SEGUROS
SUMARIO: Concepto de seguro. Caracteres del contrato. Partes del contrato.
Elementos del contrato. Formación del contrato. Reticencia. Póliza. Prueba del
contrato. Efectos del contrato de seguro: cargas y obligaciones de las partes
contratantes. Clasificación de los seguros.
Los seguros son por definición “factor de seguridad”. El seguro aparece como una
respuesta racional del hombre frente a la existencia de diversos riesgos que
pueden afectar o incidir negativamente sobre los intereses que resulten
asegurables.
El rol intervencionista del Estado en esta materia se justifica dada la gravitación
que ejercen los seguros en diversos órdenes (económico, social y financiero), y a
los efectos de hacer que la actividad aseguradora respete tanto los intereses
particulares de los asegurados y aseguradoras como los de la sociedad en
general.
El contrato de seguro está regulado en la ley 17418 del año 1967.
El seguro constituye un contrato de adhesión. El asegurado queda sujeto a las
condiciones impuestas por el asegurador, el objetivo principal del control estatal,
tiende a superar esa desigualdad y también a resguardar y preservar la capacidad
económica financiera de la empresa (ARAYA, M. y BERGIA, M.: 2008, 229/230).
Las empresas de seguros tienen una ley que propia nº 20091, en la cual se regula
tanto su constitución como su control por parte de la Superintendencia de Seguros
de la Nación.
Concepto de seguro:
El art. 1 de la ley dice que “habrá contrato de seguro cuando el asegurador se
obliga mediante una prima o cotización, a resarcir un daño o cumplir la prestación
convenida si ocurre el evento previsto”.
Fabrizi sostiene que habrá contrato de seguro cuando una empresa aseguradora
se obliga a asumir un riesgo que pueda afectar a un interés asegurable, a cambio
del pago de una prima o cotización por parte del asegurado o tomador, y a
resarcir un daño o cumplir la prestación convenida, si ocurre un evento previsto o
su reclamación por parte del tercero damnificado, todo en la medida del seguro
contratado (ARAYA, M. y BERGIA, M.: 2008, 240).
Conforme a esta definición podemos inferir que:
• la empresa aseguradora se obliga a asumir un riesgo, pero en realidad puede
asumir uno o más acontecimientos eventuales futuros e inciertos, conforme
se pacte. Araya se refiere a la obligación primigenia que contrae la
compañía al momento de celebrar el contrato, se habla obviamente del
riesgo
efectivamente denunciado cuyo estado debe ser mantenido por el
asegurado a lo largo de todo el contrato, o bien denunciar su agravación.
• En cuanto al riesgo que pueda afectar un interés asegurable, se refiere a la
relación de hecho o derecho que une a una persona con un bien,
susceptible de valoración patrimonial objetiva o estimada, amenazada por
un riesgo.
• A cambio del pago de una prima, así se llama a la contraprestación en los
casos que la empresa de seguro se constituye como S.A. , Coop, etc. Y se
llama cotización cuando está constituida como mutual, en ambos casos es
el precio que el asegurado está obligado a abonar puntualmente al
asegurador para obtener la cobertura asegurativa.
Caracteres del contrato:
✓ Nominado: la ley 17418 lo designa con un nombre específico y
determinado. ✓ Bilateral: crea obligaciones recíprocas para asegurador y
asegurado.
✓ Oneroso: cada una de las partes contratantes recibe algo de la otra ya sea
bajo la forma de dación inmediata (prima para el asegurador) o bajo la
forma de una promesa a futuro (indemnización para el asegurado).
✓ Aleatorio: las ventajas y las pérdidas para ambas partes o para una sola de
ellas dependen de un acontecimiento futuro e incierto y extraño a la
voluntad de los sujetos. Existe en el contrato un alea o situación incierta
representada por la ocurrencia o no del siniestro y para el caso del seguro
de vida por el momento en que éste ocurrirá. El alea del seguro se
diferencia del juego en que éste supone un riesgo artificialmente creado,
mientras que en aquél el riesgo entraña un peligro no buscado ni querido, y
del cual el asegurado pretende protegerse. (ARAYA, M. y BERGIA, M.:
2008, 242)
✓ Formal a los efectos de la prueba: dado que la ley establece la forma escrita
a los referidos efectos.
