Delito de aborto
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INDICE
I. INTRODUCCIÓN............................................................................................. 3
CAPÍTULO I: CONCEPTO Y CLASIFICACIÓN DEL ABORTO.........................5
1.1 Definiciones del aborto...................................................................................5
1.2. Clasificación del aborto.................................................................................7
1.3. El aborto en el contexto ético, social y religioso...........................................8
1.4. Posiciones Doctrinarias Sobre La Legalización Del Aborto........................10
CAPÍTULO II: ANÁLISIS PENAL DEL AUTOABORTO Y ABORTO
CONSENTIDO O NO CONSENTIDO...............................................................12
2.1. Artículo 114 del Código Penal.....................................................................12
2.2. Artículo 115 del Código Penal.....................................................................14
2.3. Artículo 116 del Código Penal.....................................................................15
CAPÍTULO III: AGRAVANTES Y ABORTO PRETERINTENCIONAL..............17
3.1. Concepto de circunstancias agravantes.....................................................17
3.2. aborto preterintencional..............................................................................18
CAPÍTULO IV: EXCEPCIONES PENALES AL ABORTO................................22
4.1. Art. 119 Aborto Terapéutico.........................................................................22
4.2. Art. 120 Aborto sentimental y eugenésico..................................................25
CAPÍTULO V: DERECHOS FUNDAMENTALES EN CONFLICTO..................26
5.1 Derecho a la vida del concebido..................................................................27
5.2 Derecho de la mujer a decidir sobre su cuerpo...........................................28
5.3 El conflicto de los derechos desde una perspectiva constitucional..............29
5.4 Interpretación del Tribunal constitucional sobre el aborto............................30
CAPÍTULO VI: JURISPRUDENCIA..................................................................31
VII CONCLUSIONES.........................................................................................32
VIII REFERENCIAS...........................................................................................35
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DELITO DE ABORTO
I. INTRODUCCIÓN
El aborto es uno de los temas más controvertidos del Derecho Penal
contemporáneo, debido a la confrontación de derechos fundamentales y valores
sociales profundamente arraigados, como el derecho a la vida del concebido y el
derecho a la libertad y salud de la mujer gestante. En el Perú, el tratamiento penal
del aborto está regulado en el Título I del Libro Segundo del Código Penal, desde
el artículo 114 al 120, estableciendo diferentes tipos penales que castigan o
excluyen de responsabilidad penal según el tipo de aborto, el consentimiento, el
agente que lo practica, y las circunstancias del caso.
La complejidad de la temática radica en su naturaleza multidisciplinaria:
intervienen aspectos jurídicos, bioéticos, médicos, religiosos y sociales. Desde
una perspectiva jurídica, el aborto plantea el debate sobre el inicio de la vida
humana, la protección jurídica del nasciturus y el alcance de los derechos
reproductivos de la mujer. En este sentido, la legislación penal debe buscar un
equilibrio entre la protección de la vida prenatal y el respeto a la dignidad,
autonomía y salud de la mujer.
El aborto, en su forma más amplia, puede definirse como la interrupción del
embarazo antes de que el feto sea viable fuera del útero materno. Según la
Organización Mundial de la Salud (OMS), se considera aborto a la interrupción del
embarazo antes de las 20 semanas de gestación o con un feto que pese menos
de 500 gramos (OMS, 2021). Esta definición, aunque de carácter médico, ha sido
ampliamente utilizada por legisladores y juristas para construir los tipos penales
correspondientes.
El objeto de estudio de esta monografía se centra en el análisis jurídico del aborto
según el Código Penal peruano, con especial énfasis en los artículos 114 al 120.
Se estudiarán sus distintas tipificaciones (autoaborto, aborto consentido, aborto
sin consentimiento, aborto terapéutico, entre otros), sus supuestos agravantes y
eximentes, y la jurisprudencia más relevante a nivel nacional e internacional.
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La importancia del presente trabajo radica en que el aborto no solo es una
cuestión penal, sino también una problemática de salud pública y de derechos
humanos. En contextos donde el aborto está penalizado de forma amplia, las
mujeres recurren a procedimientos clandestinos e inseguros, lo cual incrementa
los índices de mortalidad materna y afecta gravemente su dignidad (GIRE, 2022).
En consecuencia, un enfoque legal claro, proporcional y garantista resulta
indispensable para abordar este fenómeno de forma eficaz y respetuosa de los
derechos.
La justificación de esta monografía responde a la necesidad de contribuir al
debate académico y jurídico sobre la constitucionalidad, proporcionalidad y
eficacia de la regulación penal vigente sobre el aborto en el Perú. El estudio se
apoya en doctrina especializada, análisis jurisprudencial y fundamentos
constitucionales que permiten evaluar si las normas penales actuales son
adecuadas o si requieren de una reforma.
En cuanto a la metodología, se utiliza un enfoque cualitativo y dogmático, basado
en el análisis normativo, doctrinal y jurisprudencial. Se revisará el texto del Código
Penal, opiniones de autores reconocidos del Derecho Penal, pronunciamientos
del Tribunal Constitucional y sentencias relevantes tanto nacionales como
internacionales.
Finalmente, la estructura del presente trabajo se divide en seis capítulos:
En el Capítulo I, se presentan los conceptos fundamentales del aborto desde una
perspectiva médica, jurídica y social.
El Capítulo II aborda el análisis jurídico del autoaborto, el aborto consentido y el
aborto sin consentimiento.
En el Capítulo III, se estudian los supuestos agravados y el aborto
preterintencional.
El Capítulo IV analiza los casos en los que el aborto no es punible: aborto
terapéutico, sentimental y eugenésico.
El Capítulo V reflexiona sobre el conflicto entre derechos fundamentales: el
derecho a la vida del concebido y los derechos de la mujer.
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Y en el Capítulo VI, se realiza un análisis del caso internacional, Karen Noelia
Llantoy Huamán vs. Perú (Comité de Derechos Humanos de la ONU,
Comunicación N.º 1153/2003).
Este trabajo busca ofrecer una visión integral y crítica de la regulación penal del
aborto en el Perú, proponiendo aportes jurídicos que permitan una legislación más
justa, respetuosa de los derechos humanos y acorde con la realidad social del
país.
CAPÍTULO I:
CONCEPTO Y CLASIFICACIÓN DEL ABORTO
1.1 Definiciones del aborto
1.1.1 Definición Medica
El aborto desde el ámbito medico es la interrupción del embarazo en fechas
donde el feto no ha logrado plena maduración para sobrevivir fuera del útero
materno según la OMS define al aborto como expulsar o extraer un embrión del
vientre de la madre cuando este no a logrado establecer el peso y la maduración
necesaria para sobrevivir al mundo. cuando el embrión pesa menos de 500gr y
tenga menos de 22 semanas de concebido. Gonzales Chavesta (2018)
se considera que el aborto puede tener diferentes factores en el término medico
puede darse por causas biológicas o decisión personal que comprometa la vida
de la madre se da con el consentimiento de los protocolos médicos y clínicos que
determinen la viabilidad de que tanto la madre como el concebido puedan
sobrevivir.
Se puede dar de maneta espontanea, inducida o provocada, espontaneo cuando
por motivos naturales debido a alteraciones medicas o patologías infecciosas el
feto no logra su maduración y crecimiento en el útero materno el cual es
interrumpido de manera natural sin intervención externa, de manera provocada es
la interrupción del embarazo con motivos terapéuticos sociales o de índole
personal.
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En el Perú utilizan métodos con fármacos como el misoprostol o la mifepristona y
también métodos quirúrgicos como la aspiración manual Endo uterina (AMEU) y
el legrado uterino, se dan frecuentemente con fines terapéuticos los cuales pasan
por análisis clínicos donde el medico es el profesional responsable de evaluar el
riesgo de la madre al seguir con el embarazo lo que en algunos casos se opta por
hacer la interrupción sin que este tenga efecto jurídico.
esta definición se da a cualquier manera de que se a dado el aborto sea
espontaneo o provocado e intencional.
Ejemplo medico:
un embarazo ectópico en el que el feto se desarrolla fuera del útero la madre
requiere un aborto clínico ya que no se va a poder concretar el nacimiento del
feto, donde será un aborto inducido con base médica.
