FORMACIÓN INTEGRAL
Cuando hablamos de formación nos referimos a un proceso educativo que consiste en propiciar, favorecer y
estimular la explicitación, desarrollo y orientación de las virtualidades y dinamismos de la persona humana.
Ahora bien, la palabra integral significa: global, total. Se aplica a lo que comprende todos los aspectos o todas
las partes de la cosa de que se trata.
La Formación Integral: La formación integral es el proceso continuo, permanente y participativo que busca
desarrollar armónica y coherentemente todas y cada una de las dimensiones del ser humano, a fin de lograr su
realización plena en la sociedad. La formación integral sirve para que todas las personas impartan
conocimientos con el fin de ir promover y desarrollar capacidades, valores y habilidades durante toda su
formación. También sirve, para orientar procesos que busquen lograr, fundamentalmente, la realización plena
del hombre y de la mujer, desde lo que a cada uno de ellos les corresponde y es propio de su vocación
personal. También, contribuye al mejoramiento de la calidad de vida del entorno social, puesto que ningún ser
humano se forma para sí mismo y para mejorar él mismo, sino que lo hace en un contexto socio-cultural
determinado con el objeto igualmente de mejorarlo.
CONCIENCIA CRÍTICA:
La conciencia crítica es un sentimiento interior por el cual el ser humano es capaz de apreciar su propio valor y
capacidades, y de reconocerlos en las demás personas. El desarrollo de la conciencia crítica permite tener una
noción real de sí mismo y de los demás. Es un proceso permanente que requiere una actitud abierta frente a uno
mismo y a los demás
La conciencia crítica exige una forma de pensar cuestionadora de un orden en busca de fundamentar un orden
que le es favorable o adverso. Tiene como base una educación cuestionadora que intenta buscar formas de
comprensión para superar lo evidente que es admitido como “cierto”.
Para desarrollar la conciencia crítica se deben seguir estos pasos:
Identificar el problema.
Investigar.
Determinar la relevancia de los datos.
Hacer preguntas.
Encontrar la mejor solución.
Presentar la solución.
Analizar la decisión.
Uno de los ejemplos más claros de pensamiento crítico es cuando una persona debe decidir entre usar el coche o
no estando cansado o ebrio: en este caso, hacer uso del pensamiento crítico significa pararse a pensar si la
capacidad de reacción o las habilidades visuales son las adecuadas para conducir