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1 EscJn 2019

El documento analiza los escritos juánicos en el contexto del cristianismo primitivo del siglo I, destacando su pluralidad geográfica y teológica. Se identifican tres factores clave que influyeron en su desarrollo: el judaísmo, el mundo grecorromano y el dinamismo interno del cristianismo. Además, se discute la relación entre el Evangelio de Juan y las cartas de Juan, así como su agrupación dentro del canon del Nuevo Testamento.

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1 EscJn 2019

El documento analiza los escritos juánicos en el contexto del cristianismo primitivo del siglo I, destacando su pluralidad geográfica y teológica. Se identifican tres factores clave que influyeron en su desarrollo: el judaísmo, el mundo grecorromano y el dinamismo interno del cristianismo. Además, se discute la relación entre el Evangelio de Juan y las cartas de Juan, así como su agrupación dentro del canon del Nuevo Testamento.

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ESCRITOS JUÁNICOS 2019 1

Seminario de Monterrey

1. INTRODUCCIÓN
¿Qué sabemos de los escritos juánicos?

2. PLANTEAMIENTO Y DELIMITACIÓN
2.1 El «corpus joánico» y su lugar en el NT

a. Planteamiento

Adentrarse en el estudio de los llamados escritos juánicos (EvJn, III-II-I Jn y Ap) es adentrarse en el complejo
mundo del cristianismo primitivo del s. I, de las primeras generaciones y comunidades cristianas; que no solo
manifestaron pluralidad geográfica, cultural, litúrgica, sino sobre todo en la fe, es decir, en la comprensión y experiencia
vivida de dicha fe.
Los escritos juánicos constituyen, quizá, el mejor testimonio de dicha "pluralidad", por lo tanto un estudio serio de
éstos tiene que partir de la aceptación y del conocimiento de las circunstancias y factores que fueron el presupuesto
necesario del rápido florecimiento del cristianismo. Y de la existencia y configuración del canon del N.T. Dichos
factores y circunstancias pueden ser enumerados principalmente en 3, siendo los primeros de índole externa y el último
una consecuencia interna básica de la resonancia de los anteriores hacia el interior del cristianismo1.

l. El pueblo de Israel: no hemos de olvidar que Jesús era judío, que sus primeros discípulos eran judíos. Y que las
promesas y esperanzas en el Dios de Israel fueron el horizonte religioso fundamental tanto, de la auto-comprensión
mesiánica de Jesús, como de la aceptación y presentación mesiánica que realizaron sus primeros seguidores. El
judaísmo (A.T. e Intertestamento) es el presupuesto indispensable para entender no sólo la propagación del
cristianismo (cf. la sólida organización de la diáspora judía), sino la pluralidad ideológica que refleja el canon del
N.T. Pues las diferentes vertientes del judaísmo del s.I son la razón primaria de las primeras controversias teológicas
y de formas de vida (vgr. extensión del canon, templo, circuncisión) que se reflejan en el N.T.
Cabe señalar que este factor/ circunstancia de comprensión corresponde sólo al s. I, ya que a partir del s. II se
producirá un distanciamiento entre judaísmo y cristianismo (año 135: 2ª guerra judía y 2ª destrucción de Jerusalén;
creación de la Aelia Capitolina), que lamentablemente derivaría en el desconocimiento de la matriz judía del N.T. y
más aún, en un anti-semitismo latente, inspirado en comprensiones erróneas del textos neotestamentarios2. Entre
ellos 2 que corresponden a nuestro estudio: EvJn y Apocalipsis, que frecuentemente han sido acusados de promover
el odio hacia el pueblo judío. Dicha escisión solo empezaría a restañarse después del holocausto del pueblo judío y
con el giro teológico-litúrgico-pastoral del Concilio Vaticano II, aunque ya la modernización de los estudios bíblicos
comenzarían a voltear la mirada a Israel, tanto en su lengua, cultura, como en su territorio (arqueología).

