Sentencia C-018/22
Referencia: Expediente D-14.270
Demanda de inconstitucionalidad en contra
del artículo 9 (parcial) de la Ley 797 de
2003, «[p]or la cual se reforman algunas
disposiciones del sistema general de
pensiones previsto en la Ley 100 de 1993 y
se adoptan disposiciones sobre los
Regímenes Pensionales exceptuados y
especiales»
Magistrada ponente:
CRISTINA PARDO SCHLESINGER
Bogotá, D.C., veintisiete (27) de enero de dos mil veintidós (2022)
La Sala Plena de la Corte Constitucional, en ejercicio de sus atribuciones
constitucionales y cumplidos los requisitos y trámites establecidos en el
Decreto 2067 de 1991, profiere la siguiente
SENTENCIA
1. ANTECEDENTES
1. El ciudadano Luis Alfonso Bravo Restrepo presentó demanda de
inconstitucionalidad en contra del artículo 9 (parcial) de la Ley 797 de 2003,
«[p]or la cual se reforman algunas disposiciones del sistema general de
pensiones previsto en la Ley 100 de 1993 y se adoptan disposiciones sobre los
Regímenes Pensionales exceptuados y especiales». En su escrito de demanda,
el ciudadano explicó por qué no existe cosa juzgada constitucional y expuso
las razones por las que, en su criterio, la disposición acusada vulnera los
artículos 150.12 y 338 de la Constitución Política y 29 del Decreto 111 de
1996 (EOP) y, además, incurre en una omisión legislativa relativa.
2. Mediante auto de 31 de mayo de 2021, la magistrada sustanciadora
inadmitió la demanda, porque, en general, no cumplía con los requisitos
necesarios para adelantar el control propuesto y, en particular, no satisfacía las
exigencias especiales para formular el cargo por omisión legislativa relativa.
Tras analizar el escrito de corrección, presentado oportunamente por el
demandante, por medio de auto de 23 de junio de 2021, la magistrada
sustanciadora decidió admitir la demanda de la referencia.
2. NORMA ACUSADA
3. A continuación, se transcribe el artículo 9 de la Ley 797 de 2003 y se
subraya el aparte demandado:
LEY 797 DE 2003
(enero 29)
Diario Oficial No. 45.079 de 29 de enero de 2003
Por la cual se reforman algunas disposiciones del sistema general
de pensiones previsto en la Ley 100 de 1993 y se adoptan
disposiciones sobre los Regímenes Pensionales exceptuados y
especiales
[…]
ARTÍCULO 9o. El artículo 33 de la Ley 100 de 1993 quedará
así:
Artículo 33. Requisitos para obtener la Pensión de Vejez. Para
tener el derecho a la Pensión de Vejez, el afiliado deberá reunir
las siguientes condiciones:
1. Haber cumplido cincuenta y cinco (55) años de edad si es
mujer o sesenta (60) años si es hombre.
A partir del 1o. de enero del año 2014 la edad se incrementará a
cincuenta y siete (57) años de edad para la mujer, y sesenta y dos
(62) años para el hombre.
2. Haber cotizado un mínimo de mil (1000) semanas en cualquier
tiempo.
A partir del 1o. de enero del año 2005 el número de semanas se
incrementará en 50 y a partir del 1o.de enero de 2006 se
incrementará en 25 cada año hasta llegar a 1.300 semanas en el
año 2015.
PARÁGRAFO 1o. Para efectos del cómputo de las semanas a
que se refiere el presente artículo, se tendrá en cuenta:
a) El número de semanas cotizadas en cualquiera de los dos
regímenes del sistema general de pensiones;
b) El tiempo de servicio como servidores públicos remunerados,
incluyendo los tiempos servidos en regímenes exceptuados;
c) El tiempo de servicio como trabajadores vinculados con
empleadores que antes de la vigencia de la Ley 100 de 1993
tenían a su cargo el reconocimiento y pago de la pensión, siempre
y cuando la vinculación laboral se encontrara vigente o se haya
iniciado con posterioridad a la vigencia de la Ley 100 de 1993.
d) El tiempo de servicios como trabajadores vinculados con
aquellos empleadores que por omisión no hubieren afiliado al
trabajador.
e) El número de semanas cotizadas a cajas previsionales del
sector privado que antes de la Ley 100 de 1993 tuviesen a su
cargo el reconocimiento y pago de la pensión.
En los casos previstos en los literales b), c), d) y e), el cómputo
será procedente siempre y cuando el empleador o la caja,
según el caso, trasladen, con base en el cálculo actuarial, la
suma correspondiente del trabajador que se afilie, a
satisfacción de la entidad administradora, el cual estará
representado por un bono o título pensional.
Los fondos encargados reconocerán la pensión en un tiempo no
superior a cuatro (4) meses después de radicada la solicitud por el
peticionario, con la correspondiente documentación que acredite
su derecho. Los Fondos no podrán aducir que las diferentes cajas
no les han expedido el bono pensional o la cuota parte.
PARÁGRAFO 2o. Para los efectos de las disposiciones
contenidas en la presente ley, se entiende por semana cotizada el
periodo de siete (7) días calendario. La facturación y el cobro de
los aportes se harán sobre el número de días cotizados en cada
período.
PARÁGRAFO 3o. Se considera justa causa para dar por
terminado el contrato de trabajo o la relación legal o
reglamentaria, que el trabajador del sector privado o servidor
público cumpla con los requisitos establecidos en este artículo
para tener derecho a la pensión. El empleador podrá dar por
terminado el contrato de trabajo o la relación legal o
reglamentaria, cuando sea reconocida o notificada la pensión por
parte de las administradoras del sistema general de pensiones.
Transcurridos treinta (30) días después de que el trabajador o
servidor público cumpla con los requisitos establecidos en este
artículo para tener derecho a la pensión, si este no la solicita, el
empleador podrá solicitar el reconocimiento de la misma en
nombre de aquel.
Lo dispuesto en este artículo rige para todos los trabajadores o
servidores públicos afiliados al sistema general de pensiones.
PARÁGRAFO 4o. Se exceptúan de los requisitos establecidos en
los numerales 1 y 2 del presente artículo, las personas que
padezcan una deficiencia física, síquica o sensorial del 50% o
más, que cumplan 55 años de edad y que hayan cotizado en
forma continua o discontinua 1000 o más semanas al régimen de
seguridad social establecido en la Ley 100 de 1993.
La madre trabajadora cuyo hijo padezca invalidez física o
mental, debidamente calificada y hasta tanto permanezca en este
estado y continúe como dependiente de la madre, tendrá derecho
a recibir la pensión especial de vejez a cualquier edad, siempre
que haya cotizado al Sistema General de Pensiones cuando
menos el mínimo de semanas exigido en el régimen de prima
media para acceder a la pensión de vejez. Este beneficio se
suspenderá si la trabajadora se reincorpora a la fuerza laboral. Si
la madre ha fallecido y el padre tiene la patria potestad del menor
inválido, podrá pensionarse con los requisitos y en las
condiciones establecidas en este artículo.
3. Demanda
4. El demandante presentó dos cargos de inconstitucionalidad en contra
del artículo 9 (parcial) de la Ley 797 de 2003, que subrogó el artículo 33 de la
Ley 100 de 1993. El primero por la presunta vulneración de los artículos
150.12 y 338 de la Constitución Política y el segundo por la presunta
existencia de una omisión legislativa relativa. De igual forma, planteó dos
pretensiones, una principal y otra subsidiaria. Como pretensión principal
solicitó declarar inexequible la disposición demandada y como subsidiaria,
«otorgarle una interpretación conforme a la Constitución, esto es, que la
obligación que tuviera el empleador, según el régimen correspondiente
anterior a la Ley 100, se[a] actualizada en el IPC hasta su pago efectivo» 1.
5. Primer cargo. El ciudadano sostuvo que la disposición demandada creó
una contribución fiscal, pero, al no fijar todos los elementos esenciales de este
tributo, vulneró los artículos 150.12 y 338 de la Constitución Política. En su
criterio, la disposición acusada «estableció una contribución parafiscal a la
que muchos empleadores no estaban obligados antes de la entrada en vigencia
de la Ley 100 de 1993, la cual se traduce en un cálculo actuarial cuya base
gravable y tarifa no están reguladas en la ley, sino únicamente en el Decreto
reglamentario 1887 de 1994»2. De tal suerte que, a juicio del actor, se vulnera
el principio de certeza tributaria, porque algunos elementos esenciales de la
contribución parafiscal no están definidos por la ley, sino por un decreto del
ejecutivo3.
6. Para sustentar esta acusación, el demandante acudió a la tesis del
«derecho viviente». En concreto, afirmó que, en la actualidad, la
jurisprudencia de la Sala de Casación de la Corte Suprema de Justicia sostiene
que (i) «es la Ley 100 de 1993 la que regula las consecuencias de la falta de
afiliación o la mora en el pago de aportes por períodos anteriores a esta
normatividad»4 y, por ende, (ii) «ha condenado a empleadores a (sic) que antes
de la Ley 100 de 1993 no tenían la obligación de hacer o retener aportes a
pensión, como es el caso de aquellos lugares en que ni siquiera el ISS tenía
cobertura»5. Con fundamento en lo anterior, el actor concluyó que los jueces
no aplican la legislación vigente antes de la Ley 100 de 1993 «para efectos del
cálculo del título pensional»6, sino «el cálculo actuarial contenido en el
1Escrito de corrección de la demanda, pág. 23.
2 Ib. pág. 8.
3 Al respecto, el demandante aceptó que la norma acusada sí identifica el
sujeto activo, pero insistió en que no previó la base gravable ni la tarifa.
