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Da BNT Perspectiva de Genero

Bertha Nelly Treviño Mas de Lobeira promueve un juicio de amparo directo contra una resolución del Tribunal Superior de Justicia de la Ciudad de México, alegando violaciones a sus derechos fundamentales en el proceso judicial. La quejosa argumenta que la sentencia es inconstitucional debido a la falta de fundamentación y motivación, así como a la omisión de aplicar una perspectiva de género en la resolución del caso. Solicita la suspensión del acto reclamado hasta que se resuelva el amparo interpuesto.

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Da BNT Perspectiva de Genero

Bertha Nelly Treviño Mas de Lobeira promueve un juicio de amparo directo contra una resolución del Tribunal Superior de Justicia de la Ciudad de México, alegando violaciones a sus derechos fundamentales en el proceso judicial. La quejosa argumenta que la sentencia es inconstitucional debido a la falta de fundamentación y motivación, así como a la omisión de aplicar una perspectiva de género en la resolución del caso. Solicita la suspensión del acto reclamado hasta que se resuelva el amparo interpuesto.

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TREVIÑO MAS BERTHA NELLY

VS.

BANCO MERCANTIL DE NORTE, S.A.


INSTITUCIÓN DE BANCA MÚLTIPLE,
GRUPO FINANCIERO BANORTE, ANTES
BANCO DE CRÉDITO Y SERVICIO, S.A.
(ANTES S.N.C.) Y OTROS y su conexo
seguido por:

BANCO MERCANTIL DEL NORTE, S.A.


INSTITUCIÓN DE BANCA MÚLTIPLE,
GRUPO FINANICERO BANORTE HOY SU
CESIONARIA OFELIA FUENTES
CALDERÓN

VS.

EDUARDO LOBEIRA PEREZ, Y OTROS.

JUICIO ORDINARIO MERCANTIL


TOCA: 1406/2010/2

Asunto: Se promueve juicio de amparo directo.

CC. MAGISTRADOS INTEGRANTES DE LA SEGUNDA SALA COLEGIADA CIVIL


DEL TRIBUNAL SUPERIOR DE JUSTICIA DE LA CIUDAD DE MÉXICO.

BERTHA NELLY TREVIÑO MAS DE LOBEIRA, en mi carácter de recurrente, personalidad


que tengo debidamente acreditada y reconocida en el toca en que se actúa, ante Ustedes, con el
debido respeto, comparezco y expongo:

Por medio del presente escrito y con fundamento en lo dispuesto en los artículos 1°, 103 fracción I y
107 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos,1º, 2º, 170, fracción I, 171, 174,
175, 176, y demás aplicables de la Ley de Amparo, y 38, fracción I, inciso c) de la Ley Orgánica del
Poder Judicial de la Federación, ocurro en tiempo y forma legales a promover JUICIO DE
AMPARO DIRECTO en contra de la resolución de fecha 07 de octubre de 2022 dictada por este
H. Tribunal y que fue notificada a la suscrita el día 10 del mismo mes y año.
En consecuencia, solicito a sus Señorías que ordene remitir el expediente que nos ocupa al Tribunal
Colegiado en Materia Civil del Primer Circuito que corresponda por razón de turno, para la
substanciación del juicio de amparo interpuesto.

Asimismo, en términos de lo dispuesto por los artículos 190 y 191 de la Ley de Amparo, se solicita
la SUSPENSIÓN DEL ACTO RECLAMADO para los efectos de que no se ejecute la Sentencia
dictada en la presente toca hasta en tanto no sea resuelto en definitiva el amparo directo.

En vista de que dicho juicio de amparo será resuelto por el Tribunal Colegiado de Circuito en
Materia Civil del Primer Circuito en turno desde este momento me dirijo respetuosamente a sus
Señorías en los siguientes términos:

CC. MAGISTRADOS DEL TRIBUNAL COLEGIADO DE CIRCUITO EN MATERIA


CIVIL DEL PRIMER CIRCUITO, EN TURNO.

BERTHA NELLY TREVIÑO MAS DE LOBEIRA, en mi carácter de quejosa, personalidad que


tengo debidamente reconocida ante la H. Segunda Sala del Tribunal Superior de Justicia de la
Ciudad de México, señalando como domicilio para oír y recibir notificaciones el ubicado en Calle
Tamaulipas 224, Colonia Condesa, Alcaldía Cuauhtémoc, en esta Ciudad de México; autorizando
términos amplios del artículo 12 de la Ley de Amparo, a los licenciados en derecho Andrés
Hernández Carlsen (cédula profesional No. 11232223), Ricardo Bolaños Rodríguez (cédula
profesional No. 11393011), así como a los pasantes en derecho Fernando Salinas Valdespino,
Gonzalo Robles Gil Candas, Emilio Torres Mayoral, , únicamente para oír y recibir todo tipo
de notificaciones, imponerse de autos, tomar fotografías, tomar apuntes, solicitar copias, recoger
documentos y valores; y con fundamento en el artículo 3º de la Ley de Amparo, autorizando en
términos de lo dispuesto por el artículo 35 del Acuerdo General 12/2020 del Pleno del Consejo de la
Judicatura Federal para consultar el expediente electrónico que se forme con motivo de la presente
demanda a los siguientes usuarios registrados en el Portal de Servicios en Línea del Poder Judicial
de la Federación ANHECA ante Ustedes CC. Magistrados, con el debido respeto, comparezco a
exponer lo siguiente:

Que por medio del presente escrito y con fundamento en lo dispuesto por los artículos 1°, 103
fracción I y 107 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, 1°, fracción I, 2º, 17,
18, 77, 170, fracción I, 175 y demás aplicables de la Ley de Amparo, así como por el artículo 38,
fracción I, inciso c) de la Ley Orgánica del Poder Judicial de la Federación, vengo en tiempo y
forma legales a solicitar el Amparo y Protección de la Justicia Federal, en contra del acto que más
adelante se precisa, por ser violatorio de los derechos fundamentales de debido proceso y tutela
judicial efectiva consagrados en los artículos 14, 16 y 17 de la Constitución Política de los Estados
Unidos Mexicanos.

En atención a lo establecido por el artículo 175 de la Ley de Amparo, BAJO PROTESTA DE


DECIR VERDAD, manifiesto lo siguiente:

I. NOMBRE Y DOMICILIO DEL QUEJOSO

BERTHA NELLY TREVIÑO MAS con el domicilio que ha quedado precisado en el proemio de
este escrito, promoviendo por propio derecho.

II. NOMBRE Y DOMICILIO DE LOS TERCEROS INTERESADOS

Tienen ese carácter, conforme al artículo 5, fracción III, de la Ley de Amparo:

 BANCO MERCANTIL DEL NORTE, S.A., INSTITUCIÓN BANCA MÚLTIPLE


 BANCO NACIONAL DE MÉXICO, S.A., INTEGRANTE DEL GRUPO FINANCIERO
BANCO NACIONAL DE MÉXICO, S.A., INTEGRATE DEL GRUPO FINANCIERO
BANAMEX.
 C. DIRECTOR DEL REGISTRO PÚBLICO DE LA PROPIEDAD Y DEL COMERCIO
DEL DISTRITO FEDERAL.
 FAREZCO I., S. DE R.L. DE C.V.
 CONSTRUCTORA LOBEIRA, S.A. DE C.V.
 INMOBILIARIA DEL NORTE, S.A.
 ARMACSA DEL NORTE, S.A. DE C.V.
 EMPRESA LOMEX S.A. DE C.V.
 EDUARDO LOBEIRA PEREZ,
 FRANCISCO LOBERA PEREZ,
 MARÍA REBECA LOBEIRA ORTIZ
 MIGUEL EDUARDO LEFEVER CHATTERTON
 MARÍA EUGENIA ARAYA GOMEZ DE LEFEVER
 MARÍA REBECA ORTIZ MORENO DE LOBEIRA
 OFELIA FUENTES CALDERON

Terceros interesados, cuyo domicilio para ser notificados obra en autos tanto del recurso tramitado
ante la H. Segunda Sala del Tribunal Superior de Justicia de la Ciudad de México, como en los
procesos previos al mismo.

III. AUTORIDAD RESPONSABLE

La H. Segunda Sala Colegiada Civil del Tribunal Superior de Justicia de la Ciudad de México (en
lo sucesivo (“Sala Responsable”)

IV. ACTO RECLAMADO

1. De la H. Segunda Sala Colegiada Civil del Tribunal Superior de Justicia de la Ciudad de


México se reclama la resolución de fecha 7 de octubre de 2022 (en lo sucesivo como la
“Resolución Reclamado”).

V. FECHA DE NOTIFICACIÓN DEL ACTO RECLAMADO

El Acto Reclamado fue notificado a la quejosa por medio de listas publicadas en el boletín judicial
el día 10 de octubre de 2022.

VI. PRECEPTOS CONSTITUCIONALES Y CONVENCIONALES VIOLADOS

El Acto Reclamado viola en perjuicio de la quejosa los derechos fundamentales de seguridad


jurídica, acceso a la justicia y las formalidades esenciales del procedimiento, previstas por los
artículos 14, 16 y 17 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos.

Dicho lo anterior, la quejosa hace valer los siguientes:


CONCEPTOS DE VIOLACIÓN
PRIMERO. - LA SENTENCIA RECLAMADA ES INCONSTITUCIONAL POR
ENCONTRARSE INDEBIDAMENTE FUNDADA Y MOTIVADA Y VIOLAR LO
DISPUESTO POR LOS ARTÍCULOS 1º Y CUARTO DE LA CONSTITUCIÓN POLÍTICA
DE LOS ESTADOS UNIDOS MEXICANOS

En el presente concepto de violación queda acreditado que la Sentencia Reclamada es


inconstitucional, por indebidamente haber considerado que los instrumentos 13,422 y 13,642 eran
jurídicamente válidos, es decir, que no se encontraban afectados de nulidad absoluta, tal y como lo
argumentó la ahora quejosa, a pesar de que en su celebración se contravino lo dispuesto por los
artículos 174 y 175 del Código Civil para la Ciudad de México vigente al momento de la
concertación de dichos actos jurídicos.

Sobre el particular y de manera previa a la exposición puntual de los argumentos y razones por
virtud de los cuales esta parte quejosa sostiene la inconstitucionalidad de la Sentencia,
primeramente, debe de hacerse debido hincapié en el hecho de que toda labor hermenéutica
realizada por los jueces, en la que aparezcan de manera notoria hechos o cuestiones jurídicas
vinculadas con la perpetuación o persistencia de estereotipos de género, deben de ser abordadas con
dicha perspectiva.

A modo introductorio, debe decirse, en primer lugar, que la igualdad jurídica consignada en el
artículo 1º de la Constitución, en tratándose de cuestiones de género, adopta una dimensión
diferente a la tradicional. Así se advierte de la correcta lectura del citado artículo con el diverso
artículo 4º de la Carta Magna. En cuestión de género, la igualdad jurídica es el derecho a la
diferencia. En cuestión de género, la igualdad entre hombres y mujeres exige no sólo la igualdad
formal, expresada en la limitada fórmula “todos son iguales ante la ley”, sino que exige
simultáneamente el reconocimiento de identidades (igualdad orientada por cuestiones de género o
diferenciación de género) y la redistribución (igualdad orientada en criterios socioeconómicos que
permitan un real y efectivo acceso de las mujeres a los recursos y oportunidades de realización
personal).

En México, la igualdad de género se reconoció, como derecho fundamental, por primera vez en
1974, mediante reforma del artículo 4o. de la Constitución federal de 1917, que a partir de esa fecha
dispone la frase: “El varón y la mujer son iguales ante la ley”. Otra mención sobre paridad entre los
géneros ocurre en 1986, con la reforma del artículo 123 constitucional, el cual en su fracción VII
señala: “Para trabajo igual debe corresponder salario igual, sin tener en cuenta sexo ni
nacionalidad”. De ahí, es hasta el 2001, cuando se hace una nueva mención constitucional en
relación con la equidad de género, al reformarse el artículo 1o. para señalar, en su párrafo segundo,
lo siguiente: “Queda prohibida toda discriminación motivada por origen (…) (de) género”. Estos
artículos son las únicas referencias constitucionales, a nivel federal, que hacen algún señalamiento
sobre la igualdad entre hombres y mujeres.

Esto es relevante en el contexto de la actividad jurisdiccional pues tal y como lo ha determinado la


Primera Sala del Máximo Tribunal, del reconocimiento de los derechos humanos a la igualdad y a
la no discriminación por razones de género, deriva que todo órgano jurisdiccional debe impartir
justicia con base en una perspectiva de género, para lo cual, debe implementarse un método en toda
controversia judicial, aun cuando las partes no lo soliciten, a fin de verificar si existe una situación
de violencia o vulnerabilidad que, por cuestiones de género, impida impartir justicia de manera
completa e igualitaria.

Pues bien, como se acredita a continuación, la Sala Responsable, al abordar la cuestión


efectivamente planteada, fue omisa en encausar su actuación jurisdiccional conforme a los citados
parámetros y el proceder metodológico diseñado por el Máximo Tribunal para estos casos,
privilegiando, en la resolución del recurso, interpretaciones formales y ejercicios de integración de
la ley que lejos de respetar la vocación de igualdad e imperante necesidad de justicia igualitaria,
dieron pie a una solución reiterativa y sencilla en la cual desestimó los fundamentos ontológicos
que sustentan la nulidad alegada y terminó por privilegiar la procedencia y cuestionable validez de
ciertos instrumentos jurídicos celebrados en abierta contravención a la legislación que en aquel
entonces precisamente tenía como vocación la protección de los intereses patrimoniales de la mujer.

A lo largo del agravio primero del recurso de apelación la ahora quejosa, entre otras cuestiones, se
dolió de la indebida fundamentación y motivación de la sentencia de primera instancia, derivado de
que contrariamente a lo concluido por la Sala, con las pruebas documentales ofrecidas y
desahogadas en el proceso debió de llegarse a la conclusión de que los instrumentos cuya nulidad se
demandó en el juicio natural no cumplieron con los requisitos de ley necesarios por la legislación
entonces vigente para que la ahora quejosa gravara sus derechos de propiedad sobre el Inmueble
objeto de la controversia.
Máxime que en el caso concreto se requería de previa autorización judicial para que la consorte,
ahora promovente de la presente acción constitucional, gravara en hipoteca el 50% de los derechos
de propiedad que le correspondían sobre el bien cuestionado.

En su parte conducente, dicho agravio fue al tenor de las manifestaciones expresas contenidos en el
mismo, a cuyo contenido remitimos en obvio de evitar repeticiones innecesarias.

La Sala Responsable dio contestación a los agravios de mérito a partir de la foja 15 de la Sentencia,
aduciendo, por lo que aquí interesa:

(…) se desprende que la actora acudió como acreditada así como fideicomitente y
fideicomisaria en primer lugar.

En tal virtud es inconcuso que la actora apelante acudió a celebrar los actos
jurídicos señalados en el párrafo anterior, con el ánimo de ser la titular de los
derechos que se indican sin que se haya comprometido como obligada solidaria de
cónyuge el señor (…), razón por la cual no se ajusta el supuesto normativo del
artículo 174 del Código Civil de esta Ciudad, el cual se encontraba vigente al
momento de celebrar las convencionalidades señaladas, es decir, la necesidad de
que fuera necesaria la autorización judicial, porque no contrató en favor de su
cónyuge (…)

Efectivamente en el contrato de Apertura de Crédito anteriormente señalado se


desprende en el capítulo de Antecedentes numeral III incisos a y b)

(….)

Por lo tanto de la transcripción anterior se obtiene que la actora obtuvo el


carácter como titular de los derechos que ahí se indican y no obstante que alegue
que su cónyuge fue beneficiado por ser socio y accionista de la sociedad a la cual
se otorgó el préstamo y la garantía del fideicomiso al tratarse de una persona
jurídica distinta que goza de los atributos de la personalidad diferentes a los de
(…) entonces no puede aplicarse el supuesto jurídico.

De las consideraciones esgrimidas por la autoridad responsable, se advierte a grandes rasgos que
determinó desestimar los argumentos mediante los cuales la suscrita pretendió demostrar la
ilegalidad de la sentencia dictada por el juez natural y la consecuente nulidad de los instrumentos
jurídicos ahí referidos.

De conformidad con lo dispuesto por la Sala y contrariamente a lo argumentado por la entonces


apelante, se sostuvo que no se actualizó en el caso concreto una violación patente y manifiesta a lo
dispuesto por los artículos 174 y 175 del Código Civil, ahora derogados, con la celebración de los
instrumentos cuya nulidad se demandó.

Las razones esgrimidas por la Sala, además de escuetas, desatienden la ratio legis del numeral en
comento, además de reflejar una violación manifiesta a la obligación de juzgar con perspectiva de
género que debe prevalecer en toda resolución judicial cuando lo que está en juego son los derechos
de las mujeres, como es el caso.

De manera previa adentrarnos en el estudio de la inconstitucionalidad de la Sentencia por los


motivos previamente apuntados, consideramos pertinente sintetizar los motivos por virtud de los
cuales la Sala desestimó los argumentos de la ahora quejosa, que fundamentalmente se reducen a
las cuestiones siguientes:

1) El hecho de que la ahora quejosa haya acudido como acreditada y fideicomitente y


fideicomisaria a la celebración de los contratos de apertura de crédito con otorgamiento de
garantías hipotecarias, así como al fideicomiso irrevocable de garantías traslativo de
dominio, respectivamente, es suficiente para considerar que los suscribió con el ánimo de
ser titular de los derechos que ahí se indican.

2) Asimismo, que el hecho de que la quejosa no se haya comprometido como obligada


solidaria de su cónyuge, el señor Francisco Lobeira Pérez, es suficiente para concluir que la
celebración de dichos actos jurídicos no se realizó en contravención a los artículos 174 y
175 del Código Civil, ahora derogados.

