Título
Wawakunata: Sentires y saberes de los niños de la comunidad Inga (Santiago –
Putumayo) en el entorno educativo-afectivo de la comunidad Inga
Antecedentes
Desde mi experiencia como mujer inga me es posible relatar junto a mi historia de
vida, el conocimiento y los saberes como un tejido que atesora la memoria de la familia
Jansasoy Chasoy, Ingas de nacimiento. Desde mis primeros años en casa de mi abuela,
Mercedes Jansasoy, fueron adquiridos estos saberes, así como los roles dentro de la
familia. Desde los relatos de vida de mi abuela, el trabajo de la mujer debía ser enmarcado
en las enseñanzas de los abuelos, ella desde muy joven se dedicó a la chagra, al comercio
de los frutos que se daban en su chagra. Nos enseñaba el respeto hacia los mayores, a
recibir un regaño guardando silencio, en donde cualquier persona mayor podría hacer estos
llamados de atención, y así mismo mantener el respeto. Así, a modo de metáfora decía que
la soledad no prendió nunca el fuego, eran formas de hacer saber que debíamos hacer
ciertas tareas en casa.
Crecí aprendiendo los saberes de las mujeres de mi familia, mujeres Inga, y estos
fueron y son los faros en mi vida. Recuerdo los momentos de mi infancia al lado de mi
bisabuela la mamita Pastora Chasoy, que era una mujer trabajadora, aun cuando era de
avanzada edad leía perfectamente en letras pequeñas; si no estaba en la tulpa, cocinando,
pasaba horas en la chagra, ella fue un libro abierto de conocimiento para mí. Mi bisabuela y
yo pasamos horas alrededor de la tulpa, donde contaba sus relatos, enseñaba que debíamos
saludar, respetar, escuchar a los mayores, y guardar silencio cuando los mayores hablan.
Ella también nos enseño a comer lo que la chagra nos daba como alimento, y entre cada
conversación repetía que no debíamos ser “mana sisai- ‘no robar’, mana llulai- ‘no
mentir’, mana killai – ‘no ser perezoso’. Por parte de mi madre, Ayde Narvaez Jansasoy,
entendí que lo aprendido en mi casa materna era para cumplirlo, como al estar en una mesa,
al servir los alimentos, se tenía por costumbre repartir de la carne o pollo un pedazo y se
debía recibirlo, con respeto; Al igual que cuando alguien llegaba a casa no se preguntaba si
quería comer, porque eso era de mala educación preguntar, si no que debíamos servir, o
compartir de lo que teníamos. Así, si alguien nos brinda algo, por ejemplo una taza de
chicha o comida, se debía recibirlo que si no, no nos volvían a ofrecer. También
aprendimos que cuando algún mayor de nuestra familia nos hacía algún llamado de
atención y nos decían upalla kai ‘quédese callado’, ya sea el tío, o la tía, o abuela, no hay
que estar contestando, y hay que tener en cuenta las palabras y momentos para poder
hablar.
La comunidad Inga de Santiago en el Putumayo tiene unos saberes originarios
que se transmiten desde la infancia. Por lo tanto son garantes de una forma particular de
educación emocional y afectiva que pasan de generación en generación, desde tiempos
cuyo rastro se pierde en la ancestralidad; actuando, activándose y transformándose, de
alguna forma vivos y siendo vividos por los miembros de la colectividad.
Sin embargo, al tener contacto con la comunidad, especialmente con habitantes
de la vereda Fuisanoy, se puede percibir que algunos entornos protectores en que se
posibilitan la transmisión de los conocimientos y saberes, en el contexto actual, no tienen
un trato adecuado para los menores. Al contrario, estos entornos pueden ser un factor de
riesgo para la integralidad de los niños y niñas, esto debido a la influencia del maltrato
intrafamiliar,1 y emplearé esta denominación mientras exploro cuál es la mejor manera en
qué se puede denominar en la lengua Inga. Además es necesario indagar respecto a cuáles
son las bases según las que se fundamenta la cosmovisión Inga en estos contextos rurales, y
conocer cómo se dan las condiciones en las cuáles se transmiten estos conocimientos, a fin
de intervenir de manera positiva en la educación, y por ende en las formas de vida de sus
miembros, en especial de sus niños y niñas que son el futuro de la comunidad.
