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El documento aborda los riesgos relacionados con el ruido en el entorno laboral, definiendo el ruido como un sonido no deseado y explorando sus características físicas, efectos en la salud y métodos de medición. Se discuten las magnitudes físicas del sonido, las unidades de medida como el decibelio, y la importancia de la respuesta fisiológica del oído humano frente a diferentes frecuencias. Además, se presentan criterios de valoración según la normativa española y estrategias para la corrección y protección contra el ruido en el trabajo.

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El documento aborda los riesgos relacionados con el ruido en el entorno laboral, definiendo el ruido como un sonido no deseado y explorando sus características físicas, efectos en la salud y métodos de medición. Se discuten las magnitudes físicas del sonido, las unidades de medida como el decibelio, y la importancia de la respuesta fisiológica del oído humano frente a diferentes frecuencias. Además, se presentan criterios de valoración según la normativa española y estrategias para la corrección y protección contra el ruido en el trabajo.

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MÓDULO

Riesgos Relacionados
con el Medio Ambiente
de Trabajo

UNIDAD
DIDÁCTICA
Agentes Físicos: Ruido
1
Unidad Didáctica 3.1 Página 2 de 34
Agentes Físicos: Ruido

UNIDAD DIDÁCTICA 3.1:


Agentes Físicos: Ruido

CONTENIDOS
1. EL RUIDO

2. LAS MAGNITUDES FÍSICAS Y LAS UNIDADES DE MEDIDA

3. LAS CLASES DE RUIDO

4. EL MECANISMO DE LA AUDICIÓN

5. LOS EFECTOS DEL RUIDO

6. LOS INSTRUMENTOS DE MEDIDA

7. LOS CRITERIOS DE VALORACIÓN SEGÚN LA NORMATIVA ESPAÑOLA

8. EL RUIDO DE IMPACTO

9. LA CORRECCIÓN Y/O LA PROTECCIÓN

RESUMEN

REFERENCIAS LEGALES
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Agentes Físicos: Ruido

1. EL RUIDO

El aumento progresivo de los niveles de mecanización en los diferentes puestos de


trabajo y el incremento de los ritmos de producción, así como la incorporación de nuevas
tecnologías en algunas aplicaciones en las que antes el trabajo era sustancialmente
manual, son responsables de que muchas actividades se desarrollen en un ambiente con
cada vez mayor contaminación sonora.

Podríamos definir el sonido como toda variación de presión que es capaz de ser percibida
por nuestro órgano de la audición; cuando este sonido es molesto o no deseado se suele
llamar ruido. (Fig. 1).

El sonido es capaz de propagarse en cualquier medio material (aire, hierro, agua, etc.)
pero no en el vacío, en ausencia de aire.

(Fig. 1)

Para que el ruido sea una realidad son necesarios: FOCO PRODUCTOR – MEDIO DE
TRASMISIÓN – SUJETO.

Veamos por ejemplo el caso del timbre eléctrico que está en el interior de una urna de
vidrio. Cuando se pulsa el interruptor se observa cómo el martillo golpea repetidamente la
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Agentes Físicos: Ruido

campana y se percibe el sonido del timbre; pero cuando hacemos el vacío dentro de la
urna de vidrio (quitamos el aire o, lo que es lo mismo, el soporte material) y pulsamos el
timbre, no se percibe ningún sonido, si bien se observa que el martillo, igual que en el
caso anterior, sigue golpeando la campana. Este experimento prueba que la energía
acústica no se propaga en el vacío. (Fig. 2).

La velocidad con la que se propaga el sonido no es igual en cualquier medio. Así, por
ejemplo, en el aire es de 340 metros por segundo, mientras que en el hierro es de 7630
metros por segundo, lo que corrobora el hecho bien conocido de que el sonido se propaga
mejor en hierro que en aire.

(Fig. 2)

La energía sonora, como ocurre con la luz, se refleja y se refracta. Se refleja cuando
incide con el ángulo adecuado sobre una superficie (pared, techo, suelo, vidrio de la
ventana, muebles, etc.) pudiendo perder en cada reflexión o rebote una cierta cantidad de
energía, y quedando atenuado el sonido incidente. Se refracta cuando, incidiendo con el
ángulo adecuado sobre una superficie (pared, suelo, techo, puerta, etc.), pasa a su través,
quedando parte de su energía absorbida en forma de calor por el objeto y propagándose
el resto al otro lado del mismo, evidentemente con menor intensidad.
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Agentes Físicos: Ruido

2. LAS MAGNITUDES FÍSICAS Y LAS UNIDADES DE MEDIDA

El ruido, al estar formado por un conjunto de sonidos, viene definido por las mismas
magnitudes físicas que identifican a éste.
La figura 3 representa, para un sonido puro, las magnitudes que lo caracterizan. Estas
son:
§ La amplitud del sonido, que está definida por la presión acústica, la intensidad
acústica o la potencia acústica.
§ La frecuencia del sonido.
§ El período.

(Fig. 3)

De las tres magnitudes indicadas para definir la amplitud del sonido, es la presión
acústica, nivel de presión acústica (NPA), la más utilizada y se define como la diferencia
de presión existente en un momento determinado y la presión en condiciones normales,
expresada en N/m2 o Pa (Pascal).

La frecuencia del sonido se define como el número de veces que un sonido adquiere el
mismo valor, en la unidad de tiempo, y se expresa en ciclos por segundo, hertzios (Hz).
La inversa de la frecuencia es el período identificado con T y medido en segundos (S).

