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El trabajo monográfico analiza los capítulos XV al XX de 'El Príncipe' de Maquiavelo, enfocándose en su visión pragmática del poder y la naturaleza humana. Se exploran temas como la dualidad entre ser amado y temido, la importancia de la reputación y la prudencia en la toma de decisiones, así como el equilibrio entre virtù y fortuna en el liderazgo. A través de este análisis, se busca reflexionar sobre la relevancia contemporánea de las ideas de Maquiavelo en el ejercicio del poder.

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El trabajo monográfico analiza los capítulos XV al XX de 'El Príncipe' de Maquiavelo, enfocándose en su visión pragmática del poder y la naturaleza humana. Se exploran temas como la dualidad entre ser amado y temido, la importancia de la reputación y la prudencia en la toma de decisiones, así como el equilibrio entre virtù y fortuna en el liderazgo. A través de este análisis, se busca reflexionar sobre la relevancia contemporánea de las ideas de Maquiavelo en el ejercicio del poder.

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“Año de la recuperación y consolidación de la economía peruana”

UNIVERSIDAD NACIONAL “SAN LUIS GONZAGA”


Facultad de Derecho y Ciencias Políticas

TRABAJO MONOGRÁFICO

Título:
Análisis de los capítulos XV al XX de “El príncipe” de Maquiavelo

Autora:
Miranda Vila, Jaqueline Lisset

Docente:
Dr. Alarcón Avellaneda, Jhonny

Curso:
Teoría del estado

Ciclo y Sección:
II - “A”

Ica - Perú
2025
DEDICATORIA
A Dios, por la bendición de salud y mantener la
unión familiar.

A mis inherentes y queridos padres y familiares,


por el gran apoyo incondicional que son el
engranaje para seguir adelante y luchar para
lograr los objetivos trazados.
Índice

Caratula .......................................................................................................................................i
Dedicatoria ....................................................................................¡Error! Marcador no definido.
Índice de contenidos ................................................................................................................. iii
I. Introducción ..................................................................................................................... 4
II. Marco teórico ................................................................................................................... 5
2.1 Contexto histórico de Nicolas Maquiavelo……………………………………..…….…….5
2.2 Finalidad de “El Príncipe”………………………………………………………………….6
2.3 La naturaleza humana según Maquiavelo…………………………………………………6
2.4 Virtud y Fortuna: el equilibrio del liderazgo………………………………………………7
2.5 Capitulo XV – de aquellas cosas por las cuales los hombres especialmente los hombres o
los príncipes, son censurados........................................................................................................8
2.6 Capitulo XVI – de la prodigalidad y de la avaricia…………………………………...…..10
2.7 Capitulo XVII – de la crueldad y la clemencia; y si es mejor ser amado que temido, o ser
temido que amado…………………………………………………………………………..….11
2.8 Capitulo XVIII – de qué modo los príncipes deben cumplir sus promesas…………….13
2.9 Capitulo XIX – de que modo debe evitarse ser despreciado y odiado…………………..15
2.10 Capitulo XX – Si las fortalezas, y muchas otras cosas que los príncipes hacen con
frecuencia son útiles o no………………………………………………………………………17
III. Marco conceptual ........................................................................................................... 18
IV. Conclusiones ................................................................................................................... 21
V. Referencias Bibliográficas ............................................................................................. 22
I. Introducción
A medida que uno se adentra en la lectura de El Príncipe, y en especial en los capítulos

XV al XX, es difícil no a pensar en la manera tan directa, incluso descarnada, con la que Nicolás

Maquiavelo nos habla sobre el poder. No lo hace desde la teoría abstracta ni desde una moral

elevada, sino desde la experiencia y la observación aguda de la conducta humana. Es una lectura

que incomoda, pero que también abre los ojos. No porque glorifique la crueldad o la

manipulación, como muchas veces se le ha acusado injustamente, sino porque retrata el ejercicio

del liderazgo tal y como suele ocurrir en el mundo real.

En esta parte de la obra, Maquiavelo deja atrás las descripciones más técnicas sobre la

conquista y conservación de territorios, y se adentra en lo que considero el núcleo más humano

de su pensamiento: el comportamiento del príncipe como persona en el poder. Desde su visión,

el gobernante ideal no es el más virtuoso en el sentido tradicional, sino aquel que sabe adaptarse,

calcular, resistir, y, si es necesario, fingir.

Estos capítulos exploran temas que siguen siendo profundamente actuales: la tensión

entre ser generoso o prudente con los recursos, la delgada línea entre ser amado y ser temido, el

valor de la palabra empeñada frente a las exigencias del momento, y, sobre todo, la importancia

de no ser odiado ni despreciado por aquellos a quienes se gobierna.

Personalmente, encuentro en estos capítulos una lección sobre liderazgo más allá de la

política. Ya sea en el ámbito público, profesional o personal, el mensaje que se extrae es claro:

ejercer autoridad con inteligencia requiere aceptar que no siempre se puede agradar a todos, que

las decisiones difíciles muchas veces implican renunciar a la aprobación inmediata, y que a veces

es más útil aparentar una virtud que practicarla sin medida.

Este análisis pretende profundizar en cada uno de estos capítulos, no solo para desentrañar

el pensamiento de Maquiavelo, sino también para reflexionar sobre la actualidad de sus ideas.

Porque, aunque fue escrito hace más de quinientos años, El Príncipe sigue hablándonos al oído

con una crudeza que, en lugar de alejarnos, nos acerca al verdadero desafío de liderar: hacerlo

con conciencia, con inteligencia y, por qué no, con la dosis justa de realismo que requiere el

mundo de hoy.