4Ib. Pág. 6. En particular, el demandante hizo mención a la sentencia SL1438-
2015 del 20 de octubre de 2015, M.P. Rodrigo Echeverry Bueno, mediante la
cual, indicó el acto, la Corte Suprema de Justicia «el caso de un trabajador que
laboró para una empresa privada entre el 12 de enero de 1976 y el 2 de
septiembre de 1988 pero que en su historial laboral no aparecían las
cotizaciones correspondientes a dicho vínculo y por tanto demandaba del
empleador el pago de los aportes de dichos períodos para efectos de acceder a
la pensión de vejez que habría de reconocerle el ISS».
5Ib. Pág. 8.
6 Escrito de corrección de la demanda, pág. 7.
artículo 9 de la Ley 797 de 2003 y el Decreto Reglamentario 1884 de 1997
que estableció la base gravable y la tarifa del tributo»7.
7. De igual forma, el ciudadano cuestionó que la disposición demandada
no definiera los términos «título pensional» y «cálculo actuarial». Sobre el
particular, explicó que más allá de la ausencia de definición legal, lo que
resulta inconstitucional es que la norma demandada no hubiera establecido la
base gravable y la tarifa de la contribución para fiscal, asunto que se ve
reflejado en la falta de definición de los referidos términos. Como
consecuencia, «este vacío fue llenado por un nuevo régimen totalmente nuevo
y así es como lo ha aplicado la justicia laboral» 8. En otras palabras, para el
demandante, la norma acusada es inconstitucional porque no estableció la base
gravable y la tarifa de la contribución parafiscal, de tal suerte que, a partir de
la jurisprudencia de la Sala de Casación Laboral de la Corte Suprema (derecho
viviente), se aplican los elementos definidos en el Decreto 1887 de 1994 y, por
tanto, se desconocen los artículos 150.12 y 338 de la Constitución Política.
8. Segundo cargo. A juicio del demandante, existe una omisión legislativa
relativa. Para cumplir con la carga argumentativa especial que exige la
jurisprudencia constitucional para estructurar los cargos por omisión
legislativa relativa, el demandante estructuró su cargo de la siguiente manera:
(i) La omisión legislativa relativa se predica del primer inciso del parágrafo
1° del artículo 9 de la Ley 797 de 2003, que es la «fuente de la obligación
parafiscal de los empleadores de reconocer y pagar los tiempos servidos
antes de la vigencia de la Ley 100 de 1993 [y] es la disposición de la cual
se predica el cargo por inconstitucionalidad»9.
(ii) La disposición demandada omitió «una condición que, de acuerdo con la
Constitución, resulta esencial para armonizar el texto legal con los
mandatos de la carta»10. En concreto, el actor sostuvo que la omisión
legislativa relativa se deriva de la inobservancia del artículo 13 de la
Constitución Política. De acuerdo con la interpretación que la Sala de
Casación Laboral de la Corte Suprema de Justicia hace de la norma
demandada (derecho viviente), el actor concluyó que tal disposición
genera discriminación «entre el empleador omisivo y el que no lo fue» 11,
porque la imposición de pagar el bono pensional de acuerdo con el
cálculo actuarial «a un empleador que no ha sido omisivo es contrario a
los derechos fundamentales de este»12.
7 Ib.
8Ib. Pág. 14.
9Ib. Pág. 17.
10 Ib. Pág. 18.
11 Ib.
12Ib. Al respecto, el demandante refiere que la Corte Constitucional sostuvo
esta tesis, en la Sentencia T-281 de 2020. En este sentido, señala que «[l]a
negativa de la Corte de aplicar el cálculo actuarial, y de darle al mismo una
connotación sancionatoria para el empleador, se ha convertido en una
(iii) A juicio del ciudadano, «no existe razón suficiente que justifique la
exclusión de las situaciones que debían estar regulad[as] por el precepto
en cuestión»13. Al respecto, indicó que «en la exposición de motivos de la
Ley 797 de 2003 no existe ni una sola razón que dé cuenta de por qué el
legislador decidió otorgar igual tratamiento al empleador que no ha sido
omisivo o negligente con el que sí lo fue» 14. En su criterio, «[n]o es lo
mismo un empleador que antes de la Ley 100 de 1993 no realizó aportes
a pensión debido a la falta de cobertura del ISS en el territorio o que por
su capital no estaba obligado a reconocer una pensión, a uno que además
de estar obligado a realizar el aporte conforme a la ley vigente del
período causado, tenía la posibilidad de hacerlo por tener el ISS
cobertura en el lugar y a pesar de ello no lo hizo» 15. Por lo demás, señaló
que ya sea que la discriminación se derive directamente de la norma legal
o de su aplicación (derecho viviente), «lo cierto es que ninguna razón
constitucional encuentra este ciudadano para aceptar dicha desigualdad
de trato»16. En su criterio, «[l]a situación excluida es la de aquellos
empleadores que no estaban obligados a hacer aportes a pensión antes de
la entrada en vigencia de la Ley 100 de 1993 o de aquellos que estando
obligados no lo hicieron por falta de cobertura del ISS»17.
(iv) En cuanto a «[l]os grupos comparables y la razón por la cual son
comparables», el demandante sostuvo que «echa de menos en la
disposición acusada los siguientes: (i) los empleadores que antes de la
vigencia de la Ley 100 de 1993 NO tenían a su cargo el reconocimiento y
pago de la pensión, básicamente por no tener el capital de que tratara la
ley correspondiente, (ii) los empleadores que no fueron omisivos, sino
que en virtud de la falta de cobertura del ISS antes del año 1993 no
pudieron realizar los aportes correspondientes, (iii) los empleadores que
no tenían cajas provisionales»18. En su criterio, estos empleadores no
deben estar sometidos al mismo régimen previsto por el legislador para
los empleadores omisivos, es decir, aquellos que tenían la obligación,
pero que decidieron voluntariamente no cumplirla. En este sentido,
explicó que «[s]i bien el empleado tiene derecho al reconocimiento de los
tiempos servidos antes del 93 para efectos de acceder a la pensión de
vejez, no por ello se faculta al legislador para imponer sanciones a
quienes antes de la vigencia de la Ley 100 no estaban obligados a realizar
el aporte. Esta sanción es impuesta por el legislador de manera
constante en la jurisprudencia de la Corte Constitucional. De un grupo de 15
sentencias de tutela analizadas, tan sólo 4 condenaron al empleador al pago
del cálculo actuarial, las restantes acudieron a la actualización aplicando el
IPC como mecanismo para actualizar el valor del aporte pensional».
13 Ib. Pág. 19.
14 Ib.
15 Ib.
16 Ib.
17Ib.
18 Ib. Pág. 21.
discriminatoria, cuando no tiene en cuenta en la regulación a los
empleadores no obligados»19.
9. Con fundamento en los anteriores cargos, el demandante solicitó
declarar la inexequibilidad de la disposición demandada y, subsidiariamente,
su exequibilidad condicionada en el sentido de que «el título pensional que se
impone pagar a los [empleadores] no sea [liquidado] con base en el cálculo
actuarial sino actualizado al IPC, según el régimen aplicable en su
momento»20. Esto, habida cuenta de que el cálculo actuarial tiene
«connotación sancionatoria»21. La petición subsidiaria busca que se garantice
«el poder adquisitivo constante de los aportes tal como lo establece el artículo
48 de la Constitución y a su vez la estabilidad financier[a] de las empresas
obligadas»22.
4. INTERVENCIONES23
19 Ib.
20Ib. Pág. 22.
21Ib.
22Ib.
23 Dentro del término previsto para presentar intervenciones, la Corte recibió
cuatro escritos de intervención: Universidad Pedagógica y Tecnológica de
Colombia, el ciudadano Yefferson Mauricio Dueñas, el Ministerio de
Hacienda y Crédito Público y el Ministerio del Trabajo. El 6 de octubre de
2021, es decir, de manera extemporánea, la Corte recibió escrito del
demandante por el cual cuestionaba las intervenciones de los ministerios y el
concepto de la Procuradora General de la Nación.
10. Universidad Pedagógica y Tecnológica de Colombia. Por medio de
escrito suscrito por Martha Yolanda Cortés Montaña, docente de planta de
derecho laboral y seguridad social de la Universidad Pedagógica y
Tecnológica de Colombia (UPTC), esta institución educativa manifestó que
«acompañ[a] y coadyuv[a]» los cargos de inconstitucionalidad formulados por
el demandante, pero considera que no procede la declaratoria de
inexequibilidad de la disposición demandada, sino su exequibilidad
condicionada24. La interviniente afirmó que la norma acusada impone una
contribución parafiscal, pues es «un tributo cobrado a un grupo de personas o
un sector económico para su propio beneficio» 25. Sin embargo, advierte que
«en la norma no se desarrollaron con exactitud todos [los elementos del
tributo]»26. En particular, indicó que la norma «no define el sujeto pasivo, […]
la base gravable ni la tarifa» 27. Así mismo, indicó que la norma no define los
elementos ni el procedimiento para efectuar el cálculo actuarial. Por tanto,
concluye que «se viola el principio de legalidad y certeza del tributo, pues no
se puede cuantificar el hecho gravable, para aplicar la tarifa y determinar el
monto de la contribución parafiscal»28.
11. Ciudadano Yefferson Mauricio Dueñas Gómez. El ciudadano solicitó
que «se declare inexequible el artículo 9 (parcial) de la Ley 797 de 2003» y, de
manera subsidiaria, que «se declare exequible en el entendido de que el
reconocimiento y pago por parte del empleador de los tiempos servidos tiene
que ser liquidado conforme a los parámetros establecidos en la ley vigente
para la fecha del vínculo laboral, y que el poder adquisitivo constante de los
aportes se realice por medio de su actualización conforme al IPC y no a la
fórmula prevista en el Decreto 1887 de 1994»29. En primer lugar, el ciudadano
manifestó que la demanda es apta para un pronunciamiento de fondo, por
cuanto «los argumentos expuestos en la demanda y el escrito de corrección
cumple con los requisitos de claridad, certeza, especificidad, pertinencia y
suficiencia»30.