3) La Sala pretende robustecer dichas conclusiones realizando una transcripción de una


fracción del capítulo de declaraciones y antecedentes del citado instrumento y
posteriormente de la cláusula octava del mismo, para posteriormente arribar a la siguiente
conclusión, que desde ahora se anuncia, además de desapegarse de lo estrictamente
jurídico, no guarda lógica argumentativa con las premisas que le antecedente y como
sucede en la mayoría de esos casos, es dogmática:
Ahora bien, por cuestión de método y con el propósito de evidenciar la ilegalidad de la Sentencia
en forma ordenada y suscita, primeramente, se procede a evidenciar que la Sala dejó de juzgar con
perspectiva de género en términos de lo ordenado por la jurisprudencia 1a./J. 22/2016 (10a.) cuya
aplicación le era obligatoria en términos de lo dispuesto por el artículo 217 de la Ley de Amparo,
para posteriormente acreditar los vicios lógicos y argumentativos del fallo.

Juzgar con perspectiva de género

Como lo habrán notado ya sus Señorías, la cuestión jurídica argumentativa sobre la cual se
circunscribirá la demostración de inconstitucionalidad expuesta en el presente concepto de
violación, versa sobre la interpretación jurídica y alcances que deben de fijarse respecto a los
derogados artículos 174 y 175 del Código Civil del Distrito Federal, aplicables al momento de la
celebración de los actos cuya nulidad se demandó.

La segunda cuestión a dilucidar, consiste en determinar si fue correcta o no la conclusión del Juez
natural respecto a la procedencia o aplicabilidad de dichos artículos en los casos concretos
argumentados por la ahora quejosa y si como lo sostuvo en su demanda y lo reiteró en su recurso de
apelación, existió en la celebración de los actos jurídicos tildados de nulidad una transgresión al
contenido de los numerales en cita y por vía de consecuencia, si dicha contravención generó, en el
caso, un vicio invalidante que afectó los instrumentos de inexistencia.

Los términos y alcances de la interpretación de los numerales en comento son relativamente


sencillos: existía en ese entonces necesidad de autorización judicial cuando la mujer contratara con
su cónyuge o se obligara en su favor.

De ahí se advierte que la vocación legislativa de dichos preceptos fue precisamente la de


salvaguardar los intereses de las mujeres quienes por su género, han sido colocadas en situaciones
históricas de desventaja y vulnerabilidad. Idea que se refuerza con el contenido informado en la
siguiente tesis:

Registro digital: 225541


Instancia: Tribunales Colegiados de Circuito
Octava Época
Materias(s): Civil
Fuente: Semanario Judicial de la Federación. Tomo V, Segunda Parte-1,
Enero-Junio de 1990, página 134
Tipo: Aislada

COMPRAVENTA ENTRE CONYUGES. CASO EN QUE LA FALTA DE


AUTORIZACION JUDICIAL PRODUCE SU NULIDAD.

Conforme lo dispuesto en el artículo 174 del Código Civil, "Los cónyuges


requieren autorización judicial para contratar entre ellos, excepto cuando el
contrato sea el de mandato para pleitos y cobranzas o para actos de
administración". Esta norma legal genérica, determina que los cónyuges para
contratar entre sí necesitan autorización judicial previa al acto jurídico de que se
trate, siendo el objeto de dicha autorización el proteger los intereses de la familia
o de uno de los cónyuges, esencialmente de la esposa, quien tradicionalmente ha
conservado una situación de dependencia económica y moral frente al esposo,
que la hace vulnerable a posibles actos lesivos a sus intereses personales o de los
hijos. Por lo tanto, si los cónyuges celebran un contrato de compraventa "el que
sólo puede tener lugar cuando el matrimonio está sujeto al régimen de
separación de bienes", sin recabar previamente la autorización judicial del juez
de lo familiar correspondiente, el contrato aunque produzca provisionalmente
sus efectos, resulta afectado de nulidad absoluta, la que no desaparece por
confirmación o prescripción y puede reclamarse por todo interesado en términos
de lo consignado en los artículos 8o. y 2226 del Código Civil, porque las normas
reguladoras de la familia son de orden público, por constituir el origen y base de
la sociedad, de tal suerte que la infracción del dispositivo diferente al permiso
judicial para contratar se traduce en la violación de una norma de esa clase,
produciendo la nulidad expresada, independientemente de que el propio acto no
sea ilícito en su objeto, en el fin o en la condición.

TERCER TRIBUNAL COLEGIADO EN MATERIA CIVIL DEL PRIMER


CIRCUITO.

Amparo directo 1518/90. Luis Manuel Alcaraz Ballesteros y coagraviados. 23 de


mayo de 1990. Unanimidad de votos. Ponente: José Becerra Santiago.
Secretario: Gustavo Sosa Ortiz.

La institución del matrimonio y su tratamiento jurídico ha sufrido incontables modificaciones en los


últimos años. Siendo estas, en su mayoría, en beneficio de los derechos de las mujeres, que ante un
innegable contexto histórico de abuso y sobreposición de poder por parte de los cónyuges de sexo
masculino, han encontrado en la legislación, determinadas medidas de naturaleza proteccionista
precisamente con el propósito de mitigar o disminuir, a nivel legislativo, los espacios de
oportunidad en los que recurrentemente existían este tipo de abusos.

En ese tenor, si bien es verdad que los citados artículos 174 y 175 del Código, ahora reformados,
pero aplicables al caso que nos ocupa, efectivamente, respondían a la voluntad proteccionista del
legislador ante las circunstancias apuntadas en el párrafo anterior, lo es también que las razones que
informan su vocación legislativa o espíritu auténtico no han sido superadas en sociedad y por lo
visto, tampoco en los Tribunales.

La necesidad de autorización judicial en los términos precisados en los numerales en comento está
inicialmente inspirada en razones y circunstancias de otra época, pero lo cierto es que el partir de
esa premisa y asumir, como lo hizo la Sala, que estas no se encuentran vigentes, es tanto como
ignorar conscientemente las circunstancias de hecho que en sociedad aún aquejan día a día el
género femenino. De ahí que si bien dichos numerales se inspiraron en condiciones que en la
actualidad no necesariamente son las mismas que imperaban al momento en el que fueron
legisladas, lo cierto que su vocación y vigencia se mantienen idénticas.

Es decir, el requerimiento de autorización judicial en los términos expresados en los citados


artículos se pensó como un mecanismo de salvaguarda de la integridad del patrimonio de la
cónyuge mujer en momento de conflicto o abuso de un cónyuge sobre otro.

Dicha circunstancia no ha sido superada por nuestros tribunales como si hubiese dejado de existir
cotidianamente, muy por el contrario, existen múltiples precedentes actuales que la han reconocido
e inclusive catalogado como una forma de violencia, entre los cuales se encuentra el citado a
continuación:

Registro digital: 2023426


Instancia: Primera Sala
Undécima Época
Materias(s): Civil
Tesis: 1a. XXVIII/2021 (10a.)
Fuente: Gaceta del Semanario Judicial de la Federación. Libro 4, Agosto de 2021,
Tomo IV, página 3705
Tipo: Aislada

VIOLENCIA ECONÓMICA CONTRA LA MUJER. SU ACTUALIZACIÓN EN


EL RÉGIMEN DE SOCIEDAD CONYUGAL.

Hechos: En un matrimonio contraído bajo el régimen de sociedad conyugal, el


cónyuge varón, de manera injustificada, incumplió con sus deberes de aportar
tanto económicamente, como en las labores del hogar, en detrimento del haber
común. Por el referido incumplimiento, la esposa canalizó gran parte de sus
ingresos para evitar la pérdida o deterioro del haber común derivado de la
sociedad conyugal e incluso, dejó de aportar para incrementarlo, por cubrir los
gastos derivados del desentendimiento de aquél a sus deberes de solidaridad en
las labores del hogar.
Criterio jurídico: Se configura un tipo de violencia económica contra la mujer, al
asumir el cónyuge varón una posición de mando sobre ella.

Justificación: Comete violencia económica el cónyuge varón que, de manera


injustificada, se desentiende de sus obligaciones de aportar económicamente e,
incluso, de realizar las labores domésticas o del cuidado de las personas
dependientes, pues falta a los principios y finalidades del matrimonio y de la
sociedad conyugal, y deja a la mujer afrontar sola los gastos necesarios para la
preservación o, incluso, para el incremento del haber común derivado de dicha
sociedad.

Amparo directo en revisión 7134/2018. 21 de agosto de 2019. Mayoría de tres


votos de la Ministra Norma Lucía Piña Hernández, y los Ministros Alfredo
Gutiérrez Ortiz Mena, quien formuló voto concurrente, y Juan Luis González
Alcántara Carrancá, quien formuló voto concurrente. Disidente: Luis María
Aguilar Morales. Ausente: Jorge Mario Pardo Rebolledo. Ponente: Norma Lucía
Piña Hernández. Secretario: Luis Mauricio Rangel Argüelles.
Esta tesis se publicó el viernes 06 de agosto de 2021 a las 10:14 horas en el
Semanario Judicial de la Federación.

En consonancia con lo anterior, informes recientes generados por las autoridades nacionales 1 han
identificado la contratación de créditos y específicamente, la circunstancia de estos sea adquiridos
“en común” y posteriormente incumplidos por el varón como una forma de abuso que deben de ser
atendida y debidamente justipreciada por las autoridades como parte integral de su obligación
constitucional de juzgar con perspectiva de género.

La relevancia de lo anteriormente apuntado es grande. Pues debió de tener una incidencia inmediata
en la manera en la que la Sala abordó la cuestión que le fue efectivamente planteada en el recurso y
los efectos y consecuencias de la labor interpretativa realizada sobre los argumentos que ahí fueron
planteados. Situación a la que además se encontraba obligada y dejó de hacer. Así lo informa la
tesis de jurisprudencia de la Primera Sala del Máximo Tribunal cuyo rubro y texto son los
siguientes:

Registro digital: 2011430


Instancia: Primera Sala
Décima Época
Materias(s): Constitucional
Tesis: 1a./J. 22/2016 (10a.)

1
Esta hipótesis se refleja en el estudio realizado por la Unidad de Género de la de Procuraduría
General de la República. “Violencia patrimonial y económica contra las mujeres”, 10 de enero de 2019.
Véase en el sitio web:
https://www.gob.mx/cms/uploads/attachment/file/242427/6__Enterate_Violencia_economica_y_patrimonial_
contra_las_mujeres_junio_170617.pdf
Fuente: Gaceta del Semanario Judicial de la Federación. Libro 29, Abril de 2016,
Tomo II, página 836
Tipo: Jurisprudencia

ACCESO A LA JUSTICIA EN CONDICIONES DE IGUALDAD.


ELEMENTOS PARA JUZGAR CON PERSPECTIVA DE GÉNERO.

Del reconocimiento de los derechos humanos a la igualdad y a la no


discriminación por razones de género, deriva que todo órgano jurisdiccional debe
impartir justicia con base en una perspectiva de género, para lo cual, debe
implementarse un método en toda controversia judicial, aun cuando las partes no
lo soliciten, a fin de verificar si existe una situación de violencia o vulnerabilidad
que, por cuestiones de género, impida impartir justicia de manera completa e
igualitaria. Para ello, el juzgador debe tomar en cuenta lo siguiente: i) identificar
primeramente si existen situaciones de poder que por cuestiones de género den
cuenta de un desequilibrio entre las partes de la controversia; ii) cuestionar los
hechos y valorar las pruebas desechando cualquier estereotipo o prejuicio de
género, a fin de visualizar las situaciones de desventaja provocadas por
condiciones de sexo o género; iii) en caso de que el material probatorio no sea
suficiente para aclarar la situación de violencia, vulnerabilidad o discriminación
por razones de género, ordenar las pruebas necesarias para visibilizar dichas
situaciones; iv) de detectarse la situación de desventaja por cuestiones de género,
cuestionar la neutralidad del derecho aplicable, así como evaluar el impacto
diferenciado de la solución propuesta para buscar una resolución justa e
igualitaria de acuerdo al contexto de desigualdad por condiciones de género; v)
para ello debe aplicar los estándares de derechos humanos de todas las personas
involucradas, especialmente de los niños y niñas; y, vi) considerar que el método
exige que, en todo momento, se evite el uso del lenguaje basado en estereotipos o
prejuicios, por lo que debe procurarse un lenguaje incluyente con el objeto de
asegurar un acceso a la justicia sin discriminación por motivos de género.

Amparo directo en revisión 2655/2013. 6 de noviembre de 2013. Mayoría de


cuatro votos de los Ministros Arturo Zaldívar Lelo de Larrea, José Ramón Cossío
Díaz, quien reservó su derecho para formular voto concurrente, Alfredo Gutiérrez
Ortiz Mena y Olga Sánchez Cordero de García Villegas. Disidente: Jorge Mario
Pardo Rebolledo. Ponente: Alfredo Gutiérrez Ortiz Mena. Secretaria: Cecilia
Armengol Alonso.

Amparo directo en revisión 1125/2014. 8 de abril de 2015. Cinco votos de los


Ministros Arturo Zaldívar Lelo de Larrea, quien reservó su derecho para formular
voto concurrente, José Ramón Cossío Díaz, Jorge Mario Pardo Rebolledo, Olga
Sánchez Cordero de García Villegas y Alfredo Gutiérrez Ortiz Mena. Ponente:
José Ramón Cossío Díaz. Secretaria: Luz Helena Orozco y Villa.

Amparo directo en revisión 4909/2014. 20 de mayo de 2015. Cinco votos de los


Ministros Arturo Zaldívar Lelo de Larrea, José Ramón Cossío Díaz, Jorge Mario
Pardo Rebolledo, Olga Sánchez Cordero de García Villegas, quien formuló voto
concurrente y Alfredo Gutiérrez Ortiz Mena. Ponente: José Ramón Cossío Díaz.
Secretaria: Luz Helena Orozco y Villa.
Amparo directo en revisión 2586/2014. 10 de junio de 2015. Cinco votos de los
Ministros Arturo Zaldívar Lelo de Larrea, José Ramón Cossío Díaz, Jorge Mario
Pardo Rebolledo, Olga Sánchez Cordero de García Villegas y Alfredo Gutiérrez
Ortiz Mena. Ponente: José Ramón Cossío Díaz. Secretario: Gabino González
Santos.

Amparo directo en revisión 1340/2015. 7 de octubre de 2015. Cinco votos de los


Ministros Arturo Zaldívar Lelo de Larrea, quien reservó su derecho para formular
voto concurrente, José Ramón Cossío Díaz, Jorge Mario Pardo Rebolledo, Olga
Sánchez Cordero de García Villegas y Alfredo Gutiérrez Ortiz Mena. Ponente:
José Ramón Cossío Díaz. Secretaria: Luz Helena Orozco y Villa.

Tesis de jurisprudencia 22/2016 (10a.). Aprobada por la Primera Sala de este Alto
Tribunal, en sesión de fecha treinta de marzo de dos mil dieciséis.
Esta tesis se publicó el viernes 15 de abril de 2016 a las 10:30 horas en el
Semanario Judicial de la Federación y, por ende, se considera de aplicación
obligatoria a partir del lunes 18 de abril de 2016, para los efectos previstos en el
punto séptimo del Acuerdo General Plenario 19/2013.

En ese tenor, se estima que la valoración realizada por la Sala respecto de los antecedentes mediatos
y circunstancias de hecho que originaron la ilegal celebración de los actos jurídicos cuya nulidad
fue demandada, se efectuó en desapego a la naturaleza jurídica y alcances de los numerales en
comento, cuya interpretación debió de realizarse, ante las circunstancias, con base y en ejercicio de
la perspectiva de género.

Para acreditar lo anterior y con fines exclusivamente expositivos, se procede a demostrar cómo es
que una actuación apegada al mandato jurisprudencial antecitado habría cambiado radicalmente la
conclusión de la Sala; y a su vez, el por qué el hecho de que la responsable desatendió dicho
mandamiento resultó en la emisión de una sentencia inconstitucional.

Para efectos de lo anterior nos valdremos del mismo proceder metodológico diseñado por la
Primera Sala del Máximo Tribunal que si bien no resulta por ninguna razón obligatorio en cuanto a
sus reglas, si lo es en su contenido. Además de ser útil e ilustrativo como instrumento
argumentativo.

(i) La Sala fue omisa en identificar primeramente si existen situaciones de poder que por
cuestiones de género den cuenta de un desequilibrio entre las partes de la controversia.

La Sala Responsable ignoró las circunstancias mediatas y hechos probados en la demanda, a través
de los cuales se acreditó que la ahora quejosa se encontraba en una situación de desventaja y
desequilibrio al comparecer a la celebración de los instrumentos cuya ineficacia se demandó por no
haber contado con la autorización judicial requerida por la legislación entonces vigente.

En efecto, a lo largo del escrito inicial de demanda y la correspondiente acción reconvencional, se


demostró ante la Sala, que en la relación jurídica tildada de nulidad, es decir, la contenida en la
escritura pública 13,433, la suscrita no obtuvo provecho alguno, lo que posteriormente fue reiterado
ante la Sala, órgano que desestimó dicho proceder argumentativo, sin ulterior argumentación.

La enorme relevancia del anterior hecho descansa sobre la premisa comprobada de que al suscribir
dicho instrumento jurídico, la ahora quejosa, se encontraba en una situación de desequilibrio ante
mi cónyuge y las demás partes contratantes, pues los motivos que indujeron mi voluntad no fueron
provechos personales, muy por el contrario, se redujeron a una suerte de obligación moral que
consideré, tenía con mi marido y sus negocios.

De autos se advierte con meridiana claridad que no existe un solo elemento de prueba a través del
cual pudiera llegarse a concluir que la afectación que realicé de mi patrimonio, derivada de una
decisión consciente que haya atendido a provechos o beneficios personales. Por el contrario, basta
dar lectura a los documentos que dieron pie a dicha operación y sus posteriores, para concluir que
no obtuve ningún beneficio por haber gravado mi patrimonio, sino que dicha situación atendió a que
mi marido así me lo dispuso.

De ahí que resultara no solo relevante, sino vital, que la Sala hubiere realizado la debida valoración
de las circunstancias de modo, tiempo, y lugar que condujeron a la celebración del citado
instrumento jurídico, y más aún, al contenido obligacional que ahí se estipuló, del que se advierte
con meridiana claridad que los provechos derivados de la celebración del citado instrumento, fueron
exclusivamente obtenidos por mi marido, quien me indujo a gravar mi patrimonio con el propósito
de obtener ciertos financiamientos en favor suyo y de sus empresas, de las cuales yo no tengo ni
tuve el carácter de accionista.

