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Sentencias0680 2012

SENTENCIA AVOCATIVA
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SENTENCIA CONSTITUCIONAL PLURINACIONAL 0680/2012

Sucre, 2 de agosto de 2012

SALA PLENA
Magistrado Relator: Efren Choque Capuma
Recurso directo o abstracto de inconstitucionalidad

Expediente: 2011-23318-47-RDI
Departamento: Santa Cruz

El recurso directo o abstracto de inconstitucionalidad -ahora acción de inconstitucionalidad


abstracta- interpuesta por María Arias de Paz, Mario Alberto Justiniano Eklund, Hugo Raúl Limón
Bejarano, Francisco Javier Limpias Chávez, José Luis Martínez Colombo, Delmar Eduardo Méndez
Aponte, Ronald Floriberto Moreno García, Rose Marie Sandoval Farfán, Bernardo Suárez Andrade,
Alcides Vargas Vega y Alcides Villagómez Ibáñez, Asambleístas Departamentales del Gobierno
Autónomo de Santa Cruz, demandando la inconstitucionalidad del art. 33.2 de la Ley del Órgano
Electoral Plurinacional (LOEP).
I. ANTECEDENTES CON RELEVANCIA JURÍDICA

I.1. Contenido de la acción

Mediante memorial presentado el 1 de marzo de 2011, cursante de fs. 24 a 30, los recurrentes -hoy
accionantes-, Asambleístas Departamentales de Santa Cruz, exponen los siguientes fundamentos de
hecho y de derecho:
Sustentan que el artículo impugnado (numeral 2 del art. 33 de la LOEP), es incompatible con los
mandatos constitucionales establecidos en el art. 206.V de la Constitución Política del Estado (CPE),
partiendo de la definición del Estado Plurinacional como democrático lo cual implica por un lado la
cualificación de la relación Estado - Sociedad, suponiendo la intervención activa y efectiva de los
ciudadanos mediante diferentes mecanismos de participación y por otro lado, significa un énfasis en
la democracia, entendida como el gobierno del pueblo, donde la titularidad del poder político recae
en el pueblo y no en el gobernante, quien ejerce el poder por delegación conferida por el pueblo
mediante el voto directo e igual, bajo el sistema de representación proporcional establecido en el
art. [Link] de la CPE.

Señalan que la norma constitucional vulnerada por el art. 33.2 de la LOEP, prevé dos normas
dispositivas de carácter facultativo y otra que establece una obligación de respeto a la participación
de un vocal que sea proveniente de las naciones y pueblos indígenas originario campesinos; la
primera norma dispositiva especifica la titularidad de las autoridades, que seleccionaran por dos
tercios de votos para cada una de las ternas de los vocales que conformarán los Tribunales
Electorales Departamentales, en tanto que la segunda disposición constitucional determina que las
Asambleas Legislativas Departamentales o Consejos Departamentales son los que seleccionen dichas
ternas. La segunda norma constitucional determina que en base a las ternas elevadas será la Cámara
de Diputados la que elija a los miembros de los referidos Tribunales y finalmente establece la
participación de un vocal proveniente de las naciones y pueblos indígena originario campesino.

El art. 33 de la LOEP, determina el número de Vocales que conformarán el Tribunal Departamental


Electoral, estableciendo de forma precisa el número de 5 Vocales, por lo que haciendo una lectura
conjunta de los arts. 206.V de la CPE y [Link] de la LOEP, que determina el número de Vocales en
cinco, y en una aplicación del principio de interpretación constitucional de la concordancia práctica y
el principio de la eficacia integradora, se establece que las cinco ternas tienen que ser seleccionadas
por la Asamblea Legislativa Departamental en apego estricto a la potestad conferida por la Ley del
Órgano Electoral Plurinacional y el mandato de la Norma Suprema para las asambleas
departamentales.