24Cfr. Intervención de la UPTC, págs. 15 a 16. La interviniente sostiene que
la Corte debería emitir una sentencia integradora, pero no indica con claridad
cuál considera que debería ser el sentido del condicionamiento.
25 Ib. Pág. 8.
26 Ib. Pág. 9.
27 Ib.
28 Ib.
29 Intervención ciudadano Yefferson Mauricio Dueñas Gómez, pág. 23.
30 Ib. Pág. 4. El ciudadano sintetizó los dos cargos de la siguiente manera:
«[e]l primero, por vulneración de los artículos 150-12 y 338 de la Constitución
Política, al considerar que la disposición acusada (i) establece una
contribución parafiscal denominada cálculo actuarial, (ii) prevista por primera
vez con la Ley 100 de 1993, (iii) que los jueces y el Gobierno Nacional han
venido aplicando de manera retroactiva, (iv) que vulnera los principios de
legalidad y certeza tributaria por cuanto el Legislador no estableció la base
gravable ni la tarifa de la contribución parafiscal. || El segundo, por omisión
legislativa relativa, se fundamenta en que no existe ninguna razón para no
12. En segundo lugar, sostuvo que el cálculo actuarial al que se refiere la
norma acusada «es una verdadera contribución parafiscal» 31. El ciudadano
considera que el cálculo actuarial es una contribución parafiscal, por cuanto
«(i) ha sido establecido con carácter obligatorio por la ley; (ii) afecta o grava a
los empleadores contemplados en el los literales c), d) y e) del artículo 33 de
la Ley 100; (iii) se utiliza en beneficio de los trabajadores que laboraron para
los empleadores en comento; (iv) la administración del recurso la hacen los
fondos de pensiones en los términos establecidos en la ley; y (v) se destinan
únicamente a financiar las pensiones de los beneficiarios» 32. Así, debido a que
el ciudadano considera que constituye un tributo, indicó que «la fórmula para
la determinación del cálculo actuarial debía hacerla el legislador» 33, sin que
pueda ser «suplida por el Gobierno nacional»34.
otorgar un trato diferenciado, debiendo hacerlo, entre: (i) los empleadores que
antes de la Ley 100 de 1993 no realizaron aportes a pensión debido a la falta
de cobertura del ISS en el territorio o que por su capital no estaban obligados a
reconocer una pensión; y (ii) los empleadores que estando obligados a realizar
el aporte conforme a la ley vigente del período causado, tenían la posibilidad
de hacerlo por tener el ISS cobertura en el lugar y a pesar de ello no lo
hicieron».
31 Ib. Pág. 5.
32 Ib. Pág. 6.
33 Ib. Pág. 6.
34 Ib. Pág. 7. Al respecto, señaló que «la ausencia de regulación legal ha dado
vía libre al Gobierno Nacional para establecer la base gravable y la tarifa de la
contribución parafiscal, careciendo por completo de la legitimidad para
hacerlo, y valiéndose de su discrecionalidad para establecer fórmulas y
variables para la determinación del cálculo actuarial totalmente arbitrarias, y
que sólo favorecen desproporcionadamente a los fondos de pensiones y ponen
en serios riesgos financieros a las empresas obligadas al pago del cálculo
actuarial». En este sentido, indicó que, de acuerdo con el Decreto 1887 de
1994, el valor del cálculo actuarial «será actualizado con la tasa de interés
equivalente al DTF pensional calculado desde el 01 de abril de 1994 y hasta la
fecha de su emisión o de su cancelación. Aquí la arbitrariedad: de
conformidad con el artículo 7 del Decreto, el DTF pensional es la tasa de
interés efectiva anual que equivale al IPC + 3 puntos, y lo más grave: dichos
intereses se capitalizan al final de cada ejercicio anual calendario» (pág. 8).
13. También destacó que el término «cálculo actuarial», contenido en la
disposición demandada, «no se encuentra definido ni sus elementos
determinados en la ley»35. En particular, indicó que, «de la lectura del artículo
9 de la Ley 797 de 2003, no se determina ni es determinable la base gravable y
la tarifa de la contribución parafiscal, que en su opinión creó la norma
demandada. Esta ausencia normativa conlleva una vulneración del principio
de legalidad y certeza tributaria, máxime tratándose de una contribución
parafiscal que el legislador sólo puede establecer de manera excepcional» 36.
Por último, destacó que la Corte Constitucional, «al resolver casos en los que
se ha condenado a empleadores a reconocer periodos no cotizados con
anterioridad a la entrada en vigencia de la Ley 100 de 1993, ha ordenado
realizar el pago de esos periodos debidamente actualizados, no con base en un
cálculo actuarial, sino con base en el IPC»37.
14. En tercer lugar, e íntimamente relacionado con el punto anterior, el
ciudadano señaló que «el artículo 33 de la Ley 100 de 1993, modificado por el
artículo 9 de la Ley 797 de 2003, estableció una contribución parafiscal con
efectos retroactivos»38. Explica que «antes de la Ley 100 de 1993 no existía la
obligación parafiscal de los empleadores de reconocer los tiempos servidos» 39.
En su criterio, «[c]on el cálculo actuarial, consagrado por primera vez en el
artículo 33 de la Ley 100, el legislador impuso a los empleadores una
obligación antes inexistente, esto es, pagar en dinero a un fondo de pensiones
los aportes correspondientes a unos tiempos servidos por los trabajadores con
anterioridad a la vigencia de la ley» 40. De allí que la Corte Constitucional, «al
resolver casos en los que se ha condenado a empleadores a reconocer periodos
no cotizados con anterioridad a la entrada en vigencia de la Ley 100 de 1993,
[…] ha ordenado realizar el pago de esos periodos debidamente actualizados
de conformidad con las normas que en regían para entonces»41.
35 Ib. Pág. 5. Así, resaltó que «no existe en Colombia disposición alguna de
rango legal que desarrolle [dicha] noción».
36 Ib. Pág. 12.
37Ib. Pág. 9. El ciudadano hace referencia, en particular, a la Sentencia T-281
de 2020.
38 Ib. Pág. 12.
39 Ib. Pág. 13. Cita las sentencias C-177 de 1998 y C-506 de 2001.
40 Ib.
41 Ib. Cfr. Sentencia T-770 de 2013.
15. En cuarto lugar, afirmó que «el legislador incurrió en una omisión
legislativa relativa al no diferenciar entre empleadores omisos y empleadores
no obligados»42. En este punto, el ciudadano manifestó que apoya el segundo
cargo, formulado por el demandante, porque «en la disposición acusada el
Legislador no diferenció entre: (i) los empleadores que antes de la Ley 100 de
1993 tenían a su cargo el reconocimiento y pago de pensiones, los
empleadores omisos y las cajas previsionales del sector privado, y (ii) los
empleadores que antes de la Ley 100 de 1993 no tenían a su cargo el
reconocimiento pensional, los que no fueron omisos, sino que estaban
imposibilitados de hacer los aportes por falta de cobertura del ISS, y los
empleadores que no tenían cajas provisionales. La ausencia de diferenciación
ha generado que los jueces traten a ambos grupos por igual, imponiéndoles la
carga de pagar un cálculo actuarial tanto al empleador omiso como al que no
lo fue»43. Así, se trata de dos grupos de empleadores que «se encuentran en
circunstancias totalmente diferentes que implican un tratamiento diferenciado
por parte del Legislador»44.
42 Ib. Pág. 14.
43 Ib. Pág. 14.
44 Ib.
16. Así mismo, sostuvo que el trato igualitario es injustificado e
innecesario. Injustificado, debido a que «de la lectura de los debates
legislativos no se encuentra ninguna razón expresa para otorgar [dicho trato]»
e innecesario, porque «existen otras herramientas para alcanzar el fin
perseguido, como lo es la actualización del valor adquisitivo constante con
base en fórmulas ajustadas al IPC. Por último, es desproporcionado en tanto
que la fórmula del cálculo actuarial es sumamente gravosa para el empleador,
muy superior a cualquier obligación pensional que habrían tenido en alguna
otra circunstancia, y es solo en beneficio de los fondos de pensiones y no de
los trabajadores»45. Concluyó que, «con el cálculo actuarial se está obligando
al empleador a asumir una carga que no tenía a su cargo para la fecha de la
relación laboral, y además se le impone sólo a él, dejando por fuera otros
actores del sistema pensional como son el empleado y el Estado» 46.
17. En quinto lugar, el ciudadano afirmó que, en virtud de la doctrina del
derecho viviente, la Corte «debe revisar la constitucionalidad de la
interpretación que realiza la Corte Suprema de Justicia respecto del artículo 9°
de la Ley 797 de 2003»47. Al respecto, expuso que la jurisprudencia actual de
la Sala de Casación Laboral de la Corte Suprema de Justicia, sobre la
interpretación y aplicación de la norma demandada, sostiene que «(i) cuando
existiera falta de cobertura del ISS en determinado territorio, es procedente el
cálculo actuarial para el reconocimiento de los tiempos trabajados y no
cotizados con el fin de que el trabajador pueda completar las cotizaciones
exigidas por la ley para acceder a la pensión, (ii) el empleador, a pesar de no
actuar de manera negligente, debe asumir el riesgo pensional frente a sus
trabajadores mediante un traslado del cálculo actuarial, y (iii) al margen de lo
establecido en el literal c) del artículo 33 de la Ley 100 de 1993, según el cual
el vínculo laboral debía estar vigente, se conserva la obligación de la afiliación
independientemente del momento en que el contrato de trabajo haya
finalizado»48. A su juicio, esta interpretación es «contraria a los artículos 13,
150-12 y 338 de la Constitución Política»49.
