Bajo Un Nuevo Sol
Bajo Un Nuevo Sol
Summary
Sintió la caliente brisa del verano de Yunmeng sobre su rostro, el ligero aroma de las flores
de loto flotando en el ambiente e incluso pudo escuchar el suave tintineo de las campanas de
la claridad zumbando en sus oídos. Quizá era un último regalo piadoso de los dioses, aún
cuando después de tanto dolor, no se sentía merecedor de piedad.
—¿Hasta cuándo vas a seguir holgazaneando? —Fue una estruendosa voz que,
inesperadamente, reconoce.
Wei WuXian abrió los ojos rápidamente, su borrosa vista tardó en aclararse, pero pudo ver el
intenso morado de las túnicas de aquella mujer meciéndose con el viento. Madam Yu siempre
se paraba con la espalda derecha, la frente en alto y un ceño fruncido que era incapaz de
ocultar su gran belleza. Por un segundo, Wei WuXian pensó que su castigo no era solamente
morir a manos de sus propios poderes descontrolados, sino ver a los seres amados que
murieron por su culpa una última vez para torturarlo. Pero sus teorías se fueron cayendo a
pedazos cuando se dio cuenta que no venía ni una otra memoria, que esta imagen no se
fragmentaba y que de hecho, era muy real.
—¿Madam Yu? —dijo a tientas, sintiendo incluso el nombre extraño en sus labios. Una
punzada de culpabilidad recorrió su cuerpo.
Yu ZiYuan alzó una ceja, endureciendo su mirada mientras se inclinaba hacia adelante, sin
dejar de ser amenazadoramente elegante.
—Wei WuXian, ¿acaso has tomado licor en horas de entrenamiento? —insinuó sin sutilezas,
frunciendo cada vez más su entrecejo, disgustada—. Primero arruinas el compromiso de A-
Li, traes deshonor a la secta al ser echado del Receso de las nubes… ¿Y ahora no cumples
con tu deber de entrenar a tus shidis? Wei WuXian, no perdonaré una sola insolencia más.
Pese a que Wei WuXian esperaba que lo arrastrara para cumplir un castigo, Madam Yu solo
resopló y volteó sacudiendo su manga, antes de retirarse indignada. Pudo ver como Yinzhu le
miraba con enojo de reojo, antes de seguir a Yu ZiYuan y a JinZhu con la cabeza en alto.
Solo entonces Wei WuXian se dio cuenta que estaba en el Muelle de loto. El calor del verano
quemaba sus mejillas, el uniforme de Yunmeng Jiang se posaba sobre sus hombros y sus pies
descalzos aún se sentían fríos. Miró hacia abajo, se dio cuenta del pequeño charco sobre el
que estaba, palpeó aquella frescura bajo sus pies, sus dedos ya se encontraban arrugados y su
piel aún cosquilleaba por debajo de sus rodillas, antes entumecidas. Sintió una lágrima caer
por sus mejillas, sus ojos se sentían como si acabara de despertar de una siesta. Con un puño,
talló sus párpados.
Esto era real. No estaba muerto. Esto era real. Todos estaban vivos. Esto era real. Todos
estaban… Todos…
Wei WuXian no se detuvo a siquiera buscar sus botas para ponérselas, casi se resbala por la
humedad, pero recuperó el equilibrio y siguió su camino, corriendo, corriendo rápidamente.
Todo estaba en su lugar, todo cual lo recordaba, las madera que cruje bajo sus pies, los lotos
tallados en los pilares, los discípulos entrenando en aquellos maniquíes desgastados con los
que incluso Wei WuXian había entrenado, las espadas de madera ya algo astilladas, el jade
adornando los detalles de la sala principal, el aroma de la sopa de raíz de loto flotando por el
aire una vez que se acercaba a la cocina…
Wei WuXian podía sentir su respiración agitada, su palpitar hacer eco sobre sus oídos y su
sudor correr por la espalda.
Sorprendida por la intromisión, los hombros de Jiang YanLi se crisparon y casi deja caer el
cucharón que sostenía.
Ella era tal y cual la recordaba, sus mirada clara y piadosa lo miraban con sorpresa e incluso
preocupación, ella siempre se preocupaba por los demás. Su cabello azabache estaba
recogido tan cuidadosamente como siempre en las trenzas que tanto caracterizaban a su clan,
sus mejillas se veían tan rosadas como siempre debieron ser, sin una sola gota de tristeza
opacando su belleza.
La mirada de Wei WuXian se nubló, por un segundo la inquietud lo inquietó, pensó que de
alguna manera todo había sido una ilusión que terminaría antes de poder pedirle perdón por
todo el sufrimiento que le había causado. Pero no, solo eran lágrimas que obstruyen su
mirada.
Sin pensarlo, la rodeó en un fuerte y cálido abrazo. Había querido abrazarla aunque sea una
última vez, ni siquiera recordaba la última vez que lo había hecho, ¿cuando tuvieron que
separarse durante la campaña para derribar el sol? No, incluso en ese entonces no se sentía
digno de ello, ¿antes de la caída del muelle de loto? ¿antes de su partida a MeiShan Yu? No
podía recordar. Incluso mientras ella estaba muriendo no pudo sentir el calor abandonando su
cuerpo, solo pudo sentir el cariño de su último acto de amor hacia su hermano, sin rencores,
sin molestias, aún cuando todo fue su culpa.
Entonces ahora la apretó fuerte entre sus brazos, sintiendo la calidez de su delicado cuerpo,
tan frágil y a la vez albergador de una fortaleza tan grande. La extrañaba mucho.
—¿A-Xian? —aún con duda, ella acariciaba su espalda con suavidad. Wei WuXian sentía
como sus lágrimas caían y humedecían las túnicas de la chica.
—Lo siento, Shijie, es que tuve una pesadilla de repente —se disculpó, apartándose y
secando sus vergonzosas lágrimas. No le gustaba llorar de verdad frente a su hermana, quería
protegerla siempre, ser fuerte a sus ojos.
Wei WuXian iba a comentar lo feliz que estaba de comer doble ración, cuando se dio cuenta
de la falta de presencia de su hermano.
—En el Receso de las nubes, por supuesto —dijo ella sin extrañarse por el comportamiento
del otro—. ¿Dormiste tanto que estás desorientado?
Jiang YanLi sonrió de nuevo, volviendo su vista a los vegetales que cortaba.
—Han pasado unas semanas, supongo que es difícil volver a la normalidad tan rápido —
comentó, mientras deslizaba lo picado dentro de la cacerola—. He escuchado a mi madre
algo molesta hace poco, será mejor que vayas con los shidis, A-Xian.
Wei WuXian asintió antes de irse. Comería sopa una vez más, había visto a su Shijie una vez
más, a Yunmeng tan resplandeciente una vez más, entrenado a todos esos pequeños shidis
una vez más. Era como un sueño.
Solo hasta que llegó la noche y asentó su espalda en su cama, un golpe de realidad lo azotó.
Él había muerto, todos: Madam Yu, el tío Jiang, Shijie, sus Shidis, Jinzhu y Yinzhu… todos
ellos en verdad estaban muertos. El muelle de loto fue quemado…
Pero ahora todo estaba como antes, incluso aquel tonto garabato tallado en su cama. Todo en
su lugar, como si nada hubiera pasado… Porque aún no lo había hecho.
Wei WuXian apuñaló su propia mano para comprobar que esto no era solo un sueño o una
ilusión, era real, la energía espiritual recorría todo su cuerpo, fluyendo desde su núcleo
dorado que brilla como el sol y sana sus heridas.
No podía dormir. Tomó a Suibian, su espada que no pesaba bajo su mano, que aún se sentía
llena de su propio poder, y la montó. El viento de las frescas noches de Yunmeng golpea su
rostro, había extrañado simplemente contemplar la luz de la luna bañando su cuerpo por
completo. Hasta que llegó a su destino, donde las ennegrecidas nubes cubrían el cielo, sin
permitir siquiera la luz del día: los túmulos funerarios seguían exudando energía negativa en
cada pedazo de la tierra muerta en la que se cultivaba. No había cambiado, no tenía las
protecciones de Wei WuXian ni el camino que había purificado para los remanentes Wen.
—¿Qué es esto? Ni siquiera es digna comida para los perros, ¿no sabes a qué secta
pertenezco? —Escuchó por casualidad cuando aterrizó en Yiling para descansar un poco
antes de volver a Yunmeng.
Cuando Wei WuXian se asomó a la posada, pudo ver a unos cuantos discípulos Wen sentados
en una mesa, quien parecía ser una joven mesera miraba impotente la taza derramada bajo sus
pies.
—No aceptaré una simple sopa como compensación, soy un discípulo de la prestigiosa secta
Qishan Wen, ¿acaso así tratan a todos sus huéspedes de honor?
La joven apretó el agarre sobre su delantal, bajando aún más la mirada, era claro que no tenía
mucho dinero, y sería de su salario que debería pagar aquel plato derramado.
Wei WuXian no podía seguir viendo esto, pero tampoco podía exponerse tan a la ligera como
antes lo haría. Sabía que cualquier cosa podría jugar en su contra en el futuro. Rápidamente
de su bolsa qiankun sacó una capa y guardó a Suibian muy a su pesar. ¿Una máscara? Ni
siquiera recordaba por qué cargaba con esa cosa, tenía un estilo típico de Caiyi.
