MENORES
→ En contexto de encierro: atraviesa a la minoridad de manera compleja
El tratamiento penal de niños, niñas y adolescentes en conflicto con la ley penal plantea desafíos
complejos, especialmente en contextos de encierro. En CABA, coexisten tres sistemas judiciales que
intervienen según el tipo de delito:
- Justicia federal: para delitos federales.
- Justicia nacional: para delitos ordinarios.
- Justicia local (CABA): para delitos delegados por la Nación.
Ley 22.278, Ley de Menores, creada durante la dictadura. Tiene una visión paternalista y tutelar. El
único cambio que sufrió, y puede volver a sufrir, es la edad de impunidad.
Esta ley debe ser modificada, pero no para endurecer penas o bajar la edad de imputabilidad, como se
propone en la actualidad, sino para adoptar un enfoque más humanitario, respetuoso de derechos y
con eje en la resocialización.
- Lo que se busca hoy es meter más chicos adentro.
El primer acercamiento que tiene el derecho penal con los menores, tiene un trato diferencial, los
categorizan como “personas en formación”, y los reclamos que le hacemos a los jóvenes, terminan
siendo casi lo mismo que a los adultos.
El procedimiento inicial evita la comisaría: Se derivan a un centro de recepción o derivación
(dependiente del GCBA), desde donde se determina si se internan en centros específicos o si se les
otorga la libertad. Según el Informe BGD de la Corte Suprema, en 2024 hubo 1788 menores con al
menos una causa penal iniciada. El 71% (1278 casos) fue por causa nueva.
- La mayoría de los delitos son contra la propiedad.
Sentido de la pena: Resocialización.
El único sentido legítimo de la pena en menores es la resocialización. La Corte Suprema Argentina y
la Corte Interamericana de Derechos Humanos coinciden en que la prisión perpetua a menores de 18
años es inconstitucional, ya que carece de fin resocializador.
🔹 El artículo 4 de la Ley 22.278 establece que, al llegar a los 18 años, se debe evaluar si el joven ha
logrado su resocialización para definir si continúa con la pena.
→ El profesor critica esta lógica como perversa, ya que implica que a los 18 el joven se convierte “de
golpe” en adulto, y en consecuencia se endurece el trato. Para él, se debería mantener un enfoque
gradual y personalizado, analizando si la persona sigue siendo receptiva a procesos educativos o de
integración social.
1. No debe exigirse al menor lo mismo que al adulto.
2. Es esencial conocer al menor y su contexto, incluyendo sus condiciones familiares, sociales y
educativas, antes de aplicar una pena.
3. Se requiere un sistema de justicia especializado que ponga en el centro los derechos del niño y
la posibilidad real de reintegración, en lugar del castigo por el castigo mismo.
Estadísticas
Durante el año 2024 se iniciaron un total de 2076 causas sobre niños, niñas y adolescentes en la
Justicia Nacional de Menores. En comparación con el año 2023 se observa un descenso del 4,5%.
Según tipo de delito
El 81,4% de las causas iniciadas en 2024 corresponde a delitos contra la propiedad, principalmente
distintos tipos de robos (ocho de cada diez). Del total de causas por delitos contra la propiedad, un
35% fueron en grado de tentativa.
En cuanto al 18,6% de las causas restantes, la mayoría fueron por delitos contra la integridad sexual
(el 32,1%), contra la administración pública (el 27,8%), contra las personas (el 8%) y contra la
libertad (el 8%), entre otros.
Detalle sobre delitos contra las personas y contra la integridad sexual
Entre los delitos más graves registrados, se destacan 32 causas iniciadas por delitos contra las
personas (aquellos que atentan contra los bienes jurídicos protegidos de la vida de las personas, la
integridad física y la seguridad personal). Ellas representan el 1,5% el total de causas iniciadas. Se
observa un moderado descenso con respecto al año 2023 donde las causas fueron 34 (el 1,6% del
total). En tanto, la cantidad de niños, niñas y adolescentes (NNyA) involucrados en este tipo de causas
aumentó de 48 en 2023 a 64 en 2024.