La infancia es la etapa más relevante en el desarrollo de todo ser humano, y no solo
del individuo humano, sino también de la comunidad que implica ser humano, desde nacer
e incluso antes, que los saberes, preceptos y preconceptos de una cultura impregnan la vida,
es en edades tempranas en las que son mayormente transmitidos los valores, tradiciones y
formas de relacionarse con el entorno, las cuales van a incidir en la adaptación y desarrollo
individual y comunitario (Frias Armenta, Fraijo Sing, & Tapia Fonllem, 2013, págs. 5-6).
Como señala Levine (1980) quien ha hecho estudios transculturales en diferentes partes del
mundo: “…los entornos de la infancia y la niñez temprana son moldeados por los valores
culturales. Estos valores varían ampliamente entre los grupos étnicos y se establecen
firmemente en las preferencias personales y regulaciones internas de los individuos,
quienes buscan restablecerlos en la siguiente generación”, (Levine, 1980, págs. 17-26). De
hecho, idealmente la trasmisión cultural se favorece con la educación en el ámbito familiar,
1
Por maltrato familiar se entiende agresiones físicas, verbales o psicológicas que se presenta entre los
miembros de una misma familia, y que afectan el bienestar de todos los miembros de la familia y la
transmisión de valores tales como: respeto a la vida, armonía psíquica y emocional y la integridad física
y moral en su desarrollo y sus condiciones socio afectivas y emocionales que hacen parte de su proceso
formativo.
en tanto depende también de que esos valores y saberes tengan espacio en las actividades
escolares y se acompañen con la práctica para incentivar su continuidad. Es tan importante
y vital esta relación entre el entorno cultural en que se vive y el humano que sostiene dicha
cultura, que no se puede hablar de pervivencia cultural sin prestar especial atención al
cuidado que se brinda a niños y niñas, si de verdad se busca que alguna cultura prevalezca
es la infancia la que debe ser atendida, puesto que las condiciones que se brindan en el
entorno, los saberes y valores permean la identidad cultural desde temprana edad (Richaud,
2013, págs. 419-431)
En la actualidad las comunidades originarias afrontan una historia de rescate y
preservación de los usos y costumbres que nos identifican en nuestra diferencia propia
Levine (1980), en el caso colombiano amparados por la constitución Colombiana en el
artículo 118 decreto – ley 008 de 1976. En la población Inga, a la cual pertenezco, se
realizan esfuerzos para, a partir de la educación, continuar con los saberes que nos han
mantenido unidos como pueblo y cultura. Sin embargo las condiciones sociales e históricas
que se atraviesan, hacen que en casos como el de las poblaciones de las áreas rurales, se
generen ambientes que van en contravía de los ideales que como cultura se persiguen,
particularmente la incidencia del alcohol en conflictos familiares como señala Rodríguez
(2020). Otras investigaciones previas como la de Martínez (2014) con una comunidad Inga
sobre las situaciones conflictivas que generan maltrato infantil; y la de Rangel (2020),
quien aborda las formas de violencia de género asociadas a prácticas cotidianas con pueblos
indígenas de cinco departamentos amazónicos, evidencian que estas situaciones conflictivas
se intensificaron con la pandemia del Covid 19.
Este tema también es tratado en por Martinez Urbano (2014) en Análisis estructural
del maltrato infantil en los niños de la comunidad Ingana del municipio de Colón
Putumayo, muy cercana al grupo social a estudiar y en donde se estudia la manera en que
están entrelazadas las creencias y las vivencias comunitarias y en que se resaltan los
conflictos a partir del contexto parental (Martinez Urbano, 2014, págs. 28-32)
En la comunidad Inga, de la cual provengo, me parece importante comprender cómo
se da la educación en un entorno comunitario, es decir, a partir de la diferencia, en el que la
educación emocional no solo se centra en el desarrollo individual, sino también, en su
función de aporte a la comunidad, por lo cual se puede pensar en que la comunidad, lo
comunitario, pueden servir como apoyo y soporte para la vida individual. Lo comunitario
visto como sostén psicológico (Martínez, 2008, pág. 6). En tanto se menciona la
ancestralidad para reafirmar la conexión con el lugar en que se vive y en que han vivido los
ancestros, conexión afectiva con el territorio, que se traduce en conservación de la
naturaleza, llamada afectivamente madre, por lo tanto la conservación de la relación
afectiva con la vida en la naturaleza se percibe como valor comunitario que es necesario
atesorar, y por su preservación misma Musitu & Buelga (2004), se hace necesario atender a
las particularidades en las cuales se da la educación, conocer el entorno familiar en el cual
tanto padres, madres, abuelos, tíos intervienen, y en el que el esquema parental se ve
trastocado por las variaciones en las estructuras familiares, pero también y especialmente
cómo esto influye en el desarrollo de los niños y niñas, y sus condiciones socio afectivas y
emocionales que hacen parte del proceso formativo.
