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Hechos 1-2

El documento describe los eventos posteriores a la ascensión de Jesús, incluyendo la promesa del Espíritu Santo y la elección de Matías como sucesor de Judas. En Pentecostés, los apóstoles reciben el Espíritu Santo y comienzan a hablar en diferentes lenguas, lo que asombra a los presentes. Pedro predica y llama a la conversión, resultando en la baptización de tres mil personas y el establecimiento de una comunidad cristiana unida.
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Hechos 1-2

El documento describe los eventos posteriores a la ascensión de Jesús, incluyendo la promesa del Espíritu Santo y la elección de Matías como sucesor de Judas. En Pentecostés, los apóstoles reciben el Espíritu Santo y comienzan a hablar en diferentes lenguas, lo que asombra a los presentes. Pedro predica y llama a la conversión, resultando en la baptización de tres mil personas y el establecimiento de una comunidad cristiana unida.
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Hechos 1 ruego, con las mujeres, y con María la

madre de Jesús, y con sus hermanos.


La promesa del Espíritu Santo
15 En aquellos días Pedro se levantó en
1En el primer tratado, oh Teófilo, hablé
medio de los hermanos (y los reunidos eran
acerca de todas las cosas que Jesús
como ciento veinte en número), y
comenzó a hacer y a enseñar, 2hasta el día
dijo: 16Varones hermanos, era necesario
en que fue recibido arriba, después de
que se cumpliese la Escritura en que el
haber dado mandamientos por el Espíritu
Espíritu Santo habló antes por boca de
Santo a los apóstoles que había
David acerca de Judas, que fue guía de los
escogido; 3a quienes también, después de
que prendieron a Jesús, 17 y era contado
haber padecido, se presentó vivo con
con nosotros, y tenía parte en este
muchas pruebas indubitables,
ministerio. 18Este, pues, con el salario de
apareciéndoseles durante cuarenta días y
su iniquidad adquirió un campo, y cayendo
hablándoles acerca del reino de Dios. 4Y
de cabeza, se reventó por la mitad, y todas
estando juntos, les mandó que no se fueran
sus entrañas se derramaron. 19Y fue
de Jerusalén, sino que esperasen la
notorio a todos los habitantes de Jerusalén,
promesa del Padre, la cual, les dijo, oísteis
de tal manera que aquel campo se llama en
de mí. 5Porque Juan ciertamente bautizó
su propia lengua, Acéldama, que quiere
con agua, mas vosotros seréis bautizados
decir, Campo de sangre. 20Porque está
con el Espíritu Santo dentro de no muchos
escrito en el libro de los Salmos:
días.
Sea hecha desierta su habitación,
La ascensión
Y no haya quien more en ella;
6Entonces los que se habían reunido le
preguntaron, diciendo: Señor, ¿restaurarás y:
el reino a Israel en este tiempo? 7Y les dijo:
Tome otro su oficio.
No os toca a vosotros saber los tiempos o
las sazones, que el Padre puso en su sola 21Es necesario, pues, que de estos
potestad; 8pero recibiréis poder, cuando hombres que han estado juntos con
haya venido sobre vosotros el Espíritu nosotros todo el tiempo que el Señor Jesús
Santo, y me seréis testigos en Jerusalén, en entraba y salía entre
toda Judea, en Samaria, y hasta lo último nosotros, 22comenzando desde el bautismo
de la tierra. 9Y habiendo dicho estas cosas, de Juan hasta el día en que de entre
viéndolo ellos, fue alzado, y le recibió una nosotros fue recibido arriba, uno sea hecho
nube que le ocultó de sus ojos. 10Y estando testigo con nosotros, de su
ellos con los ojos puestos en el cielo, entre resurrección. 23Y señalaron a dos: a José,
tanto que él se iba, he aquí se pusieron llamado Barsabás, que tenía por
junto a ellos dos varones con vestiduras sobrenombre Justo, y a Matías. 24Y orando,
blancas, 11los cuales también les dijeron: dijeron: Tú, Señor, que conoces los
Varones galileos, ¿por qué estáis mirando corazones de todos, muestra cuál de estos
al cielo? Este mismo Jesús, que ha sido dos has escogido, 25para que tome la parte
tomado de vosotros al cielo, así vendrá de este ministerio y apostolado, de que
como le habéis visto ir al cielo. cayó Judas por transgresión, para irse a su
propio lugar. 26Y les echaron suertes, y la
Elección del sucesor de Judas
suerte cayó sobre Matías; y fue contado
12Entonces volvieron a Jerusalén desde el con los once apóstoles.
monte que se llama del Olivar, el cual está
Hechos 2
cerca de Jerusalén, camino de un día de
reposo. 13Y entrados, subieron al aposento La venida del Espíritu Santo
alto, donde moraban Pedro y Jacobo, Juan,
Andrés, Felipe, Tomás, Bartolomé, Mateo, 1Cuando llegó el día de
Jacobo hijo de Alfeo, Simón el Zelote y Pentecostés, estaban todos unánimes
Judas hermano de Jacobo. 14Todos estos juntos. 2Y de repente vino del cielo un
perseveraban unánimes en oración y estruendo como de un viento recio que
soplaba, el cual llenó toda la casa donde
estaban sentados; 3y se les aparecieron Sangre y fuego y vapor de humo;
lenguas repartidas, como de fuego,
20El sol se convertirá en tinieblas,
asentándose sobre cada uno de ellos. 4Y
fueron todos llenos del Espíritu Santo, y Y la luna en sangre,
comenzaron a hablar en otras lenguas,
según el Espíritu les daba que hablasen. Antes que venga el día del Señor,

