I.
OBLIGACIONES CIVILES Y MERCANTILES
Las obligaciones civiles y mercantiles son relaciones jurídicas que se
diferencian principalmente por su ámbito de aplicación y las características de la
actividad que las origina. Las obligaciones civiles se refieren a relaciones entre
particulares, mientras que las mercantiles se vinculan con actividades comerciales.
Obligaciones Civiles
Son aquellas que otorgan al acreedor acción para exigir el pago y
excepción para retener el mismo, en el sentido de si el deudor se arrepintiera de
haber pagado y pretendiera la devolución del pago, el acreedor puede excusarse o
excepcionarse de devolverlo. Estas obligaciones son calificadas de perfectas,
pues en ellas el vínculo jurídico funciona con toda su fuerza.
Obligaciones Mercantiles
La obligación en un vínculo jurídico por el cual una persona llamada deudor
se constituye en la necesidad de dar, hacer o no hacer alguna cosa en beneficio
de otra persona llamada acreedor.
1.1. Fuentes de las obligaciones mercantiles
Las fuentes de las obligaciones mercantiles, como en el derecho civil, son
los hechos o actos jurídicos que generan obligaciones. Principalmente, estos son:
el contrato, la ley, los actos unilaterales y el enriquecimiento ilícito.
El contrato:
El contrato es el acuerdo de voluntades entre dos o más partes para crear,
modificar, extinguir o transferir derechos y obligaciones. Es la fuente principal de
las obligaciones mercantiles, ya que define los términos y condiciones de las
transacciones comerciales.
La ley:
La ley es la norma jurídica que establece obligaciones y derechos de forma
general y obligatoria. Las obligaciones mercantiles pueden surgir directamente de
la ley, sin la necesidad de un contrato explícito.
Actos unilaterales:
Una declaración unilateral de voluntad que crea obligaciones para quien la hace,
como una promesa o una oferta al público.
Enriquecimiento ilícito:
La situación en la que una persona se enriquece a costa de otra sin causa justa,
generando la obligación de restituir el beneficio obtenido.
1.1.1. Reglas de Poittier sobre interpretación de los contratos
Las Reglas de Poittier sobre la interpretación de los contratos son una serie de
principios que buscan guiar a los jueces e intérpretes jurídicos cuando existen
dudas o ambigüedades en la aplicación o significado de las cláusulas
contractuales.
Se refieren a las reglas de interpretación de los contratos según la obra "Tratado
de las Obligaciones" escrita por el jurista francés Robert-Joseph Pothier en el siglo
XVIII. Estas reglas se consideran un conjunto de principios y directrices que
ayudan a interpretar los contratos y entender las obligaciones contractuales de las
partes involucradas. Aunque estas reglas se desarrollaron hace mucho tiempo,
todavía tienen relevancia en la interpretación de contratos en muchos sistemas
legales
1.1.2. Reglas de interpretación de los contratos en el código civil
Son principios legales que buscan establecer el verdadero sentido y alcance de
las cláusulas contractuales cuando hay dudas o ambigüedades. Estas reglas
están contenidas en muchos códigos civiles de tradición romano germánica
Las reglas de interpretación son guías que ayudan a determinar el significado de
las cláusulas de un contrato cuando no están claras o son ambiguas. Su objetivo
es asegurar que se cumpla la voluntad de las partes y que el contrato se interprete
de manera lógica y razonable.
1.1.3. Jurisprudencia de la suprema corte de justicia de la nación sobre
interpretación de los contratos
Interpretación conforme a la intención de las partes
La SCJN ha sostenido que, en caso de que los términos de un contrato sean
claros y no dejen duda sobre la intención de los contratantes, se debe estar al
sentido literal de sus cláusulas. Sin embargo, si las palabras parecen contrarias a
la intención evidente de las partes, prevalecerá ésta sobre aquéllas
Uso de reglas interpretativas idóneas
En situaciones donde la interpretación literal no es suficiente, el juzgador debe
servirse de las reglas interpretativas dispuestas por el legislador, en cuanto
puedan apoyar razonablemente su decisión interpretativa. Esto implica que el juez
debe elegir la regla o reglas que, de acuerdo con las características propias del
caso, sean conducentes y admitan justificar suficientemente una determinada
interpretación del contrato.
