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Filosofía Sócrates.

Sócrates, filósofo de la Atenas clásica, introdujo un 'Giro antropológico' al centrar la filosofía en los problemas del hombre y la ética, distanciándose de los sofistas. Su método de 'Mayéutica' promueve el autoconocimiento a través del diálogo, donde los ciudadanos deben reconocer su ignorancia para alcanzar la verdad. A pesar de su condena a muerte en 399 a.C., su legado perdura a través de las enseñanzas de sus discípulos, Platón y Jenofontes.

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Filosofía Sócrates.

Sócrates, filósofo de la Atenas clásica, introdujo un 'Giro antropológico' al centrar la filosofía en los problemas del hombre y la ética, distanciándose de los sofistas. Su método de 'Mayéutica' promueve el autoconocimiento a través del diálogo, donde los ciudadanos deben reconocer su ignorancia para alcanzar la verdad. A pesar de su condena a muerte en 399 a.C., su legado perdura a través de las enseñanzas de sus discípulos, Platón y Jenofontes.

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Profesor: Lisandro Orlando

Filosofía 5° ISCA

Sócrates: “El giro antropológico”

En este clase vamos a hablar de Sócrates y su importancia para la filosofía.

Lo primero que tenemos que hacer es situarlo en su contexto histórico: nació en el año 470
a.C. y murió (condenado a muerte) en el 399 a.C. Es decir que vivió durante lo que se
conoce como la “Edad Clásica” de Atenas, el período de mayor auge político, cultural y
económico de esa polis, pero también el período en que va a entrar en decadencia.
Recordemos que Atenas se caracterizaba y se distinguía del resto de las polis griegas por
su sistema de gobierno democrático. Se trataba de una Democracia (“gobierno del pueblo”)
en la que participaban activamente los ciudadanos de las decisiones políticas, reunidos en
el ágora (“plaza central”). Sin embargo, como saben, los ciudadanos eran una minoría: sólo
los hijos de atenienses (aproximadamente el 5% de la población total), quedando al margen
tanto mujeres como esclavos y niñas/os.

Como veníamos trabajando en las clases anteriores, en la Atenas clásica del Siglo V a.C.,
se encontraba en desarrollo una escuela filosófica particular: los sofistas. En ese contexto
democrático, los sofistas se dedicaban a la tarea de enseñar a los ciudadanos a “ser
sabios”, a ser maestros del discurso, a dominar la retórica y el arte de argumentar. Todo eso
les servía a los ciudadanos para mejorar sus habilidades de “hacer política” en el ágora. Es
entonces que Sócrates se forma como filósofo en ese marco: el de una Atenas
democrática y bajo la influencia de una filosofía sofista.

Sin embargo, Sócrates se va a distanciar de los sofistas y va marcar una ruptura al interior
de la filosofía ateniense. A esta ruptura la vamos a señalar a partir de dos cambios
fundamentales, que se encuentran vinculados entre sí:

1) En primer lugar, la filosofía de Sócrates va a representar un “Giro antropológico”


(del griego “ánthropos” = hombre). A partir de su pensamiento, la filosofía se va a
centrar en los problemas del hombre. Ya no se trata de esa “filosofía presocrática”
que se pregunta por el origen o arjé de lo material y que intenta comprender los
movimientos y ciclos de la naturaleza. Se trata ahora, desde Sócrates, de una
filosofía que centra su atención y se preocupa por el hombre, por sus problemas
éticos y políticos dentro de la sociedad y la comunidad. Es cierto que los
sofistas ya se habían comenzado a preocupar por el hombre y sus problemas, pero
con Sócrates esto termina por acentuarse y desarrollarse definitivamente. Podemos
observar en este punto la influencia del pensamiento sofista sobre Sócrates, aunque
éste se va a distanciar de aquél en otros puntos.

2) El segundo gran cambio está lógicamente relacionado con el primero. A partir de su


pensamiento, la filosofía va a comenzar a estar al servicio del hombre. Esto quiere
decir que su filosofía se va a constituir como una “filosofía práctica”, la cual va a
funcionar como una guía que le enseña al hombre a vivir y a definir los valores
morales correctos para su vida: la justicia, la virtudes, la distinción entre el bien y el
mal, entre otras. Así, podemos afirmar que la filosofía socrática define una Ética.

