RESUMEN INVESTIGACION 2DO PARCIAL
La formación en Trabajo Social
El trabajo social es un campo de prácticas científicas y profesionales transdiciplinarias,
inscriptas en el mundo de las ciencias sociales. El trabajo social no ha quedado ajeno al
proceso de colonialidad del poder y colonialidad del saber/conocer.
El positivismo y el eurocentrismo como matriz de pensamiento moderno-
colonial y su influencia en el trabajo social latinoamericano
El discurso de la modernidad y de la ciencia moderna, prescinde de la necesidad de
dejar en claro quien habla, desde que lugar lo hace, con qué propósito y desde que
perspectiva.
Se construyó así un tipo de conocimiento, llamado “conocimiento científico”, fundado
en los supuestos de objetividad, neutralidad, a-historicidad y universalidad. Ademas de
estos 4 supuestos, también se basa en un principio de legitimación basado en una
supuesta jerarquización sustentada en el eurocentrismo.
Así, se la colonialidad del saber cómo matriz que permite la jerarquización del
conocimiento, su legitimación y su circulación dentro del nuevo orden global mundial.
Tanto el positivismo como el eurocentrismo han ejercido una enorme influencia en el
trabajo social latinoamericano. Jean-Pierre sostiene que el trabajo social
latinoamericano ha sufrido una fuerte influencia tanto del trabajo social europeo como
del norteamericano. Molina, plantea que la influencia del trabajo social
norteamericano, positivista, se da a través del empirismo y pragmatismo, la discusión
sobre el trabajo social como campo disciplinario de las ciencias sociales, su objeto,
teoría y método propio, especificad y legitimación como ciencia.
Para ella, la fragmentación de la ciencia social en disciplinas, la adopción del método
científico de las ciencias naturales, la pretensión de objetividad, naturalización y
neutralidad y la división del trabajo científico entre quienes producen y quienes aplican
conocimiento, van configurando el proceso de construcción del trabajo social como
discplina científica y profesión.
Los aportes de la epistemología feminista, la epistemología del sur y la
epistemología otra o pensamiento fronterizo
Harding distingue tres tipos de epistemologías feministas, a las que llamo empiricismo
feminista, punto de vista feminista y posmodernismo feminista. Estos tres tipos de
epistemologías están atravesados por cuestiones que son comunes a las tres porque
todas defienden el pluralismo y rechazan las teorías totalizantes. Estas dos cuestiones
son la idea del sujeto conocedor situado y la idea de objetividad.
Haraway planteo el concepto de sujeto conocedor situado o conocimiento situado,
que es central para la epistemología feminista y es la base de la defensa de la
objetividad feminista. Con esta idea la autora rompe con la concepción del sujeto
mitico cognoscente universal, único y eterno, tal como lo propone la ciencia moderna,
y concibe en cambio un sujeto y un conocimiento marcado por el sexo-género y por
circunstancias como la etnia, religión, clase, etc.
Con la idea de objetividad, la epistemología feminista rechaza el concepto de
objetividad que plantea la ciencia moderna. Esta objetividad se basa en una
concepción aséptica y avalorativa de la ciencia moderna, que proviene de la fantasía
de que la ciencia es autonómica, neutral e imparcial. El feminismo formula 4 críticas a
la concepción de objetividad de la ciencia moderna:
a) La supuesta ausencia de perspectiva y neutralidad respecto de los valores, por
lo que no hay motivación política e ideológica que guie la investigación.
b) La supuesta separación emocional del sujeto investigador respecto de lo que
investiga.
c) La supuesta existencia externa y natural del objeto de estudio y su control por
parte del investigador.
d) La supuesta dicotomía sujeto-objeto de lo cual se derivaría que el sujeto esta
distanciado del objeto.
La concepción feminista de la objetividad huye de la idea de una realidad existente a
priori de la investigación y se relaciona con el procedimiento de creación del
conocimiento. Entiende la objetividad como la aceptabilidad racional para una cierta
comunidad epistémica particular, que tiene razones válidas, justificaciones y puede
reconocer públicamente un cierto estudio o saber particular. Para el feminismo los
valores morales y posicionamientos políticos residen en el propio núcleo del saber
científico, porque todas las ciencias se posicionan y toman partido. Por eso los valores
e intereses condicionan toda la actividad científica.
El empiricismo feminista surge en el campo de la biología y de las ciencias sociales
como critica de la ciencia en su versión tradicional sexista y androcéntrica. Busca
corregir estos dos factores como distorsiones sin abandonar la concepción tradicional
de la ciencia. Este tipo de epistemología es asumido por las feministas liberales. Para
estas feministas, el sesgo androcéntrico se ubicaría solo en el contexto de la
justificación y no del descubrimiento, es decir en el momento de la interpretación de
datos y comprobación de hipótesis. Por esta razón critica lo metodológico y no el
contenido de la ciencia en si misma.
El punto de vista feminista ubica la epistemología feminista en la lucha política contra
la opresión en que se encuentren las mujeres, por lo tanto, asume que tienen una gran
potencialidad de aportar a la ciencia un punto de vista no considerado hasta ahora por
la misma, por su carácter androcéntrico y sexista. Las mujeres tendrían la misma
función que el marxismo atribuye el proletariado. En consecuencia, esta epistemología
aportaría una visión totalmente nueva y revolucionaria que parte de la cotidianidad de
las mujeres como nuevas sujetas sociales totalmente ignoradas hasta ahora por la
ciencia tradicional.
El posmodernismo feminista rechaza la modernidad y sus construcciones científicas,
sus categorías y sus relatos. Cuestiona cualquier intento de universalidad y totalidad en
el conocimiento. Niega la existencia de la verdad y de la realidad. Considera que
cualquier conceptualización del yo, la bondad y el mundo, es siempre local, parcial,
contingente, ambigua e inestable. Se basa en tres postulados:
- La muerte del hombre como concepto esencialista y trascendental del ser
humano.
- La muerte de la historia rechazando la ficción de que existe un orden lógico de
la historia donde el hombre es su epicentro
- La muerte de la metafísica poniendo fin a la búsqueda de lo real a través de la
construcción de un sistema filosófico.
Es una epistemología deconstructivista y pretende ser útil a objetivos liberadores y
críticos, ya que tiende a deslegitimar los grandes discursos legitimadores de la
opresión propios del pensamiento hegemónico. Focaliza su mirada en la construcción
discursiva y social del género y del sexo.
La epistemología del sur, propuesta por Sousa Santos se sustenta en tres tesis:
1- No habrá justicia social global sin justicia cognitiva global, los procesos de
opresión y de explotación, al excluir grupos y prácticas sociales excluyen
también los conocimientos usados por esos grupos. A esto se lo llama
epistemicidio.
2- El capitalismo y el colonialismo están entrelazados, por lo tanto, la
epistemología del sur para ser anticapitalista ha de ser también anticolonial y
viceversa.
3- La epistemología del sur apunta fundamentalmente a prácticas de
conocimiento que permitan intensificar la voluntad de transformación social.
La epistemología otra o pensamiento fronterizo es una perspectiva que se inscribe en
el espectro de estudios referidos a la modernidad/colonialidad. Mignolo señala que las
bases del fundamento decolonial se encuentran en 2 eventos fundamentales:
- La conferencia de Bandung de 1955, donde se reunieron 29 países de Asia y
África con el objeto de encontrar una alternativa de futuro diferente al
capitalismo y al comunismo, con el fin de desprenderse.
- La conferencia realizada en Belgrado en 1961, varios países latinoamericanos se
sumaron a esta propuesta.