Nivel de presión acústica


Las magnitudes físicas de amplitud, definidas anteriormente, varían entre valores muy
diferentes, desde 100 N/m2, en el caso del ruido de un motor, hasta 20.10-6 N/m2, en el
caso del valor mínimo que escucha una persona. Este hecho y la ley de Weber-Fechner,
que dice que la magnitud de una sensación es proporcional al logaritmo del estímulo que
la provoca, nos lleva a definir el decibelio (dB) como unidad de medida de la amplitud de
un ruido o sonido.
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En el caso de magnitud Presión Acústica:

(Fig. 4)

Finalmente hemos de indicar como unidad de medida del ruido el decibelio A, dB(A),
unidad que se obtiene al tener presente, en la valoración del ruido, las curvas de
respuesta del oído humano a los sonidos.

Escalas de ponderación
El oído humano puede percibir estímulos sonoros dentro de la gama de frecuencias que
va de 20 a 20000 Hz, pero, como hemos visto, para cumplir su función principal de
permitir la comunicación con nuestros semejantes utiliza preferentemente las frecuencias
de conversación. Siendo esto así, nuestro oído tiene muy mala respuesta (bajo
rendimiento) para los sonidos emitidos en bajas y muy altas frecuencias: 31.5, 63, 125,
250, 500, 8000 y 16000 Hz; en cambio, tiene una respuesta muy buena (alto rendimiento)
para los sonidos emitidos en frecuencias medias: 1000, 2000 y 4000 Hz.

Esto quiere decir que, cuando se produce un ruido en la gama de frecuencias bajas,
llamado también ruido grave, lo oímos de menor intensidad que la que realmente tiene. Lo
mismo ocurre si el ruido es de muy alta frecuencia, llamado también ruido muy agudo. Los
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ruidos de frecuencias medias y altas, en cambio (ruidos medios y agudos


respectivamente), los oímos con mayor intensidad que la que tienen. Lo que significa en
la práctica que nuestro oído actúa como si quisiera protegernos de la agresión acústica,
sobrevalorando la señal ruidosa a modo de alerta o mecanismo de defensa.

¡RECUERDE!

A la respuesta del oído humano frente al ruido, de una forma


selectiva en función de la frecuencia, se la denomina
respuesta fisiológica

La escala de ponderación fisiológica más universal es la denominada escala de


ponderación A, con la que se mide el nivel global de ruido después de haber sido
ponderado. (Fig. 5).

Escala de ponderación A
Hz dB Hz dB
20 -50.5 800 -0.8
25 -44.7 1000 0
31.5 -39.4 1250 +0.6
40 -34.6 1600 +1.0
50 -30.2 2000 +1.2
63 -26.2 2500 +1.3
80 -22.5 3150 +1.2
100 -19.1 4000 +1.0
125 -16.1 5000 +0.5
160 -13.4 6300 -0.1
200 -10.9 8000 -1.1
250 -8.6 10000 -2.5
315 -6.6 12500 -4.3
400 -4.8 16000 -6.6
500 -3.2 20000 -9.3
630 -1.9
(Fig. 5)
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Si bien existen otras escalas de ponderación, éstas no suelen utilizarse en Higiene


Industrial; entre ellas citaremos las escalas de ponderación B, C y D, que tienen todas
ellas otros usos específicos.

Cuando al espectro de frecuencias de un ruido medido en decibelios se le restan o


suman, según corresponda, los valores de la relación anterior y estos niveles así
ponderados se suman logarítmicamente como se hace con los dB, al valor global de la
suma se le llama dBA.
Sea un ruido cuyo espectro de frecuencias es:

Hz dB At.A dB (At)
31.5 114.4 -39.4 75
63 108.2 -26.2 82
125 101.1 -16.1 85
250 94.6 -8.6 86
500 90.2 -3.2 87
1000 86 0 86
2000 58.8 +1.2 60
4000 54 +1.0 55
8000 41.1 -1.0 40
160000 42.6 -6.6 36
Global 115.5 - 92.5

Se puede apreciar que al ruido que tenía un nivel global de 115.5 dB, le corresponde un
nivel global de ruido ponderado (A) de 92.5 dBA.

A partir de ahora hablaremos preferentemente de dBA, siempre que se tengan que hacer
estudios de Higiene Industrial.

Dos ruidos con el mismo nivel de presión acústica en decibelios -dB- pueden tener distinto
nivel global de presión sonora en decibelios A -dBA-, si son diferentes sus espectros de
frecuencias.

Nivel de presión acústica generado por varios focos


Como consecuencia de esta definición de dB nos encontramos con que, cuando hemos
de sumar dos o más valores de presión acústica, esta suma no es la suma aritmética
normal del nivel de presión acústica en decibelios (dB), sino que es una suma logarítmica.
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Veamos por ejemplo que el nivel de presión acústica en decibelios que tendremos en un
puesto de trabajo, si juntamos en él dos máquinas idénticas y cada una de ellas genera
un nivel de 100 dB, es de 103 dB.

El nivel de presión acústica (NPA) resultante será la suma logarítmica de los dos niveles,
NPA = 100 + 100 = 103 dB. En el caso de que cada una de las dos máquinas generara un
NPA de 80 dB, el nivel resultante sería de 83 dB.

Por la expresión matemática con que se define dB, cada 3 dB de aumento representan el
doble de la energía y cada 3 dB de disminución, la mitad de la energía sonora.

También es de destacar, como se puede comprobar en la práctica, que cuando se


superponen dos niveles de ruido muy distintos de intensidad el uno del otro, prevalece el
mayor de ellos; luego el NPA resultante de la unión de dos máquinas, una que genera un
ruido de 100 dB y otra que lo genera de 75 dB, es de 100 dB, lo que significa que es como
si solamente hubiera una de ellas (sólo se oye una, la más ruidosa).

Veamos por ejemplo lo que ocurre cuando, mientras oímos la televisión, suena el
teléfono. Si no bajamos el volumen del televisor no podemos oír la voz del que nos habla
por teléfono, puesto que el sonido de mayor intensidad prevalece sobre el otro. Esto
mismo ocurre en situaciones de trabajo en la industria, en oficinas, etc.