45 Ib.
46 Ib. Pág. 16.
47 Ib.
48 Ib. Pág. 19.
49 Ib. Pág. 20.
18. Finalmente, el ciudadano sostuvo que «la declaratoria de
inexequibilidad de la disposición acusada no implica el desconocimiento de
los derechos pensionales de los trabajadores» 50. Sobre el particular, indicó que
«[s]i bien es cierto que la actualización o corrección monetaria de una deuda
es un asunto necesario para evitar la pérdida del poder adquisitivo de la
moneda por el paso del tiempo, también lo es que la corrección monetaria
debe hacerse con criterios de justicia y equidad» 51. Por tanto, considera que es
imperativo que el legislador «adopte una posición conciliadora que permita,
por un lado, garantizar los derechos pensionales de los trabajadores y, por
otro, que las empresas cubran esos aportes de una manera que resulte ser
equitativa y que consulte la realidad que se vivió en ese entonces. Esto sin
duda debe hacerlo el Legislador con la regulación de la base gravable y la
tarifa de la contribución parafiscal, luego de una discusión democrática en la
que se tengan en cuenta los intereses en juego y se respeten los principios
constitucionales»52.
19. Ministerio de Hacienda y Crédito Público. En su intervención, el
Ministerio de Hacienda y Crédito Público (en adelante, MinHCP) solicitó
como pretensión principal que la Corte se declare inhibida para emitir un
pronunciamiento de fondo, debido a la ineptitud de la demanda.
Subsidiariamente, solicitó declarar la exequibilidad de la disposición
demandada. En cuanto a la alegada ineptitud de la demanda, el ministerio
afirmó que el actor no satisfizo el requisito de certeza, porque «el primer cargo
[…] se estructura sobre una interpretación subjetiva del demandante que no se
deduce en forma alguna del texto demandado y, por lo tanto, resulta
caprichosa e irrazonable»53. En este sentido, indicó que «las razones invocadas
no se deducen de las disposiciones acusadas» 54. Por el contrario, el
demandante «interpreta que la disposición acusada crea una nueva obligación
parafiscal, cuando en realidad la norma se limita a establecer la forma o el
vehículo a través del cual se puede dar cumplimiento a obligaciones anteriores
a la Ley 100 de 1993 protegiendo el derecho constitucional a la seguridad
social»55.
50 Ib. Pág. 20.
51 Ib. Pág. 21.
52 Ib.
53Intervención del Ministerio de Hacienda y Crédito Público, pág. 6.
54 Ib. Pág. 7.
55 Ib.
20. El MinHCP señaló que el actor «no realiza una lectura completa de la
jurisprudencia que existe en materia de aportes y obligaciones pensionales» 56.
Sobre el particular, el ministerio sostuvo que el demandante no demostró la
existencia de un «derecho viviente» según el cual la Corte Suprema de Justicia
interprete la norma demandada en el sentido de que hubiere creado una
contribución parafiscal57. Esto, por cuanto solo citó una sentencia de la Sala de
Casación Laboral que, además, «en ningún acápite se refiere a la
interpretación que la demanda gratuitamente deduce de ella» 58. En su lugar,
dicha sentencia versa sobre «la aplicación retrospectiva del artículo 33 de la
Ley 100 de 1993», de la cual «no se puede deducir que, en opinión de la Corte
Suprema de Justicia, el parágrafo 1 del artículo 9 de la Ley 797 de 2003, que
lo modificó, haya creado una contribución parafiscal»59.
21. En relación con el segundo cargo, el ministerio señaló que la
argumentación que pretende demostrar la existencia de una omisión legislativa
relativa «adolece (sic) del requisito de claridad» 60. En su opinión, «[n]o es
claro, si a juicio del actor, el precepto dio un trato igual al empleador omisivo
y al que no lo fue, o excluyó a los que no tenían a su cargo el reconocimiento
y pago de la pensión y a quienes estando obligados a hacer afiliación y aportes
no lo pudieron hacer por falta de cobertura del ISS, siendo difícil establecer
cuál es el verdadero reproche que se [e]ndilga a la norma»61.
22. Para sustentar la solicitud subsidiaria de declarar la exequibilidad de la
norma acusada, el ministerio sostuvo que ni el artículo 33 de la Ley 100 de
1993 ni el artículo 9 de la Ley 797 de 2003 «establece[n] por sí mismo[s] una
nueva contribución parafiscal, pues se limita[n] a indicar la forma en la que
los sujetos obligados con anterioridad a la entrada en vigencia de la Ley 100
de 1993 deben trasladar los aportes, reservas o cotizaciones al nuevo
sistema»62. En consecuencia, considera que «resulta errado concluir que el
legislador debió prever en la norma los elementos fundamentales del tributo,
tales como la base gravable o la tarifa, pues […] [el] aparte acusado […] no
configura una nueva obligación tributaria»63.
56 Ib.
57Cfr. Ib. Pág. 12.
58 Ib.
59 Ib. Pág. 13.
60 Ib. Pág. 14.
61 Ib. Pág. 15.
62 Ib. Pág. 10.
63Ib. Pág. 11.
23. De igual forma, el ministerio considera que no existe la omisión
legislativa alegada por el demandante. Al respecto, explicó que los
empleadores que «omitieron la afiliación de sus trabajadores por falta de
cobertura del ISS» no están dentro del presupuesto previsto por la sección d)
del artículo 9 de la Ley 797 de 2003 porque esta aplica únicamente para los
«empleadores que estando obligados a afiliarlo omitieron este deber» 64 y, a su
vez, señaló que tales empleadores están comprendidos por el supuesto de la
sección c) del referido artículo, «pues es claro que al no realizar aportes al
ISS, este grupo de empleadores sí era reconocedor de la pensión e incluso
podía ser subrogado por el ISS eventualmente»65.
24. Además, señaló que la sección c) del artículo 9 de la Ley 797 de 2003
no incluye a los empleadores que antes de la Ley 100 de 1993 no tenían a su
cargo el reconocimiento y pago de la pensión de jubilación, sino que «está
dirigid[a] a los empleadores que antes de la vigencia de la Ley 100 de 1993
tenían a su cargo el reconocimiento y pago de la pensión siempre y cuando la
vinculación laboral se encontrara vigente o se haya iniciado con posterioridad
a la vigencia de la Ley 100 de 1993»66.
25. El ministerio advirtió que «no existe norma expresa en la Constitución
Política que ordene al legislador hacer distinción para efectos de la
acumulación de tiempos de servicio o cotizaciones, entre ese grupo de
empleadores y los demás que antes de la vigencia de la Ley 100 de 1993
tenían a su cargo el reconocimiento y pago de la pensión, porque el común
denominador de todos ellos es la obligación que tenían antes de la Ley 100
encaminada a reconocer y pagar la pensión de sus trabajadores»67.
64 Ib. Pág. 18.
65 Ib. Pág. 18. Con fundamento en el artículo 76 de Código Sustantivo del
Trabajo, el ministerio sostuvo que «el hecho de que no hubiera cobertura por
parte del ISS no les quitaba la calidad de empleadores pagadores de pensión, y
que solo si pagaban su cuota parte correspondiente podían subrogar su
obligación con el ISS».
66 Ib. Pág. 17.
67 Ib. Pág. 19. El ministerio señaló que, mediante la Sentencia T-281 de 2020,
la Corte identificó que existen cuatro tesis sobre el particular y que dicha
institución se identifica con la tesis según la cual «[l]as empresas, aun cuando
no habían sido llamadas por el ISS para cotizar en favor de sus empleados, sí
mantenían, por mandato de las leyes 6 de 1945 y 90 de 1946, la obligación de
aprovisionar los recursos necesarios para que estos fueran tenidos en cuenta al
momento de reconocer la pensión de vejez».
26. Finalmente, el ministerio se opuso a acceder a la pretensión subsidiaria
planteada por el demandante. Al respecto, señaló que «el “calculo actuarial”
responde a un concepto técnico contable que no es una creación de la Ley 797
de 2003, pues ya venía aplicándose desde la legislación anterior a la Ley 100
de 1993 y, además, no tiene carácter sancionatorio alguno» 68. De hecho, «antes
de la Ley 100 de 1993 los empleadores privados que no cotizaban al ISS
tenían la obligación de provisionar sus pasivos pensionales mediante el
mecanismo del cálculo actuarial»69.
27. Tras exponer con detalle las normas previas y posteriores a la Ley 100
de 1993 relativas al cálculo actuarial en materia pensional, el ministerio
concluyó que la petición de condicionar la exequibilidad de la norma acusada,
en los términos propuestos por la demanda, «no tiene fundamento», porque
«la cuantificación del pasivo pensional nunca se ha actualizado solo con el
IPC»70. En efecto, los bonos y títulos pensionales «tienen como objetivo cubrir
la totalidad de la reserva actuarial correspondiente a los tiempos servidos por
el trabajador. Tiempos que, de haberse cotizado, se hubieran actualizado con el
IPC y capitalizado permanentemente con base en los rendimientos que esos
recursos hubieran generado»71.
28. Además, indicó que el cálculo actuarial no tiene connotación
sancionatoria, sino que «tienen como objetivo cubrir la totalidad de la reserva
actuarial correspondiente a los tiempos servidos por el trabajador» 72. Esto, por
cuanto «las empresas, aun cuando no habían sido llamadas por el ISS para
cotizar en favor de sus empleados, sí mantenían, por mandato de las Leyes 6
de 1945 y 90 de 1946, la obligación de aprovisionar los recursos necesarios
para que estos fueran tenidos en cuenta al momento de reconocer la pensión
de vejez, de acuerdo con sus cálculos actuariales»73.