2. El mundo grecorromano: no obstante la importancia del judaísmo, debemos decir que el amplio mosaico de
personas, costumbres, filosofías y realidades político-sociales que se extendían a lo largo del imperio romano del s. I
fueron causa y factor de muchos avances eclesiales y teológicos dentro del cristianismo. Son quizá los escritos
paulinos, y principalmente los asociados a grandes urbes de la antigüedad (vgr. Corinto) los que darían cuenta de la
influencia y la necesaria comprensión que se deben al mundo social grecorromano del s. I.
Una notable presencia, principalmente ideológica, del mundo grecorromano ha sido tradicionalmente predicada a los
escritos juánicos. Siendo el EvJn y el Apocalipsis los que más han sido analizado desde esta perspectiva. El primero
debido a la importancia que se dan él a conceptos como: Palabra (logos), Conocimiento (gnosis), Verdad (aletheia),
Gloria (doxa), entre otros. Sin embargo estas asociaciones del EvJn o intentos de explicación a partir de doctrinas o
prácticas grecorromanas (vgr. el hermetismo) no ofrecen una visión coherente y unitaria del cuarto evangelio.
Veremos que el A.T., ciertas tradiciones extra-bíblicas y el calendario litúrgico judío son el mejor marco de lectura
del EvJn.

1
Podemos decir que en cierto sentido el cristianismo, sobre todo en su segunda generación (50-70 d.C), fue una religión-
comunidad versátil en su elemento humano (judío, griego, hombre, mujer, esclavo, amo), cf. Gal 3,23-29; Ef 2,19-22); lo que por
consecuencia provocaria que la experiencia de la salvación en y por Jesucristo, en cierto sentido, se diversificara en diferentes formas
de expresión y culto.
2
Podría decirse que la deuda ha sido saldada con el último documento de la Pontificia Comisión Bíblica (PCB) El pueblo judío y
sus escrituras sagradas en la biblia cristiana (2001).
ESCRITOS JUÁNICOS 2019 2
Seminario de Monterrey

Por lo que respecta al Apocalipsis hay que decir que la requisición al mundo grecorromano para una comprensión del
mismo es válida, pero sólo para lo que se refiere a la parte hostil del contexto vital (imperio). Pues su marco
ideológico es fundamentalmente judío, siendo también necesario un buen conocimiento del A.T. para su lectura.

3. El dinamismo interno del cristianismo: a lo anterior habría que añadir que el cristianismo guarda una originalidad
(doctrinal-relacional) que a la larga provocaría su distinción emancipación de los anteriores factores. Aunque
permanezca de ellos, sobre todo del primero, una fuerte presencia litúrgica y teológica. Como toda religión se vería
pronto en la necesidad de encontrar criterios estables de dirección (organización) y de propuesta (mensaje).
El N.T. atestigua este dinamismo en la conformación de los diferentes grupos/ comunidades que a su interior se
pueden distinguir, desde la comunidad de Jerusalén, hasta las comunidades paulinas, pasando por los samaritanos,
el grupo juánico y la llamada "gran iglesia"3. La existencia (independiente) y la relación entre estos grupos es un
factor de gran importancia para comprender los escritos juánicos y el proceso de formación del canon del N. T.

Estos tres factores constituyen, a grandes rasgos, la realidad histórica-social-cultural-religiosa del s. I y son de vital
importancia para emprender un estudio de los llamados escritos juánicos, ya que estos representan el testimonio de un
cristianismo vivo y floreciente, pero que a la larga fue integrado (asimilado) por el cristianismo reflejado en la obra
lucana y las cartas deuteropaulinas (Tim- Tit). Sin excluir el trasfondo paulino de estas últimas. Podemos decir que el
cuarto evangelio y las cartas de Juan son el testimonio de un cristianismo que, en algunas de sus formas, dejó de existir
ya para el s. II y por lo tanto, en cierto sentido, ya no existe. Sin embargo, su experiencia religiosa y los grandes alcances
de su reflexión teológica serían de vital importancia en los siglos venideros (cf. ss. III-IV: controversias y concilios
cristológicos).

