UNIDAD 4
Función resarcitoria, Presupuestos (continuación)
PUNTO 1
Relación Causal:
Noción y elementos:
La relación de causalidad o nexo causal constituye la base de la responsabilidad civil; es uno de sus
pilares más firmes e imprescindibles. Se trata de un requisito insoslayable de la responsabilidad
civil el que no puede prescindirse.
Si no se puede trazar un nexo adecuado de causalidad entre el daño acreditado y la conducta del
responsable no se configura un supuesto de daño resarcible, porque un reclamante no puede
obtener resarcimiento de quien no se encuentra unido al daño por un nexo de causalidad.
No puede olvidarse que la constatación de un nexo de causalidad adecuada constituye un requisito
inexcusable no sólo para poder imputar responsabilidad a una persona, sino también para poder
fijar la medida de esa responsabilidad.
El nexo causal –en el ámbito jurídico- es el elemento que vincula el daño directamente con el
hecho e indirectamente con el factor de imputabilidad subjetiva o de atribución objetiva del daño.
EL ROL DE LA CAUSALIDAD EN LA RESPONSABILIDAD CIVIL La relación de causalidad busca dar
respuesta a dos tipos de problemas: encontrar alguna razón por la cual el daño pueda ligarse con
una determinada persona, haciéndola responsable de ese daño; y relacionar al daño con la
persona.
a) Respecto a la autoría: Se circunscribe a la asignación de autoría de un hecho que puede o
no ocasionar un daño resarcible, pero que genera responsabilidad civil, imputándose
materialmente a una persona un suceso determinado. Es que no sólo se puede tratar de un
hecho que cause daños, sino también una situación de peligro de daño(lo que habilita la
acción preventiva) o también del incumplimiento obligacional, cause o no daño.
b) Respecto de los daños a resarcir: cuando se causa un daño resarcible, la función de la
relación causal es vincular al autor de la conducta dañosa (antecedente) con dicho daño
resarcible (consecuencia).
Teorías de la consecuencia:
El nuevo código civil y comercial mantiene la clasificación de las consecuencias en inmediatas,
mediatas y casuales. En cuanto a la extensión del resarcimiento, es dable destacar que el CCyC ha
unificado el régimen de las consecuencias indemnizables, que serán siempre las consecuencias
inmediatas y las mediatas, cualquiera sea el ámbito en el que se haya generado el perjuicio.
1. Consecuencias inmediatas: Define el artículo 1727: “Las consecuencias de un hecho que
acostumbran a suceder según el curso natural y ordinario de las cosas, se llaman en este
Código ‘consecuencias inmediatas’…”. En esta categoría la consecuencia aparece ligada en
forma inmediata a su hecho generador, sin que exista entre ellos otro hecho que sirva de
lazo o de intermediador. Ejemplo, si un peatón circula por la vereda y es impactado por una
maceta que cae del balcón de un edificio y resulta gravemente lesionado, no cabría duda en
calificarla como consecuencia inmediata de ese hecho a las lesiones que sufra, como a su
internación, medicamentos, en los que deba incurrir para lograr su restablecimiento.
2. Consecuencias mediatas: Continúa expresando el articulo 1727 en su segunda parte: “….
Las consecuencias que resultan solamente de la conexión de un hecho con el
acontecimiento distinto, se llaman consecuencias mediatas…”. En este caso, la conexión de
la consecuencia con el hecho que la produjo no es directa, sino que se produce a través de
la intermediación de otro hecho que le sirve de causa. Siguiendo el anterior ejemplo, si el
peatón estuviera internado veinte días, está claro que no podría realizar actividad laboral
alguna, si fuera trabajar autónomo, como taxista, durante todo el tiempo que deberá estar
internado no generará ganancia alguna.
3. Consecuencias causales: Sigue el artículo 1727 en su parte final: “Las consecuencias
mediatas que no pueden preverse se llaman “consecuencias casuales”. Estas consecuencias
no resultan ser previsibles, puesto que corresponden a hechos fortuitos que ocurren en
forma inesperada, y que por ende no pueden preverse, interrumpiendo el normal
desarrollo del proceso causal. Ejemplo: siguiendo el tema del paciente, revestiría el carácter
de consecuencia causal la prolongación del tiempo de internación por haber contraído
hepatitis B durante el lapso que se encontraba hospitalizado, esta, es una consecuencia que
reviste un acontecimiento extraordinario e imprevisible en la cadena causal y, en definitiva
no es imputable al responsable de la caída de la maceta.
Teorías sobre la causalidad para determinación el o los autores:
El estudio del nexo causal entre la acción del hombre y el resultado dañoso recién comenzó a
despertar el interés del Derecho Civil hacia mediados y fines del siglo XIX. En esa época fue cuando
la cuestión de la causalidad comienza a adquirir relevancia entre los civilistas a fin de intentar
encontrar a través de ella soluciones justas a casos concretos que hasta ese entonces, los jueces
resolvían conforme a criterios meramente intuitivos y basados en su experiencia. A raíz de ello se
fueron elaborando varias teorías buscando encontrar pautas concretas y específicas que
permitieran determinar cuál es la causa del daño.
a) Teoría de la equivalencia de las condiciones:Esta teoría se atribuye a Maximiliano Von Buri,
quien expresó la denominación de la teoría en cuestión, diciendo que todas las condiciones
son del mismo valor en la ocurrencia del hecho dañoso, por lo cual son todas equivalentes.
