Fray Diego Durán
comparación con Francisco Xavier Clavijero
Durán, Fray Diego de, “Capítulo LXXX. Del gran ydolo de los mexicanos llamado
Vitzilopoch-tli, y de los ritos y cirimonias con que le honrravan”, en Historia de las
Indias de Nueva Es-paña e islas de tierra firme, tomo II; diversas ediciones, pp.
79-92, también disponible en digital en: [Link]
visor/historia-de-las-indias-de-nueva-espana-y-islas-de-tierra-firme-tomo-i--0/
html/514896e8-f194-46bb-95fc-ff8cca6a87ea_55.htm
Clavijero, Francisco Javier, “Libro Sexto. Dios de la guerra, dioses del
comercio, ídolo y modo de reverencia a los dioses” y “Libro sexto. Fiesta grande
del Dios Tezcatlipoca, fiesta grande de Huitzilopochtli, fiestas de los meses sexto,
séptimo, octavo, y nono”, en Historia antigua de México, (traducida del italiano
por J. Joaquín de Mora), México, Imprenta de Lara, 1844; pp. 153-157 y 178-183,
disponible en versión digital en:
[Link]
Nacido en Sevilla, fue un historiador y dominico español conocido también
como fray Diego Durán, escritor de una de las primeras obras sobre diversos
aspectos de la sociedad mexica, para lo que estudió el náhuatl y consultó un
número importantes de testimonios originales, tanto orales como escritos. Desde
muy joven se trasladó con su familia a la Nueva España; se instalaron en
Teztcoco, donde finalmente tuvo ese acercamiento a una realidad totalmente
diferente que lo hicieron sensible a aquello que veía ajeno. 1 En 1556 pasó a ser
fraile por la orden de los dominicos. En 1581 fue vicario de Hueyapan, Morelos;
como predicador, entre otros pueblos de indios, se desempeñó en Ocuituco,
Chiautla y Coatepec.2
En cuanto a Clavijero, nació en el Puerto de Veracruz, en 1731. Su
preparación la realizó en los colegios de San Jerónimo y San Ignacio de la Ciudad
1
Romero Galván, José Rubén y Rosa Camelo Arredondo, “Fray Diego Duran” en
Historiografía mexicana: historiografía novohispana de tradición indígena, coordinación general,
Juan A. Ortega y Medina, Rosa Camelo; coordinación, José Rubén Romero Galván, México, UNAM,
Instituto de Investigaciones Históricas, 2011, vol. I, pp. 229.
2
Monjarás-Ruiz, Jesús, “Fray Diego Durán, un evangelizador conquistado”, en Dimensión
Antropológica, vol. 2, septiembre-diciembre, 1994, pp. 43-56. Disponible en:
[Link]
de México; a muy temprana edad se inició en el noviciado de la Compañía de
Jesús y en 1748 ingresó al seminario de Tepotzotlán. Se destacó como catedrático
en los colegios de la Compañía de Jesús en México y en Valladolid, así como en
Guadalajara. Enseñó una filosofía más racional de la que entonces se manejaba,
fue un innovador, en su tiempo, de la filosofía y las letras. Otra de sus virtudes fue
la de ser un relevante poliglota y humanista. 3 Sin duda esto se debe a su
dedicación a la orden jesuita, los grandes educadores en la Nueva España. “Los
jesuitas mexicanos habían enseñado en sus colegios que todos los hombres eran
iguales y que sus diferencias eran sólo por asuntos de educación. Además
inculcaron que la autoridad la otorgaba al gobernante el pueblo soberano y la
esclavitud era inmoral.”4 Exiliado quisieron defender su patria, y Clavijero fue un
punto clave dentro de este grupo.
La finalidad de Durán era entender el pasado prehispánico que le permitiera
adentrarse al pensamiento indígena, para realizar con más facilidad su tarea
como evangelizador, pues comprendía que se debía conocer el objeto de su
misión, a tal grado de tener que aprender la lengua de los nativos, para él, la
única vía para comunicar la fe católica. 5 Mientras que a Clavijero, lo llama un
sentido más patriótico; desterrado de la tierra que lo vio nacer, trata de darle una
veracidad que otros autores habían dejado de lado, llevados por intereses propios
y no por exponer una historia acorde a la realidad: “se trata de restablecer la
verdad y la justicia mediante el relato fiel de lo verdaderamente ocurrido.” 6
El capítulo estudiado para este trabajo es el referido hacia el dios
Huitzilopochtli y la manera en que los mexicas le rendían culto antes de la llegada
de los españoles. Abordar un texto como este escrito por un fraile, a poco más de
3
“Clavijero, Francisco Javier”
[Link] Consultado el 7 de Julio
2019.
