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TRABAJO MONOGRÁFICO
Título:
Análisis de los capítulos XV al XX de “El príncipe” de Maquiavelo
Autora:
Miranda Vila, Jaqueline Lisset
Docente:
Dr. Alarcón Avellaneda, Jhonny
Curso:
Teoría del estado
Ciclo y Sección:
II - “A”
Ica - Perú
2025
DEDICATORIA
A Dios, por la bendición de salud y mantener la
unión familiar.
Caratula .......................................................................................................................................i
Dedicatoria ....................................................................................¡Error! Marcador no definido.
Índice de contenidos ................................................................................................................. iii
I. Introducción ..................................................................................................................... 4
II. Marco teórico ................................................................................................................... 5
2.1 Contexto histórico de Nicolas Maquiavelo……………………………………..…….…….5
2.2 Finalidad de “El Príncipe”………………………………………………………………….6
2.3 La naturaleza humana según Maquiavelo…………………………………………………6
2.4 Virtud y Fortuna: el equilibrio del liderazgo………………………………………………7
2.5 Capitulo XV – de aquellas cosas por las cuales los hombres especialmente los hombres o
los príncipes, son censurados........................................................................................................8
2.6 Capitulo XVI – de la prodigalidad y de la avaricia…………………………………...…..10
2.7 Capitulo XVII – de la crueldad y la clemencia; y si es mejor ser amado que temido, o ser
temido que amado…………………………………………………………………………..….11
2.8 Capitulo XVIII – de qué modo los príncipes deben cumplir sus promesas…………….13
2.9 Capitulo XIX – de que modo debe evitarse ser despreciado y odiado…………………..15
2.10 Capitulo XX – Si las fortalezas, y muchas otras cosas que los príncipes hacen con
frecuencia son útiles o no………………………………………………………………………17
III. Marco conceptual ........................................................................................................... 18
IV. Conclusiones ................................................................................................................... 21
V. Referencias Bibliográficas ............................................................................................. 22
I. Introducción
A medida que uno se adentra en la lectura de El Príncipe, y en especial en los capítulos
XV al XX, es difícil no a pensar en la manera tan directa, incluso descarnada, con la que Nicolás
Maquiavelo nos habla sobre el poder. No lo hace desde la teoría abstracta ni desde una moral
elevada, sino desde la experiencia y la observación aguda de la conducta humana. Es una lectura
que incomoda, pero que también abre los ojos. No porque glorifique la crueldad o la
manipulación, como muchas veces se le ha acusado injustamente, sino porque retrata el ejercicio
En esta parte de la obra, Maquiavelo deja atrás las descripciones más técnicas sobre la
el gobernante ideal no es el más virtuoso en el sentido tradicional, sino aquel que sabe adaptarse,
Estos capítulos exploran temas que siguen siendo profundamente actuales: la tensión
entre ser generoso o prudente con los recursos, la delgada línea entre ser amado y ser temido, el
valor de la palabra empeñada frente a las exigencias del momento, y, sobre todo, la importancia
Personalmente, encuentro en estos capítulos una lección sobre liderazgo más allá de la
política. Ya sea en el ámbito público, profesional o personal, el mensaje que se extrae es claro:
ejercer autoridad con inteligencia requiere aceptar que no siempre se puede agradar a todos, que
las decisiones difíciles muchas veces implican renunciar a la aprobación inmediata, y que a veces
Este análisis pretende profundizar en cada uno de estos capítulos, no solo para desentrañar
el pensamiento de Maquiavelo, sino también para reflexionar sobre la actualidad de sus ideas.
Porque, aunque fue escrito hace más de quinientos años, El Príncipe sigue hablándonos al oído
con una crudeza que, en lugar de alejarnos, nos acerca al verdadero desafío de liderar: hacerlo
con conciencia, con inteligencia y, por qué no, con la dosis justa de realismo que requiere el
mundo de hoy.