Justificación
Partiendo de mis vivencias personales y familiares como mujer Inga, y de lo
observado en el entorno educativo, se evidenció que en los entornos protectores
familiares en el área rural, se presentan conflictos debido a diferentes factores de riesgo,
prácticas inadecuadas, abuso del alcohol y violencia intrafamiliar, como lo mencionan los
autores ya citados Martínez (2014) y Rodríguez (2020) respecto a estas prácticas
recurrentes en otros pueblos indígenas. Rodríguez (2020) argumenta que los resultados de
su investigación sobre el consumo de alcohol y su incidencia en la violencia intrafamiliar
en las comunidades indígenas servirá de base para la elaboración de planes y programas de
intervención que contribuyan a disminuir esta problemática y propicie cambios
significativos dentro de las dinámicas familiares. Así mismo en Análisis estructural del
maltrato infantil en los niños de la comunidad Ingana del municipio de Colón Putumayo.
Martinez Urbano (2014) señala que "Los niños se ven afectados tanto por lo que sus padres
hacen como por lo que piensan", es decir por las actitudes y creencias de los mismos, según
este autor señala que "Podemos definir una actitud como una predisposición para responder
a un estímulo en particular de una manera particular. Una actitud representa una mayor que
un individuo reaccione frente a una experiencia o diálogos dados de una forma en particular
en vez de hacerlo en otra forma" Manheim, (1983). Alarcon & Castro (2020) Cuidar y
criar en comunidades originarias: una apuesta de investigación intercultural entre
Colombia-Brasil
Teniendo en cuenta lo anterior es importante comprender la forma en que se está
dando la educación desde los hogares y en especial de la forma en que son sentidas esas
formas de transmisión por sus protagonistas principales, los niños y las niñas. Por otra
parte, Alarcón & Castro (2020) concluyen luego de indagar sobre el cuidado y la crianza en
comunidades indígenas que en este proceso “se manifiestan algunas necesidades específicas
que idealmente sólo el entorno que los envuelve es capaz de satisfacer.” Alarcon & Castro
(2020). Además el cuidado de la infancia es un eje principal para la transmisión de saberes
que promuevan el mantenimiento de las manifestaciones culturales de un colectivo, así
como para el desarrollo del individuo como tal, en tanto es en edades tempranas en las que
son mayormente transmitidos los valores y tradiciones que van a incidir en su adaptabilidad
y posterior desarrollo.
Esta investigación está orientada a reconocer las prácticas culturales de la
comunidad INGA del municipio de Santiago, en relación con la educación y los factores
protectores en el cuidado-crianza de los niños y niñas de 7 a 12 años de edad, ya que en
estas edades se visibiliza la influencia tanto de los hogares como de la escuela en la
formación, y los niños y niñas tienen capacidades cognitivas que les posibilitan reconocer
sus emociones y expresarlas, además su sociabilidad es más activa, lo cual favorece en el
momento de realizar las observaciones. Todo esto con la finalidad de incidir de manera
positiva en sus vivencias particulares.
Problema
Problema, pregunta de investigación o hipótesis
Con las transformaciones que vienen afrontando las comunidades Inga en el área
rural de Santiago (Putumayo) derivadas de los procesos de colonización, transformación de
formas de parentesco protectoras, y adopción de prácticas inadecuadas en el trato familiar,
se genera un impacto en todos los integrantes y especialmente entre los menores. Sin
embargo no hay iniciativas de investigación que aborden el tema desde las voces de las y
los niños.
