CUESTIONAMIENTO SOCRÁTICO
¿Es realista este pensamiento? ¿Estoy
basando mis pensamientos en hechos o en
sentimientos? ¿Existe alguna evidencia que
apoye esta idea? ¿Podría estar
malinterpretando una posible evidencia?
ENJUICIAR LOS PENSAMIENTOS
Abogado defensor
Encontrar argumentos de por qué el
pensamiento es cierto, ateniéndose siempre a
hechos y circunstancias verificables. La
interpretación, las suposiciones, y las
opiniones no están permitidas aquí.
Fiscal
Presentar pruebas contra el pensamiento
negativo. Al igual que en el paso anterior,
requerirá que ajuste a los hechos objetivos.
Juez
Debe revisar la evidencia aportada por cada
una de las partes y emitir un veredicto en
forma de un pensamiento racional.
DETENCION DE PENSAMIENTOS
Esta técnica tiene como objetivo reducir la frecuencia y la duración
de los pensamientos negativos y las preocupaciones.
Esta técnica se utiliza por lo tanto, para cambiar este hábito,
pues es sólo eso, un hábito, y como cualquier otro, dedicándole
tiempo y paciencia, lo podemos cambiar.
1. Toma conciencia de lo que estás haciendo: Lo primero, como
en todo, es ser capaz de darte cuenta de que estás haciendo algo
perjudicial para tu salud emocional. Muchas veces empezamos una
espiral de preocupaciones y la repitos una y otra vez, casi sin
darnos cuenta. Bien, pues el primer paso es que seas capaz, cada
vez que lo hagas, de darte cuenta de lo que estás haciendo. Para
ello, escúchate, presta atención a aquello que te pasa por la
cabeza. Tomarle atención al pensamiento por 1 min.
2. Detén tu pensamiento: Grita interiormente (o en voz alta si te
apetece y puedes), frases como: “¡Basta ya!” “¡Para de una vez!”
“¡Stop!”. Tan sencillo como eso. Y aunque no lo creas, tu
pensamiento parará (con tiempo y entrenamiento). Pero lo más
importante es que recuerdes siempre que tu pensamiento es tuyo,
y por lo tanto, tú eres el que manda, el que tiene el control, no él
sobre ti.
3. Sustitúyelo: Evidentemente, nuestra mente no puede parar de
pensar, así que, si detienes el pensamiento de una preocupación,
debes darle a tu mente algo con lo que sustituirlo.
Las dos formas más eficaces de hacerlo es:
1) Con distracción: ponte a hacer una tarea, ya sea mental o
motora, que te distraiga y te absorba lo suficiente: contar, cantar,
hablar con alguien, cocinar, pasear… Cada uno sabemos lo que nos
gusta y no distrae. También puedes consultar una guía de actividades
distractoras.
2) Con pensamientos positivos: Puedes empezar a decirte
mensajes que te sean agradables y reconfortantes, o incluso crearte
tus propias afirmaciones y repetírtelas una y otra vez, del tipo: “Toda
va bien” “No pasa nada, todo se soluciona” “Cuando llegue el
momento lo sabré resolver”…