1.1.2. Definición Jurídica
En el ámbito jurídico el aborto es la interrupción del embarazo con total intención
de impedir que el feto siga su curso y logre nacer, está regulado por el código
penal peruano.
Según Quintanilla (2017) Es el acto de expulsar al feto del útero de la madre sin
que este haya desarrollado su maduración para poder sobrevivir al mundo sea
esta con o sin consentimiento de la madre, el autor hace referencia que en el Perú
es determinado un delito salvo las excepciones permitidas por la ley.
en nuestra legislación peruana en el artículo 119 del código penal se refiere al
aborto terapéutico como el acto que no es punible dentro de nuestro
ordenamiento jurídico cuando este se dé con total consentimiento de la madre y
por tratarse de la única manera de salvar su vida de algún mal grave.
el aborto dentro de estos ámbitos médicos y jurídicos son procedimientos que se
realizan de acuerdo a lo permitido y lo limitado , si es en cuanto la gestante tiene
algún riesgo para su vida entrara a tallar el diagnóstico clínico por parte de los
especialistas de la salud que serán quienes certificaran que la acción de
interrumpir el embarazo se está dando con el fin de proteger la vida humana de la
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madre , sin embargo en el término jurídico legal del derecho penal se tendrá
especificaciones en donde no está penado dicho acto .
En el marco jurídico penal del Perú, Hurtado Pozo (1994) clasifica el aborto en
diferentes tipos, según los artículos 114 al 120 del Código Penal:
aborto consentido (Art. 115) se da cuando la gestante brinda su
autorización para poner fin al embarazo, este puede ser realizado por la
propia mujer o con la ayuda de una tercera persona, este hecho para el
derecho penal es punible.
Aborto no consentido (Art.116) se da cuando se lleva a cabo la interrupción
del embarazo sin que la gestante haya brindado su aprobación se
determina un delito grave existe agravantes si el hecho se realizó usando
el engaño la violencia o amenaza.
aborto cometido por la misma gestante (Art, 114) cuando la propia gestante
realiza un auto aborto este hecho es penado por la ley.
aborto preintencional (Art. 118) cuando la muerte del feto ocurre por una
acción delimitada con la finalidad de causar daño a la mujer.
aborto agravado (arts. 115y 116, segundo párrafo) cuando a causa del
aborto llega a perder la vida el feto y también la madre que se encontraba
gestando.
aborto atenuado (Art 120) se da cuando las causas del acto se a producido
en contextos de excepción, la pena tiende a reducirse, si el embarazo fue
consecuencia de una violación sexual o incesto, cuando el feto se
encuentre con alguna malformación física o psíquica.
aborto terapéutico (Art. 119) es el único caso donde el aborto no es punible
y resulta legal, es permitido en la legislación porque se trata de salvar la
vida o mantener la salud de la gestante, teniendo en cuenta que se tiene
que realizar con el consentimiento de la madre y por un profesional de la
salud autorizado.
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1.2. Clasificación del aborto
Aborto espontaneo: es el tipo de aborto de manera natural donde no interviene
ni la gestante ni terceras personas es principalmente por problemas de salud por
anomalías genéticas, patologías infecciosas, o problemas hormonales, donde el
feto no logra desarrollarse ni madurar en el útero de la madre, teniendo como
resultado la interrupción del embarazo.
ejemplo: El aborto natural por alguna malformación fetal o problemas patológicos
en la gestante.
Aborto inducido: es la interrupción del embarazo de forma deliberada con fines
terapéuticos o no, se puede dar de manera legal si este está realizado por causas
que la ley si lo permite y no es punible donde se busque el cuidado de la vida de
la gestante, por otro lado, se da de manera ilegal en lugares sin autorización
sanitaria ni las medidas necesarias este acto si es punible según el código penal.
Aborto terapéutico: es el único tipo de aborto que dentro de las normas legales
no es punible, se da con la finalidad de la protección de la vida humana de la
mujer que está en estado de gestación, se dice que es el aborto legalmente
permitido.
1.3. El aborto en el contexto ético, social y religioso
1.3.1. Contexto Ético
El aborto trae consigo controversia dentro de la ética por un lado nos
encontramos frente a la decisión de la madre gestante en su cuerpo y por otro
lado el derecho fundamental de la vida , hay aspectos que especifican que el
aborto debe ser despenalizado ya que la mujer es dueña de su cuerpo y tiene
plena decisión de si desea concebir o no , argumentando que obligarle a una
gestante a que continue con un embrazo no deseado le trae consigo problemas
en la vulneración de su dignidad , su salud , y en el ámbito de la psicología
desnaturaliza su estabilidad de la mente.
Se manifiesta que el estado debería brindar protección al momento de interrumpir
un embarazo si el contexto donde se realizó la fecundación fue producto de una
violación, malformación física grave.
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Por otro lado, y con decisiones y opiniones divididas hay las que no están de
acuerdo en el ámbito ético que se realice un aborto ya que la vida humana tiene
inicio en su concepción por lo tanto al realizar un aborto se estaría quitando la
vida a una persona humana sin proteger su dignidad y derecho fundamental,
asimismo, el acto de legalizar el aborto desde un punto de vista ético-seria vano
podría contribuir al no respeto de la vida humana y la concepción.
Según Hurtado Pozo (1994), el debate ético sobre el aborto no puede reducirse a
una dicotomía moralista, pues debe considerar las circunstancias sociales,
económicas y personales que llevan a las mujeres a recurrir al aborto, evitando
respuestas dogmáticas.
1.3.2. Contexto Social:
en el ámbito social el aborto se da en hábitos de diferentes estatus sociales si nos
referimos a factores económicos podemos darnos cuenta de que las personas
con escasos recursos son las cuales con frecuencia se exponen en peligro al
aborto clandestino poniendo en riesgo su vida, mientras que las mujeres con
estatus social más alto acuden a abortos seguros.
en cuanto al derecho penal la legislación castiga a la mujer que ejerce dicho delito
mientras que los varones responsables no siempre enfrentan las mismas
consecuencias, no hay una equidad de género respecto a la responsabilidad.
Salud pública: Hurtado Pozo (1994) señala que la criminalización del aborto
genera consecuencias negativas:
Aumenta los abortos clandestinos.
Eleva la mortalidad materna.
Carga los hospitales con casos graves de complicaciones.
El aborto ilegal a dado pie a que haya clínicas que se dediquen a este delito de
manera clandestina sin ningún control sanitario los cuales lucran y se aprovechan
de la necesidad de las mujeres en su momento de desesperación, poniendo en
riesgo su propia vida.
1.3.3. Contexto Religioso:
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En el ámbito religioso la iglesia católica que es la que tiene mayoría de fieles en el
Perú refiere que la vida humana comienza desde la concepción , hace referencia
que el aborto es un pecado muy grave a los ojos de dios que atenta contra la
dignidad humana , condena este acto por cualquier contexto que se haya
desarrollado la concepción a si este haya sido producto de una violación ,
favorece a la protección de la vida humana desde el inicio de su vida ( la
concepción) y al finalizarla con la muerte.
Hurtado Pozo (1994) advierte que la postura religiosa sobre el aborto, aunque
relevante en el plano moral, no debe imponerse en la legislación penal, pues el
derecho penal debe regular la convivencia en una sociedad plural, no imponer
dogmas.
Según él:
La criminalización rígida del aborto refleja la influencia histórica de la moral
católica en la legislación.
La política criminal debe evitar castigar con base en creencias religiosas,
respetando la libertad de conciencia y la dignidad de las mujeres.
En otras religiones como el judaísmo y el islam puede permitir el aborto por
diferentes contextos como el estar en peligro eminente la vida de la madre, pero
sigue viéndose como un tema que genera sensibilidad.
1.4. Posiciones Doctrinarias Sobre La Legalización Del Aborto
1.4.1. Doctrina conservadora
Brinda su respaldo a la preservación de la vida humana desde su concepción, en
el Perú está vigente salgo en el aborto terapéutico que no es punible en el
ordenamiento jurídico.