Las prácticas culturales de la población inga que envolvían el trabajo colectivo en la
chagra y la participación de jornadas de consejo y alimentación alrededor de la tulpa ya no
son cotidianas. Este tipo de educación que particulariza su forma de relacionarse con el
mundo carece en la actualidad de un estudio que identifique las técnicas parentales de dicha
transmisión en asuntos socio afectivas, así como la manera en que son acogidas y
expresadas por los y las niñas pertenecientes a su cultura. Lo cual conlleva un problema
para la comprensión de sus prácticas formativas. Es importante mencionar que este tipo de
temas es difícil trabajarlos porque no se requiere reconocer que existen, y se asume que son
prácticas culturales mediadas por la costumbre, cuando en realidad pueden haber perdido
vigencia y se hace necesario encontrar una forma de comprender mejor tal problemática,
de reflexionar sobre esto e intervenir de la manera más adecuada.
Para las comunidades originarias es de suma importancia en la actualidad observar e
identificar cómo se da la transmisión de sus saberes propios para asegurar su supervivencia
en el tiempo estableciendo, como indica Cardona, puentes comunicantes desde la academia
dirigidos a establecer el diálogo acerca “ de otras cosmovisiones, otras creencias, otras
tradiciones, atravesadas por la palabra, la naturaleza y, por supuesto, la vida, para
reconocerlas y visualizarlas, en otros escenarios que promuevan la construcción de
memoria colectiva y el fortalecimiento del tejido social comunitario” (Cardona &
Rodriguez, 2019, pág. 3) siendo la vía del conocimiento y el reconocimiento la forma de
mantener la memoria viva, guardando la diversidad que implica a las formas epistémicas
con las cuales las comunidades originarias se han adaptado al ambiente en que viven, y que
requieren del cuidado adecuado para continuarse fortaleciendo de manera orgánica, como
un organismo comunitario.
Precisamente para esta construcción y fortalecimiento se hace necesario realizar un
estudio que verse sobre la forma en que experimentan los y las niñas la educación
emocional propia de la comunidad Inga con niños y niñas en edades entre 7 y 12 años;
Para lo cual se hará una aproximación cualitativa de corte etnográfico con inmersión en las
vivencias pedagógicas, en distintos ámbitos de interacción de los participantes para así
comprender las prácticas de cuidado afectivas y emocionales que se dan cotidianamente en
su entorno.
Objetivos
Principal:
Comprender cómo se experimentan las formas propias de educación emocional y
psico afectivas en niños y niñas de 7 a 12 años pertenecientes a la cultura Inga de la vereda
Fuisanoy de Santiago
Específicos:
- Reconocer cuáles son los saberes que se transmiten a las niñas y niños de 7 a 12
años, que inciden en su desarrollo psico afectivo y emocional, en el ámbito
familiar, escolar y comunitario.
- Describir los procesos de transformación de la educación emocional y
psicoafectiva desde la práctica cultural de la comunidad INGA en las últimas dos
generaciones.
Resultados esperados
Con esta investigación se busca identificar las prácticas propias de la comunidad Inga
en cuanto a transmisión de saberes aplica, en el caso particular de la vereda Fuisanoy,
colegio Iachai Wasi “casa del saber” ubicada en el municipio de Santiago, comprender
cuales son los ejercicios parentales en la educación emocional de los niños y niñas de la
comunidad, para de esta manera aportar en técnicas que sirvan para el mejor desarrollo de
los infantes.
Plan de actividades
Este estudio se lleva a cabo partiendo de la observación de prácticas de cuidado
afectivas y emocionales de los niños de 7 a 12 años pertenecientes a la comunidad INGA de
Santiago , por lo tanto las actividades serán desarrolladas en el entorno seleccionado;
acercamiento con la comunidad educativa, intercambio de experiencias con los profesores a
cargo de la comunidad seleccionada
Cronograma
Mes 1 Mes 2 Mes 3 Mes 4 Mes 5 Mes Mes Mes Mes
6 7 8 9
Acercamiento a la X X
comunidad
educativa
Trabajo con los y X X X X X X X X
las niñas de la
comunidad.
minga de X X X X
pensamiento las
autoridades del
cabildo
Acercamiento a las X X X X X
familias de los niños
y niñas
pertenecientes a la
comunidad.
Procesamiento y
análisis de la
información
recolectada en el
campo
Elaboración del
informe final y
entrega de
resultados
Referencias Bibliográficas
Bibliografía
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Rodriguez Uriana, M. J. (2020). EL CONSUMO DE ALCOHOL Y SU INCIDENCIA EN LA VIOLENCIA
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