Pero la norma impugnada se opone a lo ordenado por la Constitución Política del Estado, puesto que
es contraria a lo expresado por el art. 206.V de la CPE, además de ser contradictoria al número
determinado para la conformación de los Tribunales Departamentales, motivo por el que la
inconstitucionalidad de la norma impugnada es manifiesta puesto que le resta participación a los
Asambleístas Departamentales, ya que de las cinco ternas establecidas para vocales, la referida
norma reduce a cuatro las ternas que deberán ser elevadas, minimizando de esa manera las
facultades de los asambleístas y por tanto la de sus mandantes, el pueblo.

En cuanto a la justificación externa o social de la inconstitucionalidad de la norma impugnada,


indican que debe entenderse en el contexto de una mejor efectivización del voto ciudadano a través
de una mayor participación de sus representantes departamentales para la elaboración de las cinco
ternas de los vocales que compondrán los Tribunales Electorales Departamentales, puesto que la
norma impugnada reduce la facultad de seleccionar únicamente a cuatro. Por ello, se recurre al
control de constitucionalidad buscando una participación más legitimada, dado que en el caso se
evidencia que existe un contacto directo de los ciudadanos con las autoridades departamentales,
teniendo una relación democrática directa, por lo que es legítimo y coherente con la Norma
Suprema reclamar que la facultad de seleccionar las cinco ternas sea reservada para las autoridades
departamentales quienes están más cerca de los ciudadanos, consiguiendo así una canalización del
voto popular más directa y cercana, puesto que en el presente caso existe una minimización de las
facultades de los ciudadanos que fueron elegidos como representantes departamentales.

I.2. Admisión y citaciones

Por AC 0085/2012-CA de 22 de febrero (fs. 31 a 32), la Comisión de Admisión del Tribunal


Constitucional Plurinacional, dispuso que el recurrente subsane la observación de forma allí
contenida, relativa a la falta de presentación de la fotocopia debidamente legalizada de la credencial
del asambleísta José Luis Martínez Colombo. Subsanada dicha observación, a través del AC
0203/2012-CA de 20 de marzo, la Comisión de Admisión del Tribunal Constitucional Plurinacional,
admitió el “recurso directo o abstracto de inconstitucionalidad” -ahora acción de
inconstitucionalidad abstracta- y ordenó poner en conocimiento del Presidente de la Asamblea
Legislativa Plurinacional, Álvaro Marcelo García Linera, como representante del órgano que generó
la norma impugnada (fs. 44 a 48), diligencia que se cumplió el 5 de junio de 2012 (fs. 70).
I.3. Alegaciones del órgano que generó la norma impugnada

El Presidente de la Asamblea Legislativa Plurinacional, Álvaro Marcelo García Linera, mediante