Los argumentos que se presentan es que la vida humana empieza desde la
concepción, el aborto este atentado contra el derecho primordial de las personas,
el derecho a la vida, si se despenaliza el aborto se abre la puerta a la banalización
y desorden.
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Esta visión se refleja en sectores jurídicos y religiosos que respaldan la
prohibición del aborto, salvo el aborto terapéutico (único permitido por el art. 119
del Código Penal Peruano).
1.4.2. Doctrina intermedia o de despenalización parcial.
El penalista José Hurtado Pozo (1994) sostiene que el aborto, si bien implica la
interrupción de la vida intrauterina, no siempre debe considerarse punible, sobre
todo cuando:
Está en riesgo la vida o salud de la mujer.
El embarazo proviene de una violación sexual.
Existen graves malformaciones en el feto.
Hurtado Pozo considera que la legislación peruana debería revisar su tratamiento
del aborto, pues el derecho penal no puede resolver problemas sociales
complejos con sanciones.
"En algunos casos, la penalización del aborto constituye una forma de violencia
institucionalizada contra la mujer, especialmente cuando se ignoran las
circunstancias particulares del embarazo." Hurtado Pozo (1994, p. 74)
1.4.3. Doctrina abolicionista o de legalización plena
Sostiene que el aborto debe ser legalizado de manera amplia, especialmente en
las primeras semanas de gestación, como parte de los derechos sexuales y
reproductivos de la mujer.
La mujer es titular del derecho a decidir sobre su cuerpo y su maternidad.
El Estado debe garantizar el acceso a servicios de aborto seguros para
proteger la salud pública.
La criminalización del aborto solo genera abortos clandestinos y riesgos
sanitarios.
El derecho a la autodeterminación reproductiva forma parte de los
derechos humanos.
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Esta visión es sostenida por corrientes feministas y organismos como la
Organización Mundial de la Salud (OMS) y el Comité de Derechos Humanos de
las Naciones Unidas.
Ejemplo doctrinal:
La Corte Interamericana de Derechos Humanos ha reconocido que los
Estados deben proteger la salud y la dignidad de las mujeres, evitando
restricciones excesivas al aborto en casos de salud o violación.
CAPÍTULO II
ANÁLISIS PENAL DEL AUTOABORTO Y ABORTO CONSENTIDO O NO
CONSENTIDO
2.1. Artículo 114 del Código Penal
2.1.1. Auto aborto
El artículo 114 penaliza el auto aborto, estableciendo sanciones moderadas para
la mujer que lo practica o consiente, pero con un marco jurídico que permite
excepciones en casos terapéuticos y reconoce la autonomía reproductiva en línea
con estándares internacionales. El auto aborto es penalmente sancionado en el
Perú conforme al artículo 114 del Código Penal, reconociendo la responsabilidad
penal de la mujer que interrumpe voluntariamente su embarazo, ya sea por acción
directa o por consentimiento dado a un tercero.
Según, Rodríguez Ramírez, G. (2015), refiere que “El Aborto se refiere a la
interrupción de una gestación durante la etapa en la que el feto todavía no es
viable. Se considera viable a un feto cuando puede sobrevivir sin depender del
cuerpo materno”. En resumen, el autoaborto es el acto por el cual la mujer
provoca o consiente la interrupción de su embarazo, y está penado con hasta dos
años de prisión o trabajo comunitario en el Perú.
El Artículo 114 del Código Penal Peruano explica que “La mujer que instiga a otro
a hacerlo, será castigada con una pena de cárcel no mayor a dos años o con la
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prestación de servicios comunitarios de cincuenta y dos a ciento cuatro jornadas.”.
Asimismo, el articulo 114 sanciona dos conductas distintas:
Auto Aborto Propiamente Dicho:
Cuando la mujer causa voluntariamente la interrupción de su embarazo.
Es un delito doloso, porque exige que haya intención directa de abortar.
Aborto con consentimiento:
Cuando la mujer permite que otra persona le cause el aborto.
Aunque ella no lo realice directamente, su consentimiento es penalmente
relevante.
Penas contempladas:
La mujer que realiza un autoaborto será castigada con una pena de reclusión no
superior a dos años o, en cambio, con un tributo de servicio comunitario de
cincuenta y dos a ciento cuatro jornadas.
2.1.2. Aspectos relevantes:
El grado de participación de la mujer, sea como autora directa, coautora,
instigadora o cómplice, no excluye la aplicación de la sanción.
La tentativa de autoaborto también es punible.
La jurisprudencia ha precisado que el delito solo existe si el feto tiene
menos de 20 semanas de gestación y un peso mínimo de 500 gramos.
Esta figura legal busca sancionar el obstáculo voluntaria del embarazo
realizada por la propia mujer, diferenciándola de otras formas de aborto
donde intervienen terceros.
2.1.3. Naturaleza jurídica:
Es un delito contra la vida del concebido, ubicado dentro del Título I del
Libro Segundo del Código Penal Peruano.
La mujer es sujeto activo del delito, lo que significa que solo ella puede
cometer este delito en esta forma específica (autoaborto o aborto
consentido).
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La pena es relativamente leve, lo que refleja cierto reconocimiento de las
circunstancias personales de la mujer.
2.1.4. Detalles adicionales
La ley contempla dos modalidades:
Autoaborto activo: cuando la mujer realiza directamente el aborto.
Autoaborto pasivo: cuando la mujer consiente o coopera para que otro lo
practique.
La intervención o grado de participación de la mujer, ya sea como autora,
coautora, instigadora o cómplice, no excluye la aplicación de la sanción.
La jurisprudencia ha precisado que este delito solo puede existir si el feto tiene
menos de 20 semanas de gestación y un peso mínimo de 500 gramos.
Elementos del tipo penal
Sujeto activo: la mujer embarazada.
Conducta punible: Causarse a sí misma el aborto y Permitir que otra persona
lo haga con su consentimiento.
Resultado: interrupción del embarazo (muerte del concebido).
Elemento subjetivo: dolo (intención).
2.2. Artículo 115 del Código Penal
2.2.1. Aborto consentido
Se considera aborto consentido cuando una persona causa el aborto con el
consentimiento de la gestante. Este artículo busca sancionar a quienes
intervienen en la práctica del aborto con la aprobación de la mujer, estableciendo
un régimen penal que protege la vida y la integridad de la gestante, pero
reconociendo la participación voluntaria de la mujer en el acto. El aborto
consentido, según el artículo 115 del Código Penal, es un delito cometido por
quien ejerce un aborto con la aprobación de la mujer embarazada, y contempla
una pena agravada si es un profesional de salud, debido al deber ético y legal de
proteger la vida.
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Pena: El individuo que provoque el aborto con el permiso de la mujer recibirá una
pena de reclusión no inferior a uno ni superior a cuatro años.
Agravante por muerte: Si se produce la muerte de la señora y el funcionario
pudo anticipar este desenlace, el castigo será no inferior a dos ni superior a cinco
años.
En el texto m115 del Código Penal Peruano menciona que, " El individuo que
provoca el aborto con el consentimiento de la mujer, será sancionado con una
pena de reclusión no inferior a uno ni superior a cuatro años. Si el agente es
médico, obstetra, farmacéutico u otro profesional de salud, la pena privativa de
libertad será no menor de uno ni mayor de seis años."
Aspectos importantes
El consentimiento de la gestante es un requisito indispensable para que se
configure este delito.
El sujeto activo es la persona que practica el aborto, no la mujer gestante.
La pena es más severa que la del autoaborto (Artículo 114), reflejando la
intervención de un tercero.
En caso de muerte, la sanción se agrava, reconociendo la gravedad del
resultado.
Elementos del tipo penal:
Sujeto Activo: cualquier individuo que cause el aborto (puede ser profesional o
no).
Sujeto pasivo: el concebido y, en un segundo plano, la madre gestante.
Conducta punible: causar la interrupción del embarazo con el consentimiento de
la mujer.
Resultado: muerte del concebido.
Elemento subjetivo: dolo (intención de causar el aborto con el acuerdo de la
mujer).
