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Paoal

El relato narra la historia de Babá-Abdalá, un ciego que, tras un encuentro con un derviche, se deja llevar por su avaricia y pierde la vista como castigo por su codicia. A través de su experiencia, se exploran temas como la avaricia y la redención, culminando en la intervención del califa Harun-al Raschid, quien le ofrece una limosna diaria a cambio de su penitencia. El cuento se enmarca dentro de la tradición de Las Mil y Una Noches, utilizando técnicas narrativas como el relato enmarcado y el diálogo directo.

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Paoal

El relato narra la historia de Babá-Abdalá, un ciego que, tras un encuentro con un derviche, se deja llevar por su avaricia y pierde la vista como castigo por su codicia. A través de su experiencia, se exploran temas como la avaricia y la redención, culminando en la intervención del califa Harun-al Raschid, quien le ofrece una limosna diaria a cambio de su penitencia. El cuento se enmarca dentro de la tradición de Las Mil y Una Noches, utilizando técnicas narrativas como el relato enmarcado y el diálogo directo.

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Examen 1

EL CIEGO BABÁ-ABDALÁ
El gran califa’ Harun-al Raschid y su gran visir Gialar salieron un dia disfrazados de mercaderes
con el propósito de observar la manera de comportarse de los guardias en la capital y sus
alrededores. Salieron por la puerta secreta del jardin de palacio que daba al campo. Dieron la
vuelta a la ciudad hasta llegar a las orillas del Eufrates y se encaminaron hacia el puente, sin
haber notado nada que alterase el buen orden. A la entrada del puente, se encontraron a un
ciego de bastante edad, que pedia limosna. El calila se volvió y le puso una moneda de oro en
la mano. El ciego entonces le retuvo la mano y le dijo:

— Generoso donador, no me neguéis el favor que te voy a pedir. Dadme una bofetada, la
tengo bien merecida y hasta merezco un castigo mayor.
El califa, a quien semejante demanda había dejado muy sorprendido, tratando de deshacerse
del anciano, le dijo:
— Buen hombre, no puedo hacer lo que me pides; Dios me libre de borrar el mérito de mi
limosna maltratando burdamente al que la ha recibido.

— Señor -replicó el ciego- dame, te lo ruego, una bofetada, o recoge tu limosna; porque sólo
con esta condición puedo aceptarla: lo he jurado solemnemente ante Dios y si conocieras la
razón de por qué lo hice, estarías de acuerdo conmigo en que el castigo es demasiado
liviano.
El califa, que no quería entretenerse por más tiempo, cedió a lo que el ciego le pedía y le dio
una ligera bofetada. El ciego lo soltó al instante le dio las gracias y lo bendijo.
-Sin embargo, el califa quiso conocer el motivo que obligaba a aquel ciego a comportarse así y
le pidió que se presentase en palacio al día siguiente para que le diera una explicación.
El califa lo recibió después de la plegaria de mediodía y le preguntó cómo se llamaba. – Me
llamo Babá-Abdalá -respondió el ciego.

— Babá-Abdalá -repuso el califa-, tu manera de pedir limosna ayer me pareció tan extraña,
que deseo saber por qué motivos hiciste un juramente tan indiscreto. ¿Cómo se te ha
ocurrido esta idea extravagante? […]

Asi dijo el ciego: — Emir de los creyentes, has de saber que nací en Bagdad. Cuando murieron
mis padres, yo me ingenié para aumentar los bienes que me habían dejado. Acabé siendo lo
suficientemente rico como para tener ochenta camellos, que me valían crecidos beneficios,
pues los alquilaba a las caravanas que iban de un país a otro. Un dia regresaba de Basora con
mis camellos vacíos y había hecho un alto en un lugar muy alejado de toda población, entonces
se acercó a mí un derviche que iba a pie a Basora y se sentó a mi lado a descansar. Mientras
comiamos me dijo saber que en cierto lugar, no lejos de donde nos hallábamos, había un
tesoro con tantas riquezas que después de cargar mis ochenta camellos de oro y piedras
preciosas, no parecería siquiera que lo hubiesen tocado. Esta buena noticia me sorprendió y
encantó de tal manera, que exclamé:
— De que te sirve esconder ese tesoro?, tu solo no podrás llevarte gran cosa. Vayamos juntos;
yo cargare mis ochenta camellos y te regalaré uno.