Enfoque situado (Alejandro Auat)
La asunción consciente del punto de vista desde donde se lee la realidad y de sus
opciones gnoseológicas y axiológicas. Esto lleva a primer plano la explicitación del
sujeto que investiga y sus compromisos, así como la del “lugar hermenéutico” que
privilegia su discurso como respuesta a una previa interpelación de la realidad. Este
enfoque situado rompe con el anatopismo de Belaunde.
Anatopismo (Belaunde)
Destaca el carácter descontextualizado del pensamiento latinoamericano que
simplemente “transplanta” la filosofía occidental al suelo americano, sin tomar en
cuenta la propia realidad y el contexto de américa latina.
Hacia una decolonialidad del saber en Trabajo Social
¿Por qué conocer?, ¿Desde dónde conocer?,¿Para qué conocer?,¿Qué tipo de
producción de conocimientos requiere un Trabajo Social decolonial?,¿Qué implicancias
tiene el giro decolonial en la producción de conocimientos en Trabajo Social?. Estas
preguntas interpelan el sentido y la direccionalidad del proceso de producción de
conocimientos que requiere un Trabajo Social decolonial, y también interpelan el
proceso de formación científica y profesional.
El sujeto que se plantea es un sujeto encarnado, histórico, con vivencias, experiencias,
memorias, sentimientos, atravesados por la sexualidad, el género, la etnia, la clase
social, entre otras. En la perspectiva epistémica decolonial el sujeto no esta ausente ni
es un reflejo de la realidad.
La producción de conocimientos en la perspectiva epistémica decolonial se da en un
entramado de sujetos históricos que interactúan entre sí, configurándose situaciones y
relaciones de intersubjetividad que construyen un nosotros que está muy lejos del yo
de la modernidad. Esto en trabajo social implica un pensar en situación; pensar en las
condiciones históricas que posibilitan o condicionan la producción de conocimientos y
pensar también en los lugares y situaciones concretas en que se encuentran los sujetos
productores de conocimientos, las circunstancias, las coyunturas históricas, los marcos
sociales e institucionales, los contextos, las motivaciones.
La idea de objetividad propuesta por la epistemología feminista se distancia de la idea
de objetividad del proyecto positivista de la modernidad eurocéntrica, ya que no hay
un proceso de ocultamiento o invisibilizacion del sujeto cognoscente con la pretensión
de una supuesta objetividad científica. Se trata de una objetividad basada en la
explicitación del sujeto epistémico, de su posicionamiento político ideologico, del lugar
desde el cual produce conocimiento, de la perspectiva epistémica que asume, de los
marcos teóricos-metodológicos que utiliza y de las reglas. Esto es fundamental para un
Trabajo Social decolonial, que interpele al positivismo y su pretensión de neutralidad,
objetividad, ahistoricidad y universalidad, como asimismo la colonialidad del saber
presente en el eurocentrismo.
La epistemología feminista nos propone la lucha política contra la opresión mediante
la producción de conocimientos. Esto responde a la pregunta ¿Para que conocer?, y es
valido para el Trabajo Social Emancipador.
Desde la perspectiva decolonial, la emancipación no es un relato ni una promesa sino
un hecho histórico. Es la conciencia histórica de los pueblos oprimidos en América
Latina y El caribe que hace más de 500 años luchan por su liberación contra la
dominación y opresión imperialista europea y norteamericana.
No hay separación entre capitalismo y colonialismo, sino mutua imbricación. Son
dispositivos de poder que históricamente fueron construyendo un orden social
colonial, absolutamente injusto y desigual, y un modo de ejercicio del poder basado en
la explotación, la dominación y la opresión social.
Abordar la cuestión del orden social colonial implica dos dimensiones:
Critica hermenéutica: la comprensión critica del proceso de construcción del
orden social. Tiene que ver con el desarrollo de una mirada histórico-
comprensiva de los procesos de institucionalización del orden social, es decir,
de como se va construyendo y legitimando una cierta matriz institucional en
ciertos contextos históricos que lo van configurando.
Critica transformadora: la puesta en cuestión del orden social vigente. Tiene
que ver con la interpelación del orden social vigente, con el fin de
transformarlo. Es una dimensión performativa. La interpelación es la pregunta
por el sentido, el por qué y para que de un orden, la razón que lo justifica, la
finalidad que tiene, el preguntarse por qué las cosas son de una determinada
manera y no de otra. Esta interpelación puede surgir de la conciencia, la
convicción o la capacidad de indignación humana. A su vez puede generar
indisciplina, rebeldía, rechazo, resistencia y demás, para modificar el orden. En
este sentido, se habla de un proceso de construcción de conciencia
emancipadora.
La idea de pensamiento fronterizo recupera la territorialidad del conocimiento y la
corporeidad del sujeto cognoscente, como critica a la pretensión de universalidad
del conocimiento eurocéntrico que suprime las fronteras como si se tratara de un
único sistema-mundo-colonial-moderno. Este pensamiento surge como una
necesidad de reconocimiento de todo lo que quedo por fuera de esta matriz
teológica y egologica del sistema-mundo-colonial-moderno-europeo. Esto incluye
las voces, las lenguas, las formas de vida, las prácticas culturales, las creencias,
valores, y demás. Ante estas políticas teológicas y egologicas, Mignolo plantea tres
posibilidades:
1- La sumisión
2- La asimilación
3- La desobediencia epistémica
Esta última posibilidad es la que sostiene la epistemología decolonial, por lo que, el
pensamiento fronterizo y la decolonialidad van de la mano.
La propuesta de Trabajo Social Emancipador, según Martínez y Agüero, se inscribe en
esta línea de desobediencia epistémica que propone la epistemología decolonial. La
decolonialidad del saber en Trabajo Social requiere no encuadrarse en mandatos
discplinares, y asi asumir un indisciplinamiento que implica rebeldía, desorden,
insumisión e irreverencia epistémica. El indisplinamiento implica la producción de
conocimientos como las prácticas profesionales.
Desde el punto de vista de la producción de conocimientos implica el rechazo del
positivismo y de la ciencia como certeza, objetividad, predicción, neutralidad
valorativa, ahistoricidad y formulación de leyes universales y abstractas. Y desde el
punto de la practicas profesionales implica pensar en la transformación del orden
social capitalista-patriarcal-colonial-moderno y no solo en la compresión del mismo.
Otro aporte para un Trabajo Social decolonial es la idea de un nosotros situado en un
reemplazo del yo abstracto de la modernidad. Esta propuesta es fundamental para
superar la fragmentación del conocimiento y la escisión entre sujeto-objeto, teoría-
practica, naturaleza-cultura, razón-emoción, contenido-forma, entre otras, propias de
la matriz de pensamiento positivista de la modernidad eurocéntrica-colonial. El
nosotros situado es una propuesta fundada en la intersubjetividad de la vida social. Es
decir, en la relacion sujeto-sujeto como unidad compleja que expresa una multiplicidad
de procesos de subjetivación históricos, culturales, situacionales, personales,
familiares, políticos, económicos, materiales y simbólicos, entre otros.
Hacia una epistemología indisciplinada en Trabajo Social
Martinez y agüero, plantean que consideran urgente que el Trabajo social se
desprenda de la influencia del positivismo y eurocentrismo. Esta necesidad de
“desprenderse” de tales ficciones naturalizadas por la matriz colonial de poder es
indispensable si se quiere formar sujetos críticos y comprometidos con la realidad
histórica y producir conocimientos que aporten a los procesos de emancipación social.