b. Delimitación del llamado “corpus iohanneum”

El fragmento muratoriano4 refiere, de una manera muy peculiar tanto el origen como la extensión de los llamados
escritos juánicos:

El cuarto evangelio es el de Juan, uno de los discípulos. Rogado por sus condiscípulos y obispos, dijo: "ayunad
conmigo tres días a partir de hoy, y que cada uno refiera a los demás lo que le fuere revelado". Aquella misma
noche le fue revelado a Andrés, uno de los apóstoles, que de conformidad con todos, Juan escribiera en su nombre.
Y así, aunque parezca que se enseñan cosas distintas en los distintos evangelios, no es diferente la fe de los fieles, ya
que por el mismo principal Espíritu ha sido inspirado lo que en todos se contiene sobre el nacimiento, pasión y
resurrección (de Cristo), así como su permanencia con los discípulos y sobre su doble venida, despreciada y
humilde la primera, que ya tuvo lugar, y gloriosa con regia potestad la segunda, que ha de suceder.
¿Qué tiene, pues de extraño que Juan tan frecuentemente afirme cada cosa en sus epístolas diciendo a este
respecto: "lo que vimos con nuestros ojos, y oímos con nuestros oídos, y nuestras manos palparon, esto os
escribimos?" Con lo cual se profesa a la vez no sólo testigo de vista y de oído, sino escritor de todas las maravillas
del Señor [...]
Y aunque a los Corintios y Tesalonicenses escriba (Pablo) dos veces para su corrección, sin embargo se
reconoce una sola Iglesia difundida por todo el orbe de la tierra; pues también Juan en el Apocalipsis, aunque
escribe a siete iglesias, habla por todos. [...]
Entre los escritos católicos se cuentan una epístola de Judas y dos del mencionado Juan y la Sabiduría, escrita
por amigos de Salomón en honor del mismo. Apocalipsis solo recibimos el de Juan y el de Pedro, aunque este
último algunos de los nuestros no quieren…5

3
Modelos de la historia de la iglesia del primer siglo han sido reconstruidos a partir del corpus de la literatura paulina, a partir del
Lucas/ Hechos y de Mateo; pero no ha sido fácil ajustar a Juan dentro del cuadro de conjunto. El cuarto evangelio es diferente de los
demás evangelios en su presentación de Jesús y asombrosamente diferente de las cartas pastorales y de los Hechos de los apóstoles
en su visión de las realidades eclesiales, de manera que los estudiosos han elaborado la teoría de que la comunidad cristiana de Juan
podía haber sido un fenómeno sectario "marginal". Espero demostrar que no fue algo marginal, sino más bien algo inserto en la
corriente de confrontación aguda con las sinagogas y con otras iglesias y que, a pesar de las tendencias sectarias, todavía rezaba por
la unidad de los demás cristianos. Pero fue un grupo cristiano retadoramente diferente y fugaz, tan pasajero, que estaba destinado a
ser absorbido en los movimientos cristianos más amplios (a la derecha o izquierda) que surgieron a partir del siglo I. cf. R. BROWN
La comunidad del discípulo amado Ediciones Sígueme Salamanca 1996, 10-11.
4
Lista de libros de la iglesia romana, muy probablemente del final del s. II (180 a 190), su original fue escrito en griego, solo se tiene
una copia latina que data del s.VII.
ESCRITOS JUÁNICOS 2019 3
Seminario de Monterrey

