FINAL COMUNIDAD
Como primera instancia comenzaremos hablando de la colonialidad, que como bien se
sabe, produjo una situación de conquista y dominación y se dio el encuentro entre culturas
diferentes, que como se menciona antes, debe entenderse en términos de dominación y
sometimiento y la imposición de una nueva organización económica, política y cultural.
“La Otredad se transforma en una perspectiva epistemológica que se propone analizar y
recorrer la imagen y construcción de las culturas que hicieron su lugar en la periferia. Esta
mirada que delimita al Otro como inferior, construye invisibilidades, impone barreras. De
allí la necesidad de repensar y construir modalidades de análisis para la aproximación
situada a la cuestión social de nuestra América.” Maria Eugenia Hermida - Paula Meschini
(2017) pp. 40.
Quijano sostiene que en conjunto con la configuración de América Latina fue necesaria la
creación de una perspectiva colonial, eurocéntrica y de raza como forma de naturalizar las
relaciones de dominación entre europeos y no europeos. Por su parte, expresa que en
esta configuración de América Latina se produce una relación de asimetría fundada en la
idea de raza, es decir entendiendo que la diferencia entre europeos y no europeos se
fundaba en “una supuesta diferente estructura biológica que ubicaba a los unos en
situación natural de inferioridad respecto de los otros” (Quijano, 2000) y, por otro lado, por
una “articulación de todas las formas históricas de control del trabajo, de sus recursos y de
sus productos, en torno del capital y del mercado mundial” (Quijano, 2000).
Esto se ve reflejado en la Colonialidad del poder, planteada por Mignolo, retomando los
postulados de Quijano, quien sostiene que esta es una matriz, un entramado complejo de
niveles de poder “sustentado en dos pilares: el conocer (epistemología), entender o
comprender (hermenéutica) y el sentir (aesthesis)” (Mignolo, 2010). Expresa, además, que
esta colonialidad del poder se teje sobre el control de la economía, el control de la
autoridad, el control de la naturaleza y de los recursos naturales, el control del género y la
sexualidad, y por último, el control de la subjetividad y del conocimiento. (Si la colonialidad
del poder se refiere a la interrelación entre formas modernas de explotación y dominación,
y la colonialidad del saber tiene que ver con el rol de la epistemología y las tareas
generales de la producción del conocimiento en la reproducción de regímenes de
pensamiento coloniales, la colonialidad del ser se refiere, entonces, a la experiencia vivida
de la colonización su impacto en el lenguaje. (Maldonado Torres, 2007:130)
La colonialidad genera, entonces, una única manera de ver, entender y vivir la realidad. En
este sentido, desde la matriz de pensamiento descolonial, Rita Segato, en su discurso en
la feria del libro entiende al eurocentrismo, como el “racismo aplicado a los saberes y
productos de quienes habitamos y trabajamos en estas costas”, con esta frase hace
referencia a que el eurocentrismo es un tipo de etnocentrismo que se configura como
racismo, como un paradigma el cual considera al otro como menos evolucionado, inferior,
atrasado, donde se produce una negación de la otredad. Segato agrega, que es “un
paisaje marcado y demarcado por el proceso colonial, que perdura hasta el presente”, es
decir que el eurocentrismo, se fue constituyendo producto del proceso de expansión
colonial de Europa.
Hermida y Meschini en su libro Trabajo Social y Descolonialidad, entienden la
descolonialidad como “procesos y práctica de resistencia y construcción social, cultural y
académica”, por su parte, Quijano entiende al pensamiento descolonial como un
““desprendimiento” del eurocentrismo en tanto esfera del conocimiento a partir de la cual
es posible controlar la economía, la autoridad, el género y la sexualidad y, en definitiva, la
subjetividad”.
Gómez – Hernández (2015), plantea que la opción decolonial comparte con Trabajo Social
su interés por problemas claves como el capitalismo global y el neo extractivismo en la
región latinoamericana y caribeña, la guerra como imposición de poder político mundial, el
acelerado incremento de múltiples formas de pobreza y empobrecimiento, el resurgimiento
de nuevas formas de esclavitud y servidumbre, la reprivatización del Estado, las
dificultades de los gobiernos emergentes y el deterioro ambiental. El Trabajo Social es una
profesión moderna que se institucionaliza socialmente dentro del capitalismo y
profesionalmente en los marcos del Estado y las universidades como centros privilegiados
para su formación.
Define que este trabajo social decolonial “(...) se sitúa desde y en diálogo con otras formas
de construir conocimientos, existencialidades y concepciones libertarias porque generan
una impronta decolonial en la que se viene caminando desde hace ya varias décadas.
Trabajo Social decolonial emerge del enraizamiento con las luchas de los pueblos, las
comunidades y los seres que hacen posible dimensionar histórica y ancestralmente otros
procesos de Trabajo Social nace en la modernidad e históricamente configura sus
versiones de lo sociales a partir de los contextos institucionales, políticos, económicos,
sociales y culturales en que tiene lugar el capitalismo industrial, el Estado democrático, la
acción de la iglesia y la ciencia.”(p1).