29. En consecuencia, «no sería constitucionalmente posible, ni
financieramente viable, que los empleadores paguen hoy los aportes con solo
una actualización del IPC, pues ello implicaría que los recursos no hubieren
obtenido rentabilidad alguna por el periodo de tiempo al que corresponde esa
reserva, y por ende se produciría un mayor desfinanciamiento del fondo
común de vejez de Colpensiones y en el sistema general de pensiones» 74.
68 Ib. Pág. 26.
69 Ib.
70 Ib. Pág. 37.
71 Ib. Pág. 38.
72 Ib. Pág. 37.
73 Ib. Pág. 38.
74 Ib. Pág. 39. «Para tener un orden de magnitud, en una pensión de dos
salarios mínimos, si el tiempo no cotizado es de aproximadamente diez años,
el empleador solo debería pagar por concepto de cotización más IPC la suma
de $21.836.513, por lo que se generaría un subsidio del 94%, en la medida en
que el valor de la reserva actuarial necesario para cubrir esa pensión por el
tiempo no cotizado es de aproximadamente $390 millones de pesos, lo que
generaría una obligación adicional a cargo de la Nación que nunca fungió
30. Ministerio del Trabajo. El Ministerio del Trabajo solicitó declarar la
exequibilidad de la norma demandada75. Esta entidad destacó que, para la
sostenibilidad del sistema pensional, es «necesario el cálculo actuarial del
título pensional [emitido por] las empresas o empleadores del sector privado
que tenían a su cargo el reconocimiento y pago directo de pensiones antes de
la vigencia del sistema general de pensiones»76. En este sentido, indicó que la
medida objeto de análisis busca «la protección de la sostenibilidad financiera
del sistema», debido a que «de no se realizarse el cálculo actuarial para
determinar las sumas que representarán en el futuro el pago de sus pensiones y
su reajuste periódico, se estaría poniendo en riesgo sus limitados recursos y
podría lesionar en el futuro los derechos de quienes tienen la expectativa de
acceder legítimamente a su pensión»77.
31. En su intervención, el ministerio resaltó que la Ley 90 de 1946
estableció la obligación de las empresas de «realizar la provisión
correspondiente en cada caso para que ésta fuera entregada al liquidado
Instituto de Seguros Sociales cuando se asumiera por parte de éste el pago de
la pensión de jubilación y/ vejez»78. En consecuencia, los empleadores que
«asumían directamente el pago de los derechos pensionales antes de afiliar a
sus trabajadores al Sistema de Seguridad Social, deben actualmente cancelar
los Bonos o Títulos Pensionales del tiempo laborado por el trabajador» 79. En
criterio del interviniente, «los empleadores debían de hacer los
aprovisionamientos de capital necesarios para la realizar las cotizaciones al
Sistema de Seguro Social de sus trabajadores ya sea empresas con capital
superior o inferior a los $800.000, debiendo actualmente cancelar los Bonos o
Títulos Pensionales del tiempo laborado por su trabajador» 80. Así mismo, los
empleadores debían hacer «el aprovisionamiento con el fin de que una vez
existiera la cobertura de dicho Instituto, éstos procediesen a realizar el traslado
de los respectivos aportes antes de la entrada en vigor de la Ley 100 de
1993»81.
como empleador del trabajador no afiliado».
75 Intervención del Ministerio del Trabajo, pág. 23.
76 Ib. Pág. 12.
77 Ib. Pág. 22.
78 Ib. Pág. 17. El ministerio también hizo referencia a la Sentencia T-712 de
2011.
79 Ib. Pág. 18.
80 Ib. Pág. 19.
81 Ib. Pág. 20.
32. Por último, el Ministerio del Trabajo explicó que el título pensional al
que se refiere la disposición demanda «corresponde al cálculo actuarial que
están obligados a trasladar al Instituto de Seguros Sociales las empresas o
empleadores del sector privado que, con anterioridad a la vigencia del Sistema
General de Pensiones, efectuaban directamente el reconocimiento y pago de
pensiones, en relación con sus trabajadores que seleccionen el régimen de
prima media y cuyo contrato de trabajo estuviere vigente al 23 de diciembre
de 1993 o se hubiere iniciado con posterioridad a dicha fecha. Para el
trabajador este título representa un número de semanas válidas para acceder a
la pensión de vejez y para el ISS el dinero que va a entrar al fondo común que
administra para financiar pensiones»82.
5. Concepto de la Procuradora General de la Nación
82 Ib. Págs. 20 a 21. En este aparte, el ministerio cita la sentencia del Consejo
de Estado, Sala de lo Contencioso Administrativo, Sección Segunda, en
Sentencia del 11 de marzo de 2010 Radicación número: 1100103-25-000-
2006-00068-00(1266-06). Así mismo, remitió al artículo 2.2.4.4.7 del Decreto
1833 de 2016, que «contempló el plazo y forma de pago del valor de la
reserva actuarial».
33. La Procuradora General de la Nación solicitó a la Corte proferir un fallo
inhibitorio. En primer lugar, el Ministerio Público sostuvo que la demanda no
cumple con los requisitos exigidos para que, excepcionalmente, la Corte pueda
adelantar «el control de las interpretaciones judiciales que resulten
abiertamente contrarias a la Constitución»83. Al respecto, señaló que la
interpretación que, en criterio del demandante, constituye derecho viviente no
tiene tal entidad, por cuanto no es una interpretación consistente. En efecto, la
interpretación según la cual «es necesario que los tiempos trabajados y no
cotizados debido a que no existía cobertura del sistema de pensiones, sean
habilitados por medio de un cálculo actuarial o título pensional a cargo del
empleador» es solo una de las existentes en la jurisprudencia sobre la
materia84.
34. Para sustentar esta conclusión, la procuradora expuso la existencia de
tres tesis jurisprudenciales: (i) inexistencia de obligación del empleador 85, (ii)
inexistencia de obligación del empleador con el deber judicial de protección al
trabajador86 y (iii) existencia de obligación del empleador 87. Sobre el
particular, la procuradora advirtió que «la tesis 1 se fundamenta en
providencias anteriores al año 2012», pero «las tesis 2 y 3 sí encuentran
sustento en fallos recientes (2020), lo que impide afirmar que existe una
interpretación consistente de la norma demandada que pueda ser objeto de
control de constitucionalidad»88. En consecuencia, concluye que la demanda
carece de certeza, porque «el demandante parte del supuesto de que existe una
interpretación judicial pacífica de la norma, cuando lo cierto es que incluso
83 Concepto de la Procuradora General de la Nación, pág. 3.
84 Ib. Pág. 4.
85 De acuerdo con el ministerio público, esta tesis es sostenida por la Corte
Constitucional en las sentencias C-506 de 2001, C-1024 de 2004, T-719 de
2011, T-814 de 2011, T-890 de 2011 y T-020 de 2012; así como por la Sala de
Casación Laboral de la Corte Suprema de Justicia en las sentencias del 15 de
julio de 1994, rad. 6681; del 18 de abril de 1996, rad. 8453; del 24 de febrero
de 1998, rad. 10339; del 9 de junio de 2000, rad. 13347; del 31 de enero de
2003, rad. 18999; del 24 de noviembre de 2006, rad. 27475; del 14 de junio de
2008, rad. 28479 y del 10 de julio de 2012, rad. 39914.
86 De acuerdo con el ministerio público, esta tesis es sostenida por la Corte
Constitucional en las sentencias T-492 de 2013, T-681 de 2013, T-937 de
2013, T-435 de 2014 y T-281 de 2020.
87 De acuerdo con el ministerio público, esta tesis es sostenida por la Corte
Constitucional en las sentencias T-784 de 2010, T-712 de 2011, T-549 de 2012,
T-518 de 2013, T-770 de 2013, SU-769 de 2014, T-469 de 2015, T-714 de
2015, T-207A de 2018 y T-429 de 2018; así como por la Sala de Casación
Laboral de la Corte Suprema de Justicia en las sentencias del 16 de julio de
2014, rad. 41725; del 24 de septiembre de 2014, rad. 45107; del 20 de octubre
de 2015, rad. 43182; del 24 de febrero de 2016, rad. 42776; del 6 de
septiembre de 2017, rad. 51461; del 20 de septiembre de 2017, rad. 42786; del
15 de noviembre de 2017, rad. 45477 y del 20 de enero de 2020, rad. 69610.
88 Concepto de la Procuradora General de la Nación, pág. 5.
concurren tesis opuestas», por lo que los argumentos del actor «se
fundamentan en un entendimiento subjetivo de la disposición legal» 89.
35. De igual forma, la procuradora advirtió que incluso si «se ignorara la
referida discrepancia jurisprudencial»90, la demanda no es apta para un
pronunciamiento de fondo, porque las razones por las cuales el demandante
sostiene que existe un cobro retroactivo de la contribución parafiscal no son
claras91. Esto, por cuanto la interpretación judicial cuestionada por el actor
(tesis 3) tiene como punto de partida la existencia de una contribución
parafiscal desde 1945, porque «tiene como fundamento de la obligación
pensional lo dispuesto en las Leyes 6ª de 1945 y 90 de 1946». Por tanto, «la
norma demandada constituye una simple disposición instrumental que busca
facilitar la transición hacia el nuevo modelo de seguridad social universal, la
cual no contempla una nueva obligación y, por ende, no debería referirse a la
base gravable o a la tarifa del tributo, como equivocadamente lo pretende el
demandante»92.
36. En segundo lugar, el Ministerio Público indicó que «son insuficientes
los argumentos del accionante para sostener que se configura una omisión
legislativa en relación con el trato dado a los empleadores, porque ignora que
antes de la Ley 100 de 1993 coexistían múltiples modelos de jubilación, que
imponían diferentes obligaciones, las cuales podían depender de la calidad de
la empresa, el número de trabajadores, el sector económico del que hacía parte
o su ubicación geográfica»93. A su juicio, «dado el carácter rogado del control
de constitucionalidad, esta carencia «no puede ser suplida por los
intervinientes o por la Corte y, en consecuencia, impone la adopción de un
fallo inhibitorio»94.