En este sentido, los aportes de la epistemología del sur, la epistemología feminista y el
pensamiento fronterizo abren muchas y nuevas posibilidades para pensar en una
epistemología indisciplinada que contribuya a la decolonialidad de saberes en el
Trabajo Social.
La epistemología indisciplinada en Trabajo Social se constituye en una opción ético-
politica, en tanto que es una epistemología insumisa e irreverente que interpela las
ficciones creadas por la modernidad.
La concepción del Trabajo Social como indisciplina fortalece aún más las claras ventajas
que tiene como campo trandisciplinar, porque lo libera de la autoridad de algun padre
fundador y de las ideas fundantes que pudieran condicionar el desarrollo de sus
propias ideas o teorías. El indisciplinamiento no implica falta de rigurosidad científica o
metodológica, ni falta de rigurosidad en la formación y la practicas profesional. Por el
contrario, requieren una amplia y rigurosa formación teórica, epistemológica y
metodológica, como también el desarrollo de capacidades y habilidades para construir
su propio conocimiento y objeto de intervención con el aporte de una multiplicidad de
campos disciplinares.
¿Qué tipo de intervención social realiza el Trabajo Social? El tipo de intervención social
es transdisciplinario. Este principio de transdiciplinariedad tiene consecuencias
teóricas y prácticas muy importantes para la intervención social, ya que no se basa en
un determinado campo disciplinar sino que atraviesa varios campos disciplinares en la
medida de lo necesario.
La mirada del trabajo social como campo es siempre transdisciplinaria y también tiene
este carácter la intervención social que se realiza desde este campo.
Tanto la mirada como la intervención social del Trabajo Social, al ser trandisciplinarias,
su construcción se desliza por los campos discplinares que necesita, traspasando sus
fronteras, mas alla de los paradigmas y marcos teórico-interpretativos que sean
necesarios. Esto constituye una gran potencialidad para la intervención social que
realiza el Trabajo Social.
Abordar una intervención de manera transdiciplinaria requiere formación específica
epistemológica y teórico-metodologica, experiencia, oficio, actitud de búsqueda de lo
desconocido, flexibilidad, permeabilidad y predisposición para construir desde lo
diverso, heterogéneo y complejo.
El tipo de intervención social que realiza el Trabajo Social implica practicas
indisciplinadas de ciencias sociales y humanas. Este principio de indisplinamiento tiene
consecuencias teóricas y prácticas muy importante para la intervención social y es un
correlato del principio de transdiciplinariedad.
La conformación histórica del Trabajo Social se basa en la transdiciplinariedad. Desde
sus origenes el trabajo social se fue conformando con distintos campos disciplinares,
sin quedar limitada o reducida a estos campos. Por eso definimos al trabajo social
como un campo transdiciplinar de prácticas indisciplinadas de ciencias sociales y
humanas. Y esto vale también para la intervención social que realiza.
RAZÓN NEOLIBERAL E INVESTIGACIÓN: RESISTENCIAS DESDE EL TRABAJO SOCIAL
(MUÑOZ ARCE)
Resumen
Nos enfrentamos a una era en que la racionalidad neoliberal ha colonizado la forma de
producción de conocimientos a escala global. Una serie de dispositivos que permiten
medir la productividad investigativa incentivan, a partir de sus parámetros, un tipo de
conocimiento que se ha vuelto hegemónico. En este artículo se analizan las maneras
en que trabajo social se ha incorporado a estas dinámicas de producción de
conocimiento. Se examinan las posibilidades de convertir la investigación en un acto
de resistencia frente a la racionalidad neoliberal promovidas por las actuales políticas
de generación de conocimiento, trayendo a la discusión las nociones de investigación
colaborativa y de compromiso público (public engagement).
Interrogantes de los que parte el artículo:
¿Cómo permanecer en la carrera de la investigación -que se rige por la racionalidad neoliberal
recién descrita- sin “morir en el intento”, es decir, sin sacrificar los propósitos y sentidos de la
investigación que se hace desde trabajo social en tanto disciplina comprometida con la
transformación de lo social? ¿Podemos convertir la investigación en un acto de resistencia
frente a la hegemonía neoliberal de las políticas de generación de conocimiento? ¿Cuáles son
los aspectos diferenciadores de trabajo social que permiten hacer estos pequeños-grandes
actos de resistencia desde la investigación? ¿Es acaso posible pensar desde trabajo social
maneras alternativas de generar conocimiento que desafíen la racionalidad neoliberal?
¿Qué es la racionalidad neoliberal?
La racionalidad neoliberal, como ha planteado David Harvey (2005), atraviesa la forma en
que nos relacionamos y construimos sociedad. El neoliberalismo es más que un contexto, es
más que el escenario donde nos movemos: neoliberalismo es un ethos, una forma de habitar
el mundo, un nuevo sentido común (Eagleton-Pierce, 2016). Esta racionalidad neoliberal ha
colonizado la esfera de la producción de conocimientos instalando la lógica de mercado de
manera transversal: estableciendo indicadores de productividad investigativa, generando
bonos de incentivo a la publicación, vaciando de sentido ideas como “impacto” o “innovación”
en la academia, fomentando el trabajo individual en detrimento de la colaboración, y
reforzando la competencia al interior de los equipos de trabajo.
La racionalidad neoliberal es una forma específica de razón normativa, que se presenta
como una fuerza histórica que produce subjetividades y, en último término, sociedad,
estableciendo un estado y estatuto de ‘verdad’ a través del cual la sociedad producida es
también medida y gobernada (Cornelissen, 2018). Esta lógica traspasa y carcome todos los
ámbitos y dominios de la sociabilidad humana (Harvey, 2005), organizando la vida social a
partir de las necesidades del mercado (Eagleton-Pierce, 2016), y, específicamente en el ámbito
de la producción del saber, “poniendo el conocimiento en oferta al interior del mercado de la
investigación” (Busch, 2017: 2).
¿Cómo se expresa la razón neoliberal en el Trabajo Social?
Trabajo social no ha estado exento de estas tensiones. La demanda por más investigación y
mejores rendimientos frente al sistema de publicaciones hegemónico también se ha hecho
notar en la mayoría de las escuelas de trabajo social chilenas, pues, en tanto unidades
académicas en instituciones sometidas a procesos de acreditación, se han visto igualmente
impactadas por las reglas de la economía del conocimiento (Espinoza, 2017).
Hemos señalado que la investigación se constituye en una de las dimensiones fundantes de
trabajo social. Se espera que los/as trabajadores/as sociales cuenten con conocimientos para
diseñar, conducir, solicitar y evaluar investigación, en la perspectiva de afinar la comprensión
de los fenómenos sociales sobre los que intervienen. Ello se ha traducido en esfuerzos por
profundizar la formación académica en materia de investigación, y también en el aumento de
trabajadores/as sociales que desarrollan y lideran procesos de investigación (Rubilar, 2018).
Ahora bien, estos avances no significan, de ninguna manera, que las oportunidades de
investigar y que el desarrollo efectivo de la investigación esté distribuido de manera
homogénea entre los/as trabajadores/as sociales chilenos/as. De hecho, aún persisten
disputas históricas al interior del trabajo social sobre las formas legítimas de producción de
conocimiento disciplinar. Aquí es posible distinguir al menos dos posiciones: una que ha
abogado por la necesidad generar conocimientos a partir de la sistematización de la práctica
profesional, desde una lógica eminentemente inductiva y que se retroalimenta a sí misma a
partir de sus aprendizajes en terreno; y otra que ha hecho de la investigación la aspiración de
la disciplina, en tanto se trata de un campo donde los conocimientos se producen bajo los
estándares que rigen a todas las disciplinas de las ciencias sociales y afines. Esto se ha
traducido en los debates sobre el valor de otras formas generación de conocimiento relevantes
en la profesión como la sistematización, los diagnósticos sociales, la evaluación, entre otras
(Toledo, 2004; Castañeda y Salamé, 2015), que podrían eventualmente ser tanto o más
adecuadas para trabajo social, que la investigación.