memorial presentado el 27 de junio de 2012 (fs. 441 a 444 vta.), presentó su informe, manifestando
que: a) El art. 33.2 de la LOEP, guarda absoluta coherencia con el marco constitucional de acuerdo al
principio de reserva legal, puesto que en el marco de dicho principio se le ha conferido al legislador
la labor del desarrollo de una norma jurídica relativa a la función electoral, jurisdicción,
competencias, obligaciones, atribuciones, organización, funcionamiento, servicios y régimen de
responsabilidades del Órgano Electoral Plurinacional, con la finalidad de garantizar la democracia
intercultural en Bolivia. Dentro de ese ámbito y considerando el carácter autonómico que asume
Bolivia se encuentra la regulación relativa a los Tribunales Electorales Departamentales y
consecuentemente al régimen de designación de sus vocales, habilitando a la Asamblea Legislativa
Plurinacional a dictar la Ley 018 de 16 de junio de 2010; por tal razón, la previsión establecida en el
artículo impugnado es absolutamente constitucional por ser una norma de desarrollo en base al
principio de reserva legal; b) En cuanto a la supremacía constitucional y jerarquía normativa, se
entiende que la Constitución es el fundamento y la base de todo el orden jurídico político del Estado,
que a su vez obliga a que las normas y los actos estatales y privados se ajusten a ella, lo cual
acontece con el artículo demandado de inconstitucional, puesto que el mismo respeta el principio de
validez normativa observando la primacía de la Ley Fundamental; c) La previsión del art. 33.2 de la
LOEP, se justifica si su interpretación se efectúa en concordancia con el numeral 1 del mismo
artículo, que establece: “La designación de Vocales de los Tribunales Electorales Departamentales se
sujetará al siguiente régimen: 1. La Presidenta o el Presidente del Estado Plurinacional
designa a una o un (1) Vocal en cada Tribunal Electoral Departamental”; d) El art. 33 de la LOEP, en
sus numerales 1 y 2, fue construido por analogía conforme lo establece el art. [Link] de la CPE, toda
vez que, para el caso de la elección de vocales del Tribunal Supremo Electoral, la Constitución
Política del Estado prevé que de los siete miembros de dicho Tribunal, seis serán elegidos por la
Asamblea Legislativa Plurinacional y uno deberá ser designado por la Presidenta o el Presidente del
Estado; en consecuencia, considerando el tipo de designación de los miembros del Tribunal Supremo
Electoral, es coherente el régimen de designación de vocales de los Tribunales Electorales
Departamentales; e) El mandato constitucional previsto en el art. 206.V de la CPE, no determina que
las ternas propuestas por las Asambleas Departamentales sean cinco, por lo que, mal se podría
establecer la inconstitucionalidad del artículo impugnado, señalando un número de ternas que la
Norma Suprema no prevé, ratificándose en todo caso, que la norma legal demandada de
inconstitucional, simplemente fue construida considerando la forma de selección y designación de
los vocales del Tribunal Supremo Electoral; f) Respecto a que los asambleístas departamentales
tendrían mayor legitimidad para la selección de ternas para los vocales de los tribunales
departamentales electorales, se hace notar que el art. 33.2 de la LOEP de ninguna manera coartó
esta facultad en relación a los mismos, menoscabando su legitimidad, aspecto que puede
evidenciarse del numeral 3 del referido artículo; y, g) De acuerdo a lo previsto por el art. 206.V de la
CPE, es la Cámara de Diputados, la que finalmente elige a los vocales de los Tribunales
Departamentales Electorales de las ternas propuestas, constatándose el criterio de que dicha
elección no puede basarse en aspectos relativos a la distancia que puedan tener los asambleístas
respecto a los ciudadanos, factor que no puede significar un parámetro para determinar la mayor o
menor legitimidad del representante, entendiendo que el único parámetro válido en el presente
caso es la sujeción al mandato constitucional, utilizando con referencia la previsión del art. [Link] de
la CPE. Por todo ello, pide se declare la constitucionalidad del art. 33.2 de la LOEP, por no
contraponerse a ningún precepto previsto en la Constitución Política del Estado.

II. CONCLUSIONES

II.1. El art. 33.2 de la LOEP, en la parte impugnada en el presente recurso señala:

Artículo 33. (RÉGIMEN DE DESIGNACIÓN). La designación de Vocales de los Tribunales


Electorales Departamentales se sujetará al siguiente régimen:

“2. Las Asambleas Departamentales seleccionarán por dos tercios de votos de sus miembros
presentes una terna para cada uno de los cuatro cargos electos, garantizando la equidad de género y
la plurinacionalidad”.
II.2. El precepto constitucional cuya vulneración se alega es el contenido en el art. 206.V de la CPE,
que establece:

“V.- Las Asambleas Legislativas Departamentales o Consejos Departamentales seleccionarán por


dos tercios de votos de sus miembros presentes, una terna por cada uno de los vocales de los
Tribunales Departamentales Electorales. De estas ternas la Cámara de Diputados elegirá a los
miembros de los Tribunales Departamentales Electorales, por dos tercios de votos de los miembros
presentes, garantizando que al menos uno de sus miembros sea perteneciente a las naciones y
pueblos indígenas originarios campesinos del Departamento”.

