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Tema 5 Educación

El documento aborda el papel crucial de la familia en el desarrollo y socialización de los niños, destacando la interacción bidireccional entre padres e hijos. Se exploran las redes de apoyo familiar y comunitario, así como los estilos educativos parentales que influyen en el crecimiento infantil. Además, se discuten las necesidades básicas de la infancia y la importancia de un entorno educativo positivo para fomentar el bienestar y la autonomía de los menores.

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Tema 5 Educación

El documento aborda el papel crucial de la familia en el desarrollo y socialización de los niños, destacando la interacción bidireccional entre padres e hijos. Se exploran las redes de apoyo familiar y comunitario, así como los estilos educativos parentales que influyen en el crecimiento infantil. Además, se discuten las necesidades básicas de la infancia y la importancia de un entorno educativo positivo para fomentar el bienestar y la autonomía de los menores.

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TEMA 5 – EL PAPEL DE LA FAMILIA EN LA ESCUELA

TEMA 5 – EL PAPEL DE LA FAMILIA EN LA ESUCELA. LA FAMILIA


COMO CONTEXTO EDUCATIVO.

1. INTRODUCCIÓN

En la psicología hay un gran consenso en que el desarrollo y el comportamiento humano no pueden


entenderse sin tener en cuenta entornos o contextos sociales, pues la naturaleza social de la persona es
innegable. Nuestro desarrollo social y personal depende en buena parte de la calidad de esos grupos, de la
forma en que la inclusión en diversos entornos sociales ofrece diferentes posibilidades de desarrollo.

De todos los contextos en los que participamos, la familia es uno de los más significativos, y el más
determinante en el desarrollo y socialización de los niños.

Los psicólogos evolutivos tienen un gran interés por el estudio de la familia desde la perspectiva del
desarrollo y educación, estudiando el contexto familiar como principal entorno en el que los niños crecen.

Según Palacios (1999), la familia no es solo un contexto de desarrollo y socialización para los hijos, sino
que para los padres supone también un lugar de crecimiento y realización personal. Tanto los padres como
los hijos participan mutuamente en sus procesos de crecimiento.

Las capacidades, compromisos y tareas evolutivas son diferentes para cada uno, pero las relaciones entre
ambos tienen un carácter bidireccional (Bronfenbrenner, 1979), lo que significa que la realidad psicológica
y social de cada miembro de la familia afecta a todos los demás → microsistema familiar.

Así, el estudio de la persona se hace inseparable del contexto en el que se encuentra y al revés → no es
posible acercarse al estudio de un determinado contexto sin incluir a sus integrantes.

2. FAMILIA Y COMUNIDAD. EL ENFOQUE ECOLÓGICO -SISTÉMICO

2.1. INTRODUCCIÓN

Las relaciones en una comunidad se construyen a partir de la interacción diaria entre individuos y familia, lo
que influye en su desarrollo y bienestar. Existen 3 tipos de redes que fortalecen a las familias:

1. Primarias: relaciones cercanas dentro de la familia y con amigos, que brindan apoyo y protección
en situaciones de crisis.
2. Secundarias: lazos comunitarios de ayuda mutua y cooperación, que permiten a las familias
integrarse en procesos comunitarios y defender sus derechos.
3. Institucionales: servicios y apoyos ofrecidos por instituciones, cuyo aprovechamiento depende de
la capacidad de acceso de las familias.

La familia y la comunidad tienen un papel clave en el desarrollo infantil. Cuando las escuelas fomentan la
participación de los padres, los niños se benefician, ya que una red sólida de apoyo entre familia, comunidad
y educadores impulsa su aprendizaje y crecimiento (Bronfenbrenner, 1989).

2.2. LA TEORÍA ECOLÓGICO-SISTÉMICA

El enfoque ecológico-sistémico es el más completo para entender la evolución educativa de la familia


(Bronfenbrenner, 1987). Considera a la familia como un sistema abierto, en constante transformación,
compuesto por subsistemas estables (conyugal, fraterno, parento-filial) y temporales (según edad, sexo e
intereses).
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TEMA 5 – EL PAPEL DE LA FAMILIA EN LA ESCUELA

Tanto la familia como el individuo forman parte de un suprasistema más amplio (barrio, comunidad y
sociedad), con interacciones dinámicas que también incluyen el sistema educativo y los recursos
comunitarios (Lerner et al., 2002).

La teoría ecológica de Bronfenbrenner explica cómo los entornos influyen en el desarrollo humano a través
de 4 niveles interdependientes:

1. Microsistema: entorno inmediato del individuo (familia, escuela, grupo de juego).


2. Mesosistema: relaciones entre microsistemas (ej: la interacción entre familia y escuela).
3. Exosistema: entornos que afectan indirectamente al individuo, como el trabajo de los padres o los
servicios sociales.
4. Macrosistema: influencias históricas, sociales, políticas y culturales que afectan a todos los
sistemas anteriores. Las diferencias culturales pueden generar tensiones en las familias migrantes,
ya que las expectativas del nuevo entorno pueden ser difíciles de asimilar.

