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Resolucion Camara

El Tribunal de Apelación resolvió confirmar la sentencia que rechazó la demanda de indemnización de daños y perjuicios presentada por Alcides Elpidio Cantero Delgado contra el Estado Paraguayo, argumentando que el error judicial no fue causado directamente por el Estado, sino por la denuncia de un tercero. Se determinó que la responsabilidad del Estado es subsidiaria y que no se puede atribuir la culpa por el daño ocasionado en este caso. Además, se impusieron las costas en el orden causado, considerando que el demandante actuó razonablemente al presentar su demanda.

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Resolucion Camara

El Tribunal de Apelación resolvió confirmar la sentencia que rechazó la demanda de indemnización de daños y perjuicios presentada por Alcides Elpidio Cantero Delgado contra el Estado Paraguayo, argumentando que el error judicial no fue causado directamente por el Estado, sino por la denuncia de un tercero. Se determinó que la responsabilidad del Estado es subsidiaria y que no se puede atribuir la culpa por el daño ocasionado en este caso. Además, se impusieron las costas en el orden causado, considerando que el demandante actuó razonablemente al presentar su demanda.

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JUICIO: "ALCIDES ELPIDIO CANTERO DELGADO C/ PROCURADURIA GRAL DE LA RCA S/

INDEMNIZACIÓN DE DAÑOS Y PERJUICIOS POR RESPONSABILIDAD EXTRACONTRACTUAL" AÑO


2019 N° 136.-

ACUERDO Y SENTENCIA Nº: 48

En la Ciudad de Asunción, Capital de la República del Paraguay, a los VEINTISIETE días del mes de JULIO del año
dos mil veintidós, estando reunidos en la Sala de Acuerdos del Excmo. Tribunal de Apelación en lo Civil y Comercial,
QUINTA SALA, los señores miembros, magistrados ALEJANDRINO CUEVAS CÁCERES, CARMELO A.
CASTIGLION Y LINNEO YNSFRAN SALDIVAR, bajo la presidencia del primero de los nombrados y por ante mí,
la secretaria autorizante, se trajo para acuerdo el expediente intitulado como más arriba se menciona, a fin de resolver
los recursos de nulidad y apelación interpuestos contra la S.D. N° 120 de fecha 23 de abril de 2021, dictada por el
Juzgado de Primera Instancia en lo Civil y Comercial del Vigésimo Turno, de la Capital.

Previo estudio de los antecedentes del caso, el Tribunal resolvió plantear y votar las siguientes:

C U E S T I O NES:

¿ES NULA LA SENTENCIA APELADA?

¿SE DICTÓ CONFORME A DERECHO?

Practicado el sorteo de Ley resultó el siguiente orden de votación: CARMELO A. CASTIGLIONI, ALEJANDRINO
CUEVAS CÁCERES Y LINNEO YNSFRAN SALDIVAR.-

A LA PRIMERA CUESTIÓN PLANTEADA EL DR. CARMELO A. CASTIGLIONI, EN CUANTO AL


RECURSO DE NULIDAD DIJO. Que, el recurso de nulidad contra la S.D. N° 120 de fecha 23 de abril de 2021, fue
desistido por el recurrente, por tanto, al no comprobarse la existencia de algún vicio que amerite la nulidad de oficio,
corresponde tener por desistido de este recurso. Es mi voto.-

A SUS TURNOS LOS MAGISTRADOS ALEJANDRINO CUEVAS CÁCERES Y LINNEO YNSFRÁN,


manifestaron adherir al voto del preopinante, por compartir los mismos fundamentos.-

A LA SEGUNDA CUESTIÓN PLANTEADA EL MAGISTRADO CARMELO A. CASTIGLIONI, EN

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CUANTO AL RECURSO DE APELACIÓN PROSIGUIÓ DICIENDO: Que, el recurso de apelación contra la
S.D. N° 120 de fecha 23 de abril de 2021, no hace lugar a la demanda de indemnización de daños y perjuicios
promovido por Alcides Elpidio Cantero Delgado contra el ESTADO PARAGUAYO.

