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Morir Belbel

En esta escena, una mujer y un guionista discuten sobre el trabajo del guionista, quien se levantó a trabajar en medio de la noche. La mujer anima al guionista a compartir su nueva idea, sugiriendo que una vez que se tiene la idea, el resto es solo 'digestión', es decir, un proceso más fácil. La conversación se centra en la historia de un joven de dieciséis años con problemas familiares y de relaciones, mientras la mujer expresa su deseo de que el guionista se inspire en situaciones reales para su escritura.

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Morir Belbel

En esta escena, una mujer y un guionista discuten sobre el trabajo del guionista, quien se levantó a trabajar en medio de la noche. La mujer anima al guionista a compartir su nueva idea, sugiriendo que una vez que se tiene la idea, el resto es solo 'digestión', es decir, un proceso más fácil. La conversación se centra en la historia de un joven de dieciséis años con problemas familiares y de relaciones, mientras la mujer expresa su deseo de que el guionista se inspire en situaciones reales para su escritura.

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ESCENA 1

(Interior. Sillones. Guionista y Mujer.)

MUJER:
Ayer te levantaste en mitad de la noche.

GUIONISTA:
A las dos de la madrugada.

MUJER:
Las dos de la madrugada, en mitad de la noche, para el caso es
lo mismo, yo dormía, encendiste la luz, te oí refunfuñar, te
levantaste y dejaste la luz encendida.

GUIONISTA:
No refunfuñaba.

MUJER:
Refunfuñabas.

GUIONISTA:
No.

MUJER:
Sí.

GUIONISTA:
Sólo murmuraba, reflexionaba en voz alta.

MUJER:
Para el caso es lo mismo, murmurar, reflexionar en voz alta,
refunfuñar, para el caso es lo mismo.

GUIONISTA:
Me puse a trabajar.

MUJER:
¿Qué?

GUIONISTA:
Lo que oyes.

MUJER:
Oh... me alegro.

GUIONISTA:
Ah. Te alegras.

MUJER:
Claro que sí. ¡Te pusiste a trabajar!

GUIONISTA:
Me puse a trabajar. Desde las dos hasta las siete de la madru-
gada.

MUJER:
¡Hasta las siete! No te oí cuando volviste a meterte en la cama.

GUIONISTA:
Lo sé. Roncabas.

MUJER:
Cuéntame lo que hiciste.

GUIONISTA:
Roncabas como un hombre.

MUJER:
¡Por fin, después de un año entero sin hacerlo!

GUIONISTA:
¿Un año entero?

MUJER:
Un año, o más, ¿no? Sin que te saliera nada. Sin hacer nada.

GUIONISTA:
¿Sin hacer nada?

MUJER:
Sí, nada. Venga, cuéntamelo.

GUIONISTA:
No, da no sé qué...

MUJER:
¿Por qué?

GUIONISTA:
Sólo es una idea.

MUJER:
Bueno, lo tendré en cuenta. Sólo una idea. Sólo la idea. Pero la
idea es la esencia. Y la esencia lo es todo. Si ya tienes la idea, el
resto, el resto es sólo... digestión.

GUIONISTA:
¿Qué? ¿Digestión? Pero, ¿qué dices? ¿Digestión de qué?
MUJER:
Ay, yo qué sé, creo que es una frase que he oído por ahí, «el
resto es digestión», quizá la he leído en algún libro; me parece
una frase divertida y fácil de interpretar, ¿sabes?, yo siempre se
la digo a mis pacientes cuando han conseguido pasar la primera
fase del síndrome, que es la que realmente cuesta vencer, «el
resto es digestión», les digo, como queriendo decir que
superada esa fase, las cosas se arreglan casi solas, sin ayuda
de casi nada, ¿sabes?, como una digestión: los intestinos van
haciendo su trabajo sin que tu estado de ánimo ni tus
preocupaciones ni tu voluntad les impidan continuar; si ayer
tuviste la idea, a partir de hoy todo puede cambiar, la idea es lo
más difícil, ahora sólo tienes que dejarla madurar y convertirla
en palabra, imágenes, qué sé yo, lo que hacías siempre, lo que
hasta hace un año, o más, habías hecho siempre; ayer, pues,
fue la luz, el manjar, la chicha, y a partir de ahora sólo te queda
el trabajo sucio, que es el más simple, lo mecánico, vaya, la
digestión a la que me refería; por lo tanto, a partir de ahora se
acabaron los malhumores y los nervios y las noches en blanco y
las quejas y las angustias y las visitas al psiquiatra y las
malditas pastillitas y ya estás llamando ahora mismo al
productor aquel que te dejó un mensaje en el contestador el
otro día y le dices que tienes un guión a punto para una película
fabulosa e interrúmpeme ya de una vez, que estoy hablando
demasiado y quiero que me cuentes la historia.