1.2. Contratos mercantiles, su clasificación
Los contratos mercantiles se pueden clasificar de diferentes maneras, siendo las
más comunes según su naturaleza, su objeto y su forma.
Clasificación por Naturaleza:
Unilaterales y Bilaterales:
Los unilaterales son aquellos en los que solo una parte asume obligaciones,
mientras que en los bilaterales ambas partes tienen obligaciones.
Onerosos y Gratuitos:
Los onerosos implican una contraprestación (pago, entrega, etc.) para ambas
partes, mientras que los gratuitos solo benefician a una de ellas.
Conmutativos y Aleatorios:
Los conmutativos establecen una relación equitativa entre las prestaciones,
mientras que los aleatorios dependen de la suerte o el azar.
Típicos y Atípicos:
Los típicos están regulados por la ley y tienen un nombre específico (ej:
compraventa), mientras que los atípicos no están regulados expresamente y se
caracterizan por la novedad o la combinación de elementos de contratos
regulados.
Clasificación por Objeto:
Contratos de Cambio: Compraventa, permuta, suministro, etc.
Contratos de Colaboración: Agencia, distribución, franquicia, etc.
Contratos de Seguro: Contratos de seguro en general.
Contratos de Conservación, Depósito o Custodia: Depósitos bancarios, etc.
Contratos de Préstamo y Crédito: Préstamos bancarios, créditos comerciales,
etc.
Contratos de Garantía: Hipotecas, prendas, etc.
Contratos de Sociedad: Contratos que crean sociedades mercantiles.
Clasificación por Forma:
Consensuales, Reales y Solemnes: Los consensuales se perfeccionan por el
acuerdo de voluntades, los reales requieren la entrega de una cosa y los solemnes
deben cumplir una forma específica prevista por la ley.
1.2.1. Nominados o típicos y nominados o atípicos
Contratos típicos: Cuentan con una regulación propia y pueden ser
nominados (que tiene un nombre ante la ley) como la compraventa. De esta
manera son regulados por las leyes mercantiles.
Contratos atípicos: Contratos no regulados expresamente en las leyes y
que algunas veces se presentan con una simple modificación de ciertos
elementos que caracterizan a un contrato atípico, en otras con elementos
de dos o más contratos regulados, y en varias más con toda una nueva
estructura cuyo régimen jurídico depende de su propia caracterización y de
la voluntad de las partes dentro de los límites de la autonomía de la
voluntad.
1.2.2. Abiertos y cerrados
Contratos abiertos: Contratos que permiten la adhesión o la intervención
de nuevas partes después de haberse celebrado el contrato, también son
conocidos como contratos plurilaterales, debido a que se prevé que un
tercero acceda a la situación contractual creada por las partes con
anterioridad, asumiendo carácter de parte. Al igual que sus cláusulas no
quedan totalmente especificadas, sino abiertas a negociación o concreción.
Por lo regular son contratos celebrados por el Estado, las entidades federativas o
los municipios con proveedores reconocidos e inscritos en un padrón respecto de
bienes o servicios de uso generalizado y constante.
Contratos cerrados: son todo lo contrario, es decir, son aquellos que no
permiten el ingreso de nuevas partes, una vez que se ha perfeccionado.
1.2.3. Unilaterales y bilaterales o silagmáticos
Contratos unilaterales: Son los que una sola de las partes asume
obligaciones frente a la otra sin que ésta quede obligada, como en alguna
donación. El calificativo de unilateral o bilateral no se da en función de las
partes, puesto que entonces no habría contrato, ya que para su existencia
es necesario el consentimiento, y para ello se requiere la concurrencia de
ambas voluntades.
Contratos bilaterales: Contratos en los que las partes se obligan
recíprocamente la una hacía la otra. Estos tienen como características las
siguientes:
1. Las partes quedan obligadas
2. Existe reciprocidad en las obligaciones, las cuales son principales,
interdependientes y correspectivas.