→ En conclusión a todo, NO reclamarle al menor lo mismo que al adulto.
Conocer al menor para aplicar pena (comprender los contextos, situaciones familiares, etc).
En el caso de los adolescentes en conflicto con la ley penal, la pena no puede ni debe tener un
carácter retributivo o puramente punitivo, como muchas veces ocurre con los adultos. La única
finalidad legítima de la pena es la resocialización, es decir, la reinserción social del joven infractor.
Esto implica que el sistema penal juvenil debe:
a. Reconocer la condición de persona en desarrollo del adolescente.
b. Considerar su capacidad de cambio, su entorno familiar, educativo y comunitario.
c. Apostar por medidas restaurativas, educativas, socio asistenciales, más que por sanciones
privativas de libertad.
MALDONADO 2005
El fallo "Maldonado" de la Corte Suprema de Justicia de la Nación (CSJN) de 2005 es un hito en la
jurisprudencia argentina sobre justicia juvenil. En este caso, se discutió la pena impuesta a un
adolescente que había cometido un delito. La CSJN determinó que la culpabilidad de un menor
debe ser juzgada con menor reproche que la de un adulto, lo que implica una pena menor.
Contexto del caso: Daniel Enrique Maldonado, al momento de cometer el delito, tenía 16 años. Fue
condenado por robo agravado por uso de armas en concurso con homicidio calificado. La Cámara de
Casación Penal le impuso prisión perpetua, pero la CSJN revocó esta sentencia.
Decisión de la CSJN: La CSJN, al analizar el caso, sostuvo que la culpabilidad de los menores debe
ser evaluada con menor severidad que la de los adultos, debido a su menor grado de madurez
emocional. Esta perspectiva se basa en la idea de que los menores están en un proceso de
desarrollo y, por lo tanto, su capacidad de comprender la ilicitud de sus actos y de controlar sus
impulsos es diferente a la de los adultos.
Implicaciones del fallo: El fallo "Maldonado" marcó un cambio en la jurisprudencia argentina,
estableciendo que las penas a menores deben ser menores a las impuestas a adultos por delitos de
igual gravedad. Si bien no especificó una escala penal, sí dejó claro que no se puede aplicar la misma
pena a un menor que a un adulto. Se considera que la aplicación de la escala penal del delito tentado
podría ser una alternativa en estos casos.
La Corte Suprema también analizó la conducta posterior del adolescente, con especial énfasis en lo
referido a su ámbito social. Al respecto consideró que, si bien en una de las salidas transitorias se
habría visto involucrado en actividades delictivas, ello no podía serle reprochado sino se relevaban en
forma paralela las concretas condiciones de contención social en las que desarrollaba su vida (en
especial su medio social) → RELACIÓN CON COSSIO: Lógica jurídica formal - Existencialismo de
Sastre.
“Cuando hablamos de la aplicación del derecho penal a niños, niñas y adolescentes, debemos partir de
que no se les puede reclamar lo mismo que a los adultos. Un fallo fundamental para entender esto es
Maldonado (CSJN, 2005), donde la Corte sostuvo que la pena de prisión perpetua aplicada a un menor
de edad resulta contraria a la Convención. Si bien no especificó una escala penal, sí dejó claro que no
se puede aplicar la misma pena a un menor que a un adulto
Este fallo es clave porque muestra que el único fin legítimo de la pena en adolescentes es la
resocialización, y que cualquier sanción debe tener en cuenta su edad, contexto de vida,
vulnerabilidades, y posibilidad de cambio. La Corte deja claro que imponer una pena perpetua a un
menor significa quitarle toda expectativa de futuro, y por ende, viola sus derechos fundamentales.