4
Maneiro, Juan Luis, 1744-1802, Francisco Xavier Clavigero, SJ: Ilustre universitario
constructor de la patria mexicana, Tlaquepaque, Jal., Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores
de Occidente (ITESO); Universidad Iberoamericana, 2004, pp. 10.
5
Romero Galván, José Rubén y Rosa Camelo Arredondo, “Fray Diego Duran” en
Historiografía mexicana: historiografía novohispana de tradición indígena, coordinación general,
Juan A. Ortega y Medina, Rosa Camelo; coordinación, José Rubén Romero Galván, México, UNAM,
Instituto de Investigaciones Históricas, 2011, vol. I, pp. 248.
6
Ortega y Medina, Juan A., “Francisco Xavier Clavigero: su idea de la historia”, en Dos
homenajes: Alonso de la Veracruz y Francisco Xavier Clavigero, México, UNAM, Instituto de
Investigaciones Filosóficas, 1992, pp. 74.
50 años de realizada la conquista, es algo interesante para mí, puesto que a pesar
de su intención de escribir una historia apegada tanto como se pueda a la verdad
con el fin de ayudar en su propósito evangelizador, no se puede dejar de lado que
sigue siendo un hombre muy arraigado a su fe, y siempre va haber un enorme
juicio al momento de hablar sobre las creencias y practicas religiosas de los
indígenas. Es por eso que la comparación con Clavijero suena un tanto atractiva
para mí, pues estamos hablando de un hombre, que si bien era un religioso, fue
alguien muy ilustrado, dominante en muchos temas, y que no solo la época en la
que vivió lo hace totalmente diferente de Durán, también lo hace su preparación
académica y por supuesto, el que haya nacido ya en tierras americanas.
Durán nos dice que la fiesta de Huitzilopochtli es la más celebrada y solemne
en tiempos antes de la conquista. Para él es digno de mencionar por la variedad y
mezcla de fiestas y ceremonias que existen pues algunas pueden tener
concordancia con la fe cristiana, otras a la de la “ley vieja” y otras más
endemoniadas o satánicas7, siempre recordando que los indígenas son infieles, al
tener estas prácticas tan fuera del mundo cristiano. Apela por lo que considera
acorde a la realidad, su realidad, aun fuentes de gran valor, como la oral. Desde
aquí se puede notar la diferencia con Clavijero, pues aunque este está hablando
del mismo dios, su opinión acerca de la adoración de esta deidad, es mucho más
objetiva, pues no plasma su juicio personal acerca del tema, más si da crítica
aquellos que pudieran tener un juicio mal encaminado sobre el tópico.
Durán explica que la mayoría de las veces, las fiestas de los indígenas
pueden verse mezcladas con ceremonias cristianas por caer en las mismas fechas
o cerca de ellas. Eso hace que muchas veces, los indígenas usen la fiesta cristiana
como pretexto, fingiendo celebrar al Dios cristiano, para adorar a sus propios
dioses, mezclando los ritos. Menciona con cierto rencor, que en estos casos es
cuando los indios son más entusiastas a celebrar las fiestas, pues también
festejan a su ídolo; a pesar de esto, Durán nunca expone algún ejemplo de ello,
haciéndolo un poco confuso, pues no te puedes dar a una idea de cómo serían
estas celebraciones.
7
Durán, Fray Diego de, “Capítulo LXXX. Del gran ydolo de los mexicanos llamado
Vitzilopochtli, y de los ritos y cirimonias con que le honrravan”, en Historia de las Indias de Nueva
España e islas de tierra firme, tomo II; diversas ediciones, pp. 79.
Dando esta pequeña introducción acerca de los festejos indígenas, pasa a
referirse a Huitzilopochtli, el todopoderoso de esas tierras. A él se le conceden los
principales y mayores sacrificios, cosa que también señala Clavijero. 8 Su templo
era el más solemne, el más suntuoso y por supuesto el principales entre todos los
que se encontraban en ese tierra; siempre alabado por los españoles, cosa que el
mismo Durán escuchó de los conquistadores. Aquí el mismo autor nos empieza a
dar muestra de las fuentes a las que tuvo acceso, en este caso, la fuente oral de
los protagonistas que presenciaron de primera mano tales acontecimientos.
Si algo por lo que destaca la obra de Durán, son sus descripciones
altamente detalladas, cosa contraria en el caso de Clavijero; aun así, no se puede
desestimar su trabajo, pues aunque no es tan descriptivo como el de Durán, va
directo al punto, mientras Durán puede rebuscar y andarse un poco por las ramas.