III. FUNDAMENTOS JURÍDICOS DEL FALLO

En el presente recurso directo o abstracto de inconstitucionalidad se demanda la


inconstitucionalidad del art. 33.2 de la LOEP, porque vulneraría el art. 206.V de la CPE, al ser
presuntamente contradictoria al mencionado artículo, con relación al número de ternas para la
conformación de los Tribunales Departamentales Electorales, restando con ello la participación de
los asambleístas departamentales; es decir, que de cinco ternas previstas para vocales de los
Tribunales Departamentales Electorales, el art. 33.2 de la LOEP, reduce a cuatro las ternas que
deberán ser elevadas a la Cámara de Diputados. En consecuencia, corresponde determinar si los
extremos denunciados son evidentes a los efectos de efectuar el control de constitucionalidad que le
encomienda a este Tribunal el art. 202.1 de la CPE.

III.1. El control de constitucionalidad

Inicialmente, corresponde aclarar que en el presente juicio de constitucionalidad se aplicará la Ley


1836 de 1 de abril de 1998 (Ley del Tribunal Constitucional); por cuanto, es la norma procesal que se
encontraba vigente a tiempo de la interposición del recurso directo o abstracto de
inconstitucionalidad -ahora acción de inconstitucionalidad abstracta- en examen, en observancia del
principio de ultractividad, pues, si bien por lo general una norma rige para el futuro, la ultractividad
de una ley derogada puede provocar efectos para determinados casos como en el presente recurso,
donde la norma derogada no estaría produciendo efectos después del ámbito de su vigencia, sino
que los mismos se deben a un supuesto acontecido durante su vigencia.

En cuanto al control de constitucionalidad, la Constitución Política del Estado, prevé un medio o


recurso idóneo para el control objetivo de las normas jurídicas con relación a preceptos, principios y
valores contenidos en la Norma Suprema, cuya finalidad es sanear o depurar el ordenamiento
jurídico a través de un fallo con efectos derogatorios o abrogatorios de la norma que resulte
incompatible; es así que en el art. 202.1 de la CPE, entre las atribuciones fijadas para el Tribunal
Constitucional Plurinacional, establece el conocer y resolver en única instancia, los asuntos de puro
derecho sobre la inconstitucionalidad de leyes, estatutos autonómicos, cartas orgánicas, decretos y
todo género de ordenanzas y resoluciones no judiciales, determinando además que en la acción de
carácter abstracto, sólo podrán interponerla la Presidenta o Presidente de la República, Senadoras y
Senadores, Diputadas y Diputados, Legisladores, Legisladoras y máximas autoridades ejecutivas de
las entidades territoriales autónomas, incorporando además entre los legitimados para interponer la
acción la acción de inconstitucionalidad abstracta al defensor o defensora del pueblo conforme a lo
previsto por el art. 222.1 de la CPE.

Respecto a la naturaleza jurídica de la acción abstracta de inconstitucionalidad la SC 0048/2010 de 6


de diciembre, estableció que: “…es una de las vías o medios jurisdiccionales de rango constitucional
de control normativo correctivo o a posteriori; es decir, de normas vigentes, acción a través de la
cual el Tribunal Constitucional analiza la compatibilidad o incompatibilidad de las disposiciones
legales impugnadas, de diferentes jerarquías y ámbitos jurídicos, con los principios, valores y normas
de la Constitución Política del Estado, de tal manera que desaparezca la duda de constitucionalidad
sobre dicha norma, con la característica particular, de que no es un requisito que exista un caso
concreto para su interposición, de ahí porque el nomen juris de ser una acción 'abstracta'; y como
lógica consecuencia, es un medio depurador del ordenamiento jurídico”.

Respecto al objeto de la acción abstracta de inconstitucionalidad la SC 0014/2010 de 20 de


septiembre, señaló que: “…es el examen de constitucionalidad de las disposiciones legales
impugnadas, lo que supone que el órgano encargado del control procede a examinar las normas
cuestionadas para contrastarlas con las normas previstas en la Constitución; pues debe tenerse en
cuenta que la inconstitucionalidad de una norma jurídica, corresponde siempre a una colisión entre
ella y las normas o preceptos de la Constitución. De manera que, el control normativo de
constitucionalidad, por la vía del recurso directo o abstracto de inconstitucionalidad, se desarrolla
sobre una disposición legal vigente, no así sobre una que se encuentra derogada o abrogada, ya que
en este último caso se produce la extinción de derecho de la disposición legal, la que deja de tener
vida en el ordenamiento jurídico del Estado”.