—Disculpe, no podemos…
—¿No pueden qué? —el Wen se levantó golpeando la mesa, la pequeña mesera dio un paso
atrás con temor—. ¡Llama a tu jefe! ¡Haré que te despidan, perra! —espetó con enfado,
extendiendo una mano para jalar de su brazo.
—Un cultivador tan prestigioso no debería causar escándalos como estos —dijo, pese a que
quizá Jiang Cheng lo llamaría hipócrita. Solo pudo sonreír ante ese último pensamiento.
Wei WuXian rió, aunque su pecho ahora estaba limpio, aún recordaba el hierro ardiendo bajo
su piel, marcando el insolente sol de Qishen Wen.
—No me importa de qué secta seas —dijo Wei WuXian, con un tono un poco más rasposo
que su voz natural—. Sé un comensal tranquilo o vete de aquí antes de causar problemas.
Ante esto, los otros discípulos, otros tres, se levantaron de sus lugares, desenfundando sus
espadas. Wei WuXian tuvo que poner los ojos en blanco antes de advertirle a la señorita que
se apartara para no salir herida.
Aún sin su espada, Wei WuXian pudo derribar a estos tipos sin problemas. Su cultivo era tan
bajo e insignificante que casi volvió a darle sueño. Aquellos bribones salieron a tropezones
del lugar. La chica lo miraba con asombro, Wei WuXian le pagó lo del plato que aquellos
idiotas habían derramado y se fue sin siquiera darle un segundo vistazo.
A-Rong, el shidi más pequeño de Yunmeng, tan dulce que daban ganas de meterse con él y
jalarle las mejillas, era muy inocente y considerado. Pero pese a la preocupación de Wu
Rong y los otros, Wei WuXian no se sentía tan cansado. En su otra vida había pasado días
enteros sin dormir, peleando, planeando y comiendo una miseria mientras sus heridas no
sanaban, sin su núcleo dorado. ¿Una noche con pocos minutos de sueño en este punto de su
vida? No era nada.
Wu Rong lo miró confundió, y aunque Wei WuXian no iba a explicar lo importante que era
esto, escuchó un llamado.
—¡Da-Shixiong! —se escucharon los gritos de otros discípulos por los pasillos.
—Oh, Mei-shidi, no te toca entrenamiento de espada conmigo hoy —señaló una vez que el
niño hizo una pausa para recuperar el aliento.
—No, yo… recibo los mensajes esta semana… Ah, hay una carta para Da-Shixiong, de
Gusu.
—No los escucho practicar —Wei WuXian alzó la voz por encima de su hombro, viendo
cómo volvían a sus asuntos antes de tomar aquella carta. Estos pequeños chicos a veces
necesitaban un poco más de disciplina al estilo Gusu Lan—. Gracias, Shidi.
Mei JinSi se inclinó en un saludo y se retiró, posiblemente reuniendo fuerzas para llevarle el
papeleo de otras sectas a Madam Yu. El mayor no lo envidiaba, cuando él tuvo que entregar
los mensajes en la secta, antes de ser discípulo principal, siempre dejaba los de Madam Yu —
si no eran urgentes— hasta el final. Daba un poco de miedo, era entendible que todos lo
tomaran como una rutina natural sin siquiera planearlo.
Wei Wuxian se sentía ansioso, definitivamente era una carta proveniente de Gusu, del Receso
de las nubes en específico. Podía ser de Jiang Cheng, si soñara más alocadamente, de Lan
WangJi.
Pero lo que le consternó, era que no recordaba recibir cartas de nadie después de su expulsión
del Receso de las nubes. No de Gusu Lan, mucho menos de Lan WangJi, pese a que lo
pensaba constantemente y anhelaba que tomara su palabra y viniera de visita algún día.
Se retiró un poco, asegurándose de que sus shidis siguieran y trabajando, antes de abrirla y
sorprenderse aún más.
Era de Nie HuaiSang.
Wei-Xiong.
Han pasado unas semanas desde tu expulsión del Receso de las nubes, Jiang-xiong se ve más
malhumorado de lo normal, pese a que alardea de que todo está más tranquilo sin ti. Incluso
el viejo Qiren parece extrañar las interrupciones en sus clases.
Hoy he tomado una taza de té con Zewu-Jun, y entre la charla nos ha surgido la duda de si tu
salud sigue tan bien como el día en que te fuiste, espero que te encuentres bien.
Quizá sea extraño para ti recibir una carta de mi parte, pero espero que recuerdes la
promesa que nos hicimos la última vez que estuvimos juntos en Qinghe.
Saludos cordiales.
—Nie HuaiSang.
Posdata: Lan WangJi se encuentra tan distante como siempre, pero yo creo que te extraña
tanto como todos los demás, Xichen-ge está de acuerdo conmigo en eso.
Era todo lo que decía, Wei WuXian la leyó tres veces y le dio vuelta buscando algo, pero no
había nada más que eso. Había muchas cosas extrañas en esta carta, pese que a primera vista
pareciera ordinaria.
Primero que nada, el saludo inicial era en sí mismo extraño, usar el “espero que te encuentres
a salvo” cuando se supone que aún reinaba la paz entre sectas era desubicado, debería haber
algo que haga que se encuentre inseguro en primer lugar. Lo segundo era la extensión de la
carta, en el tiempo en que conoció a Nie Huaisang en Gusu Lan, había visto las extensas
cartas que le escribía a su hermano, para él, la escritura era un arte como todo lo demás. Lo
tercero es que Wei WuXian jamás había estado en Qinghe Nie antes, no que recordara, y pese
a que su memoria es mala, cree que un evento como ese debería estar en su memoria; al ser
un sirviente, él no viajaba a conferencias de discusión como le correspondía a Jiang Cheng,
no hasta que se volvió el discípulo principal años después. Y lo último y quizá más alarmante
de todo, era que Nie HuaiSang hizo referencia a Lan Xichen bajo su honorífico “ZeWu-Jun”,
el cual se le fue otorgado después de sus hazañas en la campaña para derribar el sol.
Wei WuXian sintió sus manos frías al contemplar aquella carta, esto no era más que un
recordatorio de que las cosas que estaban destinadas a pasar no podían ser frenadas, todo
volvería a pasar si no hacía algo al respecto. Y que de alguna forma, Nie HuaiSang tiene
información al respecto.
Le escribiría de vuelta.
Chapter End Notes
Vaya, este era mi regalo de fin de año para mi y quien me lea en general.
Sé que aún les debo algunas actualizaciones, pero esta historia vino a mi de una forma
tan espontánea que no pude evitar escribirla, me encanta el concepto, pese que los viajes
en el tiempo en MDZS me encantan, me di cuenta que no había publicado ninguno
(ignorando borradores incompletos).
Espero les guste, aunque obviamente contiene WangXian, es una historia más enfocada
en WWX y todos los demás, como padres, hermanos, amigos y aliados.
Muchas gracias por apoyar mis proyectos un año más, si eres una persona que recién me
lee, agradezco la oportunidad que le das a mis historias. El siguiente año será una cuenta
regresiva para mi, por razones personales, espero poder completar mis proyectos y sacar
unos cuantos que se han quedado empolvados.
Chapter 2
Las cartas de Nie HuaiSang eran demasiado crípticas a veces, Wei WuXian sabía que las
cartas entre sectas, aunque sea entre discípulos, son monitoreadas. Así que la tercera
respuesta que envió no fue por un mensajero, sino por medio de un sello rastreador, el cual
esperaba durará la distancia suficiente. No puso nada muy explícito en aquella carta.
Si lograba llegar con éxito, podrían escribirse más seguido sin la necesidad de esperar
semanas entre carta y carta para no levantar sospechas.
Habían pasado semanas desde su regreso, así que Wei WuXian comenzó a desempeñar
impecablemente sus labores como discípulo principal y evitó hacer travesuras como le
gustaba a esa edad. Encontró que pese a que Madam Yu lo seguía mirando con desprecio, era
más tolerante con él de esa forma. Igual, no sabría si influenciaba que Jiang Cheng no
estuviera cerca para ser opacado o lo que sea que haya pasado antes.
Pese a que le dolía, tomó distancia de Jiang FengMian como correspondía su posición social.
—A-Xian, ¿te encuentras bien de salud? —había preguntado el hombre una vez.
Jiang FengMian lo miraba preocupado, como un padre que temía por la integridad de un
legítimo hijo. Wei WuXian sabía que no debía seguir tomando lo que no le correspondía, no
si quería cambiar las cosas esta vez. Supo después de la muerte de sus padres, que Jiang
Cheng había sido profundamente herido durante años. En el fondo, Wei WuXian lo sabía,
pero como un chico huérfano, también se encontraba hambriento de cariño fraternal. Esta
vez, si los salvaba a todos, quizá pueda tener una charla con Jiang Cheng y decirle lo mucho
que significa para él. lo que siempre fue para él. Su hermano.
Con sutileza, Wei Wuxian se apartó del tacto de Jiang FengMian sin llegar a parecer grosero,
se inclinó profundamente frente a él, y dijo:
—Este WuXian se encuentra bien, el Líder de la secta Jiang no debe preocuparse por ello,
este discípulo cumplirá sus deberes sin inconveniente alguno.
Jiang FengMian lo miró una vez más con aquella expresión afligida.