3. EDUCACIÓN FAMILIAR

3.1. ESTILOS EDUCATIVOS PARENTALES

Los estilos educativos parentales influyen en el desarrollo social y la personalidad del niño. Se basan en 4
dimensiones:

1. Control: se ejerce mediante normas y disciplina, utilizando 3 técnicas:


. Afirmación de poder (castigos/amenazas)
. Retirada de afecto/atención (expresión de desaprobación sin castigo físico)
. Inducción (explicaciones y razonamiento sobre la conducta)
2. Exigencia de madurez:
. Pueden motivar a sus hijos a desarrollar su máximo potencial (social, intelectual o
emocional), hacen hincapié en que sean autónomos y tomen decisiones por si mismos.
. No plantean retos al niño y suelen subestimar sus competencias, creyendo que no será
capaz de realizar una tarea.
3. Comunicación:
. Padres comunicativos: explican las razones de las normas y escuchan a sus hijos y sus
razones, e incluso pueden llegar a modificar su comportamiento como consecuencia de los
razonamientos del hijo.
. Padres poco comunicativos: no preguntan opinión de sus hijos y no les explican las normas
que les imponen. Otras veces, en vez de razones directamente con ellos, acceden sin más
a sus llantos o quejas, o utilizan la técnica de la distracción.

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TEMA 5 – EL PAPEL DE LA FAMILIA EN LA ESCUELA

4. Afectividad:
. Padres afectuosos: expresan interés y afecto por su bienestar, estando pendientes a su
estado emocional e interesándose por sus deseos y preocupaciones. Asimismo, expresan
orgullo y alegría ante sus logros.
. Padres no afectuosos: muestran hostilidad y/o rechazo por su hijo y no manifiestan interés
por él y por su bienestar.

Para el niño no es lo mismo que su padre le exija ciertas cosas en un clima afectuoso a que le exija lo mismo,
pero en un clima hostil, sin afecto.

Teniendo en cuenta estas 4 dimensiones, se diferencian 4 tipos de


estilos educativos paternos:

• Estilo autoritario
• Estimulo permisivo
• Estilo democrático
• Estilo negligente

El modelo de Musitu y García (2001) propone 2 dimensiones:


implicación/aceptación y coerción/imposición, dando lugar a 4 estilos:

• Autorizativo: alta implicación y alta coerción. Padres


dialogantes, pero con control.
Suelen mostrar agrado a sus hijos cuando se comportan
adecuadamente, son buenos comunicadores y fomentan el
dialogo, respetan y escuchan a sus hijos. Pero si se comporta
de forma incorrecta
• Autoritario: baja implicación y alta coerción. Padres exigentes sin afecto.
Son muy exigentes con sus hijos y muy poco atentos a sus necesidades y deseos. La comunicación
es mínima, unilateral (por los padres) y se expresa en forma de demandas. Valoran la obediencia e
intentan modelar, controlar y evaluar la conducta y actitudes del hijo. Son generalmente
indiferentes a las demandas de los hijos de apoyo y atención.
• Indulgente: alta implicación y baja coerción. Padres comunicativos sin imposición. Son tan
comunicativos como los padres autorizativos, pero cuando el hijo se comporta de manera incorrecta
no suelen utilizar coerción e imposición. Utilizan el dialogo y razonamiento para establecer límites
a la conducta.
• Negligente: baja implicación y baja coerción. Padres indiferentes, sin afecto ni normas. Prima la
escasez de afecto y limites, otorgan demasiada independencia tanto en aspectos materiales como
afectivos. Apenas supervisan la conducta, no interactúan ni dialogan, son poco afectivos y poco
implicados en su educación.

Todas las familias comparten rasgos de los estilos parentales, aunque pueden variar según las
circunstancias, necesidades, estado de ánimo y etapa evolutiva del hijo. Las tipologías son simplificaciones
y no existen familias "prototipo", pero las conductas y normas permiten aproximarlas a un estilo
predominante. Los estilos parentales muestran coherencia en el tiempo (Molpeceres, 1991; Musitu y Lila,
1993), y, pese a las diferentes denominaciones, tienen elementos comunes que sugieren una generalidad
transcultural en las dimensiones disciplinares (Blatny y cols., 2005; Musitu, Román y Gracia, 1988; Musitu
y cols., 2001).