III.2. Sobre supremacía constitucional y jerarquía normativa

La supremacía de la Constitución Política del Estado, está determinada por el lugar de preeminencia
que ocupa frente a todas las demás normas jurídicas, en tal sentido, de acuerdo a lo establecido en
el art. [Link] de la CPE, la Norma Suprema está situada en el primer lugar dentro de la gradación de
la estructura normativa, lo cual conlleva al reconocimiento de su jerarquía, frente a cualquier otra
disposición legal, por tanto el texto constitucional, representa el punto más alto de la estructura
jurídica del Estado, constituyéndose en el sustento o fundamento de las demás disposiciones legales,
de donde nacen los niveles jerárquicos en función al órgano que emite la norma, su importancia y el
sentido funcional de la misma.

El tratadista Maurice Duverger, manifestó que la supremacía de la Constitución escrita es, el


instrumento jurídico de la limitación de los gobernantes. Ella significa, en efecto, que todos deben
obedecer a sus disposiciones sin poder modificarlas.

El principio de supremacía constitucional “…determina qué norma se encuentra en la cúspide de ese


entramado normativo de modo que aquéllas de jerarquía inferior sean conformes en contenido y
forma con las normas de jerarquía superior” (Así lo estableció la SC 0015/2006 de 4 de abril). En
igual sentido, aunque desde otra perspectiva la SC 0066/2005 de 22 de septiembre, establece que el
principio de la supremacía constitucional: “…garantiza y posibilita la realización material de los
principios acuñados por la Constitución; nace de la cualidad específica de la Constitución, como
base, sustento y marco que informa todo el sistema normativo” y del cual, -según refiere la citada
Sentencia- nacen a su vez “los principios de interpretación de todo el ordenamiento conforme a la
Constitución…”.

Por su parte Francisco Fernández Segado, en su obra “Sistema Constitucional Español” respecto al
principio de jerarquía normativa, indicó que implica la existencia de una diversidad de normas entre
las que se establece una jerarquización, de conformidad con la cual, una norma situada en un rango
inferior no puede oponerse a otra de superior rango, lo que implica que el ordenamiento adopte una
estructura jerarquizada, en cuya cúspide, se sitúa la Constitución.
Así, por el principio de supremacía constitucional y de jerarquía normativa establecida en el art. 410
de la CPE, ninguna ley o disposición legal puede contradecir la misma. En consecuencia, cualquier ley
que no sea compatible con la Constitución, es inconstitucional, y esta circunstancia debe ser
sometida a un juicio de constitucionalidad a través de la acción de inconstitucionalidad abstracta.

De donde se concluye que los principios y valores contenidos en la Constitución Política del Estado,
constituyen la base para la emisión de toda disposición legal que emane del Órgano Legislativo u
otro en el ámbito de sus competencias -entidades territoriales autónomas-; y, los actos de los
órganos del Estado -Legislativo, Ejecutivo, Electoral y Judicial- no pueden abstraerse del control de
constitucionalidad, por encontrarse sometidos a la CPE.

III.2. El principio de concordancia práctica

Conforme al tratadista García Pelayo, dicho principio postula la coordinación de los distintos
valores jurídicos constitucionales conservando su contenido esencial, mediante la ponderación
proporcional de los valores o bienes donde no cabe sacrificar uno por otro, de tal manera que se
respete el núcleo duro de cada bien constitucional en conflicto, afectándose mutuamente sólo en su
modo, forma, espacio o tiempo de ejercicio, siempre que exista razonabilidad, racionalidad y
proporcionalidad en la recíproca delimitación de los derechos en conflicto.

