PRIMER PARCIAL DERECHO PENAL
Derecho Penal: según Zaffaroni el derecho penal es un conjunto de normas jurídicas que definen conductas como delitos
y establecen penas para quien las cometen. Sin embargo, el no solo lo entiende como una herramienta de control social,
sino que destaca su carácter selectivo, diciendo que suele aplicarse a los sectores más vulnerables de la sociedad.
Toda sociedad organizada como Estado debe proceder a la defensa de las personas que lo componen, y también a la
defensa de los bienes de esa persona. A tal efecto, el Estado tiene la facultad y el deber de crear la legislación penal; es
decir debe crear un conjunto de normas jurídicas y penales que determinan los delitos y las sanciones penales que
corresponden a quienes los cometen. Zaffaroni define el derecho penal como aquella rama del saber jurídico que,
mediante la interpretación de las leyes penales, propone a los jueces un sistema orientador de decisiones que contiene y
reduce el poder punitivo, para impulsar el progreso de un estado constitucional de derecho.
El poder punitivo del Estado es entendido como aquella potestad constitucional legítima de crear leyes e instituciones
represivas, cuya función se encuentra centrada en garantizar la protección de derechos y bienes más importantes de la
nación oración y de cada ciudadano.
La pena es entonces una sanción impuesta por el estado, que en teoría busca “castigar” al autor del delito. Es importante
resaltar que según Zaffaroni el derecho debe limitar el poder punitivo del estado, es decir debe contenerlo.
HISTORIA DEL CODIGO PENAL
En 1864, por delegación del congreso, el poder ejecutivo encargo la elaboración del proyecto de código penal en la
universidad de buenos aires desde 1857, y que en 1860 había publicado su curso de derecho criminal, que fue la primera
obra orgánica sobre la materia en la bibliografía argentina, el 30 de septiembre de 1921 el congreso nacional sanciono
la ley 11179 que estableció el código penal vigente, el 29 de octubre del mismo año Hipolito Yrigoyen lo promulgo y
casi dos años después la ley de 11221 declaro autentica la edición oficial, con las correcciones necesarias. El código
penal entro en vigencia seis meses después de su promulgación, es decir el 29 de abril de 1922.
TEORIA DE LA PENA
La teoría de la pena es una rama del derecho penal que se ocupa de explicar y justificar el por qué y el para qué el Estado
impone castigos (penas) a quienes cometen delitos. Es decir, busca responder cuáles son los fundamentos y finalidades
que legitiman el uso del castigo en el sistema penal.
1. Teorías absolutas (retributivas): Estas teorías consideran que la pena es un fin en sí mismo, es decir, se
justifica solo como un castigo por la infracción cometida. La pena es vista como una retribución moral o
jurídica, donde el delincuente “paga” por el mal causado. Para Zaffaroni, esta teoría es insuficiente, ya que
se enfoca en la venganza y no en prevenir delitos. Esta teoría se basa en deducciones, pero no constituyen
ninguna justificación de la pena en si misma, sino siempre al servicio de la defensa social.
Según Rusconi esta teoría absolutista se explica en la ausencia de una búsqueda de justificaciones que
provengan de fines distintos que la propia aplicación de la ley al infractor. Estas teorías van al pasado, al
hecho cometido, sin importar los efectos en el futuro. Será legitima toda pena que constituya la retribucion
de una lesión a la norma cometida culpablemente.
2. Teorías relativas (preventivas):
La prevención relativa, según Zaffaroni, es una teoría que justifica la pena como un medio para prevenir
futuros delitos, y no solo como un castigo por el delito ya cometido. Es decir, la función de la pena para
estas teorías es social, legitiman un fin. La pena debe querer alcanzar un objetivo. Se divide en dos enfoques:
Prevención general: La pena busca disuadir a la sociedad en general de cometer delitos. Al castigar a alguien,
se envía un mensaje a la comunidad de que violar la ley tiene consecuencias. Siguiendo a rusconi esta puede
ser negativa o positiva.
Prevención general negativa: esta sostiene que la pena se dirige a quienes no delinquieron para que en un
futuro no lo hagan, esto basado en la intimidación que produciría la pena sobre el que fue seleccionado, se
parte de la idea del ser humano como ser racional, que siempre piensa costos y beneficios. En la práctica la
idea de prevención general negativa hace que las agencias políticas eleven los mínimos y máximos de las
penas y las judiciales impongan penas irracionales. En el plano de lo político y teórico esta teoría permite
ñegitimar la imposición de penas más graves, porque nunca se podrá la disuasión de una sociedad, donde el
conflicto social es estructural, no es de gobiernos y esta lógica conduce a la pena de muerte para todos os
delitos.