— Hermano -me dijo tranquilamente-, tu mismo puedes ver que lo que me ofreces no guarda
proporción con el bien que yo te voy a hacer. Estoy dispuesto a conducirte al lugar del
tesoro con tus ochentas camellos; los cargaremos con el oro y las piedras preciosas, con la
condición de que cuando los hayamos cargado, me cedas la mitad, después de lo cual nos
separaremos.
La condición era muy razonable, de modo que al cabo de un rato llegamos a un valle lleno de
piedras, rodeado de altas rocas que parecían atravesar el cielo con sus azuladas cimas. Se
alejó y lo vi encender una hoguera, echar en ella un poco de incienso mientras pronunciaba
ciertas palabras misteriosas, y al punto se hizo la roca una gran abertura que descubrió unas
cavernas muy altas de un azul oscuro que parecían iluminadas por un astro lunar, pese a que
afuera era completamente de día.
Infinitas riquezas en oro y piedras preciosas brillaban en medio de aquella sombra mágica; me
abalancé sobre el primer montón de oro que tenía delante y empecé a recogerlo. El derviche
hizo lo mismo, pero dando preferencia a las piedras preciosas. Cuando Ilenamos nuestros
sacos, él volvió a entrar y yo vi que tomaba una pequeña cajita. Luego pronunció unas palabras
en voz baja, hicimos levantar a nuestros camellos, nos los repartimos y nos alejamos del lugar.
El derviche iba a Basora y yo volvía a Bagdad.
Cuando di los primeros pasos hacia los camellos, el demonio se apoderó de mi corazón: corri
detrás del derviche, y le dije:

— Hermano mío, seguramente no sabes la carga que te has echado al encargarte de tantos
camellos. Si quisieras hacerme caso, no te llevarías más que treinta, y aun así, estoy
seguro de que tendrás dificultades para gobernarlos.
— Creo que tienes razón -replicó el derviche-, y reconozco que no había pensado en ello;
elige pues, los diez que más te gusten: ¡llévatelos y anda con Dios!
La facilidad con que se dejó convencer, aumentó mi avaricia y no había yo aún apartado los
diez que acababa de elegir, cuando ya codiciaba otros diez más. Él me los cedió sin ninguna
resistencia, de manera que yo me vi dueño de sesenta cargas, cuyo valor superaba a las
riquezas de muchos soberanos. Pero esto no hizo más que encender mis deseos de poseer los
veinte restantes que a él le quedaban. El derviche los cedió y me dijo simplemente:

— Haz buen uso de tal tesoro, hermano mío, y acuérdate de que Dios puede quitarnos las
riquezas igual que nos las da, si no hacemos uso de ellas para socorrer a los pobres.
Mi ceguera era tan grande que no estaba en estado de seguir tan saludable consejo. Por el
contrario, se me ocurrió pedirle la pequeña cajita, pensando que podía contener algo mucho
más precioso que todas las riquezas que yo le debía. Lejos de negármela me la ofreció con la
mejor voluntad y, ante mi pedido, me explicó cuál era el uso particular del ungüento que
contenía.

— Su uso es asombroso y maravilloso -me dijo-; si se aplica un poco alrededor del ojo
izquierdo y en el párpado, hace aparecer ante los ojos todos los tesoros escondidos en la
tierra. Pero si la aplicas en el ojo derecho, te dejará ciego.
Yo quise saber y pedí al derviche que me pusiese un poco de pomada en el ojo izquierdo.
Cuando abrí el ojo, vi, en efecto, un sinfín de tesoros llenos de las más prodigiosas y variadas
riquezas. Sin embargo, mis deseos no estaban aún colmados. Le pedí que me aplicase la
pomada en el ojo derecho también, porque pensé que no era natural que un mismo ungüento
provocara efectos tan opuestos. Como era de esperar, el buen hombre se negó a hacerlo:

— Después de haberte hecho un bien tan grande, hermano mio. No puedo resolverme a
hacerte tanto mal. Y trató de persuadirme. Pero yo llevé mi empeño hasta el fin. Tomó un
poco de aquella pomada infernal y me la aplicó en el ojo derecho. Pero, ¡oh! Desgracia,
cuando lo quise abrir, no vi más que densas tinieblas ante mis ojos.
Desesperado, insulté al derviche y lo insté a conseguir algo que pudiera devolverme la vista.

