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Sensor RTD

El sensor RTD Pt100 es un dispositivo utilizado para medir temperatura con alta precisión en diversas aplicaciones industriales y de laboratorio. Funciona mediante la variación de resistencia de un conductor de platino, que es el material más adecuado para este propósito debido a su estabilidad y pureza. El documento también detalla la construcción, materiales, y especificaciones técnicas de los sensores Pt100, así como sus aplicaciones y tolerancias.
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Sensor RTD

El sensor RTD Pt100 es un dispositivo utilizado para medir temperatura con alta precisión en diversas aplicaciones industriales y de laboratorio. Funciona mediante la variación de resistencia de un conductor de platino, que es el material más adecuado para este propósito debido a su estabilidad y pureza. El documento también detalla la construcción, materiales, y especificaciones técnicas de los sensores Pt100, así como sus aplicaciones y tolerancias.
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Sensor RTD, Termorresistencia PT100 –

Información Técnica
¿Qué es un Pt100 sensor RTD, termorresistivo de temperatura Pt100?
Una sensor RTD o termorresistencia Pt100 es un tipo de sensor utilizado en una amplia
variedad de aplicaciones de medida de temperatura. Existen muchos modelos de
termorresistencias, pero la más utilizada es la conocida como Pt100, disponible en una amplia
gama de diseños y diferentes tipos de acabado, lo que la convierte en una magnifica opción
para realizar una medida precisa de temperatura en la industria, laboratorios, ensayos, etc…
Información Técnica Sensor RTD Pt100
 Termometría Mediante Resistencia de Platino
 Materiales para la Fabricación de Termorresistencias
 Sensores Termorresistivos
 Esquema de Conexión
 Valores de Tolerancia para Elementos
Datos Técnicos Sensor RTD Pt100
 Relación Resistencia / Temperatura
Termorresistencias de Platino
 Aislamiento Mineral
 Vaina Rígida
 Indicadores Portátiles
 Medida Superficial
 Miniatura
 Punta Reducida
 Autoclave
 Otros Sensores
Sensores Pt100
Casquillo,

diám. 1.5 a 8.0mm

Gran selección de casquillos lisos y roscados suministrados con cable de extensión (PVC, FEP, fibra de

vidrio, etc.)

Conector Miniatura Macho, diám. 1.5 a 3.0mm

Terminación conector miniatura macho que soporta hasta 220ºC o 350ºC

Conector Estándar Macho, diám. 0.25 a 8.0mm

Terminación conector estándar macho que soporta hasta 220ºC o 350ºC

Conector Lemo,

diam. 1.5 a 6.0mm


Conector Lemo, macho o hembra, tamaño 1

Terminación roscada,

diam. 1.5 a 8.0mm

Racor M16 x 1.5mm, con cable de extensión (PVC, FEP, fibra de vidrio, etc.)

Cabezal de aleación fundida, diam. 3.0 a 6.0mm

Cabezal roscado de aleación fundida con zócalo cerámico. Disponible en formato simple y doble.

Cabezal miniatura IP67 de aleación fundida, diam. 3.0 a 8.0mm

Cabezal de aleación fundida para intemperie, con tapa roscada y zócalo cerámico. Disponible en formato

simple y doble
Cabezal estándar IP67 de aleación fundida, diam. 4.5 a 8.0mm

Cabezal de aleación fundida para intemperie, con tapa roscada y zócalo cerámico. Disponible en formato

simple, doble y triple

Cabezal robusto IP67 de hierro fundido, diam. 4.5 a 8.0mm

Cabezal de hierro fundido para intemperie, con tapa roscada y zócalo cerámico. Disponible en formato

simple, doble y triple

TERMOMETRÍA MEDIANTE RESISTENCIA DE PLATINO


La resistencia que muestra un conductor eléctrico frente al flujo de una corriente eléctrica está
relacionada con su temperatura, principalmente debido a los efectos de dispersión de
electrones y vibraciones de la red atómica. Esta teoría se basa en el hecho de que los
electrones libres viajan a través del metal en forma de ondas planas modificadas mediante
una función, teniendo la periodicidad de la red cristalina.