Prevención general positiva: según esta la pena posee la función de ratificar y asegurar la validez de normas
que han sido pensadas como modelos de orientación social y han sido vulneradas, reforzando a travez del
castigo la confianza general en ellas. La pena representa la contradicción de la negación de la norma y por
su intermedio se busca fortalecer la estabilidad social y la fidelidad del derecho. En otras palabras, la
prevención general positiva, produciría un efecto positivo sobre los no criminalizados, pero no para
disuadirlos mediante la intimidación, sino como valor simbólico reforzador de su confianza en el sistema
social en general y en el penal particulares.
Prevención especial: La pena se orienta a evitar que el delincuente vuelva a delinquir. Esto puede hacerse
mediante su rehabilitación (resocialización) o, en casos extremos, neutralizándolo (impidiendo que reincida,
ya sea con prisión o medidas más severas).
Prevencion especial negativa: busca intimidad al delincuente, pretende que el castigo disuada al penado de
cometer nuevos delitos y en caso de no poder disuadirlo se busca disuadirlo de su inocuizacion. Postula que
la pena se trata de un instrumento de motivación para el autor haciéndolo entender que si vuelve a cometer
un elito recibirá nuevamente una pena.
Prevencion especial positiva: para esta teoría el fin de la pena es la necesidad de prevenir nuevos hechos del
mismo autor, es decir que esta dirigida a las personas que cometieron delitos, de esta forma se debe
concientizar, preparar, reincidir a los delincuentes para que no vuelvan a cometer un delito.
3. Teoría unificadora o mixta: Esta teoría combina aspectos de las teorías retributivas y preventivas. Según
esta perspectiva, la pena debe castigar al culpable (retribución), pero también debe cumplir una función de
prevención, tanto general como especial. Zaffaroni critica esta teoría porque cree que mezcla fundamentos
contradictorios.
Teorias unificadoras retributivas: La pena persigue simultáneamente fines preventivos especiales, generales
y retribución. Sin embargo el carácter retributivo aparece como dominante, ya que la pena puede ser útil
siempre y cuando no se exceda ni se disminuya la pena justa.
Teoría unificadora preventiva dialéctica: consiste en establecer que el fin de la pena sólo puede ser
preventivo.
4. Teoría agnóstica y negativa de la pena (Rusconi): Esta teoría también está sostenida por Zaffaroni y varios
autores más, explica que no encuentra ningún carácter positivo a la pena. Agnóstica porque entiende que la
pena no puede ser una cuestión de fe y sostiene que el poder punitivo ha ocupado la civilización industrial
un lugar similar al de la religión. Es negativa ya que el concepto no podría obtenerse de modo positivo
porque no se sabe para que sirve la pena, puesto que todas las formulaciones en ese sentido, según afirman
serían falsas. La pena es para esta teoría una conversión que impone una privación de derechos o un dolor
que no repara ni restituye y tampoco detiene las lesiones en curso ni neutraliza los peligros inminentes.
GARANTIAS CONSTITUCIONALES
Principios que derivan de la exigencia de legalidad:
Legalidad formal: la única ley penal es la ley formal emitida por los órganos
políticos habilitados por la Constitución nacional. El derecho es la ley, no
se aceptan analogías. La legalidad no sólo se aplica lo penal sino también a
lo procesal. El núcleo más importante de la legislación penal se contiene
en: código penal, leyes penales especiales, disposiciones penales de leyes
no penales. Los decretos no pueden crear ley penal el poder ejecutivo no
puede legislar en materia penal, fuera de la función que le incumbe como
cole legislador. En ningún caso puede legislarse penalmente por decreto ni por vía reglamentaria una ley penal.
Irretroactividad: puedes considerarse que este principio de la ley penal es parte del principio de legalidad, que se aplica
por separado sólo por claridad expositiva. La ley penal rige para el futuro, debe ser previa a la Comisión del hecho, que
es el momento de la acción y no del resultado, porque una vez realizada la conducta el resultado puede no depender de
la voluntad de la gente. Pero la acción tiene un comienzo y un final. Suele debatirse si la retroactividad es un principio
de la ley procesal penal, suele afirmarse que la irretroactividad es un principio limitado a la ley penal y no aplicable a la
procesal sin embargo esto genera diferentes posturas y miradas al respecto. La ley penal es retroactiva cuando es más
benigna. Hasta la ratificación de los tratados internacionales de derechos humanos esta regla sólo tenía carácter legal,
pudiendo ser drogada o excepciona dada por la ley de igual naturaleza. Estas leyes eran las que la doctrina llamaba
excepcionales y temporarias. La determinación de la ley más benigna no siempre es clara porque lo que puede ser más
benigno para alguien puede ser más gravoso para Otro. Es la ley más benigna la que habilita menor ejercicio de poder
punitivo, puesta en vigencia después del comienzo de ejecución de la conducta típica y antes del agotamiento de los
efectos de la pena impuesta.