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II. Marco teórico
2.1. Contexto histórico de Nicolas Maquiavelo
Hablar de Maquiavelo es referirse a una época profundamente marcada por el caos
político, las guerras constantes y la lucha por el poder en cada rincón de Italia. Él escribió desde
su propia experiencia, muchas veces amarga, de ver cómo los gobiernos caían, cómo las alianzas
Nació en Florencia en 1469, cuando Italia no era un país unificado y vivían en una
Francia o España, que se disputaban el control del territorio. En medio de ese escenario, los
cambios eran tan rápidos como violentos, y las traiciones no eran la excepción, sino casi una regla.
Maquiavelo fue testigo de todo eso, no como un simple espectador, sino como un
diplomáticas que le permitieron conocer de cerca a personajes poderosos. Esta cercanía con el
poder real le permitió ver que muchas veces los ideales no bastan para gobernar, y que quienes
1512, fue acusado de conspiración, encarcelado y desterrado de la vida política. En ese momento
de silencio forzado y exilio interior, escribe El Príncipe, un tratado que más que un libro teórico,
parece un manual de supervivencia para quienes deben enfrentar la realidad del poder. No lo
escribió desde el resentimiento, sino desde una especie de lucidez ganada a la fuerza: entendió
que la política no se mueve por la bondad, sino por la necesidad, y que el gobernante no puede
Este contexto explica por qué El Príncipe es tan directo, tan pragmático, y muchas veces
incómodo. Maquiavelo no busca enseñarnos a ser buenos, sino a ser eficaces, a leer la realidad tal
fue tan revolucionaria como necesaria: formar líderes capaces de sostener el orden incluso en
medio del caos, sin máscaras, sin adornos, pero con inteligencia, audacia y coraje.
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2.2. Finalidad de “El Príncipe”
Cuando uno se enfrenta por primera vez a El Príncipe, puede sorprender la franqueza con
la que Maquiavelo trata los temas del poder y el gobierno. A diferencia de otros pensadores de su
época, él no escribe para describir cómo debería comportarse un buen gobernante según los
valores morales o religiosos, sino para explicar cómo realmente actúan quienes gobiernan, y cómo
deben actuar si quieren conservar el poder en contextos difíciles. Esa es, en esencia, la finalidad
decisiones no siempre son justas, pero deben ser eficaces. Por eso, en lugar de idealizar al príncipe
como un modelo de virtud, lo presenta como alguien que debe aprender a adaptarse a las
circunstancias, incluso si eso significa tomar decisiones que, a ojos de los demás, puedan parecer
inmorales. En sus propias palabras, prefiere “ir tras la verdad efectiva de la cosa que tras su
una guía concreta, basada en la experiencia y en la historia, que les permita conservar el control
del Estado en tiempos convulsos. En ese sentido, El Príncipe es más un manual práctico que un
Maquiavelo no desprecia la virtud, pero la redefine. Para él, la verdadera virtud del
gobernante no está en actuar siempre con bondad, sino en saber cuándo debe parecer bueno y
creído, sino brindar herramientas realistas para gobernar en un mundo donde la ingenuidad puede
costar muy caro. Maquiavelo nos invita a mirar la política con ojos abiertos, a comprender que el
poder no se sostiene con buenas intenciones, sino con decisiones bien pensadas, aunque a veces
difíciles de justificar.
entender la naturaleza humana. A diferencia de muchos filósofos anteriores, que partían de una
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visión idealizada del ser humano como razonable, virtuoso o moral por naturaleza, Maquiavelo
propone una mirada mucho más realista. Para él, las personas son, en general, inconstantes,
En El Príncipe, llega a afirmar que “los hombres son ingratos, mudables, simuladores,
huidizos del peligro y ávidos de ganancias” (Maquiavelo, 1999, p. 86). Esta frase resume su visión
de que, si bien el pueblo puede mostrar afecto o lealtad en tiempos de estabilidad, esos
sentimientos se desvanecen cuando aparece una amenaza o cuando se ven comprometidos sus
intereses personales.
Para Maquiavelo, esta forma de ser no es algo que deba cambiarse o condenarse, sino una
realidad que el gobernante debe comprender si quiere ejercer el poder con éxito. Por eso insiste
en que el príncipe no debe confiar ciegamente en la palabra de los demás, sino anticiparse a sus
acciones. Un líder, entonces, debe aprender a conocer las verdaderas motivaciones de las personas
En vez de construir su teoría sobre cómo deberían comportarse las personas, Maquiavelo
valor práctico y duradero. Gobernar, para él, no es aplicar principios morales, sino tomar
fortuna; ambos términos son centrales para entender cómo Maquiavelo concebía el ejercicio del
o la justicia, sino a la capacidad del gobernante para adaptarse, tomar decisiones firmes,
anticiparse a los problemas y actuar con determinación cuando las circunstancias lo exigen.
Para Maquiavelo, un líder con virtù es alguien que sabe leer su contexto, usar la astucia,
espera que las cosas salgan bien por sí solas, sino que interviene para moldear la realidad. En
controlar: las guerras, las traiciones, los cambios de ánimo del pueblo, las crisis inesperadas.
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Maquiavelo afirma que la fortuna domina aproximadamente la mitad de nuestras
acciones, pero la otra mitad está en nuestras manos (Maquiavelo, 1999, p. 90). Por tanto, un buen
gobernante no puede depender únicamente de la suerte. Debe prepararse, ser audaz y flexible. De
hecho, señala que quienes se apoyan demasiado en la fortuna corren más riesgo de fracasar,
mientras que los que actúan con virtù son los que mejor resisten los golpes del destino.
Esta idea puede parecer dura, pero es profundamente realista: el éxito en la política no
está garantizado, pero sí puede influirse si se actúa con habilidad. Maquiavelo no niega que
existen fuerzas externas fuera del control humano, pero sí insiste en que un líder debe estar listo
para enfrentarlas y adaptarse, en vez de culpar al azar cuando algo sale mal.
En resumen, el equilibrio entre virtù y fortuna es, para Maquiavelo, lo que define la
grandeza de un gobernante. No basta con tener buena suerte ni con ser solo inteligente; se necesita
una combinación de preparación, audacia y flexibilidad para mantenerse en el poder y superar las
adversidades.
2.5. Capitulo XV – de aquellas cosas por las cuales los hombres especialmente los
hombres o los príncipes, son censurados
El capítulo "De aquellas cosas por las cuales los hombres, especialmente los príncipes,
son alabados o censurados" en "El Príncipe" de Nicolás Maquiavelo aborda los atributos y
acciones que pueden llevar a los hombres, y especialmente a los príncipes, a ser alabados o
censurados por la sociedad. En este capítulo, Maquiavelo explora las virtudes y los vicios que se
consideran importantes en un líder, así como las estrategias que un príncipe puede emplear para
Maquiavelo comienza señalando que los hombres son juzgados por sus acciones y
resultados. En el caso de los príncipes, su éxito y su capacidad para mantener el poder son los
criterios principales por los cuales son evaluados. Si un príncipe logra mantener el orden, la
estabilidad y la prosperidad en su principado, será alabado y respetado por su pueblo y por otros
líderes.
actuar. Un príncipe debe ser capaz de evaluar correctamente las situaciones y tomar decisiones
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informadas que beneficien a su principado. Además, debe ser astuto y adaptable, dispuesto a
cambiar de estrategia según las circunstancias. La prudencia permite evitar errores y minimizar
los riesgos.
manejarla. Aunque es deseable que un príncipe sea alabado y respetado, Maquiavelo advierte que
no siempre es posible lograrlo sin ser censurado por algunos. Un príncipe debe ser cuidadoso y
estratégico en la forma en que gestiona su reputación, evitando acciones que puedan ser
consideradas como vicios o crueldad excesiva. Sin embargo, también sugiere que en ocasiones es
compasión y la justicia. Sin embargo, advierte que estas virtudes deben ser empleadas con
recursos, mientras que ser demasiado compasivo puede conducir a la debilidad y al abuso por
parte de otros. La justicia, por su parte, debe aplicarse de manera equitativa y sin mostrar
favoritismo.