Se trata de una controversia histórica al interior de la disciplina, ciertamente. No
desarrollaremos acá el extenso debate sobre el asunto para no perder el foco de este análisis.
Lo que se quiere marcar, para efectos de esta reflexión, es que esta controversia sobre el valor
de la investigación en trabajo social parece haberse exacerbado durante los últimos años
gracias a la impronta neoliberal de las políticas de fomento a la investigación científica en el
país. Tal como muestran algunos estudios, hacer investigación aparece ante los ojos de
algunos/as trabajadores/as sociales como una práctica que se subsume a-críticamente ante los
parámetros del ethos neoliberal, y que, además, estaría reservada para una elite (Muñoz et al.,
2017), donde predominarían las lógicas deductivas, o derechamente positivistas, y donde el
método científico sería un requisito ineludible para realizar investigación (Ortega, 2015).
¿Podemos convertir la investigación en un acto de resistencia frente a la
hegemonía neoliberal de las políticas de generación de conocimiento?
La noción de resistencia la entendemos aquí como oponerse sin perder el puesto, como la
posibilidad de desafiar el orden hegemónico a partir de la identificación de espacios de acción,
márgenes de maniobra o de discreción profesional, que permiten dar otro sentido -un “contra-
sentido”- las políticas hegemónicas del neoliberalismo (Strier y Bershtling, 2016). No estoy
aludiendo con ello a una idea romántica de resistencia (Barnes and Prior, 2009) sino más bien
de una comprensión de la resistencia como un comportamiento que todos desarrollamos en
nuestro quehacer cotidiano: omitir información, contravenir reglas menores, añadir
actividades que no nos piden realizar, para definir, desde nuestra interpretación de lo que es
una “buena sociedad”, la forma de la política. Ejercer resistencia desde esta perspectiva se
trata de cambiar el curso de lo establecido, ya sea sutilmente o de manera radical, a título
individual y silencioso o de manera colectiva y pública. El énfasis en el tipo y forma de
resistencia que podemos desarrollar dependerá del enfoque conceptual adoptado. Proponer
que la investigación en trabajo social puede constituir una posibilidad de ejercer resistencia no
significa desestimar la colonización de la racionalidad neoliberal de la ésta que es objeto, más
bien todo lo contrario. Requerimos asumir que los sistemas de fomento de la investigación
obedecen a una racionalidad neoliberal, pero que dentro de este esquema la investigación
puede ser una estrategia para desafiar la propia lógica neoliberal. Llevando a trabajo social
estas reflexiones, subvertir la racionalidad neoliberal de la investigación implicaría,
centralmente, “hacer valer lo que trabajo social hace, lo que siempre ha hecho, lo que sabe
hacer por excelencia: generar conocimientos desde el trabajo con otros, desde las voces de los
oprimidos, desde nuestro rol como testigos de las fisuras y estragos del capitalismo” (Davies y
Leonard, 2004: 201). Quiero destacar dos ámbitos de esta especificidad de trabajo social que
permitiría avanzar en la creación de resistencias frente a la racionalidad neoliberal que prima
en la investigación hoy: el carácter colaborativo de la investigación que podemos y sabemos
hacer los/as trabajadores/as sociales, y la reivindicación del compromiso público de la
investigación en trabajo social.
Dos propuestas:
La colaboración en la investigación como práctica contra-hegemónica.
Asumir una lógica de investigación basada en la colaboración implica contravenir el
extractivismo epistémico. Esto significa desentrañar cómo el conocimiento es creado,
construido, performado, negociado y “encuerpado” por los distintos agentes
involucrados, y actuar en coherencia con ello, es decir, valorando el proceso de
investigación en sí mismo y situándolo en el marco de las relaciones entre saber y
poder que operan a escala individual, organizacional y estructural (Gray et al., 2015).
Esto implica desplegar luchas desde las plataformas organizativas con las que el
trabajo social chileno cuenta para visibilizar formas “otras” de productividad en lo que
a generación de conocimiento se refiere. Es decir, hacer visible que la vinculación con
el medio, el trabajo de difusión de resultados de estudios e investigaciones con la
comunidad no-académica, la realización de seminarios y espacios de formación, la
creación de alianzas entre gremio y academia, la profundización del vínculo entre
investigación e intervención social, como indicadores que también hablan de
productividad en términos de generación de conocimiento. Se trata sin duda de una
forma “otra” de conocimiento, que, por estar basada en la colaboración, requiere
examinar críticamente el carácter funcional de los productos que se desprenden de la
investigación.
La noción de compromiso público en la investigación social.
La noción de compromiso público (public engagement), una noción que ha cobrado
relevancia en el trabajo social anglosajón de la última década, considera la generación
de ‘compromiso’ como un producto de investigación. No se trata únicamente de
asumir un enfoque participativo en investigación. ‘Engagement’ sugiere en este
contexto un compromiso ético que se orienta a involucrar y hacer parte de la
investigación a todos los grupos involucrados en el fenómeno investigado, no
únicamente a los sujetos que sufren en carne propia dicho fenómeno (familias
empobrecidas, migrantes indocumentados, adolescentes embarazadas, etcétera) sino
también a aquellos agentes que producen y/o reproducen los mecanismos que
perpetúan la exclusión de estos sujetos. Si bien la propuesta del public engagement
pretende “dar voz a los sin voz” en la misma línea que los enfoques participativos de
investigación, incorpora además a aquellos actores que operan en el plano estructural
(hacedores de políticas, autoridades locales, empresarios, grupos de interés), y a los
actores que median entre ambos (profesionales de primera línea, agentes locales,
organizaciones y movimientos sociales). La relación entre el equipo investigador y
todos estos actores es de trabajo conjunto y colaborativo, con un fuerte énfasis
estratégico, desarrollando alianzas, negociaciones y procesos de traducción de
lenguajes para comunicar a unos y otros grupos las apuestas, formas y resultados de
investigación (Coleman y Firmstone, 2014).
Conclusiones
El fomento de estrategias de investigación colaborativa y compromiso público no
impiden a lo/as trabajadoras/es sociales continuar en la senda de la investigación
científica, sino más bien dar un giro a la comprensión de la investigación en el marco
de los incentivos neoliberales y de capitalismo cognitivo. Implica por cierto recobrar o
actualizar el placer que conlleva el acto de investigar y volver a las preguntas
fundamentales sobre el sentido de la investigación en trabajo social. Implica asumir la
impronta neoliberal de las políticas de fomento de la investigación, pero al mismo
tiempo hacerles frente investigando y generando “conocimiento de otro modo”. Es
decir, concebir y desarrollar investigación como excusa para problematizar fenómenos
invisibilizados o hacer emerger demandas que estaban silenciadas. En este sentido, se
ha querido remarcar en este artículo que trabajo social requiere hacer ver lo que
históricamente ha hecho: investigación y otras formas de producción de
conocimientos, desde una perspectiva vinculada con el medio, que busca la incidencia
pública, que busca transformación donde hay injusticia y opresión
Fenomenología en Trabajo Social (Agüero)
La fenomenología es una corriente filosófica creada por Husserl. La crea como critica al
positivismo ya que, el positivismo solo ve hechos y se olvida de la existencia humana y
de la experiencia de vida concreta de los hombres.