Máxima taxativa legal e interpretativa: la ley penal se expresa en palabras y estas dejan dudas interpretativas. No puede
ser ambigua, debe ser claro y entendible. El derecho penal debe exigir de los legisladores el mayor esfuerzo de precisión
semántica; el juez debe exigir la máxima taxatividad legal, o sea, no la simple legalidad sino la legalidad estricta. Esto
no siempre sucede y el juez se encuentra con leyes que violan la exigencia estricta le legalidad, frente a esta situaciones
el juez tiene dos posibilidades por un lado de declarar la inconstitucionalidad de la ley; por otro aplicar el principio de
máxima taxatividad interpretativa y entender el texto en la forma más restrictiva de poder punitivo posible.
Respeto histórico al ámbito de lo prohibido: toda ley es un discurso que se genera en un contexto cultural y civilizatorio.
En ciertos casos el cambio muy profundo del contexto puede dejar atípica una conducta. Se impone de alguna manera
que el juez y el intérprete mantengan el ámbito de lo prohibido dentro de los abarcados originariamente. La
criminalización sólo puede ser obra de legislatura nacionales locales municipales, por acción de estos, pero nunca por
omisión de las mismas.
Principios contra groseras disfuncionalidades con los derechos humanos:
Lesividad: Las acciones que entran en el artículo 19 no son punibles. El primer párrafo de este artículo de la Constitución
nacional consagra la limitación a la injerencia del poder más definitoria del modelo de Estado que regula: las acciones
que no lesionan a nadie están fuera de toda injerencia estatal. Esta reserva está referida a todo ejercicio del poder estatal,
aunque interesa principalmente al poder punitivo. El derecho pues al personalista o transpersonal ista, el primero es un
instrumento o herramienta al servicio de la persona entendida como ente que, por ser humano, está dotado de conciencia
moral. El segundo está al servicio de un ente que está más allá de la persona (estado, dictadura del proletariado, cuerpo
social, etc.) De modo que la persona se sacrifica a este ídolo; es un derecho que niega a la persona. Por ser el derecho
argentino personalista, debe respetar y garantizar al ámbito moral de todas las personas, lo que implica que no puede
imponer una moral sino garantizar el espacio para el mérito moral. (Ejem pág 110) El principio de selectividad exige
que en todo delito haya un bien jurídico lesionado. Esta exigencia es una limitación al poder punitivo.
Humanidad: el principio de humanidad impone la exclusión de toda crueldad la cual debe ser garantizada por el Estado.
Está consagrado en la Constitución nacional con la prohibición de los azotes y el tormento también se refleja en el
derecho internacional de derechos humanos con la prohibición de la tortura y las penas tratos crueles, inhumanos o
degradantes. Son penas o manifestaciones del poder punitivo abstracta crueles, la muerte en cualquiera de sus formas
las marcas en el cuerpo, etc.
Trascendencia mínima: los familiares no tienen nada que ver el Estado no puede culpar ni hacer juicio de valor. El terror
político siempre piensa que la familia puede vengar al enemigo muerto o que es bueno extender la pena a los parientes
para incentivar la declaración. Estas penas imponían en función de una supuesta corrupción de la sangre. Nuestra
Constitución nacional rechaza esta forma de poder punitivo al definir al delito de traición, prohibiendo la trascendencia
de la pena. Para el derecho penal argentino la pena es personal, no puede pasar de la persona de la gente. La multa penal
por ejemplo la de pagar la persona si esta persona muere esto no pasa a los herederos.
Prohibición de doble punición: No se puede juzgar ni tampoco penar dos veces a una persona por el mismo hecho cuando
la doble punición importa también un doble juzgamiento, los casos suelen ser evidentes.
Buena buena fe y pro homine: Esta refiere a mantener la interpretación más favorable para el imputado. Con frecuencia
el discurso penal y el político hace el uso perverso de las disposiciones de la Constitución nacional y de los tratados,
cuando pretenden exaltar los derechos como bienes jurídicos para legitimar pena sin usuales o crueles. Este uso perverso
está prohibido en función de los principios de buena fe y Pro homine. El principio de Buena Fe exige que los tratados
internacionales sean siempre interpretados de buena fe; el principio pro homine impone que se decía siempre en el
sentido más garantizador del derecho que se trate.
Límites derivados del principio republicano de gobierno:
Principios de acotamientos materiales: existe la grosera idoneidad de la criminalización, en este caso pese a que existe
un modelo efectivo de solución de conflicto se pretende introducir el modelo punitivo. Tiende solo a reforzar el
verticalismo corporativo de la sociedad. Por otro lado tenemos la proscripción de grosera idoneidad del poder punitivo;
éste refiere a que si bien la intervención del poder punitivo nunca resuelve ningún conflicto, en algunos casos
seleccionados se limita súper venderlos, hay supuestos en que su intervención no sólo es inadecuada sino burda. Por
ejemplo la ley seca cuando se habla del alcoholismo. Por último, tenemos la limitación máxima de la respuesta
contingente, la cual expresa que es casi inevitable reconocer que la legislación penal se mueve con dos velocidades; una
viene del siglo XIX con un número más o menos limitado de tipos penales relativamente respeta Todo hasta la mayoría
del siglo XX, impulsado en buena medida por políticos empeñados en hacer clientela. La segunda velocidad lleva una
producción inaudita de leyes penales, bajo los efectos de hechos concretos más o menos sonados en los medios masivos.
