Presentación
Brailyn Omar Decena Guzmán
Mat:10089763
Ecología
Sección 03
Economía ambiental y recursos naturales
Prof. Julio Cesar Díaz
Fecha:02/02/2023
Introducción
En este trabajo estaremos lo que es la economía ambiental que está basada en la teoría de que los
bienes ambientales tienen valor económico y existen costes para el crecimiento económico que no se
tienen en cuenta en los modelos más tradicionales además de ver diferentes estrategias que utilizan los
gobiernos y algunos negocios alrededor del mundo como es la compensación de carbono el cap and trade
y el impuesto al carbono.
Estaremos observando lo que son los recursos naturales que es todo aquel producto de la naturaleza,
material o energético, que sirve para cubrir necesidades biológicas del ser humano y estos se
dividen en renovables y no renovables. Los renovables son los que no se agotan con su
utilización ya que vuelven a su forma original como son el viento ,radiación solar ,energía
hidráulica etc, y los no renovables que son recursos que no pueden ser producidos, cultivados,
regenerados o reutilizados a una escala tal que pueda sostener su tasa de consumo como son el
carbón el petróleo y el gas natural.
También veremos el desarrollo económico y los bienes ambientales ya que el medio ambiente es
suministrador de bienes y servicios lo que se conecta con la economía lo que nos lleva al
desarrollo sustentable que consiste en promover el desarrollo pleno de su población dentro de los
limites ambientales de su territorio, lo que supone poner la economía al servicio de la sociedad y
con ello conseguir una economía coeficiente ,favoreciendo la generación de empleo de calidad y
por ultimo viendo el derecho de propiedad que es la regulación pública de la gestión de los
recursos naturales.
Economía ambiental
La economía ambiental está basada en la teoría de que los bienes ambientales tienen valor
económico y existen costes para el crecimiento económico que no se tienen en cuenta en los
modelos más tradicionales. Los bienes ambientales incluyen cosas como el acceso a agua
limpia, aire limpio, la supervivencia de la vida salvaje y el clima en general. Aunque es
difícil poner un precio a los bienes ambientales, puede haber un alto coste cuando se pierden.
La idea tiene sus orígenes en los años ’50 y ’60 en el mundo occidente. Se hizo popular
debido a la mayor preocupación y conciencia sobre la contaminación ambiental que resultó de la
revolución industrial del siglo XIX. Su objetivo era analizar y entender la correlación entre el
medio ambiente y la economía. Esto ayudaría a tomar mejores decisiones que sean beneficiosas
para la economía y tengan un impacto ambiental negativo mínimo.
Ya que hemos definido que es la economía ambiental, ahora veremos algunos ejemplos de las
estrategias que están utilizados los gobiernos y los negocios por el mundo:
Compensación de carbono: el objetivo es compensar las emisiones de carbono. La
mayoría de las fábricas y los consumidores compensan su huella de carbono plantando
árboles o practicando la agricultura a pequeña escala. Un crédito de compensación de
carbono nos ayuda a medir la magnitud y la eficacia de este comercio.
Cap and trade: en este método, las empresas tienen permiso para emitir carbono hasta
cierto límite, después del cual deben pagar impuestos por el mismo. Por ejemplo, en
algunos países, las empresas tienen permiso para emitir un máximo de una tonelada de
carbono. Sin embargo, no asegura con certeza el control de las emisiones de carbono, y
algunos analistas incluso temen que permita que las grandes empresas sigan
contaminando el medio ambiente.
Impuesto al carbono: el gobierno cobra a las empresas en función de la cantidad de
carbono producido, en un esfuerzo por proteger el medio ambiente. Pero
desafortunadamente, el precio adicional pasa a los consumidores, quienes terminan
pagándolo. Así las empresas no suelen llevar la carga.
Recursos naturales
Recurso natural es todo aquel producto de la naturaleza, material o energético, que sirve para
cubrir necesidades biológicas del ser humano (alimento, ropa, vivienda, construcciones), para
desarrollar una actividad económica, o bien para satisfacer las demandas sociales (artículos de
consumo).