(ii) La Sala fue omisa en cuestionar los hechos y valorar las pruebas desechando cualquier
estereotipo o prejuicio de género, a fin de visualizar las situaciones de desventaja
provocadas por condiciones de sexo o género.
De la misma manera, de autos se advierte que la Sala evidentemente dejó de cuestionar los hechos y
valorar las pruebas de las que evidentemente se advertía que en la celebración de la totalidad de los
actos jurídicos cuya nulidad se demandó, existieron en mi perjuicio situaciones de desventaja
provocadas por mi género.

Pues como se señaló, otorgué los instrumentos de mérito por instrucciones de mi marido, sin
comprender los alcances que conllevó el gravar mi patrimonio y más aún, de otorgar un mandato
para los efectos de que un tercero ajeno a mí, quien, además, es pariente por consanguinidad de mi
cónyuge, pudiera disponer libremente de él.

Estas circunstancias pasaron desapercibidas a la Sala, órgano que debió valorar, cuando menos, que
la suscrita, a pesar de haber comparecido a la escritura pública 13,422, no fue llamada a los
procedimientos 748/89 y 749/892.

Tampoco valoró que en la celebración de los convenios judiciales en los que fue comprometido mi
patrimonio, no comparecí yo en lo personal, sino a través del apoderado que mi marido me designó.

En el caso, es evidente que mi condición de género y cónyuge fueron un factor determinante en la


manera en la que se llevaron a cabo dichas relaciones jurídicas en las que sin ser favorecida en
ningún sentido, terminé por gravar y eventualmente comprometer mi patrimonio. Todo esto,
mediante un apoderado que, a su vez, me designó mi cónyuge y quien compartía sus intereses
económicos, más no los míos.

En la especie, la Sala Responsable, lejos de cuestionar los hechos y valorar las pruebas desechando
cualquier estereotipo o prejuicio de género, se limitó a ignorar tales circunstancias, procediendo a
emitir una resolución que únicamente perpetúa dichas circunstancias, al concluir que comparecí por
cuenta propia a dichos actos.

Argumento que lejos de atender a la cuestión de género, privilegia un formalismo absurdo, al


haberse limitado a señalar que comparecí a dicho acto jurídico, de acuerdo con lo estipulado en su
capítulo de antecedentes y la cláusula octava.

2
Referidos en los hechos quinto y sexto de la demanda reconvencional.
Las consideraciones anteriores son inconstitucionales, en tanto que la actuación de la Sala contrarió
sus obligaciones al amparo de la impartición de justicia con perspectiva de género, particularmente
por lo que hace a la identificación de situaciones de vulnerabilidad y la valoración de pruebas que
debe realizarse en estos casos. Al efecto, resulta ilustrativa la siguiente tesis:

Registro digital: 2014620


Instancia: Tribunales Colegiados de Circuito
Décima Época
Materias(s): Constitucional, Civil
Tesis: VII.2o.C.127 C (10a.)
Fuente: Gaceta del Semanario Judicial de la Federación. Libro 43, Junio de 2017,
Tomo IV, página 2933
Tipo: Aislada

JUZGAR CON PERSPECTIVA DE GÉNERO. EL JUZGADOR DEBE


IDENTIFICAR UNA SITUACIÓN DE VULNERABILIDAD EN CASOS
DONDE SE HAGAN PATENTES CIRCUNSTANCIAS DE CRISIS
FAMILIAR, PARA VALORAR LAS PRUEBAS, CON BASE EN AQUÉLLA.

La Primera Sala de la Suprema Corte de Justicia de la Nación ha sostenido


reiteradamente que todo órgano jurisdiccional debe impartir justicia con base en
una perspectiva de género, aun cuando las partes no lo soliciten, a fin de verificar
si existe una situación de violencia o vulnerabilidad que, por cuestiones de género,
impida impartir justicia de manera completa e igualitaria. Así, cuando en un juicio
de terminación de contrato verbal de comodato, la actora ofreció las pruebas
confesional y testimonial a cargo de sus familiares, el juzgador debe valorarlas
con base en una perspectiva de género, lo cual implica un deber para ponderar la
particular situación de vulnerabilidad de la demandada y el contexto familiar en el
cual sucedieron los hechos sujetos a prueba. Ahora bien, si de los hechos se
advierte que las partes no gozan de una buena relación porque la demandada fue
concubina del hijo de los actores y, los concubinos se han demandado en múltiples
juicios, existe una presunción humana de que los dichos de los testigos y del ex
concubino codemandado, estén afectados por tener un interés en la obtención de
una sentencia favorable para la actora, al ser sus familiares. De tal manera, que
acorde con el principio de igualdad y no discriminación, el juzgador debe tomar
en cuenta la situación de vulnerabilidad de la demandada cuando haya
desempeñado el rol de ama de casa en el esquema familiar y, en esa medida,
determinar si la forma de valorar esas pruebas genera un impacto adverso a la
demandada, en razón a su pertenencia a un grupo históricamente desaventajado,
como lo son las mujeres que asumen labores domésticas. En consecuencia, el
juzgador debe identificar una situación de vulnerabilidad en casos donde se hagan
patentes circunstancias de crisis familiar, para valorar las pruebas con base en
una perspectiva de género.

SEGUNDO TRIBUNAL COLEGIADO EN MATERIA CIVIL DEL SÉPTIMO


CIRCUITO.
Amparo directo 883/2016. Fabiola Rocío Ayala Hernández. 11 de mayo de 2017.
Unanimidad de votos. Ponente: José Manuel De Alba De Alba. Secretaria: Diana
Helena Sánchez Álvarez.
Esta tesis se publicó el viernes 23 de junio de 2017 a las 10:29 horas en el
Semanario Judicial de la Federación.

Pues de haber hecho lo anterior, se reitera, habría tenido que concluir necesariamente que la
celebración de los actos jurídicos cuya nulidad he demandado, se encontraba íntimamente vinculada
con la situación de desigualdad y desinformación frente a mi marido, quien me indujo a la
suscripción de dichos actos jurídicos en mi perjuicio y en su exclusivo beneficio.

(iii) Habiendo advertido que el material probatorio pudiera ser insuficiente, la Sala fue
omisa en ordenar las pruebas necesarias para visibilizar dichas situaciones;

Ante dichas circunstancias era evidente que en el caso concreto existía la necesidad de que la Sala
en ejercicio de sus atribuciones, ordenara la reposición del procedimiento al efecto de que el juez
natural ordenara las diligencias para mejor proveer que resultaran necesarias para esclarecer los
hechos controvertidos y sobre todo, para contar con los elementos necesarios para superar la
cuestión de género que debió de ser atendida en el caso concreto.

Más aun tomando en consideración que en el caso concreto, tanto el juez natural como la sala
responsable, pasaron por alto la configuración de un litisconsorcio pasivo necesario que de haberse
integrado correctamente, me pudiera haber traído algún beneficio en el procedimiento.

En tanto que se demandó la nulidad de diversas escrituras públicas y a pesar de tal circunstancia y
del valor que dichos fedatarios pudieran haber traído en términos probatorios a mi juicio, no se les
llamó, a pesar de actualizarse un claro litisconsorcio,

(iv) La Sala fue omisa en cuestionar la neutralidad del derecho aplicable, así como evaluar
el impacto diferenciado de la solución propuesta para buscar una resolución justa e
igualitaria de acuerdo con el contexto de desigualdad por condiciones de género.

Sobre el particular, es claro que la Sala dejó de juzgar con perspectiva de género al aplicar un
estándar interpretativo limitado y restrictivo de los artículos 174 y 175 del Código Civil vigente, al
concluir lo que concluyó.
De lo anteriormente transcrito y la propia sentencia en su totalidad se advierte que a consideración
de la Sala, dichos numerales eran inaplicables a la nulidad denunciada en el caso concreto, en virtud
de que la obligación contraída en beneficio de su cónyuge no fue solidaria y por otra parte, porque
el beneficiado en última instancia con la celebración de dicho instrumento fue una persona moral y
no su marido en lo personal.

El proceder interpretativo de la Sala Responsable es inconstitucional, en tanto que las conclusiones


a las que arribó resultan violatorias del mandato contenido en artículo 1º de la Constitución a la luz
del núcleo duro y sustrato ontológico del 4º atendiendo a que dejó de juzgar con perspectiva de
género, primeramente, porque es falso que se no se haya obligado con y para su marido, segundo
porque gravó su patrimonio junto con el suyo y en exclusivo beneficio de los negocios del varón.

Habiendo demostrado que en la especie, la Sentencia Reclamada transgrede el contenido de los


artículos 1º y 4º de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, a continuación se
procede a evidenciar las violaciones que las incurrió la Sala al fundar y motivar el fallo.

Violaciones de legalidad

En el caso concreto, la Sala indebidamente sostiene que los artículos 174 y 175 derogados del
Código Civil, resultaban inaplicables en el caso concreto en función de que no se advierte que la
suscrita y su cónyuge se hayan obligado de manera solidaria.

(desarrollar)

Es incorrecto que la Sala haya dado una interpretación estricta y letrista al precepto en cuestión,
pues en la especie, debió de haber procedido conforme a una interpretación auténtica de los citados
preceptos, es decir, acorde a la verdadera intención del legislador.

Como se verá, acudir a dicha interpretación era válido conforme a los estándares fijados por el
Pleno de la Suprema Corte de Justicia de la Nación y necesaria conforme a los mandatos
constitucionales apuntados en párrafos anteriores:

Registro digital: 177924


Instancia: Pleno
Novena Época
Materias(s): Constitucional
Tesis: P./J. 87/2005
Fuente: Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta. Tomo XXII, Julio de
2005, página 789
Tipo: Jurisprudencia

INTERPRETACIÓN AUTÉNTICA DE LA LEY. SUS LÍMITES.

La interpretación auténtica de las normas legales no es una facultad de


modificación o derogación de aquéllas, aunque siga el mismo trámite legislativo
que para la norma inicial, sino que establece su sentido acorde con la intención de
su creador. La naturaleza del proceso interpretativo exige que el resultado sea la
elección de una de las alternativas interpretativas jurídicamente viables del texto
que se analiza, pues en cualquier otro caso se estaría frente al desbordamiento y
consecuente negación del sentido del texto original. Además, las posibilidades de
interpretación de la norma original no pueden elaborarse tomando en cuenta
solamente el texto aislado del artículo que se interpreta, pues éste es parte de un
conjunto de normas que adquiere un sentido sistémico en el momento en que los
operadores realizan una aplicación. Así, la interpretación auténtica tiene dos
limitaciones: a) Las posibilidades semánticas del texto tomado de manera aislada,
elaborando una serie de alternativas jurídicamente viables para el texto a
interpretar; y, b) Esas posibilidades iniciales, pero contrastadas con el sentido
sistémico del orden jurídico a aplicar para el caso concreto, tomando en cuenta no
sólo las normas que se encuentran en una posición horizontal a la interpretada -
artículos del mismo ordenamiento en el cual se encuentra el que se interpreta-
sino también aquellas normas relevantes de jerarquía superior o vertical -
Constituciones Federal y Local-, y los principios y valores en ellas expresados,
establecidos por la jurisprudencia de la Suprema Corte de Justicia de la Nación.

Acción de inconstitucionalidad 26/2004 y sus acumuladas 27/2004 y 28/2004.


Diputados integrantes de la Quincuagésima Novena Legislatura del Congreso del
Estado de Veracruz, y los Partidos Políticos Convergencia y Acción Nacional. 30
de noviembre de 2004. Once votos. Ponente: José Ramón Cossío Díaz.
Secretarios: Pedro Alberto Nava Malagón, Laura García Velasco, Raúl Mejía
Garza y Roberto Lara Chagoyán.

El Tribunal Pleno, el cinco de julio en curso, aprobó, con el número 87/2005, la


tesis jurisprudencial que antecede. México, Distrito Federal, a cinco de julio de
dos mil cinco.

Si en el caso concreto ha quedado asentado que el objeto de dicha autorización el proteger los
intereses de la familia o de uno de los cónyuges, esencialmente de la esposa, quien tradicionalmente
ha conservado una situación de dependencia económica y moral frente al esposo, que la hace
vulnerable a posibles actos lesivos a sus intereses personales o de los hijos, resulta válido afirmar
que el legislador, al emplear la fórmula: obligarse solidariamente, se refería, en realidad, a la
prohibición de contratación de cualquier deuda de la cónyuge que estuviese ligada o amparara la de
su marido o de algún negocio de su exclusivo interés.

En efecto, la correcta interpretación del citado artículo refiere realmente a cualquier obligación
contraída por la cónyuge respecto de un crédito o deuda de su marido o en su exclusivo beneficio,
de manera independiente a la naturaleza o forma jurídica que este pudiera tomar. Esta interpretación
es la correcta y la que debe de imperar en el caso concreto, pues además de atender a la vocación
legislativa del precepto, es la que protege en mayor medida el derecho a la equidad consagrado en el
artículo 4º de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos.

Pensar lo contrario e interpretar los artículos de mérito como lo hizo el juez, es decir, de manera
limitativa, plantea además preocupaciones relevantes respecto de su constitucionalidad desde la
óptica del artículo 1º, pues la validez de una disposición normativa resultaría inconstitucional por
infraincluyente, es decir, por excluir de su cobertura ciertas situaciones que guarden una relación de
analogía o proporcionalidad respecto de las que sí estén comprendidas en su contenido.

Además es falso que la suscrita no se haya contratado y obligo solidariamente, con y para con mi
cónyuge, puesto que contrariamente a lo aducido por el Juez, pues en dicho instrumento el señor
FRANCISCO LOBEIRA PÉREZ se constituyó como obligado solidario de CONSTRUCTORA
LOBEIRA incluyendo a la ahora quejosa en dicha solidaridad respecto de un asunto de exclusive
interés de mi consorte.

Por otra parte, la Sala es omisa en valorar las pruebas documentales que obran dentro del
expediente de las que claramente se advierte que los negocios en los cuales mi cónyuge me solicitó
obligarme eran de su exclusivo interés y beneficio, tanto personal como de sus negocios. Los
contratos de crédito, reestructuras de deuda, convenios judiciales y contratos de fideicomiso no me
trajeron ningún beneficio, muy por el contrario, me han hecho perder años de mi vida en litigios y
ahora estoy por perder el único patrimonio que tengo.

Y por el contrario, dichos instrumentos beneficiaron a mi marido, sus negocios en inclusive su


familia, pues mediante la suscripción de estos recibieron créditos y construyeron sus negocios,
obteniendo ventajas personales.
Por último, son también ilegales los argumentos expresados en la sentencia respecto a la invalidez
de los poderes con los que actuó el señor Eduardo Lobeira en mi representación, así como la
ineficacia del Contrato de Fideicomiso en garantía que se celebró con dichos poderes.

Al efecto, al Sala Responsable, sostiene:

“Bajo ese contexto, el poder mediante el cual actora delegó las facultades al
Ingeniero Eduardo Lobeira Pérez, cumple con todos los requisitos de eficacia y
validez jurídica que la ley establece, razón por la cual a pesar de que se reclame
que debía autorizarse judicialmente, es inconcuso que no puede desconocerse los
actos jurídicos celebrados a través de otra persona, máxime porque se acudió ante
un notario que goza de fe pública”

Ahora bien, dichos argumentos, de nueva cuenta ignoran la situación de desventaja y


desinformación en la que se encontraba la suscrita al momento de otorgar dichos poderes, hecho
que materializa de nueva cuenta una violación manifiesta a la obligación de juzgar con perspectiva
de género.
Aunado a ello, es evidente que el hecho de que el señor Eduardo Lobeira haya actuado como mi
apoderado en los actos que se tildan de nulos, no relevaba de manera alguna la necesidad de que se
hubiese otorgado autorización judicial previa para su celebración. Puesto que el mandato, es
materialmente una extensión de la personalidad, por lo que la circunstancia de que haya sido el
Ingeniero Lobeira quien firmó en mi nombre y representación, no relevaba la necesidad de que
mediara el requisito normativo establecido por los artículos 174 y 175 abrogados del Código Civil
Vigente en la época de celebración.

En efecto, la Sala pierde de vista dos cuestiones que resultaban de interés y relevancia fundamental
para el análisis de la validez del asunto, pues es falso, como lo sostuvo, que bastaba con que haber
acreditado que en su forma cumplía con los requisitos legales. Para ello, es menester tener presentes
algunos de los aspectos tratados en la siguiente tesis:

Registro digital: 199000


Instancia: Tribunales Colegiados de Circuito
Novena Época
Materias(s): Civil
Tesis: XII.2o.21 C
Fuente: Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta. Tomo V, Abril de 1997,
página 257
Tipo: Aislada
MANDATO, LÍMITES DEL. SE REQUIERE AUTORIZACIÓN EXPRESA
PARA QUE EL MANDATARIO PUEDA GRAVAR LOS BIENES DEL
MANDANTE EN GARANTÍA DE SUS PROPIAS DEUDAS.