Principio de superioridad de ética del Estado: el Estado de derecho tiene al menos una aspiración ética; el policía sólo
tiene racionalidades de su fuerza. La diferencia entre el estado de policía y la conflictividad criminalizada es sólo de
fuerzas. Las agencias jurídicas no deben tolerar que el Estado se degrade y deteriores su superioridad ética , lo que
prepara el camino de la guerra civil. Cuando la ley autoriza forma de ejercicio del poder punitivo realmente
inquisitoriales y al margen de toda ética, deben ser descalificadas en función de su incompatibilidad con el principio
republicano y declararlo inconstitucionales. Por ejemplo los agentes encubiertos en que los jueces mandan a cometer
delitos para hacer justicia.
Principio de saneamiento genealógico: los tipos penales surgen en un cierto contexto y los legisladores imaginan dentro
de ese marcó los efectos de la criminalización primaria. Muchas veces se incorpora a los códigos y luego esto sirven de
inspiración a otros legisladores que los adoptan sin conocimiento alguno del contexto originario, o sea, que se opera un
arrastre de tipos penales y al cabo de un tiempo nadie recuerda el contexto originario Ni lo que imaginaron los
legisladores que lo inventaron. En consecuencia se reiteran tipos con una carga ideológica originaria totalmente
desconocida u olvidada.
Principio de culpabilidad: El principio de culpabilidad es la expresión más acabada de exigencia de respeto a la persona.
Puede subdividirse en dos principios, por un lado exclusión de la imputación de un resultado por mera causacion de
este; por otro lado prohibición de ejercicio del poder punitivo cuando no sea exigible otra conducta adecuada al derecho.
La violación del primero de estos principios reduce la persona un objeto causante. Es importante aclarar que a nadie
puede exigirse que se comporte de conformidad con el derecho cuando no dispuso desierto ámbito de decisión o
autodeterminación o cuando no podía saber que lo realizado era ilícito. Esto es exigencia del propio concepto de persona
como entre auto determinado, y así lo considera la Constitución nacional y la DUDH.
Teoria del delito:
La teoría del delito, según Zaffaroni, se refiere a un conjunto de principios y conceptos que se utiizan para analizar y
entender la estructura de los delitos y los elementos que los componen. Es un marco sistematico y coherente para analizar
los delitos, abordando la teoría y la practica del derecho penal.
Para que exista un delito deben estar presente los siguientes elementos –según la teoría del delito-:
DELITO: CONDUCTA (acción) – TIPICA – ANTIJURIDICA – CULPABLE
1) ACCION: la acción se define como un comportamiento humano que se manifiesta de manera consciente y
voluntaria. En este contexto, la acción implica la realización de un acto que puede ser valorado jurídicamente,
ya sea por ser lícito o ilícito.
El "hecho humano voluntario" se refiere a cualquier conducta que es producto de la voluntad del individuo, es
decir, acciones que se realizan con plena conciencia y deliberación. Esto implica que el sujeto tiene control
sobre su conducta y puede decidir actuar de una manera u otra, lo que es fundamental para la imputabilidad en
el ámbito penal.
Desde la teoría del delito de Zaffaroni, se definen los siguientes conceptos en relación con la ausencia de acción:
1. Estado de inconsciencia absoluta: Se refiere a situaciones en las que el sujeto no tiene capacidad de percepción
ni control sobre su conducta. Esto puede ocurrir, por ejemplo, en estados de coma o en casos de trastornos
mentales severos, donde la persona actúa sin ser consciente de sus actos, lo que impide la existencia de acción
penalmente relevante. Ejemplo: Una persona en estado de coma que, al ser movida, sufre una caída y causa
daño a un objeto sin saberlo.
2. Acto reflejo: Se trata de respuestas automáticas e involuntarias a estímulos externos, que no implican un control
consciente por parte del individuo. Ejemplos típicos son reacciones como el parpadeo ante un objeto que se
aproxima. En este caso, la acción no es atribuible al sujeto ya que no hay una decisión voluntaria involucrada.
Ejemplo: Al tocar una superficie caliente, una persona retira la mano de inmediato sin pensar, como una reacción
involuntaria.
3. Fuerza física irresistible: Este concepto se refiere a situaciones en las que una persona es forzada a actuar de
manera involuntaria debido a una coerción física que no puede resistir. Por ejemplo, si alguien es empujado y
causa un daño sin poder evitarlo, esa acción no se considera voluntaria, ya que el sujeto carecía de la capacidad
para elegir actuar de otra manera. Ejemplo: Una persona es empujada por otra y, como resultado,
accidentalmente golpea a un tercero, sin haber tenido control sobre su acción.
