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Oracion Por Sanacion Interior

El documento contiene oraciones de sanación interior y física, dirigidas a Dios, donde se pide por la sanación del alma, la mente y el cuerpo, reconociendo la presencia y el poder de Jesús. Se expresa gratitud por el amor divino y se solicita la intervención del Espíritu Santo para sanar heridas emocionales y físicas. Además, se menciona la importancia de la fe y la intercesión de la Virgen María en el proceso de sanación.
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Oracion Por Sanacion Interior

El documento contiene oraciones de sanación interior y física, dirigidas a Dios, donde se pide por la sanación del alma, la mente y el cuerpo, reconociendo la presencia y el poder de Jesús. Se expresa gratitud por el amor divino y se solicita la intervención del Espíritu Santo para sanar heridas emocionales y físicas. Además, se menciona la importancia de la fe y la intercesión de la Virgen María en el proceso de sanación.
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ORACION POR SANACION INTERIOR

Padre de bondad, Padre de amor, te bendigo, te alabo y te doy gracias porque por
tu amor nos diste a Jesús.
Gracias Padre porque a la luz del Espíritu comprendemos que él es la luz, la
verdad y el buen pastor que ha venido para que tengamos vida y la tengamos en
abundancia.
Hoy, Padre, me quiero presentar delante de ti, como tu hijo.
Tú me conoces por mi nombre.
Pon tus ojos de Padre amoroso en mi vida.
Tú conoces mi corazón y conoces las heridas de mi historia.
Tú conoces todo lo que he querido hacer y no he hecho.
Conoces también lo que hice o me hicieron lastimándome.
Tú conoces mis limitaciones, errores y mi pecado.
Conoces los traumas y complejos de mi vida.
Hoy, Padre, te pido que por el amor que le tienes a tu Hijo Jesucristo, derrames tu
Santo Espíritu sobre mí, para que el calor de tu amor sanador, penetre en lo más íntimo
de mi corazón.
Tú que sanas los corazones destrozados y vendas las heridas sáname aquí y ahora
de mi alma, mi mente, mi memoria y todo mi interior.
Entra en mí, Señor Jesús, como entraste en aquella casa donde estaban tus
discípulos llenos de miedo.
Tú te apareciste en medio de ellos y les dijiste: "paz a vosotros". Entra en mi
corazón y dame tu paz.
Lléname de amor.
Sabemos que el amor echa fuera el temor.
Pasa por mi vida y sana mi corazón.
Sabemos, Señor Jesús, que tú lo haces siempre que te lo pedimos, y te lo estoy
pidiendo con María, mi madre, la que estaba en las bodas de Caná cuando no había vino
y tú respondiste a su deseo, transformando el agua en vino.
Cambia mi corazón y dame un corazón generoso, un corazón afable, un corazón
bondadoso, dame un corazón nuevo.
Haz brotar en mí los frutos de tu presencia.
Dame el fruto de tu Espíritu que es amor, paz, alegría.
Haz que venga sobre mí el Espíritu de las bienaventuranzas, para que pueda
saborear y buscar a Dios cada día, viviendo sin complejos ni traumas junto a los demás,
junto a mi familia, junto a mis hermanos.
Te doy gracias, Padre, por lo que estas haciendo hoy en mi vida.
Te doy gracias de todo corazón porque tú me sanas, porque tú me liberas, porque tú
rompes las cadenas y me das la libertad.
Gracias, Señor Jesús, porque soy templo de tú Espíritu y ese templo no se puede
destruir porque es la Casa de Dios.
Te doy gracias, Espíritu Santo, por la fe.
Gracias por el amor que has puesto en mi corazón.
¡Qué grande eres, Señor Dios Trino y Uno!
Bendito y alabado seas, Señor.