—WuXian —dijo esta vez, con más recato—, no te culpamos por lo ocurrido con el
compromiso de A-Li, lo sabes, ¿verdad?
Wei WuXian apretó los labios. Lo sabía, tanto Jiang FengMian como Jiang YanLi, tenían un
corazón demasiado grande, un corazón en el cual tenía un lugar especial que no merecía, que
no le correspondía. Nunca lo culparon de nada, ninguno de ellos, siempre dispuestos a
perdonar y olvidar, incluso en los últimos momentos. Los recuerdos de aquella sangrienta
batalla en el muelle de loto, los cadáveres de sus preciados shidis y el cuerpo de los señores
de Yunmeng uno al lado del otro, siendo insultados por los Wen… aún hacía arder su sangre.
—Lo sé, líder de la secta Jiang —dijo Wei WuXian en cambio, con una expresión tan neutra
que Lan WangJi se sentiría orgulloso.
Jiang Fengmian suspiró con pesadez, pero pareció aceptar este cambio en Wei WuXian.
—WuXian, como discípulo principal, necesito que acompañes a tus shidis a una cacería
nocturna al este, han habido reportes de unos cadáveres irrumpiendo en las noches a las casas
colindantes con Moling —dijo el líder de la secta, con un tono más solemne, sacando un rollo
de su manga para entregárselo—. Debe ser una tarea sencilla para ellos. Confío en que
puedes encargarte de esto.
Wei WuXian no sabía qué decir, esto no había pasado, es decir, nunca le habían encomendado
misiones más allá de las fronteras de la ciudad, no hasta un poco antes del inicio de todo,
cuando los Wen estaban descontrolados y dejaban sueltas presas peligrosas en los territorios
de otras sectas y desaparecieron a clanes más pequeños.
Jiang FengMian sonrió cálidamente antes de hacer que se retirara. Wei WuXian no podía
decirlo con exactitud, pero sus acciones por más pequeñas que fuesen, estaban cambiando las
cosas. Quizá, si hacía lo correcto, podría evitar el trágico final de sus seres queridos.
Con ese pensamiento en mente, giró sobre sus talones hacia su habitación. Debía de escribir
una carta a su inesperado aliado.
☀•☀•☀•☀•☀
Por las cartas que había intercambiado con Nie HuaiSang, descubrió que por alguna razón, él
también tenía memorias del futuro, aunque Wei WuXian al principio dudó de si alguien más
le pasaba esa información, encontró que era solo Nie HuaiSang. Cómo había pasado, parecía
que él tenía esa parte más clara que él. También descubrió que tenía huecos en su memoria,
su última memoria era el asedio, pero HuaiSang parecía tener un poco más, más allá de eso.
Lo que estaba claro, es que ambos tenían un objetivo en común: evitar que ocurra la invasión
de los Wen.
La misión que Jiang FengMian le había encargado había sido tan sencilla como los pequeños
detalles en el pergamino que le había dado, unos pocos cadáveres molestos por la
construcción de casas entre Yunmeng y Moling, los dueños originales habían muerto y sin
haber dejado herederos, las tierras habían sido reclamados por terratenientes de Moling. Una
vez que los mandaron a descansar, había terminado.
—Da-shixiong, ¿cómo supo que el casero estaba mintiendo? —preguntó uno de sus shidis,
aún algo pensativo de regreso a la posada.
Wei WuXian pensó un poco antes de decir algo, sabía que sus shidis tomarían estas palabras
seriamente, por lo que decir “todos mienten” no parecía muy correcto.
—Las personas mienten, mucho, por muchas razones, debes pensar si tienen razones para
mentir… supongo que es un poco de intuición y lógica. Una persona que miente suele querer
excusarse incluso sin haber admitido un crimen, como en este caso.
—¡Oh! —exclamó de la nada Mei Shiji—. Es por eso que repitió muchas veces las escrituras
sin siquiera preguntar por ello. Él mintió porque quería proteger el honor de su hijo.
—Mn, a veces las personas mienten para proteger a alguien a quien aman, suelen ser las
peores y mejores mentiras.
La mirada de Wu Rong al observar a sus shixiongs había sido magnífica. Como si hubiera
descubierto que el exorcizar energía resentida se hubiera convertido en una nueva pasión.
Mei JinSi era un poco más lento que los demás, pero Wei WuXian se dio cuenta que tenía una
mente calculadora que podía ser pulida a su favor.
En su pasado, no había tenido tantos momentos como estos con sus shidis, siempre fue para
ellos una figura de un hermano mayor, pero por primera vez en mucho tiempo, Wei WuXian
se sentía más como un guía o un maestro. Era extraño que esto le trajera nostalgia, puesto a
que no recordaba algo como eso.
Una vez que los mandó a descansar, ya que se irían de vuelta a casa al amanecer, Wei
WuXian partió hacia Moling, para buscar una taberna la cual no conocía. Una vez que se
sentó en una esquina apartada y ordenó un trago, comenzó a pensar si se veía muy estúpido
con un sombrero de bambú en plena noche. Se lo quitó, era algo tonto, tenerlo puesto lo hacía
parecer más sospechoso después de todo.
—Ha pasado mucho tiempo, Wei-xiong —una voz le llamó, al mismo tiempo que asentaba
una taza de té frente a él.
Nie HuaiSang lucía tal y como recordaba, su cabello corto apenas rozaba sus estrechos
hombros, sus largas pestañas se mantuvieron bajas unos segundos, antes de alzar su mirada
marrones y sonreír. Aunque era una sonrisa un poco extraña, definitivamente no era la del
mismo Nie Huaisang que conoció cuando jugaban a hacer travesuras estúpidas y metían
alcohol en el Receso de las nubes.
—Wei-xiong, tienes suerte que aún recordaba las rutas que me enseñaste para escapar sin ser
visto —comentó HuaiSang, aún con la espalda recta y una postura un tanto refinada.
—Oh, Nie-xiong, estoy seguro de que las conocías perfectamente antes que yo —murmuró
Wei WuXian, dándole un trago a su cerveza. Era amarga, prefería la de Gusu.
Aún en ese entonces, aunque HuaiSang era holgazan, no era estúpido. Al igual que Wei
WuXian, era muy sociable, pero de una forma bastante diferente. Mientras que Wei WuXian
era distraídamente sociable, Nie HuaiSang era estratégicamente sociable. Lo suficientemente
inteligente para que nadie notara que lo estaba usando.
—Me atrapaste —rió entre dientes, mirando disimuladamente el resto del lugar, solo habían
otros dos hombres en la otra esquina, no tenían pinta de ser cultivadores de todos modos.
—Debería preguntarte eso, Wei-xiong, parece que tengo más recuerdos que tú, dime, ¿en
donde te quedaste? —le dijo en cambio, Huaisang parecía tranquilo.
Wei WuXian no sabía cómo decirlo, lo último que recordaba era su muerte, hasta los más
sórdidos detalles, toda esa energía oscurecido arremolinándose a su alrededor, las dolorosas
mordeduras, el crujir de sus huesos, los desmembramientos de sus extremidades…
La mano de Nie HuaiSang que hasta ahora revolvía su té con cuidado, se detuvo. La
turbulencia de su contenido lentamente se aclaró.
—Ya veo…
Por lo que Nie HuaiSang le dijo, Wei WuXian había olvidado más de lo que se había
imaginado. Al parecer, después del asedio, efectivamente había muerto. Trece años después,
había revivido por medio de un ritual hecho por un chico llamado Mo XuanYu, el cual
buscaba venganza de los maltratos que había sufrido. Cómo este chico había obtenido uno de
sus escritos más peligrosos, Nie Huaisang dijo no saber nada, aunque Wei WuXian
sospechaba de él. Una vez de regreso, junto a Lan WangJi habían encontrado que quienes le
tendieron una trampa en el pasado, los responsables de que todo se saliera de control de esa
forma eran Jin GuangYao y Su She, en gran parte, Jin GuangShan también, pese a que él
había sido consumido por su propio karma antes del renacer de Wei WuXian.
—Después de que todo terminó, Wei-xiong viajó por el mundo durante un tiempo, y…
encontraste algo. Un ritual antiguo, más antiguo que la formación de nuestras propias sectas,
un antiguo escrito de Lan An. Aunque incompleto. Había una forma de volver atrás… —
murmuró Nie HuaiSang, con una oscura mirada—. Tú… llevaste este pergamino a Qinghe y
pediste mi ayuda para conseguir los recursos necesarios. No estábamos seguros de que
funcionaría, realmente parecía que no iba a funcionar… Hasta que la matriz se activó con
nosotros dos dentro de ella.
Wei WuXian lo observó cuidadosamente.
—¿Por qué acudiría a tí, de todas las personas? —preguntó puntualmente Wei WuXian, la
mirada de Nie HuaiSang se encontraba directamente con la suya, sin una sola vacilación—.
Puedo intuir que era porque sólo tú tendrías el acceso a los recursos necesarios, o tú tenías
motivos para ayudarme.
—Por ambas razones, Wei-xiong. Yo era la única persona que podía ayudarte y estaba
dispuesta a hacerlo. Sabías que era capaz de cualquier cosa en ese entonces.