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TEMA 5 – EL PAPEL DE LA FAMILIA EN LA ESCUELA

4. NECESIDADES DE LA INFANCIA Y ELEMENTOS PROMOTORES DEL DESARROLLO

4.1. RECORRIDO HISTÓRICO DERECHOS DE LA INFANCIA

En 1924, tras la Primera Guerra Mundial, se aprobó la Declaración de Ginebra sobre los Derechos del Niño,
redactada por Eglantyne Jebb. Este documento establecía deberes de los adultos hacia los niños, como
alimentarlos, protegerlos y educarlos.

En 1946, se creó UNICEF para asistir a la infancia afectada por la guerra.

En 1948, la Declaración Universal de Derechos Humanos reconoció el derecho de madres y niños a cuidados
especiales.

En 1959, la ONU aprobó la Declaración de los Derechos del Niño, otorgando derechos como educación y
salud.

Finalmente, en 1989 se adoptó la Convención sobre los Derechos del Niño, reconociendo a los niños como
agentes sociales con derechos plenos. España ratificó esta convención en 1990.

4.2. LAS NECESIDADES DE LA INFANCIA

Félix López Sánchez (2008) propone una clasificación de las necesidades infantiles que sirve como marco
teórico universal y es utilizado por las administraciones públicas para diagnosticar posibles casos de
maltrato infantil. Este modelo identifica las necesidades básicas de los niños y niñas, cuya falta de cobertura
puede implicar situaciones de riesgo. Además, proporciona herramientas para prevenir el maltrato,
promoviendo el bienestar infantil como derecho fundamental y orientando intervenciones hacia un trato
positivo y preventivo.

¿Qué es aquello que necesitan para crecer? Se plantean como un


mínimo y su falta de cobertura supondrá la existencia de algún tipo
de maltrato. López Sánchez (1995; 2008) diferencia las siguientes
necesidades.

NECESIDADES DE CARÁCTER FÍSICO -BÁSICAS

Las necesidades físico-biológicas de los niños, según Félix López Sánchez (2008), son esenciales para
garantizar su desarrollo y bienestar. Estas incluyen alimentación, higiene, sueño, actividad física, salud,
protección frente a riesgos y un ambiente ecológico adecuado. Su carencia puede derivar en maltrato físico
activo o negligencia física, afectando directamente la vida, el desarrollo orgánico y el bienestar de los
menores.

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TEMA 5 – EL PAPEL DE LA FAMILIA EN LA ESCUELA

NECESIDADES COGNITIVAS

Las necesidades relacionadas con el desarrollo del cerebro y el sistema nervioso incluyen la estimulación
sensorial, la exploración física y social, la escolarización, la comprensión de la realidad física y social, y la
protección frente a riesgos imaginarios (López Sánchez, 2008). Estas necesidades son esenciales para
adquirir cultura, habilidades laborales, conocimientos sociales y reglas comunitarias, así como para
interpretar el sentido de la vida. Su carencia puede derivar en maltrato físico activo, negligencia física o
maltrato emocional, tanto activo como por negligencia.

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TEMA 5 – EL PAPEL DE LA FAMILIA EN LA ESCUELA

NECESIDADES EMOCIONALES Y SOCIALES

Hacen referencia a lo que necesitamos emocionalmente y socialmente para sentirnos bien, tener bienestar
y desarrollarnos bien; también para relacionarnos adecuadamente con los demás. Dentro de estas podemos
diferenciar:

• afectivas (seguridad emocional, red de relaciones sociales, participación y autonomía progresiva)


• sexuales

La falta de cobertura de estas necesidades nos llevaría al maltrato emocional activo y a la negligencia
emocional. El abuso sexual también está relacionado con este tipo de necesidades.

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TEMA 5 – EL PAPEL DE LA FAMILIA EN LA ESCUELA

4.3. ELEMENTOS PROMOTORES DEL DESARROLLO

Es esencial cubrir las necesidades básicas de los menores para garantizar su desarrollo óptimo, tanto en el
hogar como en los centros educativos. Desde la psicología y la educación positiva, se busca no solo
promover el desarrollo infantil, sino también capacitar a los niños y niñas para que sean agentes activos de
su propio crecimiento. Esto implica trabajar en factores que los hagan menos vulnerables a riesgos y más
capaces de resolver problemas, logrando su bienestar y autonomía.

Los centros educativos, tanto formales como no formales, deben incorporar estas variables en su currículo
o programación individual. Las áreas clave que se pueden fomentar son:

• Área social: Promover relaciones saludables con iguales y adultos, fortaleciendo habilidades de
interacción y cooperación.
• Área moral: Enseñar valores éticos y normas sociales que guíen su comportamiento.
• Área cognitiva: Estimular el aprendizaje, la curiosidad y el pensamiento crítico para interpretar el
mundo.
• Área de desarrollo personal: Fomentar la autonomía, autoestima y capacidad de tomar decisiones.
• Área emocional: Proveer seguridad emocional, apoyo afectivo y herramientas para gestionar
emociones.

