EL FUNCIONAMIENTO DE LOS MERCADOS
El mercado es un lugar físico o virtual en el que compradores y vendedores se
intercambian un bien o servicios mediante un pago.
Podemos hablar del mercado de la vivienda, el café, las verduras, la gasolina, etc.
porque en todos ellos se intercambia ese bien en concreto a cambio de un pago.
En cualquier mercado, los compradores y vendedores establecen precios para los
bienes y servicios que se están intercambiando, y estos precios son determinados
por la oferta y la demanda. Por lo tanto, hay 3 elementos claves en todo mercado.
1. Los compradores. Forman la demanda del mercado y deciden qué cantidad de
un bien desean comprar según su precio.
2. Los vendedores. Forman la oferta del mercado y deciden la cantidad de un bien
o servicio que desean ofrecer en el mercado.
3. Los precios. Surgen como un proceso de negociación entre vendedores y
compradores. Los compradores desean comprar más barato, y los vendedores
desean vender más caro. Cuando la oferta y la demanda se equilibran, se
establece un precio de mercado.
¿Cómo funcionan los mercados?
¿Cómo pueden saber las empresas qué cantidad tienes que producir? La clave del
funcionamiento del mercado está en los precios. Esto es por tres razones:
1. Vendedores y consumidores desean llegar a un acuerdo en el precio. Los
vendedores quieren vender su producto al precio más elevado posible, para así
ganar más dinero, y los compradores quieren pagar el precio más bajo posible, para
así comprar más cosas. Por lo tanto, el equilibrio se alcanzará al fijar un precio
adecuado para ambos. Si el comprador considera que el precio es muy elevado, no
lo comprará por lo que los vendedores no tendrán ventas. Si el precio es muy bajo,
el vendedor no verá interesante producir el bien, y los consumidores no conseguirán
satisfacer sus necesidades. Ambos están interesados en llegar a un acuerdo.
2. Los precios son señales para el mercado. Los precios actúan como señales
para el mercado porque los consumidores pagan más dinero por aquello que más
desean.
3. Los precios son incentivos para las empresas. El aumento de precios resulta
muy rentable para las empresas, lo que provoca un “efecto llamada” sobre el resto
de empresas que también quieren vender a precios altos.
¿Por qué es importante el libre funcionamiento del
mercado?
El libre mercado tiene beneficios para la economía al fomentar la competencia y la
innovación, ya que los vendedores están motivados para ofrecer productos de
calidad al precio más competitivo posible (para vender más). El mercado nos
incentiva a mejorar.
Los precios actúan como señales informando a los productores de qué bienes son
los que la gente desea al estar dispuesto a pagar más por ellos. Si los precios no se
mueven libremente no sabríamos que productos hay que fabricar.
Pero ojo, el libre mercado no es perfecto.
Fallos del mercado
Muchos americanos que vienen a España están encantados con el estilo de vida
español, pero hay muchas cosas que le sorprenden. Normalmente no entienden
porque la sanidad en España es gratuita y universal para todos, ya que si ellos si
tienen una gripe tienen que pagar unos 200 dólares sólo para que el médico les vea.
Les suele extrañar que las tasas universitarias sean unos pocos miles de euros en
toda la carrera mientras que ellos tienen que pagar más de 50.000 dólares en
muchos casos. Tampoco comprenden que, si una persona está enferma y no va a
trabajar, el Estado le paga su salario esos días. Les hace explotar su cerebro el
hecho de que una persona pueda estar cobrando el paro hasta 2 años sin
trabajar. Lo que no comprenden es por qué interviene el Estado. Lo primero que
debes entender es que hay fallos de mercado.
¿Qué son los fallos del mercado?
Según establecía Adam Smith, si las empresas y las familias actuaban de una
manera egoísta, el mercado funcionaba como una mano invisible que llevaba al
bienestar general de la sociedad. Por ejemplo, si una empresa vende un producto y
los consumidores no están contentos con las prestaciones de este o con su precio,
dejarían de comprarlo. Entonces a la empresa solo le quedaría o bien bajar el
precio, o mejorar su producto para poder recuperar sus clientes. En este sentido, el
mercado obliga a la empresa a mejorar (disminuyendo costes o mejorando el
producto) si quiere obtener mayores beneficios. Así, el mercado obliga a las
empresas a aprovechar los recursos de la mejor manera posible y lleva a la
eficiencia, ya que las familias consiguen los bienes que desean y las empresas
ganan dinero con ello, aumentando así el bienestar de toda la sociedad.
Lamentablemente lo que acabamos de explicar no ocurre siempre, ¿y si esa
empresa es un monopolio? Entonces la empresa puede mantener los precios altos,
sabiendo que no hay más empresas que ofrezcan ese producto. El problema es que
en ocasiones las empresas tienen actuaciones que la sociedad en general no
desea, o que se podrían considerar injustas. El mercado entonces no sería
eficiente.
UN FALLO DE MERCADO es cualquier situación en la que el mercado no lleva a una
situación eficiente o deseada. Los fallos del mercado, por tanto, justifican la
intervención del Estado en la economía.
Los 5 fallos de mercado son los siguientes:
1. Competencia imperfecta. Algunas empresas tienen poder para subir los
precios, lo que perjudica a los consumidores.
2. Externalidades. Algunas empresas o personas pueden perjudicar a otros con
sus acciones, como ocurre con la contaminación.
3. Bienes públicos. Hay bienes que la sociedad desea, pero no son rentables de
producir.