—Para recuperar a mi hermano —dijo Nie HuaiSang, cerrando los ojos, como si le pesara el
recuerdo—. Entre todo lo ocurrido, perdí a mi hermano, en un lugar donde jamás podría
liberar su cuerpo o su alma del tormento que yo mismo le provoqué. El ritual necesitaba el
sacrificio de dos personas que tuvieran el resentimiento y el anhelo de recuperar algo perdido
profundamente. Obviamente, te sacrificarías a tí mismo para intentarlo, pero no estarías
dispuesto a sacrificar a alguien a quien amas, como Jiang Wanyin o Lan WangJi. Yo era tu
opción más obvia, Wuxian.
Para Wei WuXian, las palabras de Nie HuaiSang eran lógicas. Aún así, no sabía si se sentía
mal por él o no, lo consideraba como un buen amigo, era de las pocas personas que jamás
levantó una piedra en su contra cuando todos comenzaron el castigo público. Por otro lado,
sabía que ocultaba más de lo que dejaba entrever.
—¿Alguien más sabía sobre eso? —tuvo que preguntar, si alguien más estaba involucrado,
debía asegurarse de que no interfiera con sus planes.
—Nadie vivo. Por las cartas que recibía de Wanyin, no mantenían mucho contacto. Por su
lado, Hanguang-Jun no sabía de tus planes. Sino, lo seguro es que te hubiera detenido o te
hubiera acompañado, eso yo no podría saberlo. Por tu parte, estoy seguro que no informaste a
nadie más, eres del tipo que hace autosacrificios sin decir una sola palabra.
—Oh, Lan Zhan tratando de alejarme de los caminos del mal o vigilando que no dañe al
mundo, como siempre. Es una sorpresa que no tratara de encerrarme aún entonces —suspiró
Wei WuXian, aún con un extraño sabor en sus labios.
Lan WangJi lo había ayudado en su segunda vida, pero seguramente fue por mera obligación,
Wei WuXian había sufrido una injusticia dentro de todo, por lo que era típico de Lan WangJi
cumplir su deber moralista de ayudarlo esa vez.
—Sigues siendo tan estúpido como siempre, Wei-Xiong —se burló Nie Huaisang—. No
quiero ser el villano aquí, así que te lo diré sin filtros. Para el momento en que esto sucedió,
Hanguang-jun y tú estaban comprometidos, Wei-xiong. Matrimonio, amor, ¿entiendes?
—Estás mintiendo.
—¿Por qué no? Has estado enamorado de Lan WangJi desde que éramos estudiantes, Wei-
xiong.
—¡No!
El silencio invadió el local. Los otros dos comensales ya se habían ido, solo el menudo dueño
del lugar les dedicó una mirada antes de volver a sus asuntos.
Nie HuaiSang lo miró con lástima y piedad, posó una mano sobre su hombro, con cierto
confort. De todas las personas, Wei WuXian se le hacía tan extraño que sea Nie HuaiSang
quien ahora lo consuele, quien ahora esté sentado frente a él. Nunca tuvieron una charla tan
personal, no sin unos pocos tragos encima, pero ahora…
Wei Wuxian lo entendía, aún en su segunda vida, por supuesto que sería de esa forma.
Suspiró, restregando su rostro, mientras Nie HuaiSang se apartaba lentamente.
—Bien, ya nos encontramos aquí, ambos —dijo, y vio al otro asentir, determinado—. ¿Cuál
es el plan? ¿Cómo evitamos la campaña para derribar el sol? Desde nuestras posiciones,
Qishan Wen sigue siendo tan intocable como siempre. Lanling Jin se acobardará como
siempre, no habrá forma de evitar nada.
—Si, las cosas siguen siendo igual, Lan Qiren es demasiado recatado para iniciar una guerra,
mi hermano aún es totalmente testarudo, Jin Guangshan sigue siendo un cobarde, Jiang
Fengmian a este punto no tiene lo suficientes recursos y Wen Rohan todavía sigue siendo
codicioso de poder —puntualizó Nie HuaiSang—. Solo nosotros dos hemos cambiado, por
mi posición puedo influenciar a mi hermano y por consiguiente, a las sectas aliadas. Lo único
que no puedo cambiar, es a la secta Wen desde adentro. Pero tú si, Wei-xiong.
—No me gusta este plan, es tuyo, pero lo hablamos mucho y es la mejor solución a la que
llegamos —suspiró, cansado. Apretó los labios y alzó la mirada—. Lo que Wen Rohan busca
ahora es poder, se fortalece de la energía resentida, busca crear y perfeccionar el cultivo
demoníaco.
—Y yo soy el único que tiene los conocimientos de cultivo demoníaco lo suficiente. Si logro
ganar su confianza, puedo manipularlo e incluso deshacerme de él en algún momento.
Evitamos que Jin GuangYao traicione a Nie MingJue y entre ellos no haya resentimientos,
evitamos la guerra y las secuelas que harán a Jin GuangYao lo que es en el futuro.
—Pero todos te creerán un traidor, Wei-xiong —se lamentó Nie HuaiSang—. Tendrás que
abandonar Yunmeng Jiang.
Wei WuXian no quería pensar en todo lo que conllevaba esa parte. Su campana de la claridad
pesa sobre su cintura. Inconscientemente, la encierra en su puño, aferrándose a ella.
—Me preocupa cómo podría reaccionar Jiang-xiong a esto, es demasiado voluble aún,
cuando se dé cuenta de lo que hacemos, nos matará.
Wei Wuxian deja caer su espalda sobre la silla, resoplando con una sonrisa.
—Lo superará, en algún momento, supongo. Lo más probable es que jamás me acepte de
vuelta, pero seguirá teniendo a sus padres y a Shijie. Sin mi ahí, y siendo un traidor
desvergonzado, Madam Yu no tendrá motivos para compararlo conmigo, el tío Jiang se
sentirá demasiado traicionado por mi para considerarme algo más que un sirviente. Es el
mejor escenario para Jiang Cheng.
Nie HuaiSang movió sus dedos, como si faltase un objeto entre ellos.
—Lo estoy, sé que se debe hacer lo que se debe hacer; pero, Wei-xiong, todavía te considero
un amigo, pese a todo, me preocupo por ti. Haría cualquier cosa para hacer esto más fácil
para ti.
Wei WuXian no se esperaba esas palabras, por lo que nervioso se rascó la punta de la nariz.
—No te pongas sentimental, Nie-xiong. Voy a traicionar a los Jiang y unirme a los Wen, no
es que vaya a morir.
Tras aquellas aclaraciones, comenzaron los planes detallados; HuaiSang era un muy buen
estratega, mejor de lo que Wei WuXian se había esperado. Una vez que concluyeron sus
planes y trazaron el plan de acción en diversos casos hipotéticos, se despidieron unas horas
antes del amanecer. Nie Huaisang se fue primero y pagó la cuenta. Después de silbar una
melodía unos minutos, Wei WuXian también partió.
Chapter 3
Cuando salió al bosque para desenfundar su espada y montar en ella, sintió una inquietante
mirada sobre su nuca. Se detuvo. Pese a tener su cuerpo de antes y su núcleo dorado aún en
pleno crecimiento, Wei WuXian era considerablemente más hábil de lo que dejaba mostrar
ahora, así que su espada obedecía a sus rápidos reflejos. Suibian se lanzó hacia aquel pequeño
y casi imperceptible ruido.
Su sorpresa fue distinguir a otra persona conocida esta noche, además de Nie HuaiSang.
—¡¿Lan Zhan?!
—Wei Ying —Respondió, sin más. Wei WuXian no sabía si reír o salir corriendo de ahí.
Bajo la luz de la luna de Moling era tan hermoso como lo recordaba, sus ojos tan claros como
el oro, sus labios suaves como el jade, su porte tan imponente y pulcramente vestido con sus
blancas túnicas de Gusu Lan. La cinta de su frente se encontraba tan recta como siempre,
pero algo había cambiado.
La sospecha creció dentro de él. No podía ser posible, había quedado entre Nie HuaiSang y
él, ¿no es así? Entonces recordó un poco su charla con Nie HuaiSang.
“Haría cualquier cosa para hacer esto más fácil para ti ” había dicho.
—Lo que sea que te haya dicho HuaiSang, era una broma, Lan Zhan, una broma muy
elaborada, no puedo creer que hayas caído en algo como eso, es… —la mano de Lan WangJi
lo había detenido, siendo posada en su hombro—... solo algo estúpido que se me ocurrió.
—Lo escuchaste —suspiró Wei WuXian, resignado—. Lan Zhan, ¿eso no está prohibido en
alguna de tus cuatro mil reglas?
Oh, era verdad, tres mil, ¿por qué había dicho cuatro mil? Wei WuXian se ha dado cuenta que
algunos de sus recuerdos se mezclan entre cosas que cree no recordar, posiblemente de su
otra vida, esa vida en la que se había comprometido con Lan WangJi y lo había abandonado
por buscar cambiar el pasado.
Ahora, este Lan WangJi sabía lo que había hecho. Aún así, este Lan WangJi no había pasado
con él todo lo que Wei Wuxian recordaba. Era una sensación extraña, ni siquiera podrán
revivir esos momentos.
—Tres mil, cuatro mil, cinco mil, no hay mucha diferencia, Lan Zhan — murmuró,
desviando la mirada de aquella mano sobre su hombro. Se sentía tan atrapado, y a la vez
había extrañado ese tacto.
