TEMA 2.
1: El constitucionalismo español en el siglo XIX
El siglo XIX fue una etapa clave en la historia constitucional de España. A lo largo de esta
centuria se produjeron numerosos intentos de establecer un sistema político basado en el
liberalismo, con la redacción de hasta siete constituciones. Estas cartas magnas no solo
reflejaron los ideales políticos de cada momento, sino también la intensa lucha entre
moderados y progresistas, las dos principales familias del liberalismo español.
Introducción general: inestabilidad constitucional
Durante el siglo XIX, España vivió una profunda inestabilidad política e institucional. Esta
se tradujo en constantes cambios de régimen, pronunciamientos militares, guerras civiles
(como las carlistas) y una sucesión de constituciones que pocas veces llegaron a
consolidarse. A pesar de las diferencias entre ellas, todas comparten elementos comunes
como:
● El reconocimiento de la soberanía nacional (aunque con matices).
● La defensa de una monarquía constitucional.
● La existencia de Cortes representativas.
● La división de poderes y una cierta garantía de derechos.
Sin embargo, el grado de participación política, el reconocimiento de libertades, el peso de
la Corona y el modelo de Estado fueron variables dependientes del color político del grupo
que ostentaba el poder.
Las principales constituciones del siglo XIX
La Constitución de 1812
● Redactada por las Cortes de Cádiz.
● Representa el primer intento liberal moderno.
● Proclama la soberanía nacional, la separación de poderes, y la necesidad de una
administración racional.
● Establece un sistema de sufragio censitario e indirecto.
● Reconoce algunas libertades individuales, como la de imprenta.
● Su vigencia fue limitada: aplicada solo durante 1812–1814, 1820–1823 y
brevemente en 1836.
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El Estatuto Real de 1834 (maria cristina)
● No es una constitución en sentido estricto, sino una carta otorgada por la Corona.
● No reconoce la soberanía nacional, sino que reestablece una autoridad monárquica
"benevolente".
● Establece unas Cortes bicamerales, pero sin verdaderos poderes legislativos.
La Constitución de 1837
● Es el primer texto plenamente liberal tras la muerte de Fernando VII.
● Progresista, aunque conciliadora.
● Establece la soberanía nacional, división de poderes y un sufragio censitario más
abierto.
● Reconoce derechos civiles como la libertad de imprenta.
● Fue la base legal del régimen isabelino hasta 1845.
La Constitución de 1845
● Redactada por los moderados tras su victoria.
● Rebaja el contenido democrático de la anterior:
○ La soberanía pasa a ser compartida entre la Corona y las Cortes.
○ El sufragio se restringe aún más (muy reducido).
○ Se refuerza el papel del rey: puede disolver las Cortes, vetar leyes y controlar
el gobierno.
○ Se reduce la protección de derechos individuales.
La Constitución de 1856 ("non nata") (isabel)
● Texto redactado por los progresistas, nunca llegó a promulgarse.
● Profundiza en el sufragio, las libertades y el papel del Parlamento.
● Refleja la aspiración de un liberalismo más democrático.
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● Fue suspendida por un golpe de Estado del general O'Donnell.
La Constitución de 1869
● Redactada tras la revolución de 1868 (“La Gloriosa”).
● Es una constitución democrática y avanzada para su época.
● Proclama:
○ Sufragio universal masculino.
○ Amplia declaración de derechos (libertad de culto, reunión, asociación...).
○ División clara de poderes y monarquía parlamentaria.
● Bajo este texto reinó Amadeo I, aunque por poco tiempo.
La Constitución de 1876
● Aprobada tras el final del Sexenio Democrático y la restauración de los Borbones.
● Inspirada en la de 1845, pero más ambigua y flexible.
● Permitía un amplio margen de interpretación para adaptarse a gobiernos moderados
o más liberales.
● Se mantuvo en vigor hasta 1923, siendo la más duradera del siglo XIX.
● Bajo su marco se instauró el sistema del turnismo entre conservadores y liberales,
con elecciones controladas (fraude electoral y caciquismo).
