hicha de a fhe, 1, int bien pronto a confundirse ent c Je materiales de cuyo caos discordang, Fste li tad ha hecho nace > inmenso ¢ farrage hi te Pe : toria de Nues. rama mas fecundo en lecciones, Ja de todo resabio la his' < saldra un ¢ mAs rice ¢ : in 2 pr mas viva. que fa dura y penosa formacign re " ‘cana ha presentado. I cliz, yo si como lo deseo, Puedo i ‘dia consagrarme con éxito a tarea tan grande. Echarig al fuego, entonces, de buena gana, cuantas paginas Precipj.. tadas he dejado escapar en el combate en que Vd. y tantos otros valientes eseritores han cogido los més frescos laure. les hiriendo de mas cerca y con armas mejor templadas al poderoso tirano de nuestra patria. oo. He suprimido la Introduccion como inttil y los dos capitulos iltimos como ociosos hoy, recordando una indi- cacién de Vd. en 1846 en Montevideo, en que me insinua- ba que el libro estaba terminado en la muerte de Quiroga, Tengo una ambicién literaria, mi caro amigo, y a satis- facerla consagro muchas vigilias, investigaciones prolijas y estudios meditados. Facundo murié corporalmente en Ba- rranca Yaco, pero su nombre podia escaparse y sobrevivir algunos afios sin castigo ejemplar como era merecido. La justicia de la historia ha caido ya sobre él y el reposo de su tumba guardanlo la supresién de su nombre y el desprecio de los pueblos. Serfa agraviar a la Historia escribir la vida de Rosas, y humillar a nuestra patria recordarla, después de rehabilitada, las degradaciones por que ha pasado. Pero hay otros pueblos y otros hombres que no deben quedar sin humillaci6n y sin ser aleccionados. jOh! la Francia, tan justamente erguida por su suficiencia en las ciencias hist6- ricas, politicas y sociales; la Inglaterra, tan contemplativa € sus intereses comerciales; aquellos politicos de todos los Paises, aquellos escritores que se precian de entendi- dos, si un pobre narrador americano se presentase ante ellos con un libro Para mostrarles, como Dios muestra las Cosas que Ilamamos evidentes, que se han prosternado ante un fantasma, que han contemporizado con una som- tra patria, cl 318 bra jmpotente, a han acatado un montén de bas ando a la estupidez energia, a la ceguera tale a is crapula e intriga y diplomacia a los més , des; si pudiera hacerse esto como es posibl ncidn en las palabras, con intachable imparcialidad en | systipreciacion de los hechos, con exposicién lucida y ani nada, con elevacion de sentimientos y con pone rofundo de los intereses de los pueblos y presentimiento fundado en deduccién légica de los bienes que soiseaton con sus errores y de los males que desarrollaron en nues- tro pais ¢ hicieron desbordar sobre otros... ;No siente Vd. que el que tal hiciera podria presentarse en Europa con su libro en la mano y decir a la Francia y ala Inglaterra, a la monarquia y a la repiblica, a Palmerston y a Guizot, a Luis Felipe y a Luis Napoleén, al Times y a la Presse: jleed, miserables, y humillaos! jHe aqui vuestro hombre! y ha- cer efectivo aquel Ecce Homo tan mal sefialado por los po- derosos al desprecio y al asco de los pueblos. La historia de la tiranfa de Rosas es la mas solemne, la més sublime y la més triste pagina de la especie humana tanto para los pueblos que de ella han sido victima, como para las naciones, gobiernos y politicos europeos o ame- ricanos que han sido actores en el drama o testigos inte- resados. Los hechos estan ahi consignados, clasificados, proba- dos, documentados; faltales empero, el hilo que ha de ligarlos en un solo hecho, el soplo de vida que ha de hacer- los enderezarse todos a un tiempo a la vista del espectador y convertirlos en cuadro vivo con primeros planos palpa- bles y lontananzas necesarias; faltales el colorido que dan el paisaje, los rayos del sol de la patria; faltales la evidencia que trae la estadfstica, que cuenta las cifras, que impone silencio a los fraseadores presuntuosos y hace enmudecer alos