4. Desigualdad en la distribución de la renta. El reparto de la renta puede ser muy
desigual y los bienes no se distribuyen de manera equitativa entre los ciudadanos.
5. Ciclos económicos. Hay fases con mucho desempleo y otras con mucha
inflación.
El Estado interviene para corregir estos 5 fallos de mercado. Por tanto, podemos
hablar de una triple función del Estado:
1. FUNCIÓN ASIGNATIVA. Fomentar la EFICIENCIA económica para que se
produzcan los bienes en las cantidades que desea la sociedad, algo que no ocurre
por la competencia imperfecta, los bienes públicos y las externalidades.
2. FUNCIÓN DISTRIBUIDORA. Procurar la EQUIDAD mejorando la distribución de
la renta y asegurando un mínimo de bienestar a todos los ciudadanos para
solucionar el problema de la desigualdad de la renta.
3. FUNCIÓN ESTABILIZADORA. ESTABILIZAR la economía y propiciar el desarrollo
económico, para disminuir los efectos de los ciclos económicos
I. COMPETENCIA IMPERFECTA
En competencia perfecta, las empresas son precio aceptantes, es decir, no pueden
cambiar el precio que viene fijado por el mercado.
Aquellas empresas que no consigan ser eficientes tendrán costes muy altos y no
tendrán beneficios. Ante esta situación, las empresas que sobreviven serán
siempre las que mejor producen. Por tanto, la competencia perfecta lleva a la
eficiencia económica.
A continuación, se muestran las diferencias entre un mercado con competencia
perfecta e imperfecta.
Tipos de competencia imperfecta:
II. EXTERNALIDADES
Una externalidad surge cuando la actividad llevada por una persona o empresa
produce efectos externos en otros que no participan ni en la compra ni la venta del
producto. Podemos hablar de externalidades negativas y positivas.
A. Externalidades negativas
Una externalidad negativa se produce cuando una empresa o una persona
producen efectos externos negativos en otros y no pagan por estos costes.
- En la producción. Cuando una empresa perjudica a otros al producir, como el caso
de la contaminación, que daña nuestro aire, agua y medio ambiente.
- En el consumo. Cuando una persona al consumir perjudica a otras, como el
tabaco, que causa malos olores y enfermedades en otras personas
¿Entonces deberíamos cerrar las fábricas que contaminen? No exactamente. Las
fábricas también producen muchos bienes que disfrutamos, crean puestos de
trabajo y desarrollo y riqueza. La clave es que los consumidores puedan comparar
los beneficios de esos bienes con todos los costes que de verdad provocan.
B. Externalidades positivas
Una externalidad positiva se produce cuando una empresa o una persona producen
efectos externos positivos en otros y no reciben compensación por todos estos
beneficios.
- En la producción. La producción de una empresa beneficia a otros. El Smartphone
ha dado mucho dinero a Apple o Samsung, pero también suponen grandes
beneficios para toda la sociedad.
- En el consumo. Cuando una persona al consumir beneficia a otros. Si alguien
gasta en educación, no sólo él se beneficia, una población más educada permite
empresas más productivas y una sociedad con más calidad de vida.
III. BIENES PÚBLICOS
Los bienes y servicios públicos son aquellos que no pertenecen a ningún particular
o empresa privada, sino que pueden ser disfrutados por todos los ciudadanos y
son, por lo tanto, administrados por el Estado.
Los bienes públicos están disponibles para todos (es decir, “no excluyentes”) y
pueden ser utilizados una y otra vez por cualquier persona sin que se reduzcan los
beneficios que ofrecen a otros (“no rivales”).
Es normal que los servicios públicos, por ejemplo, tengan tarifas de acceso
sociales para hacerlo más accesible a todo el mundo. En algunos países dichos
servicios incluso son gratis. En cambio, los servicios privados tienen la finalidad de
ser rentables económicamente: enriquecer a quienes los ejercen y permitirles
acumular capital individual.
Ejemplos de bienes públicos
Infraestructura vial, espectro radioeléctrico, material bélico, espacio aéreo
nacional, espacios públicos, reservas naturales.
Ejemplos de servicios públicos
Alumbrado público, jueces, agua corriente, salud pública, policía y bomberos.
IV. DESIGUALDAD EN LA DISTRIBUCIÓN DE LA RENTA
Las personas que contribuyen más a la producción ganan más. Pero hay dos
motivos que provocan estas desigualdades.
1. Grupos de personas que son excluidas por el mercado.
• Aquellos que no pueden trabajar. Es el caso de los niños y de los ancianos,
que si el Estado no les ayudara se encontrarían sin ingresos. Lo mismo ocurre
con las mujeres cuando acaban de dar a luz y con los incapacitados.
• Los que no encuentran trabajo en general o relacionado con su
cualificación. En un mundo en el que la robótica cada vez está ganando más
peso hay mucha gente que está empezando a tener problemas para encontrar
un trabajo que requiera su cualificación. Otros, no pueden encontrar ningún
trabajo en general, como los parados de larga duración.
• Aquellos cuyo trabajo no recibe ingresos. Es el caso de los amos y amas de
casa, que producen valiosos servicios para la sociedad (limpian, cocinan, llevan
a los niños al colegio, cuidan y una lista interminable de tareas) pero que sin
embargo no reciben ingresos por parte del mercado.
El mercado falla cuando no asegura una renta a estos tres grupos de personas.
2. La desigualdad de oportunidades
A. La herencia. Aquellas personas que nacen dentro de una familia con más
riqueza suelen tener muchas más oportunidades para obtener una buena
cualificación y ganar dinero. Imagina que la educación no la pagara el Estado y que
no hubiera becas. Todos tendríamos que pagar nuestros estudios. Un alumno de
bachillerato cuesta unos 6.000 euros al año. Estudiar una carrera universitaria
costaría unos 64.000 euros en España, según la OCDE. De manera que aquellos
que nacieran en familias con menos recursos, podrían tener complicado estudiar
en la universidad, o incluso en el bachillerato. Mientras, las familias con más
posibilidades podrían pagar caras universidades, másteres y estudios en el
extranjero a sus hijos, que serán mucho más cualificados y ganarán más dinero
B. La capacidad. Hay personas que nacen con habilidades altamente valoradas
por el mercado. Futbolistas millonarios que apenas entrenan 2 horas al día,
personas con un don para las ciencias o las matemáticas que ganan altos salarios
en este mundo tan dominado por la tecnología.
En ocasiones conseguir una buena cualificación no es sólo cuestión de esfuerzo,
sino que influye mucho las habilidades con las que nacemos. ¿Es esto justo?
C. La suerte. Otras veces, la suerte juega un papel muy importante. Hay personas
que pueden nacer con problemas de salud que le pueden impedir realizar
determinados trabajos, o tal vez tienen que cuidar a algún familiar. Algunos pueden
quedar huérfanos al nacer, o tener la mala suerte de tener que empezar a trabajar
demasiado pronto y no poder seguir formándose. En ocasiones nuestra empresa
quiebra y nos quedamos sin trabajo.
Lamentablemente, en esta vida no todo es cuestión de esfuerzo. No todos
nacemos con las mismas oportunidades y el mercado excluye a ciertas personas.
Eso contribuye a una mayor desigualdad en la distribución de la renta.
V. CICLOS ECONÓMICOS
Los ciclos económicos son las fases sucesivas de expansión y recesión que tiene
toda economía. En estas fases las principales variables suelen ir de la mano. Así,
en las expansiones suele aumentar la producción, los precios, el empleo, el
consumo y la inversión. Lo contrario pasa en las recesiones o crisis
EL DINERO
El dinero tiene tres funciones fundamentales
1. Medio de Cambio: El dinero se utiliza para facilitar las transacciones
comerciales, permitiendo el intercambio de bienes y servicios de manera
más eficiente que el trueque. Por ejemplo, en lugar de intercambiar una
barra de pan por un litro de leche, se puede usar dinero para comprar cada
uno de estos productos por separado.
2. Unidad de Cuenta: El dinero sirve como una unidad de medida común para
el valor de los bienes y servicios. Permite expresar los precios de manera
uniforme, facilitando la comparación y el cálculo de costos y beneficios.
3. Depósito de Valor: El dinero puede ser guardado y utilizado en el futuro para
adquirir bienes y servicios. Esta función es crucial para la planificación
financiera a largo plazo, ya que permite a las personas mantener su riqueza
en una forma que se mantiene relativamente estable en valor.
Clases de dinero
1. Dinero Fiduciario: Este tipo de dinero incluye el efectivo (billetes y
monedas) y los depósitos bancarios. Es aceptado por su valor nominal.
2. Dinero Físico: Se refiere al dinero en efectivo, como billetes y monedas, que
se puede tocar y manipular físicamente.
3. Dinero Electrónico: Incluye formas de dinero que existen en formato digital,
como las transferencias bancarias, las tarjetas de crédito y débito, y las
criptomonedas. Estas formas de dinero son cada vez más comunes en la
economía moderna.
Finanzas Personales
1. Coste de Tener Dinero:
Mantener dinero en efectivo o en depósitos tiene un costo de oportunidad. Este
costo se refiere a la rentabilidad que se pierde al no invertir ese dinero en activos
que generen rendimientos. Por ejemplo, si mantienes 10,000 euros en un depósito
bancario, dentro de un año seguirás teniendo 10,000 euros, pero si los hubieras
invertido a un 4% de interés, tendrías 10,400 euros. El costo de oportunidad en este
caso es de 400 euros.
2. Factores que Afectan la Demanda de Dinero:
Renta: Cuanto mayor sea la renta de las personas, mayores serán sus compras y
más dinero necesitarán mantener en depósitos y efectivo.
Tipo de Interés: Si el interés es bajo, no importará tanto mantener una gran
cantidad de dinero en efectivo o en bancos; en cambio, si el interés sube, será más
atractivo invertir en activos reales o financieros.
Incertidumbre (riesgo): Invertir dinero puede generar rentabilidad, pero también
conlleva riesgos. Cuanto mayor sea la incertidumbre, más dinero preferirán
mantener en efectivo y depósitos.2
Importancia de la Educación Financiera:
Comprender las funciones del dinero y los costos asociados con su uso es crucial
para tomar decisiones financieras informadas. La educación financiera puede
ayudar a las personas a gestionar mejor sus recursos y planificar su futuro.
EL CONSUMO RESPONSABLE
Los recursos con los que cuenta la sociedad son escasos, por lo que es muy
importante hacer un uso responsable de los mismo.
Cuando compramos un producto pensamos que estamos satisfaciendo
simplemente nuestras necesidades y que nadie debería meterse en nuestros
asuntos. Si me quiero gastar cada año 1000 euros en un móvil nuevo a quién le
importa, es mi dinero ¿no? Pero el consumo no es un hecho aislado. Cada vez que
compro un producto estoy dando un voto a favor de la fabricación de ese producto
y todo lo que conlleva: la manera en la que se produce (que puede ser
contaminando o empleando niños para producir), la generación de residuos que el
planeta no puede absorber, etc.
El consumo responsable es un concepto defendido por organizaciones ecológicas,
sociales y políticas que consideran que los seres humanos harían bien en cambiar
sus hábitos de consumo ajustándolos a sus necesidades reales y teniendo en
cuenta las consecuencias que tiene su consumo.
Algunos de los puntos a tener en cuenta en el consumo responsable son:
- Considerar el impacto ambiental del producto a comprar, valorando los
procesos de producción, transporte, distribución, consumo y residuos que deja el
producto.
- Determinar qué empresas, productos y servicios, respetan el medio ambiente y
los derechos humanos para preferirlos frente a otros que no cumplan con los
citados requisitos.
- Valorar si realmente se necesita el producto
EL AHORRO Y LA INVERSIÓN
¿Qué diferencia hay entre ahorro e inversión?
AHORRO: Cuando ahorro mi dinero, lo guardo para posibles emergencias o para
hacer un gran gasto en el futuro. El ahorro supone dejar el dinero en el banco o
efectivo en casa.
INVERSIÓN: Una inversión es el uso que se da al dinero ahorrado, con ánimo de
conseguir a cambio más dinero en el futuro. Es decir, cuando invierto renuncio a
tener ese dinero en el presente con la esperanza de tener más en el futuro.
La diferencia principal con el ahorro es por tanto que invertir me permite conseguir
más dinero, pero también hay un riesgo de perder parte de lo invertido. Con el
ahorro mi dinero está seguro, pero no tengo rentabilidad. Si hay inflación, y los
precios suben, mis ahorros valdrán cada vez menos. Mal negocio.
Productos bancarios de ahorro
Si lo que quiero es tener mi dinero seguro y disponible para cualquier emergencia,
una opción es dejar mi dinero en el banco. Para ello tengo tres tipos de depósitos.
1. El depósito a la vista. Es la cuenta corriente de toda la vida donde dejamos
nuestro dinero. Nos permite tener el dinero disponible cuando lo deseemos.
Podemos también hacer pagos a través de estas cuentas mediante tarjetas y
cheques. Sin embargo, no vamos a obtener casi nada de rentabilidad por tenerlo
allí. No es interesante por tanto tener mucho dinero en estas cuentas, sólo lo
necesario para imprevistos y emergencias.
2. Depósito de ahorro. Es muy parecido a una cuenta corriente, aunque puede
haber alguna dificultad mayor para hacer pagos con esta cuenta. Por ejemplo,
muchos bancos no permiten pagar recibos como los de agua, luz o móvil. A cambio
de ello el banco nos ofrece una rentabilidad algo superior (por ejemplo, nos pueden
dar un 1% de interés todos los años. De esta manera si tengo en la cuenta 5.000
euros, nos darán 50 euros de intereses todos los años. Ese 1% que ganamos es lo
que llamamos rentabilidad. Como ves, tampoco es mucho, al igual que en los
depósitos a la vista tampoco es interesante tener grandes cantidades.
3. El depósito a plazo fijo o imposición a plazo fijo (IPF) es un contrato mediante el
cual aportas un dinero, a cambio de que el banco, en un plazo determinado, te lo
devuelva junto unos intereses conocidos desde el inicio. Sin duda alguna, se trata
del producto de ahorro más sencillo, seguro y conocido por la gente.
La ventaja de este producto es que me da la seguridad de que no voy a perder mi
dinero y que me va a dar una rentabilidad fija que ya conozco mayores a la de los
otros depósitos. El inconveniente es que no podemos disponer del dinero en ese
tiempo. Si quiero el dinero antes de tiempo, tendré que pagar una penalización.
¿Y es seguro?
Totalmente, en España tenemos 100% asegurado hasta 100.000 euros en depósitos
por persona en cada banco. Es decir, no podemos perder ese dinero con este tipo
de ahorro. Sin embargo, si estoy dispuesto a aceptar un poco más de riesgo y a
cambio poder ganar más rentabilidad, entonces puedo invertir mi dinero.
Productos de inversión
Ya hemos dicho que ahorrar e invertir es diferente. Cuando invierto mi dinero estoy
buscando una rentabilidad, pero hay un riesgo de perder dinero.
UN PRODUCTO DE INVERSIÓN supone prestar dinero a una empresa o al Estado
durante un tiempo determinado (plazo), para obtener una rentabilidad a cambio.
Las características de los productos de inversión
Por supuesto que no, ya que no todo el mundo tiene las mismas necesidades. Así,
los productos de inversión se diferencian por LIQUIDEZ, RIESGO Y RENTABILIDAD.
a) LIQUIDEZ: es la velocidad a la que puedo vender el producto y recuperar mis
ahorros. Por ejemplo, las acciones suelen tener elevada liquidez, ya que en caso de
urgencia es relativamente fácil venderlas en la bolsa. Una vivienda no es tan líquida,
ya que lleva tiempo encontrar un comprador y preparar el papeleo para la venta
A igualdad de todo lo demás preferimos más liquidez, recuperar el dinero cuanto
antes.
b) SEGURIDAD VS RIESGO: es la posibilidad de perder parte del dinero invertido.
Cuando invierto hay un riesgo de conseguir menos dinero del esperado, e incluso
perderlo. Por ejemplo, prestar al Estado es bastante seguro. Las acciones varían de
precio todos los días, por lo tanto, hay riesgo de perder parte del dinero invertido. A
igualdad de todo lo demás, preferimos menos riesgo y más seguridad.
c) RENTABILIDAD: es la cantidad (medida en porcentaje) que puedo ganar con la
inversión. Si invertimos 200€ y nos devuelven 220 estamos obteniendo un 10% de
rentabilidad (para saber la rentabilidad dividimos beneficios entre inversión y
multiplicamos por 100.