5Moraban entonces en Jerusalén judíos, Grande y manifiesto;


varones piadosos, de todas las naciones 21Y todo aquel que invocare el nombre del
bajo el cielo. 6Y hecho este estruendo, se Señor, será salvo.
juntó la multitud; y estaban confusos,
porque cada uno les oía hablar en su propia 22Varones israelitas, oíd estas palabras:
lengua. 7Y estaban atónitos y maravillados, Jesús nazareno, varón aprobado por Dios
diciendo: Mirad, ¿no son galileos todos entre vosotros con las maravillas, prodigios
estos que hablan? 8¿Cómo, pues, les oímos y señales que Dios hizo entre vosotros por
nosotros hablar cada uno en nuestra medio de él, como vosotros mismos
lengua en la que hemos nacido? 9Partos, sabéis; 23a este, entregado por el
medos, elamitas, y los que habitamos en determinado consejo y anticipado
Mesopotamia, en Judea, en Capadocia, en conocimiento de Dios, prendisteis y
el Ponto y en Asia, 10en Frigia y Panfilia, en matasteis por manos de inicuos,
Egipto y en las regiones de África más allá crucificándole; 24al cual Dios
de Cirene, y romanos aquí residentes, tanto levantó, sueltos los dolores de la muerte,
judíos como prosélitos, 11cretenses y por cuanto era imposible que fuese
árabes, les oímos hablar en nuestras retenido por ella. 25Porque David dice de
lenguas las maravillas de Dios. 12Y estaban él:
todos atónitos y perplejos, diciéndose unos
Veía al Señor siempre delante de mí;
a otros: ¿Qué quiere decir esto? 13Mas
otros, burlándose, decían: Están llenos de Porque está a mi diestra, no seré
mosto. conmovido.
Primer discurso de Pedro 26Por lo cual mi corazón se alegró, y se
gozó mi lengua,
14Entonces Pedro, poniéndose en pie con
los once, alzó la voz y les habló diciendo: Y aun mi carne descansará en esperanza;
Varones judíos, y todos los que habitáis en
Jerusalén, esto os sea notorio, y oíd mis 27Porque no dejarás mi alma en el Hades,
palabras. 15Porque estos no están ebrios, Ni permitirás que tu Santo vea corrupción.
como vosotros suponéis, puesto que es la
hora tercera del día. 16Mas esto es lo dicho 28Me hiciste conocer los caminos de la
por el profeta Joel: vida;

17Y en los postreros días, dice Dios, Me llenarás de gozo con tu presencia.

Derramaré de mi Espíritu sobre toda carne, 29Varones hermanos, se os puede decir


libremente del patriarca David, que murió y
Y vuestros hijos y vuestras hijas fue sepultado, y su sepulcro está con
profetizarán; nosotros hasta el día de hoy. 30Pero siendo
Vuestros jóvenes verán visiones, profeta, y sabiendo que con juramento Dios
le había jurado que de su descendencia, en
Y vuestros ancianos soñarán sueños; cuanto a la carne, levantaría al Cristo para
que se sentase en su trono, 31viéndolo
18Y de cierto sobre mis siervos y sobre mis
antes, habló de la resurrección de Cristo,
siervas en aquellos días
que su alma no fue dejada en el Hades, ni
Derramaré de mi Espíritu, y profetizarán. su carne vio corrupción. 32A este Jesús
resucitó Dios, de lo cual todos nosotros
19Y daré prodigios arriba en el cielo, somos testigos. 33Así que, exaltado por la
Y señales abajo en la tierra, diestra de Dios, y habiendo recibido del
Padre la promesa del Espíritu Santo, ha
derramado esto que vosotros veis y
oís. 34Porque David no subió a los cielos;
pero él mismo dice:
Dijo el Señor a mi Señor:
Siéntate a mi diestra,
35Hasta que ponga a tus enemigos por
estrado de tus pies.
36Sepa, pues, ciertísimamente toda la casa
de Israel, que a este Jesús a quien vosotros
crucificasteis, Dios le ha hecho Señor y
Cristo.
37Al oír esto, se compungieron de corazón,
y dijeron a Pedro y a los otros apóstoles:
Varones hermanos, ¿qué haremos? 38Pedro
les dijo: Arrepentíos, y bautícese cada uno
de vosotros en el nombre de Jesucristo para
perdón de los pecados; y recibiréis el don
del Espíritu Santo. 39Porque para vosotros
es la promesa, y para vuestros hijos, y para
todos los que están lejos; para cuantos el
Señor nuestro Dios llamare. 40Y con otras
muchas palabras testificaba y les
exhortaba, diciendo: Sed salvos de esta
perversa generación. 41Así que, los que
recibieron su palabra fueron bautizados; y
se añadieron aquel día como tres mil
personas. 42Y perseveraban en la doctrina
de los apóstoles, en la comunión unos con
otros, en el partimiento del pan y en las
oraciones.
La vida de los primeros cristianos
43Y sobrevino temor a toda persona; y
muchas maravillas y señales eran hechas
por los apóstoles. 44Todos los que habían
creído estaban juntos, y tenían en común
todas las cosas; 45y vendían sus
propiedades y sus bienes, y lo repartían a
todos según la necesidad de cada uno. 46Y
perseverando unánimes cada día en el
templo, y partiendo el pan en las casas,
comían juntos con alegría y sencillez de
corazón, 47alabando a Dios, y teniendo
favor con todo el pueblo. Y el Señor añadía
cada día a la iglesia los que habían de ser
salvos.

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