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Cavidad Oral

La cavidad oral incluye labios, mejillas, lengua, encías y paladar, y es fundamental en el sistema digestivo, facilitando la masticación, digestión y comunicación. Su estructura abarca diversas capas de piel, músculos, glándulas salivales y nervios que permiten funciones motoras y sensoriales. La lengua, con sus papilas gustativas, juega un papel crucial en el gusto y la deglución, y está inervada por múltiples nervios que permiten la sensibilidad y el control motor.

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Cavidad Oral

La cavidad oral incluye labios, mejillas, lengua, encías y paladar, y es fundamental en el sistema digestivo, facilitando la masticación, digestión y comunicación. Su estructura abarca diversas capas de piel, músculos, glándulas salivales y nervios que permiten funciones motoras y sensoriales. La lengua, con sus papilas gustativas, juega un papel crucial en el gusto y la deglución, y está inervada por múltiples nervios que permiten la sensibilidad y el control motor.

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Cavidad Oral

Cuando se habla de cavidad bucal, nos referimos a la boca que consta de los labios, el
revestimiento interno de las mejillas y los labios, las dos terceras partes delanteras de la
lengua, las encías superiores e inferiores, el piso de la boca (debajo de la lengua), el
paladar duro (techo de la boca formado por hueso) y el espacio pequeño detrás de las
muelas del juicio.
La cavidad bucal se ve involucrada en el sistema digestivo, el cual inicia en la boca y
termina en el ano. Este se divide en dos partes; tubular (midiendo de 10 a 12 metros en
adultos y se refiere al trayecto de boca a ano) y glandular (que se refiere a las glándulas
anexas). Este tiene como funciones principales el masticar, digerir, absorber y eliminar
restos de alimentos.
Por su parte; la boca cuenta con las funciones de masticar los alimentos, hablar, respirar,
y además inicia con el proceso de digestión. La boca se ubica en el tercio inferior de la
boca, bajo las cavidades nasales. Para su estudio se considera un cubo que se divide en
dos secciones generales; Vestíbulo bucal, es decir, el espacio entre dientes y la cara
interna de mejillas y labios, y boca, todo aquello que se encuentra dentro (cuando
cerramos).
Los labios, se dividen en superior e inferior. La parte superior está delimitada en la parte
superior por la base nasal, los surcos naso labiales (que van del ala nasal a la comisura
labial) serían los limites laterales, y finalmente el límite inferior sería el bermellón de
los labios. El labio inferior se delimita en la parte superior por el borde bermellón y
lateralmente por el surco mentolabial. En la parte exterior de la boca también
encontraremos el filtrum, el cual es una pequeña depresión o surco vertical que se
encuentra en el centro del labio superior, justo debajo de la nariz. Es una característica
anatómica que varía en tamaño y prominencia en cada persona. Así mismo podemos
observar un tubérculo labial, el cual es una elevación en la parte media del labio superior.
Y precisamente en la parte externa, también se encuentra el mentón, el cual puede tener
una fosa. En la parte interna se encuentra el frenillo labial bucal, el cual es un tejido
conectivo fibroso que se encarga de unir a la encía con el labio. Todas las personas tienen
dos frenillos de este tipo, uno que conecta al labio superior y otro al inferior.
Normalmente el inferior posee un tamaño y grosor más pequeño que el frenillo labial
superior. Cuando este frenillo es muy grande, puede hacer que los incisivos no se junten
y debe “recortarse”.
Hablando de su estructura, la piel se divide en epidermis y dermis. En esta vamos a
encontrar folículos filosos, los cuales, en hombres van a ser grandes, gruesos, largos y
numerosos, mientras que en las mujeres, son generalmente lo contrario. Aquí también
se encuentran las glándulas sebáceas, las cuales van a producir grasa para lubricar y las
glándulas sudoríparas, cuya función principal radica en refrescar o regular la
temperatura corporal. También se encuentra la capa muscular, refiriéndonos a los
músculos de los labios.
Después encontramos la submucosa, aquí se encuentran las glándulas salivales menores,
que se describen como pequeñas bolitas en la cara interna de los labios y producen saliva
para mantener húmeda la boca. Posterior a la submucosa, encontramos la mucosa, que
se sitúa en la cara interna de las mejillas, el labio, paladar blando y en la parte inferior
de la lengua y sirve para proteger las estructuras dentales. Esta suele ser de color rosado
en tez blanca y morada en tez morena.
Los labios tienen igualmente mucho riego sanguíneo. El labio superior cuenta con la
arteria labial superior y la arteria infraorbitaria. Mientras que el labio inferior es irrigado
por la arteria labial inferior y la arteria mentoniana. Es igualmente inervada en la parte
motora por el nervio facial (rama temporofacial y temporofacial superior e inferior) y la