Somos una gran paradoja porque somos objetos entre los objetos del mundo, pero
también somos sujetos que experimentamos este mundo.
Por la intuición sensible percibimos nuestro yo como cuerpo-vivido. Los demás cuerpos
los percibimos solo como objetos. Percibo mi cuerpo-vivido como yo-sujeto y yo-ser-
humano. Cada uno es un yo-ser-humano en el campo de percepción de nuestra
conciencia. Por lo tanto, nos percibimos como vivientes-unos-con-otros.
Lo central en la fenomenología es que nos vemos como vivientes uno con otros,
tenemos un destino en común.
Categorías centrales en la fenomenología:
El mundo de la vida
Vida cotidiana
El mundo de la vida
Es el mundo intuido inmediatamente y experimentado en nuestra vida cotidiana como
real y efectivo, el mundo circundante, pre-dado en nuestro vivir unos-con-otros, pre-
dado en común como existente, como subsuelo permanente de validez.
Husserl concibe este mundo como el mundo de las evidencias originarias,
experimentable y verificable intersubjetivamente. La fuente de verificación ultima y
profunda es la experiencia pura, con todos sus modos de percepción, recuerdo, etc.
Es el mundo plagado de implicaciones de sentido y sobre todo de validez de sentido,
encerrado, anónimo, existente a su modo, que está presente de manera radicalmente
inseparable en todo nuestro experimentar-pensar-vivir.
Vivir es vivir en la certeza del mundo de la vida. Es estar “despiertos” o “conscientes”
de este mundo y de nosotros mismos como vivientes en el mundo. Es vivenciar o
experimentar efectivamente la certeza de ser del mundo.
Esta certeza no es el cogito cartesiano, sino el vivir en la certeza del mundo y ser
conscientes de ello y de nosotros mismos por la vivencia efectiva como vivientes en el
mundo.
Fenomenología social (schutz)
Considera a los seres humanos en actitud natural.
El ser humano nace en un mundo social, se encuentra con sus congéneres y da por
sentada, sin cuestionarla, la existencia de estos y de los objetos naturales que
encuentra.
Distingue varios tipos de significado:
De la acción individual
De la acción social
De la conducta de otros anónimos
De la acción social orientada por el significado de la conducta de otros
Aquellos significados interpretados por la ciencia social
Schutz distingue dos formas de conciencia:
El flujo continuo de viviencia o duree
Las vivencias discretas (conciencia espacio-temporal)
Son vivencias significativas solamente las vivencias discretas.
Distingue tres niveles de conciencia:
Un nivel pre-fenoménico de conciencia conformada por la corriente de
vivencias.
Un nivel fenomenico de conciencia: vivencias significativas.
Una síntesis de vivencias significativas, configuración o contexto de
significados.
Las percepciones del mundo conforman el contenido total de la experiencia, que se
amplía con cada nueva vivencia. La experiencia acumulada permanece como
contenido pasivo de la conciencia. Se ordenan por esquemas, configuraciones de
significados y síntesis de toda nuestra experiencia vivida.
La intersubjetividad es posible solamente porque aprehendemos las vivencias del otro
por nuestro propio repositorio de experiencias del otro.
Este repositorio de experiencias del otro nos permite aprehender sus vivencias en el
mismo momento en que están transcurriendo, sin que el otro lo pueda hacer.
Hay dos corrientes simultaneas de conciencia: la que vivencia el otro y la que percibo
yo. Nuestra comprensión del otro siempre es parcial, porque solo podemos
comprender del otro interpretando nuestras propias vivencias del otro y esto es
posible solo por nuestra experiencia acumulada del otro.
Podemos aprehender:
Las vivencias del otro
Los significados de estas vivencias
Los signos que expresan estas vivencias
Hay relación social cuando hay reciprocidad.
Hay interacción social cuando se busca una respuesta del otro.
Hay situacion cara a cara cuando la experiencia del otro es directa. Hay conocimiento
de la intimidad del otro. Hay un ambiente indiviso y común, no solo físico sino social y
cultural.
Vida cotidiana
Lo que transcurre u ocurre diariamente en nuestras vidas. El devenir diario. Lo que
hacemos de manera habitual, común o corriente en nuestra vida diaria. La filosofía
excluyo siempre lo cotidiano como algo trivial y desprovisto de sentido.
Schutz, en su crítica a la ciencia objetiva positivista, habla de la pérdida de sentido de
la ciencia al haberse alejado y olvidado de la experiencia cotidiana de vida, donde
tanto el hombre común como el científico perciben como vivencia, por igual y de
manera directa, la experiencia del mundo vivido-con-otros en la intersubjetividad.
Schütz y Luckmann analizan el mundo de la vida cotidiana como fundamento de la
concepción natural del mundo. Utilizan indistintamente las expresiones mundo de la
vida y mundo de la vida cotidiana. Definen el mundo de la vida cotidiana como el
ámbito de lo precientífico; la realidad que parece evidente para los hombres que
permanecen en actitud natural; la región de la realidad donde podemos intervenir y
modificar, con los límites que imponen las objetividades, sucesos, actos y resultados de
las acciones de otros hombres; el ámbito donde podemos ser comprendidos por
nuestros semejantes, actuar con ellos y constituir un mundo circundante, común y
comunicativo.
El mundo de la vida y la vida cotidiana son dos conceptos diferentes y, por lo tanto, no
equivalentes ni intercambiables. En el pensamiento de Husserl, su creador, el mundo
de la vida es una categoría ontológica que constituye el último fundamento de todo
conocimiento humano. Es el basamento de toda la realidad y de todo lo que podemos
conocer de ella. Es una realidad pre-dada con la cual nos encontramos cuando
nacemos y que existe independientemente de nosotros.
En el pensamiento de Schütz, el mundo de la vida es la realidad con la cual nos
encontramos en actitud natural. En este caso, no es una categoría ontológica, sino
fenomenológica. Es el mundo que está ahí, frente a nosotros, envolviéndonos, como
constructo histórico y cultural
mundo de la vida es una categoría filosófica y científica cuyo significado es más amplio
y abarcativo que la categoría vida cotidiana. El mundo de la vida es, claramente, el
fundamento de la vida cotidiana.
Para entender lo que pasa en la vida cotidiana, hay que mirar el mundo de la vida,
porque éste es el gran continente de la vida cotidiana, el que tiene los marcos de
significados más amplios, el que marca los grandes límites o fronteras de la vida de un
sujeto.
El proyecto de vida de un sujeto no debe buscarse en su vida cotidiana, sino en su
mundo de vida, pero éste transcurre y se actualiza a través de la vida cotidiana.
Investigación y metodología feminista (Eli Barta)
Eli Barta plantea que existen formas específicas de acercamiento social o natural a la
realidad para conocerla, que son propias de un quehacer científico particular que, por
sus intereses políticos, se ha denominado feminista; se trata de su método, al que se le
ha nombrado también: método no sexista (que no discrimine en virtud del sexo) o no
androcéntrico (no centrada en los varones).
Tanto la investigación feminista como la que se denomina no sexista pueden abocarse
al estudio de cualquier objeto/sujeto y no sólo deben estudiar a las mujeres sino,
además, tienen el compromiso de mejorar su condición.
