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Cjur 131310

La Cámara Nacional de Casación Penal revisa el recurso de casación interpuesto por la parte querellante contra el sobreseimiento de Guillermo Urcelay y otros, acusados de falsedad ideológica. La decisión anterior fue confirmada, argumentando que no se configuró la falsedad esencial requerida por el Código Penal, ya que las discrepancias sobre la cantidad de testigos presentes no afectan el contenido del documento. La Cámara concluye que la falsedad ideológica no se ha demostrado, ya que no se ha probado que las declaraciones falsas afecten hechos que el documento debía probar.

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Cjur 131310

La Cámara Nacional de Casación Penal revisa el recurso de casación interpuesto por la parte querellante contra el sobreseimiento de Guillermo Urcelay y otros, acusados de falsedad ideológica. La decisión anterior fue confirmada, argumentando que no se configuró la falsedad esencial requerida por el Código Penal, ya que las discrepancias sobre la cantidad de testigos presentes no afectan el contenido del documento. La Cámara concluye que la falsedad ideológica no se ha demostrado, ya que no se ha probado que las declaraciones falsas afecten hechos que el documento debía probar.

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Cámara Nacional de Casación Causa

Penal N 7372
“Urcelay Guillermo y otros
s/ rec. de casación”
Sala III. C.N.C.P.

REGISTRO N 807/07
///n la Ciudad de Buenos Aires, a los 19 días del mes de junio de dos mil
siete, se reúnen los miembros de la Sala Tercera de la Cámara Nacional de
Casación Penal doctores Eduardo Rafael Riggi, Angela Ester Ledesma y
Guillermo José Tragant, bajo la presidencia del primero de los nombrados,
asistidos por la Secretaria de Cámara, doctora María de las Mercedes López
Alduncin, con el objeto de dictar sentencia en la causa n 7372 del registro de
esta Sala, caratulada “Urcelay, Guillermo y otros s/recurso de casación”.
Representa al Ministerio Público el señor Fiscal General, doctor Raúl Omar
Plee; ejerce la defensa de los imputados la defensa de la señora Defensora
Pública Oficial, doctora Laura Beatriz Pollastri; y representa a la querella el
doctor José Noé Blicher.
Efectuado el sorteo para que los señores jueces emitan su voto,
resultó que debía observarse el siguiente orden: doctor Eduardo Rafael Riggi,
doctora Angela Ester Ledesma y el doctor Guillermo José Tragant.
VISTOS Y CONSIDERANDO:
El señor juez doctor Eduardo Rafael Riggi dijo:
PRIMERO:
1.- Llegan las presentes actuaciones a conocimiento de esta
Alzada en virtud del recurso interpuesto a fs. 135/144 por el representante de
la parte querellante, doctor José Noé Blicher, contra el pronunciamiento
dictado por la Sala IV de la Cámara Nacional de Apelaciones en lo Criminal y
Correccional de esta ciudad, en la causa n 28.934, por el cual se resolvió:
“Confirmar el punto I de la resolución de fs. 105/107 vta. que dispuso el
sobreseimiento de Guillermo Jorge Urcelay, Orlando Quiroz y Daniel
Alcides Franco, dejando constancia que la formación de este sumario no
afecta el buen nombre y honor del que gozaren (art. 336, inc. 3 , y última
regla, del Código Procesal Penal” (fs. 127/128).
Con invocación del artículo 456, inciso 1, del Código Procesal
Penal de la Nación el recurrente cuestiona que “... el decisorio recurrido
considera que no se da en la causa la característica de falsedad esencial
requerida por el art. 293 del CP, exigencia que estaría dada por hechos que
el documento debe probar, circunstancia que en autos a criterio de la Alzada
no se ha configurado y por tanto confirma el sobreseimiento de los
querellados”.
Solicita en relación a ello que este Tribunal “... se avoque a la
interpretación que debe dársele al concepto de falsedad esencial como
elemento constitutivo del tipo penal prescripto por el art. 293 del CP,
interpretación a través de la cual se verificará su identidad o no con las
constancias de la causa así como en el contexto en que fueron realizadas las
actas celebradas y la finalidad de su autorización por el notario imputado”.
Afirma que “... con el objeto de organizar su defensa, los quere-
llados Nisim en la causa caratulada: “NISIM, ERNESTO GREGORIO Y
OTROS S/ESTAFA”, se sirvieron de distintos testimonios que se prestaron
solicitando la intervención de un notario para que, mediante la confección de
una serie de actas plasmaran sus declaraciones y éstas adquieran la
protección que viene dada de un instrumento público”.
Agrega que fue Urcelay el escribano que “... tuvo a su cargo la
dirección y realización de las actas” y que “Es erróneo en este punto el
enfoque que de los testigos hacen el juez de grado y el a quo. No pasa por
cuestionar el número de personas presenciales o que se encontraban en el
lugar al momento de celebrarse el acto, sino que las personas involucradas
(Quiroz y Franco) eran testigos de conocimiento y necesarios para el acto”.
Refiere que “... la manifestación expresa que han hecho algunos
de los testigos, también al momento de ratificar judicialmente el contenido de
las actas impugnadas, que no había nadie al momento de declarar sin
perjuicio de lo cual aparecen Quiroz y Franco como testigos cuya presencia
no podía obviarse suscribiendo los instrumentos”.
Destaca que “... los nombres citados tenían expresa y puntual
relación con la causa y con los hechos que los querellados pretendían
probar, los testimonios recibidos en tales condiciones beneficiaron a los
Cámara Nacional de Casación Causa
Penal N 7372
“Urcelay Guillermo y otros
s/ rec. de casación”
Sala III. C.N.C.P.