— Desdichado -me respondió él entonces-, te he dado no pocas posibilidades de evitar


esta desgracia; pero lo que te ha pasado no es más que lo que te mereces, y es la
ceguera de tu corazón la que te ha proporcionado la ceguera del cuerpo. Es cierto que
conozco muchos secretos, pero no poseo ninguno que te pueda devolver la vista.
Reunió mis ochenta camellos y se los llevó con él camino de Basora.
Cuando el califa hubo oido esta historia, dijo al ciego:

— Babá-Abdalá, tu crimen es grande, pero alabado sea Dios. Has reconocido su


enormidad y has sabido imponerte esta penitencia pública. Es suficiente: de ahora en
adelante, la continuarás en privado, pidiendo perdón al Señor en cada una de tus
plegarias; y para que no tengas necesidad de mendigar, yo te aseguro, mientras dure
tu vida, una limosna de cuatro monedas de plata diarias que te entregará mi gran visir’.
Al escuchar estas palabras, Babá-Abdalá se prosternó ante el trono del califa, le dio las gracias
y le deseó toda clase de dicha y prosperidades.
Las Mil y una Noches (Adaptación)

ACTIVIDADES

1. Señale el género literario del texto seleccionado. Justifique con cita textual.
2. Señale el tiempo de la historia y el tiempo del discurso.
3. Reconozca el tipo de narrador utilizado en el relato.
4. Reconozca y hable sobre las técnicas narrativas utilizadas en el relato leído.
5. Elabore la matriz actancial, según la teoría de Greimas.
6. ¿Cuál es el tema del relato?
7. Hable sobre la intertextualidad y polifonia (M. Bajtin)

Respuesta:

1. Género literario

El texto pertenece al género narrativo, ya que cuenta una historia con personajes, un narrador
y un desarrollo de acontecimientos. Específicamente, es un cuento dentro de un marco
mayor, ya que forma parte de Las Mil y Una Noches, una colección de relatos orales y escritos.

 Justificación con cita textual:

"El gran califa Harun-al Raschid y su gran visir Gialar salieron un día
disfrazados de mercaderes con el propósito de observar la manera de
comportarse de los guardias en la capital y sus alrededores."

La presencia de personajes, un tiempo narrativo y un conflicto estructurado confirma su


pertenencia al género narrativo.

2. Tiempo de la historia y tiempo del discurso

 Tiempo de la historia: Se trata de un relato lineal con analepsis (flashbacks). La


acción ocurre en un pasado indefinido, dentro del contexto de la Bagdad medieval del
califato abasí.
 Tiempo del discurso: Es un relato enmarcado dentro de Las Mil y Una Noches. La
narración comienza en el presente de la historia del califa, pero rápidamente retrocede
para relatar el pasado de Babá-Abdalá.

3. Tipo de narrador

El narrador es omnisciente y heterodiegético, ya que conoce los pensamientos y emociones


de los personajes sin formar parte de la historia.

 Ejemplo:

"El califa, a quien semejante demanda había dejado muy sorprendido, tratando
de deshacerse del anciano, le dijo..."

El narrador accede a los pensamientos del califa, lo que confirma su omnisciencia.


4. Técnicas narrativas utilizadas

 Relato enmarcado: La historia del califa sirve de marco para la narración de Babá-
Abdalá.
 Analepsis: Babá-Abdalá retrocede en el tiempo para contar su historia.
 Diálogo directo: Se usa ampliamente para dar dinamismo y credibilidad a la narración.
 Moraleja implícita: El castigo por la avaricia es un tema central del cuento.

