A MI RÍO SUQUÍA valles y llanuras, al calor de tu nombre
rumbo al Mar de la Eternidad construyen su futuro
Nací a la vera del Río Primero… donde todos los nombres no en este mundo
uno de los ríos “numerados” son que les da la espalda,
como –irónico- lo llamaba uno que los desahucia,
un poeta de los nuestros. solo… que los margina
“¡Devuélvanme el nombre!”, Por eso hoy vengo como a los artistas
soplaste en lengua sanavirona a hablar desde tus márgenes que no alcanzan
y tu murmullo de siglos con los marginados de tus costas: la gloria barata de la oficialidad,
anidó como grito los sin techo, los solitarios, o como a los nuevos vates
en los oídos del pueblo los anónimos juanes, los desterrados, cuyas luminosas profecías
que escucha siempre los pobres de espíritu, los soledosos, desafían el olvido y la desesperanza,
a los que no tienen voz… los abandonados, los mendigos: sino que lo construyen
y fuiste un pájaro de agua: ellos comulgan en el mundo de tu nombre inmortal:
Suquía se alzó de tus márgenes con tus bordes lacerantes naciste pájaro de agua
y así renunciaste al alto honor de esperanza ganada palmo a palmo, y allá vas
que el Conquistador te impuso: comulgan con tus heridas de sol, más allá del horizonte
eras el Río Primero (otra proeza con tu fuego de agua brillante con los de tu raza americana
no podía endilgarte que les macera el rostro custodiando el presente
quien sólo sabía en la forja de los días… en una alianza perpetua
de sangre y espada) en los límites de lo imposible con el corazón del pueblo.
y así, recuperando estatura, allí estás
en tu cielo de tres sílabas, renovando la energía Autor: Rafael Roldán Auzqui
atravesaste montañas y lagos, de sus manos y de sus corazones: