Tema 6
Tema 6
Educación
Profesor Don Abelardo Cordero Jiménez
Máster en Formación del Profesorado
Educación, Sociedad y Política Educativa
4 ECTS
Tema 6. Evolución de la
escolarización en España
Índice
Introducción 4
Objetivos 5
1. Siglo XIX .......................................................................................................................................... 5
1.1. Ley Moyano 7
2. Siglo XX ......................................................................................................................................... 10
2.1. Educación en la 2º República 12
2.2. Institución Libre de Enseñanza (ILE) 16
2.3. Educación durante el Franquismo 18
2.4. Vuelta a la democracia 21
2.5. Declaración de Derechos Humanos ........................................................................................... 23
3. Situación actual de las escuelas .................................................................................................... 25
3.1. Tipos de escuelas 26
3.2. Modelos actuales de enseñanza 28
BIBLIOGRAFÍA 32
Introducción
Durante el siglo XIX, en el contexto educativo europeo se comienzan a configurar los sistemas
educativos que marcarán el futuro, también será el caso de España, que verá nacer nuevas
legislaciones educativas encaminadas a estructurar las enseñanzas.
A partir de ese momento, en este país se han venido sucediendo una serie de cambios más o
menos acelerados en materia de legislación, aplicaciones metodológicas o enfoques educativos.
La escuela ha mutado considerablemente, saltando de las bancas de madera a las plataformas
tecnológicas que permitieron sostener, en la medida de lo posible, la educación en tiempos de
pandemia y confinamiento. Haremos un repaso histórico por los eventos más significativos dela
educación en la España contemporánea, que han marcado, indefectiblemente, el modelo
educativo que contemplamos hoy día.
Objetivos
Repasar los orígenes de la escolarización pública en España.
1. Siglo XIX
Durante el período de la Guerra de la Independencia y la invasión napoleónica, se produjeron
cambios en el sistema educativo. En 1813, las Cortes de Cádiz promulgaron la Ley de Creación
de Estudios (Ley de Floridablanca), que establecía la creación de escuelas primarias en todas
las localidades y la obligatoriedad de la enseñanza elemental. Sin embargo, la falta de recursos
y la inestabilidad política del momento limitaron la implementación efectiva de esta ley. En estos
años se elabora el Informe Quintana de 1814 donde se da a conocer el estado de la educación
del país, así como una recomendación para la reforma de esta, donde se puede destacar:
En 1821, durante el Trienio Liberal, se promulgó una nueva legislación educativa, el Reglamento
General de instrucción Pública, que recoge las recomendaciones reflejadas seis años atrás en
el Informe Quintana. El decreto de 1821 estableció la creación de escuelas primarias y
secundarias en todo el país y la gratuidad de la enseñanza primaria para los niños pobres. Sin
embargo, esta legislación fue revocada con la restauración del absolutismo en 1823. Se produce
un retroceso significativo en la universalización de la escolarización a nivel nacional, quedando
profundos huecos sociales y educativos que vienen a ser rellenados tanto por la Iglesia Católica
como por otras entidades filantrópicas de la época, como es el caso de las Reales Sociedades
Económicas de Amigos del País.
En términos de educación, el acceso a la misma estaba limitado a las clases privilegiadas, como
la nobleza y la burguesía, mientras que la mayoría de la población, especialmente las clases
trabajadoras y campesinas, carecía de acceso a la educación formal. La educación estaba
fuertemente influenciada por la Iglesia Católica, y la enseñanza se basaba principalmente en la
doctrina religiosa.
Las tasas de analfabetismo en España eran extremadamente altas durante este período. Según
diversos estudios y estimaciones, a mediados del siglo XIX, más del 80% de la población
española era analfabeta. Esta alta tasa de analfabetismo estaba asociada con la falta de acceso
a la educación, especialmente para las clases más bajas. Esto viene de la mano de la escasa
dedicación del gobierno hacia el mantenimiento de las escuelas, con una escasa estructuración
del sistema que irá cobrando forma con el avance de las décadas.
Durante el reinado de Isabel II, se promovieron varios proyectos de reforma educativa. En 1836
se creó la Dirección General de Instrucción Pública y Bellas Artes, encargada de la supervisión
y regulación del sistema educativo. Además, se impulsaron las escuelas normales para la
formación de maestros y se intentó mejorar la calidad de la enseñanza primaria. En gran medida,
estas iniciativas no pudieron llegar a término a causa de la inestabilidad política del momento.
En 1845, se promulgó la Ley de Instrucción Pública, conocida como la Ley de Pidal, que buscaba
la creación, por parte del Estado, de escuelas primarias y secundarias, la mejora de la formación
de los maestros y la supervisión estatal de la educación. Sin embargo, esta ley no se implementó
de manera efectiva debido a la falta de recursos y la oposición de los sectores conservadores.
Siguiendo a Berrio (2008) ya hubo un primer intento por realizar un Plan Nacional de Instrucción
Pública en 1833, el llamado Plan del Duque de Rivas, que finalmente no pudo llevarse a cabo y
sobre el cual se fundamentó el Plan Pidal. Podemos decir, sin temor a equivocarnos, que supone
los pilares sobre los que veinte años más tarde, se establecerá Ley Moyano. Entre sus principales
medidas, podemos destacar lo siguiente:
gobierno plantea erradicar potenciando la educación a la par que tratando de modernizar un país
mayoritariamente agrícola.
En 1857, se encarga al entonces ministro de Fomento, Claudio Moyano, la redacción de una ley
de educación que venga a estructurar el sistema educativo. No podemos considerarla como una
ley innovadora ya que, en gran medida, viene a ordenar y sistematizar lo anteriormente recogido
en el Plan Pidal. Esta ley educativa heredará el nombre de su impulsor y tendrá el mérito de ser
la más longeva en la historia de la educación en España, con 113 años de duración (1857-1970).
La ley estableció la creación de una estructura educativa nacional, con la enseñanza primaria y
secundaria como pilares fundamentales. Se establecieron escuelas primarias en todos los
municipios y se promovió la creación de institutos de enseñanza secundaria en las principales
ciudades, especialmente en las capitales de provincia y poblaciones superiores a 10.000
personas como se puede leer en su artículo 105 (Ley de Instrucción Pública, 1857):
“El Gobierno cuidará de que, por lo menos, en las capitales de provincia y pueblos que
lleguen a 10.000 almas, se establezcan escuelas de párvulos”.
Uno de los aspectos más destacados de la Ley Moyano fue la obligatoriedad de la enseñanza
primaria. Se estableció la necesidad de que todos los niños entre los 6 y los 9 años de edad
asistieran a la escuela primaria, con la finalidad de asegurar una educación básica para todos
los ciudadanos. Continuó con el criterio habitual de la existencia de dos etapas de enseñanza,
elemental y superior, estableciendo además el número de escuelas elementales de niños y niñas
(segregadas por sexo) en función al número de habitantes (almas)en cada población, como
novedad, estableciendo que al menos una tercera parte de estas, debían ser escuelas públicas.
En aras de ser una ley concreta que abarcase toda la nación, especificaba las materias y
contenidos que debían impartirse en la enseñanza primaria y secundaria. Además de las
asignaturas básicas como lectura, escritura, matemáticas y religión, se promovía la enseñanza
de ciencias naturales, historia, geografía, música y dibujo, entre otras disciplinas.
Para el estudio de la enseñanza media la ley contemplaba Institutos públicos que, teniendo en
cuenta el rango de las poblaciones donde se estableciesen, se dividirán en tres clases: de
primera clase, los de la capital de España, Madrid; de segunda, los de capitales de provincia de
1a o 2a clase, o pueblos donde exista Universidad; y de tercera, los del resto de poblaciones.
Las Universidades y las Escuelas superiores y profesionales eran públicas y sostenidas por el
Estado. Para la enseñanza superior, la ley de Claudio Moyano contemplaba diez Universidades:
la Universidad central estaba en Madrid; las de distrito en Barcelona, Granada, Oviedo,
Salamanca, Santiago, Sevilla, Valencia, Valladolid y Zaragoza.
preparación adecuada a los maestros que impartirían la enseñanza primaria en todo el país.
Podemos concluir este apartado reconociendo que la Ley Moyano es la primera ley educativa
que busca estructurar formalmente el sistema educativo, estableciendo niveles, estudios e
itinerarios, así como asignando recursos y formación del profesorado. No podemos caer en el
presentismo al analizarla, es una ley de su tiempo, moderna, en función de la legislación previa.
Mantiene un marcado carácter confesional, ya que la enseñanza religiosa formaba parte del
currículo y, además, delega en la Iglesia Católica la gestión de aquellos centros educativos a los
que no puede atender el gobierno.
2. Siglo XX
El inicio del siglo XX estuvo marcado por la crisis generada por la pérdida de las últimas colonias
españolas, Cuba y Filipinas, lo que provocó una profunda crisis de identidad nacional y un debate
sobre la esencia y el propósito de España. Este cuestionamiento de nuestra identidad dio lugar
al movimiento conocido como "regeneracionismo", y su principal exponente fue Joaquín Costa.
Dentro del regeneracionismo, uno de los temas de mayor importancia fue el problema de la
educación. Tanto los liberales como los conservadores coincidieron en que la escuela pública
debía ser estatal y estar disponible para todos los niños, sin importar su clase social. Se
abandonó la idea de que la escuela fuera simplemente un centro asistencial para los
descendientes de los más desfavorecidos económicamente.
Estos avances sentaron las bases para la construcción de un sistema educativo público y
universal en España, que buscaba garantizar el acceso a la educación a todos los niños, sin
importar su origen social.
Por otra parte, la influencia de la Institución Libre de Enseñanza, fundada en 1876 por Francisco
Giner de los Ríos se hará evidente en las nuevas actuaciones políticas referentes a la educación.
En palabras de Liébana Collado (2009).
«El cambio de escuelas unitarias (donde estaban juntos alumnos de distintas edades y
capacidades) por escuelas graduadas (separación en clases distintas por edades y
niveles) resultó uno de los grandes avances promovidos por la ILE y asumidos por la
No obstante, lamentablemente, durante las dos primeras décadas del siglo XX se construyeron
apenas 216 escuelas con financiamiento estatal. Ante esta urgente necesidad de construir más
escuelas, se creó la Oficina Técnica de Construcciones Escolares, con el objetivo de agilizar este
proceso. Gracias a sus esfuerzos, hacia finales de la década de 1920 se logró aumentar el ritmo
de construcción a alrededor de 1500 centros escolares al año.
Educativamente hablando, en el primer tercio del siglo XX se produjo una expansión considerable
de la educación primaria a nivel nacional. Se implementan políticas encaminadas a la reducción
del analfabetismo, como ya se inició con la Ley Moyano. El foco que más brilló en este sentido
fue la Institución Libre de Enseñanza, que marcó la pauta de la educación española durante el
periodo, hasta el estallido de la guerra civil, promoviendo una educación laica, científica y
orientada al desarrollo integral del individuo. Tal fue su influencia que acabó dando forma al
ideario educativo republicano. Las corrientes pedagógicas europeas ejercieron una influencia
significativa en la educación española. Se adoptaron enfoques pedagógicos como el krausismo,
el positivismo y el escolanovismo 1 (Capitán, 2002). Estas corrientes pedagógicas impulsaron
cambios en los métodos de enseñanza y en la concepción de la educación.
1 Hace referencia al impulso de la Escuela Nueva que se desarrolla en Europa desde finales del siglo XIX, teniendo en
la ILE el modelo de aplicación española.
Como primera medida, se proclama la Ley de Instrucción Pública de 1931, aprobada poco
después de proclamarse la República, introdujo cambios significativos en el sistema educativo.
Estableció la gratuidad y la laicidad de la enseñanza primaria y secundaria, así como la
obligatoriedad de la enseñanza primaria hasta los 14 años. Además, promovió la formación de
maestros y la creación de escuelas para atender las necesidades educativas de la población.
De entre todas las dificultades que esperaban al primer gobierno provisional de la República en
el ámbito educativo, una se destacó pronto como la más apremiante: el escaso número de
maestros y escuelas (apenas 36.680 maestros nacionales en este momento). Tal carestía va a
afrontarse con la aprobación de un plan a cinco años vista (ley de 22 de octubre de 1931) que
proyectaba la creación de 5.000 plazas de maestro cada año, salvo el inicial, en que estaban
previstas 7.000.