La conducta se clasifica en dos categorías: acción y omisión.
1. Conducta por acción: Se refiere a la realización de un acto positivo, es decir, una conducta activa donde el
sujeto lleva a cabo una actividad que puede ser considerada como delictiva. Esta acción debe ser voluntaria y
consciente, y puede incluir desde un acto violento hasta el cumplimiento de una actividad prohibida por la ley.
Ejemplo: Una persona que roba un objeto de una tienda está realizando una conducta por acción.
2. Conducta por omisión: Se refiere a la falta de actuación cuando existe un deber legal de actuar. En este caso,
la omisión se convierte en delictiva si el sujeto tenía la obligación de actuar y no lo hace, lo que puede dar lugar
a consecuencias jurídicas. La omisión puede ser tanto por un deber general como por una relación de
especialidad, como la de un padre hacia su hijo.
Ejemplo: Un médico que no asiste a un paciente en estado crítico, cuando tiene la obligación de hacerlo, incurre
en una conducta por omisión.
2) Tipicidad
La tipicidad es el primer paso para determinar si una conducta puede ser considerada delito. Consiste en verificar si
la conducta realizada se ajusta a lo que el Código Penal define como delito. Según Zaffaroni, la tipicidad cumple
una función de selección, es decir, permite discriminar entre las conductas que pueden ser delictivas de las que no
lo son.
Tipo doloso activo: Aspecto objetivo
El aspecto objetivo del tipo doloso activo se refiere a los hechos externos o materiales que constituyen el delito. En
los delitos dolosos, el autor tiene la intención de cometer el delito y el aspecto objetivo busca analizar si los elementos
externos de la conducta coinciden con los requisitos del tipo penal.
Para Zaffaroni, este análisis del aspecto objetivo debe tener en cuenta los siguientes factores dentro de la función
sistemática del derecho penal:
Función sistemática
La función sistemática analiza cómo cada uno de los elementos de la conducta delictiva (actores, acciones, resultados)
se ajustan a un sistema normativo penal, en el cual cada parte tiene un papel definido. Aquí intervienen los siguientes
conceptos
a) Sujeto activo: El sujeto activo es la persona que realiza la acción prohibida por la ley penal. Este sujeto debe tener
la capacidad de actuar voluntariamente y cumplir con los requisitos de imputabilidad, es decir, ser responsable de
sus actos. Según Zaffaroni, el análisis del sujeto activo no se limita a su mera presencia en el hecho, sino que se estudia
en el marco de si puede ser penalmente responsable. Ejemplo: Si una persona es inimputable (como un menor de
edad), aunque realice una acción típica, no será considerada responsable penalmente.
b) Sujeto pasivo: El sujeto pasivo es quien sufre la afectación de la conducta delictiva, es decir, la víctima del delito.
El tipo penal debe describir claramente quién es el sujeto pasivo, y este debe ser una persona o entidad con capacidad
para ser afectada por el delito. En algunos casos, el sujeto pasivo puede ser la sociedad misma, como en los delitos
contra el orden público. Ejemplo: En un homicidio, el sujeto pasivo es la persona que ha sido privada de la vida.
c) Acción típica: La acción típica es la conducta que el tipo penal prohíbe. Esta acción puede ser una acción positiva
(como matar, robar, etc.) o una omisión (no socorrer a una persona en peligro, por ejemplo). Para Zaffaroni, la acción
debe ser voluntaria y consciente para que pueda imputarse penalmente. Ejemplo: El hecho de disparar un arma y causar
la muerte a una persona sería una acción típica en un homicidio doloso.
d) Objeto de la acción: El objeto de la acción es aquello sobre lo que recae la conducta delictiva. En muchos delitos, el
objeto de la acción es una persona, como en el homicidio o las lesiones. En otros delitos, puede ser una cosa, como en
el hurto o el daño a la propiedad. Ejemplo: En el delito de robo, el objeto de la acción es la cosa que se sustrae.
e) Resultado: El resultado es el efecto o la consecuencia de la acción típica. No todos los delitos requieren un resultado
concreto para que el delito se considere consumado (en los delitos de mera actividad, como la tentativa de homicidio,
no es necesario que haya muerte). Sin embargo, en los delitos materiales (como el homicidio o el hurto), el resultado
es clave para configurar el delito. Ejemplo: En un homicidio doloso, el resultado es la muerte de la víctima.