Económicamente se consideran recursos a todos aquellos medios que contribuyen a la
producción y distribución de los bienes y servicios usados por los seres humanos. Los
economistas entienden que varios tipos de recursos son escasos frente a la amplitud y diversidad
de los deseos humanos, que es como explican las necesidades. Posteriormente, se define a
la economía como la ciencia que estudia las leyes que rigen la distribución de esos recursos entre
los distintos fines posibles. Bajo esta óptica, los recursos naturales se refieren a los factores de
producción proporcionados por la naturaleza sin modificación previa realizada por el ser
humano; y se diferencian de los recursos culturales y humanos en que no son generados por el
ser humano (como los bienes empleados en la transformación industrial (como la industria
pesada o la industria agropecuaria, el trabajo o la tecnología). El uso de cualquier recurso natural
acarrea dos conceptos a tener en cuenta: la resistencia, que debe vencerse para lograr la
explotación,y la interdependencia.
De acuerdo a la disponibilidad en tiempo, tasa de generación (o regeneración) y ritmo de uso
o consumo, los recursos naturales se clasifican en renovables y no renovables.1 Los recursos
naturales renovables hacen referencia a recursos bióticos, recursos con ciclos de regeneración
por encima de su nivel de extracción. El uso excesivo de los mismos los puede convertir en
recursos extintos (bosques, pesquerías, etc), aunque muchos de ellos sean ilimitados (luz
solar, mareas, vientos, entre otros…). Los recursos naturales no renovables, por su parte, son
generalmente depósitos limitados o con ciclos de regeneración muy por debajo de los ritmos de
extracción o explotación (minería, petróleo, etc). En ocasiones es el uso abusivo y sin control lo
que los convierte en agotados, como por ejemplo en el caso de la extinción de especies. Otro
fenómeno puede ser que el recurso exista, pero que no pueda utilizarse, como sucede con el agua
contaminada, etc.
El consumo de recursos está asociado con la producción de residuos: cuantos más recursos se
consumen más residuos se generan.2 Se calcula que en España cada ciudadano genera más de
1,38 kg de basura al día, lo que al final del año representa más de 500 kg de residuos
Recursos renovables.
Son aquellos recursos que no se agotan con su utilización, ya que vuelven a su estado original o
se regeneran a una tasa mayor a la que los recursos disminuyen mediante su uso.4 Esto significa
que ciertos recursos renovables pueden dejar de serlo si su tasa de utilización es tan alta que evite
su renovación, en tal sentido debe realizarse el uso racional e inteligente que permita la
sostenibilidad de dichos recursos. Dentro de esta categoría de recursos renovables encontramos
el agua y la biomasa (todo ser viviente).
Algunos son: viento, radiación solar, energía hidráulica, energía geotérmica, madera, y productos
de agricultura como cereales, frutales, tubérculos, hortalizas, desechos de actividades agrícolas
entre otros.(Un recurso renovable es un recurso natural que se puede restaurar por procesos
naturales a una velocidad superior a la del consumo por los seres humanos. La radiación solar,
las mareas, el viento y la energía hidroeléctrica son recursos perpetuos que no corren peligro de
agotarse a largo plazo).
Tipos de energía renovables:
Energía hidráulica: es la derivada del movimiento del agua que se transforma en energía
eléctrica gracias al uso de turbinas que activan un generador eléctrico.
Energía eólica: se produce gracias al movimiento del viento. Este tipo de energía surge
de la transformación del movimiento de unas turbinas en electricidad.
Energía solar: es la procedente del Sol que incide sobre la Tierra. La energía solar
fotovoltaica es la fuente de energía sostenibles más desarrollada hasta el momento.
Energía geotérmica: aprovecha el calor del interior de la Tierra. Este tipo de energía
surge de la degradación de los elementos radiactivos que componen el núcleo terrestre.
Esta energía es muy similar a la energía solar.
Recursos no renovables
Los recursos no renovables son recursos naturales que no pueden ser producidos, cultivados,
regenerados o reutilizados a una escala tal que pueda sostener su tasa de consumo.5 Estos
recursos frecuentemente existen en cantidades fijas ya que la naturaleza no puede recrearlos en
periodos geológicos cortos.
Se denominan reservas a los contingentes de recursos que pueden ser extraídos con provecho. El
valor económico (monetario) depende de su escasez y demanda y es el tema que preocupa a la
economía. Su utilidad como recursos depende de su aplicabilidad, pero también del costo
económico y del costo energético de su localización y explotación.
Algunos de los recursos no renovables son: el carbón, el petróleo, los minerales, los metales,
el gas natural y los depósitos de agua subterránea, en el caso de acuíferos confinados sin recarga.