Hay una diferencia entre cómo vive un hombre y cómo debe vivir, y un hombre que
abandona lo que hace para hacer lo que debe hacer solo destruirá en lugar de beneficiar. Cualquier
príncipe que quiera permanecer en el poder debe aprender a no ser amistoso, participar o no
participar y decidir según sea necesario. Todas las personas, especialmente los príncipes, eran
considerados avaros o avaros. Avaro es el que tiende a enriquecerse robando, y avaro es el que
no gasta nada. Un príncipe debe cuidar de tener estas excelentes cualidades, pero como es
imposible tenerlas todas, debe estar sobrio para que no caiga en desgracias que signifiquen la
encarnando la gloria del vicio, sin el cual la patria difícilmente puede salvarse, porque a veces lo
que parece ser virtud difícilmente perece, y lo que parece ser mero vicio trae felicidad y seguridad.
Esto lo podemos ver ahora con el expresidente de Uruguay, Pepi Mujica, que llegó al poder en un
país con otros problemas y cuando se fue, dejó un país educado, gente que lo amaba y lo trataba
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En resumen, el capítulo "De aquellas cosas por las cuales los hombres, especialmente los
príncipes, son alabados o censurados" aborda las cualidades y acciones que pueden llevar a un
aplicación de virtudes como la generosidad y la justicia. Este análisis proporciona una guía para
los príncipes sobre cómo comportarse y ser percibidos en su gobierno, con el objetivo de mantener
principado: la prodigalidad y la avaricia. En este capítulo, Maquiavelo discute los efectos y las
implicaciones de cada una de estas actitudes hacia el manejo del dinero y cómo pueden afectar la
excesiva y descuidada. Advierte que un príncipe que es pródigo en el uso de los recursos públicos
prodigalidad puede llevar a la necesidad de aumentar los impuestos y la carga fiscal sobre el
pueblo, lo cual puede generar descontento y resentimiento. Además, un príncipe pródigo puede
independencia y soberanía.
Por otro lado, Maquiavelo también examina la avaricia, que es el afán desmedido de
acumular riquezas y recursos. Si bien reconoce que la prudencia y la planificación financiera son
importantes, advierte que un príncipe excesivamente avaro puede volverse impopular y perder el
príncipe está explotando al pueblo o reteniendo recursos necesarios para el bienestar común.
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Maquiavelo sostiene que el príncipe debe encontrar un equilibrio entre la prodigalidad y
la avaricia. Debe ser prudente en el manejo de los recursos y asegurarse de que se utilicen de
manera efectiva para el beneficio del principado y el bienestar de su pueblo. Además, debe ser
consciente de la importancia de mantener una reserva financiera adecuada para hacer frente a
situaciones de emergencia o crisis. El príncipe también debe ser perceptivo y entender las
explotación desmedida.
practicar tales cualidades en público. El hecho de que un príncipe que quiere ser llamado oveja
negra suele abusar del lujo, desviar toda su riqueza y verse obligado a aumentar los impuestos y
buscar formas de ganar dinero hará que sus súbditos lo odien. Entonces, como no puede gastar
dinero en público, será tacaño, se le etiquete o no como tal, porque debe usar su codicia para
defenderse de sus atacantes e incluso iniciar campañas sin dañar a la nación. Entonces,
paradójicamente, será considerado el hijo pródigo, porque da a todo el que no toma, que es la
mayoría, y al que no da, que es la minoría. Por otro lado, desperdiciar la propiedad de otras
manejo adecuado de los recursos y las finanzas en un principado. Maquiavelo advierte contra la
prodigalidad y la avaricia, ya que ambas pueden tener consecuencias negativas para la estabilidad
clave para mantener el equilibrio y asegurar el bienestar del principado y su pueblo. Este análisis
gobierno de un príncipe.