Estas áreas contribuyen a formar individuos resilientes y autónomos, capaces de enfrentar desafíos y
alcanzar su bienestar integral.

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TEMA 5 – EL PAPEL DE LA FAMILIA EN LA ESCUELA

El modelo propuesto por el Search Institute (Scales, Benson, Leffert y Blyth, 2000) identifica recursos clave
para garantizar un desarrollo saludable y positivo en niños y jóvenes, centrado en sus potencialidades. Estos
recursos se dividen en dos categorías principales:

Recursos o activos externos:

• Relaciones con otros adultos: Apoyo de adultos significativos fuera del núcleo familiar, como
educadores o monitores.
• Clima escolar positivo: Una escuela que ofrezca un entorno afectuoso y estimulante.
• Implicación de las familias: Participación activa de las familias en la vida escolar.
• Seguridad: Sentimiento de protección en la escuela, familia y comunidad.
• Límites claros: Normas escolares justas y bien definidas.
• Modelos adultos responsables: Ejemplo positivo de educadores, entrenadores u otros adultos.
• Influencia positiva de los iguales: Amistades responsables que fomenten conductas positivas.
• Altas expectativas: Familia y profesores que motiven al menor a dar lo mejor de sí.

Recursos o activos internos:

• Motivación de logro y compromiso escolar: Impulso para aprender y comprometerse con sus
estudios.
• Realización de tareas escolares: Dedicación al trabajo académico según la edad.
• Vinculación con la escuela: Sentido de pertenencia y preocupación por el entorno escolar.
• Lectura por placer: Hábito de leer como actividad recreativa.

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TEMA 5 – EL PAPEL DE LA FAMILIA EN LA ESCUELA

Impacto del modelo

Trabajar estas áreas contribuye a crear centros educativos con un clima social positivo, que no solo mejoran
los resultados académicos, sociales y de salud, sino que también actúan como factores protectores del
desarrollo infantil. Un entorno escolar seguro, afectuoso y estimulante fomenta la resiliencia, el bienestar y
el éxito integral de los estudiantes.

5. DIFICULTADES Y SITUACIONES DE RIESGO EN EL CONTEXTO FAMILIAR

La mayoría de las familias ofrecen un entorno de confianza y seguridad emocional que favorece el desarrollo
infantil, pero los cambios sociales actuales pueden dificultar la convivencia y la capacidad de los padres para
satisfacer las necesidades educativas de sus hijos. Estas dificultades pueden derivar en situaciones de riesgo
para los menores, especialmente aquellas relacionadas con desadaptación social por causas familiares.

El maltrato infantil, como máxima expresión de desprotección, es un problema social y de salud


significativo. Aunque su estudio comenzó en Estados Unidos en los años 60 y en España en los 80, aún no
se cuenta con datos precisos sobre su incidencia, factores predisponentes, formas de detección o
tratamiento. Esto dificulta la implementación de políticas efectivas para la protección infantil.

A la hora de definir los tipos de malos tratos hay que tener en cuenta que el maltrato infantil no es un
fenómeno homogéneo ni un hecho aislado, sino un proceso que viene determinado por la interacción de
múltiples factores difíciles de determinar cuanti y cualitativamente (multicausalidad). Los diferentes tipos
son heterogéneos en su etiología, secuelas y tratamiento. Este proceso que se produce en la interacción
familiar conlleva:

- Escasez de episodios positivos, similar al abandono.


- Alta frecuencia de conductas coercitivas (castigo físico, críticas constantes, amenazas).
- Tendencia a repetirse crónicamente y agravarse.

Para abordar este problema, es esencial recopilar datos reales sobre los casos existentes y promover
políticas basadas en evidencia que garanticen la protección y el bienestar infantil.

5.1. TIPOS DE MALOS TRATOS EN LA INFANCIA

Aunque no existe un acuerdo unánime a la hora de clasificar los distintos tipos de malos tratos,
generalmente se concretan en 5 categorías:

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TEMA 5 – EL PAPEL DE LA FAMILIA EN LA ESCUELA