sensitiva, en la parte superior por el nervio infraorbitario y la inferior por el nervio
mentoniano.
Refiriéndonos a las paredes laterales de la boca, también llamadas mejillas o carillos, no
encontramos algo por fuera, sin embargo, su piel también se divide en dermis y
epidermis, y músuclos como el buccinador, macetero, risorio y una parte del cigomático
mayor influyen sobre estos. En la parte interna, a nivel del segundo molar superior, sobre
la mejilla, encontramos el orificio del conducto parotídeo, que es por donde sale la saliva
de la glándula parotídea.
En cuanto a su inervación motora, es por parte del nervio facial (macetero, trigémino) y
la sensitiva por el nervio bucal (del nervio mandibular del trigémino).
Ahora bien la pared superior, también llamada bóveda palatina o paladar duro, cuenta
con una papila incisiva, la cual se localiza detrás de los incisivos centrales, y es por
donde sale el paquete esfenopalatino. Esta también cuenta con pliegues transversos del
paladar, también llamadas arrugas palatinas, las cuales son muy útiles especialmente en
los bebes o ancianos (desdentados) para que “mastiquen” al chocar la lengua contra el
paladar, y estas son únicas (al igual que las huellas digitales) entre los humanos.
En esta parte tambien se encuentra el denominado rafe palatino, el cual es la unión de
las mitades del paladar. En esta parte, la mucosa del paladar es gruesa y fibrosa y aquí
también se encuentra la cara inferior de las apófisis palatinas de los maxilares y de
palatinas. Hablando de vasos y nervios, en la parte anterior se encuentre la arteria
nasopalatina y en la posterior la arteria palatina superior o descendente. Su inervación
es totalmente sensitiva, anteriormente por el nervio nasopalatino y posteriormente por
el nervio palatino mayor.
Sobre la pared posterior del paladar, llamado también paladar blando, no tiene hueso, y
aquí se encuentra la aponeurosis palatina, la cual es una lámina fibrosa que va hacia atrás
y se va “desvaneciendo”, los músculos del paladar blando se van a insertar en esta parte.
Refiriéndonos a sus músculos, se encuentra el elevador de la úvula, que origina dos arcos
anteriores hacia la lengua (palatogloso) y 2 a la faringe (arcos palatofaringeos), este la
lleva hacia arriba y atrás, y es la espina nasal posterior al tejido de la úvula. El siguiente
músculo es el tensor del velo, que se origina en la fosa escafoidea de las pterigoides, con
porción vertical, que se dobla y porción horizontal y se inserta en la fosa. Esta se encarga,
como su nombre lo indica, de tensar el paladar. El músculo elevador del velo, dilata la
trompa auditiva, esto lo hace, por ejemplo, cada vez que deglutimos, libera aire y así se
“destapan” los oídos. El músculo palatofaríngeo, desciende el paladar blando y eleva la
faringe, se origina de la aponeurosis palatina del paladar blando. Se inserta entra en la
lengua de forma transversal posterolateralmente, mezclándose con
el músculo transverso intrínseco. Se inserta en la aponeurosis faríngea de la cara
externa de la amígdala; por debajo, en la base y línea media de la lengua. Finalmente el
músculo palatogloso, está contenido en el arco anterior y va de la aponeurosis palatina
a la base de la lengua. Deprime el paladar y eleva la lengua, cierra y abre el istmo de las
fauces (es el límite posterior de la cavidad oral, y comunica a ésta con la orofaringe).
En la parte anterior, es irrigado por la arteria faríngea, igualmente por aquí pasa la arteria
palatina superior o descendente y la arteria palatina inferior o ascendente. Su inervación
motora es por parte del nervio vago, excepto por el tensor del velo, este es por parte del
trigémino. Y su inervación sensitiva es por el trigémino, nervio palatino mayor.
Hablando específicamente de la lengua, esta es una estructura muscular en la cavidad
bucal, dividida en dos grandes porciones; anterior, bucal o parte móvil, que
representarían los 2/3 anteriores de la lengua y la posterior, faríngea o parte no móvil,
que sería 1/3 posterior de la lengua. Y finalmente, el tabique lingual y surco medio, que
separa la parte anterior de la lengua en dos mitades, izquierda y derecha.
Sus funciones principales son la masticación, gusto, habla y deglución. Su apariencia
suele ser rosada y está cubierta por numerosas “proyecciones” llamadas papilas. Los
cambios de color o de textura pueden reflejar problemas de salud. Como deficiencias
nutricionales o leucoplasia. Aunque, un aspecto infrecuente de la lengua puede ser por
una afección benigna e inocua, como por ejemplo la lengua fisurada.
En cuanto a sus músculos, se dividen en dos; extrínsecos, los cuales se originan fuera de
la lengua y se insertan en ella. Se encargan de mover la lengua e intrínsecos, los cuales
están confinados en la lengua y sus inserciones son en esta. Estos van a cambiar la forma
de la lengua. Los músculos extrínsecos son el músculo genigloso, que tiene su origen en
la espina mentoniana superior de la mandíbula, se inserta en el dorso de la lengua y el
