UN CRISTIANO FUERTE Y
VICTORIOSO
“El Señor es mi fortaleza y mi canción,
y ha sido salvación para mí” (Salmo
118:14).
1. Adora en todo tiempo. “1 Bendeciré a Jehová en todo tiempo; Su
alabanza estará de continuo en mi boca. 2 En Jehová se gloriará mi
alma; Lo oirán los mansos, y se alegrarán. 3 Engrandeced a Jehová
conmigo, Y exaltemos a una su nombre” (Salmo 34:1-3).
Ofrece sacrificio de alabanza. “Por lo tanto, a través de Jesús,
ofrezcamos continuamente a Dios un sacrificio de alabanza, el fruto
de los labios que abiertamente profesan su nombre” (Hebreos
13:15).
Es decir, aun cuando no hay deseos, uno decide cantar y
adorar a Dios en fe.
Cuando estamos en dificultades. “25 Pero a medianoche, orando
Pablo y Silas, cantaban himnos a Dios; y los presos los
oían. 26 Entonces sobrevino de repente un gran terremoto, de tal
manera que los cimientos de la cárcel se sacudían; y al instante se
abrieron todas las puertas, y las cadenas de todos se soltaron”
(Hechos 16:25-26).
Cuando estamos enfermos. “Sáname, Señor, y seré sanado;
sálvame y seré salvado, porque tú eres mi alabanza” (Jeremías
17:14).
Cuando no hay nada. “17 Aunque la higuera no florezca, Ni en las
vides haya frutos, Aunque falte el producto del olivo, Y los labrados
no den mantenimiento, Y las ovejas sean quitadas de la majada, Y
no haya vacas en los corrales; 18 Con todo, yo me alegraré en
Jehová, Y me gozaré en el Dios de mi salvación. 19 Jehová el
Señor es mi fortaleza, El cual hace mis pies como de ciervas, Y en
mis alturas me hace andar” (Habacuc 3:17-19).
Cuando damos alabanza y adoración Dios derrama de su
presencia. De hecho, El habita en medio de la alabanza. “Pero tú
eres santo, Tú que habitas entre las alabanzas de Israel” (Salmos
22:3).
2. Se alimenta de la Palabra de Dios. “No sólo de pan vivirá el hombre,
sino de toda palabra que sale de la boca de Dios” (Mateo 4: 4).
Cuando lee la Palabra de Dios lo hace pidiendo la iluminación y
la ayuda del Espíritu Santo porque sabe que uno puede leerla solo
por disciplina, mas no con un espíritu hambriento de querer hacer la
voluntad de Dios.
No solo la lee los domingos, sino todos los días, ya que
necesita fuerza espiritual cada día.
Cuando lee la Palabra de Dios, se apropia de sus promesas
considerando a Dios y todos sus nombres:
--- Hay promesas de perdón, de liberación, de sanidad, de bendición
espiritual, etc.
--- Los nombres de Dios nos revelan quien es El y que puede hacer
por nosotros. Los cristianos son fuertes porque se aferran a Dios.
“David se animó y se fortaleció en el Señor su Dios” (1 Samuel
30:6).
ADONAI – El Señor
ELOHIM – Poderoso creador
YHWH-SHALOM – El Señor nuestra paz
YAHWEH JIREH – El Señor proveedor
Y AHWEH ROHI – El Señor es mi Pastor
YHWH-TSIDKENU – Dios nuestra justicia
YHWH NISSI – Dios nuestra bandera/victoria
YHWH-RAPHA – El Señor nuestro sanador
YAHWEH SHAMMAH – Dios está presente
ELOHÉ JASEDI – El Dios de misericordia
EL AMUNÁ – El Dios fiel
EL HAKABOD – El Dios de gloria
EL ROI – El Dios que me ve
ELOHIM WAYYISMA – Dios escucha
ABBA – Padre
Cuando lee la Palabra de Dios lo hace ordenadamente. De Genesis
a Malaquías y de Mateo a Apocalipsis.
3. Ora mucho. “No dejen ustedes de orar: rueguen y pidan a Dios
siempre, guiados por el Espíritu. Manténganse alerta, sin desanimarse, y
oren por todo el pueblo santo” (Efesios 6:18. DHH).
Ora mucho para controlar sus pensamientos y guardarse del
pecado. “Por lo tanto, también nosotros, que tenemos tan grande
nube de testigos a nuestro alrededor, liberémonos de todo peso y
del pecado que nos asedia, y corramos con paciencia la carrera que
tenemos por delante” (Hebreos 12:1).
Ora mucho para ser mas sensible al Espíritu Santo y ser guiado
por El.
Ora mucho para recibir del amor de Dios y ser de bendición a
otros.