A igualdad de riesgo y de liquidez, preferiremos tener la mayor rentabilidad posible.
La relación entre liquidez, riesgo y rentabilidad
En general, cuando sube la liquidez y seguridad voy a poder conseguir menos
rentabilidad. Si quieres invertir tus ahorros, pero recuperarlos rápidamente por si
hay una emergencia, son preferibles la liquidez y seguridad antes que la
rentabilidad. Si tienes unos ahorros que crees que no necesitarás ahora y estás
dispuesto a arriesgar, puedes buscar más rentabilidad.
EL PERFIL DEL INVERSOR
Es muy importante conocer el perfil del inversor a la hora de seleccionar donde
queremos invertir nuestro dinero. Hay personas que no les gusta el riesgo, y por
tanto van a preferir productos seguros, aunque tengan menos rentabilidad. Otros,
sin embargo, les gusta arriesgar y están dispuestos asumir las posibles pérdidas.
Son el tipo de inversor que arriesga buscando altas rentabilidades.
¿Y tú, cuál es tu perfil? ¿arriesgar buscando rentabilidad o mejor seguridad?
¿Qué tipos de productos de inversión existen?
Vamos a diferenciar en valores de renta de fija y de renta variable.
A. Valores de renta fija (bonos)
Los productos de renta fija pagan una rentabilidad establecida de antemano y
devuelven el dinero invertido en un plazo determinado. Es decir, la rentabilidad que
nos ofrecen por prestar nuestro dinero es fija (un 1%, 2% o 5% por ejemplo). Por lo
tanto, sabemos exactamente el dinero que vamos a ganar. Suelen ser bastante
seguros salvo que la empresa o el Estado al que le prestamos dinero quiebre.
Por ello, cuanto mayor sea el plazo de devolución, hay un pequeño riesgo mayor.
Como normal general, a más plazo de devolución, mayor es la rentabilidad que nos
pagan.
Podemos invertir comprando bonos al Estado o a empresas:
1. Bonos del Estado. Se los denomina popularmente deuda pública porque le
prestamos dinero al Sector Público. La seguridad de pago suele ser alta y por ello la
rentabilidad menor, aunque suele aumentar con el plazo de devolución.
2. Bonos de empresas. Igualmente, las empresas también pueden ofrecer bonos
que podemos comprar. Sin embargo, el riesgo de impago puede ser mayor. En estos
casos hay que estudiar muy bien a la empresa que se le está prestando dinero.
En general, cuanto más arriesgado sea prestar a una empresa o a un Estado, mayor
será la rentabilidad que me ofrecerán a cambio.
B. Valores de renta variable (acciones)
Cuando hablamos de renta variable nos referimos a las acciones. Cuando una
persona compra acciones, automáticamente se convierte en propietario de la
empresa, por lo que tiene derecho a información y a voto y al reparto de beneficios
de la empresa. A diferencia de la renta fija, la renta variable no ofrece una
rentabilidad preestablecida, y el plazo de recuperación de tus ahorros tampoco es
conocido. Un accionista tiene dos formas de obtener rentabilidad con su inversión:
• Reparto de dividendos. Cuando le empresa decida repartir beneficios, que
dependerá de la marcha de la empresa, estos irán para los accionistas.
• Venta de las acciones. Si compro las acciones a 100 euros y las vendo a 150
obviamente estoy ganando dinero. El precio de las acciones varía en la bolsa
todos los días. Si una empresa va muy bien y se espera que tenga beneficios,
mucha gente querrá comprar sus acciones para recibir dividendos, y eso
aumentará el precio de las acciones.
Ya que tanto la marcha de la empresa como las variaciones en Bolsa son
impredecibles, se dice que la renta variable es una inversión de riesgo.
C) Fondos de inversión
Todas las inversiones, incluso las garantizadas por los Estados, tienen su riesgo. Es
por ello, que existe un tercer producto que trata de minimizar el riesgo repartiendo
el dinero entre distintas combinaciones de valores de renta fija o renta variable: los
fondos de inversión. UN FONDO DE INVERSIÓN por tanto es un paquete con
varios productos de inversión. Al comprar estos paquetes el riesgo es menor, ya
que si un valor dentro del paquete sale mal esto puede ser compensado por las
otros.
Estos paquetes pueden tener sólo activos de renta fija, sólo de renta variable, o una
combinación.
d) Fondos de pensiones
Los fondos de pensiones son un producto de inversión en los que se va a aportando
dinero de manera periódica. De esta manera se va acumulando un ahorro que se
podrá recuperar al llegar la jubilación.
A este respecto hay dos cosas que debemos tener en cuenta antes de firmar un
fondo de pensiones.
1. No hay liquidez. Es decir, no podemos recuperar nuestros ahorros hasta el
momento de la jubilación (también se puede en caso de incapacidad laboral)
2. Hay riesgo. Cuando deposito mi dinero en el fondo pensiones, habrá alguien que
se encargue de invertir esos ahorros en diferentes productos. Por este motivo, la
rentabilidad obtenida no está garantizada
LOS INTERMEDIARIOS FINANCIEROS
LOS INTERMEDIARIOS FINANCIEROS son agentes especializados en poner en
contacto a ahorradores e inversores. Tienen principalmente dos funciones
• Ponen en contacto a las personas que necesitan el dinero y a los que tienen
dinero ahorrado dispuesto a prestarlo. Es complicado que una persona
encuentre a otra a la que prestar su dinero en sus mismas condiciones.