2.3. Artículo 116 del Código Penal
2.3.1. Aborto sin consentimiento
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Es el acto de provocar el aborto de una mujer sin que ella lo consienta. Es decir,
se trata de la interrupción del embarazo realizada en contra de la voluntad de la
gestante, ya sea que ella ignore las intenciones del tercero o que, conociéndolas y
rechazándolas, sea sometida a la interrupción de su embarazo mediante
violencia, engaño, amenaza u otros medios.
Esta conducta establece una de las formas más peligrosos de delito en materia de
aborto, pues atenta no solo contra la vida del feto, sino también contra la
autonomía, la libertad y la integridad de la mujer gestante. El aborto sin
consentimiento es una de las formas más graves de interrupción del embarazo en
el orden penal peruano, ya que afecta tanto al concebido como a la libertad de la
mujer. La ley castiga duramente estas conductas, sobre todo cuando se ejercen
mediante violencia, amenazas o engaño, pues configuran una agresión directa
contra la autonomía personal y la dignidad humana. Este artículo protege la
autonomía y la integridad de la mujer gestante, considerando especialmente
grave la realización del aborto en contra de su voluntad, y establece penas más
severas en caso de consecuencias fatales. (Medina, D. 2015).
El Artículo 116 del Código Penal Peruano menciona que, “Si se produce el aborto
sin el permiso de la mujer, será sancionado con una pena de prisión no inferior a
tres ni superior a cinco años. Si hubo violencia, intimidación o engaño, el castigo
será no inferior a cinco ni superior a diez años”.
Pena principal: La penalización es una pena de reclusión no inferior a tres ni
superior a cinco años.
Pena agravada: Si el aborto provoca la muerte de la mujer y el agente pudo
anticipar este desenlace, el castigo será no inferior a cinco ni superior a diez años.
Formas de comisión agravada
El artículo prevé una pena más grave si el aborto se comete:
Con violencia física (golpes, fuerza).
Con amenaza (intimidación, coacción).
Con engaño (mentir sobre un tratamiento, ocultar consecuencias, sedar sin
consentimiento). En estos casos, la pena sube hasta 10 años de prisión.
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Elementos del tipo penal
Sujeto activo: cualquier individuo que cause el aborto (sea profesional de salud o
no).
Sujeto pasivo: el concebido y también la mujer embarazada, que en este caso es
víctima directa.
Conducta punible: provocar un aborto sin consentimiento de la gestante.
Elemento subjetivo: dolo (intención de causar el aborto sin aprobación de la
mujer).
Resultado: interrupción del embarazo (muerte del concebido).
Importancia jurídica
Protege doblemente la vida: tanto la del concebido, como la libertad y
autonomía de la mujer gestante.
Se considera una forma especialmente grave de aborto por atentar contra
la voluntad y dignidad de la mujer.
Formas de comisión agravada
El artículo prevé una pena más grave si el aborto se comete:
Con violencia física (golpes, fuerza).
Con amenaza (intimidación, coacción).
Con engaño (mentir sobre un tratamiento, ocultar consecuencias, sedar sin
consentimiento). En estos casos, la pena sube hasta 10 años de prisión.
CAPÍTULO III: AGRAVANTES Y ABORTO PRETERINTENCIONAL
primer lugar las circunstancias agravantes, que posibilitan una mayor penalización
conforme al principio de proporcionalidad en el Derecho Penal Peruano, y luego
se aborda el aborto preterintencional, figura donde se analiza su tipicidad,
elementos, tratamiento doctrinal y su relación con las agravantes. Se pretende
mostrar cómo interactúan ambas figuras y su efecto en la determinación de la
pena concreta.
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3.1. Concepto de circunstancias agravantes
Las circunstancias agravantes son elementos externos al tipo penal que, sin
alterar la consumación del delito, intensifican su reproche penal al aumentar la
culpabilidad o antijuridicidad del hecho. Según Díez Ripollés (2002), estas
circunstancias "no modifican el núcleo típico del delito, pero permiten agravar la
pena debido al empleo de medios o condiciones que aumentan la gravedad de la
acción". Este enfoque subraya que las agravantes no crean nuevos delitos, sino
que profundizan el reproche moral y penal del mismo.
3.1.1 Fundamento jurídico de las agravantes
Las circunstancias agravantes tienen como base el principio de proporcionalidad y
la necesidad de individualizar la pena conforme al grado de reproche moral y
peligro que representa el sujeto. En el contexto peruano, el artículo 46 del Código
Penal especifica dichas circunstancias, apoyado por el artículo 45 A que regula su
incidencia en el sistema de tercios (Ley 30076, 2013)
3.1.2 Clasificación de las agravantes
Las circunstancias agravantes pueden ser de dos tipos: genéricas, aplicables en
cualquier delito (como la premeditación, abuso de confianza o violencia); y
específicas, propias de ciertos delitos y que excluyen la aplicación conjunta con
las genéricas por aplicación del principio de especialidad (Polanco. V, 2015)
3.1.3 Efectos jurídicos de las agravantes
Cuando concurren exclusivamente agravantes, la pena concreta se sitúa en el
tercio superior del marco legal. Si además existen agravantes cualificadas, la
pena puede incluso superar el máximo legal del delito (Ley 30076). El
procedimiento judicial exige dividir la pena en tres niveles según el artículo 45 A,
como lo corroboran diversos manuales de derecho penal y jurisprudencia peruana
(Prado. S, 2016).
3.2. aborto preterintencional
3.2.1 Definición y naturaleza jurídica
El aborto preterintencional se configura cuando una persona, habiendo tenido
conocimiento del embarazo, utiliza violencia provocando lesiones que terminan en
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la muerte del feto sin haber pretendido originariamente dicho resultado. Bustos
Ramírez (1991) considera que existe una forma de dolo respecto al acto violento,
junto con culpa respecto al resultado, ya que el agente “identifica violencia como
medio, pero no prevé la muerte” (p. 94)
3.2.2 Tipificación en el Código Penal Peruano
El art. 118 CP establece que quien «con violencia ocasiona un aborto, sin haber
tenido el propósito de causarlo, siendo notorio o constándole el embarazo», será
sancionado con pena privativa de libertad no mayor de dos años o con prestación
de servicio comunitario entre 52 y 104 jornadas (LP Derecho, 2023). Este tipo
penal refleja una estructura compleja que conjuga dolo en el acto y culpa en el
resultado, conforme lo previsto por el legislador desde el Código de 1924
3.2.3 Análisis doctrinal del aborto preterintencional
La doctrina penal ha interpretado esta figura como un tipo híbrido que requiere
dolo en la acción violenta y culpa en la consecuencia. Según Bustos Ramírez, “el
aborto preterintencional es en realidad un delito de aborto que admite la culpa, ya
sea consciente e inconsciente; sin embargo, puede cometerse por dolo eventual”.
Un análisis doctrinal más amplio sostiene que esta configuración protege el
principio de culpabilidad, al exigir tanto conocimiento del embarazo como uso de
la violencia, aunque no se desee específicamente el aborto (Polar, C. 2018).
3.2.4 Jurisprudencia relevante
En la práctica judicial peruana, LP Derecho (2023) recoge criterios según los
cuales debe probarse que el agente sabía del embarazo y actuó violentamente,
sin intención directa de provocar el aborto. Cabe destacar que la jurisprudencia
local considera una pena proporcional al tipo híbrido descrito, aunque la
valoración del dolo eventual sigue siendo debatida (LP Derecho. 2023).
3.2.1 ¿Existen agravantes aplicables al aborto preterintencional?
Sí, al tratarse de un hecho ilícito que incluye violencia, parece aplicable un
conjunto de agravantes previstas por el art. 46 del Código Penal Peruano. Entre
las genéricas se destaca la utilización de medios peligrosos o fuerza excesiva.
Según Mendoza Ayma (2021), “cuando el agente utiliza violencia física contra la
19
gestante para provocar el aborto, se configura claramente el agravante por
medios peligrosos”, lo que permite ubicar la pena en el tercio superior del marco
legal habitual (p. 188). También puede ser relevante el agravante de abuso de
autoridad o condición, si el agresor tenía relación de poder con la víctima (Tamayo
Patiño, 2012).