«Se establecieron tres períodos para la formación de los maestros: uno cultural,
exigencia del bachillerato para acceder a las Escuelas Normales; dos, profesional,
durante tres cursos en las Escuelas Normales; y tres, un periodo de práctica docente,
durante un curso escolar, en una escuela primaria nacional, bajo la dirección y
Del mismo modo, resultó importantísima, en el ámbito rural, la labor de las Misiones
Pedagógicas. Estas buscaron aproximar la cultura y el saber a las poblaciones más aisladas del
país, donde llevaron bibliotecas itinerantes (que muchas veces acababan quedándose en el
pueblo y siendo el germen de alguna biblioteca municipal), proyecciones cinematográficas,
representaciones teatrales, etc.
2 Se considera este período para abarcar la totalidad de la Segunda República y el de la Guerra Civil.
A partir de 1933, y durante los siguientes dos años (1933-1935) gobernó la República la coalición
formada por el llamado Partido Radical, de Alejandro Lerroux y la CEDA, liderada por el abogado
José María Gil Robles y triunfadora en las elecciones de 1933. Durante este bienio podemos ver
un cambio de rumbo en las políticas educativas de la República. Se volvió a la educación
separada por sexos, disminuyeron las plazas para nuevos maestros y se eliminó la Inspección
Central de Primera Enseñanza.
Las elecciones de 1936 trajeron la victoria de llamado Frente Popular, una coalición de partidos
de izquierdas que, tras llegar al poder, pretendió retomar las políticas educativas de los primeros
dos años del nuevo régimen. Se intensificaron los planes de construcción de nuevas escuelas y
las convocatorias de plazas de maestros y maestras. Lamentablemente, a mediados de 1936
España inició una cruenta guerra civil de tres años de duración que esquilmó todos los recursos
posibles, entre ellos, las reformas educativas y principios pedagógicos de la Segunda República
para entrar en una dictadura que, como veremos, afectará profundamente a la educación.
Fiel a su ideario pedagógico, la ILE promovió una formación integral de los estudiantes, no solo
centrada en el conocimiento académico, sino también en el desarrollo de habilidades sociales,
emocionales y éticas. Se buscaba formar ciudadanos críticos y comprometidos con la sociedad.
Según Giner de los Ríos, "No basta tener buenos maestros; es necesario también que los
alumnos sean buenos y quieran aprovechar las lecciones" (Giner, 1901). Esta visión de la
formación integral influyó en la educación española posterior. Se pueden desatacar unos
principios pedagógicos definitorios:
Podemos distinguir tres fases a lo largo de la dictadura que se ven reflejadas en la educación:
Sin entrar a realiza análisis técnicos sobre los planes de estudio y estructura del sistema
educativo, inicialmente el franquismo mantiene la estructura de las escuelas de primaria y
enseñanzas medias tal como lo estableció la Ley Moyano. Durante el franquismo, el sistema
educativo en España estuvo fuertemente influenciado por el régimen dictatorial de Francisco
Franco. La educación se convirtió en un instrumento de adoctrinamiento y control ideológico,
enfocado en la promoción de los valores y principios del régimen.
En estos años, los posicionamientos religiosos, sociales y políticos del franquismo determinarán
absolutamente los valores que se transmitían en la educación formal: el concepto católico de la
existencia, el respeto a la jerarquía, el valor del patriotismo, etc. La cuestión educativa se entregó
en estos años, principalmente, a la iglesia católica pues el Estado tampoco disponía de fondos
suficientes para llevar a cabo todas las infraestructuras que España necesitaba en materia
educativa. Así nos lo cuenta González (2007):
«Se financiaron y se homologaron sus centros, a los que se les reconoció incluso la
capacidad para expedir títulos oficiales a pesar de no estar sometidos a ningún tipo de
control o inspección, una capacidad fiscalizadora que sin embargo si disfrutaba la Iglesia
sobre el conjunto de la estructura educativa. Y antes de que terminase la guerra la
totalidad del corpus legislativo en materia educativa presentaba como denominador
común su profunda y exclusiva identificación con los intereses del integrismo católico.»
La educación franquista, especialmente en sus dos primeras décadas, se levantó sobre una serie
de principios básicos: el patriotismo vinculado a un fuerte nacionalismo español, el catolicismo
entendido como principio fundamental de la esencia histórica española, la fortísima disciplina, la
concepción social jerárquica, el corporativismo estatal, etc 3. La educación se configura como una
pieza fundamental del Estado para contribuir a la “españolización” y el “patriotismo”, lo que será
reforzado por la Ley de 1945 que vendrá a dar sustento a estos principios en un articulado legal,
otorgando a la Iglesia la potestad de otorgar títulos y crear centros educativos (Colmenar, 2000).