temido que amado" en "El Príncipe" de Nicolás Maquiavelo plantea una de las cuestiones más
debatidas y controvertidas en la política: ¿es preferible que un príncipe sea amado o temido por
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su pueblo? Además, examina el papel de la crueldad y la clemencia en el ejercicio del poder y
Maquiavelo comienza el capítulo señalando que es difícil para un príncipe ser al mismo
tiempo amado y temido, ya que a menudo son cualidades mutuamente excluyentes. Sin embargo,
argumenta que es más seguro para un príncipe ser temido que amado. El miedo puede ser un
poderoso mecanismo de control sobre el pueblo, ya que aquellos que temen las consecuencias de
desafiar al príncipe son menos propensos a rebelarse. Además, el miedo puede mantener la
príncipe debe saber cómo utilizar la crueldad cuando sea necesario para preservar su poder, pero
también debe saber cómo ser clemente cuando las circunstancias lo permitan. La crueldad, cuando
se aplica con prudencia y en momentos estratégicos, puede infundir miedo y asegurar la lealtad
de los súbditos. Sin embargo, un príncipe no debe ser cruel sin motivo, ya que esto puede generar
Maquiavelo argumenta que ser amado por el pueblo puede ser peligroso para un príncipe,
ya que el amor es volátil y puede cambiar rápidamente. El amor de los súbditos puede estar basado
desvanecerse fácilmente si las circunstancias cambian. Por otro lado, el temor es más duradero y
Sin embargo, Maquiavelo también advierte sobre el peligro de ser demasiado cruel. Un
príncipe debe evitar acciones excesivamente crueles que puedan alienar a su pueblo y generar
resentimiento. La crueldad debe ser utilizada con moderación y en casos excepcionales, para
si necesita de ella para conservar unidos a sus gobernados e impedirles faltar a la fe que le deben,
porque, con poquísimos ejemplos de severidad, será mucho más clemente que los que por lenidad
estos horrores ofenden a todos los ciudadanos, mientras que los castigos que dimanan del jefe de
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la nación no ofenden más que a un particular. Por lo demás, a un príncipe nuevo le es dificilísimo
evitar la fama de cruel, a causa de que los Estados nuevos están llenos de peligros. Virgilio
disculpa la inhumanidad del reinado de Dido, observando que su Estado era un Estado naciente,
temido, o ser temido que amado" explora la dicotomía entre el amor y el temor como instrumentos
de gobierno. Maquiavelo argumenta que es más seguro para un príncipe ser temido que amado,
sostiene que la crueldad y la clemencia deben ser utilizadas con prudencia, evitando la crueldad
innecesaria que pueda generar odio y resentimiento. Este análisis proporciona una perspectiva
sobre el equilibrio entre la autoridad y el afecto en el ejercicio del poder y ofrece directrices para
que los príncipes tomen decisiones en relación a la forma en que desean ser percibidos por su
pueblo.
2.8. Capitulo XVIII – de qué modo los príncipes deben cumplir sus promesas
El capítulo "De qué modo los príncipes deben cumplir sus promesas" en "El Príncipe" de
Maquiavelo plantea la cuestión de si es más ventajoso para un príncipe cumplir sus promesas o si
Maquiavelo comienza señalando que, idealmente, un príncipe debe ser honesto y cumplir
sus promesas. Sin embargo, también reconoce que, en la realidad política, puede haber situaciones
en las que cumplir una promesa sea perjudicial para el principado o para el propio príncipe. En
tales casos, Maquiavelo sugiere que es aceptable para un príncipe romper sus promesas y actuar
de su gobierno.