El único inconveniente es que las impurezas y los llamados defectos de red también pueden
dar lugar al efecto de dispersión, produciendo variaciones de resistencia. Afortunadamente,
este efecto depende en gran medida de la temperatura, por lo que no supone un problema
demasiado grande, tan sólo se debe tener en cuenta.

De hecho en la práctica, el concepto de medir la temperatura mediante la utilización de


termorresistencia es más sencillo que el de la termometría mediante termopares. En primer
lugar la medida es absoluta, ya que no requiere una compensación de la unión de referencia o
de la unión fría. En segundo lugar, se pueden usar cables de cobre entre el sensor y la
instrumentación asociada, ya que no existen requisitos especiales al respecto.

La primera experiencia de la que se tiene constancia sobre la medición de la temperatura


mediante resistencia tuvo lugar durante la década de 1860 y la realizó Sir William Siemens. A
partir de 1870 y durante bastante tiempo, se fabricaron termómetros basados en este efecto.
No obstante, a pesar de utilizar platino (el material más comúnmente utilizado en termometría
mediante termorresistencia en la actualidad) las fórmulas de interpolación propuestas eran
inadecuadas.
La estabilidad también suponía un problema, debido principalmente a los métodos de
construcción, realizando la fijación de una sustancia refractaria dentro de un tubo de hierro,
dando como resultado la expansión diferencial y la deformación del platino además de los
problemas derivados por la contaminación. Callendar continuó experimentando pero no se
resolvieron las dificultades hasta 1899, cuando se comenzaron a utilizar de forma habitual las
termorresistencias de platino.

Actualmente, el hecho de realizar la medida de temperatura mediante variaciones de


resistencia se acepta si la relación de la temperatura con la resistencia es uniforme, predecible
y estable. Para conseguir estos requisitos es imprescindible que el material que se utilice
como sensor termorresistivo sea lo más puro posible (mínimas impurezas), como ocurre con
algunos de los metales puros cuya resistencia depende casi por completo de la temperatura.

La rigurosidad que impone un estudio serio de termometría debe tener en cuenta la


resistencia que se produce por falta de pureza y además debe mantenerse constante, de esta
forma podemos llegar a ignorarla. Esto significa que la composición física y química se debe
mantener invariable.

El material termorresistivo debe mantenerse en unas condiciones que permitan una excelente
fijación sobre el sustrato donde está depositado para evitar deformaciones, también debe
estar protegido para evitar cambios químicos en la composición del material.

Dependiendo de la precisión que se requiera, la relación existente entre el valor óhmico de la


termorresistencias de platino y la temperatura cumple la siguiente ecuación cuadrática:

Rt/R0 = 1 + At + Bt2 (para t > 0ºC)


Rt/R0 = 1 + At + Bt2 + Ct3(t-100) (para t < 0ºC)

Siendo:

t = temperatura en ºC
Rt = valor resistivo a la temperatura t
R0 = valor resistivo a 0ºC
A, B y C = coeficientes constantes

Para la normativa IEC 60751 los valores de las constantes son:


A = 3.9083 x 10-3 ºC-1
B = -5.775 x 10-7 ºC-2
C = -4.183 x 10-12 ºC-4
Incluso esta ecuación de tercer grado es imperfecta. La escala ITS-90 introduce otra ecuación
de referencia bastante más compleja, con polinomio de 20 términos, para temperaturas
superiores a 200ºC.

Por tanto despejando la temperatura, obtenemos:


t = (1 /α )(Rt - R0)/R0+ δ(t /100)(t /100 - 1)
El coeficiente a equivale a (R100 - R0)/(100*R0), define la pureza y el estado de templado del
platino y básicamente es el coeficiente de temperatura media de la resistencia entre 0 y 100ºC
(pendiente media de la resistencia frente a la curva de temperatura en este intervalo).
Mientras que d es el coeficiente que describe la salida de linealidad en el mismo rango.
Depende de la expansión térmica y de la densidad de las curvas de estado cercanas a la
energía Fermi. De hecho, ambos coeficientes dependen de la pureza del hilo de platino. Para
platino de alta pureza en un estado templado, el coeficiente a se encuentra entre
3.925x10-3/ºC y 3.928x10-3/ºC.