Por su parte, Stuart Mill había expresado en similar sentido que la causa de un resultado es
la sumatoria de todas las condiciones positivas y negativas consideradas en conjunto y que
concurren en la producción de un daño, de tal modo que, si cualquiera de ellas fuera
suprimida de la cadena causal, el daño no se producía.
De esta forma, todas las condiciones que quedan eslabonadas en la cadena previa a la
producción del daño poseen idéntico valor y la misma importancia, por lo cual, cualquier
sujeto que hubiera contribuido con uno de esos eslabones en la confección de la cadena de
hechos previos a la ocurrencia del daño está llamado a responder frente a la víctima. De tal
manera, se aprecia que cada condición crea la causalidad de las otras, por lo que la
producción del daño depende de todas y cada una de ellas; si cualquiera de las condiciones
fuera sacada de la cadena previa, el evento dañoso no ocurre.
Se la considera una teoría generalizadora, puesto que el Derecho no elige a un solo hecho
como causa del daño, sino a la totalidad de los que se hayan encadenado en forma previa a
su ocurrencia.
Sin embargo fue perdiendo valor por ser víctima de muchas críticas, ya que su aplicación
lleva a soluciones injustas, debido a que amplía la responsabilidad, y provoca que todo
aquel que haya colocado una sola condición en la cadena previa al daño deba responder
por la totalidad del perjuicio.
Se considera a esta teoría como insuficiente para determinar cuál es la causa del daño,
puesto que su aplicación implica erigir en causa del evento a todos y cada uno de esos
hechos antecedentes, lo cual provoca extender limitadamente las consecuencias del
perjuicio ocasionado.
b) Teoría de la causa próxima: Es causa aquella que con un criterio temporal se halla más
próxima al resultado. Proviene de Francis Bacon, que elabora esta teoría ante la dificultad
jurídica de juzgar las causas de las causas. Lo que persigue es lograr encontrar una entre
todas las posibles condiciones que se han encadenado previamente a la ocurrencia del
daño y seleccionarla como causa del evento; para ello resulta eficiente con considerar a la
última condición como causa del daño sin necesidad de remontarse a un grado más lejano.
Esta postura fue duramente criticada en nuestro país puesto que no siempre la condición
más próxima temporalmente al daño, adquiere el carácter de causa. Un ejemplo, un
cocinero pone veneno en la comida de un comensal, y este decide irse a su casa y en
camino un ladrón le pega y lo deja inconsciente en el piso, al ser de medianoche en el lugar
no había mucha gente, por lo que al amanecer un policía lo ve y advierte que la persona ha
fallecido, y ante eso, cabe preguntarse, ¿se podría asegurar que el golpe del ladrón fue la
causa de la muerte? O, fue el golpe al piso lo que hizo que falleciera? Una parte de la
doctrina estima que fue efectivamente el veneno ingerido lo que causó la muerte, y sin
embargo, no ha sido la condición temporalmente más próxima a ella.
c) Teoría de la causa eficiente:Esta teoría considera causa del daño a la condición que posea
mayor poder intrínseco para causarlo. Tiene dos vertientes, cuantitativa, en el sentido de
que la verdadera causa es la que en mayor cantidad ha contribuido a la producción del
daño; y cualitativa, mediante un juicio de valor. Se arriba a tal conclusión mediante un
análisis cualitativo de las condiciones, considerándose causa a aquella que posea mayor
eficiencia intrínseca en el proceso causal para provocar el resultado dañoso.
d) Teoría de la causa adecuada:Es la mayormente seguida, y la que como reglar general
adopta el código nuevo y el de Vélez también. El alemán Luis von Bar, fue quien introdujo el
concepto de regularidad, al afirmar que el agente sólo debe responder por las
consecuencias regulares de su acción. Sin embargo, quien desarrolló realmente esta teoría
fue el fisiólogo y profesor Von Kries, según este autor, será causa adecuada del daño
aquella que según el curso natural y ordinario de las cosas es idónea para producir el
resultado. El resto de las condiciones que no poseen tal idoneidad sólo pueden ser
consideradas como factores concurrentes.
En nuestro país, tanto el derogado Código Civil como el nuevo Código Civil y Comercial, se
inclinaron por la teoría de la causalidad adecuada, bien aceptada por la doctrina y la
jurisprudencia.
Toda duda respecto a esta teoría fue disipada luego de la reforma introducida por la ley 17.711 que
modifico el viejo art. 906 del viejo código y consagró la causalidad adecuada en el nuevo código
civil y comercial en su artículo 1726: “Relación causal. Son reparables las consecuencias dañosas
que tienen nexo adecuado de causalidad con el hecho productor del daño…”.
La teoría de la causalidad adecuada contribuye a limitar las consecuencias por las cuales debe
responder el autor del hecho.
Críticas a la teoría de la causalidad adecuada: Se han formulado varias: no puede aplicarse si se
trata de un “caso nuevo”, es decir, sin antecedentes; como el juez determina lo normal y ordinario,
la cuestión queda librada a su discrecionalidad, lo que muchas veces termina siendo arbitrariedad;
el juicio de valor del juez puede verse influenciado por otras variables, incluso su propia ideología,
y termina a veces siendo una ficción.