Los decibelios se suman según la expresión:

0'1dBi
Suma = 10 log åi =110
n

No obstante se puede evitar el manejo de estas fórmulas, mediante el uso de métodos


gráficos.
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Tomando en el eje de las abscisas el valor de la diferencia entre los dos niveles de ruido y
ascendiendo desde el punto hasta la curva, podemos hallar en el eje de las ordenadas el
valor en decibelios que deberemos sumar al mayor de aquellos para obtener el resultado
de la suma. (Fig. 6).

(Fig. 6)

Frecuencia
Como indicamos anteriormente, se entiende por frecuencia el número de veces por
segundo que se produce la variación de presión acústica, midiéndose en Herzios (Hz) o
ciclos por segundo.

Como estamos hablando de ruido desde el punto de vista de Higiene Industrial, lo que
quiere decir que nos proponemos evitar las lesiones que el ruido puede provocar a los
trabajadores como consecuencia de su trabajo, debemos saber que el oído humano
puede percibir sensaciones sonoras o ruidosas dentro del intervalo de frecuencias de 20 a
20000 Hz, denominándose los sonidos de frecuencias inferiores a 20 Hz infrasonidos y los
de frecuencias superiores a 20000 Hz, ultrasonidos.

Si bien una persona joven y sana puede percibir sensaciones sonoras en toda la gama de
frecuencias citadas, para comunicarse utiliza preferentemente unas determinadas
frecuencias (las llamadas frecuencias conversacionales, entre 500 y 2000 Hz), siendo en
esta zona donde se deben redoblar los esfuerzos con el fin de garantizar una mejor
prevención de las lesiones auditivas. (Fig. 7).
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(Fig. 7)

Análisis en frecuencias del ruido. Espectro


La realidad nos presenta el ruido como un conjunto de sonidos puros de frecuencias
diferentes; frecuentemente el conocimiento de la composición del mismo se consigue
mediante la realización de un análisis en frecuencias. La representación gráfica de este
análisis recibe el nombre de “ESPECTRO DE FRECUENCIAS”. La figura 8, nos presenta
la representación del mismo.
A título informativo, indicaremos que los análisis de ruidos se clasifican en:
§ De ancho de banda constante.
§ De ancho de banda proporcional. Los más conocidos son los de octava y tercio de
octava.

El intervalo de frecuencias audibles, para poder ser estudiado, se rompe o divide en


partes, de acuerdo con unas normas internacionales. Así, se habla de bandas de octava
y de bandas de tercio de octava.
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(Fig. 8)

Bandas de octava son las partes del espectro que resultan de dividirlo con la siguiente
regla: cada parte tiene un límite superior del intervalo (llamado F2) que es el doble que el
límite inferior del mismo (llamado F1). Luego F2 = 2 F1.
Cada intervalo queda definido por su frecuencia central (llamada Fc) que se define como
la media geométrica de los valores de las frecuencias que lo limitan.

Por este motivo el espectro de frecuencias audibles para el hombre queda dividido en las
siguientes bandas de octava en Hz: 31.5, 63, 125, 250, 500, 1000, 2000, 4000, 8000 y
16000.
El espectro de frecuencias por bandas de tercio de octava es el resultado de subdividir
cada una de las bandas de octava en tres trozos. El espectro de frecuencias audibles
para el hombre queda distribuido en las siguientes bandas de tercio de octava en Hz: 25,
31.5, 40, 50, 63, 80, 100, 125, 160, 200, 250, 315, 400, 500, 630, 800, 1000, 1250, 1600,
2000, 2500, 3150, 4000, 5000, 6300, 8000, 10000, 12500, 16000, 20000.

Estimación del nivel de ruido global


El nivel de ruido global de un espectro de frecuencias se obtiene con la suma (tal como se
suman los decibelios, logarítmicamente) de los niveles de ruido que hay en cada banda
de octava o en cada banda de tercio de octava, según sea el caso. (Fig. 9).
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(Fig. 9)
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3. LAS CLASES DE RUIDO

Según sea su duración en el tiempo los ruidos se pueden clasificar en:

Ruidos estacionarios o continuos


Aquellos que, aun presentando variaciones en su intensidad, permanecen en el tiempo,
tales como los que producen las máquinas accionadas por motores eléctricos o de
explosión, los martillos neumáticos, los molinos, etc. El NPA permanece constante a lo
largo del tiempo (se escucha siempre igual).

Ruidos no estacionarios
Pueden ser intermitentes o fluctuantes, y en este tipo de ruido el NPA varía con el tiempo.
Ej.: el ruido del tráfico.

Ruidos de impulso o impacto


Aquellos que tienen un máximo de intensidad muy alto, pero que decrece y desaparece
en un intervalo de tiempo muy corto, no habiendo otro máximo de energía hasta el
siguiente impacto; son ejemplos de ello los producidos por escapes de aire comprimido,
disparos de armas de fuego, golpes de prensas, golpes de martillo, etc. El NPA decrece
exponencialmente con el tiempo.