imputados, fueron eficaces al momento de evaluar su situación procesal y por


tanto su contenido recayó sobre hechos o circunstancias que el documento
debía probar”, y que “El escribano ha puesto en boca del testigo nombres
que aquel no invocó y que además advirtió claramente esta irregularidad al
tiempo de la ratificación judicial, no obstante lo cual en las instancias
anteriores se le restó significación subvirtiendo su trascendencia”.
En ese sentido expone que “... si la ponderación de la prueba
testimonial recibida en las condiciones descriptas trajo aparejado induda-
blemente un beneficio a los querellados conduciéndoles a su desvinculación
de la causa paralelamente ocasiono sin lugar a dudas un perjuicio al
querellante que vio frustrada su pretensión y contribuyó a formar en los
juzgadores una realidad prefabricada, con lo cual los indujo a error in
iudicando por falsea-miento de los hechos. De manera tal que de los
instrumentos atacados se siguió el perjuicio requerido como elemento del
delito en cuestión”.
Sostiene además que “... los documentos impugnados a la luz del
contexto y modalidad en el que fueron elaborados tenían como finalidad
probar los hechos que contenían, lo que los constituye en esenciales para
identificar plenamente con el tipo penal del art. 293 del Código Penal que
requiere dicha característica”.
A ese respecto afirma, a modo de conclusión, que “... el
contenido de las actas tenía por objeto probar hechos de la causa y en
consecuencia, todo agregado que no provenga de los testimonios recogidos y
todo vicio en su celebración contribuye, de manera terminante, a sostener su
falsedad esencial de los instrumentos tanto en su génesis como en sus
efectos”.
Por último, hizo reserva del caso federal.
2.- Que habiendo sido concedido por el a quo el remedio
intentado mediante decisorio de fs. 148/148 vta., y radicadas las actuaciones
ante esta Cámara, la impugnación fue mantenida por la parte querellante,
según surge del escrito glosado a fs. 157.
3.- Durante el término de oficina previsto por los artículos 465
primera parte y 466 del Código Procesal Penal de la Nación, se presentó a fs.
162/164 vta. la señora Defensora Pública Oficial, doctora Laura Beatriz
Pollastri, quien sostiene que “el recurso de mención no podrá prosperar pues
so pretexto de una errónea interpretación del artículo 293 del Código Penal,
en realidad el recurrente encubre su disconformidad con la valoración sobre
los elementos probatorios arrimados al sumario...”.
Señala que “... si hubo uno o dos testigos presenciales y las
divergencias al respecto entre los que prestaron sus manifestaciones ante el
Escribano y de la que dan cuenta las respectivas actas, no constituye una
circunstancia relevante como para tener por configurado el delito de
falsedad ideológica que la querella pretende achacarle al accionar del
Escribano Urcelay y los restantes denunciados, dado que , como ya se dijo, si
hubo uno o dos testigos que presenciaron las manifestaciones en cuestión, no
modifican el “sentido jurídico del acto” ni han generado “un peligro
concreto” -elemento indispensable de la figura penal en cuestión- pues tales
circunstancias no resultan relevantes al objeto para el cual dicho acto fuera
realizado”.
En la misma oportunidad procesal, se presentó a fs. 165/166 el
representante de la querella, doctor José Noé Blicher, quien reiteró los
argumentos que expusiera en el recurso de casación interpuesto.
4.- Cumplidas las previsiones del art. 468 del ritual -conforme
constancia actuarial de fs. 174-, la causa quedó en condiciones de ser resuelta.
SEGUNDO:
1.- Las presentes actuaciones se inician en virtud de la denuncia
promovida por el querellante Francisco Alberto Gutnisky contra Jorge
Guillermo Urcelay, Orlando Quiroz y Daniel Alcides Franco, con sustento en
la presunta comisión del delito de falsedad ideológica prevista en el artículo
293 del Código Penal, desplegada en las declaraciones testimoniales
realizadas ante escribano público en el marco de la causa n 33.531/2003
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“Urcelay Guillermo y otros
s/ rec. de casación”
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caratulada “Nisim, Gregorio y otros s/estafa” (ver escrituras que en fotocopias


