NOMBRE: Edgard Efraín Villarreal Villarreal
DOCENTE: Lic. Rebeca Cabrera
ASIGNATURA: Psicologia del Desarrollo
CARRERA: Licenciatura en Teología II año
Definiendo en concepto de carácter
Antes de nada, conviene aclarar y definir adecuadamente los conceptos. ¿Qué es el
carácter?
Según la Real Academia Española, la acepción número seis en la entrada dedicada a la
palabra, define carácter como “El conjunto de cualidades o circunstancias propias de una
cosa, de una persona o de una colectividad, que las distingue, por su modo de ser u obrar,
de las demás”, y propone algunos ejemplos de su uso: “El carácter español. El carácter
insufrible de Fulano”.
Esta explicación, sin embargo, sirve para hacerse una idea sobre el uso que se le da
popularmente al término de carácter (lo cual está bien y entra dentro de los objetivos de la
RAE), pero si queremos entender lo que es de un modo más global tenemos que saber qué
dicen sobre el carácter los psicólogos que se dedican a investigar a partir de esta idea. Y es
que el carácter es uno de los conceptos más usados en la psicología de las diferencias
individuales para categorizar las diferencias entre individuos; de hecho, está muy
relacionado con otros conceptos, como el de personalidad o el de temperamento.
Distintas formas de abordar el concepto
Son muchos los psicólogos y psiquiatras que todavía expresan discordancias sobre el
significado específico que le dan al concepto de “carácter”. Pese a ello, entre las
semejanzas que podemos encontrar en las explicaciones de aquellos investigadores que
trabajan para extraer conocimiento relacionado con el tema, se encuentra la idea de que el
carácter de una persona resume la manera en la que esta persona reacciona habitualmente
frente a una situación, circunstancia o acción determinada. Dicho con otras palabras, el
carácter no es algo que sea producido por nuestro cuerpo, sino que e basa en la interacción
Ernest Kretschmer, importante investigador alemán sobre la constitución del carácter, bien
reconocido sobre sus estudios biotipológicos, afirma que el carácter “resulta del conjunto
de las características biológicas fundamentales basadas en los sustratos anatómico-
fisiológicos de la constitución individual y de las características que se desarrollan bajo la
influencia del ambiente y de especiales experiencias individuales”. Hasta donde hoy día
sabemos del carácter, éste se desarrolla mediante la fusión de la constitución del
temperamento (heredado de nuestros padres) y del instinto con el medio que nos rodea, o
por factores externos que actúan permanentemente sobre nuestra individualidad,
modificándola más o menos fuerte e importante pero sin transformarlo nunca.
Esto significa que el carácter forma parte de un proceso. En concreto, está en nuestra
manera de relacionarnos con el entorno y con los fenómenos internos de nuestra mente
(recuerdos), y por lo tanto no es una cosa, algo que permanezca fijo y que interactúe con
tros elementos. Ni en el cerebro ni en ninguna parte de nuestro sistema nervioso hay una
estructura que produzca el "carácter" de cada cual.
Los factores que constituyen el carácter
Diversos estudiosos del carácter han coincidido en señalar varias características
fundamentales de éste. Como siempre, hay muchos puntos en los que no hay un acuerdo
generalizado, pero entre todas las escuelas, una de las que más aceptación tienen en la
actualidad es la escuela caracterológica de Groninga, entre cuyos miembros podemos
encontrar a Renne Le Senne, Gastón Berger, André le Gall, y Heymans, entre otros.
Su trabajo en conjunto aporta una concepción del carácter según la cual este cuenta con tres
factores constitutivos: emotividad, actividad y resonancia.
1. Emotividad
La emotividad se suele definir como el “estado de conmoción psicosomática que sufren
ciertos individuos bajo la influencia de sucesos que objetivamente tienen una importancia
misma". Este rasgo sirve de base para la clasificación de individuos emotivos y no
emotivos. Si un sujeto implica sus sentimientos primero (o no) ante un estímulo y podemos
reconocerlo a través de algunos rasgos de comportamiento como la movilidad de humor,
demostratividad, compasión, fervor, etc.
2. Actividad
La actividad implica dos vertientes. Por una parte, la necesidad gratuita de actuar a causa de
una necesidad congénita (comer, dormir, etc.). Por otra, la necesidad de eliminar todo
obstáculo que trate de oponerse a la dirección del sujeto. Es evidente que nuestro carácter
varía significativamente según el grado en el que estamos consiguiendo satisfacer estas
necesidades.
3. Resonancia
La resonancia hace referencia al tiempo de impresión que nos otorga un acontecimiento y el
tiempo necesario para la reconstitución de la normalidad ante dicho acto. Según este
tiempo, los sujetos pueden ser primarios (caracterizados por su impulsividad, movilidad, el
hecho de consolarse o reconciliarse rápidamente, etc.) o secundarios (quienes están durante
largos tiempos afectados por alguna impresión, no pueden consolarse, tienen rencores
persistentes, etc.)
Además de dichos factores constitutivos, Le Senne agrega otras propiedades suplementarias
entre las que incluye el egocentrismo, la inteligencia analítica, el alocentrismo, etc. y cuya
interacción conjunta con las primarias y ambiente daría como resultado la personalidad de
cada individuo.