Para las termorresistencias de platino fabricadas a nivel comercial, se han creado tablas
estándar de resistencia frente a temperatura, basadas en un valor resistivo R de 100 ohmios a
0ºC y en un intervalo fundamental (R100-R0) de 38.5 ohmios (coeficiente α de 3.85x10- 3/ºC)
utilizando platino puro dopado con otro metal (ver capítulo 2, sección 6). Las tablas se pueden
conseguir bajo la normativa IEC 60751: 1983, clases de tolerancias A y B (la curva
característica de temperatura-resistencia y tolerancias para detectores resistivos según la
normativa IEC 60751, se encuentra en este manual).
MATERIALES PARA LA FABRICACIÓN DE TERMORRESISTENCIAS
Existen varios materiales que cumplen los principales requisitos elementales para
proporcionar una temperatura predecible, uniforme y estable con relación a la resistencia.
Entre ellos se encuentran los siguientes: cobre, oro, níquel, platino y plata. De estos el cobre,
el oro y la plata tienen bajos valores de resistividad eléctrica, por lo cual son menos
aconsejables para su utilización en la fabricación de termorresistencias. El cobre muestra una
relación prácticamente lineal frente a la temperatura, por este motivo y gracias a su bajo coste
se utiliza en diversas aplicaciones, teniendo en cuenta que por encima de temperaturas
moderadas tiende a oxidarse y generalmente no presenta una buena estabilidad y
repetibilidad. No obstante, presenta un buen comportamiento en aplicaciones donde se
requiere una medición de temperatura dentro del rango de -100ºC a 180ºC.

El níquel y sus aleaciones también tienen un coste relativamente bajo y una resistencia alta
frente a la temperatura, por lo que son muy sensibles. No obstante, se caracterizan por su
baja linealidad respecto a la temperatura y su facilidad de deformación. También muestran
una importante falta de linealidad cerca del punto de Curie (358ºC) lo cual complica las
expresiones de cálculo de resistencia frente a la temperatura alrededor de este punto. Por lo
tanto este tipo de material está restringido dentro de un rango de temperatura aproximado de -
100ºC a 180ºC.

Esto nos acerca al platino, que debido a sus considerables ventajas respecto a los otros
materiales es el más adecuado para su utilización como termorresistencia. En primer lugar, al
ser un metal precioso tiene un amplio rango de temperatura. En segundo lugar, su resistencia
es seis veces superior a la del cobre. En tercer lugar, tiene una relación resistencia-
temperatura razonable, aunque no es completamente lineal. En cuarto lugar, se obtiene en
estado muy puro y permite transformarlo fácilmente en hilos finos o tiras de forma muy
reproducible, consiguiendo que la producción de estos sensores posea la misma respuesta.

Aunque el platino es un metal precioso y por lo tanto no es económico, tan sólo se requieren
pequeñas cantidades para la fabricación de termorresistencias, por lo que su precio no es un
factor significativo a la hora de calcular el coste global. El aspecto negativo es su
susceptibilidad a la contaminación, sobre todo cuando está sometido a temperatura, por lo que
se debe seleccionar cuidadosamente el soporte y los materiales del encapsulado. El
tratamiento térmico de fabricación de estas termorresistencias es especialmente importante en
vista de la presencia de defectos de pureza del material, que están presentes en todo el rango
de temperaturas a no ser que se eliminen mediante recocido.
También se utilizan habitualmente los denominados termistores, semiconductores fabricados
a partir de metal-óxido, que mediante métodos de fabricación tecnológicamente avanzados
consiguen una respuesta no lineal aceptable que cubre un amplio rango de temperatura. No
obstante, no existe normativa sobre estos y están más allá del alcance de esta guía.
Así mismo se utilizan resistencias de película de molibdeno con rangos útiles y estables
alrededor de los -50ºC a 200ºC o de germanio inferiores a 100K y especialmente a 10K donde
la resistividad del platino es demasiado pequeña a efectos prácticos.