La contabilidad de las reservas produce muchas disputas, con las estimaciones más optimistas
por parte de las empresas, y las más pesimistas por parte de los grupos ecologistas y los
científicos académicos. Donde la confrontación es más visible es en el campo de las reservas
de hidrocarburos. Aquí los primeros tienden a presentar como reservas todos los yacimientos
conocidos más los que prevén encontrar. Los segundos ponen el acento en el costo monetario
creciente de la exploración y de la extracción, con solo un nuevo barril hallado por cada cuatro
consumidos, y en el costo termodinámico (energético) creciente, que disminuye el valor de uso
medio de los nuevos hallazgos.
Una parte importantísima de la realidad que nos rodea está fabricada a partir de
recursos no renovables: el combustible que utilizamos para nuestra calefacción, para las
máquinas que utilizamos y para el transporte; muchos materiales de la vida diaria como bolsas,
lámparas, libros o periódicos, etc. Además de los sistemas electrónicos, eléctricos e informáticos
que utilizan todo tipo de materiales, metales superconductores y todo tipo de accesorios que se
elaboran con materiales extraídos de la naturaleza y que son recursos no renovables.
Todo esto tiene una significación económica importantísima: el país o territorio que dispone de
este tipo de recursos es un país rico y, si sabe aprovecharlo, puede tener una ventaja económica
enorme sobre los demás, pero debe administrarlo para conseguir su mejor aprovechamiento
porque, por definición, es un capital limitado que se acabará agotando en un futuro próximo o
remoto.
Desarrollo económico y bienes ambientales
Las relaciones entre economía y medio ambiente generan una serie de actividades
específicas que devienen en empleo, directa o indirectamente relacionado. El medio
ambiente, en tanto que se concreta en capital natural, es suministrador de bienes y servicios
y, a la vez, fuente de recursos naturales y materias primas que finalmente se convierten en
residuos y calor volviendo al entorno, que a su vez, actúa como sumidero y depósito.
Los principales problemas ambientales se siguen concentrando en varios sectores de la
economía y en la estructura de consumo y los estilos de vida. La industria manufacturera
sigue siendo responsable de un elevado impacto ambiental, tanto por el consumo de
recursos producidos como por la contaminación generada. El sector del transporte, con
una creciente repercusión por el aumento del tráfico, la agricultura intensiva, los
desarrollos urbanos descontrolados, unido al impacto de los consumidores, incluidos los
hogares, que representan el 7% de la demanda final de bienes y servicios, desempeñando
un papel fundamental en su calidad de usuarios finales por el lado de la demanda y
también por la influencia de la oferta.
Fomentar el desarrollo sostenible requiere ir más allá del mero crecimiento económico
centrado en el aumento de nivel y escala de la actividad económica, porque exige, sobre
todo lograr transformaciones en el sistema económico, mejoras cualitativas, trabajo digno,
despliegue de potencialidades e, incluso abordar la democratización del poder y la
participación social en la toma de decisiones.
El desafío de una sociedad sostenible consiste en promover el desarrollo pleno de su
población dentro de los límites ambientales de su territorio, lo que supone poner a la
economía al servicio de la sociedad, y con ello, conseguir una economía ecoeficiente,
favoreciendo la generación de empleo de calidad. Se trata de evitar la sobreexplotación de
los recursos ambientales y de la infrautilización de los recursos laborales, integrando la
economía en el medio ambiente con criterios de sostenibilidad.
Desarrollo sustentable: indicadores, índices y ecoeficiencia.
El concepto de desarrollo sostenible refleja una creciente conciencia acerca de la contradicción
que puede darse entre desarrollo, primariamente entendido como crecimiento económico y
mejoramiento del nivel material de vida, y las condiciones ecológicas y sociales para que ese
desarrollo pueda perdurar en el tiempo. Esta conciencia de los costos humanos, naturales y
medioambientales del desarrollo y el progreso ha venido a modificar la actitud de
despreocupación o justificación que al respecto imperó durante mucho tiempo. La idea de un
crecimiento económico sin límites y en pos del cual todo podía sacrificarse vino a ser
reemplazada por una conciencia de esos límites y de la importancia de crear condiciones de largo
plazo que hagan posible un bienestar para las actuales generaciones que no se haga al precio de
una amenaza o deterioro de las condiciones de vida futuras de la humanidad.
El desarrollo sostenible se aceptó exclusivamente en las cuestiones ambientales. En términos
más generales, las políticas de desarrollo sostenible afectan a tres áreas: económica, ambiental y
social. En apoyo a esto, varios textos de las Naciones Unidas, incluyendo el Documento Final de
la cumbre mundial en el 2005, se refieren a los tres componentes del desarrollo sostenible, que
son el desarrollo económico, el desarrollo social y la protección del medio ambiente, como
“pilares interdependientes que se refuerzan mutuamente”.