3.3.1 Problemas de imputación penal
[Link] Acreditación del conocimiento del embarazo
Un problema recurrente es acreditar que el agente conocía del embarazo, ya que
sin ello no puede aplicarse la figura preterintencional. Polar (2018) argumenta que
“la ausencia de indicios claros sobre el estado de gestación de la víctima impide
que se configure el tipo penal del art. 118”, lo cual dificulta la imputación de
agravantes relacionadas con violencia específica contra una gestante (p. 37)
[Link] Determinación del dolo y la culpa
Otro desafío radica en la distinción entre dolo y culpa. Bustos Ramírez (1991)
señala que el componente doloso recae sobre la acción violenta, mientras que la
muerte del feto se imputa como culpa. Sin embargo, en ocasiones la conducta
puede elevarse a dolo eventual si el resultado era previsible y asumido por el
agresor (p. 96).
[Link] Encadenamiento de agravantes
Si se acreditan medios peligrosos, relación de autoridad o discriminación contra la
víctima embarazada, pueden concurrir varias agravantes. No obstante, la
aplicación de agravantes específicas excluye algunas genéricas por el principio de
especialidad (Antolisei, 2016), lo que exige una interpretación sistemática por
parte del juez (p. 35).
3.3.2. Propuesta de aplicación práctica
La aplicación práctica de agravantes en el delito de aborto preterintencional exige
una cuidadosa interpretación judicial para garantizar que la sanción sea
proporcional a la conducta desplegada por el agente. En este contexto, se
considera que una de las agravantes más comunes y aplicables es el uso de
20
medios peligrosos, por ejemplo, cuando el agresor emplea armas contundentes o
golpes de intensidad desproporcionada para atacar a la mujer embarazada. Este
tipo de conducta puede justificar la imposición de la pena en el tercio superior del
marco legal previsto, conforme al artículo 46 del Código Penal y a la doctrina
penal mayoritaria (Tamayo Patiño, 2012).
Otra agravante frecuentemente presente en este tipo de delitos es el abuso de
autoridad, confianza o superioridad, sobre todo cuando el agente mantiene una
relación asimétrica con la víctima, como sucede en casos de violencia de género,
violencia intrafamiliar o violencia por parte de un empleador. En tales situaciones,
no solo se afecta la integridad corporal, sino que se vulnera una relación de
confianza que agrava el desvalor de la conducta. Como señala Mendoza Ayma
(2021), estas circunstancias reflejan una mayor peligrosidad del agente y justifican
el agravamiento de la pena.
En cuanto a la pena concreta, el artículo 118 del Código Penal peruano establece
una sanción no mayor de dos años o, en su defecto, la prestación de servicio
comunitario. Sin embargo, cuando concurren agravantes como las mencionadas,
el juez puede incrementar la pena dentro del tercio superior, elevándola por
encima del estándar base. Así, si la pena abstracta máxima es de dos años, el
juez puede imponer una sanción próxima al límite legal o, en casos graves,
evaluar la sustitución de la prestación de servicios comunitarios por pena efectiva
de reclusión, siempre que se justifique debidamente y conforme al principio de
legalidad y proporcionalidad (Polar, 2018).
Es importante considerar también que si concurren dos o más agravantes, el
incremento punitivo puede ser mayor, pero debe evitarse la duplicidad o
sobrevaloración de circunstancias que se superpongan. En este sentido, Antolisei
(2016) advierte que cuando una agravante específica ya está prevista por el tipo
penal (por ejemplo, el uso de violencia para configurar el aborto preterintencional),
no puede considerarse nuevamente como agravante genérica, pues ello violaría
el principio de non bis in idem.
Finalmente, se recomienda que el juzgador realice una valoración sistemática e
individualizada de los hechos, teniendo en cuenta no solo la gravedad del acto
21
violento y el resultado no querido (el aborto), sino también el contexto en que
ocurrió, el conocimiento del embarazo por parte del autor y el impacto en la
víctima. Solo así se podrá aplicar correctamente las agravantes, respetando los
derechos fundamentales y el debido proceso.
CAPÍTULO IV
EXCEPCIONES PENALES AL ABORTO
En el marco del ordenamiento jurídico peruano, el aborto constituye, en principio,
un delito sancionado penalmente. No obstante, el Código Penal (de ahora en
adelante C.P.) contempla determinadas excepciones que permiten la interrupción
del embarazo en situaciones específicas, sin generar responsabilidad penal o con
una reducción significativa de la sanción correspondiente.
Estas excepciones están reguladas principalmente en los art. 119 y 120 del C. P.
El art. 119 se refiere al llamado aborto terapéutico, mientras que el art. 120
establece dos causales particulares que se detallarán en el desarrollo del
presente capítulo.
El análisis de estas excepciones resulta fundamental para comprender el enfoque
del sistema penal peruano frente a la complejidad del aborto. Estas disposiciones
reconocen circunstancias en las que se justifica o mitiga la responsabilidad penal,
reflejando así las tensiones existentes entre derechos potencialmente en conflicto.
Además, dichas normas han sido objeto de interpretación por parte del Poder
Judicial y de amplio debate en la doctrina, especialmente en un contexto donde
los derechos reproductivos y la salud pública adquieren una importancia
creciente.
En las secciones siguientes, se desarrollará un estudio detallado de cada una de
estas causales, abordando su regulación normativa, los requisitos que las
sustentan, su aplicación en la práctica y los desafíos que enfrentan dentro del
contexto jurídico y social peruano.
22
4.1. Art. 119 Aborto Terapéutico
El artículo en cuestión dentro de nuestro marco legal establece la excepción penal
denominada aborto terapéutico, siendo esta la única causal de aborto no
sancionada penalmente en la legislación peruana vigente. De acuerdo con esta
disposición, no se considera punible el aborto llevado a cabo por personal médico
calificado, previa conformidad de la gestante o, en su defecto, de quien la
represente legalmente, siempre que dicho procedimiento constituya la única
alternativa disponible para preservar la vida de la mujer o para evitar afectaciones
graves y permanentes en su integridad física o mental.
4.1.1. Fundamento Legal
El art. 119 resguarda la protección de la vida y la integridad física y mental de la
gestante, al reconocer que, en circunstancias extremas, la interrupción del
embarazo puede ser necesaria para prevenir consecuencias irreversibles o
incluso la muerte. Para que esta excepción sea válida, deben cumplirse ciertos
requisitos fundamentales:
Que el procedimiento sea realizado por un médico, asegurando una
intervención profesional y técnicamente adecuada.
Que la mujer embarazada, o en su defecto su representante legal,
otorgue un consentimiento informado.
Que el aborto represente el único recurso médico posible para
garantizar la supervivencia de la mujer embarazada o para evitar
una consecuencia médica seria y de carácter permanente, ya sea en
el plano físico o mental.
En este sentido, Ramón, Obregón y Tipiani (2019) subrayan la necesidad de
incorporar el bienestar psicológico dentro de los criterios del aborto terapéutico, ya
que resulta fundamental para garantizar tanto el bienestar como la dignidad de la
mujer. En este sentido, consideran que el art. 119 debe ser interpretado y aplicado
teniendo en cuenta esta dimensión integral de la salud.
Sin embargo, en junio del presente año, el Instituto Nacional Materno Perinatal
(INMP) aprobó la Resolución Directoral N.º 200-2025-DG-INMP/MINSA, que
23
actualiza la Guía de Procedimiento de Aborto Terapéutico, dejando sin efecto la
guía anterior de 2024. Esta actualización redujo de quince a once los supuestos
médicos que permiten la práctica de dicho procedimiento, eliminando causales
vinculadas a la salud mental de la gestante, como el daño psicológico por
violación sexual, psicosis puerperal y malformaciones fetales incompatibles con la
vida.
Este cambio ha generado un intenso debate público y político, pues mientras
algunos sectores celebran la adecuación de la guía a criterios restrictivos,
organizaciones de DD. HH. y especialistas en salud advierten que la eliminación
de estas causales vulnera derechos fundamentales de las mujeres y niñas,
particularmente en casos de violencia sexual. La actual resolución evidencia la
tensión existente entre la regulación formal del aborto terapéutico en el art. 119 y
su aplicación práctica, reflejando las dificultades para hacer viable un acceso
pleno, efectivo y amplio a este derecho en nuestro país.