• Tienen la capacidad de transformar los activos financieros, para que sean
del agrado de inversores y ahorradores en liquidez, riesgo y rentabilidad. Por
ejemplo, sería complicado que un ahorrador dejara su dinero durante 30
años a una persona para que pudiera comprar una casa. Sin embargo, el
banco actúa como intermediario, coge los ahorros de las familias y le ofrece
a cambio depósitos a la vista, de ahorro o a plazo, que las familias pueden
retirar en un plazo muy reducido si lo desean. Luego con ese dinero el banco
crea una hipoteca y le presta el dinero a quien quiera comprar una vivienda
y devolver el dinero en 20 o 30 años. Como ves, los pequeños ahorradores
reciben lo que quieren, tener sus depósitos disponibles, y el inversor
también, su hipoteca que le permite pagar su casa en 30 años.
Distinguimos dos tipos de intermediarios financieros:
1. Bancarios. Los activos financieros que ofrecen (cómo los depósitos de los
bancos) sirven como medio de pago: tienen capacidad para crear dinero.
2. No bancarios. No pueden ofrecer activos financieros válidos como dinero o
medio de cambio. No tienen capacidad para crear dinero.
Intermediarios financieros bancarios.
En España, los intermediarios financieros bancarios son el Banco de España, la
banca privada, las cajas de ahorro y las cooperativas de crédito.
A. El Banco de España. Es un intermediario financiero atípico en cuanto que no
presta dinero a empresas o familias, sino que es el banco de los bancos (presta a
los bancos españoles). Más adelante veremos que el Banco de España tiene
muchas más funciones de que dependen del Banco Central Europeo
B. Las entidades de depósito: Los bancos privados, cajas de ahorro y cooperativas
de crédito. Hay pequeñas diferencias entre los tres, pero tras las crisis han quedado
dos cajas de ahorros. Como hemos estudiado, los bancos, para obtener recursos,
captan fondos a través de depósitos (que pueden ser en cuentas corrientes, de
ahorro y fijos). Posteriormente, prestan dinero a familias, empresas y Estado,
manteniendo una parte de sus fondos en efectivo (RESERVAS) para cubrir una
posible retirada de depósitos. Es decir, cogen el ahorro de las familias y
empresas y se lo prestan, con unas condiciones, a quien lo necesite. Como
vimos, cuando prestan, están creando dinero.
• Banca privada: Sociedades de capital privado que captan depósitos del
público y ofrecen servicios de préstamos al consumo, hipotecas, leasing,
tarjetas de crédito, cheques, pagarés, etc. Buscan un beneficio para sus
accionistas.
• Cajas de ahorro: Son fundaciones privadas cuya labor financiera es
canalizar el ahorro popular y financiar a familias y pymes. Realizan
operaciones de depósito y préstamo. Una parte de sus beneficios se
reinvierte en la sociedad a través de su “obra social” como (becas o
patrimonio histórico artístico). Tras la crisis del 2008 hubo una importante
reestructuración de las cajas de ahorro debido al exceso de oficinas y la
elevada exposición al mercado inmobiliario que había incrementado de
forma notable la tasa de morosidad.
• Cooperativas de crédito: Son sociedades mercantiles privadas con una
doble condición: Sociedad cooperativa y entidades de depósito, cuyo objeto
social es servir a las necesidades financieras de sus socios. Los socios están
en régimen de libre adhesión y baja voluntaria, por lo que su capital es
variable. Un 20% de sus beneficios va a parar al Fondo de reserva Obligatorio
(FRO) y otro 10% se destina al Fondo de Educación y Promoción (FEP).
Los intermediarios financieros no bancarios.
Hay muchos intermediarios financieros no bancarios. Vamos a explicar los más
importantes:
A. Instituto de crédito oficial (ICO). Es un banco público que depende del
Ministerio de Economía y Hacienda. Al igual que el Banco de España, es un
intermediario financiero atípico, pues no capta recursos del público en general. Sin
embargo, tampoco recibe ingresos del Estado, por lo que tiene que
autofinanciarse. Para ello, el ICO pide prestado, y como el Estado español
garantiza sus pagos, el tipo de interés que tiene que devolver por estos préstamos
va a ser pequeño. Posteriormente prestará este dinero también a un tipo de interés
pequeño.
El ICO busca ayudar a empresas que contribuyan al crecimiento, al desarrollo del
país y a la mejora de la distribución de la riqueza. Por eso se centra en empresas
que puedan innovar, ecológicas y que tengan importancia cultural y social.
B. Compañías aseguradoras. Venden un activo financiero específico, la póliza de
seguros. Cuando la compañía de seguros vende las pólizas obtienen un pago todos
los años (o meses, según se contrate) pero se comprometen a indemnizar, dentro
de los límites pactados, un daño que sufra el asegurado (como el seguro de coche,
que me cubre los daños en caso de accidente).
Las compañías acumulan mucho dinero de todos los pagos de los clientes, Las
aseguradoras cogen todo este dinero y lo invierten en comprar títulos de renta fija o
variable, De esta manera están prestando dinero a aquellos que lo necesitan.
C. Fondos de pensiones privadas. Complementan las pensiones públicas de
jubilación que paga la Seguridad Social. Es decir, algunas personas que consideren
que no van a recibir una pensión suficiente o que no dispondrán de ahorros al
jubilarse, pueden contratar este activo financiero. Se aporta una cantidad todos los
meses durante muchos años hasta que llegue la jubilación. Este dinero se acumula,
junto con intereses, en un fondo que se recibirá al jubilarse.