Que, la demanda se funda en un pretendido error judicial al tenerlo procesado por más de 10 años y privado de libertad
por más de diez y seis meses y después de los diversos trámites procesales y ser anulada la primera sentencia Penal, en
una segunda por un Tribunal de Apelación, con la cual le absolvieran de culpa y pena.

Que, la sentencia funda su resolución con el argumento que se transcribe y que copiada dice: “DE LAS NORMAS
PRESCRIPTAS PROVIENE LA SUBSIDIARIDAD POR ACTOS ILICITOS DE SU AGENTES AL RESPECTO LA
DOCTRINA SOSTIENE”. ESTA CLASE DE RESPONSABILIDAD ES CONSECUENCIA DE LA APRECIACIÓN
DE QUE EL VERDADERO RESPONSABLE DE UN ILICITO CIVIL ES EL FUNCIONARIO PÚBLICO Y, POR
TANTO, SOLO QUE ÉSTE NO TENGA BIENES O EN FORMA SUFICIENTE, EL ESTADO HARÍA FRENTE A
TAL OBLIGACIÓN ANTE EL PARTICULAR DEMANDANTE”.

En concreto, la discusión central sobre el problema consiste en determinar si el ESTADO PARAGUAYO debe
responder en forma directa o hacerlo solo en forma subsidiaria o indirecta dado que se demandó solo a éste y no a los
que pudieron ser responsables como agentes productores del hecho que motiva esta demanda.

Lo primero que debe determinarse es cómo se inició el proceso penal. Si fue el Ministerio Público que lo hizo de oficio
o que lo hizo impulsado por alguna denuncia. La causa del proceso penal fue iniciada a raíz de una denuncia pero, en el
que la parte denunciante, después de iniciado el proceso penal, se presentan y deducen alegando; “QUE NO
ESTANBAN SEGUROS DE LOS RECONOCIMIENTOS LLEVADOS A CABO CON ANTERIORIDAD” (SIC) El
proceso penal se echó a andar a raíz de esta denuncia y el reconocimiento de personas. Realizada la denuncia penal, el
Ministerio Público está obligado a darle trámite. No lo hizo de oficio, por lo tanto, la causa del error judicial no fue
motivado por los funcionarios sean estos fiscales o jueces. Que, actuaron y esta conducta de los funcionarios judiciales
sean fiscales o jueces que tampoco fueron demandados, tenían el deber de atender la denuncia y darle trámite. La causa
del error no fue de éstos sino del denunciante que después se desdijo parcialmente, pues no dijo que no eran sino que no
estaban seguros, por lo tanto, la prosecución del proceso era justificado, dado que iniciado, debe concluir en la forma
que señala la ley. Decir después que: NO ESTAN SEGUROS. No era justificativo para sobreseer sin más trámite.
Hubiera sido diferente que los denunciantes dijeran que: NO SON LOS RESPONSABLES, pero, decir que no están
seguros, no libera automáticamente y debe agotarse el trámite judicial ya iniciado. Lo cierto es que, el causante del
error no fue el Estado, para que lo obligue a responder en forma de responsabilidad directa. Para que haya
responsabilidad directa del Estado, conforme está previsto en el artículo 39 de la Constitución Nacional, el acto debe
ser realizados por el Estado a través de sus agentes o funcionarios, pero del cual no puede delegar en éstos la
responsabilidad, como aquellos caso en que la ley pone a cargo del Estado esa responsabilidad, como lo es asumir una
deuda, por el cual los funcionarios no debe pagar aunque se haya ejecutado a través de los firmantes de la deuda. La
propia Constitución Nacional distingue dos clases de responsabilidad.