5. Matriz actancial según Greimas

 Sujeto: Babá-Abdalá.
 Objeto: La riqueza, tanto material como espiritual (el tesoro y el conocimiento del
mundo).
 Destinatario: El califa Harun-al Raschid.
 Ayudante: El derviche (al principio, que guía a Babá-Abdalá hacia el tesoro).
 Oponente: La avaricia de Babá-Abdalá, que lo lleva a su perdición.
 Destinatario final: Babá-Abdalá, quien busca la redención a través del castigo
impuesto por el califa

6. Tema del relato

El relato aborda la avaricia y sus consecuencias. Babá-Abdalá no se conforma con la riqueza


obtenida y, cegado por la codicia, pierde la vista como castigo por su ambición desmedida.

7. Intertextualidad y polifonía (según Bajtín)

 Intertextualidad: La historia se inscribe en la tradición de relatos morales sobre la


avaricia, con paralelismos con otros cuentos de Las Mil y Una Noches y relatos
folclóricos de diversas culturas. También recuerda el mito del rey Midas, donde la
ambición lleva a un castigo trágico.
 Polifonía: Se observa en la interacción de múltiples voces narrativas:
o La voz del narrador omnisciente.
o La voz del califa.
o La voz de Babá-Abdalá narrando su historia.
o La voz del derviche, que representa la sabiduría.

El relato no se limita a una sola perspectiva, sino que presenta distintas posturas que
enriquecen la narración.
Examen 2
Cuando yo tenía ocho años pasé una larga temporada con mi abuela en una casita pobre. Una
tarde le pedí muchas veces una pelota de varios colores que veía a cada momento en el
almacén. Al principio mi abuela me dijo que no podía comprármela, y que no la cargoseara;
después me amenazó con pegarme; pero al rato y desde la puerta de la casita –pronto para
correr– yo le volví a pedir que me comprara la pelota. Pasaron unos instantes y cuando ella se
levantó de la máquina donde cosía, yo salí corriendo. Sin embargo ella no me persiguió:
empezó a revolver un baúl y a sacar trapos. Cuando me di cuenta que quería hacer una pelota
de trapo, me vino mucho fastidio. Jamás esa pelota sería como la del almacén. Mientras ella la
forraba y le daba puntadas, me decía que no podía comprar la otra y que no había más
remedio que conformarse con ésta. Lo malo era que ella me decía que la de trapo sería más
linda; era eso lo que me hacía rabiar. Cuando la estaba terminando, vi como ella la
redondeaba, tuve un instante de sorpresa y sin querer hice una sonrisa; pero enseguida me
volví a encaprichar. Al tirarla contra el patio el trapo blanco del forro se ensució de tierra; yo la
sacudía y la pelota perdía la forma: me daba angustia de verla tan fea; aquello no era una
pelota; yo tenía la ilusión de la otra y empecé a rabiar de nuevo. Después de haberle dado las
más furiosas “patadas” me encontré con que la pelota hacía movimientos por su cuenta:
tomaba direcciones e iba a lugares que no eran los que yo imaginaba; tenía un poco de
voluntad propia y parecía un animalito; le venían caprichos que me hacían pensar que ella
tampoco tendría ganas de que yo jugara con ella. A veces se achataba y corría con una
dificultad ridícula; de pronto parecía que iba a parar, pero después resolvía dar dos o tres
vueltas más. En una de las veces que le pegué con todas mis fuerzas, no tomó dirección
ninguna y quedó dando vueltas a una velocidad vertiginosa. Quise que eso se repitiera pero no
lo conseguí. Cuando me cansé, se me ocurrió que aquél era un juego muy bobo; casi todo el
trabajo lo tenía que hacer yo; pegarle a la pelota era lindo, pero después uno se cansaba de ir
a buscarla a cada momento. Entonces la abandoné en la mitad del patio. Después volví a
pensar en la del almacén y a pedirle a mi abuela que me la comprara. Ella volvió a negármela
pero me mandó a comprar dulce de membrillo. (Cuando era día de fiesta o estábamos tristes,
comíamos dulce de membrillo). En el momento de cruzar el patio para ir al almacén, vi la pelota
tan tranquila que me tentó y quise pegarle una “patada” bien en el medio y bien fuerte; para
conseguirlo tuve que ensayarlo varias veces. Como yo iba al almacén, mi abuela me la quitó y
me dijo que me la daría cuando volviera. En el almacén no quise mirar la otra, aunque sentía
que ella me miraba a mí con sus colores fuertes. Después que nos comimos el dulce yo
empecé de nuevo a desear la pelota que mi abuela me había quitado; pero cuando me la dio y
jugué de nuevo me aburrí muy pronto. Entonces decidí ponerla en el portón y cuando pasara
uno por la calle tirarle un pelotazo. Esperé sentado encima de ella. No pasó nadie. Al rato me
paré para seguir jugando y al mirarla la encontré más ridícula que nunca; había quedado chata
como una torta. Al principio me hizo gracia y me la ponía en la cabeza, la tiraba al suelo para
sentir el ruido sordo que hacía al caer contra el piso de tierra y por último la hacía correr de
costado como si fuera una rueda. Cuando me volvió el cansancio y la angustia le fui a decir a
mi abuela que aquello no era una pelota, que era una torta y que si ella no me compraba la del
almacén yo me moriría de tristeza. Ella se empezó a reír y a hacer saltar su gran barriga.
Entonces yo puse mi cabeza en su abdomen y sin sacarla de allí me senté en una silla que mi
abuela me arrimó. La barriga era como una gran pelota caliente que subía y bajaba con la
respiración. Y después yo me fui quedando dormido.