Durán procede a describirnos detalladamente la estatua de Huitzilopochtli:
“era una estatua de palo entallada á la figura de un hombre sentada en un
escaño de palo azul á manera de andas por quanto de cada esquina salia un
palo vassidron con una caveza de sierpe, alcavo del largor quanto un hombre lo
podía poner en el hombro, era este escaño azul de color de cielo que denotava
estar en el cielo asentado tenia este ydolo toda la frente azul y por encima de
la nariz otra venda azul que le tomava de oreja á oreja, tenía sobre la cabeza
un rico penacho á la hechura de pico de pájaro el qual pájaro llamavan
vitzitzilin que nosotros llamamos zunzones que son todos verdesy azules de las
plumas del qual pajaro hasen en Michhuacan las imagenes.” 9
Mientras que Clavijero es un poco más directo en su descripción y aporta
otros pequeños detalles:
“Su estatua era gigantesca, y representaba un hombre sentado en un banco
azul, con cuatro ángulos, de cada uno de los cuales salia una gran serpiente.
Su frente era también azul, y la cara estaba cubierta de una máscara de oro,
igual á otra que le cubría la nuca. Sobre la cabeza tenia un hermoso penacho
de la forma de un pico de pájaro; en el cuello una gargantilla compuesta de
diez figuras de corazones humanos; en la mano derecha un baston espiral y
8
Clavijero, Francisco Javier, “Libro sexto. Fiesta grande del Dios Tezcatlipoca, fiesta grande
de Huitzilopochtli, fiestas de los meses sexto, séptimo, octavo, y nono”, en Historia antigua de
México, (traducida del italiano por J. Joaquín de Mora), México, Imprenta de Lara, 1844, pp. 154.
9
Durán, Fray Diego de, “Capítulo LXXX. Del gran ydolo de los mexicanos llamado
Vitzilopochtli, y de los ritos y cirimonias con que le honrravan”, en Historia de las Indias de Nueva
España e islas de tierra firme, tomo II; diversas ediciones, pp. 80.
azul, y en la izquierda un escudo, en que había cinco bolas de plumas,
dispuestas en forma de cruz.”10
Al tratar dos textos con 200 años de diferencia, es normal ver la diferencia
del léxico; para mí es más entendible el texto de Clavijero. Otra cosa curiosa es
que ambos mencionan las insignias sobre el escudo que fueron enviadas del cielo
para que realizaran sus grandes victorias.
En este aspecto de las descripciones, Clavijero se queda corto en
palabras, mientras que Durán se explaya en un mar de explicaciones, pasando a
detallar el lugar de descanso de la figura y cual era la otra figura con la que
técnicamente compartía casa: Tlaloc. A partir de aquí, Durán con su capacidad de
descripción, te habla sobre la magnificencia del templo de Huitzilopochtli, el más
suntuoso y galante de todos los templos que había en la ciudad, haciendo gala de
esa precisión descriptiva que muestra a lo largo del texto. 11 No deja de mencionar
que hay un sin de templos que embellecían la ciudad y eran dignas de ver,
aunque él mismo nunca los vio.
Hace una descripción detallada del patio del templo, y solo para demostrar
el tamaño enorme del patio, cuenta la historia de una matanza que se dio en ese
lugar por parte de los españoles, donde perecieron más de 8,000 hombres que se
encontraban en ese patio; suceso que provoca la muerte de Moctezuma y que lo
suceda Cuauhtémoc. Lo mismo hace con la siguiente descripción: las 4 puertas
del patio que apuntan a cada punto cardinal que son custodiadas por las estatuas
de 4 dioses, y cuenta la “fábula” de por qué sus rostros se encuentran
volteados.12
Un tema que es bastante diferente en los textos de ambos autores, es
acerca de los sacrificios ofrecidos a esta deidad. Durán menciona que la
ceremonia de sacrificio es con varias personas, haciéndolo un acto solemne, pero
mucho más sangriento al ser multitudinario, pues en el caso de Clavijero, dice
10
Clavijero, Francisco Javier, “Libro sexto. Fiesta grande del Dios Tezcatlipoca, fiesta grande
de Huitzilopochtli, fiestas de los meses sexto, séptimo, octavo, y nono”, en Historia antigua de
México, (traducida del italiano por J. Joaquín de Mora), México, Imprenta de Lara, 1844, pp. 154.
11
Bravo-Villasante, Carmen, “Fray Diego Durán”, en La Maravilla de América, los cronistas de
Indias, Madrid, Ediciones Cultura Hispanica, Instituto de Cooperación Iberoamericana, 1985,
pp.115.