La directa, por un lado, prevista en el artículo 39 de la C.N., y que son aquellas por las cuales el Estado debe responder

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porque la ley pone a cargo del mismo la responsabilidad y no del funcionario ejecutante, como sería la firma del
funcionario que asume una deuda por el Estado pero debe responder el Estado y no el funcionario. O, en el presente
caso, que el daño fue por parte del Estado. Este artículo constitucional dispone taxativamente en el Art. 39 que dice:
“LOS DAÑOS Y PERJUICIOS DE QUE FUESE OBJETO POR PARTE DEL ESTADO”, el ocasionador del daño
debe ser directamente producida por el Estado, porque la ley pone a cargo de éste responder por ella. En este caso, la
denuncia penal no lo hizo el Estado sino un tercero, por el que no debe responder con lo cual el daño o perjuicio no fue
producida directamente por el Estado, por lo tanto, no debe responder por un daño que no fue producido por el mismo
en forma directa, sino por un tercero que realizó la denuncia y que, curiosamente, no fue demandado de conformidad a
lo que dispone el Art. 106 de la C.N..

La indirecta o subsidiaria, que es la clase de responsabilidad subsidiaria producida por los funcionarios ejecutores del
daño del que la misma constitución en su artículo 106 establece que éstos “SON PERSONALMENTE
RESPONSABLES” (SIC), y porque el daño fue producido por éstos y, en su caso, el Estado debe responder en forma
refleja por haber estado a su cargo en el momento de producirse, que es el caso previsto en el artículo 1842 del Código
Civil, en el que el Estado debe responder porque estaba en relación de dependencia cuando se produjeron, o bien el
Estado debe responder en forma indirecta cuando el funcionario agente del daño fuese insolvente. Pero, en el supuesto
que, éstos sean los responsables no fueron demandados, por lo tanto, no puede existir esa responsabilidad refleja, para
lo cual aquellos debieron haber sido demandados, para que la responsabilidad refleja se proyecte en el Estado.

Es evidente que, en este caso, el Estado no debe responder por el daño ocasionado por el supuesto error judicial, porque
dicho error ajeno no es a su cargo.

El error judicial no produce una responsabilidad directa porque no es el Estado ente abstracto quien debe hacer justicia
y por la propia Constitución establece al dividir los Poderes del Estado, cuales son las funciones de cada uno. El Estado
no resuelve casos sino a través del Poder Judicial, que es parte del Estado pero éste a través de sus órganos, por tanto,
en último caso serían éstos los responsables personales y en forma refleja el Estado cuando se demande a aquellos.

Pero en el caso de autos, la responsabilidad directa sería eventualmente los denunciantes que son los que incitaron el
proceso penal, y, en su caso, los funcionarios ejecutores del error, en el caso que estos deban responder por el error, que
no es el caso, pues el proceso se disparó porque hubo una denuncia que ni siquiera después fue negada sino solo se dijo
que no están seguros los denunciantes. En cualquier caso, el daño producido no fue ocasionado por el Estado
Paraguayo, sino por la denuncia errada, para que se produzca el error judicial que se reclama y por tanto, por una
relación de causa y efecto, el efecto del daño no fue producida por el Estado, por tanto, debe confirmarse este punto de
la sentencia recurrida.

En cuanto a las costas que reclama la Procuraduría del Estado Paraguayo, también no procede, dado que no fue negado
que existiese el error judicial sino que fue mal demandado, pero el afectado por el daño no puede cargar además del
daño que le pudo haber ocasionado el error, que solo en un juicio se debió establecer, pero que dio un motivo razonable
para que dirija contra el Estado su demanda. Inclusive, por esta razón se debe imponer las costas en el orden causado
en ambas instancias.

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Por tanto, se debe confirmar la resolución recurrida la S.D. N° 120 de fecha 23 de abril de 2021, e Imponer las costas en
el orden causado, fundado en que el error surge manifiesto, por tanto, la parte actora al haber sufrido el error creyó
razonablemente que podría tener razón para hacerlo. Es mi voto.

A SU TURNO EL MAGISTRADO ALEJANDRINO CUEVAS CÁCERES EN CUANTO A LA APELACIÓN.