poderosos imprudentes. Faltame, para intentarlo, in- terrogar el suelo y visitar los lugares de la escena; oir las Tevelaciones de los cémplices, las deposiciones de las vic- timas, los recuerdos de los ancianos, las doloridas narra- sura, Hla virtud a Broseros ardi le hacerlo, con con ol cora76n; filtame og { ey. ' ; que ha visto y no b ¢ ha e¢ 1 om ' ere y victima, testige do v el os ctor, det ting \ le la nactén Para 1 os hacia atras, haciendo de la icp si codiciando Para my alos defects nde atenc de Juan Facundo Quirog. | ni de nad, ahandonado a la publicidad. Hay una jncy ejemplar que hacer y una gloria que adquirir como escritor argentino: fustigar al mundo y humillar la sober. bia de los grandes de la tierra, ld4mense sabios 0 gobiernos, S; fuera rico fundara un premio Monthion para aquel que lo consiguiera. . Enviole, pues, el Facundo sin otras atenuaciones, y hagalo que continte la obra de rehabilitacién de lo justo y de lo digno que tuvo en mira al principio. Tenemos lo que Dios concede a los que sufren: afios por delante y esperan- za; tengo yo un atomo de los que a Vd. y a Rosas, a la vir- tud y al crimen concede a veces: perseverancia. Persevere- mos, amigo; muramos Wd. ahi y yo acd; pero que ningiin acto, ninguna palabra nuestra revele que tenemos la con- ciencia de nuestra debilidad y de que nos amenazan para hoy y para mafiana tribulaciones y peligros. Queda de Vd. afectisimo amigo, D. E SARMIENTO ‘Yungay, 7 de abril de 1851 320 CARTA AL PROFESOR DON MATTIAS Catan “ALANDRELI autor de un Diccionario Etimol6gico de la Lengua Castellana Mi estimado sefior: Tengo el gusto, para satisfacer a su pedido, de enviarle un ejemplar de la Vida de Facundo Quiroga, reputado ge- neralmente como el escrito ms peculiar mio. En cuanto al lenguaje, revisé esta ultima edicién el ha- blista habanero Mantilla', hallando poco que corregir de las anteriores, y, segtin dijo, llamandole la atencién la ocu- rrencia frecuente de locuciones anticuadas, pero castizas, que atribufa a mucha lectura de autores castellanos an- tiguos. No siendo ésta la verdad, indiquéle como causa que habiéndome criado en una provincia apartada, y formado- me sin estudios ordenados, la lengua de los conquistadores habia debido conservarse alli,mas tiempo sin alteraciones sensibles, lo que corroboraba yo con mucho hechos, y aceptaba él como plausible, bien asi como los ingleses insu- lares de hoy han hallado en Norteamérica locuciones que traia Johnson y no conserva Webster en su Diccionario. “Es decir, corrigié las pruebas de la edicién de 1868; pues al hacer esta reimpresién y comparar esa edicién con la de 1845, no barnes encontrado otra diferencia que la que resulta de la mejor correccién de pruebas. (Nota de Luis Monts, editor chileno de los primeros tomos de Obras de Sarmiento.) a 321 i6n de pruebas de mis Viajes la hizo q 9 do, La corre " juan M. Gutierre7, dle Ia Academia de la Lenguas y 4 juan M. i font Syd 7 ce Be salmente ac adémico, que gu: lion, ‘Andrés Bello, t Jue gustaba Mucho re yendos de provincia como HEngsae ¥ Como recy fe ee mGatumbres americans, techazaba por infund, lis has de las correcciones de Villergas, que la echaly das hablista y que encontré en La Habana de qué parle, de achaque de lengua castellana; pues es hoy un hecho con quistado que los mejores hablistas modernos son amerig ~ nos, hecho reconocido por la Academia misma, acaso we que necesitan mas estudios de la lengua los que viven fuerg del centro que la vivifica, y estan més influidos por los ele. os extranjeros y extrafios a su origen, que tienden g muc| ment incorporarsele. Es lo mas breve que puedo decirle para su direccion en el uso que quiera hacer de mis escritos, agradeciéndole cordialmente su buen deseo. Tengo con este motivo el gusto de suscribirme su afec- tisimo amigo, D. FE SARMIENTO Buenos Aires, agosto 12 de 1881 322

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