Las causas excluyentes:
Existen situaciones en las cuales el curso causal que se ha establecido entre la acción del agente y
el daño final puede verse afectado por factores totalmente extraños a la voluntad de aquél, lo cual
provoca que se suprima o aminore la responsabilidad civil del sujeto a quien se pretende imputar
el perjuicio.
Habrá una supresión total de la responsabilidad civil cuando el nexo causal sea interrumpido por
una causa ajena al accionar del sujeto a quien se pretende cargar con las consecuencias del
perjuicio; en cambio, se verá aminorada cuando dicha responsabilidad en los supuestos en los
cuales la conducta del presunto autor del daño coexista con otra causa extraña a su conducta.
Se considera causa ajena a todo acontecimiento extraño al hecho del demandado que provoca la
ruptura del nexo causal. Su acreditación por la parte demandada en un proceso judicial constituirá
un eximente a su llamado a responder por el daño, y por ende, ante la ruptura del ligamen de
causalidad, la demanda deberá ser rechazada por el juez. Esta causa ajena como factor interruptivo
de la causalidad adquiere sideral importancia sobre todo en los casos de responsabilidad objetiva
(cuando la imputación hacia el sujeto sindicado como responsable se funda en un factor de
atribución objetivo, riesgo creado, garantía, etc.), puesto que será la única eximente posible a la
cual podrá acudir el demandado para liberarse de responder.
En cambio, en los reclamos de responsabilidad subjetiva (cuando la imputación hacia el
demandado se base en culpa o dolo), el accionado podrá eximirse no sólo acreditando la causa
ajena, sino también su ausencia de culpabilidad. Estos acontecimientos que constituyen la causa
ajena son: el hecho o culpa del damnificado, el hecho de un tercero extraño por quien no se deba
responder, y el caso fortuito o fuerza mayor.
a) El hecho del damnificado: Dispone el art. 1729:”Hecho del damnificado. La responsabilidad
puede ser excluida o limitada por la incidencia del hecho del damnificado en la producción
del daño, excepto que la ley o el contrato dispongan que debe tratarse de su culpa, de su
dolo, o de cualquier otra circunstancia especial.”
La conducta de la víctima ha sido causa o concausa adecuada del daño y, en esa medida,
puede servir como eximente del sindicado como responsable, o a la disminución de la
indemnización. El viejo código en su art. 1111 aludía a la culpa de la víctima como
eximente, lo cual era motivo de crítica en la doctrina nacional. Se debatía si para que se
configure la causa ajena era necesario que existiera culpabilidad en la víctima o si bastaba
que se tratara de un hecho de ella que tuviera virtualidad para afectar el curso causal aun
cuando no pudiera ser imputable a su autor.
El nuevo código ha adoptado la postura de aludir al ya hecho del damnificado y no a la
culpa de la víctima como factor interruptivo del nexo causal.
b) El hecho del tercero por quien no se debe responder: El nexo causal se interrumpirá total o
parcialmente cuando sobreviene en ese proceso causal el hecho de un tercero extraño por
quien no se debe responder; ello así puesto que constituye una causa ajena al demandado
sindicado como presunto responsable por la víctima, por lo cual en este caso, la
responsabilidad se proyecta sobre ese tercero. Así lo establece el art. 1731:” Hecho de un
tercero. Para eximir de responsabilidad, total o parcialmente, el hecho de un tercero por
quien no se debe responder debe reunir los caracteres del caso fortuito.”. Sin embargo, no
cualquier hecho de un tercero será idóneo para quebrar el nexo de causalidad, sino sólo
aquel que provenga de un tercero extraño por quien no se deba responder. Quedan
marginados de esta categorización los hechos producidos por aquellos terceros por los
cuales el demandado tiene obligación legal de responder frente a las víctimas. Ejemplo:
respecto del principal, los hechos de sus dependientes en ejercicio u ocasión de sus
funciones (art. 1753); respecto de los padres, los hechos de sus hijos menores de edad que
se encuentran bajo su patria potestad (arts. 1754 y 1755); respecto de los titulares de
establecimientos educativos, los hechos dañosos que provoquen sus alumnos menores
cuando se hallen o deban hallarse bajo la autoridad escolar (art. 1767).
c) Caso fortuito o fuerza mayor: Este hecho también constituye factores interruptivos de la
causalidad, ya que en dicho supuesto el hecho que provoca el daño se debe a factores
totalmente extraños a la conducta del agente, lo cual imposibilita que pueda ser atribuido a
sujeto alguno. A raíz de ello, es una causa ajena idónea para fracturar el nexo causal y
provocar la liberación del demandado. Art. 1730:”Caso fortuito. Fuerza mayor. Se considera
caso fortuito o fuerza mayor al hecho que no ha podido ser previsto o que, habiendo sido
previsto, no ha podido ser evitado. El caso fortuito o fuerza mayor exime de
responsabilidad, excepto disposición en contrario.
Este Código emplea los términos “caso fortuito” y “fuerza mayor” como sinónimos.”