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Comparación entre constituciones: evolución y retrocesos
Constitución Soberanía Sufragio Libertades Papel del Rey
1812 Nacional Censitario, Moderadas Limitado
(revolución indirecto
liberal)
1837 (maria Nacional Censitario más Claras Controlado por
cristina+pro amplio Cortes
gresistas)
1845 Compartida Muy restringido Reducción de Poder reforzado
(isabel+mod (Rey+Cortes) derechos
erados)
1869 Nacional Universal Ampliadas Figura
(sexenio masculino parlamentaria
demo)
1876 Ambigua Censitario, Formales Ámbito amplio
(restauració manipulable según gobierno
n
borbónica)
Conclusión: un siglo de ensayo y error
El siglo XIX español fue un tiempo de experimentación constitucional. Se ensayaron
diferentes fórmulas políticas sin lograr consolidar una democracia estable. A pesar de los
avances formales, el sistema liberal funcionó de forma muy limitada: restringido por el
sufragio censitario, la intervención del ejército en la vida política, el caciquismo y la
exclusión social de amplias capas de la población.
Aun así, este siglo sentó las bases ideológicas, institucionales y administrativas del
constitucionalismo español moderno. La lucha por los derechos, la representación y la
organización territorial continuaría durante el siglo XX.
TEMA 2.2: Del liberalismo moderado al fracaso republicano: Isabel II, Sexenio
Democrático y Restauración
El reinado de Isabel II (1833–1868): consolidación inestable del liberalismo
Tras la muerte de Fernando VII en 1833 se abre una etapa marcada por la lucha entre el
absolutismo (carlistas) y el liberalismo. Isabel II, menor de edad, sube al trono con el apoyo
de los liberales frente a los carlistas, que defendían el Antiguo Régimen y la sucesión de
Carlos María Isidro.
Características clave de este periodo:
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● Inicio del régimen liberal, pero con profundas contradicciones.
● Continuos enfrentamientos entre moderados y progresistas:
○ Los moderados favorecían un sistema centralizado, conservador, con
sufragio muy restringido y protagonismo del monarca.
○ Los progresistas defendían un liberalismo más abierto, con más derechos y
un sufragio más inclusivo.
● Constituciones:
○ 1837 (progresista): reconoce soberanía nacional, amplia libertades, pero
mantiene el sufragio censitario.
○ 1845 (moderada): recorte de libertades, soberanía compartida con el rey,
fuerte centralismo.
● Militarismo político: frecuentes pronunciamientos que condicionaban los cambios
de gobierno.
● Desamortizaciones (Mendizábal y Madoz): intentos de reforma económica y
modernización del Estado.
● La monarquía de Isabel II acabó desprestigiada por la corrupción, el autoritarismo
y la falta de legitimidad democrática.
El Sexenio Democrático (1868–1874): revolución, democracia y fracaso
El derrocamiento de Isabel II por la Revolución de 1868 (“La Gloriosa”) abre una etapa de
gran ambición democrática, conocida como el Sexenio Democrático. Supuso el intento
más serio de establecer una democracia parlamentaria en España en el siglo XIX.
Etapas del Sexenio:
1. Gobierno Provisional (1868–1870):
○ Dirigido por Prim y Serrano.
○ Se redacta la Constitución de 1869:
■ Sufragio universal masculino.
■ Libertad de culto, asociación, enseñanza.
■ División de poderes y monarquía parlamentaria.
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○ Búsqueda de un monarca “progresista” para ocupar el trono vacante.
2. Reinado de Amadeo I (1871–1873):
○ Rey italiano elegido por las Cortes.
○ Rechazado tanto por monárquicos tradicionales como por republicanos.
○ Incapacidad para controlar la inestabilidad social y política.
○ Abdicación en 1873 tras el asesinato del general Prim y el aislamiento
institucional.
3. Primera República (1873–1874):
○ Fue proclamada por las Cortes tras la marcha de Amadeo.
○ Dominada por los conflictos internos: federalistas vs. unitarios.