Por S.D. N° 120 del 23 de abril de 2021 se resolvió: “...I. NO HACER LUGAR a la demanda de indemnización de
daños y perjuicios promovida por el Sr. ALCIDES ELPIDIO CANTERO DELGADO en contra del ESTADO
PARAGUAYO, en base a los argumentos expuestos en el considerando de la presente resolución; II.- IMPONER LAS
COSTAS en el orden causado, por los motivos referidos en el exordio de la presente resolución; III.- ANOTAR…”.-

Ambas partes se agraviaron de la decisión arribada.-

Por un lado, la parte actora, representada por el Abg. Vasco Danilo Benítez, expresó sus agravios en los términos del
escrito obrante en el Sistema de Gestión. Señaló que la sentencia apelada dispuso el rechazo de la demanda alegando
que el Estado Paraguayo no es directamente responsable en el caso que nos ocupa, pues la responsabilidad directa por
los daños ocasionados radica en los funcionarios públicos intervinientes, de conformidad con lo establecido en el Art.
106 de la C.N., en concordancia con el Art. 1845 del C.C. y Art. 82 de la Ley N° 1562/00 “Orgánica del M.P.”, siendo
la responsabilidad del Estado indirecta y subsidiaria, lo que denota la cantidad de errores que cometió el Juzgado.
Añadió que el caso en cuestión, por disposiciones constitucionales y legales escapa a la regla del Art. 106 C.N., ya que
lo acaecido configura un error judicial dispuesto como excepción en la misma C.N., en sus arts. 17 inc. 11 y 39, en
concordancia con los Arts. 273 al 276 del Cód. Proc. Penal y como corolario el Art. 101 de la Ley N° 1562/00
“Orgánica del Ministerio Público” y el Estado Paraguayo reconoce cuanto menos implícitamente su responsabilidad
directa en el caso que nos ocupa, pues como se podrá apreciar, la Procuraduría no opuso excepción o defensa alguna
tendiente a controvertir su legitimación pasiva, lo cual quiere decir que asume su legitimación para estar en juicio por
un caso como el que nos ocupa.-

Asimismo, citó el Art. 10 de la Convención Americana sobre Derechos Humanos, ratificado por nuestro país por Ley
1/89 que establece que “toda persona tiene derecho a ser indemnizada conforme a la ley en caso de haber sido
condenada en sentencia firme por error judicial”, así como el Art. XIV numeral 6 del Pacto Internacional de Derechos
Civiles y Políticos, aprobado por Ley 5/92 que preceptúa “Cuando una sentencia condenatoria firme haya sido
ulteriormente revocada, o el condenado haya sido indultado por haberse producido o descubierto un hecho plenamente
probatorio de la comisión de un error judicial, la persona que haya sufrido una pena como resultado de tal sentencia
deberá ser indemnizada, conforme a la Ley, a menos que se demuestre que le es imputable en todo o en parte el no
haberse revelado oportunamente el hecho desconocido” y en el caso de autos, su mandante fue condenado por una
sentencia judicial que quedó firme hasta su anulación, prueba de ello es que la misma fue de cumplimiento inmediato
puesto que su mandante fue privado de su libertad apenas dictada la sentencia condenatoria, siendo dicha sentencia
posteriormente anulada por el Tribunal de Apelaciones, realizándose un nuevo juicio oral donde su representado fue
absuelto de culpa y pena, disponiéndose la extinción y archivamiento de la causa penal; contrariamente a lo
manifestado por la contraparte que afirmó que la absolución se dio por existir duda razonable y no se probó

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fehacientemente su inocencia.-

Agregó que la revisión a la que alude el Art. 273 del C.P.P. no se trata específicamente del recurso de revisión, tal como
pretende hacer creer la parte demandada, de conformidad al Art. 17 inc.4) de la C.N. y el hecho de haber estado sujeto a
un proceso penal durante diez años, con medidas restrictivas de libertad por más de diez y seis meses, habiéndose
aplicado la medida restrictiva más grave: “la prisión preventiva”, son motivos más que suficientes para la procedencia
de esta demanda, justificando así las solicitudes de daño emergente, lucro cesante y daño moral. Dijo que en juicio se
probó el caudal económico de su representado y del informe de Visión Banco surge que su mandante, en menos de un
año, movilizó más de Gs. 1.138.882.165, situación que se vio afectada por la causa penal que motiva la demanda.-