Quería abrazarlo, pero en este punto de su vida, Lan WangJi aún no manejaba bien el
contacto físico con otras personas. Eso era suficiente. Quizá, algún día se sienta tan cómodo
como aquella vez que dejó que sanara sus heridas en medio de la guerra, o cuando le permitió
reposar sobre su regazo en la cueva XuanWu.
—Nie HuaiSang me ha hablado sobre lo que hicieron, pero quería escuchar sus planes
personalmente —declaró el jade—. Me disculpo por escuchar a escondidas.
Hubo silencio una vez más, Wei WuXian por primera vez en mucho tiempo, no tenía nada
qué decir.
—Lan Zhan…
—Wei Ying…
Habían hablado al mismo tiempo. Hubo una pausa. Wei WuXian miró cómo Lan WangJi
parecía cederle la palabra.
—Lan Zhan, sé lo que dirás, el cultivo demoníaco es peligroso para el cuerpo y el alma, lo sé,
pero ahora tengo mi núcleo dorado de nuevo, puedo conseguir un método que logre purificar
la energía resentida antes de que llegue a mis canales espirituales y…
—Fue hace mucho… en realidad, ahora ni siquiera ha pasado, no pasará —aseguró, dejando
caer sus hombros. Finalmente logró juntar valor para mirarlo—. Lan Zhan, sé que todo esto
es extraño para ti, para empezar, tu actual tú seguramente me odia, debe ser confuso pensar
que en el futuro… en un futuro tan extraño, nosotros hemos…
—Wei Ying —lo interrumpió, sus labios apretados parecían querer decir tantas cosas, pero a
la vez, eran incapaces de hacerlo. Lan WangJi llevó la mano de Wei Wuxian hacia su pecho,
hacia su corazón que latía desenfrenadamente, casi a la par que la del mismo Wei WuXian.
El corazón no miente.
Wei WuXian sintió sus mejillas calentarse en pocos segundos. Nie Huaisang le había dicho
que por esta época Lan WangJi ya lo quería, pero escucharlo de alguien más era muy
diferente a esto. También, muy real e innegable.
Wei WuXian apartó su mano del pecho de Lan WangJi, como si quemara.
—Haré lo posible por impedir la guerra, Wei Ying. Mi hermano no tendrá la necesidad de
huir esta vez —aseguró, solemne, antes de regresar su mirada al otro, siendo esta una mirada
que Wei WuXian podría atreverse atreverse describir como dulce—. Haz lo que tengas que
hacer, confío en ti.
Esas palabras cayeron en su estómago con un peso inimaginable. Casi dio un paso atrás para
estabilizarse.
—Lan Zhan, eres tan injusto… —murmuró Wei WuXian—. Yo… tengo muchos recuerdos,
cosas que no pasarán y por lo tanto no recordarás… dios, no sabré nunca el nombre de la
canción que me cantaste en la cueva de XuanWu… —rió sin gracia.
—¿Canción?
—Mn… te pedí que me cantaras una canción, pero jamás me dijiste el nombre.
Wei WuXian se siente algo tonto al preocuparse por eso de todas las cosas. Pero era una
melodía que aún entre sus peores momentos había recordado, le había traído paz pensar en
ella en sus momentos más oscuros: cuando se arrastró para sobrevivir en los túmulos
funerarios, para que la energía resentida no lo enloqueciera por completo, aquellas noches
solitarias en medio de la guerra, o esas en las que el alcohol era su fiel compañero al haberse
apartado tanto de sus hermanos, cuando Wen Yuan no podía dormir al ver las sombras que se
asomaban por su ventana… Esa canción se había perdido al igual que su propio corazón en
sus últimos momentos. No podía recordarla entre tanta oscuridad.
—Estoy escribiendo una, aún no tiene nombre —comenzó Lan WangJi, bajando la mirada.
—¿La escribiste tú? —pellizcó el tema, probando suerte. Era más fácil hablar de la canción
sin nombre a los eventos del futuro que jamás ocurrirán o de sus sentimientos recién
descubiertos.
—-Entonces, cuando le pongas nombre, por favor muéstrame la canción completa, me gusta
mucho.
Lan WangJi parecía sorprendido. Wei WuXian podía comprenderlo, cuando era joven había
sido tonto y juguetón, la mayoría pensaría que no podía tomar las cosas en serio. Pero fue
Lan WangJi quien siempre vio más allá de eso. Lan WangJi siempre fue una persona objetiva
y justa, fiel a sus propias creencias. Aunque Wei Wuxian estaba demasiado sumergido en su
propia miseria para verlo, lo cierto es que esta persona siempre creyó en él.
La parte más difícil para él en todo esto era eso. Wei WuXian sabía lo herido y traicionado
que se sentiría Jiang Cheng, pese a que a la larga sería mejor para él, no lo verá de ese modo.
A este punto de su vida, Wei Wuxian le había prometido muchas veces que siempre se
mantendría a su lado cuando se volviera Líder de la secta. Sabe que sus decisiones no lo
harán posible, ni antes ni ahora.
Lan WangJi lo miró con aquella neutra expresión suya, aunque Wei WuXian podía distinguir
más suavidad en sus bordes.
Wei WuXian se sintió aliviado. Lan WangJi siempre cumplía su palabra, después de todo.
—Y… Lan Zhan, puede que la próxima vez que nos veamos, no sea bajo las mejores
condiciones —comentó, con un tono de voz una octava más bajo de lo que había planeado—.
Solo quiero que sepas, que pase lo que pase, siempre te he considerado y te consideraré como
mi alma gemela.
Los ojos del jade se abrieron un poco más, como si lo hubiera tomado desprevenido. Y
realmente lo estaba haciendo. Wei WuXian lo había considerado por mucho tiempo,
finalmente decirlo, lo hacía sentir aliviado.
—Wei Ying…
—¡Ah! ¡Lan Zhan! Quisiera quedarme a hablar más contigo, pero debo volver con mis shidis
antes de que despierten —interrumpió indiscriminadamente—. Nos vemos lue-
Wei WuXian sentía que acumulaba demasiadas promesas, y alguna de ellas, no podría
cumplirla.
☀•☀•☀•☀•☀
Aunque a Wei WuXian le hubiera gustado esperar a ver a Jiang Cheng una vez más, Qishan
Wen avanzaba demasiado rápido, y debía infiltrarse antes de que fuera demasiado tarde.
Debía comenzar a ganarse la atención y el respeto de Wen Rohan, por más repulsivo que eso
le parezca. Por lo que debía irse del muelle de loto pronto.
Cuando pasó, todo fue un caos. Wei WuXian de cierta forma, se sintió mejor sabiendo que
Jiang Cheng no lo sabría aún.
—¡A-Xian! —llamó la voz de Jiang YanLi, quien se había quedado sin aliento al entrar al
salón principal.
Aunque su shijie siempre se viera tan delicada e íntegra como una flor de loto, ahora ella
apenas recuperaba el aliento, totalmente agitada.
—Quédate atrás, A-Li, estos son asuntos de la secta —ordenó Yu ZiYuan sin siquiera mirar a
su hija.
Con una mirada, le indicó a JinZhu que la sujetará para que no interfiriera, mientras que
YinZhu le extendía el látigo de castigo.
—¡Padre! ¡No puedes permitir que madre haga esto! —suplicó ella, aún atrapada en el fuerte
agarre de JinZhu.
Jiang FengMian se mantenía sentado en su lugar, con una mano sosteniendo su mentón,
encorvado y con los ojos cerrados. Era claro que no quería ver esto, pero tampoco podía
impedirlo.
Como líder de la secta esto era lo que correspondía. Wei WuXian había sido asignado como
el discípulo principal desde hace poco más de un año, era una responsabilidad enorme y por
la cual le había jurado lealtad a la secta y al clan Jiang. Desertar era faltar a su palabra, en
cualquier secta de cultivo, era un insulto impensable y merecía castigo.
—Abre los ojos, FengMian, no te ocultes de esto. Son las consecuencias por confiar en el
hijo de un sirviente —espetó Yu ZiYuan, tomando el látigo de castigo entre sus mano,
volteando a ver ver Wei WuXian, quien se encontraba arrodillado, con la frente pegado al
piso—. Levanta la vista.
Wei WuXian hizo lo ordenado, la mirada de Yu ZiYuan ardía en cólera, Zidian chispeante se
estremecía entre sus dedos. Como era un asunto oficial, Madam Yu no podría usar su arma
espiritual, debería azotarlo con el látigo de castigo del clan Jiang. Este tipo de armas no eran
menores, podían lastimar a un cultivador y las heridas que provocan tardaban en sanar tanto
como en una persona normal.
—WuXian acepta los castigos impuestos por la secta Yunmeng Jiang —aclaró, con la voz
firme para que se escuchara en todo el salón. Wei WuXian pensaba que esto estaba bien. Las
heridas sanarían. No es como si le fueran a cortar la mano.
—¿Por qué?
Jiang YanLi mira a su madre, con los ojos bien abiertos, aún con las lágrimas cayendo por sus
mejillas. La mira, al igual que su esposo, porque no esperaban que Yu ZiYuan, la poderosa
cultivadora y orgullo de Meishan Yu, hicieron esa pregunta dejando entre ver vulnerabilidad
en su voz.
Los discípulos que permanecen al margen del castigo público se muerden los labios. Los
shidis de Wei WuXian apenas contenían sus propios sollozos, pero incluso ellos querían
saber.