Hay algunas cuestiones que el Punto de vista feminista adopta necesariamente para
denominarse así, y dependiendo de las épocas y los lugares en que se desarrolla la
investigación, por ejemplo; patriarcado, opresión y/o explotación de las mujeres,
trabajo doméstico invisible, modo de producción patriarcal, discriminación sexual,
sistema sexo/género, mujer (en singular y en plural), género, relaciones entre los
géneros y empoderamiento.
Cuando se procede a contestar la o las preguntas formuladas a partir de un Punto de
vista feminista se utilizan instrumentos (técnicas) ad hoc. Por ejemplo, la observación
no siempre es igual, no existe la observación neutra, siempre se observa con los ojos
propios, con lo que cada quien trae adentro: con las emociones, los gustos, los
talentos, la preparación, la ideología y la política. No todos los sujetos que observan un
proceso lo hacen de la misma manera.
La fase expositiva también se encuentra marcada por el Punto de vista feminista.
Cuando se procede a comunicar el resultado de una investigación se han realizado
esfuerzos por romper con las formas tradicionales del discurso masculino que, por
ejemplo, antes usaba siempre el plural mayestático. Para éste, la exposición de
resultados debe ser objetiva, seria, impersonal, fría, distante. Para cierto Punto de
vista feminista lo objetivo no está divorciado de lo subjetivo y lo personal; el discurso
puede ser claro, sencillo, directo, personal y objetivo al mismo tiempo; a menudo se
escribe en primera persona y la seriedad no implica que no se pueda escribir en un
lenguaje metafórico, a veces incluso irónico dado que es una forma que las mujeres
suelen usar con frecuencia, y lo más estético que se logre.
El Punto de vista feminista nos lleva a desarrollar el proceso de investigación de
manera un tanto diferente, en la medida en que se inicia con la formulación de
preguntas distintas.
El método feminista sirve para desarrollar conocimientos nuevos y distintos sobre
cualquier aspecto de la realidad, que no podemos obtener con otro método. Es un
Punto de vista que sirve para crear un conocimiento con menos falsificaciones al tomar
en consideración cuestiones hasta ahora marginadas o ignoradas. Y reduce los errores
porque es menos parcial, menos ciego, menos sesgado.
Piovani: Método, metodología, técnicas.
El término método tiene significados diferentes. Método como camino para conseguir
un fin; como procedimiento, técnica; como criterio, forma, costumbre, uso corriente,
etc. Método como sucesión de actos tendientes a conseguir un fin. Descartes
considera al método como un conjunto de reglas fáciles, automáticas que están al
alcance de todos y que, si se siguen las reglas de dicho método “conducirán al
conocimiento verdadero”. Bacon considera que el método rechaza las capacidades
individuales, los conocimientos especializados, las iniciativas personales, las reglas se
imponen para todos.
El método científico es un programa que establece ciertas operaciones no modificables
que garantizan el conocimiento científico sobre cualquier argumento. (método
hipotético deductivo) La aplicación de dicho método a un problema implica ciertos
pasos:
1. Se define el problema.
2. Se formula el problema en los términos de un cuadro teórico.
3. Se imaginan hipótesis relativas al problema, usando principios teóricos.
4. Se determinará qué procedimiento se usará en la recolección de datos para
controlar la hipótesis.
5. Se recolectan los datos.
6. Se analizan los datos para averiguar si la hipótesis está verificada o rechazada.
Durante mucho tiempo se consideró al método hipotético deductivo como único
método posible para la ciencia. Se consideraba que la metodología de las ciencias
sociales distribuía el “método científico” entre los sociólogos, es decir que distribuía las
ideas de los autores que eran expertos en el tema. Por lo tanto, no sólo se creía que la
ciencia tenía un solo método, sino que era un método coronado por los éxitos de las
ciencias físicas.
La unidad del método fue criticada, ya que se consideraba que podía existir peligro de
que el método científico se vuelva un fin en sí, entre otras críticas. Se considera,
además, que la calidad de un científico no está tanto en su “fidelidad a un método
universal”, sino en su flexibilidad, en la prontitud para comprender una nueva
situación y en su capacidad de aprovechar los imprevistos. Muchos consideran que el
método es una elección.
Algunos consideran que el método es una elección de cada uno. La cuestión
metodológica sería la elección de la técnica según el tratamiento que cada técnica le
exige a su objeto. La investigación científica consiste en la toma de decisiones, y no
existen reglas que digan cuál es la decisión justa. Se considera que cuanto más un
investigador vea al método como una serie de pasos, tomará más decisiones sin
reflexionar y sin darse cuenta. Al elegir una sola técnica, los resultados no serán
estables, por lo tanto, pueden ser contradichos por resultados obtenidos con otras
técnicas.
Hoy en día, la visión de Descartes y de Bacon genera confusión.
En las disciplinas más orientadas a la investigación empírica, es común usar el término
“método/métodos” en el sentido de “técnica/técnicas”.
La metodología examina las investigaciones para explicitar los procedimientos que se
usaron, los supuestos subyacentes y los modos explicativos que se ofrecen. Para
algunos, la metodología es prescriptiva y para otros, descriptiva. Se considera que
cuando estudia y enseña, el metodólogo debe tener una orientación descriptiva, ya
que debe estar abierto a aprender de las experiencias de otros investigadores y a
contar lo que ha aprendido. En cambio, cuando usa sus propias competencias y
experiencia para una investigación, el metodólogo debe ser prescriptivo, ya que tiene
que elegir los instrumentos que va a usar y cómo los usará. Pero también, en sus
prescripciones deberá tener en cuenta todo lo que aprendió en sus prácticas
descriptivas.
A su vez, es considerada una disciplina normativa, ya que da indicaciones sobre lo que
es oportuno hacer en cada situación específica; esas indicaciones deben basarse en lo
que la historia y la sociología de la ciencia refieren.
Gallino define al término técnica como un conjunto de normas y formas de proceder
reconocido por una colectividad, transmitido por aprendizaje y elaborado con el fin de
desarrollar una actividad de carácter recurrente. Otro significado considera que una
técnica toma el conocimiento que las ciencias adquieren sobre la realidad para
modificar algunos aspectos de la misma. Mientras que otro significado considera que
es una ciencia la que toma técnicas para conocer mejor algún aspecto de su objeto.
Relación entre método y técnica: Cada investigación tiene un objetivo cognoscitivo:
busca mejorar, profundizar el conocimiento sobre determinado argumento. Dicho
objetivo deberá ser alcanzado, pero no se sabe cómo exactamente. Para alcanzarlo el
investigador deberá partir de algún punto, teniendo, por lo general, ayudas y
limitaciones. Tendrá fondos públicos o privados y podrá contar con colaboradores
expertos en varias tareas, así como también podrá recolectar información y/o realizar
un análisis de datos. También cuenta con los conocimientos de experiencias anteriores
de investigación, tanto propias como ajenas. La principal limitación es el plazo fijado
para entregar los resultados de dicha investigación.
El investigador/metodólogo, deberá elegir un camino teniendo presente el tiempo con
el que cuenta, los recursos disponibles y los caminos ya tomados por otros
investigadores. Lo esencial en el “método” está en la elección de las técnicas a aplicar,
en la capacidad de modificar técnicas existentes y de imaginar técnicas nuevas. Una
vez que un procedimiento nuevo y una modificación de un procedimiento son ideados
y difundidos, se convierten en una técnica que estará a disposición de la comunidad de
investigadores.