El sistema penal juvenil no puede aplicar la misma lógica que al adulto, porque eso implica negar la
idea misma de desarrollo humano. Por eso el profesor dice que es perverso pensar que alguien ‘se
convierte’ en adulto al cumplir 18 años. El derecho debe seguir acompañando el proceso educativo del
joven, incluso si ya fue condenado.”
¿Qué es la Teoría Egológica?
La Teoría Egológica del Derecho es una concepción filosófico-jurídica desarrollada por Carlos
Cossio, que piensa el Derecho desde la conducta humana en interferencia intersubjetiva, es decir,
desde los vínculos reales entre personas. Rompe con el positivismo legalista (como Kelsen) y el
iusnaturalismo abstracto, proponiendo un Derecho viviente, situado y comprometido con la realidad
social.
Fundamentos filosóficos:
- Se inspira en Kant, Husserl, Heidegger y Sartre.
- El Derecho no es una estructura lógica externa, sino un fenómeno existencial, histórico y
situado.
- Integra elementos del existencialismo: el ser humano es libre pero está condicionado por su
historia, contexto y vivencias.
Concepto de Derecho: Para Cossio el objeto del derecho es la conducta humana en interferencia
intersubjetiva. Entiende al derecho como un fenómeno cultural dotado de sentido. Considera al
derecho como vida humana viviente y no vida humana objetivizada; concibe al derecho como una
conducta humana pero no vista desde un plano individual sino en constante interferencia la cual puede
desembocar en un conflicto siendo el derecho el que busca prevenirlo o solucionarlo.
Estructura de la Teoría Egológica
Cossio intenta explicar la egología a través de un sistema de 4 elementos intrasistémicos: la ontología
jurídica, lógica jurídica formal, la lógica trascendental y la axiología, y un elemento que es
perisistemático (que está por fuera) del sistema que es la gnoseología del error.
1. Ontología jurídica
La ontología jurídica en la teoría de Cossio es el punto de partida de todo el sistema. Es el estudio del
objeto del derecho. Cossio investiga la conducta humana viviente jurídica o conducta humana dotada
de sentido. La ontología define el objeto de estudio, que no es un objeto estático sino que está en
constante movimiento de evolución, la conducta humana viviente.
Cossio sostiene que el objeto del derecho no es la norma en sí, sino la conducta humana en
interferencia intersubjetiva, es decir, acciones de personas que se relacionan entre sí dentro de un
contexto social. Esa conducta tiene un sentido cultural, está cargada de significado, y es allí donde
reside el derecho.
Esta visión implica que el derecho no puede pensarse como algo estático ni universal, sino como un
fenómeno viviente, histórico y cambiante, moldeado por factores sociales, económicos y culturales.
Para Cossio, entender el derecho requiere una comprensión empática y situada de la conducta
humana, más que una mera deducción lógica. Por eso, la ontología egológica reemplaza la idea del
derecho como norma objetiva por la de un derecho radicalmente humano y en movimiento.
2. Lógica jurídica formal
La lógica jurídica formal representa la estructura racional del derecho, el modo en que se organizan y
articulan las normas dentro de un sistema.
Para Cossio el derecho no es una suma aritmética, no es suma de elementos que siempre llevan a un
mismo resultado. Al derecho no se lo puede pretender como ciencia exacta, está muy lejos de eso, al
ser cultural siempre va a estar en constante cambio y es imposible que se de una fórmula matemática
en el derecho.
Hay que tener en cuenta lo que son las vivencias del sujeto que lleva a cabo la conducta, por que
no es lo mismo alguien que se cría y educa y pasa su vida en un barrio de bajos recursos con un padre
violento, que delinque, que un pibe que tuvo todos los recursos para formarse etc, no se va a actuar de
la misma manera (existencialismo de Sartre).
- Sartre dice que el ser humano en un momento es libre, pero en sus elecciones siempre está
condicionado, sólo es libre sin condicionamiento.