○ Se redacta un proyecto de Constitución Federal (1873), que no se aplica.
○ Rebeliones cantonales, guerra carlista y falta de liderazgo.
○ Golpe de Estado de Pavía (enero de 1874): disolución del Parlamento.
○ Dictadura de Serrano hasta el pronunciamiento de Martínez Campos en
Sagunto.
La Restauración borbónica (1875–1923): liberalismo sin democracia
Con el pronunciamiento de Martínez Campos, se restaura la monarquía borbónica en la
figura de Alfonso XII, hijo de Isabel II. Este periodo, diseñado por Cánovas del Castillo, se
caracteriza por un sistema estable pero profundamente antidemocrático.
Pilares del sistema restauracionista:
● Constitución de 1876:
○ Ambigua y duradera.
○ Soberanía compartida: el rey podía disolver Cortes y nombrar gobiernos.
○ Establece una monarquía constitucional con amplios poderes ejecutivos para
la Corona.
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● Turno pacífico de partidos:
○ Conservadores y liberales se alternaban en el poder mediante fraude
electoral sistemático.
○ Las elecciones se manipulaban desde el Ministerio de la Gobernación a
través de los caciques locales.
● Caciquismo:
○ Sistema clientelar por el cual un “cacique” controlaba el voto en su territorio
mediante favores, presiones o coacciones.
○ Garantizaba que los resultados electorales fuesen los deseados por el
gobierno central.
Consecuencias:
● Aparentemente liberal, el sistema no garantizaba representación política real.
● Se marginaba a las clases populares, no había libertad de prensa real ni pluralismo
efectivo.
● El sistema excluía a los movimientos obreros, republicanos, nacionalistas y
anarquistas.
● Aunque fue un periodo de estabilidad institucional, también supuso un
estancamiento político que desembocaría en crisis a principios del siglo XX.
Conclusión: entre el ideal liberal y la práctica autoritaria
Este largo periodo, que va desde el reinado de Isabel II hasta la Restauración, representa
una fase de ensayo de distintas fórmulas liberales en España. Se pasó de los
enfrentamientos entre moderados y progresistas a un intento revolucionario de construir una
democracia (Sexenio), para acabar en un sistema liberal moderado sin democracia real
(Restauración).
● El liberalismo español se caracterizó por ser elitista, excluyente y muy dependiente
del ejército y del poder central.
● Los intentos democratizadores fueron efímeros y frágiles, incapaces de generar
consenso o estabilidad.
● La falta de participación real, unida al fraude electoral y a la corrupción
estructural, marcaron un siglo de frustraciones constitucionales.
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TEMA 2.3: La dictadura de Primo de Rivera (1923–1930)
1. Contexto europeo e ideológico
La dictadura de Primo de Rivera no fue un fenómeno aislado en Europa, sino parte de un
contexto general de crisis de los regímenes liberales, que en los años de entreguerras
dieron paso a soluciones autoritarias como:
● El fascismo en Italia (1922)
● La dictadura de Horthy en Hungría
● La militarización del poder en Polonia
En España, la monarquía liberal de la Restauración estaba completamente deslegitimada
por:
● El desastre de Annual (1921)
● La corrupción y el caciquismo
● La incapacidad de integrar a las masas y responder a los nuevos conflictos sociales
2. El golpe de Estado de 1923: inicio de la dictadura “temporal”
El 13 de septiembre de 1923, el general Miguel Primo de Rivera, Capitán General de
Cataluña, se alzó contra el gobierno liberal. Contó con el apoyo del rey Alfonso XIII, que
esperaba que la dictadura restaurase el orden sin alterar la monarquía.
Primo de Rivera prometió que sería un "paréntesis" breve, pero:
● Suspendió la Constitución
● Disolvió el Parlamento
● Prohibió los partidos
● Se apoyó en el Ejército y en un nuevo partido: la Unión Patriótica
Sectores que apoyaron el golpe:
● La burguesía, alarmada por los conflictos laborales
● La Iglesia, que lo vio como una cruzada moral
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● Los militares africanistas, que exigían orden y autoridad
3. El Directorio Militar (1923–1925)
Objetivos principales:
● Restaurar el orden público
● Resolver la cuestión marroquí
● Limpiar el sistema político del caciquismo
Medidas destacadas:
● Supresión de ayuntamientos y diputaciones.
