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Sermones de Mateo

El documento presenta la genealogía de Jesucristo según el Evangelio de Mateo, destacando su linaje desde Abraham y David, lo que lo legitima como el Mesías prometido. Se menciona la inclusión de mujeres en la genealogía, lo que resalta la gracia de Dios y la misión universal de Jesús. Además, se comparan las genealogías de Mateo y Lucas, sugiriendo que ambas trazan la descendencia de Jesús a través de José, aunque con diferentes enfoques.

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Sermones de Mateo

El documento presenta la genealogía de Jesucristo según el Evangelio de Mateo, destacando su linaje desde Abraham y David, lo que lo legitima como el Mesías prometido. Se menciona la inclusión de mujeres en la genealogía, lo que resalta la gracia de Dios y la misión universal de Jesús. Además, se comparan las genealogías de Mateo y Lucas, sugiriendo que ambas trazan la descendencia de Jesús a través de José, aunque con diferentes enfoques.

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APUNTES Y

NOTAS
SOBRE EL
EVANGELIO DE

MATEO
LA GENEALOGÍA DE JESUCRISTO

Mateo 1:1-17

1 Libro de la genealogía de Jesucristo, hijo de David, hijo de Abraham. 2 Abraham engendró a Isaac,
Isaac a Jacob, y Jacob a Judá y a sus hermanos. 3 Judá engendró de Tamar a Fares y a Zara, Fares a
Esrom, y Esrom a Aram. 4 Aram engendró a Aminadab, Aminadab a Naasón, y Naasón a Salmón.
5 Salmón engendró de Rahab a Booz, Booz engendró de Rut a Obed, y Obed a Isaí. 6 Isaí engendró al
rey David, y el rey David engendró a Salomón de la que fue mujer de Urías. 7 Salomón engendró a
Roboam, Roboam a Abías, y Abías a Asa. 8 Asa engendró a Josafat, Josafat a Joram, y Joram a Uzías.
9 Uzías engendró a Jotam, Jotam a Acaz, y Acaz a Ezequías. 10 Ezequías engendró a Manasés,
Manasés a Amón, y Amón a Josías. 11 Josías engendró a Jeconías y a sus hermanos, en el tiempo de
la deportación a Babilonia. 12 Después de la deportación a Babilonia, Jeconías engendró a Salatiel, y
Salatiel a Zorobabel. 13 Zorobabel engendró a Abiud, Abiud a Eliaquim, y Eliaquim a Azor. 14 Azor
engendró a Sadoc, Sadoc a Aquim, y Aquim a Eliud. 15 Eliud engendró a Eleazar, Eleazar a Matán,
Matán a Jacob; 16 y Jacob engendró a José, marido de María, de la cual nació Jesús, llamado el
Cristo. 17 De manera que todas las generaciones desde Abraham hasta David son catorce; desde
David hasta la deportación a Babilonia, catorce; y desde la deportación a Babilonia hasta Cristo,
catorce.

1. El término Libro en este contexto se refiere a la tabla genealógica de Jesús. “Mateo, naturalmente, no
está aplicando el término libro al Antiguo Testamento, y probablemente tampoco a su propio libro, sino a «la
tabla genealógica de Jesucristo» (biblos geneseös Iësou Christou), «el rollo del nacimiento de Jesucristo»,
como lo traduce Moffat” (A.T. Robertson. Comentario al texto griego del Nuevo Testamento. 2003. CLIE,
pág. 10).

Libro en griego es “biblos” y tiene varios significados: “LIBRO, libros, (el interior) corteza (de una planta de
papiro), un pergamino, un libro” (Concordancia Strong).

2. ¿Qué significa la palabra Genealogía?

“registro de los antepasados de una persona”.