En breve profundizaremos en el estudio de las termorresistencias de carbono-cristal que


muestran coeficientes de temperatura negativos y una alta sensibilidad a temperaturas muy
bajas. Es interesante hacer mención sobre la aleación rodio-hierro especialmente indicadas
para temperaturas bajas hasta 0.5K.

VALORES DE TOLERANCIA PARA ELEMENTOS

Sensor RTD, Termorresistencia PT100 –


Información Técnica
¿Qué es un Pt100 sensor RTD, termorresistivo de temperatura Pt100?
Una sensor RTD o termorresistencia Pt100 es un tipo de sensor utilizado en una amplia
variedad de aplicaciones de medida de temperatura. Existen muchos modelos de
termorresistencias, pero la más utilizada es la conocida como Pt100, disponible en una amplia
gama de diseños y diferentes tipos de acabado, lo que la convierte en una magnifica opción
para realizar una medida precisa de temperatura en la industria, laboratorios, ensayos, etc…
Información Técnica Sensor RTD Pt100
 Termometría Mediante Resistencia de Platino
 Materiales para la Fabricación de Termorresistencias
 Sensores Termorresistivos
 Esquema de Conexión
 Valores de Tolerancia para Elementos
Datos Técnicos Sensor RTD Pt100
 Relación Resistencia / Temperatura
Termorresistencias de Platino
 Aislamiento Mineral
 Vaina Rígida
 Indicadores Portátiles
 Medida Superficial
 Miniatura
 Punta Reducida
 Autoclave
 Otros Sensores

Sensores Pt100
Casquillo,

diám. 1.5 a 8.0mm

Gran selección de casquillos lisos y roscados suministrados con cable de extensión (PVC, FEP, fibra de

vidrio, etc.)

Conector Miniatura Macho, diám. 1.5 a 3.0mm

Terminación conector miniatura macho que soporta hasta 220ºC o 350ºC

Conector Estándar Macho, diám. 0.25 a 8.0mm

Terminación conector estándar macho que soporta hasta 220ºC o 350ºC

Conector Lemo,

diam. 1.5 a 6.0mm

Conector Lemo, macho o hembra, tamaño 1


Terminación roscada,

diam. 1.5 a 8.0mm

Racor M16 x 1.5mm, con cable de extensión (PVC, FEP, fibra de vidrio, etc.)

Cabezal de aleación fundida, diam. 3.0 a 6.0mm

Cabezal roscado de aleación fundida con zócalo cerámico. Disponible en formato simple y doble.

Cabezal miniatura IP67 de aleación fundida, diam. 3.0 a 8.0mm

Cabezal de aleación fundida para intemperie, con tapa roscada y zócalo cerámico. Disponible en formato

simple y doble

Cabezal estándar IP67 de aleación fundida, diam. 4.5 a 8.0mm


Cabezal de aleación fundida para intemperie, con tapa roscada y zócalo cerámico. Disponible en formato

simple, doble y triple

Cabezal robusto IP67 de hierro fundido, diam. 4.5 a 8.0mm

Cabezal de hierro fundido para intemperie, con tapa roscada y zócalo cerámico. Disponible en formato

simple, doble y triple

TERMOMETRÍA MEDIANTE RESISTENCIA DE PLATINO


La resistencia que muestra un conductor eléctrico frente al flujo de una corriente eléctrica está
relacionada con su temperatura, principalmente debido a los efectos de dispersión de
electrones y vibraciones de la red atómica. Esta teoría se basa en el hecho de que los
electrones libres viajan a través del metal en forma de ondas planas modificadas mediante
una función, teniendo la periodicidad de la red cristalina.

El único inconveniente es que las impurezas y los llamados defectos de red también pueden
dar lugar al efecto de dispersión, produciendo variaciones de resistencia. Afortunadamente,
este efecto depende en gran medida de la temperatura, por lo que no supone un problema
demasiado grande, tan sólo se debe tener en cuenta.