1. Maltrato físico activo: cualquier acción, no accidental, producida por un adulto encargado de cuidar
al niño, que le produce daño físico o que le sitúa en alto riesgo de padecerlo. Es el más fácil de
detectar.
2. Negligencia o abandono físico: persistente falta de atención a las necesidades físicas del niño
(alimentación, higiene, cuidados médicos, protección ante posibles accidentes...) parte de los
adultos encargados de su cuidado. Tiene repercusiones psicológicas y somáticas (corporales,
materiales) específicas.
3. Maltrato emocional activo: cualquier acción, no accidental, realizada por un adulto encargado de
cuidar al niño, de naturaleza psicológicamente destructiva y que deteriora gravemente su desarrollo
psicológico o que representa un grave riesgo para ello (hostilidad y rechazo crónicos, corrupción,
aterrorizar al niño o impedir activamente su integración en situaciones necesarias para su
desarrollo).
4. Negligencia o abandono emocional: persistente falta de atención a las necesidades psicológicas
del niño (seguridad, afecto, interacción...) por parte de los adultos encargados de su cuidado.
Incluye: la falta continuada de disponibilidad psicológica e interés hacia el niño, la ausencia
generalizada de interacciones iniciadas por el adulto, la falta repetida de respuesta a las conductas
iniciadas por el niño, el permiso tácito de conductas dañinas (delincuencia, consumo de drogas).
5. Abuso sexual: cualquier acción sexual que implica a un menor de edad mediante el uso de la
intimidación, de la fuerza o de otro tipo de manipulaciones, que transgrede los tabúes sociales y/o
las normas legales. Incluye, aunque no se limita a ello, estimulación sexual, violación, incesto, así
como cualquier tipo de explotación sexual (prostitución, pornografía...).

A demás de estos 5 tipos, hay autores que incluyen las siguientes situaciones o tipologías:

1. Maltrato prenatal: Incluye el consumo de drogas/alcohol durante el embarazo, causando bajo peso,
anomalías neurológicas o dependencia física en el bebé. También abarca condiciones evitables
como mala alimentación, exceso de trabajo físico, enfermedades no tratadas o falta de seguimiento
médico.
2. Síndrome de Munchausen por poderes: Los cuidadores o padres someten al menor a exámenes o
ingresos hospitalarios innecesarios, inventando síntomas o provocándolos activamente (ej.:
administrar sustancias tóxicas).
3. Incapacidad parental para controlar conductas: Los cuidadores muestran incapacidad para
manejar el comportamiento del menor, generando desadaptación social o conflictos graves.
4. Corrupción:
. Explotación sexual: Uso del menor en prostitución/pornografía para beneficio económico
o de otro tipo.
. Inducción a la delincuencia: Fomento de conductas antisociales o desviadas (agresividad,
consumo de drogas) que impiden el desarrollo e integración social del niño o joven.
También el uso del menor para cometer delitos (tráfico de drogas, robos).
5. Explotación laboral: niño o joven con carácter obligatorio la realización continuada de trabajos
(domésticos o no) que:
. exceden los límites de lo habitual
. deberían ser realizados por adultos
. interfieren de manera clara en las actividades y necesidades sociales y/o escolares de la
niña, niño o joven
. son asignadas al niño con el objetivo fundamental de obtener un beneficio económico o
similar para la madre, padre, responsables legales o la estructura familiar.

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TEMA 5 – EL PAPEL DE LA FAMILIA EN LA ESCUELA

Resulta muy difícil estimar la frecuencia con que se produce el maltrato infantil. Puesto que la mayoría de
los casos no son detectados y el detectarlos depende entre otros aspectos de:

- La forma de conceptualizarlo
- El límite a partir de cual se considera que existe maltrato
- El tipo de información disponible (denuncias, casos registrados por los servicios sociales...
- El año y el contexto cultural al que se refieren los datos.

La mayoría de las investigaciones reflejan que los tipos de maltrato pocas veces se observan de forma
aislada. El maltrato emocional acompaña casi siempre a otras formas de maltrato. La frecuencia del maltrato
pasivo o negligencia es muy superior a la del maltrato activo; y en la mayoría de los casos incluidos dentro
de esta última categoría se incluye también aquella.

5.2. MODELOS PARA LA EXPLICACIÓN DEL MALTRATO

Los estudios sobre maltrato infantil priorizan comprender sus causas y responsables, aunque ningún modelo
ofrece una explicación completa. Aracena et al. (2005) recopilan los siguientes enfoques teóricos, útiles para
identificar indicadores en distintos ámbitos:

MODELO DE APEGO (BOWLBY)

Destaca la importancia del vínculo seguro con cuidadores para generar confianza emocional, base para
afrontar problemas y relaciones sociales. La falta de este apego predispone a dificultades emocionales y
conductuales.

MODELO PSICOLÓGICO-PSIQUIÁTRICO

Analiza rasgos psicológicos del agresor, aunque solo el 10-15% presenta trastornos graves (esquizofrenia,
psicosis). Esto subraya la necesidad de abordar la salud mental sin reducir el maltrato únicamente a
patologías.

MODELO PSICOSOCIAL

Los modelos psicosociales analizan cómo la familia de origen influye en las dinámicas de maltrato en la
familia actual. Aunque crecer en un entorno maltratador aumenta el riesgo de reproducción de estas
conductas, no es determinante:

• Datos variables: Algunos estudios reportan hasta un 56% de transmisión intergeneracional


(Aracena et al., 2005), pero la mayoría apunta a un 20-30%].