4.1.2. Jurisprudencia
En el plano internacional, tanto organismos como tribunales han reconocido el
reconocimiento del aborto terapéutico como una garantía fundamental vinculado a
la salvaguarda de la integridad, el bienestar físico y la dignidad femenina La
Comisión Interamericana de DD. HH. ha advertido que impedir el acceso a este
procedimiento en contextos donde la gestante enfrenta un riesgo grave podría ser
considerado un trato inhumano, cruel o denigrante. Por su parte, la Corte
Interamericana de DD. HH. resalta la obligación de los Estados de garantizar la
disponibilidad de procedimientos legales, seguros y accesibles para la
interrupción del embarazo en situaciones de urgencia obstétrica. De manera
complementaria, el Tribunal Europeo de DD. HH. ha establecido que la restricción
total a la interrupción voluntaria del embarazo en casos relacionados con la salud
de la mujer puede implicar una vulneración a derechos esenciales, como el
respeto a la vida privada. Estas posturas refuerzan la necesidad de que las
legislaciones nacionales, incluida la peruana, aseguren un marco normativo y
operativo que permita el ejercicio efectivo de este derecho en condiciones de
dignidad, seguridad y respeto por los derechos humanos.
24
Portocarrero (2021) examina la importancia de contar con una normativa precisa y
protocolos definidos para la ejecución adecuada del procedimiento terapéutico de
interrupción del embarazo. Señala que la falta de estas directrices compromete el
acceso oportuno y la garantía efectiva del acceso a la salud, en los términos
reconocidos por el marco normativo.
A pesar de la existencia de un marco legal, en términos operativos, el acceso a la
interrupción terapéutica del embarazo se ve limitado por diversos obstáculos,
entre ellos la escasa difusión de la norma, la falta de protocolos unificados y el
uso de la objeción de conciencia sin mecanismos que garanticen la continuidad
del servicio médico. Estas dificultades ponen en evidencia la urgencia de
fortalecer la aplicación efectiva del art. 119, con el fin de asegurar que las mujeres
en situación de riesgo puedan ejercer este derecho sin restricciones indebidas, en
concordancia con los criterios jurídicos reconocidos a nivel nacional e
internacional en el ámbito de los derechos de las personas.
4.2. Art. 120 Aborto sentimental y eugenésico
El artículo contempla dos circunstancias particulares en las que el aborto se
tipifica como delito, pero con una sanción penal reducida, que no excede los tres
meses de privación de libertad. Estas causales, comúnmente denominadas aborto
sentimental y aborto eugenésico, constituyen excepciones parciales a la regla
general de penalización del aborto en el ordenamiento jurídico nacional.
4.2.1. Sentimental
Esta causal se aplica en los casos en que la gestación se origina como
consecuencia de un acto de violencia sexual o de una inseminación artificial sin
consentimiento, siempre que estos hechos hayan ocurrido fuera del vínculo
matrimonial. Para que proceda la reducción de la pena prevista en el artículo 120,
es condición necesaria que exista una denuncia o que al menos se haya iniciado
una investigación policial. Esta disposición busca reconocer la condición particular
de fragilidad que atraviesa la mujer embarazada víctima de violencia sexual, si
bien mantiene la tipificación penal del aborto, aunque con una sanción
considerablemente menor.
25
4.2.2. Eugenésico
Esta causal se configura cuando existe una alta probabilidad de que el concebido
presente malformaciones físicas o psíquicas severas, siempre que dicha
condición sea diagnosticada por un profesional médico. Al igual que en el caso del
aborto sentimental, esta situación conlleva una reducción de la pena,
reconociéndose así la complejidad médica y ética que implica tomar decisiones en
contextos donde están en juego no solo la salud del ser en gestación, sino
también la calidad de vida que este podría tener y el impacto emocional en la
mujer embarazada.
Asimismo, esta excepción penal intenta encontrar un equilibrio entre la protección
del derecho a la vida del concebido y el respeto a la dignidad, salud y bienestar de
la gestante, especialmente cuando se enfrentan escenarios de sufrimiento
anticipado debido a malformaciones incompatibles con la vida o condiciones que
implican discapacidades severas. No obstante, su aplicación práctica ha generado
controversias y dilemas éticos, sobre todo cuando los diagnósticos médicos no
son concluyentes o cuando existen interpretaciones divergentes sobre qué
constituye una “tara grave”.
4.2.3. Jurisprudencia y contexto social
La implementación del artículo 120 ha sido escasa y se ha caracterizado por
interpretaciones restrictivas, lo que ha llevado a que tanto organismos nacionales
como internacionales recomienden su revisión, con el objetivo de ampliar las
causales permitidas y asegurar una protección efectiva de los derechos
reproductivos de las mujeres.
Asimismo, la omisión de determinadas causales y el mantenimiento de una
penalización parcial han sido identificados como elementos que contribuyen al
aumento de la mortalidad materna y a una mayor exposición de las mujeres a
situaciones de vulnerabilidad, especialmente en casos de violencia sexual,
embarazos inviables o con malformaciones congénitas severas.
En tal sentido, Castro (2020) plantea que el art. 120, que contempla las causales
de aborto sentimental y eugenésico, constituye una norma rígida, excluyente y
poco efectiva, la cual no se ajusta a las condiciones sociales actuales ni garantiza
26
adecuadamente los derechos reproductivos de las mujeres. En ese sentido, el
autor aboga por su revisión integral e incluso considera pertinente su posible
derogación.
CAPÍTULO V
DERECHOS FUNDAMENTALES EN CONFLICTO
Los derechos fundamentales constituyen el núcleo axiológico del ordenamiento
jurídico constitucional, al representar aquellas prerrogativas inherentes a la
dignidad humana que encuentran reconocimiento expreso o implícito en la ley
suprema y los derechos humanos. Según (Mayordomo, 2024) No se trata
simplemente de facultades conferidas por el derecho positivo, sino de posiciones
jurídicas subjetivas dotadas de máxima protección normativa y exigibilidad directa
frente al Estado y, en ciertos casos, frente a terceros.
Desde una perspectiva dogmática, estos derechos operan como limitantes al
poder público, mecanismos de control frente al ejercicio arbitrario de la autoridad y
herramientas de empoderamiento ciudadano en contextos de desigualdad.
Asimismo, son categorías jurídicas en permanente evolución, cuya interpretación
debe estar guiada por los principios de progresividad, indivisibilidad e
interdependencia.
Análisis técnico de los conflictos entre derechos fundamentales
La estructura del sistema de derechos fundamentales no es jerárquica sino
relacional, lo cual implica que el ejercicio de un derecho puede interferir
legítimamente en el contenido de otro. En estos casos no se anula ningún
derecho, sino que se produce una colisión normativa que debe ser resuelta
mediante una operación de ponderación constitucional. Según (Fernando, 2021)
Dicha ponderación no busca determinar un derecho "superior", sino identificar, en
el caso concreto, cuál debe prevalecer de manera temporal y justificada,
procurando siempre la menor afectación posible al derecho que resulte limitado.
Este enfoque se fundamenta en las teorías contemporáneas del derecho
27
constitucional, que asumen que los derechos fundamentales son normas
optimizables y no mandatos absolutos.
5.1 Derecho a la vida del concebido
Constituye una garantía fundamental de rango constitucional que protege la
existencia del ser humano desde el momento de la concepción. Esta protección
se sustenta en una concepción biojurídica integral, que concede al nasciturus ser
sujeto de derecho con titularidad pasiva, es decir, con capacidad de adquirir
derechos en todo cuanto le sea favorable, aun antes del nacimiento. El
fundamento normativo principal se encuentra en el artículo 2, inciso 1 de la
Constitución, que expresa: “El concebido es sujeto de derecho en todo cuanto le
favorece.”