¿Por qué? ¿Por qué un discípulo tan brillante y leal como su da-Shixiong desertaría?
—...
—¿Por qué, Wei WuXian? El clan Jiang te sacó de las calles, te dio un hogar, un nombre, ¡te
dio todo lo que tienes! —gruñó Yu ZiYuan. La sala guardó silencio una vez más, y esta vez,
la paciencia de la araña se colmó. Un latigazo sonó contra el suelo, agrietándolo—.
¡Responde! ¿Por qué decides morder la mano que te da de comer? ¡Tú-!
Jiang FengMian se levantó de su lugar, con una expresión oscurecida, tomó delicadamente la
mano de su esposa.
—¡Padre! —exclamó Jiang YanLi, sus piernas temblaban, tanto que había caído al suelo en
los brazos de la otra chica.
Como líder de la Secta, Jiang FengMian era quien debería encargarse de estos asuntos,
aunque Yu ZiYuan era la encargada de los castigos, esto iba más allá de una pequeña falta o
una travesura.
Jiang FengMian miró el látigo en su mano, la última vez que lo sostuvo, fue hace veinte años.
Cuando tuvo que decirle adiós a su más grande amigo, a su más leal compañero, para no
verlo nunca más antes de saber que había fallecido. Ahora, en su hijo a quien tenía frente
suyo, podía ver reflejada la determinación de Wei ChangZe. Eran tan parecidos, una vez que
tenían una convicción, era más fácil mover una montaña.
Pero Jiang FengMian no comprendía cuál era esa motivación ahora. Le dolía mil veces más
que en aquel entonces. Era como acuchillar una vieja cicatriz, que muy en el fondo, jamás
sanó correctamente.
☀•☀•☀•☀•☀
—Da-Shixiong…
El joven discípulo pudo ver la espalda vendada del mayor antes de que este subiera su túnica
negra. Ya no podía usar las del clan jiang nunca más. Wu Rong entró en la habitación, algo
dudoso.
—Te he traído medicina… ge —dijo esto último un poco tímido, pasando aquel pomo de
mano en mano—. La joven dama Jiang me ha pedido que te lo diera, ella no puede salir de su
habitación.
—Shijie no tiene que… —se detuvo, Wei WuXian se aclaró la garganta—. La joven dama
Jiang no debe molestarse, no me deben dar medicina. A-Rong, esto podría darte problemas.
Wu Rong muerde su labio inferior, apretando aquel pomo entre sus manos. Su Da-Shixiong
siempre fue así, preocupándose por todos menos por él mismo. En sus escasos doce años, Wu
Rong por primera vez se sintió impotente.
—Ge, al menos acepta esto antes de que te vayas… es lo menos que podemos hacer, ni
siquiera podremos despedirnos de ti.
Wei WuXian permanecía de espaldas, por lo que Wu Rong era incapaz de ver su expresión.
Aún así, quería quedarse con la imagen de la sonrisa alegre de su shixiong, aunque ahora se
viera tan triste.
Wu Rong obedeció, se dio media vuelta para irse, pero antes de salir por aquella puerta,
volteó.
—Ge, por favor, donde quiera que vayas, cuida de tí mismo. La próxima vez que nos veamos,
seré un gran cultivador, ¡lo suficientemente para darte pelea! —dijo el niño, aunque la última
frase colgaba de su voz. Hizo una pausa, antes de girar para darle la espalda y susurrar—. Ge,
nos dijiste que todos tienen motivos para mentir… yo, puede que ahora sea un tonto para
comprender el tuyo, pero algún día, lo averiguaré.
Con esto, Wu Rong salió azotando la puerta. Wei WuXian sonrió tristemente. Quería mucho
a sus shidis, amaba a los Jiang y definitivamente extrañaría el muelle de loto.
Esperaba que al menos, cuando Jiang Cheng llegará, las heridas de todos hayan comenzado a
cicatrizar.
Chapter 4
Chapter Notes
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Aún con su núcleo dorado, las heridas de Wei WuXian habían tardado en sanar tres meses.
Habían sido diez latigazos, uno por cada año que había sido acogido por el clan Jiang, por
cada año de retribución.
Le había sido difícil siquiera salir del muelle de loto, le habían dado tres días de recuperación
antes de que tuviera que irse, pero había decidido marchar desde la primera noche.
Cansado, decidió ir al lugar más cercano y conocido para él: Yiling. En su otra vida, cuando
huían de los Wen, se había encontrado con Wen Qing y Wen Ning ahí en un intento
desesperado de salvar a Jiang Cheng. Ahora, él no tenía a ninguno de ellos, ellos incluso
deberían seguir en el Receso de las nubes. Cuando llegó a la posada y finalmente pudo
descansar, se dio cuenta que en su cintura aún colgaba su campana de la claridad. Wei
WuXian, recostado sobre su pecho, observó aquella campana entre sus dedos. Ni Jiang
FengMian ni Yu ZiYuan le habían pedido que lo entregara, era improbable que simplemente
lo hayan olvidado. Era un mensaje sutil, que solo él podía llegar a reconocer, pero que no
estaba dispuesto a tomar.
En aquellos tres meses, siguió recibiendo cartas de Nie HuaiSang gracias al talismán que
había creado. Había mantenido un perfil bajo durante su recuperación, de vez en cuando, iba
a alguna cacería nocturna sencilla en las cercanías cuando se le acababa el dinero, pero una
vez que sintió que su cuerpo podía soportarlo, decidió ir de nuevo a ese lugar.
Los túmulos funerarios eran tan salvajes como aquella primera vez, las lúgubres nubes de
energía resentida no dejaban pasar un solo rayo de sol y los gritos de las ánimas arrasaban
como poderosas ventisca a quien ose entrometerse. Wei WuXian miró aquellos inhóspitos
recovecos que alguna vez llamó hogar, que alguna vez llegó a colarse en su pecho vacío y
llenó ese espacio donde antes brillaba una resplandeciente luz.
Una vez en los túmulos, Wei WuXian perdió la noción del paso de los días o siquiera la
distinción entre el día y la noche. No por el agonizante dolor o las almas atormentando su
mente. No, esta vez Wei WuXian podía caminar entre los cadáveres con sus propias piernas,
podía distinguir los huesos de los dedos que sobresalen de la tierra muerta. Podía inclinarse y
tocar uno de aquellos fríos falanges, distinguir cómo entre la tierra se asomaban las costillas
rotas de lo que una vez fue una persona, sonreír gentilmente al reconocer la esencia
demoníaca que una vez fue humana y decirle con una suave voz:
Esos días pasaron como un bucle interminable para Wei WuXian, en algún momento, forjó a
ChenQing. La flauta negra fue siempre su más fiel compañera, ahora junto a Suibian en su
cadera.
En Yiling, los ciudadanos seguían con sus vidas, pero algo les inquietaba. Los comerciantes
seguían con sus ventas, las amas de casa con sus quehaceres y los niños jugaban como
siempre, pero todos y cada uno de ellos lo había notado, aunque quisieran ignorarlo, por el
rabillo el ojo podían ver como la energía se arremolinaba encima de los túmulos funerarios.
El cielo que comúnmente se mantenía perpetuamente gris, ahora giraba en una vorágine
negra. Por las noches, se podían escuchar gritos provenientes del lugar, y algunos pueblerinos
afirmaban escuchar llantos.
☀•☀•☀•☀•☀
Wen Mo había sido ascendido a general dentro de su secta a una edad relativamente
temprana. Hijo del valiente Wen Qiao, quien es primo de Wen Rohan, Wen Mo había
destacado junto a Wen Xu como un guerrero poderoso, con un hábil dominio de la espada,
dentro de sus filas, se le consideraba un líder justo y fuerte. Pronto cumpliría veinte, y era
probable que dentro de la secta le asignaran una buena esposa.
Todo iba bien en su vida, estaba el la cúspide y se sentía imparable. Pese a la creencia de
otras facciones de su secta, Wen Mo no envidiaba a sus primos, no anhelaba el puesto de líder
de la secta, el cual le correspondía por derecho a Wen Xu. No, Wen Mo estaba bien con lo
que tenía y no cambiaría eso por nada. Era un hombre sencillo, que anhelaba el
reconocimiento por el cual había trabajado, había sido reconocido hace unos años cuando era
un joven talento en las cacerías y eso era más que suficiente para él. Sin embargo,
últimamente siente que el ambiente en su secta ha cambiado desde el último viaje de Wen
Xu.
Wen Xu, como hombre y cultivador, era igual de respetado que él. Tenía la fama de ser
mucho más duro con sus discipulos. La secta Wen era diferente a las otras, se manejaban por
facciones como en un ejército, cada general implementaba el mismo método con espada Wen,
sin embargo, cada uno decidía cómo implementar los preceptos Wen. Wen Mo prefería ser un
poco más suave con sus discípulos, imprimir confianza en él y por tanto en ellos mismos, le
gustaba que lo reconocieran como el más fuerte y supieran que bajo su mando no se
permitirían injusticias. En cambio, Wen Xu creía más en la fuerza para infundir respeto. Wen
Mo no lo veía mal, era la forma de ser que exigía ser un líder de la secta; pero algo ocurrió
con Wen Xu desde que volvió de su viaje.