✓ De tracto sucesivo: las prestaciones que el contrato pone en cabeza de cada
uno de los contratantes no se agotan en un instante único sino que se
proyectan en el tiempo hasta la extinción del contrato.
✓ De adhesión: es un típico contrato celebrado en masa, cuyas condiciones
generales constituyen cláusulas predispuestas que el asegurado sólo
puede aceptar o rechazar pero no modificar ni disentir de ellas. El
asegurador preestablece las condiciones de contratación (previamente
autorizadas por la SSN) y las impone al otro sujeto que las acepta como se
las ofrecen o no celebra el contrato, pues no tiene posibilidad de discutir
libremente las cláusulas y condiciones del mismo (ARAYA, M. y BERGIA,
M.: 2008, 243).
✓ Intuito persona: la persona del asegurado es de vital importancia para la
celebración del contrato. De este carácter surge que el cambio de titularidad
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del interés asegurable (por ejemplo en caso de venta de un auto) da
derecho al asegurador a rescindir el contrato si el nuevo titular no lo
conforma, pues como correlato el asegurado deberá denunciar al
asegurador tal circunstancia.
✓ De carácter indemnizatorio: en ningún caso la percepción de la
indemnización debe producir beneficio o lucro al asegurado que ha sufrido el
siniestro.
Partes del contrato:
1. Asegurador:
Es la persona jurídica especial y profesionalmente organizada para asumir riesgos
y autorizada por la SSN para operar.
Las compañías de seguros suelen comercializar sus productos a través de
productores de seguros, su función principal es la intermediación entre el
asegurado y el asegurador.
2. Asegurado:
Puede ser cualquier persona física o jurídica con capacidad legal para
contratar. 3. Tomador:
Es la persona física o jurídica que celebra el contrato con el asegurador pudiendo
hacerlo por cuenta propia o ajena.
En los seguros por cuenta propia se adquiere simultáneamente la calidad de
tomador y asegurado mientras que en el seguro por cuenta ajena el tomador
contrata el seguro en interés y por cuenta de un tercero.
En los seguros de personas puede ocurrir que el tomador lo haga asegurando la
vida de otro, que viene a ser el asegurado. Además en esta clase de seguros
aparece necesariamente la figura del beneficiario, que será quien esté legitimado
para recibir la prestación convenida en el contrato cuando ocurra el siniestro.
La ley admite la figura del seguro por cuenta ajena presumiendo (iuris tantum) que
se contrata por cuenta propia, si no se indica que los es por cuenta ajena (art. 21).
En el seguro en nombre y por cuenta propia, la figura del tomador y del asegurado
coinciden normalmente cuando el contrato es estipulado por el titular del interés,
sea directamente o por intermedio de representante.
En el seguro en nombre propio y por cuenta ajena se va a dar la situación de que
el sujeto que contrata el seguro, tomador, no es al mismo tiempo el titular del
interés asegurable.
En el seguro a favor de tercero, nos encontramos en el ámbito del seguro de
personas, será cuando una persona, tomador, contrata un seguro, donde la
prestación de la aseguradora se destinará a una tercera persona o beneficiario.
Fabrizzi define al seguro por cuenta ajena como aquel contrato de seguro donde el
tomador es diferente del asegurado, y se asegura un interés cuya titularidad
pertenece a un tercero diverso del tomador, determinado, determinable o por
cuenta de quien corresponda (ARAYA, M. y BERGIA, M.: 2008, 250).
Elementos del contrato:
1) Interés asegurable:
2) Riesgo.
3) Prima
1) Interés asegurable:
La ley 17418 en su art. 2 determina que el contrato de seguro puede tener por
objeto toda clase de riesgo si existe interés asegurable, salvo prohibición expresa
de la ley.
Fabrizzi define al interés como la relación de hecho o de derecho que une a una
persona con un bien, susceptible de valoración patrimonial objetiva o estimada.
(ARAYA, M. y BERGIA, M.: 2008, 252).
El interés (en los seguros de interés) es la relación lícita de valor económico sobre
un bien, o sea, materializa la relación entre una persona y un bien y su necesidad
de resguardarlo. El propietario de un bien (casa, auto, velero) tiene interés
asegurable sobre el mismo dado que si se daña, él resulta perjudicado. Pero
existen otras personas que sin ser propietarios del bien también pueden tener
interés asegurable, por ejemplo el locatario el acreedor hipotecario.