Como el tiempo que transcurre desee que el ahorrador empieza a depositar dinero
hasta que lo recibe es mucho, estas empresas que manejan los fondos invierten en
títulos de renta fija o variable prestándoles así dinero a aquellos que lo necesitan.
D. Sociedades y fondos de inversión. Cuando los pequeños ahorradores quieren
invertir su dinero se encuentran con qué a veces pueden comprar sólo unas pocas
acciones, de manera que “se juegan todo a unas pocas cartas”. Por supuesto,
mucha gente no quiere asumir estos riesgos.
Los fondos de inversión cogen el dinero de muchos ahorradores y los invierten en
una especie de “paquetes” que contienen muchos valores. Así, el riesgo es menor,
ya que si pierdo dinero con unos valores lo puedo recuperar con otros.
De esta manera existen fondos de inversión que invierten en renta fija y otros en
renta variable. Por supuesto también se pueden combinar. Así, un ejemplo de renta
fija podría ser un fondo de inversión que combinara renta fija española, francesa y
alemana. Un ejemplo de renta variable podrían constituirlo un fondo de inversión
que combinara acciones de Inditex, Repsol y Movistar.
E. Empresas de leasing. El leasing es un alquiler con opción de compra al final del
contrato. Imagina que una empresa necesita comprar un bien de capital (una
máquina, por ejemplo) que cuesta mucho, pero no tienen el dinero suficiente. La
empresa de leasing comprará esa máquina a la empresa que lo fabrica, y se lo
dejará en alquiler a la empresa que lo necesita, que le irá pagando una cuota todos
los años (o meses). Cuando termina el periodo de alquiler, se puede devolver la
máquina a la empresa leasing, o bien comprarlo según el precio fijado en el
contrato.
F. Empresas de factoring. El factoring es otra forma en la que la empresa puede
conseguir el dinero que necesita sin tener que acudir a un banco. Las empresas, a
menudo, tienen una serie de derechos pendientes de cobro (gente que le debe
dinero a pagar en un tiempo determinado). El factoring consiste en la venta de todos
los derechos pendientes de cobro a una empresa denominada factor.
G. Sociedades de garantía recíproca (SGR). Ayudan a sus socios, normalmente
pequeñas o medianas empresas, a que consigan dinero para poder invertir. Actúan
como avalistas de los préstamos que éstas obtengan, es decir, en caso de que el
empresario no pueda pagar, la SGR se compromete a pagar en su lugar.
H. Sociedades mediadoras del mercado de dinero. Se dedican a la compra-venta
de activos financieros, pero no hacen ninguna transformación como hacían otros
intermediarios (recuerda: los bancos, por ejemplo, nos ofrecen depósitos y con
nuestro dinero prestan hipotecas, las aseguradoras nos ofrecen seguros y con
nuestro dinero compran valores de renta fija o variable). En este caso, los brokers y
dealers compran y venden sin más.
Hay dos tipos básicos:
• BROKERS. Se limitan a poner en contacto a compradores y vendedores (no
compran el activo), Los brokers simplemente cobran comisiones por poner
en contacto, y por tanto no sufren riesgo.
• DEALERS. Compran los activos y luego los venden. Lógicamente tienen un
mayor riesgo, ya que es posible que compres y si no encuentras vendedores
y tengas que vender más barato y perder dinero.
LA BANCA ÉTICA
La banca ética es una iniciativa surgida como alternativa a la banca tradicional,
cuyo principal objetivo es dar un nuevo enfoque a las prácticas y los servicios que
se prestan desde las entidades financieras basadas en sus beneficios para la
sociedad.
Principios de la banca ética: objetivos del nuevo modelo
La aparición de este nuevo enfoque obedece a una mayor conciencia de
ahorradores e inversores que abogan por un sistema financiero responsable,
transparente y que, sobre todo, responda a las necesidades de desarrollo humano
y social.
La asociación FETS (Financiamiento Ético y Solidario) explica los cinco principios
que se pueden situar en la base de las finanzas éticas:
Transparencia: los ahorradores e inversores tienen el derecho a saber cuál es el
destino de su dinero y en qué se está invirtiendo. Además, es fundamental que
exista claridad en la relación que les une con la entidad financiera correspondiente.
Utilidad social: los proyectos avalados por las corporaciones deben apuntar hacia
temas como la creación de empleo, la ayuda a la inversión socio-laboral o la
reducción de la desigualdad, entre otros.
Apoyo y negociación: las entidades no solo se centrarán en la recuperación de los
fondos prestados; harán lo posible por negociar y ayudar a sus clientes.
Viabilidad: las corporaciones que apoyen las directrices de la banca ética no
aprobarán proyectos inviables que pongan en riesgo el capital de las personas ni
perjudiquen los entornos donde se implementarán.
Responsabilidad: por un lado, la banca ética evaluará la responsabilidad del
inversor; por el otro, estudiará cada una de sus decisiones tomando siempre como
referente el desarrollo humano y social.
Entre los principales productos que ofrece la banca ética destacan las libretas de
ahorro para financiar proyectos sociales, las tarjetas de crédito solidarias para
donaciones, los fondos de inversión solidarios y los microcréditos para financiar
proyectos generadores de renta. Triodos Bank o Fiare Banca Ética son algunas de
las entidades más destacadas de la banca ética en España.