hueso hioides y es inervado (al igual que el músculo hiogloso y el estigloso) por el nervio
hipogloso (NC XII), sus fibras centrales deprimen la lengua, sus fibras posteriores hacen
protruir la lengua, como en el gesto de sacar la lengua. El músculo hiogloso, se origina
en el cuerpo y asta mayor del hueso hioides, y se inserta en la parte lateral y cara inferior
de la lengua, y este deprime o tira de la lengua hacia el suelo de la boca y también retrae
la lengua. El músculo estilogloso se origina en la apófisis estiloide y ligamento
estilohioide y se inserta en la parte lateral y cara inferior de la lengua y algunas de sus
fibras están interdigitadas con fibras del músculo hipogloso. Su acción principal radica
en retraer la lengua y tirar de ella hacia arriba para la deglución. Finalmente el músculo
palatogloso, tiene su origen en la aponeurosis palatina del paladar blando (superficie
bucal). Se inserta en la cara lateral de la lengua donde algunas fibras se entremezclan
con el músculo transverso y otras a lo largo de la cara dorsal de la lengua. Este a
diferencia de los demás músculos extrínsecos es inervado por el nervio vago y plexo
faríngeo (NC X), y este músculo se encarga de elevar la porción posterior de la lengua
y desciende el paladar.
Los músculos intrínsecos son igualmente cuatro; longitudinal superior, el cual se origina
en el tabique lingual y capa submucosa cerca de la epiglotis y se inserta en los márgenes
linguales y al igual que el resto de los músculos intrínsecos, es inervado por el nervio
hipogloso, y sus acciones principales radican en acortar la lengua, y curva el vértice y
los márgenes laterales hacia arriba, lo que hace que la cara dorsal sea cóncava. El
músculo longitudinal inferior, se origina en la raíz de la lengua y el cuerpo del hioides,
así mismo se inserta en el vértice de la lengua y este acorta la lengua, ya que esta curva
el vértice de la lengua hacia abajo, lo que hace que la cara dorsal sea convexa. El
transverso se origina en el tabique lingual y se inserta en el tejido fibroso en la
submucosa de los márgenes de la lengua. Algunas fibras de entremezclan con el
palatogloso y este se encarga de estrechar la lengua y además la alarga. Y finalmente el
músculo vertical, tiene como origen la submucosa de la cara dorsal de la lengua e
inserción en la submucosa de la cara ventral de la lengua y este se encarga de ensanchar
la lengua y aplanarla.
En cuanto a las papilas gustativas, encontramos las papilas filiformes, estas son las más
pequeñas y abundantes, son proyecciones cónicas y alargadas de tejido conjuntivo, están
tapizadas de un epitelio estratificado plano muy creatinisado y su función es meramente
mecánica y las vamos a encontrar en la porción anterior de la lengua y en los extremos
libres. Las papilas fungiformes, son proyecciones en forma de hongo y se encuentran
situadas en la zona dorsal de la lengua, su función es gustativa ya que tiene corpúsculos
gustativos y estos se van a ver como puntos rojos sobresalientes y se encuentran
mayormente en la porción anterior de la lengua. Las papilas caliciformes, son grandes
con forma de cúpula y se encuentran en la mucosa por delante de lo que es el surco
terminal de la lengua y hay de 12 a 8 aproximadamente. Finalmente, las papilas foliadas
son como crestas bajas paralelas, separadas por hendiduras profundas en la mucosa y se
encuentran alineadas verticalmente y aparecen en los bordes laterales de la lengua.
En cuanto a su inervación general, la mucosa de los dos tercios anteriores de la lengua
está inervada por el nervio lingual, ramo del nervio craneal trigémino .Esta responde al
tacto y temperatura. La sensibilidad especial, es decir, para el gusto, la lengua, a
excepción de las papilas circunvaladas, recibe inervación de la cuerda del tímpano, ramo
del nervio facial (NC VII). La cuerda del tímpano se une al nervio lingual en la fosa
infratemporal y se extiende anteriormente en su vaina (envoltura alargada). En cuanto a
la sensibilidad general y especial, la mucosa posterior de la lengua y las papilas
circunvaladas reciben inversión del ramo lingual del nervio glosofaríngeo (NC IX).
Pequeños ramos del nervio laríngeo interno, ramo del nervio vago (NC X), aportan casi
toda la sensibilidad general y algo de la sensibilidad especial a una pequeña área de la
lengua situada inmediatamente anterior a la epiglotis. Estos nervios, sobre todo
sensitivos, llevan también fibras parasimpáticas secretomororas a las glándulas sensores
de la lengua.
Referencias
Norton, Neil S. Netter. Anatomía de Cabeza Y Cuello Para Odontólogos +
StudentConsult. 3a Edición ed., Elsevier, 2017.
Moore, Keith L, et al. Anatomía Con Orientación Clínica. 8th ed., L’hospitalet De
Llobregat (Barcelona) Etc., Wolters Kluwer/Lippincott Williams & Wilkins, D.L, 2017.
Virginia Rodríguez Díaz. (2021). Inervación propioceptiva de la lengua humana.
Dialnet, 1.
[Link]
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Notas de clase

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