ORACION POR SANACION FISICA


Señor Jesús, creo que estás vivo y resucitado.
Creo que estás realmente presente en el Santísimo Sacramento del altar y en cada
uno de los que en ti creemos.
Te alabo y te adoro. Te doy gracias, Señor, por venir hasta mí como pan vivo
bajado del cielo.
Tú eres la plenitud de la vida.
Tú eres la resurrección y la vida.
Tú eres, Señor, la salud de los enfermos.
Hoy quiero presentarte todas mis enfermedades porque tú eres el mismo ayer, hoy y
siempre y tú mismo me alcanzas hasta donde estoy.
Tú eres el eterno presente y tú me conoces... ahora, Señor, te pido que tengas
compasión de mí.
Visítame a través de tu Evangelio para que todos reconozcan que tú estás vivo en tu
Iglesia hoy; y que se renueve mi fe y mi confianza en ti; te lo suplico, Jesús.
Ten compasión de mis sufrimientos físicos, de mis heridas emocionales y de
cualquier enfermedad de mi alma.
Ten compasión de mí, Señor.
Bendíceme y haz que vuelva a encontrar la salud.
Que mi fe crezca y me abra a las maravillas de tu amor, para que también sea
testigo de tu poder y de tu compasión.
Te lo pido, Jesús, por el poder de tus santas llagas, por tu santa cruz y por tu
preciosa sangre.
Sáname, Señor. Sana mi cuerpo, sana mi corazón, sana mi alma.
Dame vida y vida en abundancia.
Te lo pido por intercesión de María Santísima, tu madre, la Virgen de los Dolores,
la que estaba presente, de pie, cerca de la cruz.
La que fue la primera en contemplar tus santas llagas y que nos diste por madre.
Tú nos has revelado que ya has tomado sobre ti todas nuestras dolencias y por tus
santas llagas hemos sido curados.
Hoy, Señor, te presento en la fe todas mis enfermedades y te pido que me sanes
completamente.
Te pido por la gloria del Padre del cielo, que también sanes a los enfermos de mi
familia y mis amigos.
Haz que crezcan en la fe, en la esperanza, y que reciban la salud para gloria de tu
nombre.
Para que tu Reino siga extendiéndose más y más en los corazones, a través de los
signos y prodigios de tu amor.
Todo esto te lo pido, Jesús, porque tú eres Jesús, tú eres el buen pastor y todos
somos ovejas de tu rebaño.
Estoy tan seguro de tu amor, que aún antes de conocer el resultado de mi oración,
en fe, te digo: gracias Jesús, por lo que tú vas a hacer en mí y en cada uno de ellos.
Gracias por las enfermedades que tú estás sanando ahora, gracias por los que tú
estás visitando con tu misericordia.