El existencialismo: Dios no existe, es una doctrina o corriente filosófica que el hombre empieza. La
existencia precede a la esencia ( hay un ser que existe antes de ser definido y es el hombre), el hombre
es libre en un primer momento pero sus elecciones están condicionadas. Cossio subscribe a esto, la
existencia precede a la esencia, el hombre que lleva a cabo la conducta está condicionado por la
crianza, infancia, su familia y que hay un punto donde es libre pero después sus decisiones están
condicionadas.
3. Lógica jurídica trascendental
Cómo interpreta el juez la norma. Se refiere al tipo de conocimiento que produce el juez (o
cualquier operador jurídico) cuando interviene en un caso.
Según Cossio, el juez no se limita a aplicar una norma a un hecho de manera mecánica; más bien,
interpreta y construye el sentido del caso a partir de una experiencia concreta. Esto implica
comprender las vivencias de los sujetos, las circunstancias sociales del conflicto y los valores
implicados.
El juez, en este modelo, no es un espectador pasivo ni un aplicador neutral, sino un protagonista del
fenómeno jurídico. Su tarea es realizar una interpretación situada y responsable, que no ignore el
contexto ni la humanidad de las personas involucradas. Por eso, esta lógica trascendental es clave para
superar la visión formalista del derecho, dando lugar a una práctica jurídica más empática, crítica y
transformadora.
Es el tipo de conocimiento que realiza el operador jurídico al abordar un caso. Se interpreta la
conducta, se busca ampliar o restringir el alcance de los vocablos legales.
● El juez protagonista es aquel que se involucra, que está en contacto con las partes, no un juez
espectador mero intérprete de la norma, si no uno que se involucra con las partes.
El jurista toma de ese cuerpo normativo vigente las normas jurídicas pertinentes y aplicables al caso
concreto. El objeto de la lógica jurídica trascendental es la egología, su investigación es el
comportamiento guiado por el modo de ser propio → La sentencia es la interferencia del juez con las
partes.
Tiempo existencial
Visión del tiempo que va más allá del reloj. Es el tiempo vivido. El tiempo existencial se mide en
vivencias significativas, que integran el pasado, el presente y el futuro en una unidad. Es una
experiencia situada y cargada de sentido: cada persona vive su presente condicionado por su pasado
(por su historia personal, su entorno, sus vivencias) y proyectado hacia su futuro (sus expectativas, sus
posibilidades, sus límites).
En el campo jurídico, Cossio dice que no basta con aplicar la ley de forma automática, porque las
personas viven el tiempo de manera desigual y dramática. Por ejemplo, una persona privada de su
libertad no vive el paso del tiempo igual que alguien que está libre: un año en la cárcel puede sentirse
como una eternidad, dependiendo de las condiciones de encierro, de sus oportunidades, del acceso a la
educación, etc. Esto implica que los tiempos legales (como plazos o penas) deben interpretarse a la
luz de la experiencia vital del sujeto, no sólo como un número de días u horas. Una persona privada
de su libertad está en pleno tiempo existencial.
Supongamos que una persona presa quiere acceder a un beneficio como la libertad condicional, pero
para eso le exigen haber completado el secundario. Si esa persona ni siquiera sabe leer ni escribir,
entonces el requisito formal no toma en cuenta su tiempo existencial: está fuera de su horizonte
inmediato, y por lo tanto, la exigencia es injusta si no se contextualiza. Cossio diría que el juez debe
tener en cuenta la situación real y existencial del condenado: su historia, su entorno, su capacidad
real de transformación.
El tiempo existencial pone en el centro a la persona concreta, y no a un sujeto abstracto e ideal. Nos
recuerda que el derecho no puede tratar igual a los que no están en las mismas condiciones, y que
toda decisión judicial implica interpretar también la experiencia del tiempo que vive el sujeto.