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II. Marco teórico
2.1. Contexto histórico de Nicolas Maquiavelo
Hablar de Maquiavelo es referirse a una época profundamente marcada por el caos

político, las guerras constantes y la lucha por el poder en cada rincón de Italia. Él escribió desde

su propia experiencia, muchas veces amarga, de ver cómo los gobiernos caían, cómo las alianzas

se rompían, y cómo la ambición movía los hilos de los líderes de su tiempo.

Nació en Florencia en 1469, cuando Italia no era un país unificado y vivían en una

competencia permanente. A esto se sumaba la intervención de potencias extranjeras, como

Francia o España, que se disputaban el control del territorio. En medio de ese escenario, los

cambios eran tan rápidos como violentos, y las traiciones no eran la excepción, sino casi una regla.

Maquiavelo fue testigo de todo eso, no como un simple espectador, sino como un

funcionario de la República de Florencia. Ocupó cargos importantes y participó en misiones

diplomáticas que le permitieron conocer de cerca a personajes poderosos. Esta cercanía con el

poder real le permitió ver que muchas veces los ideales no bastan para gobernar, y que quienes

no saben adaptarse a las circunstancias terminan siendo destruidos por ellas.

Después de la caída de la República Florentina y el regreso de los Médici al poder en

1512, fue acusado de conspiración, encarcelado y desterrado de la vida política. En ese momento

de silencio forzado y exilio interior, escribe El Príncipe, un tratado que más que un libro teórico,

parece un manual de supervivencia para quienes deben enfrentar la realidad del poder. No lo

escribió desde el resentimiento, sino desde una especie de lucidez ganada a la fuerza: entendió

que la política no se mueve por la bondad, sino por la necesidad, y que el gobernante no puede

darse el lujo de ser ingenuo.

Este contexto explica por qué El Príncipe es tan directo, tan pragmático, y muchas veces

incómodo. Maquiavelo no busca enseñarnos a ser buenos, sino a ser eficaces, a leer la realidad tal

como es y no como quisiéramos que fuera. En medio de un mundo convulsionado, su propuesta

fue tan revolucionaria como necesaria: formar líderes capaces de sostener el orden incluso en

medio del caos, sin máscaras, sin adornos, pero con inteligencia, audacia y coraje.

5
2.2. Finalidad de “El Príncipe”
Cuando uno se enfrenta por primera vez a El Príncipe, puede sorprender la franqueza con

la que Maquiavelo trata los temas del poder y el gobierno. A diferencia de otros pensadores de su

época, él no escribe para describir cómo debería comportarse un buen gobernante según los

valores morales o religiosos, sino para explicar cómo realmente actúan quienes gobiernan, y cómo

deben actuar si quieren conservar el poder en contextos difíciles. Esa es, en esencia, la finalidad

de su obra: mostrar la verdad política sin adornos.

Maquiavelo sabía que la política es un terreno lleno de incertidumbre, donde las

decisiones no siempre son justas, pero deben ser eficaces. Por eso, en lugar de idealizar al príncipe

como un modelo de virtud, lo presenta como alguien que debe aprender a adaptarse a las

circunstancias, incluso si eso significa tomar decisiones que, a ojos de los demás, puedan parecer

inmorales. En sus propias palabras, prefiere “ir tras la verdad efectiva de la cosa que tras su

imaginación” (Maquiavelo, 1999, p. 79).

El autor se dirige a quienes ejercen el poder o aspiran a hacerlo. Su intención es brindar

una guía concreta, basada en la experiencia y en la historia, que les permita conservar el control

del Estado en tiempos convulsos. En ese sentido, El Príncipe es más un manual práctico que un

tratado filosófico. No busca agradar, sino despertar conciencia.

Maquiavelo no desprecia la virtud, pero la redefine. Para él, la verdadera virtud del

gobernante no está en actuar siempre con bondad, sino en saber cuándo debe parecer bueno y

cuándo debe ser firme, astuto o incluso duro.

En resumen, la finalidad de El Príncipe no es promover el cinismo, como muchos han

creído, sino brindar herramientas realistas para gobernar en un mundo donde la ingenuidad puede

costar muy caro. Maquiavelo nos invita a mirar la política con ojos abiertos, a comprender que el

poder no se sostiene con buenas intenciones, sino con decisiones bien pensadas, aunque a veces

difíciles de justificar.

2.3. La naturaleza humana según Maquiavelo


Uno de los ejes más importantes en el pensamiento de Maquiavelo es su forma directa de

entender la naturaleza humana. A diferencia de muchos filósofos anteriores, que partían de una

6
visión idealizada del ser humano como razonable, virtuoso o moral por naturaleza, Maquiavelo

propone una mirada mucho más realista. Para él, las personas son, en general, inconstantes,

interesadas, fácilmente manipulables y poco confiables en momentos de dificultad.

En El Príncipe, llega a afirmar que “los hombres son ingratos, mudables, simuladores,

huidizos del peligro y ávidos de ganancias” (Maquiavelo, 1999, p. 86). Esta frase resume su visión

de que, si bien el pueblo puede mostrar afecto o lealtad en tiempos de estabilidad, esos

sentimientos se desvanecen cuando aparece una amenaza o cuando se ven comprometidos sus

intereses personales.

Para Maquiavelo, esta forma de ser no es algo que deba cambiarse o condenarse, sino una

realidad que el gobernante debe comprender si quiere ejercer el poder con éxito. Por eso insiste

en que el príncipe no debe confiar ciegamente en la palabra de los demás, sino anticiparse a sus

acciones. Un líder, entonces, debe aprender a conocer las verdaderas motivaciones de las personas

y actuar con astucia para mantener el control.