1.2.4. Conmutativo o ciertos y aleatorios
Contratos Conmutativos:
En un contrato conmutativo, las partes conocen desde el inicio la magnitud de las
obligaciones y beneficios que recibirán.
La contraprestación es cierta y determinada, y no depende de un evento futuro e
incierto.
Ejemplos de contratos conmutativos en el ámbito mercantil son la compraventa, el
arrendamiento y el préstamo.
Contratos Aleatorios:
En un contrato aleatorio, una de las partes, o ambas, asume un riesgo de
ganancia o pérdida, el cual depende de un evento futuro e incierto.
La contraprestación no es cierta desde el inicio, sino que está condicionada por la
ocurrencia de un evento que podría ser de naturaleza diversa.
Ejemplos de contratos aleatorios en el ámbito mercantil son el seguro, el juego y la
apuesta
1.2.5. De adhesión y bilateralmente discutidos
Contratos de Adhesión
Son aquellos donde una parte (generalmente el proveedor o prestador) establece
las condiciones y las cláusulas del contrato, y la otra parte (el consumidor o
cliente) solo puede aceptarlas o rechazarlas sin posibilidad de negociarlas.
Características:
Cláusulas predefinidas por una sola parte.
Falta de negociación o modificación de las condiciones por parte del
consumidor.
Mayor poder de negociación de la parte que formula el contrato.
Pueden ser de consumo (entre empresas y consumidores) o de empresa a
empresa.
Contratos Bilateralmente Discutidos
Son aquellos donde las cláusulas del contrato son negociadas y acordadas
entre ambas partes.
Características:
Cláusulas negociadas y acordadas entre ambas partes.
Mayor igualdad entre las partes en la negociación.
Posibilidad de modificar las condiciones del contrato.
1.2.6. Preparatorios y definitivos
Contratos Preparatorios:
Función: Obligan a las partes a celebrar un contrato definitivo en un futuro.
Característica: Son un "puente" hacia el contrato principal, asegurando que este
se llevará a cabo en el futuro.
Obligaciones: Pueden ser unilaterales o bilaterales, dependiendo de si una o
ambas partes se obligan a celebrar el contrato definitivo.
Contratos Definitivos:
Función:
Crean o transfieren derechos y obligaciones de forma directa entre las partes.
Característica:
Son el objetivo final de los contratos preparatorios, ya que los contratos
preparatorios tienen por objetivo asegurar la celebración de estos.
Obligaciones:
Las obligaciones son las propias de cada tipo de contrato definitivo, como el
pago del precio en una compraventa, el pago de la renta en un arrendamiento,
etc.
Relación entre ambos:
Los contratos preparatorios sirven para asegurar la celebración de un contrato
definitivo en el futuro. Si el contrato definitivo no se llega a celebrar, el contrato
preparatorio puede tener consecuencias legales, como la obligación de pagar una
indemnización.
1.2.7. Principales y accesorios
Un contrato principal existe por sí mismo, independiente de otros, mientras que un
contrato accesorio depende de un contrato principal para existir y asegurar su
cumplimiento. Ejemplos de contratos principales son la compraventa, la sociedad y
el arrendamiento, mientras que ejemplos de contratos accesorios son la fianza, la
prenda y la hipoteca.
Contratos Principales:
Son aquellos que tienen una vida propia e independiente, sin depender de otro
contrato para existir.
Ejemplos: La compraventa, la sociedad, el arrendamiento, el transporte.
Contratos Accesorios:
Son aquellos que tienen como objetivo garantizar el cumplimiento de una
obligación principal, dependiendo de ella para existir.
Ejemplos: La fianza, la prenda, la hipoteca, la caución.
Características:
o No pueden existir sin el contrato principal.
o Su eficacia depende de la existencia y validez del contrato principal.
o Garantizan el cumplimiento de una obligación.
1.3. Distinción entre contratos civiles y mercantiles. Análisis del artículo 75
del código de Comercio
Los contratos civiles y mercantiles se distinguen principalmente por su naturaleza
y las partes involucradas. Los contratos civiles regulan relaciones de naturaleza
personal, mientras que los contratos mercantiles se enfocan en el comercio y la
actividad empresarial. El artículo 75 del Código de Comercio enumera los actos
considerados como de comercio, que son los que se regulan bajo el derecho
mercantil.