GUIONISTA:
No tengo ningún guión a punto.

MUJER:
Mira que eres pesado, ¿eh?

GUIONISTA:
Además, no creo que te guste.

MUJER:
Seguro que me encanta.

GUIONISTA:
No es una comedia.

MUJER:
Mejor. Ya basta de comedias de baja calaña que engañan a la
gente. Mejor. Últimamente todos empezaban a encasillarte, y
eso no es bueno, ya lo hemos comentado mil veces.

GUIONISTA:
A alguien le puede parecer una historia reaccionaria.

MUJER:
Y, ¿cómo es eso?

GUIONISTA:
Pero en el fondo no es una historia reaccionaria.

MUJER:
Ah. Mejor. De hecho, no sé qué significa «una historia
reaccionaria», no creo que haya historias «reaccionarias», hay
personas reaccionarias, partidos reaccionarios, tendencias e
ideologías reaccionarias, pero, ¿historias? ay, yo qué sé.

GUIONISTA:
Quiero decir moralista.

MUJER:
Ah, ya. Bueno, hay historias moralistas sensacionales. Te podría
contar un montón de ellas, las vivo cada día, ya sabes.
Mirándolo bien, no sé cómo no te inspiran, para escribir un buen
guión, los casos que tratamos en el Centro, son auténticos, no
melodramas baratos como los de la televisión o los de algunas
películas que prefiero no mencionar, de hecho, sólo hay que
leer los periódicos, es escalofriante, hoy mismo, sin ir más lejos,
me han contado que un chico estupendo, inteligentísimo, se ha
ido al otro barrio después de chut...

GUIONISTA:
¿Quieres que te la cuente, sí o no?

MUJER:
Sabes que sí.

GUIONISTA:
Bueno.

(Pausa.)

MUJER:
¿Qué?

GUIONISTA:
Es la historia de un muchacho de dieciséis años que va un día
y... Bien, es la tarde de un sábado. No. La noche. Un sábado
noche. Bueno, imagínatelo. Las tres de la madrugada de un
sábado...

MUJER:
De un domingo.

GUIONISTA:
¿De un...? Sí. Bueno. Una calle llena de bares y locales noctur-
nos. Un chico sale con unos amigos. Con unos «colegas». Va
medio borracho. Aquella misma tarde ha roto con su chavala.
Ha ido a la discoteca a desahogarse. A ligar. Básicamente, a
ligar. De hecho, su vida sólo consiste en ser mensajero de una
pizzería por toda la ciudad y en intentar follarse a nenitas más o
menos monas, más bien cortitas, los fines de semana. La
relación con su familia...

MUJER:
Tiene una novieta y al mismo tiempo se liga a nenitas.

GUIONISTA:
No. Bueno. Sí. No sé. ¿Puedo seguir?

MUJER:
Claro, claro.

GUIONISTA:
Su relación con la familia... sí... es, cómo no, espantosa. El
chaval no gana lo suficiente para irse de casa y le va de perlas
que su madre le haga todas las...

MUJER:
Da igual, de todos modos, no podría hacerlo.

GUIONISTA:
¿El qué?

MUJER:
Irse de casa. Ni que cobrara lo suficiente. Tiene dieciséis años.
Menor de edad. Sigue, sigue.

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