El titular del interés asegurable es aquel para quien la producción de un siniestro
daña directamente un bien que integra su patrimonio o indirectamente el
patrimonio como unidad o que afecte su integridad corporal o la vida, con la se
halla en relación.
La relación entre un sujeto y un bien susceptible de valuación económica es una
relación económica lícita sobre un bien. Cuando esta relación puede ser
amenazada por un riesgo constituye un interés asegurable.
El interés asegurable constituye el objeto del contrato. Es la medida de la
indemnización y por ello debe constar en la póliza.
El interés debe ser determinado, cierto, legítimo, lícito, debe existir y debe perdurar
a lo largo del contrato.
2) Riesgo:
El riesgo es una eventualidad prevista en el contrato, es la posibilidad de que
ocurra un evento dañoso (siniestro) o la probabilidad o posibilidad (contingencia)
de realización de un evento dañoso (siniestro)previsto en el contrato y que motiva
al nacimiento de la obligación del asegurador consistente en resarcir un daño o
cumplir la prestación convenida, o la posibilidad para el asegurado de que
acontezca un evento económicamente dañoso o desfavorable, que constituya una
expectativa negativa a la cual se contrapone la promesa positiva del asegurador.
Para Fabrizzi el riesgo es un hecho dañoso, eventual, futuro e incierto, pero
posible, previsto en el contrato, que no se sabe si va o no a ocurrir, o que
necesariamente ocurrirá (como en la muerte en los seguros de vida) no se sabe el
momento (alea), pudiendo afectar a las personas o bienes asegurados o provocar
daños y perjuicios a terceros (materia de responsabilidad civil), naciendo con su
materialización (siniestro) o bien con la reclamación, la responsabilidad para el
asegurador de indemnizar o de cumplir con la prestación convenida (ARAYA, M. y
BERGIA, M.: 2008, 254).
El riesgo debe ser:
• Incierto. En cuanto a la ocurrencia o no o al momento en el que
ocurrirá. • Posible.
• Debe existir al momento del perfeccionamiento del contrato, caso contrario el
mismo será nulo.
El riesgo debe mantenerse durante toda la vigencia del contrato y ese
mantenimiento debe ser invariable. Si varía el riesgo, la ecuación matemática
sobre la prima y la suma asegurada también ha de variar, pues la extensión de la
garantía del asegurador se halla subordinada a la verificación del siniestro que el
riesgo ampara y sobre cuya base la empresa de seguros calcula la prima o
cotización.
Debe estar determinado, individualizado en las cláusulas contractuales. El contrato
de seguro sólo cubre los riesgos expresamente incluidos en la garantía del
asegurador y en base a los cuales determinó la prima pagada.
En caso de duda acerca de la extensión del riesgo debe estarse por la obligación
del asegurador, habida cuenta de que es quien se encuentra en mejores
condiciones de fijar la extensión de sus obligaciones.
Puede ser delimitado de manera:
✓ Causal: indicando en la póliza aquellos eventos previstos contractualmente
como causas de siniestros cubiertos por el seguro.
✓ Objetiva: establece las personas, cosas o bienes objeto del interés
asegurable.
✓ Temporal: determina el lapso en que tendrá vigencia la cobertura, debiendo
acaecer dentro de sus límites el evento para ser indemnizado.
✓ Espacial: establece el ámbito geográfico donde deben producirse los
eventos para ser indemnizados.
Debe ser extraño a la voluntad de las partes, excluyéndose por vía contractual o
legal la posibilidad de que tenga su origen en la culpa grave o el dolo del tomador
o del asegurado.
3) Prima:
La prima (o cotización) constituye el precio del seguro. Es la remuneración del
asegurador por las obligaciones que asume. Es el costo técnico del seguro,
realizado en base a un cálculo de probabilidades teniendo en cuenta la frecuencia
o intensidad siniestral.
La prima debe ser proporcionada al riesgo asegurado. En principio constituye una
obligación de dar una suma de dinero. Resulta sin dudas la principal obligación del
tomador del seguro.
Se denomina prima cuando se contrata con empresas de seguros constituidas
como S.A. o cooperativas y cotización cuando se trata de asociaciones mutuales.