El viaje en cuestión era una tradición para los herederos al liderazgo de la secta, tenían que
ver el mundo bajo la perspectiva de un cultivador errante para poder comprender cuales eran
las carencias que mejorarían su secta. Pero este viaje fue diferente, lo supo en el momento en
que recibió a Wen Xu. Sus ojos parecían vacíos, su qi estaba inquieto… Había solicitado una
junta con su padre en ese mismo momento.
Más tarde, se le conocería a esta persona como la mano derrite núcleos. Un hombre temible
pero estoico, y sobre todo, extremadamente leal al líder de la secta Wen.
De eso, habían pasado apenas dos años. Ahora, Wen Mo solo puede recriminarse el no haber
visto esos sutiles cambios en su secta. Los preceptos de Wen Mao cada vez más tenían otros
significados que antes no habían interpretado de esa manera, las ramas adyacentes cada vez
parecían empobrecerse más y las riquezas de la secta iban encaminadas a entrenamientos de
combate, en talismanes, en cultivadores demoniacos e incluso armas de mayor calidad. Como
si estuvieran preparándose para pelear.
—Wen Ning, no sabía que habían vuelto de su estancia en el receso de las nubes, ¿qué tal
todo? —alzó su mirada—. Oh, no bajes la cabeza, no hay nadie más aquí, sabes que no me
gustan las formalidades innecesarias, además, ya no perteneces a mi facción.
Wen Ning era un discípulo que muchos podían considerar débil, pero tenía un gran talento
con el arco, además de que era habilidoso en las artes medicinales, no tanto como su talentosa
hermana, pero era de gran ayuda durante las cacerías nocturnas. Cuando Wen Chao dijo que
quería a un Dafan Wen en sus filas, no se le negó y por lo tanto, Wen Ning había pasado a ser
uno de sus hombres. Wen Mo sabía que era debido a que el cultivo de su primo menor era
mucho menos destacado que el de Wen Xu, su actitud lo ponía en riesgo constante, y aunque
ahora estaba bajo la protección de la mano derrite núcleos, Wen Rohan sabía que este
estúpido hijo se metería en problemas de alguna manera, era mejor tener a un sanador cerca
suyo.
Lamentablemente, Wen Chao no veía nada del potencial que tenía Wen Ning, y por lo tanto,
se la pasaba relegado a la cadena más baja de su facción. Wen Mo se había lamentado por
esto, pero no podía hacer nada, aunque era parte del clan directo, los deseos de Wen Chao
com segundo heredero eran ley, cuestionarlo sería considerado traición, sobre todo de él. Si
diera indicios de enemistad entre el segundo heredero, siendo él el siguiente en la lista de
poder, podría traer narrativas de codicia de su parte.
Wen Mo se sorprende un poco, Wen Ning no era una persona que alzara la voz o pronunciara
su propia voluntad a menos de que se le insistiera. Por ello, no pensó siquiera en negarse a
escucharlo.
Wen Mo escuchó con atención, si bien, era un tema delicado, era también un secreto a voces.
Desde que Wen Xu volvió de su viaje, e incluso el cómo había desarrollado su técnica la
mano derrite núcleos, la secta había estado cada vez más involucrada con el cultivo
demoníaco. Si Wen Ning había decidido mencionar a un joven maestro talentoso…
—De algún modo, sería bueno tener en cuenta su existencia, Da-shixiong. Durante mis
últimas semanas me he enterado que Wei Wuxian ha desertado de su secta, Yummeng Jiang.
¿Realmente había desertado o lo habían echado por practicar artes prohibidas? Si era un
joven talento, ¿Dónde estaría ahora? ¿lo reclutaría otra secta? ¿Se haría un cultivador
errante?
Poco después del regreso de Wen Ning, Wen Mo había recibido una carta anónima. Parecía
que había algo ocurriendo en Yiling, en los túmulos funerarios. Un lugar maldito del que
nadie salía con vida, era demasiado resentimiento incluso para la secta más prominente (o
más bien, un desperdicio de recursos para sectas prominentes). Había crecido temor ante los
pobladores de Yiling y se decía que había un espíritu maligno diferente a los demás, uno que
había estado gestándose por un tiempo. Wen Mo tenía planeado un viaje en ese momento,
Wen Xu le había comentado que debía viajar a Moling para suprimir unas pocas sectas que se
estaban resistiendo al avance de Qishan Wen, pero esto le inquietaba.
Desde la charla con Wen Ning, Wen Mo había hecho una pequeña investigación sobre ese tal
Wei WuXian, hijo de uno de las discípulos de la inmortal de la montaña, tenía sangre valiosa,
sin embargo, había pasado por muchos años bajo los maltratos de la Araña violeta por las
sospechas de cargar con la sangre Jiang. Había sido un huérfano vagando justamente por las
calles de Yiling antes de eso. Wen Mo tenía un presentimiento.
Esa noche, en vez de hospedarse con sus discípulos en la posada, decidió viajar a Yiling.
(Más tarde, se enteraría que su discípulo principal, el cual había ocupado su habitación, había
sido asesinado durante esa noche).
☀•☀•☀•☀•☀
Wei Wuxian no había conocido a Wen Mo en su vida anterior. Quizá, una vez Wen Ning le
había hablado de uno de sus Shixiong que había estimado mucho aún dentro de la secta Wen.
Por ello, no esperaba que quien lo encontrara primero, fuera esta persona. Era fuerte pero
noble, no pensó que hubiera alguien así dentro de las facciones principales de la secta Wen.
Había logrado destruír las barreras de Wei WuXian por sí mismo —sorprendente, aunque
eran deliberadamente más débiles, no cualquiera podría lograr esa hazaña—, y lo había
enfrentado con unas muy buenas habilidades. Cuando Wei WuXian decide dejarlo vivir
después de la demostración de su fuerza, lo último que había esperado era que este hombre lo
tomara de la muñeca con una mirada emocionada y le dijera:
Fue directo, Wei WuXian ni siquiera tuvo que explicar sus dominio de las artes oscuras, sus
motivaciones, sus creencias o su lealtad. Wen Mo le estaba ofreciendo un pase directo para
infiltrarse en Qishan Wen.
—¿Por qué confiarías en mí? —se encontró preguntándole, pese a que quiso golpearse a sí
mismo por hacer peligrar su oportunidad.
—Mi primo llevó una vez a ZhuLiu a la secta y se convirtió en un pilar importante en mi
secta. Cuando le pregunté el cómo es que había decidido acogerlo, simplemente me dijo que
había sentido que era un hombre que cambiaría el rumbo de la historia. Desde que pelee
contigo, tengo esa misma sensación en mis entrañas. Sé mi subordinado, Wei WuXian.
Wei Wuxian casi se sentía un poco mal por engañar a una persona tan honesta, pero si su
consciencia tuviera un peso para este entonces, todo lo que había hecho para este punto no
habría significado nada.
☀•☀•☀•☀•☀
Las noticias en el mundo del cultivo recorrían todo el mundo como un feroz rugido en el
viento. Pocos meses después de que Wei WuXian había desertado del clan Jiang, fue visto
como el nuevo discípulo principal de la tercera división de la secta Wen bajo el mando de
Wen Mo. Sin embargo, en vez de una espada, se le había visto con una flauta negra. Su
primera tierra tomada, fue Moling.
No se conocía respuesta formal de las sectas prominentes, pero todos los demás estaban
completamente indignados. Wei WuXian no solo era un desertor, sino un traidor de primera.
☀•☀•☀•☀•☀
—Me preguntaba quién le había hablado de mí al general Mo, pero tiene sentido que hayas
sido tú.
Wen Ning se sorprendió y perdió un poco la postura antes de soltar su flecha, pero aún así,
acertó muy cerca del blanco. Tenía talento, siempre lo tuvo, pero esto le confirmaba algo a
Wei WuXian.
—Wei-gong- no… Wei-shixiong… —se corrigió rápidamente, pero Wei WuXian lo había
escuchado.
—Veo que Nie Huaisang tiende a decir las cosas a medias, ¿tú se lo pediste? ¿no querías que
me diera cuenta?
Las mejillas de Wen Ning se habían coloreado de rojo, era extraño volver a verlo con tanto
color en su rostro, con esa sangre que palpita en su interior y hacen que su cuerpo se
mantenga cálido, se mantenga vivo. Cosa que ni siquiera con todo el poder que había llegado
a tener, jamás pudo recuperar.
Debió haber sospechado más de la respuesta de Nie Huaisang en ese entonces, pero la
revelación le había nublado el juicio.
—¿Alguien más sabía sobre eso? —le había preguntado Wei WuXian en ese entonces.
—Wei-gongzi, lamento no haberlo contactado antes, quería ayudar como pudiera hacerlo y
no… —la divagación de Wen Ning se vió interrumpida por un cálido abrazo.
Debido a esos meses en los túmulos funerarios, Wei Wuxian fue recuperando algunos
recuerdos difusos, no solo de su muerte, sino también de la vida después de eso. En todo
momento, Wen Ning había estado para él hasta el final, había querido sacrificarse por él,
había estado solo por muchos años debido a él, y aún así, cuando lo necesitó, volvió a él.
Incluso decidió dejar todo atrás en la relativa paz que habían conseguido para poder
acompañarlo de nuevo en una de sus locuras, incluso cuando finalmente había alcanzado una
relativa vida tranquila con Sizhui a su lado. Wen Ning siempre estaba sacrificándose para él,
una y otra vez.
Después de eso, Wen Ning le había explicado lo que había pasado desde que volvieron.