Que el mandato, sin necesidad de que se diga en la escritura relativa, deba


entenderse constituido en interés del mandante y, por tanto, para asuntos propios
del mismo, es cosa que deriva de su naturaleza y que no puede desconocerse bajo
la consideración de que ha sido otorgado sin limitaciones y con todas las
facultades generales y las especiales que requieren cláusula especial. El mandato
es una extensión de la personalidad, ya que por su virtud la actividad del
individuo, limitada en su ejercicio por las imposiciones de su condición corpórea,
se extiende dándole la ubicuidad que le permite realizar a un mismo tiempo y en
distinto espacio los diversos actos necesarios para la conservación y desarrollo de
su vida normal y jurídica; actos que, desde luego, no pueden ser otros que los que
conciernen a aquel individuo, y no los que atañen solamente al mandatario, puesto
que de lo contrario el poder carecería de sentido, en virtud de que sería absurdo
que el mandante, sin tener interés alguno en el acto cuyo cumplimiento fuera su
objeto, le encargase al mandatario, único interesado, que lo cumpliera. Se
confirma lo anterior, examinando el artículo 2445 del Código Civil de Sinaloa y su
correlativo 2563 del Código Civil del Distrito Federal, pues establecen que en lo
no previsto y prescrito expresamente por el mandante, deberá el mandatario
consultarle, y si no fuere posible la consulta o estuviere el mandatario autorizado
para obrar a su arbitrio, hará lo que la prudencia dicte, cuidando del negocio
como propio. De acuerdo con esta disposición, tiene que aceptarse que el mandato
se constituye en interés del mandante, para ser ejercido en asuntos propios de
éste, y no en los del mandatario, porque cuidar prudentemente del negocio como
propio, y hacerlo propio, son cosas diferentes que no puede el mandatario
confundir sin desnaturalizar el objeto del contrato. Al prescribir el artículo 2478
del Código Civil de Sinaloa, idéntico al 2596 del Código Civil del Distrito
Federal, que el mandante puede revocar el contrato cuando y como le parezca,
está reconociendo igualmente que el mandato se otorga en interés exclusivo del
mandante, ya que de otro modo no estaría éste facultado para unilateralmente
privarlo de efectos, si bien puede suceder que el mandato se confiera en interés
común del mandante y del mandatario, o de aquél y de un tercero, como acontece
si su otorgamiento se estipula como condición en un contrato bilateral o como un
medio para cumplir una obligación contraída, en cuyas hipótesis el poder no
puede revocarse; precisamente por tratarse de casos de excepción, se confirma la
regla de que el mandato se constituye en interés del mandante; de manera que,
salvo pacto explícito en contrario, ningún poder puede considerarse conferido en
interés del mandatario, por más o menos amplias que sean sus facultades, las
cuales no llevan ni pueden llevar implícita una autorización para actuar en su
beneficio. Por tanto, aunque en un caso los mandantes hayan otorgado facultades
amplias e ilimitadas para ejecutar actos de dominio, por lo que el mandatario
tenía las facultades de dueño y, en consecuencia, podía gravar los bienes, se
sobrentiende que el poder habría de ejercerse para asuntos de los poderdantes, sin
que pueda conceptuarse, racionalmente, que la autorización comprendiera la
facultad del apoderado para comprometer los bienes del mandante en garantía de
obligaciones propias y personales del mandatario, toda vez que esta
interpretación resulta contraria a la naturaleza del contrato y a la buena fe. Para
que el mandatario pueda gravar los bienes del mandante para garantizar sus
propias deudas, es indispensable autorización expresa en la escritura respectiva, y
si ésta no existe, debe concluirse que el apoderado ha obrado fuera de los límites
del mandato, lo que es exactamente igual que obrar sin mandato.

SEGUNDO TRIBUNAL COLEGIADO DEL DÉCIMO SEGUNDO CIRCUITO.

Amparo en revisión 221/96. Elizardo Peñuelas Vargas y Cecilia Auxiliadora


Peñuelas Vargas. 4 de marzo de 1997. Unanimidad de votos. Ponente: Abraham S.
Marcos Valdés. Secretaria: María Isabel González Rodríguez.

Nota: Por ejecutoria de fecha 12 de septiembre de 2001, la Primera Sala declaró


inexistente la contradicción de tesis 53/2000 en que participó el presente criterio.

De lo anterior precedente deben destacarse los siguientes elementos:

 El mandato es una extensión de la personalidad, ya que por su virtud la actividad del


individuo, limitada en su ejercicio por las imposiciones de su condición corpórea, se
extiende dándole la ubicuidad que le permite realizar a un mismo tiempo y en distinto
espacio los diversos actos necesarios para la conservación y desarrollo de su vida normal y
jurídica;

 Tiene que aceptarse que el mandato se constituye en interés del mandante, para ser ejercido
en asuntos propios de éste, y no en los del mandatario, porque cuidar prudentemente del
negocio como propio, y hacerlo propio, son cosas diferentes que no puede el mandatario
confundir sin desnaturalizar el objeto del contrato
En ese orden de ideas y a la luz de ambas apreciaciones, es claro que el mandato otorgado y las
actuaciones del mandatario conforme a la celebración de dicho contrato, debía de ajustarse a los
requisitos de ley, incluyendo, por supuesto, la de la autorización de judicial a la que se ha aludido.

Pensar de cualquier otra manera y validar las premisas de la Sala, que sustancialmente sostienen que
la actuación de una persona a través de su mandatario valida o supera las incapacidades legales que
pueda tener el mandante en términos de ley, se llama fraude a la ley.

En ese orden de ideas, es claro que si el mandato fue otorgado con el propósito específico de que el
mandatario realizara por mi cuenta, ciertos actos para los cuales yo era incapaz, es evidente que
contrariamente a lo sostenido por la Sala, dicho mandatario se encontraba impedido para realizar los
actos jurídicos en cuestión por mi cuenta, pues se reitera, la responsable pierde de vista que dicho
contrato es una ficción jurídica, extensión de mi personalidad.

Más aún, al tratarse de un mandato de propósito específico, si yo era incapaz para realizar los actos
tendientes a dicho propósito, por no contar con autorización judicial para ellos, es evidente que
opuestamente a lo resuelto por la responsable, el instrumento de mérito es ineficaz.

A esto se suma el hecho de que la Sala ignoró los argumentos tendientes a demostrar que en el caso
concreto, por la naturaleza del negocio objeto del mandato, al mandatario le eran imponibles los
mismos del ley que a mi para, situación que debió de haber advertido el notario, pues esto constituía
una elemento de incapacidad legal que por ley, se encontraba obligado a conocer.

Por otra parte y continuando con la celebración del contrato de fideicomiso, es evidente que dicho
acto es inválido por las mismas razones apuntadas en párrafos anteriores, aún cuando la Sala haya
concluido:
Lo anterior es falso, pues al tratarse de un fideicomiso en garantía, por su naturaleza, era obvio que
en el caso, de haberlo celebrado yo, por la naturaleza del contrato y la afectación que ello significó a
mi patrimonio, habría necesitado de autorización judicial; por consiguiente, era necesario también
que mi mandatario la tuviere o lo hubiere obtenido por mi cuenta, pues como se dijo, el mandato es
una extensión de la personalidad.

Por lo que validar las conclusiones de la Sala sería tanto como validar y dotar de legalidad a una
actuación en fraude a la ley:

Registro digital: 2015966


Instancia: Tribunales Colegiados de Circuito
Décima Época
Materias(s): Civil, Común
Tesis: I.8o.C.23 K (10a.)
Fuente: Gaceta del Semanario Judicial de la Federación. Libro 50, Enero de
2018, Tomo IV, página 2166
Tipo: Aislada

FRAUDE A LA LEY E INTERPRETACIÓN LÓGICA. SU CONCEPTO.


La figura del fraude a la ley, fraus legis o in fraudem legis agere, como se le
conoció en el derecho romano, consiste en respetar la letra violando el espíritu de
la ley. Sobre el particular, es atendible el texto de Paulo, visible en el parágrafo
29, Título III, Libro I, del Digesto: Contra legem facit, qui id facit, quod lex
prohibet; in fraudem vero, qui salvis verbis legis sententiam eius circumvenit. Esto
es: Obra contra la ley el que hace lo que la ley prohíbe; y en fraude, el que
salvadas las palabras de la ley elude su sentido. Dicho en otros términos: fraude a
la ley es frustrar sus propósitos, es violar o eludir el espíritu que la anima y llevar
a un resultado contrario al deseado, con el pretexto de respetar su letra; en cuya
situación se está finalmente en contra de la ley, al ser esa aplicación literal
contraria a la intención del legislador. En relación con lo anterior, debe tenerse
en cuenta que mientras que la interpretación literal de la ley es la que determina
el sentido propio de las palabras, la interpretación lógica es la que fija el
verdadero sentido o fin que persigue la ley.

OCTAVO TRIBUNAL COLEGIADO EN MATERIA CIVIL DEL PRIMER


CIRCUITO.

Queja 245/2017. Bancolombia Puerto Rico Internacional, Inc. 31 de octubre de


2017. Unanimidad de votos. Ponente: Abraham S. Marcos Valdés. Secretaria:
Patricia Villa Rodríguez.
Esta tesis se publicó el viernes 12 de enero de 2018 a las 10:13 horas en el
Semanario Judicial de la Federación.

SEGUNDO. LA RESOLUCIÓN RECLAMADA ES INCONSTITUCIONAL, AL


VIOLAR LOS DERECHOS HUMANOS Y PRINCIPIOS CONSAGRADOS EN LOS
ARTÍCULOS 14, 16 Y 17 CONSTITUCIONALES, ASÍ COMO LOS PRINCIPIOS DE
LEGALIDAD, CONGRUENCIA Y EXHAUSTIVIDAD.

A lo largo del presente concepto de violación se demostrará que la sentencia recurrida resulta ilegal
al ser contraria a los principios de legalidad, congruencia y exhaustividad establecidos en los
artículos 14, 16 y 17 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, toda vez que la
Sala arbitrariamente determinó confirmar lo planteado por la sentencia emitida en el juicio de
origen, sin pronunciarse de fondo respecto de los argumentos planteados, siendo omisa en señalar
las razones, argumentos y causas que justifiquen dicha determinación.

Previo a demostrar la inconstitucionalidad de la Sentencia Reclamada, conviene recordar que toda


resolución judicial, para ser válida, debe cumplir con los requisitos de fundamentación, motivación,
congruencia y exhaustividad3, siendo ilegales aquellas providencias que no contengan dichos
requisitos.

Para poder considerar que una resolución y/o acuerdo emitido dentro de un juicio cumple de manera
cabal con la exigencia legal (y constitucional) de fundamentación y motivación, es requisito
indispensable que al momento de la emisión del mismo, el juez: (i) señale las circunstancias de
hecho, causas inmediatas y razones particulares que fueron tomadas en cuenta para proceder en
contra del particular –motivación– y (ii) los fundamentos legales aplicables al caso concreto que
justifiquen dicha actuación –fundamentación–, en la inteligencia de que deberá existir una
adecuación real y lógica entre los fundamentos invocados y los motivos y/o razonamientos
expresados por dicha autoridad.

Es decir, en un primer momento resulta indispensable que la autoridad cumpla de forma cabal con
los requisitos tanto de señalar los fundamentos de derecho en que base su actuación, y que precise
de forma clara las circunstancias de hecho, causas inmediatas y razones particulares tomadas en
cuenta para emitir un acto en un sentido determinado, debiendo existir en relación con estos
requisitos, una adecuación real y lógica entre los fundamentos invocados y los motivos y/o
razonamientos expresados por la autoridad.

Y a su vez, las sentencias deben resolver respecto de todos y cada uno de los puntos controvertidos
materia de litigio, por lo que la autoridad responsable de dictar una resolución, no podrá tomar en
cuenta únicamente de manera parcial o insuficiente los argumentos formulados por las partes.

En resumidas cuentas, toda resolución debe dictarse en atención a lo expuesto por las partes y a
la integración misma de la litis, mientras que la congruencia interna refiere a que no deben existir
contradicciones con el procedimiento judicial y con la propia resolución.

 Expediente 730/2010:

o Ilegalidad en los razonamientos respecto del artículo 175 del Código Civil para
el Distrito Federal.
3
Sirve de sustento, la jurisprudencia de rubro: “FUNDAMENTACIÓN Y MOTIVACIÓN DE LAS
RESOLUCIONES JURISDICCIONALES, DEBEN ANALIZARSE A LA LUZ DE LOS ARTÍCULOS
14 Y 16 DE LA CONSTITUCIÓN POLÍTICA DE LOS ESTADOS UNIDOS MEXICANOS,
RESPECTIVAMENTE.” Y la tesis aislada de rubro: “CONGRUENCIA Y EXHAUSTIVIDAD EN LAS
SENTENCIAS. PRINCIPIOS DE”.
En atención a lo anterior, y tomando en cuenta los principios constitucionales referidos
previamente, es que podemos comenzar a analizar la Resolución Reclamada, y así señalar la clara
ilegalidad que se actualiza.

Para lograr lo anterior, resulta pertinente destacar ante este H. Tribunal que el análisis de los
documentos base y pruebas exhibidas por la aquí quejosa en previas instancias adolecen de un
análisis congruente y exhaustivo en razón de los siguientes argumentos.

En el recurso interpuesto en contra de la sentencia de fecha 26 de octubre de 2021, en el juicio


730/2010 y su conexo 71/2014 tramitados ante el Juez Trigésimo Tercero en Materia Civil del
Tribunal Superior de Justicia de la Ciudad de México se desarrolla la falta de cumplimiento a los
requisitos exigidos por ley, en específico en los artículos 174 y 175 del Código Civil para el Distrito
Federal vigente al momento de la constitución de la hipoteca sobre el bien materia del presente
juicio, para poder gravar derechos de propiedad sobre un bien, pertenecientes a una sociedad
conyugal.

Dichos preceptos establecen lo siguiente:

“Artículo 174.- Los cónyuges requieren autorización judicial para contratar entre
ellos, excepto cuando el contrato sea el de mandato para pleitos y cobranzas o
para actos de administración.

Artículo 175.- También se requiere autorización judicial para que el cónyuge sea
fiador de su consorte o se obligue solidariamente con él, en asuntos que sean de
interés exclusivo de éste, salvo cuando se trate de otorgar caución para que el otro
obtenga su libertad. “

Ahora bien, de los artículos transcritos anteriormente se desprenden varias cuestiones que a
continuación se muestran de forma más grafica para mejor desarrollo del presente escrito
de Amparo Directo:

Artículo Regla General Regla Especial o


Excepción
174 del Código Los cónyuges Salvo cuando el
Civil para el requieren contrato sea el
Distrito Federal autorización judicial mandato para pleitos
Vigente al momento para contratar entre y cobranzas o actos
de Contratar. ellos. de administración.
175 del Código Sera necesaria Autorización que no
Civil para el autorización judicial será concedida por el
Distrito Federal para que el cónyuge juez cuando se vean
Vigente al momento sea fiador de su perjudicados los
de Contratar. consorte o se obligue intereses de la
solidariamente con familia o uno de los
el, en asuntos que cónyuges.
sean exclusivos de
este.

Aunado a lo anterior, resulta de importancia advertir que las autorizaciones judiciales que aducen
los artículos transcritos previamente se deben de trasmitir por la vía de jurisdicción voluntaria –que
comprende aquellos actos que ya sea por disposición de ley o por mera voluntad de las partes se
requiere la intervención de un Juez-.

Incluso, el Capitulo VII, de las “Disposiciones Relativas a los Actos de Jurisdicción Voluntaria” en
su artículo 938, establece lo siguiente:

“Artículo 938.- Se tramitará en la forma de incidente que habrá de seguirse con el


Ministerio Público en todo caso:
(...)

II. El permiso para que los cónyuges celebren contratos entre ellos o para
obligarse solidariamente o ser fiador uno del otro en los casos del artículo 175
del Código Civil;
(…)”

A saber, para que el cónyuge pueda llegar a ser fiador de su consorte o se obligue solidariamente
con él, en asuntos que sean exclusivos de este, no solamente necesitara la autorización de un Juez -
bajo el supuesto de que no se están viendo afectados de forma negativa los intereses de la familia o
de uno de los cónyuges, sino que el ordenamiento adjetivo de la materia establece una serie de
requisitos más, que son I) la tramitación del procedimiento en forma de incidente, y II) la
intervención del Ministerio Público para velar por los intereses del cónyuge contratante.
El catedrático del derecho civil Francisco Rivero Hernández en su estudio “De nuevo sobre la
autorización en Derecho Privado” dice que de inicio se tiene que entender a la autorización como
una declaración de la voluntad de una persona por la que permite y legitima conforme a derecho la
actuación fáctica o jurídica de otra, que en otro caso no le estaría permitida. De forma sencilla, en el
ámbito jurídico nos encontramos múltiples veces con casos o normas que emplean un requisito de
autorización judicial, como requisito para la eficacia de otros actos o en la sustitución de un
consentimiento necesario negado por quien debía darlo, como medio de protección de
determinados intereses.

En el caso en concreto, si bien se pretendía gravar el 100% del bien inmueble ubicado en la calle de
Montaña número 264, colonia Lomas del Pedregal de San Ángel, Código Postal número 01900,
Delegación Álvaro Obregón, antes lote 29 de la manzana II del Fraccionamiento Insurgentes
Cuicuilco, Delegación Álvaro Obregón, en esta Ciudad de México (en lo sucesivo “el inmueble”).

La intervención de la suscrita en los actos jurídicos tendientes a gravar el bien inmueble materia de
controversia, es a todas luces insuficiente de acuerdo con lo previsto por la ley aplicable ya que
dentro de las constancias que obran en los juicios de origen, de ninguna se desprende que en algún
momento, previo a acudir a la celebración de los actos tendientes a gravar el inmueble, se acudió
ante un órgano jurisdiccional a ejercitar vía jurisdicción voluntaria un procedimiento seguido en
forma de incidente en el cual se analizara la finalidad de la celebración de dichos actos, las
implicaciones, consecuencias y repercusiones en la esfera de la aquí suscrita.

Por lo que al no haber intervenido ninguna persona u órgano envestido de jurisdicción, únicamente
deberá tenerse por gravado el 50% de los derechos de propiedad, parte pro indivisa perteneciente a
FRANCISCO LOBEIRA PEREZ (en lo sucesivo “el cónyuge”).

No es óbice, mencionar de nueva cuenta, como se ha hizo en el recurso de apelación interpuesto por
la aquí suscrita, que la celebración de dichos contratos tendientes a gravar el inmueble, no tenían, en
lo absoluto, consecuencias benéficas en la esfera jurídica de la quejosa, si no que de forma
totalmente opuesta, solo podían llegar a parar perjuicio en la esfera de la quejosa -situación en la
que me encuentro en este momento-, en total contravención a lo dispuesto por el multicitado
artículo 175 del Código Civil del Distrito Federal donde se instaura el requisito de la autorización
judicial para obligarse de forma solidaria en asuntos exclusivos del cónyuge, con la finalidad de que
no se perjudique tanto el interés de la familia como el del otro cónyuge, ya que como se ha dejado
claro en las diversas instancias de la controversia frente a la que me encuentro, la única razón por la
cual se pretendía gravar la totalidad del bien inmueble, era para poder celebrar el contrato de
apertura de crédito con BANCO NACIONAL DE MÉXICO S.A. (en lo sucesivo “Banamex”) en
su carácter de acreditante a favor de CONSTRUCTORA LOBEIRA S.A. DE C.V. (en lo sucesivo
“la Constructora”) en su carácter de acreditada, de la que es accionista el cónyuge.