La prima ha sido clasificada en única o periódica, según que las partes pacten una
sola prestación por el valor total, que se abona en un solo acto, o bien, está
constituida por una serie de prestaciones (cuotas) sucesivas e independientes, con
el pago correspondientemente dividido.
La ley establece que la prima es invariable e indivisible.
La invariabilidad está dada por la imposibilidad que tienen las partes,
unilateralmente, de alterar la cuantía.
La indivisibilidad está constituida por aquel principio que señala que el precio del
seguro se debe íntegramente al asegurador, a partir del momento de la asunción
del riesgo.
La prima es debida, en principio por el tomador del seguro. Sin embargo el
asegurador podrá ir contra el asegurado si el tomador ha caído en insolvencia, o
bien el asegurado posee la póliza y pretende cobrar la indemnización.En caso de
fallecimiento del obligado al pago, la deuda se transfiere a los herederos. El pago
de la prima debe hacerse al asegurador en su domicilio (art. 29).
Formación del contrato:
El contrato de seguro se forma con dos manifestaciones de voluntad sucesivas:
oferta y aceptación.
Las obligaciones de ambas partes surgen desde el mismo momento del
perfeccionamiento del consentimiento, el cual tiene limitaciones por tratarse el
contrato de seguro de un contrato de adhesión.
En la técnica comercial aseguradora el asegurador invita (generalmente a través
de los agentes que integran su red de comercialización) a los potenciales
asegurados a formular propuestas de contrato. La propuesta es formulada por el
interesado pero no lo obliga a él ni al asegurador hasta tanto no sea aceptada (art.
4). Suele formularse por escrito conteniendo todos los términos del contrato.
Entonces, el agente de seguros realiza una invitación a ofertar, el asegurado, o el
tomador, según los casos, realiza la oferta y la aseguradora formula la aceptación,
para perfeccionar el contrato de seguro. Para que el contrato se perfeccione es
necesaria la manifestación expresa de la voluntad del asegurador que debe
pronunciarse sobre la propuesta.
La propuesta es, en principio, una oferta que formula el asegurado al asegurador
para la celebración del contrato. Sirve para que el asegurador se forme opinión
acerca del estado del riesgo que se le propone que asuma. Contiene los
elementos necesarios para la emisión de la póliza. Constituye el principal
elemento para probar la falsa declaración o reticencia del asegurado que pueden
ocasionar la nulidad del contrato.
Nuestra ley con relación a la propuesta establece el sistema de formularios
preimpresos aprobados por la SSN se interroga al proponente sobre determinadas
cuestiones que resultan esenciales para el asegurador, debiendo el asegurado
contestar en forma verídica, completa y exacta en cada caso, de lo contrario,
puede incurrir en reticencia.
La aceptación de la oferta puede darla el asegurador a través de persona
autorizada. Para que exista aceptación, ésta debe coincidir con la propuesta.
Cuando el texto de la póliza difiera del contenido de la propuesta, la diferencia se
considerará aprobada por el tomador si no reclama dentro de un mes de haber
recibido la póliza.
La emisión de la póliza importa la aceptación de la oferta y presupone el
perfeccionamiento del contrato, su principal prueba y vía de interpretación. Pero
puede existir contrato de seguro aún antes de emitirse la póliza: si existió
propuesta de seguro y pago de la primera cuota de las primas.
Reticencia:
En la propuesta el asegurado está obligado a denunciar en forma verídica y
completa el estado del riesgo conforme a las preguntas o consultas que el
asegurador le formula. Los dichos expresados u omitidos pueden dar lugar a la
reticencia. El art. 5 la define como toda declaración falsa o toda reticencia de
circunstancias conocidas por el asegurado, aún hechas de buena fe, que a juicio
de peritos hubiesen impedido el contrato o modificado sus condiciones, si el
asegurador hubiese sido cerciorado del verdadero estado del riesgo, hace nulo el
contrato.
Reticencia significa algo que se calla u oculta total o parcialmente, y que debiera o
pudiera decirse. Ello implica que habrá reticencia cuando lo que se debe declarar
no es declarado, o lo es en forma incompleta, enigmática u oscura. El asegurado
silencia la verdad, omitiendo circunstancias relevantes.
Para que se configure la reticencia deben darse los siguientes requisitos:
✓ El ocultamiento o falsedad deben ocurrir antes de la celebración del contrato
al confeccionar el asegurado la propuesta.