→ ¿Por qué se relaciona con la lógica jurídica trascendental? Porque analiza cómo el juez interpreta y
conoce el caso concreto, y no desde un punto de vista abstracto o mecánico, sino desde la experiencia
vital de los sujetos involucrados. En esta lógica, el juez no debe mirar la norma como algo frío, sino
que tiene que comprender las vivencias de los sujetos, y ahí el tiempo existencial cobra total
relevancia.
Ejemplo: en la etapa de ejecución de pena, cuando el juez debe decidir si concede un beneficio (como
salidas transitorias o libertad asistida), no puede limitarse a los plazos legales. Debe considerar
cómo vivió el tiempo esa persona: ¿tuvo acceso real a educación o trabajo? ¿cómo fue su proceso
interno de transformación? ¿el tiempo en prisión fue vacío o significativo? Todo eso forma parte de la
experiencia temporal existencial que el juez debe comprender e interpretar.
4. Axiología jurídica
La axiología jurídica introduce la dimensión valorativa del derecho, inseparable de su comprensión
y aplicación. Cossio sostiene que toda conducta jurídica está atravesada por valores, porque las
personas actúan en función de lo que consideran justo, deseable o legítimo. Estos sirven para asignarle
un valor a la conducta.
Entre los valores fundamentales se encuentran la solidaridad, la cooperación, el orden, la paz, la
seguridad y el poder, pero también advierte que estos valores pueden deformarse en disvalores como
el ritualismo (exceso de formalismo), la extranjería (exclusión del otro) o la masificación (pérdida de
individualidad).
Ritualismo: Es un desvalor, significa que el orden se ha hecho disvalioso por su formalismo, rigidez y
falta de adecuación de los fines.
Extranjería → Disvalor de solidaridad. NO reconocer al otro como un otro. Ejemplo: no poder
trabajar en administración por tener antecedentes. Si a esto se le suma que la persona es extranjera de
países limítrofes eso se agrava.
Para Cossio, la justicia no es igualdad formal, sino la igualación de los puntos de partida, es decir, dar
más a quienes están en desventaja estructural. El fin debe ser la justicia. La tragedia de la fórmula
clásica «dar a cada uno lo suyo», para Cossio “lo suyo” de la fórmula clásica, es lo que a cada cual le
falta para estar en igualdad de condiciones. Hay que dar más al que está más abajo. Cossío habla de
igualaciones y no de igualdad. La verdadera justicia debe ser la justicia social. En este sentido, la
axiología jurídica es la herramienta que permite evaluar críticamente las normas y las decisiones
judiciales, incorporando una mirada ética que responda a la coexistencia humana y a la realidad social
concreta.
→ La teoría geológica sostiene que no se interpreta la norma sino la conducta humana mediante la ley.
Implica entender que se coexiste con los demás. La axiología jurídica tiene una función clave en la
interpretación y aplicación de las leyes, ya que ofrece una base ética y valorativa que guía a los jueces,
legisladores y abogados en su toma de decisiones.
Valores bilaterales: Toda conducta jurídica tiene dos caras: autonomía (yo) y heteronomía (el otro).
El valor de heteronomía es uno de los valores fundamentales que Carlos Cossio desarrolla dentro de la
axiología jurídica de su Teoría Egológica del Derecho.
En términos generales, heteronomía es lo opuesto a autonomía. Significa que nuestra conducta está
guiada por normas o exigencias externas, es decir, por la “ley del otro”. Pero Cossio no lo plantea
como algo negativo. Para él, en una vida en sociedad, no puede existir sólo la autonomía individual
(hacer lo que uno quiere): debe haber también heteronomía, o sea, el reconocimiento de límites y
reglas que permiten la convivencia con los demás. Vivir en sociedad implica aceptar ciertos límites:
no podemos actuar sin considerar a los demás. La heteronomía no es obediencia ciega, sino
reconocimiento del otro como sujeto que también tiene derechos
Cossio desarrolla seis valores bilaterales de la coexistencia, organizados en tres niveles (mundo –
persona – sociedad), y en cada uno hay un valor de autonomía y uno de heteronomía. Es decir, en la
vida en común, siempre hay un juego entre lo que uno decide por sí mismo (autonomía) y lo que debe
respetar del otro (heteronomía).