Luego de detallar los pormenores de la causa penal base del presente juicio, solicitó se revoque la sentencia apelada y
se haga lugar a la demanda por el monto de 14.000.000.000 o lo que en más o en menos resulte.-

Corrídole traslado a la adversa, esta lo contestó en los términos del escrito obrante en el Sistema de Gestión. Afirmaron
que la propia representación del Sr. Alcides Elpidio Cantero es quien sigue sustentando su pretensión sobre supuestos
fácticos que hacen al posible actuar ilícito tanto de agentes del Ministerio Público como de jueces que han entendido en
la causa, supuestos que podríamos pensar pueden hacer a la responsabilidad directa del funcionario del Ministerio
Público, en su caso del Estado Paraguayo y a la responsabilidad subsidiaria de estas últimas personas jurídicas, no
obstante, debe reiterarse que a pesar de ello el actor de esta demanda no integró la litis con los presuntos responsables
directos, ni demostró el mal desempeño en sus funciones; al no existir actuar ilícito por parte de los mismos, tampoco
podría responder subsidiariamente el Ministerio Público y mucho menos el Estado Paraguayo, como lo ha entendido el
juzgado inferior.-

Añadieron que no se demostró la existencia de conducta antijurídica indemnizable o malicia, negligencia o temeridad
en el proceder de las funcionarias fiscales; actuaron en el marco del Art. 52 del C.P.P., por lo que las diligencias
ordenadas en el marco de la investigación no fueron resultado de una voluntad antojadiza o temeraria por parte de las
funcionarias fiscales, sino que se dieron a consecuencia de una denuncia concreta sobre un hecho punible y en estricto
cumplimiento de las funciones que por imperio de la citada norma posee un agente fiscal. Asimismo, agregaron que el
mal desempeño de los agentes fiscales intervinientes en una causa penal debe ser justificado mediante instrumentos
probatorios válidos y dictados por las autoridades competentes, a saber: a) por resolución del Jurado de Enjuiciamiento
de Magistrados, o bien, b) por resolución dictada en el fuero penal en que se impongan costas a los representantes del
Ministerio Público, lo que no consta en autos.-

También, afirmaron que no existe responsabilidad directa del Estado porque el mismo solo puede tener responsabilidad
objetiva de indemnizar los daños generados durante el tiempo que la persona procesada penalmente estuvo privada de
su libertad en los siguientes casos: 1. Cuando la absolución o el sobreseimiento definitivo se basen en la inocencia del
imputado; 2. Cuando a causa de la revisión del procedimiento, el condenado sea absuelto; 3. Cuando a causa de la
revisión del procedimiento, al condenado se le imponga una pena menor y la presente acción no reúne los presupuestos
establecidos en el Art. 273 del C.P.P. porque el proceso penal tramitado contra el Sr. Alcides Elpidio Cantero no ha sido
objeto de revisión y su sobreseimiento no se ha sustentado en la inocencia comprobada del mismo, sino más bien en una

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duda razonable; tampoco se cumplen los requisitos del Art. 275 del C.P.P. Finalmente, solicitaron se resuelva la
improcedencia de los recursos y la confirmatoria de la sentencia apelada, con costas en ambas instancias.-

A su vez, los representantes de la Procuraduría General de la República expresaron sus agravios en los términos del
escrito obrante en el Sistema de Gestión. Estos se refirieron a las costas por su orden impuestas en la sentencia apelada,
criticando la aplicación del Art. 193 del Cód. Proc. Civ., cuando que lo aplicable sería el principio general dispuesto en
el Art. 192 del mismo cuerpo legal, en este caso, las costas deberían ser soportadas por la parte vencida (el actor) a
quien se le ha rechazado su pretensión, por ende, no cabe hacer interpretación judicial alguna, por lo que no están
reunidos los requisitos del Art. 193 del Cód. Proc. Civ. Concluyeron solicitando la revocatoria del punto apelado y la
imposición de las costas a la vencida.-