3. La importancia de la Genealogía de Jesús.

“Con el título de «hijo de David» el evangelista quiere destacar aquí que Jesús es, por antonomasia, el
descendiente de David prometido en el AT. e.d., el Mesías; pues «hijo de David», para designar al Mesías,
era un título muy usado entre los judíos. La genealogía que sigue tiene por objeto demostrar que Jesús
procede realmente del linaje de David, y, por consiguiente, que reúne esa condición indispensable para ser
reconocido como Mesías. Por eso va el nombre de David antes que el de Abraham. Pero Mateo lo llama
también «hijo de Abraham», porque en Abraham, tronco del pueblo escogido, tuvo su principio la promesa
mesiánica. Por eso el evangelista retrotrae la genealogía de Jesús hasta Abraham y no sólo hasta David.
Jesús no es solamente el descendiente de David; es también la verdadera «descendencia de Abraham»” (El
Evangelio Según San Mateo. Publicado bajo la dirección de Alfred Wikenhauser y Otto Kuss. Con La
Colaboración De Joseph Freundorfer, Johann Michl, Georg Richter, Josef Schmid Y Karl Staab,
EDITORIAL HERDER, 1973, pág. 55).
La frase “el hijo de David” era un título para el Mesías prometido. Dios prometió a David que “será afirmada tu
casa y tu reino para siempre delante de tu rostro, y tu trono será estable eternamente” (2 Samuel 7:16;
Salmo 89:3, 4; Mateo 22:42).

“¿No dice la Escritura que del linaje de David, y de la aldea de Belén, de donde era David, ha de venir el
Cristo?” (Juan 7:42).

Jesús es llamado “el Hijo de David” en muchas ocasiones. (Véase Lucas 1:32; Mateo 9:27; 12:23; 15:22:
20:30; 21:9; 22:42; Hechos 2:29-31; 13:23; Romanos 1:3; 2 Timoteo 2:8; Apocalipsis 22:16).

Con la frase “hijo de Abraham”, Mateo quiere enfocarse en el inicio de la familia Judía, Abram. Dios prometió
a Abraham: “En tu simiente serán benditas todas las naciones de la tierra” (Génesis 22:18), y Pablo afirma
que Cristo es esa Simiente (Gálatas 3:16). Jesús es la simiente de Abraham, el padre de los israelitas.

A.T. Robertson escribe: “Los lenguajes hebreo y arameo empleaban frecuentemente la palabra hijo (bën)
para la cualidad o carácter, pero la idea aquí comunicada es de descendencia” (A.T. Robertson.
Comentario al texto griego del Nuevo Testamento. 2003. CLIE, pág. 10).

“Mateo pone un acento especial en los pactos establecidos con Israel, en línea con el primer versículo de su
Evangelio, trazando el linaje de Jesús hasta David (1:6) y Abraham (1:2). Lucas subraya especialmente la
relación de Jesús con toda la humanidad y con Dios mismo trazando su ascendencia hasta “Adán, hijo de
Dios” (Lc 3:38): Jesús es hijo de Adán e Hijo de Dios” (Comentario Bíblico Con Aplicación NVI: Mateo.
Edición en español publicada por Editorial Vida–2016 Nashville, Tennessee ©2016 por Michael J.
Wilkins).

“Mateo pretende demostrar la legitimidad de Jesús como heredero del trono de David. Con el nacimiento de
Jesús ha llegado el Hijo más ilustre de David, el esperado rey mesiánico de su descendencia” (Comentario
Bíblico Con Aplicación NVI: Mateo. Edición en español publicada por Editorial Vida–2016 Nashville,
Tennessee © 2016 por Michael J. Wilkins).

“… nuestro Señor es legalmente (no físicamente) hijo de José y por lo tanto, es el heredero del trono de
David. Ese hecho nunca fue impugnado por los judíos cuando el Señor estaba en medio de ellos. Si la
afirmación de ser el Mesías hubiese sido falsa solo hubiese sido necesario haber echado por tierra su
reclamo mesiánico. Eso los judíos nunca lo intentaron ya que sus credenciales eran incuestionables” (Mateo:
La revelación de la realeza de Cristo, © 2007. Evis L. Carballosa y publicado por Editorial Portavoz,
filial de Kregel Publications, Grand Rapids, Michigan 49501. Pago. 65).