La puesta en práctica del desarrollo sostenible tiene como fundamento ciertos valores y
principios éticos. La Carta de la Tierra presenta una articulación comprensiva e integral de los
valores y principios relacionados a la sostenibilidad. Este documento, el cual es una declaración
de la ética global para un mundo sostenible, fue desarrollado a partir de un proceso altamente
participativo global, por un período de 10 años, iniciado en la Cumbre de Río 92, y el cual
culminó en el año 2000. La legitimidad de la Carta de la Tierra proviene precisamente del
proceso participativo el cual fue creado, ya que miles de personas y organizaciones de todo el
mundo brindaron su aporte para encontrar esos valores y principios compartidos que pueden
ayudar a las sociedades a ser más sostenibles. Actualmente existe una creciente red de individuos
y organizaciones que utilizan este documento como instrumento educativo y de incidencia
política.
El desarrollo verde generalmente es diferenciado del desarrollo sostenible en que el desarrollo
verde puede ser visto en el sentido de dar prioridad a lo que algunos pueden
considerar sostenibilidad ambiental sobre la sostenibilidad económica y cultural. Sin embargo, el
enfoque del desarrollo verde puede pretender objetivos a largo plazo inalcanzables. Por ejemplo,
una planta de tratamiento de última tecnología con gastos de mantenimiento sumamente altos no
puede ser sostenible en las regiones del mundo con menos recursos financieros. Una planta de
última tecnología respetuosa con el medio ambiente con altos gastos de operación es menos
sostenible que una planta rudimentaria, incluso si es más eficaz desde un punto de vista
ambiental. Algunas investigaciones parten de esta definición para argumentar que el medio
ambiente es una combinación de naturaleza y cultura.
El objetivo del desarrollo sostenible es definir proyectos viables y reconciliar los aspectos
económico, social, y ambiental de las actividades humanas; “tres pilares” que deben tenerse en
cuenta por parte de las comunidades, tanto empresas como personas:
Sostenibilidad económica: se da cuando la actividad que se mueve hacia la
sostenibilidad ambiental y social es financieramente posible y rentable.
Sostenibilidad social: basada en el mantenimiento de la cohesión social y de su habilidad
para trabajar en la persecución de objetivos comunes. Supondría, tomando el ejemplo de
una empresa, tener en cuenta las consecuencias sociales de la actividad de misma en
todos los niveles: los trabajadores (condiciones de trabajo, nivel salarial, etc.), los
proveedores, los clientes, las comunidades locales y la sociedad en general.
Sostenibilidad ambiental: compatibilidad entre la actividad considerada y la
preservación de la biodiversidad y de los ecosistemas, evitando la degradación de las
funciones fuente y sumidero. Incluye un análisis de los impactos derivados de la
actividad considerada en términos de flujos, consumo de recursos difícil o lentamente
renovables, así como en términos de generación de residuos y emisiones. Este último
pilar es necesario para que los otros dos sean estables.
Sostenibilidad energética: Se ve reflejada en el suministro de energía satisfaciendo las
necesidades de energía de fuentes de energías presentes y futuras, tales como la
hidroelectricidad, la energía solar, energía eólica, energía de las olas, la energía
geotérmica, y la energía de las mareas. Así también incluye tecnologías diseñadas para
mejorar la eficiencia energética
Los límites de los recursos naturales sugieren tres reglas básicas en relación con los ritmos de
desarrollo sostenibles.
Ningún recurso renovable deberá utilizarse a un ritmo superior al de su generación.
Ningún contaminante deberá producirse a un ritmo superior al que pueda ser reciclado,
neutralizado o absorbido por el medio ambiente.
Ningún recurso no renovable deberá aprovecharse a mayor velocidad de la necesaria para
sustituirlo por un recurso renovable utilizado de manera sostenible.