El autor argumenta que la política es un campo en el que los intereses y las circunstancias
pueden cambiar rápidamente, y un príncipe debe ser flexible y adaptable en su enfoque. Si cumplir
una promesa significa debilitar su posición o poner en riesgo la seguridad del principado, entonces
es preferible romperla en beneficio del interés general. Además, Maquiavelo sostiene que la
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palabra de un príncipe no tiene la misma importancia que la de un ciudadano común, ya que su
Sin embargo, Maquiavelo advierte que un príncipe debe tener cuidado al romper una
promesa y asegurarse de que las circunstancias lo justifiquen plenamente. Debe evaluar el impacto
que esto tendrá en su reputación y credibilidad, ya que la confianza del pueblo es un activo
valioso. Romper promesas sin un motivo válido puede generar desconfianza y resentimiento entre
los súbditos, lo que a su vez puede minar la lealtad y el apoyo hacia el príncipe.
índole de los brutos, los que ha de imitar son el león y la zorra, según los casos en que se encuentre.
El ejemplo del león no basta, porque este animal no se preserva de los lazos, y la zorra sola no es
suficiente, porque no puede librarse de los lobos. Es necesario, por consiguiente, ser zorra, para
conocer los lazos, y león, para espantar a los lobos; pero los que toman por modelo al último
Cuando un príncipe dotado de prudencia advierte que su fidelidad a las promesas redunda
en su perjuicio, y que los motivos que le determinaron a hacerlas no existen ya, ni puede, ni
siquiera debe guardarlas, a no ser que consienta en perderse. Y obsérvese que, si todos los
hombres fuesen buenos, este precepto sería detestable. Pero, como son malos, y no observarían
obligado a cumplir la suya, si a ello se viese forzado. Nunca faltan razones legítimas a un príncipe
para cohonestar la inobservancia de sus promesas, inobservancia autorizada en algún modo por
infinidad de ejemplos demostrativos de que se han concluido muchos felices tratados de paz, y se
han anulado muchos empeños funestos, por la sola infidelidad de los príncipes a su palabra. El
En resumen, el capítulo "De qué modo los príncipes deben cumplir sus promesas" plantea
una promesa puede ser perjudicial para el principado, es aceptable para un príncipe romperla en
beneficio del interés general. Sin embargo, advierte que el príncipe debe tener cuidado de
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análisis nos lleva a reflexionar sobre el delicado equilibrio entre la integridad y la pragmática
2.9. Capitulo XIX – de que modo debe evitarse ser despreciado y odiado
El capítulo "De qué modo debe evitarse ser despreciado y odiado" en "El Príncipe" de
Nicolás Maquiavelo aborda la importancia de mantener una buena reputación y evitar el desprecio
y el odio por parte del pueblo. Maquiavelo sostiene que un príncipe debe esforzarse por ser
respetado y evadir el desprecio y el odio, ya que estas actitudes pueden socavar su autoridad y
Maquiavelo comienza enfatizando que un príncipe debe evitar ser despreciado a toda
autoridad. Para evitar esto, un príncipe debe ser cauteloso en sus acciones y evitar
comportamientos que puedan ser percibidos como debilidad, indecisión o falta de carácter.
Además, debe rodearse de consejeros sabios y confiables que puedan ayudarle a tomar decisiones
En cuanto al odio, Maquiavelo advierte que es aún más peligroso que el desprecio, ya que
puede llevar a conspiraciones, rebeliones y a la destrucción del principado. Para evitar el odio, un
príncipe debe evitar la crueldad innecesaria, ser justo en sus decisiones y evitar el abuso de poder.
También debe ser consciente de las necesidades y aspiraciones del pueblo y trabajar para
promover su bienestar y satisfacer sus demandas legítimas. Además, Maquiavelo sugiere que un
príncipe puede cultivar la lealtad y el afecto del pueblo a través de gestos simbólicos, como la
evitación del desprecio y el odio. Un príncipe debe cuidar su imagen pública y proyectar una
imagen de poder y autoridad. Además, debe ser hábil en la comunicación, tanto en la transmisión
de su visión y objetivos como en la gestión de la información y las noticias que se difunden sobre
su gobierno.