(Fig. 10)
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4. EL MECANISMO DE LA AUDICIÓN

El oído humano percibe las variaciones de presión y las transforma en impulsos nerviosos
que llegan al cerebro a través del nervio auditivo. Estas variaciones de presión nos llegan
normalmente a través de la oreja, aunque también alcanzan el oído atravesando los
huesos de la cabeza. El oído se divide en tres partes: oído externo, oído medio y oído
interno.
El oído externo está constituido por el pabellón auditivo u oreja y el conducto o canal que
conduce al tímpano. En el conducto auditivo externo hay pelos y cerumen, que cumplen la
función de proteger e impedir que penetren hacia el interior cuerpos extraños. El tímpano
es una membrana muy elástica que vibra con mayor o menor amplitud en función de la
intensidad de la variación de presión (onda sonora), igual que ocurre cuando golpeamos
la membrana de un tambor, que vibra más o menos en función de la fuerza con la que
golpeamos.
La vibración del tímpano se transmite al oído medio, que contiene tres huesos: martillo,
yunque y estribo, que deben su nombre a su similitud con esos objetos. Estos huesos son
móviles y por lo tanto son capaces de percutir entre sí y conducir la vibración del tímpano
a otra membrana, llamada ventana oval.
El oído interno está formado por una serie de cavidades: los canales semicirculares,
responsables del sentido del equilibrio y la cóclea o caracol, donde existe una membrana
(membrana basal) en la que se encuentran miles de finísimos filamentos que son
terminaciones nerviosas.
Cuando la vibración de la cadena de huesecillos llega a la ventana oval, se transmite al
líquido que llena la cóclea, pudiendo así excitar las terminaciones nerviosas de la misma y
producir el estímulo que es conducido, a través del nervio auditivo, al cerebro, lugar en el
que se decodifica el mensaje. De esta forma hemos transformado las variaciones de
presión en el aire en sensaciones acústicas.
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5. LOS EFECTOS DEL RUIDO

Los efectos negativos que el ruido puede provocar en el hombre los dividiremos en
auditivos y no auditivos.

Efectos auditivos del ruido


Un ruido brusco e intenso (disparo, explosión, etc) puede provocar una disminución de la
capacidad auditiva, pudiendo llegar a producir una rotura de tímpano. Sin embargo son
más importantes, dado que afectan a mayor número de personas, los efectos auditivos de
ruidos menos intensos pero más persistentes, ya que pueden provocar alteraciones a
medio y largo plazo sobre el oído.

¡RECUERDE!

La exposición prolongada (durante años) a niveles de ruido


elevados puede provocar una disminución auditiva
permanente o hipoacusia

Esta alteración de la audición ocurre lentamente, de tal manera que primero aparecen una
serie de síntomas a los que no se da importancia, como son la dificultad para oír ruidos
cotidianos como el timbre de la puerta, el televisor a un volumen normal, con lo que
tenderemos a subirlo hasta unos niveles normales para nosotros, pero molestos para los
demás; suelen aparecer dificultades de relación con los demás, aumento de la
irritabilidad, así como otros síntomas difíciles de asociar con el ruido pero fáciles de
asociar con una posible lesión auditiva.

¡RECUERDE!

La hipoacusia por ruido es bilateral, irreversible y no


evolutiva y está reconocida como enfermedad profesional

Para medir la capacidad auditiva se utiliza un aparato llamado audiómetro. En función de


los diferentes sonidos percibidos por la persona examinada se confecciona la
audiometría, que nos indicará si la audición es normal o no.
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Agentes Físicos: Ruido

Efectos no auditivos del ruido


Existen otros efectos del ruido, que normalmente no se relaciona con él, pero que son
igualmente preocupantes. Estos son:

• Efectos respiratorios: La exposición al ruido puede provocar un aumento de la


frecuencia respiratoria, que vuelve a su normalidad cuando cesa la exposición.

• Efectos cardiovasculares: la exposición al ruido puede provocar un aumento de


la incidencia de trastornos como la hipertensión arterial o la arteriosclerosis.

• Efectos digestivos: la exposición al ruido puede provocar un aumento de la


incidencia de úlceras gastroduodenales y aumento de la acidez.

• Efectos hormonales: la exposición a niveles elevados de ruido puede provocar


modificaciones en el normal funcionamiento de diversas glándulas como hipófisis,
tiroides, suprarrenales, etc, produciendo variaciones en la concentración de sangre
de las hormonas que segregan las mismas.

• Efectos sobre el sistema nervioso: la exposición a niveles elevados de ruido


puede provocar alteraciones en el electroencefalograma, trastornos del sueño,
cansancio, irritabilidad, inquietud e inapetencia sexual. Tiene especial importancia
el efecto que tiene el ruido en cuanto a disminución del grado de atención y
aumento del tiempo de reacción, con lo que se favorece un incremento de los
errores y de los accidentes de trabajo.
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Agentes Físicos: Ruido

6. LOS INSTRUMENTOS DE MEDIDA

Los instrumentos que se utilizan para las mediciones de ruido se llaman genéricamente
sonómetros, y son capaces de medir el nivel de presión acústica indicando su valor en un
dial de lectura en unos casos digital y en otros analógico, pudiendo presentarnos el
resultado en dB o en dBA según sea la elección del operador. (Fig. 11).

(Fig. 11)

Estos sonómetros pueden ir equipados con sistemas que permitan conocer el espectro de
frecuencias del ruido estudiado, dando información de los niveles de presión acústica que
hay en cada banda de octava o en cada tercio de banda de octava.

Este análisis fino del ruido, en lugar de hacerlo “in situ”, puede hacerse en el laboratorio
si, previamente, se han grabado los datos del mismo en un soporte magnético
(magnetófono), en un soporte de papel (registrador) o en un soporte informático
(ordenador).

Si lo que interesa es la cantidad de ruido acumulado en un intervalo de tiempo, se suelen


utilizar sonómetros integradores o dosímetros de ruido. Debemos estar seguros, de que
tanto unos equipos como otros antes de que se utilicen están en perfectas condiciones de
funcionamiento y calibración. De lo primero nos aseguraremos mediante el chequeo
pertinente y el mantenimiento preventivo, mientras que lo segundo, la calibración, la
deberemos realizar cada día antes de proceder a efectuar las mediciones, con unos
instrumentos llamados pistófonos o calibradores.

¡RECUERDE!