4. Mateo llama a Jesús con el nombre de Jesucristo.

Jesucristo es un nombre propio. Jesús (Iësous) significa Jehová es Salvación. Cristo (christos) significa
ungido, procedente del verbo ungir (chriö).

5. El evangelio en la genealogía. “Una de las notas más llamativas de la genealogía en Mateo es la


mención de mujeres. Normalmente, las genealogías judías mencionaban solamente a los hombres, cabezas
de familias. Por un lado, Mateo omitió algunos de los reyes importantes de Israel. Por otro lado, incluyó a
cuatro mujeres, tres de las cuales estaban relacionadas con actos vergonzosos (Tamar, [página 45] Rajab y
la esposa de Urías) y una que era moabita, es decir, gentil (Rut). Se pregunta: ¿Por qué quiso Mateo incluir a
estas mujeres en su genealogía de Jesús? Tendría que haber tenido un motivo muy importante, pues corría
el riesgo de ofender a algunos judíos a los cuales quería convencer que Jesús era el Mesías. Había tres
posibles motivos de ofensa: (1) violar la costumbre judía de incluir solamente a los hombres, (2) incluir a
mujeres de mala fama y (3) incluir a mujeres paganas (Rajab y Rut). Persiste la pregunta: ¿Por qué? Una
razón sería la de subrayar la gracia y misericordia de Dios que se extiende a los pecadores, aun hasta las
rameras. Y llamarás su nombre Jesús, porque él salvará a su pueblo de sus pecados (1:21). La inclusión de
dos gentiles (Rajab y Rut) sirve para hacer resaltar la misión universal de Jesús (comp. 15:22; 28:19, 20). Dar
prominencia a cuatro mujeres en la genealogía de Jesús sería, también, un anticipo de la nueva posición, de
respeto y participación, que las mujeres ocuparían en el reino de Dios (Gál. 3:28)” (Comentario Biblico
Mundo Hispano Tomo 14. Mateo. Pág. 32).

“La mayoría de los eruditos consideran la inclusión de las cinco mujeres en la genealogía de Jesús como otra
clave para entender los énfasis de Mateo. Como se ha dicho anteriormente, a las mujeres no siempre se las
incluía en las genealogías veterotestamentarias. Por regla general, cuando se las consignaba había alguna
razón específica para ello. Las especulaciones sobre el propósito para incluir a estas mujeres en la
genealogía de Jesús vienen de lejos, pero Mateo parece tener varias razones para hacerlo. Puede decirse
algo positivo de cada una de las que se presentan a continuación, pero es difícil reducir el propósito de Mateo
a un solo criterio. (1) Dentro de la sociedad judía, las mujeres habían experimentado una creciente
marginación y hasta abusos. Entre los ascendientes de Jesús se consigna a Tamar, una mujer a quien se le
negó injustamente la maternidad por la falsedad de los hombres. Las mujeres de la genealogía representan
la igualdad de género que se les había negado por una buena parte de la cultura judía. Desde el principio
Jesús vino a restaurar la dignidad personal de las mujeres y su igualdad con los hombres. (2) Tamar, Rajab y
Betsabé tenían mala reputación por conducta y carácter moralmente dudosos. Representan el tipo de
pecadoras que Jesús vino a salvar, una poderosa declaración sobre la oferta de salvación para personas de
cualquier género. (3) Es posible que las primeras cuatro mujeres fueran gentiles, aunque no se conoce bien
la identidad étnica de Tamar y Betsabé. Está claro, sin embargo, que Rut era moabita, y que las personas de
este pueblo no debían ser admitidas a la congregación de Israel hasta la décima generación (Dt 23:3). Rajab
era sin duda cananea. Es posible que Mateo esté así indicando que la salvación se ofrece a todos los grupos
étnicos, lo cual es un importante tema en este Evangelio (Mt 8:5-13; 28:18-20). Aunque Jesús el Mesías no
podía tener varones gentiles entre sus antepasados, sí los tenía, no obstante, en estas mujeres, lo cual
sugiere su idoneidad como Mesías tanto para los judíos como para los gentiles. (4) Las mujeres que se
mencionan experimentaron matrimonios poco corrientes, escándalos sexuales o sospechas de tener hijos
ilegítimos. Puede que Mateo estuviera contrarrestando los prejuicios contra las circunstancias de María por
parte de aquellos judíos que podían estar olvidando su propia historia, aunque este también refutará las
acusaciones de la ilegitimidad contra María (1:18-25). (5) Cada una de estas mujeres representa un periodo
crucial de la historia de Israel en la que un gentil mostró una fe extraordinaria en contraste con la actitud de
los judíos que carecían de valor y de fe: Tamar en contraste con la deslealtad de Judá, Rajab frente a la
incredulidad de la generación del desierto, Rut frente a os infieles israelitas del periodo de los jueces y Urías
en contraste con la pecaminosidad de David con Betsabé. La línea mesiánica fue preservada, a través
incluso de algunos gentiles, cuando Israel fue infiel” (Comentario Bíblico Con Aplicación NVI: Mateo.
Edición en español publicada por Editorial Vida–2016 Nashville, Tennessee © 2016 por Michael J.
Wilkins).