El principio de concordancia práctica consiste en coordinar el contenido de diversas instituciones


constitucionalmente relevantes y vinculadas entre sí, para interpretar de la manera más cabal el
significado de cada una de ellas. En consecuencia si una de las reglas en materia de interpretación
constitucional es que el proceso de comprensión de la Norma Suprema deba realizarse de
conformidad a los principios de unidad y concordancia práctica. Es así que se debe acudir al
principio de concordancia práctica, por el cual los bienes jurídicos que protege el orden
constitucional deben ser armonizados en la solución de problemas interpretativos, de manera que
cada uno conserve su identidad, siendo necesario, para ello, que se determinen cuáles bienes
jurídicos protege cada precepto. En síntesis, el principio busca la coherencia de las normas
constitucionales en los casos de contradicciones entre si, buscando la solución de problemas a través
de la “ponderación de bienes” para resolver y canalizar los conflictos que puedan darse entre los
diversos valores e intereses tutelados por la Ley Fundamental.

III.2. El principio de la eficacia integradora de la Constitución

Para César Landa este principio valora el mantenimiento de la unidad política de la


Constitución, lo que demanda preferir las soluciones jurídico-políticas que promuevan la integración
social y la unidad de este cuerpo normativo. Con ello se busca afirmar el carácter supremo y
pluralista de la Constitución, en la medida en que integra a los valores minoritarios con el
mayoritario, gracias a entender que la Constitución expresa la diversidad de los intereses sociales,
dentro de la unidad política.

Supone de acuerdo a la Sentencia del Tribunal Constitucional del Perú emitida el 16 de


octubre de 2009, en el Exp. 02005-2009-PA/TC: “…el identificar en las disposiciones constitucionales
una lógica hermenéutica unívoca la que desde luego debe considerar a la persona como el prius
ético y lógico del Estado Social y democrático de derecho. En efecto las normas constitucionales no
pueden ser comprendidas como átomos desprovistos de interrelación, pues ello comportaría
conclusiones incongruentes. Por el contrario, sus sistemática interna obliga a apreciar a la Norma
Fundamental como un todo unitario, como una suma de instituciones poseedoras de una lógica
integradora uniforme”, puesto que “lo significativo para la interpretación no es la razón instrumental
o la voluntad subjetiva del constituyente, sino la racionalidad y voluntad objetivas que se
desprenden el texto” (García Pelayo, MANUEL “Consideraciones sobre las cláusulas económicas de la
Constitución”. En: Estudios sobre la Constitución española de 1978, a cargo de M. Ramírez, Zaragoza,
1979, p. 79). A tal propósito coadyuvan los principios interpretativos institucionales de unidad de la
Constitución, eficacia integradora y concordancia práctica”.

El principio de la eficacia integradora de la Constitución, siempre busca la coherencia


interpretativa, no sólo de la ley en cuanto tal, sino también de la Constitución y la ley en relación con
la sociedad en cuyas actividades están participando las personas.

III.3. El principio de reserva legal

Al efecto debemos referirnos a la disposición contenida en el art. [Link] de la CPE, relativa a que los
derechos y sus garantías sólo podrán ser regulados por la ley, implica; por una parte, que sólo el
Órgano Legislativo es el competente para emitir leyes que desarrollen los preceptos o derechos
fundamentales -en su sentido material sin alterar su núcleo esencial- contenidos en la Ley
Fundamental y a su vez impongan sus límites; y por otra, constituye una restricción frente a otros
Órganos -Ejecutivo y Judicial y el Electoral- que intenten regular derechos que sólo puede realizarse
a través de una ley.