Una vez comprobado el estado de las baterías y ajustada su


calibración, el sonómetro puede ser utilizado en las
mediciones “de campo” de ruido
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Agentes Físicos: Ruido

Estos equipos suelen tener distintas velocidades de seguimiento del ruido, siendo la
escala SLOW “lenta” la que permite el seguimiento y la lectura correcta del nivel de
presión acústica cuando es muy fluctuante. La escala FAST “rápida” permite seguir las
fluctuaciones del nivel de presión acústica, si bien se caracteriza por la inestabilidad y los
constantes cambios de la aguja o números en caso de lectura digital. La escala PEAK
“pico” sirve, como su nombre indica, para medir picos o impulsos máximos de ruido,
puesto que sigue con mayor velocidad que las anteriores las fluctuaciones del nivel de
ruido, y permite su lectura porque tiene una retención de escala que mantiene en pantalla
el nivel de presión acústica máximo alcanzado. Se utiliza para la medición y posterior
evaluación de ruidos de impacto.

Con toda seguridad el componente clave para caracterizar la calidad de respuesta de un


equipo de medición del ruido es el micrófono que lleve instalado, debiendo prestar
atención a su dirección y respuesta en frecuencia.

Durante la realización de las mediciones de campo es necesario tener unas mínimas


precauciones acerca del cómo, dónde, cuándo, cuántas.

Ø ¿Cómo hacer las mediciones? Las mediciones se deben efectuar usando los
sonómetros que cumplan con las normas establecidas al efecto, en perfectas
condiciones de funcionamiento y recién calibrados.

Ø ¿Dónde hacer las mediciones? Las mediciones se deben realizar lo más cerca
que sea posible del pabellón auditivo del trabajador cuyo puesto de trabajo
queremos valorar, y midiendo en ambos pabellones auditivos para aceptar como
medición del puesto de trabajo el resultado más desfavorable, el de mayor nivel de
presión acústica. (Fig. 12).

Ø ¿Cuándo hacer las mediciones? Se deberá medir cuando se considere que la


situación de trabajo existente sea representativa de lo que ocurre normalmente en
el puesto de trabajo.

(Fig. 12)
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Agentes Físicos: Ruido

Ø ¿Cuántas mediciones se tienen que hacer? Se deberán tomar tantas mediciones


como sean necesarias para obtener un nivel de ruido medio que sea el del puesto
de trabajo, permitiendo así compensar las pequeñas variaciones que se producen
inter-días o inter-semanas, aunque sean imperceptibles, con el fin de poder afirmar
con un determinado nivel de confianza en qué intervalo se encuentra el nivel de
ruido del puesto de trabajo.
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7. LOS CRITERIOS DE VALORACIÓN SEGÚN LA NORMATIVA


ESPAÑOLA

Para valorar las exposiciones al ruido, o lo que es lo mismo, la capacidad de daño que
tiene para el trabajador el estar sometido a unos determinados niveles de ruido, debemos
atenernos a lo dispuesto en el Real Decreto 1316/1989 “sobre protección de los
trabajadores frente a los riesgos derivados de la exposición al ruido durante el trabajo”,
que se publicó en el Boletín Oficial del Estado nº 263 de fecha 2 de noviembre de 1989.

En este Real Decreto se determinan con toda claridad las acciones a tomar en base a tres
situaciones diferentes de nivel de ruido evaluado: quien tiene que medir, cómo tiene que
medir, cuándo tiene que medir y a cuántos se tiene que medir.

Lo único que no explicita es cuántas veces; sin embargo, sí determina un nivel mínimo de
representatividad de las mediciones.

De la misma forma que para las mediciones ambientales, determina el quién, cómo,
cuándo, y a cuántos, en relación con el seguimiento que debe efectuarse de la función
auditiva de los trabajadores.

Situaciones de riesgo: Se presentan tres:

• Trabajador expuesto: 80 dBA < Nivel diario equivalente < 85 dBA


• Nivel de acción: 85 dBA < " < 90 dBA
• Límite de exposición: 90 dBA < Nivel diario equivalente o Nivel pico > 140 dBA

Ø ¿Quién? La responsabilidad de realizar las evaluaciones de ruido es del empresario.

Ø ¿Cómo? Mediante equipos de medición que deben cumplir, para el caso de los
sonómetros, como mínimo con la norma CEI 651 para instrumentos del “Tipo 2”
(disponiendo de escala de lectura SLOW y ponderación A), siendo preferible el “Tipo 1”.
En el caso de los sonómetros integradores deben cumplir como mínimo la norma CEI 804
para instrumentos de “Tipo 2”, siendo preferibles los de “Tipo 1”. Los dosímetros deben
cumplir las normas CEI 651 y 804 para instrumentos de “Tipo 2”. Los instrumentos
utilizados para medir el nivel de pico deben tener una constante de tiempo de respuesta
no superior a 100 microsegundos.
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Agentes Físicos: Ruido

Pero estos sonómetros sólo se pueden utilizar para evaluaciones de ruido cuando éste es
considerado estable. Ruido estable es aquel cuya diferencia entre sus valores máximo y
mínimo es inferior o igual a 5 dB; en los demás casos deberán utilizarse sonómetros
integradores o dosímetros, que acumulan los diferentes niveles fluctuantes de ruido según
la expresión:

Ejemplo: Sea un puesto de trabajo en el que el trabajador está expuesto durante su


jornada laboral de 8 horas al día a tres niveles distintos de ruido, en función de la tarea
que realiza.

Tarea uno : Alimentar un molino de molturación de plástico, durante 4 horas al día. El


nivel de ruido al que está expuesto durante esta tarea es de 102 dBA.
Tarea dos: realizar el engrase y mantenimiento preventivo del molino, que le ocupa en
promedio 0.5 horas al día. El nivel de ruido al que está expuesto durante esta tarea es de
89 dBA.
Tarea tres: Ordenar en el almacén diversas materias primas que intervienen en el proceso
productivo durante 3 horas al día. El nivel de ruido al que está expuesto durante esta
tarea es de 87 dBA.
También dispone de 0.5 horas al día para el almuerzo y aseo personal. El nivel de ruido
es de 78 dBA.