5. Gnoseología del error (elemento perisistemático)
Es la reflexión sobre el conocimiento del derecho, es decir: ¿Cómo conocemos el derecho? ¿Cómo
interpretamos el fenómeno jurídico? ¿Estamos viendo la realidad o una ideología disfrazada de
objetividad?
La gnoseología del error dice que el conocimiento jurídico está atravesado por ideologías, que son
formas de falsa conciencia: sistemas de pensamiento que pretenden ser neutros, científicos, objetivos,
pero en realidad ocultan intereses de clase, económicos, religiosos, políticos, etc.
La Gnoseología del Error concierne a la conciencia que el jurista tiene de su propia ciencia, y,
especialmente, a los errores de conocimiento que se producen cuando se confunde el saber jurídico
con discursos ideológicos.
Para Cossio, la ideología es una falsa conciencia: un conjunto de ideas que se presentan como
neutrales, técnicas o científicas, pero que en realidad ocultan intereses de clase y reproducen
relaciones de poder. En este sentido, las normas y sentencias pueden parecer objetivas, cuando en
realidad responden a estructuras de dominación.
El juez espectador es el que aplica la norma y disfraza su decisión judicial de tecnicismo. La
gnoseología del error atraviesa a todos los otros elementos. La gnoseología del error invita al jurista a
desenmascarar esas ideologías y a construir una ciencia del derecho que sea crítica, honesta y
transformadora, comprometida con la justicia social.
Ideología: Para Cossio la ideología constituye un fenómeno de conciencia falsa encubierta bajo el
ropaje del conocimiento científico. La ideología siempre favorece a alguien como grupo de poder y se
hace visible a partir de sus resultados sociales en la medida en que quedan favorecidos los intereses de
dominación que la promueven.
→ Las normas esconden la ideología, están cargadas de ellas, cargadas de ideología capitalista que
viene a defender intereses económicos. La importancia está en que las ideologías fundamentan
sentencias, redactan leyes, se enseña en la universidad y se encauza en la vida cotidiana, académica y
jurídica. Siempre favorece políticamente a alguien como grupo de poder y se hace visible a partir de
sus resultados sociales, es decir en la medida en que quedan favorecidos los intereses de dominación
que la promueven.
Una ideología va a ser cualquier idea que se presente con verdad absoluta, pero que esté alejado de
cualquier verdad absoluta. La ideología es puro discurso, nunca va a hacer pie en la realidad. Es una
forma de ocultación del fenómeno; va a hablar de cualquier cosa, menos del fenómeno que se
pretende ocultar → Este fenómeno son los intereses de los centros de poder. Cossio identifica que
estas ideologías no flotan en el aire: tienen autores, sostenedores y beneficiarios, que son los llamados
centros de poder.
Para Cossio, los centros de poder son las instituciones o estructuras que imponen su visión del mundo
y que influyen o determinan las decisiones jurídicas sin que esto se haga explícito. Cossio identifica
cuatro grandes centros de poder ideológico que influyen en el derecho en Argentina:
1. El capitalismo internacional: los grandes intereses económicos globales que imponen un
modelo social y jurídico que protege la propiedad, los contratos, el libre mercado, etc.
2. La Iglesia Católica: como institución que históricamente ha influido en los valores y las
normas jurídicas, sobre todo en temas de familia, educación, moral sexual, etc.
3. Las Fuerzas Armadas: que durante mucho tiempo intervinieron en la vida política y jurídica
de los países latinoamericanos, promoviendo un orden conservador y autoritario.