3 Rodríguez, J.E. (2029). Educación, Sociedad y Política Educativa. Manual de la asignatura. Universidad Nebrija.
«Concepción maniquea de la sociedad y negación del otro, casi todo lo que el régimen
aspira a ser se construye a partir de lo que no quiere ser y por tanto hay que destruir por
ser encarnación de todos los males habidos y los que podrían llegar, es por ello que la
educación se articula en torno a una larga serie de negaciones, anti-liberalismo,
antidemocracia, anti-comunismo, anti-laicismo, anti-separatismo, lo bueno frente a lo
malo, el modelo y el anti-modelo.»
En estos años encontraremos también los problemas acuciantes del analfabetismo y las bajas
tasas de escolarización, como nos muestra Escolano (1992):
Sin embargo, es importante reconocer que el período comprendido entre 1936/39 y 1975 no
puede ser considerado estático. Al igual que el mundo experimentó cambios, España y las
políticas educativas también evolucionaron.
La entrada de ministros tecnócratas en los últimos años del gobierno de Franco vino a impulsar
una modernización del sistema educativo que se vio reflejada en la Ley de 1970, llama Ley
General de Educación, la segunda más duradera después de la Moyano. Introdujo un cambio
profundo que trata de situar a España en la línea de sus vecinos europeos. Podemos destacar
algunos aspectos:
«El proceso de integración de España en las Comunidades Europeas que si, por una
parte, exigía aumentar los niveles de calidad para soportar la competencia, por otra la
movilidad de los ciudadanos en el marco de un mercado europeo único planteaba la
necesidad de equivalencia interestatal y adaptación de las capacitaciones y titulaciones
profesionales; la evolución del sistema productivo ha generado, a su vez, un incremento
enorme de la demanda de educación que se manifestó en que el período de
escolarización empieza cada vez más temprano y se prolonga más tras la escolaridad
obligatoria debido a las aspiraciones personales a una formación más cualificada, y a la
insuficiencia de la oferta laboral disponible.»
Ilustración 9Tasa neta de escolaridad a los 16 años - Metodología anterior (1), por sexo, comunidad
autónoma y periodo Fuente: [Link]
universitaria/alumnado/matriculado/series/gen-escolar//l0/&file=escolar_11.px
1. Toda persona tiene derecho a la educación. La educación debe ser gratuita, al menos
en lo concerniente a la instrucción elemental y fundamental. La instrucción elemental será
obligatoria. La instrucción técnica y profesional habrá de ser generalizada; el acceso a los
estudios superiores será igual para todos, en función de los méritos respectivos.
3. Los padres tendrán derecho preferente a escoger el tipo de educación que habrá de
darse a sus hijos.
«El niño tiene derecho a recibir educación, que será gratuita y obligatoria por lo menos
en las etapas elementales. Se le dará una educación que favorezca su cultura general y
le permita, en condiciones de igualdad de oportunidades, desarrollar sus aptitudes y su
juicio individual, su sentido de responsabilidad moral y social, y llegar a ser un miembro
útil de la sociedad.»
Sin embargo, estas cifras también revelan una realidad desafiante: aún existen alrededor de 750
millones de adultos analfabetos en el mundo, en su mayoría mujeres. Además, en muchos
países, especialmente en África y Oriente Medio, la tasa de escolarización de las niñas es
considerablemente inferior a la de los niños. Estos desafíos continúan siendo prioridades
internacionales en el ámbito educativo.
En conclusión, es fundamental trabajar para asegurar que ningún niño se quede sin un pupitre,
que todas las escuelas cuenten con maestros capacitados y que ninguna generación se vea
privada de una educación de calidad respaldada por el Estado. Estos son los desafíos cruciales
que debemos abordar en la actualidad para lograr una educación inclusiva y equitativa para
todos.