La doctrina y jurisprudencia han sostenido que pueden resultar de aplicación las normas
del caso fortuito o fuerza mayor en los siguientes casos: Fenómenos naturales; acto de
autoridad pública; guerra; huelga (sólo la huelga ilegal; hecho de un tercero; enfermedad o
accidente del deudor; incendio.
El acontecimiento debe ser imprevisible; otro recaudo que debe contener el evento debe
ser la inevitabilidad; cabe asimismo decir que se exige como regla general que la
imposibilidad de cumplimiento creada por el caso fortuito sea absoluta y objetiva. Además
el acontecimiento debe ser actual, debe tratarse de un hecho presente al momento del
incumplimiento.
Debe ser extraño o inimputable al deudor. También se requiere que el caso fortuito sea
sobrevenido y debe provocar un obstáculo absoluto e insuperable para el cumplimiento de
la misma, creando la imposibilidad de cumplimiento a la que se refiere el artículo.
Prueba de la relación causal:
No cabe ninguna duda de que debe probarse el nexo adecuado entre la conducta del agente a
quien se le imputa el daño y la producción del mismo, debiendo tratarse de una prueba efectiva,
resultando insuficiente a tal fin el aporte de meras conjeturas.
Si bien el derogado código no tenía una norma que especifica respecto a la prueba de la
causalidad, el artículo 1736 hace referencia a ello: “Prueba de la relación de causalidad. La carga
de la prueba de la relación de causalidad corresponde a quien la alega, excepto que la ley la
impute o la presuma. La carga de la prueba de la causa ajena, o de la imposibilidad de
cumplimiento, recae sobre quien la invoca.” Como se aprecia, la norma no deja ninguna duda de su
alcance, por lo cual la relación causal entre el hecho antecedente y el daño consecuente, debe ser
probada por quien la alega.
Sin embargo existen muchas situaciones en las cuales la víctima del daño podría encontrarse en
dificultades para poder probar el nexo causal, como sucede en la responsabilidad civil médica,
donde existe entre las partes de la obligación una desigualdad técnica muy grande, y donde el
paciente se encuentra muchas veces ante la imposibilidad de acceder a medios probatorios (como
lo es la historia clínica, o saber qué paso en la sala de quirófano mientras estaba siendo operado)
para poder acreditar el nexo causal entre la conducta del profesional y el daño por él sufrido. En
razón de esto, la doctrina afirma que en determinadas circunstancias resulta necesario flexibilizar
la exigencia probatoria del nexo causal, con tal de que la responsabilidad civil no se torne irreal
Previsibilidad contractual:
Si bien el código establece la regla de la relación causal adecuada para la indemnización de las
consecuencias, reduciendo la reparación solo a las inmediatas y mediatas, prevé una excepción a
ella en el art. 1728: “Previsibilidad contractual. En los contratos se responde por las consecuencias
que las partes previeron o pudieron haber previsto al momento de su celebración. Cuando existe
dolo del deudor, la responsabilidad se fija tomando en cuenta estas consecuencias también al
momento del incumplimiento.” Esta es una regla que se aplica únicamente en supuestos de
contratos en los cuales las partes encuentran una condición igualitaria, donde rige en plenitud la
autonomía de la voluntad.
Así, a través de este artículo, las partes contratantes podrán prever anticipadamente cuáles serán
las consecuencias por las cuales responderá el deudor en caso de incumplimiento, dejando de lado
lo que emana de los arts. 1726 y 1727, en torno a la extensión del resarcimiento.
De tal modo, a diferencia de la causalidad adecuada, la previsión de las consecuencias se adopta
con un criterio eminentemente subjetivo, lo que previeron o pudieron prever las partes, por lo cual
adquiere relevancia el momento de su fijación, que es el de la celebración del contrato y no el del
incumplimiento de la obligación.
Presunciones de causalidad:
La relación causal consiste en el vínculo objetivo entre dos fenómenos, uno de los cuales (la causa)
engendra otro (el efecto), bajo determinadas condiciones.
PUNTO 2
Factores de atribución de responsabilidad:
Concepto:
Es uno de los cuatro presupuestos centrales que configuran la responsabilidad civil. Es el elemento
que determina el fundamento del deber resarcitorio que se impone a una persona en virtud del
daño injusto sufrido por otra. Es la razón moral, el motivo o el por qué se carga a una persona con
la obligación de indemnizar a otra por el daño que esta última sufre.
Opera como parámetro axiológico, un verdadero juicio de valor sobre el deber resarcitorio que se
le impone a una persona (el responsable) por el daño que sufre otra (la víctima). El factor de
atribución responde a una pregunta central: ¿por qué consideramos justo que se le imputen a una
determinada persona las consecuencias dañosas generadas por su incumplimiento obligacional o
su hecho ilícito?
A través de él se adquiere el fundamento que determinará el deber de una determinada persona a
resarcir el daño injusto sufrido por la víctima. Este factor de atribución se convierte en tal modo en
un juicio de valor que determinará en definitiva qué persona debe responder frente al damnificado
ante la ocurrencia de un daño. Se advierte también que para que el daño sea reparado debe
estimarse el factor de imputación que la ley ha considerado idóneo para que el menoscabo pueda
ser atribuido a una persona determinada.