4. Los medios de comunicación: que difunden los valores e intereses de los sectores
dominantes y moldean la opinión pública (esto es más debatido, pero Cossio ya anticipaba su
rol ideológico). Medio para llegar a las masas.
→ ¿Cuál es el peligro? Que estos centros de poder presenten su ideología como si fuera “la verdad” o
“el sentido común”, y que los jueces u operadores jurídicos la apliquen sin darse cuenta o sin
cuestionarla. Cossio dice que esa es una falsa conciencia, una forma de error científico: el derecho se
cree neutral, técnico y puro, pero en realidad reproduce intereses de clase.
¿Qué es la “problemática hermenéutica”?
La hermenéutica es la teoría de la interpretación. En el ámbito jurídico, se refiere a cómo los jueces y
operadores interpretan el Derecho: cómo entienden las leyes, cómo las aplican a los hechos, y qué
sentido le dan a los textos jurídicos. La problemática hermenéutica surge cuando se cree que
interpretar el derecho es una tarea automática y mecánica, como si bastara con leer la norma y aplicar
su contenido sin mirar el contexto del caso. Esto lleva a decisiones despersonalizadas, frías y
desconectadas de la realidad.
Cossio critica el formalismo jurídico y la idea de que el juez es un mero aplicador de normas, como si
no pensara ni sintiera. Según él, ese modelo oculta la ideología detrás de la supuesta neutralidad del
derecho, ignora las circunstancias concretas de las personas, y hace de la sentencia un acto técnico, no
humano ni comprometido.
¿Cuál es su respuesta? Cossio propone que el juez no interpreta textos, sino conductas humanas en
conflicto, y que lo hace mediante la ley, no a través de la ley como un fin en sí mismo.
Ejemplo. Uno de los casos que se suele citar es el de un hombre que robó comida por hambre. El juez
que aplica la ley de hurto sin más estaría haciendo una interpretación formalista. El juez que entiende
la situación, el hambre, la marginación, interpreta la conducta humana desde su contexto, y puede
aplicar el derecho de forma justa, incluso absolviendo al acusado.
Relación entre la Teoría Egológica y el Derecho Penal Juvenil
1. Cossio y el derecho como conducta humana viviente:
Carlos Cossio propone una ruptura radical con las teorías clásicas del Derecho que lo entienden como
un sistema de normas abstractas, frías y cerradas. Para él, el Derecho no es un conjunto de reglas
estáticas, sino una manifestación concreta de la vida humana, un fenómeno existencial y cultural,
expresado en conductas humanas que se interfieren unas con otras en el entramado social.
Esto significa que el objeto del Derecho no es la norma en sí, ni su texto, sino la conducta humana
significativa, situada en un tiempo, lugar y contexto determinado. En otras palabras: el Derecho es
vida humana viviente.
¿Cómo se aplica esta idea al Derecho Penal Juvenil? Cuando hablamos de menores en conflicto con la
ley penal, Cossio nos obliga a corrernos de una mirada legalista y descontextualizada. No alcanza con
aplicar mecánicamente la Ley 22.278 o cualquier norma penal: 👉 Lo que importa es comprender al
joven como un sujeto en construcción, cuya conducta debe leerse desde su entorno social, familiar,
emocional y cultural. En esta visión, la conducta del joven infractor es una manifestación de su
existencia concreta, y el Derecho tiene el deber de interferir en esa conducta no para castigarla
automáticamente, sino para transformarla.
Ejemplo práctico egológico: Para un enfoque clásico, un juez podría ver un robo cometido por un
joven de 16 años y dictar una pena “conforme a la ley”. En cambio, para la egología, ese juez debe
preguntarse: ¿Qué significa esta conducta? ¿De dónde viene? ¿Qué valores y qué contexto la
condicionan? ¿Qué respuesta jurídica concreta puede reconstruir ese camino vital sin negarle el
futuro?