El derecho de propiedad
Los derechos de propiedad son uno de los pilares básicos de la regulación pública de la gestión
de los recursos naturales, además de constituir uno de los elementos centrales de los debates
actuales sobre cambio rural. El objetivo de este artículo es analizar, a través del concepto de
derecho de propiedad, la incidencia que tiene la integración de las cuestiones ambientales en
algunas de las principales regulaciones públicas de los usos del suelo rural. Para ello, en primer
lugar se abordan los fundamentos teóricos del concepto de derechos de propiedad, con especial
énfasis a su vinculación con el problema de las externalidades ambientales y su tratamiento en la
relación entre agricultura y medio ambiente. En segundo lugar, se analizan las implicaciones que
el empleo de distintos instrumentos de intervención (pagos por servicios ambientales,
regulaciones directas y permisos negociables) tiene en términos de derechos de propiedad. Los
resultados muestran cómo la forma en que se seleccionan y aplican estos instrumentos está
alterando la estructura de los derechos de propiedad de los titulares de la tierra, más en el sentido
de consolidarlos que de atenuarlos. De esta forma, la tierra adquiere un carácter de propiedad
ambiental en la que se concede una dimensión patrimonial a nuevos derechos de propiedad, a la
vez que se abren nuevas oportunidades de negocio para sus titulares.
En atención al Derecho Internacional del Medio Ambiente, de la mano de la problemática de la
explotación y uso indiscriminado de la propiedad en contra de la preservación del medio
ambiente, surge la necesidad de consolidar una función ecológica de la propiedad en el
ordenamiento jurídico colombiano. Así, la adopción del concepto de la función social de la
propiedad, el ordenamiento jurídico colombiano se adentra en una etapa de “ecologización” de la
propiedad, creando así con la Constitución de 1991 una Constitución ecológica.
Para comprender el origen de la Constitución ecológica y, por consiguiente, de la función
ecológica de la propiedad, se hará un recorrido por el Derecho Internacional del Medio Ambiente
y su influencia en el ordenamiento interno.
i. El Derecho Internacional del Medio Ambiente
El desarrollo del Derecho Internacional del Medio Ambiente comienza, esencialmente, en los
años sesenta. De hecho, tras la creación de la Organización de las Naciones Unidas en 1945,
escasamente se hablaba de cuestiones medioambientales y mucho menos de cambio climático.
Fue apenas en 1968 cuando, en atención a distintos estudios científicos -fundamentalmente, el
realizado por parte de la administración del Presidente Dwight Eisenhower respecto a la
polución- y distintos movimientos sociales[20], la Asamblea General de las Naciones Unidas
decidió que, en un futuro cercano, se llevaría a cabo la primera Conferencia sobre el Medio
Humano en Estocolmo[21].
Fue así como en 1972 se celebró la Primera Cumbre para la Tierra (más conocida como
Conferencia de Estocolmo). En esta, los Estados adoptaron, principalmente, la Declaración de
Estocolmo y el Plan de Acción para el Medio Ambiente. La Declaración contiene 26 principios
dirigidos al desarrollo sostenible y protección del medio ambiente. Por ejemplo, el segundo
principio señala:
“Los recursos naturales de la Tierra, incluidos el aire, el agua, la tierra, la flora y la fauna y
especialmente muestras representativas de los ecosistemas naturales, deben preservarse en
beneficio de las generaciones presentes y futuras mediante una cuidadosa planificación u
ordenación, según convenga[22]”.
En efecto, las principales preocupaciones de los Estados versaban sobre los recursos hídricos, los
mamíferos marinos, los bosques, el marco jurídico medioambiental, el desarrollo sostenible y la
cuestión del medio ambiente. Para ello, además de los principios, la Conferencia creó el Consejo
de Administración del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), un
sub-órgano de la Asamblea General de la organización. Este se mantiene hasta la actualidad,
encargado de promover, educar y facilitar el uso racional y el desarrollo sostenible del medio
ambiente mundial.
La Primera Cumbre para la Tierra fue entonces el principal precedente de
una cantidad considerable de acuerdos internacionales orientados hacia la
protección del medio ambiente. En 1979 surgió el Convenio de Ginebra sobre
la contaminación atmosférica y transfronteriza a gran distancia, seguido por
la Convención de Viena para la Protección de la Capa de Ozono de 1985 y,
posteriormente, en 1989, se firmaron el Protocolo de Montreal (Protocolo
sobre sustancias que erosionan la Capa de Ozono) y la Declaración de
Helsinki.
A pesar de los crecientes tratados en la materia, desde 1990 se hizo
evidente la urgente necesidad de tomar acciones más contundentes para
evitar el cambio climático. Fue así como, en 1992, la Asamblea General
decidió convocar la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Medio
Ambiente y el Desarrollo en Río de Janeiro. El resultado fue la expedición de
la Declaración de Río sobre el Medio Ambiente y Desarrollo, el
establecimiento de la Agenda 21 para el desarrollo sostenible (antecesor de
los actuales Objetivos de Desarrollo Sostenible) y la apertura para la firma de
la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático.