● Nombramiento de vocales asociados por renta.
● Control militar directo en provincias.
● Censura de prensa y represión sindical.
● Solución autoritaria a la guerra de Marruecos, con ayuda francesa y victoria en
Alhucemas (1925).
4. El Directorio Civil (1925–1930): institucionalización de la dictadura
A partir de 1925, Primo de Rivera busca institucionalizar su régimen. Nombra un Directorio
Civil, crea una Asamblea Nacional consultiva (corporativa) y planifica una nueva
Constitución autoritaria que nunca llega a promulgarse.
Política social y económica:
● Obras públicas a gran escala (carreteras, regadíos, trenes).
● Intervencionismo estatal y creación de monopolios.
● Reformas laborales: comités mixtos, seguridad social incipiente, vivienda obrera.
● Colaboración con la UGT; represión a la CNT y comunistas.
Campañas de nacionalización:
● Reforzamiento del catolicismo y la unidad nacional.
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● Control educativo: escuelas públicas, censura ideológica.
● Rechazo total a la autonomía catalana y vasca: eliminación de mancomunidades,
cierre de medios y centros culturales regionales
5. El final de la dictadura (1929–1930)
Aunque la dictadura logró cierta estabilidad inicial, hacia 1929 el apoyo político y social se
desmorona:
● Las élites económicas pierden confianza por el intervencionismo.
● El Ejército se divide y empieza a cuestionar al dictador.
● La Iglesia se distancia al ver peligrar la monarquía.
● La oposición se reorganiza: socialistas, republicanos y estudiantes.
En enero de 1930, Primo de Rivera dimite, incapaz de sostener su poder. El rey nombra al
general Berenguer, pero el desprestigio del régimen es ya irreversible.
6. Conclusión: un fracaso autoritario con consecuencias duraderas
La dictadura de Primo de Rivera fracasó en su intento de renovar el sistema desde arriba.
Aunque introdujo ciertos elementos de modernización, no logró establecer un régimen
estable ni integrador. Su legado fue:
● La deslegitimación definitiva de la monarquía.
● El debilitamiento de las estructuras liberales.
● La radicalización política posterior que desembocará en la Segunda República y,
más tarde, en la Guerra Civil.
TEMA 2.3 – LA SEGUNDA RESTAURACIÓN (1898–1923)
1. Introducción: del 98 al autoritarismo
Tras la derrota en la guerra colonial de 1898, España entró en una etapa de
descomposición del sistema de la Restauración. El régimen parlamentario, basado en el
turno de partidos y el caciquismo, fue incapaz de afrontar las transformaciones sociales,
políticas y territoriales del nuevo siglo.
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Mientras Europa avanzaba hacia la política de masas, el sistema español seguía anclado
en el elitismo, el clientelismo y la exclusión, lo que acabó provocando su crisis total en
1923, con el golpe de Primo de Rivera.
2. Reformismo conservador: la “revolución desde arriba” de Maura
Entre 1907 y 1909, el conservador Antonio Maura intentó regenerar el sistema sin
romperlo, con una reforma autoritaria y paternalista.
▸ Objetivos:
● Ampliar la participación desde arriba sin alterar la monarquía ni los privilegios
sociales.
● Crear una “democracia ordenada y conservadora”.
▸ Medidas:
● Reforma electoral (1907): control judicial del proceso, censo más limpio.
● Reforma local: fortalecimiento de ayuntamientos, creación de mancomunidades
provinciales.
● Promoción del asociacionismo y gestión pública en educación, higiene y obras
públicas.
▸ Resultados:
● Modernizó parte de la administración.
● Pero no tocó el núcleo del poder caciquil ni introdujo reformas estructurales.