En vez de construir su teoría sobre cómo deberían comportarse las personas, Maquiavelo

se enfoca en cómo realmente lo hacen. Y es precisamente esta diferencia lo que da a su obra un

valor práctico y duradero. Gobernar, para él, no es aplicar principios morales, sino tomar

decisiones efectivas en un entorno donde la naturaleza humana no siempre coopera.

2.4. Virtud y Fortuna: el equilibrio del liderazgo


Dentro de El Príncipe, uno de los conceptos más potentes es la relación entre virtù y

fortuna; ambos términos son centrales para entender cómo Maquiavelo concebía el ejercicio del

poder. A diferencia de la virtud clásica o cristiana, la virtù no se refiere a la bondad, la humildad

o la justicia, sino a la capacidad del gobernante para adaptarse, tomar decisiones firmes,

anticiparse a los problemas y actuar con determinación cuando las circunstancias lo exigen.

Para Maquiavelo, un líder con virtù es alguien que sabe leer su contexto, usar la astucia,

la fuerza o incluso la apariencia si es necesario. Es un tipo de inteligencia política activa, que no

espera que las cosas salgan bien por sí solas, sino que interviene para moldear la realidad. En

contraposición, la fortuna representa lo imprevisible, el azar, todo aquello que no se puede

controlar: las guerras, las traiciones, los cambios de ánimo del pueblo, las crisis inesperadas.

7
Maquiavelo afirma que la fortuna domina aproximadamente la mitad de nuestras

acciones, pero la otra mitad está en nuestras manos (Maquiavelo, 1999, p. 90). Por tanto, un buen

gobernante no puede depender únicamente de la suerte. Debe prepararse, ser audaz y flexible. De

hecho, señala que quienes se apoyan demasiado en la fortuna corren más riesgo de fracasar,

mientras que los que actúan con virtù son los que mejor resisten los golpes del destino.

Esta idea puede parecer dura, pero es profundamente realista: el éxito en la política no

está garantizado, pero sí puede influirse si se actúa con habilidad. Maquiavelo no niega que

existen fuerzas externas fuera del control humano, pero sí insiste en que un líder debe estar listo

para enfrentarlas y adaptarse, en vez de culpar al azar cuando algo sale mal.

En resumen, el equilibrio entre virtù y fortuna es, para Maquiavelo, lo que define la

grandeza de un gobernante. No basta con tener buena suerte ni con ser solo inteligente; se necesita

una combinación de preparación, audacia y flexibilidad para mantenerse en el poder y superar las

adversidades.

2.5. Capitulo XV – de aquellas cosas por las cuales los hombres especialmente los
hombres o los príncipes, son censurados
El capítulo "De aquellas cosas por las cuales los hombres, especialmente los príncipes,

son alabados o censurados" en "El Príncipe" de Nicolás Maquiavelo aborda los atributos y

acciones que pueden llevar a los hombres, y especialmente a los príncipes, a ser alabados o

censurados por la sociedad. En este capítulo, Maquiavelo explora las virtudes y los vicios que se

consideran importantes en un líder, así como las estrategias que un príncipe puede emplear para

mantener su reputación y autoridad.

Maquiavelo comienza señalando que los hombres son juzgados por sus acciones y

resultados. En el caso de los príncipes, su éxito y su capacidad para mantener el poder son los

criterios principales por los cuales son evaluados. Si un príncipe logra mantener el orden, la

estabilidad y la prosperidad en su principado, será alabado y respetado por su pueblo y por otros

líderes.

El autor destaca la importancia de la prudencia en la toma de decisiones y en la forma de

actuar. Un príncipe debe ser capaz de evaluar correctamente las situaciones y tomar decisiones

8
informadas que beneficien a su principado. Además, debe ser astuto y adaptable, dispuesto a

cambiar de estrategia según las circunstancias. La prudencia permite evitar errores y minimizar

los riesgos.

Maquiavelo también aborda la cuestión de la reputación y cómo un príncipe debe

manejarla. Aunque es deseable que un príncipe sea alabado y respetado, Maquiavelo advierte que

no siempre es posible lograrlo sin ser censurado por algunos. Un príncipe debe ser cuidadoso y

estratégico en la forma en que gestiona su reputación, evitando acciones que puedan ser

consideradas como vicios o crueldad excesiva. Sin embargo, también sugiere que en ocasiones es

necesario actuar con dureza para garantizar la seguridad y el orden en el principado.

Maquiavelo destaca que un príncipe debe tener virtudes como la generosidad, la

compasión y la justicia. Sin embargo, advierte que estas virtudes deben ser empleadas con

prudencia y moderación. Ser demasiado generoso puede llevar a la explotación y a la pérdida de

recursos, mientras que ser demasiado compasivo puede conducir a la debilidad y al abuso por

parte de otros. La justicia, por su parte, debe aplicarse de manera equitativa y sin mostrar

favoritismo.

Hay una diferencia entre cómo vive un hombre y cómo debe vivir, y un hombre que

abandona lo que hace para hacer lo que debe hacer solo destruirá en lugar de beneficiar. Cualquier

príncipe que quiera permanecer en el poder debe aprender a no ser amistoso, participar o no

participar y decidir según sea necesario. Todas las personas, especialmente los príncipes, eran

considerados avaros o avaros. Avaro es el que tiende a enriquecerse robando, y avaro es el que

no gasta nada. Un príncipe debe cuidar de tener estas excelentes cualidades, pero como es

imposible tenerlas todas, debe estar sobrio para que no caiga en desgracias que signifiquen la

pérdida de su país, y si no puede, que se le permita no caer en la desesperación, menos aún

encarnando la gloria del vicio, sin el cual la patria difícilmente puede salvarse, porque a veces lo

que parece ser virtud difícilmente perece, y lo que parece ser mero vicio trae felicidad y seguridad.