Distinción entre Contratos Civiles y Mercantiles:
Partes involucradas:
Los contratos civiles suelen involucrar a personas físicas o jurídicas que no
actúan en el ámbito comercial. Los contratos mercantiles, por otro lado,
involucran a comerciantes o personas que actúan en el ejercicio de una actividad
empresarial.
Propósito:
Los contratos civiles suelen tener como fin satisfacer una necesidad entre dos
partes, mientras que los contratos mercantiles están orientados a la obtención de
lucro.
Regulación:
Los contratos civiles se regulan bajo el derecho civil, mientras que los contratos
mercantiles se regulan bajo el derecho mercantil.
Análisis del Artículo 75 del Código de Comercio:
El artículo 75 del Código de Comercio, en México, establece una lista de actos que
se consideran mercantiles, definiendo así la esfera de aplicación del derecho
mercantil. Estos actos incluyen:
Adquisiciones y enajenaciones con propósito de especulación comercial:
Esto incluye la compra y venta de bienes, incluyendo muebles, con el fin de
obtener una ganancia.
Actos relacionados con la empresa mercantil:
Incluye la creación, organización, explotación, traspaso o liquidación de una
empresa comercial.
Actos relacionados con bienes mercantiles:
Incluye el dinero, títulos valores, la empresa y sus elementos, y los buques.
Importancia de la distinción:
La distinción entre contratos civiles y mercantiles es fundamental para determinar
qué normas legales se aplican a un contrato en particular. El derecho mercantil
tiene reglas específicas para los contratos comerciales, como la obligación de
llevar contabilidad, la forma de ejecución de los contratos y los plazos de
prescripción, que pueden ser diferentes a los aplicables a los contratos civiles.
1.4. Obligaciones mercantiles
Una obligación mercantil es un vínculo jurídico donde una persona (deudor) tiene
la responsabilidad de dar, hacer o no hacer algo para otra (acreedor), debido a un
acto comercial.
Origen:
Surgen de un acto de comercio, como una venta, un depósito bancario o un
contrato de transporte.
Regulación:
Se regulan por el Código Civil y las leyes comerciales, aunque algunas normas
mercantiles pueden crear una teoría autónoma en casos específicos.
Diferencia con los contratos:
Es importante distinguir las obligaciones mercantiles de los contratos mercantiles,
ya que mientras las obligaciones son el resultado de un acto comercial, los
contratos pueden tener regulaciones legales específicas.
1.5. Generalidades de los contratos mercantiles
Son acuerdos de voluntades entre dos o más personas para realizar actos de
comercio, con el fin de generar derechos y obligaciones. Estos contratos, aunque
comparten características con los contratos civiles, tienen particularidades propias
debido a su naturaleza comercial.
Características generales de los contratos mercantiles:
Acuerdo de voluntades:
Al igual que cualquier contrato, los contratos mercantiles requieren el
consentimiento de las partes, manifestado de forma libre, clara y sin vicios.
Objeto lícito:
El objeto del contrato, es decir, el contenido del acuerdo, debe ser lícito, posible y
determinado.
Causa lícita:
La razón por la que se celebra el contrato, la "causa", también debe ser lícita.
Formalidad:
Los contratos mercantiles pueden ser verbales o escritos, y su forma depende de
la naturaleza de la transacción.
Regulación legal:
El Código de Comercio y otras leyes mercantiles regulan los contratos mercantiles,
y en caso de vacío legal, se aplica el Código Civil.
Principios rectores:
Los principios generales de la contratación civil, como la buena fe, la autonomía
de la voluntad, y la consensualidad, también se aplican a los contratos
mercantiles.
Efectos:
Los contratos mercantiles crean derechos y obligaciones para las partes, y pueden
generar beneficios para las empresas en términos de previsibilidad, gestión de
riesgos y estrategias de mercado.
1.5.1. Supletoriedad de leyes, respecto al código de Comercio; a la ley
general, de títulos y operaciones de crédito, a otras leyes mercantiles. Usos
y costumbres.