Actividades
1. señala el género literario. Justifique
2. realiza: La matriz actancial; núcleos y secuencia narrativa
3. indica; lugar, tiempo( de la historia y del discurso), personajes y tipo de narrador ( con
citas del texto)
4. Realiza la superestructura narrativa: situación inicial, complicación, resolución y
situación final.
5. ¿ Cuál es el tema del texto leído? Justifica tu respuesta
6. señala y ejemplifica con citas los recursos y técnicas narrativa del texto leído
7. indica principales conceptos propuestos por el por el formalismo ruso. Autores.
8. Define los conceptos de Polifónia e intertextualidad según Mijaíl Bajtín.
9. ¿cuáles son las formas de intertextualidad que se pueden identificar en los texto
literarios?
10. indique y Justifique con citas las relaciones intertextuales y los discursos polifónicos
presentes en el texto leído.

Aquí tienes un análisis detallado y desarrollado con profundidad de cada una de las preguntas
relacionadas con el texto:

1. Señala el género literario. Justifique con cita

El texto pertenece al género narrativo, ya que presenta una historia con un desarrollo temporal
y causal, protagonizada por personajes y relatada por un narrador en primera persona. Dentro
del género narrativo, se puede clasificar como un cuento o relato breve de carácter
autobiográfico.

Justificación:

 Presencia de un narrador: El relato está escrito en primera persona: “Cuando yo


tenía ocho años pasé una larga temporada con mi abuela en una casita pobre”.
 Estructura narrativa: La historia tiene un inicio, desarrollo y desenlace, lo cual es
característico del género narrativo.
 Predominio de la acción y la descripción: Se relatan sucesos de la infancia del
protagonista y se describen escenarios y emociones: “Al tirarla contra el patio el trapo
blanco del forro se ensució de tierra”.
 Temática reflexiva: Aunque el relato es sencillo, plantea una exploración del deseo, la
frustración infantil y el aprendizaje emocional.

2. Realiza la matriz actancial, núcleos y secuencia narrativa


Matriz actancial (según el modelo de Greimas)

 Sujeto: El niño (narrador).


 Objeto: La pelota de colores que desea.
 Destinador: Su propio deseo infantil de tener la pelota.
 Destinatario: El niño, quien busca la satisfacción de su deseo.
 Ayudante: La abuela, aunque no le compra la pelota, le confecciona una de trapo.
 Oponente: La pobreza, que impide la compra de la pelota, y la frustración del niño,
quien rechaza la alternativa ofrecida.

Núcleos narrativos

1. Presentación del deseo: El niño ve la pelota en el almacén y se obsesiona con


tenerla.
2. Negación de la abuela: La abuela se niega a comprarla debido a la falta de dinero.
3. Creación de la pelota de trapo: La abuela improvisa una pelota casera.
4. Rechazo del niño: Él desprecia la pelota de trapo y se frustra con su comportamiento
impredecible.
5. Búsqueda de otras formas de diversión: Intenta jugar con ella de diferentes
maneras, pero se aburre.
6. Resignación y afecto: Termina encontrando consuelo en la barriga de su abuela.
Secuencia narrativa

 Situación inicial: El niño anhela una pelota de colores que ve en el almacén.