Inclusive, de la simple lectura del artículo 175 del Código Civil se debe de entender en razón de una
cadena de condiciones que llevadas de cierta forma dejan a la persona supeditada por dicha norma
en un supuesto inamovible.

Me explico, si un cónyuge quiere constituirse como fiador u obligado solidario con su consorte,
necesita autorización judicial, condición únicamente impuesta a asuntos exclusivos del otro
cónyuge (cuestión en la que me encuentro). No obstante, la propia ley ya condiciona dicha
autorización a ser denegada (sin dejarlo al arbitrio del Juzgador) en los casos en los que se vean
perjudicados los intereses ya sea de la familia o del cónyuge que se pretende constituir como
fiador u obligado solidario.

Luego entonces, bajo esa premisa, resulta inconcuso que en el caso que nos atañe, ni si quiera
hubiera sido pertinente acudir ante un órgano jurisdiccional a solicitar la autorización
judicial, toda vez que el mismo, atendiendo correctamente a la ley, tendría la obligación de no
concederla, en razón de los perjuicios que implicaba hacerlo, y los nulos beneficios derivados
de dichos actos. Cuyo razonamiento lógico jurídico descansa en una incapacidad (protección) legal
impuesta al cónyuge a responder de las deudas contraídas por su consorte en asuntos exclusivos.
Sirven de sustento los siguientes criterios:

Registro digital: 240414


Instancia: Tercera Sala
Séptima Época
Materia(s): Civil
Fuente: Semanario Judicial de la Federación.
Volumen 169-174, Cuarta Parte, página 36
Tipo: Aislada
CONYUGES, OBLIGACION SOLIDARIA DE LOS, RESPECTO DE LAS
DEUDAS CONTRAIDAS POR UNO DE ELLOS EN LO PARTICULAR. SE
REQUIERE AUTORIZACION JUDICIAL.

El artículo 175 del Código Civil para el Distrito Federal en lo conducente dice:
"También se requiere autorización judicial para que el cónyuge sea fiador de su
consorte o se obligue solidariamente con él, en asuntos que sean de interés
exclusivo de éste, salvo cuando se trate de otorgar caución para que el otro
obtenga su libertad. La autorización, en los casos a que se refieren éste y los dos
artículos anteriores, no se concederá cuando resulten perjudicados los intereses
de la familia o de uno de los cónyuges". Del numeral transcrito se desprende que
un cónyuge requerirá autorización judicial para responder con uno de sus bienes
mediante hipoteca o para ser fiador de su consorte en los asuntos de interés
exclusivo de éste, entendiéndose esa exclusividad en relación con el otro consorte,
no a terceros con los que pudiera contratar; es decir el interés exclusivo de uno de
los cónyuges significa que sólo a él atañe el negocio y no al otro consorte, por
carecer de interés directo en el mismo.

Amparo directo 5552/80. Isabel Ramos viuda de Villela. 6 de junio de 1983. Cinco
votos. Ponente: Ernesto Díaz Infante. Secretario: Leonardo Rodríguez Bastar.

Séptima Epoca, Cuarta Parte:

Volúmenes 133-138, página 80. Amparo directo 5632/78. Edna Echevarría de


Pape. 25 de febrero de 1980. Cinco votos. Ponente: J. Ramón Palacios Vargas.

Nota: En el Informe de 1983, la tesis aparece bajo el rubro "AUTORIZACION


JUDICIAL PARA SER FIADOR. LA REQUIERE EL CONYUGE EN ASUNTOS
DE INTERES EXCLUSIVO DE ESTE. ARTICULO 175 EL CODIGO CIVIL PARA
EL DISTRITO FEDERAL EN MATERIA COMUN Y PARA TODA LA
REPUBLICA EN MATERIA FEDERAL.".

Registro digital: 240830


Instancia: Tercera Sala
Séptima Época
Materia(s): Civil
Fuente: Semanario Judicial de la Federación.
Volumen 133-138, Cuarta Parte, página 80
Tipo: Aislada
CONYUGES, OBLIGACION SOLIDARIA DE LOS, RESPECTO A LAS
DEUDAS CONTRAIDAS POR UNO DE ELLOS EN LO PARTICULAR. SE
REQUIERE AUTORIZACION JUDICIAL.

De conformidad con lo dispuesto por el artículo 175 del Código Civil del Estado
de Coahuila, que en lo conducente dice: "También se requiere autorización
judicial para que el cónyuge sea fiador de su consorte o se obligue solidariamente
con él, en asuntos que sean de interés exclusivo de éste, salvo cuando se trate de
otorgar caución para que el otro obtenga su libertad", la mujer casada se
encuentra incapacitada legalmente para responder de las deudas contraídas por
su cónyuge en lo particular, pero este impedimento se elimina si se recaba
autorización del órgano jurisdiccional. Ahora bien, si no existe constancia alguna
que demuestre que la demandada cumplió con tal requisito para responder con
uno de sus bienes de la deuda contraída por su consorte con el acreedor, resulta
evidente que el contrato de hipoteca que celebró para garantizar el
incumplimiento de esa obligación se encuentra afectado de nulidad, de
conformidad con lo dispuesto por el artículo 2122 del Código Civil en consulta,
toda vez que la incapacidad de cualquiera de las partes que celebran un contrato,
produce la nulidad del mismo.

Amparo directo 5632/78. Edna Echeverría de Pape. 25 de febrero de 1980. Cinco


votos. Ponente: J. Ramón Palacios Vargas. Secretario: Enrique Dueñas Sarabia.

Nota: En el Informe de 1980, la tesis aparece bajo el rubro "INCAPACIDAD


LEGAL DE LOS CONYUGES. PARA RESPONDER DE ALGUNA DEUDA
CONTRAIDA POR EL OTRO EN LO PARTICULAR SE REQUIERE
AUTORIZACION JUDICIAL.".

Señalado lo anterior, podemos entrar al indolente análisis que realiza la Sala, respecto de las
cuestiones planteadas por la suscrita, el cual, en su parte conducente señala:

“Conforme se desprende de la lectura a los instrumentos notariales que fueron


exhibidos en copia certificada del escritura pública 13,422 (trece mil
cuatrocientos veintidós) de fecha veintinueve de mayo de mil novecientos ochenta
y nueve, otorgada ante la fe del licenciado Joel Villanueva Vidaurri, notario
público número 23 (veintitrés) de nuevo León, así como la identificada con el
número 25,931 (veinticinco mil novecientos treinta y uno) del cuatro de septiembre
de mil novecientos noventa, autorizada ante la fe del licenciado Adrián R. Iturbide
Galindo, notario público número ciento treinta y nueve de esta ciudad, se
desprenden los contratos de apertura de crédito con otorgamiento de garantías
hipotecarias, así como el fideicomiso irrevocable de garantías traslativo de
dominio, respectivamente, se desprende que la actora acudió como acreditada, así
como fideicomitente y fideicomisario en segundo lugar, respectivamente.

En tal virtud, es inconcuso que la actora apelante, acudió a celebrar los actos
jurídicos señalados en el párrafo anterior, con el ánimo de ser titular de los
derechos que en cada uno se indican, sin que se haya comprometido como
obligado solidario a su cónyuge el señor Francisco Lobeira Pérez, razón por la
cual no se ajusta el supuesto normativo del artículo 234 del código civil de esta
ciudad, el cual se encontraba vigente al momento de celebrar las convenciones
señaladas, es decir, la necesidad de qué fue necesaria la autorización judicial,
porque no contrato a favor de su cónyuge.

(…)

Por lo tanto, de la transcripción anterior se obtiene que el actor obtuvo el carácter


como titular de los derechos que se indican y no obstante que alegre que su
cónyuge fue beneficiado por ser socio accionista de la sociedad a la cual se otorgó
el préstamo y la garantía en el fideicomiso, al tratarse una persona jurídica
distinta que goza de los atributos de personalidad que son diferentes a los de
Francisco Lobeira Pérez, entonces no puede aplicarse el supuesto jurídico del
precepto por el cual se señala la nulidad.

En el contrato de fideicomiso irrevocable de garantía traslativo de dominio, se


desprende que el actor obtuvo el carácter de fideicomitente, afectando el inmueble
ubicado en la calle montaña número 264 (doscientos sesenta y cuatro), colonia
jardines del de San Ángel. Es importante destacar que el ingeniero Eduardo lo voy
a ir a Pérez, actúa como apoderado de la accionante inconformen mediante poder
general amplísimo para pleitos y cobranzas, así como tú de administración,
protocolizado en la escritura pública número 13,642 (trece mil seiscientos
cuarenta y dos) de fecha nueve de febrero de mil novecientos noventa, la cual se
otorgó ante la fe del licenciado Joel Villanueva Vidaurri, notario público 23
(veintitrés) de la ciudad de Monterrey, es todo Nuevo León.

Bajo ese contexto, el poder mediante el cual la actora apelante delegó facultades
al ingeniero Eduardo Lobeira Pérez, cumple con todos los requisitos de eficacia y
validez jurídica que la ley establece, razón por la cual a pesar que se reclame que
debía autorizarse judicialmente, es inconcuso que no puede desconocerse los actos
jurídicos celebrados otra vez otra persona, máximo porque el otorgarlos acudió
ante un notario público que goza este pública sin que haya advertido ningún vicio
o transgresión de los derechos hacia la actora apelante.

Efectivamente, a pesar que en este negocio el ingeniero Eduardo lo va a ir a Pérez


representó a la actora mediante un poder, no significa que el fideicomiso
adoleciera de invalidez, ya que en el poder que otorgó la actora recurrente delegó
facultades para actos de dominio. Por lo que al haberse obtenido sin ninguna
coacción esa declaración autónoma de la voluntad, queda claro que no se
encontraba afectado el consentimiento.

Por lo tanto, fue correcto que el juzgador considera que los actos jurídicos que
aparece en las escrituras públicas 13,422 (trece mil cuatrocientos veintidós) y
13,642 (trece mil seiscientos cuarenta y dos) consistentes en el contrato de
promesa hipoteca y el mandato otorgado por la parte actora favor del ingeniero
Eduardo lo voy a ir a Pérez, surtirán plenamente sus efectos por un adolescente
ningún vicio que produjera su invalidez, todo lo cual genera que los argumentos
de inconformidad son carentes de sustento jurídico.”

Como podrá observar este H. Tribunal, la Sala Responsable, de forma lamentablemente negligente,
se limitó a hacer mención de forma reiterada a los instrumentos notariales 13,422, 13,642 y 25,931,
argumentando de forma descabellada e ilógica frente a lo planteado por la aquí suscrita y a
cualquier lógica jurídica, que acudí a la celebración de dichos actos, “con el ánimo de ser titular de
los derechos que en cada uno se indican”. Cuando no sería titular de ningún derecho, ya que
constituyen únicamente obligaciones perjudiciales en un plano mediato, como es el caso.
A su vez, menciona que no quede comprometida como obligada solidaria de mi cónyuge, y por eso
no se ajusta al supuesto del artículo 174 del respectivo ordenamiento. Cuando literalmente en todos
los actos referidos quedaba como obligada solidaria para responder por la Constructora de la que
mi cónyuge es accionista y de la cual yo nunca he sido parte, adecuándome de forma clara y
exacta en el supuesto jurídico del artículo 175 planteado y expuesto.

De nuevo, no solo se limitó a hacer mención únicamente al artículo 174, decidiendo no valorar, ni
entrar al análisis de los argumentos realizados respecto del artículo 175, si no de forma
indiscutiblemente equivocada, me pretende encuadrar en supuesto normativo del artículo 174.

Por otra parte, menciona de forma incomprensible, en relación a dicho artículo 174 -suponiendo
incurrió en un error involuntario queriendo referirse al artículo 175- que toda vez que la sociedad,
entiéndase la Constructora, beneficiada es una persona jurídica distinta con atributos de la
personalidad distintos a los de mi cónyuge, no puede aplicar el supuesto jurídico argumentado.
Cuando volvemos a lo mismo, el artículo 175 menciona, “en asuntos que sean exclusivos de este”,
claramente, si mi cónyuge es accionista de dicha sociedad, evidentemente es un asunto exclusivo
de el por ser beneficiado de los resultados de la misma.

Por último, el la Sala, aduce, que al actuar mi cónyuge en el fideicomiso irrevocable de garantía
traslativo de dominio mediante “poder general amplísimo para pleitos y cobranzas, así como actos
de administración”, se cumplen con todos los requisitos de eficacia y validez jurídica que la ley
establece.

Cuestión a todas luces contrario a lo planteado por el ordenamiento, toda vez que, en un
supuesto utópico, pudieron llevarse a cabo dichos actos mediante el poder referido, siempre y
cuando constare en el mismo la AUTORIZACIÓN JUDICIAL.

Otra vez, la ley en ningún momento abre el camino a la celebración de dichos actos siempre y
cuando sea mediante un poder. El poder, como es de explorado derecho, simplemente es un
instrumento de representación para superar cuestiones materiales de capacidad de
determinadas personas frente a sus bienes y derechos, no obstante, no es un instrumento para
superar reglas específicas, ni mucho menos para eludir requisitos jurídicos determinados,
como los planteados por el artículo 175.
Además, suponiendo sin conceder, y contrario a cualquier lógica jurídica, que dicho poder pudiera
otorgar la supuesta prerrogativa de brincar disposiciones y requisitos legales esenciales para la
celebración de determinados actos, el poder idóneo para constituir una garantía sobre un bien
inmueble sería uno para actos de dominio, contrario al descrito para pleitos y cobranzas, así como
para actos de administración. Sirve de sustento el siguiente criterio:

“Registro digital: 2014728


Instancia: Tribunales Colegiados de Circuito
Décima Época
Materia(s): Civil
Tesis: I.3o.C.272 C (10a.)
Fuente: Gaceta del Semanario Judicial de la Federación.
Libro 44, Julio de 2017, Tomo II, página 1049
Tipo: Aislada
PODER GENERAL PARA ACTOS DE DOMINIO. CONFIERE AL
APODERADO LA FACULTAD DE HIPOTECAR BIENES DE SU
PODERDANTE EN GARANTÍA DE OBLIGACIONES CONTRAÍDAS POR
OTRAS PERSONAS, SALVO QUE EL PROPIO PODER CONSIGNE UNA
LIMITACIÓN EXPRESA EN CONTRARIO.

El poder es un acto unilateral por medio del cual el poderdante confiere


representación al apoderado. El instrumento en el que consta está destinado a ser
ostensible ante los terceros que tratarán con el apoderado, a fin de que puedan
apreciar los alcances de su representación. Ahora bien, el artículo 2554, párrafos
tercero y cuarto, del Código Civil para el Distrito Federal, aplicable para la
Ciudad de México establece que el poder general para actos de dominio confiere
al apoderado todas las facultades del dueño y que cuando se quisiere restringirlas,
deberán consignarse las limitaciones en el propio poder, o bien, éste habrá de
otorgarse como especial. A partir de esta base y conforme a los artículos 2893,
2904 y 2906 del citado ordenamiento, en los que se regula la hipoteca, puede
desarrollarse la siguiente línea argumentativa: a) La constitución de
una hipoteca es un acto de dominio, porque perturba el derecho de propiedad, al
establecer un gravamen real sobre el bien afectado para garantizar el pago de un
adeudo (artículo 2893); b) La facultad de hipotecar puede ejercerse
indistintamente para garantizar el pago de adeudos propios o ajenos al garante
hipotecario (artículo 2904); c) El apoderado para actos de dominio puede
enajenar los bienes de su poderdante y si puede enajenarlos, entonces también
puede hipotecarlos (artículo 2906); y, d) De lo que se sigue que el apoderado
para actos de dominio, al adquirir todas las facultades del dueño, puede hipotecar
bienes de su poderdante en garantía de obligaciones contraídas por otras
personas, siempre que esa potestad de dominio no le hubiese sido limitada
expresamente en el poder (artículo 2554). Lo anterior, no prejuzga sobre la
responsabilidad del apoderado frente al poderdante, en caso de que no exista
entre éstos una instrucción o permisión específica para la constitución de
una hipoteca en beneficio de persona distinta al representado. Es así, porque el
incumplimiento de las obligaciones entre el poderdante y el apoderado no afecta a
los terceros que hayan tratado con el segundo; pues para ellos las facultades y
limitaciones del apoderado están determinadas por el texto del poder, no por el
negocio subyacente que le dio origen, el cual les resulta ajeno.

TERCER TRIBUNAL COLEGIADO EN MATERIA CIVIL DEL PRIMER


CIRCUITO.

Amparo directo 41/2017. Banco Nacional de Comercio Exterior, S.N.C. 1 de


marzo de 2017. Unanimidad de votos. Ponente: Víctor Francisco Mota
Cienfuegos. Secretario: Samuel René Cruz Torres.

Esta tesis se publicó el viernes 07 de julio de 2017 a las 10:14 horas en el


Semanario Judicial de la Federación.”

(Énfasis Añadido)

Todo lo anterior demuestra que la Resolución Recurrida carece de un adecuado y profundo análisis
respecto de los argumentos hechos valer por la suscrita, tanto por cuestiones de indebida
fundamentación y motivación. Como por cuestiones de congruencia y exhaustividad, ya que
además de la falta de organización en los puntos a resolver, no se resuelve de forma exhaustiva
conforme a lo planteado en el recurso de apelación interpuesto.