certificadas lucen obrantes a fs. 13/13 vta., 15/16 y 17/17 vta.), en las cuales
el primero de los nombrados deja constancia de la presencia de uno o dos
testigos según el caso, resultando ser los mismos los señores Quiroz y Franco.
Al prestar declaración testimonial en sede judicial -en las
presentes actuaciones-, los señores Marcos Kutner, Roberto Alfredo
Martínez, Alfredo Alejandro Horton y Rubén Donato Vaccaro ratificaron sus
respectivas declaraciones ante el escribano Guillermo Urcelay el día 3 de
octubre de 2003 (ver fs. 20/21 vta., 22/24, 25/26 vta., y 30/33,
respectivamente); sin embargo, del examen de todas ellas surgen
discrepancias en relación a la presencia de los testigos que presenciaron el
acto.
Posteriormente, el titular del Juzgado Nacional en lo Criminal de
Instrucción n 2, Secretaría n 107 decidió sobreseer a los imputados Urcelay,
Quiroz y Franco del delito imputado, toda vez que consideró que “no resultó
relevante cuál era la cantidad de personas que se encontraban presentes al
momento de la confección de las actas, sino mas bien su contenido, aspecto
sobre el cual no se ha podido determinar la falsedad ideológica denunciada”
(fs. 105/107 vta.).
Dicha resolución fue apelada por la parte querellante, siendo la
vía recursiva rechazada por la Sala IV de la Cámara Nacional de Apelaciones
en lo Criminal y Correccional de esta ciudad, pronunciamiento en el cual se
expresó que “no se advierte que en los instrumento públicos cuestionados se
hayan consignado declaraciones falsas concernientes a hechos que éstos
deban probar. Ello así pues, las discrepancias en torno a la cantidad de
personas que se hallaban presentes en la escribanía al momento de labrar las
actas resulta irrelevante a los fines de configurar el ilícito analizado” (fs.
127/128).
2.- Efectuada una breve reseña de los hechos ocurridos en las
presentes actuaciones, es turno ahora de introducirnos en lo que hace al fondo
de la cuestión traída a estudio de este Tribunal.
De acuerdo al agravio manifestado conforme a las pautas
establecidas en el inciso 1 del artículo 456 del Código Procesal Penal de la
Nación, la querella solicita que se case la sentencia recurrida en virtud de la
errónea interpretación que hizo el a quo respecto del artículo 293 del Código
Penal.
Liminarmente, cabe señalar que la referida norma describe la
conducta típica como aquella mediante la cual una persona inserta o hace
insertar en un instrumento público declaraciones falsas, concernientes a un
hecho que el documento deba probar, de modo tal que de ello resulte
perjuicio.
Teniendo en cuenta ello, el tipo objetivo quedaría configurado,
en el presente caso, siempre y cuando las declaraciones falsas insertadas en el
instrumento público por parte del escribano actuante tengan que ver con
determinada circunstancia que se deba probar a través del mismo.
Sostiene la doctrina especializada en la materia que “El reclamo
típico de la posibilidad de perjuicio, como vimos, nos dice que para la
falsedad documental no basta que se incluya una mentira en el documento,
sino que es imprescindible que esa mentira tenga aptitud para producir
perjuicio. Y, claro está, en un documento público la mentira que lleva en sí
ese germen es la que recae sobre algo que el documento tiene que acreditar
como verdadero según su específica finalidad jurídica y que, por dicha
funcionalidad, es oponible a terceros, salvo que se destruya su fe. Este y no
otro es el sentido de la limitación típica expresada por la ley mediante la
cláusula que exige que la falsedad insertada concierna a un hecho que el
documento deba probar” (conf. Creus, Carlos, y Buompadre, Jorge Eduardo,
“Derecho Penal”, Parte Especial, Tomo 2, Editorial Astrea, Buenos Aires,
2007, página 484).
En este mismo sentido se han pronunciado los integrantes de la
Sala I de la Cámara Nacional de Apelaciones en lo Criminal y Correccional
Federal de esta ciudad al considerar que “La falsedad ideológica no se refiere
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Penal N 7372
“Urcelay Guillermo y otros
s/ rec. de casación”
Sala III. C.N.C.P.