6. CONSIDERACIONES
6.1.Competencia
37. De conformidad con lo dispuesto por el numeral 4 del artículo 241 de la
Constitución Política, la Corte Constitucional es competente para efectuar el
control de constitucionalidad de la disposición legal demandada.
6.2. Cuestión previa. Aptitud sustantiva de la demanda
89 Ib. Pág. 6.
90Ib.
91Cfr. Ib.
92 Ib.
93 Ib. Pág. 7.
94 Ib.
38. Antes de identificar el eventual problema jurídico a resolver, la Sala
Plena debe analizar la aptitud sustantiva de la demanda, habida cuenta de los
reparos formulados por el Ministerio de Hacienda y Crédito Público
(MinHCP) y la Procuraduría General de la Nación (PGN), quienes solicitaron
a la Corte que se declare inhibida por ineptitud de la demanda.
39. Para tal fin, es relevante reiterar que, en virtud de los artículos 40.6 y
241.4 de la Constitución Política todos los ciudadanos colombianos tienen
derecho a ejercer la acción pública de inconstitucionalidad cuando adviertan
en el ordenamiento jurídico una o más disposiciones legales contrarias a la
Constitución. A su vez, el artículo 2 del Decreto 2067 de 1991 exige que el
demandante presente las razones que sustentan la acusación de
inconstitucionalidad95. Esta exigencia constituye lo que la Corte ha
denominado «concepto de la violación»96, que «supone la exposición de las
razones por las cuales el actor considera que el contenido de una norma
constitucional resulta vulnerado por las disposiciones que son objeto de la
demanda»97, lo cual implica el cumplimiento de una cargar argumentativa
mínima «de tal suerte que dichas razones o motivos no sean vagos, abstractos,
imprecisos o globales, al punto de impedir que surja una verdadera
controversia constitucional»98. Para estructurar adecuadamente el «concepto
de la violación», el ciudadano debe cumplir con los requisitos de claridad,
certeza, especificidad, pertinencia y suficiencia, los cuales fueron definidos
por la Sentencia C-1052 de 2001 y, en adelante, han sido reiterados de manera
pacífica por la Corte.
40. En el asunto sub examine, el MinHCP afirmó que el primer cargo no
cumple con el requisito de certeza, porque el demandante «interpreta que la
disposición acusada crea una nueva obligación parafiscal, cuando en realidad
la norma se limita a establecer la forma o el vehículo a través del cual se
puede dar cumplimiento a obligaciones anteriores a la Ley 100 de 1993
protegiendo el derecho constitucional a la seguridad social» 99. Asimismo,
señaló que el actor «no realiza una lectura completa de la jurisprudencia que
existe en materia de aportes y obligaciones pensionales» 100 y tampoco
demostró la existencia de un derecho viviente. Esto último, por cuanto solo
hizo referencia a una sentencia de la Corte Suprema de Justicia, a partir de la
cual no es posible deducir que, en opinión de dicha Corte, «el Parágrafo 1 del
artículo 9 de la ley 797 de 2003 que lo modificó, haya creado una contribución
parafiscal»101.
95Artículo 2 del Decreto 2067 de 1991: «Las demandas en las acciones
públicas de inconstitucionalidad se presentarán por escrito, en duplicado, y
contendrán: […] 3. Las razones por las cuales dichos textos [constitucionales]
se estiman violados».
96Sentencias C-094 de 2020 y C-1052 de 2001, entre otras.
97 Sentencia C-1052 de 2001.
98 Sentencia C-094 de 2020.
99 Intervención del Ministerio de Hacienda y Crédito Público, pág. 7.
100 Ib.
101 Ib. Pág. 13.
41. De igual forma, el MinHCP sostuvo que el segundo cargo también es
inepto, debido a que carece de claridad. En este sentido, indicó que «[n]o es
claro, si a juicio del actor, el precepto dio un trato igual al empleador omisivo
y al que no lo fue, o excluyó a los que no tenían a su cargo el reconocimiento
y pago de la pensión y a quienes estando obligados a hacer afiliación y aportes
no lo pudieron hacer por falta de cobertura del ISS, siendo difícil establecer
cuál es el verdadero reproche que se [e]ndilga a la norma» 102. Además, sostuvo
que este cargo no está debidamente estructurado, «por carecer de los requisitos
que se exigen, entre otros, a saber: (i) que la norma está excluyendo de sus
consecuencias jurídicas aquellos casos que, por ser asimilables, tenían que
estar contenidos en su texto [y] (ii) que la omisión sea el resultado de un
mandato constitucional incumplido»103. Finalmente, destacó que el artículo 9
de la Ley 797 de 2003 sí «da cuenta de las diversas situaciones que podían
presentarse con anterioridad a la Ley 100 de 1993»104.
42. Por su parte, la Procuraduría General de la Nación sostuvo que la
interpretación judicial que el demandante califica como derecho viviente en
realidad no tiene tal connotación. En particular, indicó que la demanda no
acredita la consistencia de la interpretación judicial cuestionada, que es un
requisito para que excepcionalmente la Corte pueda adelantar el control de
constitucionalidad respecto del «derecho viviente». En este sentido, la
procuradora expuso que existen tres tesis jurisprudenciales: (i) inexistencia de
obligación del empleador, (ii) inexistencia de obligación del empleador con el
deber judicial de protección al trabajador y (iii) existencia de obligación del
empleador. Al respecto, resaltó que las tesis 2 y 3 están presentes en sentencias
en años recientes, «lo que impide afirmar que existe una interpretación
consistente de la norma demandada que pueda ser objeto de control de
constitucionalidad»105.
102 Ib. Pág. 15.
103 Ib. Pág. 16.
104 Ib. Pág. 17.
105 Concepto de la Procuradora General de la Nación, pág. 5.
43. El Ministerio Público también advirtió que la demanda carece de
certeza, por cuanto «se fundamenta en un entendimiento subjetivo de la
disposición legal», y de claridad, debido a que «no son claras las razones por
las que se afirma que existe un cobro retroactivo de la contribución
parafiscal»106. Esto, habida cuenta de que «el precedente judicial cuestionado
tiene como fundamento de la obligación pensional lo dispuesto en las Leyes 6ª
de 1945 y 90 de 1946, de las cuales se infiere un deber de los empleadores de
aprovisionar los recursos necesarios para que estos fueran tenidos en cuenta al
momento de reconocer la pensión de vejez»107. Por último, destacó que «la
norma demandada constituye una simple disposición instrumental que busca
facilitar la transición hacia el nuevo modelo de seguridad social universal, la
cual no contempla una nueva obligación y, por ende, no debería referirse a la
base gravable o a la tarifa del tributo, como equivocadamente lo pretende el
demandante»108.
44. En tales términos, la Sala identifica que los reparos sobre la aptitud de
la demanda son de dos tipos. De un lado, los que cuestionan que los cargos
cumplan con los requisitos argumentativos generales para estructurar el
concepto de violación y, de otro lado, aquellos que sostienen que el
demandante no acreditó los requisitos especiales que se exigen para que la
Corte pueda adelantar un control de constitucionalidad con fundamento en la
tesis del «derecho viviente». Así las cosas, la Sala Plena primero abordará el
primer grupo de cuestionamientos y, en la medida en que estos sean
superados, procederá a analizar los reparos relativos a la acreditación del
«derecho viviente».
45. Ineptitud del cargo por el presunto desconocimiento del principio de
certeza tributaria. El demandante sostuvo que el artículo 9 (parcial) de la Ley
797 de 2003 creó una contribución parafiscal a cargo de los empleadores que
«antes de la Ley 100 de 1993 no tenían la obligación de hacer o retener
aportes de pensión», que «se traduce en el cálculo actuarial cuya base gravable
y tarifa no están en la ley». Por lo que concluyó que la norma acusada no
respeta el principio de certeza tributaria. De igual forma, el ciudadano
atribuyó a la disposición demandada connotación sancionatoria 109, en la
medida en que considera que la aplicación del cálculo actuarial a los
empleadores que, además, responde a una metodología «sumamente
inequitativa, desproporcionada e inconstitucional»110.
106 Ib. Pág. 6.
107 Ib.
108 Ib.
109Cfr. Escrito de corrección, págs. 19 y 21.
110 Escrito de demanda, pág. 60.
46. Así las cosas, la Sala Plena considera que el cargo formulado por el
demandante no cumple con los requisitos de claridad, de certeza, de
pertinencia y de suficiencia. En primer lugar, no satisface el requisito de
claridad, debido a que la demanda no tiene un hilo conductor claro. En su
lugar, contiene afirmaciones contradictorias o que implicarían que la Corte se
pronuncie sobre normas respecto de las cuales no tiene competencia. Así, el
demandante afirmó que la disposición acusada es de carácter tributario
porque, en su opinión, creó una contribución parafiscal. Sin embargo, también
le atribuyó naturaleza sancionatoria. De tal suerte que no queda claro cuál es
la verdadera naturaleza de la norma demandada o, por lo menos, cómo la
entiende el ciudadano. En consecuencia, la Corte no cuenta con los elementos
mínimos para adelantar el control de constitucionalidad, máxime habida
cuenta de que los principios constitucionales que debe seguir el Legislador al
fijar tributos y sanciones no son los mismos.