Como ya se demostró, en el presente apartado, la Autoridad Responsable hace referencia de forma


completamente arbitraria a diferentes disposiciones de las planteadas por la quejosa y se limita
completamente al análisis de estas.

o Situación registral del bien: estipulación de la comunidad de bienes derivada


de la sociedad conyugal en el Registro Público de la Propiedad

Por otra parte, la sentencia dictada el 26 de octubre de 2021, combatida por la aquí suscrita
mediante recurso de apelación con número de toca 1406/2010/2 sostiene un nuevo razonamiento
mediante el cual refiere que toda vez que el inmueble en cuestión, no se encontraba inscrito ante el
Registro Público de la Propiedad con la estipulación de que el mismo forma parte de una
comunidad de bienes, “solo producirá efectos entre las partes y no en perjuicio de terceros, (…) ni
le puede parar perjuicio al fideicomiso celebrado a mayor razón” , razonamiento totalmente
contrario a derecho, como quedara demostrado en el presente apartado.
Resulta realmente irrelevante la falta de estipulación en el asiento registral de que dicho inmueble
forma parte de la sociedad conyugal, en razón de que al estar la suscrita casada con el señor
Francisco Lobeira Pérez bajo dicho régimen, y aunque no obre en las capitulaciones matrimoniales,
es de conocimiento público que el dominio y la administración de los bienes que forman parte de
la comunidad de bienes recae en ambos cónyuges, en tanto subsista el matrimonio, luego entonces
ambos tienen intereses jurídicos propios e independientes respecto de su parte proindivisa.

Por consiguiente, las obligaciones que contraiga cada uno de los cónyuges respecto de su porción
de los bienes que forman parte de la comunidad de bienes, no podrán tener injerencia en la
proporción de los bienes del cónyuge, en atención a que cada quien se obliga y responde
únicamente respecto de su parte proindivisa, dígase su 50% de los bienes parte de la sociedad.
Sirve de sustento el siguiente criterio jurisprudencial:

Registro digital: 206720


Instancia: Tercera Sala
Octava Época
Materia(s): Civil
Tesis: 3a./J. 7/93
Fuente: Gaceta del Semanario Judicial de la Federación.
Núm. 66, Junio de 1993, página 11
Tipo: Jurisprudencia
SOCIEDAD CONYUGAL. LA FALTA DE INSCRIPCION EN EL REGISTRO
PUBLICO DE LA PROPIEDAD DE LOS BIENES INMUEBLES
ADQUIRIDOS DURANTE ELLA, NO IMPIDE QUE EXISTA
LEGITIMACION PARA HACER VALER TERCERIA EXCLUYENTE DE
DOMINIO.

Tomando en cuenta la naturaleza jurídica de la sociedad conyugal; que la


disposición sustantiva aplicable señala que los cónyuges tienen el dominio de los
bienes de dicha sociedad y que cada uno en ejercicio del derecho real de que es
titular, puede disponer de la parte alícuota que le corresponde, siempre y cuando
el otro cónyuge otorgue su consentimiento; que el Registro Público de la
Propiedad, por su propia naturaleza, sólo tiene efectos declarativos y no
constitutivos de derechos; y que la falta de inscripción registral de los bienes
inmuebles de la sociedad conyugal, en los términos de la disposición aplicable,
sólo produce como consecuencia que el derecho respectivo no pueda ser oponible
frente a terceros titulares también de derechos reales, debe concluirse que la falta
de inscripción registral de los bienes que constituyen la sociedad conyugal,
adquiridos durante ella, no impide que exista legitimación para hacer valer por
el cónyuge no demandado en un juicio ejecutivo mercantil, derivado del ejercicio
de la acción cambiaria directa y como consecuencia de una obligación
quirografaria, la tercería excluyente de dominio respecto de la parte alícuota que
le corresponde del bien embargado, ya que el derecho real de que es titular le
confiere esa calidad frente al derecho personal o de crédito que corresponde al
embargante.

Contradicción de tesis 38/92. Entre las sustentadas por el Tercer Tribunal


Colegiado en Materia Civil del Primer Circuito y el Primer Tribunal Colegiado
del Octavo Circuito. 17 de mayo de 1993. Unanimidad de cuatro votos. Ponente:
Sergio Hugo Chapital Gutiérrez. Secretario: E. Gustavo Núñez Rivera.

Tesis de Jurisprudencia 7/93. Aprobada por la Tercera Sala de este alto Tribunal,
en sesión de diecisiete de mayo de mil novecientos noventa y tres, por unanimidad
de cuatro votos de los señores Ministros: Presidente José Trinidad Lanz Cárdenas,
Mariano Azuela Güitrón, Sergio Hugo Chapital Gutiérrez y Miguel Montes
García.

Nota: Por ejecutoria del once de mayo de dos mil once, la Primera Sala declaró
infundada la solicitud de modificación de jurisprudencia 7/2011 derivada de la
solicitud de la que fue objeto el criterio contenido en esta tesis, toda vez que
estimó innecesario modificar la presente tesis jurisprudencial al tenor de las
razones expuestas en la solicitud respectiva.

Resumiendo lo planteado por el criterio, al ser meramente declarativos los efectos que derivan de la
inscripción de un bien inmueble de la sociedad conyugal, la falta de estipulación de que
determinados bienes forman o no parte de la comunidad de bienes de una sociedad, no obstaculiza
la legitimación que el consorte perjudicado tiene frente al bien materia de contrato y/o controversia.

Tan es así, que el criterio antes transcrito, le otorga facultades a dicho cónyuge de interponer una
tercería excluyente de dominio respecto de su parte alícuota de un bien embargado, en virtud de
que el derecho real del que es titular lo dota de plena legitimación frente al derecho personal o de
crédito que le corresponda al embargante.

Siendo incuestionable que el dominio del bien recae en igualdad de condiciones en ambos
cónyuges, de modo que al obligarse uno de ellos respecto del derecho real respectivo, puede
disponer únicamente de la parte pro indivisa que le corresponde.

Maxime que incluso, en el contexto en el que nos encontrábamos a la fecha de la celebración de los
actos materia de la presente controversia, la propia ley obligaba a los cónyuges a cumplir el
requisito de autorización judicial como una protección adicional en beneficio del cónyuge
contratante ajeno al acto a celebrar.
Entonces, el incorrecto razonamiento al que llega el C. Juez Trigésimo Tercero en Materia Civil del
Tribunal Superior de la Ciudad de México confirmada después por la Sala al momento de dictar
sentencia referente a que toda vez que no hay dicha estipulación en el asiento registral, por lo que
no surte efectos frente a terceros y que por ende no le puede parar perjuicio ni a terceros
(entiéndase la aquí suscrita) ni al fideicomiso celebrado, deviene de ilegal. Pues es evidente que las
garantías que se pretendían constituir sobre el inmueble le paran perjuicio a la suscrita, derivando
en el requisito adicional de la autorización judicial.

Englobando lo anterior, el la Sala, ni si quiera si quiera se molestó el pronunciarse respecto


de dichos argumentos planteados por la suscrita en el recurso de apelación interpuesto, de
forma realmente negligente.

Dejándome en un completo estado de inseguridad jurídica frente a los actos tendientes a privarme
de mi propiedad, e incurriendo en una evidente y nula atención a los principios constitucionales de
congruencia y exhaustividad de la sentencia. Por lo que se solicita a este H. Tribunal declare la
ilegalidad de la Resolución Recurrida.

o Confesional a cargo del cónyuge codemandado FRANCISCO LOBEIRA


PEREZ.

En diverso sentido, la sentencia dictada por el C. Juez Trigésimo Tercero, menciona que la prueba
confesional desahogada en audiencia de 06 de febrero de 2018, a cargo del codemandado
Francisco, Lobeira Pérez, no causa convicción alguna frente a la litis planteada y por ende no se le
concede valor probatorio.

Desahogo que se limitó a posiciones únicamente respecto de la celebración del acto jurídico
contenido en la escritura número 13,422, de sus consecuencias legales y a que supuestamente se
reunía la totalidad de requisitos legales exigidos por ley.

Resultando en una indebida interpretación de los multicitados artículos 174 y 175 del Código Civil
del Distrito Federal, a razón de que la C. Juez infiere que únicamente es necesaria la autorización
judicial para contratar entre los consortes, requisito previsto en el artículo 174, no obstante, en el
caso que nos atañe y como se ha explicado a lo largo del presente escrito, también es necesaria la
autorización judicial para la intervención de uno de los consortes cuando se pretenda intervenir en
asuntos que sean de interés exclusivo del otro.

Esto es, de una correcta valoración de la prueba confesional a cargo de mi cónyuge, se podría
concluir que no se cumple el requisito sine cua non de la autorización judicial toda vez que
efectivamente nos encontramos frente a un acto celebrado en beneficio exclusivo del cónyuge
Francisco.

Por consiguiente, la Sala determina como infundado este argumento ya que toma como correcta la
valoración de la referida prueba confesional, por simplemente considerar que la misma no servía
para decidir sobre la nulidad ejercitada en virtud de que “se trata de documentos públicos
otorgados ante Notarios Públicos, que no pueden dejar de surtir efectos con la confesión ficta” .

Razonamiento en lo absoluto congruente con lo argumentado por la aquí suscrita, ya que no


pretendo que derivado de la valoración de dicha confesional se declare la nulidad de los
instrumentos, si no que efectivamente de la correcta valoración de la prueba se llegara a la
conclusión de que se infringe el requisito necesario presupuesto por el ordenamiento
aplicable, y posterior a eso, de ahí derivara la nulidad de los instrumentos, no de la simple
confesión ficta como aduce la Sala A continuación, se muestra de forma más gráfica:

LO QUE EL LA SALA ADUCE SE PRETENDE DILUCIDAR POR LA AQUÍ SUSCRITA.

CONFESIÓNES FICTAS EN EL DESAHOGO DE LA PRUEBA.

NULIDAD DE LOS INSTRUMENTOS

A LO QUE EN REALIDAD SE PRETENDE LLEGAR CON LA CORRECTA


VALORACIÓN DE LA PRUEBA.
CONFESIÓNES FICTAS EN EL DESAHOGO DE LA PRUEBA.

ASUNTOS EXLUSIVOS DE INTERÉS DE UNO DE LOS CONYUGES.

AUSENCIA DEL REQUISITO INDISPENSABLE DE AUTORIZACIÓN JUDICAL.

NULIDAD DE LOS INSTRUMENTOS.

o Respecto de la nulidad de los instrumentos.

Tal como ha quedado acreditado a lo largo del presente escrito de Amparo Directo, dentro de la
totalidad de los documentos que forman parte del acervo probatorio exhibido por las partes, no obra
constancia alguna en la que efectivamente se haya acudido ante un órgano jurisdiccional por la vía
de jurisdicción voluntaria a solicitar que conforme a la ley adjetiva aplicable, se inicie el
procedimiento seguido en forma de incidente para la autorización judicial necesaria conforme a la
ley sustantiva de la materia.

De ahí que, como ha quedado demostrado, al momento de celebrar los actos materia del presente
litigio, la suscrita se encontraba, al momento de contratar, imposibilitada para gravar su
correspondiente 50% de los derechos de propiedad que le corresponden sobre el inmueble
controvertido para garantizar las obligaciones contraídas por la Constructora.
En ese sentido resulta claro, que por lo que hace a la parte proindivisa perteneciente a la aquí
suscrita, las obligaciones contraídas -en contravención a la ley- se encuentran afectas de nulidad
absoluta. Resulta importante exponer el siguiente criterio:

“Registro digital: 240830


Instancia: Tercera Sala
Séptima Época
Materia(s): Civil
Fuente: Semanario Judicial de la Federación.
Volumen 133-138, Cuarta Parte, página 80
Tipo: Aislada
CONYUGES, OBLIGACION SOLIDARIA DE LOS, RESPECTO A LAS
DEUDAS CONTRAIDAS POR UNO DE ELLOS EN LO PARTICULAR. SE
REQUIERE AUTORIZACION JUDICIAL.

De conformidad con lo dispuesto por el artículo 175 del Código Civil del Estado
de Coahuila, que en lo conducente dice: "También se requiere autorización
judicial para que el cónyuge sea fiador de su consorte o se obligue solidariamente
con él, en asuntos que sean de interés exclusivo de éste, salvo cuando se trate de
otorgar caución para que el otro obtenga su libertad", la mujer casada se
encuentra incapacitada legalmente para responder de las deudas contraídas por
su cónyuge en lo particular, pero este impedimento se elimina si se recaba
autorización del órgano jurisdiccional. Ahora bien, si no existe constancia alguna
que demuestre que la demandada cumplió con tal requisito para responder con
uno de sus bienes de la deuda contraída por su consorte con el acreedor, resulta
evidente que el contrato de hipoteca que celebró para garantizar el
incumplimiento de esa obligación se encuentra afectado de nulidad, de
conformidad con lo dispuesto por el artículo 2122 del Código Civil en consulta,
toda vez que la incapacidad de cualquiera de las partes que celebran un contrato,
produce la nulidad del mismo.

Amparo directo 5632/78. Edna Echeverría de Pape. 25 de febrero de 1980. Cinco


votos. Ponente: J. Ramón Palacios Vargas. Secretario: Enrique Dueñas Sarabia.

Nota: En el Informe de 1980, la tesis aparece bajo el rubro "INCAPACIDAD


LEGAL DE LOS CONYUGES. PARA RESPONDER DE ALGUNA DEUDA
CONTRAIDA POR EL OTRO EN LO PARTICULAR SE REQUIERE
AUTORIZACION JUDICIAL.".

En bastante claro, al existir una ley de carácter prohibitivo para contratar los conyuges, bajo el
carácter de fiador o de obligado solidario, en asuntos que sean de interés exclusivo de uno de ellos,
no hay forma de celebrar actos en ese sentido sin autorización judicial, por lo que la contravención
a la disposición referida, dotara de nulidad el o los actos celebrados, tal y como se desprende del
artículo 8 del Código Civil que se transcribe a continuación:
“ARTICULO 8o. Los actos ejecutados contra el tenor de las leyes prohibitivas o
de interés público serán nulos, excepto en los casos en que la ley ordene lo
contrario”

Bajo lo que sostiene tanto el C. Juez Trigésimo Tercero, como la Sala al momento de dictar sus
respectivas sentencias, no hay motivo alguno de la existencia de normas de carácter prohibitivo,
toda vez que, bajo la lógica planteada, cualquiera puede ir en contravención de las misma, siempre
y cuando conste en escritura pública, contrario a cualquier lógica jurídica. Sirve de sustento el
siguiente criterio:

“Registro digital: 354027


Instancia: Tercera Sala
Quinta Época
Materia(s): Civil
Fuente: Semanario Judicial de la Federación.
Tomo LXVII, página 2006
Tipo: Aislada

NULIDAD DE LOS ACTOS JURIDICOS.


La nulidad de un acto jurídico debe estar expresamente establecida por la ley, y a
falta de disposición expresa, debe resultar de la aplicación de la regla general
contenida en todos los Códigos Civiles de la República, según la cual los actos
ejecutados contra el tenor de las leyes prohibitivas e imperativas, serán nulos,
excepto en los casos en que la ley ordene lo contrario.

Amparo civil directo 4571/38. Tenorio Sosa de Lestrade Rosario y coagraviados.


25 de febrero de 1941. Unanimidad de cuatro votos. El Ministro Felipe de J. Tena
no intervino en la resolución de este asunto por las razones que constan en el acta
del día. La publicación no menciona el nombre del ponente.

Véase: Apéndice al Semanario Judicial de la Federación 1917-1985, Cuarta


Parte, Tercera Sala, página 590, tesis 198, de rubro "NULIDAD. NO EXISTE DE
PLENO DERECHO.".

Se desprende de la sentencia previamente recurrida, dictada por el Juez Trigésimo Tercero, que
deviene de improcedente decretar la nulidad del instrumento público 13,422, bajo el razonamiento
de que supuestamente cumple a cabalidad con los requisitos que impone el artículo 106 fracción
XI, de la Ley del Notariado del Estado de Nuevo León que a continuación se transcribe.

“Artículo 106.- El Notario redactará las escrituras en idioma español, sin


perjuicio de adicionar cuando las partes lo pidieran, traducciones en otro idioma
hechas por perito que las mismas designaren y observándose las siguientes reglas:
(…)

XI.- Hará constar bajo su fe:


a) Que conoce a los comparecientes y que a su juicio tienen capacidad legal;
b) Que el o los comparecientes declararon sobre la capacidad legal de sus
representados;
c) Que les leyó la escritura, así como a los testigos e intérpretes, si los hubiere, o
que los comparecientes la leyeron por sí mismos;
d) Que explicó a los intervinientes el valor y las consecuencias legales del
contenido de la escritura, cuando proceda;
e) Que ante él manifestaron su conformidad con la escritura y firmaron éste o no
lo hicieron por declarar que no saben o no pueden firmar. En este último caso, el
compareciente imprimirá las huellas de sus dedos pulgares y firmará a su ruego la
persona que al efecto elija. Si le faltare uno de los pulgares, bastará la huella del
restante y si le faltaren ambos, bastará la firma de la persona que hubiere
designado y la certificación que sobre el particular haga el Notario; y
f) La fecha o fechas en que firmaron la escritura los comparecientes o la persona
o personas elegidas para ello y los testigos o intérpretes si los hubiere.”

En consecuencia, como se puede apreciar del artículo transcrito previamente, dicho instrumento
público -y me parece razonable la adecuación no solo a dicho instrumento, sino que también a los
instrumentos 13,642 y 25,931 por encontrarse en igualdad de condiciones, el notario público hará
constar bajo su fe, que a su juicio los comparecientes gozan de plena capacidad legal o que en caso
de ser representados, que los comparecientes declararon sobre la capacidad de aquellos
representados.

Totalmente contraria en la especie, ya que, si bien, conforme al artículo 15 de la ley del notariado
del estado de Nuevo León, Notario es la persona investida por el Estado, de fe pública para hacer
constar la autenticidad de actos, no me parece congruente que por el simple hecho de comparecer
ante el se puedan autentificar actos evidentemente contrarios a derecho y al orden público, como
sucede en el caso que nos atañe.

En atención a lo expuesto, se solicita a este H. Tribunal, entré al estudio de fondo de los


presentes argumentos planteados respecto a la nulidad de los instrumentos por ser contrarios
a la ley, en virtud de que, como se podrá percatar, la Autoridad Responsable no hace
referencia en lo absoluto a dichos argumentos planteados por la aquí suscrita, violentando
gravemente los principios constitucionales de legalidad, congruencia y exhaustividad. Resulta
incluso complicado controvertir las razones por las cuales el la Sala confirma a cabalidad la
resolución del C. Juez Trigésimo Tercer, cuando no solo argumenta -con el debido respeto- de
forma de forma claramente insuficiente, sino que hay argumentos en lo que ni si quiera se
toma el tiempo de pronunciarse al respecto.