● Fracasa políticamente tras la Semana Trágica de Barcelona (1909), donde ordenó
una dura represión del movimiento obrero y antimilitarista.
3. Reformismo liberal: el proyecto truncado de Canalejas
Entre 1910 y 1912, José Canalejas lidera un intento más progresista de modernizar el
sistema desde el Partido Liberal.
▸ Propuestas clave:
● Secularización del Estado:
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○ Registro civil y control sobre órdenes religiosas.
○ Matrimonio y enterramientos civiles.
● Reformas sociales:
○ Eliminación del impuesto de consumos (muy impopular).
○ Limitación del trabajo infantil y jornada laboral en minas.
○ Regulación del servicio militar obligatorio.
▸ Obstáculos:
● Oposición de la Iglesia y los sectores conservadores.
● Dificultades en Marruecos (presión militarista).
● Asesinato de Canalejas en 1912 → ruptura del Partido Liberal y parálisis de las
reformas.
4. El sistema se agota: fragmentación del turno y crisis parlamentaria
A partir de 1913, el sistema bipartidista deja de funcionar:
● Maura rechaza pactar con los liberales.
● División interna en ambos partidos (Conservador y Liberal).
● Caída de la participación electoral (del 76% en 1910 al 48% en 1922).
● Paralización del Parlamento e intervención creciente de la Corona y el Ejército.
5. Conflictos militares y autoritarismo
▸ Caso ¡Cu-Cut! y Ley de Jurisdicciones (1906):
● Agresión de militares a un medio satírico catalán.
● El Gobierno cede y aprueba una ley que permite a tribunales militares juzgar
delitos contra el Ejército → militarización del poder.
▸ Alfonso XIII:
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● Cada vez más involucrado en política.
● Se alía con sectores africanistas, conservadores y militaristas.
● Pierde su papel neutral como árbitro constitucional.
6. Los márgenes del sistema: oposición desde fuera del turno
El sistema no pudo integrar a nuevos actores políticos:
▸ Por la izquierda:
● Socialistas (PSOE, UGT): crecimiento progresivo, centrado en el movimiento obrero
urbano.
● Anarquistas (CNT): fuerza hegemónica en Cataluña y Andalucía, impulsora de
grandes huelgas.
▸ Por la derecha:
● Católicos movilizados: Acción Católica, sindicatos confesionales.
● Nacionalismos periféricos:
○ Catalanismo: Liga Regionalista.
○ Nacionalismo vasco: PNV.
▸ Por el centro:
● Republicanos: desunidos, pero activos en ciudades.
● Regionalistas moderados: impulso de las mancomunidades.
7. El colapso final: 1917–1923
▸ Crisis de 1917:
● Triple desafío simultáneo:
○ Crisis militar: protestas de oficiales (“juntas de defensa”).
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○ Crisis parlamentaria: boicot al Parlamento (Asamblea de Parlamentarios).
○ Crisis social: huelga general convocada por socialistas y CNT.
▸ Desastre de Annual (1921):
● Derrota militar desastrosa en Marruecos.
● 13.000 muertos → escándalo político y presión para investigar al rey y al ejército.
● La opinión pública pide responsabilidades: se convierte en una crisis de régimen.
8. El golpe de Estado de Primo de Rivera (1923)
Ante el bloqueo político, el desprestigio de los partidos y la amenaza de reforma militar:
● El general Miguel Primo de Rivera da un golpe en Barcelona el 13 de septiembre
de 1923.
● El rey Alfonso XIII lo apoya sin reservas → fin de la monarquía constitucional.
● Se suspende la Constitución y se abre paso a una dictadura militar y autoritaria.
9. Conclusión
La Segunda Restauración fue un periodo de intentos frustrados de modernización dentro
de un sistema cerrado, que no supo adaptarse a las demandas de democratización, justicia
social y autonomía regional.
● Maura y Canalejas intentaron reformas “desde arriba”, pero fracasaron por falta de
voluntad y oposición estructural.
● El sistema se descompuso entre 1917 y 1923, incapaz de integrar las nuevas
fuerzas sociales y políticas.