A partir del señalamiento de estos dos cambios que introduce Sócrates (“Giro
Antropológico” y filosofía como una práctica y una ética), podemos ahora entender mejor
cuál es el proyecto y la finalidad que tiene su pensamiento. Sócrates se propone una
reforma moral de la sociedad: los ciudadanos deben acercarse a la ética correcta. Y el
medio para llevar esta reforma a cabo es el conocimiento. Un buen ciudadano será aquel
que busca el conocimiento. Pero ¿Cómo es que busca y llega el hombre al conocimiento?
Sócrates propone un método que va a denominar como “Mayéutica”, que en griego quiere
decir “dar a luz” (Su madre era “partera” y él toma esta metáfora y la aplica a su
pensamiento). El deber de cada ciudadano es entonces el de poner en práctica esa
mayéutica para “dar a luz” al conocimiento y a la verdad que se encuentran dentro suyo.
Para eso, este método tiene dos momentos:

- A través del diálogo, Sócrates lleva a sus discípulos a que se den cuenta y sean
conscientes de su propia ignorancia sobre los temas que están reflexionando. El
primer paso para el conocimiento es el de asumir la ignorancia: “Yo sólo sé que
no sé nada” será una de sus más profundas conclusiones. Para conocer algo tengo
que primero asumir mi ignorancia; tengo que desprenderme de todos los “falsos”
conocimientos y creencias que tenía sobre ese tema que quiero conocer; tengo que
ser capaz de ponerlo todo en duda.
- Una vez asumida la ignorancia, llega el segundo momento de buscar la verdad.
Sócrates plantea interrogantes a sus discípulos, para que a partir de esa dialéctica
(diálogo) entre preguntas y respuestas, el discípulo comience a “dar a luz” esa
verdad y ese conocimiento. Así, para Sócrates serán más importantes las preguntas
que uno se hace que las respuestas: la verdadera función de un maestro no será la
de “dar conocimiento” a sus discípulos, sino la de ayudarlos, a través de esas
preguntas, a que cada uno lo busque y encuentre en su interior.

Veamos ahora las principales diferencias entre el pensamiento de Sócrates y el de los


sofistas.

En primer lugar, Sócrates no comparte la concepción que tienen los sofistas sobre la verdad
y el conocimiento. Como ya vimos en las clases anteriores, los sofistas pensaban que la
verdad era relativa y subjetiva, ya que cada individuo “posee” la verdad dentro suyo y la
puede ir modificando. De alguna manera, al decir que existen tantas verdades como
individuos, los sofistas están planteando la idea de que no existe “la verdad” como algo
único/absoluto y objetivo para todos. Por el contrario, para Sócrates la verdad es objetiva:
existe y es una sola para todos. Está en nosotros poder buscarla y descubrirla, indagando
en nuestro interior, “dándola a luz” a través del método colectivo que propone, basado en
el diálogo de preguntas y respuestas entre maestro y discípulos. La función de Sócrates
y la de cualquier maestro filósofo debiera ser entonces la de asistir, como la partera, en ese
proceso de descubrimiento de la verdad y el conocimiento. En segundo lugar, hay que
recordar que los sofistas pensaban que ya eran “sabios” por poseer el conocimiento,
mientras que Sócrates afirma que el primer paso para lograr el conocimiento es reconocer
la ignorancia. Para Sócrates el conocimiento es posible y es la principal virtud ética
que todo hombre y ciudadano ateniense puede tener.

Algunas consideraciones finales

Como vimos, Sócrates no escribió nada. Su manera de hacer filosofía era oral y se basaba
en el diálogo en los espacios públicos: en el ágora, en los mercados y en las calles iba
estimulando a los oyentes a través de sus diálogos. Al mismo tiempo, por tratarse de una
filosofía oral (de una cultura mayoritariamente oral en aquel tiempo), todo lo que conocemos
de su pensamiento es a través de las escrituras de sus discípulos, a través de Platón y de
Jenofontes, quienes se iban a dedicar a escribir sus diálogos y enseñanzas.
Sócrates fue condenado a muerte en el año 399 a.C., por “ofender a los dioses de la polis” y
por “corromper la moral de la juventud”. En gran parte, a la aristocracia ateniense le
molestaba su figura y su capacidad de cuestionar el poder de muchos de ellos, y sobre todo
el hecho de que hiciera visible públicamente sus ignorancias (lo llamarían “El Tábano”). La
acusación que le realizaron sobre la “ofensa a los dioses de la polis” se debía a su tardía
creencia acerca de la existencia de un “daimon”: una voz divina interior que le señalaba a
cada ciudadano lo que debía hacer, como una guía que debía conducirlos finalmente al
Hades al momento de la muerte. En su juicio (que Platón relata en su libro “Apología de
Sócrates”), le hicieron optar entre la condena a muerte y el exilio. El exilio constituía el
mayor deshonor para cualquier ciudadano ateniense, y al mismo tiempo hubiese implicado
retractarse de sus propuestas filosóficas, por lo que eligió morir bebiendo cicuta (veneno
utilizado para ejecutar las sentencias de muerte en la Grecia antigua).

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