6. La diferencia de las genealogías de Mateo y Lucas.

“Al comparar las genealogías de Jesús, presentadas por Mateo y Lucas, uno descubre algunas diferencias
sobresalientes entre ambas. Algunos comentaristas explican estas diferencias con la teoría que sostiene que
Mateo presenta la genealogía legal, por medio de José, mientras que Lucas presenta la genealogía real, por
el lado de María. La mayoría de los Padres antiguos y buena parte de los comentaristas actuales, sin
embargo, sostienen la teoría de que tanto Mateo como Lucas trazan la descendencia de Jesús por José, el
padre legal, y no por María. Mateo traza su genealogía desde Abraham hacia adelante hasta Jesús, por
medio de David y Salomón, mientras que Lucas traza la suya desde Jesús hacia atrás hasta Adán, por medio
de David y Natán. Mateo desea destacar la descendencia real por medio de la cual se cumplen las
esperanzas de Israel. Lucas, por su lado con interés en presentar el evangelio a toda la humanidad,
comienza con el padre de todas las naciones, Adán” (Comentario Biblico Mundo Hispano Tomo 14 Mateo.
pág. 31).

7. Un pequeño error de traducción.

“Este Rey de Judea aparece como Asa en 1ra. Reyes 15:9 y 1ra. Crónicas 3:10. “Asa" es encontrado en
MSSL y W y encaja en el contexto. Los primitivos manuscritos Griegos unciales ‫א‬, B y C contienen “Asaf.”
Era el nombre de uno de los directores del coro de David (véase Salmos 50,73, 83). La mayoría de los
críticos textuales asumen que fue un error de un copista antiguo o una variante al deletrear el nombre del
Rey” (Bob utley. Series de Comentario de Guía de Estudio del Nuevo Testamento, Vol. 1 Bible Lessons
International, Marshall, Texas 1998, pág. 7).

8. ¿Cuántos hijos fueron engendrados por Abraham, Isaac, Isaí, David, Salomón y Jose?