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Un príncipe cae en el menosprecio cuando pasa por variable, ligero, afeminado,
pusilánime e irresoluto. Ponga, pues, sumo cuidado en preservarse de semejante reputación como
de un escollo, e ingéniese para que en sus actos se advierta constancia, gravedad, virilidad,
valentía y decisión. Cuando pronuncie juicio sobre las tramas de sus súbditos, determínese a que
sea irrevocable su sentencia. Finalmente, es preciso que los mantenga en una tal opinión de su
El príncipe logrará esto, si es muy estimado, pues difícilmente se conspira contra el que goza de
mucha estimación. Los extranjeros, por otra parte, no le atacan con gusto, con tal, empero, que
sea un excelente príncipe, y que le veneren sus gobernados. Dos cosas ha de temer el príncipe son
a saber:
de alguna potencia vecina. Se preservará del segundo temor con buenas armas, y, sobre todo, con
buenas alianzas, que logrará siempre con buenas armas. Ahora bien: cuando los conflictos
exteriores están obstruidos, lo están también los interiores, a menos que los haya provocado ya
una conjura. Pero, aunque se manifestara exteriormente cualquier tempestad contra el príncipe
que interiormente tiene bien arreglados sus asuntos, si ha vivido según le he aconsejado, y si no
le abandonan sus súbditos, resistirá todos los ataques foráneos, como hemos visto que hizo Nabis,
el rey lacedemonio.
En resumen, el capítulo "De qué modo debe evitarse ser despreciado y odiado" destaca la
odio por parte del pueblo. Maquiavelo ofrece consejos prácticos sobre cómo lograrlo,
comprensivo y hábil en la comunicación. Este análisis nos lleva a reflexionar sobre el papel de la
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2.10. Capitulo XX – Si las fortalezas, y muchas otras cosas que los príncipes hacen
con frecuencia son útiles o no
El capítulo "Si las fortalezas, y muchas otras cosas que los príncipes hacen con frecuencia,
son útiles o no" en "El Príncipe" de Nicolás Maquiavelo aborda la utilidad y la eficacia de diversas
acciones y estrategias que los príncipes suelen utilizar en el ejercicio del poder. Maquiavelo
Maquiavelo comienza discutiendo el tema de las fortalezas, y sostiene que tener fortalezas
en un principado puede ser útil para garantizar la seguridad y protección del príncipe. Argumenta
que una fortaleza bien defendida puede ser una herramienta efectiva para resistir ataques externos
y disuadir a posibles enemigos. Además, las fortalezas pueden servir como bases estratégicas para
Sin embargo, Maquiavelo advierte que las fortalezas también pueden tener desventajas.
Señala que, si un príncipe se basa demasiado en las fortalezas como medio de control, puede crear
incapaz de defender adecuadamente una fortaleza, puede convertirse en un punto débil que los
utilizadas por los príncipes. Por ejemplo, menciona la práctica de tomar rehenes como garantía
de fidelidad y sumisión. Aunque reconoce que esta táctica puede ser útil para mantener la lealtad
depende del contexto y de cómo se implementen. No existe una fórmula universalmente aplicable
para determinar si son útiles o no, ya que cada situación política es única y requiere un enfoque
adaptado. Por lo tanto, es responsabilidad del príncipe evaluar cuidadosamente las circunstancias
principado.
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Cuando el príncipe desarma a sus súbditos, empieza ofendiéndoles, puesto que manifiesta
que desconfía de ellos, y que les sospecha capaces de cobardía o de poca fidelidad. Una u otra de
ambas opiniones que le supongan contra sí mismos engendrará el odio hacia él en sus almas.
Como no puede permanecer desarmado, está obligado a valerse de la tropa mercenaria, cuyos
inconvenientes he dado a conocer. Pero, aunque esa tropa fuera buena, no puede serlo bastante
para defender al príncipe a la vez de los enemigos poderosos que tenga por de fuera, y de aquellos
gobernados que le causen sobresalto en lo interior. Por esto, como ya dije, todo príncipe nuevo
en su soberanía nueva se formó siempre una tropa suya. Nuestras historias presentan innumerables
ejemplos de ello.