En esta situación, aplicando la fórmula anterior, se obtiene un valor del nivel de ruido
diario equivalente (NRDE) de 99 dBA.

Como se puede observar, el estar durante 4 horas a 102 dBA hace que, aunque los
restantes niveles de ruido son relativamente bajos, el nivel diario equivalente se sitúe en
99 dBA, que es muy elevado.
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Cuando las fluctuaciones de ruido son interdías se evalúan según la expresión:

Se procede como en el caso anterior, pero la ponderación no se realiza entre los niveles a
los que se está expuesto en cada tarea con su tiempo correspondiente de exposición,
sino que se hace entre los diferentes niveles diarios de ruido.

Para tiempos de exposición distintos de 8 horas por turno, el nivel de ruido diario
equivalente se calculará según la expresión:

Ejemplo: Sea un trabajador, que está expuesto a un nivel de ruido de 96 dBA durante 2
horas al día y que durante el resto de su tiempo de trabajo no está expuesto a ruido.
¿Cuál será el nivel de ruido diario equivalente de este puesto de trabajo? Operando según
la expresión anterior resulta que su nivel de ruido diario equivalente es de 90 dBA.

Pero ¿qué ocurre en el caso contrario que está expuesto a un nivel de ruido de 88 dBA
durante una jornada hipotética de 12 horas al día?. Operando en este caso con la misma
expresión, se obtiene un valor para el nivel del ruido diario equivalente de 90 dBA.

Con ello se pone en primer lugar de manifiesto que, para valorar la exposición al ruido, no
sólo se debe tener en cuenta el nivel de ruido al que se está expuesto, sino también el
tiempo de exposición, dado que niveles altos de ruido durante poco tiempo pueden dar
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niveles diarios equivalentes menores (menos peligrosos para la audición) que otros
niveles de ruido más bajos durante mayor tiempo de exposición.

¡RECUERDE!

Para valorar la exposición al ruido, lo importante es poder


medir la dosis recibida, durante el tiempo que dura la
exposición

Ø ¿Cuándo? Se tiene que realizar una evaluación inicial (medición del nivel de ruido
diario equivalente) en todos los puestos de trabajo de todos los sectores de actividad, con
las únicas excepciones de las tripulaciones de los medios de transporte aéreo y marítimo.

También se puede obviar esta evaluación inicial cuando es muy evidente que el nivel de
ruido diario equivalente del puesto de trabajo es inferior a 80 dBA.

Como resultado de esta evaluación inicial, puede ocurrir que un puesto de trabajo
determinado tenga un NRDE superior a 90 dBA, por lo que, además de incumplir la
normativa y en consecuencia tener la obligación de tomar medidas correctoras inmediatas
tendentes a la disminución del riesgo, deberá procederse a una nueva evaluación
ambiental antes de un año. Si el NRDE es inferior a 90 dBA pero es superior a 85 dBA,
también se deberá realizar una nueva evaluación antes de un año. Pero si el NRDE es
superior a 80 dBA e inferior a 85 dBA, la re-evaluación ambiental deberá realizarse antes
de tres años.

Además de estas obligaciones de carácter ambiental, el intervalo en el que se encuentren


comprendidos los diferentes valores del NRDE condiciona la realización de revisiones
médicas de la función auditiva de los trabajadores, debiendo ser éstas: cada año cuando
el NRDE supera los 90 dBA, cada tres años cuando el NRDE supera los 85 dBA pero no
los 90 dBA y cada 5 años cuando el NRDE supera los 80 dBA pero no los 85 dBA.

En el mismo Real Decreto se fijan las condiciones que deben cumplir los equipos
destinados para realizar las audiometrías y el contenidos de las exploraciones médicas.

¡RECUERDE!

Es obligatorio realizar a todos los trabajadores expuestos


una revisión inicial de la función auditiva, que deberá
efectuarse antes de la primera exposición o al comienzo de
ésta
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Esta revisión inicial debe estar compuesta, como mínimo, por: anamnesis, otoscopia y
control audiométrico. Los dos últimos se repetirán al cabo de dos meses.

Se debe realizar una revisión adicional si el valor del nivel de pico ha superado
accidentalmente los 140 dBA y no se usaba protección personal.

La revisión periódica debe realizarse si el NRDE es superior a 80 dBA. Ambas deberán


incluir otoscopia y control audiométrico.

Para el control audiométrico se debe realizar una audimetría de tonos puros (umbral de
audición por conducción aérea) de acuerdo con la norma ISO 6189 de 1983, incluida la
frecuencia de 8000 Hz, con posibilidad de medición de un nivel umbral de audición de 0
dB según la norma ISO 389 de 1975.

Los audiómetros (manuales o automáticos) deben ser calibrados y mantenidos según las
normas ISO 6189 de 1983, ISO 389 de 1975 y la norma CEI 645.

Ø ¿A cuántos? La evaluación inicial de ruido se debe realizar en todos los puestos de


trabajo en los que existan indicios racionales de que el NRDE es superior a 80 dBA o
superior a 140 dB de pico. Debiendo asegurarse que los niveles medidos son
representativos de la exposición al ruido que tiene el trabajador.

De todos estos datos ambientales y médicos hay que dar comunicación a los trabajadores
afectados, a sus representantes y a los órganos internos competentes en prevención de
riesgos laborales, debiendo el empresario mantener con estos datos un registro y archivo
que será guardado durante al menos treinta años, asumiendo esta responsabilidad el
empresario que le suceda y, si ello no es factible, la autoridad laboral competente.