Según los textos bíblicos ninguno de estos engendro solo un hijo; pero se hace mención de un solo hijo en
este relato por causa de su importancia. Algunos católicos han dicho que María tuvo solo un hijo, ya que en
este relato solo se menciona a Jesús como su hijo. Esta afirmación es simplista, si concluimos que María solo
tuvo un hijo, entonces habría que decir que Abraham, Isaac, Isaí, David y Salomón solo tuvieron un hijo.
NACIMIENTO DE JESUCRISTO

18 El nacimiento de Jesucristo fue así: Estando desposada María su madre con José, antes que se
juntasen, se halló que había concebido del Espíritu Santo. 19 José su marido, como era justo, y no
quería infamarla, quiso dejarla secretamente. 20 Y pensando él en esto, he aquí un ángel del Señor le
apareció en sueños y le dijo: José, hijo de David, no temas recibir a María tu mujer, porque lo que en
ella es engendrado, del Espíritu Santo es. 21 Y dará a luz un hijo, y llamarás su
nombre JESÚS, porque él salvará a su pueblo de sus pecados. 22 Todo esto aconteció para que se
cumpliese lo dicho por el Señor por medio del profeta, cuando dijo: 23 He aquí, una virgen concebirá
y dará a luz un hijo, Y llamarás su nombre Emanuel, que traducido es: Dios con nosotros. 24 Y
despertando José del sueño, hizo como el ángel del Señor le había mandado, y recibió a su mujer.
25 Pero no la conoció hasta que dio a luz a su hijo primogénito; y le puso por nombre JESÚS.

1. Una duda de poca importancia.

“No hay certeza de que «Jesús» forme parte del texto, por cuanto está ausente en las versiones Siríaca
antigua y Vetus Latina, mientras que el Códice de Washington tiene sólo «Cristo». El códice Vaticano tiene
«Cristo Jesús»” (A. T. Robertson. Comentario al texto griego del Nuevo Testamento. 2003. CLIE, pág.
10).

2. María estaba desposada con Jose.

Según los expertos en griego se debe traducir por “Después de estar desposada” (Η. E. Dana y Julius R.
Mantey, Gramática griega del Nuevo Testamento, El Paso: Casa Bautista, 1979).

“Entre los judíos, el desposorio era un asunto muy serio, que no se concertaba a la ligera, ni se quebrantaba
a la ligera. El hombre que desposaba a una doncella era legalmente su marido (Gn. 29:21; Dt. 22:23ss.) y
«era imposible una cancelación informal del desposorio» (McNeile). Aunque no vivían juntos como marido y
mujer hasta el casamiento real, el quebrantamiento de la fidelidad por parte de la desposada era considerado
adulterio, y castigado con la muerte” (A. T. Robertson. Comentario al texto griego del Nuevo Testamento.
2003. CLIE, pág. 11).