12
Durán, Fray Diego de, “Capítulo LXXX. Del gran ydolo de los mexicanos llamado
Vitzilopochtli, y de los ritos y cirimonias con que le honrravan”, en Historia de las Indias de Nueva
España e islas de tierra firme, tomo II; diversas ediciones, pp. 84.
que el sacrificado durante la fiesta es solo uno, que se escogía desde un año
antes, lo vestían primorosamente y él mismo elegía la hora de su muerte; lo
único en lo que concuerdan ambos autores, es el sacrificio en sí: les abren el
pecho y les sacan en el corazón. También algo diferente en ambos textos, es la
descripción de la procesión que se realiza durante la fiesta en la que se celebra a
Huitzilopochtli.
Algo que menciona Durán, y que Clavijero no explica, es acerca de los
servidores del templo, tanto hombres como mujeres, que prestan un año de
servicio en el templo, describiendo su vida en el templo, de dónde son escogidos,
sus hábitos, las diferentes tareas que tienen para servir a su dios, y que también
realizan distintos encargos durante la fiesta de Huitzilopochtli. Da una descripción
detallada de la indumentaria que visten durante la ceremonia. Si alguno de ellos
cometía un delito que se considerara injuria hacia la deidad, los mataban sin
ninguna consideración.
Ambos autores dan una visión distinta una de la otra de la misma fiesta,
pues aunque Durán trata de entender con sus descripciones detalladas de cada
aspecto que menciona, deja entrever su temor a algo que no comprende del
todo, considerando que hay tradiciones no dignas de ser recordadas. Por su
parte, Clavijero a través de un texto corto y directo, rescata sin ningún tipo de
prejuicio, las tradiciones perdidas de una patria que está luchando por encontrar
su propia identidad.
Bibliografía
Durán, Fray Diego de, “Capítulo LXXX. Del gran ydolo de los mexicanos llamado
Vitzilopoch-tli, y de los ritos y cirimonias con que le honrravan”, en Historia de las
Indias de Nueva Es-paña e islas de tierra firme, tomo II; diversas ediciones, pp.
79-92, también disponible en digital en: [Link]
visor/historia-de-las-indias-de-nueva-espana-y-islas-de-tierra-firme-tomo-i--0/
html/514896e8-f194-46bb-95fc-ff8cca6a87ea_55.htm
Clavijero, Francisco Javier, “Libro Sexto. Dios de la guerra, dioses del
comercio, ídolo y modo de reverencia a los dioses” y “Libro sexto. Fiesta grande
del Dios Tezcatlipoca, fiesta grande de Huitzilopochtli, fiestas de los meses sexto,
séptimo, octavo, y nono”, en Historia antigua de México, (traducida del italiano
por J. Joaquín de Mora), México, Imprenta de Lara, 1844; pp. 153-157 y 178-183,
disponible en versión digital en:
[Link]
Bravo-Villasante, Carmen, “Fray Diego Durán”, en La Maravilla de América, los
cronistas de Indias, Madrid, Ediciones Cultura Hispanica, Instituto de Cooperación
Iberoamericana, 1985, pp. 115-122.
Romero Galván, José Rubén y Rosa Camelo Arredondo, “Fray Diego Duran” en
Historiografía mexicana: historiografía novohispana de tradición indígena,
coordinación general, Juan A. Ortega y Medina, Rosa Camelo; coordinación, José
Rubén Romero Galván, México, UNAM, Instituto de Investigaciones Históricas,
2011, vol. I, pp. 229-257.
Beuchot, Mauricio y Bernabé Navarro, Dos homenajes: Alonso de la Veracruz y
Francisco Xavier Clavigero, México, UNAM, Instituto de Investigaciones Filosóficas,
1992.
Martínez Rosales, Alfonso (compilador), Francisco Xavier Clavigero en la
Ilustración mexicana 1731-1787, México, El Colegio de México, 1988.
Maneiro, Juan Luis, 1744-1802, Francisco Xavier Clavigero, SJ: Ilustre universitario
constructor de la patria mexicana, Tlaquepaque, Jal., Instituto Tecnológico y de
Estudios Superiores de Occidente (ITESO); Universidad Iberoamericana, 2004.
Monjarás-Ruiz, Jesús, “Fray Diego Durán, un evangelizador conquistado”, en
Dimensión Antropológica, vol. 2, septiembre-diciembre, 1994, pp. 43-56.
Disponible en: [Link]
Licenciatura en Historia
Trimestre 19-I
Historiografía de México I: Colonia
Dra. Ana Margarita Ramírez Sánchez
Grupo: HE02
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