47. En segundo lugar, sin perjuicio de la falta de claridad señalada, la
demanda tampoco satisface los requisitos de certeza y pertinencia. Si se tiene
en cuenta la primera de las tesis del ciudadano según la cual la norma acusada
es de naturaleza tributaria, la Sala advierte que esta afirmación no tiene como
fundamento el contenido normativo de la disposición demandada, sino la
interpretación meramente subjetiva que el actor hace de esta. En efecto, el
ciudadano parte de la premisa de que el artículo 9 (parcial) de la Ley 797 de
2003 creó una contribución para fiscal a cargo de los empleadores, pero sin
explicar por qué. El demandante se limitó a transcribir algunas normas que
definen el concepto de contribución parafiscal111 y remitió a la jurisprudencia
constitucional según la cual los recursos destinados al sistema de seguridad
social en pensión, por regla general, provienen de contribuciones
parafiscales112. Pero sin explicar por qué, específicamente, la disposición
acusada prevé un tributo de esta naturaleza. En otras palabras, el ciudadano se
limitó a afirmar que la norma demandada creó una contribución parafiscal y
que el legislador no incluyó todos los elementos esenciales del pretendido
tributo, sin ofrecer las razones mínimas que sustenten la supuesta naturaleza
tributaria de la norma. En tales términos, el argumento incumple con los
requisitos de certeza y pertinencia.
48. En efecto, del tenor de la disposición demandada no se deriva la
creación de una contribución parafiscal. Por el contrario, es claro que el
legislador se limitó a disponer el mecanismo o instrumento para trasladar los
recursos para financiar la pensión de vejez, correspondiente al tiempo
efectivamente laborado o cotizado, según sea el caso. Sobre el particular, la
Sala advierte que el artículo 9 de la Ley 797 de 2003 reformó el artículo 33 de
la Ley 100 de 1993, que estableció los requisitos para obtener la pensión de
vejez y dispuso las condiciones para el cómputo de las semanas necesarias
para acceder a la pensión de vejez. Así, la sección a) del parágrafo 1° prevé,
como regla general, que para dicho cómputo se tendrán en cuenta «el número
de semanas cotizadas en cualquiera de los dos regímenes del sistema general
de pensiones». Sin embargo, señala que para las secciones b), c), d) y e) «el
cómputo será procedente siempre y cuando el empleador o la caja, según el
caso, trasladen, con base en el cálculo actuarial, la suma correspondiente del
trabajador que se afilie, a satisfacción de la entidad administradora, el cual
estará representado por un bono o título pensional»113.
111En concreto, el ciudadano remitió a los artículos 29 del Decreto 111 de
1996, 178 de la Ley 1607 de 2012 y 2.12.1.1 del Decreto 1068 de 2015.
112Cfr. Sentencia C-805 de 2001.
113 Artículo 9 de la Ley 797 de 2003. El artículo 33 de la Ley 100 de 1993
quedará así: || Artículo 33. Requisitos para obtener la Pensión de Vejez. Para
tener el derecho a la Pensión de Vejez, el afiliado deberá reunir las siguientes
condiciones: 1. Haber cumplido cincuenta y cinco (55) años de edad si es
mujer o sesenta (60) años si es hombre. || A partir del 1o. de enero del año
2014 la edad se incrementará a cincuenta y siete (57) años de edad para la
mujer, y sesenta y dos (62) años para el hombre. || 2. Haber cotizado un
mínimo de mil (1000) semanas en cualquier tiempo. || A partir del 1o. de enero
del año 2005 el número de semanas se incrementará en 50 y a partir del 1o.de
49. El tenor de la disposición acusada evidencia que la obligación que
impone el legislador es de trasladar los recursos, mas no de aprovisionarlos,
apropiarlos o pagarlos. En este sentido, las secciones b), c), d) y e) suponen
siempre la existencia de una obligación previa en cabeza del empleador. Así,
el Legislador condicionó la posibilidad de computar los tiempos servidos a la
transferencia de los recursos correspondientes mediante bono pensional y a la
existencia de una obligación patronal previa, a saber:
enero de 2006 se incrementará en 25 cada año hasta llegar a 1.300 semanas en
el año 2015. || PARÁGRAFO 1o. Para efectos del cómputo de las semanas a
que se refiere el presente artículo, se tendrá en cuenta: || a) El número de
semanas cotizadas en cualquiera de los dos regímenes del sistema general de
pensiones; || b) El tiempo de servicio como servidores públicos remunerados,
incluyendo los tiempos servidos en regímenes exceptuados; || c) El tiempo de
servicio como trabajadores vinculados con empleadores que antes de la
vigencia de la Ley 100 de 1993 tenían a su cargo el reconocimiento y pago de
la pensión, siempre y cuando la vinculación laboral se encontrara vigente o se
haya iniciado con posterioridad a la vigencia de la Ley 100 de 1993. || d) El
tiempo de servicios como trabajadores vinculados con aquellos empleadores
que por omisión no hubieren afiliado al trabajador. || e) El número de semanas
cotizadas a cajas previsionales del sector privado que antes de la Ley 100 de
1993 tuviesen a su cargo el reconocimiento y pago de la pensión. || En los
casos previstos en los literales b), c), d) y e), el cómputo será procedente
siempre y cuando el empleador o la caja, según el caso, trasladen, con base en
el cálculo actuarial, la suma correspondiente del trabajador que se afilie, a
satisfacción de la entidad administradora, el cual estará representado por un
bono o título pensional. || Los fondos encargados reconocerán la pensión en un
tiempo no superior a cuatro (4) meses después de radicada la solicitud por el
peticionario, con la correspondiente documentación que acredite su derecho.
Los Fondos no podrán aducir que las diferentes cajas no les han expedido el
bono pensional o la cuota parte. […].
(i) La sección c) exige que, antes de la Ley 100 de 1993, el empleador
tuviera a cargo el reconocimiento y pago de la pensión, «siempre y
cuando la vinculación laboral se encontrara vigente o se haya iniciado
con posterioridad a la vigencia de la Ley 100 de 1993».
(ii) La sección d) se refiere a empleadores que tenían la obligación de
afiliar al trabajador al sistema de seguridad social, pero que hubieren
omitido dicho deber.
(iii) La sección e) hace mención a las cajas previsionales del sector privado
que antes de la Ley 100 de 1993 tuviesen a su cargo el reconocimiento
y pago de la pensión.
50. En tales términos, es claro que el legislador no creó una obligación
tributaria, sino que se limitó a establecer la manera en que los empleadores o
cajas previsionales debían trasladar al nuevo sistema de seguridad social los
recursos correspondientes al tiempo de servicio o de cotización previo a la
afiliación del trabajador a la entidad de seguridad social que asumió el riesgo
de vejez, de conformidad con la nueva legislación.
51. Como lo expuso el MinHCP en su intervención, la disposición
demandada se limitó a «indicar la forma en la que los sujetos obligados con
anterioridad a la entrada en vigencia de la Ley 100 de 1993 deben trasladar los
aportes, reservas o cotizaciones al nuevo sistema» 114. En palabras de esta
Corte, por medio de la norma demandada, el Legislador simplemente
estableció «el instrumento de acumulación, realización o cumplimiento de la
prexistente obligación de aprovisionamiento de los aportes correspondientes a
los tiempos servidos por el trabajador que laboró para empresas que antes de
la vigencia de la Ley 100 de 1993 tenían la obligación de reconocer y pagar
una pensión»115.
114 Intervención del MinHCP, pág. 10.
115 Ib. Cfr. Sentencias T-400 de 2019, T-337 de 2018, T-194 de 2017, T-665
de 2015 y T-714 de 2015. Al respecto, la Sentencia T-400 de 2019 sostuvo
que: «la Ley 100 estableció un instrumento de acumulación, realización o
cumplimiento de la prexistente obligación de aprovisionamiento de los aportes
correspondientes a los tiempos servidos por el trabajador que laboró para
empresas antes de su entrada en vigencia».
52. En este sentido, la Sala de Casación Laboral de la Corte Suprema de
Justicia y las salas de revisión de la Corte Constitucional han sostenido una
interpretación de la legislación previa a la Ley 100 de 1993 que da cuenta de
la existencia del deber de aprovisionamiento pensional para algunos
empleadores, de conformidad con las leyes 6 de 1945 y 90 de 1946 116.
Contrario a lo que entiende el demandante, dicha interpretación jurídica se
fundamenta en los deberes legales que tenían los empleadores conforme a la
legislación laboral que rigió antes de la Ley 100 de 1993. Es decir, esta
interpretación jurisprudencial no implica la creación de una nueva
contribución fiscal, porque parte de la existencia de deberes legales previos 117.
53. Así las cosas, el demandante endilga a la norma demandada un
contenido normativo que no le es propio y que tampoco le ha atribuido la
jurisprudencia laboral y constitucional, como pretende hacerlo ver el actor. En
consecuencia, la demanda incumple con los requisitos de certeza y de
pertinencia, al dirigir su acusación a una interpretación subjetiva, que no al
contenido propio de la norma acusada.
116Cfr. Sala de Casación Laboral de la Corte Suprema de Justicia, sentencias
SL1564-2021 de 27 de abril de 2021, rad. 76913, M.P. Martín Emilio Beltrán
Quintero; SL046 de 2020, de 20 de enero de 2020, rad. 69610, M.P. Carlos
Arturo Guarín Jurado, y SL4858-2018 de 7 de noviembre de 2018, rad. 59289,
entre muchas otras. Corte Constitucional, sentencias T-396 de 2018, T-337 de
2018, T-207A de 2018, T-194 de 1997, T-722 de 2016, T-714 de 2015, T-665
de 2015, T-543 de 2015, T-469 de 2015, T-435 de 2014, T-410 de 2014, T-937
de 2013, T-770 de 2013, T-676 de 2013, T-518 de 2013, T-492 de 2013, T-549
de 2012, T-712 de 2011 y T-784 de 2010. Con la salvedad de las Sentencias T-
719 de 2011, T-814 de 2011, T-890 de 2011 y T-020 de 2012.