Esto lo podemos ver ahora con el expresidente de Uruguay, Pepi Mujica, que llegó al poder en un

país con otros problemas y cuando se fue, dejó un país educado, gente que lo amaba y lo trataba

con admiración en el mundo.

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En resumen, el capítulo "De aquellas cosas por las cuales los hombres, especialmente los

príncipes, son alabados o censurados" aborda las cualidades y acciones que pueden llevar a un

hombre, y especialmente a un príncipe, a ser alabado o censurado por la sociedad. Maquiavelo

enfatiza la importancia de la prudencia en la toma de decisiones, la gestión de la reputación y la

aplicación de virtudes como la generosidad y la justicia. Este análisis proporciona una guía para

los príncipes sobre cómo comportarse y ser percibidos en su gobierno, con el objetivo de mantener

la estabilidad y el respeto en su principado.

2.6. Capitulo XVI – de la prodigalidad y de la avaricia


El capítulo "De la prodigalidad y de la avaricia" en "El Príncipe" de Nicolás Maquiavelo

examina dos extremos opuestos en la administración de los recursos y las finanzas de un

principado: la prodigalidad y la avaricia. En este capítulo, Maquiavelo discute los efectos y las

implicaciones de cada una de estas actitudes hacia el manejo del dinero y cómo pueden afectar la

estabilidad y la eficacia del gobierno.

Maquiavelo comienza analizando la prodigalidad, que es la tendencia a gastar de manera

excesiva y descuidada. Advierte que un príncipe que es pródigo en el uso de los recursos públicos

está destinado a enfrentar dificultades financieras y a debilitar su posición de poder. La

prodigalidad puede llevar a la necesidad de aumentar los impuestos y la carga fiscal sobre el

pueblo, lo cual puede generar descontento y resentimiento. Además, un príncipe pródigo puede

volverse dependiente de préstamos y favores de otros estados, lo que puede comprometer su

independencia y soberanía.

Por otro lado, Maquiavelo también examina la avaricia, que es el afán desmedido de

acumular riquezas y recursos. Si bien reconoce que la prudencia y la planificación financiera son

importantes, advierte que un príncipe excesivamente avaro puede volverse impopular y perder el

apoyo de su pueblo. La avaricia puede generar descontento y resentimiento si se percibe que el

príncipe está explotando al pueblo o reteniendo recursos necesarios para el bienestar común.

Además, la avaricia puede llevar a la falta de inversión en infraestructuras, servicios públicos y

defensa, lo cual puede debilitar la seguridad y el desarrollo del principado.

10
Maquiavelo sostiene que el príncipe debe encontrar un equilibrio entre la prodigalidad y

la avaricia. Debe ser prudente en el manejo de los recursos y asegurarse de que se utilicen de

manera efectiva para el beneficio del principado y el bienestar de su pueblo. Además, debe ser

consciente de la importancia de mantener una reserva financiera adecuada para hacer frente a

situaciones de emergencia o crisis. El príncipe también debe ser perceptivo y entender las

necesidades y prioridades del pueblo, evitando tanto el despilfarro irresponsable como la

explotación desmedida.

Maquiavelo argumenta que es bueno ser considerado un libertino, aunque es perjudicial

practicar tales cualidades en público. El hecho de que un príncipe que quiere ser llamado oveja

negra suele abusar del lujo, desviar toda su riqueza y verse obligado a aumentar los impuestos y

buscar formas de ganar dinero hará que sus súbditos lo odien. Entonces, como no puede gastar

dinero en público, será tacaño, se le etiquete o no como tal, porque debe usar su codicia para

defenderse de sus atacantes e incluso iniciar campañas sin dañar a la nación. Entonces,

paradójicamente, será considerado el hijo pródigo, porque da a todo el que no toma, que es la

mayoría, y al que no da, que es la minoría. Por otro lado, desperdiciar la propiedad de otras

personas, es decir, robar y saquear, es evidente para todos.

En resumen, el capítulo "De la prodigalidad y de la avaricia" aborda la importancia del

manejo adecuado de los recursos y las finanzas en un principado. Maquiavelo advierte contra la

prodigalidad y la avaricia, ya que ambas pueden tener consecuencias negativas para la estabilidad

y la eficacia del gobierno. En cambio, promueve la prudencia y la planificación financiera como

clave para mantener el equilibrio y asegurar el bienestar del principado y su pueblo. Este análisis

ofrece una reflexión sobre la importancia de una administración financiera responsable en el

gobierno de un príncipe.

2.7. Capitulo XVII – de la crueldad y la clemencia; y si es mejor ser amado que


temido, o ser temido que amado
El capítulo "De la crueldad y la clemencia; y si es mejor ser amado que temido, o ser

temido que amado" en "El Príncipe" de Nicolás Maquiavelo plantea una de las cuestiones más

debatidas y controvertidas en la política: ¿es preferible que un príncipe sea amado o temido por

11
su pueblo? Además, examina el papel de la crueldad y la clemencia en el ejercicio del poder y

cómo estas virtudes pueden afectar la estabilidad y la autoridad de un príncipe.

Maquiavelo comienza el capítulo señalando que es difícil para un príncipe ser al mismo

tiempo amado y temido, ya que a menudo son cualidades mutuamente excluyentes. Sin embargo,

argumenta que es más seguro para un príncipe ser temido que amado. El miedo puede ser un

poderoso mecanismo de control sobre el pueblo, ya que aquellos que temen las consecuencias de

desafiar al príncipe son menos propensos a rebelarse. Además, el miedo puede mantener la

estabilidad y la obediencia en el principado, evitando posibles amenazas o conspiraciones.