Clases:
Los factores de atribución son de dos tipos:
subjetivos: El reproche es un juicio crítico sobre la conducta del agente, por lo que esta
última es un elemento central y determinante:
Dolo: El daño se produce intencionalmente por el agente, o por que actuó con
manifiesta indiferencia por los intereses ajenos. El dolo comprende diferentes
acepciones jurídicas:
Culpa: La persona no obró con la diligencia debida que exigían las circunstancias de
persona tiempo y lugar
objetivos: La conducta del agente no resulta relevante pues el reproche reposa en otros
fundamentos, pueden incluir al:
riesgo creado
garantía
deber calificado de seguridad
equidad
PUNTO 3
Factores subjetivos:
Tanto el dolo como la culpa constituyen los factores subjetivos de atribución que a lo largo de
muchos años fueron el único sustento a la Responsabilidad Civil.
Estos factores de atribución se encuentran comprendidos en la denominación de culpabilidad, ya
que a través de ellos se pretende valorar la conducta de la persona que ha cometido el daño
injustificadamente. Esta noción de culpabilidad se puede manifestar a través del dolo o de la
culpadel autor del daño, que son los dos factores de atribución subjetivos por excelencia. Sin
embargo, previamente se debe aclarar la noción de imputabilidad, que desde la concepción moral,
determina la participación voluntaria de la persona en el evento dañoso, quiere decir, es imputable
aquel que tiene aptitudes mentales para gobernar su propia conducta a partir de una comprensión
de la licitud o ilicitud de su comportamiento. Una vez que se determina si el agente actuó
voluntariamente, cabe analizar luego si su conducta es reproche a través de culpa o dolo.
PUNTO A
Dolo:
Acepción de la palabra:
Se configura por la producción de un daño de manera intencional o manifiesta indiferencia a los
intereses de terceros.
Como vicio de la voluntad: [ART. 271 CCYC] Acción dolosa es toda aserción de lo falso o
disimulación de lo verdadero, cualquier artificio, astucia o maquinación que se emplee para
la celebración del acto. Es el error intencionalmente provocado que, dados ciertos
requisitos, afecta la voluntad del otorgante y vicia el acto.
Es toda acción u omisión intencional que se emple al tiempo de la celebración del acto esta
orientado a provocar el error de un 3º (arts. 271 a 275 del C.C.C.)
Como como actor de atribución subjetivo: [ART. 1724 CCYC] el dolo es un factor de
atribución subjetivo que se configura cuando el daño se produce de manera intencional o
con manifiesta indiferencia por los intereses ajenos.
El nuevo código ha equiparado el dolo extracontractual con el contractual. De tal modo el
dolo comprende:
Dolo directo: la intención se muestra como finalidad inmediata en la conducta del
agente. Ej., un sujeto lesiona a otro con un arma deseando lastimarlo).
Dolo indirecto: El daño final es el resultado de una conducta que fue ejecutada con una
finalidad diferente pero voluntariamente afrontada con la acción. Ej., un comerciante
ejecuta un acto de competencia desleal denigrando la figura de un competidor, su
intención primaria no es perjudicar a éste sino obtener él un beneficio económico a
través de ese acto denigrado.
Dolo eventual:El agente realiza su conducta con total indiferencia a la producción de las
consecuencias dañosas que puede provocar su proceder. El nuevo ordenamiento
admite un supuesto de dolo sin intención, ya que el agente se representa las
potenciales consecuencias dañosas de su accionar y actúa de todos modos.
Dispensa del dolo:
¿Puede dispensarse el dolo? No, la dispensa anticipada del dolo está prohibida en el art. 1743 del
CcyC
Cuando se habla de dispensa del dolo, se hace referencia a la posibilidad de que a través de una
cláusula se convenga que el deudor se reserve la facultad de incumplir dolosamente la obligación a
su cargo, sin que ello le irrogue responsabilidad alguna. En el viejo código en su art. 507 se
establecía que el dolo del deudor no podía ser dispensado al contraerse la obligación. El nuevo
código también así lo dispone: “…Son inválidas las cláusulas que eximen o limitan la obligación de
indemnizar (…) si liberan anticipadamente, en forma total o parcial, del daño sufrido por dolo del
deudor o de las personas por las cuales debe responder”.
Dicha normativa tiene razón de ser, puesto que de otro modo, la obligación podría ser incumplida
por el deudor sin ningún tipo de consecuencia en su contra, lo cual sería contrario a los criterios de
buena fe y de la moral. De tal modo, toda cláusula que establezca la dispensa anticipada del dolo
será nula
Prueba del dolo:
¿Quién debe probar el dolo? El dolo debe probarlo quien lo alega (art. 1734 del CCyC). No puede
presumirse y es admisible toda clase de medios probatorios
PUNTO B
Culpa
Concepto:
Es el facto de imputación subjetiva mas importante del ordenamiento y consiste en “la omisión de
aquellas diligencias que exigiere la naturaleza de la obligación y que correspondiesen a las
circunstancias de las personas, del tiempo y del lugar” (art. 512 Cod. Velez)
Su definición se puede extraer del art. 1724 del CCyC
Tiene dos requisitos:
Omisión de la conducta “debida” que exige el cumplimiento de la obligación.- (conf. 1724
C.C.C.)
Ausencia de toda intensión o propósito deliberado de incumplir o causar daño.