 Expediente 71/2014:

Por lo que hace al expediente 71/2014 llevado de forma conexa al 730/2010, se combate, bajo la
premisa de lo argumentado a lo largo del presente escrito, la contravención I) a los principios de
legalidad, congruencia y exhaustividad, y II) a los artículos 174 y 175 del Código Civil. Se solicita a
este H. Tribunal, a fin de evitar repeticiones innecesarias, se tengan por aquí reproducidos los
argumentos planteados en los puntos anteriores referentes a contravención de los artículos 174 y
175 del Código Civil del Distrito Federal.

o Indebida valoración de pruebas.

La falta de valoración de pruebas necesarias para determinar por parte de un juzgador, las
pretensiones aducidas por las partes en un juicio, cobra gran importancia al momento de dictar
sentencia, toda vez que la indebida valoración de ellas, implica una contraposición al derecho de
audiencia, congruencia y exhaustividad. Sirve de sustento el siguiente criterio:

“Registro digital: 195182


Instancia: Tribunales Colegiados de Circuito
Novena Época
Materia(s): Común
Tesis: I.3o.A. J/29
Fuente: Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta.
Tomo VIII, Noviembre de 1998, página 442
Tipo: Jurisprudencia

GARANTÍA DE AUDIENCIA. SE INTEGRA NO SÓLO CON


LA ADMISIÓN DE PRUEBAS SINO TAMBIÉN CON SU ESTUDIO
Y VALORACIÓN.
La garantía de audiencia a que se refiere el texto del artículo 14 constitucional se
integra, no sólo admitiendo pruebas de las partes sino, además, expresando las
razones concretas por las cuales, en su caso, dichas probanzas resultan ineficaces
a juicio de la responsable. Por ello, si la resolución que puso fin a un
procedimiento fue totalmente omisa en hacer referencia alguna a las pruebas
aportadas por la hoy quejosa, es claro que se ha cometido una violación al
precepto constitucional invocado, lo que da motivo a conceder el amparo
solicitado, independientemente de si el contenido de tales probanzas habrá o no de
influir en la resolución final por pronunciarse. Tal criterio, que se armoniza con
los principios jurídicos que dan a la autoridad administrativa la facultad de
otorgarle a las pruebas el valor que crea prudente, es congruente, además, con la
tendencia jurisprudencial que busca evitar la sustitución material del órgano de
control constitucional, sobre las autoridades responsables, en una materia que
exclusivamente les corresponde como lo es, sin duda, la de apreciación de las
pruebas que les sean ofrecidas durante la sustanciación del procedimiento.

TERCER TRIBUNAL COLEGIADO EN MATERIA ADMINISTRATIVA DEL


PRIMER CIRCUITO.

Amparo en revisión 103/90. Tittinger Compagnie Comerciale et Viticole


Champenoise, S.A. 20 de marzo de 1990. Unanimidad de votos. Ponente: Genaro
David Góngora Pimentel. Secretario: Alberto Pérez Dayán.

Amparo directo 2003/94. Sergio Eduardo Vega de la Torre. 20 de abril de 1995.


Unanimidad de votos. Ponente: Carlos Alfredo Soto Villaseñor. Secretario:
Jacinto Juárez Rosas.

Amparo directo 1403/95. Servicio de Autotransporte de la Mixteca, S.A. de C.V. 15


de junio 1995. Unanimidad de votos. Ponente: Carlos Alfredo Soto Villaseñor.
Secretaria: Silvia Elizabeth Morales Quezada.

Amparo directo 4233/95. Estafeta Mexicana, S.A. de C.V. 18 de enero de 1996.


Unanimidad de votos. Ponente: Carlos Alfredo Soto Villaseñor. Secretario:
Jacinto Juárez Rosas.

Amparo directo 4643/96. Banco Internacional, S.A. 10 de febrero de 1997.


Unanimidad de votos. Ponente: Carlos Alfredo Soto Villaseñor. Secretario:
Jacinto Juárez Rosas.”

Jurisprudencia de la cual se desprende que el juzgador no tiene únicamente que admitir o desechar
las pruebas ofrecidas por las partes, sino que contrario a eso se tiene expresar de forma clara tanto la
admisión de estas, como de las razones por las cuales se consideran ineficaces en su caso.

En ese sentido, si al momento de dictarse sentencia, no se hace referencia a una de las pruebas
ofrecidas por una de las partes, resulta evidente la contravención a la garantía de audiencia
consagrada en el artículo 14 constitucional.

Tanto el C. Juez Trigésimo Tercero omitió tomar en cuenta las cuestiones relacionadas con el
desahogo de la prueba pericial en materia contable. Si bien, con dicha prueba pericial se pretendía
acreditar por parte de la demandada aquí suscrita:
a) Que el Estado de Cuenta exhibido por la parte actora en el escrito inicial de
demanda como anexo 11, adolece de requisitos legales que permiten tener
certeza de la persona que laboró, ya que la parte accionante omitió exhibir
documentos para acreditar que el señor Rubén Velásquez Martínez está
legalmente autorizado para ejercer la profesión de contador público, con lo
que existe incertidumbre de qué si en realidad esta persona tiene
conocimientos necesarios para ejercer la profesión de contador público.

b) Debido a la falta exhibición del testimonio de la escritura pública 2515 de


fecha 8 de febrero de 2007, levantando de la fe notario público número 133 de
la ciudad de Monterrey nuevo León, no se acreditó en autos que el señor
Rubén Velásquez Martínez estuviese autorizado por la moral FAREZCO I.S.
de R.L de C.V. se ve para la emisión del estado de cuenta que se acompañó al
escrito inicial de demanda como anexo 11.

c) La falta de exhibición de los registros contables al 31 octubre 2010, del


fideicomiso irrevocable, con garantía hipotecaria constituida la escritura
pública número 25,931 de fecha 4 de septiembre de 1990, trasciende y afecta
la defensa de la suscrita, puesto que en las cantidades que se insertan de
manera de desglose de saldos pretendidamente adeudados, se reducen
únicamente hazme las afirmaciones provenientes de pretendidos cálculos
contables pero no se encuentran soportadas por registros auténticos que
reflejen la sumas plasmadas en dicho estado de cuenta, con lo que incluso su
señoría esta imposibilitada para comprobar o verificar el cálculo de las
pretendidas cifras.

Teniendo importantes repercusiones en perjuicio de la aquí suscrita, puesto que entonces, el estado
de cuenta que adjuntó la parte actora a su escrito inicial de demanda como ANEXO 11, carece de
validez jurídica, perdiendo cualquier valor probatorio que pudiese haber llegado a tener.

A pesar de ello, la C. Juez Trigésima Tercera, omitió declarar la validez de dichas pruebas,
consideración que fue ilegal y dogmáticamente reiterada por la Sala, dejándome en un completo
estado de indefensión frente a la parte actora, en razón de que de haber entrado de forma correcta al
estudio de la falta de validez de dicho estado de cuenta, se hubiese percatado de que el mismo no
fue exhibido en la forma debida, cuestión que pudo llegar a tener repercusiones importantes en la
exigibilidad del contrato de fideicomiso.

Luego entonces, resulta claro que, al hacerse una incorrecta valoración de pruebas, el adeudo carece
de validez en razón de que no se tiene certeza tanto del cálculo como de la existencia del miso, hay
incertidumbre respecto del monto respecto de las obligaciones correspondientes a los
fideicomitentes, el estado de adeudo adolece tanto de claridad, como de requisitos exigidos por ley
para poder decretar la validez del mismo.
Bajo este orden de ideas, la Sala determina que no le causa perjuicio alguno a la aquí suscrita la
falta de valoración de las pruebas referidas, en razón de que no se puede dejar de atender a la
eficacia jurídica de los convenios judiciales celebrados en los expedientes 747/89 y 748/89 suscritos
por Banamex en contra de los acreditados.

Lo anterior es falso, pues la acreditación de dicho elemento, es decir, la existencia del crédito,
debió de hacerse a la luz del Contrato Base de la Acción de los terceros interesados, es decir,
del fideicomiso en garantía, siendo esto un elemento sine qua non para la procedencia de su
acción.

La consideración de la Sala es totalmente ilógica y contraria a lo argumentado por la aquí suscrita,


toda vez que lo que se busca es que se determine la falta de validez del Estado de Cuenta presentado
como anexo al juicio 71/2014, por no cumplir con los requisitos necesarios para determinar la
validez de los mismos por cuestiones de seguridad jurídica, no tiene sentido alguno, determinar
dicho argumento como inoperante respaldándose en convenios celebrados de forma previa.

En conclusión, se solicita a sus Señorías declaren fundado el presente concepto de violación por
violar los principios constitucionales argumentados, revoquen la Sentencia Reclamada y emitan otra
en la que atienda a dichos principios.

Por último, no es óbice, que como ha quedado evidenciado, la Sala, en la Sentencia Recurrida,
es realmente negligente en atender a los principios constitucionales a los que tiene que atender
al momento de dictar sentencia, pues I) refiere a preceptos legales inadecuados conforme a lo
argumentado tanto en el recurso interpuesto por la suscrita, como en los juicios de origen, II)
no entra al análisis de la adecuación fáctica de sus determinaciones -en lo absoluto-, III) en
cuanto a la congruencia, la sentencia es totalmente deficiente, ya que no atiende
correctamente a lo argumentado por la suscrita, hace referencia a cuestiones diversas y no
hay un orden en la exposición de sus determinaciones, haciéndola realmente difícil de
comprender y IV) no se es exhaustiva conforme a lo argumentado por la suscrita o conforme
al razonamiento de sus pretensiones.

Es por todo lo expuesto que la Resolución Reclamado resulta inconstitucional, al estar


indebidamente fundado y motivado y por violar los principios constitucionales de congruencia y
exhaustividad; por lo que atentamente solicito a sus Señorías declaren fundado el presente concepto
de violación y, como consecuencia, se determine la ilegalidad de la sentencia dictada por la Sala.

TERCERO. LA RESOLUCIÓN RECLAMADA RESULTA INCONSTITUCIONAL AL NO


ANALIZAR DE MANERA EXHAUSTIVA LOS AGRAVIOS EN APELACIÓN
EXPUESTOS POR LA AHORA QUEJOSA.

A lo largo del presente concepto de violación se acreditará que la Resolución Reclamda resulta
inconstitucional ya que la Sala Responsable omite estudiar la totalidad de los argumentos hechos
valer vía agravio por la quejosa al impugnar la sentencia de primer grado, incumpliendo así con la
obligación de dirimir la controversia puesta a su conocimiento.

Se encuentra establecido en los artículos 14 y 16 de la Constitución Política de los Estados Unidos


Mexicanos el derecho que tienen a su favor los gobernados para que sean resueltas de manera
completa todas las controversias que plantean ante los juzgadores.

“Artículo 14. …
Nadie podrá ser privado de la libertad o de sus propiedades, posesiones o
derechos, sino mediante juicio seguido ante los tribunales previamente
establecidos, en el que se cumplan las formalidades esenciales del procedimiento y
conforme a las Leyes expedidas con anterioridad al hecho…”

“Artículo 16. Nadie puede ser molestado en su persona, familia, domicilio,


papeles o posesiones, sino en virtud de mandamiento escrito de la autoridad
competente, que funde y motive la causa legal del procedimiento.”

Los preceptos citados establecen, en sentido estricto, la protección universal frente a los actos
privativos y de molestia pero, constituyendo además el fundamento constitucional de respeto a las
formalidades esenciales del procedimiento y de seguridad jurídica (dentro de los cuales se
encuentran contemplados los principios de legalidad, congruencia y exhaustividad).

Cabe señalar que estos derechos guardan una estrecha relación con el concepto de Estado de
derecho en sentido formal, que constituye uno de los fines últimos de todo ordenamiento jurídico y
que puede entenderse como “el conjunto de “reglas del juego” -de carácter fundamentalmente
procedimental- que los órganos públicos deben respetar en su organización y funcionamiento
interno y, lo que quizá sea todavía más importante para la materia de los derechos fundamentales,
en su relación con los ciudadanos. Se trata del concepto formal de Estado de derecho como Estado
en el que las autoridades se encuentran sujetas a la ley (o, más en general, a las normas jurídicas).
Derivado de lo anterior, es posible afirmar lo siguiente: (i) los artículos 14 y 16 constitucionales
representan una concreción legislativa del Estado de derecho como concepto orientador de nuestro
sistema jurídico; y (ii) la sujeción de los poderes públicos (incluyendo en estos poderes a los
Órganos Constitucionales Autónomos) a la ley (Estado de derecho) está implícita en las garantías de
respeto a las formalidades esenciales del procedimiento y seguridad jurídica tuteladas por nuestra
norma fundamental.

Estos axiomas, constitucionalmente reconocidos, en el terreno práctico de las garantías individuales


significan que todo acto de autoridad debe sujetarse a la ley como condición necesaria para una
tutela efectiva de los derechos fundamentales o, expresado en sentido negativo, que cualquier
actuación de la autoridad que no se sujete al derecho, necesariamente deriva en una violación de los
derechos humanos consagrados en nuestra Carta Magna.

Bajo ese orden de ideas, a efecto de abundar sobre el contenido y alcance de las garantías de
seguridad jurídica, resulta de enorme utilidad citar al Maestro Ignacio Burgoa, quien sobre éstas
afirma que implican “el conjunto general de condiciones, requisitos, elementos o circunstancias
previas a que debe sujetarse una cierta actividad estatal autoritaria para generar una afectación
válida de diferente índole en la esfera del gobernado, integrada por el summum de sus derechos
subjetivos”.

Y, en ese mismo sentido, continúa diciendo: “Por ende, un acto de autoridad que afecte el ámbito
jurídico particular de un individuo como gobernado, sin observar dichos requisitos, condiciones,
elementos o circunstancias previos, no será válido a la luz del Derecho”.

Sirve de apoyo a lo anteriormente expuesto, los siguientes precedentes judiciales emitidos por
nuestros más altos Tribunales:

“Época: Novena Época


Registro: 176546
Instancia: Primera Sala
Tipo de Tesis: Jurisprudencia
Fuente: Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta
Tomo XXII, Diciembre de 2005
Materia(s): Común
Tesis: 1a./J. 139/2005
Página: 162
FUNDAMENTACIÓN Y MOTIVACIÓN DE LAS RESOLUCIONES
JURISDICCIONALES, DEBEN ANALIZARSE A LA LUZ DE LOS ARTÍCULOS 14
Y 16 DE LA CONSTITUCIÓN POLÍTICA DE LOS ESTADOS UNIDOS
MEXICANOS, RESPECTIVAMENTE.

Entre las diversas garantías contenidas en el segundo párrafo del artículo 14 de la


Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, sustento de la garantía de
audiencia, está la relativa al respeto de las formalidades esenciales del
procedimiento, también conocida como de debido proceso legal, la cual se refiere
al cumplimiento de las condiciones fundamentales que deben satisfacerse en el
procedimiento jurisdiccional que concluye con el dictado de una resolución que
dirime las cuestiones debatidas. Esta garantía obliga al juzgador a decidir las
controversias sometidas a su conocimiento, considerando todos y cada uno de los
argumentos aducidos en la demanda, en su contestación, así como las demás
pretensiones deducidas oportunamente en el pleito, de tal forma que se condene o
absuelva al demandado, resolviendo sobre todos los puntos litigiosos materia del
debate. Sin embargo, esta determinación del juzgador no debe desvincularse de lo
dispuesto por el primer párrafo del artículo 16 constitucional, que impone a las
autoridades la obligación de fundar y motivar debidamente los actos que emitan,
esto es, que se expresen las razones de derecho y los motivos de hecho
considerados para su dictado, los cuales deberán ser reales, ciertos e investidos de
la fuerza legal suficiente para provocar el acto de autoridad. Ahora bien, como a
las garantías individuales previstas en la Carta Magna les son aplicables las
consideraciones sobre la supremacía constitucional en términos de su artículo
133, es indudable que las resoluciones que emitan deben cumplir con las garantías
de debido proceso legal y de legalidad contenidas en los artículos 14 y 16 de la
Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos. Así, la fundamentación y
motivación de una resolución jurisdiccional se encuentra en el análisis exhaustivo
de los puntos que integran la litis, es decir, en el estudio de las acciones y
excepciones del debate, apoyándose en el o los preceptos jurídicos que permiten
expedirla y que establezcan la hipótesis que genere su emisión, así como en la
exposición concreta de las circunstancias especiales, razones particulares o
causas inmediatas tomadas en consideración para la emisión del acto, siendo
necesario, además, que exista adecuación entre los motivos aducidos y las normas
aplicables al caso.

Contradicción de tesis 133/2004-PS. Entre las sustentadas por el Segundo


Tribunal Colegiado en Materia Penal del Primer Circuito y el Tercer Tribunal
Colegiado del Décimo Circuito. 31 de agosto de 2005. Cinco votos. Ponente: Olga
Sánchez Cordero de García Villegas. Secretaria: Beatriz Joaquina Jaimes Ramos.

Tesis de jurisprudencia 139/2005. Aprobada por la Primera Sala de este Alto


Tribunal, en sesión de fecha veintiocho de septiembre de dos mil cinco.

Nota: Esta tesis fue objeto de la denuncia relativa a la contradicción de tesis


377/2017 del Pleno de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, desechada por
notoriamente improcedente, mediante acuerdo de 31 de octubre de 2017.”