Maquiavelo también considera la cuestión de la crueldad y la clemencia. Sostiene que un

príncipe debe saber cómo utilizar la crueldad cuando sea necesario para preservar su poder, pero

también debe saber cómo ser clemente cuando las circunstancias lo permitan. La crueldad, cuando

se aplica con prudencia y en momentos estratégicos, puede infundir miedo y asegurar la lealtad

de los súbditos. Sin embargo, un príncipe no debe ser cruel sin motivo, ya que esto puede generar

odio y resentimiento, poniendo en peligro su autoridad.

Maquiavelo argumenta que ser amado por el pueblo puede ser peligroso para un príncipe,

ya que el amor es volátil y puede cambiar rápidamente. El amor de los súbditos puede estar basado

en intereses personales o en beneficios materiales, lo que significa que su lealtad puede

desvanecerse fácilmente si las circunstancias cambian. Por otro lado, el temor es más duradero y

estable, y puede mantener el orden y la obediencia incluso en ausencia de amor.

Sin embargo, Maquiavelo también advierte sobre el peligro de ser demasiado cruel. Un

príncipe debe evitar acciones excesivamente crueles que puedan alienar a su pueblo y generar

resentimiento. La crueldad debe ser utilizada con moderación y en casos excepcionales, para

enviar un mensaje claro de que el príncipe no tolerará desafíos o amenazas a su autoridad.

Al príncipe no le conviene dejarse llevar por el temor de la infamia inherente a la crueldad,

si necesita de ella para conservar unidos a sus gobernados e impedirles faltar a la fe que le deben,

porque, con poquísimos ejemplos de severidad, será mucho más clemente que los que por lenidad

excesiva toleran la producción de desórdenes, acompañados de robos y de crímenes, dado que

estos horrores ofenden a todos los ciudadanos, mientras que los castigos que dimanan del jefe de

12
la nación no ofenden más que a un particular. Por lo demás, a un príncipe nuevo le es dificilísimo

evitar la fama de cruel, a causa de que los Estados nuevos están llenos de peligros. Virgilio

disculpa la inhumanidad del reinado de Dido, observando que su Estado era un Estado naciente,

puesto que hace decir a aquella soberana.

En resumen, el capítulo "De la crueldad y la clemencia; y si es mejor ser amado que

temido, o ser temido que amado" explora la dicotomía entre el amor y el temor como instrumentos

de gobierno. Maquiavelo argumenta que es más seguro para un príncipe ser temido que amado,

ya que el temor puede asegurar la obediencia y mantener la estabilidad en el principado. Además,

sostiene que la crueldad y la clemencia deben ser utilizadas con prudencia, evitando la crueldad

innecesaria que pueda generar odio y resentimiento. Este análisis proporciona una perspectiva

sobre el equilibrio entre la autoridad y el afecto en el ejercicio del poder y ofrece directrices para

que los príncipes tomen decisiones en relación a la forma en que desean ser percibidos por su

pueblo.

2.8. Capitulo XVIII – de qué modo los príncipes deben cumplir sus promesas
El capítulo "De qué modo los príncipes deben cumplir sus promesas" en "El Príncipe" de

Nicolás Maquiavelo examina la importancia de la palabra y la promesa en la política y el gobierno.

Maquiavelo plantea la cuestión de si es más ventajoso para un príncipe cumplir sus promesas o si

puede ser aceptable romperlas en determinadas circunstancias.

Maquiavelo comienza señalando que, idealmente, un príncipe debe ser honesto y cumplir

sus promesas. Sin embargo, también reconoce que, en la realidad política, puede haber situaciones

en las que cumplir una promesa sea perjudicial para el principado o para el propio príncipe. En

tales casos, Maquiavelo sugiere que es aceptable para un príncipe romper sus promesas y actuar

de manera contraria a lo prometido si eso le permite preservar su poder y asegurar la estabilidad

de su gobierno.

El autor argumenta que la política es un campo en el que los intereses y las circunstancias

pueden cambiar rápidamente, y un príncipe debe ser flexible y adaptable en su enfoque. Si cumplir

una promesa significa debilitar su posición o poner en riesgo la seguridad del principado, entonces

es preferible romperla en beneficio del interés general. Además, Maquiavelo sostiene que la

13
palabra de un príncipe no tiene la misma importancia que la de un ciudadano común, ya que su

autoridad y su deber principal es la de gobernar y proteger su territorio.

Sin embargo, Maquiavelo advierte que un príncipe debe tener cuidado al romper una

promesa y asegurarse de que las circunstancias lo justifiquen plenamente. Debe evaluar el impacto

que esto tendrá en su reputación y credibilidad, ya que la confianza del pueblo es un activo

valioso. Romper promesas sin un motivo válido puede generar desconfianza y resentimiento entre

los súbditos, lo que a su vez puede minar la lealtad y el apoyo hacia el príncipe.

Desde que un príncipe se ve en la precisión de obrar competentemente conforme a la

índole de los brutos, los que ha de imitar son el león y la zorra, según los casos en que se encuentre.

El ejemplo del león no basta, porque este animal no se preserva de los lazos, y la zorra sola no es

suficiente, porque no puede librarse de los lobos. Es necesario, por consiguiente, ser zorra, para

conocer los lazos, y león, para espantar a los lobos; pero los que toman por modelo al último

animal no entienden sus intereses.