✓ Las circunstancias inexactamente declaradas o silenciadas deben ser de
importancia, relevantes o trascendentes para la suerte del contrato (ej. si se
declaró que el inmueble asegurado se destinaba a casa de familia y
producido el siniestro se verifica la existencia de una industria)-
✓ La conducta del asegurado debe haber provocado un vicio en la voluntad del
asegurador al aceptar la propuesta, pues de haber conocido las verdaderas
circunstancias no habría celebrado el contrato o lo hubiera hecho en otras
circunstancias.
✓ La circunstancia falseada u omitida por el asegurado debe ser alegada y
acreditada por el asegurador dentro del plazo legal, tres meses desde que
la conoció. La carga de la prueba pesa en cabeza del asegurador.
✓ Se requiere el juicio de peritos, quienes determinarán si existieron
circunstancias conocidas por el asegurado que fueron omitidas o
declaradas falsamente y si éstas habrían impedido el contrato por parte del
asegurador o modificado sus condiciones.
La ley diferencia los supuestos dolosos o no dolosos y los seguros de daños y de
personas, a los efectos de tener en cuenta los efectos de la reticencia.
1) Cuando la reticencia no es dolosa, el asegurador puede optar entre:
anular el contrato, restituyendo la prima recibida, con deducción de los
gastos.
● reajustarlo al verdadero estado del riesgo, con la conformidad del asegurado.
Si éste último no acepta, se anula el contrato.
● en los seguros de vida la ley opta por un criterio más atenuado donde el
reajuste puede ser impuesto al asegurador cuando la nulidad fuere
perjudicial para el asegurado, si el contrato fuere reajustable a juicio de
peritos celebrado conforme a la práctica comercial del asegurador (art. 6. En
los seguros de vida es frecuente la reticencia y paralelamente donde más se
debe priorizar la conservación del contrato.
2) Si se trata de una reticencia de mala fe, el asegurador no sólo puede anular
el contrato, sino que tiene derecho a conservar las primas de los períodos
transcurridos y del período en cuyo transcurso la invoque (art. 6).
Póliza.
El art. 11 establece que el asegurador deberá entregar al tomador una póliza
debidamente firmada, si ésta no se entrega al asegurado puede requerir una nota
provisoria de cobertura.
Deberá tener una redacción clara y fácilmente legible, en idioma nacional, sin
cláusulas oscuras o confusas, si las tuviera se interpretan en contra del
asegurador, conforme a la ley de defensa del consumidor.
La póliza deberá contener los nombres y domicilios de las partes; el interés la
persona asegurada; los riesgos asumidos; el momento desde el cual éstos se
asumen y el plazo; la prima o cotización; la suma asegurada; y las condiciones
generales del contrato. Podrán incluirse en la póliza condiciones particulares.
Cuando el seguro se contratase simultáneamente con varios aseguradores podrá
emitirse una sola póliza.
En los seguros de personas, las pólizas deben ser nominativas, pero los restantes
podrán emitirse a la orden o al portador (art. 13).
Se presume que el período del seguro es de un año salvo que por la naturaleza
del riesgo la prima se calcule por tiempo distinto (art. 17).
El contrato de seguro puede ser pactado por tiempo determinado o determinable o
ser por tiempo indeterminado.
Prueba del contrato:
El contrato de seguro es formal, ya que sólo puede probarse por escrito. Todos los
demás medios de prueba son admitidos si hay principio de prueba por escrito.
Habitualmente el contrato se prueba por medio de la póliza, documento aprobado
por la SSN.
¿Qué se debe probar por escrito?. El perfeccionamiento del contrato, es decir, el
consentimiento.
La carga de la prueba estará en cabeza de la parte que afirme la existencia del
hecho controvertido. La nota de cobertura, es importante dado que la póliza puede
no ser entregada al momento de perfecciona el contrato.
Efectos del contrato de seguro. Cargas y obligaciones de las partes
contratantes:
Para diferenciar cargas de obligaciones podemos referenciar a Goldschmidt, quien
sostiene que mientras que las cargas son imperativos del propio interés, las
obligaciones en cambio son imperativos impuestos por el interés de un tercero.