Más allá de los títulos que la tradición consigna en la cabecera de algunos de los códices mayores (Sinaítico y
Vaticano: ss. IV), y refieren a un evangelio y cartas vinculadas a un personaje de nombre Juan. Hay que rastrear si la
tradición cristiana tendió a agrupar los escritos que ahora llamamos juánicos.
El fragmento muratoriano hace indicaciones interesantes y de gran importancia, principalmente respecto a la autoría,
pero eso se verá más adelante. Respecto a la agrupación de los escritos juánicos es notable lo siguente:

a. El plural «epístolas» y la alusión a un texto que solo aparece en I Jn (1,1-4).


b. La agrupación de 2 epístolas de Juan en el conjunto de "escritos católicos". Debido a la anterior alusión a I
Jn, es plausible que ahora se refiera a II y III de Juan. Lo que es de llamar la atención es la separación.
c. El antecedente del «mencionado Juan» que se refiere como autor de «dos epístolas», es el que antes se ha
mencionado como autor del Apocalipsis.
d. La cuestión se define entonces en la agrupación de las cartas.

Una polémica sobre este mismo tema (ss. III-IV) se realiza entre el testimonio de Dionisio de Alejandría y Eusebio
de Cesarea (en su Historia eclesiástica). El primero sostiene que indudablemente existe una vinculación entre las cartas
y el EvJn, pero no entre el Apocalipsis y el EvJn; un dato relevante de la argumentación de Dionisio es que la
agrupación del Apocalipsis entre los escritos juánicos obedece factores extrínsecos. En cambio entre las cartas y el
EvJn hay una relación intrínseca (vocabulario, doctrina, etc.) Eusebio de Cesarea sostiene la opinión tradicional (Ev-
Cartas-Ap) y acusa Dionisio de guiarse por motivos personales en su argumentación.
Hasta este momento podemos decir lo siguiente:

a. Hay una indudable vinculación entre el EvJn y lo que a nosotros ha llegado como la I carta de san Juan. Esta
afirmación se verifica en sus grandes semejanzas de vocabulario y estilo.
b. II y III de Juan son escritos próximos en su estilo (epistolar-pastoral) y en su remitente: el Presbitero. No se
ha dudado de su pertenencia a un mismo círculo cristiano. Sin embargo esta por definir su relación con I Jn y
con el EvJn.
c. La duda respecto a la agrupación del Apocalipsis dentro de los escritos juánicos no es producto de la crítica
moderna, es algo que se puede remitir al s. III. Los argumentos sobre la agrupación-no agrupación los veremos
más adelante.

La relación de las cartas entre sí y con el EvJn: de lo visto en el punto anterior ha quedado el dato de un "corpus
iohanneum" dividido fundamentalmente en 2 bloques: EvJn-I Jn, por un lado y II –III Jn por otro. Es opinión
comúnmente aceptada que el eslabón que une ambos bloques es la II Jn. Más correcto sería decir: las semejanzas entre
la I y II Jn es lo que hará posible que III Jn sea colocada dentro del conjunto de los escritos juánicos.
¿En qué consisten dichas semejanzas entre I y II Jn? Aunque es algo que se verá más adelante, es bueno señalar que
las cuestiones del mandamiento del amor, de la encarnación y de la presencia de anticristos, son argumentos suficientes
para afirmar, sin temor a equivocarse, que I y II Jn pertenecen a una misma comunidad, aunque quede por definir el
momento histórico al que pertencen. (Para la relación entre II y III Jn véase el inciso (b) del punto anterior)
¿Cómo se da la vinculación entre el EvJn y las cartas? Así como II Jn sirvió como puente entre I y III Jn, hay que
decir que I Jn es el puente entre el EvJn y II-III Jn. Pues si a primera vista comparáramos III Jn con el EvJn, no habría
argumentos para apelar una agrupación. La relación entre I Jn y el EvJn, además de los testimonios externos (tradición)
se sostiene desde el mismo inicio de la carta: "lo que existía desde el principio, lo que hemos oído, lo que hemos visto
con nuestros ojos, lo que contemplamos y palparon nuestras manos acerca de la Palabra de vida, pues la vida se
manifestó y nosotros la hemos visto y damos testimonio y os anunciamos la Vida eterna, que estaba junto al Padre y que
se nos manifestó" (1 Jn 1,1-2).
No sólo son cuestiones de vocabulario, estilo o teología; es cuestión de experiencia de Dios. Lo que refleja el inicio
de I Jn y toda la carta es que entre ella y el EvJn hay una misma experiencia de la salvación, una misma experiencia de la
pasión-muerte-resurrección salvadora de Jesucristo. Esto es lo más notable (más que estadísticas de palabras), que la
traducción de la salvación tiene el mismo punto de llegada: el mandamiento del amor, que se remite al amor divino (Jn
3,16; 1 Jn 3,1; 4,7-10.16-20). Baste por el momento en estas cuestiones.