La supletoriedad en derecho mercantil implica que leyes generales, como el
Código Civil, se aplican a las leyes mercantiles cuando estas últimas no regulan
un asunto específico. Esto se aplica a leyes como el Código de Comercio y la Ley
General de Títulos y Operaciones de Crédito, que también pueden ser suplidas
por usos y costumbres mercantiles.
El Código de Comercio y la Ley General de Títulos y Operaciones de Crédito
Código de Comercio:
Este código regula la actividad mercantil, y en ocasiones, puede necesitar la
aplicación supletoria de otras leyes, como el Código Civil, para cubrir áreas no
reguladas en detalle.
Ley General de Títulos y Operaciones de Crédito (LGTOC):
Esta ley regula los títulos de crédito (como letras, cheques, pagarés, etc.). La
LGTOC puede ser suplida por la legislación mercantil general (Código de
Comercio) y, en su defecto, por usos y costumbres. El artículo 2º de la LGTOC
menciona expresamente estas fuentes supletorias.
Usos y Costumbres Mercantiles
Los usos y costumbres mercantiles son prácticas comerciales establecidas por un
grupo de comerciantes en una zona geográfica o sector. Estas prácticas pueden
ser tomadas como referencia cuando no existe una ley específica que regule un
asunto.
Cuando la LGTOC no establece un punto específico, se recurre a la Legislación
Mercantil General (Código de Comercio) y, en caso de que esta tampoco lo regule,
se aplican los usos y costumbres.
El Código Civil se aplica en caso de que no exista regulación específica en el
Código de Comercio o en los usos y costumbres.
1.5.2. Lesión en materia civil y mercantil
La lesión se refiere a un perjuicio económico que sufre una parte en un contrato
debido a una desproporción evidente entre las prestaciones, aprovechándose la
otra parte de la necesidad, ligereza o inexperiencia de la víctima. Este concepto se
aplica tanto a los contratos civiles como a los contratos mercantiles, con algunos
matices según la legislación aplicable.
En materia civil:
La lesión, también conocida como "lesión enorme", ocurre cuando una persona,
debido a su ignorancia, ligereza o inexperiencia, se ve obligada a celebrar un
contrato en condiciones evidentemente desventajosas para ella.
La lesión civil está regulada en el Código Civil, que establece los requisitos para
que se pueda declarar la nulidad o la rescisión del contrato afectado.
En materia mercantil:
La lesión mercantil, en general, se refiere a la situación en la que una parte,
debido a una desproporción significativa en las prestaciones, se ve obligada a
celebrar un contrato en condiciones desventajosas, aprovechándose la otra parte
de su situación de vulnerabilidad.
La lesión mercantil suele estar regulada en el Código de Comercio, aunque en
algunos casos también se pueden aplicar normas del Código Civil, especialmente
en cuanto a la interpretación de los contratos.
1.5.3. Prescripción en materia mercantil
Es un mecanismo legal que extingue una obligación u acción por el transcurso del
tiempo, generalmente de 10 años, sin que se haya ejercido una demanda u otra
forma de interpelación judicial.
La prescripción implica que la obligación mercantil deja de ser exigible por el paso
del tiempo.
En general, la prescripción en materia mercantil es de 10 años, aunque existen
casos específicos con plazos menores.
El plazo de prescripción comienza a correr desde el día en que la obligación es
exigible.
La presentación de una demanda u otra forma de interpelación judicial interrumpe
el plazo de prescripción.
Si el deudor reconoce la obligación o realiza pagos parciales, esto también
interrumpe la prescripción.
En algunas situaciones, el legislador puede suspender el plazo de prescripción si
el acreedor ha estado imposibilitado para actuar.
1.5.4. Obligaciones en especie y en moneda extranjera
Las obligaciones en especie son aquellas donde la prestación a cumplir es una
cosa específica e individualizada, no pudiéndose confundir con otras similares. A
diferencia de las obligaciones de género, donde la prestación se determina dentro
de una clase o género de cosas. En las obligaciones de especie, se debe entregar
exactamente la cosa que se acordó, no pudiéndose reemplazar por otra de
similares características.