La culpa, es la falta de intención dañina; consiste en un defecto de conducta caracterizado por una
negligencia, impericia o imprudencia. Hay una falta de intension.
Derecho romano:
En el derecho romano regía un sistema en el cual se fraccionaba la culpa en especies o grados: se
la llamó por eso la teoría de la graduación de la culpa. Inicialmente se distinguió la culpa lata o
grave (semejante al dolo) y la culpa leve. La primera se verificaba cuando había una ostensible
desaprensión del sujeto, que no comprendía lo que cualquier persona hubiera podido comprender
con un mínimo de diligencia. La culpa grave, en cambio, se evaluaba en abstracto (con relación a
un parámetro de buen padre de familia) o en concreto (donde la omisión de la diligencia se
evaluaba según la diligencia que el propio deudor pone en sus asuntos).
Con el tiempo, se fueron incorporando más y más “grados” de la culpa (culpa levísima), lo que
generó un sistema complejo que luego se propuso simplificar, volviendo al distingo entre culpa
grave y culpa leve.
Casos en los que la ley requiere culpa grave:
Hay algunas normas en el CCyC que refieren a una culpa grave, tal como también ocurría en el
Código derogado (por ejemplo, la acusación calumniosa del art. 1771 que requiere culpa grave). La
doctrina entiende que esto no significa que subsista o se mantenga un sistema de graduación de
culpas, sino simplemente una exigencia para que el juez o la jueza eleve el estándar de diligencia
en esos casos en particular. Es decir es una culpa más severamente juzgada.
Sistema de apreciación en el CCYC:
Apreciar la culpa de un sujeto implica evaluar criteriosa y cuidadosamente la conducta del sujeto y
determinar si es pasible de un reproche: es decir, si esa conducta importó una omisión de la
diligencia debida según la naturaleza de la obligación y las circunstancias de las personas, el tiempo
y el lugar.
Esa apreciación puede ser realizada de dos maneras:
• En abstracto: donde se compara la conducta del agente con un parámetro tipo, como puede ser
un buen padre de familia, o un buen hombre de negocios, etc.
• En concreto, donde se prescinde de un parámetro abstracto de comparación y es el juez o la
jueza quien prudentemente evaluará si hubo o no culpa, reparando únicamente en el sujeto o
agente a quien se le imputa responsabilidad, y la naturaleza de la obligación, las circunstancias de
tiempo, modo y lugar.
¿Y cómo se efectúa esa apreciación en Argentina, según el CCyC?
En Argentina la doctrina es unánime al considerar que el sistema de apreciación es mixto (tanto
abstracto como concreto). Ello significa que:
1. Primero (en concreto) se examina el caso en concreto, evaluando la naturaleza de la
obligación, y las circunstancias de persona tiempo y lugar.
Pizarro y Vallespinos dicen que no es lo mismo el deber de cuidado de una pintura de un
desconocido que custodiar un cuadro de un pintor famoso.
2. Luego, en abstracto, el juez o la jueza examinará los deberes de previsión que en abstracto
eran exigibles al agente para la situación en la que se encontraba (lo que depende de los
antecedentes antes mencionados: naturaleza de la obligación, circunstancias de persona,
tiempo y lugar). Esta comparación sí se realiza sobre la base de un modelo-tipo o
parámetro abstracto, considerando la diligencia esperable de un hombre prudente; esto es,
un parámetro circunstanciado, flexible y específico, que determine la conducta que debió
realizar el agente en esas circunstancias particulares.
3. Finalmente: de ese contraste entre lo que hizo y lo que idealmente debía hacer según la
situación en la que se encontraba, surgirá si hubo o no culpa.
¿Hay que considerar las condiciones personales del agente (su habilidad, su talento su
inteligencia)?ARTICULO 1725.- Valoración de la conducta. Pautas que emergen del art. 1725 del
CcyC. El artículo 1725 del CCyC prevé dos pautas importantes para evaluar la culpa del agente.
En su primer párrafo la norma en estudio sienta el principio conforme al cual, cuanto mayor
es la diligencia exigible al agente, mayor será el estándar con el cual se valorará su
conducta. Esta regla es aplicable, principalmente, en los casos de profesionales,
especialistas, técnicos, científicos o cualquiera que haya recibido una educación superior.
Las condiciones personales del agente deben ser tenidas en cuenta a los efectos de estimar
el mayor o menor deber de previsión. Es decir, en estos casos se analizan las condiciones
personales del agente (por ejemplo, si era experto o conocedor de una cierta materia o
disciplina) de modo de analizar cuán previsible era para esa persona el resultado dañoso
generado.
El segundo y tercer párrafo habla de la responsabilidad contractual, indicando que no debe
tomarse en cuenta la condición especial de las partes salvo en contratos que suponen una
confianza especial (mandato, contratos médicos, etc.), caso en el cual estas condiciones
especiales también son tomadas en cuenta para elaborar un parámetro abstracto de
comparación
Derecho Moderno – Sistema del CCYC:
La teoría de la graduación de la culpa fue severamente cuestionada, pero el debate no era
unánime. A tal punto es así, que algunos países mantienen la doble graduación de la culpa (leve y
grave), como el Código Civil alemán, el italiano, el suizo y el uruguayo. En Argentina, Vélez
abandonó la teoría de la graduación y redactó el art. 512 del CC -antecedente del actual 1724-
donde no hizo distingo alguno. Él consideraba que era el juez del caso quien debía evaluar
libremente cada conflicto según sus propias circunstancias. El artículo 1724 del CCyC adopta esta
misma tesitura.