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TEMA 5 – EL PAPEL DE LA FAMILIA EN LA ESCUELA

• No inevitable: La mayoría de las víctimas de maltrato infantil no maltratan a sus hijos, y el maltrato
también ocurre en personas sin antecedentes de abuso.

• Relación probabilística: Las experiencias infantiles incrementan el riesgo, pero no son una causa
necesaria. Los padres tienden a repetir estrategias educativas aprendidas, aunque estudios como
el de Gómez Pérez y De Paúl (2003) indican que el historial de maltrato físico no predice
significativamente una actitud maltratadora.

La transmisión del maltrato opera como factor de riesgo, no como destino, mediado por la imitación de
patrones educativos y la interacción con otros elementos contextuales.

MODELO SOCIOCULTURAL

Desde la perspectiva de este modelo se analizan y estudian los factores culturales, económicos y sociales
que podrían propiciar que el maltrato se diera. Considera factores como estrés económico, normas culturales
que aprueban castigos físicos (ej.: "cachetes") y desigualdades sociales como desencadenantes.

También, hay modelos sociales y culturales establecidos sobre las técnicas de disciplina familiares, o cómo
castigar o premiar según las actitudes de los niños y niñas. Dar cachetes aún está bien visto en determinadas
zonas o regiones en las que el uso de la violencia en determinados casos es una aprobación cultural (Belsky
et al., 2009).

MODELO DE VULNERABILIDAD DEL NIÑO

Niños con discapacidades, TEA, hiperactividad o temperamento difícil son más susceptibles, aunque no
siempre víctimas. Su condición los expone a mayor riesgo.

MODELO ECOLÓGICO (BELSKY)

Se considera a Belsky el principal elaborador de las principales propuestas teóricas del modelo ecológico.
Estas serían (Belsky, 1980):

- El maltrato infantil está determinado por la interacción de factores que actúan sobre las personas,
la familia, la comunidad y la cultura en la que los niños y niñas están inmersos.
- Estos factores son múltiples y se activan unos a otros.
- Los factores se animan y activan unos a otros, pero en ocasiones son más aparentes que reales.

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TEMA 5 – EL PAPEL DE LA FAMILIA EN LA ESCUELA

MODELO TRANSACCIONAL

Aracena et al. (2005) y Morales y Costa (1997), siguiendo a Cicchetti y Rizley, organizan los factores en dos
dimensiones clave:

1. Dimensión temporal
. Factores permanentes: Características estables que influyen en el riesgo (ej.:
psicopatología parental, discapacidad del niño, aislamiento social).
. Factores transitorios: Situaciones coyunturales que activan el riesgo (ej.: estrés agudo, crisis
económica, conflictos familiares puntuales).
2. Dimensión de riesgo
. Factores potenciadores: Aumentan la probabilidad de maltrato (ej.: bajo CI del niño,
pobreza, falta de apoyo social).
. Factores compensatorios: Mitigan el riesgo (ej.: relaciones familiares positivas, redes de
apoyo sólidas).

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TEMA 5 – EL PAPEL DE LA FAMILIA EN LA ESCUELA

6. CARACTERÍSTICAS DE LOS PADRES

Los estudios realizados sobre las características individuales de los padres que incrementan el riesgo de
ejercer maltrato hablan de 3 tipos de variables:

- La exposición al problema durante su infancia


- La inmadurez psicosocial general
- Determinadas deficiencias que obstaculizan su competencia educativa

Las experiencias infantiles de maltrato pueden ser consideradas como una condición de riesgo, que
aumenta la probabilidad de problemas en las relaciones posteriores, incluidas las que se establecen con los
hijos (hipótesis de la transmisión intergeneracional).

Sin embargo, la transmisión del maltrato no es algo inevitable. La mayoría de las personas maltratadas en
su infancia (70%) no reproducen dicho problema con sus hijos. Y el maltrato se produce también en personas
que no fueron maltratadas en su infancia. La relación entre las experiencias infantiles y el maltrato en la
edad adulta es de probabilidad, no de necesidad. Igualmente, el maltrato en la edad adulta también se
produce en personas que no fueron maltratadas en su infancia.

El modelo ecológico explica el maltrato como resultado de múltiples factores que interactúan en el niño,
familia, comunidad y cultura. Aunque ocurre en todas las clases sociales, las manifestaciones varían:
maltrato psicológico/abandono en clases medias-altas, y otros tipos en contextos vulnerables.

Relación apego-maltrato (Bowlby, 1969):

• Causas: Alteraciones graves en el apego de los padres (pasado o actual) pueden llevar al maltrato.
• Consecuencias: El maltrato genera apego desorganizado en el niño, afectando su desarrollo
socioemocional y aumentando el riesgo de transmisión intergeneracional.