 Complicación: Su abuela no puede comprársela y, en su lugar, le hace una de trapo.
 Resolución: Tras rechazar la pelota de trapo y probar diferentes formas de juego, se
da cuenta de su inutilidad.
 Situación final: Encuentra consuelo en el afecto de su abuela.

3. Lugar, tiempo y personajes


Lugar

El relato transcurre en una casita pobre y un almacén, lo que sugiere un ambiente humilde y
cotidiano:

 “Cuando yo tenía ocho años pasé una larga temporada con mi abuela en una casita
pobre”.
 “En el momento de cruzar el patio para ir al almacén”.

Tiempo

 Tiempo de la historia: Es el tiempo cronológico de los eventos narrados, que


corresponden a un episodio de la infancia del narrador.
 Tiempo del discurso: Es retrospectivo, pues el narrador recuerda desde la adultez un
episodio de su infancia. Se percibe en la primera oración: “Cuando yo tenía ocho años”.

Personajes

 El niño (narrador): Es el protagonista de la historia. Representa la inocencia, el deseo


y la frustración infantil.
 La abuela: Figura maternal, protectora y creativa. Aunque no puede comprar la pelota
deseada, intenta compensarlo con una alternativa hecha a mano.

Tipo de narrador

El narrador es homodiegético y autodiegético, ya que cuenta la historia en primera persona y


es el protagonista:

 “Cuando yo tenía ocho años pasé una larga temporada con mi abuela”.

4. Superestructura narrativa

 Situación inicial: El niño desea una pelota de colores del almacén.


 Complicación: La abuela no se la puede comprar y, en su lugar, le hace una pelota de
trapo.
 Resolución: El niño rechaza la pelota de trapo, pero luego la acepta con resignación.
 Situación final: Encuentra consuelo en el calor de su abuela y se duerme.

5. ¿Cuál es el tema del texto leído? Justifica tu respuesta

El tema principal es el deseo infantil y la frustración ante la realidad. El niño quiere algo que
no puede tener y rechaza la alternativa que se le ofrece.
También se observa el tema del amor y la protección materna, ya que al final encuentra
consuelo en su abuela.

Justificación:

 “Lo malo era que ella me decía que la de trapo sería más linda; era eso lo que me
hacía rabiar” → Muestra su frustración.
 “La barriga era como una gran pelota caliente que subía y bajaba con la respiración” →
Refleja el consuelo materno.

6. Recursos y técnicas narrativas

 Narrador en primera persona: “Cuando yo tenía ocho años”.


 Descripciones sensoriales: “El trapo blanco del forro se ensució de tierra”.
 Metáforas: “La barriga era como una gran pelota caliente”.
 Monólogo interior: “Si ella no me compraba la del almacén yo me moriría de tristeza”.
 Personificación: “La pelota hacía movimientos por su cuenta”.

7. Principales conceptos del formalismo ruso

Autores:

 Viktor Shklovski: Defendía la técnica del extrañamiento.


 Vladimir Propp: Analizó la estructura del cuento.
 Roman Jakobson: Distinguió entre función poética y comunicativa.

Conceptos clave:

 Función del lenguaje poético.


 Defamiliarización: Presentar lo cotidiano de forma extraña.
 Estructura narrativa universal.

8. Polifonía e intertextualidad según Bajtín

 Polifonía: Múltiples voces en un mismo texto.


 Intertextualidad: Relación con otros textos y discursos.

9. Formas de intertextualidad en textos literarios

 Citación: Referencias directas a otros textos.


 Parodia: Reinterpretación humorística.
 Alusión: Referencias indirectas.
 Hipertextualidad: Transformación de un texto previo.
10. Relaciones intertextuales y discursos polifónicos en el texto

El relato tiene intertextualidad con narraciones de infancia como El principito de Saint-Exupéry,


donde la visión infantil del mundo contrasta con la lógica adulta.

También hay polifonía:

 Voz del niño (inocente, caprichosa).


 Voz de la abuela (sabia, protectora).

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