Esta disposición ha sido interpretada de manera consistente por el Tribunal
Constitucional, el cual ha sostiene que el concebido posee un estatus jurídico
protegido que impide su instrumentalización o eliminación arbitraria, incluso frente
a intereses contrapuestos. En efecto, el Tribunal ha reconocido que la vida
humana prenatal es un bien constitucionalmente tutelado, y que el Estado tiene la
obligación de garantizar su protección efectiva.
En consecuencia, el derecho penal tipifica el aborto como conducta ilícita en sus
diversas modalidades (voluntario, culposo y terapéutico), permitiendo únicamente
la paralización del embarazo siempre que este en riesgo la vida o salud de la
gestante (artículo 119 del Código Penal), lo cual confirma una posición restrictiva
y conservadora en cuanto al aborto. Segun (Pino, 2022) Esta protección
anticipada busca preservar el principio de dignidad humana desde el inicio del
proceso vital, configurando un marco normativo que restringe cualquier conducta
médica, política o personal que ponga en riesgo dicha existencia.
5.2 Derecho de la mujer a decidir sobre su cuerpo
Constituye una manifestación sustantiva del principio de autonomía personal,
consagrado en los sistemas constitucionales modernos y estrechamente
vinculado con la dignidad humana, la libertad individual y el libre desarrollo. Este
derecho no se reduce a una simple facultad de autodeterminación física, sino que
se proyecta como una posición jurídica fundamental, cuyo ejercicio comprende la
28
toma de decisiones informadas respecto a la salud sexual, reproductiva y corporal
de la persona gestante.
Desde una perspectiva constitucional, este derecho se articula como una garantía
de carácter expansivo e interdependiente, que engloba la libertad para decidir si
tener hijos, cuándo tenerlos, en qué condiciones y bajo qué circunstancias, y se
vincula de forma directa con derechos conexos como la salud, la intimidad, la
igualdad de género.
Aunque la Constitución no reconoce el derecho al aborto ni el derecho de la mujer
a la autodeterminación reproductiva, este puede derivarse interpretativamente del
bloque de constitucionalidad que integra los tratados internacionales de derechos
humanos ratificados, cuyas disposiciones tienen rango constitucional conforme al
artículo 55 de la Carta Magna.
El ejercicio de este derecho adquiere especial relevancia en contextos de
embarazo no deseado, violación sexual, peligro para la vida o salud, y otras
situaciones que comprometen su integridad física y emocional. En estos
escenarios, el reconocimiento jurídico de este derecho no implica necesariamente
una confrontación con otros derechos fundamentales, como el derecho a la vida
del concebido, sino que exige un ejercicio ponderado de interpretación
constitucional, a través del cual se garantice la protección proporcional y
razonable de todos los intereses en juego, evitando posiciones absolutas que
desconozcan la realidad social.
En ese sentido, diversos tribunales constitucionales de América Latina como los
de Colombia, México y Argentina han avanzado hacia un enfoque que reconoce la
titulación plena de la mujer sobre su cuerpo, en armonía con su estatus como
sujeto autónomo de derechos, lo que ha derivado en procesos de despenalización
parcial o total de la paralización deliberada del embarazo, basados en los
principios de necesidad, equidad y justicia reproductiva.
5.3 El conflicto de los derechos desde una perspectiva constitucional
En el derecho constitucional, los conflictos entre derechos fundamentales no
constituyen una excepción, sino una manifestación natural de la estructura
relacional y no jerárquica del sistema de derechos. Cuando el derecho a la vida
29
del concebido y el derecho de la mujer a decidir sobre su cuerpo entran en
tensión, el intérprete constitucional se enfrenta a una colisión normativa compleja,
en la cual debe determinar cuál de los bienes constitucionales protegidos merece
primacía en el caso concreto, sin despojar de validez al otro.
Esta situación requiere aplicar el método de la ponderación constitucional, que
supone la identificación de los principios en conflicto, la evaluación de su peso
relativo y la búsqueda de una solución que minimice el sacrificio de uno de ellos,
conforme a los criterios de idoneidad, necesidad y proporcionalidad en sentido
estricto. Esta técnica evita absolutismos y reconoce que los derechos
fundamentales son susceptibles a ser restringidos razonablemente cuando
colisionan con otros principios de igual jerarquía.
¿Cuál derecho prevalecería en el marco constitucional peruano?
Desde la perspectiva de la Constitución de 1993, el derecho a la vida del
concebido goza de una protección expresa, específica y reforzada, conforme lo
establece el artículo 2, inciso 1, reconoce al concebido como “sujeto de derecho
en todo cuanto le favorece”. Para (García, 2023) este reconocimiento ha sido
interpretado por el Tribunal Constitucional como una obligación del Estado de
garantizar de manera efectiva la existencia humana desde la concepción, en tanto
presupuesto ontológico del resto de los derechos fundamentales.
Por otro lado, el derecho de la mujer, si bien no se encuentra reconocido de
manera explícita en la Carta Magna, puede derivarse de manera sistemática a
partir de principios como la dignidad, el libre desarrollo de la personalidad, la
integridad física y el derecho a la salud, así como del bloque de constitucionalidad
compuesto por tratados internacionales ratificados por el Estado peruano.
Sin embargo, ante un conflicto directo, la jurisprudencia nacional ha demostrado
una tendencia a la prevalencia del derecho del concebido, debido a su
reconocimiento textual, su configuración como límite sustancial al poder legislativo
y su vinculación directa con el principio de intangibilidad del derecho a la vida. El
TC, en fallos como el Exp. N.º 02005-2009-PA/TC, ha establecido que, ante la
duda o colisión entre estos derechos, debe primar una interpretación que
30
favorezca la protección del concebido, aplicando un principio de precaución
constitucional.
5.4 Interpretación del Tribunal constitucional sobre el aborto
La postura del Tribunal Constitucional del Perú (TC) en relación con el aborto ha
estado marcada por una interpretación restrictiva y proteccionista del derecho a la
vida desde la concepción, bajo el entendimiento de que el concebido ostenta
condición de sujeto de derecho constitucionalmente protegido, conforme a lo
establecido en el artículo 2. Desde esta óptica, el Tribunal ha sostenido de forma
reiterada que el concebido goza de un estatus jurídico que impide su supresión
arbitraria, incluso cuando ello entre en tensión con otros derechos fundamentales.
Jurisprudencia clave
Caso APEGINSA (N.º 02005-2009-PA/TC)
Uno de los precedentes jurisprudenciales más relevantes es el caso referido a la
distribución estatal del anticonceptivo oral de emergencia (levonorgestrel). Si bien
no se trataba estrictamente de aborto quirúrgico, el debate jurídico giró en torno a
si dicho fármaco podía producir efectos post-fecundación, y por tanto, vulnerar la
vida del concebido.
En dicha sentencia, el Tribunal afirmó:
“Si existe la posibilidad científica, aunque no plenamente confirmada, de que el
medicamento actúe impidiendo la fecundación, el principio de precaución impone
su exclusión de las políticas públicas estatales, por cuanto podría violarse el
derecho a la vida del concebido.”
Este razonamiento revela que el TC otorga al concebido un grado de protección
reforzada, incluso ante la mera duda científica, lo que denota una lectura
absolutista del derecho a la vida prenatal. Bajo esta interpretación, la vida del no
nacido prevalece frente a otros derechos, sin que se realice una ponderación
efectiva entre principios en colisión.
31
CAPÍTULO VI CASO INTERNACIONAL
Karen Noelia Llantoy Huamán Vs. Perú (Comité De Derechos Humanos De
La ONU, Comunicación N.º 1153/2003)
Demandante: Karen Noelia Llantoy Huamán, ciudadana peruana, nacida en
1984. Al momento de los hechos, tenía 17 años, por tanto, era menor de edad.
Representación legal:
Organizaciones:
DEMUS (Estudio para la Defensa de los Derechos de la Mujer)
CLADEM (Comité de América Latina y el Caribe para la Defensa de los
Derechos de la Mujer)
Center for Reproductive Law and Policy
Demandado: Estado peruano (ante el Comité de Derechos Humanos de la ONU).