Los resultados de una investigación dependerán de las elecciones que tome el
investigador/metodólogo. En el informe de investigación deben comentarse y
reportarse las elecciones hechas, evaluando sus impactos sobre los resultados. Aunque
muy pocas veces esto es realizado.
Si se aplica la misma técnica a todos los problemas que los metodólogos enfrentan,
producirán resultados sin sentido. En el análisis de datos de las ciencias sociales
predominan las modas, es decir que las técnicas son sustituidas por otras y se usa
aquella técnica que esté de moda, sea apropiada o no.
RELACIÓN ENTRE METODOLOGÍA (Y MÉTODO) Y EPISTEMOLOGÍA: La metodología
tiene un lugar central entre el análisis de los postulados epistemológicos que hacen
posible el conocimiento social y la elaboración de las técnicas de investigación. Si la
metodología abandona su lado epistemológico se convertiría en una mera tecnología o
una práctica que no controla intelectualmente. Si abandona el lado técnico se
transforma en una reflexión filosófica sobre las ciencias sociales El método, en
conclusión, es el arte de elegir las técnicas adecuadas para enfrentar un problema
cognoscitivo, combinándolas, comparándolas y proponiendo alguna solución nueva. El
metodólogo elije una u otra técnica e interpreta las experiencias de investigación
según sus opciones gnoseo-epistemológicas.
Teorias y modelos de intervención en Trabajo Social (Mancinas Espinoza)
Un paradigma está formado (Denzin y Lincoln) por cuatro dimensiones:
1. la ética: ¿Cómo seré en cuanto persona moral en el mundo?
2. la epistemología: ¿Cómo conozco el mundo?
3. la ontología: cuestiona en torno a la naturaleza de la realidad y del ser en el
mundo.
4. la metodología: ¿Cuáles serán los mejores medios para adquirir conocimientos
sobre el mundo?
3 paradigmas: positivismo; la crítica y la hermenéutica.
2 perspectivas: la decolonial y los derechos humanos.
No existe una sola forma de comprender a la realidad social y al sujeto, ni tampoco hay
un solo método. Hay muchos caminos en los procesos de intervención en trabajo social
para pensar y conocer lo social, y para construir dispositivos de intervención social. Se
busca renunciar al fetiche del método.
Hay que mirar con otros ojos el análisis y la intervención de los problemas sociales
desde el trabajo social. Se necesita incorporar la mirada de la autocrítica; de los
fundamentos teóricos para intervenir en lo social; de las dimensiones ético-políticas,
ontológicas, epistemológicas y metodológicas en trabajo social como elementos
fundamentales en toda intervención profesional.
Existen distintas propuestas de construcción de las ciencias sociales: una de ellas las
considera ciencias explicativas a través del conocimiento de las causas de los
fenómenos sociales; otra considera que comprenden e interpretan el mundo cultural;
y otra, además de considerarlas comprensivas e interpretativas, las ubica en el plano
reflexivo o crítico. El positivismo, la hermenéutica y la teoría crítica son los paradigmas
que influyeron en la formación y desempeño del trabajo social como profesión. A su
vez, la perspectiva decolonial y la de derechos humanos han influido en la educación
en trabajo social.
POSITIVISMO: Surge debido a que desea resolver el problema de la objetividad en la
explicación de los fenómenos, rechazando las ideas de la metafísica. Estudia los hechos
naturales a través de la observación y la experimentación, es decir el método
científico. Busca conocer las causas que originan los fenómenos físicos para hacer
generalizaciones y construir leyes que permitan predecirlos.
El positivismo toma a las ciencias sociales con el método de las ciencias naturales. Las
disciplinas sociales, en su deseo de convertirse en ciencias, fueron adoptando los
principios y el método del positivismo en la comprensión del mundo social.
Durkheim, en “Las reglas del método científico”, establece como primera regla
considerar los hechos sociales como cosas, es decir que se pueden observar y verificar
empíricamente, existen independientemente del individuo y están dadas desde antes
de su nacimiento. Desde este punto de vista, la realidad no solo es producto del
funcionamiento natural de las sociedades, sino que además es estática. Considera que
para explicar la realidad hay que aplicar las etapas del método científico.
Las principales ideas del positivismo para analizar los problemas sociales y al sujeto de
intervención son:
La sociedad está dirigida por leyes naturales, es decir, invariables e
independientes de la acción humana.
La sociedad puede ser epistemológicamente comprendida por la naturaleza y
estudiada por los mismos métodos y procesos que en las ciencias naturales.
.Las ciencias sociales y las naturales deben observar y explicar los fenómenos
de forma objetiva, neutra, libre de juicios de valor o ideologías.
Uno de los aportes del positivismo al trabajo social fue la herencia de un método
definido de manera muy clara (método único, básico, generalista). Este aporte fue
fundamental para darle cientificidad a nuestro quehacer profesional y para
diferenciarlo de las formas de ayuda y voluntariado que existen en la sociedad. Los
postulados del positivismo (naturalización y cosificación de los hechos y de los sujetos,
la neutralidad, la primacía del método científico) orientaron el conocimiento científico
de los problemas sociales y la intervención en lo social. El trabajo social convirtió “el
método” en su fetiche, en su objeto de transición.
En México, el paradigma positivista ha dominado la formación y el quehacer
profesional de los trabajadores social y, si bien éste tuvo aportes importantes al
trabajo social, el uso del método científico de manera indiscriminada limitó el análisis
de las problemáticas sociales desde una mirada más referida a la realidad actual. Por lo
que es fundamental trascender las formas tradicionales de conocer y de actuar,
desnaturalizar la realidad y eliminar el fetiche del método, comprendiendo al mundo y
al ser en las diversas dimensiones que lo condicionan y que posibilitan la
transformación de sus pensamientos y de su actuar para construir un mundo más justo
y solidario.
HERMENÉUTICA
La hermenéutica surge en un principio para esclarecer el significado de lo que se
deseaba expresar en los textos sagrados. Fue utilizada en las ciencias sociales en el
siglo XIX. Nace para dar respuesta a las pretensiones del positivismo de la objetividad y
su puesta en relación con leyes generales. Los hermenéuticos proponen estudiar los
fenómenos de las ciencias sociales desde la perspectiva de los seres humanos, desde lo
interno, lo subjetivo, ya que consideran que sin la comprensión del significado no se
puede captar la complejidad de dichos fenómenos.
Este paradigma considera que es posible obtener un conocimiento que comprenda el
significado de los hechos y acepte la historicidad de los fenómenos. Dicha comprensión
está vinculada con el lenguaje, se necesita dialogar con los objetos o sujetos para
entender su comportamiento.
La hermenéutica tiene en cuenta que no hay un único significado, sino que las palabras
tienen varios significados, son complejas. Se trata de interpretar lo que dicen los
sujetos, se busca el sentido del discurso,
La hermenéutica explora al ser histórico, no al individual. Estudia la realidad social
desde el interior, es decir, desde las experiencias de los individuos. Son los sujetos los
que construyen y reconstruyen el mundo mediante sus acciones, a través de la
interacción construyen los significados sociales.
El investigador u observador, para comprender los hechos debe realizar un juicio
previo y proyectar su pre comprensión o prejuicio en la comprensión del ser histórico.
Gadamer sostiene que en la hermenéutica NO HAY UN MÉTODO, sino que hay una
ONTOLOGÍA DE LA REALIDAD que se comprende a sí misma en relación del todo y la
parte, en donde la capacidad de comprensión se da mediante el lenguaje. Rickert
sostiene que las ciencias de la cultura deben usar el método individualizador o
ideográfico, con el cual se pretende buscar singularidades de un fenómeno particular.