Cuando un príncipe dotado de prudencia advierte que su fidelidad a las promesas redunda

en su perjuicio, y que los motivos que le determinaron a hacerlas no existen ya, ni puede, ni

siquiera debe guardarlas, a no ser que consienta en perderse. Y obsérvese que, si todos los

hombres fuesen buenos, este precepto sería detestable. Pero, como son malos, y no observarían

su fe respecto del príncipe, si de incumplirla se presentara la ocasión, tampoco el príncipe está

obligado a cumplir la suya, si a ello se viese forzado. Nunca faltan razones legítimas a un príncipe

para cohonestar la inobservancia de sus promesas, inobservancia autorizada en algún modo por

infinidad de ejemplos demostrativos de que se han concluido muchos felices tratados de paz, y se

han anulado muchos empeños funestos, por la sola infidelidad de los príncipes a su palabra. El

que mejor supo obrar como zorra, tuvo mejor acierto.

En resumen, el capítulo "De qué modo los príncipes deben cumplir sus promesas" plantea

la cuestión de la confiabilidad y la flexibilidad en la política. Maquiavelo sostiene que, si cumplir

una promesa puede ser perjudicial para el principado, es aceptable para un príncipe romperla en

beneficio del interés general. Sin embargo, advierte que el príncipe debe tener cuidado de

justificar plenamente su decisión y evaluar las consecuencias de su reputación y confianza. Este

14
análisis nos lleva a reflexionar sobre el delicado equilibrio entre la integridad y la pragmática

necesidad de adaptación en la toma de decisiones políticas.

2.9. Capitulo XIX – de que modo debe evitarse ser despreciado y odiado
El capítulo "De qué modo debe evitarse ser despreciado y odiado" en "El Príncipe" de

Nicolás Maquiavelo aborda la importancia de mantener una buena reputación y evitar el desprecio

y el odio por parte del pueblo. Maquiavelo sostiene que un príncipe debe esforzarse por ser

respetado y evadir el desprecio y el odio, ya que estas actitudes pueden socavar su autoridad y

amenazar la estabilidad de su gobierno.

Maquiavelo comienza enfatizando que un príncipe debe evitar ser despreciado a toda

costa, ya que el desprecio conlleva la pérdida de respeto y la falta de reconocimiento de su

autoridad. Para evitar esto, un príncipe debe ser cauteloso en sus acciones y evitar

comportamientos que puedan ser percibidos como debilidad, indecisión o falta de carácter.

Además, debe rodearse de consejeros sabios y confiables que puedan ayudarle a tomar decisiones

acertadas y evitar errores que puedan llevar al desprecio.

En cuanto al odio, Maquiavelo advierte que es aún más peligroso que el desprecio, ya que

puede llevar a conspiraciones, rebeliones y a la destrucción del principado. Para evitar el odio, un

príncipe debe evitar la crueldad innecesaria, ser justo en sus decisiones y evitar el abuso de poder.

También debe ser consciente de las necesidades y aspiraciones del pueblo y trabajar para

promover su bienestar y satisfacer sus demandas legítimas. Además, Maquiavelo sugiere que un

príncipe puede cultivar la lealtad y el afecto del pueblo a través de gestos simbólicos, como la

realización de obras públicas y la promoción de eventos y festividades que fomenten el

sentimiento de pertenencia y unidad.

Maquiavelo también enfatiza la importancia de la apariencia y la comunicación en la

evitación del desprecio y el odio. Un príncipe debe cuidar su imagen pública y proyectar una

imagen de poder y autoridad. Además, debe ser hábil en la comunicación, tanto en la transmisión

de su visión y objetivos como en la gestión de la información y las noticias que se difunden sobre

su gobierno.

15
Un príncipe cae en el menosprecio cuando pasa por variable, ligero, afeminado,

pusilánime e irresoluto. Ponga, pues, sumo cuidado en preservarse de semejante reputación como

de un escollo, e ingéniese para que en sus actos se advierta constancia, gravedad, virilidad,

valentía y decisión. Cuando pronuncie juicio sobre las tramas de sus súbditos, determínese a que

sea irrevocable su sentencia. Finalmente, es preciso que los mantenga en una tal opinión de su

perspicacia, que ninguno de ellos abrigue el pensamiento de engañarle o de envolverle en intrigas.

El príncipe logrará esto, si es muy estimado, pues difícilmente se conspira contra el que goza de

mucha estimación. Los extranjeros, por otra parte, no le atacan con gusto, con tal, empero, que

sea un excelente príncipe, y que le veneren sus gobernados. Dos cosas ha de temer el príncipe son

a saber:

1) en el interior de su Estado, alguna rebelión de sus súbditos; 2) en el exterior, un ataque

de alguna potencia vecina. Se preservará del segundo temor con buenas armas, y, sobre todo, con

buenas alianzas, que logrará siempre con buenas armas. Ahora bien: cuando los conflictos

exteriores están obstruidos, lo están también los interiores, a menos que los haya provocado ya

una conjura. Pero, aunque se manifestara exteriormente cualquier tempestad contra el príncipe

que interiormente tiene bien arreglados sus asuntos, si ha vivido según le he aconsejado, y si no

le abandonan sus súbditos, resistirá todos los ataques foráneos, como hemos visto que hizo Nabis,

el rey lacedemonio.

En resumen, el capítulo "De qué modo debe evitarse ser despreciado y odiado" destaca la

importancia para un príncipe de mantener una buena reputación y evitar el desprecio y el

odio por parte del pueblo. Maquiavelo ofrece consejos prácticos sobre cómo lograrlo,

como evitar la debilidad, la indecisión y la crueldad innecesaria, y en su lugar, ser justo,

comprensivo y hábil en la comunicación. Este análisis nos lleva a reflexionar sobre el papel de la

imagen, la reputación y las habilidades de comunicación en la política y cómo estos factores

pueden influir en el éxito y la estabilidad del gobierno.