5
C. JUNCO Escucha Israel, 142-144.
ESCRITOS JUÁNICOS 2019 4
Seminario de Monterrey

Relación entre Ap y escritos juánicos: en justicia y por coherencia metodológica es mejor analizar primero los
argumentos por los cuales se agrupa al Apocalipsis dentro de los escritos juánicos. Antes de descartar la forma de
estudio que se nos presenta. Esto para ver la solidez y la procedencia de los mismos (internos o externos).

1. El obvio y elemental: el siervo de nombre Juan (1,1.4.9). Al cual se le define como testigo (1,2), Y como alguien
que ha padecido la tribulación por causa de la palabra de Dios y del testimonio de Jesús (1,9). Aunque nunca se
afirme que sea apóstol/ discípulo, y mucho menos se le identifica con Juan el de Zebedeo, la doble, recurrencia del
"testimonio" (martirya) y la importancia que este concepto-término tiene en el EvJn, ha llevado a afirmar la
identificación del siervo Juan con Juan el de Zebedeo, y de ambos con el autor del EvJn.

2. Sin hacer una exposición exhaustiva hemos de decir que la tradición de la iglesia (SSPP)6 tendió a identificar los
siguientes personajes:

- Juan el de Zebedeo (Sinopt-EvJn) - Discípulo Amado (DA; EvJn)


- el Presbítero (II- III Jn) - Juan el presbítero (tradición efesina; Papías de Hierápolis)
- Siervo Juan (Ap)

Tenemos pues 5 personajes que pueden ser distintos, y todavía faltaría añadir o identificar todos con el autor del
EvJn, que más bien se presenta como una obra que tiende a una autoría indefinida (cf. 1ª conclusión del EvJn/ 20,30-
31: estos han sido escritos...)
En síntesis, la vía del nombre Juan complica las cosas, además de que no es posible alcanzar con certeza datos que se
pierden en el tiempo.

3. La vía más objetiva y que ofrece un grado mayor de demostrabilidad y evidencia, es la vía interna: el estilo,
contenido, vocabulario, doctrina del Apocalipsis, y su relación con el EvJn y las cartas.

4. Esta vía interna ofrece los siguientes argumentos para la afirmación un mismo autor para el EvJn y el Ap:

a. Uso y conocimiento del A. T. (Éxodo- Números- Ezequiel)


b. Imágenes bíblicas utilizadas por ambos: el traspasado (Jn 19,37; Ap 1,7), el cordero (Jn 1,29; Ap 4,lss), el
Templo (Jn 2,13-21; 12,20-36; 19,31-37; Ap21-22)
c. Vocabulario: testimonio (Jn 1,7.15.19; Ap 1,2.9), Palabra (Jn 1,1; Ap 19,3)
d. Interés litúrgico

5. Sin embargo el marco general, tanto del EvJn como del Apocalipsis se muestran distantes: la escatología de futuro
(parusía), la soteriología sacrificial-expiación y el interés por hacer una teología de la historia parecen diferencias
insalvables entre ambos escritos.

6
Ireneo de Lyón (s. II) es el representante tradicional.

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