● El golpe de 1923 fue la consecuencia final de un régimen que no supo renovarse ni
abrirse, y marcó el inicio del autoritarismo.
TEMA 2.4: La Segunda República Española (1931–1936)
Introducción: un régimen democrático en un contexto de polarización
La Segunda República fue proclamada el 14 de abril de 1931 tras las elecciones
municipales del 12 de abril, donde las candidaturas republicano-socialistas vencieron en la
mayoría de las grandes ciudades. Esto se interpretó como un rechazo generalizado a la
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monarquía de Alfonso XIII, que decidió exiliarse. Se inauguraba así un nuevo régimen
democrático, muy ambicioso en sus objetivos, pero que acabaría colapsando en medio de
una creciente radicalización política, violencia social e inestabilidad institucional.
La Constitución de 1931: una apuesta por la modernidad democrática
La República fue proclamada antes de aprobar una nueva constitución. En primer lugar, se
constituyó un Gobierno Provisional, cuya función principal era preparar elecciones a
Cortes Constituyentes, celebradas el 28 de junio de 1931. Estas elecciones dieron una
amplia mayoría a republicanos y socialistas. El nuevo Parlamento redactó la Constitución
de 1931, aprobada el 9 de diciembre.
Principales características de la Constitución de 1931:
● España se define como una República democrática de trabajadores de toda
clase, organizada en un Estado integral.
● Se establece la soberanía popular, el sufragio universal (masculino y femenino)
y un sistema parlamentario unicameral.
● El Estado se declara laico. Se reconocen libertades religiosas, pero se limita la
influencia de la Iglesia en la educación y la política.
● Amplísima declaración de derechos: libertad de expresión, derecho a la educación,
protección del trabajo, igualdad ante la ley, derecho al divorcio, etc.
● Posibilidad de autonomía regional: cualquier región podía convertirse en autónoma
si lo aprobaba su población por referéndum y lo ratificaban las Cortes.
● Abolición de privilegios nobiliarios y separación clara entre Iglesia y Estado.
En conjunto, la Constitución de 1931 fue muy avanzada para su época, tanto en derechos
sociales como en planteamiento territorial y secularización del Estado.
Fases del régimen republicano
1. El bienio reformista (1931–1933)
Durante estos años, el Gobierno estuvo formado principalmente por republicanos de
izquierda y socialistas. Fue una fase de grandes reformas estructurales:
● Reforma militar (Azaña): reducción del poder del ejército, cierre de academias
militares, jubilación anticipada.
● Reforma educativa: impulso a la escuela pública, laica y mixta; aumento de
escuelas y maestros.
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● Reforma agraria: expropiación de grandes latifundios mal explotados para repartir
tierra a campesinos. Se encontró con mucha resistencia.
● Reforma religiosa: eliminación del presupuesto al clero, disolución de órdenes
religiosas que gestionaban la educación, sobre todo la Compañía de Jesús.
● Reforma territorial: aprobación del Estatuto de Autonomía de Cataluña (1932).
Estas reformas generaron una fuerte oposición de sectores conservadores, monárquicos,
militares y de la Iglesia, que comenzaron a conspirar contra la República.
2. El bienio conservador o "bienio negro" (1933–1935)
Las elecciones de noviembre de 1933, las primeras en las que votaron las mujeres, dieron
la victoria a la derecha, representada por el Partido Radical y la CEDA (Confederación
Española de Derechas Autónomas).
● Las reformas anteriores se frenaron o se revirtieron parcialmente.
● Se aprobaron leyes que beneficiaban a la Iglesia y los grandes propietarios.
● La Revolución de Octubre de 1934 fue una reacción de las izquierdas,
especialmente en Asturias (insurrección obrera) y Cataluña (proclamación del
Estado catalán dentro de la República).
● El gobierno reprimió duramente las insurrecciones, con detenciones masivas,
clausura de estatutos autonómicos y represión del movimiento obrero.
Este periodo marcó una polarización extrema entre izquierdas y derechas, debilitando aún
más el consenso constitucional.