16
2.10. Capitulo XX – Si las fortalezas, y muchas otras cosas que los príncipes hacen
con frecuencia son útiles o no
El capítulo "Si las fortalezas, y muchas otras cosas que los príncipes hacen con frecuencia,

son útiles o no" en "El Príncipe" de Nicolás Maquiavelo aborda la utilidad y la eficacia de diversas

acciones y estrategias que los príncipes suelen utilizar en el ejercicio del poder. Maquiavelo

examina específicamente el papel de las fortalezas y otras tácticas comunes en la política, y

analiza si realmente son beneficiosas para la estabilidad y el éxito de un principado.

Maquiavelo comienza discutiendo el tema de las fortalezas, y sostiene que tener fortalezas

en un principado puede ser útil para garantizar la seguridad y protección del príncipe. Argumenta

que una fortaleza bien defendida puede ser una herramienta efectiva para resistir ataques externos

y disuadir a posibles enemigos. Además, las fortalezas pueden servir como bases estratégicas para

el control y la administración de un territorio.

Sin embargo, Maquiavelo advierte que las fortalezas también pueden tener desventajas.

Señala que, si un príncipe se basa demasiado en las fortalezas como medio de control, puede crear

un sentimiento de desconfianza y alienación entre su propio pueblo. Además, si un príncipe es

incapaz de defender adecuadamente una fortaleza, puede convertirse en un punto débil que los

enemigos pueden aprovechar.

Además de las fortalezas, Maquiavelo examina otras tácticas y acciones frecuentes

utilizadas por los príncipes. Por ejemplo, menciona la práctica de tomar rehenes como garantía

de fidelidad y sumisión. Aunque reconoce que esta táctica puede ser útil para mantener la lealtad

de ciertos individuos, advierte que también puede generar resentimiento y desconfianza.

En general, Maquiavelo argumenta que la efectividad de estas acciones y estrategias

depende del contexto y de cómo se implementen. No existe una fórmula universalmente aplicable

para determinar si son útiles o no, ya que cada situación política es única y requiere un enfoque

adaptado. Por lo tanto, es responsabilidad del príncipe evaluar cuidadosamente las circunstancias

y tomar decisiones estratégicas basadas en la realidad política y los objetivos específicos de su

principado.

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Cuando el príncipe desarma a sus súbditos, empieza ofendiéndoles, puesto que manifiesta

que desconfía de ellos, y que les sospecha capaces de cobardía o de poca fidelidad. Una u otra de

ambas opiniones que le supongan contra sí mismos engendrará el odio hacia él en sus almas.

Como no puede permanecer desarmado, está obligado a valerse de la tropa mercenaria, cuyos

inconvenientes he dado a conocer. Pero, aunque esa tropa fuera buena, no puede serlo bastante

para defender al príncipe a la vez de los enemigos poderosos que tenga por de fuera, y de aquellos

gobernados que le causen sobresalto en lo interior. Por esto, como ya dije, todo príncipe nuevo

en su soberanía nueva se formó siempre una tropa suya. Nuestras historias presentan innumerables

ejemplos de ello.

En resumen, el capítulo "Si las fortalezas, y muchas otras cosas que los príncipes hacen

con frecuencia, son útiles o no" analiza la utilidad y la eficacia de varias tácticas y acciones

utilizadas por los príncipes en el ejercicio del poder. Maquiavelo destaca que la efectividad de

estas acciones depende del contexto y de cómo se implementen, y que un príncipe debe evaluar

cuidadosamente las circunstancias y tomar decisiones estratégicas adaptadas a su situación

particular. Este análisis nos lleva a reflexionar sobre la importancia de la flexibilidad y la

adaptabilidad en el gobierno, y cómo las decisiones tácticas pueden afectar la estabilidad y el

éxito de un principado.

III. MARCO CONCEPTUAL


El presente marco conceptual reúne los términos clave que permiten comprender e

interpretar la obra El Príncipe de Nicolás Maquiavelo. Estas definiciones, extraídas de fuentes

académicas y lexicográficas, no solo aclaran el vocabulario central del texto, sino que también

establecen una base teórica que guía el análisis posterior sobre la naturaleza del poder, el liderazgo

político y la estructura del Estado.

• Política: Actividad orientada al ejercicio del poder y a la toma de decisiones colectivas

en beneficio de la sociedad. Comprende el conjunto de acciones que buscan organizar,

distribuir y administrar el poder dentro de una comunidad o Estado (RAE, 2023; Sartori,

2002).

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• Poder: Capacidad de un individuo o grupo para imponer su voluntad sobre otros, aún

contra su resistencia. Según Max Weber, el poder político es el medio mediante el cual

se estructura el orden social mediante el uso legítimo (o no) de la fuerza (Weber, 1947).

• Estado: Institución política que ejerce soberanía sobre un territorio y una población

determinada. Está conformado por una estructura jurídica, administrativa y coercitiva que

regula las relaciones sociales y políticas (Bobbio, 1986).

• Virtú: En el pensamiento de Maquiavelo, no alude a la virtud moral cristiana, sino a la

habilidad política, audacia, inteligencia y pragmatismo que debe tener un gobernante para

mantener y consolidar su poder (Maquiavelo, 1513/2011).

• Fortuna: Representa la suerte o el azar, factores externos e incontrolables que influyen

en los acontecimientos políticos. Maquiavelo sostiene que, aunque la fortuna sea

caprichosa, un líder dotado de virtù puede anticiparse o adaptarse a sus cambios

(Maquiavelo, 1513/2011).