2. Tiempo Existencial
La noción de tiempo existencial en la teoría egológica de Carlos Cossio es central para entender al ser
humano no como algo fijo y estático, sino como un ser en construcción, atravesado por su historia, su
presente y su proyección hacia el futuro. Es decir, no se trata solo de un “tiempo cronológico” (la edad
medida por el calendario), sino de un tiempo vivido: un tiempo cargado de experiencias,
oportunidades, frustraciones y posibilidades de transformación.
En el caso de los menores en conflicto con la ley penal, el tiempo existencial es especialmente
relevante:
- En primer lugar, están en una etapa de formación personal e identitaria: El menor no es una
persona “cerrada”, completamente formada, sino que todavía está construyéndose. Sus
decisiones no son plenamente autónomas y están profundamente influidas por su entorno: la
familia, la escuela, el barrio, la violencia estructural, etc. El derecho no puede exigirles
responsabilidad como a un adulto, sin antes comprender sus vivencias.
- En segundo lugar, privar a un menor de libertad de forma prolongada niega su posibilidad de
transformación. Cuando se impone una pena larga o una perpetua, se está ignorando ese
tiempo existencial del menor, es decir, su posibilidad de cambiar, reinsertarse, madurar,
encontrar otras formas de vida. Como sostuvo la Corte Suprema en el caso Maldonado,
aplicar una pena perpetua a un joven de 16 o 17 años anula cualquier proyecto de vida futuro,
porque lo condena desde su historia sin darle oportunidad de escribir otra.
¿Cómo se aplica esto en la práctica? Al dictar una sentencia, el juez debe valorar el tiempo existencial
del menor: su historia personal, sus condiciones de vida, su entorno afectivo, su escolarización, sus
proyectos, sus vínculos. Las medidas deben respetar su etapa vital y no congelarlo en el momento del
delito. El enfoque debe ser resocializador, educativo, no punitivo ni vengativo. El tiempo existencial
también implica que el paso del tiempo puede modificar al joven, por lo que es importante evaluar
periódicamente su situación (ej.: al momento de cumplir los 18, art. 4 Ley 22.278), evitando una
evaluación rígida o meramente cronológica.
3. Lógica jurídica trascendental - Existencialismo
Hay que tener en cuenta lo que son las vivencias del sujeto que lleva a cabo la conducta, por que
no es lo mismo alguien que se cría y educa y pasa su vida en un barrio de bajos recursos con un padre
violento, que delinque, que un pibe que tuvo todos los recursos para formarse etc, no se va a actuar de
la misma manera (existencialismo de Sartre).
- Sartre dice que el ser humano en un momento es libre, pero en sus elecciones siempre está
condicionado, sólo es libre sin condicionamiento.
¿Cómo se vincula esto con los menores? Los menores no son sujetos completamente autónomos. Son
personas en formación, condicionados estructuralmente por: La pobreza, La violencia familiar, El
abandono estatal, El sistema educativo, El entorno social
Desde la perspectiva existencialista (y egológica), no se puede juzgar a un menor del mismo modo
que a un adulto. ¿Por qué? Porque sus elecciones no son totalmente libres. Están profundamente
determinadas por circunstancias previas que lo limitan.
Entonces, un joven que roba no es simplemente un “delincuente”, sino alguien que está actuando
dentro de un marco vital que debe ser comprendido, no solo castigado. El juez, desde una mirada
egológica-existencial, no puede ser un espectador, sino que debe ser un protagonista que
interviene para transformar, comprendiendo esa existencia en su totalidad. Cómo interpreta el
juez la norma. Se refiere al tipo de conocimiento que produce el juez (o cualquier operador jurídico)
cuando interviene en un caso. Según Cossio, el juez no se limita a aplicar una norma a un hecho de
manera mecánica; más bien, interpreta y construye el sentido del caso a partir de una experiencia
concreta. Esto implica comprender las vivencias de los sujetos, las circunstancias sociales del
conflicto y los valores implicados.