En resumen, el capítulo "Si las fortalezas, y muchas otras cosas que los príncipes hacen
con frecuencia, son útiles o no" analiza la utilidad y la eficacia de varias tácticas y acciones
utilizadas por los príncipes en el ejercicio del poder. Maquiavelo destaca que la efectividad de
estas acciones depende del contexto y de cómo se implementen, y que un príncipe debe evaluar
éxito de un principado.
académicas y lexicográficas, no solo aclaran el vocabulario central del texto, sino que también
establecen una base teórica que guía el análisis posterior sobre la naturaleza del poder, el liderazgo
distribuir y administrar el poder dentro de una comunidad o Estado (RAE, 2023; Sartori,
2002).
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• Poder: Capacidad de un individuo o grupo para imponer su voluntad sobre otros, aún
contra su resistencia. Según Max Weber, el poder político es el medio mediante el cual
se estructura el orden social mediante el uso legítimo (o no) de la fuerza (Weber, 1947).
• Estado: Institución política que ejerce soberanía sobre un territorio y una población
determinada. Está conformado por una estructura jurídica, administrativa y coercitiva que
habilidad política, audacia, inteligencia y pragmatismo que debe tener un gobernante para
(Maquiavelo, 1513/2011).
sobre los ideales morales en la gestión del poder. Maquiavelo es considerado uno de los
precursores de esta visión, al afirmar que el fin puede justificar los medios (Berlin, 1972).
poder. Aunque muchas veces malinterpretado, expresa una visión cruda y estratégica del
• Gobernabilidad: Capacidad del gobierno para ejercer el poder de forma eficaz, mantener
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• Ética del poder: Conjunto de principios que orientan el uso justo y responsable del poder
• El Príncipe: Obra política escrita por Nicolás Maquiavelo en 1513, en la que expone,
desde una perspectiva pragmática y realista, los medios por los cuales un gobernante
Maquiavelo, su obra anticipa esta lógica de actuar más allá de las normas ordinarias
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IV. CONCLUSIONES
1. El análisis de los capítulos XV al XX de El Príncipe de Nicolás Maquiavelo revela una
exigencias reales del ejercicio político, donde la virtud tradicional muchas veces debe
2. Una de las principales enseñanzas extraídas de esta lectura es que el liderazgo no puede
gobernante para leer su entorno, tomar decisiones difíciles y, cuando sea necesario,
actuar con firmeza, incluso si ello implica ser temido más que amado. La reputación,
3. Asimismo, el autor nos deja claro que la política está sujeta a la fortuna, pero que esta
puede ser doblegada por la virtù del gobernante: su audacia, astucia y previsión. En
este sentido, El Príncipe no solo sigue vigente como obra política, sino como reflexión
se manifiesta en que, a pesar de los siglos, muchas de sus ideas siguen siendo aplicables
o social.
aplicada al poder. Su mensaje, aunque duro, no es cínico, sino honesto: quien desee
liderar debe aceptar que el mundo no siempre recompensa a los más justos, sino a
esencia del realismo político que su obra nos invita a comprender y debatir.
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V. REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS
Berlin, I. (1972). The originality of Machiavelli. In Against the current: Essays in the history of
Maquiavelo, N. (2011). El Príncipe (A. García, Trad.). Alianza Editorial. (Obra original
publicada en 1513)
Real Academia Española. (2023). Diccionario de la lengua española (23.ª ed.). https://dle.rae.es
Weber, M. (1947). The theory of social and economic organization. Free Press.
https://www.biografiasyvidas.com/biografia/m/medicis_familia.htm
https://www.culturagenial.com/es/nicolas-maquiavelo/
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Universidad de Cádiz (s.f.). El príncipe - Nicolás Maquiavelo [PDF].
https://ocw.uca.es/pluginfile.php/1491/mod_resource/content/1/El_principe_Maquiavel
o.pdf
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