En ese sentido, la jurisprudencia constitucional, ratificó el principio de reserva legal que debe
observar el Estado para establecer la restricción o limitación al ejercicio de los derechos
fundamentales previstos en la Constitución, precisando que: “Conforme ha definido este Tribunal,
en su Declaración Constitucional 0006/2000, de 21 de diciembre, el principio de la reserva legal es la
`institución jurídica que protege el principio democrático, al obligar al legislador a regular aquellas
materias que por disposición de la Constitución deben ser desarrolladas en una ley; es una
institución que impone un límite tanto al Poder Legislativo como al Ejecutivo; a aquél, impidiendo
que delegue sus potestades en otro órgano, y a éste, evitando que se pronuncie sobre materias que,
como se dijo, debe ser materia de otra ley´. En el ámbito del ejercicio de los derechos
fundamentales, este principio es aplicado para impedir cualquier exceso en la imposición de
limitaciones al ejercicio de los derechos fundamentales, pues si bien es cierto que pueden
imponerse límites al ejercicio de los derechos fundamentales para preservar la prevalencia del
interés general, la primacía del orden jurídico y los factores de seguridad, moralidad y salubridad
públicos, no es menos cierto que, en aplicación del principio de reserva legal, esas limitaciones solo
pueden ser impuestas mediante ley en sentido formal.

En consecuencia, conforme al razonamiento precedentemente expuesto el principio de reserva


legal, en el ámbito del ejercicio de los derechos fundamentales, resultaría lesionado cuando una
norma inferior a una ley imponga limitaciones al ejercicio de algún derecho fundamental consagrado
por la Constitución o los instrumentos internacionales sobre derechos humanos; a contrario sensu,
no resulta lesionado el principio cuando la limitación de un derecho fundamental es impuesta por
una ley en sentido formal, y dicha Ley es reglamentada en su parte operativa por otra disposición
inferior” (las negrillas nos perecen) (SC 0069/2006 de 8 de agosto).

III.4. Análisis de la problemática planteada

Efectuadas las consideraciones preliminares que anteceden, corresponde recordar que los ahora
accionantes, en los fundamentos que sustentan su demanda indican que el art. 33.2 de la LOEP, es
inconstitucional por cuanto sería contradictorio con el art. 206.V de la CPE, en lo que respecta al
número determinado para la conformación de los Tribunales Departamentales Electorales, por
cuanto afirman que el mismo reduce a cuatro las ternas que las Asambleas Departamentales
seleccionaran para que sean elevadas a la Cámara de Diputados. Precisado así el problema
planteado por los ahora accionantes, corresponderá realizar el correspondiente análisis

III.4.1. Contexto legal de la norma impugnada

Para una mejor comprensión del tema a tratar, es menester remarcar que la Ley del Órgano
Electoral Plurinacional, surgió dada la necesidad de la implementación de normas jurídicas que
permitan el funcionamiento de las nuevas instituciones en el Estado, tal es el caso del propio Órgano
Electoral Plurinacional que constituye parte del poder público del Estado Plurinacional, siendo dicho
Órgano el único y exclusivo en ejercer la función electoral nacional, garantizando el buen desarrollo
y el ejercicio de la función electoral dentro de un Estado Democrático. En dicha Ley se precisa que
las competencias electorales son indelegables e intransferibles y se ejercen por las autoridades
electorales de conformidad con las atribuciones establecidas en la misma, es decir, que al
encontrarse establecidas las competencias, se delimita el accionar del Órgano Electoral Plurinacional
así como de las instancias que lo componen, haciendo que el ejercicio de la función electoral esté
legalmente respaldada.

La referida Ley, en su Título III, referente a los Tribunales Electorales Departamentales, en su


Capítulo I, en cuanto a su composición funcionamiento, así el art. [Link] de la LOEP, determina que los
Tribunales Electorales Departamentales, estarán integrados por cinco vocales, mientras que en su
art. 33, constituye el régimen de designación de vocales de los Tribunales Electorales
Departamentales, así en su numeral 1 establece que la Presidenta o el Presidente del Estado
Plurinacional designa a una o un Vocal en cada Tribunal Electoral Departamental, mientras que en el
numeral impugnado, señala el procedimiento por el cual las asambleas departamentales
seleccionaran las ternas para cuatro cargos electos garantizando la equidad de género y la
plurinacionalidad. En tal sentido, la norma impugnada (art. 33.2 de la LOEP), únicamente se refiere al
procedimiento de selección interno para la posterior designación de sus autoridades a realizarse
mediante la Cámara de Diputados.