3. El Frente Popular y el colapso del régimen (1936)
En febrero de 1936 ganó las elecciones el Frente Popular, coalición de partidos de
izquierda (socialistas, comunistas, republicanos, anarquistas). Inmediatamente:
● Se amnistió a los presos políticos del bienio anterior.
● Se reactivaron las reformas agrarias y autonómicas.
● Se incrementaron los enfrentamientos sociales, los atentados y los asesinatos
políticos.
● Se profundizó la división en el ejército, que empezó a preparar una insurrección
armada.
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Finalmente, el 17–18 de julio de 1936, un grupo de generales se sublevó contra el gobierno
republicano. Comenzaba la Guerra Civil Española.
Factores del fracaso republicano
Pese a sus intenciones democratizadoras, la II República fracasó por múltiples causas:
● Falta de consenso mínimo entre las principales fuerzas políticas: ni la izquierda
revolucionaria ni la derecha autoritaria aceptaban plenamente las reglas del juego
democrático.
● Polarización ideológica extrema, que eliminó al centro político.
● Violencia social creciente, protagonizada tanto por sectores de la izquierda como
por los paramilitares de derechas.
● Poder paralelo del ejército, con escasa lealtad a la República.
● Hostilidad de la Iglesia católica y del empresariado agrario a las reformas
republicanas.
● Un contexto europeo de crisis de las democracias liberales en los años 30.
Conclusión: un intento fallido de democratización
La Segunda República representó el mayor esfuerzo democratizador y reformista de la
España contemporánea antes de 1978. Introdujo por primera vez el sufragio femenino,
reconoció derechos sociales avanzados y se enfrentó a grandes problemas estructurales
como el reparto de tierras, la educación o la relación entre Estado e Iglesia.
Sin embargo, el débil arraigo social de la democracia, la incapacidad para construir
consensos amplios, y la radicalización de los conflictos sociales y políticos la llevaron al
colapso. La República no cayó solo por un golpe militar, sino por el conjunto de crisis
acumuladas que facilitaron la insurrección.
TEMA 2.5: Oligarquía y corrupción desde la Restauración hasta la Segunda República
Introducción: una democracia sin demócratas
Aunque el sistema político de la Restauración (1875–1923) se presentó formalmente como
una monarquía parlamentaria, su funcionamiento real fue profundamente oligárquico. El
aparato institucional —basado en la Constitución de 1876, las Cortes bicamerales y un
sistema electoral aparentemente representativo— estaba en realidad al servicio de una red
de poder cerrada, controlada por una élite política, económica y territorial que
garantizaba la estabilidad mediante el fraude, el caciquismo y el clientelismo.
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Este sistema era estable, sí, pero al precio de una democracia meramente formal que no
respondía ni a la voluntad popular ni a una competición política real. En este contexto, la
corrupción política y económica no fue una excepción, sino una pieza funcional del
régimen.
El turnismo y el fraude electoral como pilar del sistema
Uno de los rasgos más característicos de la Restauración fue el turno pacífico de
partidos, diseñado por Cánovas del Castillo. Este consistía en la alternancia pactada entre
los dos grandes partidos dinásticos: el Conservador y el Liberal. El cambio de gobierno no
se producía como resultado de la voluntad del electorado, sino como consecuencia de un
acuerdo previo entre las élites del sistema.
● El Ministerio de Gobernación, bajo control del gobierno saliente, organizaba unas
elecciones amañadas, cuyo resultado era acordado de antemano.
● Para garantizar estos resultados, se recurría al caciquismo, una forma de control
local del voto mediante presión, favores o amenazas.
● Este sistema se apoyaba en una red de notables locales, conocidos como
caciques, que mantenían el poder en las provincias a cambio de lealtad política.
El caciquismo garantizaba que las elecciones sirvieran como un mecanismo de ratificación
del poder y no como un instrumento de representación democrática. Así, los diputados no
eran elegidos por los ciudadanos, sino designados por las cúpulas partidistas y
confirmados mediante el fraude.