f) Nexo causal: El nexo causal es la relación entre la acción típica y el resultado. Para que una persona pueda ser
penalmente responsable, debe demostrarse que su acción fue la causa directa o concausa del resultado. El nexo causal
asegura que haya una conexión clara entre lo que hizo el autor y el resultado que se produjo. Ejemplo: Si una persona
dispara un arma y como consecuencia directa de la bala la víctima muere, hay un nexo causal entre el disparo y la
muerte
Función conglobante
La función conglobante es una característica distintiva de la teoría de Zaffaroni. Se refiere al análisis de la conducta
dentro del sistema normativo en su conjunto, no solo desde el derecho penal, sino considerando otras normas y valores
sociales. Los elementos más importantes dentro de la función conglobante son:
a) Lesividad: El principio de lesividad sostiene que para que una conducta sea penalmente relevante, debe lesionar o
poner en peligro un bien jurídico protegido. Si la acción no causa daño ni genera un riesgo grave para un bien jurídico,
no debería ser penalizada. Esto impide que se criminalicen acciones que no afecten significativamente el interés social.
Ejemplo: En un caso de lesiones leves entre amigos durante un juego consensuado, podría argumentarse que no hay una
lesividad significativa, por lo que no debería haber imputación penal.
b) Imputación objetiva: Como se mencionó antes, la imputación objetiva es el criterio que se utiliza para analizar si el
resultado puede atribuirse al autor de la conducta. Se basa en los siguientes principios: Creación de un riesgo
jurídicamente desaprobado: El autor debe haber generado un riesgo no permitido; Realización del riesgo en el
resultado: El riesgo creado debe haberse concretado en el daño; Ámbito de protección de la norma: La norma penal
debe haber sido creada para evitar ese tipo de daños.
Tipo doloso activo: Aspecto objetivo
Por otro lado la teoría del delito de Zaffaroni, el tipo doloso activo en su aspecto subjetivo se refiere a los elementos
internos o subjetivos del autor de la conducta, es decir, su voluntad y conocimiento al momento de realizar la acción.
Esto implica analizar el dolo (intención) o la falta de conocimiento (error de tipo) del autor en relación con su conducta
y el resultado producido. El aspecto subjetivo examina la actitud interna del autor frente a la conducta y el resultado.
Este análisis incluye varias formas de dolo y la posibilidad de error de tipo.
1. Dolo
El dolo es la voluntad y el conocimiento del sujeto en relación con su conducta delictiva. Es decir, el autor sabe lo que
hace y quiere realizar esa acción prohibida o acepta el riesgo de que su conducta produzca el resultado típico. En la
teoría de Zaffaroni, el dolo puede presentarse en diferentes grados:
a) Dolo directo: El dolo directo es la forma más clara de dolo. Aquí, el sujeto tiene el propósito deliberado de realizar
la conducta prohibida y obtener el resultado típico. Voluntad: El autor quiere directamente realizar la acción y causar el
resultado. Conocimiento: Sabe que su acción conducirá al resultado típico. Ejemplo: Una persona dispara
intencionalmente a otra con el fin de matarla. Aquí el dolo es directo porque el autor busca específicamente la muerte
de la víctima.
b) Dolo de segundo grado: En el dolo de segundo grado, el autor no busca directamente el resultado típico como su fin
principal, pero sabe que su acción producirá inevitablemente ese resultado, que acepta como consecuencia necesaria de
su conducta. Voluntad: No es necesario que el autor quiera específicamente el resultado típico, pero lo acepta porque es
consecuencia inevitable de su acción principal. Conocimiento: El autor sabe con certeza que el resultado va a producirse
como efecto secundario de su conducta. EjeM: Un terrorista coloca una bomba en un edificio para destruir una propiedad,
pero sabe que al hacerlo también va a matar a las personas que están dentro. Aunque su objetivo principal sea la
destrucción del edificio (no la muerte), el dolo de segundo grado está presente porque acepta como consecuencia
necesaria la muerte de las personas.
c) Dolo eventual: El dolo eventual es el grado más leve de dolo. En este caso, el autor prevé la posibilidad de que su
conducta cause el resultado típico y, aunque no lo busca directamente, acepta el riesgo de que pueda ocurrir. A diferencia
del dolo directo y de segundo grado, en el dolo eventual hay una incertidumbre sobre si el resultado efectivamente se
producirá. Voluntad: El autor no tiene la intención directa de producir el resultado, pero acepta la posibilidad de que
ocurra. Conocimiento: El autor sabe que su acción puede producir el resultado, pero decide actuar igualmente,
asumiendo el riesgo. Ejemplo: Un conductor que maneja a gran velocidad en una zona peatonal sabe que podría
atropellar a alguien, pero continúa conduciendo de esa forma, aceptando el riesgo de causar un accidente. Si atropella a
una persona, se considera dolo eventual porque el resultado era previsible y fue aceptado.