“Época: Tercera Época


Registro: 919171
Instancia: Sala Superior
Tipo de Tesis: Aislada
Fuente: Apéndice 2000
Tomo VIII, P.R. Electoral
Materia(s): Electoral
Tesis: 100
Página: 119

EXHAUSTIVIDAD, MODO DE CUMPLIR ESTE PRINCIPIO CUANDO SE


CONSIDEREN INSATISFECHAS FORMALIDADES ESENCIALES.-

Las autoridades electorales, administrativas y jurisdiccionales, cuyas resoluciones


sobre acreditamiento o existencia de formalidades esenciales o presupuestos
procesales de una solicitud concreta, admitan ser revisadas en un medio de
impugnación ordinario o extraordinario, están obligadas a estudiar,
primordialmente, si tienen o no facultades (jurisdicción y/o competencia) para
conocer de un procedimiento o decidir la cuestión sometida a su consideración; y
si estiman satisfecho ese presupuesto fundamental, proceder al examen completo
de todos y cada uno de los demás requisitos formales, y no limitarse al estudio de
alguno que en su criterio no esté satisfecho, y que pueda ser suficiente para
desechar la petición. Ciertamente, si el fin perseguido con el principio de
exhaustividad consiste en que las autoridades agoten la materia de todas las
cuestiones sometidas a su conocimiento, mediante el examen y determinación de la
totalidad de las cuestiones concernientes a los asuntos de que se ocupen, a efecto
de que no se den soluciones incompletas, se impone deducir, como consecuencia
lógica y jurídica, que cuando se advierta la existencia de situaciones que pueden
impedir el pronunciamiento sobre alguno o algunos de los puntos sustanciales
concernientes a un asunto, el principio en comento debe satisfacerse mediante el
análisis de todas las demás cuestiones no comprendidas en el obstáculo de que se
trate, pues si bien es cierto que la falta de una formalidad esencial (o de un
presupuesto procesal) no permite resolver el contenido sustancial atinente,
también es verdad que esto no constituye ningún obstáculo para que se examinen
los demás elementos que no correspondan a los aspectos sustanciales, por lo que
la omisión al respecto no encuentra justificación, y se debe considerar atentatoria
del principio de exhaustividad. Desde luego, cuando una autoridad se considera
incompetente para conocer o decidir un asunto, esto conduce, lógicamente, a que
ya no se pronuncie sobre los demás requisitos formales y menos sobre los de
carácter sustancial, pero si se estima competente, esto la debe conducir al estudio
de todas las otras exigencias formales. El acatamiento del principio referido tiene
relación, a la vez, con la posibilidad de cumplir con otros principios, como el de
expeditez en la administración y en la justicia, dado que a medida que la
autoridad electoral analice un mayor número de cuestiones, se hace factible que
en el medio de impugnación que contra sus actos se llegue a presentar, se resuelva
también sobre todos ellos, y que de este modo sea menor el tiempo para la
obtención de una decisión definitiva y firme de los negocios, ya sea porque la
autoridad revisora lo resuelva con plenitud de facultades, o porque lo reenvíe a la
autoridad revisada por una sola ocasión con todos los aspectos formales
decididos, para que se ocupe de lo sustancial, evitando la multiplicidad de
recursos que puedan generarse si una autoridad administrativa o jurisdiccional
denegara una petición en sucesivas ocasiones, porque a su juicio faltara, en cada
ocasión, algún requisito formal distinto. Por tanto, si no se procede de manera
exhaustiva en el supuesto del análisis de los requisitos formales, también puede
provocar retraso en la solución de las controversias, que no sólo acarrearía
incertidumbre jurídica, sino también podría llevar finalmente a la privación
irreparable de derechos, con la consiguiente conculcación al principio de
legalidad electoral previsto en los artículos 41 fracción III, y 116 fracción IV,
inciso b), de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos.

Recurso de apelación. SUP-RAP-001/99.-Partido de la Revolución Democrática.-


23 de marzo de 1999.-Unanimidad de votos.-Ponente: Leonel Castillo González.-
Secretario: Ángel Ponce Peña.

Revista Justicia Electoral 2000, Tercera Época, suplemento 3, página 44, Sala
Superior, tesis S3EL 024/99.”

“Época: Novena Época


Registro: 900218
Instancia: Pleno
Tipo de Tesis: Jurisprudencia
Fuente: Apéndice 2000
Tomo I, Const., Jurisprudencia SCJN
Materia(s): Constitucional
Tesis: 218
Página: 260

FORMALIDADES ESENCIALES DEL PROCEDIMIENTO. SON LAS QUE


GARANTIZAN UNA ADECUADA Y OPORTUNA DEFENSA PREVIA AL ACTO
PRIVATIVO.-

La garantía de audiencia establecida por el artículo 14 constitucional consiste en


otorgar al gobernado la oportunidad de defensa previamente al acto privativo de
la vida, libertad, propiedad, posesiones o derechos, y su debido respeto impone a
las autoridades, entre otras obligaciones, la de que en el juicio que se siga "se
cumplan las formalidades esenciales del procedimiento". Estas son las que
resultan necesarias para garantizar la defensa adecuada antes del acto de
privación y que, de manera genérica, se traducen en los siguientes requisitos: 1)
La notificación del inicio del procedimiento y sus consecuencias; 2) La
oportunidad de ofrecer y desahogar las pruebas en que se finque la defensa; 3) La
oportunidad de alegar; y 4) El dictado de una resolución que dirima las cuestiones
debatidas. De no respetarse estos requisitos, se dejaría de cumplir con el fin de la
garantía de audiencia, que es evitar la indefensión del afectado.

Novena Época:

Amparo directo en revisión 2961/90.-Ópticas Devlyn del Norte, S.A.-12 de marzo


de 1992.-Unanimidad de diecinueve votos.-Ponente: Mariano Azuela Güitrón.-
Secretaria: Ma. Estela Ferrer Mac Gregor Poisot.

Amparo directo en revisión 1080/91.-Guillermo Cota López.-4 de marzo de 1993.-


Unanimidad de dieciséis votos.-Ponente: Juan Díaz Romero.-Secretaria: Adriana
Campuzano de Ortiz.
Amparo directo en revisión 5113/90.-Héctor Salgado Aguilera.-8 de septiembre de
1994.-Unanimidad de diecisiete votos.-Ponente: Juan Díaz Romero.-Secretario:
Raúl Alberto Pérez Castillo.

Amparo directo en revisión 933/94.-Blit, S.A.-20 de marzo de 1995.-Mayoría de


nueve votos.-Ponente: Mariano Azuela Güitrón.-Secretaria: Ma. Estela Ferrer
Mac Gregor Poisot.

Amparo directo en revisión 1694/94.-María Eugenia Espinosa Mora.-10 de abril


de 1995.-Unanimidad de nueve votos.-Ponente: Mariano Azuela Güitrón.-
Secretaria: Ma. Estela Ferrer Mac Gregor Poisot.

Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta, Tomo II, diciembre de 1995,


página 133, Pleno, tesis P./J. 47/95. véase la ejecutoria en la página 134 de dicho
tomo.”

Bajo esta línea de pensamiento, resulta válido afirmar que la garantía de respeto a las formalidades
esenciales del procedimiento implica la obligación de resolver todas las cuestiones sometidas a la
jurisdicción de los jueces, claro que ello no implica que se deba dar contestación renglón por
renglón a los escritos de las partes, pero sí a los argumentos individualizados.

En el caso concreto y tal y como quedará demostrado, la Sala Responsable, al emitir la Resolución
Reclamada, omito estudiar y analizar la totalidad de las consideraciones interpuestas por la suscrita
en contra de la Resolución de Primera instancia, en especial el hecho de que el acto jurídico
resultado de las escrituras viciadas de nulidad absoluta de ninguna manera favorece los intereses de
la quejosa, motivo por cual, era necesario obtener la previa autorización judicial de la misma para la
celebración de este.

Lo anterior, se afirma así, pues tal y como fue señalado en la apelación de mérito, el crédito
concedido a favor de la empresa acreditada “Constructora Lobeira S.A. de C.V.”, en ningún
momento favoreció a mis intereses, ya que no tengo relación alguna con dicha empresa, ni soy
accionista de la misma, de modo que es dable concluir que el acto jurídico que se hizo constar en
los instrumentos notariales cuya nulidad se reclama, es un asunto de interés exclusivo de mi
consorte el C. Francisco Lobeira Pérez, lo que tiene como consecuencia, tal y como fue señalado en
la apelación de mérito, y de conformidad con los artículos 174 y 175 del Código Civil para la
Ciudad de México, que se requería de autorización judicial para que la suscrita gravara el 50% de
los derechos de propiedad que me corresponden sobre el inmueble controvertido.
Sin embargo, y a pesar de haber expuesto lo anterior ante la Sala Responsable, y tal y como podrán
observarlo sus Señorías, las mismas fueron omisas en atender a lo planteado, pues sobre el
particular, señalan que al haberse otorgado poder, y en virtud de ese poder haberse celebrado el acto
jurídico a anular, el mismo queda convalidado, lo que de si, no tiene relación alguna con el hecho
de que la suscrita no tiene interés alguno en el acto jurídico de mérito, lo que hace necesario, de
conformidad con los artículos 174 y 175 del Código Civil para el Distrito Federal, hoy Ciudad de
México, que se requería de autorización judicial para gravar el 50% del bien inmueble cuya
propiedad corresponde tanto a mi cónyuge como a mí, en un 50% en partes alícuotas.

Ello, deja de manifiesto que la Sala Responsable fue totalmente omisa en atender lo planteado por
la suscrita, pues dejo de considerar uno de los argumentos torales hechos valer en la apelación, lo
que hace que la Resolución Reclamada resulte inconstitucional por violar mis derechos
fundamentales de seguridad jurídica.

Aunado a lo anterior, también destaque, en mi escrito de apelación, el hecho de que soy una persona
adulta mayor, con escolaridad cursada hasta la secundaria, y que siempre se ha dedicado al hogar,
motivo que acredita aún más el hecho de que el acto jurídico contendió en las actas cuya nulidad se
solicita, involucra exclusivamente los intereses de mi cónyuge, y el hecho de que el patrimonio de
la sociedad conyugal que he formado con el mismo pueda verse disminuido, podría ocasionar un
perjuicio en mi persona, sin que el acto que lleve a dicha disminución, sea de mi interés, motivo por
el cual se hace más evidente la necesidad de la autorización judicial, la cual, como ha sido señalado
en varias ocasiones, no fue otorgada en el caso en concreto.

Sobre el particular, y partiendo del hecho de que soy una persona adulta mayor, cabe hacer especial
mención de que de conformidad con los artículos 25, numeral 1, de la Declaración Universal de los
derechos Humanos y 17 del Protocolo Adicional a la Convención Americana sobre Derechos
Humanos en Materia de Derechos Económicos, Sociales y Culturales, los adultos mayores
constituyen un grupo vulnerable que merece especial protección por los Órganos del Estado, ya que
su avanzada edad los coloca con frecuencia en un situación de dependencia familiar,
discriminación, e incluso, abandono. De modo tal que se ha considerado que los adultos mayores
somos vulnerables porque en un alto porcentaje somos sujetos de desempleo o de condiciones
precarias de trabajo y sufrimos, muy frecuentemente, carencias económicas y de seguridad social, lo
que nos convierte en personas dependientes y víctimas de un comportamiento adverso social.
Lo anterior, fortalece aún más las consideraciones hasta ahora realizadas, pues el hecho de que el
acto jurídico de mérito me perjudique en mi condición de cónyuge que se ha dedicado al hogar, y
ahora en mi carácter de personal adulta mayor, sin que el mismo haya sido de mi interés en el
momento de su celebración, hace evidente la necesidad que existió de obtener una autorización
judicial, sobre la cual, se hace hincapié, NÚNCA SE SOLICITO.

Lo anterior, tiene como consecuencia que el acto jurídico de mérito, así como las escrituras que
fueron otorgadas para la celebración del miso, deben ser declaradas como absolutamente nulas,
pues las mismas, resultan contrarias a las normas de orden público, en especial, a las normas
reguladoras de la familia, ello, pues como ya se señaló en diversas ocasiones, no se obtuvo una
autorización judicial que me autorizara gravar el 50% del bien inmueble afectado, lo que resulta
contrario a lo dispuesto por los artículos 174 y 175 del Código Civil para la Ciudad de México,
motivo por el cual, dicho acto, así como las actas celebradas para su celebración, resultan nulas.

Cabe hacer hincapié en que todas las consideraciones anteriores fueron vertidas en el escrito de
apelación, pero tal y como ya se había adelantado, la Sala Responsable fue completamente omisa en
atenderlas, lo que de si, genera un perjuicio en el derecho de seguridad jurídica la suscrita, pero aún
más, y como consecuencia de dicha omisión, la sala llego a una conclusión imprecisa, pues como ha
quedado demostrado en demasía, y añadido a lo demás expuesto en el escrito de apelación, es
evidente que el acto jurídico de mérito se encuentra viciado de nulidad absoluta, pues al no haberse
concedido una autorización judicial para su celebración por mi parte, tomando en cuenta que el
mismo no era de mi interés, y que soy una persona que se encuentra en un estado de vulnerabilidad,
tiene como consecuencia que el mismo resulte nulo.

Por lo anterior, y al haber quedado acreditado el hecho de que la Sala Responsable fue omisa en
atender todas las condenaciones hechas valer por la suscrita en la Resolución Reclamada, solicito a
su Señoría me conceda el Amparo y Protección de la Justicia de la Unión para el efecto de que: i)
las mismas sean consideradas; ii) a la luz de ellas, se declare la nulidad del acto viciado.

CUARTO LA SENTENCIA RECLAMADA ES INCONSTITUCIONAL EN TANTO QUE


LA SALA VIOLÓ LOS PRINCIPIOS DE CONGRUENCIA Y EXHAUSTIVIDAD AL DAR
CONTESTACIÓN AL AGRAVIO SEGUNDO DEL RECURSO DE APELACIÓN

En el agravio segundo del recurso de apelación, la aquí quejosa se dolió medularmente del hecho
de que la juez de primera instancia actuó de manera dogmática al momento de abocarse al estudio
del cumplimiento de los elementos de la acción, consistentes en a) la existencia de la obligación b)
la exigibilidad de la misma y por último, c) el incumplimiento del deudor.
En el agravio de referencia, la suscrita manifestó, entre otras cuestiones, que: a juicio de la
recurrente, en la sentencia recurrida no se atendió al planteamiento que se hizo dentro de la
secuela procesal, sino que la juzgadora se limitó a analizar la factibilidad de poder acudir al
procedimiento judicial de ejecución de garantías otorgadas mediante fideicomiso en garantía que
por resolución judicial se pongan a disposición de la fiduciaria los bienes fideicomitidos, sin
determinar antes su exigibilidad.

Concretamente, la entonces recurrente alegó que en la especie, la sentencia del juicio natural
inobservó el principio de legalidad, en la medida en que la Juez dejó de valorar que el ahora tercero
interesado no acreditó con documento idóneo la existencia de un documento en el que se
determinara el saldo actual, líquido y exigible derivado del contrato de fideicomiso, junto con los
demás requisitos de procedencia de su acción, pues en la especie estos constituían los elementos
mínimos previstos por las leyes adjetivas para acreditar los elementos constitutivos de su acción.

En efecto, a pesar de que las ahora tercero interesadas ejercieron la vía ordinaria mercantil, lo cierto
es que para acreditar la procedencia de su acción y las validez de las prestaciones exigidas, tenían
la obligación, mínima de haber acreditado que los montos y exigibilidad del crédito garantizado por
el fideicomiso, situación que en la especie no sucedió y que en el caso concreto, fue denunciado
ante la Sala.

En efecto, la parte actora no acreditó ninguno de los anteriores extremos, ni siquiera que las
supuestas deudas contraídas en el contrato de fideicomiso eran líquidas o exigibles, de acuerdo a lo
que ya se sostuvo en párrafos anteriores.

En ese tenor, es claro que tal y como se argumentó en el recurso y dejó de ser atendido por la Sala
Responsable se violo el principio de igualdad procesal en la medida en la que la responsable,
validando la ilegal actuación de la Juez natural, fue completamente omisa en atender los
planteamientos realizados por la actora en el sentido de que el tercero interesado fue omiso en
acreditar los elementos mínimos de su acción

En la especie, como se dijo en el recurso, la tercero interesada no acreditó los supuestos de


procedencia contractual de su acción, nisiquiera al amparo del contrato de fideicomiso. Asimismo
es ilegal también lo resuelto en relación al agravio segundo a través de los argumentos con los
cuales desestimó el agravio primero, mismos que deben tenerse reproducidos aquí por
haberse hecho valer en conceptos de violación anteriores

Por último, no es óbice, que como ha quedado evidenciado, la Sala, en la Sentencia Recurrida,
es realmente negligente en atender a los principios constitucionales a los que tiene que atender
al momento de dictar sentencia, pues I) refiere a preceptos legales inadecuados conforme a lo
argumentado tanto en el recurso interpuesto por la suscrita, como en los juicios de origen, II)
no entra al análisis de la adecuación fáctica de sus determinaciones -en lo absoluto-, III) en
cuanto a la congruencia, la sentencia es totalmente deficiente, ya que no atiende
correctamente a lo argumentado por la suscrita,
hace referencia a cuestiones diversas y no hay un orden en la exposición de sus
determinaciones, haciéndola realmente difícil de comprender y IV) no se es exhaustiva
conforme a lo argumentado por la suscrita o conforme al razonamiento de sus pretensiones.

Es por todo lo expuesto que la Resolución Reclamado resulta inconstitucional, al estar


indebidamente fundado y motivado y por violar los principios constitucionales de congruencia y
exhaustividad; por lo que atentamente solicito a sus Señorías declaren fundado el presente concepto
de violación y, como consecuencia, se determine la ilegalidad de la sentencia dictada por la Sala.

Por lo expuesto y fundado, a USTEDES CC. MAGISTRADOS, atentamente solicito se sirvan:

PRIMERO. Tenerme por presentado en mi carácter de quejosa, demandado el Amparo y


Protección de la Justicia de la Unión, en contra de la resolución de 7 de octubre de 2022 emitida por
la autoridad responsable.

SEGUNDO. Tener por señalado domicilio procesal y por autorizadas a las personas que se
mencionan en el proemio del presente escrito para los efectos precisados.

TERCERO. Tener por autorizados para consultar el expediente electrónico que se forme con
motivo de la presente demanda a los usuarios registrados en el Portal de Servicios en Línea del
Poder Judicial de la Federación que se precisan en el proemio del presente escrito.
CUARTO. Previos los trámites de ley, conceder a BERTHA NELLY TREVIÑO MAS DE
LOBEIRA el Amparo y Protección de la Justicia de la Unión en contra del Acto Reclamado.

Ciudad de México, a 5 de octubre de 2022.

_______________________________________
BERTHA NELLY TREVIÑO MAS DE LOBEIRA
QUEJOSA

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