Tendrán acceso a estos archivos la Inspección de Trabajo y Seguridad Social, el Instituto


Nacional de Seguridad e Higiene en el Trabajo, los Organismos competentes de las
Comunidades Autónomas, los órganos internos competentes en prevención de riesgos
laborales y los representantes de los trabajadores, con la única excepción de que, cuando
los datos relativos a la vigilancia de la salud de los trabajadores contengan información
personal de carácter médico confidencial, sólo tendrá acceso a la misma el personal
médico que lleve a cabo la vigilancia de la salud de los trabajadores, salvo que esta
información se presente de forma innominada.
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Ø ¿Cuántas veces? Aun haciendo exactamente el mismo trabajo y con la misma


máquina todos los días, si medimos en cada uno de esos días veremos que no
obtenemos el mismo resultado; ello no quiere decir que solamente hemos medido bien un
día y que los demás lo hemos hecho mal o que está mal calibrado el equipo o cualquier
otra causa que podamos concretar. El que sean distintos los resultados se debe a que los
niveles de ruido existentes en un puesto de trabajo se distribuyen con una determinada
función de probabilidad, en este caso según la ley normal, por lo que haciendo más
mediciones y tratando estadísticamente estos datos se podría calcular con un
determinado nivel de confianza el intervalo en el que se encuentra el valor de la medida.

Otra forma de valorar la exposición es mediante el cálculo del 0/1 ENP (Exposición
Máxima Permisible) que se calcula según cualquiera de las siguientes expresiones:

El cálculo de 0/1 EMP de un puesto de trabajo es la suma de los 0/1 EMP de cada una de
las tareas que, suponiendo niveles diferentes de ruido, se realicen en el mismo.

Para exposiciones donde el L A eq.d es de 90 dBA el 0/1 EMP tiene el valor 1, indicando los
valores superiores a 1 el incumplimiento de la norma o sea que el L A eq.d es superior a 90
dBA, y viceversa.
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8. EL RUIDO DE IMPACTO

Se consideran ruidos de impacto aquellas variaciones de presión que tienen una duración
muy pequeña, si bien pueden alcanzar una elevada intensidad como ocurre con el ruido
generado por el disparo de un arma de fuego o por la matriz de una prensa al incidir sobre
la pieza a conformar.

Parámetros característicos
Los parámetros característicos del ruido de impacto son: el nivel de pico y la frecuencia.

§ El nivel de pico (dB pico) es el nivel de presión acústica expresado en decibelios


según la expresión:

db pico = 10 log (PMAX / P0)2

Siendo: P0 = 2 x 10-5 Nw / m2 (Pascal)

Para medir PMAX, el sonómetro debe tener una constante de tiempo <100
microsegundos.

§ La frecuencia (n) es el número de impactos por segundo a que está expuesto el


trabajador para cada nivel de pico.

¡RECUERDE!

Cuando la frecuencia de los impactos es elevada (n>1) se


valora como una exposición a ruido continuo

Efectos sobre la audición


Los efectos auditivos de la exposición a ruido de impacto, como ocurre con el ruido
continuo, son proporcionales a la energía sonora asociada al pico, debiendo limitar el
número de impactos y su nivel de pico.
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Instrumentos de medida
Los sonómetros utilizados para la medición de ruidos de impacto deben tener la
posibilidad de leer con velocidad de seguimiento del ruido peak-pico, y retención de la
lectura en pantalla.

También en la normativa española sobre ruido se fija que disponga de una constante de
tiempo en ascenso inferior a 100 microsegundos.

Criterios de valoración
El Real Decreto 1316/1989, citado anteriormente, limita el nivel de ruido de pico a 140 dB
pico, de tal manera que no son admisibles niveles de ruido de impacto superiores a este
valor, pero no limita ni gradúa el número de los impactos con nivel de pico inferior.

Para poder valorar la incidencia que la exposición al ruido de impacto tiene sobre las
lesiones auditivas, se pueden utilizar otros criterios técnicos de probada solvencia, como
los TLV de la American Conference of Governmental Industrial Hygienists (ACGIH), que
limitan el nivel máximo de presión acústica a 140 dB pico pero que recomiendan que la
exposición no sobrepase los siguientes valores:

Para otros valores, el número máximo de impactos por día se obtiene de la expresión:

Nº máx de Impactos por día = 10 160 – db pico / 10


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Evaluación de las exposiciones


Para evaluar la exposición a ruido de impacto siguiendo el criterio de la ACGIH, se puede
calcular el 0/1 EMP (Exposición Máxima permisible) para cada nivel de ruido de impacto
al que está expuesto el trabajador y que se define:

0/1 EMP = nº impactos día / nº impactos día máximo permitido

Siendo:
Ÿ Número de impactos por día: el número total de impactos que, de cada
nivel de ruido, recibe el trabajador.
Ÿ Número de impactos máximo permitido por día: el número máximo
hallado según la expresión anterior.

La evaluación total del ruido debería ser la adición de los 0/1 EMP de cada uno de los
niveles de ruido de impacto con su número de impactos por día y, si hay exposición
simultánea a ruido continuo, incluyendo el 0/1 EMP correspondiente.
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9. LA CORRECCIÓN Y/O LA PROTECCIÓN

Para minimizar los efectos perjudiciales que el ruido tiene para las personas, se deberán
tomar una serie de medidas tendentes a disminuir el nivel de ruido diario equivalente o
nivel pico al que están expuestas, que se puede conseguir disminuyendo el nivel de
presión acústica en el origen (foco), en el medio transmisor o en el trabajador (receptor).

¿Cómo disminuir el nivel de presión acústica en el origen?