La obligación de especie tiene como objeto una cosa concreta y específica, que se
identifica por características únicas que la distinguen
La moneda extranjera es aquella que se utiliza generalmente como medio de
pago en operaciones internacionales, tanto de comercio como de inversión.
Las obligaciones de pago en moneda extranjera contraídas dentro o fuera de la
República para ser cumplidas en ésta, se solventarán entregando el equivalente
en moneda nacional, al tipo de cambio que rija en el lugar y fecha en que se haga
el pago.
II. FORMA DE LOS CONTRATOS MERCANTILES
La forma de los contratos mercantiles se refiere a la manera en que se expresa la
voluntad de las partes para celebrar un contrato. En la mayoría de los casos, esta
voluntad se expresa libremente, sin que se exija una forma específica para que el
contrato sea válido. Sin embargo, existen algunas excepciones donde la ley exige
una forma particular, como la escritura pública en ciertos contratos.
Puede ser libre en la mayoría de los casos, pero la ley puede exigir una forma
específica para ciertos tipos de contratos o circunstancias.
2.1. Perfeccionamiento de los contratos entre presentes
El perfeccionamiento de un contrato es el momento en que se forma el acuerdo
definitivo entre las partes y nace la obligación jurídica. Es decir, cuando el contrato
queda válido y vinculante.
El perfeccionamiento de un contrato entre presentes ocurre cuando las partes,
estando en un mismo lugar o con posibilidad de comunicación inmediata,
expresan su acuerdo sobre los términos del contrato. En este contexto, la
perfección se alcanza cuando la aceptación del destinatario de la oferta es
manifestada y conocida por el oferente.
En el caso de contratos entre presentes, la aceptación se manifiesta verbalmente
o a través de un acto que la contenga.
2.2. Perfeccionamiento de los contratos entre ausentes
Son aquellos en los que las partes no están en contacto directo o inmediato al
momento de celebrar el contrato. La comunicación entre ellas se realiza a
distancia, por ejemplo, por carta, correo electrónico, fax o cualquier medio no
inmediato.
Se produce cuando el proponente recibe la aceptación de la oferta. La teoría de la
recepción, que es la que prevalece, establece que el contrato se perfecciona
cuando la aceptación llega a la esfera de disposición del oferente.
2.3. Eficacia de las NTIC´S
Las Nuevas TICs (Tecnologías de la Información y Comunicación) tienen una
eficacia significativa en los contratos mercantiles, especialmente en la
digitalización y automatización de procesos. Estas tecnologías facilitan la creación,
gestión y ejecución de contratos, mejorando la eficiencia y seguridad jurídica.
Las tecnologías digitales facilitan la celebración de contratos con partes ubicadas
en diferentes países, expandiendo el alcance de las transacciones comerciales.
La digitalización permite la automatización de tareas administrativas, reducción de
tiempos de gestión y agilización de procesos.
2.4. Los contratos de adhesión. Contratos tipo. Uso y formularios.
Son aquellos contratos pre formulados por una parte (usualmente la más fuerte,
como una empresa o comerciante), donde la otra parte simplemente acepta las
cláusulas sin posibilidad de negociar o modificar las condiciones
Características:
Tienen un contenido estándar o preestablecido La parte adherente solo puede
aceptar o rechazar el contrato.
Son comunes en relaciones de consumo y servicios públicos.
Buscan agilizar y simplificar la contratación masiva.
2.5. Aprobación administrativa de algunos contratos mercantiles importantes
en la vida económica del país
Es el control y autorización que ejercen ciertas autoridades gubernamentales
sobre determinados contratos mercantiles, para asegurar que cumplan con la ley,
el interés público y las políticas económicas nacionales.
Cualquier Estado o Nación tiene la libertad para contratar sobre cosas no
prohibidas por la Ley, sin embargo, existe un fenómeno que se presenta por la
necesidad de adquirir algún bien o servicio, que da como fruto que los contratos
favorezcan notoriamente a una sola de las partes. Es por ello que el Estado
mexicano, en aras de buscar lograr una equidad en relación con las otras
naciones con las que mantiene relaciones contractuales, ha desarrollado un
sistema normativo a fin de equilibrar las relaciones contractuales.