a cualquier falsedad o mentira introducida en el documento, sino solamente a


aquellas que recaen sobre el hecho que el instrumento mismo prueba erga
omnes” (ver causa n 35.607 “Allegri, Adolfo L. s/sobreseimiento”, resuelta el
4/09/2003; y observan estos lineamientos además la causa n 30.285 Gargiulo,
Gerardo s/inf. art. 293 del C.P.”, resuelta el 13/11/1998; causa n 28.375
“Antonioli, Antonio s/consulta”, resuelta el 30/12/1996; causa n 27.401
“Lacal, Pedro Horacio s/inf. artículo 293 del C.P.”, resuelta el 14/03/1996,
también de la Sala I; causa n 15.854 “Iud, Fernando s/sobreseimiento”,
resuelta el 8/10/1998; causa n 17.062 “González, Antonio y otros s/proceso”,
resuelta el 4/04/2001, ambas de la Sala II).
De esta manera, consideramos que la ley no pretende punir como
falsedad ideológica la mentira sobre cualquier elemento de constitución del
documento aun cuando fuesen formalmente requeridos, sino la mentira sobre
las circunstancias que resultan sustancialmente imprescindibles para su
destino como específica figura jurídica, es decir, sobre el destino que se
informa en el sentido jurídico del documento.
“Sólo sobre aquello que el documento prueba con efectos
jurídicamente propios de documento público puede considerarse la falsedad
ideológica punible según el art. 293” del Código Penal (conf. Creus, Carlos, y
Buompadre, Jorge Eduardo, ob. cit., página 484).
Siguiendo los lineamientos expuestos anteriormente, resta
señalar que la falsedad ideológica que pretende imputar la querella a
Guillermo Urcelay, Orlando Quiroz y Daniel Alcides Franco no se ha
configurado. Ello es así, pues lo trascendente no era la cantidad de testigos de
la celebración de las actas que se llevaron a cabo en la escribanía del primero
de los nombrados, sino las precisas declaraciones testimoniales de quienes
depusieron en esa coyuntura ante el notario y, asimismo, luego se presentaron
con ese mismo objeto en el marco del proceso penal, corroborando
judicialmente sus dichos precedente-mente insertos en el instrumento público
en cuestión, de manera que no se observa que se hayan incorporado
declaraciones falsas, concernientes a un hecho que el documento deba probar,
de modo que pueda resultar perjuicio.
3.- Por lo expuesto, proponemos al acuerdo rechazar el recurso
de casación interpuesto a fs. 135/144 por el representante de la querella,
doctor José Noé Blicher, con costas (artículos 471, a contrario sensu, 530 y
531 del Código Procesal Penal de la Nación). Tal es nuestro voto.
La señora juez doctora Angela Ester Ledesma dijo:
Adhiero a la solución propuesta por el colega que lidera el
acuerdo.-
Así es mi voto.-
El señor juez doctor Guillermo José Tragant dijo:
Adhiero al voto del doctor Eduardo Rafael Riggi y
en consecuencia emito el mío en igual sentido.-
Por ello, en mérito al acuerdo que antecede, el
Tribunal, por mayoría, RESUELVE:
RECHAZAR el recurso de casación interpuesto a
fs.135/144 por el representante de la querella, doctor José Noé Blicher, con
costas (artículos 471, a contrario sensu, 530 y 531 del Código Procesal Penal
de la Nación).
Regístrese, hágase saber y oportunamente,
remítase la causa al tribunal de origen, sirviendo la presente
de muy atenta nota de envío.

FDO: Eduardo R. Riggi - Angela E. Ledesma - Guillermo J. Tragant.


Ante mí: María de las Mercedes López Alduncin. Secretaria de Cámara.

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