De hecho en la práctica, el concepto de medir la temperatura mediante la utilización de


termorresistencia es más sencillo que el de la termometría mediante termopares. En primer
lugar la medida es absoluta, ya que no requiere una compensación de la unión de referencia o
de la unión fría. En segundo lugar, se pueden usar cables de cobre entre el sensor y la
instrumentación asociada, ya que no existen requisitos especiales al respecto.

La primera experiencia de la que se tiene constancia sobre la medición de la temperatura


mediante resistencia tuvo lugar durante la década de 1860 y la realizó Sir William Siemens. A
partir de 1870 y durante bastante tiempo, se fabricaron termómetros basados en este efecto.
No obstante, a pesar de utilizar platino (el material más comúnmente utilizado en termometría
mediante termorresistencia en la actualidad) las fórmulas de interpolación propuestas eran
inadecuadas.

La estabilidad también suponía un problema, debido principalmente a los métodos de


construcción, realizando la fijación de una sustancia refractaria dentro de un tubo de hierro,
dando como resultado la expansión diferencial y la deformación del platino además de los
problemas derivados por la contaminación. Callendar continuó experimentando pero no se
resolvieron las dificultades hasta 1899, cuando se comenzaron a utilizar de forma habitual las
termorresistencias de platino.

Actualmente, el hecho de realizar la medida de temperatura mediante variaciones de


resistencia se acepta si la relación de la temperatura con la resistencia es uniforme, predecible
y estable. Para conseguir estos requisitos es imprescindible que el material que se utilice
como sensor termorresistivo sea lo más puro posible (mínimas impurezas), como ocurre con
algunos de los metales puros cuya resistencia depende casi por completo de la temperatura.

La rigurosidad que impone un estudio serio de termometría debe tener en cuenta la


resistencia que se produce por falta de pureza y además debe mantenerse constante, de esta
forma podemos llegar a ignorarla. Esto significa que la composición física y química se debe
mantener invariable.

El material termorresistivo debe mantenerse en unas condiciones que permitan una excelente
fijación sobre el sustrato donde está depositado para evitar deformaciones, también debe
estar protegido para evitar cambios químicos en la composición del material.

Dependiendo de la precisión que se requiera, la relación existente entre el valor óhmico de la


termorresistencias de platino y la temperatura cumple la siguiente ecuación cuadrática:

Rt/R0 = 1 + At + Bt2 (para t > 0ºC)


Rt/R0 = 1 + At + Bt2 + Ct3(t-100) (para t < 0ºC)

Siendo:

t = temperatura en ºC
Rt = valor resistivo a la temperatura t
R0 = valor resistivo a 0ºC
A, B y C = coeficientes constantes

Para la normativa IEC 60751 los valores de las constantes son:


A = 3.9083 x 10-3 ºC-1
B = -5.775 x 10-7 ºC-2
C = -4.183 x 10-12 ºC-4
Incluso esta ecuación de tercer grado es imperfecta. La escala ITS-90 introduce otra ecuación
de referencia bastante más compleja, con polinomio de 20 términos, para temperaturas
superiores a 200ºC.

Por tanto despejando la temperatura, obtenemos:


t = (1 /α )(Rt - R0)/R0+ δ(t /100)(t /100 - 1)
El coeficiente a equivale a (R100 - R0)/(100*R0), define la pureza y el estado de templado del
platino y básicamente es el coeficiente de temperatura media de la resistencia entre 0 y 100ºC
(pendiente media de la resistencia frente a la curva de temperatura en este intervalo).
Mientras que d es el coeficiente que describe la salida de linealidad en el mismo rango.
Depende de la expansión térmica y de la densidad de las curvas de estado cercanas a la
energía Fermi. De hecho, ambos coeficientes dependen de la pureza del hilo de platino. Para
platino de alta pureza en un estado templado, el coeficiente a se encuentra entre
3.925x10-3/ºC y 3.928x10-3/ºC.