“Por regla general, las costumbres matrimoniales de la cultura judía de aquel tiempo establecían dos etapas
esenciales de la relación: los esponsales y la boda. (1) La etapa de los esponsales comenzaba con la
elección de un cónyuge. En las antiguas culturas del Oriente Próximo era por regla general la familia la que
iniciaba los arreglos. El código legal babilónico de Eshnunna (que data más o menos del 2000 A.C.) declara:
“Si un hombre toma la hija de (otro) hombre sin pedir el permiso de su padre y de su madre y no establece un
contrato matrimonial formal con su padre y con su madre, aunque viva en su casa durante un año, ella no
será su esposa”. En el Antiguo Testamento no encontramos este tipo de legislación vinculante, reconoce que
una buena esposa es un don del Señor, no de los padres (Pr 19:14), y vemos ejemplos de muchachos y
muchachas que expresan sus preferencias (Rt 2–4). Pero eran normalmente los padres del varón quienes
escogían a la joven que se comprometería con su hijo (p. ej., Gn 21:21; 38:6). Normalmente, los jóvenes se
comprometían entre los doce y los trece años de edad, aunque algunos textos rabínicos posteriores sugieren
que en el tiempo de Jesús los hombres se casaban a menudo alrededor de los dieciocho (m. Abot 5:21; b.
Qidd. 29b–30a). En una segunda etapa, los esponsales implicaban el establecimiento de ciertas
disposiciones oficiales. En un acuerdo prenupcial delante de testigos, ambos jóvenes formalizaban su
entrada oficial al estado de desposados. Era un contrato legalmente vinculante, que confería al hombre
ciertos derechos legales sobre la mujer y solo podía quebrantarse mediante un proceso formal de divorcio (cf.
m. Ketub. 1:2; 4:2). Durante este periodo podían intercambiarse tres tipos de presentes. (a) El precio de la
novia (cf. Gn 34:12) era una compensación de la familia del novio a la familia de la novia, que sellaba el pacto
y vinculaba a las dos familias. (b) La dote (cf. Gn. 24:59) era un regalo que el padre de familia podía hacer a
su hijo o hija, y que desde un punto de vista económico permitía a la nueva pareja comenzar una nueva
familia. (c) El regalo del novio a la novia era un símbolo de compromiso con su relación (cf. Gn 23:53). Según
parece, durante esta etapa se aludía a los desposados con los términos “esposo” y “esposa” (ver 1:16, 19,
20, 24). Aunque hay ciertas pruebas de que en Judea la pareja desposada vivía junta durante este intervalo
en casa del padre del varón (m. Ketub. 1:5; b. Ketub. 9b, 12a), en Galilea no se permitía que los desposados
tuvieran relaciones sexuales y la chica no abandonaba a su familia para vivir con su esposo. La infidelidad
sexual durante esta etapa se consideraba adulterio y era susceptible de pena de muerte por lapidación (cf. Lv
20:10; Dt 22:23-24), aunque en la época del Nuevo Testamento la lapidación era poco frecuente. Si uno de
los cónyuges moría durante este periodo de los esponsales, al sobreviviente se le consideraba “viuda” o
“viudo”. Por tanto, a José se le consideraba “marido” de María (1:19) aunque Mateo especifica que esto fue
“antes de unirse a él”, un eufemismo para aludir a las relaciones sexuales (cf. 1Co 7:5). (2) El matrimonio
propiamente dicho tenía lugar en una ceremonia formal más o menos un año después de los esponsales (m.
Ketub. 5:2; m. Ned. 10:5). Vestidos con prendas nupciales, el novio y sus compañeros iban en procesión a la
casa de la novia y para escoltarla a ella y a sus damas hasta la casa del novio, donde se celebraba una cena
nupcial (Mt 22:1-14; cf. Sal 45:14-15). Los padres y los amigos bendecían a la pareja (Gn 24–60; Tobit 7:13),
y el padre de la novia redactaba un contrato matrimonial. Poco después, en una cámara nupcial
especialmente preparada para la ocasión (cf. Sal 19:5; Tobit 7:16), la pareja oraba y a continuación,
consumaba sexualmente el matrimonio, tras lo cual se mostraba públicamente una prenda ensangrentada
como prueba de la virginidad de la novia (Dt 22:13-21). Las celebraciones nupciales seguían a veces por
espacio de una semana o más (Gn 29:27; Tobit 8:20). Más adelante, la pareja establecía su hogar, aunque
normalmente vivían con la familia. En el tiempo en que Mateo narra su relato, María está aproximadamente
en su cuarto mes de embarazo. Ha pasado tres meses con Elisabet, su “pariente” 6 (Lc 1:36, 56), pero ahora
regresa a Nazaret y se descubre “que estaba encinta”. Esto no implica que María hubiera intentado encubrir
el embarazo (i.e., “resultó”), sino más bien que este se da a conocer a otras personas y a José. No hay
todavía un conocimiento público, puesto que José está en condiciones de divorciarse de ella en secreto
(1:19)” (Comentario Bíblico Con Aplicación NVI: Mateo. Edición en español publicada por Editorial
Vida–2016 Nashville, Tennessee © 2016 por Michael J. Wilkins).