Corrídole traslado a la adversa, esta lo contestó en los términos del escrito obrante en el Sistema de Gestión. Adujo
primeramente que su parte sostiene la revocatoria de la sentencia apelada, conforme los argumentos expuestos en la
expresión de agravios, razón por la que evidentemente corresponde se rechace la apelación interpuesta por la parte
actora, debiendo más bien imponerse las costas al Estado Paraguayo en ambas instancias.-

Consideraremos inicialmente los agravios expresados por la parte actora.-

Esta afirmó que el Estado es directamente responsable -contrariamente a lo expresado por el Juzgado inferior- de los
daños causados a su mandante a causa del proceso penal al que fue sometido por más de diez años y luego del cual fue
absuelto al anularse unánimemente la condena decretada por S.D. N° 288 de fecha 14 de julio de 2016 y reenviarse la
causa para la realización de un nuevo juicio oral por otro Tribunal de Sentencia, conforme el Ac. y Sent. N° 84 de 29 de
mayo de 2017. Al dictarse nueva sentencia, se resolvió finalmente su absolución de culpa y reproche, a través de la S.D.
N° 456 de fecha 31 de julio de 2018. Esta situación demuestra que su mandante fue víctima de un error judicial,
situación cuya indemnización se halla prevista en el Art. 17, num. 11) de la Constitución Nacional.-

La mencionada S.D. N° 456 fue dictada en los siguientes términos: “...1.- DECLARAR, la competencia del Tribunal de
Sentencia Colegiado, integrado por la Abg. S.S. LILIANA RUIZ DIAZ GUERRERO como Presidenta del mismo y las
Abgs. S.S. VICTORIA ORTIZ y S.S. RILSY ORTIZ para entender y resolver en el presente juicio y la procedencia de la
acción penal; 2.-DECLARAR probada en juicio la existencia del hecho punible de ROBO AGRAVADO; 3.-
DECLARAR no probada la autoría que le fuera atribuida a ALCIDES ELPIDIO CANTERO DELGADO; 4.-
ABSOLVER DE REPROCHE Y PENA A ALCIDES ELPIDIO CANTERO DELGADO: Sin sobrenombre ni apodo,
Paraguayo, 37 años de edad. Empleado, con C.I. N° 1.30.645, nacido en la ciudad de Paraguarí en fecha 13 de
noviembre de 1970. Hijo de Don Elpidio Cantero y Doña Lidia Delgado, domiciliado en Coronel Bogado casi Tuyuti
de la ciudad de Paraguarí, de conformidad a las consideraciones aseveradas en el exordio de la presente sentencia;
LEVANTAR todas las medidas cautelares que pesan en contra del Sr. ALCIDES ELPIDIO CANTERO DELGADO;
OFICIAR, al Tribunal de Superior de Justicia Electoral, a la Policía Nacional, al Departamento de Migraciones y a la
Sección Antecedentes del Poder Judicial para su respectiva anotación; IMPONER las costas en el orden causado;
ANOTAR…” (las negritas son propias).-

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En el mismo orden de ideas, el representante del actor afirmó que como consecuencia del hecho dañoso del proceso y
privación de libertad preventiva de su mandante, este se vio profundamente afectado por estados de depresión,
inseguridad, pérdida del sueño, entre otros problemas que ni siquiera necesitan ser probados -siempre según sus
aseveraciones-, repercutiendo también en su imagen personal y situación económica, lo que justifica el reclamo de daño
emergente, lucro cesante y daño moral.-

Así, ab initio debe determinarse el marco legal aplicable a este tipo de indemnizaciones de tinte extracontractual:

El apelante expresó que, en virtud del Art. 17, literal “11)” y el Art. 39 de la Constitución Nacional, el Estado
paraguayo tiene responsabilidad directa, pues dichas normas preceptúan: “...En el proceso penal, o en cualquier otro
del cual pudiera derivarse pena o sanción, toda persona tiene derecho a: 11) la indemnización por el Estado en caso
de condena por error judicial…” ; “...Toda persona tiene derecho a ser indemnizada justa y adecuadamente por los
daños o perjuicios de que fuese objeto por parte del Estado. La ley reglamentará este derecho…”, constituyendo así
una excepción a la subsidiariedad de la responsabilidad estatal dispuesta por el Art. 106 de la carta magna.-

A su vez, el Art. 10 de la Convención Americana sobre Derechos Humanos, ratificada por nuestro país por Ley 1/89,
establece que “...toda persona tiene derecho a ser indemnizada conforme a la ley en caso de haber sido condenada en
sentencia firme por error judicial…”. También, el Art. XIV numeral 6 del Pacto Internacional de Derechos Civiles y
Políticos, ratificado por Ley 5/92, dispone: “...Cuando una sentencia condenatoria firme haya sido ulteriormente
revocada, o el condenado haya sido indultado por haberse producido o descubierto un hecho plenamente probatorio
de la Comisión de un error judicial, la persona que haya sufrido una pena como resultado de tal sentencia deberá ser
indemnizada, conforme a la Ley, a menos que se demuestre que le es imputable en todo o en parte el no haberse
revelado oportunamente el hecho desconocido…”.-

Por su parte, la sentencia hoy recurrida rechazó la demanda bajo el argumento de que la responsabilidad del Estado no
es directa sino subsidiaria, conforme al Art. 106 de la Constitución Nacional y al Art. 1835 del Cód. Civil- como
dijéramos más arriba; y al no haberse demandado y verificado la responsabilidad de alguno de sus agentes, las normas
citadas no operarían.-

De la lectura del escrito de demanda, se observa que, al describir los hechos que motivaron la presente demanda, el
representante convencional del actor señaló que la investigación fiscal “...era negligente y desprolija…” (sic.), así
como un ensañamiento de parte del Ministerio Público con su mandante, en específico de las Agentes Fiscales María
Estefanía González y Egidia Victoria Gómez Batista, resaltando que las investigaciones nunca probaron la existencia
del hecho punible y menos aún la autoría de su mandante y a pesar de ello, las citadas agentes solicitaron la pena
privativa de libertad para aquel.-

Así, resulta inteligible que, por más de que la acción fue enmarcada inicialmente en la normativa que establece la
responsabilidad directa del Estado (Art. 17, lit. 11, 39 de la C.N. y concordantes), en la estructura del escrito inicial de

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esta, se adjudica la autoría del daño al supuesto trabajo negligente de los Agentes del Ministerio Público, quienes fueron
individualizados y sin embargo, no fueron demandados.-

En cualquier caso, la acción debió de haberse incoado contra los mencionados agentes y/o el Ministerio Público, que
posee personería jurídica, distinta a la del Estado Central, por encuadrarse en el Art. 91, literal “d” del Cód. Civil (que
refiere a los entes autárquicos, autónomos y de economía mixta), conforme el articulado que expondremos a
continuación:

-El Art. 266 de la Constitución Nacional que señala: “...El Ministerio Público representa a la sociedad ante los
órganos jurisdiccionales del Estado, gozando de autonomía funcional y administrativa en el cumplimiento de sus
deberes y funciones. Lo ejercen el Fiscal General del Estado y los agentes fiscales, en la forma determinada por la
ley…”.