FRAUDES FINANCIEROS
En los últimos años, estos engaños se han multiplicado a partir de las posibilidades
que ofrecen las nuevas tecnologías y las redes sociales. Mantenerse atento e
informado es fundamental para evitar convertirse en víctima, perder dinero y poner
en riesgo la salud financiera.
Según define la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CMNV), “una estafa
financiera es una acción realizada por una persona o empresa que causa un
perjuicio económico a un tercero mediante engaño y con ánimo de lucro”. Y
aunque los fraudes que se valen de la tecnología han crecido mucho en los últimos
tiempos, no son los únicos.
Como parte de sus funciones para proteger a los inversores, el organismo ha
publicado una guía que recopila las estrategias más habituales que se utilizan para
“pescar” a las víctimas, cómo prevenirse y qué hacer si ya se ha caído en la trampa.
¿Cómo identificar una estafa financiera?
Lo primero es desconfiar de las promesas de grandes ganancias, en poco tiempo,
sin riesgo y con métodos infalibles. La mayoría de los engaños parten de asegurar
alta rentabilidad, lejos de los promedios que ofrece el mercado. Y siempre recuerda
que no existen inversiones sin riesgo.
Por otro lado, ¡ten cuidado con los chiringuitos financieros! Son entidades que
ofrecen y prestan servicios de inversión sin estar autorizadas por los organismos
correspondientes, que regulan y controlan los mercados de valores. Actúan al
margen de la legalidad y muchos son directamente estafadores encubiertos,
aunque utilizan las mismas herramientas comerciales que cualquier empresa
legítima.
Antes de confiar tu capital a un intermediario, verifica que la empresa se encuentre
en el registro de la CNMV, el Banco de España o Dirección General de Seguros y
Fondos de Pensiones. Puedes hacerlo de forma rápida pidiendo información a la
CNMV en el teléfono 900 535 015. Confiar en un chiringuito es una forma segura de
perder tu dinero.
Las estafas más frecuentes
Algunas de las prácticas más comunes que utilizan los chiringuitos financieros son
las siguientes:
Suplantación de identidad de entidades autorizadas: empresas no autorizadas
que utilizan elementos identificativos muy similares a los de una empresa legal.
Servicio de cuentas de trading financiadas ligadas a cursos de formación, que en
ocasiones cuestan miles de euros y nunca otorgan el acceso a la plataforma
prometida.
Fraude del técnico informático: se hacen pasar por un técnico informático de la
plataforma de inversión o de otra empresa conocida para solucionar un supuesto
problema en tu ordenador o móvil y así roban tus datos confidenciales.
“Recovery room”: empresas que contactan con personas que han sido víctimas
de chiringuitos supuestamente para gestionar la recuperación de las pérdidas.
Fraudes relacionados con criptoactivos: recuerda que, al no ser instrumentos
financieros regulados, los criptoactivos quedan fuera de la protección de las
normas vigentes en España y la Unión Europea sobre servicios financieros.
Esquemas Ponzi o piramidales: prometen grandes beneficios, pero solo ganan los
primeros inversores.
Phishing, smishing, vishing, pharming: técnicas que intentan conseguir las
contraseñas de acceso a cuentas bancarias, de valores, tarjetas, etc. para disponer
de los fondos. Utilizan correos electrónicos, SMS y llamadas telefónicas, entre
otros recursos.
Fraude en redes sociales: se utilizan para contactar posibles víctimas mediante
suplantación de identidad o perfiles falsos y para difundir todos los engaños
anteriores. También sirven para viralizar rumores falsos o información engañosa
para manipular el mercado.
Cada una de estas estrategias de engaño tiene sus propias características y están
extensamente descriptas en la guía de la CNMV. Es importante que las conozcas y
que estés muy atento para detectar a tiempo cualquier indicio.
¿Cómo protegerse de estafas y fraudes financieros?
Lo más importante es no entregar nunca dinero a una empresa o intermediario sin
verificar que figura en los registros de la CNMV, del Banco de España o de la
Dirección General de Seguros y Fondos de Pensiones. La CNMV pone a disposición
el teléfono de atención al inversor 900 535 015, donde puedes solicitar la
información.
Siempre desconfía de productos de inversión que prometen grandes rentabilidades
sin riegos y en poco tiempo.
Desconfía de cualquier propuesta de inversión que no hayas solicitado, sea por
teléfono, correo electrónico, redes sociales o cualquier otro canal. Cuanto más
tentadora sea la oferta, más cuidado debes tener.
Ten cuidado con ofertas de financiación o de inversión de entidades ubicadas en
países remotos, de las que es difícil obtener información.
Protege tus datos personales. No compartas tus claves con nadie y desconfía
siempre de los correos, mensajes o llamadas telefónicas que te pidan estos datos.
No sigas ningún enlace de un correo electrónico o SMS sin chequear el remitente.
Crea contraseñas complejas y protege tus dispositivos informáticos
adecuadamente.
Nunca tomes decisiones de inversión basadas únicamente en recomendaciones
de influencers o de redes sociales; siempre verifica la información con otras
fuentes.
No te dejes llevar por el “efecto manada”, un sesgo cognitivo que incita a actuar de
una forma, solo porque lo hacen los demás.
Nunca inviertas tu dinero en algo que no entiendas.
En resumen: no seas impulsivo, tómate tu tiempo para analizar con calma cualquier
propuesta de inversión, verifica la información y contrasta con varias fuentes.
Revisa en detalle la guía de la CNMV y compártela con tus allegados, especialmente
con los mayores. Como suele decirse, siempre es mejor prevenir que lamentar.