Estaba en el receso de las nubes junto a Nie Huaisang, por lo que fueron pensando en algo
juntos, Wen Ning era la única persona que podía hacer que este plan fuera exitoso, era el
único que podía influenciar aunque sea un poco para que Wei WuXian lograra estar dentro de
Qishan Wen pese a la aversión que le tenía Wen Chao.
Wen Ning le había hablado solo una vez en su vida pasada de Wen Mo. Por un tiempo, Wen
Mo había sido su benefactor, pero por capricho de Wen Chao, había sido apartado de su
protección. Poco después de eso, supo que había sido asesinado durante una de sus misiones
poco después del regreso de Wen Ning. Se decía que era probable que Wen Xu, al darse
cuenta de la reticencia de Wen Mo a aceptar los nuevos métodos Wen y al peligro político
que representaba en un contexto de guerra, había decidido quitarlo del mapa pese a la buena
relación que habían manetenido desde su infancia. La muerte de Wen Mo había marcado un
antes y un después de los límites de Wen Xu. Se decía que después de la muerte de su primo,
Wen Xu se había encerrado por 7 días enteros a meditar y no había siquiera comido o bebido
nada. Sin embargo, después de eso, sus acciones eran tan crueles que nadie lo reconocía.
Wen Mo era una pieza que había sido descartada por el bien de la guerra.
Wen Ning sabía que había sido arriesgado mantenerlo con vida, no sabía qué cambiaría la
presencia de Wen Mo, pues seguía siendo extremadamente leal a la familia principal y de a
poco iba aceptando las artes oscuras a favor de honrar a Wen Rohan, pero confiaba en su
moral inquebrantable, junto a la influenza de Wei WuXian bajo su mando, quizá las cosas se
desarrollarían de una forma diferente.
—Aunque eso significa que seguirá siendo el prometido de mi hermana… —murmuró Wen
Ning al final de su explicación, tomando a Wei WuXian completamente desprevenido.
—Mi hermana nunca habla de ello porque suele irritarse con el tema, pero como cada vez fue
restando su fama como sanadora, la familia principal quería asegurarse de mantenerla en la
secta. No era un rango alto para los hijos del líder, pero Wen Mo-shixiong es igualmente
respetado y de sangre Wen.
—Tiene sentido, aunque… —-A Wei WuXian le costaba pensar en Wen Qing con traje de
novia como su Shijie—. Es raro, ¿a ella siquiera le gusta?
—No se llevan muy bien, de hecho, pero decidieron que era un acuerdo que le convenía a
ambos.
Wei WuXian sentía que había algo más que Wen Ning no le estaba diciendo, pero habían
hablado lo suficiente por ahora, si alguien los veía podía levantars sospechas. Se despidieron
y Wei WuXian se sintió bastante bien de poder hablar con uno de sus confidentes de nuevo.
☀•☀•☀•☀•☀
Wei WuXian cada vez entendía porqué Wen Ning quiso salvar a Wen Mo y por tanto,
también por qué Wen Xu hubiera querido eliminarlo, era un elemento fuera de lugar en la
guerra que se desataría. No impactaba en sus subordinados infundiendo miedo o amenazas
vacías, sino que irradiaba respeto. Era material de líder de la secta, pero no tenía ese tipo de
ambiciones.
—Entendido, Da-shixiong.
—Y diviértete, pero ten cuidado con las otras sectas, sé que estás en una posición
complicada.
Ah, ofender a Wen Chao y a mucha gente era algo que Wei WuXian había hecho antes, pero
tenía que concentrarse en mostrarle discretamente sus habilidades a Wen Rohan para ir
ascendiendo para estar lo suficientemente cerca de él. No podía ser imprudente y generar
conflictos antes de tiempo.
—¡Wei WuXian!
Ni siquiera había voleado por completo cuando el peso del golpe casi lo hizo perder el
equilibrio. Era bastante más duro que de costumbre, más inestable incluso, no había cuidado
en su tecnica ni su fuerza, solo era ira desmesdida como alguna vez había visto en él, pero no
en este punto de su historia.
Wei WuXian se frotó la mejilla, pese a que aún conservaba su núcleo, eso habría dejado
inconsciente a un cultivador un poco más débil.
—Joven maestro Jiang, esas formas de saludar son un poco informales, ¿no cree?
—¡Tú-!
Nie HuaiSang se había estado manteniendo cerca de Jiang Cheng desde que regresaron a ese
tiempo, Wei Wuxian estaba un poco agradecido por eso, pero no dejaba de sospechar de otras
intensiones por parte de Nie HuaiSang, más le valía no usar a su hermano en alguna extraña
conspiración o él mismo se encargaría de que el alma de Nie Huaisang jamás encontrara la
paz.
—Te uniste a la secta Wen —-murmuró Jiang Wanyin entre dientes, apenas conteniendo la ira
en la fuerza con la que aprieta su puño—. Te fuiste, dejaste destrozada a Jiejie, destruiste la
moral de los discípulos y faltaste a tu promesa de servir a mi lado, Wei WuXian, ¿para qué
demonios fue todo esto? ¿para ser un jodido perro wen?
—Siempre fui un discípulo desastroso, un mal ejemplo para los shidis, una constante
molestia para la dama Yu, con constantes faltas de respeto al rango de la joven dama Jiang y
un bastardo no reconocido a los ojos del mundo del cultivo, Jiang Wanyin, ¿realmente crees
que quería quedarme en una secta donde no soy bien recibido? —Wei WuXian se muerde el
labio antes de continuar, no quería tener que hacer esto— ¿Crees que no sabía del odio que
me tienes por ser el preferido del líder de la secta Jiang? ¿Crees que soy indiferente a todo
ese resentimiento? ¿Crees que no sé que me quieres como tu eterno sirviente para
mantenerme bajo tu talón? No soy un idiota, Jiang Wanyin.
Algo en los ojos de Jiang Cheng se rompió, pero Wei WuXian le dio la espalda.
—La competencia está por empezar, vamos, Jiang-xiong… —murmuró Nie Huaisang
después de unos segundos de silencio sepulcral.
Wei WuXian los escuchó irse, los paso silencioso de Jiang Cheng apenas se escuchaban como
un suave eco de los de HuaiSang, como si no fuera más que una marioneta que estaba siendo
arrastrada.
Mierda.
Esto era necesario, Jiang Cheng no podía sospechar sobre sus motivos, no podía arriesgar
todos sus avances. Si Wei WuXian fallaba en esto, al menos tenía que asegurarse de que
Jiang Cheng no sufra su pérdida, no como en esos malditos trece años.
Wen Ning había destacado en su tiro con arco, ganando al menos en una de las competencias
a favor del clan Wen, pese a la pobre técnica de Wen Chao. Wen Mo había mitigado las
tensiones y resaltó que tenían un buen elemento, dejándo se lado cualquier berrinche que
pudo haber hecho el segundo joven maestro. Wen Mo lo presentó ante el líder de la secta
Wen y le comentó sobre sus habilidades en batalla, pero no sobre sus habilidades con energía
resentida.
Wei WuXian había dejado una primera impresión adecuada ante Wen Rohan, sin que todo el
odio que le tenía se dejara ver, eso era suficiente.
—Sé que tuviste tus diferencias con A-Chao —comentó repentinamente el líder de la secta
antes de que Wei WuXian pudiera dar por terminado su saludo respetuoso—. Pero confío en
el criterio de Wen Mo para el potencial de un discípulo. Aún así, me temo que aún no confío
del todo en que ya no le seas leal a Jiang.
Wei WuXian no se tensó, había sido pasado por muchas pruebas antes de esto.
—Si el líder de la secta me permite responder, este Wuxian tiene una cosa que decir.
—Adelante.
—La secta Jiang es parte de mi pasado, no tuve elección más que permanecer bajo su mando
en aquel entonces, sin embargo, esta no me permitía cultivar de la forma que este discípulo
desearía. En la secta Wen este discípulo se siente más cómodo, y por lo tanto, ahora le es leal
a Wen. Desde que conocí las técnicas de espada de Qishan, este tuvo anhelo de estar bajo su
servicio.
Wen Rohan sonrió. Wei WuXian estaba asqueado de sus propias palabras.
—Entonces demuéstralo.
—Caza todas las presas del siguiente desafio. No deseo que Jiang ni Jin tengan este logro.
Quiero que les muestres el poder que tienes contigo y es mío ahora.
—A sus órdenes.
Después de ese evento, Wei WuXian tuvo un pequeño dejavú. Usó la energía resentida para
lograr que todas las presas a las trampas de Qishan Wen. Claramente, hubo indignación por
parte de Lanling Jin y un silencio perpetuo por parte de Jiang. Esta vez, Shijie no lo defendió,
en realidad, no ni siquiera estaba en esta ocasión. Wen Rohan intercedió diciendo que esta era
una de las nuevas técnicas de Qishan Wen y nadie pudo oponerse a eso.
La historia se repite de una forma revuelta pero similar, pero Wei WuXian solo se sentía lleno
de amargura. Ni siquiera se atrevió ver la cara de Lan Wangji, cuya mirada le quemaba la
nuca.
Huh... raro actualizar esto después de TANTO tiempo, pero este año tengo la convicción
de terminar mis Works in progress o cancelarlos de una vez por todas. A este si le tengo
final, afortunadamente
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