En bastantes casos se puede conseguir realizando actuaciones sencillas, como puede
ser:
• En vez de sujetar dos piezas con un clavo, lo que requiere golpear con un
martillo dicho clavo, usar un tornillo y su correspondiente destornillador, que es
igualmente eficaz y mucho menos ruidoso.
• En vez de doblar una pieza metálica a golpes, doblarla con un útil diseñado al
efecto y con una herramienta neumática.
• En vez de cortar una pieza metálica con un cincel o matriz de corte vertical,
cortarla con la misma herramienta pero de corte inclinado y progresivo.
• En vez de alimentar un determinado contenedor metálico con piezas también
metálicas por caída de éstas sobre el primero, revestir la artesa de carga con un
material absorbente del ruido, evitando así el golpeteo entre partes metálicas.
• En general, pensar que es preferible hacer vibrar objetos de pequeño tamaño
que objetos de gran tamaño. Es preferible una cinta transportadora, cuya
anchura se consigue a base de varias bandas independientes, que una cinta
cuya anchura se consigue con una única banda.

En otras ocasiones se tiene que recurrir a soluciones de ingeniería más complejas, como
pueden ser: diseñar encerramientos para las máquinas ruidosas que, en la medida de lo
posible, no incluyan en su interior al trabajador; tomar las debidas precauciones para
evitar la propagación del ruido por vía directa en el aire, por reflexión en las paredes,
suelos y demás superficies del local y por transmisión a través de suelos y paredes a
otros locales o puestos de trabajo.

¿Cómo disminuir el nivel de presión acústica durante la transmisión?


Para conseguir la disminución del nivel de presión acústica durante la transmisión se
puede actuar preferentemente de dos formas: una, interponiendo barreras absorbentes de
ruido entre el foco de ruido y el receptor y otra, separándolos al máximo el uno del otro
aumentando la distancia.

Revestir de materiales absorbentes el techo de las paredes, por lo menos parte de ellos,
es de una notable eficacia para la reducción del ruido en su transmisión.
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Fijando la máquina ruidosa, y en definitiva vibrante, al suelo del local a través de un


anclaje que garantice una buena atenuación de las vibraciones que ella misma genera en
su funcionamiento, evitando así que entren en vibración otras superficies cercanas, que a
su vez se convierten en nuevas fuentes de ruido.

¿Cómo disminuir el nivel de presión acústica en el receptor?


Se puede, en primer lugar, diseñar un aislamiento acústico que encierre todo el puesto de
trabajo y que esté construido con los materiales que presenten una atenuación y
absorción óptimas frente al ruido, teniendo en cuenta no sólo las paredes, sino también el
suelo y el techo como puntos a proteger frente a la propagación del ruido.

Se puede proporcionar al trabajador un equipo de protección individual (EPI) auditiva:


cascos auriculares o tapones, que, correctamente elegidos con el fin de ofrecer la mayor
atenuación posible frente a cada tipo de ruido (en función de su intensidad y de su
espectro de frecuencias), consiguen que el nivel de presión acústica ponderado recibido
por el trabajador sea menor. (Fig. 13).

(Fig. 13)
Un mismo auricular presenta atenuaciones reales bien distintas en función del tipo de
ruido al que se le enfrente.

Para estimar el nivel de ruido al que está expuesto un trabajador que usa un protector
auditivo se deberá proceder a restar del ruido ambiente los decibelios que éste atenúa en
cada banda de octava y proceder luego a la suma logarítmica de los dB que queden en
cada una de ellas. La diferencia entre el nivel global de ruido ambiente y el nivel global de
ruido atenuado es la atenuación efectiva del protector.

Los elementos de protección auditiva sólo proporcionan los niveles de atenuación


especificados y acreditados si se utilizan correctamente y se procura un adecuado
mantenimiento de los mismos; esto es especialmente importante en el caso de los
tapones auditivos.
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Por lo dispuesto en la normativa de la Comunidad Europea, cualquier elemento de


protección auditiva, para que cumpla los requisitos legales de protección, debe estar
certificado por un organismo acreditado por la CE y disponer de un número de
certificación impreso de forma indeleble; dicho número se compone de las siglas CE
seguidas de las dos últimas cifras del año y de otros tres dígitos propios del centro que le
ha concedido la certificación.

Sin modificar el nivel de ruido ponderado, para disminuir el nivel de ruido diario
equivalente se pueden reducir los tiempos de exposición al ruido, mediante la rotación de
los puestos de trabajo.
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RESUMEN

En esta unidad didáctica se presenta una visión de aquellos aspectos, referentes al ruido,
que son necesarios para poder evaluarlo y emitir recomendaciones sobre el control del
mismo cuando existe en un ambiente laboral.

Para ello tendremos en cuenta magnitudes físicas y unidades de medidas del ruido, como:
• Presión acústica
• Frecuencia
• Decibelio (dB)

El rango de frecuencia audible por el oído humano va desde los 20 Hz hasta los 20000
Hz.
En Higiene Industrial utilizamos la escala de ponderación A, dando lugar al dBA
(respuesta más aproximada al oído humano).

Cuando hemos de evaluar dos o más fuentes de ruido, utilizamos la suma logarítmica de
los dB y no la suma aritmética.

Los efectos del ruido en el órgano auditivo pueden provocar una disminución de la
capacidad auditiva (hipoacusia). Para determinar esta pérdida de la capacidad auditiva
utilizamos un aparato llamado audiómetro.

El instrumento de medida que se utiliza para medir del ruido se llama genéricamente
sonómetro, midiendo en las escalas de dB y dBA.
Las mediciones se deben efectuar usando los sonómetros que cumplan con las normas
establecidas en cuanto a funcionamiento y calibración (RD 1316/1989).

Para el control del ruido se debe actuar sobre la FUENTE, el MEDIO y el RECEPTOR:
• Sobre la fuente: modificando, rediseñando, buscando nueva localización.
• Sobre el medio: por encapsulamiento, absorción, barreras.
• Sobre el receptor: mediante aislamiento, nueva localización, reduciendo el tiempo
de exposición, o con protección individual.
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REFERENCIAS LEGALES

• Real Decreto 1316/ 1989. Protección de los trabajadores frente a los riesgos derivados
de su exposición al ruido durante el trabajo. (BOE 2/11/1989).

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