117La discusión jurisprudencial ha girado en torno a la manera para que los ex
empleadores trasladen los recursos que han debido aprovisionar durante el
tiempo en que estuvo vigente la relación laboral, aun cuando esta hubiere
terminado antes de la entrada en vigor de la Ley 100 de 1993. Así, para la Sala
de Casación Laboral y algunas salas de revisión de la Corte Constitucional, los
recursos deben trasladarse mediante bono pensional y según cálculo actuarial,
mientras que, para otras salas de revisión, el referido bono debe liquidarse
únicamente en atención a las sumas actualizadas correspondientes al periodo
laborado.
54. Ahora bien, como se señaló (supra 45), el ciudadano atribuyó al artículo
9 (parcial) de la Ley 797 de 2003 la creación de un tributo y la imposición de
una sanción. Esta segunda alternativa tampoco logra satisfacer la carga
argumentativa necesaria para que la Corte pueda emitir un pronunciamiento de
fondo. Esto, por cuanto el cuestionamiento del demandante consiste en que la
disposición acusada tendría una connotación sancionatoria, porque, con
fundamento en esta, las autoridades judiciales ordenan la aplicación del
cálculo actuarial a los empleadores que, en su opinión, responde a una
metodología «sumamente inequitativa, desproporcionada e
118
inconstitucional» . En estos términos, es claro que el reproche del ciudadano
se dirige, en realidad, a la metodología del cálculo actuarial que considera
inconstitucional, mas no al contenido normativo de la disposición acusada
que, como se explicó, dispuso el mecanismo para trasladar los recursos que
han debido ser aprovisionados. En todo caso, aceptar como apto este
planteamiento implicaría que la Corte se pronunciara sobre una norma
respecto de la cual no tiene competencia para ejercer control de
constitucionalidad, habida cuenta de que la metodología del cálculo actuarial
está prevista por el Decreto 1887 de 1994.
55. La demanda tampoco satisface el requisito de suficiencia, toda vez que
el cargo consiste en la presunta vulneración del principio de certeza tributaria
(artículos 150.12 y 338 de la CP), que tendría lugar solo si la norma
demandada efectivamente creó una contribución parafiscal, pero el
demandante no justificó por qué el artículo 9 (parcial) de la Ley 797 de 2003
habría creado una contribución fiscal, por lo que, como se explicó, el punto de
partida es la interpretación subjetiva del actor, y no el contenido normativo
cierto de la norma acusada. En otras palabras, al no presentar un concepto de
violación claro y cierto, con fundamento en argumentos pertinentes, la
argumentación expuesta por el ciudadano, tanto en su escrito inicial de
demanda como en el escrito de corrección, no es suficiente para lograr
despertar una mínima duda sobre la inconstitucionalidad de la disposición
acusada y, por ende, la Corte no cuenta con los elementos mínimos necesarios
para emitir un pronunciamiento de fondo sobre la constitucionalidad del
artículo 9 (parcial) de la Ley 797 de 2003, a la luz de las razones expuestas
por el demandante.
56. Debido a que los argumentos expuestos por el demandante no cumplen
con los requisitos generales para estructurar el concepto de violación, no es
pertinente entrar a analizar si acreditó los requisitos especiales exigidos para
que la Corte pueda adelantar un control de constitucionalidad con fundamento
en la tesis del «derecho viviente».
118 Escrito de demanda, pág. 60.
57. Ineptitud del cargo por la presunta existencia de omisión legislativa
relativa. A partir de los reparos presentados mediante el auto de inadmisión, el
demandante «reestructuró» el cargo por la presunta omisión legislativa
relativa, alrededor de la presunta vulneración del artículo 13 de la
Constitución Política. No obstante, la Sala considera que este segundo cargo
tampoco cumple con el requisito de claridad. En efecto, como lo advirtió el
MinHCP y la PGN, la demanda es confusa, puesto que contiene dos premisas
contradictorias. De un lado, el actor afirmó que la disposición demandada
excluyó a «aquellos empleadores que no estaban obligados a hacer aportes a
pensión antes de la entrada en vigencia de la Ley 100 de 1993 [y] aquellos que
estando obligados no lo hicieron por falta de cobertura del ISS» 119 y, de otro
lado, sostuvo que «la disposición acusada los cobija a todos [los empleadores],
a los que estaban obligados y a los que no, a los empleadores que tenían
cobertura del ISS y podían realizar aportes y a los que no»120.
58. En tales términos, el demandante no expuso con claridad si se trata de
un caso de infra o de supra inclusión, es decir, si el legislador incluyó
supuestos que merecían un trato distinto o excluyó situaciones que merecían el
mismo trato previsto por la norma demandada. Por tanto, no es posible
analizar la posible configuración de una omisión legislativa relativa ni
tampoco la presunta vulneración del principio de igualdad.
59. En consecuencia, la Sala Plena de la Corte Constitucional se inhibirá de
proferir un pronunciamiento de fondo121.
6.3.Síntesis
119Corrección de la demanda, pág. 19.
120Ib. Pág. 20.
121 La Corte ha explicado que «un fallo inhibitorio, lejos de afectar la
garantía de acceso a la administración justicia, constituye una herramienta
idónea para preservar el derecho político y fundamental que tienen los
ciudadanos de interponer acciones públicas en defensa del Texto Superior, al
tiempo que evita que la presunción de constitucionalidad que acompaña al
ordenamiento jurídico sea objeto de reproche a partir de argumentos que no
suscitan una verdadera controversia constitucional. En estos casos, como se
expuso en la Sentencia C-1298 de 2001, lo procedente es “adoptar una
decisión inhibitoria que no impide que los textos acusados puedan ser
nuevamente objeto de estudio a partir de una demanda que satisfaga
cabalmente las exigencias de ley”».
60. La Corte abordó el estudio de una demanda de inconstitucionalidad en
contra del artículo 9 (parcial) de la Ley 797 de 2003, «[p]or la cual se
reforman algunas disposiciones del sistema general de pensiones previsto en la
Ley 100 de 1993 y se adoptan disposiciones sobre los Regímenes Pensionales
exceptuados y especiales». La demanda planteó dos cargos de
inconstitucionalidad. El primero por la presunta vulneración del principio de
reserva tributaria (artículo 150.12 y 338 de la Constitución Política). El
segundo por la presunta existencia de una omisión legislativa relativa,
derivada del desconocimiento del principio de igualdad (artículo 13 de la
Constitución Política). El Ministerio de Hacienda y Crédito Público y la
Procuraduría General de la Nación solicitaron que la Corte se declarara
inhibida por ineptitud sustantiva de la demanda. Por consiguiente, como
cuestión previa, la Sala analizó la aptitud de los cargos planteados por el
demandante y encontró que ninguno de los dos cumplía con los requisitos
argumentativos necesarios para emitir un pronunciamiento de fondo.
61. En cuanto al primer cargo, por el presunto desconocimiento del
principio de certeza tributaria (artículos 150.12 y 338 de la CP), la Corte
constató que este no cumplía con los requisitos de claridad, certeza,
pertinencia y suficiencia. No satisfizo el requisito de claridad, porque el actor
sostuvo que la disposición demandada creó una contribución parafiscal y, al
mismo tiempo, le endilgó carácter sancionatorio, de manera que no quedaba
claro cuál es la naturaleza de la norma acusada, según el demandante. Los
requisitos de certeza y pertinencia tampoco fueron satisfechos, puesto que el
demandante fundamentó su acusación en una lectura subjetiva de esta, que no
en su contenido normativo real. Al respecto, la Corte reiteró que la disposición
demandada no previó una contribución parafiscal. De igual forma, respecto
del reproche del ciudadano según el cual el artículo 9 (parcial) de la Ley 797
de 2003 implica la imposición de una sanción desproporcionada, la Sala
advirtió que dicho argumento tampoco era apto, en la medida en que no se
dirige en contra del contenido normativo de la disposición demandada, sino
del Decreto 1887 de 1994, norma que escapa de la competencia de esta Corte
para efectuar el control de constitucionalidad. En tales términos, el referido
cargo tampoco cumplió con el requisito de suficiencia, por cuanto no logró
despertar una mínima duda sobre la constitucionalidad de la norma
demandada.
62. En relación con el segundo cargo, por la presunta existencia de una
omisión legislativa relativa, la Sala advirtió que no cumplió con el requisito de
claridad y los requisitos específicos para la estructuración de este tipo de
cargos. En efecto, el demandante no explicó con claridad si se trata de un caso
de infra o de supra inclusión, es decir, si el legislador incluyó supuestos que
merecían un trato distinto o excluyó situaciones que merecían el mismo trato
previsto por la norma demandada. Por tanto, no es posible analizar la posible
configuración de una omisión legislativa relativa ni tampoco la presunta
vulneración del principio de igualdad.
63. En consecuencia, debido a la ineptitud sustantiva de la demanda, la
Corte decidió inhibirse para emitir un pronunciamiento de fondo.
7. DECISIÓN
64. En mérito de lo expuesto, la Sala Plena de la Corte Constitucional de la
República de Colombia, administrando justicia en nombre del Pueblo, y por
mandato de la Constitución,
RESUELVE
Declararse INHIBIDA para emitir un pronunciamiento de fondo sobre los
cargos formulados en contra del artículo 9 (parcial) de la Ley 797 de 2003, por
ineptitud sustantiva de la demanda.
Notifíquese y cúmplase,
ANTONIO JOSE LIZARAZO OCAMPO
Presidente
DIANA FAJARDO RIVERA
Magistrada
JORGE ENRIQUE IBAÑEZ NAJAR
Magistrado
ALEJANDRO LINARES CANTILLO
Magistrado
PAOLA ANDREA MENESES MOSQUERA
Magistrada
GLORIA STELLA ORTIZ DELGADO
Magistrada
CRISTINA PARDO SCHLESINGER
Magistrada
JOSÉ FERNANDO REYES CUARTAS
Magistrado
ALBERTO ROJAS RIOS
Magistrado
MARTHA VICTORIA SACHICA MENDEZ
Secretaria General