En el mapa educativo español las escuelas han sufrido una acelerada modernización desde la
implantación de la LOGSE, mirando modelos del norte de Europa que hacen vigilar
continuamente la calidad de la enseñanza y la formación del profesorado. Es fundamental contar
con profesores altamente cualificados y en constante formación. La formación continua y el
desarrollo profesional son aspectos clave para mejorarla calidad educativa. Los profesores
deben estar actualizados en cuanto a metodologías pedagógicas, nuevas tecnologías aplicadas
a la educación y enfoques inclusivos. Además, es importante promover un clima escolar positivo
y una buena relación entre docentes, estudiantes y familias, fomentando la participación activa
de todos los actores involucrados en el proceso educativo. Hoy la escuela debe afrontar el
desafío de adaptarse a los avances tecnológicos y equilibrarlos con mesura, sin perder la
perspectiva de la enseñanza y del verdadero valor de educar.
la puerta a metodologías de aprendizaje que aún no se habían aplicado en las escuelas, como
la presencialidad híbrida o la educación a distancia.
• Públicas: La titularidad del centro, la gestión y contratación del personal corre a cargo
de la administración pública.
• Concertadas: La titularidad es privada (empresa o unipersonal), la contratación del
personal del centro corre a cargo de la empresa, abonando la administración educativa
el salario del profesorado y gastos de funcionamiento que se contemplen en el concierto
educativo.
• Privadas: Son escuelas de titularidad privada que no mantienen relación de concierto
con la administración educativa pudiendo impartir estudios homologados o no con el
sistema educativo español. Se da el caso de escuelas privadas, en territorio español,
que homologan titulaciones correspondientes a sistemas educativos de otros países.
De esta forma, se puede ver en los datos que ofrece el INE, que en el curso 2020/21, el 67,1%
de los alumnos y alumnas acude a la enseñanza pública, mientras que el 32,9% restante lo hace
a centros concertados (siendo un 7,4% el alumnado que acude a centro privados sin concierto
educativo). Respecto al resto de países europeos, en España la enseñanza privada concertada
aún representa una porción significativa.
14%
Centros públicos
Esta red se compone por una variedad de centros tan amplia como lo es su propia titularidad,
donde encontramos con mayor frecuencia centros gestionados por órdenes religiosas, empresas
unipersonales, cooperativas de maestros y cooperativas de familias. La LODE ampara a todas
las familias a tener plena libertad de elección de centro educativo para sus hijos e hijas, no
obstante, la elección de una tipología de escuela o de otra no está exenta de ideología y, como
viéramos en temas anteriores, un cierto currículum oculto que marcará el devenir de la educación
de los más jóvenes.
El modelo educativo que ha traído la aplicación de la LOMLOE, como una de sus novedades
más llamativas, se centra en lo que viene a llamarse Diseño Universal de Aprendizaje, un
enfoque pedagógico que tiene como objetivo garantizar que todos los estudiantes,
independientemente de sus habilidades, características o necesidades individuales, tengan
igualdad de oportunidades para acceder al currículo, participar activamente en el proceso de
aprendizaje y demostrar sus conocimientos y habilidades. Se basa en la premisa de que la
diversidad de los estudiantes es la norma y no la excepción, y que la educación debe adaptarse
a las necesidades de todos (LOMLOE, 2020).
Representación
Acción y
expresión
Compromiso
La acción y expresión trata de ofrecer a los estudiantes diversas oportunidades y medios para
demostrar su comprensión y habilidades. Esto implica permitir diferentes formas de participación,
como la expresión verbal, la escritura, el dibujo, el uso de tecnología u otras formas creativas de
comunicación. Además, se fomenta la autonomía y la autorregulación del estudiante,
permitiéndoles elegir estrategias y herramientas que mejor se adapten a su estilo de aprendizaje.
familiarizados con los principios y estrategias del enfoque, así como con las necesidades y
características de sus estudiantes.
Además de esto, en las aulas se llevan a cabo diferentes modelos pedagógicos, donde existen
diferentes enfoques y corrientes que los profesores pueden adoptar. Algunos de los modelos
pedagógicos más comunes son:
En resumen, asistimos a movimientos que buscan modernizar la práctica docente desde todas
las perspectivas posibles, tanto en la planificación del sistema educativo, la confección de
itinerarios, formación del profesorado y recomendaciones metodológicas. La LOMLOE supone
un esfuerzo normativo por instaurar, además, una marca de identidad metodológica en el propio
sistema educativo que permita revertir las cifras de fracaso escolar.
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