Para las termorresistencias de platino fabricadas a nivel comercial, se han creado tablas
estándar de resistencia frente a temperatura, basadas en un valor resistivo R de 100 ohmios a
0ºC y en un intervalo fundamental (R100-R0) de 38.5 ohmios (coeficiente α de 3.85x10- 3/ºC)
utilizando platino puro dopado con otro metal (ver capítulo 2, sección 6). Las tablas se pueden
conseguir bajo la normativa IEC 60751: 1983, clases de tolerancias A y B (la curva
característica de temperatura-resistencia y tolerancias para detectores resistivos según la
normativa IEC 60751, se encuentra en este manual).
MATERIALES PARA LA FABRICACIÓN DE TERMORRESISTENCIAS
Existen varios materiales que cumplen los principales requisitos elementales para
proporcionar una temperatura predecible, uniforme y estable con relación a la resistencia.
Entre ellos se encuentran los siguientes: cobre, oro, níquel, platino y plata. De estos el cobre,
el oro y la plata tienen bajos valores de resistividad eléctrica, por lo cual son menos
aconsejables para su utilización en la fabricación de termorresistencias. El cobre muestra una
relación prácticamente lineal frente a la temperatura, por este motivo y gracias a su bajo coste
se utiliza en diversas aplicaciones, teniendo en cuenta que por encima de temperaturas
moderadas tiende a oxidarse y generalmente no presenta una buena estabilidad y
repetibilidad. No obstante, presenta un buen comportamiento en aplicaciones donde se
requiere una medición de temperatura dentro del rango de -100ºC a 180ºC.

El níquel y sus aleaciones también tienen un coste relativamente bajo y una resistencia alta
frente a la temperatura, por lo que son muy sensibles. No obstante, se caracterizan por su
baja linealidad respecto a la temperatura y su facilidad de deformación. También muestran
una importante falta de linealidad cerca del punto de Curie (358ºC) lo cual complica las
expresiones de cálculo de resistencia frente a la temperatura alrededor de este punto. Por lo
tanto este tipo de material está restringido dentro de un rango de temperatura aproximado de -
100ºC a 180ºC.

Esto nos acerca al platino, que debido a sus considerables ventajas respecto a los otros
materiales es el más adecuado para su utilización como termorresistencia. En primer lugar, al
ser un metal precioso tiene un amplio rango de temperatura. En segundo lugar, su resistencia
es seis veces superior a la del cobre. En tercer lugar, tiene una relación resistencia-
temperatura razonable, aunque no es completamente lineal. En cuarto lugar, se obtiene en
estado muy puro y permite transformarlo fácilmente en hilos finos o tiras de forma muy
reproducible, consiguiendo que la producción de estos sensores posea la misma respuesta.

Aunque el platino es un metal precioso y por lo tanto no es económico, tan sólo se requieren
pequeñas cantidades para la fabricación de termorresistencias, por lo que su precio no es un
factor significativo a la hora de calcular el coste global. El aspecto negativo es su
susceptibilidad a la contaminación, sobre todo cuando está sometido a temperatura, por lo que
se debe seleccionar cuidadosamente el soporte y los materiales del encapsulado. El
tratamiento térmico de fabricación de estas termorresistencias es especialmente importante en
vista de la presencia de defectos de pureza del material, que están presentes en todo el rango
de temperaturas a no ser que se eliminen mediante recocido.
También se utilizan habitualmente los denominados termistores, semiconductores fabricados
a partir de metal-óxido, que mediante métodos de fabricación tecnológicamente avanzados
consiguen una respuesta no lineal aceptable que cubre un amplio rango de temperatura. No
obstante, no existe normativa sobre estos y están más allá del alcance de esta guía.

Así mismo se utilizan resistencias de película de molibdeno con rangos útiles y estables
alrededor de los -50ºC a 200ºC o de germanio inferiores a 100K y especialmente a 10K donde
la resistividad del platino es demasiado pequeña a efectos prácticos.

En breve profundizaremos en el estudio de las termorresistencias de carbono-cristal que


muestran coeficientes de temperatura negativos y una alta sensibilidad a temperaturas muy
bajas. Es interesante hacer mención sobre la aleación rodio-hierro especialmente indicadas
para temperaturas bajas hasta 0.5K.

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