“María se había “desposado”—o había sido solemnemente prometida en matrimonio—con José. La fiesta de
bodas y el vivir juntos era cuestión de tiempo. Mateo toma como punto de partida un tiempo poco posterior al
de los esponsales. Esta ceremonia entre los judíos no debe confundirse con el compromiso matrimonial
moderno. Era mucho más serio y comprometedor. El novio y la novia se juraban fidelidad mutua en presencia
de testigos. En un sentido restringido, éste era esencialmente el matrimonio. Así también es en este caso,
como queda claro por el hecho de que desde aquel momento José es llamado esposo (v. 19); María es
llamada esposa de José (v. 20). Según la ley del Antiguo Testamento, la infidelidad de una mujer desposada
se castigaba con la muerte (Dt. 22:23, 24). Sin embargo, aunque los dos estaban ahora legalmente
“desposados”, se consideraba propio que pasara un tiempo antes que el marido y la mujer comenzaran a
vivir juntos en la misma casa” (William Hendriksen, El Evangelio según San Mateo, 2007, Libros Desafío
pág. 104).

“Según el derecho matrimonial judío, los esponsales (que siempre tenían lugar ante testigos) constituían en
realidad verdadero matrimonio en cuanto a sus consecuencias legales. La prometida recibía, pues, el nombre
de «esposa» de su prometido (cf. v. 19.20.24), quedaba «viuda» en el caso que éste muriera y sólo podía ser
abandonada por su esposo mediante el libelo de repudio. Quedaba luego d acto formal de la conducción de
la «prometida» a la casa de su marido, lo cual tratándose de una muchacha soltera, tenía lugar poco después
de un año. Con ello pasaba la prometida de la potestad de su padre a la de su esposo. La época normal para
los esponsales era, en las mujeres, la edad del desarrollo, esto es, entre los 12 y los 13 años y medio, y la
recepción en la casa del marido y el comienzo de la convivencia matrimonial tenían lugar, por tanto, entre los
13 años y medio y los 14. A esto se refiere Mateo al hablar de «vivir juntos»” (El Evangelio Según San
Mateo. Publicado bajo la dirección de Alfred Wikenhauser y Otto Kuss. Con La Colaboración De
Joseph Freundorfer, Johann Michl, Georg Richter, Josef Schmid Y Karl Staab, EDITORIAL HERDER,
1973, pág. 64).

2. José ya era marido de María; pero como era justo, y no quería infamarla, quiso dejarla
secretamente.

“José pudo haberlo hecho mediante dos procedimientos legales: (1) la renuncia abierta en la corte o (2) la
presentación de un escrito de divorcio delante de dos testigos (véase Deuteronomio 24). María no había
compartido con José la visión relacionada con su embarazo. La ley en el Antiguo Testamento demandaba la
pena de muerte por infidelidad sexual (véase Deuteronomio 22:20-21)” (Bob utley. Series de Comentario
de Guía de Estudio del Nuevo Testamento, Vol. 1 Bible Lessons International, Marshall, Texas 1998,
pág. 10).