Error de tipo
El error de tipo ocurre cuando el autor desconoce o interpreta incorrectamente algún elemento del tipo penal, es
decir, actúa bajo una creencia equivocada respecto de la realidad. Dependiendo de si el error es vencible o invencible,
se determina si el autor es penalmente responsable.
a) Error de tipo invencible: El error de tipo invencible es aquel que el autor no podría haber evitado, incluso actuando
con la mayor diligencia o cuidado posible. Es decir, el error es inevitable y, por lo tanto, el autor no es penalmente
responsable, ya que actuó sin dolo ni culpa. Conocimiento: El autor no tenía forma de saber que su acción encajaba
en el tipo penal. Voluntad: No hubo dolo ni imprudencia, porque el autor no podía prever el resultado.
Ejemplo: Un cazador dispara en una zona de caza permitida, pero debido a un cambio reciente en la normativa que no
conocía y que no había sido debidamente comunicada, ahora es ilegal cazar allí. Si el cazador no tenía ninguna manera
razonable de saber esto, su error es invencible y no se le imputará responsabilidad penal.
b) Error de tipo vencible: El error de tipo vencible es aquel que el autor podría haber evitado si hubiera actuado con
la debida diligencia. Aquí el autor no conoce o malinterpreta la realidad, pero esa ignorancia es atribuible a su falta
de cuidado o negligencia. En este caso, aunque el autor no es doloso, puede responder por imprudencia o negligencia.
Conocimiento: El autor podría haber sabido o investigado mejor para evitar el error. Voluntad: Aunque no hubo dolo,
sí hubo negligencia o imprudencia, por lo que puede haber responsabilidad culposa.
Ejemplo: Si una persona dispara un arma sin verificar adecuadamente que estaba cargada y mata a alguien por accidente,
podría alegar un error respecto al estado del arma. Sin embargo, si ese error podría haber sido evitado con mayor
precaución, entonces se considera un error vencible, y la persona podría ser penalmente responsable por homicidio
culposo.
TIPO CULPOSO ACTIVO
En la teoría del delito de Zaffaroni, el tipo culposo activo es una modalidad delictiva que no se basa en la intención
directa o indirecta de causar un daño (dolo), sino en la falta de cuidado o la inobservancia de deberes de previsión
por parte del autor, lo que provoca un resultado típico no deseado, pero que podría haber sido evitado.
El tipo culposo se estructura sobre dos conceptos fundamentales: imprudencia y negligencia, que son formas de actuar
sin la debida diligencia. En ambos casos, el autor del hecho no tiene intención de producir el resultado típico (como
en el tipo doloso), pero lo provoca por falta de cuidado.
Tipo culposo activo en la teoría del delito de Zaffaroni
En un delito culposo, el autor no actúa con dolo, es decir, no tiene la intención de cometer el delito ni acepta el riesgo
de que se produzca (como ocurre en el dolo eventual). En lugar de ello, el resultado surge porque el autor actúa de
manera imprudente o negligente, incumpliendo con el deber de cuidado que le correspondía observar en determinada
situación.
En la culpa, hay un desajuste entre el comportamiento del autor y lo que se espera de una persona razonable en
esas mismas circunstancias. La acción culposa puede involucrar, por ejemplo, una conducta peligrosa que se realiza sin
tomar las precauciones necesarias o el incumplimiento de una norma técnica o de seguridad.
Elementos del tipo culposo activo:
1. Infracción al deber de cuidado: El autor actúa sin la diligencia debida.
2. Previsibilidad: El resultado era previsible si se hubiera actuado con mayor cuidado.
3. Resultado no querido: El resultado típico no es deseado, pero es consecuencia de la acción u omisión
imprudente.
4. Nexo causal: El resultado es causado por la conducta descuidada del autor.
1. Imprudencia
La imprudencia se refiere a una acción que se realiza sin observar el deber de cuidado necesario. En este caso, el autor
realiza una conducta que implica un riesgo innecesario o peligroso para otras personas, sin adoptar las medidas
preventivas adecuadas para evitar ese riesgo.
• Imprudencia implica una acción activa que no sigue las normas de cuidado o seguridad.
• El autor actúa de manera precipitada o inconsiderada, omitiendo precauciones básicas.
• El resultado es previsible si el autor hubiera actuado con más cuidado.
Ejemplo: Un conductor maneja a alta velocidad en una zona urbana. Aunque no tiene la intención de atropellar a nadie,
su exceso de velocidad y falta de respeto a las normas de tránsito provocan un accidente. La imprudencia aquí consiste
en la conducción temeraria, que genera un riesgo innecesario.
En la teoría de Zaffaroni, la imprudencia se entiende como una acción imprudente donde el autor crea un riesgo
injustificado, violando las reglas de previsión que podría haber observado. El resultado es previsible, pero el autor lo
produce porque actuó de manera precipitada o sin calcular las posibles consecuencias.
2. Negligencia
La negligencia es la inacción o la omisión de las precauciones necesarias para evitar el resultado dañoso. A diferencia
de la imprudencia, que implica una acción temeraria, la negligencia se refiere a no actuar cuando era necesario hacerlo,
o a actuar con demasiada pasividad o descuido.