Factores compensatorios (que reducen el riesgo):

• Relaciones seguras: Vínculo seguro con un padre no maltratante, pareja estable o terapia eficaz,
que permitan adquirir modelos internos positivos.
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TEMA 5 – EL PAPEL DE LA FAMILIA EN LA ESCUELA

• Reconocimiento: Conceptualizar el maltrato sufrido como inadecuado y expresar emociones


asociadas.
• Compromiso explícito: Decisión consciente de no repetir patrones violentos con los hijos.
• Habilidades sociales: Desarrollo de competencias para afrontar estrés y resolver conflictos.

El riesgo de transmisión depende también de la calidad de la interacción que el individuo establece durante
la vida adulta con el ambiente que le rodea a distintos niveles (micro, meso, exo y macrosistema).

Sobre la edad y a la competencia socioemocional general de los padres, un adecuado desempeño de papeles
paternales exige como condiciones:

1. Determinado nivel de madurez (no se produce generalmente hasta la edad adulta). Padres
adolescentes (-20 años) → insuficiente nivel de madurez psicosocial → + riesgo maltratar a los
hijos. Menor interacción verbal con los niños y se sienten menos responsables de sus cuidades.
Incluso, correlación positiva entre edad de la madre con el primer hijo y atención que le proporciona.
2. Sentido de control sobre la propia vida. Menor inteligencia general, escasa competencia social y
ausencia de habilidades eficaces para afrontar el estrés son condiciones de riesgo → > % maltrato.
3. Nivel suficiente de salud mental. Influencia negativa de los desequilibrios emocionales y
drogodependencias de los padres en el cuidado, depresión (reduce capacidad de estructurar
adecuadamente la vida familiar y deteriora relaciones) → responde con indefensión, culpa u
hostilidad hacia los niños…

Indicadores encontrados en los padres maltratantes, sobre todo en maltrato activo:

1. Dificultad para interpretar la conducta del niño, las señales emocionales de los bebes; y atribución
negativa de sus conductas, tienden a percibir como intencionadamente negativa, aunque no existan
datos suficientes para dicha afirmación.
2. Un nivel de activación excesivo en respuesta a los comportamientos infantiles, especialmente
elevado en las situaciones difíciles o conflictivas. El nivel de activación excesivamente alto suele
dificultar el procesamiento de la información, activar sesgos atribucionales y obstaculizar la
inhibición de la agresión cuando ésta es muy disponible.
3. La falta de habilidades educativas y el rechazo hacia los hijos: describen la relación que mantienen
con sus hijos como poco agradable y se refieren a ellos con poca satisfacción. No les suelen
manifestar afecto ni les dirigen otro tipo de conductas positivas destinadas a estimular su
desarrollo. Disponen de escasos recursos educativos, casi siempre de tipo coercitivo y aplicarlos de
forma inconsistente, sin relacionar con la conducta del niño.

6.1. CARACTERÍSTICAS DE LOS NIÑOS

Para entender el proceso que deteriora la vida familiar y obstaculiza el desarrollo de los niños hay que
considerar no sólo las características de los padres sino también las de estos, y la interacción que se produce
entre ambas.

6.1.1. EDAD Y GÉNERO

- Falta de datos precisos: No existen estadísticas fiables sobre distribución del maltrato según
edad/género.
- Impacto por edad: Los efectos son más graves cuanto menor es el niño.
- Diferencias de género: Poca información, aunque podrían variar según estilos de afrontamiento del
estrés (activo/evasivo). Los riesgos visibles son más estudiados en niños.

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TEMA 5 – EL PAPEL DE LA FAMILIA EN LA ESCUELA

6.1.2. NECESIDADES ESPECIALES

Algunos niños resultan más difíciles de atender para sus padres que otros. Cuando dicha dificultad supera
la capacidad de los padres para responder a ella, puede ser considerada como un factor de riesgo.

En los primeros estudios realizados se destacaban como condiciones que aumentan la probabilidad de
maltrato determinadas características físicas del niño que pueden dificultar desde el comienzo de su vida la
relación con sus padres:

Factores de riesgo:

- Características físicas: Prematuridad, bajo peso, enfermedades frecuentes, hiperactividad/pasividad


extrema, discapacidad.
- Consecuencias: Aumento del estrés familiar, separaciones frecuentes, dificultad para interpretar
señales del niño (ej. llanto de prematuros).

6.1.3. PROBLEMAS DE CONDUCTA

Los estudios realizados destacan como la característica que más relevancia tienen en el riesgo de maltrato
activo determinados problemas de comportamiento, que dificultan la tarea de los padres sin poder atribuir
dicha dificultad a una característica fácil de percibir (como la enfermedad); y que en función de los sesgos
atribucionales que caracterizan a dichos padres suelen explicar como consecuencia de la maldad intencional
del niño.