En las cargas al deber del asegurado no corresponde un derecho del asegurador,
porque no liga obligacionalmente a dos personas, sino que establece cierta
conducta del tomador del seguro como presupuesto para hacer valer su
pretensión contra el asegurador.
La obligación tiende a satisfacer un interés ajeno y la carga un interés de aquel
sobre quien recae el peso de cumplirla. La obligación supone siempre un sujeto
pretensor que puede exigir su cumplimiento, mientras que la carga sólo refiere a
un determinado modo de obrar previsto por la ley, que carece de un sujeto que
puede exigir su satisfacción.
Caducidad
La ley de seguro establece como sanción a la inobservancia de las cargas legales
o contractuales, la pérdida del derecho del asegurado a la garantía asumida por el
asegurador.
La caducidad sería la pérdida del derecho del asegurado a la garantía asumida
por el asegurador motivada en la inejecución, por el primero, de una carga de
fuente legal o contractual.
El efecto normal de la inobservancia de las cargas es la caducidad de los
derechos del tomador o asegurado. Para ello la misma debe haber sido
establecida legal o convencionalmente, siendo de interpretación restrictiva.
Ejemplos: Mora. Sanción Art. 47. El asegurado pierde el derecho a ser
indemnizado, en el supuesto de incumplimiento de la carga prevista en el párrafo
1º del artículo 46, salvo que acredite caso fortuito, fuerza mayor o imposibilidad de
hecho sin culpa o negligencia.
Incumplimiento malicioso del artículo 46, párrafo 2º Art. 48. El asegurado pierde el
derecho a ser indemnizado si deja de cumplir maliciosamente las cargas previstas
en el párrafo 2º del artículo 46, o exagera fraudulentamente los daños o emplea
pruebas falsas para acreditar los daños.
Denuncia Art. 46. El tomador, o derechohabiente en su caso, comunicará al
asegurador el acaecimiento del siniestro dentro de los tres días de conocerlo. El
asegurador no podrá alegar el retardo o la omisión si interviene en el mismo plazo
en las operaciones de salvamento o de comprobación del siniestro o del daño.
En cuanto a la caducidad convencional, sólo es pactable:
✓ Si en el incumplimiento medió culpa o negligencia del asegurado.
✓ Si el incumplimiento influyó en el acaecimiento del siniestro o en la extensión
de las obligaciones del asegurador si son cargas anteriores al siniestro,
bastando en caso de ser cargas posteriores que haya influido en la
extensión de la obligación asumida.
Estas cláusulas de caducidad deben estar en las condiciones particulares y
enunciadas con caracteres claros y destacados.
Las cargas y obligaciones anteriores al siniestro:
Si la carga u obligación debe cumplirse antes del siniestro, el asegurador deberá
alegar la caducidad dentro del mes de conocido el incumplimiento.
Cuando el siniestro ocurre antes de que el asegurador alegue la caducidad, sólo
se deberá la prestación si el incumplimiento no influyó en el acaecimiento del
siniestro o en la extensión de la obligación del asegurador.
Las cargas y obligaciones posteriores al siniestro:
Si la carga u obligación debe ejecutarse después del siniestro, el asegurador se
libera por el incumplimiento si el mismo influyó en la extensión de la obligación
asumida.
Obligación del tomador/asegurado: pagar la prima (art. 27).
Cargas del asegurado:
a) Antes de ocurrir el siniestro:
⇨ Declarar sincera y exactamente el riesgo sin incurrir en declaraciones falsas
o reticencia. Es una carga de información.
⇨ Mantener el estado de riesgo. El asegurado tiene la carga de mantener de
riesgo que ha asumido el asegurador fijando en razón de ello las
condiciones particulares del contrato y el monto de la prima. En
consecuencia el asegurado tiene el deber de no agravarlo, pues en caso
de hacerlo y no denunciarlo, la cobertura quedará suspendida y puede
llegar a operar la caducidad. Es una carga de conducta.
⇨ Denunciar sus modificaciones y su agravación. Es una carga de información
(arts. 37 a 45).
⇨ Prevenir el siniestro: el asegurado no debe tener interés en que sobrevenga
el siniestro. Este nunca debe producirle beneficios, y por ello será de su
interés evitarlo. Es una carga de conducta.
⇨ No provocar el siniestro: Provocar implica facilitar o ayudar a la producción
del daño.