La oligarquía económica: grandes fortunas y control del Estado
El sistema político estaba íntimamente ligado a los intereses de una oligarquía económica,
compuesta por grandes terratenientes, banqueros, industriales y figuras del capital
financiero. El Estado no solo no ponía límites a su poder, sino que actuaba como
instrumento de acumulación de riqueza, mediante concesiones, obras públicas,
legislación favorable y corrupción institucionalizada.
● El acceso al crédito público, la adjudicación de contratos estatales, la explotación de
recursos naturales y la especulación urbanística eran formas habituales de
enriquecimiento.
● Las relaciones entre política y negocios se daban en todos los niveles, desde la
administración local hasta las altas esferas del gobierno.
En este contexto, el sistema funcionaba como una red clientelar en la que el Estado ofrecía
beneficios a los grupos económicos a cambio de apoyo político, mientras se excluía de la
vida pública a los sectores populares y a los movimientos obreros o republicanos.
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Escándalos representativos del sistema
A medida que se profundizaba la crisis del régimen liberal, comenzaron a salir a la luz
numerosos escándalos que mostraban la magnitud de la corrupción estructural. Entre los
más destacados:
● El caso del Banco de Barcelona: préstamos dudosos, impagos protegidos por los
gobiernos y colapso financiero que afectó a la economía catalana.
● La trama del Ferrocarril de Badajoz: subvenciones estatales mal gestionadas,
sobornos y enriquecimiento ilícito de políticos y contratistas.
● La compra de votos y manipulación electoral: práctica extendida, normalizada y
documentada incluso por observadores internacionales de la época.
Estas prácticas erosionaron poco a poco la legitimidad del régimen, haciendo que la política
quedara en manos de una casta dirigente desconectada de la ciudadanía.
Cultura política: la reputación del notable
En lugar de una verdadera rendición de cuentas, el sistema se sostenía sobre una cultura
del honor personal y del clientelismo moral. Los “notables” eran figuras respetadas por
su posición social, no por su legitimidad democrática. Mantenían el orden, controlaban a sus
electores y, a cambio, recibían favores del poder central.
● Su reputación era un capital simbólico que se defendía mediante favores,
beneficencia, control del empleo público o influencia social.
● El escándalo y la corrupción eran, a menudo, tolerados si no amenazaban la
estabilidad local.
Esta cultura fue heredada incluso por las primeras etapas de la Segunda República, donde
las redes clientelares no desaparecieron del todo.
Crítica del sistema desde dentro y desde fuera
Aunque el régimen de la Restauración consiguió mantenerse durante más de cuarenta
años, fue objeto de críticas crecientes:
● Desde la izquierda republicana, se denunció la falta de democracia y el carácter
plutocrático del Estado.
● Desde la Iglesia, se mostraron recelos ante las leyes civiles anticlericales y la
secularización progresiva.
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● Desde los nacionalismos periféricos, se criticó el centralismo y la falta de
reconocimiento político de Cataluña, el País Vasco o Galicia.
● También hubo intentos de regeneración desde dentro del sistema, como el
movimiento regeneracionista (Joaquín Costa), que propuso reformas
administrativas, sociales y educativas profundas para acabar con el atraso español.
Conclusión: una democracia ficticia que preparó la crisis
El sistema de la Restauración logró una larga estabilidad institucional, pero al precio de
pervertir las bases del parlamentarismo y vaciar de contenido la representación
política. La corrupción, lejos de ser un fenómeno aislado, fue estructural y funcional al
sistema: el turnismo, el caciquismo, el clientelismo y la connivencia con los poderes
económicos crearon una democracia aparente.
Esta oligarquía política y económica impidió la modernización política del país y preparó el
terreno para los conflictos sociales, políticos y territoriales que estallarían con fuerza en el
siglo XX. Las clases medias y populares, al verse excluidas del sistema, buscaron nuevas
alternativas en el republicanismo, el socialismo y el nacionalismo. Todo ello desembocó en
la quiebra del régimen y la proclamación de la Segunda República en 1931.
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