Inspirada en la mencionada declaración de Estocolmo, la Declaración de Río
contiene 27 principios dirigidos hacia el fortalecimiento de la cooperación
internacional para la protección del medio ambiente. Para efectos de este
escrito resulta particularmente relevante mencionar los principios 8 y 11:
“Principio 8: Para alcanzar el desarrollo sostenible y una mejor calidad de
vida para todas las personas, los Estados deberían reducir y eliminar las
modalidades de producción y consumo insostenibles y fomentar políticas
demográficas apropiadas”.
“Principio 11: Los Estados deberán promulgar leyes eficaces sobre el medio
ambiente. Las normas, los objetivos de ordenación y las prioridades
ambientales deberían reflejar el contexto ambiental y de desarrollo al que se
aplican. Las normas aplicadas por algunos países pueden resultar
inadecuadas y representar un costo social y económico injustificado para
otros países, en particular los países en desarrollo”.
El Derecho Internacional del Medio Ambiente fue una fuente fundamental para la expedición de
la Constitución ecológica en 1991. Sin embargo, se debe tener en cuenta que la propia
experiencia nacional también asumió un papel importante a la hora de buscar los fundamentos
para la nueva Carta Política. Pues bien, la explotación y uso indiscriminado de la propiedad es
uno de los atributos heredados desde la colonización española. Los europeos llegaron al territorio
americano en búsqueda de recursos, para lo cual, no solo arrasaron con comunidades enteras,
sino que también destruyeron ecosistemas.
Ciertamente, hablar de impacto medioambiental es un concepto más bien nuevo, extraño para los
europeos de aquella época. No existía entonces un problema medioambiental respecto de la
extracción del oro, más que la extracción misma. Por tanto, con la llegada de la independencia, la
explotación del terreno no era cuestionada por factores más allá de la estética. El análisis del
verdadero impacto medioambiental en el territorio trasciende el alcance de este texto, pero, sin
duda, la explotación desmesurada, derivada del imperialismo occidental, terminó afectando
considerablemente los ecosistemas del país.
Con todo, es menester resaltar que, con el paso del tiempo y la creciente relevancia internacional
de la protección de la Tierra, el constituyente de 1991, alarmado por el deterioro
medioambiental, decidió tomar medidas. Consecuentemente, la Carta Política de Colombia
cuenta con algunas disposiciones que así lo demuestran. En primer lugar, el artículo 79 establece
que:
“Todas las personas tienen derecho a gozar de un ambiente sano. La ley garantizará la
participación de la comunidad en las decisiones que puedan afectarlo. Es deber del Estado
proteger la diversidad e integridad del ambiente, conservar las áreas de especial importancia
ecológica y fomentar la educación para el logro de estos fines.
Conclusión
Como vimos en este trabajo la economía ambiental representa un gran valor
en la economía ya que aporta a su crecimiento y viendo las estrategias como
la compensación de carbono que consiste en compensar las emisiones de
carbono, también el impuesto al carbono que consiste en cobrar un impuesto
en función de la cantidad de carbono producido.
Cuando hablamos de los recursos naturales en resumen podemos decir que
estos son los recursos producides por la naturaleza y se dividen en
renovables que son los que no se gastan tras su utilización ya que vuelven a
su forma original como el viento la energía eólica y la hidráulica y los no
renovables son los que no pueden ser producidos o cultivados cono el carbón
.el petróleo y el gas natural .
Vimos también el desarrollo sustentable que refleja una creciente conciencia acerca
de la contradicción que puede darse entre desarrollo, primariamente entendido como crecimiento
económico y mejoramiento del nivel material de vida, y las condiciones ecológicas y sociales
para que ese desarrollo pueda perdurar en el tiempo. Además del derecho a la propiedad que trae
de la mano la problemática de la explotación y uso indiscriminado de la propiedad en contra de
la preservación del medio ambiente, surge la necesidad de consolidar una función ecológica de la
propiedad.
Bibliografía
[Link]
social-y-ecologica-en-el-ordenamiento-juridico-colombiano#:~:text=Pues
%20bien%2C%20la%20funci%C3%B3n%20ecol%C3%B3gica,los
%20objetivos%20del%20desarrollo%20sostenible.
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