III.4.2. Precepto constitucional del que se presume su vulneración

Se encuentra ubicado dentro del Título IV, Capítulo Primero de la Constitución Política del Estado,
referido al “Órgano Electoral Plurinacional” estableciendo en el art. 205, la composición, la
jurisdicción, competencias y atribuciones del referido Órgano, mientras que en el art. 206.V de la
CPE, establece el procedimiento por el cual las Asambleas Legislativas Departamentales
seleccionaran por dos tercios de votos de sus miembros presentes, una terna por cada uno de los
vocales de los Tribunales Electorales Departamentales, a partir de las cuales la Cámara de Diputados
elegirá a los miembros de los referidos Tribunales, por dos tercios de votos de sus miembros
presentes, garantizando que al menos uno de sus miembros sea perteneciente a las naciones y
pueblos indígenas originarios campesinos del Departamento.

Partiendo del origen de norma impugnada, podemos decir que la Ley del Órgano Electoral
Plurinacional, fue dictada dentro del marco de la reserva legal, puesto que fue la misma Constitución
Política del Estado en su art. 158.I.3 quien otorgó dentro de las atribuciones de la Asamblea
Legislativa Plurinacional el dictar leyes, interpretarlas, derogarlas, abrogarlas y modificarlas. El art.
33.1.2 de la LOEP, no tiene otra finalidad que la de preservar la composición de los miembros del
Órgano Electoral y que el Órgano Ejecutivo resguardando la facultad de la Presidenta o Presidente
del Estado establecida en el art. 172.21 de la CPE, de designar sus representantes ante el Órgano
Electoral mismo que está compuesto por el Tribunal Supremo Electoral, los Tribunales Electorales
Departamentales, los juzgados electorales, los jurados de las mesas de sufragio y los notarios
electorales. En tal sentido, es evidente que la norma demandada de inconstitucional respeta el
principio de jerarquía normativa, estableciendo dentro de los principios de observancia obligatoria,
que rigen la naturaleza, organización y funcionamiento del Órgano Electoral Plurinacional (art. 4.8 de
la LOEP),
respetando ante todo la primacía de la Constitución Política del Estado.

Por otra parte, no podría determinarse la inconstitucionalidad de la norma impugnada partiendo de


una determinación que no está prevista en la norma constitucional supuestamente vulnerada, ya
que no es evidente que el art. 206.V de la CPE, determine en parte alguna que las ternas propuestas
por las Asambleas Departamentales sean cinco. Asimismo, es pertinente establecer que la norma
impugnada de ninguna manera restó legitimidad de los asambleístas departamentales para la
selección de ternas para los vocales de los Tribunales Electorales Departamentales, aspecto reflejado
en el numeral 3 del art. 33 de la LOEP, donde se determina que a partir de las ternas elevadas por las
Asambleas Departamentales la Cámara de Diputados realizará las correspondientes designaciones.

Por los fundamentos expuestos, se constata que el art. 33.2 de la LOEP, no es contrario al art. 206.V
de la CPE.

POR TANTO

El Tribunal Constitucional Plurinacional, en su Sala Plena; en virtud a la autoridad que le confiere la


Constitución Política del Estado Plurinacional de Bolivia y los arts. 7 inc. 1) y 54 y ss. de la LTC,
resuelve declarar la CONSTITUCIONALIDAD del art. 33.2 de la LOEP.

Regístrese, notifíquese y publíquese en la Gaceta Constitucional Plurinacional.

Fdo. Dr. Ruddy José Flores Monterrey


PRESIDENTE

Fdo. Efren Choque Capuma


MAGISTRADO

Fdo. Dra. Soraida Rosario Chánez Chire


MAGISTRADA

Fdo. Tata Gualberto Cusi Mamani


MAGISTRADO

Fdo Dra. Mirtha Camacho Quiroga


MAGISTRADA

Fdo. Dra. Ligia Mónica Velásquez Castaños


MAGISTRADA

Fdo. Dra. Neldy Virginia Andrade Martínez


MAGISTRADA

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