• Negligencia implica una omisión en la conducta del autor: el sujeto no toma las medidas o precauciones
adecuadas para evitar un riesgo.
• El autor no prevé las consecuencias, pero podría haberlo hecho si hubiera actuado con diligencia.
• El resultado es también previsible si se hubiera prestado la debida atención.
Ejemplo: Un médico que no realiza los exámenes adecuados antes de administrar un tratamiento a un paciente. Aunque
no tiene la intención de perjudicar al paciente, la falta de atención o cuidado resulta en un agravamiento de la salud del
paciente. Aquí, la negligencia consiste en la falta de acción, es decir, en no tomar las precauciones que un médico
razonable tomaría.
En la teoría de Zaffaroni, la negligencia se analiza como una omisión del deber de cuidado. El autor no realiza lo que
debería haber hecho en la situación, y este descuido produce el resultado típico. Aunque no existe dolo, sí se le puede
atribuir culpa porque no adoptó las medidas necesarias para evitar el daño.
Comparación entre imprudencia y negligencia
• En la imprudencia, el autor realiza una conducta activa y riesgosa, sin observar el deber de cuidado adecuado.
• En la negligencia, el autor omite actuar o actúa de manera insuficiente, descuidando las precauciones
necesarias.
Dato: DIFERENCIA DOLO Y CULPA
En la teoría del delito de Zaffaroni, la diferencia entre dolo y culpa se basa en la voluntad y el grado de conciencia
del autor. El dolo implica una intención consciente de causar el resultado típico o la aceptación de su riesgo, mientras
que la culpa refleja una falta de previsión o cuidado, donde el autor no prevé el resultado, pero debió haberlo hecho
si hubiera actuado diligentemente.
TIPO OMISIVO
En la teoría del delito de Zaffaroni, los tipos omisivos se refieren a situaciones en las que el autor no realiza una
acción que estaba obligado a realizar. A diferencia de los delitos de acción, donde el delito se comete mediante una
conducta activa, los delitos omisivos se caracterizan por la falta de una conducta debida.
Tipos de omisión:
Zaffaroni distingue dos grandes categorías de omisiones dentro de la tipicidad penal: Omisión propia y la Omisión
impropia o comisión por omisión.
Omisión propia: La omisión propia se refiere a la falta de acción que la ley penal califica como delito. La tipicidad
se da por el mero hecho de no actuar, y no se requiere un resultado adicional. Este tipo de omisión se consuma
exclusivamente por el incumplimiento de un deber de acción que se encuentra normativamente establecido.
Características: Naturaleza Negativa: La conducta del autor es pasiva; el delito no se basa en lo que se hace, sino
en lo que se deja de hacer.
Infracción de un Mandato: La norma penal impone una obligación de actuar que es directamente infringida por la
omisión.
Omisión Impropria (Comisión por Omisión): En la omisión impropia, el autor tiene el deber de actuar para evitar un
resultado típico. Cuando no cumple con ese deber, se considera que ha cometido un delito como si hubiera llevado a
cabo una acción que causa el resultado prohibido.
Características: debe de Actuar: La responsabilidad penal se funda en una obligación jurídica de actuar que se deriva
de una relación especial de garantía. Resultado Prohibido: La falta de acción provoca un resultado típico que la ley
busca prevenir, como la muerte o lesiones. Nexo Causal: La inacción del autor debe ser la causa directa del resultado.
Es decir, la omisión debe estar relacionada con la producción del daño.
Consideraciones sobre los Tipos Omisivos
Función Sistemática: La función sistemática en la tipicidad penal se refiere a la estructura y la normatividad de la
acción y la omisión. La existencia de un deber jurídico de actuar es lo que justifica la configuración del delito omisivo.
Esto implica que para que una omisión sea tipificada como delito, debe haber una norma que establezca claramente el
deber de acción.
Función Conglobante: La función conglobante implica considerar no solo la tipicidad de la omisión, sino también
aspectos como la lesividad y la imputación objetiva. Lesividad: La inacción debe causar un daño real a un bien jurídico
protegido. La omisión debe estar relacionada con un riesgo que la norma busca prevenir. Imputación Objetiva: Se
refiere a la capacidad de atribuir el resultado de la omisión al autor. En los casos de omisión impropia, se debe demostrar
que la falta de acción fue la causa del daño.
La teoría del delito de Zaffaroni establece que los delitos omisivos son una forma de responsabilidad penal que
trasciende la mera acción. Se reconoce que la inacción puede ser tan dañina como la acción, y que el derecho penal debe
contemplar situaciones en las que las personas tienen el deber de actuar para prevenir daños a bienes jurídicos. Los tipos
omisivos se dividen en omisiones propias, donde la inacción es el delito en sí, y omisiones impropias, donde la falta de
acción genera un resultado típico que debió ser evitado por la persona en calidad de garante.