El sana los
corazones destrozados y venda sus heridas
Libéranos, Señor, de nuestros males pasados, presentes y futuros
Mandamos en el nombre de Jesús, por el poder de sus santas llagas (sus heridas que
curaron nuestras heridas) que sean curadas nuestras enfermedades: "Yo te libero en el
nombre de Jesús de los temores, angustias, complejos, etcétera, causados por estos
acontecimientos".
En el nombre de Jesús se sanan los enfermos. (Mt 7,22; Hech 4,30)
- Por la Sangre de el Cordero
Se implora el valor de la sangre preciosa de Jesús, Cordero de Dios que quita el
pecado del mundo y todas sus consecuencias para que nos libere del poder de las
tinieblas.
"Por la sangre preciosa de Cristo Jesús te declaro libre de toda atadura y mal que te
esté impidiendo vivir en plenitud la vida de Cristo Jesús"
Por las llagas de Jesús fuimos curados de nuestras heridas. Por sus heridas hemos
sido sanados. El soportó el castigo que nos trae la paz y por sus azotes hemos sido
curados.
El siervo de Dios cargó con todas nuestras dolencias y enfermedades para que,
libres del temor, pudiéramos servir en santidad y justicia todos los días de nuestra vida.
Por esta razón acostumbramos orar así:
"Por las cinco llagas de Cristo Jesús te declaro libre con la libertad de hijo de Dios,
redimido por Cristo Jesús".
"Señor Jesús, sana por el poder de tus llagas, sana las heridas de los recuerdos...
Sana la raíz de este problema que está causando tristeza, odio, miedo, etc.
"Dios hace misericordia"
Dios es el Dios de los perdones, (Neh 9,17) quien siempre perdona y perdona para
siempre. Por su parte El ya nos perdonó todos nuestros pecados. La sangre preciosa de
Cristo en la cruz es la medicina sanadora de nuestros pecados.
¿Qué Dios hay como tú que quite la iniquidad y pase por alto la rebeldía de su
pueblo? Tú no mantienes tu enojo por siempre porque eres un Dios que te complaces en
el amor. Tú te vuelves a compadecer siempre de nosotros y pisoteas nuestras iniquidades.
¡Tú arrojas hasta el fondo del mar todos nuestros pecados!
"En el nombre de
Jesucristo te ordeno que salgas de esta mujer"
"Te prohíbo regresar"
"Yo reclamo sobre mí y sobre los que aquí estamos la sangre del Cordero de Dios
que quita el pecado del mundo para que nos purifique de todo pecado y nos proteja contra
la influencia del Maligno"
Espíritu de, (suicidio, desprecio, impureza, rencor, miedo, etc.) yo te ordeno en el
nombre de Jesús que te alejes de mí y te vayas a los pies de Jesús para que disponga de ti.
Te prohíbo, en el nombre de Jesús, que me vuelvas a molestar".
Madre Santísima, yo te amo y me abandono a tus cuidados maternales. Me siento
avergonzada ante tu Hijo Jesús porque me ha faltado fe para darle las gracias porque ya
me está sanando. Tú ruega por mí para que pueda crecer en la fe de que tu Hijo me está
sanando.
"Padre, me pongo en tus manos.
Haz de mí lo que quieras, sea lo que sea, te doy gracias.
Estoy dispuesto a todo, lo acepto todo, con tal que tu voluntad se cumpla en mí y en
todas tus criaturas.
No deseo más, Padre.
Te confío mi alma, te la doy con todo el amor de que soy capaz, porque te amo y
necesito darme a ti, ponerme en tus manos, sin limitación, sin medida, con una confianza
infinita, porque tú eres mi Padre"

Dios mío, tú que me escrutas y me conoces; sabes cuándo me siento y cuándo me


levanto; mis pensamientos calas desde lejos, observas si voy de viaje o si me acuesto,
familiares te son todas mis sendas.
No está aún en mi lengua la palabra, y ya tú, Dios mío, la conoces entera. Me
aprietas por detrás y por delante, y tienes puesta sobre mí tu mano.
¿A dónde iré lejos de tu Espíritu, a dónde de tu rostro podré huir? Si hasta los
cielos subo, allí estás tú, si en el sheol me acuesto, allí te encuentro.
Si tomo las alas de la aurora, si voy a parar a lo último del mar, también allí tu
mano me conduce, tu diestra me aprehende.
Aunque diga. "me cubra al menos la tiniebla, y noche sea la luz en torno a mí" la
misma tiniebla no es tenebrosa para ti, y la noche es luminosa como el día.
Porque tú mis riñones has formado, me has tejido en el vientre de mi madre; te doy
gracias por tan grandes maravillas; prodigio soy, prodigios son tus obras...
Mi alma conocías cabalmente, y mis huesos no se te ocultaban, cuando yo era
hecho en lo secreto, tejido en las honduras de la tierra.
Mis acciones tus ojos las veían, todas ellas estaban en tu libro, escritos mis días,
señalados, sin que ninguno de ellos existiera.
¡Cuán insondables, oh Dios, tus pensamientos, que incontable su suma! ¡Son más,
si los recuento, que la arena! y al terminar ¡todavía me quedas tú!

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