• Realismo político: Corriente de pensamiento que prioriza la eficacia y la estabilidad

sobre los ideales morales en la gestión del poder. Maquiavelo es considerado uno de los

precursores de esta visión, al afirmar que el fin puede justificar los medios (Berlin, 1972).

• Maquiavelismo: Término derivado de la interpretación popular de El Príncipe, asociado

con la manipulación, el cálculo frío y la instrumentalización de los demás en función del

poder. Aunque muchas veces malinterpretado, expresa una visión cruda y estratégica del

ejercicio político (Bobbio, 1986).

• Gobernabilidad: Capacidad del gobierno para ejercer el poder de forma eficaz, mantener

la legitimidad y responder a las demandas de la ciudadanía, garantizando estabilidad

política y social (ONU, 2007).

• Legitimidad: Reconocimiento y aceptación del poder político por parte de la población.

Un régimen es legítimo cuando se percibe como justo, representativo y conforme a las

normas sociales y legales (Lipset, 1959).

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• Ética del poder: Conjunto de principios que orientan el uso justo y responsable del poder

político. En contraposición al maquiavelismo vulgar, esta ética busca equilibrar la

eficacia con la integridad (Savater, 1997).

• El Príncipe: Obra política escrita por Nicolás Maquiavelo en 1513, en la que expone,

desde una perspectiva pragmática y realista, los medios por los cuales un gobernante

puede conquistar, mantener y fortalecer el poder, muchas veces al margen de

consideraciones morales tradicionales (Maquiavelo, 1513/2011).

• Razonamiento de Estado: Doctrina que justifica decisiones políticas excepcionales en

función de la supervivencia o estabilidad del Estado. Aunque desarrollada después de

Maquiavelo, su obra anticipa esta lógica de actuar más allá de las normas ordinarias

cuando la situación lo exige (Meinecke, 1924).

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IV. CONCLUSIONES
1. El análisis de los capítulos XV al XX de El Príncipe de Nicolás Maquiavelo revela una

visión del poder marcada por el pragmatismo, la observación de la naturaleza humana

y la necesidad de adaptación constante. A diferencia de otros pensadores de su época,

Maquiavelo no idealiza la figura del gobernante; por el contrario, lo enfrenta a las

exigencias reales del ejercicio político, donde la virtud tradicional muchas veces debe

ceder ante la eficacia y la estrategia.

2. Una de las principales enseñanzas extraídas de esta lectura es que el liderazgo no puede

sustentarse únicamente en principios morales abstractos, sino en la capacidad del

gobernante para leer su entorno, tomar decisiones difíciles y, cuando sea necesario,

actuar con firmeza, incluso si ello implica ser temido más que amado. La reputación,

el control del discurso público, la prudencia en el uso de la crueldad, la dosificación de

la generosidad y la administración de los recursos, son aspectos que Maquiavelo valora

no por su carga ética, sino por su utilidad en la conservación del poder.

3. Asimismo, el autor nos deja claro que la política está sujeta a la fortuna, pero que esta

puede ser doblegada por la virtù del gobernante: su audacia, astucia y previsión. En

este sentido, El Príncipe no solo sigue vigente como obra política, sino como reflexión

atemporal sobre el poder y la condición humana. La actualidad de sus planteamientos

se manifiesta en que, a pesar de los siglos, muchas de sus ideas siguen siendo aplicables

en contextos de liderazgo moderno, tanto en el ámbito político como en el empresarial

o social.

4. En definitiva, Maquiavelo no promueve la maldad por la maldad, sino la inteligencia

aplicada al poder. Su mensaje, aunque duro, no es cínico, sino honesto: quien desee

liderar debe aceptar que el mundo no siempre recompensa a los más justos, sino a

quienes saben actuar con determinación, cálculo y sentido de oportunidad. Esta es la

esencia del realismo político que su obra nos invita a comprender y debatir.

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V. REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS
Berlin, I. (1972). The originality of Machiavelli. In Against the current: Essays in the history of

ideas (pp. 25–79). Princeton University Press.

Berlin, I. (1992). El pensamiento político de Maquiavelo. Alianza Editorial.

Bobbio, N. (1986). Diccionario de política. Siglo XXI Editores.

Lipset, S. M. (1959). Political man: The social bases of politics. Doubleday.

Maquiavelo, N. (1999). El príncipe. elaleph.com. http://www.educ.ar

Maquiavelo, N. (2011). El Príncipe (A. García, Trad.). Alianza Editorial. (Obra original

publicada en 1513)

Meinecke, F. (1924). La razón de Estado. Fondo de Cultura Económica.

Organización de las Naciones Unidas [ONU]. (2007). La gobernabilidad democrática: Un

marco conceptual. Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD).

Real Academia Española. (2023). Diccionario de la lengua española (23.ª ed.). https://dle.rae.es

Sartori, G. (2002). Elementos de teoría política. Ariel.

Savater, F. (1997). Ética para Amador. Ariel.

Skinner, Q. (1981). Maquiavelo. Fondo de Cultura Económica.

Viroli, M. (1998). Nicolás Maquiavelo: Una biografía política. Gedisa.

Weber, M. (1947). The theory of social and economic organization. Free Press.

Biografías y Vidas. (s.f.). Familia Médici.

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Cultura Genial. (s.f.). Nicolás Maquiavelo: Biografía y pensamiento político.

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Universidad de Cádiz (s.f.). El príncipe - Nicolás Maquiavelo [PDF].

https://ocw.uca.es/pluginfile.php/1491/mod_resource/content/1/El_principe_Maquiavel

o.pdf

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