Unidad o pluralidad de culpa: penal/civil
Existe un debate, hoy ya superado, sobre si la culpa es un concepto unitario o si es posible hablar
de una culpa penal distinta de la civil.
El consenso en los autores es que no hay tal dualidad: la culpa es un concepto unitario e idéntico
en un ámbito como en otro. Lo que cambia es la forma en que es apreciada en uno y otro ámbito.
En el derecho penal la culpa es apreciada con mayor rigor puesto que el fin de la ley penal es
imponer una sanción a quien cometió un delito. En cambio, en la responsabilidad civil por daños,
el objetivo es prevenir o reparar perjuicios que sufre la víctima, por lo que la culpa es apreciada de
modo menos estricto.
Dispensa de la culpa:
La dispensa de la culpa es un acuerdo mediante el cual se exime al deudor de responsabilidad por
su incumplimiento culposo, sea en forma total o parcial. A diferencia de lo que el Código dice sobre
el dolo -que no puede ser dispensado- el CCyC nada dice sobre la culpa.
Lo que dice el Código sobre este tema está en el art. 1743. Esta norma prohíbe la dispensa total o
parcial de responsabilidad por dolo, pero nada dice -al menos expresamente- sobre la culpa. Solo
dice en forma general que las limitaciones de responsabilidad son inválidas si afectan derechos
indisponibles, afectan la buena fe, las buenas costumbres, leyes imperativas o si son abusivas. Una
dispensa anticipada de la responsabilidad por culpa, entonces, podría ser válida si no recae en
ninguno de esos supuestos de nulidad.
Prueba de la culpa:
¿Quién debe probar la culpa? La culpa no se presume: la prueba quien la alega, cualquiera sea la
órbita de la responsabilidad (contractual o extracontractual). Así lo estipula el art. 1734
Aún así, es posible hacer dos aclaraciones:
En la órbita extracontractual (responsabilidad por incumplir el deber genérico de no dañar
a otro), la totalidad de los presupuestos de la responsabilidad deben ser acreditados por la
víctima. La culpa, por regla, no se presume.
En el ámbito contractual (donde el daño se produce por el incumplimiento de una
obligación preexistente), puede ser necesario distinguir entre obligaciones de medios
(donde es el actor que prueba la culpa) y obligaciones de resultado (donde se aplica un
factor de atribución objetivo, y se presupone la responsabilidad por el solo hecho de no
lograr al resultado prometido).
PUNTO 4
Factores objetivos:
Surge la Responsabilidad Objetiva cuando, de la circunstancias de la obligación o lo convenido por
las partes, el deudor obtiene un resultado determinado (art. 1723 CCC).
Los factores objetivos a diferencia de los subjetivos, prescinden del análisis de la conducta del
dañador. Queda fuera de análisis determinar si su conducta es digna de reproche, pues en este
caso la responsabilidad viene dada por justificaciones objetivas tales como ser dueño de una cosa
que por su propia naturaleza puede generar daños, aún obrando con el mayor de los cuidados.
Decir que el factor de atribución es objetivo cuando la culpa del agente es irrelevante a los fines de
atribuir responsabilidad equivale a sostener que hay responsabilidad objetiva cuando ella no es
subjetiva. Lo cual es equivocado y regresivo, pues al definirse a la figura por lo que no es antes que
por lo que es, se la emplaza en un papel más bien secundario en el espectro de la responsabilidad
civil. No hay “un” factor objetivo de atribución, sino “varios”. Su determinación y número
dependen, de la realidad normativa.
Se funda en:
PUNTO A . Riesgo:
[ARTICULO 1757 CCYC]
Mantiene dos supuestos diferenciados de responsabilidad objetiva por la intervención de cosas: las
derivadas de su riesgo ante la eventualidad de que llegue a causar daño y el vicio, defecto
originario o derivado de la cosa.
“el riesgo “presupone la eventualidad posible de que una cosa llegue a causar daño” y el vicio “un
defecto de fabricación o funcionamiento que la hace impropia para su destino normal”
Se suprimió la responsabilidad del daño con las cosas prevista en el art. 1113 Código Civil de Vélez
Sarsfield (2do párrafo primer supuesto) la responsabilidad será subjetiva (arts 1721, 1724, 1725
CCyC) u objetiva (arts 1722, 1732, 1757, 1758 CCy C).
El fin específico del riesgo creado es posibilitar la indemnización del daño causado por el riesgo o
vicio con indiferencia de toda idea de culpa”
El riesgo creado regula la responsabilidad civil por el hecho de las cosas y constituye el principio
rector de la materia”
Pesan "presunciones concurrentes sobre el dueño o guardián, quienes deben afrontar los daños
causados a otro, salvo que prueben la existencia de circunstancias eximentes" y "la neutralización
de los riesgos no puede dejar de lado los factores de atribución de responsabilidad que rigen en
este ámbito".
