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PROCEDEMENTO SELECTIVO DE INGRESO E ACCESO
AO CORPO DE PROFESORADO DE ENSINANZA SECUNDARIA 2025
LINGUA
CASTELÁ
E
LITERATURA
PRIMEIRA
PROBA
–
PARTE
A
OPCIÓN A
EJERCICIO 1. Redacte un comentario literario del siguiente texto.
Salamandra frondosa y bien poblada
te vio la antigüedad, columna ardiente,
¡oh Vesubio, gigante el más valiente
que al cielo amenazó con diestra osada!
Después, de varias flores esmaltada, 5
jardín piramidal fuiste, y luciente
mariposa, en tus llamas inclemente,
y en quien toda Pomona fue abrasada.
Ya, fénix cultivada, te renuevas,
en eternos incendios repetidos, 10
y noche al sol y al cielo luces llevas.
¡Oh monte, emulación de mis gemidos:
pues yo en el corazón, y tú en las cuevas,
callamos los volcanes florecidos!
EJERCICIO 2. Redacte un comentario Iingüístico del siguiente texto.
Si no encuentro un taxi no llego. ¿Quién sería el Príncipe Pío? Príncipe, príncipe, del fin, principio
del mal. Ya estoy en el principio, ya acabó, he acabado y me voy. Voy a principiar otra cosa. No
puedo acabar lo que había principiado. ¡Taxi! ¿Qué más da? El que me vea así. Bueno, a mí qué.
Matías, qué Matías ni qué. Como voy a encontrar taxi. No hay verdaderos amigos. Adiós amigos.
Adiós amigos. ¡Taxi! Por fin. A príncipe Pío. Por ahí empecé también. Llegué por Príncipe Pío, me
voy por Príncipe Pío. Llegué solo, me voy solo. Llegué sin dinero, me voy sin… ¡Qué bonito día,
qué cielo más hermoso! No hace frío todavía. ¡Esa mujer! Parece como si hubiera sido, por un mo-
mento, estoy obsesionado. Claro está que ella está igual que la otra también. Por qué será, cómo
será que yo ahora no sepa distinguir entre la una y la otra muertas, puestas una encima de la otra
en el mismo agujero: también a ésta autopsia. ¿Qué querrán saber? Tanta autopsia; para qué, si no
ven nada. No saben para qué las abren: un mito, una superstición, una recolección de cadáveres,
creen que tienen una virtud dentro, animistas, están buscando un secreto y en cambio no dejan que
busquemos los que podíamos encontrar algo, pero qué va, para qué, tiene razón, no estoy dotado.
OPCIÓN B
EJERCICIO 1. Redacte un comentario literario del siguiente texto.
Cuando tuvo, Floralba, tu hermosura,
cuantos ojos te vieron, en cadena,
con presunción, de honestidad ajena,
los despreció, soberbia, tu locura.
Persuadiote el espejo conjetura 5
de eternidades en la edad serena,
y que a su plata el oro en tu melena
nunca del tiempo trocaría la usura.
Ves que la que antes era, sepultada
yaces en la que vives; y, quejosa, 10
tarde te acusa vanidad burlada.
Mueres doncella, y no de virtuosa,
sino de presumida y despreciada:
esto eres vieja, esotro fuiste hermosa.
EJERCICIO 2. Redacte un comentario Iingüístico del siguiente texto.
En gris de agua y cielos aneblados, a pesar de la suavidad de aquel invierno; bajo la grisura de nu-
bes matizadas de sepia cuando se pintaban, abajo, sobre las anchas, blandas, redondeadas ondu-
laciones —emperezadas en sus mecimientos sin espuma— que se abrían o se entremezclaban al
ser devueltas de una orilla a otra; entre los difuminos de acuarela muy lavada que desdibujaban el
contorno de iglesias y palacios, con una humedad que se definía en tonos de alga sobre las escali-
natas y los atracaderos, en llovidos reflejos sobre el embaldosado de las plazas, en brumosas man-
chas puestas a lo largo de las paredes lamidas por pequeñas olas silenciosas; entre evanescen-
cias, sordinas, luces ocres y tristezas de moho a la sombra de los puentes abiertos sobre la quietud
de los canales; al pie de los cipreses que eran como árboles apenas esbozados; entre grisuras,
opalescencias, matices crepusculares, sanguinas apagadas, humos de un azul pastel, había esta-
llado el carnaval, el gran carnaval de Epifanía, en amarillo naranja y amarillo mandarina, en amarillo
canario y en verde rana, en rojo granate, rojo de petirrojo, rojo de cajas chinas, trajes ajedrezados
en añil, y azafrán, moñas y escarapelas, listados de caramelo y palo de barbería, bicornios y pluma-
jes, tornasol de sedas metido en turbamulta de rasos y cintajos, turquerías y mamarrachos, con tal
estrépito de címbalos y matracas, de tambores, panderos y cornetas, que todas las palomas de la
ciudad, en un solo vuelo que por segundos ennegreció el firmamento, huyeron hacia orillas lejanas.
De pronto, añadiendo su sinfonía a la de banderas y enseñas, se prendieron las linternas y faroles
de los buques de guerra, fragatas, galeras, barcazas del comercio, goletas pesqueras, de tripula-
ciones disfrazadas, en tanto que apareció, tal una pérgola flotante, todo remendado de tablones
disparejos y duelas de barril, maltrecho pero todavía vistoso y engreído, el último bucentauro de la
Serenísima República, sacado de su cobertizo, en tal día de fiesta, para dispersar las chispas,
coheterías y bengalas de un fuego artificial coronado de girándulas y meteoros... Y todo el mundo,
entonces, cambió de cara. Antifaces de albayalde, todos iguales, petrificaron los rostros de los
hombres de condición, entre el charol de los sombreros y el cuello del tabardo; antifaces de tercio-
pelo obscuro ocultaron el semblante, sólo vivo en labios y dientes, de las embozadas de pie fino.