Una vez que se captan los significados que los actores le dan a las situaciones, se
interpretan con teorías y con el uso del lenguaje científico.
Con respecto a la contribución al trabajo social, este paradigma ha tenido poco
impacto en el ts mexicano, pero en Argentina impactó con más fuerza con Kisnerman y
Carballeda. La intervención es vista como un proceso de posibilidades en la cultura que
comienza con una reflexión teórica sobre los problemas. El lenguaje, los discursos, las
significaciones, las normas y los valores se convierten en el objeto de intervención en
lo social. El objetivo es elevar el bienestar subjetivo y promover las interacciones
significativas, tratando de lograr el reposicionamiento social de las personas para
aumentar su capacidad de acción individual y colectiva.
Es importante tener en cuenta las perspectivas teóricas afines a la hermenéutica tales
como el interaccionismo simbólico, las representaciones sociales, la fenomenología, el
construccionismo social, etc., para poder ampliar la comprensión de las singularidades
de los sujetos y situarlos en su dimensión soci-histórica.
MARXISMO Y TEORÍA CRÍTICA: Hegel, Marx, Gramsci, Luckas, Habermas, etc. La
realidad es considerada como la fuente de todo conocimiento humano. La realidad es
analizada desde el marco del capitalismo, el trabajo y las relaciones sociales son las
llaves para comprenderla. Para Marx la realidad es conflictiva por la contradicción de
intereses que hay entre las clases sociales y las relaciones de producción capitalista.
Los supuestos básicos del Marxismo según Lowy son:
1. El carácter histórico de los fenómenos sociales y culturales. Son producidos y
transformados por los hombres.
2. La identidad social entre sujeto y objeto del conocimiento, en cuanto “seres
sociales”. El observador es parte, por lo tanto no tiene distancia con el mundo
“exterior”.
3. Los problemas sociales son el palco de objetivos contrarios de las distintas
clases y grupos sociales. Cada clase realiza interpretaciones y consideraciones
en función de su experiencia, de su vivencia, de su situación social, de sus
intereses, etc.
4. Conocer la verdad puede traer grandes consecuencias sobre el
comportamiento de las clases sociales. Revelar u ocultar la realidad objetiva es
un arma poderosa en el campo de la lucha de clases
5. Los científicos se vinculan a una de las visiones sociales del mundo de una
época determinada.
La sociedad dominante limita el acceso a la educación para impedir que los individuos
desarrollen la capacidad de razonamiento, de cuestionamiento, de crítica; este es el
principal medio que dicha sociedad usa para convertir la racionalidad en irracionalidad.
Las dinámicas propias del capitalismo, tales como la división y mecanización del
trabajo, el intercambio de mercancías, etc., generan que las personas sean vistas como
cosas u objetos a los que se les reconoce según los intereses propios. La teoría crítica
propone que esta realidad se transforme a través de la conciencia, la reflexión crítica y
la lucha para cambiar las normas de distribución. Se pretende ir más allá de los
intereses contrarios y liberar a los individuos de la dominación. Para lograr esto es
necesario descubrir los intereses ocultos que aparecen como naturales en el juego del
lenguaje y aquellos intereses en el juego de las relaciones de clase y de poder.
En la década del 70 la teoría crítica empieza a tener influencia importante en la
formación profesional de los trabajadores sociales. Los postulados del materialismo
histórico de Marx fueron una alternativa a la formación tradicional que hasta ese
momento había sido dominante. A partir de la re-conceptualización, la intervención
fue vista como un proceso socio-político que empieza con una reflexión teórica de los
problemas. Comienzan a tenerse en cuenta las variables económicas y políticas en el
análisis de la realidad y de los problemas sociales. Las personas pasaron de ser clientes
pasivos a ser sujetos con capacidades de crítica y de transformación.
Se buscaba revertir las situaciones de desigualdad, de discriminación, de pobreza. Los
objetivos se reorientaron, ahora se pretendía generar en los sujetos conciencia crítica y
participación colectiva para descubrir las contradicciones del capitalismo.
PENSAMIENTO DE DERECHOS HUMANOS: Con la conquista de distintos derechos
civiles, políticos, económicos, sociales, etc., los ddhh implican consecuencias
filosóficas, éticas, políticas y jurídicas que tienen un gran impacto social.
Este pensamiento surge como una crítica a los paradigmas teóricos tradicionales y está
basado en los valores compartidos, las exigencias de la dignidad y los derechos
humanos fundamentales. Las personas son consideradas agentes de cambio, además
de ser libres y responsables de sus actos.
Este pensamiento considera que el Trabajo Social debe centrar sus intervenciones en
la autonomía de las personas, su potenciación, el desarrollo personal y la superación
de las circunstancias que impidan el goce de sus derechos.
PENSAMIENTO DECOLONIAL: Surge como discurso contrario a la visión de modernidad
y de desarrollo y plantea romper con el pensamiento hegemónico de occidente. Lo que
busca es superar la visión eurocéntrica de que el saber y la ciencia vienen de occidente
y que sus ideas son las que tienen el conocimiento.
Su fundamento filosófico es la “filosofía de la liberación”, que plantea nuevas formas
de conocer y analizar la realidad social, recuperando la propia historia, las experiencias
de vida y el saber de los pueblos originarios.
Este pensamiento trata de mostrar el lugar que ocupa Latinoamérica en la historia
universal, considerando que tiene un papel principal ya que la colonia no habría
existido sin su participación. La realidad social debe ser analizada en su propia historia,
considerando la existencia de diversidad, a partir de la experiencia y condiciones
propias de quienes la viven.
La colonialidad a la que se opone es una matriz colonial formada de cuatro ejes: la
colonialidad del poder, del saber, del ser y de la naturaleza. La colonización es tanto
externa como interna, del pasado y también del presente.
El origen del Trabajo social siempre estuvo vinculado a la historia mundial. El origen del
ts latinoamericano está vinculado a la colonia La etapa de Reconceptualización
propone nuevas formas de conocer e intervenir en la realidad social. Es necesario
incorporar ciertos elementos para lograr un Trabajo social Intercultural y Decolonial
que nos permita recuperar lo perdido y entender que la desigualdad es producto de
los procesos socio-históricos universales y particulares.
Se toma distancia del paradigma positivista y la perspectiva estructural-funcionalista, y
se busca superar la mirada neutra y objetiva sobre la realidad social, tratando de lograr
acercamientos dialógicos con el sujeto social como sujeto activo y colectivo. La
intervención social se realiza de forma colaborativa, ya que se combinan saberes
profesionales con saberes de vida.
El trabajo social, entonces, debe realizar una propuesta ético-política mediante el
trabajo dialógico con los sujetos.
El trabajo social decolonial hace una fuerte crítica a las relaciones de poder que surgen
de imponer conocimientos. Por esto es importante recuperar el diálogo continuo entre
los actores para que se construya conocimiento de manera colaborativa, combinando
saberes y experiencias que permitan profundizar en el análisis de la realidad social y en
su transformación.
Reflexiones finales: Martínez y Agüero proponen un trabajo social “indisciplinado”, es
decir que sea espontáneo y desobediente a la hora de intervenir para poder percibir
de manera detallada la realidad social y poder ver lo invisible y escuchar lo inaudible.
Existe una tensión de las instituciones sobre el sujeto, que hacen que vivamos
organizadamente y con cierta seguridad, haciéndonos espontáneamente obedientes.
Comprender la realidad y transformarla requiere que se considere al conocimiento
como un todo indisoluble.