Los hechos cronológicos: El caso se refiere a Karen Noelia Llantoy Huamán,
una adolescente peruana de 17 años que, en el año 2001, quedó embarazada. En
el Hospital Nacional arzobispo Loayza se le diagnosticó que el feto padecía de
anencefalia, una malformación congénita incompatible con la vida extrauterina.
Ante el diagnóstico, el médico tratante recomendó la interrupción del embarazo
por considerar que el caso se enmarcaba dentro de lo permitido por el artículo 119
del Código Penal peruano, es decir, como un aborto terapéutico, por el riesgo
para la salud de la gestante.
Sin embargo, el director del hospital se negó a autorizar la intervención médica,
argumentando que el caso no se encuadraba dentro de lo legalmente permitido
32
por el artículo 119, ya que, según su interpretación, no existía un riesgo grave
para la vida de la madre.
Karen fue forzada a continuar con el embarazo hasta dar a luz a una niña
anencefálica que murió a los cuatro días de nacida. Durante ese tiempo, la joven
fue obligada a amamantar a su hija moribunda, lo cual profundizó su cuadro de
depresión severa, según informes médicos psiquiátricos.
Ante la falta de recursos judiciales eficaces en el Perú, Karen, a través de las
organizaciones DEMUS, CLADEM y el Center for Reproductive Law and Policy,
presentó su denuncia ante el Comité de Derechos Humanos de la ONU, en el
marco del Protocolo Facultativo del Pacto Internacional de Derechos Civiles y
Políticos.
Los fundamentos legales invocados
La demanda incluyó la violación de los siguientes artículos del Pacto Internacional
de Derechos Civiles y Políticos:
Art. 2: Derecho a un recurso efectivo.
Art. 3: Igualdad entre hombres y mujeres.
Art. 6: Derecho a la vida.
Art. 7: Prohibición de tratos crueles, inhumanos o degradantes.
Art. 17: Derecho a la intimidad y vida privada.
Art. 24: Protección especial de menores.
Art. 26: Igualdad ante la ley.
Decisión
El 24 de octubre de 2005, el Comité de Derechos Humanos dictó su resolución,
en la cual declaró responsable al Estado peruano por violar los derechos de
Karen Llantoy. En específico, estableció que se violaron los artículos:
Artículo 7: Porque la obligación de continuar un embarazo inviable provocó
sufrimiento físico y mental grave, constituyendo trato cruel, inhumano y
degradante.
Artículo 17: Porque se violó su derecho a la intimidad y a decidir libremente
sobre su cuerpo.
33
Artículo 24: Porque, siendo menor de edad, no se le brindó atención
médica ni psicológica adecuada.
Artículo 2, en relación con los anteriores: Porque no tuvo acceso a un
recurso efectivo para hacer valer su derecho al aborto terapéutico.
Aunque el Comité no declaró formalmente la violación del artículo 6 (derecho a la
vida), uno de los jueces —Hipólito Solari-Yrigoyen— presentó un voto en
disidencia, afirmando que sí se había puesto en riesgo la vida de Karen, y que
también se había vulnerado dicho artículo.
Importancia y valor jurídico
este caso tiene valor obligatorio internacional para el Estado peruano, por ser
parte del Protocolo Facultativo del PIDCP, que reconoce la competencia del
Comité.
Este dictamen:
Obligó al Perú a indemnizar a Karen Llantoy
Recomendó establecer mecanismos claros para garantizar el aborto
terapéutico.
Fue uno de los antecedentes clave para que el Ministerio de Salud
aprobara en 2014 la “Guía Técnica de Aborto Terapéutico” (Resolución
Ministerial N.º 486-2014-MINSA)
Se convirtió en un precedente internacional de protección de los derechos
reproductivos de las mujeres.
Conclusión en los elementos del tipo penal
Elemento: Caso Llantoy Huamán
Sujeto activo: Médico ginecólogo
Sujeto pasivo: Karen Llantoy (gestante menor de edad)
Conducta: Recomendación médica de aborto terapéutico
Resultado: No se ejecutó el aborto; se produjo daño físico y psíquico
34
Elemento objetivo: Existencia de embarazo, riesgo, consentimiento
Elemento subjetivo: Finalidad de proteger salud (no hay dolo criminal)
VII CONCLUSIONES
Desde una perspectiva doctrinal y de política criminal, la penalización del
autoaborto ha sido objeto de debate, especialmente por su impacto en los
derechos sexuales y reproductivos de la mujer, y su escasa eficacia disuasiva
frente a contextos de vulnerabilidad.
Aunque la ley penaliza el autoaborto, existen debates y recomendaciones
internacionales que cuestionan la criminalización absoluta de la interrupción
voluntaria del embarazo, especialmente en las primeras etapas de gestación, en
defensa de los derechos reproductivos y la autonomía de la mujer.
Las excepciones penales al aborto contempladas en los art. 119 y 120 del C. P.
constituyen avances parciales dentro de un marco jurídico que, en términos
generales, mantiene la configuración del aborto voluntario como conducta punible.
Si bien estas normas reconocen ciertos escenarios extremos en los que el aborto
puede justificarse o recibir una sanción reducida, su cobertura resulta limitada
frente a la complejidad y amplitud de los derechos sexuales y reproductivos de las
mujeres. La escasa aplicación de las causales sentimental y eugenésica, sumada
a las recientes restricciones impuestas al aborto terapéutico, evidencian la
persistencia de un sistema legal que responde de forma restrictiva y ambigua ante
contextos de vulnerabilidad femenina.
Los derechos fundamentales constituyen la piedra angular del constitucionalismo
contemporáneo, al establecer un conjunto de garantías esenciales para preservar
la dignidad humana y limitar el ejercicio del poder estatal. Su estructura relacional
exige un tratamiento interpretativo que reconozca su posible colisión, sin
desnaturalizar su contenido esencial. En este marco, el derecho a la vida se erige
como un valor fundante del sistema de libertades, cuya tutela no solo habilita el
35
ejercicio de los demás derechos, sino que también compromete al Estado en la
protección activa de toda forma de existencia humana, incluida la etapa prenatal.
Su reconocimiento como derecho originario y no derivado justifica su posición
prioritaria en las decisiones de orden constitucional, especialmente cuando se
enfrenta a otros intereses igualmente legítimos, como la autonomía corporal o la
libertad personal.
En el ordenamiento jurídico peruano, el Tribunal Constitucional ha consolidado
una doctrina firme en torno a la protección del concebido, otorgándole un estatus
jurídico reforzado que lo configura como sujeto de derecho en todo aquello que le
resulte favorable. Esta interpretación ha definido una línea jurisprudencial
orientada a preservar la vida desde la concepción, incluso frente a la posibilidad
de desarrollar políticas públicas que afecten dicho principio. La función tutelar del
máximo intérprete de la Constitución ha sido determinante para garantizar la
intangibilidad del derecho a la vida del nasciturus, priorizando su defensa como
expresión suprema del interés constitucional. Si bien esta posición plantea retos
en cuanto al equilibrio con otros derechos fundamentales, su vigencia representa
el compromiso del Estado con una lectura axiológica de la Carta Magna centrada
en la protección de los más indefensos.
36
VIII REFERENCIAS:
Bustos Ramírez, J. (1991). Fundamentos para derogar el delito de aborto
preterintencional en el Código Penal peruano (p. 94). Repositorio UNC.
Díez Ripollés, J. L. (2002). Las circunstancias genéricas modificativas de la
responsabilidad criminal en el proyecto de 1992.
Perú. Código Penal, Decreto Legislativo 635. (2013). Artículos 45-A, 46.
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preterintencional. Recuperado de [Link]
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Mendoza Ayma, R. (2021). Las circunstancias agravantes específicas excluyen a
las genéricas. Revista de Derecho, 2021, 186–190. Recuperado de
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33992015000200006&script=sci_arttext.
Polar, C. J. L. (2018). Los delitos preterintencionales y cualificados por el
resultado en el Código Penal peruano. USMP Repositorio. Recuperado de
[Link]
polar_cjl.pdf
Polanco Valdés, D. (2015). Estudio sobre la agravante del artículo 72 del Código
Penal: prevalerse de un menor de edad. Scielo (Chile). Recuperado de
[Link]
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