0% encontró este documento útil (0 votos)
50 vistas224 páginas

Manuscrito ARTEMISAS

El documento presenta una obra teatral titulada 'Artemisas' de Mariozzi Carmona Machado, que incluye un prólogo y varios cuadros dramáticos centrados en la interacción entre dos mujeres, Helena y María, en un contexto de tensión y violencia. A través de sus diálogos, se exploran temas de sufrimiento, resistencia y la lucha por la vida en medio de circunstancias adversas. La obra combina elementos de la realidad social con la intimidad de las experiencias personales de las protagonistas.

Cargado por

Carlos Arroyo
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como DOCX, PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
0% encontró este documento útil (0 votos)
50 vistas224 páginas

Manuscrito ARTEMISAS

El documento presenta una obra teatral titulada 'Artemisas' de Mariozzi Carmona Machado, que incluye un prólogo y varios cuadros dramáticos centrados en la interacción entre dos mujeres, Helena y María, en un contexto de tensión y violencia. A través de sus diálogos, se exploran temas de sufrimiento, resistencia y la lucha por la vida en medio de circunstancias adversas. La obra combina elementos de la realidad social con la intimidad de las experiencias personales de las protagonistas.

Cargado por

Carlos Arroyo
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como DOCX, PDF, TXT o lee en línea desde Scribd

1

ARTEMISAS
Mariozzi Carmona Machado
2

Página de Derechos Reservados

Artemisas, de Mariozzi Carmona Machado

© Mariozzi Carmona Machado

© Fundación Editorial El perro y la rana

© Compañía Nacional de Teatro

Logos institucionales
3

ÍNDICE

Prólogo --------------------------------------------------------------------------------------------

MUJERES, cuadro a dos voces -----------------------------------------------------

SEKINTANEJA -----------------------------------------------------------------------------------

MUJERMENTE HABLANDO -----------------------------------------------------------------

AL FINAL TROSVKY ---------------------------------------------------------------------------

CIMIENTOS ---------------------------------------------------------------------------------------

MUJERES CON HISTORIAS Y OTRAS QUE QUIEREN HABLAR ----------------


4

PRÓLOGO
5

MUJERES, cuadro a dos voces


6

“Subiendo la sagrada escalera de la luna se llena no sólo de viento la cara”


7

MUJERES, cuadro a dos voces

Personajes:

HELENA: Morena. De mediana estatura. Ojos intensos. De unos 25 a 30 años. Viste de uniforme
color kaki y botas. Lleva el pelo recogido.

MARÍA: De tez clara. Delgada, alta. De unos 25 a 30 años. Lleva una blusa blanca y falda negra.

Una Cellista.

Se ejecutará en ciertos momentos la "Canción de Helena", sólo por el cello hasta que llegue el
momento final en el que se deberá cantar por la actriz o que se escuche en off. La cellista estará
visible durante toda la jornada.

En el espacio escénico: el color del piso deberá ser terroso, aunque se sugiere que tome los
colores del cielo y el fondo lo dará un ciclorama que irá tomando los colores de la luz de montaña
de México en el transcurso de las horas.

Nada más unos costales apilados hasta formar una estructura alta estarán colocados según asistan
a la composición plástica y a la dirección.
8

(UNA MUJER ESTÁ EN EL PISO ACOSTADA CON LAS PIERNAS EN POSICIÓN FETAL. LA OTRA
ESTÁ A SU LADO ARRODILLADA CON GESTO DESESPERADO. PAUSA)

HELENA: …

MARÍA: No hagas esto.

HELENA: …

MARÍA: Me lo prometiste.

HELENA: Ya...

MARÍA: Por favor.

HELENA: …

MARÍA: ¿Me escuchas?

HELENA: …

MARÍA: Egoísta... malvada...

HELENA: No...

MARÍA: No tenía que confiar en ti...

(HELENA LE ESTIRA LOS BRAZOS Y HACE UN ESFUERZO. PAUSA)

HELENA: (GRITA) ¡Déjame ir!

(OSCURO. SE ESCUCHA UN SONIDO VIBRANTE, PENETRANTE. AL POCO TIEMPO SE OYE UN


GRITO SOBRECOGEDOR. SILENCIO. LUZ SÚBITA SOBRE HELENA SENTADA SOBRE ALGO
CON LA FALDA QUE DEJA VER SUS PIERNAS MUY JUNTAS. EL CABELLO CAE CON GRACIA
SOBRE SUS HOMBROS. LA CELLISTA EJECUTA UNA MELODÍA SUAVE QUE SE PIERDE EN
SEIS COMPASES. PAUSA)

HELENA: No es fácil mantener el decoro. Usted me está mirando, pero yo no puedo.


(MUEVE SUS OJOS LIGERAMENTE HACIA UN LADO Y OTRO. PAUSA) No la puedo mirar. No
es que no me atrevo...es que no puedo. Tengo que vigilar...Estoy...hace mucho o hace
poco aquí. Debo esperar la señal de partir. No… no haga movimientos... no haga ningún
ruido, no miraré. Usted no entiende... (SILENCIO. SE OYE ALGO) Le he dicho que no haga
ruidos. Si insiste en hacer sonidos ellos vendrán. (SILENCIO) Y usted no sabe lo que es ser
golpeada. Qué va a saberlo usted. Si con mirarla nada más se puede saber que usted tiene
9

pocos rasguños en la carne y el alma. Nada puede usted saber de ser desnudada y
violada... No… no sabe usted de ello.

(RUIDO HUMANO Y ACORDE DISCORDANTE DE VIOLONCELLO)

HELENA: Pero insiste en distraerme. (SE RÍE) ...Las que son como usted no saben de las
que somos como yo. No puedo mirarla, pero siento... puedo sentir que me mira molesta.
No me odie que yo no la odio. Le digo esto porque tengo instrucciones. En su momento la
dejaré ir. Pero si no me hace caso, no vendrán los míos sino esos que se van a meter
dentro de usted rasgándole ropa, piel, vagina y huesos...

(TOS. LUZ SOBRE MARIA)

MARIA: Yo no hago sino lo que me ordenan.

HELENA: Pero lo hace fatal.

MARÍA: Tengo sed.

HELENA: Y yo.

MARÍA: Toca la ración. No finja que no lo sabe.

(MARÍA SE RASCA DESESPERADAMENTE. SE QUEJA)

HELENA: Se ha roto la piel. Pare. No haga eso.

MARÍA: Para no ver usted sabe.

HELENA: Por favor, siéntese.

MARÍA: No quiero.

HELENA: No me haga molestar.

MARÍA: Mire, estoy de pie porque ya no aguanto las nalgas...no me puedo ni sentar, ni
acostar… ¿Satisfecha?

HELENA: Usted no hizo caso de las instrucciones.

MARÍA: Qué instrucciones ni qué nada. Estamos en una pocilga. Aquí cualquiera se
enferma... Todo es un asco... Todo está enfermo.

HELENA: No me dé partes. No tengo qué ver.

MARÍA: (RÍE) Está loca.


10

HELENA: Por favor...tome asiento.

(MARÍA SE ECHA A REIR TAN FUERTE COMO PUEDE. HELENA CONTINÚA SIN MIRARLA.
PAUSA)

MARÍA: ¿En el recibo o en el comedor?

HELENA: En su real culo.

MARÍA: (RIÉNDO) ...A veces es graciosa.

HELENA: SHSSSSSS.

MARÍA: Venga a callarme.

HELENA: Silencio dije.

MARÍA: ¿No me va a pegar?

HELENA: ¿Qué dice?

MARÍA: Escuché cómo maltratan aquí a la gente.

HELENA: No sé de qué habla.

MARÍA: ...No parece mujer.

HELENA: No me importa lo que usted crea.

MARÍA: Me duele el vientre.

HELENA: Ahí hay canela. Tome un poco de agua de la cantimplora y haga una infusión. Eso
la aliviará.

MARÍA: ¿Y para que me quiere aliviada?

HELENA: Para que se calle.

MARIA: Monotemática.

HELENA: Usted.

MARÍA: Tú.

HELENA: Siéntese le digo.

MARÍA: Por favor.


11

HELENA: (SUAVE) No me sirve agotada. Le pido que por lo menos se agache. Ahí donde
está es un blanco fácil.

(MARÍA SE QUEDA TRANQUILA. SUSPIRA)

MARÍA: Se lo podría creer.

HELENA: Mencionó que le dolía el vientre. Hágase la infusión.

MARÍA: Ya pasa...ya pasa.

HELENA: Cuando salga de aquí tendrá que caminar mucho. Nadie la va a cargar.

MARÍA: ...Mis niños.

HELENA: Están mejor que usted, no lo dude.

MARÍA: ¿Tiene hijos?

HELENA: No puedo contestarle.

MARÍA: Es no más para hablar de algo.

HELENA: Es no más para "hacer" ruido con algo. Usted se quiere morir.

MARÍA: Ya no sé.

HELENA: ¿Se sentará?

(MARÍA SE SIENTA. SILENCIO)

HELENA: …

MARÍA: Es usted hermosa. ¿Cómo es que alguien como usted se mete en estos líos?

HELENA: Para que gente como usted tenga una tierra decente donde vivir.

MARÍA: Ay, por favor...

HELENA: Ya lo dijo.

MARÍA: Tengo todos mis años escuchando tamaña exageración.

(HELENA SE LEVANTA Y LA ENFRENTA)

HELENA: ¿Exageración? ¿Qué sabes tú de todo esto?... ¿cómo llamas exageración a algo
que implica la vida?
12

MARÍA: Ya... ya... No quise ofender. Pero mira... dejemos eso de "Usted” y déjame decirte
que tengo muchos alumnos perdidos en esta guerrilla.

HELENA: No sabes nada.

MARÍA: Sólo soy maestra. Tal vez no sepa nada de "esto" pero sé el daño que sufren las
familias de esos niños y niñas secuestrados.

HELENA: Mejor te callas.

MARÍA: ¿O qué?

HELENA: O te callo.

MARÍA: …

HELENA: …

(RUIDO LEJANO DE HELICÓPTEROS.)

MARÍA: Estaba amamantando a Gabriela.

(ENTRA EL CELLO. MELODÍA SUAVE PERO CRISPANTE QUE DURARÁ UNOS OCHO
COMPASES. PAUSA. HELENA VUELVE A SU SITIO. MARÍA SE COLOCA LEJOS.)

MARÍA: Y José Augusto, el otro gemelo, se me iba a subir en las piernas para tomarme el
pecho derecho. Sabía que a su hermana Gabriela le gustaba el izquierdo.

HELENA: Sabia.

MARÍA: Y me los arrancaron.

(SILENCIO)

MARÍA: Y me arrastraron por la casa con los pechos expuestos y goteando leche.

(SILENCIO)

MARÍA: Y la sensación es horrenda. Por días se manchaba mi blusa a las horas en que los
amamantaba... era que ellos pensaban en mí.

HELENA: Um.

MARÍA: Me sentí mutilada.

HELENA: ¿Se siente mal?


13

MARÍA: No me siento.

HELENA: Debe tener fiebre. Está desvariando. Usted es terca.

MARÍA: Te da igual. ¿Qué puede importarte a ti si tengo fiebre o si mis hijos murieron de
hambre o si su lengua quedó pegada a mis pezones? Para ti no más son “rasguños de piel
y de alma"…

HELENA: Tienes razón. No me importa.

MARÍA: Pero siempre estás pendiente de mi salud.

HELENA: Eres un canje. Estoy pendiente de mi canje. Y ahí donde te encuentras eres una
mierda de blanco móvil.

MARÍA: Y tú una burguesa con aires de revolucionaria. No me jodas con tus alegatos de
justicia.

(HELENA MIRA A MARÍA. PAUSA)

HELENA: Si no te sientas, te disparo.

(SILENCIO TENSO. HELENA SACA UN ARMA DE SU CINTURÓN Y LA PREPARA. PAUSA.


MARÍA SE SIENTA MUY MOLESTA. HELENA, VUELVE A ASEGURAR EL ARMA Y SE LA
GUARDA. PAUSA)

MARÍA: ¿Me ibas a matar?

HELENA: No.

MARÍA: ¿Me ibas a matar?

HELENA: Dije "disparar".

MARÍA: Y un disparo tuyo debe ser terriblemente certero... Parece mentira, pero... se te
ve en la cara. No pensé que a las mujeres se le pudiese poner tal expresión en el rostro...

HELENA: …

MARÍA: Me das miedo.

HELENA: Ta bueno. Deberías tenerlo presente.

MARÍA: Y si vas a matarme en cualquier momento, ¿por qué te preocupas?

HELENA: …
14

MARÍA: Sí... ya me dijiste: soy un canje.

HELENA: …

MARÍA: Pero, ¿por qué yo?

HELENA: …

MARÍA: Pienso todo el tiempo que se han tenido que equivocar.

HELENA: …

MARÍA: Soy una pobre y simple maestra. No tengo ninguna información.

HELENA: ¿Puedes hablar un poco más bajo?

(SILENCIO. HELENA SE REVISA EL BRAZO IZQUIERDO PARECE DOLERLE, PERO


INMEDIATAMENTE SE COMPONE. PAUSA)

MARÍA: ¿Qué te pasa?

HELENA: Shsss.

MARÍA: SÍ... bajaré la voz...

HELENA: ¿Ves aquellos riscos?

MARÍA: ¿Cuáles... (SEÑALA CON LA MANO) ésos? 10

HELENA: ¡Torpe! ¡No señales!

MARÍA: No soy adivina...

HELENA: Pero sí desatinada... Esto no es una película gringa... ni eso es escenografía...


esos riscos tienen gente que, al menor asunto extraño aquí abajo, nos barrerán.

MARÍA: ¿Y?

HELENA: No son de los nuestros.

MARÍA: Ni míos. No quiero nada de aquí. No quiero a nadie aquí.

HELENA: Ah...

MARÍA: A ti te pasa algo... te has puesto hasta pálida...

HELENA: Nada. No me pasa nada.


15

(HELENA SE MUEVE FELINAMENTE. EN POCOS PASOS SE COLOCA CERCA DE MARÍA)

MARÍA: ¿Cómo hiciste eso?

HELENA: ¿Qué?

MARÍA: Caminar así... venirte así.

HELENA: No sé a qué te refieres.

MARÍA: Pos que hace un instante estabas allí…

HELENA: ¿Tomarás el agua para el té?

MARÍA: No.

(HELENA HACE EL INTENTO DE IR POR EL AGUA, PERO MARÍA LLEGA PRIMERO Y TOMA LA
CANTIMPLORA. PAUSA. SE LA LLEVA A HELENA. SE LA OFRECE. HELENA VA A TOMARLA
CON SU MANO IZQUIERDA PERO LA RETIRA SÚBITAMENTE. MARIA LE ACERCA LA
CANTIMPLORA A LA BOCA, PERO HELENA LA APARTA SUAVEMENTE CON SU MANO
DERECHA.)

MARÍA: Te pasa algo. Eres rápida para el caminar... pero no para agarrar las cosas.

HELENA: El agua.

MARÍA: Ah, perdona.

(HELENA TOMA EL AGUA CON SUS DOS MANOS, PERO SE NOTA QUE LA IZQUIERDA LE
MOLESTA. PAUSA)

HELENA: Gracias.

(HELENA SE DESPLAZA ÁGILMENTE. MARÍA LA MIRA. HELENA SE SIENTA. MARÍA SE


SIENTA. PAUSA)

HELENA: Bien.

MARÍA: ¿Porque me senté?...

HELENA: …

MARÍA: La verdad estoy cansada, muy cansada.

HELENA: …
16

MARÍA: Y tú estás muerta.

(SILENCIO)

MARÍA: Digo, literalmente. En todo el tiempo que llevamos aquí no te he visto dormir.

HELENA: …

MARÍA: ¿Sabes que no dormir puede enloquecer?

HELENA: …

MARÍA: Amén de que puede producir una serie de trastornos a la salud.

(HELENA RESPIRA HONDO. PAUSA)

MARÍA: "Trastornos a la salud” … pero, qué he dicho... qué más trastornos... (COMIENZA A
REÍRSE) Sí... sí...

HELENA: …

MARÍA: (RÍE A CARCAJADAS) Si no hay peor trastorno... que este que estoy padeciendo...

HELENA: Shsss.

MARÍA: (RIÉNDO A MÁS NO PODER) ... ¿No es cierto?... ¿Me dirás que no es cierto?...

HELENA: …

MARÍA: Tú misma... (SE VA CALMANDO) Tú misma estás padeciendo... claro que ya


estamos locas...

(HELENA SE LEVANTA. MARÍA SE QUEDA QUIETA Y MUDA. HELENA SE TOCA SU MANO


IZQUIERDA Y LUEGO EL BRAZO. PAUSA)

HELENA: ¿Por qué no puedes estar callada, aunque sea un momento?

MARÍA: ¿Y tú me lo preguntas?...

HELENA: …

MARÍA: ¿Qué sé yo si en un segundo, luego de que decidas qué responderme, justamente


esa respuesta sea un disparo en mi frente o en medio de mis pechos...?

(SILENCIO)
17

MARÍA: Tú me tienes a mí con dos opciones nada más. Yo quiero tener una sola opción
para mí: VIVIR.

(SILENCIO. HELENA TOSE. PAUSA)

MARÍA: O nos matan a ti y a mí esos de allá arriba o nos alcanza el frío de estas montañas
y nos termina de congelar cualquier noche de estas.

HELENA: Tú te mueres si sigues de idiota.

MARÍA: ¿Soy idiota por querer hablar?

HELENA: …

MARÍA: ¿Soy idiota por intentar mover mi cuerpo para que sienta que aún tiene vida?

HELENA: …

MARÍA: ¿Soy idiota por decir lo que pienso?

HELENA: Eres idiota por estar siendo un blanco y no mío justamente.

(MARÍA SE IMPRESIONA. SU EXPRESIÓN CAMBIA CASI A PÁNICO. PERO LUEGO SE


CONTROLA. VA Y SE SIENTA. PAUSA)

HELENA: Tienes muchos bríos después de que estabas con tus dolores... Sería bueno que
dejaras energías porque si nos dan orden de partida, será mucho lo que tendrás que
andar.

MARÍA: ¿Caminar?

HELENA: …

MARÍA: (IRÓNICA) ¿Pero hacia dónde? Si estamos en medio de la nada... en quién sabe
qué montaña o risco, porque tú no me has dejado salir de estos pocos metros... ¿esto es
Huatulco y no me he enterado?...

HELENA: Ja.

MARÍA: JAJAJA... ¿Por qué no lo haces? ¿Es que si te ríes se te quita el mando?

HELENA: Ya será cosa de unos días... de horas quizá.

MARÍA: ¿Qué?

HELENA: Lo que tiene que suceder.


18

MARÍA: ¿El canje o mi muerte?

HELENA: Tu partida...y la mía.

MARÍA: Siento que han pasado años... que no conozco mi vida antes de esto... del
secuestro... de ti.

HELENA: No exageres.

MARÍA: Claro, a ti te da igual permanecer en esta porquería o dormir o comer o no… pero
a mí sí me importa mi vida... mis hijos, mi trabajo... mis cosas.

HELENA: Y tu hombre...

MARÍA: Soy viuda.

HELENA: ¿Segura?

MARÍA: (MOLESTA) ¿Cómo que "segura"?

(MARÍA SE LEVANTA Y SE LE ENFRENTA A HELENA)

HELENA: (ENFRENTANDO A MARÍA MUY CALMADA) Digo... ¿viste su cadáver?

MARÍA: (SILENCIO) ... Pues...

HELENA: ¿Te habías casado con él?

MARÍA: No.

HELENA: …

MARÍA: ¿Por qué eres tan hiriente?

HELENA: No lo tomes así. Es que no puedes asegurar que eres "viuda".

MARÍA: ¿Insinúas que pueda ser mentira?

HELENA: Olvídalo.

(MARÍA SE VA ENCIMA DE HELENA Y LOGRA SOMETERLA, PERO LUEGO DE UNOS


SEGUNDOS HELENA SE LA QUITA DE ENCIMA TOMÁNDOLA POR EL CUELLO Y LA ECHA AL
PISO HASTA HACERLA QUEJARSE)

MARÍA: ¡Suéltame! ¡Suéltame desgraciada!

HELENA: ¿Te quedarás quieta?


19

MARÍA: ¡Sí! ¡Sí! ¡Sí!

(HELENA LA SUELTA. MARÍA SE RETIRA DE UN SALTO Y SE TOCA LA GARGANTA)

(SILENCIO)

MARÍA: ... Me ibas a ahorcar, ¿no?

HELENA: ...

MARÍA: ... Si no me disparas me ahorcas.

HELENA: Si no te levantas de allí, tendrás mojada la espalda y tendrás que pasar la noche
empapada y eso sí que te va a ahorcar la voluntad.

(SE ESCUACHA PIANISSIMO EL CHELO. ES UNA MELODÍA... LA QUE SE ESCUCHARÁ COMO


UN RUMOR CON LA VOZ DE HELENA O CANTADA POR OTRA CANTANTE. LA MELODÍA
INVADE EL LUGAR, PERO SE PIERDE POCO A POCO. PAUSA. MARÍA SE LEVANTA
LENTAMENTE, Y SE SIENTA, SE ACOMODA EL CABELLO Y AÚN SE TOCA LA GARGANTA
COMO SI LE DOLIERA. MIRA RABIOSA A HELENA)

MARÍA: Maldita hija de...

HELENA: También el culo se te mojará.

(MARÍA SE LEVANTA DE MALA GANA Y VA A SENTARSE SOBRE EL FAJO DE COSTALES. SE


ARROPA. NO LE QUITA LA MIRADA A HELENA QUIEN SE ACERCA A LOS COSTALES Y SACA
DE UN MORRAL UNA LATA QUE ABRE. SON FRIJOLES. SIRVE A MARÍA EN UN CUENCO DE
BARRO Y SE QUEDA ELLA CON LA LATA. MARÍA TOMA DISPLICENTE EL CUENCO, LO HUELE
Y LO MIRA CON REPULSIÓN. HACE EL ADEMÁN DE BOTARLO, PERO HELENA LA ADVIERTE:)

HELENA: ¡Si lo botas comerás este barro, vieja de mierda!

MARÍA: ¡Pero están podridos!

HELENA: Tú escoges.

(HELENA BEBE DE LA LATA Y MASTICA COMO SI NADA. SE OYE DE NUEVO EL CELLO CON
LA MELODÍA DE LA CANCIÓN DE HELENA. MARÍA ALEJA EL CUENCO CON LOS FRIJOLES Y
LO ACERCA A SU BOCA... COMIENDO CON ASCO. SE PIERDE LUEGO DE UNOS SEIS
COMPASES LA MELODÍA. PAUSA)

MARÍA: De verdad, no puedo...


20

(HELENA TERMINA DE COMER Y GUARDA LA LATA EN EL MORRAL. LUEGO AVANZA AL


CENTRO COMO QUE SI ESPERARA ALGO. PAUSA LARGA. MARÍA COME OBLIGADA.)

HELENA: No hay nada más para comer. Pero, si sabes cazar...

MARÍA: ¿Qué?

HELENA: No te asustes... es posible que el canje esté cerca.

MARÍA: Sé cazar fíjate.

HELENA: Excelente.

MARÍA: Pero, no creas que lo haré para ti.

HELENA: Yo sé procurarme mi alimento.

MARÍA: No lo dudo. He visto mucho gusano suelto...

HELENA: …

MARÍA: (PERCATÁNDOSE DE LO QUE HA DICHO) Son nutritivos... sí...

HELENA: Y sabrosos.

MARÍA: Oh... bueno...

HELENA: Ya pronto entrará la brisa de la tarde...

MARÍA: Conoces muy bien estos tierrales...

HELENA: …

MARÍA: Ya les tendrás hasta cariño y gusto...

HELENA: De estas montañas salieron mis abuelos...

MARÍA: Pero, una mujer de estas tierras no eres...

HELENA: ¿Y por qué no podría serlo?

MARÍA: No te ves propiamente como una de nuestras gentes... hay una mezcla en ti...
pero no justamente autóctona...

HELENA: Pos de aquí cerca soy.

MARÍA: Si tú lo dices.
21

HELENA: Me recostaré un momento.

MARÍA: ¡Qué!

HELENA: …

MARÍA: ¿Qué tú...?

HELENA: ...

MARÍA: ¿Recostarte?...

HELENA: ¿Hay algo extraño en decirlo?

MARÍA: No pos... no más que no te hacía en tales menudencias... Además... podría


escaparme...

HELENA: No lo harás.

MARÍA: ... ¿Y cómo estás tan segura?

HELENA: Porque te vas a dormir ya.

(SILENCIO. RUMOR DE VIENTO. CAMBIO LUMÍNICO MUY DELICADO.)

MARÍA: ¿Sabes? Por primera vez te concedo razón. Pero, como no tenemos nada más qué
hacer que no sea esperar a que te llamen... quiero que me digas la verdad.

HELENA: ...

MARÍA: Por favor.

HELENA: …

MARÍA: ¿Seré canjeada?

HELENA: (SE VE AGOTADA, SE TOCA SU MANO IZQUIERDA. PAUSA) Sí.

MARÍA: (SUSPIRA) ¿Me odias?

HELENA: No.

MARÍA: …

HELENA: ¿Satisfecha la señora?


22

(MARÍA SE ACERCA A HELENA Y CASI LA TOMA POR LOS HOMBROS, PERO ESTA CON UN
MOVIMIENTO DE MANO LA DETIENE IPSO FACTO. PAUSA

MARÍA: ¿Por qué a mí?

HELENA: No tengo autorizado darte esa información. Y no te me acerques así y jamás


intentes tocarme.

MARÍA: No me lo quieres decir para mostrarme que eres tú la que manda.

HELENA: Sin duda no necesito mostrar mi mando contigo ni con nadie.

MARÍA: ¡Pero eres cruel e intolerante!

HELENA: Así se hace esto.

MARÍA: ¿Y lo enseñan? ¿Enseñan a ser cruel e intolerante? ¿Dónde queda esa escuela, mi
Generala?...

HELENA: …

MARÍA: Te miro y me recorre una cosa extraña... un temblor... no sé... Siento que podrías
saltar sobre tu presa de manera tan fiera... tan dura... sin contemplación...

HELENA: …

MARÍA: ¿Cómo es posible que una mujer llegue hasta esto?... Y no me des lecciones de
¿qué sé yo de esto? porque no se necesita ser muy inteligente para ver que, lo que se
toma por la violencia, es un robo, sea la causa que sea... y si se trata de seres humanos
peor... ¡PEOR!... ¿Hasta cuándo en estas tierras se van a tomar los niños y las mujeres
como pedazos de palo, o gallinas para torcerles el pescuezo?... ¿No hay nadie que
entienda que una mujer es sagrada?... Una mujer es un pedazo mismo de mundo, que es
la que sostiene la vida y la da... ¡Es que no se dan cuenta los tuyos o los míos de que la
sangre de quien sea que se derrama se cobra tarde o temprano, y si es de una mujer hasta
los cimientos mismos del universo buscarán escupir su lava o sus aguas inmensas que irán
arrasando... arrasando... arrasando!...

(PAUSA LARGA)

HELENA: Estás en tu derecho de decir lo que quieras...

MARÍA: Eres una mujer...y tu mirada no es de mujer...

HELENA: …
23

MARÍA: Yo diría que... que...

HELENA: ...Ahora es experta en ojos, la señora...

MARÍA: Búrlate. Saca algo de ese pecho que se va a reventar de callar tanto... de ese
corazón que quiere saltar en llanto...

HELENA: …

MARÍA: Quisiera que pagaran muy caro esto que hacen... esto que me han hecho.

HELENA: …

MARÍA: ¿Qué me has hecho tú?

HELENA: No me creerías si te digo que no fue a intención... por lo menos no de mi parte.

MARÍA: Está bueno... tu cinismo podría convencerme...

HELENA: ¿Por qué?... no te obligo a que me creas...

MARÍA: Ni los hombres miran así... pareces un...

HELENA: (SONRIENDO) ¿Un gato de montaña?

MARÍA: ¡Eso! ¡Es eso! Pareces un gato de montaña... miras como un gato... ese brillo...

HELENA: …

MARÍA: No me da gusto.

HELENA: No tienen que darte gusto mis ojos... no los mires.

MARÍA: Pero si yo no quiero mirarlos. Eres tú... haces que me busquen por todos lados...

HELENA: Hacen su trabajo. Ahora sí, acuéstate y yo haré una breve pausa.

MARÍA: Son fuego tus ojos... y bonitos también, hay que decirlo.

HELENA: Si no quieres asustarte más, no los veas de noche.

(SILENCIO)

MARÍA: (PAUSA) También te concedo razón en esto que has dicho. Yo creo en los
misterios de las cosas, de la vida... de las gentes...

HELENA: …
24

MARÍA: ¿No me dejarás morir si no se da el canje, ah?

(HELENA ES LA QUE SE ACERCA UN POCO A MARÍA. PAUSA)

HELENA: No te lo repetiré: no morirás, aunque no se dé el canje. Pero, no tientes la


suerte. Cuando te diga que corras y te alejes, es eso: Correr y alejarse.

MARÍA: ¿Y por dónde?... Sufro de miedo a las alturas... no me atrevo ni a mirar hacia ese
risco.

HELENA: A la hora de poner tu vida a salvo no lo durarás ni un segundo. Pero, descuida...


el camino de huida te lo diré en su momento.

MARÍA: No sé...

HELENA: ¿Desconfías?

MARÍA: ¿Por qué habrías de ayudarme?

HELENA: Tal vez porque soy mujer.

(SILENCIO)

MARÍA: (SONRIE) Y gato.

HELENA: ¿Tienes más que decir? ¡No!... guarda las fuerzas.

MARÍA: ¡Je! No puedes callarme... eso no has podido.

HELENA: A mi señal, corres. Es posible que quedes sola y tienes que ser fuerte. Llévate el
agua.

MARÍA: Parecemos amigas…

HELENA: No exageres.

MARÍA: …Hablando de lo que hay que llevarse para no sufrir en el viaje.

HELENA: Yo no puedo llevarme nada.

MARÍA: Claro, tú sobrevives como sea... te dieron clases de eso...

(SILENCIO)

HELENA: A veces eres graciosa.

MARÍA: En esta situación no queda de otra.


25

(SUENA UN WALKIE TALKIE. EL SONIDO ES FUERTE Y SORPRENDE A LAS DOS MUJERES.


MARÍA SALTA Y HELENA CONTROLADAMENTE CORRE HACIA EL MORRAL. NO SABEMOS
QUÉ HABLA. SOLO SE VE QUE HELENA ESCUCHA Y LUEGO DE UNOS INSTANTES ASIENTE.
INMEDIATAMENTE LE HACE UNA SEÑAL A MARÍA Y CON MANO LE ORDENA QUE SE
ACUESTE. MARÍA ASIENTE Y CAMINA HACIA LOS COSTALES. CAMBIO LUMÍNICO. MARÍA SE
ACUESTA POCO A POCO MIENTRAS SE ESCUCHA UN FRAGMENTO DE LA CANCIÓN DE
HELENA:)

Vida

Vida

Ay, vida... te me vas

Te me vas

La ofrenda que das

Ahí va

No más

No son rosas

Que del camino tomé

Flores, flores rojas

Manchadas de esta piel

Vida

Vida

Ay, vida... te me vas

(MIENTRAS SIGUE LA CANCIÓN LA ATMÓSFERA CAMBIA A FUCSIA Y NARANJA. MARÍA SE

RECUESTA. HELENA SE PIERDE DE VISTA)

Te me vas

Te me vas...
26

Te me vas como el día

Que en la cima

Mira y mira la paloma dormitar

Mira y mira al amante que se va

Te me vas

Te me vas

Te me vas

Cariño de mi vida

Deja ya

Mi volver

Mi camino

Destapado

Vida mía

Te me vas

Te me vas

Vida mía

Me dejas vida

Y dejo

que me dejes

Yo me voy

Me voy

Como te vas

Como te vas

Así te vas
27

(SILENCIO. SIGUE LA MELODÍA CON EL CELLO. LA LUZ VA DANDO PASO A UN ANOCHECER


AZULADO QUE ATRAVIESA UN INTENSO HAZ DE LUNA LLENA. ENTRA HELENA VESTIDA
CON UN TOQUE DE SOLDADERA, CON EL PELO SUELTO, FALDA LARGA CON CINTURÓN,
CHAQUETA Y BLUSA MUY BLANCA QUE SE DEJA ENTREVER. LLEVA BOTAS Y CORREAJE DE
BALAS QUE LE CRUZA EL PECHO. ESTÁ IMPECABLE. EL COLOR DEL TRAJE ES VINO TINTO Y
CON ADORNOS Y LAS BALAS DORADO MATE. HELENA SE COLOCA JUSTO EN EL HAZ DE
LUNA. PAUSA LARGA. MARÍA, QUE PARECÍA DORMITAR, SE INCORPORA AL VERLA LLEGAR
Y SE QUEDA PASMADA CON LA VISIÓN DE HELENA. SALE LA MELODÍA. PAUSA.)

MARÍA: ¡Tonantzin Guadalupe!

(SILENCIO)

HELENA: Te llamaré por tu nombre y nada más. Entonces correrás por donde me viste
aparecer.

MARIA: ¿Qué?

HELENA: …

(HELENA SALE DEL HAZ DE LUZ Y COMIENZA A DESPLAZARSE EXTRAÑO. COMO QUE SI
AGUARDARA LA ENTRADA DE ALGO O ALGUIEN. PAUSA.)

MARÍA: ¡No me has dicho nada!

HELENA: Ya hablé.

MARÍA: Oh, no… por Dios... No me dejes sin decirme.

HELENA: …

MARÍA: No sé... apareciste así... de repente...

HELENA: …

MARÍA: ¿Y por qué te vestiste así?... ¿Es tu uniforme de guerra? Oye... además no pude
distinguir por qué sitio exacto llegaste... la luz de la luna me encandiló...

HELENA: Sólo diré tu nombre.

MARÍA: ¿Y lo sabes?

HELENA: María.

MARÍA: ¿Y tú?
28

HELENA: Helena.

MARÍA: Me has dicho tu nombre así no más...

HELENA: Así me llaman. Pero no importa si lo nombras a mil cuando te largues.

MARÍA: Así te dicen... o sea que no es tu verdadero nombre.

HELENA: María, eso no tiene importancia. La situación es delicada no la hagas terrible.

MARÍA: ¿Yo la hago terrible?

HELENA: Parecieras no caer en cuenta de que de aquí en adelante el peligro aumenta.


Recuerda, te diré una sola vez: María.

MARÍA: Pinche vieja...

HELENA: Más Pinché tú.

(SILENCIO)

MARÍA: Y si me dices mi nombre de qué me sirve...

HELENA: Ya verás que te sirve.

MARÍA: ¿Qué hago cuando llegue el Canje?

HELENA: Nada. Soy yo la que haré.

MARÍA: El momento está cerca, ¿verdad?

HELENA: Sí.

MARÍA: …

HELENA: Ve y toma el agua que dejé fuera del morral.

(MARÍA OBSERVA DETENIDAMENTE A HELENA, VIÉNDOLA DE ARRIBA A ABAJO. LUEGO,


OBEDECE. MIENTRAS MARÍA VA A LOS COSTALES. HELENA REVISA SU MANO IZQUIERDA.
SUSPIRA. SILENCIO.)

MARIA: (REGRESANDO CON UNA CANTIMPLORA SE COLOCA CERCA DE HELENA) Siempre


tuviste.

HELENA: No. Había que buscarla en el risco.

MARÍA: ¿Y cuándo lo hiciste? Está llena la cantimplora.


29

HELENA: Los gatos son sigilosos... no lo olvides.

(AMBAS MUJERES SONRIEN)

MARÍA: Sigo pensando que todo esto es absurdo.

HELENA: De cosas absurdas va la vida, mujer...

MARÍA: ¿Y tú no tienes un hombre o un Comandante a quien querer?

HELENA: Te sorprenderías de saber a quién quiero yo.

MARÍA: (PENSATIVA) …Um...

(VUELVE A SONAR EL WALKIE TALKIE. LAS DOS MUJERES SE MIRAN... PERO HELENA NO
CONTESTA. PAUSA.)

MARÍA: ¡La cosa esa te llama!

HELENA: Shsss.

MARÍA: ¡Pero puede ser el Canje!

HELENA: Vete detrás de los costales.

MARÍA: ¡Pero!

HELENA: ¡Que te vayas!

(MARÍA OBEDECE Y SE VA DETRÁS DE LOS COSTALES. INSISTE EN ASOMARSE.)

HELENA: ¡Que no se te oiga ni la respiración, mujer imprudente!

MARÍA: Sí... sí, mi Generala.

(MARÍA SE OCULTA. PAUSA.)

HELENA: Shsss.

(RUIDO DE VOCES. HACES DE LUCES QUE SEMEJAN LINTERNAS QUE BUSCAN. HELENA
ESTÁ DEBAJO DEL HAZ DE LUNA. SE ACOMODA SUS CORREAJES DE BALAS. SE VA AL
CENTRO DE LA ESCENA. VOCES.)

VOZ 1: ¡Camarada, el encargo está aquí!

VOZ 2: Venga, Camarada.


30

VOZ 1: No podemos acercarnos. Nos vigilan desde el otro risco.

MARÍA: ¡No vayas Helena!

HELENA: ¡Calla!

VOZ 1: Si no viene iremos por usted y la rehén.

(HELENA SOLO MIRA. PAUSA.)

VOZ 2: Venga, no hay tiempo que perder...

MARÍA: ¡No les creas... no vayas!...

HELENA: ¡María!

VOZ 1: jAh, Pinche vieja!

MARÍA: ¡Helena ven conmigo!

HELENA: ¡María!

(VEMOS QUE SE PROYECTA LA FIGURA DE UN HOMBRE QUE SE ACERCA A HELENA.)

VOZ 1: ¡La vieja se ha dado cuenta!

VOZ 2: ¡Dispárale cabrón!

MARÍA: ¡Helena por Dios!

HELENA: ¡Vete, María! Esta es cosa mía.

MARÍA: Pero tú me prometiste...

HELENA: ...

VOZ 1: Están rodeadas. El canje ha sido nulo.

HELENA: ¡Qué se aleje el mal nacido que tengo enfrente!

MARÍA: ¡No sé dónde ir! ¡No me hagas esto!

HELENA: ¡María!

VOZ 1: Tú y María de aquí no salen.

MARÍA: ¡Malditos hijos de la chingada!


31

VOZ 2: ¡Dispárenles, ahora!

HELENA: (GRITA CON FUERZA) ¡María!

(OSCURO SÚBITO SEGUIDO DE UN ESTRUENDO. EL LUGAR SE ESTREMECE. DESTELLOS DE


LUZ. SE ENCIENDE RÁPIDAMENTE EL ESCENARIO. HELENA ESTÁ EN EL PISO CERCA DE LOS
COSTALES Y MARÍA ESTÁ A SU LADO.)

HELENA: …

MARÍA: No hagas esto.

HELENA: …

MARÍA: Me lo prometiste.

HELENA: Ya...

MARÍA: Por favor.

HELENA: …

MARÍA: ¿Me escuchas?

HELENA: …

MARÍA: Egoísta... malvada...

HELENA: No...

MARÍA: No tenía que confiar en ti...

(HELENA INTENTA MOVER SUS BRAZOS, PERO SÓLO MUEVE EL DERECHO Y HACE UN
ESFUERZO, PAUSA.)

HELENA: (GRITA) ¡Déjame ir!

MARÍA: No pasó nada... No pasó nada...

HELENA: ¡Aléjate!

MARÍA: No nos han venido a buscar...

HELENA: ¿Qué?

MARÍA: Sólo vino un hombre... te vio en el suelo, te inyectó y te abrió el brazo...


32

HELENA: ¡Oh... no, no!

MARÍA: Dijo que me fuera y que te dejara aquí... que vendrían por ti, pero que no podía
decir nada de lo que había visto...

HELENA: No… no...

MARÍA: Ya no hay nadie en el otro risco... Has estado delirando. Nos dejaron comida y
medicinas... tienes dos días mal... muy mal...

HELENA: Cabrones...

MARÍA: ¿Por qué ibas a hacerlo?

HELENA: No me preguntes... No sabes...

MARÍA: Se burló de ti...

HELENA: ¿El pinche viejo que me abrió el brazo?

MARÍA: Sí. Dijo que eras una loca... que esto no era necesario...

(HELENA INTENTA INCORPORARSE, MARÍA LA AYUDA COLOCÁNDOSE DETRÁS)

MARÍA: Si sigues aquí te mueres, vieja.

HELENA: Vete.

MARÍA: Es tu palabra preferida... "Vete", "Vete", "Vete "...y yo aquí como perrito faldero...
sólo aguantando regaños, ni que fueras mi madrecita...

HELENA: Pero, ¿no querías irte?... ¿No que esto era un absurdo? Pos, ya... se acabó... se
acabó... No te quedes a mirar el sucio que dejó la fiesta...

MARÍA: ¿Te dejo entonces?

(SILENCIO)

HELENA: A mí, ni me toma ni me deja nadie. Ese era el trato.

MARÍA: Mira... yo no sé qué fue todo esto... Nada más sé que fue bien feo para mí... para
mis hijos... pero, creo que te dejaron abandonada en esta treta... y eso no es raro...

HELENA: No sabes nada...


33

MARÍA: Ya sé que para ti soy cero a la izquierda... pero te abandonaron... como se


abandona a cualquier mujer en un trance peligroso, como cuando pare, o como cuando
entierra a un hijo...

HELENA: Qué boca tienes...

MARÍA: Te usaron, te dejaron... te desprecian.

HELENA: …

MARÍA: Pero está bien. Te dejo... quiero decir... te dejo aquí... tranquila... como me
pides... Si me permite la Generala...

(MARÍA TOMA A HELENA POR LAS AXILAS Y LA ARRASTRA HASTA DEJARLA SENTADA
ARRECOSTADA A LOS COSTALES)

HELENA: Gracias.

MARÍA: Por nada.

HELENA: ...

MARÍA: ¿Cómo sé que no vas a dispararme por la espalda?

HELENA: Porque me habrás desarmado mientras estuve inconsciente...

MARÍA: No, no lo hice, yo...

HELENA: ...Ve tranquila. No soy tu enemiga ni tu cazadora.

MARÍA: Bah...

(MARÍA SE AVALANZA SOBRE HELENA CARGÁNDOLA, ÉSTA INTENTA ALEJAR A MARÍA,


PERO CEDE Y SIMPLEMENTE ARRECUESTA SU CABEZA EN SU PECHO. MARÍA SALE CON
HELENA CARGADA. SE ESCUCHA LA CANCIÓN ANTERIOR. DESCENSO LENTO DE LUCES
HASTA OSCURO)
34

SEKINTANEJA
35

Personajes:

ELENA/MURIEL: ADULTA CONTEMPORÁNEA. Científica, culta, investigadora. Viste blusa y


pantalón de color kaki. Cuando aparece como la madre es elegante.

ABUELA-FILOMENA/CHAMANA AKUAJA: MAYOR PERO ENTERA. ABUELA DE ELENA MUY VIVAZ Y


SABIA EN AMBOS ROLES.

YARA: UNA MUJER DE TEZ MORENA VESTIDA CON GUAYUCO, TATUADA, MUY LLAMATIVA. Ojos
verdes. Hermosa, joven. Cuando encarna a María Lionza debe parecer madura, viste con
pantalones caqui, camisa blanca, sombrero y botas.

DOCTOR FULGENCIO TRAUER: MADURO. VISTE DE TRAJE. IMPECABLE. DE PELO NEGRÍSIMO BIEN
PEINANDO CON CARRERA A LA IZQUIERDA. BIGOTES Y LENTES [Link] UN NAZI.

RELIGIOSO: Viste con una mezcla de hábitos para no aludir directamente a ninguna religión.

MUJER DE SOMBRERO PINTADA TODA DE BLANCO

HOMBRE DE SOMBRERO PINTADO TODO DE NEGRO

UN HOMBRE

RUBIO, DOS HOMBRES VESTIDOS DE GRIS, BAILARINA, BAILARÍN, LÍDER, UNA, UNO, OTROS.

JOHN KIRAMARO: Especie de marín todo plateado y armado hasta los dientes.

Será necesario que haya el mínimo de objetos. Si deberá estar una mesa larga con sus sillas para
sentar a varias personas. Objetos varios entre ellos vasos, copas, botellas con licor.

A partir de que el momento escénico pase a lo selvático deberá siempre tener el rumor de ranas,
pájaros, monos, grillos propios de ese lugar a menos que entre música o algún efecto específico.

El espacio enmarcado dentro de una especie de ciclorama de paredes a piso incluyendo las patas o
pies del escenario deberá tomar color o colores según se indique dejando claro espacio para las
entradas y salidas pertinentes.
36

Aunque se usa el warao, la obra se desarrolla en diversos lugares de la geografía nacional. Hay
nombres que hacen alusión a la fonología aborigen pero que son ficción para favorecer el discurso
dramatúrgico.

(UN LUGAR EN LA CIUDAD EN EL MOMENTO ACTUAL. ES DE NOCHE, MUY TARDE. LA


ABUELA LEYENDO EN UNA POLTRONA Y ELENA EN OTRA BEBIENDO DE UNA GRAN TAZA)

ABUELA: Déjate de estar tomándote esa cosa que después te quejas de que no tienes
sueño.

ELENA: Deje abuela, no pasa nada.

ABUELA: Ju.

(ELENA MIRANDO A SU ABUELA, SUSPIRA)

ABUELA: Otra vez.

ELENA: Sí. Debo salir de madrugada.

ABUELA: No hablaba de eso.

ELENA: ¿De qué entonces?

ABUELA: De los fantasmas de tus romances…

(ELENA SE RIE DIVERTIDA)

ELENA: Ay, ojalá fuera eso abuela, ojalá.

ABUELA: Es una broma mi amor. Si ya ni tú te acuerdas cuando fue la última vez


(INTERRUMPE ELENA)

ELENA: (BEBIENDO) Por favor vaya a acostarse que es bien tarde.

ABUELA: Seguro que bebes esas yerbas raras que te obligó a traerte esa mujer.

ELENA: ¿Y su inquilino el gato?

ABUELA: Por ahí…me hace cariños para que le ponga de comer, me ronda, se pega a mis
piernas y se va…así, así…
37

ELENA: (TERMINA DE BEBER.) ¿Abuela, sabías que los gatos, sean hembras o machos son
según antiguas creencias encarnación de lo femenino?

ABUELA: ¿Ya acabaste? Parecía un litro de guaya molida…Con razón eso con los gatos…
son tan complejos como nosotras…

ELENA: Terminé y volveré a beber más.

(LA ABUELA SE ABALANZA Y LE QUITA LA TAZA)

ABUELA: ¡NO! Vas a tomarte la sopa que te hice y punto.

ELENA: Abuela por favor…Debo tomarme esto.

ABUELA: Es una orden mujer llamada ´´nieta´´.

ELENA: OK. Pero luego debemos dormir. Antes de irme tomo los papeles y nada más. La
verdad yo tengo cosas allá.

ABUELA: El ser y la mente mija.

ELENA: A dormir las dos mi señora.

ABUELA: ¿Y ese brebaje sabe a algo?

ELENA: Amargo como él solo.

ABUELA: Bueno…

ELENA: Bueno sí.

ABUELA: Amor eres un ángel.

ELENA: (SONRIENDO) ¿Por la tez?

ABUELA: En eso saliste a tu mamá…a tu abuelo...

ELENA: Soy como cualquier mujer.

ABUELA: Mas no ´´cualquier´´ ser humana.

ELENA: Bien por el género.

(PAUSA. RUMOR DE SILBIDO DE FLAUTA INDÍGENA Y LUEGO UN CANTAR DE GALLO)

ELENA: ¿Oíste eso?


38

ABUELA: Es un gallo. Debe ser la una…

(AMBAS MUJERES SE MIRAN)

ELENA: Dormiré tres horas y me voy.

ABUELA: Anda. Dios te bendiga.

ELENA: Y a ti Filomena.

ABUELA: ¡Ayyy! No me gustó como sonó eso…

ELENA: ¿Qué? Nunca te pareció que te dijera ´´abuela´´…

ABUELA: Okey, okey…anda…anda…

(ELENA ABRAZA A LA ABUELA Y SALE VELOZ)

ABUELA: Una onza… ¿Por qué se me está apareciendo? La verdad que no sé…Yo no tengo
ya vínculos…o al menos no conscientes…

(TRANSICIÓN LUMÍNICA Y SONORA. LUZ GENERAL SOBRE UN ESPACIO DESNUDO DE


COLOR VERDE SUAVE. LA ILUMINACIÓN DEJA VER A YARA QUE JUEGA CON UN
CARÁNGANO QUE HACE SONAR. AL RATO ENTRA ELENA.)

YARA: (DEJANDO DE TOCAR) ¿Hasta ahora llegas?

(ELENA SE SORPRENDE. TOMA AGUA DE SU CANTIMPLORA. BUSCA UNOS EXTRAÑOS


LENTES EN SU CINTURA Y SE LOS PONE)

YARA: ¿No ves?

ELENA: Sí.

YARA: ¿No crees?

ELENA: ¿Qué?

YARA: Lo que miras.

(ELENA SIN MOVERSE OBSERVA)

YARA: ¿Qué necesitas?

ELENA: ¿Necesitar? No…

YARA: ¿Por qué estás aquí?


39

ELENA: Debo haber llegado por error. El GPS indicaba

(YARA INTERRUMPIENDO)

YARA: La indicación es correcta.

ELENA: Posiblemente.

YARA: Lo posible es que tienes posibilidades.

ELENA: ¿De qué?

YARA: De morir.

(SILENCIO)

ELENA: (CONTROLADA) Lo sé.

YARA: Por eso tu venida.

ELENA: ¿Cómo sabes?

YARA: Sabes que sé. Además, no pierdas el tiempo. Tienes la ventura de que aparezca.
Pide.

ELENA: (PENSATIVA, OBSERVA) Debes disculpar mi sinceridad. No creo en nada.

(YARA LA OBSERVA SONRIENDO)

YARA: Somos dos.

ELENA: …

YARA: Ven. Toma…

(ELENA DUDA, PERO SE ACERCA. YARA PONE EN SUS MANOS UN LIENCILLO DEL CUAL
SOBRESALEN UNAS YERBAS)

YARA: Ponlas a fuego hasta verlas agitarse, volverse nubes. Bébelas como agua por el
tiempo en que sientas que por dentro la vida corrió a la muerte.

ELENA: ¿Y cuál es ese tiempo?

YARA: Tú cuerpo te lo dirá.

ELENA: ¿Qué le debo?


40

(YARA SONRIE Y LUEGO SE PONE MUY SERIA)

YARA: Mantener lo que está encima y debajo de ti.

ELENA: Haré todo pues quieren cambiar cosas aquí.

YARA: Impídelo.

ELENA: Señora…señorita…yo…

(YARA SE DESVANECE. APARECE UN ESCRITORIO. ESTÁ EL DOCTOR ALBERTO Y LA


CHAMANA CON SU TIGRE PEQUEÑO EN UNA MOCHILA)

DOCTOR: Ha debido dejar eso afuera.

CHAMANA: Tobe beoro taera kuarika1

DOCTOR: Usted dirá.

CHAMANA: ¿Hasta dónde piensan llegar?

DOCTOR: Esta concesión ahora es que empieza señora.

CHAMANA: Señor: mire esto es nuestro. Ya lo saben ustedes por las escrituras.

DOCTOR: Lo sabemos. Mire usted amiga…

(LE BUSCA UN TABURETE PARA QUE SE SIENTE. ELLA NO LO HACE)

DOCTOR: Sus escrituras son legales

CHAMANA: Legalísimas.

DOCTOR: Estamos entendiéndonos.

CHAMANA: ¿Y si son tan legales porqué se quieren meter aquí?

DOCTOR: Amiga, entienda que no es eso. Simplemente estamos haciendo una vía.

CHAMANA: ¿Para qué?

DOCTOR: Corrijo: aún no hemos comenzado, pero ya todos los estudios están hechos.

CHAMANA: Eso significa pérdidas para nosotros.

DOCTOR: Claro que no. Todo va a ser ecológico.

1
Warao: Tigre más fuerte que el perro.
41

(SILENCIO)

CHAMANA: ¿Según quién?

DOCTOR: De todos los indicadores internacionales. Además, yo represento a la ´´Outoil


Company´´.

CHAMANA: Me suenan a pirañas.

DOCTOR: Qué dice amiga…nooo, nooo…esas depredaciones se hacían antes.

CHAMANA: Aquí no hay nada de eso.

DOCTOR: ¿Qué no hay?

CHAMANA: SU ´´OIL´´, NI SU UIL, NI PALABRA VANA.

DOCTOR: Tendrán sus indemnizaciones y un límite de tiempo para la explotación anual.

CHAMANA: Un año es bastante.

DOCTOR: Con intervalos doñita…

CHAMANA: Dudo que puedan hacer nada.

DOCTOR: (HACIÉNDOSE EL AMABLE) ¿Qué puede impedirlo?

CHAMANA: El pueblo.

DOCTOR: Aaah…

CHAMANA: Este no es grande, pero se hace sentir.

DOCTOR: …EEESSS…está en su derecho.

CHAMANA: Usted es bien extraño.

DOCTOR: ¿Por qué lo dice?

CHAMANA: Se muestra educado, no se pone bravo.

DOCTOR: Soy creyente de la paz y de la naturaleza.

CHAMANA: ¿Viviendo en esas cajas que llaman edificios con todo mínimo?: agua, árboles,
tierra, monte que no es monte, animales de tela o enjaulados, ¿esa es su naturaleza?

DOCTOR: Es la ciudad, amiga.


42

CHAMANA: La que quieren traer…

DOCTOR: Sí.

CHAMANA: …

DOCTOR: Y no.

CHAMANA: Una parte y otra parte: pero hay de las dos.

(DOCTOR SE RIE. SACA UN PAÑUELO Y SE SECA. TRANSICIÓN: LA CHAMANA SE QUEDA


INMOVIL. APARECE UN HOMBRE CON SOMBRERO, EN BRAZOS DE LA MUJER DE
SOMBRERO)

HOMBRE: ¿Hasta cuándo esas charlas con la tal ´´chamana´´?

MUJER: Hombre por Dios, deja que hable con esa mujer…

DOCTOR: Sí… Sí, claro.

HOMBRE: Ya no se puede esperar más. Las máquinas tienen un alquiler muy caro.

MUJER: Es mi dinero.

HOMBRE: ¿Me lo sacas en cara?

DOCTOR: Mi gente bella… Todo va a ir muy bien…

MUJER: Tiene que ser así.

HOMBRE: El Doctor habla como si estuviese haciendo el horóscopo.

DOCTOR: Mi augurio se basa en hechos ponderados, métricos, de ´´posibilidad´´.

MUJER: No sé…

HOMBRE: Es un hotel de pocas habitaciones pero que vendrá como anillo al dedo en este
peladero de chivo.

DOCTOR: Además será unido al proyecto más grande.

MUJER: ¿Y qué dicen los lugareños?

(CORTE. LA MUJER Y EL HOMBRE VAN A OSCURO Y LA ILUMINACIÓN VUELVE A LA


CHAMANA Y EL DOCTOR)

CHAMANA: La gente no quiere esto aquí.


43

DOCTOR: Por favor mi dama; Le digo esto: busque mil firmas y llévelas a la Estación
Principal de este condado.

CHAMANA: Ya lo hice.

DOCTOR: Espere entonces.

CHAMANA: ¿Cuánto?

DOCTOR: Cuanto sea necesario.

CHAMANA: ¿Y cuánto es eso?

DOCTOR: Amiga, ustedes de eso saben más que yo…

(TRANSICIÓN: LUZ SOBRE EL HOMBRE DE NEGRO CON SOMBRERO Y LA MUJER DE


BLANCO CON SOMBRERO. CHAMANA EN OSCURO)

HOMBRE: 1000 FIRMAS.

MUJER: Qué desconsiderado. Pero ya las tienen. Bueno, ella las tiene.

DOCTOR: Eso llega hasta ahí.

HOMBRE: ¿Seguro?

DOCTOR: Claro.

MUJER: Lo seguiré pensando. No me atrae la verdad.

HOMBRE: Pero amorcito…

MUJER: Soñé con mi madre: ella estaba costada con papá en un paraje hermoso, florido.
Lo que me sorprende es el olor…todavía me llega…flores, brisa fresca. Después ambos
estaban sentados en una piedra rodeados de agua…un agua turbia…

HOMBRE: ¿Y eso?

MUJER: Eso me está diciendo algo.

HOMBRE: Digo…Que eso no te preocupe, es solo un sueño.

DOCTOR: Tiene razón su esposo.

MUJER: Esto también es un sueño. El de ustedes.


44

HOMBRE: (MOLESTO, PERO FINGIENDO) Corazón sabes que se de terrenos, soy ingeniero
agrónomo…no lo olvides.

MUJER: Que nunca ejerció y trabajas…digo permaneces en un horario en las oficinas de


negocios de mi familia.

DOCTOR: Eeehh…pues…le decimos su esposo y yo que…todo esto es confiable.

MUJER: En vida, en seguir su maravilloso curso sin intervenciones.

HOMBRE: Es que ese es justamente el asunto…

(CORTE: CAMBIO DE SITUACIÓN A LA DE LA CHAMANA CON EL DOCTOR)

CHAMANA: ¿Me dice usted que no le va a pasar nada a nuestra tierra con su proyecto?

DOCTOR: …De eso se trata.

CHAMANA: Explique.

DOCTOR: Debería sentarse.

CHAMANA: …

DOCTOR: Su gente quiere preservar su hábitat y nosotros estamos de acuerdo.

(LA CHAMANA SE SIENTA)

CHAMANA: O sea construirán en las nubes.

(SILENCIO. DOCTOR SE VE IMPACIENTE, PERO SE CONTROLA)

DOCTOR: De hecho la construcción se elevará tanto que atravesará las nubes.

CHAMANA: Aquí hay cumbres que lo hacen…vaya y suba en una de ellas.

DOCTOR: (SONRIENDO HIPÓCRITAMENTE) Usted me encanta Chamana Akuaja.

CHAMANA: No me nombre.

DOCTOR: ¿Y cómo le digo? ¿Acaso no se llama así?

CHAMANA: Para mi gente. Usted es Doctor y yo ´´Chamana´´.

DOCTOR: Bien, le seré sincero. Nada detendrá este proyecto.

CHAMANA: Tobe beoro taera kuarika


45

DOCTOR: ¡Ay, ya sé lo que significa!

CHAMANA: No lo olvide.

DOCTOR: Ni usted.

(LA CHAMANA SE LEVANTA Y SALE DIGNAMENTE. MÚSICA CONTEMPORÁ[Link]


LUMÍNICO. UN GRUPO BAILA EN UNA ESPECIE DE DISCOTECA. LA MUJER, EL HOMBRE,
DOS INDIVIDUOS VESTIDOS DE GRIS Y UN HOMBRE RUBIO SENTADOS EN UNA MESA EN
LA QUE HAY BOTELLAS, VASOS, COPAS, UN HUMO QUE SALE DE ALGUNA PARTE. UN
BAILARÍN Y UNA BAILARINA INVITAN A BAILAR A LA PAREJA MUJER DE SOMBRERO
BLANCO Y HOMBRE DE SOMBRERO NEGRO. ELLA SE NIEGA. ÉL SALE A BAILAR. LA
BAILARINA SE SIENTA JUNTO A LA MUJER SOBRERO BLANCO. SE MIRAN, SONRÍEN. LA
MÚSICA DE BAILE DEBE DEJAR OÍR LA CONVERSACIÓN)

RUBIO: ¿Y cómo les fue?

MUJER: La verdad me encantó ir.

RUBIO: Entonces la cosa va.

MUJER: Aún no estoy muy convencida.

RUBIO: Deben decidirse porque la Corporación Extraordinaria firmó con la Outoil


Company.

MUJER: O sea que ellos comenzarán.

RUBIO: Si ustedes no definen su posición; sí.

MUJER: …

RUBIO: Le comenté a tu familia…

MUJER: Ya sabían.

RUBIO: Están todos de acuerdo en que ustedes den la definitiva.

MUJER: ¿Ustedes?

RUBIO: (BEBIENDO) Lo digo porque tu marido es agrónomo…

MUJER: Cómo tú astronauta…

RUBIO: ¿Qué?
46

(LA MUJER SONRIE A LA BAILARINA QUIEN LE TOMA UNA M ANO A LA MUJER)

MUJER: Mi marido, mejor para mí ´´esposo´´ NO decide ni define nada.

BAILARINA: ¿Bailamos?

MUJER: ¡Vamos!

(AMBAS SALEN A BAILAR, LA MÚSICA SUBE. DE REPENTE HAY U N CAMBIO DE LUGAR:


ESTÁN EN EL PARAJE SELVÁTICO CON SUS TRAJES DE CIUDAD. SIGUEN BAILANDO.
APARECE UN GRUPO DE BAILARINES VESTIDOS DE FOLLAJE, PLANTAS, CON CABEZAS DE
TIGRES, MONOS, CAIMANES ETC. ESTE ÚLTIMO ARREBATA A LA BAILARINA DE LA MUJER
QUE INTENTA AYUDARLA. EL HOMBRE DE SOMBRERO NEGRO APLAUDE AL CAIMAN
MIENTRAS EL TIGRE ATRAPA A LA M UJER DE SOMBRERO BLANCO. ESTA LUCHA
MIENTRAS SU ESPOSO OBSERVA SIN HACER NADA. LA BAILARINA APARECE
ARRÁSTRÁNDOSE LLENA DE UN LÍQUIDO ROJIZO. LA MUJER SE SAFA DEL TIGRE. APARECE
LA CHAMANA. TODO SE DETIENE. LA CHAMANA ABRE SUS BRAZOS Y RECIBE EN ELLOS A
LA MUJER DE SOMBRERO BLANCO. ENTRE LAS DOS TOMAN A LA BAILARINA E INVITAN A
VENIR A OTROS-AS QUE PARECEN TEMER A LOS ANIMALES. EL TIGRE LEVANTA SU GARRA
Y TODOS SE AQUIETAN. LOS HOMBRES GRISES SACAN ESCOPETAS O UN ARMA ALUSIVA Y
DISPARAN A LOS ANIMALES QUE MUEREN. LOS DEMÁS HUYEN. CORTE DE LA MÚSICA. EL
HOMBRE RUBIO, EL HOMBRE DE SOMBRERO NEGRO Y LOS DE GRIS SE RÍEN
ESTRUENDOSMENTE. RUIDO DE TALADROS, MARTILLOS, DE MEZCLADORAS. TRANSICIÓN.
CAMBIO ESCÉNICO. APARECE ELENA ESCUCHANDO A UN GRUPO DE INDÍGENAS QUE
VISTEN ALGUNO DE FORMA CITADINA Y OROS SEGÚN SUS COSTUMBRES.)

LÍDER: Usted ya debía saber algo.

UNO: Ya hace más de un año que viene

UNA: ¿Y trajo medicinas?

LÍDER: La comida se acaba.

ELENA: Soy investigadora ambiental, no tengo acceso a decidir. Puedo incidir.

UNA: Parece que canta…

LÍDER: Ya han empezado a traer esas cosas inmensas

UNO: La otra noche estábamos en nuestros chabonos durmiendo y nos despertó un


rugido peor que el de un tigre.

LÍDER: Estaban probando esos monstruos


47

ELENA: Ahora no ando trabajando.

UNA: Por eso canta

(ELENA SONRIE PACIENTE)

LÍDER: ¿Y a qué vino?

ELENA: A un asunto personal.

UNO: Debe habérsele quedado dinero

LÍDER: O espera encontrarlo.

(ELENA BEBE DE SU CANTIMPLORA DE TOTUMA)

UNA: Agua de vida.

(ELENA Y UNA SE CAEN BIEN. SE APOYAN EN SILENCIO)

LÍDER: La única, la nuestra.

UNO: Debería pagar por ella.

UNA: El agua es de la tierra, cuando ella quiere cobra.

ELENA: Hablaré con quien pueda estar más cercano a esta locura.

LIDER: Usted no logrará nada porque no hará nada.

ELENA: Dentro de poco iré a la ciudad.

UNA: ¿Está segura?

ELENA: …

UNO: Que se vaya.

LÍDER: Sería bueno.

UNA: Vámonos. Esta mujer tiene aquí algo qué hacer…

ELENA: Sí.

(SALEN. MENOS ELENA QUE CAMINA HACIA ARRIBA DE LA ESCENA. OSCURO.


SÚBITAMENTE UN CENITAL NOS MUESTRA AL DOCTOR CON LENTES AZULES OSCUROS)

DOCTOR: El tigre está aquí perritos.


48

(SALE EL CENITAL. LUZ GENERAL. CUATRO BANCOS DE IGLESIA Y CUATRO ALFOMBRAS


DELANTE DE LOS MISMOS. ELENA SE SIENTA ESTRATÉGICAMENTE EN UNO. EL RELIGIOSO
ESTÁ ESPARCIENDO HUMO DE INCIENTOS.)

RELIGIOSO: Qué calor…

ELENA: Con todo eso puesto…

RELIGIOSO: Hija, así debe ser

ELENA: Pero debería sugerir a sus superiores que puede deshidratarse envuelto en esos
hábitos…

RELIGIOSO: Soy yo el terco.

ELENA: …

RELIGIOSO: Estoy abandonado aquí

ELENA: Como yo

RELIGIOSO: Aunque tú estás aquí por decisión

ELENA: También soy terca

RELIGIOSO: ¿Qué sabes de esos ruidos nocturnos?

ELENA: La introducción de una descomunal vía a la ciudad con un complejo hotelero en


forma de aguja de unos 250 metros de altura para destronar a las torres Petronas.

RELIGIOSO: ¿Ah?

ELENA: Lo curioso es que según he podido indagar hay compradores de todo el mundo.

RELIGIOSO: Por todos los dioses…

ELENA: Y no tengo forma de hablar con el Primer Ministro.

RELIGIOSO: El Líder está furioso y cuando te mencioné hizo una terrible seña y habló algo
agrio en su idioma.

ELENA: Me recarga una responsabilidad absoluta porque me ve mujer.

RELIGIOSO: Lo que pasa es que asocian lo blanco con los males.

ELENA: Lo sé.
49

RELIGIOSO: Lo bueno es que están viniendo más al servicio

ELENA: Me alegro Hermano.

RELIGIOSO: ¿De verdad Elena?

ELENA: No hablo por hablar Hermano.

RELIGIOSO: Es que sé que no eres religiosa…

ELENA: Soy espiritual.

RELIGIOSO: Por eso estás aquí.

ELENA: …

RELIGIOSO: Eres compinche de la Chamana Akuaja

ELENA: Qué exageración. Dígame Hermano… ¿Cree en los sueños?

RELIGIOSO: Si mujer.

ELENA: Creo que sueño mucho últimamente.

RELIGIOSO: Ten cuidado: en este lugar todo es posible. Y créeme tú cuando te digo que
todo. No es una frase hecha. Si no fuera por eso, ya me habría ido hace tanto…

ELENA: La he visto.

(EL RELIIGIOSO SE SIENTA MIENTRAS COLOCA EN UN RECIPIENTE EL MANOJO DE


INCIENSOS. SACA UN ABANICO)

RELIGIOSO: Yopo.

(ELENA VOLTEA A VERLO COMPRENSIVA)

RELIGIOSO: ¿Ayahuasca? Aquí la llaman yagé.

ELENA: Es joven, hermosísima…

RELIGIOSO: ¿Copal? Este

(VA A DECIR OTRA COSA CUANDO ELENA LO INTERRUMPE)

ELENA: Tan consciente que el dolor que tenía se me pasó.

RELIGIOSO: Ya va, ya va. ¿Te dio a beber algo la Chamana?


50

ELENA: No la he visto desde que llegué

RELIGIOSO: ¿Alguna medicación?

ELENA: La que tengo ahorita…antes de eso nada.

RELIGIOSO: ¿De qué hablas?

(ALGO QUE PASA POR EL ESPACIO COMO UNA FLECHA INTERRUMPE)

ELENA: De nada Hermano. Usted en lo suyo.

RELIGIOSO: Ah, ah, ah…viniste aquí a hablar. HABLA.

ELENA: Es que esto no tiene que ver con sus creencias.

RELIGIOSO: Ajá.

ELENA: Sabe que no soy creyente, además…

RELIGIOSO: (IMPACIENTE) Dime Pepita…digo Elenita. En un rato comienza el oficio.

ELENA: Vi a Yara.

(EL RELIGIOSO SE LEVANTA)

RELIGIOSO: Te diré como Otelo: antes de dudar quiero pruebas.

ELENA: ¡Dame la prueba palpable de que es desleal! ´´Escena tercera del Acto Tres. Lo leo
cada vez que puedo…

RELIGIOSO: ¿Cómo sabes que era ella?

ELENA: Por la forma en que me habló…

RELIGIOSA: ¿A ti?

ELENA: Uyy… no soy una malhechora o enemiga o qué…

RELIGIOSA: ¿Y la Danta?

ELENA: ¿Qué Danta?

RELIGIOSO: ¿Iba desnuda?

ELENA: No. Con su guayuco, con líneas hermosas que cubrían sus senos…un pelo largo
negro brillante…ojos verdes…
51

RELIGIOSO: Los ojos de Yara.

ELENA: ¿Cómo sabe?

RELIGIOSO: Según esa fue la causa de que su padre y su tribu la alejaran, le tenían miedo
al color de sus ojos…

ELENA: He estado aquí un tiempo y nunca vi a una muchacha así. Por lo menos no aquí.

RELIGIOSO: ¿Muchacha?

ELENA: Ajá. No hay tiempo ni doblez en su piel…

(ENTRA LA CHAMANA)

CHAMANA: Buenas tardes

RELIGIOSO Y ELENA: Buenas tardes

CHAMANA: ¿Hay oficio?

RELIGIOSO: Sí, sí. Voy a prepararme.

CHAMANA: Ya viene mi nieto Hermano, le servirá en el oficio.

RELIGIOSO: Qué bueno chamana… eeh… digo… señora Akuaja.

(SALE VELOZ. LA CHAMANA SE SIENTA CERCA DE ELENA QUIEN SE LEVANTA, PERO LA


CHAMANA TOMÁNDOLA DEL BRAZO SE LEVANTA CON ELLA)

CHAMANA: Hola mujer.

ELENA: ¿Cómo está Sra. Akuaja?

CHAMANA: Observando, palpitando.

(EL RELIGIOSO SALE. SE HACE UN SILENCIO. LA CHAMANA LE DA UN ABRAZO CÁLIDO A


ELENA)

CHAMANA: Eso es porque lo estás necesitando…

ELENA: Ay amiga…

CHAMANA: …Tus ayes y los míos se consiguen…

ELENA: Me acabas de leer el pensamiento.


52

CHAMANA: Tú eres reacia con los míos…

ELENA: Es que

CHAMANA: Con algunos aclaro.

ELENA: Tengo la impresión de que la gente me quiere hacer responsable de todo.

(LA CHAMANA SE RIE SIN SER CHOCANTE)

CHAMANA: Esa es una cosa de ustedes gente descolorida.

(ELENA LA MIRA CON CIERTA SERIEDAD)

CHAMANA: Me refiero a que cómo tu raza está siempre buscando lianas…

ELENA: ¿Qué significa? Claro que entiendo lo que me dices, pero contigo debo preguntar…

CHAMANA: Hay mucho peligro que la gente de la ciudad quiere traer. A parte de hacerlo
quieren todo de lo más fácil…

ELENA: ¿Te soy franca? La verdad es que todo está previsto de una forma bien hecha.

(SILENCIO)

CHAMANA: ¿Unas lanzas apuntando al cielo aquí en medio de la selva está bien hecho?

ELENA: ¿Sabes de las agujas? Disculpa Akuaja, sé que lees mi mente. Esos edificios están
pensados con todo tipo de cuidados hacia la naturaleza…

CHAMANA: El Wahari-Kuawai está pensado en naturaleza y sin embargo puede matarte.

ELENA: ¿Me habla del Autana, cierto? Pero como le digo es un proyecto de muy bajo
impacto.

CHAMANA: Ah, entonces hay impacto.

ELENA: Amiga, no soy la encargada. No soy la proyectista, aunque intentaré hablar con el
Premier.

CHAMANA: …

ELENA: Vamos a la Casa Religiosa y hablemos que va a empezar la celebración.

CHAMANA: Vayamos mejor a la Churuata y te quedas esta noche allí.

ELENA: Umm. Me temo que será una noche diferente.


53

CHAMANA: Diferente no. ÚNICA.

([Link] COMITIVA RELIGIOSA Y FIELES. CAMBIO-DANZA-YARA. MÚSICA ALUSIVA A


SELVA, AGUA, PERCUSIÓN SECA, ETC. ELENA Y LA CHAMANA PERMANENCEN EN ESCENA,
PERO SIN AFECTAR LA DANZA EN HONOR A YARA O MARIA LIONZA. ACÁ VAMOS A VER
UNA HIBRIDIZACIÓN DE LOS DIFERENTES ATUENDOS, PINTURAS CORPORALES Y TOCADOS
DE LAS DISTINTAS ETNIAS VENEZOLANAS: PEMONES, WARAO, YUKPA, YANOMAMI, ETC.
ETC. LA CHAMANA Y ELENA CONTEMPLA CON ATENCIÓN LA APARICIÓN DE LA DIOSA Y
SUS [Link] DANZA TERMINA LUEGO DE ALGUNOS MINUTOS. SALEN LAS
TRIBUS. LA CHAMANA SE POSTRA ANTE YARA ALANDO A ELENA PARA QUE LO HAGA
TAMBIÉN. QUIEN SE DEJA [Link])

CHAMANA: Te alabamos señora los que de ti tenemos respeto.

YARA: Levántense mujeres.

ELENA: …

CHAMANA: Estamos para escucharte.

YARA: ¿Qué te pasa mujer de lejos?

ELENA: Señora

YARA: Si sigues en el piso puede olerte alguna hormiga gustosa de pieles…

(ELENA SE PONE DE PIE RÁPIDO. LA CHAMANA Y YARA SE RIEN)

CHAMANA: La haz asustado Yara.

YARA: ¿Por qué me buscan?

CHAMANA: Por sed constante, hambre eterna, espera infinita.

YARA: Y Misterios.

ELENA: Y miedos.

CHAMANA: Estamos en las manos de lo incierto…

YARA: Siempre.

ELENA: Puedo participar de esta conversación, cierto…pero me siento sólo con ganas de
ver…

YARA: …
54

CHAMANA: Pues mira, habla, siente.

YARA: Hablen, he venido a escuchar.

(YARA HACE UNA SEÑA Y ENTRA UNA MUJER DANTA QUIEN SE SIENTA Y LA SIENTA HA
ELLA ENTRE SUS PIERNAS ABIERTAS)

CHAMANA: Permite señora que sea Elena quien te hable pues yo soy tu servidora aquí en
mi tiempo de vida.

YARA: Qué así sea. (A ELENA) Nada más que antes necesito saber cuánta es tu voluntad
de seguir…

(LA CHAMANA HACE UNA SEÑA Y ENTRA UN CUNAGUARO-HOMBRE QUE


MAJESTUOSAMENTE LE OFRECE SU LOMO PARA QUE ELLA SE SIENTE.)

ELENA: Inmensa. (PENSATIVA) Pero…

YARA: Siempre con un ´´pero´´ estos blanquitos.

ELENA: Es que lo hay señora. Verás, estoy muy agotada.

YARA: Estás enferma

ELENA: Sí, y con miedo, con estupor, con desconfianza, desconsuelo, incredulidad…
decepción.

YARA: La vida de tu ciudad es la que describes…

ELENA: Te confieso señora… ¿Eres señora? No sé…discúlpame esta informalidad muy


propia del país…Es que te ves tan muchacha…

(YARA SE RÍE)

ELENA: Entre las piernas de tu Danta me conmueves…

YARA: Es mi madre.

ELENA: La mía no me quiso.

(SILENCIO)

ELENA: Hoy en día explican esto muy bien…

(MUY SUAVE RUMOR DE VIENTO ENTRE LOS ARBOLES)


55

ELENA: Mi psicóloga me habla de que mi madre biológica-que así se llama también hoy
día-no desarrolló el instinto de madre…que eso es normal.

(EL EFECTO SONORO CONTINÚA)

ELENA: Así que siendo yo feminista lo entendí, pero me cuesta conocerlo. Lo sé, pero no
lo conozco. Claro, eso es egoísta de mi parte…a lo mejor porque me da la gana que así sea.
(PAUSA) Yara, no tengo una fotografía mía desde niña hasta acá, inclusive la de mi boda
en la que esté sonriendo…

CHAMANA: Y tan fresco que es reír…

ELENA: ¿Sabes Chamana? Esa agua, ese clima fresco no lo tenía, ni lo tengo.

YARA: A ver mujer…

ELENA: Lo peor de todo es que soy idéntica a ella…

(TRANSICIÓN: SALE EL RUMOR DE VIENTO/ÁRBOLES. SALE ELENA PARA CAMBIARSE A UN


TRAJE NEGRO PARECIDO AL QUE USÓ RITA HAYWORTH EN GILDA, CON MITONES HASTA
LOS CODOS. SE ESCUCHA ´´FEVER´´ CANTADA POR PEGY LEE. UNAS TRES PAREJAS
VESTIDAS A L OS AÑOS CINCUENTA BAILAN. ENTRA MURIEL DE LA MANO UN HOMBRE
ALTO, DE PELO NEGRO BIEN PEINADO, ENGOMINADO. LAS PAREJAS QUE BAILAN LO HACE
DETRAS)

MURIEL: Uy esa música me encanta…sobre todo la letra. Te pediría que bailáramos,


aunque intuyo que no le llevarás el ritmo…

HOMBRE: Pero me dijiste que viniéramos al Helicoide a bailar, además esto me da cierta
cosa...

MURIEL: (SENSUAL) Tengo siempre y eternamente permiso del Premier y del Secretario.

HOMBRE.: Sortaria nena…

(SUENA LA MÚSICA, Y VAN ENTRANDO OTRAS DE LOS AÑOS CINCUENTA AGRADABLES Y


CONOCIDAS BAILABLES QUE SE ESCUCHAN DE FONDO.)

MURIEL: Fíjate esto no se ha inaugurado y ya lo estamos usando. (PAUSA) Además te


aclaro algo: nada de ´´sortaria´´. Soy una importante investigadora.

HOMBRE: ¿Qué es eso?

MURIEL: ¿De veras soltaste esa pregunta?


56

HOMBRE: Oye…

MURIEL: Amigo, investigo la energía atómica y su aplicación nacional.

HOMBRE: He oído de eso.

MURIEL: Te cuento hasta ahí. Bailemos.

(MURIEL LO SACA A BAILAR)

HOMBRE: ¿Recuerdas cómo me llamo?

(MURIEL RÍE DIVERTIDA)

HOMBRE: ¿Qué tiene de gracioso?

MURIEL: Señor, si olvido el cumpleaños de mi hija no veo por qué tenga que recordar
nada de usted…

HOMBRE: Vaya…muy libre mujer…

MURIEL: Libre no disponible.

HOMBRE: Te comportas como uno de nosotros.

MURIEL: Lo tomaré con gracia, aunque es una frase infeliz. Después del hotel me llevas al
Centro de Investigaciones.

HOMBRE: Dijiste: primero baile, cena, luego…amanecer…

MURIEL: Ay, lo siento caballero, pero el deber llama.

HOMBRE: No te llevaré. Prometiste pasar esta noche conmigo.

MURIEL: (APARTANDO ALHOMBRE) Dame las llaves de mi Cadillac. No tengo necesidad de


choferes.

HOMBRE: ¿Y yo en que me voy?

MURIEL: (SACA UNOS BILLETES DE SU ESCOTE Y SE LOS LANZA AL HOMBRE EN EL PECHO)


Esto te servirá para un taxi y más.

(LA MÚSICA SUBE. MURIEL SALE CON DESPARPAJAO DEJANDO AL HOMBRE EN EL SITIO
CON LOS BILLETES A LOS PIES. TRANSICIÓN: MÚSICA SELVATÍCA E ILUMINACIÓN QUE NOS
LLEVA A LA ESCENA CON YARA Y LA CHAMANA QUE CONTINÚAN UNA CON SU DANTA LA
OTRA CON SU TIGRE. ELENA ESTÁ HABLANDO COMO ESTABA PAUSA)
57

ELENA: (EMOCIONADA) Heredé su amor por las ciencias. Sólo que ella destacó más que
yo. Además, no quise tener hijos. Fue muy importante su aporte a la física del país. Era
una gran matemática también.

YARA: Odiándola, la amas.

ELENA: ¡No! Yo

YARA: Vives de lo que poco que conoces de ella. La admiras, te recriminas no tener del
todo su agarre, su desparpajo, su riesgo…

ELENA:

YARA: Piensas mucho en ella. La piensas para poder tener una revelación de qué haría ella
en las cosas que te pasan.

ELENA: No moriré de lo mismo que ella.

YARA: Recriminarla no te ayuda. ¡Actúa de una vez con lo que tienes, con lo que sabes y
eres!

ELENA: ¿Cómo?

YARA: No me hagas ver que pierdo el tiempo de mi estancia, de mi gente para con una
mujer que tiene tanta duda.

(LA CHAMANA VISIBLERMENTE ASUSTADA SE LEVANTA Y SE POSTRA OBLIGANDO A ELENA


A LO MISMO.)

YARA: ¡Así están los sumisos!

(ELENA SE LEVANTA. LA CHAMANA LA TOMA DE UN BRAZO, PERO SE SUELTA)

ELENA: Entonces no estás hablando de mí porque la sumisión no es lo mío.

CHAMANA: Señora disculpa sus ímpetus…

ELENA: Señora, discúlpame, si va a imponer una represalia que sea conmigo. Esta mujer es
mi amiga, mi hermana…

YARA: ´´Sortaria nena´´ ¡Te cumpliré dos cosas: una salvaré tu vida, dos, me serás devota
sin que lo admitas!

CHAMANA: Obedeceremos Yara sagrada.

ELENA: (BAJANDO SU CABEZA) Yo no dejaré que se haga nada extraño a estas tierras.
58

YARA: Hágase.

(EFECTOS LUMÍNICOS, RUIDOS, SONIDOS. YARA SE DESVANESE CON LES ACTUANTESETC.


SILENCIO.SÓLO QUEDAN LA CHAMANA SENTADA EN UN BANCO DE FIBRA Y ELENA
DORMIDA A SUS PIES SOBRE UNA ESTERILLA. SILENCIO)

CHAMANA: Elena, Elena, te esperan allá abajo.

(ELENA DUERME TAN PROFUNDO QUE LA CHAMANA LA TIENE QUE MOVER UN POCO
PARA QUE DESPIERTE.

ELENA: Mamá…

CHAMANA: Hasta hace un momentito había silencio…

ELENA: (LEVÁNTANDOSE RÁPIDO) Ay, perdona amiga… ¿Pasó lo que pasó?

CHAMANA: (SONRIENDO) Sí.

(ELENA SE ACOMODA LA ROPA, EL CABELLO. SE VE LOZANA, REJUVENECIDA)

ELENA: Me temo que la Diosa se va a molestar conmigo si no lo está ya.

CHAMANA: No te detengas en eso. Mejor ponte fuerte…te traeré algo de beber que será
como un desayuno…

(SALE LA [Link] OYE LA VOZ DE DOCTOR)

DOCTOR: Espérate aquí John Kiramaro. (PAUSA) ¡Buenos días!, ¿se puede?

ELENA: ¡Rayos, tan temprano este hombre!

(DOCTOR ENTRANDO COMO PEDRO POR SU CASA)

DOCTOR: ¡Vaya que madrugadora Doctora Elena!

ELENA: Buenos días, Doctor Fulgencio…

DOCTOR: ¡No! ¡No me diga por ese nombre!

ELENA: ¿Qué lo trae por aquí?

DOCTOR: ¿Y Doña Akuaja?

ELENA: Ya viene

DOCTOR: Um.
59

ELENA: Ujú.

(EL DOCTOR SE PASEA POR EL LUGAR A VECES MIRANDO DE FRENTE O HACIA EL PÚBLICO)

DOCTOR: Bello el Autana, ¿no?...

ELENA: Afortunadamente es nuestro, de Venezuela.

DOCTOR: (CARRASPEA) ¿No trabaja usted más?

ELENA: ¿Me está ofreciendo?

DOCTOR: (RIENDO FALSAMENTE) Pues no, no…

ELENA: Yo trabajo siempre Doctor Fulgencio.

DOCTOR: Aah.

ELENA: La gente se está quejando de los ruidos de las máquinas.

DOCTOR: ¿Ruidos? Si la cosa es bien lejos…

ELENA: Ruidos nocturnos.

DOCTOR: No sé de eso.

ELENA: Claro, usted está en su cómodo hotel en la ciudad y viene aquí en helicóptero o
transporte con chofer.

DOCTOR: Son derechos de mi cargo. No creerá usted que vendría aquí en chalana o a
pie…

ELENA: Beneficios para el poco esfuerzo…

(ENTRA LA CHAMANA CON TRES TOTUMITAS CON UN CALDO. LE DA A ELENA Y LE ACERCA


UNA AL DOCTOR QUIEN LA AGARRA SIN MUCHAS GANAS. LA CHAMANA SALE
BEBIÉNDOSE LA SUYA)

DOCTOR: ¿Y qué bicho le picó?

ELENA: Más respeto, Doctor. (BEBIENDO) ¡Umm…rico! ¿No toma usted?

(PONIENDO LA TOTUMITA EN EL PISO)

DOCTOR: Ya comí, gracias.


60

ELENA: (VA, TOMA LA TOTUMITA Y ECHA EL LÍQUIDO EN LA SUYA, LUEGO LA COLOCA


DEBAJO DE LA SUYA) Es desagradable despreciar lo que aquí nos ofrecen; sobre todo
dejarlo en el piso. Estas gentes obtienen de la tierra todo con mucho esfuerzo.

DOCTOR: Ay, Elenita, no sea trágica.

ELENA: Trágico es que nosotros sigamos queriendo vivir aquí, extraer sus riquezas,
imponernos…

DOCTOR: ¿Imponernos?

ELENA: Ni siquiera le hemos preguntado si quieren vernos.

DOCTOR: Eso es lo que le tocaba hacer a Colón. Ya hubo demasiadas presentaciones.

ELENA: No vino para hablar conmigo.

DOCTOR: Cierto. Aunque no le niego que me es grato ver a una igual.

ELENA: Qué necio es usted.

DOCTOR: Tampoco he venido a ver a la Chamana.

ELENA: Lo imaginé.

DOCTOR: Subí para mirar.

ELENA: ¿Lo que cree serán sus dominios?

DOCTOR: Me nombrarán ´´Pretor´´.

ELENA: ¿Qué?

(TRANSICIÓN DE EFECTOS LUMÍNOCOS Y SONOROS. APARACE UNA MESA PEQUEÑA EN


DONDE SE PARA EL DOCTOR. ELENA LO MIRA REACCIONANDO A LO QUE VA DICIENDO.
FRENTE A ÉL, ABAJO DEL DOCTOR ESTÁN DOS ABORIGENES DE PIE CON SUS LANZAS)

DOCTOR: Pueblo de Sekintaneja, yo les saludo.

(ESPERA LO APLAUDAN. COMO NO LO HACE NADIE CONTINÚA)

DOCTOR: Soy su nuevo Pretor.

(LOS DOS INDIOS MURMURAN EN SU IDIOMA HACIENDO ENTENDER QUE NO LES GUSTA
LA IDEA, QUE HAN COMPRENDIDO)
61

DOCTOR: ¿No entienden?

(LOS ABORIGENES EXPETAN ALGUNAS PALABRAS QUE NO ENTENDEMOS)

DOCTOR: Lo que quiere decir ´´Pretor´´ es que seré quien ejerza aquí la justicia, las leyes.
Es más, tengo aquí un compendio de artículos en los que he estado trabajando desde que
llegué.

DOCTOR: ¡¡ Soy su guardián, su intermediario ante el proyecto de la Corporación


Extraordinaria y la Outoil Company!!!

ELENA: ¡No lo queremos!!

DOCTOR: Yo sí los quiero. Es más, los amo.

ELENA: ¡Fuera!

(LOS ABORÍGENES TAMBIÉN SE UNEN A ELENA. HACEN SEÑAS Y ENTRA UN GRUPO DE


ELLOS-AS QUE GRITAN)

TODOS-ELENA: ¡FUERA DE SEKINTANEJA!

DOCTOR: Amigos…hermanos y hermanas, toda mi vida mi lucha, mis estudios han sido
para llegar hasta aquí… (AUNQUE INTENTAN INTERRUMPIRLE EL CONTINÚA) ¡Les prometo
un cambio orientado a dejar que todo permanezca casi igual!

(BULLA, RUIDOS. LLEGA CON UN MORRAL A LA ESPALDA EL RELIGIOSO.)

UNA MUJER: ¿Casi?

UN HOMBRE: Él nos pondrá a todos presos.

DOCTOR: La justicia volverá a manos de la gente mayor…

RELIGIOSO: ¿Qué pasa?

ELENA: Luego de que usted les moje las manos…

DOCTOR: ¿Qué es eso de mojarle las manos?

(ENTRA LA CHAMANA AKUAJA)

CHAMANA: Ese dicho es tan viejo como usted y yo. Le refrescaré la memoria: Eso quiere
decir que se le da real a la gente para que calle o haga esto o aquello…

RELIGIOSO: Eso es cierto…


62

DOCTOR: ¡JIIIII! Qué atrevidas…

ELENA: Atrevido usted y su gente…

DOCTOR: Ah, Elena, no puedes…ustedes no pueden…

ELENA: Lo veremos…

TODOS: Lo veremos.

CHAMANA: ¡Que amanezca sin usted!

ELENA: ¡Así se cumpla!

TODOS: ¡Por un nuevo amanecer!

RELIGIOSO: Yo apoyo a esta gente.

DOCTOR: Gente amada…gente de Sekintaneja…les juro que mis intenciones son buenas…

(SE ARRODILLA SOBRE LA MESA, LO RODEAN. ELENA Y LA CHAMANA SE INTERPONEN)

DOCTOR: El adorado Autana, El árbol de la vida, ese sagrado tronco que nos mira no
busca, sino que se hable por él…como toda esta región, toda esta selva única…nuestro
pulmón…

ELENA: ¿Y esas agujas, esos edificios inmensos para qué?

CHAMANA: El Autana habla por su propia boca…

TODOS: ¡Fuera!

DOCTOR: Si me tocan será peor para ustedes.

RELIGIOSO: ¡NADA DE VIOLENCIA!

CHAMANA: Aún no es el Pretor.

ELENA: No. Él sabe que tiene que poner sus pies fuera de aquí.

DOCTOR: ¡John Kiramaro, ven!

(ENTRA UN INDIO FORNIDO, VESTIDO DE FLUX PLATEADO. LLEVA MAQUILLAJE ALUSIVO


EN SU ROSTRO. PORTA UN FUSIL O AMETRALLADORA IMPRESIONANTE. LLEVA LENTES
TAMBIÉN PLATEADOS)

ELENA: ¿Quién trae la violencia Hermano?


63

RELIGIOSO: ¡Por todos los cielos con eso nos barrería en menos de un minuto!

DOCTOR: En 20 segundos y permítame que le corrija Hermano.

CHAMANA: Ha llegado la justicia de esa forma.

HERMANO: Ya, ya… hablemos…

UNA MUJER: Hemos hablado desde el comienzo de los tiempos…nada significa.

CHAMANA: Para nosotros sí tiene significado, para ellos no.

(DOCTOR SE LEVANTA ENVALENTONADO)

DOCTOR: Vine de forma pacífica.

ELENA: Ahora persuasiva, querrá decir.

CHAMANA: Igual, váyase.

TODOS: FUERA.

DOCTOR: A una señal mía les aseguro que podría hacerles una advertencia John
Kiramaro.

ELENA: Esto es demasiado.

RELIGIOSO: ¡Nada de advertencias! En nombre de la paz, de lo sagrado de este lugar,


váyase Doctor.

CHAMANA: Ya oyó señor…

ELENA: Vayámonos usted y yo Doctor Fulgencio.

(JOHN KIRAMARO HACE TRONAR SU AMETRALLADORA. TODOS VOLTEAN A MIRARLO,


PERO NO SE AMEDRENTAN)

DOCTOR: ¡Retírate John Kiramaro! Eso sí, no te vayas muy lejos, que enciendan el
helicóptero.

(SALE JOHN KIRAMARO CAMINANDO COMO UN ROBOT. ENTRE ELENA Y EL DOCTOR SE


HACE UN DIÁLOGO APARTE MIENTRAS LOS DEMÁS PARECIERAN HABLAR M ÁS BAJO)

ELENA: Vamos entonces.

DOCTOR: Con usted debo aclarar ciertas cosas.


64

ELENA: En su momento.

DOCTOR: Me ha hecho graves acusaciones…

ELENA: Si es inocente pruébelo.

DOCTOR: Me ha orillado.

ELENA: Usted nos obligó a ello.

CHAMANA: ¿Qué te dice este hombre Elena?

ELENA: Nada Akuaja. Te veré pronto.

DOCTOR: Créame, Chamana Akuaja, lo que se hará les dará grandes beneficios.

CHAMANA: Fue lo mismo cuando se supo que el oro servía para hacerse ricos o cuando
apareció el petróleo. Mire la miseria de los lugares de explotación…

DOCTOR: Eso no ocurrirá.

ELENA: Te lo prometemos Akuaja.

DOCTOR: Le doy mi palabra.

CHAMANA: El tiempo lo dirá.

(TRANSICIÓN. SALEN TODOS. LUZ QUE SALE Y SE QUEDA NADA MÁS DE CENITAL SOBRE
ELENA Y EL DOCTOR)

DOCTOR: No creerá en lo que les dije, ¿cierto?

ELENA: Por supuesto que no.

DOCTOR: Aunque están exagerando.

ELENA: Usted es un vendido Fulgencio.

DOCTOR: ¿Cómo?

ELENA: Tengo contactos Doctor. Sé quién es usted.

DOCTOR: Bien, ya que nos quitamos las caretas, le diré que usted no es contemplada para
nada en este proyecto.

ELENA: Gracias a usted.


65

DOCTOR: Usted es considerada un peligro en esta zona y pronto tendrá noticias de su


despido.

(ELENA BOSTEZA)

ELENA: Cuénteme algo que no sepa.

DOCTOR: Estas pobres gentes están clavadas en épocas pasadas. Eso era antes que se
hacía cualquier cosa con los bienes naturales.

ELENA: Ahora es diferente, claro…

DOCTOR: Sí. Es diferente.

ELENA: Depredando diferente.

DOCTOR: Su trágica forma de verlo todo también es altisonante.

ELENA: ¿Y si todo está tan bien hecho porque se trajo a esa especie de Robocop o
Terminator para que lo cuidara?

DOCTOR: Por los venenos. La chamana es una especie de bruja experta en venenos…

ELENA: Medea.

DOCTOR: Búrlese lo que quiera. Pero supe de un colega a la que ella le dio un caldo en
una totumita de esas y le dio tal diarrea que tuvo que ser sacado sentado en un cuñete de
pintura a manera de excusado… ¡Qué vergüenza!

ELENA: Vergüenza da por otra cosa Fulgencio.

(SE OYE EL ENCENDIDO DE UN HELICOPTERO)

DOCTOR: Y no sólo los venenos de la chamana. Me podían lanzar un dardo con curare…

ELENA: Nada más con las miradas nuestras usted tenía suficiente ponzoña…

DOCTOR: Bueno, ya está bueno pues…terminemos esta ´´conversación´´ en el


helicóptero.

ELENA: Espere. ¿No se le ha ocurrido a usted y a sus Outoil Company y a la Corporación


Extraordinaria preguntar si esta gente quiere estas agujas, esta autopista etc., etc.?

DOCTOR: ¿Qué van a opinar de algo que no conocen?

ELENA: Desconocen, pero saben que puede execrarlos.


66

DOCTOR: Ay, ay mujer…cuán ilusa es usted.

ELENA: Ay, ay hombre… cuán básico es usted.

(EL RUIDO DE DESPEGUE DEL HELICOPTERO. ENTRA JOHN KIRAMARO QUIEN LE HACE UNA
SEÑA AL DOCTOR PARA QUE VENGA)

DOCTOR: El tiempo está cambiando y debemos irnos.

ELENA: NO. Yo no iré.

DOCTOR: Viene un diluvio señora inteligencia, si se queda será a su riesgo. Debo informar
de su presencia por ser aún alguien que realiza investigaciones para el Estado.

ELENA: Me quedo. Aquí nada puede pasarme.

DOCTOR: ¡Bah!

(EL DOCTOR SALE. RUIDO DE DESPEGUE. TRANSICIÓN: ESPACIO DESNUDO. ELENA EN SU


ESCRITORIO. TIENE UNA GARRAFA CRISTALINA CON UNA PREPARACIÓN VERDE AGUA DE
LA CUAL TOMA. ELENA HACE UNAS ANOTACIONES. ENTRA YARA VESTIDA COMO SE
HUBIESE VESTIDO MARÍA [Link] HACER DOÑA BÁRBARA. FUMA UN CIGARRO-DEBERÁ
TRUCARSE. - TAMBIÉN USA FUETE. LAS BOTAS TIENEN ESPUELAS.)

MARÍA LIONZA: Buenas tardes.

(ELENA SIN DESPEGAR LOS OJOS DE SUS ANOTACIONES CONTESTA)

ELENA: Siéntese…tome esa silla…Buenas.

MARÍA LIONZA: (SIMPÁTICA) ¿Cuál?

ELENA: Deje no más que escriba esta idea por favor…

MARÍA LIONZA: …

(ELENA CONTINÚA ESCRIBIENDO. MARÍA LIONZA SE DESPLAZA CON GRACIA POR EL


LUGAR, OBSERVANDO SERIAMENTE A ELENA)

ELENA: ¡YA! (TOMA LA SILLA EN UNA MANO, LAS ANOTACIONES EN OTRA LAS CUALES NO
DEJA DE LEER. LE PONE LA SILLA A MARÍA BASTANTE LEJOS DE SU ESCRITORIO. LUZ SÓLO
SOBRE ELLAS.) Siéntese por favor Doña.

MARÍA LIONZA: ¿Doña?


67

(MARÍA TOMA LA SILLA Y LA LLEVA FRENTE AL ESCRITORIO DE ELENA QUIEN CORRE PARA
ESPERARLA DE PIE DETRÁS DEL MISMO)

ELENA: Disculpe, ¿La conozco?

MARÍA LIONZA: Posiblemente.

ELENA: ¿En qué le puedo ser útil?

MARÍA LIONZA: Estamos en el Raudal del Danto, ¿verdad?

ELENA: Sí.

MARÍA LIONZA: Se comporta tan burocráticamente.

ELENA: Cierto…es que esperaba a alguien de Caracas para mostrarle mi renuncia.

MARÍA LIONZA: Oh, llego en una hora muy privada.

ELENA: Está bien. ¿Llegó aquí sola?

MARÍA LIONZA: No, ando con una corte.

(LAS DOS MUJERES SE RIEN)

ELENA: Que afortunada. Estarán suspirando por usted…

MARÍA LIONZA: Ay, mujer…Para nada me refiero a ese tipo de ´´corte´´.

(SILENCIO)

ELENA: Usted dirá.

MARÍA LIONZA: El raudal de este río nos trae rumores de agradecimiento.

ELENA: (APESADUMBRADA) Seguro…la naturaleza de puro agradecimiento nos echó al


mundo.

MARÍA LIONZA: Hay pesar en sus palabras.

ELENA: ¿Café?

MARÍA LIONZA: Nada de eso gracias.

ELENA: Por la cafeína supongo.

MARÍA LIONZA: Tengo otro tipo de dieta…


68

ELENA: Ya veo

MARÍA LIONZA: Entonces se va.

ELENA: Sí, pero del empleo…acá estaré viniendo…

MARÍA LIONZA: ¿Y eso? Me extraña gente de ciudad metida tan adentro…

ELENA: Una promesa

MARÍA LIONZA: (ENCANTADA) ¿De verdad?

ELENA: Umm…

MARÍA LIONZA: Creo en las promesas niña. Sobre todo, en las promesas cumplidas y
adoro a quienes cumplen.

ELENA: Usted no fuma

MARÍA LIONZA: No. Lo hacen mis dedos.

ELENA: Yo no he cumplido del todo.

MARÍA LIONZA: Ay, eso no debe ser de mucho agrado para la Divinidad.

ELENA: Por eso mi renuncia. Cumplo a la Divinidad, pero no le pude ayudar al pueblo.

MARÍA LIONZA: …

ELENA: Estoy anodada… estupefacta…

MARÍA LIONZA: Es un hecho.

ELENA: Sí tanto como estoy en una especie de limbo: no tengo reacción, la gente no ha
dice nada, Akuaja tiene dos días que no la veo…

MARÍA LIONZA: Vendrá. La conozco. Y no lo hará sola. Menos mal que te darán otras
sillas…

ELENA: ¿Ah?

MARÍA LIONZA: Pobrecita. Te ves agotada. La cosa es que te tomaste esto para ti y todo
tiene un precio.

ELENA: Mi tranquilidad.

MARÍA LIONZA: Tu vida.


69

ELENA: Aun así, no logré nada…

MARÍA LIONZA: ¿Ser la que impida colmenas artificiales que apuntan al cielo?

ELENA: Sí. A lo mejor pensando que no se construirá nada extraño aquí, que yo sola
podría impedirlo fue tan iluso…creo que hasta ridículo…

MARÍA LIONZA: Bueno, todavía está por verse.

ELENA: No creo.

MARÍA LIONZA: ¿De veras no recuerdas?

ELENA: En todo caso nada tengo que ver… ha sido esta tierra, su gente…especialmente la
Chamana Akuaja.

MARÍA LIONZA: Si algo pasa de aquí a un instante que modifique tu existencia… ¿te
puedo sugerir algo?

ELENA: Sí…pero lo único es que me voy de aquí.

MARÍA LIONZA: Deberás admitir que no todo es como se cree o se ve.

ELENA: Por eso soy científica.

MARÍA LIONZA: …

ELENA: ¿Aclaratoria insatisfactoria?

MARÍA LIONZA: Innecesaria.

ELENA: Oiga, pero no vino a verme…

MARÍA LIONZA: No a ti, tenía que estar por estos lugares…

(ELENA SUSPIRA)

MARÍA LIONZA: He sido mentirosa…

ELENA: Quien no…

MARÍA LIONZA: Vine a verte.

ELENA: …

MARÍA LIONZA: …
70

ELENA: Entonces dígame.

MARÍA LIONZA: Ya te vi.

ELENA: Oh…pues…

MARÍA LIONZA: No es algo que hago a cada rato…

ELENA: Debe haber acabado su paciencia conmigo…

MARÍA LIONZA: Así que sí sabes quién soy.

(TRANSICIÓN. MARÍA LIONZA SE VA HACIA UN LUGAR MUY [Link] ESTÁ EN EL


ESPACIO CON LAS SILLAS. ESTÁ SENTADA LA PAREJA DE MUJER BLANCA CON SOMBRERO Y
EL HOMBRE NEGRO CON SOMBRERO NEGRO, LA CHAMANA, EL RELIGIOSO, UN HOMBRE Y
UNA MUJER ABORÍGENES, MUJER TIGRE, HOMBRE PERRO. DE PIE EL DOCTOR Y ELENA. AL
FRENTE Y EN UN LUGAR ALTO SE VE LA SILUETA DEL PREMIER.)

DOCTOR: Ha sido exagerado el hostigamiento hacia las labores del premiarato.

MUJER: Usted exagera también, doctor. Nunca se supo bien cómo iba a ser este proyecto.

HOMBRE: Corazón…

DOCTOR: La Dra. Elena fomentó esta guerra…

HOMBRE: Algo oí.

CHAMANA: La guerra siempre viene con la gente lejana a estas tierras.

DOCTOR: Me está dando la razón.

CHAMANA: Usted es de fuera.

DOCTOR: Y Elena también.

CHAMANA: Ella es diferente.

DOCTOR: Qué tontería…

HOMBRE: Debemos tener hoy un definitivo.

ELENA: Que se vayan.

DOCTOR: ¡¿Quién se cree?!

CHAMANA: Alguien que está con nuestra gente, con esta nación.
71

MUJER: ¿Y usted qué opina señora?

CHAMANA: Que no hay que hacer nada ajeno en este lugar.

HOMBRE: No hay peligro.

CHAMANA: …

MUJER ABORIGEN: Desde que tenemos memoria lo que no es propio a nuestras gentes ni
a nuestro modo de vida en su mayoría nos ha cobrado el vivir o morir.

HOMBRE ABORIGEN: Esta mujer, Elena, nos apoya. No necesitamos más que su
comprensión. Si llaman guerra a defenderse entonces es lo que hacemos…

ELENA: Y haremos.

MUJER TIGRE: La sabiduría que tienen es innegable, pero nos ha perdido.

HOMBRE PERRO: Se ha confundido nuestra mansedumbre.

RELIGIOSO: Ya no son tiempos de conquista desleal y avarícienta. Aquí se está diciendo


hoy que no se quiere ese proyecto.

DOCTOR: Mejor será que se mantenga con apoyo moral su eminencia.

RELIGIOSO: Es lo que hago.

DOCTOR: Así está bonito.

PREMIER: (DETERMINANTE) Doctor Fulgencio Trauer: veo que conduce este diálogo como
una bodega, siendo usted el borracho del espectáculo.

DOCTOR: Señor Premier…

PREMIER: ¿Con quién puedo informarme del auténtico sentir de esta nación?

ELENA: Señor Premier, no soy la voz de esta nación. Pero puedo decirle que ningún
edificio ni alto ni bajo ni ninguna carretera a la capital son necesarias.

PREMIER: Hay toda una salvedad ecológica planteada.

HOMBRE PERRO: ¿Para nosotros es la salvedad? Según sus necesidades posiblemente.

MUJER TIGRE: La razón de tales construcciones darán goce a ustedes, no a nuestras


congregaciones.
72

DOCTOR: Pero aquí opinan hasta los animales

CHAMANA: Si oponerse significa doblegarnos…así será.

ELENA: Premier, lo ecológico de este proyecto no necesariamente traduce una apetencia


de la comunidad.

PREMIER: Usted ha estado aquí mucho tiempo

DOCTOR: ¡Y yo!

ELENA: Para este proyecto, la ladera norte de la ciudad, en una explanada que allí existe
todo esto quedaría apropiado.

PREMIER: ¿Qué dice el ingeniero?

HOMBRE: No soy el encargado, pero he estado muy cerca. Ciertamente en la ladera norte
de la capital es viable.

MUJER: Mi esposo es ingeniero contratista de obras. (AL HOMBRE) Aunque jamás me


mencionó esta alternativa.

PREMIER: Y usted hermano, ¿qué dice?

RELIGIOSO: Naturaleza se impone.

PREMIER: ¿Por qué formas usted nos representa Doctor Fulgencio Trauer si no tiene
competencia en el área?

DOCTOR: Eh…eh…pues…

PREMIER: Una pérdida de tiempo para la administración…

DOCTOR: No del todo Premier…recuerde la ladera…

PREMIER: Recuérdela usted, pero en otro lugar…

(EL PREMIER APLAUDE Y ENTRAN DOS HOMBRES PLATEADOS QUE SE LLEVAN AL DOCTOR
QUIEN FORCEJEA Y REGRESA)

DOCTOR: ¡¿Y mi tiempo!?... ¿De qué voy a vivir? ¡Mi currículo me ampara!

PREMIER: Llévense al farsante.

(SACAN AL DOCTOR. CAMBIOS DE LUCES, EL PREMIER SE ESFUMA. SALEN TODOS.


TRANSICIÓN SONORA. SE ESCUCHA UN GALLO, LUEGO EL SILBIDO DE UNA FLECHA EN EL
73

AIRE. SILENCIO. LUGAR VACÍO COLOR TIERRA. ESTÁN LA CHAMANA Y ELENA FULL
ILUMINADAS: AL FONDO EL CICLORAMA TIENE LOS COLORES DE UN ATARDECER HACIA EL
AUTANA, EN EL PISO TIERRA MATIZADA DE VERDE. HAY UN TABURETE)

CHAMANA: Tu abuela me llamó.

ELENA: Jiii…

CHAMANA: Echaba candela…

ELENA: Cónchale, mi pobre vieja…no me va a creer que olvidé el celular…

CHAMANA: Por eso llamó. Que lo habías dejado en una silla y que el gato lo había
orinado.

(SE RIEN. PAUSA)

ELENA: Esa sí que brava es peor que todo lo que pasó…

CHAMANA: Ya hablamos mujer, no pasa nada.

(LA CHAMANA LE LANZA A ELENA ALGO QUE NO VEMOS Y QUE ELLA ATRAPA
DISTRAMENTE. SILENCIO)

ELENA: (VE LO QUE TIENE EN LAS MANOS, PERO NO DICE NADA) Bonito atardecer…

CHAMANA: Caramba…esa virtud de ver el cielo en tus manos quisiera tenerla…

ELENA: ¿Ah?...

CHAMANA: ¿Por qué no te sacas esas dos preguntas? Mira que lo que no se dice hace que
te broten costricas en los labios…

ELENA: Las ronchas esas duelen y molestan…

CHAMANA: En México me hizo ver una hermana que le llaman ´´fuegos´´…

ELENA: La ciencia ´´Herpes´´…

CHAMANA: Mejor fuegos o costras, porque esa sierpe suena feo.

ELENA: Tienes razón…

(SILENCIO. ELENA DEAMBULA. LA CHAMANA SE SIENTA)

CHAMANA: Si te demoras, me siento. Tengo el tiempo latigando mis piernas.


74

ELENA: ¿Esto es de ella?

CHAMANA: Yo que sé…

ELENA: ¿Cómo no sabes?

CHAMANA: Me fue dejado para ti.

ELENA: Ah…

CHAMANA: En tus manos debía ponerlo.

ELENA: De una lanzada.

CHAMANA: De la misma forma en que pasan las cosas…

ELENA: Sí, sí…dile que sí.

CHAMANA: …

ELENA: Me acuerdo ahora de todo. También dile que se lo agradezco…

CHAMANA: …

ELENA: Que me iba a ir de aquí pensando que no había hecho nada por ustedes, por
esto…

CHAMANA: …

ELENA: Que le agradezco estar de pie…

CHAMANA: …

ELENA: Por supuesto también dile que creo en ella, que ignoro por qué tuvo la amabilidad
de aparecérseme…

CHAMANA: …

ELENA: Ignoro el misterio, pero sé que tiene que ver con mi abuela. La cosa viene por
allí…

CHAMANA: …

ELENA: Y la otra pregunta es si le tengo que entregar mi alma y prender velas…

(LA CHAMANA OBSERVA DIVERTIDA) …Mira Akuaja…yo respeto todo eso, por favor no me
mal entiendas…ni ella…Yo de milagro rezo antes de acostarme…
75

CHAMANA: …

ELENA: Y no siempre…

CHAMANA: Que niña eres…

ELENA: Lo sé, lo sé…pero esto es muy serio.

CHAMANA: …

ELENA: Ante todo soy una científica…que cree en la energía, los movimientos de los
planetas, los números, la medicina cuántica, algo de tarot…pero hasta ahí.

CHAMANA: Vete ya. No seas necia…anda…

ELENA: Me asombrará en mi sala montada en su Danta…

(TRANSICIÓN LUMÍNICA Y SONORA; APARECE YARA O MARÍA LIONZA VESTIDA DE FORMA


ACTUAL, LLEVA LOS PIES PINTADOS CON LINEAS NEGRAS. NO PARECE NI JOVEN NI
MAYOR. ESTÁ SENTADA EN DONDE ESTABA LA CHAMANA)

YARA: De ninguna manera me aparecería en tu sala sobre mi adorada Danta.

ELENA: ¡YARA!

YARA: Lo que hay que oír…

ELENA: Perdóname señora…

YARA: ¿No me invitas a sentarme o pasará lo mismo de hace media hora? Tranquilo mi
público…ya esto se termina…no nos iremos para delante ni para atrás…

ELENA: Estás sentada.

YARA: Cierto. ¿Sabes qué es lo que tienes en tu mano?

ELENA: NO.

YARA: Es tu enfermedad. Bótala al salir.

ELENA: ¿Para dónde?

YARA: Donde… quieras menos que se la pueda comer el gato…

ELENA: La conservaré en alcohol…

YARA: Asco…Uy…Pero, en fin, haz lo que quieras.


76

ELENA: Gracias Señora.

YARA: Vaya…que raro oír esa palabra…una espontánea. Eso está bien.

(ELENA MIENTRAS SALE VA CON UN ADEMÁN DE RESPÉTO)

YARA: ¡Apura el paso que en media hora romperá a llover como no has visto y el médico
con el del helicóptero ya están casi llorando!

ELENA: ¡VOY!

(ELENA SALE TAN RÁPIDO COMO PUEDE. MÚSICA TELURICA, DANZA DE ANIMALES CON
YARA Y LA CHAMANA EN MEDIO. DISOLVENCIA DE LUZ. OSCURO. LA MÚSICA SIGUE
SONANDO PARA EL SALUDO)
77

MUJERMENTE HABLANDO
78

MUJERMENTE HABLANDO

Personajes:

LA MUJER: de unos 25 a 35 años. No tiene una característica física especial, pero debe ser
capaz de asumir distintos roles.

LA OTRA: de unos 40 a 50 años. En realidad, no importa. Su aspecto puede ser


marcadamente andrógino o, contrariamente, muy femenino.

Un hombre y una mujer que entran y salen, pero no son indispensables.

En el escenario:

ES IMPORTANTE RECALCAR QUE LAS ACTRICES PERMANECEN EN ESCENA DURANTE TODA


LA JORNADA. DEBEN TENER TODOS LOS ELEMENTOS QUE USAN, MUY POCOS, MUY
CERCA. EL AMBIENTE ES TODO OSCURO. LA LUZ QUE TENGAN DEBE SER ARTIFICIOSA,
NADA DE LUCES QUE ATRAVIESAN VENTANAS DE UTILERÍA NI NADA DE ESO.

LA MUJER. - (SE ESTIRA UN POCO. SUSPIRA)

LA OTRA. - ¿Suspiras?

LA MUJER. - Es un hábito.

LA OTRA. - Entre miles.

LA MUJER. - Si tan sólo supiera.


79

LA OTRA. - ¿Qué estamos jodidas?

LA MUJER. - ...

LA OTRA. - Perdona. No quise para nada hacer una de las mías...

LA MUJER. - No lo digo por eso.

LA OTRA. - No has dicho nada.

LA MUJER. - Es que estoy distraída...

LA OTRA. - Hay quienes se fían de 105 santos.

LA MUJER. - Pobres.

LA OTRA. - No seas hipócrita. Tú te fías de ellos...

LA MUJER. - Es una opción, como cualquier otra...

LA OTRA. - Siempre y cuando no la disfracen como la única.

LA MUJER. - Cada quien cree en lo que quiera...

LA OTRA. - Eso es verdad, sólo que no te lo permiten.

LA MUJER. - Son cosas de adentro... nadie puede meterse en ellas...

LA OTRA. - No huele a hombre.

LA MUJER. - ...

LA OTRA. - Sí. No es posible tanto silencio.

LA MUJER. - Hay que salir.

LA OTRA. - Seguro. Pero no ahora...

LA MUJER. - Esto fue sólo una escogencia momentánea.

LA OTRA. - Tú elegiste callar.

LA MUJER SE INCORPORA UN POCO.

LA MUJER. - Y seguiré callando. Ante ellos sólo haré eso...

LA OTRA. - Debes hablar.


80

LA MUJER. - No seré traidora.

LA OTRA. - Nadie lo va a notar.

LA MUJER. - Olvídalo.

LA OTRA. - Saben lo de tu pariente.

LA MUJER. - No es un pariente, digo, sí, sí lo es...

LA OTRA. - Descubrieron la cantidad de alimento en compotas...

LA MUJER. - ¡¿Y qué?! ¡Es mi dinero!

LA OTRA. - Tienes en tu casa a un monstruo.

LA MUJER. - ¿y?

LA OTRA. - Y lo amparas, y lo acunas, y lo acaricias, y lo lavas, y lo aporongas, y le lees, y le


besas, y le cocinas, y le vistes, y te cui- das, y lo tapas, y le cortas las uñas, y lo proteges, y
le hablas, y te ríes con él, y no lo olvidas, y, sobre todo, lo amas, le amas, la amas, amas,
amas, amas y amas...

LA MUJER. - Eso es asunto mío.

LA OTRA. - No lo puedes negar.

LA MUJER. - No niego ni afirmo nada.

LA OTRA MUJER SE LE ACERCA Y SE SIENTA CERCA DE ELLA.

LA OTRA. - Es lo que dicen.

LA MUJER. - Siempre dicen.

LA OTRA. - Yo misma he visto.

LA MUJER. - (Incrédula) Ah, ¿sí?

LA OTRA. - ¿Y hacen el amor?

LA MUJER SE LEVANTA Y SE VA AL OTRO EXTREMO DEL ESCENARIO.

LA MUJER. -...

LA OTRA. - ¿Y te has hecho el amor?


81

LA MUJER. -...

LA OTRA. - ¿Y gimen?

LA MUJER. -...

LA OTRA. - ¿Tú gimes?

LA MUJER. -

LA OTRA. - ¿Te gusta?

LA MUJER. - ¿Qué?

SACA UN CIGARRILLO DE ENTRE EL BUSTO Y UN ENCENDEDOR. ENCIENDE EL CIGARRILLO Y


DA UNA GRAN BOCANADA.

LA OTRA. - ¿Siempre tuviste?

LA MUJER. - Uno... aquí...

LA OTRA. - ¡Maldita mezquina!

LA MUJER. - ¿Cómo?...

LA OTRA. - Eres una capitalista de mierda, manipuladora y solapada...

LA MUJER. - ¿Y bueno...?

LA OTRA. - Sabías lo que me hacía falta fumar... y tú, y tú... te callaste...

LA MUJER. - Sí.

LA OTRA. - Eso es una maldad...

LA MUJER. - Ah, no sabía...

FUMA ENCANTADORAMENTE. LUEGO, SE APAGA EL CIGARRILLO EN EL TACÓN Y VUELVE A


GUARDAR TODO ENTRE SU PECHO.

LA OTRA. - Guardas monstruos y cigarros...

LA MUJER. - (Se ríe) Me guardo a mí misma. Es todo.

LA OTRA. - Cruel.

LA MUJER. - …
82

LA OTRA. - Despiadada.

LA MUJER. - Si tengo que ahorrar.

LA OTRA. - Esto es suficiente como para entrar en guerra.

LA MUJER. - ...

LA OTRA. - Estoy cansada. Me sale un vaho caliente de la espalda.

LA MUJER. - Duerme un rato.

LA OTRA. - ¡¿Dormir?! ¡Ni se te ocurra! Aquí pueden disponer hasta de tu sueño.

LA MUJER. - Exageras.

LA OTRA. - Creo que se han olvidado de nosotras...

LA MUJER. - No. Lo que ocurre es que hoy llegó el circo al llano y eso es suficiente para
que no exista nada más...

LA OTRA. - Me gustaría ir.

LA MUJER. - Y a mí, ir a ver al mago...

LA OTRA. - Tonterías. El domador con el león, es lo mejor que tienen...

LA MUJER. - Me gusta cuando el mago hace levitar a la muchacha...

LA OTRA. - (ENAMORADIZA) Lo crees tu amante...

LA MUJER. - No.

LA OTRA. - Sí. Sueñas que te rapta y te hace feliz...

LA MUJER. - Nadie que es raptada es feliz...

LA OTRA. - Como el rapto de las sabinas...

LA MUJER. - La muchacha levita y dormida la ponen en una escoba...

LA OTRA. - Qué horrible...

LA MUJER. - Es cierto. Han podido ponerla en otra cosa...

LA OTRA. - En un falo inmenso...

LA MUJER. - ...
83

LA OTRA. - Bueno. Es cuestión de gustos...

LA MUJER. - ¿Qué harías si...?

LA OTRA. - ¿Con el falo?

LA MUJER. - ¡Ay, no he dicho eso! Nada. No iba a decir nada...

LA OTRA. - Es lo que me gusta.

LA MUJER. - Um.

LA OTRA. - Ajá. Umm. A ti también... a ti también te gusta...

LA MUJER. - A esta hora, mi pariente debe estar impaciente...

LA OTRA. - Ah, el impaciente paciente...

LA MUJER. - Me necesita.

LA OTRA. - Creo entender por qué...

LA MUJER. - ¿De verdad?

LA OTRA. - Eres linda. Se ve que cuidas a quien necesita de ti.

LA MUJER. - Bueno, trato de cumplí...

LA OTRA. - Eso es algo.

LA MUJER. - Pero a veces me canso.

LA OTRA. - Y te obstinas...

LA MUJER. - Luego me calmo.

LA OTRA. - Y sigues y sigues...

LA MUJER. - Lo siento.

LA OTRA. -

TRANSICIÓN A FABIÁN. VA Y SE PONE UN SACO Y SE PARA EN LA ESQUINA.

LA OTRA. - Ejem...

LA MUJER. - Recién te acordaste.


84

LA OTRA. - ¡No!

LA OTRA CON UNA APARIENCIA DECIDIDAMENTE MASCULINA, MÁS POR EFECTO


CORPORAL QUE CUALQUIER OTRA COSA. SE ACERCA DILIGENTE A LA MUJER.

LA MUJER. - No tienes que decirme nada...

LA OTRA. - ¡Pero quiero! ...

LA MUJER. - Querida. No me crees, yo sé... Si tan sólo me oyeras

LA OTRA. - Lo mismo de siempre...

LA OTRA. - Pues sí... no pude llegar antes. Tú sabes que no podía dejar de venir...

SACA UN CIGARRILLO ARRUGADO DE UN BOLSILLO Y LO ENCIENDE CON UN ENCENDEDOR


QUE CUESTA PARA ENCENDER.

LA OTRA. - (DA UNA GRAN BOCANADA) Sabes que te amo, pequeña...

LA MUJER. - Apaga ese cigarro por favor...

LA OTRA. - No me fue posible venir en cuanto me llamaste.

LA MUJER. - Típico

LA OTRA. - Estoy casado... Siempre lo has sabido...

LA MUJER. -

LA OTRA. - Pequeña. Ven... ven acá...

LA MUJER. - Estoy bien aquí.

LA OTRA. - Cumplo. Siempre tengo que cumplir. Eso me agota tanto... Estar dividido. Aquí
y allá... allá y aquí...

LA MUJER. - Pobre. Cuán sacrificado eres...

LA OTRA. - No te burles...

LA MUJER. - Burla es lo nuestro.

LA OTRA. - Pequeña...

LA MUJER. - ¡Ya no me llames más así!


85

LA OTRA. - Me enloqueces.

SE LE ACERCA. LA MUJER SE ALEJA. LA PERSIGUE. LA ALCANZAN. LA MUJER LA EMPUJA. LA


OTRA LA ACORRALA.

LA MUJER. - ¡No me toques!

LA OTRA. - Sabes que me matas con tu indiferencia. No valgo nada sin ti...

LA MUJER. -

LA OTRA. - Te prometo que voy a dejarla... Pero tú sabes... Los niños, la casa que
tenernos...

LA MUJER. - Haz lo que quieras. Por mi parte está decidido... No te quiero cerca de mí.

LA OTRA. - ¡Por favor, no digas esas cosas!

LA MUJER. - Pues las digo…

LA OTRA MUJER LA ABOFETEA.

LA OTRA. - ¡Soy yo quien deja!

LA MUJER. - Pues veme dejando...

LA OTRA. - ¡No me retes! Acabo contigo ahora mismo. Habrase visto. ¡Ponerme límites a
mí, al hombre... ja tu hombre!

LA MUJER. - (SANGRANDO POR LA NARIZ) Nunca más vuelvas a pegarme...

LA OTRA. - Ah, ¿no?...

LA MUJER. - Te lo advierto. Tengo las leyes de mi parte y si no... Yo misma soy mi ley.

LA OTRA. - (IRÓNICA) ¿Y qué si te cojo? Si lo hago mil veces... hasta que me asquee, me
vomite... te escupa...

LA OTRA SE ALEJA Y SE REGODEA. LE DA LA ESPALDA A LA MUJER. ÉSTA, METE LA MANO


EN SU CINTURA Y SACA ALGO ENVUELTO EN UN PAÑUELO.

LA MUJER. - No estaré aquí para entonces...

LA OTRA. - Inocente. No escaparás de mí. No tienes la fuerza para hacerlo, te buscaré


donde te metas. No habrá hueco que pueda cobijarte. Soy tu sombra... tú ángel de la
guarda...
86

LA MUJER. - (DESENVUELVE LO QUE TIENE EN EL PAÑUELO. ES UNA PISTOLA PEQUEÑA.


APUNTA A LA OTRA) Entonces, sé mi ángel...

LA MUJER DISPARA. DA CERTERAMENTE EN EL PECHO DE LA OTRA. ÉSTA CAE. SILENCIO.


LA MUJER AL VERSE CON LA PISTOLA, SE COMPONE Y VUELVE A ENVOLVERLA Y LA
GUARDA EN SU CINTURA. PAUSA. CORRE HACIA LA OTRA QUE YACE EN EL SUELO. LA
MIRA CON INQUIETUD, LUEGO LA TOCA SUAVEMENTE. DESPUÉS LA SACUDE.

LA MUJER. - ¡Hey, hey! Ya. Mira que pueden venir...

LA OTRA. - (SE DESPEREZA) Tengo hambre...

LA MUJER. - Ah, lo olvidaba... Eres mi pariente...

LA OTRA. - Soy tu pariente...

LA MUJER. - ¿Por qué te da tanta hambre...?

LA OTRA. - Es que me tienes a sopa todo el tiempo...

LA MUJER. - Es lo que puedes comer. Te lo recetó la doctora...

LA OTRA. - Recetó. Qué palabra más extraña...

LA MUJER. - Tienes contraída la tráquea...

LA OTRA. - Y todo....

LA MUJER. - Ya no puedes ingerir alimentos duros...

LA OTRA. - Serán... Sólidos...

LA MUJER. - Eso...

LA OTRA. - Ay...

LA MUJER. - ¿Te duele?

LA OTRA. - Sólo es un suspiro...

LA MUJER. - Ah.

LA OTRA. - Creo que ya no sabes distinguirlos...

LA MUJER. - ...

LA OTRA. - Me he portado mal.


87

LA MUJER. - Tú sabrás...

LA OTRA. - Sí, lo sé muy bien. No te imaginas cuánto...

LA MUJER. - Te vienen los recuerdos...

LA OTRA. - Como mares...

LA MUJER. - Hablas mucho. Luego te llenas de gases...

LA OTRA. - No digas esas cosas...

LA MUJER. - Es así...

LA OTRA. - Tengo hijos e hijas por ahí...

LA MUJER. - ¿Y recién te acuerdas de ellos?

LA OTRA. - Sí.

LA MUJER. - Tengo que salir...

LA OTRA. - ¿A qué?

LA MUJER. - A cosas mías.

LA OTRA. - Tienes esa forma de decir las cosas... De callar todo el tiempo... Te pareces a
mamá...

LA MUJER. - ...

LA OTRA. - Ah...

LA MUJER. - Si vienen preguntando por mí, que pasen mañana.

LA OTRA. - No atenderé a nadie...

LA MUJER. - Ya dieron las siete...

LA OTRA. - No escuché nada...

LA MUJER. - Hace rato...

LA OTRA. - Inyéctame.

LA MUJER. - Ya te inyecté.

LA OTRA. - No es cierto...
88

LA MUJER. - Demerol...

LA OTRA. - ¡Pero no sentí el pinchazo!

LA MUJER. - Cuenta los algodones... El último tiene bastante sangre. Últimamente sangras
mucho...

LA OTRA SE TOCA EL PECHO Y SE MIRA LA MANO. DISOLVENCIA. ELLAS DOS SENTADAS


CADA UNA EN UN BANQUITO ALTO.

LA OTRA. - Y lo dejaste...

LA MUJER. - Bueno... No quería que viniera. Sabes cómo son los enfermos. Te absorben...
te quitan la vida mientras se va la de ellos...

LA OTRA. - Uy... eso es muy duro...

LA MUJER. - Pero es así...

LA OTRA. - No se ve movimiento.

LA MUJER. - Ya vendrán...

LA OTRA. - Dios te oiga...

LA MUJER. - Para eso los hombres siempre tienen real y tiempo...

LA OTRA. - Es una noche calurosa...

LA MUJER. - Por eso el escote... ¿eh ...

LA OTRA. - Los uso siempre, por si no lo has notado.

LA MUJER. - ...

LA OTRA. - Eres muy despistada...

LA MUJER. - En realidad no me fijo en las mujeres...

LA OTRA. - Pero en las «otras», sí hay que fijarse...

LA MUJER. - Si se pudiera vivir... nada más de vivir...

LA OTRA. - (IRÓNICA. SONRÍE) ¿Cómo es eso?

LA MUJER. - Pues, no tener que venderte para subsistir... por ejemplo.


89

LA OTRA. - Escrúpulos, miedos, sentido hiperhiperultra del pecado...

LA MUJER. - Asco, miedo de contagiarte de SIDA.

LA OTRA. - No pienso en eso.

LA MUJER. - Pienso, pienso.

LA OTRA. - Necesito dinero para la niña.

LA MUJER. - Hoy es eso...

LA OTRA. - De verdad. Mi niña está mal...

LA MUJER. - Como tú y como yo...

LA OTRA. - No puedo creer que no pase nadie por aquí. Pareciera que todos
desaparecieron...

LA MUJER. - La gente no tiene dinero. Tendremos que cambiar la táctica...

LA OTRA. - ¿Robando o matando?

LA MUJER. - Quiero salir de aquí... Pero no a la cárcel, querida mía...

LA OTRA. - Mira. Viene un tipo...

LA MUJER. - Ya era hora. Déjamelo.

DELANTE PASA UN TIPO, PERO NO SE DETIENE. ESTO PUEDE SER DADO CON RUIDO O
ILUMINACIÓN.

LA OTRA. - ¿Has visto?

LA MUJER. - Pasó corriendo... como una exhalación.

LA OTRA. - ¿Qué?

LA MUJER. - Como el viento...

LA OTRA. - Viento tengo yo entre el pecho y la espalda...

LA MUJER. - Tuve un novio poeta...

LA OTRA. - Pobre...

LA MUJER. - ...
90

LA OTRA. - Me imagino que se le acabó la letra...

LA MUJER. - Sólo quería vivir del amor y de escribir...

LA OTRA. - Ah, eso. Siempre es lo mismo...

LA MUJER. - Pero él era distinto. Oírlo hablar te paraba hasta los últimos pelitos de acá de
la... nuca...

LA OTRA. - Umm.

LA MUJER. - Después... ya no nos vimos más...

LA OTRA. - Después del aborto...

LA MUJER. - Sí.

LA OTRA. - Sí.

LA MUJER. - Seguro que ése que pasó iba a casa de «Lila ...

LA OTRA. - Carne es carne...

LA MUJER. - No sabe lo que se pierde ... Allá él. ¿Qué hora es?...

LA OTRA. - Las diez, del viernes...

LA MUJER. - Tengo que hacer plata...

LA OTRA. - ¿Con lo que venga?

LA MUJER. - Carne es carne...

LA OTRA. - Allá viene una tipa...

LA MUJER. - (VISIBLEMENTE ASUSTADA) ¡Olvídalo!...

La OTRA. - Entonces me lanzo yo...

LA MUJER. - ...

LA OTRA. - Ya está decidido...

LA MUJER- ...

LA OTRA. - En esta profesión, hay que ejercer en todo momento, querida...Métete eso
aquí.
91

SE ACERCA UNA MUJER, CORRECTAMENTE VESTIDA. TRAE LENTES OSCUROS QUE AL


LLEGAR FRENTE A LAS MUJERES SE QUITA.

LUEGO DE UNOS SEGUNDOS, LE EXTIENDE LA MANO A LA MUJER. LA OTRA MIRA


ANONADADA Y MOLESTA.

FINALMENTE, LA MUJER LE TOMA LA MANO A LA VISITANTE Y SE YA CON ELLA. OSCURO.

SE ESCUCHA EL TEMA «ERES TÚ», CANTADO POR LUZ CASAL. EL TEMA SE DEJA OÍR UN
RATO HASTA QUE LA GUITARRA ELÉCTRICA TERMINA SU SOLO Y LUZ DICE: NO IMPORTA
EL TIEMPO QUE HE GANADO EN LLEGAR...

PAUSA. LAS DOS MUJERES ESTÁN ALREDEDOR DE UNA MESA PEQUEÑA. LA LUZ DE UN
SPOT ESTÁ CONCENTRADA SOBRE ÉSTA.

SE SIENTE TENSIÓN. UNA DE ELLAS VA A LO OSCURO Y REGRESA FUMANDO UN


CIGARRILLO.

LA OTRA. - No me aguantaré la próxima vez...

LA MUJER. - Alguien tiene que trabajar...

LA OTRA. - Yo estoy trabajando. Bien te he explicado que mí proyecto se lleva tiempo.

LA MUJER. - Vas a enviar tu maqueta a un concurso...

LA OTRA. - ¡Claro!

LA MUJER. - Y eso no es garantía de que sea aprobada...

LA OTRA. - Hablas como mi madre.

LA MUJER. - No, sólo quiero que sepas a qué atenerte.

LA OTRA. - …

LA MUJER SE ACERCA Y TRATA DE PASARLE LA MANO POR EL PELO, PERO LA OTRA QUITA
LA CABEZA.

LA MUJER. - Tú me dirás qué hacer...

LA OTRA. - No estés más en eso.

LA MUJER. - No estoy en eso...


92

LA OTRA. - A veces finjo que no me doy cuenta... pero sé que vas por ahí buscando
clientes...

LA MUJER. - Tengo que ir con mi madre, lo sabes.

LA OTRA. - Tu madre...

LA MUJER. - ¡Me revienta cuando no me crees!

LA OTRA. - Tu madre o tu pariente... o tu novio poeta...

LA MUJER. - No voy a esforzarme porque confíes en mí...

LA OTRA. - Siempre mientes. Cuando sales... siento que me hundo. No puedo depender
así de ti...

LA MUJER. - Ésa es mi suerte...

LA OTRA. - ¡Lo digo en el sentido del afecto! No pretendo hacerte mi sirvienta ni la mujer
que busco cuando tengo deseos...

LA MUJER. - A veces me canso...

LA OTRA. - ...

LA MUJER. - Tengo que salir. Aunque no lo creas, lo hago para caminar. Para sentir que
soy dueña de mi cuerpo, que comando mis piernas... que cuando veo levantarse mis
pechos con la respiración, lo hago porque me gusta verme respirar... y no porque estoy
pensando en tirarme a alguno... Lo hago porque adoro ver la ciudad de noche... cuando
nadie me asedia... cuando todos duermen. A veces me sobresaltan los maullidos de los
gatos callejeros... También el ruido de los carros, que en solitario deambulan y voltean
una esquina a toda velocidad...

LA OTRA, TERMINA DE FUMARSE EL CIGARRILLO Y SE SIENTA EN EL BORDE DE LA MESA.


SACA DE ENTRE LOS SENOS OTRO QUE ENSEGUIDA ENCIENDE.

LA MUJER. - ¿Sabes?... tengo esa maldición que tenía Cassandra, que nadie creía en lo que
predecía...

LA OTRA. - Pero caminar de noche... con tanto peligro...

LA MUJER. - Con el peligro de encontrarme hombres...

LA OTRA. - Hombres, ladrones, asesinos... Todos son hombres...


93

LA MUJER. - …

LA OTRA. - …

SILENCIO. LA MUJER VUELVE A ACERCARSE A LA OTRA, QUIEN FUMA CON TRISTEZA,


SUAVEMENTE. LA MUJER LE QUITA EL CIGARRILLO, LA OTRA LE VUELVE A QUITAR EL
CIGARRILLO Y DA UNA LARGA BOCANADA QUE EXHALA SOBRE LA MUJER. ÉSTA SUSPIRA.
LA OTRA FUMA Y TIRA EL CIGARRILLO. LA MUJER CORRE A BUSCAR LO QUE QUEDA DE
CIGARRILLO Y LO APUÑA EN LA MANO, ÉSTE, HUMEANTE, LA QUEMA. LA MUJER NO
ALCANZA A EMITIR NINGÚN SONIDO. UN CENITAL LA ILUMINA.

LA OTRA EN LA MESA SE CRUZA DE BRAZOS, MIENTRAS VE QUE LA MUJER ESTÁ MUY


CALLADA. LUZ GENERAL.

LA OTRA. - Si te duele, no veo cómo es que te lo callas...

LA MUJER. - …

LA OTRA. - Mira, ignoro mucho sobre tu caso... sólo soy una pasante...

LA MUJER. - …

LA OTRA. - Te he traído algunos libros. Me dijeron que te gustan los clásicos. Mira, ésta es
la historia de Medea...

LA MUJER. - ...

LA OTRA. - Ven, siéntate.

LA MUJER. - ...

LA OTRA. - Pasas mucho tiempo de pie...

LA MUJER. - ...

LA OTRA. - Tú no has tenido la culpa.

LA MUJER. - ...

LA OTRA. - Verás... no sé cómo abordarte... lo reconozco, soy sincera…

LA MUJER. - ...

LA OTRA. - Ah... dime algo.


94

LA OTRA SE ACERCA A LA MUJER Y LE ABRE LA MANO EN LA QUE TODAVÍA TIENE EL


CIGARRILLO Y SE LO QUITA LA MUJER SÓLO MIRA.

LA MUJER. - ...

LA OTRA. - Parece que tampoco escuchas...

LA OTRA SE ALEJA Y ALZA LAS MANOS. SE ESCUCHA UN ESTRUENDO FULMINANTE. LA


MUJER ESTÁ IGUAL. SÓLO MUEVE SUS OJOS.

LA MUJER. - ...

LA OTRA. - No sé si estás fingiendo. Ese ruido casi me mata... No podrás estar aquí por
mucho tiempo...

LA MUJER. - Um.

LA OTRA. - (SE ACERCA VELOZMENTE) ¡¿Dijiste algo?!

LA MUJER. - ...

LA OTRA. - ¡No debí preguntarte... coño! Mira... Es posible que te liberemos...

LA MUJER. - ...

LA OTRA. - Pero no puedes mostrarte débil. Tienes que hablar. Los médicos dicen que
puedes... que nada más te niegas a hacerlo... Si lloraras delante de ellos... que pudieran
escuchar tu queja...

LA MUJER. - ...

LA OTRA. - Mataste tus hijos...

LA MUJER. - ...

LA OTRA. - Eso es suficiente para acallar a cualquiera. Pero no te juzgo. Entiendo que
tuviste que hacerlo...

LA MUJER. - Ah.

LA OTRA. - Y si no fuiste tú...

LA MUJER. - ...

LA OTRA. - Y si estás encubriendo a alguien...


95

LA MUJER. - ...

LA OTRA. - Casi pareció que te engulliste a tu hijo y a tu hija.

LA MUJER. - …

LA OTRA. - Y si actuaste por hambre. Es posible que como hacen ciertos animales, que se
comen o matan a las crías que son débiles y no sobrevivirán... tú hayas acabado con su
sufrimiento...

LA MUJER. - ...

LA OTRA. - Ésa será mi tesis. Te salvaré... ya lo verás...

LA MUJER. - No me salves...

LA OTRA. - ¿Qué?

LA MUJER. - Los maté porque no los quería…

LA OTRA. - ¡Cállate!

LA MUJER. - …

LA OTRA. - ¡Te hundirás para siempre en una condena de años!

LA MUJER. - …

LA OTRA. - Haré como que no oí nada...

LA MUJER. - …

LA OTRA. - No es cierto. Tú no has hablado... Claro que no...

LA OTRA CORRE A UN EXTREMO DEL ESCENARIO Y SACA UNOS ARTEFACTOS EXTRAÑOS


CON CADENAS Y CANDADOS, CON PÚAS Y TODA CLASE DE ELEMENTOS PUNZANTES.

BUSCA Y BUSCA Y SACA UN PUÑADO DE TACHUELAS GRANDES QUE LANZA DESDE DONDE
ESTÁ.

LA OTRA. - ¡Ven acá!

LA MUJER. - …

LA MUJER ESTÁ EN EL MISMO LUGAR Y SIN MOVERSE. LA OTRA CORRE FRENÉTICA HACIA
ELLA Y LA VOLTEA. LA EMPUJA SOBRE LAS TACHUELAS. LA MUJER ALZA EL PIE Y CUANDO
96

VA A AFINCARLO HAY UN OSCURO. SILENCIO. PAUSA LARGA. UN FÓSFORO ES ENCENDIDO


ARRIBA DERECHA, SE ESCUCHA A TOÑA LA NEGRA, CANTANDO «SANTA», DE AGUSTÍN
LARA. UNA HERMANA ESTÁ CERCA DE UN CIRIO QUE, ENCENDIDO, ILUMINA TODO EL
LUGAR. LA OTRA HERMANA, ESTÁ AGACHADA EN EL PISO JUGANDO CON UNAS
TACHUELAS. SE ESCUCHA EL TEMA, HASTA QUE TOÑA DICE: «SANTA TÚ, SANTA MÍA» ... Y
ALLÍ SE VA PERDIENDO. PAUSA.

LA MUJER. - Ay...

LA OTRA. - Se ha pinchado, hermana...

LA MUJER. - No sé cómo podían flagelarse en la antigüedad.

LA OTRA. - Tenían sus razones.

LA MUJER. - La carne.

LA OTRA. - Ajá...

LA MUJER. - O eran todos unos sedientos de pasión...

LA OTRA. - No hable esas cosas...

LA MUJER. - Sí, eso era. Además, el encierro, la oscuridad, el frío en que estaban...
propiciaban todas esas cosas...

LA OTRA. - Se pegaban porque lo juzgaban conveniente.

LA MUJER. - Pobres...

LA OTRA. - ¡Ricos!... El sufrir los hacía santos...

LA MUJER. - ¡¿De veras?! ...

LA OTRA. - Efectivamente.

LA MUJER. - Efectivamente. Qué manera tan extraña de decir que sí...

LA OTRA. - Pues si lo entendió...

LA MUJER. - Hermana... ¿y usted quiere ser santa?

LA OTRA. - Bueno... Pues... sería bonito que me recordaran de alguna forma...

LA MUJER. - Y esa forma es la de santa...


97

LA OTRA. - Es mejor no hablar de eso... Es pecado de soberbia...

LA MUJER. - No, no es soberbia precisamente. Eso se llama ambición... ansias de


superación...

LA OTRA. - Pero, es un poco desproporcionado...

LA MUJER. - Adquiriría fama... ¿Ha oído usted de la «panspermia>>?

LA OTRA. - (PERSIGNÁNDOSE DE FORMA EXTRAÑA) ... ¡No vaya usted a hablar de sexo,
excelencia!

LA MUJER. - ...

LA OTRA. - Hable usted, de lo que puede hablar. De las vírgenes santas inmoladas: de
Santa Juana de Arco, de Santa Cecilia, de Bemardeth, de todas las Juanas, Cármenes y
Marías ...

LA MUJER. - Es sobre la vida, que quiero hablar...

LA OTRA. - ¡Sexo! ¡Nada más que sexo!

LA OTRA BUSCA UNA AGUJA CON HILO MUY GRUESO PARA HACER COMO QUE LE COSE LA
BOCA A LA MUJER.

LA MUJER. - La vida viaja hermana... viene en partículas pequeñas... que están dormidas
por millones de años y un buen día despiertan... y todo comienza. Esquiva a la otra y se
pone a jugar yaqui con las tachuelas.

LA OTRA. - (GUARDA LA AGUJA E HILO) Hablemos de eternidad.

LA MUJER. - Me he desvirgado.

LA OTRA. - ¡Hermana!

LA MUJER. - Le cuento. No estuvo del todo mal...

LA OTRA. - ¿Y cómo hizo?

LA MUJER. - Como debe haber hecho usted...

LA OTRA. - Esto es el fin...

LA MUJER. - Comenzó suavemente...

LA OTRA. - Aquí no entran hombres…


98

LA MUJER. - ¿Y quién los ha nombrado?...

LA MUJER SIGUE JUGANDO YAQUI.

LA OTRA. - Usted sueña mucho, hermana...

LA MUJER. - Le digo que si usted quiere... Puede convertirse en Santa.

LA OTRA. - ¿Cómo?...

LA MUJER. - (LE SEÑALA LAS TACHUELAS. DEJA DE JUGAR. SE ESCUCHA DE «CARMINA


BURANA» EL STETIT PUELLA») Éste es el camino...

LA OTRA. - Um...

LA MUJER. - Yo me iré por él...

LA OTRA. - ¡Soy mayor!

SE PIERDE EL SOLO DE SOPRANO.

LA OTRA. - Voy.

LA MUJER. - La sigo...

LA MUJER NO SIGUE A LA OTRA. ÉSTA CAMINA POR LAS TACHUELAS QUEJÁNDOSE. SE OYE
UN FRAGMENTO DE «LAMENTO JAROCHO» DE AGUSTÍN LARA, LA PARTE FINAL, CANTADO
POR TOÑA LA NEGRA. DISOLVENCIA. PAUSA.

LAS DOS MUJERES ESTÁN SEPARADAS EN EL ESPACIO. UNA SENTADA EN UN BANCO Y LA


OTRA RECOSTADA EN UNA PARED.

SE PIERDE LA CANCIÓN.

LA MUJER. - ¿Qué se supone que diga? Mientras él hablaba, yo guardaba silencio. Pero
mentiría si dijera que... que era un silencio de educación. No, nada de eso. Lo escuchaba
decirme sobre su amor perdido, ido... La otra mujer cambia la forma de recostarse en la
pared.

LA OTRA. - ¿Tienes un cigarro?

UNA MUJER. - Bueno. Le escuché durante dos horas...

LA OTRA. - Porque eres dispendiosa.

LA MUJER. - No... Quiero decir, me agrada oírlo...


99

LA OTRA. - ¿Nada más?...

UNA MUJER. - Hay otras cosas...

LA OTRA. - Como el pene.

UNA MUJER. - Sí... ¿Qué? Bueno... admito que pienso en eso... pero no todo el tiempo...
no es como crees...

LA OTRA. - Te lo figuras. Le ves el tamaño de la nariz o le ves las manos y piensas...


Piensas...

LA MUJER. - Pues, como te decía, lo escuché y eso fue todo...

LA OTRA. - Y eso te gastó...

UNA MUJER. - ¿Cómo lo sabes?

LA OTRA. - Porque hueles a hormona derramada, caída, mezclada con el sudor. Porque
sudabas mucho, mucho...

UNA MUJER. - ... Tal vez ...

LA OTRA MUJER HURGA EN SÍ MISMA.

LA OTRA. - ¿Dónde dejé los malditos cigarros?

LA MUJER. - Si te escucharan...

LA OTRA. - ¿Y qué?... De una buena vez nos enfrentaríamos...

LA MUJER. - Quizás pueda ver a mi hija.

LA OTRA. - Yo no tengo a nadie a quien ver.

LA MUJER. - ...

LA OTRA. - ...

UNA MUJER. - No he orinado en todo el día.

LA OTRA. - Tendrás que reventarte, porque por lo visto, no hay ni un desgraciado albañal
en medio kilómetro a la redonda...

UNA MUJER. - Eso no es problema...

LA OTRA. - Siempre y cuando no me confundas...


100

UNA MUJER. - Problemas de autoestima...

LA OTRA. - En lo absoluto. Mírame como si te vieras en un espejo. Un buen día te


levantas y te consigues con que has cambiado...

LA MUJER SONRÍE Y SE LEVANTA PARA SENTARSE AL PIE DEL BANQUITO.

LA OTRA. - Entonces, te hayas más atractiva, más inteligente... Más deseosa de hacer
cositas.

LA MUJER. - No siempre estoy deseosa de hacer cositas...

LA OTRA. - Yo sí. Me gusta tirar. Coger y que me cojan. Lo necesito... ¿entiendes? Me


importa bien poco que me juzguen una enferma.

LA MUJER. - Eso precisamente no es lo que dirán.

LA OTRA. - Sé lo que me quieres decir. Pero no me harás botar esa palabra. Si la digo,
estoy admitiendo que me ofende y no es cierto. Para mí no existe...

LA MUJER. - Como quieras.

LA OTRA. - Soy una Don Juana... es todo.

LA MUJER. - Lo creo. Estoy de acuerdo.

LA OTRA. - Voy por el mundo de hombre en hombre...

LA MUJER. - Picando de flor en flor...

LA OTRA. - Prometo y prometo y no cumplo y no cumplo...

LA MUJER. - ¿Y de dónde aprendiste a ser así?

LA OTRA. - De mi padre.

LA MUJER. - ¿Única hija?

LA OTRA. - La del medio.

LA MUJER. - Ah.

LA OTRA. - Ajá.

LA MUJER. - No hubo opiniones...

LA OTRA. - Siempre y de todos los tamaños...


101

LAS DOS RÍEN. CAMBIAN DE POSTURAS, PERO SIEMPRE EN EL ESPACIO EN EL QUE ESTÁN.
PAUSA.

LA MUJER. - Cuando mis hermanos se enteraron que yo tenía amores con Fabián, me
dieron una paliza que quedé inconsciente. Mi madre no se metió. La pobre siempre tuvo
miedo. Mi papá veía como que si no fuera con él. A mamá hasta respirar le daba miedo...

LA OTRA. - Seguro que todavía quieres a los perros de tus hermanos.

LA MUJER. - Bueno, no los odio. Sólo que no nos hablamos.

LA OTRA. - «Ay... qué elegante...» Sólo que no nos hablamos». Debiste matarlos, a todos,
alinearlos en fila india y meterles un palo por todos los orificios que tuvieran y luego
castrarlos...

LA MUJER. - ...

LA OTRA. - ¿Por qué una tendrá que ir con ellos?

LA MUJER. - ¿Con quién?

LA OTRA. - Con los hombres...

LA MUJER. - Ah.

LA OTRA. - Ajá. ¿Te tiraste a Fabián?

LA MUJER. - ¿Qué dices? Me da pena. No me preguntes esas cosas...

LA OTRA. - Vamos. Puedes hablar. Soy una tumba...

LA MUJER. - No tengo interés en hablar con tumbas...

LA OTRA. - Entonces estaremos calladas.

LA MUJER. - Si quieres.

LA OTRA. - Pero, ¡cómo puedes decir eso! Callar porque yo te lo mando...

LA MUJER. - No pensé que me mandaras...

LA OTRA. - Da lo mismo... Te ibas a callar...

LA MUJER. - ...

LA OTRA. - Esta sumisión nuestra de cada día.


102

LA MUJER. - ...

LA OTRA. - Ah, estás siendo soberbia.

LA MUJER. - Tú dices que calle cuando tú no sabes lo que es eso...

LA OTRA. - (SONRÍE) Um...

LA MUJER. - ...

LA OTRA. - Sólo estamos tú y yo. Si nos peleamos será horrible permanecer juntas

LA MUJER. - Las monjas y los monjes de clausura hacen votos de silencio y pueden vivir
juntos todo lo que les quede de vida...

LA OTRA. - Esos son ellos...

LA MUJER. - Pero fuiste tú la que hablaste de callar...

LA OTRA. - Pero ya, ya... Fue un, decir. No hablaba en serio.

LA MUJER. - Yo sí.

LA OTRA. - Te creo. ¿Siempre eres tan seria?

LA MUJER. - Depende...

LA MUJER SE DIRIGE A UN LADO DEL ESCENARIO Y SE ACUESTA.

LA OTRA. - definitivamente no quieres hablar.

LA MUJER. - Estoy cansada...

LA OTRA. - Y yo.

LA MUJER. - Son los pensamientos...

LA OTRA. - Que son como lajas...

LA MUJER. - Ajá...

LA OTRA. - Ajá. Se entierran y chocan los unos con los otros...

LA MUJER. - Duelen como los hijos...

LA OTRA. - ¡Ésos duelen desde el primer día!

LA MUJER. - Pero cómo se les ama...


103

LA OTRA. - A veces exageradamente. ¿Para qué amarlos tanto? Y ellos saben la medida
exacta en que la quieren a una... Si es que la quieren.

LA MUJER. - Eso es cierto. Cualquier día se van...

LA OTRA. - Esa es la ley de la vida...

LA MUJER. - ¿Por qué será que una les quiere tanto?

LA OTRA. - Debe ser porque se les lleva dentro...

LA MUJER. - Tonterías. Tener hijos te acelera la vejez...

LA OTRA. - No digas más...

LA MUJER. - Ay, me está molestando la muela de arriba...

LA OTRA. - Pobre. Por lo menos me quedan dientes buenos.

LA MUJER. - Sólo tengo treinta y tantos años. No es posible que se me estén partiendo los
dientes. Además, siempre me los cuidé...

LA OTRA. - Es falta de calcio. Oye, y por lo visto a ti no sólo te duelen las muelas, también
te duelen los pensamientos...

LA MUJER. - A mí no es a la única que le duelen...

LA OTRA. - Ummm.

LA MUJER. - Vamos para viejas.

LA OTRA. - Ujú.

LA MUJER. - Voy a irme de aquí...

LA OTRA. - No pienses en eso...

LA MUJER. - Pienso. En eso también pienso...

LA OTRA. - Y eso también duele...

LA MUJER. - Pero hay dolores inevitables...

LA OTRA. - Palabras de mujer...

LA MUJER. - Las únicas que tienen sentido de pertenencia, de arraigo...


104

LA OTRA. - Lo que las hace tontas...

LA MUJER. - Tal vez...

LA OTRA. - Ajá.

LA MUJER. - No hagas asociaciones ilícitas...

LA OTRA. - Todas las que quiera. Ahora, soy quien acusa....

LA MUJER. - Eso me cansa.

LA OTRA. - Pero es tu deber.

LA MUJER. - Ah...

LA OTRA. - Ajá...

LA MUJER. - No quiero envejecer...

LA OTRA. - Muérete.

LA MUJER. - ¿Y quién te dijo que estar vieja es vivir?

LA OTRA. - Y yo que sé. A lo que digas... prefiero la vida...

LA MUJER. - Es que es tan feo.

LA OTRA. -Um.

LA MUJER. - Ajá.

LA OTRA. - Me haré reservista. Me entrenaré por sí viene una guerra...

LA MUJER. - ¿No oyes?

LA OTRA. - ¿Qué?

LA MUJER. - Estamos en guerra.

LA OTRA. - Estoy lista.

LA MUJER. - Eres mujer y llorona...

LA OTRA. - Soy lo que ves...

LA MUJER. - ¿No sabes qué eres?


105

LA OTRA. - En estos momentos, quien tiene las armas...

LA MUJER. - (LE MIRA LOS SENOS) ¿Ésas?...

LA OTRA. - Te ruego que mantengas la distancia...

LA MUJER. - Aquí estoy... muy en mi límite.

LA OTRA. - Mejor.

LA MUJER. - ...

LA OTRA. - Huele a comida.

LA MUJER. - Y eso ¿qué tiene de malo?

LA OTRA. - Que es un olor delator...

LA MUJER. - Será distractor...

LA OTRA. - No. Sabes a qué me refiero...

LA MUJER. - No tengo nada aquí que sirva para lo que quieres...

LA OTRA. - ¿Cómo sabes?...

LA MUJER. - No voy a contestar nada más.

LA OTRA. - No tienes remedio.

LA MUJER. - Puedes intentar hacerme cambiar de opinión...

LA OTRA. - No acepto insinuaciones...

LA MUJER. - Depende de cuáles sean...

LA OTRA. - También huele a yodo, a alcohol...

LA MUJER. - Puedes revisar...

LA OTRA. - A su tiempo. No quiero que se diga que cometí errores...

LA MUJER. - Desde que entraste lo has hecho...

LA OTRA. - ¿Tienes agua?

LA MUJER. - De cuando en cuando...


106

LA OTRA. - Privilegiada.

LA MUJER. - Heredé un pozo...

LA OTRA. - ¡¿Qué?!

LA MUJER. - Han intentado secarlo, pero vuelve... no se detiene... no se seca...

LA OTRA. - ¿Y me lo confiesas?

LA MUJER. - No, estás parada sobre él...

LA OTRA. - No escaparás. Hay demasiados agravantes...

LA MUJER. - No fastidies.

LA OTRA. - Además, aunque finjas, tienes un muerto encima...

LA MUJER. - ...

LA OTRA. - ¿A eso sí no tienes palabras?

LA MUJER. - ...

LA OTRA. - No me dirás que también estoy parada encima. Mataste a tu pariente y le


mantienes con alimentos extraños o con agua de este pozo que no se seca...

LA MUJER. - ¡¿Yo?!...

LA OTRA. - ¿Lo afirmas o lo niegas?

LA MUJER. - Bueno, pues...

LA OTRA. - ¿Qué grado de parentesco hay?

LA MUJER. - El del amor.

LA OTRA. - ¿Alimentas al muerto?

LA MUJER. - (DIVERTIDA) Si está muerto, ¿cómo voy a alimentarlo...?

LA OTRA. - ¿Te agrada la labor?

LA MUJER. - No tengo elección...

LA OTRA. - Entonces, sí. Existe.

LA MUJER. - ¿Quién?
107

LA OTRA. - Eso...

LA MUJER. - Son exageraciones, rumores, tonterías, comentarios ignorantes...

LA OTRA. - ¿Insultas a la autoridad?

LA MUJER. - No sé. ¿De qué autoridad me habla?

LA OTRA. - De quien está delante de usted...

LA MUJER. - No creo. Hace poco estaba sola... Y me veía al espejo... entonces era yo,
delante de mí...

LA OTRA. - ¡No lo diga! No muestre sus analogías ni sus discernimientos en público.


Muéstrese suave, tranquila... femenina...

LA MUJER. - ¡Ja!, no me fuerce...

LA OTRA. - Las que son como usted, aburren. Una mujer no es para hablar... es para darle
gusto a la vida... a las cosas...

LA MUJER. - Puede decirles que vengan por mí...

LA OTRA. -…

LA MUJER. - ¿Y tú qué eres?

LA OTRA. - Depende.

LA MUJER. - Qué interesante...

LA OTRA. - Debo dar un reporte sobre ti...

LA MUJER. - Soy mujer, y hablo y soy fuerte. No tengo nada extraño. Tengo un cuerpo
despierto... soñador... que huele a sales y a dulces. Hablo, puedo golpear y apretar hasta
sofocar... No siempre tengo miedo... como ahora... Debo escoger a quién querer. No me
pasa nada si no tengo hijos ni hijas. Se ha ignorado mi sabiduría y se me han desollado los
senos...

LA OTRA ESCRIBE EN UNA LIBRETITA.

LA MUJER. - Qué tal si me pidieran perdón. Todos. Desde Papá Dios hasta el curita aquel
del pueblo de mis padres...

LA OTRA. - Um.
108

LA MUJER. - Sí, tengo un pariente... y una manzana... la manzana del principio...

LA OTRA. - ¡¿La manzana aquella?!

LA MUJER. - Una, una manzana... como cualquiera...

LA OTRA. - Un signo ... Una alegoría...

LA MUJER. - Escriba lo que quiera.

SE OYE A EDITH PIAF CANTANDO "DANY" SUAVEMENTE.

LA OTRA. - No quiero seguir.

LA MUJER. - Luego nos llaman...

LA OTRA. - ¿Escuchas?...

LA MUJER. - No.

LA OTRA. - Te nombran.

LA MUJER. - A ti.

LA OTRA. - Serán ellos.

LA MUJER. - Es ella.

LA OTRA. - Te reclaman.

LA MUJER. - A las dos.

LA OTRA. - ¿Para qué quieren tantas mujeres?

LA MUJER. - Para marcarlas...

LA OTRA. - Mientras no entren...

LA MUJER. - No es nada. Ya pasa.

LA MÚSICA SE PIERDE. HAY UN SILENCIO GRANDE. PAUSA.

LA OTRA. - No pasa. Nunca pasará. Soy yo el que no entiende. Y tú me quieres dejar. Por
eso juegas, por eso juegas así... la manzana, tuya o mía... qué importa...

LA MUJER. - La culpa original... no es mía...


109

LA OTRA. - Nuestra. Entiende que... me cuesta descifrarte... cómo eres... porque vas así...
y puedes tener leche allí... justo... ahí mismo...

LA OTRA, COMIENZA A PERSEGUIR A LA MUJER, POCO A POCO, SIN QUE CASI NOS DEMOS
CUENTA. EL ACOSO ES SINCOPADO Y PERSISTIRÁ HASTA EL FINAL.

LA MUJER. - Siempre que bebo algo... me mancho...

LA OTRA. - Tus manchas, origen de todo el verbo... No, no me importan... puedo mirar
para otro lado...

LA MUJER. - No te acerques. No quiero tenerte aquí...

LA OTRA. - Lo haré. Tengo el cuchillo para que piques tu manzana...

LA MUJER. - No la quiero picar. Es mía...

LA OTRA. - Anda. Somos dos…

LA MUJER. - Nada de compartir.

LA OTRA. - Ya no me quieres querer...

LA MUJER. - No es que no te quiera. Es que quiero estar sola...

LA OTRA. - Me iré...

LA MUJER. - Como quieras.

LA OTRA SALE POCO A POCO. SILENCIO.

LA MUJER. - Ahora, voy a estar en este silencio...

VUELVE A ENTRAR LA OTRA. FUMANDO CON UN HUMO ABUNDANTE.

LA OTRA. - Mejor vienes...

LA MUJER. - ¡Tú otra vez!...

LA OTRA. - Bueno, no me veas como yo... es decir como un cuerpo represivo...

LA MUJER. - Casi quedo en éxtasis...

LA OTRA. - Ven. No esperarán más... Allí está. El canto de las chicharras dentro del día
lluvioso y de montaña verde. Y los pájaros. Deberían estar durmiendo. Pero no puedo
oírlos bien... el ruido de las turbinas de un avión en la TV, se impone. La chicharra... la oigo
110

en frente. Ella nos guiará si salimos... (PAUSA LARGA) ¿No lo crees? ¿Ah, mujer? Te
nombro y te digo Poderosísima señora que no siempre quiere llamarse señora. Sí, usted,
tú, es contigo. Te miro, te veo, te llamo... mas no puedes oírme... estás dormida... otros te
llevan... tus suspiros han, sido robados. Bellísima persona, para invocar tu ser... me unjo...

LA MUJER. - Te escucho. Creo y ya no sé qué es lo que es creer, voy a caminar, para verme
respirar, oír mis pisadas y vivir con la compañía del jugo de mis sudores. Vivir conmigo, sin
temer lo sola que soy, sola de bocas hambrientas, demandantes, lloronas, sedientas,
violentas, mezquinas, olvidadizas... Sola para escoger... unos labios...

LA OTRA. - No sé qué decir. Me imagino que no tengo que imaginar nada...

LA MUJER. - Di que me quieres.

LA OTRA. - Decirlo no dice cuánto.

LA MUJER. - Dilo para saber... y cuánta cosa no sé. Sé de sobra que me buscan para beber
mi sangre, para servirle la mesa a todos, para criar hijos que no quiero criar... Eso sé.

LA OTRA. - Complacerte de lo que no has sido complacida.

LA MUJER. - Deseo que digas más de eso que dices...

LA OTRA DESCUBRE SU BLUSA Y DEJA VER UNA VENA PLÁSTICA QUE LA UNE A LA MUJER.
DE REPENTE LAS DOS ESTÁN UNIDAS.

LA MUJER. - ...

LA OTRA. - Mira...

LA MUJER. - Palabras, palabras de posesión. Otra vez, otra vez...

ELLA. - ¿No quieres que te tenga?

(SE ACERCAN)

LA MUJER. - Quiero, quiero. (Silencio. Medita) Y si bailamos un poco... digo, antes de ir...

LA OTRA. - ¡Ja!

LA MUJER. - ¿Vienes o no?

SE DEJA OÍR UN TANGO TOCADO POR ASTOR PIAZZOLLA Y SU ORQUESTA «LA MALEVA».
AMBAS MUJERES SE CATALOGAN A LO LEJOS. SE OYEN LOS PRIMEROS ACORDES DEL
111

BANDONEÓN, Y AMBAS SE ACERCAN, SE TOMAN PARA BAILAR Y LO HACEN


DIVINAMENTE.

LA MUJER. - ¡Qué dirían si nos encuentran así!

LA OTRA. - ¡De todo!

LA MÚSICA SIGUE, Y ELLAS DOS BAILAN RIÉNDOSE. UN CENITAL QUEDA SOBRE ELLAS QUE
BAILAN AL CENTRO, POCO A POCO SE VA PERDIENDO, Y AL ENTRAR LA VOZ DE LA MUJER
POR SEGUNDA VEZ, LA LUZ YA BAJANDO CON LA PIEZA MUSICAL, OSCURO.
112

AL FINAL, TROTSKI

AL FINAL, TROTSKI

Personajes:

VALENTINA: Mujer de unos 22 años. Su actitud es monjil. Tiene una mirada dulce,
hermosa.

CHARLES: De unos 36 años. Viste chaqueta. Usa barba y bigote. Se ve un poco descuidado.
Su carácter es a veces díscolo y desconfiado.

En El Escenario:

Debe haber un banco alto. Tierra regada. Disponibilidad de almacenar agua.


113

Vasija con agua en la escena. Líquido rojo.

Debe haber un fósforo para Charles y un pañuelo con una mancha azul para Valentina.

Estilete, punzón, etc., no muy grande, que usará Charles.

De la Ambientación:

Es importante que la pieza transcurra en una atmósfera opresiva.

El actor y la actriz permanecen en escena durante toda la jornada.

(VALENTINA ESTÁ SENTADA EN EL BANCO. SU ACTITUD ES DE RECOGIMIENTO.


PERMANECE LARGO RATO INMÓVIL HASTA QUE LA ENTRADA INOPINADA DE CHARLES LA
HACE BAJAR LIGERAMENTE LA CABEZA.)

CHARLES. — Malditos. (Silencio.)

VALENTINA. — ...

CHARLES. — Mierdas.

VALENTINA. – Sin la “S” estaría bien. La mierda es tal cosa que siendo “una” es suficiente.

CHARLES. – (Mira a Valentina con rabia.) Lo que me faltaba. Estar detenido con una
maestrica.

VALENTINA. – …

CHARLES. – “La mierda es tal cosa que siendo una es suficiente”. Usted debe ser una de
ellos. Tiene cara de santa, lo cual es más que sospechoso.

VALENTINA. – …

CHARLES. – Ayy, no merezco que su señoría me tome en cuenta.

(Pausa.)

VALENTINA. – Cállese.

CHARLES. – ¿Qué? Hay un zumbido en el “claustro” …


114

VALENTINA. – No sirve de nada provocarlos.

CHARLES. – Me cagaré en el puesto de tortura…

VALENTINA. – No lo torturarán.

CHARLES. – Bárbaros baratos. Beodos sin causa…

VALENTINA. – Esta gente no le hará nada a su cuerpo.

CHARLES. – ¿Cómo que no? ¡Tienen que hacerlo! ¡Para eso estoy aquí!

VALENTINA. – Por eso estoy yo aquí.

(Silencio.)

CHARLES. — Hable.

VALENTINA. — Ya lo he hecho.

CHARLES. — (Suave) Por favor...

(Valentina sonríe. Pausa.)

VALENTINA. — No hay nada especial que decir. Sólo le recomiendo paciencia.

CHARLES. — Tengo sed. Esto es insoportablemente limpio. Pareciera que nadie hubiera
estado aquí. Seguramente barrieron y lavaron todo rastro de sangre... (Abriendo mucho
los cornetes de su nariz) ¿No le pega?...

VALENTINA. — (Impasible:) ¿A qué?

CHARLES. — A sangre.

VALENTINA. — Lo que huele es la carnicería de al lado.

CHARLES. — ¡Coño! ¡Estamos encerrados como unas ratas y a ti parece que no te importa!

VALENTINA. — ...

CHARLES. — ¡Tenemos que hacer algo! ¡Si usted no tiene cojones yo sí los tengo! (Charles
corre locamente y se pone a golpearse las piernas.)

VALENTINA. — ...
115

CHARLES. — (Se detiene bruscamente.) ¡Ya! Cálmate, Charles. Qué es eso. No te


mariconees... (Respira profundo.) Actitud de líder. Un tipo combatiente. La cabeza debe
estar en su sitio... Tranquila... Calmada... (Pausa. Lloroso.)

(VALENTINA SE LEVANTA Y LO CONSUELA.)

VALENTINA. - Dé gracias a Dios que está vivo.

(CHARLES SE SEPARA TOSCAMENTE.)

CHARLES. - ¿Gracias a quién? (Se ríe.)

VALENTINA. -...

(VALENTINA VUELVE A SENTARSE Y SE QUEDA COMO ANTES.)

CHARLES. - Por lo menos le garantizo que me voy a reír contigo aquí.

VALENTINA. - Y por lo menos yo le garantizo que ciertamente no tengo cojones.

CHARLES. - No quise ofenderla. Hablé el idioma, es todo...

VALENTINA. - No estoy ofendida.

CHARLES. - ¿Eres feminista?

VALENTINA. - ¿Y usted sabe qué es eso?

CHARLES. - Sí, sí eres. (Oliendo el entorno.) Entonces no tendrás problemas.

VALENTINA. - ¿Por qué lo dice?

CHARLES. — Por el orden... tú sabes. Quiero decir: no importa si te llaman primero y luego
a mí.

VALENTINA. — (Divertida) Ah, era eso...

CHARLES. — ¿Te parece poco?

VALENTINA. — No. A decir verdad, no quisiera que me llamaran primero.

CHARLES. — Ujú, eres clara.

VALENTINA. — Eso es temor. Soy todavía muy joven para ciertos extremos. Además,
tengo cosas que hacer.

CHARLES. — Seguramente yo no.


116

VALENTINA. — ¿Le molestaría si me callo?

CHARLES. — Como quiera.

(SILENCIO. CHARLES LA MIRA. SE MIRA LOS ZAPATOS. SE MUEVE VACILANTE. VE PARA


TODOS LADOS. SE BUSCA EN LOS BOLSILLOS DEL SACO. ENCUENTRA UNA CAJA DE
FÓSFOROS. LA REVISA, SÓLO HAY UNO. SE SIENTA EN EL PISO: SE SACA EL ZAPATO
IZQUIERDO, SE SACA LA MEDIA, LA HUELE, LA SACUDE. SE SACUDE ÉL BUSCANDO UN
CIGARRILLO. SE PONE TODO. INTENTA HABLARLE A VALENTINA, PERO LA INDIFERENCIA
LO PARA. SE RECUESTA A UNA PARED.)

CHARLES. — Me llamo Charles Rodríguez. (Pausa.) Odio mi nombre. Soy profesor de


filosofía y enseño la parte social de la práctica médica. (Se busca de nuevo en los bolsillos.)
¿Tiene un cigarrillo?

VALENTINA. — (Lo mira.) No.

CHARLES. — Perdóname por lo que voy a decirte... pero una compañía que no tiene un
cigarro y encima se ausenta como una hora no puede llamarse compañía...

VALENTINA. - (Paciente) No me he ausentado, sólo me he callado unos minutos. Además,


no fumo. Pipa, de jovencita. Me llamo Valentina Bunimov... Pero, no necesito ese nombre.

CHARLES. - Claro, usted responde a su clave, o número de serie.

VALENTINA. - ...

CHARLES. - 666.

VALENTINA. - ...

CHARLES. - Tienes carácter. ¿Por qué callar? ¿No te parece que ya habrá suficiente tiempo
para hacerlo?

VALENTINA. - ...

CHARLES. - Soy un hombre de guerra, no de encierros. (Pausa.) Es terrible. Aquí no llega el


olor del monte... No se puede oír el agua corriendo. Esto está seco... Seco de vida.

VALENTINA. - ...

CHARLES. - (Canturreando.) "Duerme, duerme, negrito, que tu madre está en el campo, ay


negritooo"... (Mira a Valentina. Se coloca detrás de ella y le canta fuerte para molestarla.)
¡Ay, negrito, ay morenito, ay mujercita, ay pobrecito...”!
117

(SE OYE UN FUERTE RUIDO FUERA. SILENCIO. CHARLES SE QUEDA CERCA DE VALENTINA,
CON LOS OJOS MUY ABIERTOS. SE VA AL EXTREMO POR DONDE SALIÓ EL RUIDO. SE
AGACHA COMO QUIEN INTENTA VER POR LA RANURA DE LA PUERTA.)

CHARLES. — (Mirando a Valentina) En el campo. Nos sacaron de la ciudad y nos trajeron al


campo, pero no puedo reconocer el sitio. Debe ser militar... Sí, este sitio es militar.

VALENTINA. — ...

CHARLES. — Y yo cantando pendejamente. (Pausa.) Ahora sí que la cagué, y antes de ir al


puesto de tortura.

VALENTINA. — (Lo mira.) Estamos en la ciudad. Al lado hay una carnicería o un basurero...

CHARLES. — Seguramente viniste desvendada.

VALENTINA. — ...

CHARLES. — Seguro. Como eres mujercita, se les ablandó el corazón y se les paró otra
cosa...

VALENTINA. — ...

CHARLES. — Calla todo lo que quieras. Este es un sitio militar y el olor es de muertos.

VALENTINA. — Si están muertos no nos harán daño.

CHARLES. — ¿Cómo la cogieron?

VALENTINA. — (Lo mira fijamente a los ojos.) No puedo hablar de ello.

CHARLES. — No estuvo bien, ¿no? A mí me delataron. Pero a mí me agarraron porque los


dejé. Era necesario...

VALENTINA. — ...

CHARLES. - A lo mejor así callada te estás adaptando a tu porvenir.

VALENTINA. - Al nuestro.

CHARLES. - Atrapar al otro. Esto no se acaba...

VALENTINA. - (Pausa.) Siempre es así.


118

CHARLES. - Mi madre cree que soy un vago. Y en cierta forma no deja de tener razón. Soy
un filósofo y para filosofar hay que vagar. Nada harías con quedarte quieto mirando el
techo...

VALENTINA. - Será porque ya todos los puntos, grietas y vericuetos han sido vistos.

(CHARLES CORRE HACIA LA VENTANA.)

CHARLES. - Cojamos.

VALENTINA. - ¡Charles!

CHARLES. - ¡Presente!

VALENTINA. - ¿Por qué crees que quiero "coger" contigo?

CHARLES. - Porque estamos hablando demasiadas tonterías y tú eres una mujer y yo soy
un hombre.

VALENTINA. - ¿Y?

CHARLES. - Y qué si nos desnudaran, nos pusieran uno dentro del otro... alguno de los dos,
mínimo le gustaría y zas; 46 cromosomas unidos: un hijo.

VALENTINA. — No gracias, no quiero esa suerte.

CHARLES. — Entonces, ¿qué?

VALENTINA. — Nada. ¿Le es tan difícil dejarme quieta? Debo esperar lo más calmada
posible…

CHARLES. — Cual Sor Juana.

VALENTINA. — Búrlese si quiere.

CHARLES. — ¿Crees que nos matarán?

VALENTINA. — No veo por qué no.

CHARLES. — Es lógico.

VALENTINA. — …

CHARLES. — Hay muchas cosas lógicas que deberían ocurrir y no ocurren. Fíjate, gente
que se muere de hambre y hombres y mujeres que se comen unos a otros y…
119

VALENTINA. — Me sentaré para oír.

CHARLES. — Qué insensibilidad tan particular.

VALENTINA. — No hacemos nada con dejar que brote la sensibilidad, a la manera


romántica, de forma famélica. ¿Acaso tengo la culpa directa del hambre del mundo, de los
muertos, de los presos, de las torturas del mundo, del etcétera del mundo?

CHARLES. — Se peca por omisión.

VALENTINA. –Ese pecado del que habla y todos los demás son de los hombres.

CHARLES. –Vamos, no seas sexista…

VALENTINA. –Si de veras se peca por omisión, entonces ustedes los “hombres” han
pecado contra nosotras “omitiéndonos”.

CHARLES. – Bien dicho.

VALENTINA. –Puede ser todo lo irónico que quiera…

CHARLES. –Soy marxista, no idiota.

VALENTINA. –Y yo soy cantante de ópera.

CHARLES. –¿Qué diría mi mamá de eso?

VALENTINA. –Que se juntaron un vago y una loca.

(AMBOS RÍEN. SILENCIO.)

CHARLES. –Te reíste.

VALENTINA. –Ujú.

CHARLES. –¿Eres virgen?

VALENTINA. –(Valentina lo mira inexpresiva. Luego ríe divertida.) Sí.

(SILENCIO.)

CHARLES. –Se te ve, coño… Perdona mi atrevimiento.

VALENTINA. – Toda la vida, me han dicho señora, desde que tenía dieciséis años. Es que
tengo cara de señora...

CHARLES. – De señora señorita.


120

VALENTINA. – De Valentina.

CHARLES. – ¿Ese nombre es por valiente?

VALENTINA. – ...Por madre.

CHARLES. – Hay ironía en la contesta. Sé que no estamos obligados a ser amigos...

VALENTINA. – ...

CHARLES. – Tengo hambre y deseo. (Mirando a Valentina.) Pero es un deseo extraño.


Quisiera abrazar y destrozar.

VALENTINA. – Usted confunde carencia con ganas de poseer... Aunque al mismo tiempo
quiere, pide ser poseído...

CHARLES. – Eres experta.

(VALENTINA SIGUE EN LO SUYO.)

VALENTINA. – Pienso que ser poseído o poseer puede sin embargo llegarle al amor, pero
sólo será eso, un intento.

CHARLES. – ¿Y por qué te da por hablar de amor? Suena hueco en tu boca de virgen. Nada
de lo que estás diciendo tiene peso...

VALENTINA. – (Sonriendo) Usted y su machismo me conmueven. No necesito ser


desflorada para hablar de orgasmo o penetración...

CHARLES. – (Se pone cómodo.) A ver, explícame…

VALENTINA. – Nadie ha visto un electrón; pero ellos existen y hablamos con seguridad. Sin
viajar a la luna, sabíamos mucho antes de la ingravidez…

CHARLES. ¿Tienes algo en contra de la “gravidez”?

VALENTINA. – El hombre ha hecho un patrón del cielo menstrual de la mujer…

CHARLES. – (La interrumpe) Vamos, mujer, qué te pasa…

VALENTINA. – El hombre, como decía, ha creado para la mujer un sistema para que “ella”
prevenga los embarazos y también, el hombre de Papa, dice cómo es que debe proceder
esa mujer para procrear y, ya ve, todo esto sin que esté esa mujer…

CHARLES. – (Burlándose) El hombre de Papa, vestido de Papa, como la Papa el Papa…


121

VALENTINA. – Por supuesto, hay mucho de acierto, y los aciertos tienen un arma de doble
filo: a la mujer se le dice cómo evitar tener hijos y al mismo tiempo se la viola. Es el juego
de lo que se dice y se hace…

CHARLES. – …

VALENTINA. – …Y todo esto sin “ser” la otra.

CHARLES. – Seguro que ustedes, las “ellas”, son nada más que víctimas.

VALENTINA. – Sí.

CHARLES. —Cambiemos de tema. Tú cuando decides callar eres una muerta, pero sí te da
por hablar de feminismo...

VALENTINA. — No seas tan delicado. Dilo: me dan cuerda.

CHARLES. —Así es.

VALENTINA. —Se llama "cuerda" siempre y cuando se aplique a una mujer, ¿no?

CHARLES. — ¿Es lesbiana?

VALENTINA. —...

CHARLES. — El que calla...

(SILENCIO. VALENTINA RÍE DIVERTIDA.)

VALENTINA. — Ahora usted en lugar de conmoverme, me divierte.

(VALENTINA VA A SENTARSE A SU LUGAR Y SE COLOCA EN ESA POSICIÓN SUYA DE


SILENCIO.)

CHARLES. —...Créeme que, si fuera así, eso no me impediría enamorarme de ti. (Se arregla
un poco.) Si fuera así, te me tornarías más interesante, más atrayente, más fascinante...
(Valentina lo mira sonreída.) Un hombre se siente atraído por estas cosas; aunque pudiera
censurarlas, le atraen. Y el muy condenado morbosamente se dice: ¿cómo será eso entre
mujeres? Una tipa sobre otra... O no será así. Yo sólo lo he visto en películas, pero, cómo
sería... ¡Uy, me encanta la idea!

VALENTINA. —...

CHARLES. — ¿A qué sabrá un beso de dos mujeres?

VALENTINA. — ...
122

CHARLES. — Una vez, una novia que tuve me confesó sin timidez haberse sentido atraída
por otra tipa...

VALENTINA. — ...

CHARLES. — Hubo la posibilidad de un encuentro, al cual me uní. Admito que fue único.
En el momento lo juzgué decadente... (Valentina lo observa.) Tuve que ponerme a
mirarlas. Mi novia la prefirió a mí... (Valentina suelta una carcajada.) Qué bochorno.

VALENTINA. — ...

CHARLES. — No debí decirte nada, muda voluntaria.

VALENTINA. — ...

CHARLES. — Qué idiota soy por contártelo...

(SE OYEN PASOS. VALENTINA SE VA HACIA LA PUERTA. CHARLES SE RETIRA UN POCO, CASI
AL EXTREMO DEL ESCENARIO; ADOPTA POSICIÓN DE VANGUARDIA. LA PUERTA SE ABRE.
ENTRA UN HOMBRE CON UN HÁBITO QUE EXTIENDE LA MANO AL HOMBRE Y ÉSTE LE DA
UN CINTO, EL CUAL ELLA SE CIÑE. LE ESTIRA A ESTA ABSORTO, MIRÁNDOLA. EL HOMBRE
SALE. PAUSA.)

CHARLES. — ¡Maldición!

(VALENTINA LO MIRA Y ALTIVA VUELVE A TOMAR SU LUGAR. CHARLES MIRA A VALENTINA


LARGAMENTE. BUSCA EN VANO UN CIGARRO ENTRE SUS ROPAS. SILENCIO. CHARLES SE
ROZA EL SEXO.)

CHARLES. — ¿Eso es verdad?

VALENTINA. — Usted que discierne tan correctamente debería saberlo.

CHARLES. — De todas formas, quiero saber...

VALENTINA. — Me lo arrancaron cuando me detuvieron, para revisarlo. Huele a nicotina y


a licor.

CHARLES. — No te comportas como una madre de la caridad.

VALENTINA. — Usted ha requerido esta excepción. Además, no soy una madre de la


caridad, soy una monja.

CHARLES. — ...
123

VALENTINA. — ...

CHARLES. — Una hermanita. ¿Eres tú hermanita mía?

VALENTINA. — Dios ha tenido a bien evitar que una cosa así sucediera.

CHARLES. — (Pausa.) ¿Y se atrevieron a detener a una hermanita? (Pausa corta. Charles se


ríe a más no poder. Se calma.) Ja. Esto sí que no me lo esperaba. Bueno, hermana, yo...

VALENTINA. — (Lo interrumpe) Soy una monja. No se extralimite usted...

CHARLES. — (Molesto) ¿Que no me extralimite? ¿A qué te refieres? ¿Qué es lo que puedo


hacer o decir ante ti, majestad?

VALENTINA. — ...

CHARLES. — Que no me extralimite. Lo he hecho y lo haré...

VALENTINA. — No me refería a las tonterías que dice.

CHARLES. — No creas que vas a intimidarme con ese trapo.

VALENTINA. — ...

CHARLES. — Puedo hacer contigo lo que quiera. Estás sola conmigo y ni siquiera, como
dices tú, has tenido a "bien" ser cortés...

VALENTINA. — No estoy obligada.

CHARLES. — (Lascivo) ¿Estás segura?

VALENTINA. — No se trata de seguridad. Es que no quiero ser cortés. No quiero hablar, no


quiero ser amable. Si le contesto es porque no puedo permitirme no conocer...

CHARLES. — Yo en tu lugar optaría por ser lo que soy...

VALENTINA. — ¿Va a violarme?

CHARLES. — ...

VALENTINA. — Le hablo como lo que soy.

CHARLES. — (La observa más que interesadamente.) Lo intentará más delicadamente,


hasta el final...

VALENTINA. — Entonces puede comenzar. No me moveré de aquí...


124

CHARLES. — ...

VALENTINA. — ...

(BLACK OUT. SE ILUMINA EL ESCENARIO SOBRE VALENTINA.)

VALENTINA. — La carta...

CHARLES. — (Sale de la oscuridad. Curioso.) ¿Qué carta?

VALENTINA. — (Ignorándolo) En el hábito...

CHARLES. — (Burlándose) ¿Será acaso la carta de Santa Juana?

VALENTINA. — ...

CHARLES. — Me excuso, madame, quiero decir, "mademoiselle"... Este, la carta..., digo,


como la carta de Santa Juana de los Mataderos, de Brecht.

VALENTINA. — Pobre Santa Juana...

CHARLES. — Entonces, ¿la leyó?

VALENTINA. — Con delirio.

CHARLES. — (Pausa.) ¿Y usted delira?

VALENTINA. — (Consciente de la provocación.) No sólo en las fiebres altas.

CHARLES. — Juana era una tonta. Siempre creyendo en la conversión de los otros...

VALENTINA. — Yo creo en la conversión de los otros...

CHARLES. — ¿Y en la suya?

VALENTINA. — En esa principalmente.

CHARLES. – ¿Y en qué se quiere convertir?

VALENTINA. – No le importa.

CHARLES. – ¡Vamos! ¡No sea así! A estas alturas de la... amistad... (Valentina lo mira
lejana.) Ya nos conocemos, no te vas a volver esa recalcitrante mujercita callada y tapiada
por lo sabía que es...
125

VALENTINA. – Gracias por lo de "mujercita callada y tapiada por lo sabía", hombrecito.


CHARLES. – ¡Ah, no! ¡De nuevo con las ofensas! ¿Cómo es eso de hombrecito?

VALENTINA. – Le digo lo que me dice.

CHARLES. – ¿Qué?

VALENTINA. – Usted empezó.

CHARLES. – ¡Yo no me acuerdo!

VALENTINA. – Se dice: "No lo recuerdo".

CHARLES. – Odio los diminutivos.

VALENTINA. – Pero acabas de usarlo, "Charlescito".

CHARLES. – ...

VALENTINA. – ...

CHARLES. – No te seguiré el juego. (Valentina se relaja.) ¿Por qué tienes esa manía de
querer enseñarme?

VALENTINA. — No tengo ningún interés...

CHARLES. —¿No? ¿Y por qué siempre estás corrigiéndome?: "Se dice así", "Esto no se
dice", ¡Y qué sé yo qué vainas!...

VALENTINA. —...

CHARLES. —Dije "vainas"...

VALENTINA. —Ajá.

CHARLES. —¿Para qué existe? (Valentina se acomoda en su silla como si nada, como al
principio de la pieza.) Sí, para qué existe. ¿Para qué existen los que son como usted?...

VALENTINA. —...

CHARLES. —¿De qué sirven en el mundo con su rezadera, señas, abluciones,


excomuniones, adoraciones, libaciones, exorcismos, agua bendita, cirios y
arrodillamientos?

VALENTINA. —...
126

CHARLES. — Rezan y rezan. ¿De qué sirven si no tienen nada que ofrecer?

VALENTINA. —Palabras.

CHARLES. — ¡Ja! ¡Palabras! ¿Ofrecen palabras? Pero niña, por tu Dios que para eso está la
poesía que lo hace mejor y más bonito...

VALENTINA. —...

CHARLES. — ¡Nadie los necesita! ¿Quién quiere sanarse con palabras?

VALENTINA. — Es un poder.

CHARLES. — Su iglesia, esa vaina decadente que pide a los llenarse de hijos porque Cristo
o Papa Dios, qué sé yo, dejo: "creced y multiplicaos"...

VALENTINA. — ...

CHARLES. — ¿Qué Dios es ese, coño? ¡Pareciera que habla con cojones! ¿A ese Dios es
que le rezas? ¿Con él es que desde ese maldito banco que ojalá lo parta un rayo?...

(CHARLES SE ACERCA VELOZMENTE A VALENTINA Y LE ARRANCA EL DEJÁNDOLA CAER.


ELLA LO MIRA SORPRENDIDA. VALENTINA SE SIENTA MISMO. CHARLES TIENE EL BANCO
EN LA MANO.)

CHARLES. — Esta vaina ahora es mía. (Se sienta.)

VALENTINA. — No tenía que hablar tanto para pedirme el asiento.

CHARLES. — ¿Escuchó lo que le dije?

VALENTINA. — No.

CHARLES. — ¡Coño no aguanto este silencio! ¡Quiero salir de aquí como sea!

VALENTINA. — ...

CHARLES. — Necesito orinar.

VALENTINA. — ...

(CHARLES ORINA FRENTE Y A UN LADO DE VALENTINA, QUIEN NO SE INMUTA. VALENTINA


SE CORRE A UN LADO.)

CHARLES. – Parece un orine mañanero. Está rancio y amarillento el condenado. (Se


acomoda. Se aleja de Valentina.)
127

VALENTINA. – (Irónica:) Es que es de mañana.

CHARLES. – ¿Tenemos veinticuatro horas aquí?

VALENTINA. – Por favor, nos encerraron anoche.

CHARLES. – ¡No joda contigo! (Alarmado) ¡Esta vaina huele mal! (Valentina mira el orine)
¿Y si nos ejecutan?

VALENTINA. – No lo harán. Por lo menos no ahora.

CHARLES. – (Furioso) ¿Qué carajo es lo que sabes? ¡Hablas como si supieras algo!

VALENTINA. – Ya me preguntó eso hace rato. Sé lo mismo que usted.

CHARLES. – ¿Acaso estás jodidamente asustada como lo estoy yo?

VALENTINA. – Sí.

(SILENCIO.)

CHARLES. – Quiero decir...

VALENTINA. – Estoy cansada. No necesita aclararme nada. (Pausa.) Por favor, ya no me


haga más preguntas. (Parece querer dormirse.)

CHARLES. – Bosteza, no te dé pena. ¿O es que las hermanas tienen otra técnica?

VALENTINA. – ...

CHARLES. — Sí, a lo mejor se les sale por otro lado...

VALENTINA. —Respete mi derecho a callar cuando lo desee.

CHARLES. — Pero es que eso es extraño. Hablas como cualquiera y de repente ¡Puff!, te
callas, te apagas, te desenchufas...

VALENTINA. — —¿Eso lo aprendió en un taller de poesía?

CHARLES. — Callar da mal aliento.

VALENTINA. —...

CHARLES. — Sí. ¿Y qué si asistí a un taller de poesía?

VALENTINA. — Usted no tiene noción del silencio.


128

CHARLES. — (Silencio.) Créame que es lo que padecemos todos...

VALENTINA. —

CHARLES. — Sí. Tienes que haberte fijado. Nadie te escucha... A nadie escuchas. Mi novia
pelea conmigo porque siempre que me dice algo yo estoy diciendo otra cosa. Es que
pienso muy rápido. Vivo agitándome. Tú también te agitas… como pequeña lombriz y
mínima célula...

VALENTINA. — —No me refiero a ese silencio.

CHARLES. — ...Del silencio eclesiástico no quiero saber nada, gracias.

VALENTINA. — Ojalá supiera algo. Así podría dejarme en paz...

CHARLES. — (Observándola.) Mírate el pecho. Sube, se hunde... salta. A veces está


ligeramente quieto. Conozco esos síntomas.

VALENTINA. —...

CHARLES. —Necesitas sexo.

VALENTINA. —...

CHARLES. —He dicho "sexo" y no he dicho "hombre"...

VALENTINA. —(Bosteza.)

CHARLES. —Pero sexo es como muy amplio y hasta riesgoso. (Pausa.) Te aseguro que eso
lo arregla a un hombre.

VALENTINA. —No hable así. Usted no sabe lo que dice.

CHARLES. —"Usted no sabe lo que dice". Eres "tú" la que finges no saber. (Temeroso.)
¿Qué es lo que sabes?

VALENTINA. —...

CHARLES. —¡Contesta!

VALENTINA. (Indiferente.) Lo mismo que usted.

CHARLES. —Mierda. (Valentina lo mira.) Dije "mierda", no "flor" para que me mires así.
¿No te ruborizas?...

VALENTINA. —...
129

CHARLES. —Todo es una mierda y tú no eres la excepción.

VALENTINA. —...

CHARLES. - ¿Nunca expresas lo que sientes?

VALENTINA. - Estoy educada para no expresar lo que siento. Es algo de disciplina. La gente
de hoy día tiene problemas porque expresan lo que sienten y piensan... (Lo mira de arriba
abajo.) Lloran, se quejan, se desadaptan, se invierten...

CHARLES. - Suena ridículo dicho así.

VALENTINA. - (Mirándolo.) La ridiculez es parte de la vida...

CHARLES. - Como la mariconería...

VALENTINA. - ...

CHARLES. - Podrías hablar en femenino también...

VALENTINA. - ...

CHARLES. - (Pausa.) Este silencio de mierda. Mierda, mierda aquí cerca y allá lejos, Mierda,
mierda...

VALENTINA. - Ah, cállese.

CHARLES. - Le da asco.

VALENTINA. - (Irónica.) La mierda lo que hay que hacer es limpiarla...

(Transición. Charles se le va encima.)

CHARLES. - ¿Qué me estás diciendo? ¿Que soy una mierda?

(Valentina al verse sometida por las muñecas se zafa rápido y con destreza, tomando las
manos de Charles de tal forma que éste se sorprende. Valentina lo domina y él se separa
como si le hubiese pegado la corriente.)

CHARLES. — ¡Fascista!

VALENTINA. — ...

(VALENTINA SE ALEJA AGITADA.)


130

CHARLES. — ¡Religiosa Tupamara! (Valentina se sonríe y se sienta en el banco.) ¿Quién


eres?

VALENTINA. — Debería ahorrar energías y ahorrármelas a mí. No sabemos lo que viene.

CHARLES. — ¡Mientes! ¡Sabes muy bien lo que viene!

VALENTINA. — (Cansada.) Le ruego que se comporte. Me está haciendo doler la cabeza.

CHARLES. — ¿Y si no tengo ganas de comportarme? ¿No y que no sientes? Aguántatela.

VALENTINA. — Habla con errores de concordancia.

CHARLES. — Quiero cogerte.

VALENTINA. — Y encima machista.

CHARLES. — Y encima.

VALENTINA. — No puedo. Usted puede, pero yo no. Eso es todo.

CHARLES. — Qué simple. (Le incomodan las muñecas.) ¿Es un asunto de disciplina,
también?

VALENTINA. - De convicción.

CHARLES. - No veo en qué tipo de convicciones puede encajar la castidad.

VALENTINA. - Usted no entiende. Es hombre.

CHARLES. - ¿Cómo lo sabe? (Pausa.) Le doy permiso para que me pruebe. Mejor dicho,
para que compruebe y expida, además, un certificado de "hombre". Para que cuando lo
presente no haya duda, ya que ha sido certificado por una señorita.

VALENTINA. - Le ruego me disculpe por haber dicho que no entendía por ser hombre. No
soy sexista. Usted no es un hombre. Es un animal.

CHARLES. - (Sonríe.) ¡Ah! Sabe insultar cuando quiere. Es decir que sí hay espacio allá
adentro para lo vulgar. Entonces has sentido ganas...

VALENTINA. - ...

(VALENTINA CIERRA LOS OJOS.)

CHARLES. - ¡Lo siento! No quise decir algo así. (Pausa.) ¿Te vas volver a callar?
131

VALENTINA. - ...

CHARLES. - ¡Te prometo que no diré que quiero cogerte! ¡Pero no te calles! (Valentina
sigue con los ojos cerrados. Echa la cabeza hacia atrás y suspira.) ... ¡Me oyes! ¡Te estoy
diciendo que no te diré que voy a co... A forzarte. Prometo no decir cosas que te
molesten... (Valentina no responde. Charles la ronda.) ¿Te moriste? ¿No piensas volver a
hablarme? (Silencio. Pausa.) Mierda. (Se corrige:) Excremento. (Lo repite en alto:)
Excremento.

(SILENCIO. TRANSICIÓN. MÚSICA DE PINK FLOYD "A GREAT DAY FOR FREEDOM". ENTRA
PENUMBRA A OSCURO ESPESO. ENTRAN LUCES DE CALLE MUY ESPECTRALES. CHARLES
COLOCA A VALENTINA EN EL PISO; ESTÁ SIN BLUSA, CON LOS BRAZOS EXTENDIDOS SOBRE
LA CABEZA. CHARLES TAMBIÉN SIN CAMISA SE ARRASTRA HACIA ELLA Y SE COLOCA
ENCIMA. OSCURO. SE VA PERDIENDO MÚSICA. PAUSA. SE ENCIENDE LA LUZ. VALENTINA
ESTÁ SENTADA COMO SIEMPRE, QUIETA. SÓLO QUE ESTA VEZ ABRE Y CIERRA SUS MANOS
CADA CIERTO TIEMPO. ESTO DEBE HACERSE CON MUCHA NATURALIDAD. CHARLES POR
SU PARTE INTENTA CON UN BOTÓN DE SU SACO, PEGAR TIRO AL BLANCO EN UN PUNTO
EQUIS DEL PISO.)

CHARLES. — Si supieras lo que acabo de pensar...

VALENTINA. — ...

CHARLES. — En serio. Creo que lo necesitas...

VALENTINA. — (Flojamente:) ¿Y qué es lo que necesito?

CHARLES. — (Intenta no ser irónico:) Rezar. Si... eh... Lo digo porque hay que hacer algo.
Vamos a oxidarnos aquí dentro...

VALENTINA. — Gracias por la sugerencia, pero es que lo hago cuando usted hace un poco
de silencio...

CHARLES. — (Moderadamente insistente:) Lo que yo quiero es otra cosa.

VALENTINA. — ...

CHARLES. — ...

(CHARLES AHORA LANZA EL BOTÓN A LOS PIES DE VALENTINA.)

VALENTINA. - ¿No sabe pegarse un botón sin hilo?


132

CHARLES. - (Interesado) ¿Y eso es posible? (Sonríe pícaro.) Ve por favor... Digo... si usted,
si tú pudieras ayudarme...

VALENTINA. - Le explicaré.

CHARLES. - ¿Explicarme? ¡Pero si los hombres no sabemos nada de costura! (Molesto)


Además, estás burlándote de mí. ¡No, no! ¡No hablemos más del asunto! Y para que sepa,
cuando te lancé el botón no pensaba en que me lo pegase. Eres insufrible.

(VALENTINA ABRIENDO Y CERRANDO SUS MANOS MIRA ALREDEDOR Y ASPIRA. CHARLES


LO ADVIERTE Y SE INTRANQUILIZA.)

CHARLES. - ¿Será la hora?

VALENTINA. - Shhsss.

CHARLES. - ¡No me mandes a callar!

VALENTINA. - Silencio, por favor.

CHARLES. - ...

(CHARLES CORRE A AGACHARSE PARA VER POR LA RANURA DE LA PUERTA. VALENTINA


SACA UN PAÑUELO DE SUS MEDIAS Y CORRE A MOJARLO EN AGUA. CHARLES TRATA DE
SOPORTAR EL GAS.)

CHARLES. - ¿Qué es esto? ¿Ziclom “B”? ¡Abran, malditos!

VALENTINA. - Es sólo gas lacrimógeno. (Le ofrece el pañuelo)

CHARLES. — (Cubriéndose con la mano, rechaza el pañuelo.) He perdido la costumbre...

LOS DOS LLORAN. VALENTINA SE SOBREPONE. TODO EL ESPACIO SE LLENA DE GAS


MIENTRAS CHARLES DA TUMBOS, TOSIENDO Y CASI ASFIXIADO. VALENTINA CORRE HACIA
ÉL Y LE COLOCA EL PAÑUELO EN LA NARIZ. COMO ESTÁ MAL LO ACUESTA EN EL PISO Y
ELLA TAMBIÉN SE ACUESTA. SE ARRASTRA HASTA CHARLES Y LE DESABOTONA LA CAMISA,
SÓLO A LA ALTURA DE LA GARGANTA. EL GAS COMIENZA A DISIPARSE. CHARLES
COMIENZA A INCORPORARSE Y NOTA QUE VALENTINA ESTÁ QUIETA EN EL PISO.)

CHARLES. — (Pausa.) Carajo. Esto no se parece a lo que pensé que ocurriría con nosotros...
Valentina. ¡Valentina! (Más fuerte.) ¡Monja Valentina!

(CHARLES SE ACERCA A VALENTINA, Y AL VER QUE NO RESPIRA SE ALARMA Y SE


APRESURA A DARLE MASAJES PECTORALES Y RESPIRACIÓN BOCA A BOCA. TODO DE
133

FORMA MUY EXAGERADA. INTENTA QUITARLE EL HÁBITO, PERO SE ENREDA Y EN ESTO LA


MONJA LO EMPUJA, HACIÉNDOLO RODAR.)

CHARLES. — ¡Desgraciada!

(CHARLES SE VA SOBRE VALENTINA Y LE PEGA. ELLA LE PEGA. SE PEGAN Y RUEDAN POR EL


PISO. EN ESTO SÚBITAMENTE LOS DOS SON SUSPENDIDOS POR DOS GARFIOS DE
CARNICERÍA. AMBOS GRITAN ADOLORIDOS. MÚSICA ELECTROACÚSTICA SOBRE LOS
GRITOS. LUEGO ESOS GRITOS SE CONVIERTEN EN VOCES DEFORMADAS SOBRE LA MÚSICA
QUE SE PROLONGA. VALENTINA Y CHARLES TRATAN DE ZAFARSE, PERO ESTO LES DUELE.
MÁS TARDE, GOLPE SECO Y CAEN LOS DOS JUNTOS CON MUCHA AGUA. PAUSA. SILENCIO.
VALENTINA SE LEVANTA COMO PUEDE, ADOLORIDA; IGUAL CHARLES. SE ALEJAN EL UNO
DEL OTRO.)

CHARLES. — ¡Hacemos un acto de constricción? ¡Jamás! ¡Jamás, cerdos!

VALENTINA. — ...

CHARLES. — ¡Fue mi culpa! (Valentina, pese a estar molesta, sonríe.) Ah. ¡La sonrisa
enigmática de Santa Ana con la virgen y el niño! Sigue mirando así, sigue sonriendo así,
sólo que dobla un poco más la cabeza... Es decir, inclina la cabeza un poco y sonríe, con
esa sonrisa de los santos que, según los estudiosos, es la única sonrisa hermosa...

VALENTINA. —...

CHARLES. — Qué hermosa ni qué nada. Si seguramente eran todos unos homosexuales,
derretidos hermafroditas... (Caminando con dificultad.) Y luego juzgan la sexualidad de
hoy día...

VALENTINA. — Ojalá los de su doctrina, corrijo, los de sus postulados filosóficos, hubiesen
creado semejantes obras de arte...

CHARLES. — (Con desprecio:) Gritó tanto que me dejó sordo...

VALENTINA. — (Adolorida:) Seguramente lo suyo fue actuación...

CHARLES. — Los hijos de perra lo harán peor la próxima vez.

VALENTINA. — Los hijos de perro no tendrán tanta paciencia la próxima vez.

CHARLES. — Siempre en competencia...

VALENTINA. — Sí, mientras ustedes nos no admitan.


134

CHARLES. — ¿Tan importante es?

VALENTINA. — En la medida en que ustedes determinan nuestras vidas, nuestro orden,


nuestras opciones.

CHARLES. — Ya, ya. No me culpe...

VALENTINA. — Pues siéntase aludido. Por generaciones enteras ustedes los hombres
tendrán la culpa del sufrimiento del mundo...

CHARLES. — ¿Nos odia?

VALENTINA. — ...

CHARLES. — Después de lo que ha pasado, no puedo entender que a ti te ocurran todavía


esos silencios.

VALENTINA. — ...

CHARLES. — Te duele, ¿verdad?

VALENTINA. — ...

CHARLES. — Me refiero a lo de los garfios.

VALENTINA. — Sí.

CHARLES. — También estoy molesto. (Tratando de ser amable.) ¿Qué tanto te duele?

VALENTINA. — Es soportable.

CHARLES. — ¿Te ayudo en algo?

VALENTINA. — No. Para ayudarme tendría que tocarme, y eso no puedo permitirlo.

CHARLES. — (Suspicaz.) ¿Y a las monjas no las ven los médicos?

VALENTINA. — (Mira a Charles de arriba abajo.) Yo puedo sola, gracias.

CHARLES. – (Insistente) Si fue como a mí, usted debe estar tiritando por pecho, espalda y
cintura. Y tiene frío, ¿verdad? Siento cómo poco a poco me viene el bostezo.

(VALENTINA SE OBSTINA Y SE ACURRUCA EN EL SUELO, MUY CERCA DEL PÚBLICO.


CHARLES SE DESPLAZA CON MOLESTIA HACIA EL BANCO. BUSCA NERVIOSAMENTE UN
CIGARRILLO. NO LO ENCUENTRA. SE FASTIDIA Y MURMURA IMPROPERIOS.)
135

CHARLES. – Me duele mucho, coño. Estoy cansado y tengo sueño. No soy un camello ni
tengo entrenamiento espiritual para ayudarme a mí mismo, (Impaciente) Nos están
desesperando como a ratas. Nos observan... (Mirando el techo) ¿Ve esos orificios? Por allí
nos huelen...

VALENTINA. –

CHARLES. – Quieren ponerme hielo en las bolas. A usted la van a desvirgar con los dedos o
con lo que encuentren. O mejor aún: usarán sus falos sudados y sifilíticos...

VALENTINA. –...

CHARLES. – (Con desprecio) ¿Cómo puede estarse ahí acostada? (Pausa) Ya veo, está
entregada.

VALENTINA. – No. Estoy lista. (Silencio)

CHARLES. – Me niego a morir en sus manos.

VALENTINA. –

CHARLES. – No sea hipócrita. ¿A qué le llama estar lista? (Pausa) ¿A morir sin quejarse ni
luchar?...

VALENTINA. –...

CHARLES. — Qué degenerados han sido sus Santos en proclamar que el sufrimiento nos va
a dar una felicidad posterior en el cielo... (Burlándose) Y ni siquiera la cosa es aquí. La cosa
es en las nubes... (Ríe divertido) ¿Se imagina a un Papa gordo en las nubes? Qué mierda
tan hedionda...

VALENTINA. — Es cierto. Quéjese de lo que ustedes mismos han hecho y considerado


como normal y justo.

CHARLES. — Vamos, no todo es malo.

VALENTINA. — Sólo es bueno un diez por ciento.

CHARLES. — Me rindo. Creo que estoy de ánimo fúnebre...

VALENTINA. — Yo también.

CHARLES. — ¿Qué? ¿Concuerdas conmigo?... No lo puedo creer...

VALENTINA. — ...
136

CHARLES. — ...

VALENTINA. — Me impresiona cómo usas la concordancia...

CHARLES. — Es que a veces me dan ganas de respetarte.

VALENTINA. — Eso dura poco.

CHARLES. — ¿Te parezco un mal tipo?

VALENTINA. — ...

CHARLES. — Sí. Tu silencio tira trompetas.

VALENTINA. — ...

CHARLES. — ¿Por qué cuando te hago una pregunta de tipo personal, callas?

VALENTINA. — Porque sí.

CHARLES. — Una respuesta madurada por una niña.

VALENTINA. — ...

CHARLES. — Como religiosa no puedes ser soberbia.

VALENTINA. — No es cierto. Mi posición tiene que tener soberbia para no ceder.

CHARLES. — Y ha dado resultado. Te has acomodado muy bien a lo que tus superiores han
ideado para ti.

VALENTINA. — ...

CHARLES. — Son hombres. ¿Por qué los sigues?

VALENTINA. — Eso es cosa mía.

CHARLES. — ¿Eres un transformista?

VALENTINA. — No deja de tener razón. Soy transformista. Usted ha gozado desde que
estamos aquí de dicha transformación. Hágase la idea de que tiene ante usted a la
paciencia.

CHARLES. — Bien valdría la pena un sacrificio.

VALENTINA. — Que sea el suyo.


137

CHARLES. — No quiero morir.

VALENTINA. — ¿Va a llorar?

CHARLES. –

VALENTINA. – Esos llantos. Esas lágrimas finales. No saben que morir es parte del ser…

CHARLES. – …No me asusta la muerte. Me asusta es el cómo llega.

VALENTINA. – Sólo tienes miedo. Miedo nada más que por ti. Te asusta tu muerte privada.

CHARLES. – ¿Y qué otra podría asustarme? Esto es absurdo. Tú ya estás muerta. Es más,
juraría, hablando en tu idioma, que ya te sientes en el limbo…

VALENTINA. – Nada me asusta más que saber que en cualquier momento vendrán…

CHARLES. – Así es. Tú irás primero.

VALENTINA. – Cállese.

CHARLES. – Sucederá, ya lo verás. Porque yo me defenderé como pueda.

VALENTINA. – Ante la muerte tenemos que tener la misma actitud que ante la vida:
perplejidad.

CHARLES. – Claro, perplejidad, porque no hay tiempo de otra cosa. Perpleja te vas a
quedar muerta.

VALENTINA. – Hace tiempo vivo preparándome para morir. (Temerosa) Pero no dejo de
sentir temor.

CHARLES. – (Silencio) Es por tu oficio. Te han enseñado a ser sumisa y temerosa.


(Valentina trata de sonreír) Yo en cambio, si está en mi decirlo, prefiero la muerte del
otro.

VALENTINA. —...

CHARLES. — Aunque a mi modo estoy preparado para cualquier cosa.

VALENTINA. —...

CHARLES. —...

VALENTINA. — Esta vida no nos enseña a vivirla. Me hubiese gustado haber bajado esa
fruta del árbol.
138

CHARLES. —...

VALENTINA. — Parecía apetitosa. Como no veo bien, traspasé la línea, e intenté subir por
ella.

CHARLES. — En eso te atraparon.

VALENTINA. — No. No fue por eso.

CHARLES. — No te dé pena decirlo.

VALENTINA. — La vida me espera. Lo sé...

CHARLES. — Esa enseñanza que todos esperan de la vida es fama. Los maestros que
tenemos son pésimos. La gente anda por ahí como sonámbula. (Mirando a Valentina:) Yo
por ejemplo jamás habría desperdiciado mi juventud entrando en una orden religiosa...

VALENTINA. —...

CHARLES. — (Pausa.) Es en las armas donde está la verdadera lucha...

VALENTINA. — ¿En derramar sangre?

CHARLES. — Sí es necesario...

VALENTINA. — ...Las armas, sí. No debemos olvidar que la Iglesia las utilizó. Pero fíjese,
eran otros tiempos, en que el fanatismo y la ignorancia imperaban tanto en el mundo
civilizado como en el primitivo. Ahora es distinto. El hombre y la mujer tienen mayor
sentido de pertenencia, digamos, en el orden de los valores personales, y viendo esto
¿qué razón hay para agredirnos por nuestras diferencias? Sin embargo, esto sucede.
(Seca.) Sin remedio.

CHARLES. — Es necesario.

VALENTINA. — Sí.

CHARLES. — ¡No lo creo! ¡Me has dado la razón casi sin respirar!

VALENTINA. — ...

CHARLES. — ¿Y a qué se debe?

VALENTINA. — A que cultivo la paciencia.

CHARLES. — Pero ya que estás tan filosófica, déjame decirte que tu profesión niega tus
palabras...
139

VALENTINA. — ...

CHARLES. — Ustedes dicen una cosa y hacen otra.

VALENTINA. — Acatamos órdenes.

CHARLES. — Uy... Eso sonaría feo en otra boca.

(PAUSA. CHARLES SE ACERCA A VALENTINA Y MIRA ELEVADAMENTE SU BOCA. ELLA SE


DEJA.)

VALENTINA. — Cuando hablo de órdenes me refiero a que hemos dispuesto de nuestra


voluntad a favor de una voluntad superior.

CHARLES. — Eso está bien aprendido.

VALENTINA. — Como sus estudios filosóficos.

CHARLES. — ¿Y si pusiera mi voluntad a sus pies?

VALENTINA. — Levantaría mis pies y pasaría sobre ella.

(PAUSA. CHARLES CORRE A TIRARSE A SUS PIES. VALENTINA LO OBSERVA. PAUSA. PASA
SOBRE ÉL, PERO CHARLES LE TOMA EL TOBILLO. LA APRESA Y SE ABRAZA A SUS PIERNAS.
VALENTINA TRATA DE APARTARLO. CHARLES SE INCORPORA Y LA BESA. VALENTINA LO
MUERDE. FORCEJEAN Y HACEN RUIDO. DE REPENTE CAE UN LÍQUIDO ROJO QUE LOS
PARALIZA. SE SEPARAN Y SE ALEJAN.)

VALENTINA. — Oh, amore.

CHARLES. — __

VALENTINA. — Ah, ah, ah... Aaaah...

CHARLES. — “Del universo...”

VALENTINA. — Parodia de Traviata.

CHARLES. — “De’ miei bollenti spiriti...”

VALENTINA. — (Silencio) "Del universo in amore, io vivo in ciel del universo in amore... Io
vivo cuasi in ciel..."

CHARLES. — "Vuestro coloquio non sappia la signora"...

VALENTINA. — "Dite alla giovine"...


140

(Música. Se escucha "Dite alla giovine". Los dos comienzan a hacer una fonomímica del
"Duetto Violetta-Germont", de la Traviata de Verdi. Luego de un tiempo se pierde
mientras ambos cantan. Corte.)

VALENTINA. — (Silencio) Qué bueno. Viva dentro de su felicidad destructiva creyendo que
tiene razón...

CHARLES. — ¿No le gustó?

VALENTINA. — Usted está confundido.

CHARLES. — Sí, y quiero seguir así. Y eso incluye eso que usted llama "felicidad
destructiva", que es la razón por la que moriría.

VALENTINA. — Yo también.

CHARLES. — (Incrédulo) No tiene cara.

VALENTINA. — ...

CHARLES. — Soberbia.

VALENTINA. — ...

CHARLES. — Cínica, irónica... ¡Imperialista!

VALENTINA. — ...

CHARLES. — Ah, claro... Están usándome como un cerdo peruano y no se digna "dirigirle la
palabra" a un inferior... "Las margaritas de tus palabras".

VALENTINA. — Estoy cansada.

CHARLES. — ¡Urra! ¡La monja no es cibernética!

(SILENCIO. CHARLES, QUE ESTÁ SENTADO EN EL BANCO, HACE EL INTENTO COMO DE


OFRECÉRSELO A VALENTINA, QUIEN SIN ADVERTIRLO SE ECHA AL PASO DE LADO Y FRENTE
AL PÚBLICO.)

CHARLES. — ...Así no es.

VALENTINA. —

CHARLES. — Lo he visto. Hasta en las películas gringas. Tú debes acostarte boca abajo...
(Se levanta del banco y ronda a Valentina.) Y en cruz.
141

(LA MIRA DETENIDAMENTE. PAUSA. LA TOMA POR LOS TOBILLOS. VALENTINA SE


SORPRENDE, PERO NO LUCHA. CHARLES LA ARRASTRA HASTA EL CENTRO DEL ESCENARIO
Y LA PONE BOCA ABAJO BRUSCAMENTE. SILENCIO. VALENTINA PERMANECE ASÍ UNOS
INSTANTES. PAUSA.)

CHARLES. — Anda, no seas hipócrita y reacciona. ¡Hazlo! Tienes ganas de patearme en las
bolas y sabes que puedes hacerlo.

VALENTINA. — (Sin levantar la cabeza del suelo.) Lo haría impotente para el resto de su
vida.

CHARLES. — (Se quita hecho el loco de Valentina.) Me pose... ¿verdad? (Le extiende la
mano a Valentina.)

VALENTINA. — No, gracias. Dije que estaba cansada. Me quedaré así...

CHARLES. — (Le echa un vistazo al trasero de Valentina.) Por lo menos podría variar la
posición...

VALENTINA. — No.

CHARLES. — ¿Ves que sí eres soberbia?

VALENTINA. — ...

CHARLES. — ...Eres soberbia y una mujer fuerte. Serías una magnífica soldado, quiero
decir... mujer soldado... soldada... ¿Soldada?

VALENTINA. — Soy soldada. Soldada de Dios. Voy muy lejos con mis órdenes.

HARLES. — Si... claro.

VALENTINA. — Usted no lo capta. La misión de una mujer como yo, aunque pequeña
entre miles, tiene su peso.

ARLES. — Ah, conmigo no hables en tono de parábola. Esa vaina es puro ego...

VALENTINA. — Debería aceptarme como soy. Yo lo he hecho con usted. Ya lo conozco.

CHARLES. — Y yo a ti. No eres de fiar

VALENTINA. — ...

CHARLES. — También estoy cansado.


142

VALENTINA. — Algún día el mundo se sostendrá en dos palabras: paz y amor. Pero será
duro el camino hasta allí. Los hombres no quieren la justicia porque tienen cuerpos
débiles, heridos, que hieren, que tienen sed perenne de todo. Es comprensible. Hay
demasiada ansiedad... El hambre de la boca es desconcierto del alma...

CHARLES. ---

VALENTINA. --- Nadie se siente querido ni querida. Y cuando quiere lo hace con
desconfianza, con sensación de brevedad...

CHARLES. --- El hambre no es teoría, señorita.

VALENTINA. --- Qué es lo que pasa. La vida vale por lo que tiene de efímera... Es decir, vale
un suspiro... (Se levanta.)

CHARLES. --- Bailemos por eso un bolero...

VALENTINA. --- (Pausa.) No quiero que me crea una fascista-imperialista con momentos de
ternura, o una religiosa adoctrinando, lo cual tiene algo de cierto... Sólo que hay que
limpiar las malezas del camino y a todos no les gusta esa labor...

CHARLES. --- Y alguien tiene que hacerla.

VALENTINA. ---

CHARLES. --- (Cambiando bruscamente.) ¿Nunca has bailado?

VALENTINA. --- Oh, sí, de muchacha...

CHARLES. --- Vamos... ¿Y qué más muchacha eres? Si se te ve que tienes apenas unos
veinti tantos años...

VALENTINA. — Bailé un diciembre con mi padre...

CHARLES. —¿Qué bailaron?

VALENTINA. — Un danzón. Él me confundió con sus pasos. Es que muy poca gente hoy día
sabe de estos ritmos...

CHARLES. —¿Seguro te enredaste y te caíste!

VALENTINA. — Usted también se habría enredado...

(SUENA SUAVEMENTE MÚSICA TROPICAL SOBRE LOS PARLAMENTOS.)

CHARLES. — Puedo jurar que pretendías llevar a tu papá...


143

VALENTINA. — Y lo hice. Bailé a mi manera, y mi padre a su manera. Fue bonito...

CHARLES. — Fue un desastre. Pero dime... ¿qué más hacías en tus ratos libres?

VALENTINA. — Limpiar los abrevaderos. Dar de comer a las ovejas...

CHARLES. — Oveja antes de monja. Vaya premonición...

VALENTINA. —...

CHARLES. — ¿Y en el convento no tienes ratos libres?

VALENTINA. — No. (Se pierde la música.) No es que no tenga ratos libres. Además, ¿para
qué? ¿Cómo es eso? — ¿Libres de algo? Si es así, no los tengo. Lo que sucede es que no
los tomo para mí... (Suena solo el "E strano" de la Traviata de Verdi en el "graccia e'
delicia al cor". Silencio.) Los tengo para otros menesteres.

CHARLES. — ¡Qué patético! "Otros menesteres". Vamos, hermana, no seas tan


melindrosa, tan amanerada. La vaina es que... (Ruido de ametralladora. Corte. Silencio.)
¿Oyó? Son ellos. (Cambiando) La vaina es que tu Dios te ocupa todo el espacio...

VALENTINA. – Si supieras que no. ¿Y usted baila bien?

CHARLES. — Estás cediendo para que no te moleste más. ¿Yo? Pues bailo
estupendamente...

VALENTINA. — ...

CHARLES. — ¿Y qué clase de tiempo llama a este que tenemos ahora?

VALENTINA. – No me ocupo de ponerle nombres al tiempo...

CHARLES. — ¿Y qué me dices del espacio? Bueno, querré decir del mío, ya que has tenido
la delicadeza de estar ocupando muy poco lugar...

VALENTINA. — ...

CHARLES. — Me has permitido ser incluido en tu compartimiento.

VALENTINA. – Eso quisieran algunos. (Ruido de traslado de cosas. Pisadas fuertes.)


Quisiera verlos.

CHARLES. – No te dejarían.

VALENTINA. — ...
144

CHARLES. — Vendrán, y antes de que podamos notarlo nos habrán barrido.

VALENTINA. — ...

CHARLES. — Claro que, si tenemos suerte, nos acostarán en el suelo, boca abajo y nos
catalogarán midiendo nuestras espaldas de gente traidora para ellos, de descartables, de
sustituibles, de violables, de panzas vulgares, llenas de mierda, de peste hedionda que
ellos van a botar mezclada con sangre... Buuu, hermana... buuu, es como para
perdérselo...

VALENTINA. — Me impresiona usted.

CHARLES. — (Continúa en una especie de tortura oral, sobre todo hacia sí mismo:)
Créame, monja virgen, que eso nos va a pasar. O a lo mejor la copulan y la golpean hasta
matarla. Lo harán delante de mí...

VALENTINA. —…

CHARLES. — Porque eso les da placer... Buuu, hermana, la desnudarán y le harán cositas...

VALENTINA. — (Se masajea las manos:) Parece que está muy informado.

CHARLES. — Buuu, lo peor de todo es el dolor...

VALENTINA. — Cállese.

CHARLES. — ...Y el cómo...

(VALENTINA BUSCA EN SUS MEDIAS Y SACA UNA ESTAMPA. SE PONE A MIRARLA.)

CHARLES. — (Persignándose:) Esto es lo que cabe...

VALENTINA. — A usted también le tocará lo suyo.

CHARLES. —Yo tengo pene.

VALENTINA. —Eso no es ninguna garantía…

CHARLES. —(Le arranca la estampa.) ¿También vino con el hábito? (señalando a Valentina)
¿No tendrás por ahí una llave? (Valentina lo empuja.) ¿Y esa mujer con los senos
cortados?

VALENTINA. — Santa Olaya.

CHARLES. —…
145

VALENTINA. —…

CHARLES. —(Repugnado) Pobre…

VALENTINA. —La miro siempre…

CHARLES. —Lo siento. Me creerá un degenerado…

VALENTINA. —Sí.

CHARLES. —También hay una así de Sebastián. Lo conoce, ¿no?

VALENTINA. —Sí, pero peor fue lo de ella…

CHARLES. —(Pausa larga.) Es cierto.

VALENTINA. —Mirarla me recuerda dónde estoy.

CHARLES. —Poesía moderna…

VALENTINA. —Gracias por decirlo. No lo había notado.

CHARLES. —Gracias. De algo me sirvió el taller…

VALENTINA. — Por ahora es duro...

CHARLES. — Y así será siempre. ¿Por qué razón habría de cambiar?

VALENTINA. — Tiene que cambiar.

CHARLES. — ¿SÍ? ¿Entre ángeles y arcángeles? ¿Entre nubes e imágenes chorreantes de


sangre que pintan el dolor como trampolín para una vida hermosa?

VALENTINA. — Todos quieren lo mismo. Toda revolución duele. Todo cambio maltrata...

CHARLES. — Eso debería decido yo. ¡Según tú!, esto que nos está pasando es un cambio,
¿no?

VALENTINA. —…

CHARLES. — Míralo, hermana, anda, sé sincera una vez más...

VALENTINA. —…

CHARLES. — El que calla otorga.

VALENTINA. — Sólo estamos encerrados...


146

CHARLES. — Te lo dices en voz alta para convencerte. Ésa es la palabra mágica. ¡Bum,
hermanita, bum!

VALENTINA. —…

CHARLES. — Esto es una celda. Por eso es que te agrada.

VALENTINA. — No creo haber dicho eso.

CHARLES. —No exactamente, no literalmente... (Valentina va a un costado de la escena y


se acuesta.) Y ahora estás en tu cama...

VALENTINA. —…

CHARLES. —...En tu cama ataúd, urna, catafalco, sarcófago. (Valentina suspira.) Ahora,
entras en éxtasis... Miradla...

VALENTINA. —…

CHARLES. —No hay que perder detalle. A lo mejor comenzarás a elevarte... (Valentina se
persigna.) Allí lo vemos. En este instante San Miguel le estira la espada. (Valentina se
queda muy quieta.) Sí, es la espada. Pero no parece que quiera cortarla...

VALENTINA. —…

CHARLES. —A lo mejor Miguel quiere constatar de lejos el estado de la extasiada...

VALENTINA. —…

CHARLES. —A lo mejor no es San Miguel, sino el Negro Felipe.

VALENTINA. —…

CHARLES. —Estamos esperando tu reacción...

VALENTINA. —Vendrán pronto.

CHARLES. —(Pausa.) ¿Qué dices?

VALENTINA. —...Estoy lista.

CHARLES. —(Corre furioso hacia ella y la levanta a la fuerza. Forcejean.) ¿Estás lista para
morir, mujercita? ¿De veras? (Valentina sorprendida se deja llevar.) ¿Cómo no estás
cagada, pensando en que van a cogerte por todos los orificios posibles? (Valentina no
hace nada. Charles la tiene agarrada) ¡Záfate!... ¡Haz algo, monja del coño! ¡No me dirás
que una voz interior te está diciendo: "¡Resiste!". Si resistes heredarás parcela en el cielo...
147

(CHARLES APRIETA TANTO A VALENTINA QUE ÉSTA REACCIONA GOLPEÁNDOLO ENTRE LAS
PIERNAS. VALENTINA LO SOMETE Y LO TIRA AL SUELO, COLOCÁNDOSE SOBRE ÉL.)

CHARLES. —(Adolorido) Okey, okey. (Pausa.) Pero haz eso a ellos... A ellos... (Valentina se
quita de encima. Charles se levanta.)

VALENTINA. —No vuelvas a tocarme. No te me acerques por detrás...

CHARLES. —¿Dónde aprendiste eso?

VALENTINA. —...

CHARLES. —Insisto... ¿no serás un travesti?

VALENTINA. —...

CHARLES. —¿Por qué eres así? Lo que haces no es propio de una monja.

VALENTINA. —¿Defenderme?

CHARLES. —Será joderme.

VALENTINA. —Usted insistió... ¿recuerda?

CHARLES. — Perfectamente… Es cierto que te he molestado un poco.

VALENTINA. — Estoy atormentada con su cháchara.

CHARLES. — ¿Y la concentración? ¿Y la abstracción? (Valentina se sienta muy en el


extremo del escenario.) Creo que te haré caso. Me hubiese gustado conocerte en otras
circunstancias…

VALENTINA. — Por favor, no más.

CHARLES. — ¿Cómo te verás?

VALENTINA. — ¿Necrofilia?

CHARLES. — En algo tenía que transformar la sexofilia que me haces dar.

VALENTINA. — (Fastidiada.) Ah, es usted vengativo.

CHARLES. — (Burlándose.) Por eso me encerraron.

VALENTINA. — …
148

CHARLES. — (Transición. Se pone aniñado.) Voy a echar tierrita y si la pisas ¡zas! Las niñas
fastidian… ¿Sabes lo que hice con las ollitas de mi hermana y mi prima?

VALENTINA. — …

CHARLES. — ¡Me cagué en ellas! ¡Tremenda sopa para el almuerzo! (Charles toma tierra y
coloca tres montoncitos frente a Valentina, luego les da una patada en dirección a
Valentina, llenándola de tierra.) ¡Atrévete a pisarla! Buu, hermanita! (Valentina se queda
quieta y se limpia.) ¡Llora, niña! ¡Llora! (Pausa. Cantándole:) ¡Quieres llorar! ¡Quieres
llorar! ¡Vas a llorar!...

VALENTINA. — Déjeme en paz.

CHARLES. — ¡Buuu, ahí viene el llanto!... (Ronda a Valentina. La hala hacia el centro del
escenario.)

VALENTINA. — Le agradezco se aleje de mí.

(CHARLES SE SIENTA EN EL PISO. SE SACA EL ZAPATO Y EXTRAE EL TACÓN, A ESPECIE DE


ESTILETE.)

ARLES. — (Se levanta, normal.) ¿Ves esto?

VALENTINA. — Sí.

(PAUSA LARGA.)

CHARLES. — ¿Crees que puya, que duele?

VALENTINA. — Por favor.

CHARLES. — ¿Miedo?

(SILENCIO.)

VALENTINA. — Al dolor.

CHARLES. —¿No estás lista entonces?

VALENTINA. — No entiendes.

CHARLES. — (Juega de nuevo) ¿Y tu listura? "Estoy lista, estoy lista, estoy lista, lista en
lista, ¿lista la lista?"... (Charles toma cada vez más actitud de torturador.) ¿Dónde lo
quieres? (Silencio.)

VALENTINA. — (Retrocede.) Lejos de mí.


149

CHARLES. — (Ríe a carcajadas.) Estás en mis manos.

(CHARLES LA PERSIGUE. COLOCA EL ESTILETE ENTRE LAS PIERNAS DE VALENTINA, QUIEN


SE QUEDA INMÓVIL. CHARLES JUEGA CON EL ESTILETE SOBRE EL CUERPO DE LA MONJA:
SUBE Y BAJA DE PIES A CABEZA, HUNDIENDO EN EL HÁBITO DE ELLA LA AGUJA, PERO SIN
HERIRLA. LUEGO SE DETIENE SÚBITAMENTE EN LA BOCA. PAUSA.)

CHARLES. — ¡Corpus Christi! (Hace reverencia.)

VALENTINA. — ...

CHARLES. — (Normal. Juega con el estilete.) Ellos lo harán de verdad.

VALENTINA. — Hemos practicado esto demasiadas veces. Quisiera dormir.

CHARLES. — ¿Podrías?

VALENTINA. — Sí. Sólo que no voy a hacerlo.

CHARLES. — Cuestión de disciplina.

VALENTINA. — (Convencida) No. Estoy asustada. No siento mis manos ni mis pies. No
tengo sed ni hambre. Veo discontinuo, pero tendré fuerza para lo que viene.

CHARLES. — (Irónico) Una fosa común de tres metros...

VALENTINA. — Usted tendrá la suya propia.

CHARLES. — Una monja clasista.

VALENTINA. — Los míos vendrán por mí.

CHARLES. – No lo dudo.

(SILENCIO. CHARLES JUEGA CON EL ESTILETE. VALENTINA ABRE Y CIERRA SUS MANOS
CADA VEZ MÁS FRECUENTEMENTE.)

CHARLES. – ¿Me guardas rencor?

VALENTINA. – Uso la misma medida con que usted me mide.

CHARLES. – … motores. Máquinas. Camiones que arrancan. Luces y reflectores inmensos


que cruzan el escenario. Flashes.)

VALENTINA. – Yo no soy yo. Represento a muchas voces.


150

VALENTINA. – No me expliqué.

(CHARLES JUEGA CON EL ESTILETE. LOS DOS RECORREN A CAPRICHO EL ESCENARIO.


VALENTINA SE COLOCA VARIAS VECES DE ESPALDA AL PÚBLICO Y A CHARLES. AMBOS
DEAMBULAN ENTRE LOS HACES DE LUZ QUE SON CADA VEZ MÁS FUERTES E INSISTENTES.
EL RUIDO AUMENTA. LA TENSIÓN CORPORAL DE AMBOS CRECE. SONIDOS GRAVES.
MÚSICA OPRESIVA. LUZ EN EL PÚBLICO. EN ALGÚN MOMENTO DEL DESPLAZAMIENTO DE
AMBOS, ESTOS SE CRUZAN. SILENCIO BRUSCO. BAJAN LAS LUCES. SÓLO SILUETAS.
VALENTINA QUEDA FRENTE A CHARLES, SIN TAPARLO. LOS DOS UNEN SUS MANOS Y LAS
LEVANTAN EN OPOSICIÓN. LUZ ESTROBOSCÓPICA LENTA. PAUSA. CHARLES CLAVA EL
ESTILETE EN LA CABEZA DE VALENTINA. CORTE. SILENCIO. LUZ NORMAL. VALENTINA SE
VOLTEA CON DIFICULTAD Y CAMINA A UN LATERAL. SE QUEDA RECOSTADA ALLÍ. CHARLES
LA MIRA EXPECTANTE. PAUSA. VALENTINA SACA DE ENTRE SUS SENOS UN PAÑUELO QUE
MUESTRA A CHARLES. CHARLES SE ACERCA A ELLA. UN HILILLO DE SANGRE CORRE POR LA
FRENTE DE VALENTINA, QUE SE AFERRA A LA PARED DEL EXTREMO DEL ESCENARIO.
CHARLES SE TOMA EL ABDOMEN, TOSE, VOMITA. RECORRE A TUMBOS LA ESCENA. SE
ACERCA A VALENTINA Y LA HALA HASTA ÉL. SE ABRAZAN SIN FUERZAS. SUENA EL TANGO
“MI NOCHE TRISTE”, TOCADO POR ASTOR PIAZZOLLA Y SU BANDA. OSCURO. EL TEMA
“BESOS DE FUEGO” SE MONTA SOBRE EL TANGO Y ES LO QUE SE OYE UN RATO MÁS.)
151

CIMIENTOS
152

CIMIENTOS

Personajes:

ORQUIDEA, PEDRO JOSÉ, ROMELIA, MARÍA GRACIA (JÓVENES)

PRESIDENTA SOL, BALANCE, DR. IMPOSSIBLE, INGENIERA ESPERANZA, MUJER REPTIL,


ANCIANOS-AS, DRA. POSITIVE, SIMÓN CANTOR. LOS PERFORMANTES TAMBIÉN HARÁN DE
JÓVENES QUE ENTRAN CON LENTES Y PANTALONES AJUSTADOS.

DE LOS-AS PERFORMANTES:

(LOS-AS HUMANAS EN SU MAYORÍA LUCEN JÓVENES A EXCEPCIÓN CLARO DE LA


PRESIDENTA-MUJER MADURA-DR. IMPOSSIBLE, HOMBRE MADURO, Y DE LOS ANCIANOS)

GENTE VESTIDA CON TRAJES TODOS PLÁSTICOS NEGRO BRILLANTE QUE SERÁN
REVERSIBLES EN COLOR FOLLAJE PARA UNA ESCENA POSTERIOR. ES IMPORTANTE QUE
SEPAMOS QUE LA MITAD SON HOMBRES Y LA OTRA MITAD SON MUJERES. ROSTRO
FORRADO (COMO LOS QUE LLEVAN LA MASCARILLA PARA LA ESCRIMA) PEQUEÑAS
BOMBAS DE OXIGENENO A UN COSTADO. NADA MÁS LES DISTINGUIMOS SUS BRAZOS Y
PIERNAS. LLEVAN BOTAS DE TRABAJO DURO. ESO PARA ELLOS COMO PARA LOS ACTORES
Y ACTRICES QUE VAN VESTIDOS-AS IGUAL, PERO CON COLORES DIVERSOS. ESO SÍ, LAS
MÁSCARAS DE LAS ACTRICES TANTO COMO DE LOS ACTORES ES UN POCO MÁS
TRASLÚCIDA.

LAS PLANTAS DE PERFORACIÓN DE LOS MOMENTOS FINALES DE LA PIEZA DEBEN VERSE


VIEJAS, DEBEN SER DE LA HECHURA DE LAS PRIMERAS QUE SE COLOCARON EN
VENEZUELA CUANDO COMENZÓ LA EXPLOTACIÓN DEL PETRÓLEO.

(LA ESCENA COMIENZA CON UN RECUADRO DE TÍTERES O DE MUÑECOS QUE SUGIERAN A


ESCALA NATURAL HUMANOS-AS. UNOS SON BLANCOS-AS, OTRO-AS RUBIOS-AS, OTRO-AS
153

AFRO-DESCENDIENTES, OTRO-AS ASIÁTICO-AS, ABORÍGENES DE DISTINTA PROCEDENCIA,


OTRO-AS PELIRROJOS-AS. GENTE PEQUEÑA, GORDOS-AS, FLOCOS-AS, BELLOS-AS, NO TAN
BELLOS-AS BELLAS. POBRES, RICOS, SOBREVIVIENTES. DE DISTINTAS RELIGIONES. ESTÁN
SENTADOS-AS COMO ESPERANDO ALGO. DE REPENTE UN SEÑOR BLANCO SACA UNA
BOLSA DE CELOFÁN CON MANÍES; LOS COME. EN OTRO EXTREMO O LUGAR UNA MUJER
SACA UNA BOTELLA DE AGUA POTABLE; LA BEBE. UN JOVEN Y UNA JOVEN SE ABRAZAN,
SE BESAN LAS MANOS. UN MUSULMÁN LE DA UN ABRAZO A UN SACERDOTE CATÓLICO…
EL GRUPO COMIENZA A DANZAR CON UNA MÚSICA QUE DEBERÁ IR ENTRE LO
ETNOTECNO, LO DIGITAL Y LO SINFÓNICO. ESTO LO VEMOS CON ILUMINACIÓN DISEÑEDA
A TAL FIN. ESTO TRANSCURRE UNOS MINUTOS HASTA QUE SALE POR FADE
[Link] A OSCURO. ENTRADA DE LUZ SÚBITA DE AMBIENTE. UNA NUEVA
ESCENA EN LA QUE TODO ES NEGRO, PISO Y FONDO, CON CIERTOS RELIEVES Y
VOLÚMENES. LOS PERSONAJES ESTÁN EN ESCENA COMPONIENDO CUADROS: PAREJAS,
TRIOS, ETC. ORQUIDEA ILUMINADA POR UNA LUZ INDIRECTA Y MARCADA SE SEPARA DE
LOS DEMÁS)

ORQUÍDEA: Hace calor. También tengo frío. La verdad no sé qué es lo que toma mi piel
del ambiente (PASA ALGO VOLANDO SOBRE ELLA Y SE AGACHA PARA PROTEGERSE) …
Caminamos hoy tanto. No lo digo. Me da pena pues el grupo confía en nosotros…Además
con todo lo que nos hemos preparado no sé sí sirva para algo.

(RUIDOS NO CONOCIDOS. ORQUÍDEA SE PONE ALERTA)

A lo mejor la tierra está advirtiendo. Este es su color: Negro. Así su tintura según la gente
inca. El oscuro tremendo que acerca y da miedo…´´mekoro´ en lengua warao…

(RUIDO DESCONOCIDO.)

VOZ DE MUJER: Mejor será no buscar donde nada se halla…

VOZ DE HOMBRE: ¡¡Nada de eso! ¡Hay que allanar, hendir, abrir la tierra hasta donde no
se pueda!!
154

(CAMBIO LUMÍNICO. SILENCIO. LUZ SÓLO SOBRE ORQUIDEA Y SU GRUPO.)

ORQUIDEA: (MIRANDO TIERRA QUE TIENE ENTRE LAS MANOS Y QUE DEJA CAER) No sé
por qué dejamos aquello…

PEDRO JOSÉ: ¿Ah?

POSITIVE: Es la practicidad querida…

PEDRO JOSÉ: ¿Ah?

POSITIVE: Sé a qué se refiere Orquídea…

DR. IMPOSSIBLE: ¡Pero qué atrevida! ¿Cómo puedes saber?

POSITIVE: (SONRIENDO) Una sabe. Siempre sabe.

PEDRO JOSÉ: Yo lo que sé es que a ella no le gusta…

(ORQUIDEA SONRIE)

POSITIVE: Ay, cómo se siente lo que sienten…Eso es lo bueno de la modernidad.

DR. IMPOSSIBLE: Será contemporaneidad.

ORQUIDEA: Lo que importa es que necesitamos volver a esto…

DR. IMPOSIBLE: ´´IMPOSIBLE´´.

PEDRO JOSÉ: (MIRANDO A ORQUIDEA) …A mí tampoco me gusta.

POSITIVE: No hay nada tan Híper como estar a lo ´´fashion´´ y lo FASHION es comer,
tomar, andar, apostar, comprar, cobrar, tener, brindar, amar, dormir y levantarse
sabiendo que se es…

TODOS-AS: (TODOS REPITEN ENTUSIASTAS A EXCEPCIÓN DE ORQUÍDEA) Petróleo.

(ENTRA ACOMPAÑADÁNDOSE CON SU CUATRO SIMÓN CANTOR Y NOS CANTA:


155

´´Sembraron el petróleo,

Como el Dr. Uslar escribió,

Pero no con su poesía,

Si no con la fórmula que todo envenenó,

Sembraron el petróleo

Pero a qué cosas nos llevó,

Sin antiguas selvas vivas,

Su extracción nos condenó,

¡Ay, ay, ayayayyyy!!

(DR. IMPOSIBLE Y POSITIVE LO INTERRUMPEN)

DR. IMPOSSIBLE: Ay, ya...Aunque le agradezco que no desafinara…

POSITIVE: Petróleo igual to cash. Petróleo igual to travel. Oro negro igual ´´life style´´,
¡bitumen garantía de ´´very important person´´´…ou ou ou…I am e VIP girl!!

SIMÓN CANTOR: ´´ Sin antiguos mares vivos

Su extracción nos condenó,

Ay, ay, ayayay…´´

(SIMÓN CANTOR SALE COMO ENTRÓ.)

DR. IMPOSSIBLE: Qué bueno que terminó…

PEDRO JOSÉ: Estaba fino…

ORQUÍDEA: Él único que dice lo que yo siento de otra manera…

POSITIVE: Pero que lo diga de otra manera…


156

PEDRO JOSÉ: Ojalá volviera a cantar el amigo…

ORQUIDEA: Siempre la poesía…

DR. IMPOSSIBLE: Qué poesía ni que letra muerta. A los hechos.

ORQUIDEA: No es cierto que la poesía es letra muerta. Ud., pide hechos… ¿No son
suficientes estos que vemos?

DR. IMPOSSIBLE: Je, je… Me refiero a que tomemos previsiones…Digo, por el tiempo.

POSITIVE: Ay, síiii… el tiempo. Entremos, esto me aja la piel.

ORQUIDEA: Pero, ¿cómo? Si es maravilloso que un poco de ráfaga nos llegue.

PEDRO JOSÉ: Los rallos del sol, mi querida Orquídea…eso es lo que sientes.

DR. IMPOSSIBLE: ¡¡IMPOSIBLE!!

ORQUÍDEA: ¿El sol?... Claro, mi papá siempre me hablaba de eso.

PEDRO JOSÉ: ¡¡Cuenta, cuenta niña por favor!!

(TRANSICIÓN LUMÍNICA: LA ESCENA RESPLANDECE DE TAL MANERA QUE CIEGA


FUGAZMENTE A ACTORES-ACTRICES, PÚBLICO. ESTO ES MUY [Link] DE MÚSICA
TECNO. EFECTOS. TODOS SE VEN COLOR ORO)

POSITIVE: Ay, casi no me puedo mover, hay demasiado calor.

PEDRO JOSÉ: Guaoooo…es una nota. Esto sólo lo había sentido en el laboratorio.

DR. IMPOSSIBLE: ¡Imposible que lo sintamos fuera del laboratorio!

ORQUIDEA: Ya ve que no es así.

(ENTRA CORRIENDO CON UNA TABLA, BALANCE. PAUSA)

BALANCE: El tiempo de exposición sólo debe ser de 8 segundos.


157

ORQUIDEA: Oh, lo han reducido.

PEDRO JOSÉ: Estos negociantes de ¡TODO!

POSITIVE: Es más, me retiro, regalo los 6 segundos que me quedan.

(ENTRAN UNOS JÓVENES FUERTES, VESTIDOS CON CAMISETAS AJUSTADAS Y PANTALONES


DE CUERO. LLEVAN UNA SILLA DE MANO EN LA QUE POSITIVE ES AYUDADA A SUBIR.
SALEN CON PARSIMONIA)

ORQUIDEA: Que nada me distraiga…

PEDRO JOSÉ: Aunque se acabe, verte es mi sol…

(EFECTOS SONOROS Y LUMÍNCOS. [Link] UNA MUJER MADURA, LA PRESIDENTA


SOL- VESTIDA A LO SENEGALES. ES MUY HERMOSA. SE SIENTA EN UN TRONO
TRANSPARENTE. VIENE CON UNA ESPECIE DE ANDROIDE LLAMADO BALANCE)

SOL: Habían tardado.

DR. IMPOSSIBLE: ¡Presidenta! ¡Qué vergüenza estar con esta informalidad ante usted!

PEDRO JOSÉ: ¿Cómo se llama?

SOL: Sol.

ORQUÍDEA: (DÁNDOLE UN CODAZO A PEDRO JOSÉ) Le saludamos primero, antes de hacer


cualquier pregunta. Claro, si usted lo concede…

SOL: Te llamas Pedro. Y tú, mi linda, eres Orquídea…

DR. IMPOSSIBLE: (INFANTIL) ¿Y yo?

SOL: Imposible no saber quién es usted, Doctor.

PEDRO JOSÉ: Vaya, pero ya casi nos tenemos que ir…

SOL: Eso lo decido yo.


158

(SILENCIO)

SOL: Siéntense por favor. (A ORQUIDEA) El Mekoro habita también dentro de ti. En la
mujer es de dónde venimos.

DR. IMPOSSIBLE: Inaudito.

SOL: Es usted muy operático, Míster.

(CON LA MANO DA UNA ORDEN Y APARECEN DESDE ABAJO DEL ESCENARIO ASIEN TOS
TRANSPARENTES. SE SIENTAN. SILENCIO)

ORQUIDEA: Quisiera pedirle un favor.

PEDRO JOSÉ: Óigala señora…

DR. IMPOSSIBLE: Inoportuno.

BALANCE: Tiempo espirando.

SOL: Decreto Pausa. Me parece que el tiempo que traen no cuenta aquí.

(TODOS SE MIRAN SIN ENTENDER)

SOL: Acostumbra la gente a rogar en la desesperación. ¿Por qué se esperó tanto? Es


extraño como ver que quien se ahoga, viendo que debe nadar hacia la orilla se aleja de
ella a voluntad.

BALANCE: (ACTUANDO ROBÓTICAMENTE) Modo Pausa Ejecutado.

SOL: Retírate, Balance. Es grato tomarse el tiempo.

BALANCE: Haciéndolo, señora.

SOL: Saben de lo que hablo, ¿verdad?

(EFECTOS SONOROS. SE RETIRA BALANCE)

ORQUÍDEA: Huele…huele lindo aquí.


159

SOL: A naturaleza.

PEDRO JOSÉ: Así que así huele…

SOL: En parte.

DR. IMPOSSIBLE: increíble.

SOL: ¿A qué se debe su visita?

ORQUÍDEA: Pues sucedió de repente.

SOL: Así tenía que ser.

DR. IMPOSSIBLE: Demasiados misterios.

SOL: Para un hombre de ciencia no cabe esa afirmación.

PEDRO JOSÉ: Sobre todo si no hay algo cierto en la ganancia.

DR. IMPOSSIBLE: Tonterías, hipocresías.

SOL: Por favor, que no se genere una discusión. Su visita es lo que catalogamos como una
´´apertura de cuadrante neutro´´.

(NADIE ENTIENDE, PERO HACEN COMO SI)

TODOS-AS: Ah.

SOL: Cuando se visita en Cuadrante Neutro, se debe hacer una pausa.

DR. IMPOSSIBLE: Imposible. Tengo compromisos en una hora.

SOL: Me temo que será más largo.

ORQUÍDEA: Pero Señora Sol…

DR. IMPOSSIBLE: PRESIDENTA.

ORQUÍDEA: Disculpe.
160

SOL: Deberán esperar. El asunto es delicado porque están fuera de su línea de


desplazamiento.

PEDRO JOSÉ: Demasiados términos Señoría.

SOL: Ustedes están en el otro plano.

PEDRO JOSÉ: ¿Nos hemos muerto?

(SILENCIO)

DR. IMPOSSIBLE: Innecesario asunto por el momento.

SOL: (SE RIE) No. Pero han salido del Petrolate.

ORQUÍDEA: ¿Y no veremos por no se sabe cuánto todo oscuro?

SOL: Efectivamente.

PEDRO JOSÉ: Que extraño como dice que ´´sí´´.

ORQUÍDEA: Shsss.

SOL: En su estadía tendrán libre paso y acción, pero recuerden: ´´auto-control´´.

DR. IMPOSSIBLE: Señora… ¿Sería imposible que me dejase ir antes de lo previsto?

SOL: Doctor, yo, ni lo dejo ir ni lo hago venir. Es un asunto de Ley.

(SILENCIO)

ORQUÍDEA: Espero ver aquí a mi amiga Romelia.

Dr. IMPOSSIBLE: Ah…no estamos para concertar citas.

PEDRO JOSÉ: ¿Y quién dice que no?

SOL: Por favor, sigan y sean juiciosos.

(TODOS/TODAS SE MIRAN ENTRE SÍ.)


161

DR. IMPOSSIBLE: Imposible con estos acompañantes.

ORQUÍDEA: Lo seremos señora.

PEDRO JOSÉ: Claro que sí.

SOL: Antes deben pasar por la Cámara Preparatoria.

TODOS-AS: ¿La Cámara Preparatoria?

SOL: En efecto.

(SILENCIO)

SOL: ¿Algún problema?

TODOS-AS: (CON DUDA) No.

SOL: Balance, vendrá en un momento para prepararles.

ORQUÍDEA: Está bien.

DR. IMPOSSIBLE: ¡Está mal!

PEDRO JOSÉ: Por primera vez estoy de acuerdo con el Dr. ... este…

DR. IMPOSSIBLE: Charles Impossible.

PEDRO JOSÉ: Por más imposible que Usted sea (LO INTERRUMPE LA ENTRADA DE
BALANCE QUE VIENE EN COMPAÑÍA DE MARIA GRACIA, Y ROMELIA.)

BALANCE: Saludos de la Presidenta. Imagino que conocen a sus congéneres.

MARIA GRACIAY ROMELIA: Síiii…

(ORQUÍDEA CORRE A ABRAZAR A MARIA GRACIA Y ROMELIA, PERO ANTES DE TENER


CONTACTO UNA LLUVIA ESPECIAL LES CAE ENCIMA Y LAS DETIENE. SE QUEDAN
INMÓVILES. LOS DEMÁS IMPRESIONADOS MIRAN. SILENCIO)
162

MARIA GRACIA: Ayer…¡¡lo prometiste!!

ORQUÍDEA: ¿Qué prometí?

PEDRO JOSÉ: Las mujeres si callaran a veces…

ORQUÍDEA: ¿Vas a decir de Neruda: ´´me gustas cuando callas porque estás como ausente
´´? ¿Algo tan desconsiderado?

DR. IMPOSSIBLE: Ay, estos se andan buscando…

ORQUÍDEA: Deje de insinuaciones señor, y esperemos que nos den instrucciones.

DR. IMPOSSIBLE: Lo que no es posible es que nos hallamos quedado detenidos.

PEDRO JOSÉ: Será tiesos.

ORQUÍDEA: Pedro, deja de fastidiar.

MARÍA GRACIA: Siempre dándonos lata…

(INTERFERENCIA SONORA. DESCIENDE UNA ESPECIE DE CAJA ALARGADA-A LO ANCHO DEL


ESCENARIO. LOS-AS DETENIDOS-AS SON LEVANTADOS MAGNÉTICAMENTE E
INTRODUCIDOS EN ELLA. COMIENZA A CAER SOBRE ELLOS-AS UN LÍQUIDO VISCOSO
PARECIDO AL PETRÓLEO. COMIENZAN A MOVERSE, A [Link] MIRAN. TRATAN DE
TOCARSE, PERO NO PUEDEN. SE ESCUCHA UNA VOZ ELECTROACÚSTICA: DEBEN
PERMANECER EN SUS LUGARES. PASE LO QUE PASE NO PUEDEN MOVERSE. DEBEN
AGUARDAR. SON DOS FASES: LA PRIMERA EL BAÑO OSCURO Y LA SEGUNDA SU
ADECUACIÓN A SUS CUERPOS)

PEDRO JOSÉ: ¿Nos convertirán en estatuas?

DR. IMPOSSIBLE: ¡¡PEOR AÚN: ¡EN HUMANOS FOSILISADOS POR BITUMEN!!

LA VOZ: Manténganse en sus lugares. Y hagan silencio.

DR. IMPOSSIBLE: Pero (UN CHORRO DE LÍQUIDO LE CAE EN LA BOCA)


163

ORQUÍDEA: Shssss.

(MURMULLO DE LOS PRESENTES MENOS DE ORQUIDEA QUE ACATA)

LA VOZ: Grey, conjunto de seres, de quienes no saben guardar su voz.

DR. IMPOSSIBLE: ¿Cómo vamos a hacer silencio ante este pesgoste?

LA VOZ: Gimen, se agitan, respiran demasiadas veces. Si no hacen ruido dicen cualquier
cosa que ni en su idioma entienden…

DR. IMPOSSIBLE: Yo aprendí muy bien este idioma.

(ORQUÍDEA HACE COMO PUEDE SEÑAS PARA QUE EL DR. SE CALLE.)

LA VOZ: Si desean no acelerar el proceso de revestimiento traten de estar más en quietud.

(TRANSICIÓN: EFECTOS SONOROS Y LUMÍNICOS. AL CABO DE UNOS INSTANTES TODOS-AS


ESTÁN OSCUROS. SE VEN VESTIDOS DE UN NEGRO BRILLANTE. EL ROSTRO BIEN PINTADO,
ESTE NO ES OSCURO. SE DISTINGUEN LAS FACCIONES DE CADA QUIEN. ETC. EL
RECTÁNGULO DE CRISTAL DESAPARECE. LAS FIGURAS DE LOS PRESENTES HACEN UNA
ATRACTIVA COMPOSICIÓN PICTÓRICA. CUANDO LA DINÁMICA ESCÉNICA VUELVA A ELLOS
TODO HA DE DISCURRIR CON NATURALIDAD)

MARIA GRACIA: Bienvenidos.

ROMELIA: No se angustien.

DR. IMPOSIBLE: Uhuhuh…

PEDRO JOSÉ: (RIENDO) Que usted haga silencio parecía ´´imposible´´ Dr. Impossible.

ORQUÍDEA: Ustedes han cambiado.

MARIA GRACIA: Para nada. Es sólo algo pasajero.

ROMELIA: Siéntanse en su casa.


164

PEDRO JOSÉ: (DESENCAJADO) Esta no es mi casa.

DR. IMPOSSIBLE: Uh…uh…UHHH!!

ORQUÍDEA: Pobre hombre.

ROMELIA: Esa palabra acá no existe.

TODOS-AS: (MENOS DR. IMPOSSIBLE) ¿¿¿Qué???

ORQUÍDEA: ¿Cuál palabra no existe?

(DR. IMPOSSIBLE HACE UN RUIDO QUE PERMITE ENTENDER: ´´Imposible´´)

PEDRO JOSÉ: ¿De verdad?

ROMELIA: Que no existe “pobre”:

MARÍA GRACIA: Y hay otras cosas que no existen…

ROMELIA: O existen unas cosas por otras…

ORQUÍDEA: ¿Y ustedes son reales? Sé que suena ingenuo. Es que…

MARÍA GRACIA: Habrá tiempo para que lo sepas…

ORQUÍDEA: ¿Ah?

ROMELIA: Ya entenderás.

PEDRO JOSÉ: Como siempre, las mujeres hablando en misterio.

(DR. IMPOSSIBLE. HACE RUIDOS Y GESTO DE MOLESTIA)

ORQUÍDEA: ¿Chicas, no pueden hacer algo por este hombre?

MARÍA GRACIA: Por ahora tendrá que estar así.

ROMELIA: En efecto.
165

PEDRO JOSÉ: Lo mejor que ha podido pasarle al hombre es quedarse callado.

ORQUÍDEA: No seas malo Pedro.

PEDRO JOSÉ: Orquídea tú tan bonita, tan paciente…

(CANTANDO:)

Del amor no busco

En estas circunstancias

Pero en la distancia

Al verte florecer

Mi corazón me grita

Con pulso agigantado

Que te de mi homenaje

Respetuoso y sereno

Aunque del amor

No busco

Si no tu homenaje…

(PEDRO JOSÉ SE LE ACERCA COMO QUERIENDO ABRAZARLA. EFECTO SONORO. ENTRA


BALANCE CON UNA BRAGA FLOREADA.)

BALANCE: Lo que viene a continuación es el resultado de su breve estancia aquí.

ORQUÍDEA: “A continuación” suena como a amenaza médica, represiva.

DR. IMPOSSIBLE: Uhh… Uhhh…

ROMELIA: Aunque a él ´´Mene´´ ya lo bautizó.


166

TODOS-AS: ¿Mene?

MARÍA GRACIA: Ustedes por sus edades y sobre todo por nacer en los tres miles, ignoran a
qué se refiere esta palabra.

ORQUÍDEA: Ah, ya recuerdo.

(PEDRO MIRA A ORQUÍDEA ENCANTADO)

ORQUÍDEA: Las antiguas etnias zulianas llamaban ´´mene´´ al petróleo.

TODOS-AS: Shssssss.

(GRAN SILENCIO)

ORQUÍDEA: ¿Qué les pasa?

DR. IMPOSSIBLE: Um.

MARÍA GRACIA: Esperen. Lo mirarán. Lo sentirán. Lo tocarán… (OBSERVANDO AL DR.


IMPOSSIBLE) Otros, nada más verán a otros ver…

(SÚBITAMENTE BALANCE, ROMELIA, MARIA GRACIA VAN DESVANECIÉNDOSE.)

PEDRO JOSÉ: Esto sí que está raro. Definitivamente o soñamos o nos echaron alguna
brujería.

ORQUÍDEA: Después de Mene, todo fue suspendido.

DR. IMPOSSIBLE: Ji.

PEDRO JOSÉ: Si Positive estuviera aquí, se hubiese derretido.

ORQUÍDEA: No te creas. Algo de temor me da…

(SE SIENTEN PEQUEÑAS VIBRACIONES.)

PEDRO JOSÉ: Coño.


167

ORQUÍDEA: El olor…de nuevo…

(LOS DOS PERSONAJES ADELANTAN. EL DR. IMPOSSIBLE SE QUEDA DETENIDO MIENTRAS


UNA RÁFAGA DE LUZ VIOLETA LO ENVUELVE. DESAPARECE)

PEDRO JOSÉ: Nena, quedamos solos tú y yo.

ORQUÍDEA: Hay algo que late…

PEDRO JOSÉ: ¿Será que intento? Esta oportunidad es justo lo que quería… No la debo
perder.

(MIENTRAS PEDRO JOSÉ SE PONE EN UN TONO SEDUCTOR, ORQUÍDEA AVANZA CUANDO


LO HACE PARECE QUE SE TROPIEZA CON ALGO Y CAE DENTRO DEL ESCENARIO. PEDRO
JOSÉ ATURDIDO MIRA. TODO SE VUELVE VERDE INTENSO. PAUSA PARA [Link]
LUZ CENTRAL ILUMINA UNA MANZANA MUY ROJA, HERMOSA. ENTRA UNA MUJER CUYO
ROSTRO ES EL DE UNA SERPIENTE. PEDRO JOSÉ SE ACERCA CON SIGILO)

MUJER REPTIL: …

PEDRO JOSÉ: (MIRÁNDOLA CON CURIOSIDAD) ¿La ha visto?

MUJER REPTIL: Buenas tardes.

PEDRO JOSÉ: Ella andaba conmigo…

MUJER REPTIL: …

PEDRO JOSÉ: No puedo regresar sin ella.

MUJER REPTIL: Lo siento.

PEDRO JOSÉ: ¿Cómo que lo siente?

MUJER REPTIL: Si se perdió aquí.

PEDRO JOSÉ: No se puede haber perdido. Andábamos juntos.


168

MUJER REPTIL: (SEÑALÁNDOLE LA MANZANA) ¿Quiere?

PEDRO JOSÉ: (MIRANDO LA MANZANA Y VIENDO A LA MUJER REPTIL. PAUSA) No gracias.

MUJER REPTIL: (SONRIENDO) Tiene hambre. No se crea Adán.

PEDRO JOSÉ: Um.

MUJER REPTIL: (DIVERTIDA) Acá no hay nada de árbol del Paraíso. Aunque de donde viene
usted, esto es un manjar, sin duda. Y por supuesto este es el Edén.

PEDRO JOSÉ: No me tentará. No me dejaré.

MUJER REPTIL: ¡Uy! Cuánta inmodestia. No es tan importante para mí como para que lo
tiente.

PEDRO JOSÉ: No le creo.

MUJER REPTIL: Como quiera.

(LA MUJER REPTIL SACA UN IPOD O UNO DE ESOS TELÉFONOS INTELIGENES. SE COLOCA
UNOS AUDÍFONOS Y SE ABSTRAE)

PEDRO JOSÉ: Ella debe saber de Orquídea. Pero ahí está con su manzana.

MUJER REPTIL: …

PEDRO JOSÉ: ¿No me va a ayudar?

MUJER REPTIL: Claro. Dígame en qué quiere que lo ayude.

(PEDRO JOSÉ RONDA A LA MUJER REPTIL CON DESCONFIANZA. ELLA LE HACE UNA SEÑA
PARA QUE SE ACERQUE, PERO ÉL VACILA. SE ESCUCHA UN SONIDO AGRADABLE. ESTE NO
DEBE INTERRUMPIR, POR EL CONTRARIO, ES SUAVE)

PEDRO JOSÉ: Mire… estábamos juntos…

MUJER REPTIL: ¿Está seguro?


169

PEDRO JOSÉ: (MOLESTO) Pero claro.

MUJER REPTIL: Andaban en grupo. No juntos.

(SILENCIO. PEDRO JOSÉ SE IMPACIENTA. LA MUJER REPTIL SE SIENTA SOBRE UN MUEBLE


TRANSPARENTE)

PEDRO JOSÉ: ¿Y eso qué tiene que ver?

MUJER REPTIL: Percibo que Usted es impaciente y malhumorado.

PEDRO JOSÉ: ¡Si la hubiesen traído a este lugar sin preguntarle y alejado de alguien
importante sabría de qué hablo!

MUJER REPTIL: Siéntese.

PEDRO JOSÉ: ¿Dónde?

MUJER REPTIL: Cerca de mí.

PEDRO JOSÉ: Estoy bien de pie.

MUJER REPTIL: …

(LA MUJER REPTIL SE SIENTA EN POSICIÓN DE LOTO. SILENCIO)

PEDRO JOSÉ: Yo sólo sé que amo a esa mujer. Y que necesito que aparezca porque su
padre y su madre la esperan. (PAUSA) Claro que, ellos no saben que estamos aquí…Ni
siquiera yo mismo sé que es esto…de qué se trata.

MUJER REPTIL: ¿Y porque la amas, quieres que aparezca?

PEDRO JOSÉ: Sí.

MUJER REPTIL: ¿No sería mejor que apareciera porque merece aparecer?

PEDRO JOSÉ: ¡Por lo que sea por favor!

MUJER REPTIL: Tendrás que buscarla.


170

PEDRO JOSÉ: Sabía que me estaba haciendo perder el tiempo. (LLAMANDO) ¿Dónde están
todos?

MUJER REPTIL: ¿Pero quieres encontrar a tu amiga o no?

PEDRO JOSÉ: Si va a empezar con enigmas y preguntas estúpidas lo haré a mi manera.

MUJER REPTIL: Ah.

(SILENCIO)

MUJER REPTIL: Debo hacerte ver que tienes mucha altivez. Parece una característica de la
gente de tu tierra. (JUEGA CON MANZANAS QUE VA SACANDO DE SU ASIENTO) ¿Quién se
cree usted que es?

(PEDRO JOSÉ INTENTA RESPONDER, PERO LA MUJER REPTIL LO CORTA)

MUJER REPTIL: Usted señor, ni siquiera mira donde está parado.

PEDRO JOSÉ: Yo

MUJER REPTIL: Sí, usted.

PEDRO JOSÉ: Me tortura no verla.

MUJER REPTIL: Además su egoísmo: se refiere nada más a usted, a su angustia, a sus
deseos, a su necesidad.

PEDRO JOSÉ: ¿Me ayudará?

MUJER REPTIL: Ayuda, ayuda.

PEDRO JOSÉ: SÍ.

MUJER REPTIL: Supongo que usted ´´ayuda´´ mucho.

PEDRO JOSÉ: Pues tanto como se puede.

MUJER REPTIL: …
171

PEDRO JOSÉ: Creo que no importa cuánto ayudo yo.

MUJER REPTIL: Importa. Importa hasta el pensamiento que dispara el hecho de ayudar. La
mezquindad de su género hace que dude si debo colaborar.

PEDRO JOSÉ: Lo sabía.

MUJER REPTIL: Toda la existencia de ustedes, que se ufanan de ser diferentes, de llamarse
gentes les cercenó no sólo la mirada sino el juicio. Vienen a este lugar o a cualquiera con
esa cosa que adquirieron o entendieron mal de que todo era suyo sin deparar que el uso
de lo tuyo es lo que te nombra y muestra.

PEDRO JOSÉ: Me culpas.

MUJER REPTIL: No me trate de igual. No lo soy.

PEDRO JOSÉ: Me disculpo. Soy indiscreto.

MUJER REPTIL: Le culpo por ser quien es. Un humano-hombre. El depredador más
temible que la tierra haya tenido que sostener sobre sí.

PEDRO JOSÉ: Los dinosaurios

MUJER REPTIL: Con toda su temible ferocidad no se conoce que mataban con el placer y
la saña con que ustedes lo hacen.

PEDRO JOSÉ: Yo no he matado a nadie.

MUJER REPTIL: ¿Y qué come?

PEDRO JOSÉ: Pues… pues… eeehhh…

MUJER REPTIL: La vida es hermosa con todo en ella…

PEDRO JOSÉ: Es cierto…

MUJER REPTIL: Para ustedes No es cierto.


172

(CAMBIO LUMÍNICO Y SONORO. ENTRA UN GRUPO DE BAILARINAS EN MAQUILLAJE DE


REPTILES DIFERENTES HERMOSOS Y LLAMATIVOS. CON UNA MÚSICA ECNOTECNO, EL
GRUPO HACE UNA DANZA QUE DE LO SUAVE Y SINUOSO SE IRÁ TORNANDO CRISPADA LA
CUAL HACIA ESTE PUNTO TENDRÁ UN ACOMPAÑAMIENTO DE PERCUSIÓN SECA ALUSIVA
A NUESTRAS GUARURAS, QUITIPLAS, TURAS, CARÁNGANOS CON PERCUSIÓN
SINFÓ[Link]. ETC. LA COREOGRAFIA DEBE SER IMPACTANTE CON EL MANEJO DE
GRUPOS, DUOS, TRIOS, ETC., QUE ALUDAN LO SERPENTARIO CLARO ESTÁ, HUMANIZADO.
EN LA DANZA INCLUYEN A PEDRO JOSÉ QUE SE DEJA LLEVAR ABISMADO, ASUSTADO,
ESPECTANTE. UNA VEZ QUE TERMINA TODO, LO DEJAN SUDANDO AL CENTRO, ECHADO
EN EL PISO SALIENDO EL GRUPO CON GRACIA, PERO DEJANDO LA SENSACIÓN DE
´´DESAPARICIÓN´´ MÁS QUE DE IRSE. PAUSA)

PEDRO JOSÉ: Tengo sed…

(LA MUJER REPTIL CON GRACIA E INTENSA MIRADA LO RONDA)

PEDRO JOSÉ: No me maten por favor…

(SILENCIO)

PEDRO JOSÉ: Claro que estoy soñando. No debí comer granos tan tarde. Mi mamá me lo
advirtió…

(SILENCIO)

PEDRO JOSÉ: Agua por favor, agua…

(UN CHORRO DE AGUA CAE SOBRE LA CARA DE PEDRO JOSÉ QUIEN SE INCLINA A MANERA
DE UN PERRO A LAMER EL PISO, DE REPENTE ESTO SE INTERRUMPE)

PEDRO JOSÉ: ¡Más, más!!

MUJER REPTIL: Siempre quieren ´´MAS´´.

PEDRO JOSÉ: Por favor, por favor señora…


173

MUJER REPTIL: …

PEDRO JOSÉ: Lamento todo lo que la raza humana ha hecho, pero créame yo sólo no hice
todo…

MUJER REPTIL: ¿Y por qué me lo dice a mí?

PEDRO JOSÉ: Usted debe ser(CARRASPEA) O es una reina o Diosa o las dos cosas…Debe
tener poder.

MUJER REPTIL: De ser así deberías tener pánico.

PEDRO JOSÉ: Lo tengo.

MUJER REPTIL: (MOVIENDO UN POCO SU LENGUA LA CUAL ES DE UN COLOR MORADO) Lo


sé… Pero eres de los que no sabe cuándo apartarse, cuándo debe mostrar respeto.

PEDRO JOSÉ: …

MUJER REPTIL: Acabaron con su mundo. No vendrán por el nuestro.

PEDRO JOSÉ: Claro que no.

MUJER REPTIL: Usted no tiene fuerza.

PEDRO JOSÉ: Buscaré a quien la tenga.

MUJER REPTIL: No hablo de esa ´´fuerza´´ humano-hombre.

PEDRO JOSÉ: ¿De cuál?

MUJER REPTIL: Levántese. No significa nada que permanezca así.

(PEDRO JOSÉ SE INCORPORA LIMPIÁNDOSE E INTENTA ACERCARSE A LA MUJER REPTIL)

MUJER REPTIL: No lo haga. Su olor es insoportable.

PEDRO JOSÉ: Pero ustedes comen…


174

MUJER REPTIL: Basta. No sabe nada.

PEDRO JOSÉ: (SE MOLESTA E INMEDIATAMENTE SE CONTROLA) ¿Y qué debo saber?

(PAUSA)

MUJER REPTIL: (DEJANDO SU TONO DE INCOMODIDAD CON PEDRO JOSÉ) Coma algo de la
manzana. Luego no habrá qué comer.

PEDRO JOSÉ: ¡¡NO COMERÉ NADA Y MENOS DE ESA MANZANA!!

MUJER REPTIL: (DIVERTIDA) Cree que es la manzana del principio.

PEDRO JOSÉ: O del fin.

MUJER REPTIL: Busque al hombre con la boca sellada.

PEDRO JOSÉ: (INCOMODÍSIMO) ¿Al Dr. Impossible?

MUJER REPTIL: Si no se compadece, morirá en poco tiempo.

PEDRO JOSÉ: Ese hombre es terrible.

MUJER REPTIL: Ustedes todos son terribles. Lo que importa es que nadie muera aquí.

PEDRO JOSÉ: (RIE ESTRUENDOSAMENTE) Qué sentido del humor tiene usted. Acá es
inhóspito. No hay nada que indique que algo esté vivo, salvo nosotros.

MUJER REPTIL: Es lo que ustedes han dejado.

PEDRO JOSÉ: Yo no dejé nada. Nací aquí y aquí es así. Pero, esto no lo reconozco. Aquello
es todo oscuro y aquí es claro. No veo la diferencia.

MUJER REPTIL: Aquello era Mene.

PEDRO JOSÉ: Petróleo es la palabra. No le tema.

MUJER REPTIL: No le temo a nada.


175

PEDRO JOSÉ: Claro. Usted es de aquí.

MUJER REPTIL: Las fronteras son sutiles señor. Vaya por su amigo. A lo mejor entre los
dos encuentran a su amiga.

PEDRO JOSÉ: ¡Ese señor no es mi amigo!

MUJER REPTIL: Debe irse o me iré yo.

PEDRO JOSÉ: ¿Es toda la ayuda que va adarme?

MUJER REPTIL: Sí.

PEDRO JOSÉ: Esto es una locura. Parece que estoy en un cuento para niños, pero de los
paupérrimos.

MUJER REPTIL: (SONRIENDO) Es un cuento sí, pero no como cree.

PEDRO JOSÉ: Ya basta de misterios. Primero esa señora…la Presidenta. Nos hace ver que
todo está muy bien y de repente caemos aquí…Orquídea y yo…Sólo que aquí no hay nada.

MUJER REPTIL: Busque.

PEDRO JOSÉ: Ella decía…dice que había un olor.

(SE ESCUCHAN UNOS RUIDOS. ES EL DR. IMPOSSIBLE QUE VIENE LIMPIO, PERO NO PUEDE
HABLAR. LE EXTIENDE LA MANO A PEDRO JOSÉ QUIEN SE ALEJA UN POCO DE É[Link] MUJER
REPTIL SE ESFUMA BAJO EFECTOS LUMÍNICOS Y SONOROS. PAUSA. EL DR. IMPOSSIBLE DE
ACÁ EN ADELANTE Y HASTA QUE SE SEÑALE LO CONTRARIO MOVERÁ MUCHO SUS
BRAZOS.)

DR. IMPOSSIBLE: ¡¡Uh, Uh!!

(PEDRO JOSÉ BURLÁNDOSE)

PEDRO JOSÉ: Vaya, está usted muy callado Dr.

DR. IMPOSSIBLE: Ji.


176

PEDRO JOSÉ: (DEPARANDO EN LA MANZANA) ¿Tiene hambre?

DR. IMPOSSIBLE: Ji.

(PEDRO JOSÉ LE BUSCA LA MANZANA Y SE LA OFRECE. EL DR. LA TOMA Y SE LA COME CON


GRAN GUSTO. PEDRO JOSÉ OBSERVA)

PEDRO JOSÉ: ¿Le gustó?

DR. IMPOSSIBLE: Ujú.

(PEDRO JOSÉ SE RELAME)

PEDRO JOSÉ: (CON ORGULLO) Bueno, usted la necesitaba más que yo. Ahora, ayúdeme a
buscar a Orquídea. No sé si está de lado o abajo.

DR. IMPOSSIBLE: On.

PEDRO JOSÉ: ¿ON? ¿Esto es inglés?... ¡¿Me quiere decir que ella está ´´sobre´´?!

DR. IMPOSSIBLE: On. On.

PEDRO JOSÉ: Ella se cayó, es cierto. Así que lo lógico es que esté dentro, no ´´sobre´´ algo.

(ENTRA INOPINADAMENTE LA INGENIERA ESPERANZA CON UNOS BROTES MUY VERDES.


SE DETIENE ANTE PEDRO JOSÉ Y EL DR. IMPOSSIBLE. TOMA UNO DE LOS BROTES Y SE LO
DA EN LA BOCA AL DR. PEDRO JOSÉ SE LO ARRANCA Y LO DESTRUYE. LA INGENIERA
ESPERANZA LE TOMA UNA FOTOGRAFÍA CON SU TELÉFONO INTELIGENTE.)

INGENIERA ESPERANZA: ¿Se da cuenta de sus acciones señor?

PEDRO JOSÉ: Tengo hambre y eso parecía ser un brote de caraota. Tengo toda mi vida
queriendo comerla. Sólo la conocía en aplicaciones.

INGENIERA ESPERANZA: Tiene razón. Es un brote de caraota. Pero no estaba lista para ser
comida.

PEDRO JOSÉ: Comemos todo en polvo.


177

INGENIERA ESPERANZA: Lo sé.

DR. IMPOSSIBLE: Ji.

PEDRO JOSÉ: No tenemos nada natural en el planeta.

INGENIERA ESPERANZA: Se dedicaron a vivir del Petrolate, del Mene o como quieran
llamarlo. Se vestían, comían. Todo venía del petróleo. El mundo descuidó todo. Sólo unos
pocos logramos algo originario.

PEDRO JOSÉ: ¿Y nos culpa a nosotros? ¿Culpan a Orquídea haciéndola desaparecer?

DR. IMPOSSIBLE: Hum.

INGENIERA ESPERANZA: No. Acá no se culpa a nadie. Se deja que aprecien.

PEDRO JOSÉ: No veo qué haya nada aquí que sea ´´apreciable´´.

INGENIERA ESPERANZA: ¿Y qué tiene ese hombre?

PEDRO JOSÉ: No puede hablar. Tragó Petrolate.

INGENIERA ESPERANZA: No es eso. Es que él fue el primero en apreciar.

PEDRO JOSÉ: ¡Ay, otra con una sarta de misterios!

INGENIERA ESPERANZA: Debería moderar su lenguaje. Desde que llegó no ha hecho si no


poner calificativos, juzgar.

PEDRO JOSÉ: ¿Yo?

DR. IMPOSSIBLE: ¡Ji!

PEDRO JOSÉ: Usted cállese.

INGENIERA ESPERANZA: Le dejo, para que aprecie.

PEDRO JOSÉ: Mire señora…señorita. En fin, acá debe usted conocer a unas muchachas…
178

INGENIERA ESPERANZA: Aquí hay muchas muchachas…

PEDRO JOSÉ: Se llaman María Gracia y Romelia.

INGENIERA ESPERANZA: Sí, sí.

PEDRO JOSÉ: Ellas son amigas. Se encontraron aquí.

INGENIERA ESPERANZA: ¿Sabes si tu amiga quiso irse?

PEDRO JOSÉ: ¿Cómo va a querer irse si se cayó ahí dentro? ¡Se la tragó la tierra!

DR. IMPOSSIBLE: Uh. Uh.

INGENIERA ESPERANZA: A lo mejor es ahí que quiere estar.

PEDRO JOSÉ: Usted qué sabe…

INGENIERA ESPERANZA: ¿Y tú qué crees saber?

PEDRO JOSÉ: Mire, no estamos para juegos. Por lo menos no yo. Este no sé…mi amiga
desapareció. No es justo. Ella estaba muy encantada de estar aquí.

INGENIERA ESPERANZA: A lo mejor sus deseos se hicieron realidad.

DR. IMPOSSIBLE: Oh.

PEDRO JOSÉ: ¿Meterse dentro de la tierra?

INGENIERA ESPERANZA: Volver a lo primero. Al significado.

PEDRO JOSÉ: Así que eso era lo que le importaba.

DR. IMPOSSIBLE: Ji.

PEDRO JOSÉ: Señor, usted cállese.

INGENIERA ESPERANZA: Amigo. Eres demasiado demandante. Todo lo quieres hacer a tu


forma. Estás en un lugar diferente a lo que acostumbras…
179

PEDRO JOSÉ: En un lugar ´´sagrado´´. Todos dicen ´´sagrado´´ para todo.

INGENIERA ESPERANZA: CIMIENTOS. Estas en los cimientos. Debes dejar ese tono de
reclamo violento. Espera que ella vendrá.

PEDRO JOSÉ: Tonterías. Quiero regresarme a mi negrura.

INGENIERA ESPERANZA: ¿Tienes pena verdad?

PEDRO JOSÉ: ¿Qué?

DR. IMPOSSIBLE: Ujú.

INGENIERA ESPERANZA: Cambiaste.

PEDRO JOSÉ: ¿Yo? Usted no me conoce. Asegura demasiadas cosas. Acusa y acusa.

INGENIERA ESPERANZA: Debo seguir.

PEDRO JOSÉ: Ojalá yo pudiera decir lo mismo.

INGENIERA ESPERANZA: Puedes y debes.

PEDRO JOSÉ: Ahora son acertijos. Estoy cansado, aburrido. No quiero estar aquí más.

INGENIERA ESPERANZA: ¿En serio?

PEDRO JOSÉ: ¿Le parezco bromista?

INGENIERA ESPERANZA: Hace rato hablaste…

DR. IMPOSSIBLE: ¡Ji! ¡Ji!

PEDRO JOSÉ: No sé lo que hablé. No me interesa.

INGENIERA ESPERANZA: ¿Es lo que deseas?

PEDRO JOSÉ: Ya le dije: estoy cansado y aburrido. No tengo fuerzas para decidir. Que sea
lo que sea.
180

DR. IMPOSSIBLE: Oh.

INGENIERA ESPERANZA: Hágase.

PEDRO JOSÉ: Ah…para eso si tiene voluntad…

(SE ESCUCHAN EFECTOS [Link] QUE SE ESTREMECEN. PEDRO JOSÉ ES


LEVANTADO Y COLOCADO EN UNA CAMA FRONTAL DONDE ES AMARRADO. QUEDA ALLÍ
CRUCIFICADO. SE LE COLOCA UN SUERO. ALLÍ SE QUEJA Y FORCEJEA. EL DR. IMPOSSIBLE
LE COLOCA UNA INYECCIÓN Y SE SIENTA CERCA DE ÉL EN UNA PEQUEÑA MESA. HACE
ANOTACIONES. SALE DURANTE ESTAS ACCIONES LA INGENIERA ESPERANZA)

DR. IMPOSSIBLE: No te puedes quejar.

PEDRO JOSÉ: ¿Ya habla? ¡¡Quiero que me suelte!!

DR. IMPOSSIBLE: Luego. Ahora te dormirás.

PEDRO JOSÉ: ¿Quién le dijo que yo quería dormir? (PESTAÑEA Y BOSTEZA


INCONTROLADAMENTE) …Yo…yo…

DR. IMPOSSIBLE: (DIVERTIDO) Acá los deseos, lo que quieres, se vuelve realidad.

(PEDRO JOSÉ SE DUERME. DISOLVENCIA EN ELLOS. APARECE EN MEDIO DE UNA


AMBIENTACIÓN VERDE, TODO MUY ELECTRICO Y BELLO, ORQUÍDEA. ESTÁ ACOSTADO AL
CENTRO DEL ESPACIO. ENTRAN ATAVIADAS DE FLORIDO MARIA GRACIA Y ROMELIA.
EFECTOS SONOROS. PAUSA LARGA)

ROMELIA: No ha hecho más que dormir.

MARIA GRACIA: Eso lo estaba necesitando.

ROMELIA: ¡Mira! Está llorando.

MARÍA GRACIA: Se ha hecho un pequeño pozo en su mejilla. Ummm…con que dormir…

ROMELIA: Mujer. Sabes que se trata de otra cosa.


181

MARIA GRACIA: Ciertamente.

ROMELIA: ¡Orquídea, muchacha!

(SILENCIO)

MARÍA GRACIA: Se forma un lago de sus ojos.

ROMELIA: ¡Amiga!

MARÍA GRACIA: ¿Retrasamos tanto este encuentro para que te duermas?

ROMELIA: ¡María Gracia!

(ORQUÍDEA HACE RUIDOS)

MARÍA GRACIA: Somos Romelia y María Gracia. ¿Nos recuerdas?

ROMELIA: Ay, ya basta. Parece que estuvieses en un cuento infantil.

MARÍA GRACIA: ¿Te parece? Déjame decirte que lo que aquí acontece es muy serio.

(ORQUÍDEA SE SIENTA. PARECE MAREADA)

ORQUÍDEA: Es tan serio que no puedo pensar como antes…

MARÍA GRACIA: Bienvenida amiga.

ORQUÍDEA: (SERIA) Gracias.

ROMELIA: ¿Cómo te sientes?

ORQUÍDEA: Estaba muy bien…

MARÍA GRACIA: ¿Y ahora?

(ROMELIA SACA UN APARATO Y SE LO COLOCA EN SU PECHO. OBSERVA CON MUCHO


INTERÉS A ORQUÍDEA)

MARÍA GRACIA: ¿filmarás esto?


182

ROMELIA: Es nuestro deber lo sabes.

(LE PASA UNA MANO AL APARATO QUE SE ENCIENDE, PERO DEJA SÓLO UNA PEQUEÑA
LUZ VERDE A UN LADO. EN SILENCIO CAPTAN A ORQUIDEA. SE ESCUCHA RUMOR DE
AGUA, DE RÍO. LA ESCENA SE LLENA DE AGUA, PERO COMO PARA FORMAR UN ESPEJO.
ORQUIDEA SE PONE DE PIE LENTAMENTE. A MEDIDA QUE SE INCORPORA MIRA A SU
ALREDEDOR COMO QUIEN CATALOGA TODO. SE LLERGUE, PERO MÁGICAMENTE AL
HACERLO SE PRODUCE UN ESTRUENDO. LA VEMOS ELEVARSE. EFECTOS SONOROS Y
LUMÍNICOS. TRANSICIÓN COMPLETA DE ORQUIDEA A UN ÁRBOL HERMOSO. ELLA
CONSERVA SU ROSTRO Y SU TORSO HUMANO. ROMELIA Y MARÍA GRACIA YA NO FILMAN.
SE HAN DISTANCIADO PARA MIRAR MEJOR LO QUE ACONTECE. ROMELIA ESTÁ
FASCINADA. MARIA GRACIA ESTÁ GRANDEMENTE SORPRENDIDA. LA ESCENA QUEDA
TODA ILUMINADA EN UN HERMOSA LUZ NARANJA. PAUSA. SALEN EFECTOS)

ORQUIDEA: (LLENA DE ENERGÍA, VITAL. ELLA AÚN NO DEPARA EN LO QUE SE HA


CONVERTIDO) ¡Amigas!

ROMELIA: ¡Ehhh…nunca había visto algo así aquí!

(ROMELIA LE DA UN CODAZO.)

ROMELIA: ¿Cómo te sientes?

MARIA GRACIA: Vaya…

ORQUÍDEA: Me quedé dormida. Es que… (SE SABOREA) ¡Qué extraño, me sabe a sabia!...

ROMELIA: Dime qué sientes linda.

ORQUÍDEA: No sé…no sé…

MARÍA GRACIA: ¿Cómo no sabes?

ROMELIA: Ten paciencia colega. Orquídea…querida… ¿A qué te refieres con que no


sabes?
183

ORQUÍDEA: Pues. Me siento muy bien eso sí. Pero no sé…es algo que no conocía. Es más…
les digo que no sé si a esto le puedo llamar sentirse bien.

(ROMELIA Y MARIA GRACIA SE MIRAN)

MARÍA GRACIA: Habrá que tomarle la temperatura.

ROMELIA: Eso no es pertinente ahora.

ORQUÍDEA: Estoy aquí para ustedes o por ustedes…

ROMELIA: Gracias por tu disposición. Pero luego haremos eso.

MARÍA GRACIA: Si colega. De verdad estoy estupefacta.

ROMELIA: (AUSCULTANDO CON LA MIRADA A ORQUÍDEA. ESTA EFECTIVAMENTE NO SE


HA PERCATADO DE QUE ES UN ÁRBOL.) ¿Extraña sensación?

ORQUÍDEA: ¿Cómo dice?

MARÍA GRACIA: ¿UH?

ROMELIA: Ay, me trata de Usted. Quise decir que: ¿Tiene alguna sensación extraña?

ORQUÍDEA: ¿Dónde estaba yo?...

ROMILIA Y MARIA GRACIA: Pues…

ORQUÍDEA: No puedo entender por qué demoró tanto. (PAUSA). Yo nací para esto.

ROMILIA: ¿Así lo crees?

MARÍA GRACIA: ¿De verdad?

ORQUÍDEA: Tal vez si me permitieran decirles. (AGUARDA) Me metí de nuevo en la


esfera.

(ROMELIA Y MARIA GRACIA HARÁN GESTOS, SE MIRARÁN ENTRE ELLAS, PERO POCO A
POCO LAS LUCES BAJAN SOBRE ELLAS Y SE CONCENTRAN EN ORQUÍDEA. SIN EMBARGO,
184

PESE AL MANEJO DE SOMBRAS EL AMBIENTE NO DEBE SER TÉTRICO. ENTONCES


ORQUÍDEA SE VE SIEMPRE DE FORMA TROPICAL, ES ALGO CONTRASTADO) Y aunque no le
crean…yo tampoco lo puedo creer…

ROMELIA: ¿Sí?

MARÍA GRACIA: ¿Sííí?

ORQUÍDEA: Cupe.

(EFECTO SONORO DE TECNO QUE ENTRA DESDE ESTE MOMENTO Y HASTA QUE SE
INDIQUE LO CONTRARIO PERO QUE TIENE UN VOLUMEN ACORDE Y NO INCOMODA EL
MONÓLOGO DE ORQUÍDEA.)

ORQUÍDEA: Pero era profundo. Pequeño…lo parecía. (SONRÍE POR LO QUE ELLA MISMA
SE OYE DECIR) También es cierto lo que se dice. Mucho. Es un lugar estirado. Cómo un
útero. Cual útero. Dentro tenía el color de una granada. ¡Y claro que lo mordí! Las
ancianas me repitieron que el mene sabe guardar su lugar…

(ENTRAN LAS ANCIANAS VESTIDAS A MANERA QUE HAGAN HONOR A NUETRAS


DIFERENTES NACIONES O PUEBLOS INDÍGENAS [Link] SER UNAS SIETE Y
CAMINAR TOMADAS DE LAS MANOS Y BRAZOS A MANERA DE TEJIDO. ROMELIA Y MARÍA
GRACIA PERMANECEN EN ESCENA, PERO DIFUMINADAS EN ACTITUD ESPECTANTE.
MIENTRAS TANTO ORQUÍDEA SALE Y ENTRA DEL ÁRBOL COMO MUJER. ESTE ES UN
EFECTO QUE DEBE LOGRARSE POR FAVOR CON DELICADEZA EN FORMA DE HOLOGRAMA,
PROYECCIÓN O LUMINICAMENTE)

ANCIANAS: Mene corre donde tiene que correr.

ORQUÍDEA: Petróleo, oro negro, excremento del Diablo, Petrolate como le llaman ahora.
Es todo lo que somos. ¿Por qué no lo quieren? Nos dio presente, futuro. Edificamos,
vivimos.

ANCIANAS: ¿Y allí quieres volver?


185

ORQUÍDEA: Es lo que he tenido siempre.

ANCIANAS: No siempre lo que se tiene se tenía que tener.

ORQUÍDEA: Oh, por favor. ¡Cómo rechazar un don!

ANCIANAS: ¿Dinero, bienestar, prestigio era?

ORQUÍDEA: Para los Explotadores.

ANCIANAS: ¿Y qué ha pasado hasta ahora?

ORQUÍDEA: Nada. Se sigue sangrando en negro. Estamos teñidos. Las mujeres esmaltadas
en infinito oscuro.

ANCIANAS: ¿Estatus?

ORQUÍDEA: ¿Por qué no?

(LAS ANCIANAS SE RIEN)

ANCIANAS: ¿Y esto durará?

ORQUÍDEA: Lo suficiente.

ANCIANAS: ¿Lo suficientemente bueno?

ORQUÍDEA: Espero sea así.

ANCIANAS: ¿Lo suficientemente malo?

ORQUÍDEA: Me hacen ustedes unas preguntas…

ANCIANA PRIMERA: Cómo que si fueses Dios…

ANCIANA SEGUNDA: Cómo que si fueses sabia…

ANCIANA TERCERA: Cómo que si fueses la única para hablar…

ANCIANA CUARTA: Para hablar como la sola mujer de la tierra…


186

ANCIANA QUINTA: De la tierra hasta afuera…

ORQUÍDEA: ¿Afuera?

(DESDE LEJOS ROMELIA Y MARIA GRACIA COREAN)

ROMELIA Y MARIA GRACIA: ¡Niña no interrumpas!

ANCIANA SEXTA: Veinte veces te dirán veintiocho días no te mueres, rara eres…

ANCIANA SÉPTIMA: Lo que queda después de la farra sin pigmento vaciada en río es
nada. Nada de vuelta a lo que da espacio para que otra cosa sea…

ORQUÍDEA: Me culpan. Soy la última.

ANCIANAS: El final es la suma de todo.

ORQUÍDEA: Quiero a mi madre.

ANCIANAS: Deseándolo mucho, puede ser que la tengas.

ORQUÍDEA: ¡No! Lo siento. Me encantaría, pero partió hace mucho.

ANCIANAS: Pertinente. Hubiese sido desconsiderado.

ORQUÍDEA: Esto es lo que queda.

(SILENCIO. EL EFECTO ECNO-TECNO SE DESVANECE. LA ILUMINACIÓN CAMBIA, PERO


FAVORECIENDO LO VIVAZ, ATENUADO MÁS NO ESTRIDENTE.)

ANCIANAS: ¿Hay algo que quieras saber?

(SILENCIO)

ORQUÍDEA: Tanto.

ANCIANAS: Misterios. No respondas con misterios que para eso estamos nosotras…
187

ORQUIDEA: Como está llena esta existencia mía, en la que se han inventado las
incertidumbres, el modo de ser de lo que no se espera. El casamiento sin tamaño ni forma
de lo que no se sabe y se sabe tanto. Yo no pedí nada. Ni esta vida, ni esta historia, ni
nacer aquí. Sólo es lo que sé, pero no sé si es lo que conozco…

ANCIANAS: Te gusta jugar con las palabras.

LOS-AS PERFORMANTES QUE SE HAN DESPOJADO DE SUS BOMBAS DE OXÍGENO Y DE SUS


MÁCARAS, AL MIRARLOS ORQUÍDEA COMIENZAN A ACERCARSE A ELLA HACIENDO
FORMAS CORPORALES QUE PARECEN RAICES O ELEMENTOS ARBÓREOS, PERO SIN
DISTRAER. POCO A POCO SE VAN PEGANDO A ELLA Y HARÁN AL FINAL UN FRISO
HERMOSO PUES SUS TRAJES SE TORNAN DEL COLOR DE UN FOLLAJE.)

ORQUÍDEA: Necesitaba este abrazo.

ANCIANAS: Ella es parte de ELLA.

ANCIANA UNO: Cómo es la luna de la tierra…

ANCIANA DOS: Arena y playa son.

ANCIANA TRES: Como del amor los amantes…

ANCIANA CUATRO: Hija de la tierra ella misma lo es.

ANCIANA CINCO: Estoy triste.

ANCIANAS: ¿Por qué?

ANCIANA SEXTA: TODO LO DEBIDO LO EXIGIRÁ ELLA.

ANCIANAS: Ji.

ANCIANA SÉPTIMA: Entonces la tristeza es razonable.

ORQUÍDEA: ¿Puedan hablar más alto?

(LAS ANCIANAS HACEN GESTOS DE NO ENTENDER. PAUSA)


188

ANCIANA UNO: Le cuesta oír.

ANCIANA DOS: Esto me recuerda a algo…

ANCIANA TRES: Está pasando.

ANCIANA CUATRO: ¿Y qué será del hombre embravecido y de su cuidador el Dr.?

ANCIANAS: No están más. Aquellos dos van camino a encontrar su vuelta…

ANCIANA CINCO: ¿Será que nos será posible soportar esto?

ANCIANA SEXTA: Ya fuimos advertidas…

ANCIANA SÉPTIMA: Desde el amanecer de los tiempos…

ORQUÍDEA: El tiempo se me quebró hace tiempo.

(TODAS RÍEN)

ANCIANAS: ¿Añoras algo de dónde viniste?

ORQUÍDEA: La comida redonda que viene del maíz y los granos.

ANCIANAS: Esa comida se llama ´´arepa´´.

ORQUÍDEA: Alguna vez la comí.

ANCIANAS: Tu nación dependía de ella mucho.

ANCIANA UNO: Dependía del chorro oscuro, espeso. Que les espesó el alma.

ANCIANAS: Lo culinario no es pertinente señora.

ORQUÍDEA: ¿Qué?

ANCIANA DOS: Espesó la sabiduría de las naciones.

ORQUÍDEA: ¿Y eso tiene alguna relación conmigo?


189

ANCIANA TRES: Cómo se ve que no te has visto.

(EN ESTE INSTANTE. LOS EFECTOS LUMÍNICOS Y DELICADOS ACORDES SONOROS NOS
REVELAN A UNA ORQUÍDEA HECHA UN MARAVILLOSO ÁRBOL QUE SE CONECTA CON LA
TIERRA. LOS-AS PERFORMANTES VAN SALIENDO CON DISCRECIÓN A MEDIDA QUE
ORQUÍDEA DESCIENDE MÁS Y MÁS HASTA DESAPARECER EN LO PROFUNDO DE LA TIERRA.
TRANSICIÓN. CAMBIO TOTAL DE ATMÓSFERA. LA ESCENA NOS MUESTRA AL CENTRO UNA
TORRE DE EXTRACCIÓN PETROLERA DERRUÍDA, PARTIDA A LA MITAD. HAY OTRAS DOS EN
EXTREMOS OPUESTOS QUE FUNCIONAN A LO LEJOS. ES LA ACTUALIDAD. ENTRA PEDRO
JOSÉ VESTIDO BRAGA Y CON SU CASCO. A LOS SEGUNDOS LLEGA ORQUÍDEA VESTIDA CON
BRAGA Y CASCO TAMBIÉN. ÉL DE NEGRO Y ELLA DE BLANCO. ELLA APUNTA EN UNA
TABLA).

PEDRO JOSÉ: Ingeniera como verá esto es lo que nos queda.

ORQUÍDEA: Lo veo Ingeniero.

PEDRO JOSÉ: Su padre no quiero cerrarlos.

ORQUÍDEA: …

PEDRO JOSÉ: Dice que según sus cálculos todavía le quedan unos años…

ORQUÍDEA: Allí abajo no hay nada.

PEDRO JOSÉ: (RIÉNDO) Eso que sale es una baba espesa y maloliente…

ORQUÍDEA: Pero igual hay que vigilar…

PEDRO JOSÉ: ¿Para qué no los roben?

ORQUÍDEA: Eso no es el problema Ingeniero.

PEDRO JOSÉ: Yo sí creo que es mi problema y me disculpa patrona.


190

ORQUÍDEA: Estoy haciendo unos estudios. Pueden interesarle.

PEDRO JOSÉ: ¿A la industria?

ORQUÍDEA: A los místicos.

(PEDRO JOSÉ RIÉ ESTRUENDOSAMENTE. ORQUÍDEA LO VE TOLERANTE. ÉL SE COMPONE)

PEDRO JOSÉ: Ese excremento de Dinosaurio ya no tiene ninguna importancia.

ORQUÍDEA: Um.

PEDRO JOSÉ: Y hablando de misticura… anoche soñé con Usted…

ORQUÍDEA: No me lo cuente, gracias.

PEDRO JOSÉ: Ay… no me quite el gusto tan feo.

ORQUÍDEA: (TRABAJANDO EN SU TABLA. SE COLOCA UNOS AUDÍFONOS. PEDRO JOSÉ LA


MIRA Y HACE PUCHEROS) Su hora es cara Ingeniero, justifíquela.

PEDRO JOSÉ: (MIRANDO Y ADMIRANDO A ORQUÍDEA) …Sí, será mejor que no le cuente…

ORQUÍDEA: ¿El sueño era muy feo?

PEDRO JOSÉ: Para mí, a lo mejor no para Usted.

ORQUÍDEA: Um…cuánto misterio.

PEDRO JOSÉ: ¡Ay, se me pone la carne de gallina! ¡Eso lo decían mucho en el sueño!

(ORQUÍDEA SE ACERCA AL POSO DERRUÍDO. SE SIENTA Y SIGUE TRABAJANDO)

PEDRO JOSÉ: Antiguamente no hubiese podido hacer eso.

ORQUÍDEA: (MEDIO FASTIDIADA PORQUE SE SIENTE SUBESTIMADA) Lo sé.

PEDRO JOSÉ: Pero volviendo al sueño…no me gustó para nada.

ORQUÍDEA: ¿Me da su último reporte?


191

PEDRO JOSÉ: Negativo.

ORQUÍDEA: ¿No vio nada ´´aguas arriba?

PEDRO JOSÉ: Fíjese que sí. Pero no pude cargar mi laptop anoche, por eso no le envié
ningún reporte.

ORQUÍDEA: ¿Qué vio en la exploración?

PEDRO JOSÉ: Vi ´´afloramiento superficial´´ a unos dos kilómetros.

ORQUÍDEA:(PENSATIVA) No le diga a mi padre.

PEDRO JOSÉ: Ya es tarde. Hablé con él en la noche y me dijo que ya había ordenado la
construcción de la ´´Jack up´´.

ORQUÍDEA: Usted sí que se va de lengua.

PEDRO JOSÉ: Hago mi trabajo, justifico mi hora.

ORQUÍDEA: Iré a decirle que no necesitamos otra ´´Planta autoelevadora´´.

PEDRO JOSÉ: La colocará. No podrá impedirlo. Estamos volviendo señorita. Se acabó la


época come flor. Viene lo químico.

ORQUÍDEA: (SUSPIRA) Es el apocalipsis.

PEDRO JOSÉ: No por mucho tiempo. Se trata de un aspaviento.

ORQUÍDEA: Se trata de plata.

PEDRO JOSÉ: …

ORQUÍDEA: Como siempre.

PEDRO JOSÉ: Esta concesión se le dio a su padre y él debe responder.

ORQUÍDEA: ¿Cómo terminaba su sueño?


192

PEDRO JOSÉ: …Entre las cosas que pasaban…usted se caía a un pozo…y yo no pude hacer
nada.

(SE ESCUCHA MÚSICA DE TURAS. UNA VOZ EN CANTO TOTALMENTE VOCÁLICO NOS
RECUERDA LO HUMANO Y SELVÁTICO QUE SE VA PERDIENDO CUANDO ENTRAN LAS
ANCIANAS EN SILENCIO Y OBSERVAN. LA ACCIÓN DE PEDRO JOSÉ Y ORQUÍDEA SE
DETIENE)

ANCIANA UNO: Se querían o quieren

ANCIANA TRES: Si se quieren poco

ANCIANA DOS: Lo harán

ANCIAN UNO: Están dormidos

ANCIANA DOS: Miran con el ojo del amor

ANCIANA TRES: No parece

ANCIANA UNO: El que ama, ama sin hacer nada.

(SILENCIO)

ANCIANA DOS: Aquí cuenta es el trabajo

ANCIANA TRES: Suficiente razón para buscar junturas

ANCIANA UNO: Cuando los fríos

ANCIANA DOS: Cuando los calores

ANCIANA TRES: Cuando las lluvias

ANCIANA UNO: Aquí no hay duda

ANCIANA DOS: Las prisiones siguen

ANCIANA TRES: Más cuando se buscan


193

ANCIANA UNO: Los abrazos se necesitan

ANCIANA DOS: Cuando los fríos

ANCIANA TRES: Cuando los calores

ANCIANA UNO: Cuando las lluvias

ANCIANA DOS: Si hay quien quiera

ANCIANA TRES: Quien quiera queriendo haciendo

ANCIANA UNO: El grito convertido en verso

ANCIANA DOS: Para no herir susceptibilidades

ANCIANA TRES: Y que aun así dice lo cierto

ANCIANAS: Y es que de amor se trata todo

ANCIANA DOS: Y que a nos pregunten

ANCIANA UNO: El camino está allí

ANCIANA TRES: Pero hablan de un sueño, de un pozo

ANCIANA UNO: Manía de echar la gente lo que no debería

ANCIANAS: Hay cosas que pasan de moda

ANCIANA DOS: No esa.

ANCIANAS: Mira que esto es serio. Se han dicho cosas serias

ANCIANA UNO: Es que lo que se ha roto, es lo que no se ama.

ANCIANA DOS: Entonces hay que corregir

ANCIA TRES: No. A ver que despierten


194

TODAS: Si se quiebra el tiempo, sucederá.

(SALEN LAS ANCIANAS. TRANSICIÓN A LA SITUACIÓN QUE TRAÍAN PEDRO JOSÉ Y


ORQUÍDEA)

ORQUÍDEA: Ganas no me faltan.

PEDRO JOSÉ: No diga eso.

ORQUÍDEA: Está bueno de charla Ingeniero. Sigamos en lo nuestro.

PEDRO JOSÉ: Si usted no tiene ánimo, yo tampoco. Pero debemos seguir.

ORQUÍDEA: En este Pueblo sólo se ven esas horribles siluetas.

PEDRO JOSÉ: Esqueletos sin gracia, pero con su danza estática.

ORQUÍDEA: ¿Y a Usted que le pasó en su sueño?

PEDRO JOSÉ: Ah, pues…andaba con un loco que se hacía llamar Dr., que terminó
amarrándome a una cama y alimentándome por las venas… qué terrible. Además, aquel
sitio era rarísimo…pero eso sí, era debajo de la tierra.

ORQUÍDEA: Mejor nos vamos amigo. Creo que el calor nos ha quebrantado hasta muy
dentro…Aunque le digo una cosa, si me caigo dentro de la PACHA MAMA, me gustaría
volverme un árbol…

PEDRO JOSÉ: (GALANTE) El más hermoso eso sí…

ORQUÍDEA: Que así sea…

(RUIDO DE PLANTAS DE PERFORACIÓN ACOMPAÑADO DE UN RUMOR DE AGUAS


FLUYENDO, DE PÁJAROS, RUÍDOS Y SONIDOS SELVÁTICOS. BLACK OUT SÚBITO)

Final.
195

MUJERES CON HISTORIAS

Y OTRAS QUE QUIEREN HABLAR


196

MUJERES CON HISTORIAS

Y OTRAS QUE QUIEREN HABLAR

Personajes Dram:

Poncia /Antígona

Hedy Lamar/ Salomé/ Nefertiti / María

Manuela Sáenz

Sor Juana Inés de la Cruz / Cleopatra

Juana Berta / Hombre

Se nombran: Bernarda, Evita, Hatshepsut, Malinche, y la Madre de los Macabeos.

Este montaje puede realizarse en distintos espacios con un mínimo de condiciones


técnicas. Hacia el momento final de la obra, las actrices deberán llevar túnicas que puedan
desprender con facilidad.
197

(VIDEO QUE MUESTRA RETRATOS E IMÀGENES DE LAS MUJERES MENCIONADAS EN LA DRAMATIC


PERSONAE INTERCALADOS CON ROSTROS DE MUJERES DE TODAS LAS RAZAS Y OFICIOS,
RIENDO, LLORANDO, CON NIÑOS-AS EN BRAZOS, CON PANCARTAS EN APOYO AL ABORTO Y
OTRAS REINVINDICACIONES. ESTE RECURSO SE PIRDE Y VA ENTRANDO UNA MÙSICA SEFARDÌ. EL
NEGRO LO CUBRE TODO. LUZ QUE EN UN EFECTO. CARAVAGGESCO, ILUMINA A LA PONCIA,
QUE APARECE SÚBITO AL LADO DERECHO DEL ESCENARIO, MOLESTA, AGITADA. SALE LA
MÙSICA. PAUSA)

PONCIA: Y te estaré escupiendo por esto y por aquello, por ahora y siempre y por toda la
eternidad... No fue verdad. No entonces. No ahora. Porque sigo siendo una perra fiel:
(ESCUPE)...´´Bernarda por esto´´... (VUELVE A ESCUPIR) ´´Bernarda por aquello´´. (PAUSA)
Odio de mujer por otra. Pero en verdad amor de una mujer hacia otra. Amantes las dos
del mismo hombre, amando yo en silencio maldito. Y es que acá se vive del amor como
siempre vivieron las mujeres...que nos volvemos bizcas cuando nos hablan bajito y dulce.
¿Qué si quiero? No creo...ahora no creo. Hablar de eso me parece lejos. (ESCUPE) ¡Que te
tenga cerca para decirte de una buena vez lo que es un mar por dentro! Ahí tienes
siempre...resoplándote en la nuca el fantasma de tu hija Adela. (SILENCIO) Y qué me voy a
estar yo alegrando por nada ...y que me voy yo a reír por los resoplidos y escupitajos de
vieja que es ella ...y que soy yo. Más rete vieja ella que yo. Vieja tonta y requete tonta,
dominanta, mandadora, creída... ¡Qué se cree! Pero peor yo que me creo con fuerzas para
dármelas de sostenedora de ella... (ESCUPE. PAUSA. RIE) La otra vez confundimos las
planchas y ella por hambrienta no lo notó. Dentro de todo pobre mandón que es...Sola
con su boca desdentada, sola con sus pasos cortos y arrastrados...sola con su bastón...No
el de palo...

(SE OYE QUE LLAMAN: ´´PONCIA”)

PONCIA: ...Yo...

(SALE CON DIGNIDAD. LENTAMENTE)

PONCIA: (RESIGNADA) ¡Voy! ...

(REZONGANDO. ESCUPE) ...Bernarda... por esto y más que esto y esto y esto…
198

(PAUSA. MÙSICA ETNOGRÁFICA. LUZ QUE SE ENCIENDE AL CENTRO. ES ´´SALOMÉ´´. VISTE


CON BURKA PÚRPURA. TIENE TAPADO HASTA LAS CUENCAS DE LOS OJOS. LUZ SOBRE
ELLA. LA MÙSICA VA SALIENDO POCO A POCO.)

SALOMÉ: Si se imaginan que estoy desnuda debajo de esto... (RÍE)...Y que tengo esmalte
encendido en mis uñas y sandalias altas...Si se imaginan... (RÍE. PAUSA) Sigan imaginando
también la faz de una muerta, de una princesa hermosa que bailó desnuda y obtuvo como
premio la cabeza del Bautista. Esa soy yo...imaginan ustedes. Pero no soy yo debajo de
esto... ¿Quién puede ser algo debajo de esto? ¿Quién osó tapar lo más hermoso hecho?
Cuando vivía...iba...tranquila, sin mayor pudor que el que se debiera a mi rango. Si se
imaginan que no tengo nada puesto…se imaginan bien…Andar para mí quiere decir
``andar``. Ser río de aguas de sal distinta. No tengo otra vez aquella maldición. Aunque
pareciera que cuando una mujer se libra de una maldición reciba otra, ya por ser mujer.
(SUSPIRA) Estos, no aquellos, estos…son tiempos de ``apedreo``, de burka, de rapto y
violación. Eso confirma la maldición antigua. (SILENCIO) El contento se los debo. La risa se
las debo. La alegría del baile ha dejado paso a la serenidad. ¿Ausentes? No. Latentes. ¿Y
todo eso está aquí…caliente, latigando bajo estos velos, rodando, dejándose ser ese río…y
esa sal…

(SILENCIO. SE INTERRUMPE. Y DEJA CAER SU ROPA VELO A VELO, AL QUEDAR DESNUDA,


LA PONCIA LUEGO DE MIRARLA CORRE PRESTO A TAPARLA CON UN LIENZO
TRANSPARENTE)

HEDY: ¿Qué te parecen esas líneas? Si voy a hacer a una heroína bíblica, más vale que me
dejen decirlas. Pero no sólo no las dije. Fui ´´Bethzabé´´ y no ´´Salomé´´ que la haría
después Rita Hayworth. (SUENA UN CELULAR) Ah…uno de esos. ¿Sabe usted como es que
tiene ese artefacto en sus manos? No, ni tampoco le interesa.

PONCIA: Ay, vamos Hedy, vete a seguir con tus cálculos en tu cuarto. Y así terminas de
vestirte… (MIRANDO AL PÙBLICO) ¡Uy, sino lo digo por mí, lo digo por ellos!

HEDY: ¿Te molesta?

PONCIA: ¿El que andes desnuda o el fumar? Es que fumas y dejas la ceniza y te quedas tan
raro mirando para el techo.

HYDY: Sabrás que fui la primera mujer en aparecer desnuda para una película comercial.
Como decía, ¿sabes por qué tienes un celular en tus manos?

(TOCAN)

PONCIA: Porque lo compré.


199

HEDY: El milagro se debe a un descubrimiento mío, que se llama ´´espectro disperso´´. Y


fui una tonta que no lo patenté. Si lo hubiese hecho, sería el ser más rico del planeta.

PONCIA: ¿La mujer más rica? ¡Y cómo te iban a envidiar querida!

HEDY: Ay, no. Ya lo hacían por mi belleza…Dos envidias es como mucho…

PONCIA: Debo ir a ver…a tú sabes quién…

HEDY: Bueno, no te quejes. Después de todo ustedes se avienen…

PONCIA: (SUSPIRA)

HEDY: ¿Suspiras?

PONCIA: ¿Dónde habré oído yo eso?

HEDY: Como te venía platicando…

PONCIA: Creo que tocaron…

HEDY: Te aburres, sé sincera. No quieres que te hable de mis inventos…crees que son
loqueras de vieja…

PONCIA: No, para nada. Y con lo de vieja…todo esto es viejo, como tú y yo…y estos
cuentos…

HEDY: Estas historias…no cuentos. No somos viejas…Mira como nos vemos…

PONCIA: Eso es porque estamos en el teatro. Unas actrices jóvenes para personajes, no
más viejos…sino milenarios…Por favor…

HEDY: Y también descubrí ´´El salto en frecuencia´´…

PONCIA: (PENSATIVA. PAUSA) ¿Eso es cambiar de amantes?

HEDY: Por Dios, mujer…

PONCIA: (DIVERTIDA) Pues si es eso, yo sé a qué te refieres. (RUIDO) Mira…siguen


tocando.

HEDY: Que entren. Que vengan… que terminen de llegar, de llenar esto todo. Las gentes
que tocan la puerta quieren gentes. No sólo quieren que se les abran las puertas…No
quieren tener que ver con encierros…Sabrás que las puertas son espejos que deforman
elegantemente la imagen de los ataúdes.
200

(SIGUEN TOCANDO LA PUERTA)

PONCIA: Mejor voy a ver…

HEDY: Anda…que hay que andar mientras se pueda. Yo solía andar de ``otras``. Pero
ninguna era yo. El cine…ay, el cine. Tengo un amigo que sostiene que soy una espía que se
oculta tras una actriz… (SE RIE). Aunque no es tan descabellado. Puedo ser física y actriz.
Dos aguas que corren al mismo tiempo, diferentes, de distintas corrientes y colores de
agua… (TOCAN DE NUEVO) Si quieres ve y abre. Así voy y me cambio para Nefertiti.

PONCIA: Ay, ya dejen de hacer ese ruido. La gente sabe que no hay ninguna puerta. Que
entre quien le toque…Y espero que no sea ella…

(TRANSICIÓN. CAMBIO LUMÍNICO Y EFECTO SONORO. PAUSA LARGA. ENTRA MARÍA,


VACILA, MIRA A LA PONCIA Y VA Y LA ABRAZA CON AFECTO. PAUSA)

PONCIA: La señora tiene la manía de anunciar lo que va a hacer…o sea sus personajes.
Pero en verdad ella no quiere si no estar con sus números y sus aparatos…y sus inventos…
Yo se lo veo en la mirada que no hay que quitar…es bien hermosa. Y hablando de otra
cosa, yo quiero decir que no he venido a quejarme, aunque tengo todo el derecho
ancestral a hacerlo. Y también éstas…digo ellas. Yo quiero echar afuera todo este río que
me serpentea las entrañas.

MARÌA: Hola.

PONCIA: Y que yo eche este río no es cosa fácil…

MARÌA: ¿Río?

PONCIA: Sí. ¿Y se puede saber que desea? Mejor no diga. Le tocaba y punto…

MARÌA: ¿Tocarme?

PONCIA: Sí.

MARIA: Um.

PONCIA: Pero diga. No se exima…que para eso estos pagaron…para ver y oír…

MARÌA: No es eso. No quiero pensar en eso…Lo que quiero es…es…

PONCIA: Hable. Mire…la verdad es que a mí me escribieron así, como mujer que habla,
que dice…que tiene sus bravuras y sus lealtades…a veces demasiadas. Que dice lo que
201

piensa, aunque como decía mi padre: ``quien dice todo lo que quiere, oye lo que no
quiere``…

MARÌA: ¿Me deja estar?

(PAUSA. LA PONCIA SOLO LA OBSERVA. LUEGO LE BUSCA UN BANCO. MARÌA SE SIENTA)

PONCIA: Ay, Diooss.

MARÌA: Ay, María…

PONCIA: ¿Le gusta?

MARÌA: Nada me gusta. Ni este banco…pero gracias. Lo necesitaba…

PONCIA: Um.

MARÌA: Vengo de abortar.

PONCIA: ¡Muchacha!... ¿Y cómo te sientes?

MARÌA: Sangro. Pero no se preocupe. No es tanto.

PONCIA: ¿Fuiste sola?

MARÌA: Con mi miedo…

PONCIA: …

MARÌA: Deme agua, por favor, que ya me voy…

PONCIA: Claro, pero no tienes que irte corriendo…

(PONCIA BUSCA EL AGUA Y SE LA DA. MARÌA BEBE CON DESESPERO. PAUSA LARGA)

MARÌA: Gracias, solo quiero estar un poco…nada más que un poco…

(PAUSA LARGA. MÙSICA DE QUITIPLAS. CUATRO BAILARINAS DANZAN, PERO A LA


MANERA NEGRA DE LA COSTA SURAMERICANA, VAN Y VIENEN LUEGO TRAYENDO A
NEFERTITI. LA PONCIA Y LA MUCHACHA QUEDAN JUNTAS. LA PONCIA LA APORONGA.
LUEGO MARÌA Y LA PONCIA OBSERVAN INTERESADAS A LA MUJER QUE ACABA DE
ENTRAR. LA FARAONA VA VESTIDA DE CHICA MODERNA, PERO CON SU TIERA. ENTRA
GRÀCIL Y APURADAMENTE)
202

NEFERTITI: Hola. Buenas noches o tardes…Bueno…sólo ``Buenas``… (SILENCIO). Heme


aquí. Sin saber qué comentar justamente con ella. Con todas me llevo Muy bien, menos
con ella.

(LA PONCIA SE ACERCA Y LA MIRA PRIMERO DIVERTIDA Y LUEGO MUY SERIAMENTE)

PONCIA: Eehh…Pues, señora. Me retiro.

NEFERTITI: ¿Y ella?

PONCIA: María.

NEFERTITI: ¿Y qué tiene María?

(LA PONCIA LE HABLA AL OIDO. PAUSA)

NEFERTITI: ¡Guao! Tengo unas yerbas para eso. Tráeme mi morral, por favor.

PONCIA: ¿Por qué no va usted?

NEPERTITI: Porque te estoy pidiendo que lo hagas tú.

PONCIA: Yo. ¿Y se puede saber por qué yo?

NEFERTITI: Porque te lo pide una Faraona…

PONCIA: ¿Una Faraona…como Lola Flores? (SE PERSIGNA) …Que Dios la tenga en su
gloria…Que bella, qué ojos…que donaire y que sandunga y salero…

NEFERTITI: No exactamente. (VA Y BUSCA SU MORRAL) ¿Habrá agua por acá?

PONCIA: (INDIFERENTE) A veces…

NEFERTITI: (BUSCANDO EN SU MORRAL, SACA UNAS YERBAS, UNA BOTELLA DE AGUA


MINERAL Y UN VASO AGITADOR MUY LLAMATIVO) Yo me arreglo…

PONCIA: Ven, María…

NEFERTITI: Toma esto. (CORTANDO. MARÌA TOMA EL VASO Y LO BEBE.) Agua del Nilo que
te curará. Y por cierto… ¿Cómo están aquí las aguas?

PONCIA: ¿Las de beber y bañarse?

NEFERTITI: Esas y las que hay que represar…


203

PONCIA: Mire, contentémonos con las que aquí corren por las tuberías…porque la señora
Hedy, y usted ya me están desesperando…

NEFERTITI: María…ese nombre puede ser sortario…

MARÌA: Coraje es su sinónimo…

PONCIA: ¿Y quién fue el desgraciado?

MARÌA: Qué importancia tiene…

NEERTITI: Siempre la tiene…

MARÌA: Desperté y ya había sucedido.

PONCIA: Qué perro maldito…

NEFERTITI: Tenía tiempo que no oía maldecir…

PONCIA: Pues en poco te actualizarás, amiga…

NEFERTITI: (A MARÌA) Sufres, ¿verdad?

PONCIA: Qué pregunta…

MARÌA: Ya no.

NEFERTITI: Te comprendo. PONCIA: ¡No nos diga!

NEFERTITI: El dolor no es de los pobres, querida…

MARÌA: Um…

PONCIA: ¿Y a usted qué le duele?

NEFERTITI: El silencio…La herida en el costado…el ser otro para seguir viviendo… Ser
venerada como una diosa y tratada como una simple mortal a la hora del punzón. A quién
le importa saberse hermosa cuando se la odia por querer ser humana y no diosa. Verse
amando a su familia, ser una igual con el esposo.

PONCIA: Otra que habla en clave…

MARÌA: Déjala, cada quien ve por su herida…

PONCIA: Mejor no entremos en detalles…

MARÌA: Pero, fuiste amada… ¿no es cierto?...


204

NEFERTITI: Cuando entraba decían ``la más hermosa ha llegado``… (LA PONCIA SE ACERCA
A NEFERTITI Y LA AUSCULTA)

PONCIA: ¿De verdad decían eso?

MARÌA: Hermoso… ¿Soy yo, hermosa?

(SILENCIO. MÙSICA DE REDOBLANTES. ENTRA MANUELA SÁENZ VESTIDA DE CORONELA.


PAUSA)

MANUELA: ¿Hermosa? ¿Quién ha dicho el mantra?

PONCIA: Menos mal que llegó…

NEFERTITI: Bonito atuendo…

MANUELA: Hay mucho más que mostrar…

NEFERTITI: Um…

(SE ESCUCHA UNA EXPLOCIÒN. OSCURO SÙBITO. LUZ QUE SE ABRE VIOLENTA SOBRE
BERTA Y JUANA QUE SE BESAN APASIONADAMENTE. OSCURO LENTO)

PONCIA: ¡Hedy!

MARÌA: No creo que sea ella…

NEFERTITI: Tampoco yo…

MANUELA: Seguramente es el orgasmo de unos amantes que no vemos…

PONCIA: Yo le aseguro que es otra cosa…

NEFERTITI: A lo mejor es ella…

(DEBAJO DE LO QUE DICEN, SE ESCUCHA UN EFECTO DE TURAS-CACHOS SOPLADOS DE


FALCÒN, VENEZUELA, MUY TENUES. PARALELO A ESTO UNA BATERÍA ENTRA SUAVE.
LUCES QUE CREAN UNA ATMÓSFERA CLARA Y OSCURA. ESTE EFECTO NO DEBE TAPAR LAS
VOCES DE LAS ACTRICES.)

PONCIA: ¿Bernarda?

MARÍA: Rosa…

PONCIA: Lucía…
205

MARÌA: La Macabea…

PONCIA: Ruth…

MARÌA: Cometió suicidio…

PONCIA: De todas formas, Ruth…

MARÌA: Fernanda, mi abuela…

PONCIA: Benita, la mía…

MARÌA: Las Luisas, Blancas, Marthas, todas son y las sin nombres…

PONCIA: O siempre ella…

NEFERTITI: La última de los Ptolomeos…

MARÌA: Puede estar herida…

PONCIA: Iré a ver…

MANUELA: (MIRANDO A NEFERTITI FIJAMENTE) Deja…yo iré…

NEFERTITI: Pero no vendría sin cortejo…

(SE PIERDE EL EFECTO SONORO Y LUMÌNICO. PAUSA)

PONCIA: Como siempre el dispendio viene de siglos…

MARÌA: Hay mucho silencio…

PONCIA: Para ir a ver la militara y haber habido una bomba…

MARÌA: …

PONCIA: Pero cuánto desparpajo… ¿Qué se creen?... Dejarnos así, solas, con la palabra en
la boca… Claro, quiénes somos nosotras… quiénes somos para que ellas se nos junten… No
quieren que les digan igualadas… No… Por supuesto que no… La clase… La diferencia…
Iguales nunca… mezcladas nunca…

(ENTRAN INOPINADAMENTE MANUELA, BERTA Y JUANA)

MANUELA: He aquí una visita…, especialísima, que pude atender… yo misma…

PONCIA: Que bueno que ayuden…


206

MARÌA: ¿Y Hedy?

MANUELA: Niña… ¿No ves que hace de Nefertiti?

PONCIA: Shsss…

MANUELA: Pardon moi. Ahora, debo quitarme estas ropas y echarme a la calle...

PONCIA: ¿Pero…no viene de ahí?

MANUELA: Chicas, preséntense…

JUANA: Hola. Juana…

BERTA:Que tal. Soy Berta…

PONCIA: ¿Ustedes tienen que ver con la explosión?

MARIA: En cierto modo.

JUANA: ¿Explosión?

PONCIA: Una, Y no del alto costo de la vida ni demográfica…

MARÌA: Ustedes dos… Hermoso. Fue hermoso…

MANUELA: Mírenme bien, que estoy de paso…

PONCIA: Sin egocentrismos, militara…

MARÌA: Todas estamos de paso…

PONCIA: Todas con todos nuestros disfraces...

MANUELA: Ya encontré oficio…

MARÌA: Espero que no le duela…

PONCIA: Todo oficio hiere a la larga…

MARÌA: Desde la respiración…

MANUELA: Pero… ¿Se quejan?

PONCIA: Se habla, se dice…para no reventar. Pero queja…no, si ninguna tiene cara de


quejona. Por el contrario, aquí estamos en una fiesta…En una fiesta que es ya poder caer
207

al mundo desde el vientre de la madre. Pero quién llora. Nadie llora. La queja, decirlo
triste y que haga tristeza en todas…OH, no, no, no…para nada.

MANUELA: Ay, Poncia. No me remuevas las aguas…

MARÌA: ¿No huelen un perfume?

JUANA: Bueno, ese es el riesgo de estar entre mujeres…

BERTA: Seguro…

NEFERTITI: Cuando venía, había dos…

PONCIA: ¿Dos?

JUANA: Seríamos nosotras…

MANUELA: Sí, yo también las vi…

NEFERTITI: …Y mejor será que no las hagan esperar más…

PONCIA: Um. Ella viene por mí…

MANUELA: Qué sugerente…

(MÙSICA GREGORIANA CANTADA POR MUJERES. ESTA SE INTERRUMPE SÙBITAMENTE Y


DEJA OIR UNA MÙSICA CONTEMPORÀNEA. SILENCIO ABSOLUTO. ENTRA CON GRAN PRISA
SOR JUANA INÈS DE LA CRUZ, VESTIDA CON UN ELEGANTE Y LARGO HÀBITO. TODAS AL
VERLAS SE ADMIRAN Y SE RETIRAN A LOS LADOS Y AL FONDO, MENOS MANUELA QUE
SONREÌDA LE OFRECE SU MANO PARA QUE SOR JUANA TERMINE DE LLEGAR AL CENTRO.
LUEGO MANUELA SE HACE A UN LADO Y ATRÁS DISCRETAMENTE. SALE LA MÙSICA.
SILENCIO)

SOR JUANA: Lamento haber llegado tarde. Lo de la explosión fue culpa mía. (SONRIE.
LUEGO SE COMPONE RÀPIDAMENTE) Es que no pude evitar ver algunas fórmulas y
componentes de una…mujer…una actriz. Qué maravilla, en mi época las actrices estaban
prohibidas; pero eso no significaba que no tuviésemos algunas. En mi convento,
representábamos secretamente y no siempre cosas…santas. (SE VOLTEA PARA VER SI HAY
DONDE SENTARSE) Bueno, no es extraño que siempre tenga que tener una posición
incómoda. Y eso me gusta…

(ADVIERTE A MANUELA QUE ESTA DETRÀS CON UNA ACTITUD BASTANTE MASCULINA Y
DESAFIANTE, QUE LA MIRA SONREÌDA)
208

SOR JUANA: ¿Lisi?... ¿María Luisa?... (CONTROLÀNDOSE)…Disculpe. Eso suele pasar con las
virreinas. Pero, a olvidar. Este es otro tiempo…por lo menos eso creo yo… (OBSERVA
TODO CON GRAN CURIOSIDAD) ¿Y ustedes están aquí por abjurar?... (MURMULLO DE LAS
PRESENTES. LA PONCIA SE ADELANTA PARA HABLAR, PERO NEFERTITI LA DETIENE. PAUSA)

SOR JUANA: Por lo que sea, pero están aquí. Ojalá y sea por amor. Ojalá, ojalá. Tiene que
ser. Acabó mi vida y no terminé de amar…Y todavía tengo ganas, Estoy llena de ganas.
(MANUELA SÀENZ SE ADELANTA)

MANUELA: (ENCANTADA) ¡Hermana!

(SOR JUANA LE HACE UN ADEMÀN AMABLE)

SOR JUANA: No, por favor. Déjeme seguir… (BUSCA DONDE SENTARSE) … Agua…
(NEFERTITI SE ADELANTA, SALE Y ENTRA TRAYÈNDOLE UN BANCO Y AGUA QUE SOR
JUANA BEBE CON FRUICIÒN. DETENIENDO SUAVEMENTE A NEFERTITI POR LA MUÑECA Y
SOLTÀNDOLA SÙBITO) …Gracias… ¿Y usted no tiene un ojo blanco, si no me equivoco el
izquierdo, alteza? Sí. Glaucoma. Lo padece por adorar al Sol…Por ponerse a verlo
directamente, pues para usted es dios y esposo… ¿No es así?...

PONCIA: Pobrecita…

TODAS: Shssss…

NEFERTITI: Yo…

SOR JUANA: El amor es bueno mientras no intente tener el cuerpo de un ídolo. Se ama un
cuerpo, y se ama lo que se fabrica como un cuerpo…Escribes y gestas un cuerpo…que vas
amando, alimentando…que necesita de ti…

PONCIA: Aunque no entiendo, siento la calentura de lo que dice…

TODAS: Shssss….

SOR JUANA: Vengan todas…

(TODAS SE ACERCAN, PERO CONSERVANDO SUS ESPACIOS Y EN DIVERSAS ACTITUDES)

SOR JUANA: Disculpen…si hablo con imposición…

MANUELA: (ACÈRCANDOSE) Con pasión, con poesía habla usted hermana… ¿Y aún sigue
teniendo ganas?

NEFERTITI: Mire que es monja.


209

PONCIA: Y eso que tiene…

JUANA: Tiene muchas ``cosas``… (SOR JUANA, LAS VE A TODAS)

SOR JUANA: Me recuerda mi casa…

BERTA:¿Por lo llena de mujeres?

SOR JUANA: Porque hay una latencia…una onda de ir y venir…Yo le escribí de todo esto a
ella.

MANUELA: ¿A ella?... Me parece que fueron unas ``ellas``…

PONCIA: Ujú. Déjenla quieta. La hermana se ve que tiene ganas…de hablar…

MARIA: De hablar y hablar…

(NEFERTITI, SE QUITA EL VESTUARIO, SE QUEDA COMO HEDY LAMARR. TODAS LA MIRAN


DIVERTIDAS)

HEDY: Ay, no, no. Quería respirar. De reina es mejor en películas. ¿Cómo que le escribiste
a ella?... ¿Y otra cosa…dime de tus mixturas mágicas?

PONCIA: Si van a seguir hablando como para que ustedes solas entiendan…

JUANA: Todas entendemos…Tú también…

PONCIA: ¡Guá! ¿Y ustedes vinieron aprendidas recién llegadas?

BERTA:Qué feo suena eso…

SOR JUANA: ¿Para qué llegamos todas?

PONCIA: Pobre… como que está desvariando…

SOR JUANA: (A MANUELA) …Usted como yo vestimos de uniforme. (SILENCIO) … ¿Para


qué someternos a él? Seguramente lo usó para luchar…como este mío. Pero no somos
estos…ni usted ni yo somos esto. La palabra adecuada sería otra…

PONCIA: Jú.

SOR JUANA: Otra…Me gustaría vestir de otra forma. Hablar de otra forma…respirar un
aire… (SONRIE) Aunque creo que a mi manera lo hice. No soy mujer fácil de doblegar. La
gente me cree entregada a castigos religiosos, pero ni aún con estos me doblé a mí
misma… No hay razón para llorar entre nosotras…y tampoco sé si podríamos reír… ¿Me
podré quitar este hábito?
210

JUANA Y MARTA: ¡Sí!

(MANUELA RÍE. SOR JUANA COMIENZA A SACARSE EL HÁBITO)

PONCIA: ¡Otra Salomé!

HEDY: Ojalá…

(HEDY, SACA DE ENTRE LOS SENOS UN PEQUEÑO APARATITO QUE ESCULCA CON UNA
PALETITA PLATEADA. DE AQUÌ EN ADELANTE SIEMPRE ESTARÀ CON ESTE APARATO O CON
UNA LIBRETA U HOJAS HACIENDO ANOTACIONES. A VECES METIDAS DENTRO DEL GUIÒN
DE SANSÒN Y DALILA)

MANUELA: ¡Pare Hermana!

(TODAS VOLTEAN A MIRAR A MANUELA)

MANUELA: Por favor Sor Juana... Déjenos recordarla como la muestra la portada del libro
de Octavio Paz.... Por Dios… no nos dé esos sofocos… esos sustos… No… No haga nada…
No nos muestre lo que ya se intuye… No… Por favor… No… No…

(SE ABRE EL HÀBITO Y QUEDA EN BATA BLANCA MUY CEÑIDA AL CUERPO. TIENE LA
CINTURA APRETADA CON UN CILICIO, Y SE PUEDE ENTREVER QUE TIENE CILICIOS EN LOS
MUSLOS. LA BATA TIENE ALGUNAS MANCHAS DE SANGRE)

SOR JUANA: ¿Así, prefieren?

MANUELA: Bendita sea…linda…

PONCIA: Será pobrecita…Pero si está herida…

JUANA Y MARTA: Inquisición maldita…

HEDY: Re-maldita.

SOR JUANA: ¿La sangre?... Oh, disculpen. Ya no lo puedo evitar…se me sale sola.

MANUELA: Claro, tiene que sacarse esa mierda de cilicios…

SOR JUANA: Es cierto. Es la costumbre…

(TODAS, MENOS MANUELA, VAN Y LA AYUDAN A SACARSE LOS CILICIOS.

CUANDO LEVANTAN LA FALDA DE SOR JUANA, ESTA DEJA VER UNAS PIERNAS HERMOSAS.
LA PONCIA LE LIMPIA LA SANGRE Y JUANA Y MARTA LE BESAN LAS PANTORRILLAS. LA
PONCIA LAS QUITA)
211

PPONCIA: Quita… Quita que no Santa de piedra…

MANUELA: Y yo que me precié siempre de gallarda. Porque para ser como he sido hay
que tener mezcla de mujer y más mujer. Y si me torné hombre alguna vez…necesario fue…
(ECHANDO UNA MIRADA A LA LIMPIEZA DE LAS PIERNAS DE JUANA)

HEDY: ¿De qué película saliste Manuela?

MANUELA: Ay, Hedy, genia vienesa, austriaca. Vendida en matrimonio y vivido este
``sagrado sacramento`` como una época de verdadera esclavitud. Tu Hollywood y tus
inventos no me conocen. Soy una mujer…que algunos conocen por ser la amante de
Bolívar… la que en los países del tercerísimo mundo llaman ``la Libertadora del
Libertador``.

HEDY: ¿Cómo Cleopatra con César?

(POCO A POCO HAY UN CAMBIO LUMÌNICO. HEDY, ANOTA Y VE SU APARATO. LAS DEMÀS
MUJERES VAN SALIENDO. HEDY, SALE ANOTANDO MIENTRAS HABLA MANUELA)

MANUELA: Si la frivolidad y la pobreza de criterio de quienes escriben nuestras ``cosas``


no fuera tan falsa, no hubiese salido hoy de mi guarida. Cuando hablo de ``cosas``, digo la
vida… las peleas, los besos, la saliva de bocas amargas y dulces… dulces… Amé demasiado.
Y me gasté haciéndolo… y como esa es mi madera… la cuido, la mimo, la protejo del
viento y del fuego fatuo… aunque no de otros fuegos…Yo si verdaderamente luché, luché
mis guerras, mi convencimiento… No me doblé. Fui lo que quise…Tomé lo que quise, me
fui de lugares y conquisté otros. Amé y me amaron. Ahora, he venido a jugar…Qué voy a
hacer si me ha tocado. Yo…ésta, guapa y bien plantada. De buen mirar de espaldas y de
busto que apunta…de mirada penetrante y fuerte, a los que ni hombres ni mujeres se
resistían. Bolívar, sí…mucho, único fue el amor que le tuve. Ahora, Manuela…vivió y gozó,
azotó y azota. Fui dura. Soy dura. Tomo el arma que haya que tomar. Porque a veces las
mujeres tenemos que tomar las armas, las de la lengua…y las otras… (MIRANDO A SU
ALREDEDOR) …No soy muy diferente a ellas…pero no me dejo llevar de las resoluciones
``así` tan fácil. Nunca me he llevado bien con la vida tal como está concebida. Nunca…
nunca…

(SILENCIO. SALE MANUELA LENTAMENTE. ENTRA LA MÙSICA DE UN RIQ, LUEGO LA VOZ


DE UNA MUJER ACOMPAÑA ESTA PANDERETA BAJO. ENTREN CUATRO MUJERES
LLEVANDO UN TAPIZ ENTRE AZUL Y ORO QUE ABREN HACIA EL PÙBLICO. ESTE DEJA AL
DESCUBIERTO A CLEOPATRA QUE, AL ATERRIZAR MAL, SE INCORPORA DE LADO EN EL
SUELO)

CLOPATRA: Han podido tener más cuidado…


212

(ENTRA LA PONCIA COMIENDOSE UN PAN Y MIRA A CLEOPATRA CON UNA SONRISA


IRÒNICA. BAJA POCO A POCO LA MÙSICA)

PONCIA: Ay, eso lo he visto yo en alguna película… ¿Pero te cambiaste de traje?...

CLEOPATRA: ¿A qué te refieres?

PONCIA: Que antes traías una cosa alta en la cabeza…. así…

(LE EXTIRA LA MANO A LA PONCIA QUIEN LA AYUDA A LEVANTARSE. LAS OTRAS MUJERES
SE COLOCAN A AMBOS LADOS DE LA ESCENA SIN QUE AÙN PODAMOS DISTINGUIR SUS
CARAS)

CLEOPATRA: Ah… No soy yo.

PONCIA: ¿Y esas que parecen odaliscas? ¿Van a echarse un palo de flamenco?

CLEOPATRA: Vienen conmigo…

PONCIA: ¿Quién acaba de decir ``nunca``?

CLEOPATRA: Una antes que yo… Pero no hay que creer en los ``nunca`` de una mujer. Me
pareció que vestía raro… tenía tapada las piernas… y su calzado le llegaba hasta las
rodillas… Oh. Nunca es una palabra que no debió nacer…

PONCIA: (TERMINANDO DE COMERSE EL PAN) Ujú. Sobre todo, si una ama a Un hombre
como a veces le pasa a una cuando ama, que para él no hay ``nuncas``, ``no puedo``, ``no
quiero``. Ay, no. Como que cuando se ama así…se nos acaban varias palabras… ¿Y qué
decir de los hijos y las hijas? Con ellos la lengua se acorta… ¡Uf! ¡Cómo se acorta!...

CLEOPATRA: Hablas con sabiduría…

PONCIA: No me queda otra… (MIRANDO A LAS MUJERES) ¿Y ellas por qué no dicen nada?

CLEOPATRA: Ya les llegará el momento.

(PAUSA. LAS MUJERES COMIENZAN A DEJARSE VER: MANUELA, MARTA, HEDY, SOR
JUANA)

PONCIA: Mejor será que hable usted, ya que éstas han tenido su momento…

CLEOPATRA: Siento que ya se ha dicho mucho…

MANUELA: Nada, en realidad…


213

SOR JUANA: (EXAMINA A CLEOPATRA CON UN APARATO DE VER LOS OÌDOS) Ah, es
usted…qué interesante…

MANUELA: No está enferma querida…

SOR JUANA: A decir verdad, no tiene ningún síntoma de necrosis…

HEDY: Ni ninguna aquí lo tiene. (ANOTA)

PONCIA: Yo no sé de qué hablan, pero tampoco. Yo tampoco. Me niego. Como tuve que
hacerlo siempre, como tuve que defenderme siempre. Negar para seguir, negar para
comer, negar para que no me pegaran, negar para que no le pegarán a mis hijos, negar
para ocultar al sobrino perseguido, negar al esposo la hija decepcionada, negar no tener lo
poco que se tiene para que no te lo quiten… negar… siempre tengo que negar…

(SILENCIO)

CLEOPATRA: Como le pasó a Nefertiti…

PONCIA: Mire, eso yo no lo sé.

HEDY: Qué raro que ella no te ha ``alarido el nombre``…

PONCIA: Está muerta.

(LIGERO MURMULLO)

SOR JUANA: ¿Hace cuánto tiempo? ¿Cómo sucedió? Le untaré los óleos…

PONCIA: Le harán falta…

MANUELA: (CONTÁNDOLAS A TODAS) No entiendo, aquí no falta ninguna…

MARTA: Falta Juana…

MANUELA: Aquí hay suficientes…

PONCIA: Jú.

CLEOPATRA: Falta música, y vino y aves…

MARTA: No tenemos…

PONCIA: Ay, habla de comida… porque tiene hambre.

CLEOPATRA: Vengo a protestar…


214

PONCIA: No diga…

MANUELA: Este es el propio sitio.

MARTA: La anoto en orden…

SOR JUANA: Dejen que se exprese. Por descender de los Ptolomeos, debe haber realizado
traslaciones del latín a nuestro idioma. Es una gran sabia…

MANUELA: No en el amor…

HEDY: Pero sí en estrategias de guerra y qué decir en política…

PONCIA: Igual sigue con hambre…Traeré algo para todas…

(LA PONCIA SALE DECIDIDA. SILENCIO. BAJA UNA PANTALLA DE VIDEO- BEAM. MUESTRA
EL ROSTRO DE UNA MUJER TALIBAN CON EL ROSTRO DESCUBIERTO. SE DEJA ESCUCHAR
LA ``Y DALE ALEGRIA A MI CORAZÒN``CANTADA POR MERCEDES SOSA. OTRA PROYECCIÒN
NOS MUESTRA UNA FOTO DE PARIS HILTON, OTRA DE CONDOLEZZA RAIGHT, UNA DE LA
REINA ISABEL DE INGLATERRA, OTRA DE MUJERES HINDUES QUE LIMPIAN LA CACA EN LAS
CASAS DE LA CIUDAD, OTRA DE RIGOBERTA MANCHÙ, Y POR ÙLTIMO UNA DE MADONNA,
QUE TERMINA CANTANDO ``LIVE TO TELL``. HEDY LAMARR SEGUIDA DE MANUELA SE
ADELANTAN A LA PANTALLA. HEDY MANIPULA UN CONTROL Y ESTA SUBE. PAUSA LARGA)

MANUELA: Todas femeninas, pero no todas mujeres…

SOR JUANA: Qué interesante…

HEDY: Quiero pensar en nuevos semáforos.

MANUELA: ¿Para parar lo que no se puede parar?

(ENTRA LA PONCIA CON PANES DE DIVERSAS FORMAS Y ORÍGENES, INCLUYENDO LAS


AREPAS VENEZOLANAS Y COLOMBIANAS, LAS TORTILLAS MEXICANAS ETC. QUE EXTIENDE
A TODAS. CLEOPATRA ES LA ÙNICA QUE NO COME)

CLEOPATRA: No, gracias.

HEDY: No tiene veneno, su majestad.

CLEOPATRA: No es por eso. Veneno…Yo entiendo de veneno…

JUANA: ¿Es cierto que se hizo picar de una cobra en lugar de un áspid?

SOR JUANA: Si fue así, fue terrible…


215

MANUELA: Yo también me hice picar…

(RUEDO ESTRIDENTE. TODA LA ACCIÒN SE INTERRUMPE. LA PONCIA SE VA AL CENTRO DE


TODO. SE MUEVE CON GRACIA Y BELLEZA Y DICE LO SIGUIENTE)

PONCIA: Es este un sitio de mujeres egregias… ¿No puedo estar yo? ¿No podemos estar
nosotras que sólo somos?...

CLEOPATRA: Lo que somos contradice los pensamientos…

MANUELA: Ayer me dijeron que me comportara como una mujer ``normal``…

SOR JUANA: ¿Por lo del veneno?

PONCIA: Por no ser varón…

HEDY: Por sacar cuentas y hacer inventos…

MARTA: Por amar a otra mujer…

JUANA: Por amar a una mujer casada que te ama…

MARÌA: Por ser pobre, mujer de piel oscura…

CLEOPATRA: Por tener muchos hombres…

SOR JUANA: Por ser madre y solo madre…

PONCIA: Y es una letanía mariana y no marina de decires…Yo ahora soy Antígona, que no
creía en vírgenes siendo ella una. Amar me dejó tapiada, sembrada… olvidada por
quienes amé. Este es un retrato antiguo y nuevo que es lo que es ser mujer.

MANUELA: De amar no nos agotamos…

SOR JUANA: Habla más...sigue...anda...

CLEOPATRA: ¿Y ella?

HEDY: ¿Nefer?

TODAS: Sí.

HEDY: Está guardada. Dos faraonas son mucho…

PONCIA: Aunque estoy extraviada me siente a gusto…

MANUELA: Ay, se quedó en Antígona ella…


216

JUANA: Como todas se ha quedado…

MANUELA: Somos sí, pero ella es ella y es otras…

SOR JUANA: ¿No hay quien abra y ventile un poco?

PONCIA: (TRANSICION. NORMAL) ¿¡Cómo que abran y ventilen!? ¿No ve que estamos en
el teatro? Además, las oí. Yo soy yo…

MANUELA: No dirás que te dio algo raro…

PONCIA: Nada. No me dio nada.

TODAS: Pórtate como una mujer normal.

PONCIA: ¿Cómo?

(APARECE BERTA VESTIDA DE HOMBRE. SE ACERCA. TODAS CALLAN)

HOMBRE: Uch.

(MANUELA RIE DESENFADADAMENTE JUNTO CON PONCIA. LAS DEMAS OBERVAN SERIAS)

PONCIA: Esa es una manera de aparecerse ella…

TODAS: ¿Quién?

PONCIA: Bernarda.

MANUELA: Ningún Bernarda ni Nefertiti. ¿George Sand?

HOMBRE: Café.

(TODAS VOLTEAN Y SE MIRAN)

PONCIA: Café… lo que se dice café… no creo que halle…

HOMBRE: Cigarros.

(MURMULLO DE MUJERES)

MANUELA: Dinos antes, ¿quién eres?…

HOMBRE: El que hacía falta. (SILENCIO)

PONCIA: Esto es cosa del Ministerio de la Cultura…

HEDEY: Es la GESTAPO…
217

HOMBRE: Necesitamos silencio. La gente de al lado se queja…

SOR JUANA: Otra vez…

MANUELA: ¿Quién es la gente de al lado?

HOMBRE: Hombres estudiosos, trabajadores, amantes.

(ENTRA MARÌA, AL VER AL HOMBRE SE ASUSTA Y SE REPLIEGA HACIA LAS MUJERES)

PONCIA: (PERCATÀNDOSE DEL NERVIOSISMO DE MARÌA) Mejor busque su café, cigarros y


silencio con los de al lado. Aquí estamos reunidas…

HOMBRE: Cállese. No me ordene.

(TODAS ABUCHEAN Y SE ACERCAN AMENAZANTES)

HOMBRE: Ni sueñen que ignoramos lo que hacen. La reunión se ha acabado.

SOR JUANA: ¿Y por qué?

MANUELA: ¡Cómo se atreve!

HOMBRE: Con el permiso de ser el que soy.

MARÌA: Vete. Aquí nadie te ha llamado…

HEDY: (CORTA) ¡Hey! No. Está muy feo. Que salga y vuelva a entrar como un buen tipo…

SOR JUANA: (IRÓNICA) Eso sí que está difícil…

MANUELA: (MÁS IRÓNICA) ¡JÙ! ¡Hermana! ¡¿Qué van a decir?!...

CLEOPATRA: Pensé que era Octavio.

MANUELA: Y te asustaste, y tu corazón volvió a revivir la opción de la muerte…

HEDY: Que entre y diga lo que tiene que decir…

MARÌA: Mejor que no…

MANUELA: Claro, que salga…

SOR JUANA: Cuando entra la laja, aunque salga ya ha cortado…

(SILENCIO)

HOMBRE: Cállense. Dije que está todo terminado.


218

MANUELA: ¿Te apellidas Santander, por casualidad?

PONCIA: Estábamos bien. O parecía que lo estábamos…

CLEOPATRA: Ya lo dijeron, salga y vuelva entrar…

HOMBRE: Pero qué estupidez. Volverse sobre los propios pasos. Estos contubernios, estos
encuentros…

MANUELA: Son nuestros. Tú eres el que están invadiendo…

HOMBRE: No mi querida señora. Yo he venido para poner todo legal. Para sostener…

CLEOPATRA: Un recaudador de impuestos…

JUANA: Un sicario…

PONCIA: Bueno, quien quiera que sea usted, necesitamos seguir como veníamos…

HOMBRE: ¿Solas?

MANUELA: Con nosotras, entre nosotras…

(EL HOMBRE CAMINA, SE SECA EL SUDOR CON UN PAÑUELO BLANQUÌSIMO Y PARECE


MAREADO)

SOR JUANA: ¿Se siente usted bien?

(EL HOMBRE SUSPIRA)

HOMBRE: Como nunca. Ustedes todas están confiscadas…

HEDY: Oh, no, no de nuevo. No haré algo que no quiera…

MANUELA: ¿Quiere explicarnos?

SOR JUANA: Hable.

JUANA: Nosotras siempre dejando entrar a cualquiera…

CLEOPATRA: No. Entran a la fuerza, arrasando, abusando…

HOMBRE: (SUDANDO) Me han hecho agitarme innecesariamente. Con ustedes no se


puede dialogar. Siempre están a la defensiva, todo lo mal interpretan, todo es motivo de
sospechas…
219

SOR JUANA: Queremos estar solas…

PONCIA: Queremos estar… simplemente.

MARÌA: No hay nada que hablar. Usted llega y empieza a demandar, a decirnos que nos
callemos, que no podemos estar juntas. La palabra de usted no puede ganar…

HOMBRE: Mi palabra es más fuerte…

HEDY: (HACIENDO RUIDO DE TROMPETA) Fuerte es cambiar las frecuencias, fuerte es


detectar misiles…Fuerte es estar casada con un Nazi y ser su esclava. Fuerte es ser mujer
en la India y en Etiopia. Fuerte es ser una física que finge ser estrella de cine. Nadie sabe
más de fuerza que nosotras…pero esto no es competencia. No tenemos intenciones aquí
de medir nada. Las mujeres no medimos. No hay espacio para los límites para cuando
damos, amamos, cuidamos, alimentamos. Cuando la mujer no ama más, a lo mejor da
paso a la indiferencia…pero sí es el odio, el odio cedería a la menor señal de dolor o de
llanto. Una mujer siempre está al borde del perdón, de amar, de amar, de amar, de amar y
más amar. Hasta la mujer llamada Medea el amor se le tornó un zarpazo que la tornó
indescifrable. No nos hables de fuerza, no hables de fuerza…

MANUELA: Hedy, no podía partir sin oír esto de ti…

HOMBRE: ¡Entonces, un beso!

TODAS: ¿Qué?

HOMBRE: Si estoy perdonado, puedo hacer un pedido…

PONCIA: Has dado una orden. Se entendió clarito…

CLEOPATRA: Inaudito.

JUANA: Hieres cuando hablas…

SOR JUANA: No debió entrar…

HOMBRE: Insólito.

HEDY: Amarlos sin riesgo es insólito…

HOMBRE: Repito: están confiscadas. Todas ustedes están confiscadas. (GALANTE) Antes,
pido un beso…

(SILENCIO. BAJA LA PANTALLA Y MIENTRAS BAJA PROYECTAN IMÀGENES DE LOS


AMANTES MÀS CONOCIDOS: ALEJANDRO MAGNO, JULIO CÈSAR, MARCO ANTONIO,
220

CÉSAR BORGIA, LORENZO EL MAGNÍFICO, Y ASÍ HASTA LLEGAR A HITLER, MUSSOLLINI,


JOHN KENNEDY, FIDEL CASTRO, JEQUES ÁRABES, ACTORES DE CINE, HASTA QUE EL
ÚLTIMO ES SPENCER TRACY)

HEDY: Hey, ese último un gran actor, pero un gran estafador. Estuvo casado toda su vida
y convirtió a Katherine en su amante eterna. Feo y alcohólico…

HOMBRE: Un histrión irrepetible. Además, todos esos hombres construyeron el mundo en


donde están paradas. No tienen argumentos.

MANUELA: En donde estamos paradas hay la amenaza de un abismo…

MARÍA: Está caliente…

CLEOPATRA: Buscaba cierta ave que se veía mucho en mi país…

HEDY: No busques. Estamos en extinción: aves y humanidad…

PONCIA: Por fin… ¿Y este se queda?

TODAS: ¡NO!

(TRANSICIÒN LUMÌNICA Y SONORA. EL HOMBRE SE LEVANTA. SE VA HACIA LAS MUJERES Y


TRATA DE BESARLAS. ELLAS HUYEN A LOS LADOS MENOS MANUELA QUE SE QUEDA AL
CENTRO Y LE HACE SEÑAS DE QUE SE ACERQUE. CUANDO EL HOMBRE SE ACERCA A
BESARLA, ESTA SE SACA EL ROSTRO Y QUEDA CON EL ROSTRO DE UN SER INFORME. EL
HOMBRE CORRE. MANUELA SE SACA TODA LA ROPA Y QUEDA CON UNA TUNICA DE
MUJER. PAUSA)

MANUELA: Pero, ¿por qué huyó?

PONCIA: Porque se vio en un espejo…

HEDY: Nos quería escupir…

JUANA: Besar…

HEDY: Es lo mismo…

MANUELA: Depende…

SOR JUANA: ¿Me pueden explicar que fue eso?

CLEOPATRA: Un hechizo de Isis.

MARÌA: Casi me conduelo…


221

(TRANSICIÒN SONORA. ENTRAN TODAS VESTIDAS CON TÚNICAS DE COLORES ALEGRES.


TODAS MIRAN A MARÍA ESPECTANTES)

PONCIA: ¿Te habló al oído?

SOR JUANA: Que le escriban de nuevo ese parlamento. Ni yo que soy la Monja, tuve un
ápice de consolación, de condolerme en nada.

MANUELA: Con toda tu letra puedes inventar las que quieras…

MARÌA: Pero no nos hizo nada…

CLEOPATRA: No se sabe…

HEDY: No volverá…

MARIA: Todos vuelven…

PONCIA: Depende. Si la mujer es de esas que no pueden oír la palabra hombre… pues… A
lo mejor deberíamos dejar que todo se lo llevara el viento, el agua, quien quisiera. Nunca
hemos sido objeto de verdadero amor, nada más somos de donde se puede sacar. (MIRA
A SU ALREDEDOR.) A mí que me toquen música, la que sea, que sea alegre, eso sí. Porque
falta ella, y esa otra… y esa de allá…

SOR JUANA: Mejor será hacerla caso.

MANUELA: Ay, hermana. Qué bonito ver que la alegría le aflore…

HEDY: Falta… ¿Quién falta?

BERTA: A mí no me miren. Yo con hacer de hombre tuve bastante…

PONCIA: Malinche… Evita… La madre de los Macabeos, la madre de José, la amante


eterna.

SOR JUANA: Malinche que amaste y con ello vendiste tu pueblo. Pero yo no te acuso. La
ceguera de tu amor te sangró a ti también. Amar… amar no se escoge, no se puede una
dominar una vez que el corazón que se ha ido a la mente decide amar. No escoges dejar
de ser, no prefieres gustar de unos ojos que otros, o de esa boca, y de esa piel que te dice
cosas a las que volteas la mirada pero que quieres saber. Malinche sinónimo de maldición
de mi pueblo, pobre que ``peca por la paga``, pobre por ser fundida con ese que te borró…

MARÌA: ¿Y la música?

PONCIA: Para Evita, un tango.


222

CLEOPATRA: Y para Hatshepsut orlos y grandes panderetas. Ella que fue Faraón siendo
mujer. Y para mí, que siendo de origen griego, más egipcia en este cuerpo no se puede
pensar. Para Nefertiti, la más hermosa de su tiempo que amó tanto al sol que cegó uno de
sus ojos. Amar nos ha perdido a todas. Debemos empezar de nuevo…

HEDY: ¿A desamar?

PONCIA: ¿Eso quiere decir ``no amar``?

SOR JUANA: Imposible. Eso sé que es imposible.

MARÌA: Yo vengo de eso…

BERTA: Y yo con ella…

JUANA: Ujú.

HEDY: Um. Esa palabra me da hambre…

(TODAS VOLTEAN Y RIEN. ENTRA UNA MÚSICA ALEGRE LATINOAMERICANA-AFRICANA-


CELTA-SAJONA-ÀRABE-ESPAÑOLA- CONTEMPORÁNEA QUE INVADE EL ESPACIO, LUEGO
BAJA SU VOLUMEN)

SOR JUANA: ¿Van a bailar?

MANUELA: Yo te invito…

PONCIA: Yo siento ganas es de otra cosa…

TODAS: ¡Poncia!

SOR JUANA: Niña…

CLEOPATRA: Permítanos el despojo…

PONCIA: Creerán que es brujería…

SOR JUANA: Qué interesante…

MARÌA: Despojo… Sí. Para comenzar. Limpias. Como en un principio…

PONCIA: Si es que hubo algún principio, yo no lo recuerdo…

MANUELA: Ah, despojo me gusta porque no es tener nada contigo.


223

HEDY: Eso refresca…

SOR JUANA: Estamos solas…

PONCIA: No. Pero lo que quieren es estar desnudas… ¿no es cierto?

TODAS: ¡Um!

PONCIA: Razón tenía ella. Que toda la vida me ha fastidiado, me ha mandado sin tregua y
hasta para morir se retarda para tenerme al pie de la cama oliéndola, limpiándola,
recibiendo su vómito. Pero yo lo acepto, porque como tonta me conduelo y me figuro que
se me ha vuelto como una hija…y ya no quiero escupirla. Eso tiene una que es mujer…Pero
ya no siento más pena. Lo que quedó atrás quedó.

SOR JUANA: Rencorosa no eres…

MANUELA: Pero tendría por qué…

MARÌA: ¿Rencor? ¿Contra quién?

SOR JUANA: Es amplio querida, muy amplio…

HEDY: No hay registro…créanme.

PONCIA: Yo lo que quiero es otra cosa…

SOR JUANA: Y yo.

BERTA:Nos podríamos besar…

MANUELA: Hay que darse los gustos...

JUANA: ¿Y si él viene?

SOR JUANA: Siempre habrá esa posibilidad…

MARÌA: Pero yo lo quiero…

HEDY: No te preocupes, tú eres uno de los dos extremos de la campana…

SOR JUANA: Habla de Gauss…

BERTA:Igual te vamos a apoyar…

PONCIA: Ay, el gusto me lo voy a dar…

MANUELA: Esta reunión como que las ha hecho sentirse culpable.


224

SOR JUANA: ¿Saben lo que se hacen con las culpas?

MARÌA: Se lavan.

(MÚSICA Y JUEGOS DE LUZ. TODAS BUSCAN VASIJAS CON AGUA Y SE ECHAN UNAS A
OTRAS. LUEGO FORMAN UN CÍRCULO Y COMIENZAN A DESPOJARSE DE SUS ROPAS.
OSCURO. LA MÚSICA SIGUE VIVAZ)

También podría gustarte