La mayoría de los estudios realizados observan que la conducta de los niños maltratados es más conflictiva.
Pero es difícil precisar si dicha conflictividad es la causa o la consecuencia del maltrato. En función de lo cual
parece más adecuado analizarla en términos de la interacción que se establece en el microsistema familiar.

7. EL CENTRO EDUCATIVO Y LAS SITUACIONES DE RI ESGO

Compromiso profesional en protección infantil:

Los educadores tienen la obligación de actuar activamente ante casos de maltrato, desprotección o
necesidades básicas insatisfechas, notificando situaciones para activar medidas protectoras1. Su eficacia se
potencia el integrarse con otros niveles de intervención.

Determinantes del desarrollo infantil:

Incluyen características individuales y transacciones entre sistemas:

- Microsistemas: Entornos inmediatos (familia, amigos).


- Mesosistemas: Interacciones familia-escuela.
- Exosistemas: Contextos que afectan indirectamente (ej. políticas sociales).
- Macrosistema: Influencias culturales y sociales2.

Rol de los centros educativos →

- Detección temprana de riesgos gracias al contacto continuo (contexto idóneo).


- Oferta de modelos educativos y pautas de crianza adecuadas.
- Compensación de desigualdades y prevención de desprotección.

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TEMA 5 – EL PAPEL DE LA FAMILIA EN LA ESCUELA

Función del profesorado:

- Observación privilegiada por el tiempo compartido con los niños.


- Conocimiento evolutivo para comparar conductas según edades.
- Relación con familias, facilitando información sobre el entorno familiar.

Impacto de la detección precoz:

Permite intervenciones centradas en la familia, potenciando factores protectores y reduciendo riesgos para
prevenir maltratos.

7.1. IDENTIFICACIÓN EN EL ÁMBITO ESCOLAR

Para poder proteger a un niño, minimizar los efectos del maltrato y poderle aportar las condiciones de
cuidados psíquicos y físicos adecuados, es necesario en primer lugar conocer que ese niño está en situación
de desprotección, es decir, detectar el problema.

En concreto, un procedimiento general de actuación en la fase de identificación del maltrato, sería el


siguiente:

- Comunicarlo al tutor, si lo ha detectado otro profesional.


- Observar sistemáticamente al alumno en diferentes espacios y momentos: recreo, clase,
interacciones con otros…
- Obtener información a través de otros profesores o profesionales que conozcan al menor, a través
de una entrevista a la familia o con el niño.
- Informar al equipo directivo del centro.
- Acordar si es posible algunas actuaciones conjuntas a mejorar la situación del alumno, a veces, una
orientación a la familia puede detener el problema.
- Acudir a servicios de apoyo especializados (Equipo de Orientación Educativa y Psicopedagógica),
que pueden realizar una valoración más exhaustiva y que ayudarán a marcar un plan de actuación
conjunta con el tutor. En ocasiones el maltrato puede deberse a problemas que pueden abordarse
desde el centro.
- Si fuese necesario intervenir en el ámbito familiar, se notificará a los Servicios Sociales.
- Si la situación detectada se valorara de alto riesgo para el menor, grave y urgente, se derivará
inmediatamente a Servicios Sanitarios (si se trata de un daño físico), Servicios Sociales o Comisión
de Tutela o Policía.

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TEMA 5 – EL PAPEL DE LA FAMILIA EN LA ESCUELA

La escuela por sí misma tiene la obligación de constituirse en instrumento de compensación de


desigualdades y de prevención de desajustes personales y sociales. Esto lo puede lograr:

- Siendo sensible al entorno social, flexible en su funcionamiento educativo y abierta a nuevas


soluciones.
- Contemplando y dando cabida a la educación en valores democráticos, a la participación, la no
discriminación, la diversidad, la interculturalidad, los derechos de los niños y niñas, para dar
respuesta a las nuevas demandas sociales y personales.
- Desarrollando la función tutorial de manera que los alumnos sepan que pueden confiar en el tutor
y contarle sus problemas
- Favoreciendo experiencias de éxito a los escolares, valorando los esfuerzos y logros, lo que
fomentará niños y niñas más independientes, seguros y persistentes en sus esfuerzos.

Antes de emprender cualquier modo extraordinario de intervención, conviene utilizar diversos recursos y
servicios como son: recursos generales (plazas y becas de comedor, de escolarización, educación
compensatoria, asociaciones infantiles, servicios sanitarios, servicios de salud mental, centros de salud,
planes de promoción del empleo...), ayudas económicas que permitan el mantenimiento físico del niño en su
familia, asistencia domiciliaria que suple a los adultos imposibilitados por una u otra razón para realizar
determinadas tareas en el hogar, educadores de familia, de calle, etc.

En cualquier caso, la escuela debe convertirse en el instrumento privilegiado para compensar desigualdades
y prevenir desajustes personales y sociales.

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