En relación a la colonialidad y al Trabajo Social, nos resulta interesante reflexionar sobre
como ese proceso de dominación produjo, según Hermida y Meschini, esa mirada que
delimita al Otro como inferior, que construye invisibilidades e impone barreras. Por eso,
surge la necesidad de repensar y construir modalidades de análisis para la aproximación
situada a la cuestión social de nuestra América. Gómez – Hernández establece que el
Trabajo Social es una profesión moderna que se institucionaliza socialmente dentro del
capitalismo y profesionalmente en los marcos del Estado y las universidades como centros
privilegiados para su formación. La historia del Trabajo Social ha supuesto el tránsito de la
acción social caritativa, benéfica y filantrópica hacia una mayor selectividad, tecnificación y
cientificidad. Esta se complejiza debido a factores de orden social, a los sectores sociales
y los tipos de sujeto que forman parte del marco relacional en que transcurren sus etapas.
La función del Trabajo Social es romper con esas invisibilidades y barreras que se
generan por la diferencia entre sociedades, individuos, comunidades, etc. Esto se realiza a
través de la intervención, Cúneo (2008) explica que a la hora de intervenir en Trabajo
Social es importante utilizar la escucha, el acompañamiento y la participación como
estrategias para restituir y constituir los derechos de las personas con las que se
interviene. Para esta autora el tema central no es la pobreza, sino la desigualdad existente,
la cual va surgiendo a medida que se realiza la intervención en territorio. Justamente
donde se interviene es en las denominadas sociedades en movimiento de las que habla
Gomez-Hernandez, lo que plantea es que estas sociedades buscan poder acceder a
servicios básicos de salud, vivienda, educación y seguridad social; así como también, que
dejen de violarse sus derechos civiles, políticos, económicos y sociales.
En nuestra practica pre-profesional realizamos una intervención a través de una
Cartografía Social en la población del Barrio Nuevo Golf. La cartografía, propuesta por
Carballeda (2012), es un método de construcción de mapas que intenta ser colectivo,
horizontal y participativo. Esta construcción de mapas se realiza entre el equipo
investigador y la población, para conocer las problemáticas que surgen en el barrio. Lo que
precisamente buscamos con esta cartografía era que la población del barrio Nuevo Golf
plantee sus problemáticas y de ahí lograr que tengan un acceso a los servicios básicos.
(Por ejemplo, luminaria).
Toda intervención se realiza en un territorio determinado, en nuestro caso fue el Barrio
Nuevo Golf. Valbuena (2010) plantea que cuando pensamos en territorio estamos
pensando en la sociedad y viceversa. No podemos entender la sociedad sin territorio. Al
respecto, Montañez (2001), establece que el territorio es un concepto relacional que
insinúa un conjunto de vínculos de dominio, de poder, de pertenencia o de apropiación
entre una porción o la totalidad del espacio geográfico y un determinado sujeto individual y
colectivo. Es el espacio geográfico revestido de dimensiones políticas, afectivas, y de
identidad, o de su sumatoria.
Antes de cada intervención se debe realizar una planificación, Matus define a la
planificación como el cálculo que precede y preside la acción. Producto momentáneo del
proceso por el cual el actor selecciona una cadena de acciones para alcanzar sus
objetivos, y esta planificación ocurre en un medio resistente, nunca estático ni pasivo,
siendo el objeto del plan una realidad en movimiento, rescatando la noción dialéctica en la
tradición marxista. La planificación es una herramienta del trabajo territorial, que abre la
posibilidad de construir un futuro posible, mediante la toma de decisiones y actos
sistemáticos.
Además de la planificación, las practicas se llevan a cabo gracias a la participación
ciudadana. Usher define la participación ciudadana como un proceso complejo
multidimensional sujeto a tensiones y conflictos, relacionada con el compromiso.
La participación ciudadana se divide en tres instancias;
- una primera instancia es la información, donde la metodología que favorece esta
instancia participativa son las propias de una política de comunicación institucional,
incluidas las reuniones informativas o ámbitos de recepción de consultas, a fin de
abrir la posibilidad de esclarecer conceptos.
- Una instancia superior de participación es la consulta, la cual la metodología para
este tipo de participación son las reuniones de consulta, foros, comisiones, y
consejos, nuevas técnicas sociométricas de obtención de opinión, con grados
diferentes en cuanto a la posibilidad de influir en la decisión.
- Y una última instancia es el protagonismo social, donde los participantes son
protagonistas del destino de la comunidad, de su proyecto colectivo, y por lo tanto
hacen su aporte desde el mismo momento de gestación del proyecto del gobierno.
Los conceptos de compromiso y militancia están vinculados a este protagonismo,
ya que en estos casos el proyecto de vida personal, familiar y/o grupal son parte
del proyecto comunitario.
Los talleres de planificación, el presupuesto participativo, los gabinetes itinerantes, las
unidades de gestión local u otras formas descentralizadas del gobierno local, son
metodologías que pueden acompañar este protagonismo.
Para finalizar queríamos resaltar la importancia de la planificación y de la participación
ciudadana para poder romper con esas invisibilidades, y barreras que se generan por la
diferencia entre sociedades, individuos, comunidades, etc., y así poder lograr un Trabajo
Social Decolonial, que rompa con ese orden social colonial, que es absolutamente injusto y
desigual.