-El Art. 1º de la Ley 1562/00 “Orgánica del Ministerio Público” que dispone: “...El Ministerio Público es un órgano
con autonomía funcional y administrativa, que representa a la sociedad ante los órganos jurisdiccionales para velar
por el respeto de los derechos y de las garantías constitucionales, promover la acción penal pública en defensa del
patrimonio público y social, del medio ambiente y de otros intereses difusos y de los derechos de los pueblos indígenas,
y ejercer la acción penal en los casos en que para iniciarla o proseguirla no fuese necesaria instancia de parte”. En
concordancia, el Art. 2 de la misma ley preceptúa: “...En el cumplimiento de sus funciones ante los órganos
jurisdiccionales, el Ministerio Público actuará en el marco de la ley con independencia de criterio. El Ministerio
Público ejercerá sus funciones en coordinación con el Poder Judicial y las demás autoridades de la República, pero sin
sujeción a directivas que emanen de órganos ajenos a su estructura.- El Ministerio Público tendrá una partida
específica en el Presupuesto General de la Nación y administrará con autonomía los recursos que le sean asignados
, sin perjuicio de los controles que establecen la Constitución Nacional y la Ley…” (las negritas son propias).-

Resaltamos entonces que el carácter autónomo y autárquico del Ministerio Público impide que el Estado Central sea
llamado a responder -aun subsidiariamente- por los hechos de los dependientes o funcionarios de aquel.-

Meramente obiter, conviene igualmente mencionar la doctrina a la que adherimos: “...si una pretensión indemnizatoria
es planteada como directa, ella solo será admisible si no se alega una conducta ilícita del agente público interviniente.
La sola invocación de un ilícito sirve para desechar, de suyo, toda acción resarcitoria directa…” (Torres Kirmser, José
R a ú l . R e s p o n s a b i l i d a d C i v i l e n l o s p r o c e s o s p e n a l e s .
Enlace:https://www.pj.gov.py/ebook//monografias/nacional/civil/Jose-R-Torres-Kirmser-Responsabilidad-Civil.pdf ).-

Consecuentemente, la resolución cuestionada debe ser confirmada, por los motivos expuestos a lo largo del presente
considerando.-

En cuanto al recurso planteado por la Procuraduría General de la República, dirigido a la imposición de costas en el

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orden causado, hemos de decir que la decisión debe ser confirmada, en razón de que el rechazo de la demanda no niega
el derecho que pueda asistir al actor de reclamar los daños alegados, sino que se da por haberse enmarcado aquella en
normativas no aplicables, integrando la litis equivocadamente.-

En cuanto a las costas de segunda instancia, las mismas deberán ser soportadas por su orden, ya que ninguno de los
apelantes triunfó en sus pretensiones, conforme al Art. 193 del Cód. Proc. Civ.-

A SU TURNO EL MAGISTRADO LINNEO YNSFRAN SALDÌVAR, manifestó; me adhiero a los votos de los
preopinantes magistrados Carmelo A. Castiglioni y Alejandrino Cuevas Cáceres, por los mismos fundamentos,
debiendo confirmarse la S.D. apelada.

Con lo que se dio por terminado el acto, firmando los señores Miembros de conformidad, todo por ante mí de que
certifico, quedando acordada la sentencia que sigue de inmediato.-

VISTO: Lo que resulta de la votación que instruye el acuerdo precedente y sus fundamentos, el Tribunal de Apelación
en lo Civil y Comercial, QUINTA SALA; de la Capital,

R E S U E L V E:

1.-TENER POR DESISTIDO del recurso de nulidad.

2.-CONFIRMAR, in totum, la S.D. N° 120 de fecha 23 de abril de 2021, dictada por el Juzgado de Primera Instancia
en lo Civil y Comercial del Vigésimo Turno, de la Capital, e imponer las costas, en el orden causado en ambas
instancias, por los fundamentos expuestos en el exordio de la presente resolución.

3.-ANOTAR, registrar y remitir copia a la Excma. Corte Suprema de Justicia.

CONSTANCIA: ESTA RESOLUCIÓN FUE REGISTRADA DIGITALMENTE EN LA DIRECCIÓN DE ESTADÍSTICA JUDICIAL.

Firmado digitalmente Firmado digitalmente por: Firmado digitalmente


por: LINNEO CARMELO AUGUSTO por: ALEJANDRINO
AUGUSTO YNSFRAN VICENTE CASTIGLIONI CUEVAS CACERES
SALDIVAR ALVARENGA

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