[ARTICULO. 1758 CCYC]
El riesgo de la empresa como factor de atribución: La responsabilidad objetiva por riesgo de la
empresa aparece circunscripta al ámbito empresarial. Concebida de tal modo, la responsabilidad
objetiva por riesgo de empresa luce ligada no tanto a un acto individual de un sujeto, sino a toda
una actividad profesional continua, organizada, repetitiva, como es la del empresario, que puede
ser establecida y calculada estadísticamente a diferencia de lo que sucede con el mero acto
individual o asilado.
El riesgo de empresa puede actuar como un factor de atribución objetivo cualificado, que potencia
el deber de resarcir, estableciendo por ejemplo, eximentes más limitadas que las que son propias
de un sistema de responsabilidad objetiva ordinario.
La obtención de réditos económicos a través de una actividad riesgosa, por su naturaleza o por los
medios empleados, particularmente cuando ella es realizada de modo empresarial, puede a veces
justificar, en ámbitos específicos, la consagración de esquemas de responsabilidades objetivas
agravadas.
PUNTO B – Garantía:
En el ámbito extracontractual, se menciona la responsabilidad del principal por el hecho del
dependiente. (Art. 1753 C.C.C.).
En el ámbito contractual, se funda en la obligación de seguridad, para preservar a las personas o
cosas contratadas, por los daños que puedan sufrir en la ejecución del contrato (ej. mediaos,
transporte, espectáculos deportivos, etc.)
El deber de garantía sirve de fundamento en determinados supuestos en que hay que indemnizar
el daño causado por los actos u omisiones de otras personas. Así en el caso de la responsabilidad
del principal por el hecho del dependiente.
Ciertas personas deberían responder frente a terceros por los daños causados por determinados
terceros o cosas, en razón de un deber de garantía, de carácter objetivo. Se trataría de una
obligación legal impuesta por consideraciones de justicia y de interés social, y como medio de
brindar una más eficaz protección a la víctima ante la posible insolvencia del autor directo del
daño. Dicho de otro modo, la ley convertiría a ciertas personas en garantes frente a terceros de la
actividad de sus subordinados o de los daños que emerjan de ciertas cosas que utiliza en la
ejecución contractual.
El Código Civil y Comercial no menciona expresamente a la garantía como factor objetivo de
atribución. No obstante encontramos supuestos en los cuales es la garantía el factor de atribución.
Responsabilidad por el hecho de terceros (garantes): Art. 1753, Art. 1754, Art. 1755, Art. 1756
PUNTO C – Solidaridad:
En el que daño no se imputa sino que se distribuye (consecuencias en mayor cantidad de personas
que deban pagar la indemnización). Caso concreto de auxilio a la víctima (área del Estado). Tiene
su origen en Aristóteles y la justicia distributiva.
Artículos en referencia: Art. 1760, Art. 1761, Art. 1762
PUNTO D -Equidad:
Casi culminada la primera década del siglo XXI, se concibe a la equidad como un principio
fundamental del Derecho, que le permite a los magistrados optar por la solución que resulte más
acorde al criterio de justicia, entre la multiplicidad de posibilidades interpretativas que brinda el
derecho positivo. Puede también el magistrado atemperar el rigor que emane de una
interpretación exegética de una norma, acudiendo a otra más equitativa y que permita alcanzar el
sentido de justicia que se pretende impartir. De tal modo, justicia y equidad se confunden e
identifican, ya que lo equitativo es justo y lo justo es equitativo.
En definitiva a través de la equidad se logra la aplicación de lo justo a las situaciones reales que se
presentan, lo cual es una actividad cotidiana que ejercen los magistrados en la tarea de
administración de justicia para lo cual han sido formados.
[ART. 1750 CCYC]
ACTO INVOLUNTARIO el el realizado sin discernimiento, intensión o libertad (arts. 260 y 261
C.C.C.).
Quien provoca un DAÑO a consecuencia de un acto INVOLUNTARIO, responde por razones de
equidad (art. 1750 del C.C.C.)
El juez puede atenuar la indemnización, si es equitativa en función del patrimonio del deudor, la
situación de la victima, y las circunstancias del hecho . No procede en caso de dolo.(art. 1742
C.C.C.).
Es entendida como la justicia del caso concreto, brinda fundamento a un supuesto particular de
responsabilidad.
Aqui no juega la culpa ni el riesgo, sino la equidad. En estos casos el juez podía fijar una
indemnización atento a las situaciones particulares aunque siempre debe tratarse de una conducta
o hecho que sea objetivamente antijurídico.
PUNTO E – Abuso de derecho:
ARTICULO 10.- Abuso del derecho. El ejercicio regular de un derecho propio o el cumplimiento de
una obligación legal no puede constituir como ilícito ningún acto.
La ley no ampara el ejercicio abusivo de los derechos. Se considera tal el que contraría los fines del
ordenamiento jurídico o el que excede los límites impuestos por la buena fe, la moral y las buenas
costumbres.
El juez debe ordenar lo necesario para evitar los efectos del ejercicio abusivo o de la situación
jurídica abusiva y, si correspondiere, procurar la reposición al estado de hecho anterior y fijar una
indemnización.
ARTICULO 11.- Abuso de posición dominante. Lo dispuesto en los artículos 9° y 10 se aplica cuando
se abuse de una posición dominante en el mercado, sin perjuicio de las disposiciones específicas
contempladas en leyes especiales.