“José no puede, sino pensar que María ha cometido adulterio. Lo apropiado en este caso por su condición de
hombre justo es que este obtuviera un certificado de divorcio. Este es el sentido normal del término “justo” en
el Antiguo Testamento: una conducta correcta según la ley. Este mismo adjetivo se utiliza para aludir a
Zacarías y Elisabet (Lc 1:6) y a Simeón (2:25). Pero en este punto José experimenta un dilema personal. No
puede seguir adelante como si nada y casarse con María, porque hacerlo significaría tolerar lo que él piensa
que ha sido un acto adúltero. Entre muchos grupos del judaísmo antiguo, el divorcio por adulterio no era
optativo sino preceptivo, ya que se consideraba que este producía un estado de impureza que de hecho
disolvía el matrimonio. Sin embargo, su preocupación por la reputación de María hace que José no quiera
exponerla a la vergüenza pública, y que tenga, por tanto, que decidirse entre dos opciones. Por una parte,
podría tramitar un divorcio público, en el que su estado se daría a conocer abiertamente. Pero en tal caso
María quedaría expuesta a la vergüenza de la comunidad como adúltera y a la pena de lapidación conforme
a la ley. Por otro lado, podría divorciarse de ella en privado. La ley no requería que los hechos se hicieran
públicos, permitiendo la posibilidad de un divorcio relativamente privado (dos o tres testigos). Esta última era
la única opción que permitiría que José se mantuviera justo según la ley y pudiera, al tiempo, salvar a María
de la vergüenza pública y de una posible muerte. En este dilema se pone de relieve el carácter y compasión
de José. Mateo distingue entre el propósito de José (thelo; NVI “no quería”) y su deseo (boulomai; NVI
“resolvió”). José pretende mantener su justicia personal, pero desea asimismo expresar su compasión por la
mujer con la que está comprometido, aunque cree que ha cometido adulterio” (Comentario Bíblico Con
Aplicación NVI: Mateo. Edición en español publicada por Editorial Vida–2016 Nashville, Tennessee ©
2016 por Michael J. Wilkins).

Jose tambien podía haber denunciado a María, y esta sería sentenciada a muerte por apedreamiento
(Levítico 20:10; Deuteronomio 22:23).

“José queda sumido en un grave conflicto espiritual al enterarse del estado de su prometida, ya que no le es
posible suponer otra cosa que infidelidad y adulterio. «Recto» no se refiere aquí a su observancia severa de
la ley y a que no quería, por tanto, recibir en matrimonio a una mujer caída. Significa, probablemente, que era
indulgente, benigno. Por eso no quería comprometer a su prometida con una acusación judicial por
adulterio30 , entregándola así a un duro castigo, sino despedirla de la manera más discreta posible, sólo en
presencia de dos testigos, que debían firmar también el documento de repudio. Todo esto demuestra que
María no le había participado el misterio de su concepción milagrosa” (El Evangelio Según San Mateo.
Publicado bajo la dirección de Alfred Wikenhauser y Otto Kuss. Con La Colaboración De Joseph
Freundorfer, Johann Michl, Georg Richter, Josef Schmid Y Karl Staab, EDITORIAL HERDER, 1973,
pág. 65)

“Según la costumbre de la época, tenía dos caminos que podía seguir: a. entablar una demanda judicial
contra María, o b. entregarle una carta de divorcio, despidiéndola en silencio, esto es, sin enredarla en un
procedimiento judicial (véase Dt. 24:1, 3 y Mt. 5:32). La primera alternativa, aunque en la práctica ya no
habría significado la muerte por apedreamiento, porque esta ley había sido modificada por tantas
restricciones de hombres que esta posibilidad podría ser desechada sin temor, sin embargo habría expuesto
a María a la ignominia pública, lo que José quería evitar por todos los medios. En consecuencia, decidió
optar por la segunda alternativa: despedirla en silencio, aun cuando esto no era del todo agradable a su
fuerte amor por ella” (William Hendriksen, El Evangelio según San Mateo, 2007, Libros Desafío pág.
105).

3. Jose pensaba antes de actuar. “Y pensando él en esto, he aquí un ángel del Señor le apareció en
sueños y le dijo: José, hijo de David, no temas recibir a María tu mujer, porque lo que en ella es engendrado,
del Espíritu Santo es”.
Carballosa dice que el vocablo “pensando” {enthymeithéutos) es “un aoristo participio, genitivo absoluto” y
que por lo mismo “Sería mejor traducirlo” como “Después de que hubo pensado o reflexionado” (Mateo: La
revelación de la realeza de Cristo, © 2007. Evis L. Carballosa y publicado por Editorial Portavoz, filial
de Kregel Publications, Grand Rapids, Michigan 49501. Pago. 75).

4. El nombre del hijo de María seria llamado Jesús porque Él salvará a su pueblo de sus pecados.

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